jueves, 31 de enero de 2008
Entrevista a Carlos Arturo Martínez, publicada en el Boletín 170 Enero-Marzo 2008 de Manos Unidas enviado a la parroquia para la Celebbración de la Campaña contra el Hambre 2008.

"Los Objetivos de Desarrollo
del Milenio dan esperanza
a la Humaidad"


Carlos Arturo Martínez


Carlos Arturo pertenece a la Fraternidad Charles de Foucauld y desde hace 34 años ha trabajado con su esposa en distintos países latinoamericanos: Ecuador, Nicaragua, Colombia y Venezuela. Se vinieron a España para coordinar una experiencia monacal y, finalmente, determinaron encaminar sus pasos de nuevo hacia el otro lado del Atlántico, hacia Bolivia, país que presentaba en aquellos momentos (años 90) los mayores índices de morbi-mortalidad. Allí se encontraron con el religioso franciscano que preside en la actualidad la Fundación San Lucas, junto al que trabajan.

- ¿Qué iniciativas sociales han puesto en marcha desde esta fundación?

- Las personas que habían iniciado la Fundación San Lucas, las Hermanitas del Sagrado Corazón, pertenecen a nuestra Fraternidad. Comenzamos con pequeñas iniciativas, fuimos creciendo y 16 años después hemos logrado elevar el nivel de dignidad y la calidad de vida de la gente con iniciativas de suministro de agua potable, ambulatorios, ambulancias, escuelas...
En la actualidad estamos cerrando un proyecto agropecuario, apoyado por Manos Unidas, que permitirá a muchas personas aumentar sus infraestructuras de producción, y que incluye riego, formación en veterinaria y técnicas para dejar descansar la tierra y para el cultivo sin recurrir a los productos químicos.

- Su esposa es médico. Trabaja con grupos de madres con el objetivo de reducir la mortalidad infantil, ¿no es así?

- Sí. Ella ha hecho un proceso interesante con las mujeres. Comenzó aprendiendo quechua y creando pequeños grupos solidarios para fortalecer la renta familiar de colectivos pobres. Cuando estos grupos se reunían, invitaba a sus miembros a que trajesen a sus hijos a la consulta médica. Tomó también otras iniciativas orientadas a la formación de la población en primeros auxilios, relaciones humanas dignas, afectividad y sexualidad en la pareja, y fortalecimiento de los derechos humanos. Inventó lo que ella denomina "la fiesta de la vida", donde los madres revisan sus es-quemas de vacunas. Puso en funcionamiento un Centro Nutricio-nal Infantil, ya que los niños sólo comían hidratos de carbono y la desnutrición era terrible. Durante cuatro años, este centro trabajó en las casas impartiendo formación sobre cocina e impulsando la creación de pequeños huertos caseros para mejorar la ingesta de minerales y de vitaminas.
A través del programa estatal PAN, mujeres de la comunidad pagadas por la Fundación San Lucas fueron formadas para cuidar a grupos de 25 niños. Éstos tenían así la posibilidad de trabajar la focalización, la lateralización, y hacer un poco de entrenamiento previo al escolar. Ahora existen nueve centros de este carácter. En ellos, los padres hacen un aporte mensual, y se les apoya en la ingesta de alimentos. Cada uno de estos centros dispone de un vivero para las verduras.
En el año 96 conocimos en Brasil la Pastoral de Crianza, en la que se vinculan la reflexión de la Palabra de Dios, la nutrición y la vida, y lleva seis años trabajando en eso. Las mujeres implicadas en es-ta iniciativa han ido a contar su experiencia a otras mujeres de Po-tosí, y así este positivo proceso toma más cuerpo y se extiende.

- ¿Han dado buenos resultados estas iniciativas?

- Han mejorado algunas cosas: las mujeres ya no van por agua al
río, ya no tienen 14 hijos y la mortalidad materna es cero; ya no mueren los niños por desnutrición. Las mujeres han crecido, se organizan, invitan a poner en marcha comunidades nuevas, han viajado a Centro América, participan en las celebraciones eucarísticas incorporando elementos culturales propios... Las niñas iban a la escuela sólo hasta segundo de primaria, y ahora hacen el bachillerato completo. También se elaboran artesanías en las casas.

- Manos Unidas centrará su atención este año en el objetivo número 5 de los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM). ¿Cree que los ODM sirven para algo?

- Hay que intentar que sirvan. A veces los países se ponen de acuerdo en algunas metas sin consultar con la gente ¿Quién inventó los ODM? Pero ese acuerdo para respetar determinados derechos da esperanza a la humanidad. Quienes establecen final-mente estas sinergias son los gobiernos, que han de aplicar políticas reales. Creo que en nuestro país, con Evo Morales Ayma en el poder, sería posible establecer este tipo de condiciones socia-les que permitan conseguirlos, si hay una red de solidaridad estratégica. Nuestro país es rico, pero la estructura mundial genera ciertos niveles de dependencia que no le permiten levantar la cabeza, pero como tal objetivo del milenio es fantástico. En Bolivia muchas iniciativas de la Iglesia se orientan en esa dirección.

- ¿Cuál es la situación actual de Bolivia?

- Bolivia, corazón de América Latina, vive en la actualidad un cam-bio fuerte, lleno de esperanzas, ya que se ha generado un nuevo espacio sociopolítico anhelado durante muchos años, donde el nivel de participación del pueblo es real, y eso se nota.

Departamento de Comunicación

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Artículo publicado en la sección C O L A B O R A C I Ó N del Boletín 170 Enero-Marzo 2008 de Manos Unidas y que ha llegado a la parroquia junto con los materiales para la Campaña contra el Hambre 2008.

El cuidado de la salud
de la mujer


Carmen Álvarez Ricart


Es de Valencia. Ha trabajado cmo médico en el medio rural de Ruanda, en el Hospital de Kisiguro, y en el Centro Médico Social de Bilyogo, situado en un barrio de la capital, Kgali. He aquí un retazo de la experiencia de contacto con la maternidad vivida por esta profesional de lamedicina en África.


En general, la vida es dura para la mayor parte de las mujeres en Ruanda, no sólo en el campo o en las colinas, sino también en los cinturones y barrios de las ciudades, donde tantas veces las condiciones de vida no son muy saludables.

Grandes diferencias: algunas realizaciones

Si miramos a nuestro entorno, nos daremos cuenta de la existencia de grandes diferencias. Pensemos en nuestras gestantes cercanas, ¡qué de controles y de cuidados durante el embarazo! Sin embargo, en el mundo son millones las mujeres que viven lejos de un centro de salud elemental, al que tal vez no puedan acceder andando, por la distancia, ni en locomoción por falta de dinero para pagar el transporte. Estas se quedan en sus lugares de residencia a merced de lo que suceda, sin poder prevenir, sin poder curar si es el caso, sin poder ser atendidas si eventualmente se presenta una hemorragia aguda, o una hipertensión pre-parto o un parto difícil. En la Maternidad integrada en el hospital de Kiziguro, en el medio rural, más de una vez se ha salvado una vida tras una rotura de útero por haber podido ser atendida urgentemente la mujer allí. Esto, como ejemplo de emergencia, pero de modo ordinario se ha podido contribuir a embarazos y partos sanos por medio de la consulta pre-natal, tanto en el hospital, como en las sucursales de las colinas. Allí se hacen controles de peso, control de medida, latidos, comprobaciones de la posición del feto, analíticas sencillas de orina o de sangre, diagnóstico de hipertensión, de diabetes; sesiones de formación en hábitos higiénicos. Es muy importante el abastecimiento de agua, su filtrado y ebullición cuan-do no es potable, especialmente cuando hay que recurrir a la lactancia artificial, así como el refuerzo alimentario de las madres que lo necesiten en el Servicio Nutricional, en el que después se atenderá y controlará al niño. La salud materna no puede separarse de la salud infantil.

Además de lo que hemos indicado, con el embarazo pueden coexistir enfermedades tales como la malaria, que incluso puede ser grave; parasitosis intestinales, diarreas a veces sangrantes, la anemia, la tuberculosis, las infecciones urinarias, diversas enfermedades de transmisión sexual, el sida. Las patologías previamente instauradas y las sobrevenidas aumentan el riesgo y disminuyen la esperanza de una maternidad saludable. Los diagnósticos van seguidos de los tratamientos y de los seguimientos familiares que corresponda. Todos estos pasos se van dando cada vez más en los diversos hospitales y centros de salud del país. El Centro Médico Social de Bilyogo ha sido piloto en algunos de estos campos, concretamente, en la detección de anticuerpos del sida, diagnóstico y tratamiento con anti-retrovirales, prevención y tratamiento de infecciones oportunistas. Existen también sesiones formativas co-lectivas y personales en las que se invita a realizar un test voluntario. Cuando las embarazadas aceptan, se les invita a que venga también el marido ola pareja estable. Así hay un número considerable de parejas testadas. Conocer el resultado es importante; ignorar la realidad es un peligro mayor.

Tener anticuerpos sida no quiere decir necesariamente que se haya instaurado la enfermedad. Por eso, conocido el resultado por los interesados en visita personal, se siguen los distintos protocolos establecidos en el país para el tratamiento, si procede, y para el seguimiento y control. En el caso de que sea la mujer la sero-positiva, lo más frecuente es que sea abandonada por el
hombre y tenga que hacer frente sola a su situación y a la del hijo. Cuando hay positividad, pero no enfermedad, es considerable el riesgo de contraerla; la transmisión se realiza principalmente a través de las relaciones sexuales. Importan mucho la educación y la responsabilidad.

Etapa de lactancia

Un capítulo interesante es el de la etapa de lactancia. Teniendo en cuenta que muchas veces, por la precariedad de la salud de la madre, la leche materna es insuficiente, los niños han de recibir un suplemento alimenticio. En las clases de cocina, las madres aprenden a conocer los alimentos y sus componentes, para mezclarlos adecuadamente y alimentar bien a los hijos con los productos que existen en el país, porque depender sólo del exterior es incierto si la ayuda falla.
En la salud de la madre se juega mucho para el presente y para el futuro. A su realidad de persona, con toda su dignidad, se suma la de ser generadora de vida y cuidadora por excelencia de otras vidas y de las más amenazadas: niños, enfermos, ancianos, discapacitados, y todo esto no cesa por el hecho de estar embarazada. A veces la mujer lleva a un niño a la espalda, otro dentro, tiene otros hijos y ha de cultivar la tierra o andar largas distancias para llegar a los centros de salud u hospitales, atender a la familia, acudir al mercado, acarrear agua.

Al hablar de salud de la madre, de la mujer, no podemos dejar de tener en cuenta la salud del hombre. ¿De qué serviría que la mujer estuviera muy bien atendida si tuviera un marido o pareja enfermo de tuberculosis, sida, u otras enfermedades infecciosas, o fuera alcohólico o drogadicto? Todo se vendría fácilmente abajo. Interesa la salud de toda la población.

Una experiencia elegida, gozosa, compartida

Manos Unidas nos habla de la maternidad como experiencia elegida, gozosa, compartida, segura para la vida de madres e hijos, vivida en corresponsabilidad y complementariedad. Es un ideal al que tender, que pone de manifiesto las carencias que se dan en la realidad; esto nos estimula a hacer más, todo cuanto podamos, para llegar a los pueblos que necesitan tanto, y para sensibilizar y mentalizar a nuestra sociedad, a veces denunciando.

Es nuestro modo de anunciar el Evangelio, aquí, allá, hasta el último confín de la tierra. Se trata de sembrar, de humanizar, de vivir un amor creativo, de ejercer el dinamismo del bien procurando que nuestras obras, además de solucionar problemas, hagan más cercano a Dios Padre, por quien todos somos hermanos.

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VATICANO - AVE MARÍA por Mons. Luciano Alimandi - El egoísmo es ciego

Ciudad del Vaticano (Agencia Fides) - “Convertíos porque está cerca el Reino de los Cielos” (Mt 3,2). La invitación de Jesús a la conversión es siempre actual para un cristiano encaminado por la vía de la perfección evangélica. La gran Teresa de Ávila recordaba a sus monjas que habían entrado en el convento no para vivir una vida fácil, sino para combatir. Este combate espiritual, sin embargo, no tiene que ver tan sólo con las monjas o los sacerdotes, sino con todos. En efecto, es necesario el permanente combate contra el hombre viejo, contra el propio egoísmo que no da tregua al hombre nuevo. Jesús nos los dice claramente: “quien quiere ser discípulo mío reniegue de sí mismo”.

El discípulo de Cristo conoce bien la dinámica de la renuncia, que abre el alma a la caridad, don de Dios por excelencia. Sin esta dinámica no hay amor auténtico, ni discipulado. Es una “dinámica” porque es un “camino” continuo, un “devenir”, para que Jesús “viva” en el discípulo, hasta que éste alcance el “estado del hombre perfecto, en la medida que conviene a la plena madurez de Cristo” (Ef 4,13), como explica estupendamente San Pablo. En el Evangelio encontramos las palabras lapidarias de Cristo: “si no os volvéis como niños, no entraréis en el Reino de los Cielos” (Mt 18,3). Este es el “devenir” de los santos, ¡que son los discípulos por excelencia del Señor! Ellos han logrado comprender que el hombre perfecto puede crecer sólo si muere el hombre viejo, y viceversa. En esta lucha entre los dos, sólo puede haber un vencedor: el egoísmo, que es la dinámica del hombre viejo, o la caridad, que es la dinámica del hombre nuevo. Las dos dinámicas no pueden coexistir. El egoísmo, en efecto, no deja espacio para la caridad y ella, a su vez, en el alma que reniega de sí misma, se difunde en desmedro del amor propio, venciendo las resistencias abre el corazón a la libertad: la libertad de la caridad, libertad del hombre liberado por Cristo, rescatado por su Amor.

Juan Bautista describe la dinámica del hombre nuevo cuando afirma: “Él debe crecer y yo debo disminuir”. En otras palabras, si queremos hacer crecer la gracia de Cristo en nosotros, es decir la caridad de Dios, ¡debemos renunciar a nosotros mismos! En el fondo, la dinámica de la renuncia es consecuente y lógica: ¿cómo hago para liberarme de mí mismo si continúo poseyéndome? No puedo librarme de mis ambiciones sino renunciando a ellas, y cuánto más llaman a la puerta, tanto más las debo rechazar. Si no lo hago sucumbo a ellas y pierdo a Jesús, que me quiere libre para llenarme de Él. Cuanto más amemos al hombre nuevo, tanto más dejaremos atrás al hombre viejo, con sus deseos de apariencia, de valer, de poder…

Precisamente como enseña san Pablo en la citada carta a los Efesios: “Pero ustedes no aprendieron así a Cristo, si es que de veras fueron enseñados y formados según él, sabiendo que la verdad está en Jesús. Se les pidió despojarse del hombre viejo al que sus pasiones van destruyendo, pues así fue su conducta anterior, y renovarse por el espíritu desde dentro. Revístanse, pues, del hombre nuevo, el hombre según Dios que él crea en la verdadera justicia y santidad. Por eso, no más mentiras; que todos digan la verdad a su prójimo, ya que todos somos parte del mismo cuerpo” (Ef 4, 20-25).
Jesús viene a nuestro encuentro para revestirnos de Él, de sus virtudes, para transformarlo en criatura nueva, en la criatura verdadera que está destinada a encarnar. En el fondo es Jesús el hombre nuevo en nosotros, mientras que el hombre viejo es el yo que da la espalda a Dios, ¡el negador, el falso!

Cuanto falsa es, en efecto, la percepción de este hombre viejo, así de falsa es la perspectiva de su Yo cerrado en sí mismo; la visión de la realidad es totalmente diferente a aquella del hombre nuevo. ¡Basta pensar en la muerte! Cuán opuesta es la visión entre ambos puntos de vista: el hombre nuevo, la ve como un pasaje, un paso definitivo a la eternidad, mientras que el otro, el hombre viejo, hace como si no lo viera, la ignora, como si no tuviese que ver con ella.

Falseada por el propio yo, la realidad de las cosas resulta totalmente distinta a aquella que realmente es delante de Dios. La lógica del egoísmo, del yo cerrando en sí mismo, no librado por Dios, falsa percepción de la realidad. Dios nos ha creado para Sí mismo, nos ha creado para la felicidad eterna, ha infundido en nosotros una inteligencia, una razón que está destinada, realmente, a la plena comunión con Su Inteligencia, con Su Razón, con Su Amor. Pero el hombre viejo no ve todo esto, no ve a Dios, porque ve solamente su propio limitado horizonte.

Viene aquí a la mente el milagro del ciego de Betsaida, que fue curado por Jesús. Él lo tomó de la mano, lo condujo fuera de la villa, le puso saliva en los ojos, le impuso las manos, hasta dos veces, y así lo curó. El Evangelista Marcos dice al final acerca de este pobre ciego: “fue sanada y veía cada cosa a distancia” (cf. Mc 8,22-26). Así sucede con la conversión: es necesario dejarse tomar por la mano de Jesús, salir de nosotros mismos, dejarse tocar por Su Presencia sanante, que hace nuevas a todas la criaturas, con ojos abiertos, para poder ver “cada cosa a distancia”, en la luz de Dios. (Agencia Fides 30/1/2008; líneas 61, palabras 942)

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REDACCIÓN DE “IGLESIA NIVARIENSE”C. San Agustín, nº 28
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BOLETÍN 270



• El próximo sábado, nueve de febrero, entre las diez y las doce de la mañana, en la Sede Catedralicia, el Obispo presidirá el tradicional Retiro Espiritual de Cuaresma.

• Con ocasión fundamentalmente de esta Cuaresma, las delegaciones coordinadas desde el Área de Pastoral Social nos proponen la realización de una iniciativa titulada: “Austeridad para Compartir”. El objetivo de la misma es sensibilizarnos de cara a hacer memoria y ser memoria de Jesucristo, que pasó por la vida con un estilo de vida austero, compartiendo lo que era y lo que tenía con los más necesitados. Se trata de fomentar en los católicos, durante este tiempo litúrgico y siempre, unos ojos abiertos, un corazón sensible y una mano pronta ante la realidad de tantos hermanos empobrecidos y el deterioro del medio ambiente.


• Próximamente se remitirá a todas las parroquias las sugerencias de la Vicaría General de cara al segundo encuentro con los agentes de pastoral de la parroquia bajo el título: Parroquia que celebra a Jesucristo, en comunión con el PDP, a fin de poderlo organizar durante la Cuaresma o Pascua.

• Este sábado se celebra la festividad litúrgica de la Virgen de Candelaria. Con tal motivo se han venido desarrollando distintos actos en la villa mariana. La Eucaristía del medio día será transmitida por la COPE, cuya emisora en Tenerife, por cierto, celebra ese día el aniversario del comienzo de sus emisiones.

• Siguiendo con esta fiesta de la Presentación del Señor, en otros lugares de la diócesis como son Frontera en El Hierro, Chipude en La Gomera o Tijarafe en La Palma se festeja singularmente a esta advocación mariana.


• También en Candelaria se han venido celebrando las primeras jornadas sobre la Virgen y el mundo Guanche. Numerosas personalidades del mundo académico han tratado de acercar a todos algunos de los hechos históricos más relevantes sobre la patrona de Canarias. Además, en la antigua Casa Consistorial se ha inaugurado la exposición fotográfica "Los guanches de Canarias y la Virgen: una aproximación fotográfica".


• «El Evangelio en el corazón. La palabra de Dios en la Vida Consagrada», es el lema de este año para celebrar la Jornada de la Vida Consagrada que tendrá lugar el próximo 2 de febrero. Con tal motivo, todos los institutos de vida Consagrada, las Sociedades de Vida Apostólica, los Institutos seculares y la Órden de Vírgenes Consagradas participarán en el retiro dirigido por el obispo en la Catedral y en la Eucaristía de ese día. Igualmente, por la tarde de ese domingo, a las cinco y media se celebrará la oración de vísperas en el monasterio de las Claras de La Laguna.

• Del 3 al 6 de febrero se llevará a cabo en la Casa de la Asunción, en Tegueste, una convivencia destinada a sacerdotes jóvenes. El encuentro girará en torno a la figura de Jesucristo en todas sus dimensiones.

• Fiel a su cita anual, desde 1960, al comienzo de febrero MANOS UNIDAS inicia su campaña de “lucha contra el hambre y la pobreza”. El viernes 8 de febrero se nos invita a una Jornada de Ayuno Voluntario, como gesto de solidaridad con quienes ayunan por necesidad y para destinar lo que ahorramos ese día como ayuda a los más empobrecidos. Posteriormente, el domingo 10 de febrero, será la colecta en todas las parroquias. Con el lema “Madres sanas, derecho y esperanza”, esta organización católica reclama para todas las mujeres el derecho a vivir la maternidad como una experiencia elegida, gozosa, compartida y segura para su vida y la de sus hijos”.

• En la Sede de la Cofradía de la Virgen de Guadalupe, en S. Sebastián, el Obispo Nivariense convocó a los representantes de las instituciones públicas de La Gomera, de la Cofradía de la Virgen y a los sacerdotes de servicio en dicha isla. El Prelado Bernardo Álvarez, que estuvo acompañado por su vicario general, Antonio Pérez, pudo departir con los asistentes sobre distintos aspectos a tener en cuenta en la próxima cita lustral. Además, se pudo entregar un primer adelanto de las previsiones de las celebraciones religiosas de la Bajada de la Virgen de Guadalupe, la cual se iniciaría, según prevé la Cofradía, el próximo seis de octubre con el traslado de la imagen desde su Santuario de Puntallana a la Villa capital, retornando al mismo el trece de diciembre de este dos mil ocho. Los representantes públicos y eclesiales pudieron evaluar algunos aspectos a mejorar de la anterior edición de esta singular fiesta mariana y acordar diversos aspectos fundamentales, en los que han de estar coordinados las distintas instituciones, de cara a esta Bajada de la morenita de puntallana desde su Santuario al templo de la Asunción y, posteriormente, en su recorrido por las distintas parroquias de la isla de la Gomera.


• Cerca de una treintena de miembros de la parroquia de la Asunción de la capital gomera, partirán hacia Andalucía para seguir las huellas del insigne clérigo gomero, el Padre Torres Padilla. El sacerdote gomero Torres Padilla, excepcional figura de la Iglesia y, sin embargo muy poco conocido, nació en S. Sebastián de la Gomera en 1811, estudió en La Laguna, Valencia y Sevilla. donde se ordenó sacerdote. Brilló en tierras andaluzas por su alta preparación y espiritualidad, hasta ser llamado por el Papa Pío IX como consultor del Concilio Vaticano I. Fue confesor de santas como Sor Ángela de la Cruz. En 1878 moría en Sevilla, cuyos lugares más significativos serán recorridos por esta expedición de católicos gomeros.


• Este viernes y hasta el miércoles, se desarrolla en la Casa de Espiritualidad de Santa Cruz de Tenerife una tanda de ejercicios dirigida por el Obispo Emérito, Damián Iguacen.

• El nuevo Delegado Diocesano de Piedad Popular ha enviado una carta a los sacerdotes a fin de re-impulsar la atención a este sector pastoral. La Delegación Diocesana de Piedad Popular es un organismo especializado de trabajo pastoral que coordina, anima, promueve y revisa la acción pastoral en el ámbito de la piedad popular en la Diócesis. La Delegación es la expresión y promoción de la sensibilidad y de la preocupación de la Iglesia Diocesana por realizar su misión evangelizadora en el ámbito de las diversas manifestaciones de la piedad popular.


• El pleno del Ayuntamiento de Barlovento ha acordado por unanimidad de todas las fuerzas políticas iniciar el expediente para la declaración de Alcaldesas Honorarias y Perpetuas del municipio a la Virgen de Las Nieves y a Nuestra Señora del Rosario, patronas de la isla de La Palma y de la localidad, respectivamente.

• A partir del domingo, el Seminario Menor comienza ejercicios espirituales. En cuanto al Seminario Mayor celebra estos días una convivencia en la casa de las Eras.

• La Oficina Diocesana de Peregrinaciones, dirigida por Julián de Armas, ha organizado la 40ª Peregrinación Diocesana a Tierra Santa que tendrá lugar del 2 al 11 de febrero. Entre otros enclaves visitarán el Monte de las Bienaventuranzas, el Monte Tabor y Nazaret.

• Siguiendo tradición centenaria y por Voto, un gran número de fieles se dieron cita el día 18 de Enero en el templo parroquial de La Guancha para dar gracias a Dios por los favores recibidos en el pasado por intercesión de la Virgen de la Esperanza.


• La imagen del Cristo de las Tribulaciones de Santo Domingo, en La Orotava, ha sido presentada al público, tras haber sido recientemente restaurada. Se trata de una de las primitivas esculturas del desaparecido convento dominico, que data del siglo XVI.

• Buenavista del Norte celebró por todo lo alto el domingo la feria de ganado y romería de San Antonio Abad, un acontecimiento al que acudieron, según datos facilitados por la Policía Local, unas 18.000 personas procedentes de todos los rincones de la Isla en uno de los actos festivos con más arraigo y aceptación de los celebrados en la Isla Baja.


• Ya se ha presentado el cartel y el programa de actos de la Semana Santa de La Laguna. El cartel reproduce un primer plano de la Virgen de la Soledad de la iglesia de Santo Domingo, obra del fotógrafo Fernando Cova del Pino. Por su parte, la portada del programa de mano refleja la citada imagen de cuerpo entero, según una fotografía de Efraín Pinto, y en vallas publicitarias se mostrará el puñal que atraviesa el pecho de la Soledad en color plata sobre fondo negro.

• Volviendo a Manos Unidas ha alertado de que la "fuga de cerebros", es decir, de personas con formación académica, impide el desarrollo de África. Los datos que maneja esta ONG española apuntan a un doble problema: la inmigración irregular no sólo deja a miles de personas sin hogar, sino que además muchos de los que salen de su país tienen estudios y experiencia profesional, lo que dificulta aún más que fructifiquen los proyectos de desarrollo que se plantean. La presidenta delegada de Manos Unidas en la provincia de Santa Cruz de Tenerife, Gracia Zárate, ha indicado: "estoy segura de que se ahogan muchos más de lo que sabemos. Esta gente, si tuviera un medio de vida decente y digno en su país, no dejaría su cultura, su familia, su casa y todo lo suyo para arriesgarse a perder la vida en el mar".


• Cáritas Arciprestal de La Laguna ha llevado a cabo una campaña de recogida de fondos que serán destinados a la construcción de 10 viviendas en Perú, concretamente en la zona de Pisco.

• Francisco González de Aledo ha tomado posesión como Esclavo Mayor de la Pontificia, Real y Venerable Esclavitud del Cristo de la Laguna.

• Una excavación en la antigua iglesia de San Agustín, en La Laguna, permitirá conocer mejor la sociedad del siglo XVIII. Antes de convertir las ruinas del templo en un espacio cultural, el solar será objeto de una excavación arqueológica para descubrir testigos de la primitiva iglesia que fue derribada en 1771 y estudiar a las familias que están enterradas y que sus sepulturas no sean rotas como ocurrió en 1985 al retirar todos los escombros.

mi?rcoles, 30 de enero de 2008
ZENIT publica la intervención de Benedicto XVI durante la audiencia general de este miércoles, la tercera que dedica a la figura de san Agustín de Hipona.


Queridos amigos:

Tras la Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos volvemos hoy a retomar la gran figura de san Agustín. Mi querido predecesor Juan Pablo II le dedicó, en 1986, es decir, en el décimo sexto centenario de su conversión, un largo y denso documento, la carta apostólica Augustinum Hipponensem. El mismo Papa quiso definir este texto como «una acción de gracias a Dios por el don que hizo a la Iglesia, y mediante ella a la humanidad entera, gracias a aquella admirable conversión». (Augustinum Hipponensem, 1). Quisiera afrontar el tema de la conversión en una próxima audiencia. Es un tema fundamental no sólo para su vida personal, sino también para la nuestra. El Evangelio del domingo pasado el Señor mismo resumió su predicación con la palabra: «Convertíos». Siguiendo el camino de san Agustín, podremos meditar sobre qué es esta conversión: es algo definitivo, decisivo, pero la decisión fundamental debe desarrollarse, debe realizarse en toda nuestra vida.

La catequesis de hoy está dedicada, por el contrario, al tema fe y razón, que es un tema determinante, o mejor, el tema determinante de la biografía de san Agustín. De niño había aprendido de su madre, Mónica, la fe católica. Pero siendo adolescente había abandonado esta fe porque ya no lograba ver su razonabilidad y no quería una religión que no fuera expresión de la razón, e decir, de la verdad. Su sed de verdad era radical y le llevó a alejarse de la fe católica. Pero su radicalidad era tal que no podía contentarse con filosofías que no llegaran a la misma verdad, que no llegaran hasta Dios. Y a un Dios que no fuera sólo una hipótesis última cosmológica, sino que fuera el verdadero Dios, el Dios que da la vida y que entra en nuestra misma vida. De este modo, todo el itinerario intelectual y espiritual de san Agustín constituye un modelo válido también hoy en la relación entre fe y razón, tema no sólo para hombres creyentes, sino para todo hombre que busca la verdad, tema central para el equilibrio y el destino de todo ser humano.

Estas dos dimensiones, fe y razón, no deben separarse ni contraponerse, sino que deben estar siempre unidas. Como escribió Agustín tras su conversión, fe y razón son «las fuerzas que nos llevan a conocer» (Contra Academicos, III, 20, 43). En este sentido, siguen siendo famosas sus dos fórmulas (Sermones, 43, 9) con las que expresa esta síntesis coherente entre fe y razón: crede ut intelligas («cree para comprender») --creer abre el camino para cruzar la puerta de la verdad--, pero también y de manera inseparable, intellige ut credas («comprende para creer»), escruta la verdad para poder encontrar a Dios y creer.

Las dos afirmaciones de Agustín manifiestan con eficacia y profundidad la síntesis de este problema, en el que la Iglesia católica ve su camino manifestado. Históricamente esta síntesis se fue formando, ya antes de la venida de Cristo, en el encuentro entre la fe judía y el pensamiento griego en el judaísmo helénico. Sucesivamente en la historia esta síntesis fue retomada y desarrollada por muchos pensadores cristianos. La armonía entre fe y razón significa sobre todo que Dios no está lejos: no está lejos de nuestra razón, de nuestra vida; está cerca de todo ser humano, cerca de nuestro corazón y de nuestra razón, si realmente nos ponemos en camino.

Precisamente esta cercanía de Dios al hombre fue experimentada con extraordinaria intensidad por Agustín. La presencia de Dios en el hombre es profunda y al mismo tiempo misteriosa, pero puede reconocerse y descubrirse en la propia intimidad: no hay que salir afuera --afirma el convertido--, «vuelve sobre ti mismo. La verdad habita en el hombre interior. Y si encuentras que su naturaleza es mutable, trasciéndete a ti mismo. Pero recuerda al hacerlo así que trasciendes un alma que razona. Así pues, dirígete allí donde se enciende la luz misma de la razón» (De vera religione, 39, 72). Él mismo subraya en una afirmación famosísima del inicio de las Confesiones, autobiografía espiritual escrita en alabanza de Dios: «Nos hiciste, Señor, para ti, y nuestro corazón está inquieto, hasta que descanse en ti» (I, 1, 1).

La lejanía de Dios equivale, por tanto, a la lejanía de sí mismos. «Porque tú --reconoce Agustín (Confesiones, III, 6, 11)-- estabas dentro de mí, más interior que lo más íntimo mío y más elevado que lo más sumo mío», interior intimo meo et superior summo meo; hasta el punto de que, en otro pasaje, recordando el tiempo precedente a su conversión, añade: «Tú estabas, ciertamente, delante de mí, mas yo me había apartado de mí mismo y no me encontraba» (Confesiones, V, 2, 2). Precisamente porque Agustín vivió en primera persona este itinerario intelectual y espiritual, supo presentarlo en sus obras con tanta cercanía, profundidad y sabiduría, reconociendo en otros dos famosos pasajes de las Confesiones (IV, 4, 9 y 14, 22) que el hombre es «un gran enigma» (magna quaestio) y «un gran abismo» (grande profundum), enigma y abismo que sólo ilumina y colma Cristo. Esto es importante: quien está lejos de Dios también está lejos de sí mismo, alienado de sí mismo, y sólo puede encontrarse a sí mismo si se encuentra con Dios. De este modo logra llegar a su verdadero yo, su verdadera identidad.

El ser humano, subraya después Agustín en el De civitate Dei (XII, 27), es sociable por naturaleza pero antisociable por vicio, y es salvado por Cristo, único mediador entre Dios y la humanidad, y «camino universal de la libertad y de la salvación», como ha repetido mi predecesor Juan Pablo II (Augustinum Hipponensem, 21): fuera de este camino, que nunca le ha faltado al género humano, sigue afirmando Agustín en esa misma obra, «nadie ha sido liberado nunca, nadie es liberado, nadie será liberado» (De civitate Dei, X, 32, 2). Como único mediador de la salvación, Cristo es cabeza de la Iglesia y está unido místicamente a ella de modo que Agustín afirma: «Nos hemos convertido en Cristo. De hecho, si él es la cabeza, nosotros somos sus miembros, el hombre total es él y nosotros» (In Iohannis evangelium tractatus, 21, 8).

Pueblo de Dios y casa de Dios, la Iglesia, según la visión de Agustín, está por tanto ligada íntimamente al concepto de Cuerpo de Cristo, fundamentada en la relectura cristológica del Antiguo Testamento y en la vida sacramental centrada en la Eucaristía, en la que el Señor nos da su Cuerpo y nos transforma en su Cuerpo. Por tanto es fundamental que la Iglesia, pueblo de Dios, en sentido cristológico y no en sentido sociológico, esté verdaderamente integrada en Cristo, quien, según afirma Agustín en una página hermosísima, «reza por nosotros, reza en nosotros, es rezado por nosotros como nuestro Dios: reconocemos por tanto en él nuestra voz y nosotros en él la suya» (Enarrationes in Psalmos, 85, 1).

En la conclusión de la carta apostólica Augustinum Hipponensem Juan Pablo II quiso preguntar al mismo santo qué podía decir a los hombres de hoy y responde sobre todo con las palabras que Agustín confió en una carta dictada poco después de su conversión: «Me parece que se debe llevar a los hombres a la esperanza de encontrar la verdad» (Epistulae, 1, 1); esa verdad que es Cristo, Dios verdadero, a quien se dirige una de las oraciones más hermosas y famosas de las Confesiones (X, 27, 38): «¡Tarde te amé, hermosura tan antigua y tan nueva, tarde te amé! Y he aquí que tú estabas dentro de mí y yo fuera, y por fuera te buscaba; y deforme como era, me lanzaba sobre estas cosas hermosas que tú creaste. Tú estabas conmigo, mas yo no lo estaba contigo. Reteníanme lejos de ti aquellas cosas que, si no estuviesen en ti, no serían. Llamaste y clamaste, y rompiste mi sordera; brillaste y resplandeciste, y fugaste mi ceguera; exhalaste tu perfume y respiré, y suspiro por ti; gusté de ti, y siento hambre y sed, me tocaste, y abraséme en tu paz».

De este modo Agustín encontró a Dios y durante toda su vida hizo su experiencia hasta el punto de que esta realidad --que es ante todo el encuentro con una Persona, Jesús--cambió su vida, como cambia la de cuantos, hombres y mujeres, en todo tiempo, tienen la gracia de encontrarse con él. Pidamos al Señor que nos dé esta gracia y nos haga encontrar así su paz.

[Al final de la audiencia, el Papa saludó en varios idiomas. En español, dijo:]

Queridos hermanos y hermanas:

La catequesis de hoy trata algunos aspectos del inmenso legado de San Agustín, reconocido por la Iglesia como uno de sus maestros más autorizados, como lo puso de manifiesto el Papa Juan Pablo II en la Carta Apostólica dedicada al Santo en la conmemoración de su conversión, siendo, además, un Padre de la Iglesia muy apreciado también por mí. El itinerario intelectual y espiritual de Agustín representa un modelo de la relación armónica que debe existir entre la fe y la razón. Esta armonía significa ante todo que Dios está cerca de todo ser humano, cerca de su corazón y de su razón. Esta presencia misteriosa de Dios puede ser reconocida en el interior del hombre, porque, como decía Agustín con una expresión muy conocida: «Nos has hecho, Señor, para ti y nuestro corazón está inquieto hasta que descanse en ti». El hombre, añade el Santo, es un grande enigma y un abismo que sólo Cristo es capaz de iluminar y colmar. Además, en cuanto único mediador de la salvación, Cristo es cabeza de la Iglesia, y está unido místicamente a ella. Ante la pregunta ¿qué es lo que san Agustín puede decir al hombre de hoy?, se podría contestar con estas palabras de una carta escrita después de su conversión: «Me parece que se debe llevar a los hombres a la esperanza de encontrar la verdad»; esa verdad que es Cristo mismo.

Saludo cordialmente a los visitantes de lengua española. En particular, a los distintos grupos de estudiantes y peregrinos venidos de Argentina, Chile, España y de otros países latinoamericanos. Siguiendo el ejemplo y las enseñanzas de san Agustín, os animo a buscar a Cristo con todas las fuerzas, para encontrar en Él la verdad de vuestras vidas. ¡Muchas gracias!


[Traducción del original italiano realizada por Jesús Colina

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Llamamiento de los Obispos de Acapulco para luchar contra el crimen organizado “un desafío que sobrepasa las fuerzas humanas y que apela al recurso de la esperanza cristiana” (Fides)


Acapulco, Gro., a 24 de enero de 2008


CARTA PASTORAL SOBRE EL CRIMEN ORGANIZADO EN GUERRERO
OBISPOS DE LA PROVINCIA ECLESIÁSTICA DE ACAPULCO


A los fieles católicos y a todas las personas de buena voluntad:

Que la Paz del Señor esté con ustedes

1. En los últimos años se ha recrudecido en nuestra región la violencia causada por organizaciones criminales, distinta a la violencia intrafamiliar y a la violencia causada por la delincuencia común en las calles. Esta violencia tiene sus propias características, sus causas y sus circunstancias. Está marcada por la crueldad, por el ajuste de cuentas, por la exhibición de poder y por la intención de intimidar a los rivales y a toda la sociedad.

2. Esta situación no es exclusiva de nuestra región. Los obispos latinoamericanos han señalado recientemente que “la vida social se está deteriorando gravemente en muchos países de América Latina y de El Caribe por el crecimiento de la violencia, que se manifiesta en robos, asaltos, secuestros, y lo que es más grave, en asesinatos que cada día destruyen más vidas humanas y llenan de dolor a las familias y a la sociedad entera. La violencia reviste diversas formas y tiene diversos agentes: el crimen organizado y el narcotráfico, grupos paramilitares, violencia común sobre todo en la periferia de las grandes ciudades, violencia de grupos juveniles y creciente violencia intrafamiliar”[1].

3. Además del atraso económico, político y social que estigmatiza la vida de los guerrerenses, tenemos que reconocer la presencia y la actuación del crimen organizado que hace más difícil aún la vida de los habitantes de esta región y que constituye una manifestación más desarrollada del espíritu del Mal entre nosotros. El Mal no sólo se manifiesta en las personas y en las relaciones humanas y sociales sino que se organiza de una manera programada con fines perversos que causan graves daños a las personas, a las familias y a la sociedad entera.

4. Los Pastores de las Iglesias Particulares que peregrinan en esta región suriana reconocemos la presencia destructora de este Mal, pero también queremos buscar caminos que ayuden a los fieles católicos y a todos los hombres y mujeres de buena voluntad que nos escuchen, a vencer el poder del mal con el bien (Cfr. Romanos 12, 21) para edificar una convivencia social pacífica y respetuosa de la dignidad de las personas.

Primera parte: EL CRIMEN ORGANIZADO EN NUESTRA REGIÓN.

5. Entendemos por crimen organizado a los grupos de delincuentes que se organizan de manera sistemática y permanente en bandas, mafias, cárteles u otras formas para conseguir ganancias para sí o para otros mediante acciones reconocidas como delitos. Para asegurar sus objetivos, las organizaciones criminales recurren a la violencia y a la corrupción. Algunas de las actividades más comunes de estas organizaciones criminales en nuestra región son el narcotráfico, el secuestro, la trata de personas, el lavado de dinero, el robo de autos y las ejecuciones.

6. Por su manera de actuar, el crimen organizado genera inseguridad y violencia, degrada el tejido social, lastima la integridad de las personas y de las familias y pone en alto riesgo la paz en nuestros pueblos. El narcotráfico, en particular, desafía al Estado y se ha convertido en una amenaza para la seguridad nacional.

7. El narcotráfico es una de las formas más antiguas y difundidas del crimen organizado en nuestra región. Desde hace aproximadamente cuatro décadas ya se promovía el cultivo de drogas en el campo guerrerense al tiempo que se iban tejiendo redes de traficantes contando con las correspondientes complicidades oficiales. En estos últimos años hemos tenido situaciones que se han tornado críticas debido a disputas entre cárteles que buscan tener el control de esta región, sobre todo en las regiones de Acapulco, Costa Grande, Centro y Tierra Caliente. Se presume que en algunas regiones, los narcotraficantes han llegado a tener en sus manos el poder económico y que van ahora por el poder político.

8. El secuestro tiene en nuestra región una historia ya muy larga, cuando se tenía en la mira a ricos ganaderos, agricultores y comerciantes de la región. En tiempos pasados, algunos secuestros tuvieron una relación con los movimientos subversivos. Ahora se ha ampliado y refinado la industria del secuestro en las ciudades y en el medio rural. Desde las amenazas de secuestro para exigir dinero hasta la consumación del mismo para exigir el rescate correspondiente. Desde secuestros de personas pudientes hasta personas de medios modestos; desde adultos hasta niños. También hay que señalar que hay desde secuestradores especializados que usan altas tecnologías hasta aprendices y hasta muy jóvenes.

9. Las ejecuciones han llegado a ser una manifestación muy visible del crimen organizado, sobre todo del narcotráfico, que hace sentir su poder y su capacidad de controlar y proteger el desarrollo de sus negocios ilícitos. Se da el ajuste de cuentas con quienes están involucrados en el comercio ilegal de las drogas que no cumplen pactos o reglas, y se da también la disputa armada entre mafias o cárteles que arrebatan o defienden el control de mercados y de territorios. Son reprobables, también, los asesinatos consumados por quienes se cobijan en la confusión generada por el crimen organizado, para hacerse justicia por mano propia en otra clase de agravios entre particulares.

10. La trata de personas es un delito contra los derechos humanos considerado como la esclavitud del siglo XXI. Este delito consiste en el traslado forzoso o por engaño de una o varias personas de su lugar de origen, la privación total o parcial de su libertad y la explotación laboral, sexual o similar. Es un acto criminal que viola los derechos humanos, la dignidad y la integridad de estos nuevos esclavos y esclavas. En nuestra región se conocen más los casos de explotación de la prostitución de mujeres y de niños u otras formas de explotación sexual, la servidumbre, la explotación de la mendicidad ajena, el matrimonio servil, la extracción de órganos, y el turismo sexual.

11. El lavado de dinero es el proceso a través del cual es encubierto el origen de los dineros generados mediante el ejercicio de algunas actividades ilegales o criminales (tráfico de drogas, contrabando de armas, corrupción, fraude fiscal, malversación pública, extorsión y trabajo ilegal). El objetivo de la operación, que generalmente se realiza en varios niveles, consiste en hacer que los dineros obtenidos a través de actividades ilícitas aparezcan como el fruto de actividades legítimas y circulen sin problema en el sistema financiero.

12. El robo de autos, sobre todo en las ciudades, ha sido una forma muy común del ejercicio del crimen organizado. Hay bandas muy bien entrenadas que tejen una cadena entre quienes roban los vehículos, los desvalijan o los transportan a otros estados y los venden. De ordinario cuentan con la complicidad de cuerpos de seguridad.

13. Es necesario ubicar las causas de estas diversas formas de crimen organizado. Hay que señalar causas estructurales que corresponden a nuestro sistema económico y político. En particular podemos pensar en las deficiencias del sistema educativo que durante mucho tiempo ha carecido de una formación humanista y ética, el desempleo que cada día crece más, la corrupción política y la protección policíaca[2], el abandono del campo, y la búsqueda de dinero fácil. No podemos pasar por alto muchos contenidos propagados por diversos medios de comunicación social. Por otra parte, asumimos el diagnóstico de los obispos latinoamericanos cuando dicen que “sus causas (de la violencia) son múltiples: la idolatría del dinero, el avance de una ideología individualista y utilitarista, el irrespeto a la dignidad de cada persona, el deterioro del tejido social, la corrupción incluso en las fuerzas del orden, y la falta de políticas públicas de equidad social”[3].

Segunda parte: LA PALABRA DE LA FE

“Vence al mal con el bien” (Romanos 12, 21)
14. Si bien, el crimen organizado es un mal que tiene ramificaciones nacionales e internacionales y se percibe con mayor poder, incluso, que el del Estado, la fe cristiana nos ayuda a mirarlo en su verdadera dimensión. Jesucristo, muerto resucitado ha resultado vencedor de todo mal, del pecado y de la muerte y nos ha dicho: “No teman, yo he vencido al mundo”[4]. A la luz de Aquél que venció en la Cruz, es que Pablo indicaba a los cristianos de Roma: “No te dejes vencer por el mal; antes bien, vence al mal con el bien”[5]. Estas palabras reflejan la gran estrategia de la Salvación que el Señor siguió para vencer al mal.

15. De esta forma, nosotros no vemos al crimen organizado como un mal invencible, sino como una expresión del pecado personal que se estructura a partir de relaciones ilegales, ilícitas e inmorales por el daño que causan a personas, a familias y a pueblos enteros. “Ante tantos dramas que afligen al mundo, los cristianos confiesan con humilde confianza que sólo Dios da al hombre y a los pueblos la posibilidad de superar el mal para alcanzar el bien. Con su muerte y resurrección, Cristo nos ha redimido y rescatado pagando ‘un precio muy alto’ (cf. 1 Corintios 6,20; 7,23), obteniendo la salvación para todos. Por tanto, con su ayuda todos pueden vencer al mal con el bien”[6].

16. La lucha contra el crimen organizado es un desafío que sobrepasa las fuerzas humanas y que apela al recurso de la esperanza cristiana. Con la certeza de que el mal no prevalecerá, el cristiano cultiva una esperanza indómita que lo ayuda a promover la justicia y la paz. “A pesar de los pecados personales y sociales que condicionan la actuación humana, la esperanza da siempre nuevo impulso al compromiso por la justicia y la paz, junto con una firme confianza en la posibilidad de construir un mundo mejor”[7].

“No pueden servir a Dios y al dinero” (Lucas 16, 13)
17. Todas las formas de crimen organizado implican una verdadera idolatría en cuanto que expresan, ya de manera consciente o inconsciente una decisión contraria a la Ley de Dios. No sólo se rechazan las leyes humanas establecidas para cuidar el bien común, sino que se rechaza, también, al mismo Dios. El crimen organizado manifiesta una verdadera idolatría en la que la fascinación por el poder que ofrece el dinero sustituye la adoración al verdadero Dios. Bien decía el Señor, “no pueden ustedes servir a Dios y al dinero”[8], cuando proponía la alternativa de la verdadera fe que excluye toda clase de idolatría, que excluye siempre al verdadero Dios.

18. La idolatría como rechazo a Dios se manifiesta en actitudes opuestas a la voluntad divina y al bien del prójimo, entre las cuales “dos parecen ser las más características: el afán de ganancia exclusiva, por una parte; y por otra, la sed de poder, con el propósito de imponer a los demás la propia voluntad. A cada una de estas actitudes podría añadirse, para caracterizarlas aún mejor, la expresión: ‘a cualquier precio’. En otras palabras, nos hallamos ante la absolutización de actitudes humanas, con todas sus posibles consecuencias”[9]. De aquí se desprende el carácter tremendamente destructor del crimen organizado: destruye conciencias, valores, sentimientos, relaciones. Lo que es peor, destruye el sentido sagrado de la relación con Dios para poner en su lugar expresiones seudo-religiosas que se expresan en cultos como el de la Santa Muerte y el de Jesús Malverde.

“A Dios solo adorarás” (Mateo 4, 10)

19. El conocimiento del Dios verdadero proporciona al creyente la posibilidad de abandonar la idolatría y todas sus consecuencias, como pueden ser las actitudes criminales que se desarrollan y se vinculan a través de organizaciones ilícitas e ilegales. Jesucristo ha venido a mostrarnos el rostro amoroso de Dios a quien nos presenta como su Padre y nuestro Padre. El Reino de Dios, centro de su mensaje y de su práctica es una propuesta a vivir bajo la soberanía de Dios en una actitud de confianza y de entrega absoluta como la verdadera adoración “A Dios sólo adorarás”[10] es la respuesta de Jesús ante la tentación de la idolatría. La adoración a Dios implica la aceptación de su Palabra como ley suprema que conduce a la vida fraterna y al justo uso de los bienes de la tierra.

20. El encuentro con Jesucristo es el punto de partida para hacerse discípulo e iniciar un camino de liberación de toda idolatría. Seguir a Jesús es aprender a adorar a Dios y a servir a los hermanos al tiempo que se va desarrollando una liberación del afán del dinero y la fascinación del poder que suelen empujar hacia la delincuencia organizada. “En el seguimiento de Jesucristo, aprendemos y practicamos las bienaventuranzas del Reino, el estilo de vida del mismo Jesucristo: su amor y obediencia filial al Padre, su compasión entrañable ante el dolor humano, su cercanía a los pobres y a los pequeños, su fidelidad a la misión encomendada, su amor servicial hasta el don de su vida. Hoy contemplamos a Jesucristo tal como nos lo transmiten los Evangelios para conocer lo que Él hizo y para discernir lo que nosotros debemos hacer en las actuales circunstancias”[11].

“Digan primero: paz a esta casa” (Lucas 10, 6)

21. La Iglesia tiene la misión de anunciar el Evangelio que tiene la capacidad de forjar una ‘cultura de paz’. “La Iglesia, sacramento de reconciliación y de paz, desea que los discípulos y misioneros de Cristo sean también, ahí donde se encuentren, “constructores de paz” entre los pueblos y naciones de nuestro Continente. La Iglesia está llamada a ser una escuela permanente de verdad y justicia, de perdón y reconciliación para construir una paz auténtica”[12]. Por eso, su misión es llamar a la conversión a todos y, de manera particular, a quienes han caído en las redes del crimen organizado, en cualquiera de sus expresiones. Mostrando a Jesucristo vivo, la verdadera riqueza[13], puede promover actitudes de desapego al dinero y al poder y de respeto a la dignidad humana y de búsqueda del bien común.

22. En el centro mismo del Evangelio está la bienaventuranza de la paz: “Felices los que trabajan por la paz, porque ellos serán llamados hijos de Dios”[14]. Jesús envía a sus discípulos a promover la paz como parte integrante del mismo Evangelio[15]. Ante el crimen organizado como una amenaza para la paz social, nosotros tenemos el Evangelio de la Paz como una propuesta que la Iglesia y cada uno de los bautizados, especialmente los fieles laicos que viven en medio del mundo. “Es absolutamente necesario que la paz comience a vivirse como un valor en el interior de cada persona: así podrá extenderse a las familias y a las diversas formas de agregación social, hasta alcanzar a toda la comunidad política”[16].

Tercera parte: NUESTRO TRABAJO POR LA PAZ

23. Al pronunciarnos como pastores ante la compleja problemática desarrollada a partir del crimen organizado en nuestra región, queremos contribuir con nuestra palabra y nuestro esfuerzo pastoral para animar el compromiso de todos a favor de la paz y de la edificación de nuestra sociedad basada en la búsqueda del bien común y del respeto a la ley. Necesitamos una sociedad a la medida de la dignidad humana, revelada por medio de Jesucristo en la que todos participemos solidariamente.

24. Queremos que nuestra voz llegue a las autoridades encargadas de los tres niveles de gobierno para pedirles encarecidamente que, fieles a su vocación de servicio a la comunidad, antepongan el bien común a los intereses de partidos o de grupos, sobre todo de aquéllos que se organizan para delinquir. Por otra parte, la autoridad tiene que llevar a cabo el saneamiento de los cuerpos de seguridad y las instancias de procuración de justicia para que sean confiables y garanticen una lucha a fondo contra el narcotráfico y toda forma de delincuencia organizada. Tiene que desaparecer cualquier señal de corrupción y de complicidad bajo la forma de protección política y policíaca a los criminales que tanto daño hacen a la sociedad. En el caso particular del narcotráfico, la autoridad tiene que promover una lucha integral contra el mismo que considere la prevención, el combate con la fuerza pública y la rehabilitación de las adicciones.

25. También queremos dirigirnos a quienes, por cualquier razón, se han involucrado en las diversas formas de crimen organizado. Dios los está llamando a la conversión y su perdón está siempre dispuesto. Pero en tanto no den ustedes muestras de arrepentimiento y de cambio de vida para abandonar el sendero del crimen, les hemos de decir: “Ya el hacha está puesta a la raíz del árbol; todo árbol que no de buen fruto será cortado y echado al fuego”[17]. También hacemos nuestras las palabras que Benedicto XVI dirigió recientemente a los narcotraficantes: “Piensen en el mal que están provocándoles a una multitud de jóvenes y de adultos de todos los segmentos de la sociedad: Dios se los va a cobrar. La dignidad humana no puede ser pisoteada de esta manera. El mal provocado recibe la misma reprobación hecha por Jesús a los que escandalizaban a los ‘pequeñitos’, los preferidos de Dios”[18].

26. La sociedad civil, como conjunto de organizaciones sociales que participan activamente en la solución de los más variados problemas de la región, tiene en sus manos una oportunidad para participar creativa y responsablemente en la lucha contra el crimen organizado. “Estos grupos están tomando conciencia del poder que tienen entre manos y de la posibilidad de generar cambios importantes para el logro de políticas públicas más justas”[19]. La sociedad puede participar, a través de sus organizaciones, vigilando y verificando que las autoridades combatan de raíz al crimen organizado, atendiendo a las causas sociales, económicas, políticas y culturales. Sin la participación activa de la sociedad, los gobiernos no tienen la capacidad suficiente para abatir la violencia causada por los criminales que se organizan para hacer daño a la comunidad.

27. La escuela tiene que empeñarse en participar construyendo una cultura sustentada en valores muy bien definidos. La educación es un instrumento fundamental para construir mentalidades y actitudes orientadas hacia el bien común a partir de valores como la dignidad humana, la laboriosidad y el respeto a la legalidad. Si estos valores no inspiran las relaciones sociales, económicas y políticas es imposible vencer a las bandas criminales que cuentan, de este modo, con una implícita aceptación social. La formación cívica y ética, basada en una concepción integral de la persona puede ayudar a edificar una cultura de la vida y de la paz que aleje toda posibilidad de que se reproduzcan las organizaciones criminales.

28. Los medios de comunicación social, tienen una grande responsabilidad a la que no pueden renunciar dado que “marcan profundamente el entorno cultural. De hecho, algunos afirman que la influencia formativa de los medios se contrapone a la de la escuela, de la Iglesia e incluso a la del hogar. Para muchas personas la realidad corresponde a lo que los medios de comunicación definen como tal"[20]. Los medios tienen que examinar su responsabilidad en el desarrollo de la cultura de la violencia cuando llegan a exhibir a los criminales como si fueran héroes y tienen que orientar sus contenidos con responsabilidad para formar una conciencia de respeto a la persona humana y de búsqueda del bien común que quitarían todo sustento a las prácticas violentas e ilegales del crimen organizado.

29. Las familias tienen, también, una gran tarea en la edificación de una sociedad pacífica y en el esfuerzo por abatir el crimen organizado. “La comunidad humana no puede prescindir del servicio que presta la familia. El ser humano en formación, ¿dónde podría aprender a gustar mejor el ‘sabor’ genuino de la paz sino en el ‘nido’ que le prepara la naturaleza? El lenguaje familiar es un lenguaje de paz; a él es necesario recurrir siempre para no perder el uso del vocabulario de la paz. (…) En una vida familiar ‘sana’ se experimentan algunos elementos esenciales de la paz: la justicia y el amor entre hermanos y hermanas, la función de la autoridad manifestada por los padres, el servicio afectuoso a los miembros más débiles, porque son pequeños, ancianos o están enfermos, la ayuda mutua en las necesidades de la vida, la disponibilidad para acoger al otro y, si fuera necesario, para perdonarlo. Por eso, la familia es la primera e insustituible educadora de la paz”[21]. Es necesario apoyar a las familias para que ellas puedan ser esa ‘agencia de paz’ que imprima en cada uno de sus miembros los sentimientos, las actitudes y los valores que los dispongan a trabajar por el bien común y por la paz.

30. Los agentes de pastoral (sacerdotes, religiosas y laicos) tienen que hacer suya tarea de promover la paz como “parte integrante de la misión con que la Iglesia prosigue la obra redentora de Cristo sobre la tierra”[22]. La evangelización está frente a un gran desafío: mostrar a Cristo, quien dejó la paz a sus discípulos[23] y con su Evangelio nos ofrece una nueva visión del mundo y un nuevo modo de acercarse a los demás, tanto a una sola persona como a un pueblo entero. La evangelización tiene que transformar hondamente a las personas para que sean fermento de la paz en el mundo. Tenemos que reconocer que muchas de las personas que están involucradas en el crimen organizado están bautizadas en la Iglesia pero carecen de una formación viva en la fe. Y necesitamos asumir esa responsabilidad.

31. También tenemos otros recursos en la Iglesia para nuestra lucha contra el crimen organizado: además del anuncio del Evangelio, necesitamos alzar nuestra voz para hacer una denuncia profética de los graves males que afligen a la comunidad exigiendo cambios y, sobre todo, una conversión espiritual que lleve a un cambio de vida. Tenemos que denunciar las formas criminales que dañan profundamente al Pueblo de Dios a través del narcotráfico, de los secuestros, de la trata de personas y de las complicidades que las permiten y las protegen.

32. “La Iglesia lucha por la paz con la oración. La oración abre el corazón, no solo a una profunda relación con Dios, sino también al encuentro con el prójimo inspirado por los sentimientos de respeto, confianza, comprensión, estima y amor. La oración infunde valor y sostiene a los verdaderos amigos de la paz”[24]. Necesitamos promover la oración a través de jornadas u otras formas que sensibilicen la fe de los fieles para que se incorporen a estos esfuerzos de la Iglesia en favor de la paz.

SALUDO FINAL

33. Queremos concluir esta Carta Pastoral invocando a Nuestra Señora de Guadalupe, la misma reina de la paz y lo hacemos con las palabras de la oración que se atribuye normalmente a san Francisco de Asís, porque refleja bien su espíritu y el mismo mensaje de paz que proviene del Evangelio: "Señor, haz de mí un instrumento de tu paz: donde hay odio, que yo lleve el amor, donde hay ofensa, que yo lleve el perdón, donde hay discordia, que yo lleve la verdad, donde hay desesperación, que yo lleve la esperanza, donde hay tristeza, que yo lleve la alegría, donde hay tinieblas, que yo lleve la luz. Maestro, haz que yo no busque tanto: ser consolado, sino consolar, ser comprendido, sino comprender, ser amado, sino amar: porque dando se recibe, perdonando se es perdonado, muriendo se resucita a la vida eterna".

34. Saludamos a todos los fieles católicos y a todas las personas de buena voluntad, asegurándoles que la presencia del Señor Jesús es garantía de que todos los esfuerzos para construir la paz en medio de la violencia desatada por el crimen organizado y que no serán vanos: “Sean valientes, no teman, yo he vencido al mundo”[25]. La esperanza que el Señor siembra en nuestros corazones es el motivo fundamental para no claudicar a esta tarea necesaria para edificar una sociedad más justa y fraterna donde resplandezca la Paz del Señor.

Dada en Acapulco, Guerrero, a los 24 días del mes de enero del año 2008.

+ Felipe Aguirre Franco
Arzobispo de Acapulco
+ Roberto Dominguez Couttolenc
Obispo de Tlapa
+ Maximino Martínez Miranda
Obispo de Ciudad Altamirano
+ Alejo Zavala Castro
Obispo de Chilpancingo-Chilapa
+ Juan Navarro Castellanos
Obispo Auxiliar de Acapulco
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[1] V CONFERENCIA GENERAL DEL EPISCOPADO LATINOAMERICANO Y DEL CARIBE, Aparecida, 78.
[2] El Presidente Felipe Calderón reconoció tácitamente las complicidades políticas y policíacas que deben ser destruidas para que la lucha contra el narcotráfico sea eficaz. Textualmente, el Presidente dijo que “debemos permanecer unidos, debemos cerrarle el paso a la delincuencia a cualquier posibilidad de cobertura policíaca o política y actuar como un sólo cuerpo a nivel nacional” (9 de enero de 2008).
[3] V CONFERENCIA GENERAL DEL EPISCOPADO LATINOAMERICANO Y DEL CARIBE, Aparecida, 78.
[4] JUAN 16, 33.
[5] ROMANOS 12, 21.
[6] JUAN PABLO II; Mensaje para la Jornada Mundial de la Paz, 1 de enero de 2005, n. 11.
[7] JUAN PABLO II, Mensaje para la Jornada Mundial de la Paz, 1 de enero de 2005, n. 11.
[8] LUCAS 16, 13
[9] JUAN PABLO II, Sollicitudo rei socialis, 37.
[10] MATEO 4, 10.
[11] V CONFERENCIA GENERAL DEL EPISCOPADO LATINOAMERICANO Y DEL CARIBE, Aparecida, 139.
[12] V CONFERENCIA GENERAL DEL EPISCOPADO LATINOAMERICANO Y DEL CARIBE, Aparecida, 542.
[13] Cfr. FILIPENSES 3, 8.
[14] MATEO 5, 9.
[15] Cfr. PONTIFICIO CONSEJO ‘JUSTICIA Y PAZ’, Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia, 516.
[16] PONTIFICIO CONSEJO ‘JUSTICIA Y PAZ’, Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia, 495.
[17] LUCAS 3, 9.
[18] BENEDICTO XVI; Discurso a la comunidad de la Hacienda de la Esperanza; Guaratinguetá, Brasil, 12 de mayo de 2007. Cfr. MATEO 18, 7-10.
[19] V CONFERENCIA GENERAL DEL EPISCOPADO LATINOAMERICANO Y DEL CARIBE, Aparecida, 75
[20] BENEDICTO XVI, Mensaje para la Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales, 2007, n. 1
[21] BENEDICTO XVI, Mensaje para la Jornada Mundial de la Paz “FAMILIA HUMANA, COMUNIDAD DE PAZ”, 1 de enero de 2008, n. 3.
[22] PONTIFICIO CONSEJO ‘JUSTICIA Y PAZ’, Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia, 516.
[23] Juan 14, 27.
[24] PONTIFICIO CONSEJO ‘JUSTICIA Y PAZ’ Compendio de la Doctrina de la Iglesia Católica, 519.
[25] JUAN 16, 33.

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martes, 29 de enero de 2008
(http://www.diariodeavisos.es) La iglesia de Santo Domingo, en La Orotava, acogió el pasado sábado la presentación al público de la recién restaurada imagen del Cristo de las Tribulaciones, una de las imágenes pertenecientes al desaparecido convento dominico que data del siglo XVI. Se trata de una talla del cristo crucificado que se ha logrado recuperar al incluirla en el programa municipal de restauración de bienes muebles ’La Orotava Restaura’. El Área de Patrimonio Histórico, que dirige Narciso Pérez, ha invertido 5.000 euros en los trabajos de rehabilitación, que se desarrollaron por espacio de tres meses.

Las labores de restauración han corrido a cargo de Pablo Torres Luis y Leticia Perera González, quienes contaron con el asesoramiento del historiador del arte Iván Delgado Armas. Durante el proceso se acometieron, entre otros trabajos, estudios del soporte y de las características estructurales de la obra, la eliminación de añadidos, la limpieza de todo el conjunto y una reintegración volumétrica de la talla.

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Oración al Cristo de la Unidad publicada en el Boletín Informativo "al margen", Mater Christi, núemro 67 Enero - Abril 2008.


ORACIÓN AL CRISTO
DE LA UNIDAD



Señor Jesucristo, clavado en la Cruz
por los pecados de la humanidad, y también
por los nuestros; mira con
Misericordia infinita toda nuestra indigencia,
y concédenos vivir siempre en
tu Gracia, rechazando todo pecado que
nos aparta de Dios y destruye la Unidad
en la que tú nos mandaste vivir, y por la
que suplicaste al Padre al final de tu
vida en la tierra.

Te lo pedimos, Señor, por el inmenso
Amor que tienes a tu Santísima Madre,
Maria, nuestra Madre y nuestra Guía.
Amén

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Oración publicada en el Boletín Informativo "al margen", Mater Christi, número 67, Enero - Abril 2008.


ORACIÓN A MARÍA,
NUESTRA MADRE Y
NUESTRA GUÍA



María, nuestra Madre y
nuestra Guía, acoge con mater-
nal solicitud nuestra súplica y
guía todos nuestros pensamientos,
deseos, palabras y obras,
para que siempre cumplámos la
voluntad de Dios Padre, Hijo y
Espíritu Santo. Amén.

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AMERICA/COLOMBIA - Asamblea Plenaria de los Obispos sobre “el papel de la mujer en la Iglesia y en la sociedad”: Mons. Castro Quiroga: “que la mujer manifieste la decisión firme de defender la vida, la familia, el matrimonio y la maternidad” (Fides)

(Bogotá, D.C., 28 de enero al 1º de febrero de 2008)


ALOCUCIÓN INAUGURAL
DEL EXCELENTÍSIMO MONSEÑOR
LUIS AUGUSTO CASTRO QUIROGA
ARZOBISPO DE TUNJA
PRESIDENTE DE LA CONFERENCIA EPISCOPAL



Saludamos con afecto fraterno a Monseñor Aldo Cavalli, Nuncio Apostólico de su Santidad en Colombia, a quien le damos la más cordial bienvenida. Señor Nuncio en su persona vemos la presencia del Santo Padre en nuestra patria. Su Excelencia encontrará en este grupo de Obispos de Colombia una comunidad de hermanos con quienes podrá compartir la fe y la comunión eclesial propia de los discípulos misioneros del Señor. Ha sido una sana tradición en esta Iglesia que peregrina en Colombia mantener unas íntimas relaciones y un apoyo decidido a la persona del Nuncio como expresión de comunión colegial con el Santo Padre. Una vez más, bienvenido Señor Nuncio a nuestro país que lo acoge con cariño.

Señor Cardenal Pedro Rubiano Sáenz, Arzobispo de Bogotá y Primado de Colombia; Monseñor Iván Antonio Marín López, Vicepresidente de la Conferencia Episcopal; Monseñor Fabián Marulanda López, Secretario General de la Conferencia Episcopal; apreciados señores Arzobispos y Obispos, estimados sacerdotes y colaboradores del SPEC, Directivos del CELAM que nos acompañan, directivos de la Conferencia de Religiosos de Colombia, mujeres insignes en la vida de la Iglesia y de la sociedad invitadas a esta Asamblea Episcopal, demás invitados especiales y amables representantes de los medios de comunicación.

ENCÍCLICA SPE SALVI

Agradecemos a Su Santidad el Papa Benedicto XVI el regalo de su última Encíclica SPE SALVI sobre la esperanza cristiana.
En estos días en que se está revelando en detalle, la tragedia escondida para muchos, de los horrores acaecidos en el país rural durante los últimos 20 años, a manos del paramilitarismo y la subversión, es necesario escuchar el mensaje del Santo Padre, para reforzar nuestra esperanza.

Las crucifixiones, los descuartizamientos, las torturas, las violaciones, los hundimientos para siempre en los ríos, la quema de seres vivos, el estrangulamiento de hombres y mujeres, las desapariciones, los secuestros y las masacres, evocan un ingente número de víctimas para quienes la esperanza de la justicia no brilla suficientemente y que podrían quedar sumidas para siempre en el absurdo de su derrota irreparable.

Horkheimer manifestaba la más honda nostalgia de la escuela de Francfort: “que el verdugo no triunfe definitivamente sobre la víctima”. Benedicto XVI le responde exigiendo la justicia en este mundo pero invitándolo a abrirse a un nuevo horizonte de sentido, el horizonte de la justicia divina.

“Dios sabe crear la justicia de un modo que nosotros no somos capaces de concebir y que, sin embargo, podemos intuir en la fe. Sí, existe la resurrección de la carne. Existe una justicia. Existe la revocación del sufrimiento pasado, la reparación que establece el derecho. La injusticia en la historia no puede ser la última palabra en absoluto y ello hace plenamente convincente la necesidad de retorno de Cristo y de la vida nueva” (Spe Salvi,43).

Y añade Benedicto XVI: “Dios es justicia y crea justicia. Éste es nuestro consuelo y nuestra esperanza. Pero en la justicia está también la gracia. Esto lo descubrimos dirigiendo la mirada hacia el Cristo crucificado y resucitado. Ambas -justicia y gracia- han de ser vistas en su justa relación interior. La gracia no excluye la justicia. No convierte la injusticia en derecho. No es un cepillo que borra todo, de modo que cuanto se ha hecho en la tierra, acabe por tener siempre igual valor” (Spe Salvi 44).

Concluye el Papa Benedicto su Encíclica presentándonos a María como estrella de la esperanza.

“La vida es como un viaje por el mar de la historia, un viaje en el que escudriñamos los astros que nos indican la ruta. Las verdaderas estrellas de nuestra vida son las personas que han sabido vivir rectamente. Ellas son luces de esperanza. Jesucristo es ciertamente la luz por antonomasia. Pero para llegar hasta Él, necesitamos también luces cercanas, personas que dan luz reflejando la luz de Cristo, ofreciendo así orientación para nuestra travesía. Y quién mejor que María podría ser para nosotros estrella de esperanza?” (Spe Salvi,49).
A ella encomendamos esta Asamblea cuya reflexión central es la mujer cristiana en la historia y en la Iglesia.

Agradecemos también a Benedicto XVI por su mensaje de paz llamado: “Familia, Comunidad de Paz”. Es ahí en la familia, donde hay una mamá y un papá, que se forjan las virtudes que hacen de cada ser humano un instrumento de paz. En efecto, en el hogar se aprenden la justicia, el amor, la autoridad, el servicio a los más débiles, la ayuda mutua, la acogida del otro y el perdón, todos ingredientes de la paz como vida plena y sana relación con los demás.

EL CENTENARIO DE LA CONFERENCIA EPISCOPAL

Estamos de centenario. Este acontecimiento nos sugiere ante todo dar gracias a Dios por el hecho de que la Conferencia Episcopal ha sido un testimonio de comunión eclesial y ha favorecido la tarea de la Iglesia Católica en Colombia, la cual impulsa a los fieles cristianos a vivir su fe con alegría y coherencia, en comunidades eucarísticas y marianas, creadora y animadora de cultura (D.A 478) así como camino hacia la santidad. Una mirada al presente y al pasado, nos llena de agradecimiento a Dios por lo que ha hecho por medio de la Conferencia Episcopal, nos mueve a apreciarla más y frente a tantas dificultades actuales, sostiene nuestra autoestima eclesial.

Claro está que nuestra autoestima no se mide por los índices de popularidad sino por la calidad de nuestra acción evangelizadora, por nuestra búsqueda de la voluntad de Dios y nuestra capacidad de conversión cotidiana, criterios éstos ajenos a las estadísticas.

San Alberto Hurtado decía: En nuestras obras, el pueblo sabe que comprendemos su dolor”. Sigamos actuando a favor del dolor de Colombia que es la mejor expresión de nuestra vivencia del Evangelio de la misericordia y el mejor de los remedios contra cualquier supuesta baja de autoestima.

DIRECTORIO SOBRE CASOS ESPECIALES

Se han producido algunos escándalos por parte de sacerdotes que han generado sufrimiento enorme, a los Señores Obispos, a su presbiterio y a los católicos del país. Nos duelen y apenan todos esos escándalos acontecidos y otros que nos han lacerado y no pudimos corregir a tiempo, porque han sacudido en muchos feligreses católicos su sentido de viva pertenencia a la Iglesia.

Hagamos nuestros y pongamos de manifiesto en el directorio y en la práctica pastoral los seis criterios indicados por un hermano Obispo para tratar los casos de graves faltas que llegan a ser delitos:
Primero, el dolor por las fallas de algunos sacerdotes.

Segundo, las duras penas que existen en la Iglesia para estos gravísimos delitos.

Tercero, el llamado que la Iglesia misma hace para que se realicen con diligencia los procesos del caso.

Cuarto, la necesidad para acudir a los estrados de la Iglesia para denunciar los casos de esa naturaleza que se conozcan.

Quinto, la apertura que hay en la Iglesia a derogar para determinados casos la misma figura jurídica de la prescripción para que lleguen las penas a los culpables.

Sexto, la no oposición a que los clérigos culpables sean juzgados por los delitos que cometan contra las leyes del país .

Sea este Directorio una ayuda para ir logrando la renovación de nuestro clero, el mayor desafío de nuestra Iglesia hoy. Benedicto XVI nos dice:

“Para todo sacerdote es muy edificante saber que el Obispo, del que ha recibido el don del sacerdocio o que, en cualquier caso, es su padre y su amigo, lo tiene presente en la oración, con afecto, y que está siempre dispuesto a acogerlo, escucharlo, sostenerlo y animarlo” .

ANTE LA NUEVA CULTURA

A todo lo dicho hasta ahora, es necesario añadir otras consideraciones muy importantes de tipo cultural y de tipo espiritual.

Como sabemos, una nueva cultura, antes restringida a círculos muy estrechos, se ha popularizado y ha entrado masivamente en los hogares por diversos caminos.

Debemos mirar a la cultura nueva con simpatía, según nos pide Aparecida. Al fin de cuentas, esa es la cultura que ha de recibir el evangelio.

Un evangelio apócrifo cuenta que un día que Jesús iba caminando junto con sus discípulos, vieron el cadáver putrefacto de un perro. Pedro, que estaba delante, dijo: “Maestro, apártate” pero Jesús, en cambio, siguió caminando, se detuvo un instante y exclamó: “¡Qué dientes más blancos!”.

Aunque tiene elementos de muerte, sin embargo, nuestra primera tarea ante la cultura nueva es destacar los dientes blancos, lo positivo de la misma.

Se infiere de lo anterior que esta cultura tiene luces y tiene sombras.

Por un lado tenemos luces como la emergencia de la subjetividad y el respeto a la dignidad y a la libertad de cada uno, sin duda una importante conquista de la humanidad.

La cultura actual llamada de la postmodernidad le reconoce a la Iglesia la libertad para evangelizar, pero no le concede la de imponerse a la fuerza porque, como sabemos, tiene miedo de todo lo que se presente como absoluto. Le concede la posibilidad de proponerse pero no de imponerse, tanto menos con altanería. Le agrada que hablemos no sólo desde el cerebro sino desde el corazón, con sinceridad y cercanía.

Por otro lado, hay sombras pues esta cultura acaba por erigir el individualismo como característica dominante de la cultura actual, responsable del relativismo ético y la consiguiente crisis de la vida y de la familia (Aparecida, 479).

En Europa, donde el influjo es mayor que en nuestras tierras, esta cultura ha causado dentro del hombre una progresiva herida. Primero lo alejó de Dios, apagando el cielo interior de lo sobrenatural. Luego mortificó su razón pidiendo el sacrificio de la inteligencia y finalmente vació su voluntad, al despojar de consistencia los valores éticos.

Con la inspiración y liderazgo pastoral de Benedicto XVI, la Iglesia Católica ha querido ser un muro de contención que frene el avance de este relativismo. Esta actitud de la Iglesia choca directamente contra varios aspectos de la cultura dominante actual. La reacción de esta cultura contra la Iglesia no se ha hecho esperar. La constatamos en nuestro país.

Cuando este muro de contención de la Iglesia ofrece grietas, que son el comportamiento indebido de algunos de sus miembros, estas grietas son ampliadas al máximo por la cultura actual, para hacernos aparecer como si estuviésemos a punto de desplomarnos.

Así es la reacción de la cultura del relativismo contra la Iglesia, lo cual no tiene comparación con otras reacciones ante hechos similares. Nos duele esta reacción pero es para nosotros una advertencia como fue la del canto del gallo, cuando Pedro negó a su Señor. No podemos caer en la gran contradicción de querer luchar contra el relativismo ético y el indiferentismo religioso y al mismo tiempo suministrarle las armas para que nos neutralice.

Benedicto XVI nos recuerda que “la Iglesia está llamada a hacer que en el mundo resplandezca la luz de Cristo, reflejándola en sí misma como la luna refleja la luz del sol. “Alumbre así vuestra luz a los hombres, para que vean vuestras buenas obras y den gloria a vuestro Padre que está en el cielo” (Mt 5, 16) .

CAMPAÑA AUDAZ

Reafirmamos el valor de la vida, un valor no negociable, un valor que cubre también a los niños aún no nacidos pero ya concebidos.

Reafirmamos este valor ante la ambigua campaña promovida por el Ministerio de la Protección Social y varias ONGs que se muestran muy solícitos por el bienestar de la mujer, lo cual es importante, pero se presentan totalmente indiferentes ante la suerte que corre el niño por nacer y eso no está bien. En concreto se han realizado treinta foros en todo el país acompañados de una fuerte estrategia publicitaria para presentar las implicaciones éticas, jurídicas y médicas de la Sentencia C-355 de la Corte Constitucional que despenalizó el aborto en tres casos específicos.

La campaña que acentúa el derecho que tiene la mujer, por ser dueña de su cuerpo, a eliminar la criatura que lleva dentro de sí, desconoce que esa criatura no es parte de su cuerpo, aunque necesite urgentemente del mismo.

Consideramos que las mejores campañas del Ministerio de la Protección Social debieran estar orientadas a ayudar a la mujer a enfrentar de manera más positiva su embarazo, sin sacrificar la nueva vida que se gesta en su vientre. Es verdad que hay respuestas aparentemente fáciles y efectivas, pero que, aún siendo legales porque fueron aprobadas por la Corte constitucional, son éticamente condenables porque se atenta contra la vida de seres humanos inocentes.

Este intento de confundir el sentido ético de la mujer, de incidir, a través de los medios, en el cambio de su conciencia hacia una actitud más laxa, debido a la urgencia de obtener y mostrar mejores resultados en cuanto a abortos, nos parece sencillamente absurdo, aún más si lleva a despertar el deseo de legalizar todo tipo de aborto.
La vida que hay en el vientre de la madre es el test de toda democracia, es su prueba de fuego. Una persona demócrata ha de ser el más grande y entusiasta defensor de quienes no pueden defenderse a sí mismos, de las gentes más débiles, ya se trate de la mujer en situaciones de abuso, como del niño no nacido, pero no de la una contra el otro.

De igual manera nos sorprenden las decisiones administrativas tan contundentes en determinados temas relacionados con la salud sexual y reproductiva, como por ejemplo, la inclusión de la Pasta del día siguiente y de los preservativos gratuitos en el Plan Obligatorio de Salud. Sorprende esta agilidad cuando somos testigos de la gravedad de la problemática de la salud en nuestro país.

APARECIDA EN COLOMBIA

Con la coordinación de Monseñor Jorge Jiménez, los Obispos que estuvimos en Aparecida presentamos diversos aspectos del documento allí elaborado. Fue un taller muy bien diseñado y de una inmensa riqueza para todos.

En esta Asamblea daremos un paso adelante al definir el pensamiento de la Iglesia Católica en Colombia frente a algunos de los aspectos más esenciales y urgentes de la vida de la Iglesia y que Aparecida nos hizo notar ¿Frente a Aparecida, ¿qué piensas Iglesia Católica en Colombia de ti misma y de la nación? A esta pregunta daremos respuesta con este trabajo.

Así como Medellín tuvo un seguimiento nacional que se plasmó en aquél famoso documento llamado “La Iglesia ante el cambio”, también Aparecida tendrá una expresión de nuestra Iglesia que peregrina en Colombia y que desde Aparecida se pronuncia sobre los aspectos más importantes de la vida nacional y eclesial, sobre su presente y sobre su futuro.

RECONCILIACIÓN, PAZ Y ACUERDO HUMANITARIO

La Iglesia Católica con autonomía e independencia ha estado y estará dispuesta a facilitar y acompañar todos los procesos que puedan conducir a la construcción de una Colombia reconciliada, en paz y con justicia social. La Iglesia tiene como razones fundamentales en su reflexión y acción, el derecho a la vida, y a la vida digna; el diálogo como alternativa al conflicto armado, y el llamado para que se anteponga la conciencia de lo humanitario a cualquier cálculo político.

Ante el fracaso de todas las facilitaciones propusimos una “Zona de Encuentro” en el país, en la cual delegados del Gobierno Nacional y representantes de las FARC – EP se puedan reunir para definir los términos de un acuerdo que posibilite la liberación de todos los secuestrados en poder de ese grupo armado y de los miembros de esta organización en las cárceles del Estado.

Como Presidente de la Conferencia Episcopal y en nombre de la Iglesia Católica en Colombia, expreso la inmensa alegría por el retorno a sus hogares de Clara Rojas y de Consuelo González de Perdomo y reitero la profunda solidaridad con el dolor de todas las familias que tienen a sus seres queridos injustamente privados de la libertad. Insto al Señor Manuel Marulanda Vélez y a los miembros del Secretariado a que acepten la invitación que les extendí en carta del pasado 13 de diciembre para que nos reunamos en los términos y en las condiciones que estimen pertinentes.

No pretendemos como Iglesia definir los términos de una negociación. Se trata de diseñar conjuntamente una estrategia que interprete, tanto las necesidades y los requerimientos que las FARC-EP han manifestado para el buen curso del intercambio humanitario, como los supuestos bajo los cuales el Gobierno estaría dispuesto a realizarlo.

En los albores de este 2008 queremos responder a los anhelos y las demandas de todos los colombianos y de la misma comunidad internacional.

José, llevado cautivo, pasó largo tiempo en tierra extraña lejos de su familia hasta la llegada de sus hermanos. Como él, esperamos vivir el encuentro con todos los que están injustamente privados de la libertad y que mantienen su confianza en la ayuda de Dios y en el compromiso de su Iglesia. “Yo no me olvidaré de ti” (cfr. Is 49, 15).

De la misma manera, extiendo un llamado al Gobierno Nacional y a los miembros del Ejército de Liberación Nacional para que superando las dificultades existentes avancen en el acuerdo base y lleguen a una negociación de paz.

LA ASAMBLEA SOBRE LA MUJER

Esta Asamblea tendrá como punto central, la reflexión sobre la mujer en la Iglesia y en la sociedad.

El Evangelio nos advierte que no podemos ser lobos vestidos con piel de oveja, pero no nos prohíbe que, como Jeremías, Ezequiel y otros profetas más, seamos ovejas vestidas con piel de lobo.
El movimiento feminista hoy, como otros movimientos sociales en épocas pasadas, ha tenido que vestirse con piel de lobo con la única finalidad de que el valor que defiende y al que la sociedad se muestra sorda, sea atendido, que ese valor se abra espacio en las conciencias de los demás y se le tome en serio.

La mujer, en efecto, se ha levantado –como ha acontecido en otras situaciones llámense de colonización, de esclavitud, de racismo o de injusta miseria– para reclamar su verdadero valor de ser humano.

El sistema sexista alimentó el prejuicio de una mujer menos capaz que el hombre sobre la base de su sexo biológico. Las consecuencias fueron el desconocimiento y aún rechazo de sus derechos políticos, económicos, legales y educativos.

Estando así las cosas, la mujer vivió la experiencia de haber sido marginada, reducida a simple auxiliar del hombre, infravalorada sistemáticamente y hasta considerada incapaz de tomar decisiones que se refieren a toda una comunidad.

El movimiento feminista ha tenido una visión del mundo que afirma la dignidad de la mujer como persona humana en todo su derecho, que critica los sistemas de patriarcado en lo que han sido violatorios de su dignidad y que reclama cambios profundos sociales, culturales, intelectuales y religiosos.

El movimiento feminista no es uniforme. Hay un feminismo que se aleja de la visión cristiana y se encierra en rígidas dicotomías ya de género ya de determinismo biológico.

Pero hay también un “feminismo cristiano” que busca la dignidad de la mujer en todos los campos sobre la base de la profunda verdad del Evangelio. Este feminismo es un canto de vida y de esperanza que brota del corazón de cada mujer de fe. Lo pude captar participando en alguno de los encuentros de mujeres como preparación a esta Asamblea. Escuché frases muy interesantes y significativas expresadas por las participantes.

Una de ellas afirmaba: “El 90% de la Pastoral de la Iglesia está a cargo de las mujeres”. Es difícil determinar con exactitud el porcentaje, pero es un hecho que la participación de la mujer en la pastoral es enorme y merece la mejor de las Asambleas como signo de gratitud, de aprecio y de estímulo para seguir en su vida ministerial en la Iglesia, como discípula y misionera de Jesucristo para que en Él nuestros pueblos tengan vida.
Esta Asamblea las anime a seguir anunciando a Jesucristo con sus vidas, sus acciones y sus palabras. Que en su lenguaje, en sus narraciones, en la interpretación de los símbolos bíblicos y contemporáneos, sigan conjugando su visión concreta de la vida con su imaginación; que sigan uniendo su comprensión profunda de la Sagrada Escritura con los hechos individuales y culturales actuales, para que la voz del Señor llegue como lo que es, el mensaje dirigido a nosotros hoy; que su ejemplo nos lleve a entender que la palabra de Dios se dirige en primer lugar a quienes la anunciamos; y que nos sigan ofreciendo esas intuiciones femeninas tan especiales sobre el Evangelio que muchas veces escapan aún al más sagaz de los varones.

Escuché otra frase interesante: “Nosotras las mujeres somos capaces de generar un crecimiento espiritual en los varones y en la sociedad”. No hay duda de que la mujer sigue siendo mediadora entre Dios y los hombres. Gracias a una mujer, María de Nazareth, que aceptó con su Fiat ser mediadora de la encarnación, el mundo entero recibió el Verbo de Dios. Gracias a la mujer, a una jovencita llamada Nino, las tierras del Cáucaso conocieron a Jesucristo. Gracias a una mujer, Clotilde su esposa, Clodoveo quemó lo que adoraba y empezó a adorar lo que antes había quemado. Porque las lágrimas de una madre no podían quedar sin ningún fruto, Agustín llegó a conocer y a amar a Cristo, belleza siempre antigua y siempre nueva. Gracias a una mujer, Teresa de Calcuta, el siglo XX, el de las masacres y los racismos, conoció una de las más bellas formas del heroísmo de la caridad.

Por todo lo anterior, se comprende otra frase escuchada en esos encuentros: “El mundo pide a gritos la sal y la luz de la mujer cristiana”.

El mundo y en especial el femenino espera que la mujer cristiana, con la valentía que le infunde el Espíritu, tenga la audacia propia del apóstol para ser discípula misionera de Jesucristo; manifieste la decisión firme de defender la vida, la familia, el matrimonio y la maternidad, aspectos éstos que un feminismo de los años 70 quiso denigrar aduciendo que eran obstáculo para la verdadera promoción de la mujer; siga mostrando la creatividad de una constructora de paz y de justicia para ayudar a que la mujer salga de la situación precaria actual que no tiene fronteras.

En efecto, la Organización Mundial de la Salud reconoce que el 70% de los 1.200 millones de personas que viven en la pobreza -aquellos seres humanos cuya existencia depende de menos de un dólar diario- son mujeres.

Igualmente, entre el 80 y 90% de las familias pobres del mundo están encabezadas por mujeres. Unas mujeres que por lo demás, son propietarias únicamente del 1% de la tierra y suponen dos tercios de la población analfabeta de la sociedad internacional. Todo esto se llama feminización de la pobreza.

Como Obispos venimos a esta Asamblea a escuchar a la mujer cristiana, sus gozos y esperanzas, sus frustraciones y anhelos; a captar mejor los profundos cambios que han acontecido en la mujer de hoy y a ser solidarios con todas las respuestas que desde el Evangelio y desde Aparecida puedan ser diseñadas en fraterna colaboración para beneficio de la mujer colombiana que vive y se desgasta en favor de la vida, de la Iglesia y de la sociedad, con la fuerza del Espíritu, en nombre de Cristo y para gloria de Dios Padre.

Que el Espíritu del Señor que descendió sobre la Virgen María nos asista con sus luces para que podamos discernir la voluntad de Dios en este momento particular de nuestra historia y haga “prósperas las obras de nuestras manos”.


+ Luis Augusto Castro Quiroga
Arzobispo de Tunja
Presidente de la Conferencia Episcopal

Publicado por verdenaranja @ 22:16  | Hablan los obispos
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El Vicario General de la Diócesis de Tenerife nos comunica fechas a tener en cuenta para los meses próximos.


Vicaría General
C/ Plaza del Adelantado 10. 38201 – La Laguna
Tlf.: 922 314 962
Santa Cruz de Tenerife – Islas Canarias – ESPAÑA



San Cristóbal de La Laguna, 29 de Enero de 2008

Estimados todos.

Les envío esta comunicación a fin de informarles de algunas citas o iniciativas pastorales importantes para que las tengamos en cuenta mientras programamos en las parroquias, colegios, comunidades, grupos, movimientos etc. la próxima cuaresma y la pascua.

• El próximo sábado, nueve de febrero, entre las diez y las doce de la mañana, en la Sede Catedralicia, el Obispo presidirá el tradicional Retiro Espiritual de Cuaresma.

• Con ocasión fundamentalmente de esta Cuaresma, las delegaciones coordinadas desde el Área de Pastoral Social nos proponen la realización de una iniciativa titulada: “Austeridad para Compartir”. El objetivo de la misma es sensibilizarnos de cara a hacer memoria y ser memoria de Jesucristo, que pasó por la vida con un estilo de vida austero, compartiendo lo que era y lo que tenía con los más necesitados. Se trata de fomentar en los católicos, durante este tiempo litúrgico y siempre, unos ojos abiertos, un corazón sensible y una mano pronta ante la realidad de tantos hermanos empobrecidos y el deterioro del medio ambiente.

• Próximamente les llegará las sugerencias de la Vicaría General de cara al segundo encuentro con los agentes de pastoral de la parroquia bajo el título: Parroquia que celebra a Jesucristo, en comunión con el PDP, a fin de poderlo organizar durante la Cuaresma o Pascua.

• El 23 de febrero, partiendo de la parroquia de Santo Domingo de La Laguna, se celebrará la Peregrinación Diocesana de Oración por la Paz a Candelaria. Conviene que vayamos organizando nuestra presencia.

• Como sabrán, el próximo sábado uno de marzo, el Obispo ordenará, a las once horas en la Sede Catedralicia, tres nuevos presbíteros.

• Por último, en relación al próximo Encuentro Diocesano de Catequistas a celebrar en Chinguaro el dos de marzo. No se olviden que se ha propuesto a los catequistas de cada parroquia realizar una bandera de cartulina de 25cmx20cm y de mástil: 30cm con el emblema de su parroquia o algo que caracterice a la misma para presentarla en la oración de la mañana del Encuentro.

Con el deseo de una buena Cuaresma, me despido. Fraternalmente


Antonio M. Pérez Morales
Vicario General

Subsidio litúrgico para la celebración de la Jornada Mundial de Vida Consagrada tal como viene en los materiales recibidos.


Fiesta de la presentación del Señor

MONICIÓN DE ENTRADA

Nos reunimos hoy para celebrar la fiesta de la Presentación de Jesús en el Templo, hecha por María y José. Hoy, de manera especial, acudimos con el corazón abierto a la escucha de la Palabra.
En este mismo día, la Iglesia universal, por iniciativa del Papa, mira a la vida consagrada y a cada uno de sus miembros, como un don de Dios al servicio de la humanidad.
Los consagrados y consagradas de nuestra diócesis renuevan hoy su consagración por amor a Cristo. Unidos a ellos, en torno a nuestro Pastor, congregados en una sola familia por el Espíritu Santo, vayamos a la casa de Dios, al encuentro de Cristo.
Lo encontraremos y lo conoceremos en la fracción del pan, hasta que vuelva revestido de gloria.

RENOVACIÓN DE LA CONSAGRACIÓN

[Acabada la homilía, los miembros de los Institutos de Vida Consagrada renuevan su consagración en el seguimiento de Cristo y en la misión de la Iglesia.]

El Celebrante:

Hermanos y Hermanas:
En esta fiesta de la Presentación de Jesús en el templo, os invito a todos a agradecer conmigo al Señor el don de la vida consagrada, que el Espíritu ha suscitado en la Iglesia. Vosotros, aquí presentes, consagrados al servicio de Dios, en una gran variedad de vocaciones eclesiales, renováis vuestro compromiso de seguir a Cristo casto, pobre y obediente, para que, por medio de vuestro testimonio evangélico, la presencia de Cristo señor, luz de los pueblos, resplandezca en la Iglesia, e ilumine al mundo.

(Todos oran en silencio durante algún tiempo)


El Celebrante:

Bendito seas, Señor, Padre Santo porque en tu infinita bondad, con la voz del Espíritu, siempre has llamado a hombres y mujeres, que ya consagrados en el Bautismo, fuesen en la Iglesia signo del seguimiento radical de Cristo, testimonio vivo del Evangelio, anuncio de los valores del Reino, profecía de la Ciudad última y nueva.

Cantor: Gloria a Ti, por los siglos.

Asamblea: Gloria a Ti, por los siglos.

Lector 1º:

Te glorificamos, Padre, y te bendecimos, porque en Jesucristo, tu Hijo, nos has dado la imagen perfecta del servidor obediente: Él hizo de tu voluntad su alimento,
del servicio la norma de vida, del amor la ley suprema del Reino.

Lector 2º:

Gracias, Padre, por el don de Cristo, hijo de tu Sierva, servidor obediente hasta la muerte. Con gozo confirmamos hoy nuestro compromiso de obediencia al Evangelio, a la voz de la Iglesia, a nuestra Regla de vida.

Asamblea: Gloria a Ti, por los siglos.

Lector 1º:

Te glorificamos, Padre, y te bendecimos, porque en Jesucristo, nuestro hermano, nos has dado el ejemplo más grande de la entrega de sí: Él, que era rico, por nosotros se hizo pobre, proclamó bienaventurados a los que tienen espíritu
de pobre y abrió a los pequeños los tesoros del Reino.

Lector 2º:

Gracias, Padre, por el don de Cristo, hijo del hombre, paciente, humilde, pobre, que no tiene dónde descansar la cabeza. Felices, confirmamos hoy nuestro empeño de vivir con sobriedad y austeridad, de vencer el ansia de la posesión con el gozo de la entrega, de utilizar los bienes del mundo por la
causa del Evangelio y la promoción del hombre.

Asamblea: Gloria a Ti, por los siglos.

Lector 1º:

Te glorificamos, Padre, y te bendecimos, porque en Jesucristo, hijo de la Virgen Madre, nos diste un modelo supremo de amor consagrado: Él, Cordero inocente, vivió amándote y amando a los hermanos, murió perdonando y
abriendo las puertas del Reino.

Lector 2º:

Gracias, Padre, por el don de Cristo, esposo virgen de la Iglesia virgen. Felices confirmamos hoy nuestro compromiso de tener nuestro cuerpo casto y nuestro corazón puro, de vivir con amor indiviso para tu gloria y la salvación del hombre.
Asamblea: Gloria a Ti, por los siglos.

El celebrante:

Mira bondadoso, Señor, a estos hijos tuyos y a estas hijas tuyas: firmes en la fe y alegres en la esperanza, sean, por tu gracia, un reflejo de tu luz, instrumentos del Espíritu de paz, prolongación entre los hombres de la presencia de Cristo. Él, que vive y reina por los siglos de los siglos.

Asamblea: (Cantando) Amén, amén, amén.

PRECES
[A las preces completas de la Solemnidad, se propone añadir estas cuatro específicas]

• Señor, tu Palabra es viva y eficaz, te pedimos por todos los jóvenes, para que sean capaces de abrir su corazón a tu mensaje y sean transmisores de vida. Roguemos al Señor.

• Te pedimos por los religiosos, los miembros de institutos seculares y de nuevas formas de vida consagrada, por el orden de las vírgenes, por cuantos han recibido el don de la llamada a la consagración, para que acogiendo la Palabra de Dios en el corazón, sean auténticos testigos ante el mundo. Roguemos al Señor.

• Por las familias, para que sean la tierra buena donde pueda crecer el espíritu de escucha y acogida del Evangelio, siendo germen de vocaciones. Roguemos al Señor.

• Por quienes estamos participando en esta celebración de acción de gracias por la vida consagrada, para que todos seamos uno y el mundo crea en nuestro único Salvador. Roguemos al Señor.

Vivir la vida desde la palabra,
comprometerse con la palabra en la vida


”Tu palabra es antorcha para mis pasos y luz en mis sendas”
(Sal 119, 105)


Ante la invitación recibida deseo compartir con quien lea estas páginas, cómo vivo el seguimiento de Jesús desde mi vocación religiosa y desde el sentirme comprometida
con la Palabra, con SU Palabra.

En realidad, y si miro atrás, si algo ha sido crucial en mi vocación es esta Palabra que siendo “viva y eficaz, es más cortante que una espada de dos filos: penetra hasta la división del alma y del espíritu, hasta los tuétanos, y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón” (Heb 4, 12). Por Gracia, por puro don (siempre mediado a través de mi familia y de personas que me han acompañado a lo largo de la vida), el tesoro de la Palabra se me ha
revelado continuamente como esencial y fascinante, trascendental y necesario para mi camino personal y de fe.

VIVIR LA VIDA DESDE LA PALABRA

“Heme aquí, Señor” (1 Sam 3, 4):
La seducción de escuchar mi nombre pronunciado por su boca


Si pienso en la presencia de la Palabra en mi vida no puedo más que retrotraerme a mi infancia. Está vivo en mí el recuerdo de una experiencia: la seducción que me provocaba la Palabra de Dios desde que descubrí que Él se comunicaba con
el ser humano, con cada persona de un modo único y propio. Esto era algo que me sorprendía y me maravillaba enormemente. ¿Qué podía haber en el mundo más maravilloso que escuchar a Dios y entender su Palabra?

Desde la inocencia y la apertura de corazón que da la niñez, me encontraba deseosa y dispuesta a escuchar su Palabra y a responder con prontitud a ella. Como dice un gran amigo mío: “el niño recuerda al adulto lo fundamental; la persona adulta, envuelta en las dificultades cotidianas, a veces se olvida de lo esencial. Pero a los niños lo esencial les invade sin más, porque no tienen nada que recordar del pasado
ni que temer del futuro; para ellos todo es presente”.

Inmersa en ese presente continuo, se me regalaba la búsqueda de su voz, el deseo de responder y la diligencia preparada
para cuando llegara la ocasión. Ojalá hoy Dios me encontrara –y nos encontrara– así, en medio de la realidad concreta de nuestro mundo. Y aunque nos suceda, como en tiempos de Samuel, que “por aquellos días era rara la palabra de Yahveh y la visión profética no era frecuente” (1 Sam 3, 1), que no dejemos de oír la voz con la inocencia del niño, superando toda “sordera adulta”. Esa voz emitida por Quien nos llama continuamente por nuestro nombre y nos invita a ser portadores y portadoras de su mensaje a toda la tierra.

“Hágase en mi según tu Palabra” (Lc 1, 38):
La alegría de saberme invitada a compartir su proyecto


Con los ojos nuevos de la joven que va descubriendo la vida más allá de su propia realidad, fui conociendo el sufrimiento de las personas, las injusticias que abren brechas abismales entre los pueblos, las diferencias sociales que imposibilitan
la igualdad, la soledad de quienes son abandonados a su suerte, la enfermedad que consume las fuerzas y el sentido de la vida… Descubrí al mundo necesitado de pies y manos, de corazones y cabezas dispuestas a comprometerse con él y conocí que había personas empeñadas en vivir la Palabra que impele a salir a los caminos “sanando enfermos, curando leprosos, resucitando muertos…”. La Vida Religiosa que conocí me llegó en ese momento como Evangelio vivo, como buena noticia dada a los más empobrecidos y necesitados (¡cómo desearía que así le llegara hoy este mensaje a los/as jóvenes con quienes comparto la vida!...).

Al ir creciendo, descubrí que la Palabra estaba inundada de frases como “Tú, sígueme”, “Ve y diles…”, “Yo te envío”, “Quien quiera seguirme que…” que me invitaban a disponerme para colaborar en el mundo que Dios sueña para sus hijos e hijas, no pudiendo más que responder con un “Hágase”, que hoy está grabado en la alianza que llevo en mi mano derecha. Descubro y experimento que la Palabra va dejando su huella, de modo imperceptible pero real: “Así será toda palabra que sale de mi boca: no volverá a mí de vacío, sino que cumplirá mi voluntad y llevará a cabo mi encargo” (Is 55, 11).

“Puesto que obedientes a la verdad habéis suprimido cuanto impide un sincero amor fraterno, amaos de corazón e intensamente unos a otros, pues habéis vuelto a nacer, no de una semilla mortal, sino de una inmortal: a través de la palabra viva y eterna de Dios” (1 Pe 1, 22): La comunidad, espacio de escucha y de compromiso con la palabra

“Heme aquí” y “Hágase” se han convertido en súplicas continuas en mi vida existiendo siempre, junto a ellas, el deseo de responder a la llamada de manera concreta y cotidiana, de una forma sencilla y cada vez diferente a lo largo de los años.

Porque la Palabra de Dios “penetra como lluvia, cae como rocío y como llovizna sobre el césped” (Dt 32 2) y así, según esté la tierra de nuestro corazón en el momento de recibirla cobra significados y matices diversos. ¡Cómo no sorprendernos cada día ante una Palabra que es siempre la misma y siempre nueva!

Aunque la respuesta a la invitación recibida sea “personal e intransferible”, no me puedo imaginar viviendo hoy sin escuchar e intentar hacer vida la Palabra junto a otros/as. Sé que somos convocados y enviados por el mismo Señor y que Él se nos da “ahí donde estemos dos o más reunidos en su nombre” (cf. Mt 18, 20). Es su Palabra la que nos invita y posibilita amarnos de corazón e intensamente unos a otros y esto se concreta en la familia y en la comunidad, en el trabajo y en todos los espacios en los que, de manera habitual, se nos regala vivir, participar, trabajar... Es en el entorno cercano y diario donde se verifica cómo nos dejamos conducir y cómo hacemos vida una Palabra que nos alienta a colaborar decididamente en su proyecto de Salvación.
Es ella la que nos urge a denunciar y comprometernos con todas las realidades en que está en juego el despliegue del Reino en nuestro mundo y a anunciar la buena noticia
de un Dios que nos hace familia suya en el Hijo para compartir todos/as juntos/as la mesa del banquete preparado.

COMPROMETERSE CON LA PALABRA EN LA VIDA


En mi realidad actual, todo esto se desarrolla de manera muy sencilla. Vivo en comunidad, trabajo, estudio, preparo y animo actividades de pastoral, intento alimentar de algún modo mis relaciones fraternas y de amistad y busco momentos para cultivar mi relación con el Señor que es quien me lleva a vivir todo lo demás. Como todos/as, más o menos, ando “haciendo virguerías” con un tiempo que es limitado, y
no siempre las combinaciones son las más adecuadas ni las que más desearía. A la vez –imagino que también como todos/as– busco que la Palabra caiga como esa gota de lluvia suave y perenne en mi corazón, mi mente y todo mi ser. Orar con la comunidad, celebrar la Eucaristía, saborear cada noche o cada amanecer la Palabra que la Liturgia nos regala cada día y tener la inmensa fortuna de estudiar Sagrada Escritura
son medios claros que me posibilitan abrirme a la sorpresa cotidiana de la Palabra de Dios.

No sé si puedo decir que mi vida “está comprometida con la Palabra”. Más bien siento que “la Palabra compromete mi vida desde ese: ‘Vete y haz tú lo mismo’ (Lc 10, 37)”. La Palabra ha sido y es portadora de salud, sentido y alegría en mi propia vida y me siento enviada por ella a posibilitar que otras y otros la experimenten igualmente como Evangelio, como buena noticia.

La palabra, mediación de salud y de vida


En mi práctica cotidiana como enfermera de un Centro de Día para Mayores se me da a conocer la importancia de la palabra a la hora del cuidado y la atención sanadora. Siempre se dice que “un gesto vale más que mil palabras”, pero no es
menos cierto que la palabra tiene un poder consolador y sanador –siempre que los gestos y actos que la acompañen sean acordes con ella– mayor que los posibles tratamientos
farmacológicos o las mejores técnicas.

“Di tan sólo una palabra y quedará sano” (Mt 8, 8). La palabra da aliento y consuelo, fortalece al abatido e incluso calma el dolor físico que a veces es agravado por la soledad, el miedo y la inquietud. Desde la experiencia de poder transmitir fortaleza y salud a través de la palabra y la escucha, se aviva en mí el deseo de profundizar
la dimensión sanadora que la Palabra de Dios tiene. Estoy convencida de que la Palabra libera, consuela, cuida; que es Palabra de vida y Vida con mayúsculas: “He venido para que tengan vida y vida en abundancia” (Jn 10, 10).

Creo que es enorme la responsabilidad que, como creyentes, tenemos de transmitir así, rompiendo con lecturas represoras y enjuiciantes que la ocultan, la Palabra de Amor que nuestro Dios nos regala. El mundo está sediento de palabras de alivio y descanso y ¿qué puede ser mejor bálsamo que escuchar: “Venid a mí los que estáis fatigados y agobiados, y yo os aliviaré” (Mt 11, 28)? Cierto que es Palabra que
remueve, inquieta, interpela, suscita interrogantes y cuestionamientos personales.
Pero creo que todo ello sólo se vive con sentido cuando de fondo y de manera fundante, se ha experimentado el Amor primero. Si no ha sido así, lo que produce es rechazo y negación.

Tengo experiencia del bien que hace escuchar y profundizar esta Palabra. Descubro la necesidad que de ella tienen tanto jóvenes como adultos y mayores. Por eso hoy me siento comprometida a conocerla y proclamarla.

PALABRA QUE HAY QUE CONOCER: el estudio de Sagrada Escritura
Mi compromiso con la Palabra se concreta así en el estudio de la misma. Tras el Bachiller en Teología, la Congregación me propuso y envió a continuar los estudios teológicos. Como Familia Vedruna sentimos necesidad de una preparación que
nos posibilite pronunciar una palabra fundamentada en la sociedad y en la Iglesia.

Estamos convencidas de que Dios nos regala esa Palabra y que todos y todas tenemos no sólo derecho a recibirla, conocerla en profundidad, saborearla y gustarla… sino que, además, estamos en la obligación de ello.

Me siento enormemente afortunada de poder estudiar Sagrada Escritura, he experimentado la emoción de asomarme a los textos originales y percibir el calor, la fuerza y el amplio significado que cada palabra encierra en las lenguas hebrea y
griega. Doy gracias cada día por la gente que ha dedicado y dedica su vida a acercarnos a las entrañas de esta Palabra y me siento invitada a compartir aquello que voy descubriendo con otros y otras, especialmente con quienes son más jóvenes y
a quienes aún, por desgracia, no se les ha posibilitado conocer y disfrutar la palabra de nuestro Dios Amor.

PALABRA QUE HAY QUE PROCLAMAR: la experiencia de Ain Karem
Fue también mi Familia Vedruna la que me invitó, hace ya 7 años y junto a otras hermanas jóvenes a poner música a la Palabra. Ain Karem surge desde el envío congregacional a componer cantos para el proyecto de Pastoral Juvenil Vedruna
“Monte Horeb”.

Respondí a esa propuesta desde la propia experiencia del bien recibido a través de la música y la oración con cantos compuestos sobre textos bíblicos. Creo que, en la búsqueda por abrir nuevos caminos de Pastoral, el desarrollo de la música, el canto y otras formas de arte es esencial. La música es un lenguaje universal que nos llega a todos/as, penetra hasta lo más hondo, despierta nuestros sentidos y nos moviliza. La Palabra cantada queda resonando, casi imperceptiblemente, en nuestro ser. Una hermana de mi comunidad me recuerda siempre que, como dijo un insigne profesor “tras cualquier celebración dominical, si le preguntas a la gente quizás no sepan decirte qué dijo el cura en la homilía, pero muchos saldrán tarareando los cantos
entonados en la Eucaristía. Y esa palabra cantada permanece dentro”. El canto es un medio insustituible en el encuentro y en la fiesta. “Cantad a Dios con un corazón agradecido salmos, himnos y cánticos inspirados…” (Col 3, 16). Ya decía Santa Teresa que cantar es orar dos veces…

Nuestra Congregación ha optado preferencialmente por los jóvenes y nos sentimos enviadas a caminar con ellos: “… la realidad de los jóvenes nos provoca, los deseos nos urgen y el compromiso de hacer vivo nuestro carisma hoy nos adentra con audacia en la búsqueda de caminos nuevos de diálogo, evangelización y acompañamiento…” (Doc. Capitular Mística y Profecía, 33). Sí, deseamos hacer camino, compartir
búsquedas, entrar en diálogo con los jóvenes. A ellos deseamos conocer, escuchar y comprender. Y a ellos nos sentimos enviadas a acompañar y evangelizar, a
anunciar la Buena Noticia que es Jesús, nuestro Señor.
En Ain Karem los cantos brotan de la oración y de la experiencia. Son canciones basadas sobre todo en la Palabra de Dios y en lo que ella suscita en nuestra vida. Esto es así porque estamos convencidas de que la Palabra siempre permanece. Un canto surgido desde un sentimiento o emoción podrá ser hecho oración sólo mientras dicho sentimiento o emoción perdura. Pero la Palabra siempre se queda.
Deseamos transmitir, a través de ellos y desde un profundo agradecimiento, la experiencia de Dios que da sentido a nuestra vida; facilitar espacios de oración personal
y comunitaria que hagan posible el encuentro y el cultivo de la relación con nuestro Señor; potenciar y recrear la dimensión eclesial, festiva y celebrativa de la fe
y, sobre todo, anunciar con alegría a los más jóvenes que conocer a Jesús es encontrar el tesoro.

Orar, profundizar, contemplar, estudiar, conocer, proclamar, compartir la Palabra... Todo ello se va entretejiendo con las actividades cotidianas. Vivo el deseo que ya cantaba hace años Brotes de Olivo: “No quiero cantar a Dios si no hay brillo de Dios en mí, para cantar sin vivir mejor que calle; la fuerza de la voz y la Palabra está en la grandeza de hacerlo vida”. No siempre puedo ni sé hacerlo. No
siempre se cumple en mí esta oración hecha canto, pero en mí está el deseo de hacerlo vida, consciente y agradecida a Él, mi Señor, que es quien posibilita todo. Como
canta Ain Karem: “¿Cómo podré pagarte, mi Señor? ¿cómo podré expresarte mi agradecimiento si todo lo tengo por ti?”
Inma Eibe Hermana Carmelita de la Caridad de Vedruna

María, modelo de acogida de la Palabra de Dios en la vida


«Así, pues, la invocamos: Santa María, tú fuiste una de aquellas almas humildes y grandes en Israel que, como Simeón, esperó “el consuelo de Israel” (Lc 2, 25) y esperaron, como Ana, “la redención de Jerusalén” (Lc 2, 38). Tú viviste
en contacto íntimo con las Sagradas Escrituras de Israel, que hablaban de la esperanza, de la promesa hecha a Abrahán y a su descendencia (cf. Lc 1, 55).
Así comprendemos el santo temor que te sobrevino cuando el ángel de Dios entró en tu aposento y te dijo que darías a luz a Aquel que era la esperanza de Israel y la esperanza del mundo. Por ti, por tu “sí”, la esperanza de milenios
debía hacerse realidad, entrar en este mundo y su historia. Tú te has inclinado ante la grandeza de esta misión y has dicho “sí”: “Aquí está la esclava del Señor, hágase en mí según tu palabra” (Lc 1, 38). Cuando llena de santa alegría
fuiste aprisa por los montes de Judea para visitar a tu pariente Isabel, te convertiste en la imagen de la futura Iglesia que, en su seno, lleva la esperanza del mundo por los montes de la historia. Pero junto con la alegría que, en tu
Magnificat, con las palabras y el canto, has difundido en los siglos, conocías también las afirmaciones oscuras de los profetas sobre el sufrimiento del siervo de Dios en este mundo. Sobre su nacimiento en el establo de Belén brilló el
resplandor de los ángeles que llevaron la buena nueva a los pastores, pero al mismo tiempo se hizo de sobra palpable la pobreza de Dios en este mundo. El anciano Simeón te habló de la espada que traspasaría tu corazón (cf. Lc 2, 35),
del signo de contradicción que tu Hijo sería en este mundo. Cuando comenzó después la actividad pública de Jesús, debiste quedarte a un lado para que pudiera crecer la nueva familia que Él había venido a instituir y que se desarrollaría
con la aportación de los que hubieran escuchado y cumplido su palabra (cf. Lc 11, 27s). No obstante toda la grandeza y la alegría de los primeros pasos de la actividad de Jesús, ya en la sinagoga de Nazaret experimentaste la verdad
de aquella palabra sobre el “signo de contradicción” (cf. Lc 4, 28ss). Así has visto el poder creciente de la hostilidad y el rechazo que progresivamente fue creándose en torno a Jesús hasta la hora de la cruz, en la que viste morir como un fracasado, expuesto al escarnio, entre los delincuentes, al Salvador del mundo, el heredero de David, el Hijo de Dios. Recibiste entonces la palabra: “Mujer, ahí tienes a tu hijo” (Jn 19, 26). Desde la cruz recibiste una nueva misión. A partir de la cruz te convertiste en madre de una manera nueva: madre de todos los que quieren creer en tu Hijo Jesús y seguirlo. La espada del dolor traspasó tu corazón. ¿Había muerto la esperanza? ¿Se había quedado el mundo definitivamente sin luz, la vida sin meta? Probablemente habrás escuchado de nuevo en tu interior en aquella hora la palabra del ángel, con la cual respondió a tu temor en el momento de la anunciación: “No temas, María” (Lc 1, 30). ¡Cuántas veces el Señor, tu Hijo, dijo lo mismo a sus discípulos: no temáis! En la noche del Gólgota, oíste una vez más estas palabras en tu corazón.
A sus discípulos, antes de la hora de la traición, Él les dijo: “Tened valor:
Yo he vencido al mundo” (Jn 16, 33). “No tiemble vuestro corazón ni se acobarde” (Jn 14, 27). “No temas, María”. En la hora de Nazaret el ángel también te dijo: “Su reino no tendrá fin” (Lc 1, 33). ¿Acaso había terminado antes de
empezar? No, junto a la cruz, según las palabras de Jesús mismo, te convertiste en madre de los creyentes. Con esta fe, que en la oscuridad del Sábado Santo fue también certeza de la esperanza, te has ido a encontrar con la mañana de Pascua. La alegría de la resurrección ha conmovido tu corazón y te ha
unido de modo nuevo a los discípulos, destinados a onvertirse en familia de Jesús mediante la fe. Así, estuviste en la comunidad de los creyentes que en los días después de la Ascensión oraban unánimes en espera del don del
Espíritu Santo (cf. Hch 1, 14), que recibieron el día de Pentecostés. El “reino” de Jesús era distinto de como lo habían podido imaginar los hombres. Este “reino” comenzó en aquella hora y ya nunca tendría fin. Por eso tú permaneces
con los discípulos como madre suya, como Madre de la esperanza. Santa María, Madre de Dios, Madre nuestra, enséñanos a creer, esperar y amar contigo.
Indícanos el camino hacia su reino. Estrella del mar, brilla sobre nosotros y guíanos en nuestro camino.

BENEDICTO XVI, SPE SALVI facti sumus, 30 de noviembre de 2007, n. 50

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lunes, 28 de enero de 2008
La obra de Mater Christi tiene una vocación definida. De ello nos habla el artículo publicado en el Boletín Informativo "al margen", número 67, Enero - Abril 2008.



MATER CHRISTI como institución de la Iglesia Católica, tiene una vocación definida por la evangelización en el mundo.

Esta evangelización, tal como señala la Nota doctrinal de la Congregación para la Doctrina de FE (03.12.2007) "consiste en realizar el anuncio y la transmisión del evangelio", tarea que "resume toda la misión de la Iglesia", de la que MATER CHRISTI forma parte y, por tanto, debe participar de ella, haciéndolo activamente.

Con este compromiso, los Miembros, llamados a vivir el Carisma de MATER CHRISTI, consagran sus vidas a Dios para llevar a todas partes el Anuncio del Reino de Dios.
Y lo hacen de la mano de María, nuestra Madre y nuestra Guía. Sienten muy vivas las pala-bras de Jesús en la Cruz dirigiéndose a su Madre y al discípulo "que tanto quería". Mujer, ahí tienes a tu hijo. Ahí tienes a tu madre (Jn 19,25-27).

Invocan a la Virgen María como Madre y como Guía, porque Ella conoce bien a dónde y a quiénes ha de llevarse el Anuncio del Evangelio.

Ella, Madre de Dios y de la Iglesia, conoce perfectamente los hijos que recibió al pie de la Cruz, que bien están alejados de su Hijo Jesucristo o que, incluso, no le conocen.

Ella, Reina de los Apóstoles, que tras dejar el cuerpo muerto de su Hijo en el Sepulcro, se afanó en reunir a los discípulos del Señor, dispersos y huidos por los acontecimientos de la Pasión, para mantenerlos unidos y en oración (Hc 1,14), en la espera de que pudieran cumplirse los designios del Señor con la Venida del Espíritu Santo y comenzara la Iglesia su gran misión de anunciar y extender el Reino de Dios.

De su mano, por tanto, MATER CHRISTI avanza en su tarea evangelizadora desde una relación personal y directa con las personas que encuentra en su camino, cuando los Miembros van a realizar su misión a las calles, plazas u otros lugares de los pueblos y ciudades donde está presente.

Asimismo, la presencia del Espíritu Santo en la vida del Miembro de MATER CHRISTI es esencial, ya que con sus diferentes Dones puede realizar toda la Obra de la Institución, en una entrega total.

Esto hace que los miembros Consagrados de MATER CHRISTI, tanto en su rama femenina como masculina, tengan muy presente que la llamada a la que han respondido les ha pedido TODO: en tiempo, entrega, dedicación, bienes materiales, perseverancia
En esta dimensión evangelizadora del Carisma de MATER CHRISTI, está muy presente, tanto en las Comunidades como en la espiritualidad personal de los Miembros, la Comunión de los santos.

Este artículo de la FE, que profesa el Credo de los Apóstoles, es para MATER CHRISTI un elemento esencial de su vida apostólica, ya que, además de experimentar la Unidad de la Iglesia en sus tres estados (Catecismo de la Iglesia Católica, 954), intenta vivirla lo más intensamente posible.

Y en este sentido, pone su acento en obtener de la Iglesia triunfante, de los santos que en el Cielo participan ya en plenitud del Amor de Dios, su favor e intercesión para el buen fruto de su misión evangelizadora en el mundo.

Pero de una forma muy singular, pone, también, el acento en la comunión con la Iglesia purgante, con la que los Miembros de MATER CHRISTI, y la propia Institución, se sienten muy comprometidos, ya que entienden que es uno de los más grandes actos de verdadera Caridad que se pueden hacer, ayudando a los fieles difuntos en su camino de purificación para alcanzar la plenitud de la Luz y del Amor de Dios.

Lo hacen ofreciendo continuos y diarios sufragios y oraciones a Dios por las almas de los difuntos, constituyendo una especial característica del Carisma y misión de MATER CHRISTI el ayudar a los hermanos que les precedieron en el camino de la FE y dejando este mundo necesitan aún purificar sus pecados.

Tal como recuerda el Concilio Vaticano II, LG, 50, "desde los primeros tiempos del cristianismo, la Iglesia peregrina honró con gran piedad el recuerdo de los difuntos y también ofreció por ellos oraciones", siguiendo el texto del segundo libro de los Macabeos 12, 45, que dice:: "Pues es una idea santa y provechosa orar por los difuntos para que se vean libres de sus pecados".

MATER CHRISTI, también cuenta con una rama de miembros Colaboradores, formada por personas seglares, que no pudiendo acceder a la Consagración, bien por su estado de vida, bien por otra causa, se sienten, en cambio, identifica-das con su carisma y su espiritualidad.

Los Colaboradores viven vinculados a MATER CHRISTI, formando comunidades cristianas que se reúnen cada semana para orar, reflexionar y participar, con su ayuda y colaboración, en la misión evangelizadora de la Institución.

Para aquellas personas que leyendo esta breve reseña, pueda interesarles conocer mejor MATER CHRISTI o compartir su experiencia de vida, con sumo gusto se les ofrece la siguiente información.

Este Boletín informativo: «al margen», que se publica periódicamente y se distribuye gratuita-mente a quien lo quiera. Sólo basta pedirlo telefónicamente al número (34) 915 329 192, o por carta a: MATER CHRISTI - Apartado de Correos núm. 50073 - 28080 Madrid.

Semanalmente hay reuniones de las Comunidades de Colaboradores.

Cada mes hay Retiros Espirituales, abiertos a todo el Pueblo de Dios, en diferentes localidades.

También cada año se organizan Ejercicios Espirituales.
Para ampliar estas informaciones o cualquier consulta, con sumo gusto les atenderán en el teléfono o dirección arriba indicados.

Deseamos que ésta, quizás y casi seguro, primera aproximación a esta Obra apostólica y evangelizadora de la Iglesia, que es MATER CHRISTI, sea el comienzo, por lo menos, de una relación de fraternidad y Caridad en esa UNI-DAD que Cristo pidió al Padre para su Iglesia (Jn. 17, 21-22).

A su disposición quedamos y hasta pronto.

AMERICA/CHILE - La Gran Misión Continental y el Congreso Misionero Americano CAM3 en el centro del Encuentro de Directores Nacionales de las OMP del Continente Americano

Santiago (Agencia Fides) - Desde hoy 28 de enero, hasta el sábado 2 de febrero tendrá lugar el IV Encuentro Continental de Directores Nacionales de las Obras Misionales Pontificias del continente americano en la casa San José de Bellavista de Schoenstatt en Santiago de Chile, según informa a la Agencia Fides el P. Jorge P. Vega Velasco Director Nacional de las OMP de Chile. Participan en el Encuentro los Directores de Canadá, Estados Unidos, México, Cuba, Honduras, Haití, Rep. Dominicana, Guatemala, Nicaragua, El Salvador, Puerto Rico, Costa Rica, Panamá, Colombia, Venezuela, Ecuador, Perú, Bolivia, Brasil, Paraguay, Uruguay, Argentina y Chile.
Estos Encuentros de los Directores Nacionales de las Obras Misionales Pontificias de América, tienen como objetivo principal buscar la comunión y cooperación en el servicio de animación, formación y cooperación de las OMP en el continente. En esta ocasión reflexionarán sobre la propuesta misionera de la V Conferencia del Episcopado Latinoamericano y del Caribe realizado en Aparecida, Brasil y el aporte que las OMP del continente pueden dar a la Gran Misión Continental. Durante el encuentro se hablará también de lo que se ha realizado en cada país en preparación al próximo Congreso Americano de Misiones CAM3 que se realizará en Quito Ecuador, el próximo mes de Agosto y se acordarán los pasos a seguir en la preparación a dicho Congreso. Finalmente, está previsto realizar un análisis de los diversos servicios misioneros que realizan las OMP en los diferentes países. (RG) (Agencia Fides 28/1/2008 Líneas: 20 Palabras: 265)

Mensaje de los Obispos de Guatemalaal publicado al término de su Asamblea Plenaria durante la cual han realizado tres tareas importantes: evaluar el trabajo de la Conferencia Episcopal durante los últimos dos años; proseguir en la elaboración del Plan Global para los próximos años y elegir el consejo permanente o junta directiva y los responsables de las comisiones pastorales para el período 2008-2010. (Fides)


MENSAJE DE LOS OBISPOS DE GUATEMALA
AL TÉRMINO DE LA ASAMBLEA PLENARIA DE 2008


1. Saludamos con afecto de pastores a todos los hermanos y hermanas de la Iglesia en Guatemala y a todos los hombres y mujeres de buena voluntad haciendo nuestras las palabras de san Pablo: “La gracia de Jesucristo, el Señor, el amor de Dios y la comunión en los dones del Espíritu Santo, estén con todos ustedes” (2Cor 13,13).

Asamblea Plenaria Anual
2. Al concluir nuestra asamblea plenaria anual, por medio de este mensaje queremos comunicarles el fruto de nuestras deliberaciones durante estos días de reunión. En esta asamblea anual hemos realizado tres tareas importantes. Evaluamos el trabajo de la Conferencia Episcopal durante los últimos dos años; proseguimos la elaboración del Plan Global para los próximos años y elegimos el consejo permanente o junta directiva y los responsables de las comisiones pastorales para el período 2008-2010.
El mandato de Jesucristo de evangelizar a los pueblos y de pastorear su rebaño permanece siempre vigente, y debe responder a las necesidades de cada momento histórico. Las conclusiones de la V Conferencia General del Episcopado Latinoamericano y del Caribe inspirarán nuestras actividades en los próximos años. Queremos que ustedes, juntamente con nosotros, seamos cada día mejores discípulos y seguidores de Jesús, para ser misioneros suyos en nuestra sociedad, de manera que el Evangelio y la fe en Cristo sean el corazón de nuestra cultura y de nuestras acciones. Esta es nuestra alegría y este es nuestro gozo: ser discípulos misioneros de Jesucristo dentro de la Iglesia católica. Los hermanos nuestros, cuyas causas de canonización se han iniciado en varias diócesis, nos sostienen en el seguimiento de Cristo.

Nuevas autoridades
3. Hemos celebrado esta Asamblea en un momento de honda significación para nuestro país. Un nuevo gobierno, un nuevo congreso y nuevas autoridades municipales acaban de iniciar sus gestiones y esperamos que sean verdaderos servidores del pueblo de Guatemala. Saludamos con respeto a todas las nuevas autoridades. Les expresamos nuestro deseo de colaborar en todo aquello que permita alcanzar el bien común y consolidar una ética pública que sea fundamento de políticas conducentes a erradicar la corrupción y la violencia, a disminuir la pobreza, a crear una sociedad justa y una convivencia más humana. Al pueblo de Guatemala, a las organizaciones de la sociedad civil y a todos los que, con su trabajo honesto, contribuyen al desarrollo y bienestar de la comunidad nacional los exhortamos a continuar en el empeño por un futuro mejor. Este objetivo se logrará en la medida en que la ética guíe nuestras opciones y el respeto a la dignidad de las personas y el amor al prójimo sea el criterio que gobierne nuestras decisiones.

Visita al Papa
4. Este año, entre el 3 y el 8 de marzo, los obispos de Guatemala realizaremos la visita que, generalmente cada cinco años, los obispos deben hacer al Papa, que incluye la peregrinación a las tumbas de los apóstoles Pedro y Pablo. Informaremos al Papa acerca de la situación de la Iglesia en nuestro país y recibiremos de él y de sus colaboradores consejos y orientaciones. Esta visita es expresión de nuestra comunión de fe y caridad con el Obispo de Roma, Sucesor de Pedro y Pastor de la Iglesia universal. Jesucristo fundó su Iglesia sobre Pedro (cf. Mt 16, 18). La comunión con el Sucesor de Pedro es característica esencial de la Iglesia de Cristo.

Año paulino
5. El 28 de junio, la Iglesia comenzará la celebración de un año dedicado a la memoria del apóstol san Pablo, con motivo de los dos mil años de su nacimiento. Sus escritos forman parte del Nuevo Testamento. En ellos san Pablo continúa enseñando a las comunidades cristianas, entre otras verdades, a conocer cada vez mejor a Jesucristo y el gran amor de Dios, que la fe debe encarnarse en la vida y que nosotros los creyentes tenemos la tarea de transformar con nuestras acciones los lugares y espacios donde podemos influir. Por eso en nuestros hogares debe cesar toda violencia, especialmente contra la mujer; la familia debe ser lugar de humanización; en nuestro trabajo debemos actuar con responsabilidad; en la comunidad debemos participar y prestar nuestra colaboración para el bien común.

Aniversario de Mons. Gerardi
6. El próximo 26 de abril se cumplirán diez años del asesinato de Mons. Juan Gerardi Conedera. Su memoria y su trabajo por los derechos de las personas y su esfuerzo para que conociéramos el pasado de violencia como fundamento para construir el futuro nos inspiran en nuestro caminar. Que su testimonio nos motive a terminar con la impunidad y a promover la reconciliación.

Solidaridad con la Diócesis de Sololá - Chimaltenango
7. Nos solidarizamos con la Diócesis de Sololá-Chimaltenango ante la división suscitada en San Juan Comalapa por un grupo cismático que ha roto la comunión con la Iglesia católica y usurpa el templo histórico católico del pueblo. Rechazamos las calumnias contra el Nuncio Apostólico, el Cardenal Arzobispo de Guatemala y el Obispo de Sololá-Chimaltenango divulgadas por ese grupo.

Conclusión
8. La Virgen María, “la gran misionera y continuadora de la misión de su Hijo y formadora de misioneros” (Documento de Aparecida 269), haga también de nosotros discípulos y misioneros de su Hijo, Luz de las naciones.

Guatemala, 25 de enero de 2008, Festividad de la Conversión de san Pablo


Pablo Vizcaíno Prado
Obispo de Suchitepéquez-Retalhuleu
Presidente de la CEG

Julio Cabrera Ovalle
Obispo de Jalapa
Vicepresidente de la CEG

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domingo, 27 de enero de 2008
AFRICA/KENYA - Los Obispos de Kenia expresan "pleno apoyo" a la mediación de Annan y piden el fin inmediato de las violencias (Fides)


MI PAZ OS DOY


Queridos católicos y personas de buena voluntad:

Nosotros los obispos católicos profundamente preocupados por la empeorada situación de nuestro querido país, Kenia, nos dirigimos a ustedes una vez más urgiendo la paz.

Nuestro país está en una situación peligrosa y tiene graves problemas. Las personas continúan siendo asesinadas; las casas y las comidas están siendo quemadas; los niños no pueden ir a la escuela, nuestra juventud está inquieta, el odio se está ideando y guardando, las carreteras se están bloqueando y la seguridad se ha venido abajo. Estamos siendo testigos de la limpieza étnica y de otros crímenes contra la humanidad. Nuestro país está llegando a paralizarse en la mayoría de todos los aspectos de la vida.

1. Sin embargo, no es demasiado tarde para que nuestros líderes cambien de opinión y dialoguen unos con otros. No es tiempo para discutir sobre quién es bueno o malo. Por esta razón, damos apoyo pleno a los esfuerzos de mediación del Sr. Kofi Annan y su equipo. Pedimos a Su Excelencia el Presidente Mwai Kibaki y al Diputado Raila Odinga que abran sus pensamientos y corazones e inmediatamente entren en diálogo.

2. Pedimos el cese inmediato de la violencia y las situaciones que conducen a la violencia. Esto incluye la organización de las demostraciones que llevan a la violencia en esta volátil situación y también el excesivo uso de la fuerza por las fuerzas policíacas.


3. Pedimos el cese inmediato del uso de la violencia de intimidantes e irresponsables declaraciones, lenguaje, rumores, e incluso a través del teléfono móvil. ¡No más arrogancia! ¡No más incitación abierta o escondida!

4. Creemos que este no es tiempo de forzar a las personas desplazadas a ir a los lugares donde no hay nada para volver. El pobre y el impotente han sido más empobrecidos. ¿Adónde irán?


5. Nuestros líderes deben acercarse con una solución política viable guiada por la ley. Esto será el principio de un proceso de curación y reconciliación. Pedimos a ustedes, nuestros líderes, en el nombre de Dios, que cese para las presentes y futuras generaciones de Kenianos esta destrucción de nuestro querido país de Kenia.

En conclusión, animamos a nuestros católicos y a todas las personas de buena voluntad a continuar las oraciones y el acercamiento de todos los kenianos. Conocemos los muchos caminos generosos en los que estáis respondiendo a esta crisis. Por favor, continuad haciéndolo así. Todos nosotros queremos alcanzar con nuestras vidas - educación para los niños, curación para los enfermos, dirigir nuestras actividades, adorar a Dios y ayudarnos unos a otros en nuestro viaje a través de la vida.


La paz sea con ustedes


(Traducción particular mo oficial desde el Inglés)

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26 de enero

(Fuente de la Guancha) Un grupo de noventa personas entre niños, catequistas y padres de nuestras parroquias de San José y de La Guancha se unieron a la Marcha Misionera de los niños organizada por la Delegación Diocesana de Misiones. A las once de la mañana y desde Las Caletillas partía la marcha en tono festivo y lleno de colorido en medio de cantos misioneros. En muchas de las pancartas se podía leer el lema de la jornada Misionera de este año 2008 “Manos a la obra”. En la Plaza de la Basílica de Ntra. Sra. de Candelaria tuvo lugar la acogida del Sr. Obispo quien celebró la Misa. Después del almuerzo todos participaron en el festival de la Canción Misionera.

Mensaje que ha escrito monseñor Jesús Sanz Montes, ofm, obispo de Huesca y de Jaca, presidente de la Comisión de la Conferencia Episcopal Española para la Vida Consagrada con motivo de la Jornada Mundial de la Vida Consagrada que se celebrará el 2 de febrero de 2008.


Dios nos lo dijo todo en su Hijo bienamado. Era la Palabra por antonomasia en la que todo fue hecho (Col 1, 16) y en quien todo fue dicho (Jn 1, 1-3). Aquella Palabra aparentemente enmudeció en una muerte no fingida, en una muerte de cruz (Filp 2, 8). Pero esa Palabra vive y habla para siempre tras la resurrección.

Jesús mismo nos pidió que guardásemos sus palabras, aunque la pequeñez frágil y vulnerable de nuestra vida hace que no siempre las entendamos o que fácilmente lleguemos a olvidar lo que a duras penas hemos entendido alguna vez. Por eso Él prometió el envío de un Consolador que viniese precisamente a enseñar y recordar cuanto el Maestro dijo: "el Consolador, el Espíritu Santo, que el Padre enviará en mi nombre, os enseñará todas las cosas, y os recordará todas las cosas que os he dicho" (Jn 14, 26).

La historia de la Iglesia es el lugar en donde esta promesa se ha venido cumpliendo como en un Pentecostés de y para cada generación cristiana. Siempre hay una palabra de Jesús que hay que entender en cada época, siempre hay una palabra suya que volver a recordar. Y esto es lo que hace el Espíritu Santo que Jesús nos prometió: enseñarnos lo que no acabamos de entender y recuperar lo que habiéndolo entendido se ha podido olvidar. Así se han suscitado los diversos carismas que han dado lugar a las distintas familias religiosas, como una actuación en el tiempo de la promesa de Jesús con el envío del Espíritu Santo.

La Vida Consagrada en todas sus formas tiene esa estrecha relación con la Palabra de Dios, porque representa el corazón de la Iglesia que acoge incesantemente a quien incesantemente nos regala su hablar. Detrás de cada fundador y fundadora, detrás de cada fundación consagrada, hay una Palabra de Jesús que es preciso saber guardar en el corazón como María.

El doble relato de la anunciación del Bautista y de Cristo, nos presenta las dos maneras de situarnos ante lo que Dios dice: Zacarías escuchó con un escepticismo asustado lo que le desbordaba en el mensaje de Gabriel, y se quedó mudo. María escuchó conmovida el mensaje similar de aquel mismo mensajero, pero pidió ayuda para acoger tan desbordante propuesta, y la Palabra se hizo carne de su ser. Ser mudez sórdida porque no escucha o ser eco e icono de la Palabra y la Belleza del mismo Dios. A esto se le llama a la Vida Consagrada: acoger el Evangelio de Cristo en el corazón, guardando en él lo que Dios dice y lo que Dios calla, como aprendemos en María de una manera dulce y fecunda.

El pasado año, el Santo Padre invitaba a los miembros de la Vida Consagrada a que acogieran la luz del Señor como la Virgen Santa y San José al presentar al Niño en el Templo. Esa luz que resulta ser el más luminoso eco de lo que el Señor dice: "queridos consagrados y consagradas, haced que esta llama arda en vosotros, que resplandezca en vuestra vida, para que por doquier brille un rayo del fulgor irradiado por Jesús, esplendor de verdad. Dedicándoos exclusivamente a él (cf. Vita consecrata, 15), testimoniáis la fascinación de la verdad de Cristo y la alegría que brota del amor a él. En la contemplación y en la actividad, en la soledad y en la fraternidad, en el servicio a los pobres y a los últimos, en el acompañamiento personal y en los areópagos modernos, estad dispuestos a proclamar y testimoniar que Dios es Amor, que es dulce amarlo" (Benedicto XVI, Discurso al final de la concelebración eucarística, 2 febrero 2007).

Esta luz elocuente la deseamos poner en el candelero de nuestra vida, dejando que con ella Dios siga narrando su buena noticia para la salvación de los hombres.

Jesús Sanz Montes, ofm
Obispo de Huesca y de Jaca
Presidente de la C.E. para la Vida Consagrada

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Comunicado de que ha emitido la Coordinación de Conferencias Episcopales del mundo para el apoyo de la Iglesia en Tierra Santa, tras una visita realizada a los santos lugares.


En un año en que el mundo ha vuelto a poner su atención en el logro de una paz justa entre israelíes y palestinos, la Coordinación de Conferencias Episcopales para el apoyo de la Iglesia en Tierra Santa acaba de regresar de su octava visita a Tierra Santa para solidarizarse con la Iglesia local y sus Obispos y apoyar la búsqueda de una paz justa. La Coordinación representa a Conferencias Episcopales de Europa y Norteamérica y se constituyó en Jerusalén en 1998 a petición de la Santa Sede.

Nuestra primera acción como Obispos y pastores ha sido la de ofrecer nuestra presencia orante y nuestro apoyo a una Iglesia que sufre. Ha supuesto opera nosotros una gran alegría visitar y orar con los católicos locales en las parroquias a lo largo de Tierra Santa. También hemos escuchado sus hisorias de lucha y sus esperanzas de un futuro para su tierra. Admiramos su fe y su valor y animamos a los católicos de nuestras propias naciones a que vengan en peregrinación a Tierra Santa - visitando tanto los santos lugares como las comunidades católicas vivas que dan testimonio de Cristo en la tierra de su nacimiento.

Reconocemos que la situación social, política y humanitaria en Israel y Palestina es compleja y que no es fácil encontrar soluciones al conflicto. Muchas personas con las que nos hemos encontrado son pesimistas acerca de que los actuales esfuerzos de los líderes de Israel y Palestina, con el apoyo de la comunidad internacional, conduzcan a un tratado de paz justo. Pero también hemos escuchado de otros muchos que suspiran por un futuro de libertad, paz y seguridad, tanto para los palestinos como para los israelíes.

Al venir de varias naciones de Europa y Norteamérica, necesitamos examinar qué elementos de las actitudes y las políticas de nuestros países contribuyen a la división en vez de al logro de la paz y la justicia para ambos pueblos. Demasiado a menudo nuestros países han tomado partido en la disputa, siendo así que de hecho, el destino de ambos pueblos, israelíes y palestinos, está inextricablemente unido. Nuestras naciones pueden a veces ser parte del problema, pero también pueden ser parte de la solución.

Hemos encontrado signos de esperanza en nuestra visita a Tierra Santa. Nos hemos encontrado con los jóvenes en la Universidad de Belén y en varias parroquias. En la Universidad, los cristianos y los musulmanes estudian juntos en armonía. Nos impresionaron su entrega a los estudios, su energía y entusiasmo, su deseo de permanecer en su lugar de nacimiento y su esperanza de una paz justa que les ofrezca, a ellos y a toda la gente de Tierra Santa, un futuro mejor. También nos hemos enterado de que hay una creciente cooperación interreligiosa entre judíos, cristianos y musulmanes.

Trágicamente, también hemos conocido signos de desánimo y de división. El muro de separación a través del cual hemos pasado nos ha recordado vívidamente la seguridad que preocupa a Israel y la profunda división entre los israelíes y los palestinos corrientes que han perdido el contacto humano que les puede ayudar a fomentar la justicia y la reconciliación. Hemos escuchado historias conmovedoras de cómo el muro ha agravado los sufrimientos y comprometido la dignidad humana al separar familias, devastar la economía palestina y exacerbar la crisis humanitaria. Nos preocupa de una forma especial la calamitosa situación humanitaria en Gaza, que ha empeorado desde que la visitamos hace un año. Un estribillo que se oye con frecuencia llama a respetar los derechos humanos básicos de todos, incluyendo la seguridad para los israelíes y la seguridad y libertad para los palestinos.

Al comienzo de este mes, Nuestro Santo Padre el Papa Benedicto XVI dijo en la alocución al Cuerpo Diplomático: "Me alegra que la Conferencia de Annapolis haya dado signos en la dirección de un abandono del recurso a soluciones parciales o unilaterales, en beneficio de una visión global, respetuosa de los derechos e intereses de los pueblos de la región. Una vez más, hago un llamamiento a los israelíes y a los palestinos, para que concentren sus esfuerzos en poner en práctica los compromisos asumidos en esta ocasión y no frenen el proceso felizmente iniciado. Invito además a la comunidad internacional a sostener a estos dos pueblos con convicción y comprensión hacia los sufrimientos y los miedos de cada uno de ellos" (7 de enero de 2008).

Nuestra visita pastoral a Tierra Santa nos ha convencido de que este es un momento crucial para Israel, Palestina y la comunidad internacional. Es tiempo, a la vez, de oportunidad y de peligro. Nuestra esperanza y nuestra plegaria sincera es que los dirigentes y los pueblos de Israel y de Palestina, con el total apoyo y ánimo de nuestras propias naciones y de la comunidad internacional encuentren el camino para una paz justa. Lo que hemos visto y oído no siempre nos hace ser optimistas, pero la gracia de Dios nos da esperanza. La Coordinación de Conferencias Episcopales espera volver a visitar la Tierra Santa y el día en que todos los pueblos de esta tierra puedan vivir en paz, seguridad y dignidad.

Firmantes:

Emmo. Cardenal Seán Brady
Arzobispo de Armagh, Conferencia Episcopal Irlandesa

Obispo Pierre Bürcher
Obispo de Reykjavik, Islandia

Obispo Michel Dubost
Obispo de Evry, Conferencia Episcopal Francesa

Obispo Raymond Field
Obispo auxiliar de Dublin, Comisión Irlandesa para la Justicia y los Asuntos Sociales, de la Conferencia Episcopal de Irlanda

Emmo. Cardenal Francis George OMI
Arzobispo de Chicago, Conferencia de los Obispos Católicos de Estados Unidos

Arzobispo Patrick Kelly
Arzobispo de Liverpool, Vicepresidente de la Conferencia Episcopal de Inglaterra y Gales

Obispo William Kenney CP
Obispo auxiliary de Birmingham, Conferencia Episcopal de Inglaterra y Gales
Representante de la Comisión de Conferencias Episcopales de la Unión Europea (COMECE) Union

Obispo Joan Enric Vives i Sicilia
Obispo de Urgell y Copríncipe de Andorra, Conferencia Episcopal Española

Arzobispo V. James Weisgerber
Arzobispo de Winnipeg, Presidente de la Conferencia Canadiense de Obispos Católicos

(Traducción no oficial del original en inglés
realizada por la Conferencia Episcopal Española)

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ZENIT publica las palabras que pronunció Benedicto XVI este viernes al recibir en audiencia a los miembros del Grupo Mixto de Trabajo entre el Consejo Pontificio para la Promoción de la Unidad de los Cristianos y el Consejo Mundial de Iglesias de Ginebra.


Queridos amigos:

Con mucho gusto os doy la bienvenida, miembros del Grupo Mixto de Trabajo entre el Consejo Mundial de Iglesias y el Consejo Pontificio para la Promoción de la Unidad de los Cristianos, con motivo de vuestro encuentro en Roma para comenzar una nueva fase de vuestro trabajo.

Vuestro encuentro tiene lugar en esta ciudad en la que los apóstoles Pedro y Pablo dieron el testimonio supremo de Cristo y derramaron su sangre en su nombre. Os saludo afectuosamente con las palabras que el mismo Pablo dirigió a los primeros cristianos de Roma: «A vosotros gracia y paz, de parte de Dios nuestro Padre y del Señor Jesucristo» (Romanos 1, 7).

El Consejo Mundial de Iglesias y la Iglesia católica han disfrutado de una fecunda relación ecuménica que se remonta a los tiempos del Concilio Vaticano II. El grupo conjunto de trabajo, que comenzó en 1965, ha trabajado asiduamente para reforzar el «diálogo de vida» que mi predecesor, el Papa Juan Pablo II, llamó «diálogo de caridad» («Ut unum sint», 17). Esta cooperación ha sido una expresión efectiva de la comunión que ya existe entre los cristianos y ha hecho avanzar la causa del diálogo y la comprensión ecuménica.

El centenario de la Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos nos ofrece la oportunidad de dar gracias al Todopoderoso por los frutos del movimiento ecuménico, en que podemos ver la presencia del Espíritu Santo que fomenta el crecimiento de todos los seguidores de Cristo en unidad de fe, esperanza y amor.

Rezar por la unidad constituye de por sí «un medio eficaz para obtener la gracia de la unidad» («Unitatis Redintegratio», 8), ya que es una participación en la oración de Jesús. Cuando los cristianos rezan juntos, «el objetivo de la unidad parece más cercano» («Ut unum sint», 22), pues la presencia de Cristo entre nosotros (Cf. Mateo 18, 20) fomenta una armonía profunda de mente y de corazón: somos capaces de vernos mutuamente de una manera nueva, y de reforzar nuestra determinación para superar lo que nos aleja.

En este día, por tanto, volvemos la mirada con gratitud al trabajo de tantas personas que, durante estos años, han intentado difundir la práctica del ecumenismo espiritual mediante la oración, la conversión del corazón y el crecimiento en la comunión. Damos gracias también por los diálogos ecuménicos que dieron tantos frutos en el siglo pasado.

La recepción de esos frutos es, en sí misma, un paso importante en el proceso de promoción de la unidad de los cristianos y el Grupo de Trabajo Mixto está particularmente habilitado para estudiar y alentar este proceso.

Queridos amigos: rezo para que el nuevo Grupo Mixto de Trabajo sea capaz de edificar basándose en el encomiable trabajo ya realizado y de este modo abra el camino a una cooperación aún mayor, de manera que la oración del Señor «Que todos sean uno» (Juan 17, 21) se realice más plenamente en nuestro tiempo.

Con estos sentimientos, y con profundo aprecio por vuestro importante servicio al movimiento ecuménico, invoco cordialmente sobre vosotros y vuestras deliberaciones las bendiciones abundantes de Dios.

[Traducción del original inglés realizada por Jesús Colina

© Copyright 2008 - Libreria Editrice Vaticana]

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DOMINGO 4 DEL TIEMPO ORDINARIO / A
3 de febrero de 2008


La gracia y la paz de Dios, nuestro Padre, y de Jesucristo, el Señor, estén con todos vosotros.

Hoy, en el evangelio, escucharemos unas palabras que son fundamentales en la predicación de Jesús. Escucharemos las bienaventuranzas. Jesús vino a este mundo para anunciarnos el camino de la felicidad. Todo lo que dijo, todo lo que hizo, es una llamada a encontrar esa felicidad verdadera. Y las bienaventuranzas son como un resumen de este anuncio. Por eso las escuchamos siempre con una especial atención, con ganas de que penetren de verdad en nosotros.
Comencemos la Eucaristía con espíritu de agradecimiento, por la Buena Noticia que hemos recibido de Jesús.

A. penitencial: Preparémonos, en unos momentos de silencio, para escuchar la palabra de Dios y para comer el pan de la Eucaristía. (Silencio).

Tú, que haces justicia a los oprimidos. SEÑOR, TEN PIEDAD.
Tú, que abres los ojos al ciego. CRISTO, TEN PIEDAD.
Tú, que levantas del polvo al desvalido. SEÑOR, TEN PIEDAD.

1. lectura (Sofonías 2,3; 3,12-13): El anuncio del profeta que ahora escucharemos nos prepara para escuchar luego las bienaventuranzas en el evangelio. Dios viene a salvar a los pobres y los humildes.

Salmo (145): Cantemos ahora a nuestro Dios, porque él está a favor de los pobres.

2. lectura (1 Corintios 1,26-31): La segunda lectura nos ayuda hoy a entender mejor lo que quieren decir las bienaventuranzas que luego escucharemos. San Pablo, de una manera muy concreta, nos habla de quiénes son los que Dios llama con mayor empeño para que formen parte de su comunidad.

Oración universal: Presentemos al Padre nuestras súplicas, con una mirada muy abierta al mundo entero. Oremos diciendo: PADRE, ESCÚCHANOS.

1. Por la Iglesia, por todos los que, en cualquier lugar del mundo, queremos seguir el Evangelio de Jesucristo.
OREMOS:

2. Por los monasterios de vida contemplativa, y por los monjes y monjas que allí viven dedicados a la oración y la alabanza de Dios. OREMOS:

3. Por los gobernantes de nuestro país, por los políticos, por los responsables de la economía, y por los trabajadores de la administración pública. OREMOS:

4. Por los países que viven sometidos a la tragedia del hambre o de la guerra. OREMOS:

5. Por todos aquellos que, entre nosotros y en todo el mundo, trabajan al servicio de los pobres. OREMOS:

6. Por los que hemos venido a esta asamblea, tanto los que se sienten felices y contentos como los que están tristes. OREMOS:

Escucha, Padre, nuestra oración, y concédenos seguir siempre el camino de felicidad que nos ha mostrado tu Hijo Jesucristo, que contigo vive y reina por los siglos de los siglos.

Padrenuestro: Fieles a la enseñanza de Jesucristo, ahora, antes de participar de su mesa, nos atrevemos a decir:

CPL

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Comentario a las lecturas del domingo segundo del tiempo ordinario - A publicado en el Diario de Avisos el 27 de Enero de 2008, bajo el apígrafe "el domingo, fiesta de los cristianos".

El buen combate


DANIEL PADILLA



El evangelio de hoy tiene mucho de víspera de combate, de preparativo para la lucha, de vela de armas, de anhelado despertar de cara a la acción. Las películas de guerra suelen presentar con suspense ese momento psicológico. Ahí está el gran general, sin dormir, dando a sus oficiales sus últimas consignas, mientras mide a zancadas los pocos metros cuadrados de su tienda. Es el preludio de "El día más largo". También a los soldados les bailan los sables en la cintura, sabiendo que ya llega el "mo-mento de la verdad".

Perdónenme estos símiles bélicos. Pero a eso me suena la página de Mateo: Al enterarse Jesús del arresto de Juan, dejando Nazaret, se estableció en Cafarnaum". Es un jefe eligiendo el lu-gar de su "cuartel general". Si Belén había sido el sitio prefijado de su nacimiento, y Nazaret el de su "academia militar", Cafarnaum será su "puesto de mando" para sus batallas. También eso había sido anunciado por Isaías: "País de ZabuIón y de Neftalí, al otro lado del mar... A los que habitaban en tinieblas... una luz les brilló". Pues eso: para que esa luz irradie ya, es por lo que Jesús despliega ahora esa estrategia; y ese reclutamiento de los mejores: "Vengan y síganme, que les haré pescadores de hombres"- y esa invitación general a ingresar en su milicia: "Prepárense, que está cerca el Reino de los Cielos".

Lección primera para cristianos despistados: "De la conveniente preparación". -Cada día más, el cristiano necesita formarse, educarse, crecer en la fe, organizarse, agruparse y desplegarse después en movimientos coherentes. Es verdad que "el Espíritu sopla donde quiere". Pero deberíamos hacer lo posible por anular aquella frase que dijo Jesús con tristeza: "Los hijos de las tinieblas son más precavidos que los hijos de la luz". Al cristiano se le pide, cada vez más,
un desarrollo incesante de su fe y un fuerte compromiso "de iglesia". Bien está la preocupación de los padres por bautizar a sus hijos, y enseñarles las primeras oraciones y prepararles para la primera comunión. Pero eso no basta. La voz de la Iglesia insiste tercamente en la "necesidad de inserción de los seglares en responsabilidades de Iglesia, en la urgencia de formación de buenos catequistas, en el compromiso temporal, en la encarnación en un mundo que ha de ser evangelizado, catequizado, religado. Y para todo eso, amigos, se requiere estrategia, plan de combate, estudio de la posición del "enemigo", organización. Tenemos fama los cristianos de hacer la batalla al ritmo de la improvisación y en barullo -al grito eufórico de "Dios lo quiere". Por eso es bueno contemplar a Jesús, reclutando discípulos y caminando decidido a Cafarnaum, empezando así la implantación de su Reino. Porque "Dios dará el incremento", seguro. Pero Apolo y Pablo, y tú y yo, "tendremos que sembrar y regar".

Y si mi comentario de hoy les ha parecido demasiado militarista y belicoso, examinen el lenguaje de Juan: "Esta es la victo-ria que vence al mundo: nuestra fe". O el de Pablo, detallando el "arsenal": "Tomen las armas de Dios. Pónganse el cinturón de la verdad, la coraza de la justicia, el calzado para anunciar la paz. Al brazo, el escudo de la fe. Por casco, la salvación. Y por espada, el Espíritu". Siempre hablaba San Pablo así. Incluso, adivinando su final cercano, confesaba todavía: "He combatido el buen combate"

No andaban equivocados ni Juan ni Pablo. Muchos años antes, pudriéndose en su muladar, Job repetía: "Milicia es la vida del hombre sobre la tierra".


s?bado, 26 de enero de 2008
Papa Benedicto XVI en su Mensaje para la 42 Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales que se celebrará el 4 de mayo de 2008, Solemnidad de la Ascensión del Señor, o en otra fecha establecida por las Conferencias Episcopales.


Los medios: en la encrucijada entre protagonismo y servicio.
Buscar la Verdad para compartirla



Queridos hermanos y hermanas

1. El tema de la próxima Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales, "Los medios: en la encrucijada entre protagonismo y servicio. Buscar la Verdad para compartirla", señala la importancia del papel que estos instrumentos tienen en la vida de las personas y de la sociedad. En efecto, no existe ámbito de la experiencia humana –más aún si consideramos el amplio fenómeno de la globalización- en el que los medios no se hayan convertido en parte constitutiva de las relaciones interpersonales y de los procesos sociales, económicos, políticos y religiosos. A ese respecto escribía en mi Mensaje para la Jornada Mundial de la Paz del pasado 1 de enero: «los medios de comunicación social, por las potencialidades educativas de que disponen, tienen una responsabilidad especial en la promoción del respeto por la familia, en ilustrar sus esperanzas y derechos, en resaltar su belleza» (n.5).

2. Gracias a una vertiginosa evolución tecnológica, estos medios han logrado potencialidades extraordinarias, lo cual plantea al mismo tiempo nuevos e inéditos interrogantes. Es innegable la aportación que pueden dar al flujo de noticias, al conocimiento de los hechos y a la difusión del saber. Han contribuido de manera decisiva, por ejemplo, a la alfabetización y la socialización, como también al desarrollo de la democracia y al diálogo entre los pueblos. Sin su aportación sería realmente difícil favorecer y mejorar la comprensión entre las naciones, dar alcance universal a los diálogos de paz, garantizar al hombre el bien primario de la información, asegurando a la vez la libre circulación del pensamiento, en orden sobre todo a los ideales de solidaridad y justicia social. Ciertamente, los medios en su conjunto no solamente son medios para la difusión de las ideas, sino que pueden y deben ser también instrumentos al servicio de un mundo más justo y solidario. No obstante, existe el riesgo de que en vez de ello se transformen en sistemas dedicados a someter al hombre a lógicas dictadas por los intereses dominantes del momento. Éste es el caso de una comunicación usada para fines ideológicos o para la venta de bienes de consumo mediante una publicidad obsesiva. Con el pretexto de representar la realidad, se tiende de hecho a legitimar e imponer modelos distorsionados de vida personal, familiar o social. Además, para ampliar la audiencia, la llamada audience, a veces no se duda en recurrir a la transgresión, la vulgaridad y la violencia. Puede suceder también que a través de los medios se propongan y sostengan modelos de desarrollo que, en vez de disminuir el abismo tecnológico entre los países pobres y los ricos, lo aumentan.

3. La humanidad se encuentra hoy ante una encrucijada. También para los medios es válido lo que escribí en la Encíclica Spe salvi sobre la ambigüedad del progreso, que ofrece posibilidades inéditas para el bien, pero abre al mismo tiempo enormes posibilidades de mal que antes no existían (cf. n.22). Por lo tanto, es necesario preguntarse si es sensato dejar que los medios de comunicación se subordinen a un protagonismo indiscriminado o que acaben en manos de quien se vale de ellos para manipular las conciencias. ¿No se debería más bien hacer esfuerzos para que permanezcan al servicio de la persona y del bien común, y favorezcan «la formación ética del hombre, el crecimiento del hombre interior»? (cf. ibíd.). Su extraordinaria incidencia en la vida de las personas y de la sociedad es un dato ampliamente reconocido, pero hay que tomar conciencia del viraje, diría incluso del cambio de rol que los medios están afrontando. Hoy, de manera cada vez más marcada, la comunicación parece tener en ocasiones la pretensión no sólo de representar la realidad, sino de determinarla gracias al poder y la fuerza de sugestión que posee. Se constata, por ejemplo, que sobre algunos acontecimientos los medios no se utilizan para una adecuada función de informadores, sino para "crear" los eventos mismos. Este arriesgado cambio en su papel es percibido con preocupación por muchos Pastores. Justamente porque se trata de realidades que inciden profundamente en todas las dimensiones de la vida humana (moral, intelectual, religiosa, relacional, afectiva, cultural), poniendo en juego el bien de la persona, es necesario reafirmar que no todo lo que es técnicamente posible es también éticamente realizable. El impacto de los medios de comunicación en la vida de las personas contemporáneas plantea, por lo tanto, interrogantes ineludibles y espera decisiones y respuestas inaplazables.

4. El papel que los medios de comunicación han adquirido en la sociedad debe ser considerado como parte integrante de la cuestión antropológica, que se plantea como un desafío crucial del tercer milenio. De manera similar a lo que sucede en el campo de la vida humana, del matrimonio y la familia, y en el ámbito de los grandes temas contemporáneos sobre la paz, la justicia y la tutela de la creación, también en el sector de la comunicación social están en juego dimensiones constitutivas del ser humano y su verdad. Cuando la comunicación pierde las raíces éticas y elude el control social, termina por olvidar la centralidad y la dignidad inviolable del ser humano, y corre el riesgo de incidir negativamente sobre su conciencia y sus opciones, condicionando así la libertad y la vida misma de las personas. Precisamente por eso es indispensable que los medios defiendan celosamente a la persona y respeten plenamente su dignidad. Más de uno piensa que es necesaria en este ámbito una "info-ética", así como existe la bio-ética en el campo de la medicina y de la investigación científica sobre la vida.

5. Se ha de evitar que los medios se conviertan en megáfono del materialismo económico y del relativismo ético, verdaderas plagas de nuestro tiempo. Por el contrario, pueden y deben contribuir a dar a conocer la verdad sobre el hombre defendiéndola ante los que tienden a negarla o destruirla. Se puede decir incluso que la búsqueda y la presentación de la verdad sobre el hombre son la más alta vocación de la comunicación social. Utilizar para este fin todos los lenguajes, cada vez más bellos y refinados, de los que los medios disponen, es una tarea entusiasmante confiada, en primer lugar, a los responsables y operadores del sector. Es una tarea que, sin embargo, nos corresponde en cierto modo a todos, porque en esta época de globalización todos somos usuarios y a la vez operadores de la comunicación social. Los nuevos medios, en particular la telefonía e Internet, están modificando el rostro mismo de la comunicación y tal vez ésta es una maravillosa ocasión para rediseñarlo y hacer más visibles, como decía mi venerado predecesor Juan Pablo II, las líneas esenciales e irrenunciables de la verdad sobre la persona humana (cf. Carta ap. El rápido desarrollo, 10).

6. El hombre tiene sed de verdad, busca la verdad; así lo demuestran también la atención y el éxito que tienen tantos productos editoriales y programas de ficción de calidad en los que se reconocen y son adecuadamente representadas la verdad, la belleza y la grandeza de la persona, incluyendo su dimensión religiosa. Jesús dijo: «Conoceréis la verdad y la verdad os hará libres» (Jn 8,32). La verdad que nos hace libres es Cristo, porque sólo Él puede responder plenamente a la sed de vida y de amor que existe en el corazón humano. Quien lo ha encontrado y se apasiona por su mensaje, experimenta el deseo incontenible de compartir y comunicar esta verdad: «Lo que existía desde el principio, lo que hemos oído, lo que hemos visto con nuestros propios ojos –escribe San Juan–, lo que contemplamos y palparon nuestras manos: la Palabra de Vida [...], os lo anunciamos para que estéis unidos con nosotros en esa unión que tenemos con el Padre y con su Hijo Jesucristo. Os escribimos esto para que nuestra alegría sea completa» (1 Jn 1, 1-3).

Invoquemos al Espíritu Santo para que no falten comunicadores valerosos y testigos auténticos de la verdad que, fieles al mandato de Cristo y apasionados por el mensaje de la fe, «se hagan intérpretes de las actuales exigencias culturales, comprometiéndose a vivir esta época de la comunicación no como tiempo de alienación y extravío, sino como un tiempo oportuno para la búsqueda de la verdad y el desarrollo de la comunión entre las personas y los pueblos» (Juan Pablo II, Discurso al Congreso Parábolas mediáticas, 9 noviembre 2002, 2).
Con estos deseos os imparto con afecto mi bendición.
Vaticano, 24 de enero 2008, Fiesta de San Francisco de Sales.

BENEDICTUS PP. XVI


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El discurso que Benedicto XVI iba a pronunciar durante su visita a la Universidad la «Sapienza» de Roma, prevista para el 17 de enero y previamente cancelada ante las protestas de profesores y alumnos.

Rector magnífico;
autoridades políticas y civiles;
ilustres profesores y personal técnico administrativo;
queridos jóvenes estudiantes:

Para mí es motivo de profunda alegría encontrarme con la comunidad de la "Sapienza, Universidad de Roma" con ocasión de la inauguración del año académico. Ya desde hace siglos esta universidad marca el camino y la vida de la ciudad de Roma, haciendo fructificar las mejores energías intelectuales en todos los campos del saber. Tanto en el tiempo en que, después de su fundación impulsada por el Papa Bonifacio VIII, la institución dependía directamente de la autoridad eclesiástica, como sucesivamente, cuando el Studium Urbis se desarrolló como institución del Estado italiano, vuestra comunidad académica ha conservado un gran nivel científico y cultural, que la sitúa entre las universidades más prestigiosas del mundo. Desde siempre la Iglesia de Roma mira con simpatía y admiración este centro universitario, reconociendo su compromiso, a veces arduo y fatigoso, por la investigación y la formación de las nuevas generaciones. En estos últimos años no han faltado momentos significativos de colaboración y de diálogo. Quiero recordar, en particular, el Encuentro mundial de rectores con ocasión del Jubileo de las Universidades, en el que vuestra comunidad no sólo se encargó de la acogida y la organización, sino sobre todo de la profética y compleja propuesta de elaborar un "nuevo humanismo para el tercer milenio".

En esta circunstancia deseo expresar mi gratitud por la invitación que se me ha hecho a venir a vuestra universidad para pronunciar una conferencia. Desde esta perspectiva, me planteé ante todo la pregunta: ¿Qué puede y debe decir un Papa en una ocasión como esta? En mi conferencia en Ratisbona hablé ciertamente como Papa, pero hablé sobre todo en calidad de ex profesor de esa universidad, mi universidad, tratando de unir recuerdos y actualidad. En la universidad "Sapienza", la antigua universidad de Roma, sin embargo, he sido invitado precisamente como Obispo de Roma; por eso, debo hablar como tal. Es cierto que en otros tiempos la "Sapienza" era la universidad del Papa; pero hoy es una universidad laica, con la autonomía que, sobre la base de su mismo concepto fundacional, siempre ha formado parte de su naturaleza de universidad, la cual debe estar vinculada exclusivamente a la autoridad de la verdad. En su libertad frente a autoridades políticas y eclesiásticas la universidad encuentra su función particular, precisamente también para la sociedad moderna, que necesita una institución de este tipo.

Vuelvo a mi pregunta inicial: ¿Qué puede y debe decir el Papa en el encuentro con la universidad de su ciudad? Reflexionando sobre esta pregunta, me pareció que incluía otras dos, cuyo esclarecimiento debería llevar de por sí a la respuesta. En efecto, es necesario preguntarse: ¿Cuál es la naturaleza y la misión del Papado? Y también, ¿cuál es la naturaleza y la misión de la universidad? En este lugar no quisiera entretenerme y entreteneros con largas disquisiciones sobre la naturaleza del Papado. Baste una breve alusión. El Papa es, ante todo, Obispo de Roma y, como tal, en virtud de la sucesión del apóstol san Pedro, tiene una responsabilidad episcopal con respecto a toda la Iglesia católica. La palabra "obispo" -episkopos-, que en su significado inmediato se puede traducir por "vigilante", se fundió ya en el Nuevo Testamento con el concepto bíblico de Pastor: es aquel que, desde un puesto de observación más elevado, contempla el conjunto, cuidándose de elegir el camino correcto y mantener la cohesión de todos sus componentes. En este sentido, esa designación de la tarea orienta la mirada, ante todo, hacia el interior de la comunidad creyente. El Obispo -el Pastor- es el hombre que cuida de esa comunidad; el que la conserva unida, manteniéndola en el camino hacia Dios, indicado por Jesús según la fe cristiana; y no sólo indicado, pues Él mismo es para nosotros el camino. Pero esta comunidad, de la que cuida el Obispo, sea grande o pequeña, vive en el mundo. Las condiciones en que se encuentra, su camino, su ejemplo y su palabra influyen inevitablemente en todo el resto de la comunidad humana en su conjunto. Cuanto más grande sea, tanto más repercutirán en la humanidad entera sus buenas condiciones o su posible degradación. Hoy vemos con mucha claridad cómo las condiciones de las religiones y la situación de la Iglesia -sus crisis y sus renovaciones- repercuten en el conjunto de la humanidad. Por eso el Papa, precisamente como Pastor de su comunidad, se ha convertido cada vez más también en una voz de la razón ética de la humanidad.

Aquí, sin embargo, surge inmediatamente la objeción según la cual el Papa, de hecho, no hablaría verdaderamente basándose en la razón ética, sino que sus afirmaciones procederían de la fe y por eso no podría pretender que valgan para quienes no comparten esta fe. Deberemos volver más adelante sobre este tema, porque aquí se plantea la cuestión absolutamente fundamental: ¿Qué es la razón? ¿Cómo puede una afirmación -sobre todo una norma moral- demostrarse "razonable"? En este punto, por el momento, sólo quiero poner de relieve brevemente que John Rawls, aun negando a doctrinas religiosas globales el carácter de la razón "pública", ve sin embargo en su razón "no pública" al menos una razón que no podría, en nombre de una racionalidad endurecida desde el punto de vista secularista, ser simplemente desconocida por quienes la sostienen. Ve un criterio de esta racionalidad, entre otras cosas, en el hecho de que esas doctrinas derivan de una tradición responsable y motivada, en la que en el decurso de largos tiempos se han desarrollado argumentaciones suficientemente buenas como para sostener su respectiva doctrina. En esta afirmación me parece importante el reconocimiento de que la experiencia y la demostración a lo largo de generaciones, el fondo histórico de la sabiduría humana, son también un signo de su racionalidad y de su significado duradero. Frente a una razón a-histórica que trata de construirse a sí misma sólo en una racionalidad a-histórica, la sabiduría de la humanidad como tal -la sabiduría de las grandes tradiciones religiosas- se debe valorar como una realidad que no se puede impunemente tirar a la papelera de la historia de las ideas.

Volvemos a la pregunta inicial. El Papa habla como representante de una comunidad creyente, en la cual durante los siglos de su existencia ha madurado una determinada sabiduría de vida. Habla como representante de una comunidad que custodia en sí un tesoro de conocimiento y de experiencia éticos, que resulta importante para toda la humanidad. En este sentido habla como representante de una razón ética.

Pero ahora debemos preguntarnos: ¿Y qué es la universidad?, ¿cuál es su tarea? Es una pregunta de enorme alcance, a la cual, una vez más, sólo puedo tratar de responder de una forma casi telegráfica con algunas observaciones. Creo que se puede decir que el verdadero e íntimo origen de la universidad está en el afán de conocimiento, que es propio del hombre. Quiere saber qué es todo lo que le rodea. Quiere la verdad. En este sentido, se puede decir que el impulso del que nació la universidad occidental fue el cuestionamiento de Sócrates. Pienso, por ejemplo -por mencionar sólo un texto-, en la disputa con Eutifrón, el cual defiende ante Sócrates la religión mítica y su devoción. A eso, Sócrates contrapone la pregunta: "¿Tú crees que existe realmente entre los dioses una guerra mutua y terribles enemistades y combates...? Eutifrón, ¿debemos decir que todo eso es efectivamente verdadero?" (6 b c). En esta pregunta, aparentemente poco devota -pero que en Sócrates se debía a una religiosidad más profunda y más pura, de la búsqueda del Dios verdaderamente divino-, los cristianos de los primeros siglos se reconocieron a sí mismos y su camino. Acogieron su fe no de modo positivista, o como una vía de escape para deseos insatisfechos. La comprendieron como la disipación de la niebla de la religión mítica para dejar paso al descubrimiento de aquel Dios que es Razón creadora y al mismo tiempo Razón-Amor. Por eso, el interrogarse de la razón sobre el Dios más grande, así como sobre la verdadera naturaleza y el verdadero sentido del ser humano, no era para ellos una forma problemática de falta de religiosidad, sino que era parte esencial de su modo de ser religiosos. Por consiguiente, no necesitaban resolver o dejar a un lado el interrogante socrático, sino que podían, más aún, debían acogerlo y reconocer como parte de su propia identidad la búsqueda fatigosa de la razón para alcanzar el conocimiento de la verdad íntegra. Así, en el ámbito de la fe cristiana, en el mundo cristiano, podía, más aún, debía nacer la universidad.

Es necesario dar un paso más. El hombre quiere conocer, quiere encontrar la verdad. La verdad es ante todo algo del ver, del comprender, de la theoría, como la llama la tradición griega. Pero la verdad nunca es sólo teórica. San Agustín, al establecer una correlación entre las Bienaventuranzas del Sermón de la montaña y los dones del Espíritu que se mencionan en Isaías 11, habló de una reciprocidad entre "scientia" y "tristitia": el simple saber -dice- produce tristeza. Y, en efecto, quien sólo ve y percibe todo lo que sucede en el mundo acaba por entristecerse. Pero la verdad significa algo más que el saber: el conocimiento de la verdad tiene como finalidad el conocimiento del bien. Este es también el sentido del interrogante socrático: ¿Cuál es el bien que nos hace verdaderos? La verdad nos hace buenos, y la bondad es verdadera: este es el optimismo que reina en la fe cristiana, porque a ella se le concedió la visión del Logos, de la Razón creadora que, en la encarnación de Dios, se reveló al mismo tiempo como el Bien, como la Bondad misma.

En la teología medieval hubo una discusión a fondo sobre la relación entre teoría y praxis, sobre la correcta relación entre conocer y obrar, una disputa que aquí no podemos desarrollar. De hecho, la universidad medieval, con sus cuatro Facultades, presenta esta correlación. Comencemos por la Facultad que, según la concepción de entonces, era la cuarta: la de medicina. Aunque era considerada más como "arte" que como ciencia, sin embargo, su inserción en el cosmos de la universitas significaba claramente que se la situaba en el ámbito de la racionalidad, que el arte de curar estaba bajo la guía de la razón, liberándola del ámbito de la magia. Curar es una tarea que requiere cada vez más simplemente la razón, pero precisamente por eso necesita la conexión entre saber y poder, necesita pertenecer a la esfera de la ratio. En la Facultad de derecho se plantea inevitablemente la cuestión de la relación entre praxis y teoría, entre conocimiento y obrar. Se trata de dar su justa forma a la libertad humana, que es siempre libertad en la comunión recíproca: el derecho es el presupuesto de la libertad, no su antagonista. Pero aquí surge inmediatamente la pregunta: ¿Cómo se establecen los criterios de justicia que hacen posible una libertad vivida conjuntamente y sirven al hombre para ser bueno? En este punto, se impone un salto al presente: es la cuestión de cómo se puede encontrar una normativa jurídica que constituya un ordenamiento de la libertad, de la dignidad humana y de los derechos del hombre. Es la cuestión que nos ocupa hoy en los procesos democráticos de formación de la opinión y que, al mismo tiempo, nos angustia como cuestión de la que depende el futuro de la humanidad. Jürgen Habermas expresa, a mi parecer, un amplio consenso del pensamiento actual cuando dice que la legitimidad de la Constitución de un país, como presupuesto de la legalidad, derivaría de dos fuentes: de la participación política igualitaria de todos los ciudadanos y de la forma razonable en que se resuelven las divergencias políticas. Con respecto a esta "forma razonable", afirma que no puede ser sólo una lucha por mayorías aritméticas, sino que debe caracterizarse como un "proceso de argumentación sensible a la verdad" (wahrheitssensibles Argumentationsverfahren). Está bien dicho, pero es muy difícil transformarlo en una praxis política. Como sabemos, los representantes de ese "proceso de argumentación" público son principalmente los partidos en cuanto responsables de la formación de la voluntad política. De hecho, sin duda buscarán sobre todo la consecución de mayorías y así se ocuparán casi inevitablemente de los intereses que prometen satisfacer. Ahora bien, esos intereses a menudo son particulares y no están verdaderamente al servicio del conjunto. La sensibilidad por la verdad se ve siempre arrollada de nuevo por la sensibilidad por los intereses. Yo considero significativo el hecho de que Habermas hable de la sensibilidad por la verdad como un elemento necesario en el proceso de argumentación política, volviendo a insertar así el concepto de verdad en el debate filosófico y en el político.

Pero entonces se hace inevitable la pregunta de Pilato: ¿Qué es la verdad? Y ¿cómo se la reconoce? Si para esto se remite a la "razón pública", como hace Rawls, se plantea necesariamente otra pregunta: ¿qué es razonable? ¿Cómo demuestra una razón que es razón verdadera? En cualquier caso, según eso, resulta evidente que, en la búsqueda del derecho de la libertad, de la verdad de la justa convivencia, se debe escuchar a instancias diferentes de los partidos y de los grupos de interés, sin que ello implique en modo alguno querer restarles importancia. Así volvemos a la estructura de la universidad medieval. Juntamente con la Facultad de derecho estaban las Facultades de filosofía y de teología, a las que se encomendaba la búsqueda sobre el ser hombre en su totalidad y, con ello, la tarea de mantener despierta la sensibilidad por la verdad. Se podría decir incluso que este es el sentido permanente y verdadero de ambas Facultades: ser guardianes de la sensibilidad por la verdad, no permitir que el hombre se aparte de la búsqueda de la verdad. Pero, ¿cómo pueden dichas Facultades cumplir esa tarea? Esta pregunta exige un esfuerzo permanente y nunca se plantea ni se resuelve de manera definitiva. En este punto, pues, tampoco yo puedo dar propiamente una respuesta. Sólo puedo hacer una invitación a mantenerse en camino con esta pregunta, en camino con los grandes que a lo largo de toda la historia han luchado y buscado, con sus respuestas y con su inquietud por la verdad, que remite continuamente más allá de cualquier respuesta particular.

De este modo, la teología y la filosofía forman una peculiar pareja de gemelos, en la que ninguna de las dos puede separarse totalmente de la otra y, sin embargo, cada una debe conservar su propia tarea y su propia identidad. Históricamente, es mérito de santo Tomás de Aquino -ante la diferente respuesta de los Padres a causa de su contexto histórico- el haber puesto de manifiesto la autonomía de la filosofía y, con ello, el derecho y la responsabilidad propios de la razón que se interroga basándose en sus propias fuerzas. Los Padres, diferenciándose de las filosofías neoplatónicas, en las que la religión y la filosofía estaban unidas de manera inseparable, habían presentado la fe cristiana como la verdadera filosofía, subrayando también que esta fe corresponde a las exigencias de la razón que busca la verdad; que la fe es el "sí" a la verdad, con respecto a las religiones míticas, que se habían convertido en mera costumbre. Pero luego, en el momento del nacimiento de la universidad, en Occidente ya no existían esas religiones, sino sólo el cristianismo; por eso, era necesario subrayar de modo nuevo la responsabilidad propia de la razón, que no queda absorbida por la fe. A santo Tomás le tocó vivir en un momento privilegiado: por primera vez, los escritos filosóficos de Aristóteles eran accesibles en su integridad; estaban presentes las filosofías judías y árabes, como apropiaciones y continuaciones específicas de la filosofía griega. Por eso el cristianismo, en un nuevo diálogo con la razón de los demás, con quienes se venía encontrando, tuvo que luchar por su propia racionalidad. La Facultad de filosofía que, como "Facultad de los artistas" -así se llamaba-, hasta aquel momento había sido sólo propedéutica con respecto a la teología, se convirtió entonces en una verdadera Facultad, en un interlocutor autónomo de la teología y de la fe reflejada en ella. Aquí no podemos detenernos en la interesante confrontación que se derivó de ello. Yo diría que la idea de santo Tomás sobre la relación entre la filosofía y la teología podría expresarse en la fórmula que encontró el concilio de Calcedonia para la cristología: la filosofía y la teología deben relacionarse entre sí "sin confusión y sin separación". "Sin confusión" quiere decir que cada una de las dos debe conservar su identidad propia. La filosofía debe seguir siendo verdaderamente una búsqueda de la razón con su propia libertad y su propia responsabilidad; debe ver sus límites y precisamente así también su grandeza y amplitud. La teología debe seguir sacando de un tesoro de conocimiento que ella misma no ha inventado, que siempre la supera y que, al no ser totalmente agotable mediante la reflexión, precisamente por eso siempre suscita de nuevo el pensamiento. Junto con el "sin confusión" está también el "sin separación": la filosofía no vuelve a comenzar cada vez desde el punto cero del sujeto pensante de modo aislado, sino que se inserta en el gran diálogo de la sabiduría histórica, que acoge y desarrolla una y otra vez de forma crítica y a la vez dócil; pero tampoco debe cerrarse ante lo que las religiones, y en particular la fe cristiana, han recibido y dado a la humanidad como indicación del camino. La historia ha demostrado que varias cosas dichas por teólogos en el decurso de la historia, o también llevadas a la práctica por las autoridades eclesiales, eran falsas y hoy nos confunden. Pero, al mismo tiempo, es verdad que la historia de los santos, la historia del humanismo desarrollado sobre la base de la fe cristiana, demuestra la verdad de esta fe en su núcleo esencial, convirtiéndola así también en una instancia para la razón pública. Ciertamente, mucho de lo que dicen la teología y la fe sólo se puede hacer propio dentro de la fe y, por tanto, no puede presentarse como exigencia para aquellos a quienes esta fe sigue siendo inaccesible. Al mismo tiempo, sin embargo, es verdad que el mensaje de la fe cristiana nunca es solamente una "comprehensive religious doctrine" en el sentido de Rawls, sino una fuerza purificadora para la razón misma, que la ayuda a ser más ella misma. El mensaje cristiano, en virtud de su origen, debería ser siempre un estímulo hacia la verdad y, así, una fuerza contra la presión del poder y de los intereses.

Bien; hasta ahora he hablado sólo de la universidad medieval, pero tratando de aclarar la naturaleza permanente de la universidad y de su tarea. En los tiempos modernos se han abierto nuevas dimensiones del saber, que en la universidad se valoran sobre todo en dos grandes ámbitos: ante todo, en el de las ciencias naturales, que se han desarrollado sobre la base de la conexión entre experimentación y presupuesta racionalidad de la materia; en segundo lugar, en el de las ciencias históricas y humanísticas, en las que el hombre, escrutando el espejo de su historia y aclarando las dimensiones de su naturaleza, trata de comprenderse mejor a sí mismo. En este desarrollo no sólo se ha abierto a la humanidad una cantidad inmensa de saber y de poder; también han crecido el conocimiento y el reconocimiento de los derechos y de la dignidad del hombre, y de esto no podemos por menos de estar agradecidos. Pero nunca puede decirse que el camino del hombre se haya completado del todo y que el peligro de caer en la inhumanidad haya quedado totalmente descartado, como vemos en el panorama de la historia actual. Hoy, el peligro del mundo occidental -por hablar sólo de éste- es que el hombre, precisamente teniendo en cuenta la grandeza de su saber y de su poder, se rinda ante la cuestión de la verdad. Y eso significa al mismo tiempo que la razón, al final, se doblega ante la presión de los intereses y ante el atractivo de la utilidad, y se ve forzada a reconocerla como criterio último. Dicho desde el punto de vista de la estructura de la universidad: existe el peligro de que la filosofía, al no sentirse ya capaz de cumplir su verdadera tarea, degenere en positivismo; que la teología, con su mensaje dirigido a la razón, quede confinada a la esfera privada de un grupo más o menos grande. Sin embargo, si la razón, celosa de su presunta pureza, se hace sorda al gran mensaje que le viene de la fe cristiana y de su sabiduría, se seca como un árbol cuyas raíces no reciben ya las aguas que le dan vida. Pierde la valentía por la verdad y así no se hace más grande, sino más pequeña. Eso, aplicado a nuestra cultura europea, significa: si quiere sólo construirse a sí misma sobre la base del círculo de sus propias argumentaciones y de lo que en el momento la convence, y, preocupada por su laicidad, se aleja de las raíces de las que vive, entonces ya no se hace más razonable y más pura, sino que se descompone y se fragmenta.

Con esto vuelvo al punto de partida. ¿Qué tiene que hacer o qué tiene que decir el Papa en la universidad? Seguramente no debe tratar de imponer a otros de modo autoritario la fe, que sólo puede ser donada en libertad. Más allá de su ministerio de Pastor en la Iglesia, y de acuerdo con la naturaleza intrínseca de este ministerio pastoral, tiene la misión de mantener despierta la sensibilidad por la verdad; invitar una y otra vez a la razón a buscar la verdad, a buscar el bien, a buscar a Dios; y, en este camino, estimularla a descubrir las útiles luces que han surgido a lo largo de la historia de la fe cristiana y a percibir así a Jesucristo como la Luz que ilumina la historia y ayuda a encontrar el camino hacia el futuro.

Vaticano, 17 de enero de 2008

BENEDICTO XVI

[Traducción distribuida por la Santa Sede

© Copyright 2008 - Libreria Editrice Vaticana]

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ZENIT publica el comentario del padre Raniero Cantalamessa, OFM Cap., predicador de la Casa Pontificia, a la Liturgia de la Palabra del domingo III del Tiempo Ordinario, 27 de Enero de 2008.


III Domingo del Tiempo Ordinario


Isaías 8, 23b-9,3; I Corintios 1, 10-13.17; Mateo 4, 12-23



Curaba toda enfermedad y toda dolencia en el pueblo



El pasaje del Evangelio del tercer domingo del tiempo ordinario concluye con las palabras: «Recorría Jesús toda Galilea, enseñando en sus sinagogas, proclamando la Buena Nueva del Reino y curando toda enfermedad y toda dolencia en el pueblo». Cerca de un tercio del Evangelio se ocupa de las curaciones obradas por Jesús durante el breve tiempo de su vida pública. Es imposible eliminar estos milagros o darles una explicación natural sin desmembrar todo el Evangelio y hacerlo incomprensible.

Los milagros en el Evangelio tienen características inconfundibles. Jamás están para sorprender o para ensalzar a quien los realiza. Hoy algunos se dejan encantar al oír a ciertos personajes que dicen poseer poderes de levitación, de hacer aparecer o desaparecer objetos y cosas por el estilo. ¿A quién sirve este tipo de milagro, suponiendo que sea tal? A nadie, o sólo a uno mismo para ganar adeptos y dinero.

Jesús realiza milagros por compasión, porque ama a los demás: hace milagros también para ayudarles a creer. Obra curaciones para anunciar que Dios es el Dios de la vida y que al final, junto a la muerte, también la enfermedad será vencida y «ya no habrá luto ni llanto».

Jesús no es el único que sana, sino que ordena a sus apóstoles hacer lo mismo detrás de Él: «Les envió a anunciar el Reino de Dios y a curar a los enfermos» (Lc 9,2); «Predicad que el reino de los cielos está cerca. Curad a los enfermos» (Mt 10,7 s.). Encontramos siempre las dos cosas a la vez: predicar el Evangelio y curar a los enfermos. El hombre tiene dos medios para intentar superar sus enfermedades: la naturaleza y la gracia. Naturaleza indica la inteligencia, la ciencia, la medicina, la técnica; gracia indica el recurso directo a Dios, a través de la fe, la oración y los sacramentos. Estos últimos son los medios que la Iglesia tiene a disposición para «curar a los enfermos».

Lo malo empieza cuando se busca una tercera vía: la de la magia, la que hace palanca en pretendidos poderes ocultos de la persona que no se basan ni en la ciencia ni en la fe. En este caso o estamos ante pura charlatanería o --peor--- ante la acción del enemigo de Dios. No es difícil distinguir cuándo se trata de un verdadero carisma de curación y cuándo de su falsificación en la magia. En el primer caso, la persona jamás atribuye a poderes propios los resultados obtenidos, sino a Dios; en el segundo, la gente no hace más que alardear de sus pretendidos «poderes extraordinarios». Cuando por ello se leen anuncios del tipo: mago tal de no sé quién «llega donde otros fracasan», «resuelve problemas de todo tipo», «poderes extraordinarios reconocidos», «expulsa demonios, aleja el mal de ojo», no hay que dudar ni un instante: son grandes engaños. Jesús decía que los demonios se expulsan «con ayuno y oración», ¡no vaciando el bolsillo de la gente!

Pero debemos hacernos otra pregunta: ¿y quien no se cura? ¿Qué pensar? ¿Qué no tiene fe, que Dios no le ama? Si la persistencia de una enfermedad fuera señal de que una persona carece de fe o del amor de Dios por ella, habría que concluir que los santos eran los más pobres de fe y los menos amados de Dios, porque los hay que pasaron toda la vida postrados. No; la respuesta es otra. El poder de Dios no se manifiesta sólo de una manera -eliminando el mal, curando físicamente--, sino también dando la capacidad, y a veces hasta el gozo, de llevar la propia cruz con Cristo y completar lo que falta a sus padecimientos. Cristo redimió también el sufrimiento y la muerte: ya no es signo del pecado, participación en la culpa de Adán, sino instrumento de redención.

[Traducción del original italiano realizada por Marta Lago]

Publicado por verdenaranja @ 22:38  | Espiritualidad
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Día 25 de Enero
Fiesta: La conversión de San Pablo



Un Evangelio para vivir y difundir



En síntesis, asegura Jesús a sus discípulos, en estos pocos versículos de san Marcos que nos presenta hoy la Iglesia en la fiesta de la conversión de San Pablo, dos verdades que deben iluminar la existencia de cuantos queremos entregarnos de verdad en la difusión del Evangelio. Por una parte, dice el Señor que su mensaje de salvación es imprescindible para la bienaventuranza eterna del hombre; por otro lado, afirma el poder de la fe en Él, pues, sus fieles serán invencibles, ningún poder temporal podrá con ellos. La vida del Apóstol de las gentes es un testimonio vivo de fe en lo uno y lo otro.

No ofrece el discípulo de Cristo, con su insistente exposición de las verdades reveladas recibidas de Cristo, algo sólo de relativa importancia. Brinda siempre a quienes le escuchan la llave imprescindible y suficiente para la felicidad eterna, único sentido del esfuerzo humano. Luego, cada uno, debe practicar; ha de poner por obra lo creído: la fe, si no va acompañada de obras, está realmente muerta, asegura el apóstol Santiago. Pero es preciso primero aceptar por la fe el mensaje de salvación que nos ha traído el Hijo de Dios encarnado. Y no se trata de un reconocimiento exclusivamente teórico, como quien aceptara la verdad de una historia antigua, que para nada tiene repercusión en su vida. También creen los demonios y se estremecen, concluye el mismo apóstol Santiago, para enseñar hasta qué punto es estéril una fe en Jesucristo, que no se manifieste que las obras que Él nos enseñó.

Por otra parte, lo que transmitimos enseñando en nuestros apostolados en grupo, o en conversaciones personales –más concretas, más en confidencia–, no es, en modo alguno una opinión más, ni tampoco cierto modo de ver la vida válido para algunos. No vamos con un planteamiento que, por interesante que resulte, no reclama compromiso alguno. Pretendemos, como primera y descarada intención, comprometer la vida de las personas. Como es natural, respetando por completo su libertad. Pero deseamos, con un apasionado querer, que nuestros parientes, amigos y conocidos rectifiquen de su vida lo que difiere del ideal cristiano. Así lo pretendemos porque es el querer de Dios para todos los hombres.

Cada uno de los que meditamos estas palabras del Señor y somos capaces de valorarlas, debemos sentirnos los primeros destinatarios de la exigencia que Jesucristo reclama de sus discípulos. Ante todo les exige: Id al mundo entero y predicad el Evangelio a toda criatura. Y, seguidamente, concreta las consecuencias prácticas –por así decir– de ese Evangelio en quienes lo vivan, y la especial protección que sentirán quienes lo transmitan. Pero, ante todo, lo primordial es llenar el mundo con el mensaje de salvación –el único mensaje salvador para el hombre– que Jesucristo, Nuestro Dios y Señor, vino a traer al mundo.

Preguntémonos, pues, cómo encarnamos personalmente en nuestra conducta cotidiana esas enseñanzas, que posiblemente conocemos bien y hasta aconsejamos a otros. "No se da lo que no se tiene", reza la sabiduría popular. Y así sucede en la vida cristiana: Alma de apóstol: primero, tú. —Ha dicho el Señor, por San Mateo: "Muchos me dirán en el día del juicio: ¡Señor, Señor!, ¿pues no hemos profetizado en tu nombre y lanzado en tu nombre los demonios y hecho muchos milagros? Entonces yo les protestaré: jamás os he conocido por míos; apartaos de mí, operarios de la maldad".
No suceda —dice San Pablo— que habiendo predicado a los otros, yo vaya a ser reprobado
.

Las palabras de san Josemaría nos pueden poner en guardia, si nos consideramos buenos y exigimos a otros que sean mejores. Es posible que debamos pedir más amor a Dios manifestado en obras, ante todo, para nosotros mismos. Será manifestación de que nos parece poco lo que nos exigimos por Aquel que, siendo Dios, dio por nosotros su vida, por amor nuestro. Además, como hemos recordado, por exigente que pudiera ser nuestra vida al servicio del Evangelio, nada debemos tener. A los que crean acompañarán estos milagros... Y enumera Jesús una serie de peligros, frecuentes en la época, y que no dañarían a los que vivieran de acuerdo con su fe. En nuestro tiempo son otros los peligros para los cristianos consecuentes. Pero lo decisivo sigue siendo que con Dios no hay fuerza capaz de acabar con nosotros. En el peor de los casos tendríamos que recordar: no tengáis miedo a los que matan el cuerpo y después de esto no pueden hacer nada más. Os enseñaré a quién tenéis que temer: temed al que después de dar muerte tiene potestad para arrojar en el infierno.

¿Acaso no vemos el horizonte de nuestra existencia en la eternidad como esa vida gozosa con Dios que nunca termina? Vale la pena hacernos con frecuencia estas consideraciones, para no dar excesiva importancia a las contrariedades de la vida presente, de modo particular si son consecuencia de la lealtad al mensaje de Cristo: no es el siervo más que su señor. Si me han perseguido a mí, también a vosotros os perseguirán. De este modo advertía el Señor a sus Apóstoles que tendrían dificultades, persecuciones, en concreto, por su lealtad al Evangelio. Ha venido sucediendo a lo largo de los siglos y es un hecho claramente palpable en nuestros días. Aparte, claro está, del evidente sacrificio que supone ser leales a Dios en lo ordinario de cada jornada.

La Madre de Dios, Nuestra Madre, no se quiere apartar de sus hijos, los hombres. La contemplación de su figura, siempre fiel, nos anima suavemente, aunque con fortaleza, a dar a conocer la Buena Noticia y a que sea, más y más, vida de nuestra vida.



Publicado por verdenaranja @ 14:57  | Espiritualidad
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Día 27 de Enero
III Domingo del Tiempo Ordinario



Vocación



Contemplamos en estos versículos de san Mateo la vocación, la llamada, de Jesús a algunos de los que serán sus más próximos discípulos. Los llama a llevar a cabo la tarea que poco antes describe el propio Mateo. Iba el Señor predicando que el Reino de los Cielos estaba cerca, y era necesario disponerse por la penitencia para ser dignos de él. Así se cumplía, por fin, lo que todo el pueblo de Israel anhelaba, lo que era la razón de que existiera como un pueblo peculiar, y el motivo de justo orgullo que todo israelita tenía. El Reino de Dios, aunque no fuera lo que imaginaban muchos en Israel: una plenitud material o la liberación de las múltiples opresiones sufridas, sería, sin embargo, la mayor de las riquezas posibles, de acuerdo con el plan divino.

Coincide en cierto sentido san Mateo con san Juan. Como leemos también en el cuarto Evangelio, con Jesús llega la luz al mundo: una luz que brilla en las tinieblas pero las tinieblas no la recibieron. San Mateo recuerda que se cumplía la profecía de Isaías según la cual a un pueblo envuelto en tinieblas y (...) sombras de muerte le alumbraría una poderosa luz. Un acontecimiento insólito ha tenido lugar ante los testigos de la llegada del Señor. Se trata de algo tan importante que es necesario proclamarlo de modo que todos conozcan la noticia, pues, la llegada de esa luz, que es Cristo, reclama una adecuada disposición por parte de los hombres. Algunos no le recibieron, dirá san Juan. Y es que es preciso disponerse con la penitencia, afirmaba el Señor, según san Mateo.

Se trata del Evangelio: una Noticia transformadora de los hombres, que reclama ser acogida con dignidad, solemnemente: como el hecho más grandioso jamás sucedido, ya que es la misma Palabra de Dios que habla de Sí en favor de la humanidad. Para tan gran Noticia se necesita una adecuada difusión y, para la difusión, apóstoles; que con su vida y su palabra lleven por todo el mundo esa luz capaz de transformar –engrandeciendo– la vida de los hombres. Pues no es un desarrollo ni una plenitud cualquiera, o de cierta importancia, la que trae Cristo: a los que le recibieron les concedió ser hijos de Dios, dice san Juan. Quiso Dios conceder a los hombres por Jesucristo una grandeza que no teníamos capacidad para imaginar.

Pero para la santidad de Dios, con quien nos unimos en especial intimidad al ser cristianos, se requiere por nuestra parte la máxima perfección de que seamos capaces, pues, el Reino de los Cielos es el Reino de los hijos de Dios, de la Familia de Dios. Y para gozar de tal perfección e intimidad es preciso purificarnos, apartando cuanto sea posible de nosotros lo que desdice de la perfección divina: sed perfectos como vuestro Padre Celestial es perfecto, dirá el Señor. Y ya al comienzo de su ministerio advierte: Haced penitencia, porque está al llegar el Reino de los Cielos.

Asegura así Dios, por otra parte, nuestra condición de criaturas libres, hechas por Él a su imagen y semejanza, pues, únicamente con nuestra cooperación voluntaria para esa purificación, que nos perfecciona por la penitencia, llegamos a ser dignos de la Gracia que Dios nos ha prometido: la de ser sus hijos adoptivos por Jesucristo.

Nunca ahondaremos bastante en el amor de Dios con su criatura humana, a quien quiso abrir su intimidad, plena de toda la riqueza de su perfección. Pero la grandeza y el amor de Nuestro Dios parece que aún se nos muestra más al haber querido que los mismos hombres seamos otros cristos, según la expresión paulina; con capacidad –como el Señor– para invitar a nuestros iguales a gozar del Reino de los Cielos. Y a esta tarea de formar apóstoles, que prolongarían por todas las generaciones su misma misión, dedicó el Señor su vida pública. Nos encontramos nosotros en un punto entre tantos de historia humana, con la responsabilidad, por tanto, de que no se corte la transmisión del divino mensaje, de que sea cada día más eficaz la llamada de Dios a la humanidad.

Seguidme y os haré pescadores de hombres, dijo a los primeros; dándoles, así, la ocasión de dedicarse a la más sublime tarea que podemos pensar para esta vida. No es ciertamente una ocupación, la de Pedro y los demás, que escogieran según sus gustos, ni tampoco se sintieron para ello especialmente capacitados. Fueron simplemente designados –imperativamente designados, podríamos decir incluso– por el Señor; y esa llamada –la vocación– los hizo capaces; no sólo para responder inmediatamente –según refiere san Mateo–, sino para responder por siempre. La vida de aquellos hombres y de cuantos, mujeres y hombres, han seguido los mismos pasos de Cristo, por sentirse llamados después de aquellos primeros, quedó colmada de sentido. Como la de cada uno de nosotros que, como ellos, también nos llamamos y somos cristianos: discípulos de Cristo.

Así fue la vida de la Madre de Dios, nuestra Madre, a quien nos encomendamos; que –según dice Ella misma–, a pesar de su pequeñez, pudo y quiso acoger las grandezas de Dios su Creador, y es y será por eso, con razón, alabada siempre sobre todas las criaturas.


Publicado por verdenaranja @ 14:52  | Espiritualidad
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viernes, 25 de enero de 2008
Los Obispos de El Salvador han publicado un Mensaje al termino de la Asamblea Ordinaria en la que han analizado diversos aspectos de la realidad eclesial y social del país.

MENSAJE DE LA CONFERENCIA EPISCOPAL
EL SALVADOR

Queridos hermanos y hermanas:

Que la paz del Señor Jesús, esté con todos ustedes.

1. Cada año, en enero, los obispos de El Salvador nos reunimos durante tres días en asamblea ordinaria, para tratar asuntos importantes de la vida de la Iglesia y del país. Al final de nuestra reunión, hacemos votos por su pleno bienestar en el Señor que vino “para que nuestros pueblos, en él, tengan vida”, como leemos en el tema de la Quinta Conferencia General del episcopado latinoamericano.

Lo hacemos inspirados en el Mensaje del Papa Benedicto XVI para la Jornada Mundial de la Paz del presente año, la cual tiene como tema: “La familia humana, comunidad de paz”. En efecto, “la primera forma de comunión entre las personas es la que el amor suscita entre un hombre y una mujer decididos a unirse establemente para construir juntos una nueva familia” (Mensaje para la Jornada Mundial de la Paz 2008, n. 1).
Sabemos bien que “la familia es el núcleo natural y fundamental de la sociedad y del Estado”, constituyéndose así en “la primera e insustituible educadora de la paz” (Ibid., 3). Por esa razón, como lo hemos reiterado en muchas ocasiones, vale la pena empeñarse en procurar el bienestar integral de la familia.

2. Durante estos días de intercambio fraterno hemos prestado especial atención a la vida de los seminarios, habiendo comprobado con alegría que muchos jóvenes están respondiendo a la llamada del Señor para que se consagren a su servicio y al servicio del pueblo cristiano. Invitamos al pueblo de Dios a rogar con fervor “al dueño de la mies para que envíe obreros a su mies” (Lc 10, 2).

También hemos conversado sobre la aplicación del documento de la Quinta Conferencia General del episcopado latinoamericano en nuestro país. Damos gracias a Dios por el entusiasmo con que dicho documento ha sido acogido por la mayoría de sacerdotes, religiosos, religiosas y laicos, que han encontrado en él una inspiración para avanzar en el seguimiento de Cristo y asumir con mayor entrega su responsabilidad en la misión confiada a la Iglesia.
Conocer el Documento de Aparecida e interiorizarlo es el primer paso para echar a andar en cada una de nuestras diócesis la Gran Misión a la que la Iglesia nos convoca, como parte integral del “Acontecimiento Aparecida”. No se trata de una misión pasajera, al estilo tradicional, sino de lograr que todas las comunidades cristianas de las parroquias, asociaciones piadosas y movimientos apostólicos se pongan “en estado de misión”.
Una de las primeras iniciativas que realizaremos a nivel nacional, en el próximo mes de mayo, es el Primer Congreso Misionero Salvadoreño; el tema que hemos aprobado para el referido Congreso es Parroquia, comunidad misionera. El Señor nos llamó a ser sus discípulos y misioneros, “aprendiendo y practicando su estilo de vida, su amor y obediencia filial al Padre, su compasión entrañable ante el dolor humano, su cercanía a los pobres y pequeños, su fidelidad a la misión encomendada, su amor servicial hasta el don de su vida” (Documento de Aparecida, 146).

3. Otro tema que ha ocupado nuestra atención de pastores del pueblo de Dios es la legislación que se prepara sobre la protección integral de la niñez y la adolescencia de nuestro país. Al respecto, deseamos reafirmar la doctrina de la Iglesia, que proclama la defensa de la vida humana, desde su concepción hasta su término natural. Reafirmamos, asimismo, el derecho primario de los padres a la educación de sus hijos.
En relación con el bienestar de la población salvadoreña, hemos vuelto a reflexionar sobre la explotación de minas de metales preciosos en el territorio nacional. En este asunto, seguimos sosteniendo que dicha actividad es inaceptable, debido al daño irreversible que causa a las personas y al medio ambiente. El Santo Padre escribe al respecto: “Hemos de cuidar el medio ambiente: éste ha sido confiado al hombre para que lo cuide y lo cultive con libertad responsable, teniendo siempre como criterio orientador el bien de todos” (Mensaje para la Jornada de la Paz 2008, n. 7).

Como pastores, no podemos pasar de lado otros ámbitos de la realidad de El Salvador, en la que se combinan aspectos positivos y negativos. A pesar de que las sombras parecen dominar el panorama, encontramos en nuestra fe en el Señor de la historia, la fortaleza para no desfallecer en el camino. Hemos dialogado acerca de la violencia, el alto costo de la vida y los múltiples elementos relacionados con las elecciones del próximo año. En su momento daremos a conocer nuestra opinión pastoral sobre una cuestión tan importante para el futuro de nuestra querida nación.

Concluimos nuestro mensaje pidiendo sus oraciones para el buen éxito de la visita que haremos a finales de febrero, al Santo Padre y a sus más cercanos colaboradores. Las orientaciones del Vicario de Cristo, en esta visita “Ad limina”, serán para nosotros guía segura en el cumplimiento de nuestra misión.

San Salvador, 18 de enero de 2008.
LOS OBISPOS DE EL SALVADOR

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VATICANO - LAS PALABRAS DE LA DOCTRINA a cargo de don Nicola Bux y don Salvatore Vitiello - ¡La vida no es negociable!

Ciudad del Vaticano (Agencia Fides) - Tras la sentencia de Cagliari y Florencia, los jueces italianos desaprueban de nuevo la conocida ley 40, sobre la fecundación asistida. El Tribunal Administrativo Regional (TAR) de Lazio envió a examen las normas y anuló las líneas guías en donde prohibían la diagnosis pre-implanto. Se abre de este modo la puerta a la eugenesia: a la selección de seres humanos en base a sus cualidades genéticas, a su salud (juzgada unilateralmente y solo bajo la presunta óptica “médica”).

Son impresionantes tanto la intervención del poder judicial como el coro de aprobación llegado de muchas, tal vez demasiadas, partes a tal disposición.

La vida es un valor “no negociable”. Sea cual fuere la tradición religiosa, cultural o política a la que se pertenece, no es concebible no ver la evidente contradicción entre una sociedad que aprueba y promueve, justamente, la “moratoria para la pena de muerte”, permaneciendo, al mismo tiempo, casi insensible al mayor delito de la historia de la humanidad: el aborto. Este es el asesinato de un inocente totalmente incapaz de auto-defenderse (y el feto, en el vientre materno, lucha hasta el final y hasta el extremo por no ser exterminado, reducido a trizas, y esto lo saben bien aquellos que practican el aborto).

No están en juego posiciones confesionales, determinadas por subjetivas convicciones religiosas (o reveladas), está en juego la supervivencia misma de la humanidad, existe el radical derecho a la vida, para quien ha sido concebido, que incluye, inevitablemente, el derecho a nacer, a ser defendido y cuidado, no exterminado por quien debería protegerlo y amarlo.

La diagnosis pre-implante consentiría “seleccionar la especie”, escogiendo arbitrariamente el conceder o no conceder el “derecho a la vida”, en base a criterios llamados “médicos”, pero que, detrás de la falsa máscara de la medicina y de la piedad, esconden una fuerte dosis de egoísmo e incapacidad de situarse frente a la realidad, el delirante deseo de “determinar al otro”, en vez de acogerlo y amarlo.

Es el antiguo y enraizado deseo humano de superar definitivamente el mal. Una pena que, recorriendo este camino, el mal producido es mayor, y por mucho, que aquel que se trataría de evitar. Sin olvidar que el hombre, por sí solo, es totalmente incapaz de una tal superación: solo una “Esperanza infinita y definitiva” puede superar el mal del hombre y en el hombre.

La vida no es negociable, como no son negociables, ni se puede pasar en silencio, las continuas oscilaciones culturales y políticas sobre tomas tan delicados. No es pensable pretender que los hombres de buena voluntad, y entre ellos especialmente los católicos, no vean, y reconozcan, a quien tiene comportamientos gravemente ambiguos con respecto a la tutela de la vida; quien, un día sí y un día no, parece querer dialogar y expresa atención ante temas tan delicados y fundamentales y, en la noche, tapiza las ciudades de manifiestos en defensa del aborto y de la Ley 194.

¡No! La vida no es negociable. Nadie puede jugar con ella y nadie puede hacerse a sí mismo arbitro de la vida de los demás. Los “ballet” cultural-políticos no son dignos de quien los realiza: sólo un diálogo auténtico, un debate abierto y una franca discusión sobre qué es verdaderamente el hombre y sobre qué dirección se pretende dar al futuro de la sociedad y de la humana convivencia, pueden garantizar que no se recorrerán “calles sin salida” que conducirían inevitablemente a la autodestrucción. En efecto, una vez legitimada la selección de los embriones pre-implanto, ¿quién puede garantizar cuáles son los criterios que se deben aplicar para dicha selección? ¿No haremos nacer más a los enfermos, sumando injusticia a injusticia? ¿No haremos nacer niños down o con otro problema?

El aborto es un mal intrínseco y, con él, son males todos los tentativos de manipulación de la vida humana y de selección genética de las personas.

Con la caída de las ideologías del siglo XX, parecía que ciertas monstruosidades hubiesen pasado, para siempre. En cambio a las dictaduras ideológicas se sustituye una nueva impresionante “dictadura”: la del relativismo tecno-científico. El Siervo de Dios, el Santo Padre Juan Pablo II, de venerada memoria, tuvo un papel extraordinario en indicar a la Iglesia y a la humanidad el superacento necesario de aquellas ideologías. Hoy, el Santo Padre Benedicto XVI indica a todos, con igual amor y paternidad auténtica, la urgencia de vigilar y de superar, con decisión, la “dictadura” relativista (y contradictoria) del tecno-cientificismo, porque la vida no es negociable. (Agencia Fides 24/1/2008; líneas 56, palabras 762)

jueves, 24 de enero de 2008
Los Obispos de la región Andaluza (sur de España) se han reunido en Asamblea el 22-23 de enero en Córdoba.


COMUNICADO DE LA ASAMBLEA
DE LAS DIÓCESIS ANDALUZAS DEL SUR DE ESPAÑA


Los obispos de las diócesis andaluzas

Los días 22 y 23 de este mes de enero, ha tenido lugar, en la Casa de Espiritualidad de San Antonio de Córdoba, la CX Asamblea ordinaria de los Obispos andaluces.

La reunión comenzó con el retiro espiritual, dirigido en esta ocasión por D. Rosendo Álvarez Gastón, Obispo emérito de Almería. Tras el retiro, ya en la tarde, se trataron cuestiones relativas al funcionamiento de la Secretaría General de la Asamblea y se procedió al nombramiento del Rvdo. D. Alfredo González de Lastra, de la Diócesis de Sevilla, como Consiliario del Movimiento Junior de Acción Católica de la Zona de Andalucía y de la Sra. Dª Nieves Navarro Romero, también de la misma diócesis, como Presidenta del Movimiento Junior de Acción Católica de la Zona de Andalucía.

Pastoral de la Salud
El Obispo de Córdoba, Mons. Juan José Asenjo Pelegrina, Obispo Delegado para la Pastoral de la Salud, informó sobre la Pastoral de la Salud en Andalucía y de la reunión que próximamente tendrá con los capellanes de hospitales en Córdoba. En relación a esta cuestión se trató de la problemática con la administración autonómica, más en concreto con la Consejería de Salud, acerca de atender el Servicio de Asistencia Religiosa de los Hospitales, ya que se observa una carencia a la hora de preveer los espacios religiosos de los nuevos hospitales, así como de las plazas de nuevos capellanes.

Archivos y Ley de protección de datos
Otro de los temas presentados ha sido la aprobación, por parte de la Asamblea, del reglamento marco de los Archivos de la Iglesia en Andalucía. Al mismo tiempo se recibió un amplio informe sobre la Ley de protección de datos, en todo aquello que afecta a la misión pastoral de la Iglesia, a la luz del principio de libertad religiosa y de los acuerdos del Estado español y la Santa sede.

Encuentro Obispos y Superiores Mayores de Andalucía
A continuación los obispos prepararon el próximo encuentro, el séptimo, de obispos y superiores mayores de Andalucía, que tendrá lugar en Córdoba el 21 de octubre de 2008.

Un periodista de Linares a los altares
En otro orden de cosas, el Obispo de Jaén, D. Ramón del Hoyo, informó del proceso de canonización del periodista de Linares Manuel Lozano, conocido como Lolo, cuyas virtudes heroicas han sido declaradas y está muy adelantado el reconocimiento del milagro que abriría la próxima beatificación de este católico ejemplar, periodista, catequista, miembro de Acción Católica, Discípulo de San Juan (obra fundada por el Beato Manuel González), miembro de la Adoración Nocturna, inválido y ciego… que vivió su fe con máxima coherencia y entrega, a favor de los hombres de su tiempo. Dando siempre testimonio con su alegría constante. Será, sin duda, para los católicos de hoy un ejemplo y un nuevo estímulo a seguir los caminos y verdad del Evangelio de Cristo al que este joven cristiano, de gran devoción eucarística y mariana, se abrazó con fuerza y esperanza en su vida. Hay que añadir que su proceso ha sido llevado adelante por 500 seglares, algo que no es muy usual.

Encuentro-convivencia de sacerdotes
Tras el informe del obispo de Cádiz, Mons. D. Antonio Ceballos, los obispos aprobaron el programa del XII Encuentro-convivencia de sacerdotes de la región sur, que tendrá lugar del 21 al 31 de julio en Cádiz, bajo el lema La Parroquia: iniciación cristiana de adultos.

Caritas regional
En otro orden de cosas se deliberó sobre la misión de Caritas regional y la firma del próximo convenio con la Consejería de Igualdad y Bienestar Social.

Encuentro de Jóvenes en el Rocío, (Almonte)
Con motivo de la Jornada Mundial de la Juventud en Sydney (Australia), los días 18 al 20 de julio, y ante las dificultades que plantea un desplazamiento tan largo para la mayoría de nuestros jóvenes, los obispos de Andalucía van a poner en marcha un “Encuentro de jóvenes”, en esos mismos días, en la aldea del Rocío. Donde, siguiendo el lema de dicha Jornada, habrá conexiones en directo con los diversos actos que se desarrollarán en la JMJ en Sydney. Para la organización de todo ello, el obispo de Huelva, Mons. D. Jose Vilaplana, se reunirá en breve con la Hermandad Matriz del Rocío, con el Ayuntamiento de Almonte y con los delegados diocesanos de juventud y de pastoral universitaria de Andalucía, para poner en marcha la logística que necesita un evento de este tipo.

Elecciones Generales y Autonómicas
Una de las cuestiones que también han marcado esta Asamblea ha sido la situación actual de Andalucía de cara a las próximas elecciones generales y autonómicas. Los obispos han elaborado unas Orientaciones Pastorales al respecto.

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Córdoba (Agencia Fides) - Los Obispos de la región Andaluza (sur de España) reunidos en Asamblea el 22-23 de enero han publicado al termino de la misma unas Orientaciones Pastorales sobre las próximas elecciones generales y autonómicas el 9 de marzo, pues según los Obispos constituye una ocasión para “preguntarnos todos serenamente por el tipo de comunidad humana y política que queremos para nosotros y para el futuro”.


Orientaciones pastorales de los obispos de Andalucía
sobre las próximas elecciones generales y autómicas



La convocatoria para el próximo 9 de marzo de elecciones generales, y al mismo tiempo de elecciones autonómicas en Andalucía, es una ocasión de preguntarnos todos serenamente por el tipo de comunidad humana y política que queremos para nosotros y para el futuro.

1. Por ello, los Obispos del Sur de España queremos dirigirnos a la comunidad católica y a todos los hombres y mujeres de buena voluntad, y estimular a todos a sentirnos más protagonistas de la sociedad en que vivimos, y a emitir el voto en conciencia y con sentido de responsabilidad. Como pastores de la Iglesia Católica hemos recibido de Dios la misión de anunciar a Jesucristo, en quien “habita corporalmente la plenitud de la divinidad” (Col 2, 9). Pero este anuncio implica también, indisolublemente, testimoniar que la fe en Jesucristo significa reconocer la dignidad inviolable de toda persona, y por ello, el profundo respeto a su vida, a su razón y a su libertad, e iluminar desde Jesucristo las circunstancias y las tareas de la vida humana.

2. Aunque la Iglesia, como decía el Concilio Vaticano II, “alaba y estima la labor de quienes, al servicio del hombre, se consagran al bien de la cosa pública”( Gaudium et spes, 75), sabe también que ellos son particularmente responsables, ante Dios y ante los hombres, no sólo de la honradez de su gestión, sino también de unas políticas que favorezcan o dificulten una vida humana mejor, más libre, y más capaz de orientarse libremente hacia la verdad y hacia el bien.

3. Los inmensos medios que el poder pone hoy en manos de los responsables políticos hace que la tentación de manipular a la sociedad, y de reducir el gobierno de los hombres a un control cada vez más minucioso y estricto de todas las dimensiones de la vida, incluso de la conciencia, sea una tentación muy fuerte, a la que se cede con frecuencia. La libertad es un bien frágil. El peligro del totalitarismo, aún con apariencia democrática, es un peligro muy real en nuestro mundo, al que están expuestos todos los partidos políticos, y no sólo en España.

4. Las elecciones son una buena ocasión para que la comunidad cristiana reflexione sobre qué bienes preciosos aporta ella al mundo en qué vivimos, y los sostenga con su voto. Es también una oportunidad magnífica para que la sociedad pueda dialogar serena y abiertamente sobre las políticas que mejor pueden contribuir a la construcción del bien común y a la promoción de una auténtica libertad. Parte esencial del bien común es la libertad religiosa, fuente de todas las demás libertades, que la administración del Estado tiene la grave obligación de preservar y promover de forma efectiva.

5. La Iglesia defiende lo que Benedicto XVI ha denominado una “laicidad positiva”, esto es, una laicidad “que garantice a todo ciudadano el derecho a vivir la propia religiosidad con una auténtica libertad, también en el ámbito público”. Los responsables políticos, en su esfuerzo por construir un espacio de auténtica convivencia ciudadana, y respetando siempre el principio de separación de la Iglesia y el Estado, pueden encontrar en las confesiones religiosas una muy importante contribución al bien común. La Constitución Española del 78, precisamente al afirmar la colaboración del Estado y la Iglesia, hizo una aportación a esa convivencia que la sociedad española no debiera perder.

6. En este marco, criterios decisivos para juzgar las diversas opciones políticas los constituyen la tutela de la vida desde su concepción hasta su fin natural, y el apoyo a la familia y al matrimonio basado en la unión entre el hombre y la mujer. Los proyectos, más o menos explícitos, de ampliar la ley del aborto o de abrir el camino a la eutanasia, deben ser claramente rechazados en el plano cultural y político.

7. Igualmente, la laicidad positiva tiene una de sus expresiones más relevantes en las políticas que tutelan y promueven el ejercicio efectivo del derecho a la libertad de educación. En ese sentido es especialmente preocupante, como ha señalado la Conferencia Episcopal Española, que se haya introducido “en el sistema educativo español una nueva asignatura obligatoria, conocida como «Educación para la ciudadanía», cuyo objetivo es la formación de la conciencia moral de los alumnos. (...) El Estado no puede suplantar a la sociedad como educador de la conciencia moral”. La problemática en torno a la educación para la ciudadanía es sólo un síntoma de los muchos y gravísimos problemas que se plantean a la educación en el marco de una cultura marcada por el nihilismo relativista. Por eso, la búsqueda honesta del sentido de la vida humana, de la recuperación del amor a la verdad y al bien, son factores esenciales en la construcción de una ciudad armoniosa. Y no podemos olvidar que los problemas educativos en Andalucía, en general, inseparables por una parte de los problemas familiares, y por otra, de los problemas laborales, son especialmente graves y preocupantes.

8. Además, hemos de señalar que la coyuntura económica, tal como aparece en este momento, es también motivo de preocupación. Las dificultades por las que pasa el ramo de la construcción, que ha constituido hasta ahora el medio de vida de muchísimas familias, en Andalucía y en el resto de España, y otros aspectos del momento económico, hacen temer seriamente un gran incremento del paro, y especialmente en la población inmigrante. Esta situación, en una coyuntura difícil, puede dar lugar a un aumento notable de la delincuencia y de la inseguridad social. La enseñanza de la Iglesia recuerda que la doctrina sobre la propiedad privada ha de estar siempre moderada por la conciencia del destino universal de los bienes.

9. Hay que recordar que los momentos de crisis económica se prestan especialmente a la corrupción y al crecimiento de la especulación. La austeridad y la moderación de los salarios en las clases más pudientes, así como la necesidad de contratos y salarios justos, que permitan, también a los obreros menos cualificados, una vida humana digna para cada persona y para su familia, son deberes sociales importantes que la Iglesia ha enseñado siempre, y que hoy es singularmente necesario recordar. Igualmente, en estos momentos son precisas políticas de inmigración más ponderadas, por el bien de todos, también de los inmigrantes. Al mismo tiempo, hacemos una llamada a las comunidades cristianas, y a la comunidad política en general, a la solidaridad, a un verdadero amor social a la medida de nuestras posibilidades, que nos permita acoger de corazón a quienes han llegado hasta nosotros y no tienen los medios indispensables para vivir.

10. Ahora mismo, cuando aún no ha comenzado la campaña electoral, podría temerse que en vez de concentrarse en los programas, y en un diálogo fecundo sobre aquellas cosas que más importan a la vida real de las personas, la campaña pudiera distraerse en una serie de maniobras electoralistas, descalificaciones e insultos, como si fuésemos incapaces de buscar y de hallar caminos de auténtica cooperación en el bien común.

Con estas reflexiones invitamos a los fieles y a todos los ciudadanos a afrontar la llamada a las urnas con la conciencia de que la construcción de una sociedad mejor, además de expresarse en el voto, al que somos reclamados cada cierto tiempo, requiere también de un compromiso constante y cotidiano en la contribución a la vida común.


Córdoba, a 23 de enero del 2008.

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VATICANO - AVE MARIA de Mons. Luciano Alimandi - ¡Sólo ama verdaderamente quién se olvida de si mismo!

Ciudad del Vaticano (Agencia Fides) - "¡Preparad el camino al Señor que viene!" El llamamiento de San Juan Bautista resuena siempre a lo largo de la historia y es válido para toda persona que quiera abrir su corazón a Dios. Si creemos realmente en Él, entonces es necesario preparar el camino cada día, abriendo de par en par las puertas de la propia existencia a Jesús.

La vida del Precursor y de los Apóstoles nos enseña que el hombre se abre a Cristo cuando comienza a amar realmente a Dios y al prójimo, cuando sale de si mismo abandonando la jaula psicológica del propio "yo". El hombre libre, porque ha sido liberado por Cristo, sólo tendrá un deseo en el corazón: consagrarse, sin reservas, a Dios y a los hermanos.
San Juan nos reprocha en sus cartas que “Si alguno dice: «Amo a Dios», y aborrece a su hermano, es un mentiroso; pues quien no ama a su hermano, a quien ve, no puede amar a Dios a quien no ve. Y hemos recibido de él este mandamiento: quien ama a Dios, ame también a su hermano" (1Jn 4, 20-21). Así, parafraseando, podríamos decir que si queremos amar más a Dios, debemos amar más al prójimo y viceversa.

Los Santos, con su testimonio, nos enseñan claramente que estas dos direcciones del amor son inseparables y que la intensidad del amor a Dios es directamente proporcional a la del amor al prójimo. Jesús dice claramente en el Evangelio, que el mandamiento del amor a Dios y a el del amor al prójimo son inseparables.

San Bernardo y otros Santos, han hablado de la extrema importancia de "amar a Dios por Dios". Santa Teresa del Niño Jesús lo dice de modo explícito, hablando del amor como servicio: "muchos sirven a Jesús cuándo reciben consuelos, pero pocos están dispuestos a estar junto a Jesús que duerme en medio de las olas o que sufre en el huerto de la agonía. ¿Quién estará pues dispuesto a servir a Jesús solo por Jesús?” San Pablo nos habla de este amor puro en el insuperable Himno a la Caridad: "… la caridad es paciente, es benigna la caridad; no es envidiosa la caridad, no se jacta, no se hincha, no falta al respeto, no busca su propio interés” (1 Cor 13, 4-5). Podemos decir que solamente se tiene caridad cuando se ama desinteresadamente, esto es, se ama olvidándose uno a si mismo, olvidando su propio beneficio.

Quien quiera practicar la caridad no debe preguntarse: ¿qué gano con amar a esa persona? ¿Qué provecho sacaré de este o aquel servicio? El amor puro se difunde por si mismo sin hacer cálculos. Es como la mujer pecadora que, en la casa de Simón el fariseo, se inclina a los pies de Jesús y los unge con perfume valioso. Y el Señor da a todos una lección formidable sobre el amor desinteresado: “¿Ves a esta mujer? Entré en tu casa y no me diste agua para los pies. Ella, en cambio, ha mojado mis pies con lágrimas, y los ha secado con sus cabellos. No me diste el beso. Ella, desde que entró, no ha dejado de besarme los pies. No ungiste mi cabeza con aceite. Ella ha ungido mis pies con perfume. Por eso te digo que quedan perdonados sus muchos pecados, porque ha mostrado mucho amor. A quien poco se le perdona, poco amor muestra.» (Lc 7, 44-47).

En otras palabras: ¡Simón pensó en si mismo, incluso habiendo invitado a Jesús, mientras que esa mujer sólo pensó en Jesús, porque se olvidó de si y de esta manera ¡fue capaz de practicar la caridad!

La caridad es el verdadero amor y he aquí porque todo lo que es auténtico gira en torno a la misma. También la fe es auténtica sólo si se ama desinteresadamente, de otro modo será una fe debilitada por el amor propio. Uno de los descubrimientos decisivos en el camino de la conversión personal es precisamente la que atañe a la caridad. Sólo decidiéndose uno a olvidarse de si mismo se puede acceder al verdadero amor a Dios y a los hermanos, de otra manera uno se hace prisionero de su propio egoísmo, del cálculo y pide cuentas.

El Señor quiere que tratemos con Él y con el prójimo sin una lógica de provecho, sin un interés personal. Sólo quién se olvida de si mismo ama verdaderamente. Este amor resplandece en toda la existencia de la Virgen. El Santo Padre Benedicto XVI usa una expresión fuerte cuando, hablando de Maria, dice que: "Ella está, por así decir, totalmente expropiada de si misma; se ha dado completamente a Cristo y con Él se da como don a todos nosotros." (Benedicto XVI, homilía del 8 de diciembre 2005). Sí, Maria se ha olvidado a si misma, siempre y totalmente, y por ello Jesús tuvo un puesto en Ella y "con Él - nos dice el Papa - se nos da como don a todos nosotros". (Agencia Fides 23/1/2008; Líneas. 54 Palabras: 847)

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REDACCIÓN DE “IGLESIA NIVARIENSE”C. San Agustín, nº 28
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BOLETÍN 269



• El pasado miércoles se han cumplido dos años del siniestro severo que sufrió la Sede del Obispado Nivariense, la antigua Casa de Salazar. El Obispo, Bernardo Álvarez ha agradecido los donativos de organismos oficiales, empresas y ciudadanos, que han llegado a financiar el 90% de los trabajos. Las obras se espera que estén concluidas para la Semana Santa de 2009.

• El padre Marko Iván Rupnik, director del Centro de Estudio e Investigación Ezio Aletti y autor, entre otros, de los mosaicos de la capilla Redemptoris Mater, del Vaticano, ha estado recientemente en Tenerife. Rupnik, acompañado por nuestro Obispo, Bernardo Álvarez, visitó Adeje, Santa Cruz y otros enclaves de la isla. El sacerdote esloveno señaló que va a estudiar la posibilidad de llevar a cabo una de sus obras en la Diócesis Nivariense.

• José Carlos Bermejo, religioso camilo y director del Centro de Humanización de la Salud de Tres Cantos, en Madrid, ha estado en Tenerife para desarrollar una conferencia sobre “inteligencia emocional en la intervención social”. El acto, que tuvo lugar en el Seminario Diocesano, estuvo especialmente dirigido a miembros de Cáritas.


• Con ocasión del II Bicentenario del nacimiento de San Antonio María Claret, se ha desarrollado una conferencia, en la iglesia del Pilar, a cargo de Antonio Bellela, director del Centro de Estudios Claretianos. Dicha ponencia tuvo por título: “Los cinco nacimientos del Padre Claret”.


• Cáritas Diocesana de Tenerife ha desarrollado el acto de clausura del Proyecto Clara y Programa de Mujer, en el salón de actos del Centro Insular de Entidades de Voluntariado del Cabildo de Tenerife.

• El próximo 27 de enero, en la Capilla del Seminario Diocesano, Juan Francisco Lugo será instituido en el Ministerio de Lectorado. Por su parte, Federico Armas, Víctor Manuel Fernández, Rubén Herrera y Jacobo Luis, recibirán el ministerio de Acolitado. Para la celebración se ha escogido el pasaje de Lucas 24, 30-32: “¿No ardía nuestro corazón mientras nos hablaba por el camino y nos explicaba las Escrituras?”



• El Prelado Nivariense, por otro lado, participó en el programa de la Televisión Canaria, Buenos días Canarias. En el mismo el periodista Carmelo Rivero le preguntó, entre otras cosas, por las declaraciones que había realizado al periódico “La Opinión de Tenerife”. Bernardo Álvarez señaló que: “No he pretendido justificar, en ningún caso, el abuso a menores, que es siempre absolutamente reprobable, moralmente es un pecado gravísimo y jurídicamente, un delito. De ninguna manera, he comparado, ni querido comparar, ni comparo, la homosexualidad con el abuso a menores”. También indicó al respecto, que lo único que había querido expresar es lo que enseña la Iglesia, cuyos documentos invitó a leer a cualquier persona interesada, particularmente a los católicos, que deben conocer bien las enseñanzas de la Iglesia. El Obispo, por último, reconoció que se debía medir más las palabras cuando se abordan cuestiones sensibles.

• El obispo, Bernardo Álvarez, preside el 25 de enero, a las 19:30 horas, en la Sede Catedralicia, una celebración de carácter diocesano con motivo del Octavario de Oración por la Unidad de los Cristianos. Este año se cumple el centenario de dicha jornada que comenzó en 1908.

• El próximo sábado 26, se celebrará la Marcha Misionera de los niños a Candelaria, bajo el lema “Manos a la Obra”. A 27 de abril de 2007, las Direcciones Nacionales de las Obras Misionales Pontificias del mundo han puesto a disposición del Fondo Universal de Solidaridad de la Infancia Misionera ofrendas por un importe total de 13.561.172,32 dólares y 14.088.447,87 euros.

• El dos de febrero se celebra la festividad litúrgica de Nuestra Señora de Candelaria. Los actos dedicados a la Virgen comienzan desde finales de enero con las jornadas mariológicas (días 30 y 31 a las 19:30 horas y día 1 a las 18:00 horas). Posteriormente, para el día de la patrona se han previsto cuatro Eucaristías. Por la mañana a las 8:00 y a las 10:00 horas, otra al mediodía presidida por el obispo, Bernardo Álvarez y la última, en la tarde, a las 18:00 horas.

• Varias comunidades parroquiales han venido desarrollando durante estos días diversas fiestas en honor de S. Antonio, S. Sebastián o S. Vicente, entre otras populares advocaciones.


• La Plataforma por los Derechos Humanos contra el Racismo y la Xenofobia ha organizado una charla coloquio que lleva por título: “Fronteras y Foro Social Mundial”. El acto se realizará a las 20:30 horas, en el Círculo de Bellas Artes, en donde actualmente se expone la muestra de varios autores: "TRÁNSITO: reflexiones sobre fronteras".

ZENIT publica la intervención de Benedicto XVI durante la audiencia general, 23 deEnero de 2008, dedicada a la Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos, que se celebra del 18 al 25 de enero.


Queridos hermanos y hermanas:

Estamos celebrando la Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos, que se concluirá el viernes próximo, 25 de enero, fiesta de la conversión del apóstol Pablo. Los cristianos de las diferentes iglesias y comunidades eclesiales se unen en estos días a una invocación conjunta para pedir al Señor Jesús el restablecimiento de la unidad plena entre todos sus discípulos.

Es una súplica hecha con un solo espíritu y un solo corazón respondiendo al anhelo mismo del Redentor, que en la Última Cena se dirigió al Padre con estas palabras: «No ruego sólo por éstos, sino también por aquellos que, por medio de su palabra, creerán en mí, para que todos sean uno. Como tú, Padre, en mí y yo en ti, que ellos también sean uno en nosotros, para que el mundo crea que tú me has enviado» (Juan 17, 20-21). Pidiendo la gracia de la unidad, los cristianos se unen a la oración misma de Cristo y se comprometen a obrar activamente para que toda la humanidad le acoja y le reconozca como al único Pastor y Señor y de este modo pueda experimentar la alegría de su amor.

Este año, la Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos asume un valor y un significado particulares, pues recuerda los cien años de su inicio. Desde sus inicios fue una intuición verdaderamente fecunda. Fue en 1908: un anglicano estadounidense, que después entró en la comunión de la Iglesia católica, fundador de la «Society of the Atonement» (comunidad de hermanos y hermanas del Atonement), el padre Paul Wattson, junto a otro episcopaliano, el padre Spencer Jones, lanzó la idea profética de un octavario de oraciones por la unidad de los cristianos.

La idea fue acogida favorablemente por el arzobispo de Nueva York y por el nuncio apostólico. El llamamiento a rezar por la unidad después se extendió, en 1916, a toda la Iglesia católica, gracias a la intervención de mi venerado predecesor, el Papa Benedicto XVI, con el breve «Ad perpetuam rei memoriam». La iniciativa, que mientras tanto había suscitado gran interés, fue progresivamente asentándose por doquier y, con el tiempo, fue precisando su estructura, desarrollándose gracias a la aportación del padre Couturier (1936).

Cuando después sopló el viento profético del Concilio Vaticano II se experimentó aún más la urgencia de la unidad. Después de la asamblea conciliar continuó el camino paciente de la búsqueda de la plena comunión entre todos los cristianos, camino ecuménico que año tras año ha encontrado precisamente en la Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos uno de los momentos más apropiados y fecundos.

Cien años después del primer llamamiento a rezar juntos por la unidad, esta Semana de Oración se ha convertido en una tradición consolidada, conservando el espíritu y las fechas escogidas al inicio por el padre Wattson. Las escogió por su carácter simbólico. El calendario de aquella época preveía que el 18 de enero era la fiesta de la Cátedra de San Pedro, que es el firme fundamento y la garantía de unidad de todo el pueblo de Dios, mientras que el 25 de enero, tanto entonces como hoy, la liturgia celebra la fiesta de la conversión de san Pablo. Mientas damos gracias al Señor por estos cien años de oración y de compromiso común entre tantos discípulos de Cristo, recordamos con reconocimiento al pionero de esta providencial iniciativa espiritual, el padre Wattson y, junto a él, a todos los que la han promovido y enriquecido con sus aportaciones, haciendo que se convierta en patrimonio común de todos los cristianos.

Poco antes recordaba que al tema de la unidad de los cristianos el Concilio Vaticano II prestó gran atención, especialmente con el decreto sobre el ecumenismo («Unitatis redintegratio»), en el que, entre otras cosas, se subrayan con fuerza el papel y la importancia de la oración por la unidad. La oración, observa el Concilio, está en el corazón mismo de todo el camino ecuménico. «Esta conversión del corazón y santidad de vida, juntamente con las oraciones privadas y públicas por la unidad de los cristianos, han de considerarse como el alma de todo el movimiento ecuménico» («Unitatis redintegratio», 8).

Gracias precisamente a este ecumenismo espiritual --santidad de vida, conversión del corazón, oraciones privadas y pública--, la búsqueda común de la unidad ha experimentado en estas décadas un gran desarrollo, que se ha diversificado en múltiples iniciativas: del recíproco conocimiento al contacto fraterno entre miembros de diversas iglesias y comunidades eclesiales, de conversaciones cada vez más amistosas a colaboraciones en diferentes campos, del diálogo teológico a la búsqueda de formas concretas de comunión y de colaboración. Lo que ha vivificado y sigue vivificando este camino hacia la plena comunión entre todos los cristianos es ante todo la oración: «No ceséis de orar» (1Tesalonicenses 5, 17) es el tema de la Semana de este año; es al mismo tiempo la invitación que no deja de resonar nunca en nuestras comunidades para que la oración sea la luz, la fuerza, la orientación de nuestros pasos, con una actitud de humilde y dócil escucha de nuestro Señor común.

En segundo lugar, el Concilio subraya la oración común, la que es elevada conjuntamente por católicos y por otros cristianos hacia el único Padre celestial. El decreto sobre el ecumenismo afirma en este sentido: «Tales preces comunes son un medio muy eficaz para impetrar la gracia de la unidad» («Unitatis redintegratio», 8). En la oración común las comunidades cristianas se unen ante el Señor y, tomando conciencia de las contradicciones generadas por la división, manifiestan la voluntad de obedecer a su voluntad, recorriendo con confianza a su auxilio omnipotente.

El decreto añade, después, que estas oraciones son «la expresión genuina de los vínculos con que están unidos los católicos con los hermanos separados [seiuncti]» (ibídem). La oración común no es, por tanto, un acto voluntarista o meramente sociológico, sino que es expresión de la fe que une a todos los discípulos de Cristo. En el transcurso de los años se ha instaurado una fecunda colaboración en este campo y desde 1968 el Secretariado para la Unidad de los Cristianos, convertido después en Consejo Pontificio para la Promoción de la Unidad de los Cristianos, y el Consejo Ecuménico de las Iglesias, preparan juntos los subsidios de la Semana de Oración por la Unidad, que después son divulgados conjuntamente en el mundo, cubriendo zonas que no se hubieran podido alcanzar si se trabajara separadamente.

El decreto conciliar sobre el ecumenismo hace referencia a la oración por la unidad cuando, precisamente al final, afirma que el Concilio es consciente de que «este santo propósito de reconciliar a todos los cristianos en la unidad de la única Iglesia de Jesucristo excede las fuerzas y la capacidad humana. Por eso pone toda su esperanza en la oración de Cristo por la Iglesia» («Unitatis redintegratio», 24).

La conciencia de nuestros límites humanos nos lleva a abandonarnos confiadamente en las manos del Señor. Si se analiza detenidamente, el sentido profundo de esta Semana de Oración es precisamente el de apoyarse firmemente en la oración de Cristo, que en su Iglesia sigue rezando para que «todos sean uno... para que el mundo crea...» (Juan 17, 21). Hoy percibimos intensamente el realismo de estas palabras. El mundo sufre por la ausencia de Dios, por la inaccesibilidad de Dios, desea conocer el rostro de Dios. Pero, ¿cómo podrían y pueden los hombres de hoy reconocer este rostro de Dios en rostro de Jesucristo si los cristianos estamos divididos, si uno enseña contra el otro, si uno está contra el otro? Sólo en la unidad podemos mostrar realmente a este mundo, que lo necesita, el rostro de Dios, el rostro de Cristo.

También es evidente que no podemos alcanzar esta unidad únicamente con nuestras estrategias, con el diálogo y con todo lo que hacemos, aunque es sumamente necesario. Lo que podemos hacer es ofrecer nuestra disponibilidad y capacidades para acoger esta unidad cuando el Señor nos la da. Este es el sentido de la oración: abrir nuestros corazones, crear en nosotros esta disponibilidad que abre el camino a Cristo. En la liturgia de la Iglesia antigua, tras la homilía del obispo o del presidente de la celebración, el celebrante principal decía: «Conversi ad Dominum». A continuación, él mismo y todos se levantaban y todos miraban hacia Oriente. Todos querían mirar hacia Cristo. Sólo si nos convertimos a Cristo, en esta común mirada a Cristo, podemos encontrar el don de la unidad.

Podemos decir que la oración por la unidad ha alentado y acompañado las diferentes etapas del movimiento ecuménico, particularmente a partir del Concilio Vaticano II. En este período la Iglesia católica ha entrado en contacto con las demás iglesias y comunidades eclesiales de oriente y occidente con diferentes formas de diálogo, afrontando con cada una esos problemas teológicos e históricos surgidos en el transcurso de los siglos y que se han convertido en elementos de división. El Señor ha permitido que estas relaciones amistosas hayan mejorado el recíproco conocimiento, que hayan intensificado la comunión, haciendo al mismo tiempo más clara la percepción de los problemas que todavía quedan abiertos y que fomentan la división. Hoy, en esta semana, damos gracias a Dios que ha apoyado e iluminado el camino hasta ahora recorrido, camino fecundo que el decreto conciliar sobre el ecumenismo describía como «surgido por el impuso del Espíritu Santo» y «cada día más amplio» («Unitatis redintegratio», 1).

Queridos hermanos y hermanas: acojamos la invitación a «no cesar de orar» que el apóstol Pablo dirigía a los primeros cristianos de Tesalónica, comunidad que él mismo había fundado. Y precisamente porque sabía que habían surgido confrontaciones quiso recomendar que fueran pacientes con todos, que no devolvieran mal por mal, que buscaran siempre el bien entre sí y con todos, permaneciendo felices en toda circunstancia, felices porque el Señor está cerca.

Los consejos que san Pablo daba a los tesalonicenses pueden inspirar también hoy el comportamiento de los cristianos en el ámbito de las relaciones ecuménicas. Sobre todo, dice: «Vivid en paz unos con otros» y añade: «Orad constantemente. En todo dad gracias» (Cf. 1 Tesalonicenses 5,13.18). Acojamos también nosotros esta apremiante exhortación del apóstol ya sea para dar gracias al Señor por los progresos realizados en el movimiento ecuménico, ya sea para pedir la unidad plena.

Que la Virgen María, Madre de la Iglesia, alcance para todos los discípulos de su divino Hijo la gracia de vivir cuanto antes en paz y en la caridad recíproca, para ofrecer un testimonio convincente de reconciliación ante el mundo entero, para hacer accesible el rostro de Dios en el rostro de Cristo, que es el Dios-con-nosotros, el Dios de la paz y de la unidad.

[Al final de la audiencia general, Benedicto XVI saludó a los peregrinos en varios idiomas. En español, dijo:]

Queridos hermanos y hermanas:

El próximo viernes, fiesta de la Conversión de san Pablo, concluye la Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos, que este año tiene como lema la exhortación que el Apóstol dirigía a los primeros cristianos de Tesalónica: «Sed constantes en orar».


Desde hace exactamente cien años, los cristianos de las varias Iglesias y Comunidades eclesiales se unen en una invocación común pidiendo al Señor el restablecimiento de la plena unidad entre todos los discípulos de Cristo, para dar un testimonio convincente ante el mundo, para que la humanidad acoja a Cristo y lo reconozca como único Pastor y Señor.


El Concilio Vaticano Segundo ha prestado gran atención a este tema, especialmente con el Decreto sobre el ecumenismo «Unitatis redintegratio». La oración, afirma, es el elemento central de todo el camino ecuménico que ha vivificado y continúa vivificando este itinerario hacia la plena comunión. Subraya, además, la oración común como expresión de la fe que une a todos los discípulos de Cristo, con el fin de que las comunidades cristianas tomen conciencia de las contradicciones generadas por las divisiones y manifiesten la voluntad de obedecer a su voluntad: «para que todos sean uno...para que el mundo crea».


Saludo a los peregrinos de lengua española, especialmente a la Guardia de Honor del Sagrado Corazón de Jesús de México, a la Scuola italiana de Valparaíso, Chile, y a los grupos llegados de España y de otros países latinoamericanos. Os invito a «ser constantes en la oración» para impetrar la plena comunión de los bautizados en Cristo y a vivir en paz y caridad fraterna, que son requisitos de toda concordia y unidad. ¡Muchas gracias!


[Traducción del original italiano realizada por Jesús Colina

© Copyright 2008 - Libreria Editrice Vaticana]

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mi?rcoles, 23 de enero de 2008
23 Enero (ACI).- El Papa Benedicto XVI hizo una pausa en sus catequesis dedicadas la figura de San Agustín de Hipona, para centrarse en la Semana de Oración para la Unidad de los Cristianos y recordó que la oración es fundamental para la unidad de los cristianos, pues ésta será un don de Dios.

"Pidiendo la gracia de la unidad, los cristianos se unen a la oración misma de Cristo y se comprometen a trabajar activamente para que toda la humanidad lo acoja y lo reconozca come el único Pastor y Señor, y pueda así experimentar el gozo de su amor", dijo el Pontífice.

El Papa recordó luego que este año se celebra el 100º aniversario del inicio de esta iniciativa, lanzada en 1908 "por un anglicano americano, que luego ingresó en la comunión de la Iglesia Católica, fundador de la 'Society of the Atonement' (Comunidad de los hermanos y hermanas de la Penitencia), el Padre Paul Wattson, junto a otro episcopaliano, el Padre Spencer Jones".

El Santo Padre recordó también que fue su predecesor, el Papa Benedicto XV, quien con el Breve Ad perpetuam rei memoriam le dio a la iniciativa carácter universal.

Benedicto XVI señaló que el octavario de oración no podía haber sido mejor escogido porque "el calendario de entonces establecía el 18 de enero la fiesta de la Cátedra de San Pedro (actualmente trasladada al 22 de febrero), que es sólido fundamento y segura garantía de unidad de todo el pueblo de Dios, mientras que el 25 de enero, entonces como hoy, la liturgia celebra la fiesta de la Conversión de San Pablo".

El Pontífice destacó luego la importancia, subrayada por el Concilio Vaticano II, del "ecumenismo espiritual"-"santidad de vida, conversión del corazón, oraciones privadas y públicas-", gracias al cual "la búsqueda común de la unidad ha registrado en estas décadas un gran desarrollo, que se ha diversificado en múltiples iniciativas".

"Lo que ha vivificado y sigue vivificando este camino hacia la plena comunión entre todos los cristianos es ante todo la oración", agregó el Papa, al recordar que el tema de la jornada de este año es "Orad continuamente" (1Ts 5,17).

Luego, al destacar la importancia de la oración en común entre los cristianos, el Santo Padre explicó que en ésta "las comunidades cristianas se ponen juntas ante el Señor y, tomando conciencia de las contradicciones generadas por la división, manifiestan la voluntad de obedecer a su voluntad recurriendo confiados a su ayuda omnipotente".

"Es evidente –prosiguió el Pontífice– que no es con nuestras propias estrategias, con el diálogo y con todo aquello que hacemos –que es tan necesario– como podemos obtener esta unidad. Lo que podemos obtener es nuestra disponibilidad y capacidad para acoger esta unidad cuando el Señor nos la dona".

Por eso, "podemos decir que ha sido la oración por la unidad la que ha animado y acompañado las diversas etapas del movimiento ecuménico, especialmente a partir del Concilio Vaticano II", agregó.

Finalmente, refiriéndose al pedido de "Orar sin cesar", el Papa concluyó: "acojamos también nosotros esta exigente exhortación del Apóstol, ya sea para agradecer al Señor por los progresos logrados en el movimiento ecuménico, ya sea para impetrar la plena unidad. Que la Virgen María, Madre de la Iglesia, obtenga para todos los discípulos de su divino Hijo poder vivir cuanto antes en la paz y la caridad recíproca, de tal manera que podamos dar un testimonio convincente de reconciliación ante el mundo entero, para volver accesible el rostro de Dios en el rostro de Cristo, que es el Dios-con-nosotros, el Dios de la paz y la unidad".

Artículo semanal de Padre Fernando Lorente, 0.h., publicado en EL DÍA el miércoles 23 de Enero de 2008, en la sección CRITERIOS, bajo el epígrafe "Luz en el Camino".

Luz en el Camino Fernando Lorente, o.h. *


Si hoy se hablara como antes


NO PENSEMOS que hace falta abandonar la vida para marcharse al desierto. Pero tampoco debemos olvidar que es imprescindible traer un poco de desierto interior a la propia vida. Sólo las personas dominadas por el engaño, interés de la vulgaridad y la mediocridad no pueden soportar el desierto. Y todo porque viven tan desoladas en soledad de su desierto interior, que tienen miedo de enfrentarse con su vacío. Tienen una conciencia tan clara de su pobreza espiritual que temen encararse con la vergüenza de no tener nada que ofrecer. Y, por eso, el recurso al que se ven obligados a vivir es la bullanga jaranera y la algarabía carnavalesca masiva para disimular los propios bostezos en el aburrimiento general, para encubrir la vergüenza de las frases sin sentido propias en la maraña apretada de las palabras vacías de los demás. Este no es el camino, hay que salirse de él.

El desierto es, siempre, el camino obligado para realizar una actividad consciente y responsable. La soledad es imprescindible para salvaguardar la propia persona en su fin supremo. Jesús admitió ser tentado y triunfó de la tentación en el desierto para prevenirnos de la necesidad de la soledad como requisito para el triunfo sobre nosotros mismos. La soledad, afirmaba Gregorio Marañón, obra en las personas como el barbecho en la tierra, preparándolas para mejores frutos. Por eso el amor a las soledades es, además, una disposición imprescindible para amar a las personas. El amor a la soledad no busca el desierto como meta. El desierto tiene siempre como meta a los seres humanos.

El silencio, pues, no significa sólo exclusión de palabras y no tiene que considerarse únicamente en su elemento negativo. Silencio no es un estado de olvido, de vacío, de nada (como en el ateísmo moderno). Al contrario, se distingue por un carácter positivo: silencio es el comportamiento indispensable para escuchar a Dios y para acoger su comunicación. Es la atmósfera vital de la oración y el culto divino.

Resumiendo, el silencio -en el desierto o fuera de él- es un camino muy certero hacia la autenticidad. En el silencio descubrimos la necesidad de profundizar las motivaciones más importantes que mueven nuestra vida. Y la gran verdad sobre Dios, sobre nosotros mismos y sobre los demás la encontraremos viviendo en el silencio. Sin silencio, no hay madurez, ni profundidad de corazón, ni posibilidad de genuino diálogo con los demás. A través del silencio vamos en busca de la verdad sobre nosotros mismos y descubrimos la verdad de los demás.

* Capellán de la

clínica S. Juan de Dios

Publicada en folleto para difusión de la Delegación Diocesana de Vocaciones de la Diócesis de Tenerife.

INVOCACIÓN A MARÍA

Señora de la Vocación,
sembradora de vocaciones,
medianera de la gracia de la Vocación,
modelo perfecto vocacional,
haz que los jóvenes alcancen la gracia
de conocer bien su propia vocación,
que descubran toda su grandeza
y valoren el don divino de ser llamados.

Ayúdales a conseguir ese vacío interior,
con la entera disponibilidad requerida
para seguir la vocación,
como Tú estuviste dispuesta.

Señora y Madre de la Vocación;
tú que cuidas el desarrollo del cuerpo
de tu Hijo, sé sembradora de vocaciones;
despierta en las almas de los jóvenes
la fervorosa acogida a la llamada divina,
y acompaña el desarrollo de toda vocación
con tu cálida protección maternal,
para gozo de la Santa Iglesia
y de tu Hijo Jesús.
Amén.

Publicado por verdenaranja @ 22:51  | Oraciones
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Publicada en folleto de difusión de "Delegación Diocesana de Vocaciones" de la Diócesis de Tenerife

ORACIÓN DE PABLO VI
POR LAS VOCACIONES CONSAGRADAS


Iluminados y animados por tu Palabra,
te pedimos Señor por todos aquellos,
que ya han seguido y viven tu llamada.

Por tus obispos, presbíteros y diáconos,
y también por tus consagrados,
religiosos, hermanos y religiosas;
también por los misioneros
y por los seglares generosos,
que trabajan en tus ministerios,
instituidos o reconocidos por la Iglesia.

Te pedimos, Señor, por aquellos
que están abriendo su alma a la llamada
o se preparan a seguirla. Que tu gracia
los guíe, hasta las sagradas órdenes,
los votos religiosos, el mandato misionero.

Que tu Palabra, Señor,
sea para todos ellos guía y apoyo
para que sepan orientar, aconsejar,
sostener a tus hermanos
con aquella fuerza de convicción
y amor que Tú posees,
y que sólo Tú puedes comunicar.
Amén,

Publicado por verdenaranja @ 22:49  | Oraciones
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Oración por las voacaciones publicada en tríptico de difusión de la Delegación Diocesana de Vocaciones de la Diócesis de Tenerife.


OFRECIMIENTO DIARIO

Ven espíritu Divino,
llena mi corazón con la luz de tu verdad,
para que sea capaz de ofrecer,
todo lo que soy, lo que pienso,
tengo y hago
por el aumento de las vocaciones
en tu Santa Iglesia.

Te ofrezco mi cansancio
para que muchos te busquen,
mis desalientos para que tengan ánimo,
mi soledad para que te encuentren,
mis días oscuros
para que se delen conducir,
mis fallos para que ellos sean fieles,
mis malestares para que descubran
tu voluntad y se dispongan a seguirla.


¡Tómalo Señor!
Aquí está, por ellos... (nombre)

¡Hágase!

Amén.

"Rogad al dueño de la mies,
que mande obreros a su mies "(Mt 9,38)

Publicado por verdenaranja @ 22:42
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Oración publicada en tríptico informativo de Centro de Oreintación Vocacional de la Diócesis de Tenerife.

Se necesitan
locos...


Oh Dios , danos locos,
de los que se comprometen
a fondo, de los aman
con algo más que palabras.
Oh Dios, danos locos,
de los que se olvidan de sí mismos,
de los que entregan su vida hasta el fin.

Oh Dios, danos locos
dispuestos a dar el salto
hacia la inseguridad,
hacia la incertidumbre
sorprendente de la pobreza.

Oh Dios , danos locos,
de los que aceptan diluirse
en la masa, de los que no
utilizan la superioridad
en su provecho.
Oh Dios, danos locos
enamorados de una forma
de vida sencilla, liberadores
eficientes, amantes de la paz.

Oh Dios, danos locos
dispuestos a aceptar cualquier
tarea, a acudir donde sea con
ternura.

iHaznos locos Señor
por tu Reino!

(Padre Lebret)

Publicado por verdenaranja @ 22:38  | Oraciones
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Datos cogidos de tríptico para difusión del Centro de Orientación Vocacional de la Diócesis de Tenerife.

CENTRO DE ORIENTACIÓN VOCACIONAL DE LA DIÓCESIS DE TENERIFE


¿Qué es?


♦ Es un lugar de acogida y de orientación vocacional...
♦ Es un lugar de encuentro, de información, de acompañamiento, de planteamiento de carismas...
♦ A todo/a creyente que se pregunte por su vocación...

¿A quién va
dirigido? ?


♦ A quienes quieren descubrir su opción vocacional concreta.
♦ A quienes se sienten invitados a dedicar su vida al servicio de los de-
más, de los más pobres.


¿Para qué?

♦ Para que no vayas dando palos de ciego...
♦ Para que puedas resolver dudas, revisarte, orar...
♦ Para que puedas hablar, cambiar impresiones con quienes están en el camino de la vocación/
consagración...

¿Qué
hacemos?


♦ Encuentro reunión mensual.
♦ Convivencia trimestral (un sábado).
♦ Acompañamiento personal.
♦ Oración comunitaria.


Centro de Orientación Vocacional
C/Nava y Grimón, 10 La Laguna (Tenerife)



Teléfono: 922 25 25 40
(Francisco. Delegado de Pastoral Vocacional)
E-mail: siguemecov@yahoo.es P. web: www.covtenerife.org Correo: alquien@examole.com

Testos bíblicos, mediataciones y oraciones para el Octavario de Oraciones por la Unidad de los Cristianos, sacado de folleto para la celebraiónde la Semana de Oraciones.

Orad siempre para que sea uno
«Que la paz reine entre vosotros» fi Ts 5, 13b)


Is 11, 6-13: El lobo habitará con el cordero
Sa/ 122: Haya paz dentro de tus muros
1 Ts 5, 13b-18: Que la paz reine entre vosotros
Jn 17, 6-24: Que sean uno

Comentario

Dios desea que los seres humanos vivan entre ellos en paz. Esta paz no es simplemente una ausencia cle guerra o de conflictos; el shalom querido por Dios nace de una humanidad reconciliada, de una familia humana que comparte y refleja en sí misma la paz que solo Dios puede dar. La imagen del lobo viviendo con el cordero, del león dormido cerca del cabrito, intenta ofrecernos tina visión simbólica del futuro que Dios desea para nosotros. Puesto que no podemos establecer este ,halon por nuestra sola voluntad, estamos llamados a ser instrumentos de la paz del Señor, artesanos de la obra divina de la reconciliación. La paz, como la unidad, es un don y una llamada.

La oración de, Jesús por la unidad de sus discípulos no era ni una orden ni una petición, sino una invocación dirigida al Padre en la víspera de su muerte. Es una oración que surge de lo más profundo de su corazón y de su misión, en el momento en el que prepara a sus discípulos para el tiempo futuro: Padre, que sean uno.

Mientras celebramos el centenario de la Semana de Oración por la unidad y recordamos todas las aspiraciones, oraciones e iniciativas en la búsqueda de la unidad de los cristianos suscita-das durante siglos, es conveniente hacer balance de los pasos que hemos realizado hasta ahora, guiados por el Espíritu Santo. Para nosotros es ocasión de dar gracias por los numerosos frutos que nos ha dado la oración por la unidad. En muchos lugares, la animosidad y los malentendidos han cedido su lugar al respeto y la amistad entre los cristianos y sus distintas comunidades. Sucede a menudo que cristianos que se reúnen para rezar juntos por la unidad clan a continuación un testimonio común del Evangelio a través de acciones concretas y trabajando codo a codo al servicio de los más necesitados. El diálogo permitió construir puentes de comprensión recíproca y solucionar des-acuerdos doctrinales que nos dividían.

No obstante, el momento presente deberá ser también para nos-otros un tiempo de arrepentimiento, ya que nuestras divisiones están en contradicción con la oración de Cristo por la unidad y con el mandato de Pablo de vivir en paz entre nosotros. Actualmente, los cristianos están abiertamente en desacuerdo sobre distintos temas: más allá de las diferencias doctrinales que nos separan aún, tenemos a menudo posiciones divergentes sobre cuestiones de moral y ética, sobre la guerra y la paz., sobre problemas de actualidad que necesitan un testimonio común. Debido a nuestras divisiones internas y a los conflictos entre nosotros, no estamos en condiciones de responder a la noble vocación de ser signos e instrumentos de la unidad y de la paz queridos por Dios.

¿Qué decir entonces? Tenemos razones para alegrarnos pero también para estar tristes. Damos gracias, en este centenario, por las últimas generaciones que se consagraron generosamente al servicio de la reconciliación; renovemos hoy nuestro compromiso de ser artífices de la unidad y de la paz queridas por Cristo. Finalmente, este momento particular nos ofrece la ocasión de reflexionar de nuevo sobre lo que significa orar sin cesar, a través de nuestras palabras y nuestras acciones, a través de la vida de nuestras Iglesias.

Oración

Señor, haz que seamos uno: uno en nuestras palabras para que te dirijamos una oración humilde y común; tino en nuestro deseo y en nuestra búsqueda de la justicia; uno en el amor, para servirte en el más pequeño de nuestros hermanos y hermanas; uno en la espera de ver tu rostro. Señor, haz que seamos uno en ti. Amén.

Publicado por verdenaranja @ 22:26  | Ecumenismo
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EUROPA/ESPAÑA - Domingo 27 acto “por la vida, la familia y las libertades” para proponer a la sociedad aquello que es bueno para todos en relación a la vida, la familia, la educación y la enseñanza

Barcelona (Agencia Fides) - El próximo domingo 27 de enero tendrá lugar un gran acto que lleva por lema “ Por la vida, la familia y las libertades.¡Unidos podemos!” en el Palacio de Congresos de Barcelona. El acto está organizado por la Plataforma “Pacto por la Vida y la Dignidad”, que integra un centenar de entidades cristianas y esperan reunir cerca de 5000 participantes.

El acto tendrá inicio a las 10,30 con una Misa presidida por el Arzobispo de Barcelona el Cardenal Lluís Matínez Sistach. La jornada contará con las ponencias de la senadora socialista Mercedes Aroz; el presidente de la Federación de Asociaciones de Padres de Escuelas Libres (Fapel), Antoni Arasanz; el rector de la Universitat Abat Oliba (UAO), Josep Maria Alsina, y el presidente del Grup de Entitats Catalanes (GEC) de la Familia, Daniel Arasa, entre otros, como representantes de la asociación Pro-Vida.

Según afirman los organizadores con este acto se busca afirmar nuestras creencias y promover los valores que defendemos y proponer a la sociedad aquello que es bueno para todos en relación a la vida, la familia, la educación, la enseñanza, las instituciones insustituibles (matrimonio, paternidad, maternidad y descendencia) y por las libertades, también la religiosa. Así mismo tiene como objetivo hacer frente a los que atentan contra el derecho a la vida por medio del aborto; conseguir el efectivo cumplimiento de las leyes; defender los derechos de los padres y de las escuelas ante la imposición de la asignatura de Educación para la Ciudadanía y los decretos de la Generalitat que quieren condicionar la libertad de ideario de los centros; evitar que una nueva ley recorte la libertad religiosa, el derecho de culto y limite el derecho de reunión. (RG) (Agencia Fides 23/1/2008 Líneas: 23 Palabras: 318)

Homilía que pronunció Benedicto XVI el domingo 13 de enero de 2008, fiesta del Bautismo del Señor, en la eucaristía en la que bautizó en la capilla Sixtina a trece niños nacidos en la segunda mitad del año 2007: ocho eran niñas y cinco niños.



Queridos hermanos y hermanas:
La celebración de hoy es siempre para mí motivo de especial alegría. En efecto, administrar el sacramento del bautismo en el día de la fiesta del Bautismo del Señor es, en realidad, uno de los momentos más expresivos de nuestra fe, en la que podemos ver de algún modo, a través de los signos de la liturgia, el misterio de la vida. En primer lugar, la vida humana, representada aquí en particular por estos trece niños que son el fruto de vuestro amor, queridos padres, a los cuales dirijo mi saludo cordial, extendiéndolo a los padrinos, a las madrinas y a los demás parientes y amigos presentes. Está, luego, el misterio de la vida divina, que hoy Dios dona a estos pequeños mediante el renacimiento por el agua y el Espíritu Santo. Dios es vida, como está representado estupendamente también en algunas pinturas que embellecen esta Capilla Sixtina.


Sin embargo, no debe parecernos fuera de lugar comparar inmediatamente la experiencia de la vida con la experiencia opuesta, es decir, con la realidad de la muerte. Todo lo que comienza en la tierra, antes o después termina, como la hierba del campo, que brota por la mañana y se marchita al atardecer. Pero en el bautismo el pequeño ser humano recibe una vida nueva, la vida de la gracia, que lo capacita para entrar en relación personal con el Creador, y esto para siempre, para toda la eternidad.


Por desgracia, el hombre es capaz de apagar esta nueva vida con su pecado, reduciéndose a una situación que la sagrada Escritura llama "segunda muerte". Mientras que en las demás criaturas, que no están llamadas a la eternidad, la muerte significa solamente el fin de la existencia en la tierra, en nosotros el pecado crea una vorágine que amenaza con tragarnos para siempre, si el Padre que está en los cielos no nos tiende su mano.


Este es, queridos hermanos, el misterio del bautismo: Dios ha querido salvarnos yendo él mismo hasta el fondo del abismo de la muerte, con el fin de que todo hombre, incluso el que ha caído tan bajo que ya no ve el cielo, pueda encontrar la mano de Dios a la cual asirse a fin de subir desde las tinieblas y volver a ver la luz para la que ha sido creado. Todos sentimos, todos percibimos interiormente que nuestra existencia es un deseo de vida que invoca una plenitud, una salvación. Esta plenitud de vida se nos da en el bautismo.


Acabamos de oír el relato del bautismo de Jesús en el Jordán. Fue un bautismo diverso del que estos niños van a recibir, pero tiene una profunda relación con él. En el fondo, todo el misterio de Cristo en el mundo se puede resumir con esta palabra: "bautismo", que en griego significa "inmersión". El Hijo de Dios, que desde la eternidad comparte con el Padre y con el Espíritu Santo la plenitud de la vida, se "sumergió" en nuestra realidad de pecadores para hacernos participar en su misma vida: se encarnó, nació como nosotros, creció como nosotros y, al llegar a la edad adulta, manifestó su misión iniciándola precisamente con el "bautismo de conversión", que recibió de Juan el Bautista. Su primer acto público, como acabamos de escuchar, fue bajar al Jordán, entre los pecadores penitentes, para recibir aquel bautismo. Naturalmente, Juan no quería, pero Jesús insistió, porque esa era la voluntad del Padre (cf. Mt 3, 13-15).


¿Por qué el Padre quiso eso? ¿Por qué mandó a su Hijo unigénito al mundo como Cordero para que tomara sobre sí el pecado del mundo? (cf. Jn 1, 29). El evangelista narra que, cuando Jesús salió del agua, se posó sobre él el Espíritu Santo en forma de paloma, mientras la voz del Padre desde el cielo lo proclamaba "Hijo predilecto" (Mt 3, 17). Por tanto, desde aquel momento Jesús fue revelado como aquel que venía para bautizar a la humanidad en el Espíritu Santo: venía a traer a los hombres la vida en abundancia (cf. Jn 10, 10), la vida eterna, que resucita al ser humano y lo sana en su totalidad, cuerpo y espíritu, restituyéndolo al proyecto originario para el cual fue creado.


El fin de la existencia de Cristo fue precisamente dar a la humanidad la vida de Dios, su Espíritu de amor, para que todo hombre pueda acudir a este manantial inagotable de salvación. Por eso san Pablo escribe a los Romanos que hemos sido bautizados en la muerte de Cristo para tener su misma vida de resucitado (cf. Rm 6, 3-4). Y por eso mismo los padres cristianos, como hoy vosotros, tan pronto como les es posible, llevan a sus hijos a la pila bautismal, sabiendo que la vida que les han transmitido invoca una plenitud, una salvación que sólo Dios puede dar. De este modo los padres se convierten en colaboradores de Dios no sólo en la transmisión de la vida física sino también de la vida espiritual a sus hijos.

Queridos padres, juntamente con vosotros doy gracias al Señor por el don de estos niños e invoco su asistencia para que os ayude a educarlos y a insertarlos en el Cuerpo espiritual de la Iglesia. A la vez que les ofrecéis lo que es necesario para el crecimiento y para la salud, vosotros, con la ayuda de los padrinos, os habéis comprometido a desarrollar en ellos la fe, la esperanza y la caridad, las virtudes teologales que son propias de la vida nueva que han recibido con el sacramento del bautismo.


Aseguraréis esto con vuestra presencia, con vuestro afecto; y lo aseguraréis, ante todo y sobre todo, con la oración, presentándolos diariamente a Dios, encomendándolos a él en cada etapa de su existencia. Ciertamente, para crecer sanos y fuertes, estos niños y niñas necesitarán cuidados materiales y muchas atenciones; pero lo que les será más necesario, más aún indispensable, es conocer, amar y servir fielmente a Dios, para tener la vida eterna. Queridos padres, sed para ellos los primeros testigos de una fe auténtica en Dios.


En el rito del bautismo hay un signo elocuente, que expresa precisamente la transmisión de la fe: es la entrega, a cada uno de los bautizandos, de una vela encendida en la llama del cirio pascual: es la luz de Cristo resucitado que os comprometéis a transmitir a vuestros hijos. Así, de generación en generación, los cristianos nos transmitimos la luz de Cristo, de modo que, cuando vuelva, nos encuentre con esta llama ardiendo entre las manos.


Durante el rito, os diré: "A vosotros, padres y padrinos, se os confía este signo pascual, una llama que debéis alimentar siempre". Alimentad siempre, queridos hermanos y hermanas, la llama de la fe con la escucha y la meditación de la palabra de Dios y con la Comunión asidua de Jesús Eucaristía.


Que en esta misión estupenda, aunque difícil, os ayuden los santos protectores cuyos nombres recibirán estos trece niños. Que estos santos les ayuden sobre todo a ellos, los bautizandos, a corresponder a vuestra solicitud de padres cristianos. En particular, que la Virgen María los acompañe a ellos y a vosotros, queridos padres, ahora y siempre. Amén.

Traducción distribuida por la Santa Sede

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martes, 22 de enero de 2008
Textos, meditaciones y oraciones para el día séptimo del octavario de oraciones por la unidad de los cristianos, sacado de folleto para la celebración de la Semana por la Unidad.

Día séptimo

Orad porque tenemos necesidad
«Sostened a los débiles» (1 Ts 5, 14)



1 Sm 1, 9-20: Ana reza al Señor para que le conceda un niño
Sal 86: Atiende a mi súplica

1 Ts 5 (12a), 13b-18: Os pedimos... que sostengáis a los débiles
Lc 11, 5-13: Quien pide recibe

Comentario

Profundamente afligida por su esterilidad, Ana imploró a Dios que le concediera un niño: su oración fue escuchada y, pasados unos días, nació Samuel (que significa «al Señor se lo pedí»). En el evangelio de Lucas, Jesús mismo nos dice que «quien pide recibe»; así en la oración, nos dirigimos a Dios para que responda a nuestras necesidades. La respuesta puede no corresponder a lo que esperamos, pero Dios nos responde siempre.

El poder de la oración es inmenso, sobre todo cuando está vinculado al servicio. El Evangelio nos enseña que Cristo quiere que nos amemos y que nos ayudemos unos a otros. En la Carta de Pablo a los Tesalorzicenses, el tema del servicio se reanuda con el imperativo: «Sostened a los débiles«. Sabemos que es posible responder de manera ecuménica, de una manera concreta, a la miseria y al desamparo. Las Iglesias de tradiciones diferentes trabajan a menudo mano a mano, pero en algunas circunstancias su testimonio es seriamente debilitado por su falta de unidad. Cuando queremos orar juntos, a veces somos profundamente desconfiados respecto de las distintas formas de oración que encontramos en otras tradiciones cristianas: las oraciones de los católicos dirigidos a Dios por la intercesión de los santos o de Maria, la madre de Jesús; las oraciones litúrgicas ortodoxas; las oraciones pentecostales; las oraciones espontáneas que los protestantes dirigen directamente a Dios.

Se observa que la diversidad de las formas de oración es mejor apreciada. En las Iglesias americanas, la experiencia de renovación pentecostal ha conducido también a un mejor reconocimiento del poder de la oración, lo que, poco a poco, ayudó a los pentecostales a sentirse más cómodos en el movimiento ecuménico. Del mismo modo, el diálogo con las Iglesias ortodoxas en el seno del Consejo Ecuménico de las Iglesias ha permitido comprender mejor las formas de las oraciones propias de cada uno.

Es indudable que la fe en el poder de la oración es común al conjunto de nuestras tradiciones y puede contribuir mucho a la causa de la unidad cristiana, una vez que hayamos comprendido y superado nuestras diferencias. Debemos apoyar con nues-tras oraciones todos los diálogos que mantienen nuestras Iglesias sobre las divergencias que impiden aún reunirnos en torno a la mesa del Señor. Celebrar juntos el memorial de Cristo y elevar hacia El nuestra común acción de gracias nos permitirá realizar un gran paso adelante en el camino de la unidad.


Oración

Señor, ayúdanos a ser de verdad uno cuando rogamos por la curación de nuestro mundo, de las divisiones entre nuestras Iglesias y por nuestra propia curación. Haz que no dudemos de que '1'ú nos escuchas y que Tú nos responderás. Te lo pedimos en el nombre de Jesucristo. Amén.

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AMERICA/CUBA - Concluye el encuentro de sacerdotes de la OCSHA: han participado103 sacerdotes españoles misioneros en 20 países de América Latina

La Habana (Agencia Fides) - La semana pasada tuvo lugar el encuentro de sacerdotes de la OCSHA (Obra de Cooperación sacerdotal Hispano-Americana) en la casa sacerdotal San Juan María Vianney de La Habana. Participaron 103 sacerdotes españoles que trabajan como misioneros en 20 países de América Latina. Muchos de ellos llevan más de cincuenta años trabajando como misioneros por esos países. El presidente de la Comisión Episcopal de Misiones y Cooperación entre las Iglesias, Mons. Ramón del Hoyo, inauguró el encuentro de sacerdotes de la OCSHA, acompañado del secretario de la Comisión, Anastasio Gil, y del presidente de la ONG Misión América, Juan Robles.

En el acto inaugural participó el Cardenal Ortega, Arzobispo de La Habana, quien afirmó en las palabras de bienvenida el hecho de que fueran los españoles los primeros evangelizadores de Cuba. Después la fe se ha ido consolidando hasta el punto de haber en la isla 11 diócesis que gozan de cierta vitalidad, constatando como uno de los principales sufrimientos la salida emigratoria de muchas de sus gentes.
La primera ponencia del Encuentro estuvo a cargo de Mons. José Félix Pérez Riera, secretario adjunto de la Conferencia Episcopal Cubana, quien realizó un recorrido de la Iglesia en Cuba desde la década de los años 50 hasta la fecha. Destacó como hechos significativos la revolución nacionalista del año 1959 y su declaración marxista-leninista en el año 1961. Como hecho significativo de estos años fue la expulsión de 161 sacerdotes y la reducción de la Iglesia prácticamente a la clandestinidad. Paulatinamente la Iglesia cubana se ha ido recuperando con prudencia y tenacidad. A partir de la década de los 80 se ha dado así misma planes sucesivos de pastoral, marcando itinerarios de trabajo pastoral al que se han ido sumando sacerdotes, religiosos y religiosas procedentes de otra Iglesia como misioneros. Es el caso de los cerca de 20 sacerdotes diocesanos españoles que actualmente están incorporados de manera estable a la pastoral ordinaria de esta Iglesia cubana. Según Mons. José Félix visita del Papa Juan pablo II en el año 89 fue un momento de inflexión que ha marcado esta década con el incremento de sacerdotes,
religiosos y religiosas y laicos en proceso de formación. La imposibilidad de construir templos ha hecho que se vayan extendiendo comunidades cristianas por las casas donde se hace posible la triple labor eclesial: celebración de la fe, formación de los fieles y el intercambio de bienes para atender a los necesitados. En el mes de febrero recibirán al secretario de estado, el Cardenal Bertone, para conmemorar esta visita, diez años después de su realización.

La segunda ponencia estuvo a cargo de Mons. Ramón del Hoyo, sobre la situación de la Iglesia en España. Presentó a los misioneros participantes los principales hechos eclesiales que está marcando la pastoral de la Iglesia en España desde la perspectiva de los sucesivos planes pastorales. Gran interés ha suscitado el encuentro de las familias cristinas el pasado 30 de diciembre, así como las relaciones con el Estado español. Entre las principales preocupaciones manifestadas por Mons. Ramón del Hoyo está la debilidad de la fe en algunos sectores de la sociedad española y el decrecimiento de las vocaciones misioneras.

Los misioneros se reunieron por países de destino para reflexionar juntos sobre las principales cuestiones que afectan al objetivo del encuentro e intercambiar información sobre la situación social religiosa en cada uno de los países donde están como misioneros para proponer lo que ellos deben aportar desde la fe y el compromiso cristiano. Las conclusiones de estas reuniones constituirán las bases para redactar las conclusiones para orientar las acciones misioneras promovidas en y desde la OCSHA. El encuentro concluyó el viernes con la celebración de la Eucaristía presidida por el Cardenal de La Habana, Mons. Jaime Ortega. (RG) (Agencia Fides 22/1/2008 Líneas: 47 Palabras: 647)

Caracas (Agencia Fides) - La Conferencia Episcopal de Venezuela ha anunciado que el domingo 27 de abril de 2008, se realizará, por primera vez en ese país, la beatificación de una hija de la Iglesia: la Madre Candelaria de San José, fundadora de las Hermanas Carmelitas venezolanas.

BEATIFICACIÓN DE LA MADRE CANDELARIA DE SAN JOSÉ.


PREGON

A los venerables sacerdotes, a los miembros de Institutos de vida consagrada, y a todos los fieles católicos.

Muy queridos Hermanos:

1.-Con gran alegría les anunciamos que el domingo 27 de abril de 2008, Dios mediante, se realizará, por primera vez en Venezuela, la beatificación de una insigne hija de la Iglesia: la Madre Candelaria de San José, fundadora de las Hermanas Carmelitas venezolanas.

2.- Habiéndose comprobado las virtudes que adornaron a esa preclara religiosa guariqueña, y cumplidos los requisitos canónicos, el Santo Padre Benedicto XVI emitió el pasado 6 de julio de 2007 el Decreto por el cual se reconoce un milagro realizado gracias a la intercesión de Madre Candelaria, y la elevó a la gloria de los altares, al declararla "Beata". Con esa declaración se establece que ella goza ya de la felicidad eterna, y puede recibir culto público. La solemne ceremonia se efectuará en Caracas, y será presidida por el Emmo. Sr. Cardenal José Saraiva Martins, Prefecto de la Congregación para las Causas de los Santos, quien vendrá hasta nosotros como Legado del Papa para esa jubilosa ocasión.

3.-La Madre Candelaria se destacó en vida por su profunda fe, intenso amor a Dios y a sus hermanos, un corazón compasivo y misericordioso, filial adhesión a la Santa Madre Iglesia, y por su carácter generoso y emprendedor. Nacida en Altagracia de Orituco el 11 de agosto de 1863, Susana Paz-Castillo Ramírez, - su nombre de Bautismo -, acogió con entusiasmo la llamada de Dios a la santidad, y desde muy joven descolló en la práctica de la caridad viva y efectiva, con la cual atendió, consoló y curó a los enfermos y heridos que las contiendas bélicas habían dejado en las calles de su ciudad natal.

4.-Animada por el Presbítero Dr. Sixto Sosa, más tarde Obispo de Cumaná, se consagró al servicio de los enfermos en el Hospital "San Antonio" fundado en 1903 en Altagracia de Orituco. Luego, junto con el Padre Sosa, en una época en la que florecieron en Venezuela varias Congregaciones femeninas, inició la fundación de una nueva Congregación religiosa, dedicada al servicio de los pobres, la cual se constituyó definitivamente el 31 de diciembre de 1910 con el nombre de "Congregación de las Hermanitas de los Pobres de Altagracia de Orituco". Posteriormente la Congregación se agregó a la Orden Religiosa del Carmelo, y fueron denominadas Terciarias Carmelitas Regulares. Hoy son conocidas entre nosotros como Hermanas Carmelitas Venezolanas o Carmelitas de la Madre Candelaria.

5.-Con gran tesón y entusiasmo, a pesar de las estrecheces económicas de la Congregación, y de la escasez general de recursos, la Madre Candelaria realizó una extensa labor de atención a los heridos de las guerras y a los enfermos más pobres, manifestando una gran confianza en la Divina Providencia, e intenso amor a los más necesitados. Fruto de sus esfuerzos fue el establecimiento de varios Hospitales en los Llanos y el Oriente del país cuando la atención del Estado a la salud era muy deficiente.

6.-Por su ardiente amor a Dios y por su entrega generosa y abnegada a los pobres, bajo la dirección de los Obispos y en compañía de las religiosas de su Congregación, esta nueva Beata venezolana es hoy ejemplo de virtudes, entre las cuales se destaca su fe viva e intensa en Jesucristo, nuestro único Salvador, la unión y el amor a la Iglesia - y en particular a los obispos de Venezuela -, y la más viva caridad para con los más pobres.

7.-A ella se aplican con justicia las palabras que los obispos latinoamericanos dedican a los santos en el Documento de Aparecida: "Su ejemplo de vida y santidad constituye un regalo precioso para el camino creyente de los latinoamericanos y, a la vez, un estímulo para imitar sus virtudes en las nuevas expresiones culturales de la historia. …. Los cristianos de hoy recogemos su herencia y nos sentimos llamados a continuar con renovado ardor apostólico y misionero el estilo evangélico de vida que nos han trasmitido". (A. 275 )

8.-La beatificación de la Madre Candelaria de San José será una ocasión maravillosa para renovar nuestra fe y defenderla ante las desviaciones; para reafirmar nuestra confianza en la presencia de Dios en medio del pueblo venezolano, apreciar la grandeza de nuestra santa Religión y de la Iglesia Católica, la vigencia y utilidad de las Congregaciones religiosas, y la importancia de las vocaciones a la vida sacerdotal y consagrada. Su ejemplo es, hoy más que nunca, un reclamo a todos los venezolanos a vivir en la solidaridad y en la fraternidad.

Queridos hermanos:

9.-Los invitamos a acoger con alegría el don de la beatificación de la Madre Candelaria, y a participar en las actividades que con ese motivo se irán desarrollando a lo largo de este año. Especialmente los invitamos a participar en la solemne ceremonia, el domingo 27 de abril.

10.-En todas las Diócesis se realizarán actividades y eventos preparatorios a dicha magna celebración. Exhortamos a los sacerdotes, y a los miembros de los institutos de Vida Consagrada a desplegar iniciativas dirigidas a poner de relieve la singularidad, utilidad y belleza de su excelsa vocación, así como el sentido transformador de la fe y de la religión cristiana y católica al servicio de los pobres y excluidos de la sociedad.

11.-Bendecimos al Señor por este nuevo regalo a la Iglesia en Venezuela. Intensifiquemos nuestras plegarias por la pronta beatificación de los venezolanos cuyos procesos están actualmente en curso en Roma: el querido y venerado Dr. José Gregorio Hernández, la Madre Emilia de San José, fundadora de las Hermanitas de los Pobres de Maiquetía, la Madre Carmen Rendiles, fundadora de la Congregación de las Siervas de Jesús, la Madre Marcelina, fundadora de las Hermanas de los Pobres de San Pedro Claver, la Hna. María Bogotá Baquero, y Mons. Arturo Celestino Álvarez, quien fuera Obispo de Maracaibo y de Calabozo.

12.-Aprovechemos esta nueva oportunidad que nos brinda el Señor para valorar con alegría nuestra identidad cristiana de hijos de Dios, discípulos y misioneros de Jesucristo y miembros de nuestra Santa Iglesia Católica.

Con nuestra afectuosa bendición episcopal,

Los Arzobispos y Obispos de Venezuela
Caracas, 11 de enero de 2008

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Editorial San Pablo nos participa de sus Novedades para Enero de 2008 que a continuación ponemos, que sigue el esquema: Materia, soporte, título autor.

Materia
Soporte
Título
Autor

Infantil y juvenil - Educativos
LIBRO
JUEGA EN LA GRANJA
Anna Casalis, Tony Wolf


Libro Religioso - Espiritualidad
LIBRO
EL SENDERO DE LA CRUZ
Antonio Bongiorno


Libro Religioso - Espiritualidad
LIBRO
ESTRENANDO LA VIDA
Manuel J. Fernández Márquez


Libro Religioso - Espiritualidad
LIBRO
HABLAR CON DIOS
Luis María Armendáriz


Libro Religioso - Espiritualidad
LIBRO
LA VICTORIA DEL AMOR
Lorenzo Zani


Libro Religioso - Espiritualidad
LIBRO
MEDITACIONES EN EL AVE
Antonio Gil Moreno


Libro Religioso - Espiritualidad
LIBRO
TERAPIA DE LAS ENFERMEDADES ESPIRITUALES
Fernando Rivas Rebaque


Libro Religioso - Liturgia
LIBRO
VÍA CRUCIS DEL HOMBRE DE HOY
José María Fernández


Libro Religioso - Teología
LIBRO
CONFIRMARSE
Olegario González de Cardedal


Libro Religioso - Teología
LIBRO
SPE SALVI
Benedicto XVI


Libro Religioso - Teología
LIBRO
VOLVER A JESUCRISTO
Jesús Espeja


Música - Materiales de apoyo
COMPACT-DISC
VÍA CRUCIS DEL SIGLO XXI
Luis de Lezama


Carmen Téllez

Dpto. Promoción - Ed. San Pablo (España)
promocion@sanpablo.es

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Mensaje que ha escrito Benedicto XV con motivo de la Jornada Mundial del Enfermo, que se celebrará el 11 de febrero de 2008, con eje central el Santuario de Lourdes, en el 150 aniversario de las apariciones de la Virgen.


¡Queridos hermanos y hermanas!

1. El 11 de febrero, conmemoración de la Beata María Virgen de Lourdes, se celebra la Jornada Mundial del Enfermo, ocasión propicia para reflexionar en torno al sentido del dolor cristiano y sobre el deber cristiano de ocuparnos de él bajo cualquier situación que se presente. Dicha significativa celebración está relacionada este año con dos acontecimientos importantes para la vida de la Iglesia, como lo manifiesta claramente el tema escogido «La Eucaristía, Lourdes y el cuidado pastoral de los enfermos»: el 150° aniversario de las apariciones de la Inmaculada en Lourdes y la celebración del Congreso Eucarístico Internacional en Quebec, Canadá. De este modo, se brinda una oportunidad especial para considerar la estrecha relación que existe entre el Misterio eucarístico, el papel de María en el proyecto salvífico y la realidad del dolor y del sufrimiento humano.

Los 150 años de las apariciones de Lourdes nos invitan a dirigir nuestra mirada hacia la Virgen Santísima, cuya Inmaculada Concepción constituye el don sublime y gratuito de Dios a una mujer, a fin de que adhiriese totalmente a los designios divinos con una fe firme e inquebrantable, no obstante las pruebas y los sufrimientos que habría tenido que afrontar. Por esta razón, María es modelo de abandono total a la voluntad de Dios: acogió en su corazón el Verbo eterno y lo concibió en su seno virginal; se fió de Dios y, con el alma atravesada por la espada del dolor (cfr Lc 2,35), no vaciló en compartir la pasión de su Hijo renovando en el Calvario a los pies de la Cruz el «sí» de la Anunciación. Meditar sobre la Inmaculada Conepción de María es, pues, dejararse atraer por el «sí» que la unió admirablemente a la misión de Cristo, Redentor de la humanidad, y dejarse tomar y guíar de la mano por Ella, para pronunciar también nosotros el «fiat» a la voluntad de Dios con toda nuestra existencia entretejida de gozos y tristezas, de esperanzas y desilusiones, con la convicción de que las pruebas, el dolor y el sufrimiento enriquecen de sentido nuestra peregrinación en la tierra.

2. No se puede contemplar a María sin ser atraidos por Cristo y no se puede mirar a Cristo sin advertir de inmediato la presencia de María. Existe un vínculo inseparable entre la Madre y el Hijo generado en su seno por obra del Espíritu Santo, y este vínculo lo advertimos, de modo misterioso, en el Sacramento de la Eucaristía, tal como lo han puesto de relieve los Padres de la Iglesia y los teólogos. «La carne nacida de María, que viene del Espíritu Santo, es el pan que ha descendido del cielo», afirma san Hilario de Poitiers, mientras que en el Sacramentario Bergomense del siglo IX leemos: «Su seno ha hecho florecer un fruto, un pan que nos ha llenado de un don angelical. María ha restituido a la salvación lo que Eva había destruido con su culpa». Del mismo modo, Pier Damiani observa: «El cuerpo que la Beatísima Virgen generó y nutrió en su seno con cuidado materno, ese cuerpo digo, sin duda y no otro, ahora lo recibimos del sagrado altar, y bebemos la sangre como sacramento de nuestra redención. Esto cree la fe católica, esto enseña fielmente la santa Iglesia». El vínculo de la Virgen Santa con su Hijo, Cordero inmolado que quita los pecados del mundo, se extiende a la Iglesia Cuerpo místico de Cristo. María - afirma el Siervo de Dios Juan Pablo II - es «mujer eucarística» con toda su vida por lo que la Iglesia, contemplándola como su modelo «está llamada a imitarla también en su relación con este Misterio santísimo» (Enc. Ecclesia de Eucharistia, 53). En esta óptica se comprende aún más porqué en Lourdes al culto de la Beata Virgen María se une un fuerte y constante llamado a la Eucaristía mediante celebraciones eucarísticas cotidianas, con la adoración del Santísimo Sacramento y la bendición de los enfermos, que constituye uno de los momentos más fuertes cuando los peregrinos se detienen en la gruta de Massabielle.

La presencia en Lourdes de numerosos peregrinos enfermos y de voluntarios que los acompañan nos ayuda a reflexionar sobre la solicitud materna y tierna que la Virgen manifiesta hacia el dolor y el sufrimiento del hombre. Asociada al Sacrificio de Cristo, María, Mater Dolorosa, que a los pies de la Cruz sufre con su Hijo divino, es sentida cercana especialmente por la comunidad cristiana que se reune alrededor de sus miembros que sufren, los mismos que llevan consigo los signos de la pasión del Señor. María sufre con los que están en la prueba, con ellos espera y es su consuelo sosteniéndolos con su ayuda materna. ¿No es quizá verdad que la experiencia espiritual de muchos enfermos anima a comprender cada vez más que «el divino Redentor quiere penetrar en el ánimo de todo paciente a través del corazón de su Madre Santísima, primicia y vértice de todos los redimidos»? (Juan Pablo II, Carta. ap. Salvifici doloris, 26).

3. Si Lourdes nos lleva a meditar en el amor materno de la Virgen Inmaculada por sus hijos enfermos y los que sufren, el próximo Congreso Eucarístico Internacional será ocasión para adorar a Jesucristo presente en el Sacramento del altar, a El confiarnos como Esperanza que no defrauda, El acoge como medicamento de la inmortalidad que sana el físico y el espíritu. Jesucristo ha redimido el mundo con su sufrimiento, con su muerte y resurrección y ha querido permanecer con nosotros como «pan de la vida» en nuestra peregrinación terrena. «La Eucaristía don de Dios para la vida del mundo»: este es el tema del Congreso Eucarístico y subraya que la Eucaristía es el don que el Padre hace al mundo de su Hijo unigénito, encarnado y crucificado. Es El que nos reune alrededor de la mesa eucarística, suscitando en sus discípulos una amorosa solicitud por los que sufren y los enfermos, en los cuales la comunidad cristiana reconoce el rostro de su Señor. Como he manifestado en la Exhortación apostólica post-sinodal Sacramentum caritatis, «nuestras comunidades, cuando celebran la Eucaristía, han de ser cada vez más conscientes de que el sacrificio de Cristo es para todos y que, por eso, la Eucaristía impulsa a todo el que cree en Él a hacerse ‘pan partido' para los demás» (n. 88). De este modo estamos animados a comprometernos en primera persona para servir a los hermanos, especialmente a los que se encuentran en dificultad, ya que la vocación de cada cristiano es ser realmente, con Jesús, pan partido por la vida del mundo.

4. Por consiguiente, es claro que precisamente de la Eucaristía la pastoral de la salud debe obtener la fuerza espiritual que necesita para socorrer eficazmente al hombre y ayudarlo a comprender el valor salvífico de su sufrimiento. Como escribió el Siervo de Dios Juan Pablo II en la Carta apostólica Salvifici doloris, la Iglesia ve en los hermanos y en las hermanas que sufren como un sujeto múltiple de la fuerza sobrenatural de Cristo (cfr n. 27). Unido misteriosamente a Cristo, el hombre que sufre con amor y se abandona dócilmente a la voluntad divina se convierte en ofrenda viviente por la salvación del mundo. Mi amado Predecesor afirmaba también que «cuanto más se siente amenazado por el pecado, cuanto más pesadas son las estructuras del pecado que lleva en sí el mundo de hoy, tanto más grande es la elocuencia que posee en sí el sufrimiento humano. Y tanto más la Iglesia siente la necesidad de recurrir al valor de los sufrimientos humanos para la salvación del mundo» (ibid.). Por tanto, si en Quebec se contempla el misterio de la Eucaristía don de Dios para la vida del mundo, en la Jornada Mundial del Enfermo, en un ideal paralelismo espiritual, no sólo se celebra la efectiva participación del sufrimiento humano en la obra salvífica de Dios, sino en cierto sentido se pueden gozar los preciosos frutos prometidos a los que creen. De modo que el dolor, acogido con fe, se convierte en la puerta para entrar en el misterio del sufrimiento redentor de Jesús y para llegar con El a la paz y a la felicidad de su Resurrección.

5. Al mismo tiempo que dirijo mi saludo cordial a todos los enfermos y a los que de muchos modos se ocupan de ellos, invito a las comunidades diocesanas y parroquiales a celebrar la próxima Jornada Mundial del Enfermo valorando plenamente la feliz coincidencia entre el 150º aniversario de las apariciones de Nuestra Señora en Lourdes y el Congreso Eucarístico Internacional. Sea una ocasión para subrayar la importancia de la santa Misa, de la Adoración eucarística y del culto de la Eucaristía, de modo que las Capillas en los Centros sanitarios se conviertan en el corazón pulsante en el que Jesús se ofrece incesantemente al Padre por la vida de la humanidad. También la distribución de la Eucaristía a los enfermos, hecha con decoro y espíritu de oración, es una verdadera consolación para el que sufre por las aflicciones de toda enfermedad.

La próxima Jornada Mundial del Enfermo constituya también una circunstancia propicia para invocar de modo especial la protección materna de María a los que están probados por la enfermedad, a los agentes sanitarios y a los agentes de la pastoral sanitaria. Pienso de modo especial en los sacerdotes comprometidos en este campo, en las religiosas y en los religiosos, en los voluntarios y en todos los que con eficaz entrega sirven, en el cuerpo y en el alma, a los enfermos y a los necesitados. Confío todos a María, Madre de Dios y Madre nuestra, Inmaculada Concepción. Ella ayude para que cada uno atestigue que la única respuesta válida al dolor y al sufrimiento humano es Cristo que, resucitando ha vencido la muerte y nos ha donado la vida que no conoce término. Con estos sentimientos, de corazón imparto a todos una especial Bendición Apostólica.

Desde el Vaticano, 11 de enero de 2008.

Benedictus PP. XVI

[Traducción del original italiano por el Consejo Pontificio para la Pastoral de la Salud

© Copyright 2008 - Libreria Editrice Vaticana]

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lunes, 21 de enero de 2008
El Arzobispo de Oaxaca, Mons. José Luis Chávez Botello, pide que en el 2008 se de un gran impulso a la devoción mariana: “Una evangelización sin María no es auténtica”

La Santísima Virgen, un pilar para la Evangelización
Antequera-Oaxaca



A todos los sacerdotes, religiosos, religiosas y fieles laicos de la Arquidiócesis:

Queremos dar un paso cualitativo en la manera de vivir la fe en todas las familias y comunidades de nuestra Arquidiócesis. Estamos convencidos de que el amor a la Santísima Virgen es pilar de una evangelización sólida y del aumento de vocaciones; Ella también es camino seguro para la fidelidad a la vocación recibida. Por esto hemos juzgado necesario dar un gran impulso a su devoción este año 2008.

La historia nos muestra que los pasos cualitativos en la vida cristiana se dan cuando hombres y mujeres de fe ponen sus proyectos y sus vidas en manos de María; basta recordar a San Francisco de Asís, a Santo Domingo de Guzmán y al Papa Juan Pablo II entre tantos.

Cuando se promueve y se fortalece la verdadera devoción a la Santísima Virgen, entonces se multiplican los lugares de fe y de experiencia de Dios, entonces los creyentes y las comunidades se ponen en movimiento y van mostrando entrega, servicio, fidelidad, entusiasmo y creatividad. María nos enseña a decir sí a Dios asumiendo con responsabilidad y entrega la misión confiada.

Santo Tomas de Aquino dice que “La devoción es una voluntad pronta para entregarse a todo lo que pertenece al servicio de Dios”, por lo mismo, la verdadera devoción a la Santísima Virgen nos abre más a Dios y a los demás; no debilita el culto a Dios sino que lo favorece e impulsa, no nos aparta de los demás sino que nos relaciona y nos pone a su servicio procurando también el bien de la sociedad; donde está María allí se fortalece la fe y se experimenta la cercanía y la ternura de Dios. Allí está el testimonio de nuestros santuarios marianos.

¿Cómo impulsar esta devoción y amor a la Santísima Virgen?. Señalamos algunas acciones con la esperanza de que pronto lleguen a ser comunes en todas nuestras parroquias y comunidades.

1 – Realizar la visita de las imágenes peregrinas de Ntra. Sra. de la Soledad y de la Inmaculada de Juquila a todas las parroquias de la Arquidiócesis. La visita sería de cuatro días máximo en cada parroquia, así se da la posibilidad de que visite otras comunidades además de la sede parroquial. Las dos imágenes peregrinas saldrán de Catedral el domingo 30 de Marzo después de la misa de 12:00 horas; cada imagen visitará diferentes parroquias y regresaran allí mismo el domingo 30 de Noviembre al terminar su recorrido.

Tanto el envío-despedida como la recepción de las dos imágenes peregrinas se realizará en una celebración solemne presidida por el Obispo.

El Vicario General, con un equipo designado, propondrá el calendario de visita de estas imágenes peregrinas a todas las parroquias y se publicará una vez acordada la fecha con los párrocos. Con oportunidad se señalarán algunos criterios, catequesis previas que preparen y acompañen la visita, algunas sugerencias prácticas de organización y logística.

2 – Promover y fortalecer en todos los templos de la Arquidiócesis las devociones marianas: el rezo diario del Rosario, el Ángelus a las 12:00 horas y el canto de la Salve los sábados; donde se celebre la Eucaristía diariamente por la tarde, récese el santo rosario media hora antes o después de la misa pero no se suprima. Es importante el signo de “llamar” con las campanas para estos actos; el sonido de las campanas debe invitarnos a pensar en Dios.

3 – Promover la entronización en los hogares de la imagen de la Santísima Virgen más venerada por la familia. Será indispensable la catequesis previa sobre qué es la entronización de una imagen de la Santísima Virgen, el sentido y el compromiso que comporta. Es conveniente que la entronización de la imagen se realice en ambiente de oración, por barrios, colonias o comunidades con la presencia de la familia y del sacerdote que la entroniza.

Como compromisos indispensables de la entronización señalamos: 1) – La oración del rosario en familia al menos un día por semana, 2) - Participar en la catequesis o instrucción semanal, 3) – Participar en la Misa Dominical o Celebración de la Palabra donde no se tenga la celebración de la Eucaristía.

Nunca olvidemos que evangelizar sin la Santísima Virgen es presentar el Evangelio a medias; una evangelización sin María no es auténtica; quien separa a la Santísima Virgen de Jesucristo mutila y vacía el mensaje del Evangelio.

Queremos así asumir, acompañar, fundamentar y fortalecer la rica religiosidad popular de nuestros pueblos; así queremos prepararnos para el día 18 de Enero del 2009 en que celebraremos los 100 años de la Coronación Pontificia de Nuestra Señora de la Soledad. Queremos ofrecerle una corona de piedad sólida con una fe más cimentada en la catequesis, fortalecida por los sacramentos y proyectada en la caridad, sobre todo en nuestro proceso de planificación pastoral. Iremos así cincelando y engarzando esta corona durante el año 2008 para nuestra Patrona de Oaxaca, para la Madre de Dios y Madre nuestra.

Convoco a todos los católicos de la Arquidiócesis, especialmente a los jóvenes y a los padres de familia a impulsar, con la Santísima Virgen, la vida cristiana en todos los hogares, pueblos y comunidades. Pido que esta Carta Circular se lea en las misas del domingo siguiente a su recibo, se difunda y se coloque en el tablero de avisos de todos los templos.

Con mi oración y bendición para todos.


+ José Luis Chávez Botello.
Arzobispo de Antequera-Oaxaca

Pbro. Francisco Reyes Ochoa.
Secretario Canciller.

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ZENIT publica la intervención de Benedicto XVI antes y después de rezar la oración mariana del Ángelus a mediodía del domingo, 20 de Enero de 2008, junto a unos 200.000 peregrinos congregados en la plaza de San Pedro del Vaticano.


Queridos hermanos y hermanas:

Hace dos días hemos comenzado la Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos, en la que católicos, ortodoxos, anglicanos y protestantes, conscientes de que sus divisiones constituyen un obstáculo a la acogida del Evangelio, imploran juntos del Señor, de manera todavía más intensa, el don de la plena comunión. Esta iniciativa providencial nació hace cien años, cuando el padre Paul Wattson comenzó el «Octavario» de oración por la unidad de los discípulos de Cristo.

Por este motivo, hoy están presentes en la plaza de San Pedro los hijos e hijas espirituales del padre Wattson, los hermanos y hermanas del Atonement, a quienes saludo cordialmente y a quienes aliento a continuar en su entrega especial a la causa de la unidad.

Todos tenemos el deber de rezar y trabajar por la superación de toda división entre los cristianos, respondiendo al anhelo de Cristo «Ut unum sint» [«Que sean uno», ndt.]. La oración, la conversión del corazón, la intensificación de los vínculos de comunión constituyen la esencia de este movimiento espiritual, que esperamos pueda llevar pronto a los discípulos de Cristo a la común celebración de la Eucaristía, manifestación de su plena unidad.

El tema bíblico de este año está lleno de significado: «No ceséis de orar» (1 Tesalonicenses 5,17). San Pablo se dirige a la comunidad de Tesalónica, que en su interior experimentaba conflictos, para recordar con fuerza algunas actitudes fundamentales, entre las que destaca precisamente la oración incesante. Con esta invitación, quiere dar a entender que de la nueva vida en Cristo y en el Espíritu Santo procede la capacidad de superar todo egoísmo, de vivir juntos en paz y en armonía fraterna, de cargar con disponibilidad el peso y los sufrimientos de los demás.

¡No tenemos que cansarnos nunca de rezar por la unidad de los cristianos! Cuando Jesús, durante la Última Cena, rezó para que todos «sean uno», tenía un fin preciso: «para que el mundo crea» (Juan 17, 21). La misión evangelizadora de la Iglesia pasa por tanto por el camino ecuménico, el camino de la unidad de fe, del testimonio evangélico y de la auténtica fraternidad.

Al igual que todos los años, el próximo viernes, 25 de enero, iré a la Basílica de San Pablo Extramuros para clausurar, con las Vísperas solemnes, la Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos. Invito a los romanos y a los peregrinos a unirse a mí y a los cristianos de las iglesias y comunidades eclesiales que participarán en la celebración para invocar de Dios el don precioso de la reconciliación entre todos los bautizados.

Que la santa Madre de Dios, de la que hoy se recuerda la aparición a Alfonso Ratisbonne en la iglesia de san Andrés delle Fratte, alcance del Señor para todos su discípulos la abundancia del Espíritu Santo, de manera que juntos podamos alcanzar la perfecta unidad y ofrecer el testimonio de fe y de vida del que tiene urgente necesidad el mundo.

[Después del Ángelus, el Papa intervino en varios idiomas. En italiano dijo:]

Deseo, ante todo, saludar a los jóvenes universitarios, a los profesores y a todos vosotros que habéis venido hoy, tan numerosos, a la plaza de San Pedro para participar en la oración del Ángelus y para expresarme vuestra solidaridad. Dirijo también un saludo a muchos otros que se unen a nosotros espiritualmente. Os doy las gracias de corazón, queridos amigos; doy las gracias al cardenal vicario que ha sido promotor de este momento de encuentro.

Como sabéis, había acogido con gusto la gentil invitación que se me había dirigido para intervenir el jueves pasado en la inauguración del año académico de «La Sapienza», universidad de Roma. Conozco bien este centro universitario, tengo estima por él y afecto por sus estudiantes: cada año, en varias ocasiones, muchos de ellos vienen a verme, junto a colegas de otras universidades.

Por desgracia, como es sabido, el clima que se había creado ha hecho inoportuna mi presencia en la ceremonia. A pesar mío, desistí de acudir a la invitación, pero de todos modos he querido enviar el texto que había preparado para esa ocasión. Con el ambiente universitario, que durante largos años fue mi mundo, me unen el amor por la búsqueda de la verdad, por el diálogo franco y respetuoso de las recíprocas posiciones. Todo esto también forma parte de la misión de la Iglesia, comprometida a seguir fielmente a Jesús, Maestro de vida, de verdad y de amor. Como profesor por así decir emérito, que ha conocido a tantos estudiantes en su vida, os aliento a todos, queridos universitarios, a respetar siempre las opiniones de los demás y a buscar, con espíritu libre y responsable, la verdad y el bien. A todos y a cada uno renuevo mi gratitud, asegurando mi afecto y oración.

Saludo ahora a los responsables, dirigentes, profesores, padres y alumnos de las escuelas católicas, reunidos con motivo de la jornada de la escuela católica, que celebra hoy la diócesis de Roma. En la educación en la fe de los muchachos y de los jóvenes, una tarea importante es encomendada también a la escuela católica: os aliento, por tanto, a seguir con vuestro trabajo que pone al Evangelio en el centro, con un proyecto educativo que busca la formación integral de la persona humana. A pesar de las dificultades que encontráis, seguid por tanto con valentía y confianza en vuestra misión, cultivando una constante pasión educativa y un generoso compromiso al servicio de las nuevas generaciones.

[En español dijo :]

Saludo a los peregrinos de lengua española, particularmente a los fieles de las parroquias de san Pablo y san Juan Bautista de Archena, Murcia. En esta semana de oración por la unidad de los cristianos, invito a todos a intensificar las plegarias para obtener el don de la plena comunión de cuantos creen en Cristo. ¡ Feliz domingo!

[Traducción del original italiano por Jesús Colina

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En el contexto de la cancelada visita del Papa Benedicto XVI a la Universidad «La Sapienza» de Roma, ZENIT ofrece a sus lectores el artículo «La caridad intelectual de Joseph Ratzinger», publicado por el padre Jesús Villagrasa L.C. en «Ecclesia. Revista de cultura católica» del Ateneo Pontificio «Regina Apostolorum».


La dimensión pública del ministerio pontificio ha mostrado al mundo la verdadera personalidad de Joseph Ratzinger: amable, cordial y bondadoso, atento y acogedor, honesto y sin intrigas. En razón de su cargo de Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe (CDF), los medios de comunicación lo habían presentado como inquisidor retrógrado, dogmático inflexible, azote de teólogos innovadores, inhumano fanático de la ortodoxia. Nada más lejos de la realidad. Posee una inteligencia privilegiada, aguda y analítica, de hondura germana y claridad latina, abierta como pocas. Presentamos una faceta de su rica personalidad: la caridad intelectual; primero, en unas constantes de su identidad espiritual expresadas en su lema y escudo episcopales y, después, en las estaciones y ministerios de su variada biografía.

1. Identidad

Tres figuras llenan su escudo episcopal. La cabeza del moro coronado expresa la apertura de su corazón y ministerio a todo el mundo y «la universalidad de la Iglesia, que no conoce ninguna distinción de raza ni de clase, porque todos nosotros "somos uno" en Cristo» (MV[1] 131). En su primer discurso como Papa, se dirigió a todos los hombres, con sencillez y afecto, «para asegurar que la Iglesia quiere seguir manteniendo con ellos un diálogo abierto y sincero, en busca del verdadero bien del hombre y de la sociedad»[2].

La concha representa la búsqueda de Dios (leyenda del niño y san Agustín) y la peregrinación a la patria celeste, nuestra morada estable. El teólogo busca conocer a Dios con una razón iluminada por la fe, con plena conciencia de que nunca alcanzará la comprensión adecuada del insondable misterio divino. Ratzinger vive «ya y todavía no» en la presencia del Dios Totalmente-Otro que ha querido hacerse carne, recorrer los caminos de nuestra historia y ser adorado en el corazón de la Iglesia: la Eucaristía. Su aguda y tenaz indagación teológica, animada de estupor creyente, lo prepara y lo conduce a la adoración. La concha le recuerda que la vida debe estar animada de búsqueda y adoración constantes.

El oso con la carga al lomo remite a una leyenda de san Corbiniano (680-730), que Ratzinger interpreta a la luz del comentario de san Agustín a los versículos 22 y 23 del salmo 72 (73): «Ut iumentum factus sum apud te et ego semper tecum». San Agustín se veía como un iumentum o animal de tiro bajo el peso del servicio episcopal. Esta imagen, dice a su vez el obispo Ratzinger, «representa mi destino personal». Ambos habían elegido la vida de estudio y Dios los destinó a «cargar» con las múltiples menudencias del ministerio pastoral. Y así, como el instrumento en manos de su dueño, está cerca de Dios. Ratzinger, por obediencia, aceptó dejar la docencia universitaria y la investigación teológica para servir a Cristo al frente de la arquidiócesis de Munich y de la CDF. En tres ocasiones suplicó al Papa Juan Pablo II ser librado de esta carga y otras tantas aceptó continuar su fatigoso camino. El programa de vida de un pastor está plasmado en ese escudo: vivir con el corazón abierto a todos los hombres, como el peregrino que recorre tras las huellas del Buen Pastor los caminos del mundo hacia la casa del Padre, acompañando a sus hermanos y llevando el peso de la misión sin rendirse a la fatiga.

El lema episcopal «Cooperadores de la verdad» expresa la continuidad entre el teólogo y el obispo, «porque, con todas las diferencias que se quieran, se trataba y se trata siempre de lo mismo: seguir la verdad y ponerse a su servicio» (MV 130). La verdad que nos hace libres es Cristo, la Revelación que Dios dirige a la inteligencia, a la voluntad y al corazón del hombre.

Ha querido ser uno más entre los cooperadores de la verdad, que en comunión con otros aporta a la Iglesia su carisma, experiencia y competencia teológica. En la medida que su ministerio episcopal se lo permitía, ha intervenido en el debate de los grandes temas de nuestro tiempo: relaciones Iglesia-mundo e Iglesia- Estado, diálogo interreligioso, ética de las nuevas tecnologías, etcétera. Por esta presencia pública, ya antes de ser elegido Papa, era reconocido como el intelectual más cualificado del catolicismo actual: la presencia de Ratzinger era reclamada cuando la Sorbona programaba un ciclo para analizar los dos mil últimos años de historia, o cuando los filósofos laicos italianos, y en su nombre F. D'Arcais, querían dialogar con el pensamiento católico, o cuando en Alemania se organizaba un diálogo público con el filósofo de más notoriedad, J. Habermas[3].

En sus variadas formas de cooperación, «la voluntad de fondo, el servicio a la verdad, permanece a la base de todo». Ese todo, como obispo, comportaba «despachar correspondencia, leer actas, participar a reuniones, etcétera, cosas muy normales». Tuvo que renunciar a su deseo de participar más en el gran diálogo cultural de nuestro tiempo y de desarrollar su obra personal. «Gran parte de lo que me habría interesado he tenido que dejarlo de lado para empeñarme a fondo en el servicio que se me pedía, en las cosas más propias de mi cargo» (ST[4] 134-135). Su obediencia serena y pronta a los designios divinos lo hacen una persona libre y ecuánime, pacificada, que vive las pequeñas cosas de la vida y del trabajo con amor y que logra liberar la esencia de su vida cristiana de todo lo accidental y secundario, no anulándolo sino redimiéndolo.

El servicio pastoral se concreta, también, en una ingrata forma de caridad intelectual: la corrección. Al hacerlo ha querido hacer patente que quería el bien de los hombres. Como teólogo o pastor, no ha temido encarar a renombrados teólogos y reaccionar con vigor cuando ciertas críticas se dirigían al núcleo central de la doctrina. Se le ha escuchado decir: «la Iglesia es de Dios y no un campo de experimentación para los teólogos», porque en el fondo se trata de reconocer que el teólogo no decide con sus razonamientos qué es la Iglesia, sino que ha de creer firmemente que Dios quiere su Iglesia, y tratar de comprender qué quiere Dios de ella para ponerse a su servicio (cf. ST 92-93).

Otra forma de servicio a la verdad y de caridad intelectual es su capacidad de autocrítica: Ratzinger se pregunta si está actuando y expresándose bien; reconoce abiertamente los propios límites y la competencia de los demás; agradece a Dios, sin falsa humildad, que otros lleven adelante cosas que él no logra hacer. «Poco a poco, uno va conociendo los propios límites y haciéndose más modesto. Descubre que sólo puede aportar algo junto a otros; que además de quienes reflexionan y tienen encomendados ministerios, deben existir otras personas carismáticas que sepan encender la vida; que todo lo que puedo hacer sólo tiene significado en un contexto más amplio y que, por lo tanto, la autocrítica es importante» (ST 129-130). La autocrítica lo ayuda a saberse un cooperador entre otros cooperatores veritatis.

Servir a la verdad es una liberación, mientras que la renuncia a ella conduce a la dictadura de la arbitrariedad. «Si el hombre no puede conocer la verdad, se degrada; si las cosas sólo son el resultado de una decisión, particular o colectiva, el hombre se envilece» (ST 76). La verdad enaltece al hombre y, por la vía de la humildad y la obediencia, lo conduce a la comunión con Dios y con los demás. En Ratzinger, la humilde pasión por la verdad está animada por la caridad pastoral y no por mero intelectualismo académico. Así lo reconocía Juan Pablo ii en la carta que le dirigió con motivo de su 50º aniversario de sacerdocio.

El fin al que, desde los primeros años de sacerdocio, se ha dirigido es servir a la Verdad, tratando de conocerla siempre más a fondo y de darla a conocer siempre más ampliamente. Fue precisamente este anhelo pastoral, constantemente presente en su actividad académica, lo que indujo al Papa Pablo vi de v. m. a elevarle a la dignidad episcopal (20-VI-2001).

Ratzinger ha visto «la raíz de todos los problemas pastorales» en «la pérdida de la capacidad de percepción de la verdad»[5], pues la ceguera ante la verdad no es ajena al mal uso de la libertad. Verdad, bien y libertad forman una trilogía recurrente en sus escritos. «El bien y la verdad son inseparables entre sí. Actuamos bien cuando el sentido de nuestra acción es congruente con el sentido de nuestro ser, es decir, cuando hallamos la verdad y la realizamos. En consecuencia, hacer el bien conduce necesariamente al conocimiento de la verdad. Quien no hace el bien, se ciega también a la verdad»[6].

Porque el bien es inseparable de la verdad, Ratzinger se ha pronunciado contra cierto moralismo que, prescindiendo de la verdad o subordinándola a una vida moral de cortos vuelos, degenera en un cristianismo miope al servicio de los intereses públicos o personales. La utilidad de la fe (que en realidad existe) no se produce cuando sólo se la busca en función de esta utilidad. «La fuerza moral de la fe está ligada a la verdad de nuestro encuentro con el Dios vivo. La grandeza que la fe cristiana llevó a las cuestiones sociales y políticas del mundo nació siempre del amor a Cristo, de la fuerza salvadora de su Pasión. Allí donde el cristianismo se reduce a la moral, muere precisamente como fuerza moral»[7].

Ratzinger no un intelectual «puro»; es un pastor inteligente, que habla un lenguaje que sus "ovejas" reconocen. Como profesor universitario se ha forjado en el serio y riguroso quehacer del pensar. Ha publicado muchas obras que una persona de cultura media puede comprender, sin necesidad de introducciones. La fuerza de su palabra depende más de su vigorosa espiritualidad, que de la ciencia teológica acumulada. Su excelente preparación intelectual está al servicio de una misión esencial de la Iglesia: proponer la fe, clarificarla y defenderla. Hace la apología (aducir razones en defensa de la fe) que requieren nuestros tiempos: la exposición inteligente de los misterios de la fe, adaptada al lenguaje de su tiempo[8], con perspicuitas, lenitas, fiducia, prudentia: claridad, afabilidad, confianza y prudencia (cf. Pablo vi, Ecclesiam suam, 38). No hay en él vana retórica porque está convencido de que la elocuencia del ministro del Evangelio depende de la resonancia que la palabra de Dios tiene en el interior de su alma (cf. ST 294).

Como servidor de la verdad ha buscado «liberar de incrustaciones el verdadero núcleo de la fe para darle energía y dinamismo. Esta intención o impulso es una constante en mi vida» (ST 91). Por su voluntad de servicio a la verdad, no pretende otra «originalidad» que la de nutrirse en las fuentes originarias de la revelación. Esta originalidad anima y da frescura a una teología viva, capaz de dialogar con el hombre de hoy.

No he tratado de crear un sistema propio o una particular teología. Quizá lo específico de mi trabajo podría consistir en que me propongo pensar con la fe de la Iglesia y eso significa sobre todo pensar junto con los grandes pensadores de la fe [...]. Mi teología tiene cierto carácter bíblico y también un carácter que le deriva de los Padres, [...] trato de subrayar los aspectos más relevantes del pensamiento del pasado y, a la vez, de entablar un diálogo con el pensamiento contemporáneo (ST 74-75).

Ratzinger, como buen intelectual, ama los libros, pero mucho más a las personas. Es capaz de una abnegación cotidiana tenaz, nunca llamativa, a favor del bien de la persona y de la comunidad. Personas, ideas y libros: éste sería el orden de prioridad en su vida. La verdad cristiana es una persona: Jesucristo y se resume en el amor a Dios y a los hermanos. La verdad cristiana ha de ser "hecha" en el amor. Al final de la vida, lo único que queda son las personas, su alma inmortal, y lo que se haya sembrado en ellas: «el amor, el conocimiento; el gesto capaz de tocar el corazón; la palabra que abre el alma a la alegría del Señor» (Misa pro eligendo Pontifice 18-IV-2005). Su servicio a la verdad, como teólogo y pastor, es personal; proclamar la «persona» de Cristo, la Verdad que salva a sus hermanos. Cristo es, para Ratzinger, la persona conocida, amada, seguida, anunciada, adorada. No un mero maestro de sana doctrina. El cristianismo no es una teoría; es el seguimiento amoroso de una Persona, de Otro que lleva la iniciativa y es Señor de la Historia.

2. Caridad intelectual en las etapas de su vida

Orígenes. Ratzinger ama el catolicismo encarnado en aquellas personas de su Baviera natal y representado en la figura del humilde y bondadoso san Conrado de Parzham (1818-1894). Aquella gente estaba convencida de que una vida guiada por la fe logra la realización de sus más bellas posibilidades: una santidad sin aspavientos, sencilla, hecha de fe recia, esperanza serena y caridad operante. Como profesor y obispo, ha preferido salir en defensa de la fe de los sencillos y no se ha mostrado complaciente con la arrogancia de algunos teólogos o con la fe «aburguesada» de las sociedades opulentas. Se pone del lado de quien no puede defenderse y podría verse privado de la fe que sostiene su vida. Le hubiera agradado servir como sacerdote a la sencilla gente de su tierra, pero la Providencia lo ha llevado por otros rumbos que le han descubierto el drama de la pobreza más radical: la pobreza de un mundo incrédulo, incapaz de alegrarse, atenazada por el tedio y el sinsentido. La nueva evangelización no puede olvidar a estos pobres necesitados de luz[9].

La escuela. Al llegar a Traunstein, Ratzinger ingresa en el «bachillerato humanístico». No le pasan desapercibidos los cambios introducidos en los programas por las autoridades nacional-socialistas, ni su intención manipuladora. «Rememo­rando aquellos años de estudio, encuentro que la formación cultural basada en el espíritu de la antigüedad griega y lati­na creaba una actitud espiritual que se oponía a la seduc­ción ejercida por la ideología totalitaria» (MV 37). Las dictaduras tratan de limitar los estudios humanísticos que favorecen la formación del sentido crítico y la independencia de juicio; se esfuerzan por presentar este proceso como una «liberación»[10]. Por amor a sus hermanos, Ratzinger ha consagrado su vida a conocer y predicar la Verdad que libera. Joseph entró al seminario menor a la edad de 12 años. Su «primera» vocación había sido la enseñanza, pues desde muy temprana edad deseaba transmitir sus conocimientos (cf. ST 60). Este primer deseo se concilió bien con la idea de ser sacerdote.

Estudios para el sacerdocio. Ratzinger cursó los estudios filosóficos en el seminario de Frisinga donde reinaba un ambiente de gran compañerismo, entusiasmo y vivacidad intelectual. En el corazón de los seminaristas surgían muchas cuestiones relacionadas con la terrible guerra que acababan de vivir. Querían «servir a Cristo en su Iglesia por un tiempo nuevo y mejor, por una Alemania mejor, por un mundo mejor» (MV 54). Pidió estudiar la teología en la Universidad de Munich para penetrar más profundamente en el debate cultural del propio tiempo y prepararse para, eventualmente, dedicarse por completo a la teología científica. La figura de san Agustín lo fascinó entonces por la frescura y vitalidad de su pensamiento y estilo teológicos y, más tarde, por ser un teólogo comprometido a fondo en sus deberes pastorales (cf. ST 68).

Expresión de caridad intelectual es reconocer la competencia de sus profesores y agradecer el ejemplo y la ciencia que le comunicaron. En Mi vida, los méritos de cada uno resaltan sobre sus comprensibles límites humanos, que Ratzinger no esconde. Al anotar algunos límites o errores de su enseñanza, Ratzinger no se detiene en la denuncia, sino que trata de encontrar los gérmenes de verdad que hay en cualquier autor (cf. MV 64). De Gottlieb Söhngen aprendió a pensar a partir de las fuen­tes mismas, a no contentarse con una suerte de positivismo teológico y a plantear con rigor la cuestión de la verdad y la actualidad de lo creído (cf. MV 68).

Coadjutor parroquial. En su primer año de sacerdote ejerció la caridad intelectual en formas sencillas. Impartía dieciséis horas semanales de religión en la escuela a niños de seis cursos diferentes. Disfrutaba haciéndoles comprensible el universo de los abstractos conceptos teológicos (cf. ST 72). Aunque anhelaba dedicarse a la enseñanza universitaria, le costó regresar a las aulas porque suponía romper las relaciones pastorales que habían nacido durante ese año (MV 77). Mientras trabajaba en la tesis de habilitación, en el verano de 1954, fue invitado a impartir un curso de dogmática en el seminario. Hubiera preferido concentrarse en la tesis pero, con caridad intelectual, aceptó. La entusiasta participación de los estudiantes lo sostuvo en el doble trabajo del curso y de la tesis (cf. MV 81). Tras serias dificultades con su director de tesis, Michael Schmaus, en 1957 pudo defender su tesis con éxito. Después de lo vivido, Ratzinger se hizo el propósito de no consentir fácilmente la recusación de tesis doctorales o de habilitación a la libre docencia y de tomar partido por el más débil, siempre que le asistiera la razón. Llegado el momento, este propósito pesará en su decisión de trasladarse de la Universidad de Bonn a la de Münster.

Caridad intelectual es la fatiga oculta del estudiante y del profesor. Los años de duro estudio forjaron en él las cualidades del buen teólogo eclesial: rigor científico, alma creyente, voluntad de buscar y proclamar la verdad; sensibilidad histórica, intuición de lo esencial, capacidad de síntesis, búsqueda de los datos, precisión en la definición de los términos, claridad y coherencia en la exposición sistemática.

Docencia universitaria. El ministerio sacerdotal de J. Ratzinger como profesor de teología duró 25 años, hasta su nombramiento episcopal: primero en la Escuela superior de filosofía y teología de Frisinga (1952-1959); después en las universidades de Munich (1957-1959), Bonn (1959-1963), Münster (1963-1966), Tubinga (1966-1969) y Ratisbona (1969-1977).

En Bonn maduró una relación franca y cordial con sus alumnos. Los estudiantes lo admiraban porque era muy joven, no se limitaba a repetir los manuales e intentaba poner en relación lo que enseñaba con el presente (cf. ST 73). Con un grupo de entusiastas estudiantes, que inicialmente se formó de modo espontáneo, sostuvo coloquios regulares hasta el año 1993. Trataba de comunicar a los doctorandos su rigor y apertura intelectual: les enseñaba a detectar los puntos débiles de una argumentación, a trabajar en equipo y a debatir. «Sabíamos que en las críticas mutuas no nos movía ninguna intención negativa, sino que queríamos ayudarnos, debatiendo los temas analíticamente» (ST 74). En grupo, además, visitaban grandes personalidades: Y. Congar, K. Barth, K. Rahner. La caridad intelectual del profesor se expresa también en la relación con los colegas. En Bonn conoció a Paul Hacker, un gran experto en lenguas, menospreciado por la comunidad académica, a quien Ratzinger estimaba por su indiscutible competencia (cf. MV 94).

Ratzinger y el Concilio Vaticano ii. Como consejero teológico del cardenal Frings, en la primera sesión, y después como perito conciliar, Ratzinger asumió la fatiga de clarificar cuestiones debatidas por los padres conciliares, en particular el problema de la relación entre Escritura, Tradición y Magisterio, planteado a la luz de un presunto descubrimiento de J.R. Geiselmann. Ratzinger, antes de que la «propaganda conciliar» sacara de quicio las consecuencias de la tesis de Geiselmann y afirmara que la exégesis debía ser la última instancia en la Iglesia, estudió minuciosamente las actas de Trento y constató que el paso que Geiselmann consideraba de importancia central no era sino un insignificante aspecto secundario en el debate de Trento (cf. MV 104). Más tarde, expresión de caridad intelectual fue su esfuerzo por una correcta recepción del Concilio. A los pocos años de su conclusión, Ratzinger comenzó a hablar de un «falso espíritu conciliar» (Konzils-Ungeist) y a hacer un balance bastante negativo de su recepción. Frente a las posiciones con­trapuestas de progresistas y conservadores, Ratzinger ha subrayado la rigurosa continuidad del concilio Vaticano ii con los concilios anteriores, de los que re­coge literalmente su doctrina en puntos decisivos. Ratzinger se ha entregado a la defensa de la verdadera interpretación del Concilio y a la salvaguarda de la unidad y continuidad de la Iglesia. Por permanecer fiel a sí mismo y al Concilio, fue considerado «progresista» durante el Concilio y tildado, después, de «conservador».

Más docencia universitaria. Ratzinger vivió el Concilio entre Münster y Roma. En 1966 recomenzó a dar clases en Tubinga. El ambiente universitario aparecía cada vez más agitado y oscuro. En 1968, cambió el «paradigma» cultural y teológico del existencialismo al marxismo; la facultad de teología era el centro ideológi­co del marxismo universitario. Ratzinger, que en su curso de cristolo­gía de 1966-1967 había intentado reaccionar a la reducción existencialista del cristianismo, ahora no sabía cómo reaccionar ante la destrucción de la teología que tenía lugar a través de la instrumentalización política marxista. Esta destrucción «era incomparablemente más radical» porque se basaba sobre una mentira y un abuso de la Iglesia y de la fe (cf. MV 114). Su estancia en Tubinga fue corta en años pero intensa en experiencias que lo iban preparando para ministerios futuros.

En 1969, Ratzinger comienza a enseñar en Ratisbona, donde no faltaban las polémicas, pero «había un respeto recíproco de fondo que es muy importan­te para que un trabajo sea fructífero» (MV 118). Durante este período de intensa actividad científica, colaboró con la Conferencia Episcopal Alemana y la Comisión Teológica Internacional, y se fraguó su separación de la revista Concilium y la fundación de la revista Communio. En los serenos y fecundos años de Ratisbona, Ratzinger experimentó la satisfacción de aportar algo nuevo a la teología. Cuando en el año 1977 todo parecía asentarse, su vida dio un vuelco. En un intervalo de tres meses, Pablo vi lo nombró arzobispo y cardenal.

Arzobispo de Munich y Frisinga. Por sentido de responsabilidad, dudó antes de aceptar el nombramiento. Se veía sin experiencia pastoral y pensaba que, finalmente, había llegado el momento en el que su obra podría aportar algo al conjunto de la reflexión teológica. Aceptó porque comprendió que en la situación extraordinaria que vivía la Iglesia, también los teólogos debían estar dispuestos a asumir el ministerio episcopal. En su ministerio conjugó armoniosamente la seriedad en afrontar los problemas y la serenidad de la fe que descubre la belleza de Dios y de la existencia humana.

Prefecto de la CDF. El 25 de noviembre de 1981, Juan Pablo ii lo nombró Prefecto de la CDF. En razón de este cargo, presidió la Pontificia Comisión Bíblica y la Comisión Teológica Internacional y pudo reforzar sus contactos con los teólogos. La CDF promueve la fe favoreciendo el diálogo entre los teólogos del mundo, alentando las corrientes positivas y ayudando a enderezarse a las otras. Defiende la fe ayudando a distinguir los auténticos progresos teológicos de otras novedades que implican una pérdida de la identidad de la fe católica.

Caridad intelectual es afrontar los problemas y buscar su solución por la vía del diálogo. La tarea ha sido difícil pues en ese período abundaban las tergiversaciones o negaciones de la fe que a él competía promover, exponer y defender. «La función de un cirujano que opera a un hombre enfermo para sanarle no es grata si el que padece la enfermedad no la reconoce. Por ello quizá su primera función tenga que ser esclarecerle los hechos y procesos que padece, que de no ser frenados o extirpados a tiempo acabarían con su vida. Ésa fue la tarea de Ratzinger al frente del dicasterio»[11].

El servicio de clarificar la fe católica es más hermoso que el de señalar errores, pero este tampoco es un deshonor. San Jerónimo hacía este elogio de san Agustín: «Has creado una expresión nueva al cristianismo en la cultura romana, y lo que es más: te detestan todos los herejes». El cardenal Ratzinger quizá se haya consolado con ese pensamiento cuando tuvo que intervenir en algunos «casos sonados», que dieron origen a la publicación de notificaciones sobre algunas obras de conocidos teólogos.

En la medida que sus responsabilidades se lo permitían, Ratzinger intervino como un teólogo más en el debate teológico y cultural del propio tiempo. De este modo, los teólogos y los obispos pudieron conocer mejor los procesos, motivos y razones que orientaban las decisiones que como prefecto debía tomar y que, en ocasiones, el Santo Padre confirmaba con su autoridad. Al pronunciarse como teólogo, se exponía al fuego de la crítica teológica y podía perfilar mejor su pensamiento en aquellos puntos en los que estaba buscando mayor claridad. Todo ello redundaba en beneficio de su tarea, como prefecto, de explicar con términos claros y precisos la doctrina de la Iglesia universal.

Ejercicio de caridad intelectual es saberse limitar a las prioridades y no dedicarse a satisfacer los propios intereses. En una carta a un amigo, un mes antes de su elección papal, escribía: «Hace ya dos años que he decidido abandonar totalmente mi actividad de conferenciante, para poder cumplir aquí debidamente mis deberes; finalmente la edad reduce la capacidad de trabajar y aquí las tareas son cada día mayores»[12].

Caridad intelectual es afrontar las tareas ingratas y difíciles con espíritu elevado y modo gentil. No fue autoritario ni quiso serlo. En la CDF favoreció el modo de trabajar colegial. Cuidó el diálogo a todos los niveles para resolver los asuntos sin recurrir a sanciones. En su misión de corregir, quiso defender a los más débiles sin dañar gratuitamente a nadie y se esforzó por mejorar el ordenamiento jurídico de la CDF para encontrar el justo equilibrio entre los derechos del individuo y el bien de la comunidad (cf. ST 102).

La seriedad de su forma de trabajar es proverbial, sobre todo cuando tiene entre manos asuntos que requieren un estudio profundo. Se mantenía abierto a la crítica y a la colaboración, pero no renunciaba a intervenir cuando era necesario, aunque las medidas fueran impopulares, y siempre en modo correcto, respetando los derechos de las personas y las normas del derecho eclesiástico (cf. ST 112).

Caridad intelectual es, también, la capacidad para revisar las propias opiniones. A los sacerdotes de la diócesis de Aosta dijo que - en el contexto de la pastoral con los fieles divorciados vueltos a casar y que desean recibir la comunión - como Prefecto invitó a diversas Conferencias episcopales y a especialistas a estudiar el problema del sacramento del matrimonio celebrado sin fe: «No me atrevo a decir si realmente se puede encontrar aquí un momento de invalidez, porque al sacramento le faltaba una dimensión fundamental. Yo personalmente lo pensaba, pero los debates que tuvimos me hicieron comprender que el problema es muy difícil y que se debe profundizar aún más» (25-VII-2005). Estas palabras revelan el esfuerzo de quien, ante un problema pastoral, trata de respetar, por una parte, el bien de la comunidad y el bien del sacramento y, por otra, trata de ayudar a las personas que sufren.

Las múltiples facetas de la caridad intelectual han ido apareciendo a través de la biografía de Joseph Ratzinger y siguen resplandeciendo en su ministerio de Pastor Universal de la Iglesia.



[1] J. Ratzinger, Mi vida. Recuerdos 1927-1977, Encuentro, Madrid 1997.

[2] Benedicto XVI, Homilía en la concelebración con los cardenales electores, Capilla Sixtina, 20-IV-2005.

[3] Cf. O. González de Cardedal, Ratzinger y Juan Pablo II, Sígueme, Salamanca 2005, 43.

[4] Traducción nuestra de la edición italiana de J. Ratzinger, Il sale della terra, San Paolo, Milano 1997.

[5] J. Ratzinger, "El problema de fondo. Entrevista de Jaime Antúnez Aldunate", Humanitas 10 (2005) numero especial, 122.

[6] J. Ratzinger, "El problema de fondo...", 123.

[7] J. Ratzinger, "El problema de fondo...", 128-129.

[8] Cf. H.U. von Balthasar, «Ancora un decennio - 1975», in Idem., Il filo di Arianna attraverso la mia opera, Jaca Book, Milano 1980, 54.

[9] Cf. J. Ratzinger, "La nueva evangelización", Ecclesia 10 (1996) 351.

[10] Cf. J. Ratzinger, "Libertad y liberación. La visión antropológica de la Instrucción Libertatis conscientia", Ecclesia 1 (1987) 463-464.

[11] O. González de Cardedal, Ratzinger y Juan Pablo II, 57-58.

[12] Carta del 12 de marzo de 2005 a Olegario González de Cardedal, en O. González de Cardedal, Ratzinger y Juan Pablo II, 61-62.

ZENIT publica el discurso de apertura de la LXXXIX Asamblea Ordinaria de la CEV pronunciado por monseñor Ubaldo Santana Sequera, arzobispo de Maracaibo y Presidente de la Conferencia Episcopal Venezolana.


A. Introducción

1. Desde su creación, hace cuatro décadas, la CEV se viene reuniendo dos veces al año para realizar sus asambleas ordinarias estatutarias. La asamblea de enero trae el sabor propio de las recientes fiestas navideñas. Son fiestas que hemos tenido la dicha de compartir con los fieles de nuestras ciudades, barrios, campos, sierras, selvas, costas y llanos, y que nos llenan siempre de ánimo y de gozo. Con ese sabor en el corazón y en nuestros labios, les hacemos llegar a toda la gran familia venezolana, y a todos ustedes nuestros colaboradores más cercanos, con quienes vamos a compartir esta semana de trabajo, en los comienzos de este nuevo año, fervientes deseos de paz junto con un vigoroso mensaje de esperanza.

2. Presento este informe para dar cumplimiento a la norma estatutaria que rige nuestro organismo colegiado. En esta oportunidad resaltaré los principales hechos ocurridos en la Iglesia y en el país el año pasado. Tomaré como hitos referenciales de lectura, algunos aspectos relevantes de la realidad mundial, los resultados del referendo del pasado 2 de diciembre y el Concilio Plenario de Venezuela releído a partir de las conclusiones recogidas en el Documento de Aparecida. Para su elaboración me he apoyado en el abundante magisterio de la CEV del año pasado y en estudios y análisis provenientes de fuentes dignas de crédito y aceptadas por la seriedad de sus investigaciones.

B. PANORAMA ECLESIAL

3. Realizamos esta asamblea en viva comunión eclesial con el Santo Padre Benedicto XVI y hacemos nuestro su llamado, formulado en los mensajes de Navidad y Año Nuevo, a trabajar juntos para hacer de nuestra tierra "una casa común" al servicio de toda la familia humana. Los miembros de la Presidencia de la CEV le agradecemos de corazón su delicado gesto de recibirnos en audiencia privada durante nuestra visita a la Santa Sede el pasado mes de abril así como las muestras de solicitud paternal y de cercanía hacia nuestras Iglesias, particularmente hacia el Sr. Cardenal Arzobispo de Caracas cuando fue víctima de agresiones físicas y verbales por parte de grupos revoltosos.

4. Durante el año pasado nuestra Conferencia desplegó una intensa actividad y se esforzó por estar presente y acompañar al pueblo de Dios en todos los acontecimientos que marcaron fuertemente la vida de la Iglesia y del país. Además de las dos asambleas ordinarias se realizaron dos asambleas extraordinarias. La Presidencia de la CEV se reunió en 15 oportunidades. Se produjeron en total 8 pronunciamientos entre exhortaciones colectivas, mensajes de Comisiones Episcopales y Comunicados de la Presidencia.

5. El año estuvo también marcado por aniversarios significativos de varios obispos y por nuevos nombramientos episcopales. Compartimos la acción de gracias de Mons. Francisco de Guruceaga por sus 40 años de episcopado, del Cardenal Jorge Urosa Savino y Mons. Nelson Martínez Rust por la celebración de sus bodas de plata de ordenación episcopal de Mons. Lowise Awad por sus 50 años de ordenación sacerdotal. Tres sacerdotes venezolanos, Luis Armando Tineo, Jesús González de Zárate y Castor Oswaldo Azuaje de la Orden de los Carmelitas descalzos, fueron nombrados obispos auxiliares de Caracas y de Maracaibo respectivamente.

6. Partieron para la casa del Padre cinco sacerdotes: El P. Otto Lohner, abad de la abadía benedictina de San José, el P. José Rivolta, fundador de los Hogares Crea, el P. Andrés Rummens, sacerdote "fidei donum" que prestó sus servicios en la arquidiócesis de Caracas, el joven presbítero Yovanny Chacón, de la diócesis de El Vigía, que se desempeñó durante tres años como vicerrector del Colegio Venezolano en Roma y el sacerdote jesuita Ramón Auz. También fueron llamados a la casa del Padre dos egregios prelados: Mons. Rafael Angel González, obispo emérito de Barinas y el Cardenal Rosalio Castillo Lara. Todos ellos de grata y meritoria recordación por los buenos servicios prestados a nuestra Iglesia.

7. Entre todos el Cardenal Castillo Lara se ha hecho acreedor de la admiración y del reconocimiento del país y de nuestras iglesias por su brillante desempeño en la Congregación salesiana, en la diócesis de Trujillo y sobretodo en la Santa Sede donde permaneció veinte años al frente de responsabilidades de gran relevancia al lado del Santo Padre Juan Pablo II. Sus brillantes servicios a la Iglesia y a la patria, dos amores a los cuales se entregó por entero hasta el final de su vida, son ejemplo e inspiración para las juventudes de hoy y de mañana.

8. A mediados de año el Santo Padre nombró a Monseñor Reinaldo Del Prete Lissot Arzobispo de Valencia. Y al final del año aceptó la renuncia de Mons. Tulio Manuel Chirivella, Arzobispo de Barquisimeto y nombró como sucesor suyo a Mons. Antonio López Castillo, hasta ahora Arzobispo de Calabozo. Mons. Tulio Manuel Chirivella nos deja un límpido y gozoso testimonio de dedicación pastoral en la conducción de dos iglesias particulares, Margarita y Barquisimeto, en la vicepresidencia del Consejo Episcopal Latinoamericano (CELAM) y en la Presidencia de la CEV. Su presencia y su dilatada experiencia pastoral seguirán siendo de gran inspiración y aliento para nuestro cuerpo episcopal. A Mons. Antonio Lopez le deseamos un fecundo ministerio pastoral en la iglesia barquisimetana que asumirá el próximo 16 de febrero.

9. Algunas de nuestras iglesias vivieron acontecimientos de gran relevancia. Destacamos el octogésimo quinto aniversario de la creación de las diócesis de Coro, Cumaná, Valencia y San Cristóbal y el quincuagésimo aniversario de la creación de la diócesis andina de Trujillo. Cada una de ellas aprovechó estas efemérides para realizar celebraciones significativas y asumir el Concilio Plenario de Venezuela. La iglesia tachirense por ejemplo celebró su Segundo Sínodo Diocesano con el lema "La Iglesia en el Táchira se renueva en espíritu y verdad" . Dentro del marco de la elevación a Basílica Menor del Santuario Nacional de Guanare, el Episcopado venezolano convocó una gran jornada de oración por Venezuela y peregrinó en pleno para poner el país entero en el corazón y en las manos de la patrona nacional, Nuestra Señora de Coromoto.

10. Hito importante en la vida de las iglesias que peregrinan en América fue la realización de la Quinta Conferencia General del Episcopado Latinoamericano y del Caribe que tuvo lugar en Aparecida (Brasil) del 13 al 31 de mayo bajo el lema: "Discípulos y misioneros de Jesucristo para que nuestros pueblos en El tengan vida". Jesucristo camino, verdad y vida" (Jn 14,6). La Conferencia fue inaugurada por el Santo Padre Benedicto XVI. La delegación venezolana estuvo integrada por ocho obispos, 2 sacerdotes y dos laicos. También asistieron dos sacerdotes y un laico en representación de otros organismos internacionales. Todos estuvimos concordes en llevar como aporte principal las conclusiones de nuestro Concilio Plenario.

11. La Quinta Conferencia fue ante todo una experiencia intensa de comunión eclesial del episcopado continental en torno a la figura y al magisterio del Santo Padre y bajo el cobijo de Nuestra Señora de Aparecida; una profunda vivencia espiritual en torno a la Palabra, la Eucaristía y la oración compartida diariamente con los peregrinos; una renovada toma de conciencia de la responsabilidad de los pastores de evangelizar más profundamente el continente y de encontrar caminos inculturados para formar discípulos y misioneros de Jesucristo; una búsqueda atenta y acuciosa de nuevos derroteros para llevar el Evangelio al corazón de las nuevas realidades y mejorar la calidad de vida integral de nuestros pueblos. El Documento Final que recoge las conclusiones y las principales intervenciones magisteriales del Santo Padre ha sido publicado por la CEV. Esperamos que tenga una amplia difusión.

12. En el mes de julio pasado se llevó a cabo en la Habana, Cuba, la XXXI Asamblea General del Consejo Episcopal Latinoamericano y del Caribe (CELAM) en la que se hizo un primer balance de Aparecida y se eligieron las nuevas autoridades del organismo continental para el cuatrienio 2007-2011. Fue de gran complacencia para nuestro episcopado que saliera elegido primer vicepresidente Mons. Baltazar Porras Cardozo. Interpretamos esta elección como un gesto de apoyo a nuestra Conferencia Episcopal y un legítimo reconocimiento del inspirado y sólido liderazgo que Mons. Porras ha venido desplegando dentro del episcopado latinoamericano y del Caribe. Dos obispos venezolanos más, Mons. Mariano Parra Sandoval, Responsable de la Sección Juventud (Departamento de Familia y Vida) y Mons. José Luís Azuaje, Responsable de la Sección de Laicos (Departamento de Justicia y Salud) completan la presencia de nuestro episcopado en el CELAM.

13. Felicitamos a la Compañía de Jesús y al Centro Gumilla por el septuagésimo aniversario de la revista SIC, tiempo extraordinario de vigencia y proyección para una revista que se ha caracterizado por una lectura crítica de la actualidad venezolana y latinoamericana desde una perspectiva global y cristiana.


C. LOS OBISPOS Y LA SITUACION DEL PAIS

14. Acabamos de vivir un año de gran trascendencia para el presente y futuro de nuestra nación. La vida nacional giró en torno al debate que suscitó la propuesta de Reforma Constitucional presentada por el Señor Presidente de la República y cuya intención primordial apuntaba hacia la transformación constitucional de Venezuela en un Estado socialista. El anuncio provocó un corto pero intenso debate, el surgimiento de apasionados espacios de participación y la irrupción protagónica de nuevos actores en la vida política del país, en particular del esperanzador movimiento estudiantil.

15. Los Obispos de la Conferencia Episcopal Venezolana consideraron que era también su deber intervenir. Lo hicieron en su calidad de legítimos pastores de todos los católicos, no como operadores o analistas políticos y menos aún como defensores de un determinado bloque partidista. Por tal motivo son injustificados tanto los insultos, las descalificaciones y los ataques de los que fue objeto nuestra institución por parte de las altas esferas del Gobierno Nacional, particularmente a raíz de nuestra Exhortación del pasado 19 de octubre así como la averiguación administrativa, abierta el pasado 30 de noviembre por el Consejo Nacional Electoral por una supuesta alineación del organismo episcopal con uno de los bloques partidistas.

16. En sus intervenciones el Cuerpo Episcopal Venezolano siempre procuró tener presente a todos los católicos, cualquiera que fuera su militancia partidista o simpatía electoral y fundamentar sus orientaciones en la fe cristiana, las enseñanzas del Evangelio y la Doctrina Social de la Iglesia. Tras orar, reflexionar juntos y consultar otros sectores eclesiales, los Obispos hemos entendido que el mejor servicio que debemos darle a nuestra patria, en estos momentos de antagonismos y fuertes divisiones entre los venezolanos, es el de mantenernos unidos, de trabajar por la reconciliación del país, de construir puentes de entendimiento entre los sectores en conflicto y aportar valores y principios éticos para la construcción de una cultura de la paz y de la solidaridad.

17. Con relación al tema de la Reforma Constitucional, el criterio que guió la participación del episcopado fue el de señalar que ante la trascendencia de la propuesta, que rebasaba el marco de una simple reforma, era necesario contar con más tiempo para llevar a cabo un debate reposado y abierto. Consideró asimismo importante invitar a los católicos y a la opinión pública en general a reflexionar sobre los diversos significados del término "socialismo del siglo XXI" y sobre la distinción entre los distintos modelos de regimenes socialistas democráticos, de amplia vigencia y aceptación en Europa y en algunos países de América y el cuestionado y peligroso "socialismo real" o comunismo.

18. La Reforma contenía sin dudas avances en algunas materias sociales como por ejemplo la reducción de la jornada de trabajo a 36 horas, la creación de un fondo de estabilidad social para trabajadores y trabajadoras por cuenta propia para que pudieran gozar de los derechos laborales fundamentales, el fortalecimiento de los derechos culturales, y territoriales de los grupos originarios. Lamentablemente estos avances no pudieron ser aceptados porque los electores no tuvieron la opción de votar por ellos separadamente.

19. Entendemos que a través del mismo proceso comicial y del resultado de las votaciones el pueblo venezolano, en su conjunto, ha dado una nueva y gran lección de madurez democrática. Una lección muy clara: la mayoría de los venezolanos quiere avanzar; no quiere ni dar saltos al vacío, ni estancarse ni volver atrás. Pero quiere caminar por senderos democráticos y no bajo sistemas que coarten sus libertades fundamentales. Rechaza la violencia, el cultivo del odio y de la lucha de clases como herramientas para dar saltos históricos. Ahora le toca a nuestros gobernantes, a los grupos opositores y a los líderes en general sacar las debidas consecuencias. Es hora de unirse, de reconciliarse y de ponerse a trabajar juntos al servicio de un proyecto de país consensuado que busque el bien de todos, sin exclusión, particularmente de los más pobres.

20. Hay que seguir apostando por el poder del diálogo constructivo entre los venezolanos. La división ha alcanzado cuotas inquietantes. Es urgente emprender junto con creyentes de otras confesiones iniciativas que reconstituyan el tejido de las buenas relaciones entre los sectores y grupos enfrentados. Será imposible ganarle la guerra a la corrupción si no fortalecemos la autonomía de los Poderes Públicos; si no emprendemos acciones contundentes para fortalecer la familia como núcleo fundamental de la sociedad y santuario de la vida; si no mejoramos la calidad de la educación desde el preescolar hasta el bachillerato y en particular la educación técnica media y superior; si no favorecemos por fin la transmisión de valores ciudadanos, morales y religiosos a través de los Medios de Comunicación Social, de la formación ciudadana desideologizada y de los Programas de Educación Religiosa Escolar.

21. Son bienvenidos gestos como el de las medidas de indulto y amnistía dictadas a fin de año por el Presidente en favor de venezolanos procesados y/o condenados por motivos políticos. Este tipo de medida debiera incluir también al politólogo Nixon Moreno, quien desde la Nunciatura Apostólica, en la que se introdujo el pasado 13 de mayo, viene solicitando asilo diplomático. La CEV ha manifestado en reiteradas oportunidades su apoyo y su solidaridad a las gestiones desplegadas por el Señor Nuncio Apostólico, Mons. Giacinto Berloco para obtener el salvoconducto. Sería un valioso gesto de reconciliación favorable para la paz en Venezuela extender estas medidas a los comisarios y a los policías presos.

22. Los principales desafíos y las correspondientes líneas pastorales que deben asumir los cristianos para evangelizar estos tiempos están claramente señalados en los documentos del Concilio Plenario de Venezuela, particularmente en el documento de la Evangelización de la Cultura: el empobrecimiento de la población, el deterioro y la fragilidad progresivos de la institucionalidad y el estado de derecho; la coexistencia desigual de las culturas nacionales, el reconocimiento efectivo de su igualdad para construir una comunidad nacional abierta a la integración latinoamericana y mundial en justicia, solidaridad y paz; la grave crisis de vigencia de los valores éticos de la vida, la verdad, la justicia, la libertad, la solidaridad, la paz a fin de promover una auténtica cultura de la vida, de la solidaridad y de la fraternidad mediante la educación en valores; la falta de coherencia entre la fe y la vida .

23. Uno de los aspectos que requiere una acción más comprometida por parte de la Iglesia es el de los derechos humanos. A pesar de indudables avances en el campo de los derechos económicos, sociales y culturales en estos últimos años se siguen presentando en Venezuela preocupantes violaciones a los derechos fundamentales de la persona humana. Preocupa la persistencia de la inseguridad civil y jurídica, la lentitud en la administración de la justicia, la precaria situación de los detenidos por motivos políticos, las condiciones infrahumanas de vida de los procesados y de los condenados en los retenes y centros penitenciarios del país y el creciente e incontrolable flagelo de la corrupción . La conmemoración del cuadragésimo aniversario de la Declaración Universal de los Derechos Humanos por parte de la Organización de las Naciones Unidas es una ocasión para que los venezolanos en general nos sensibilicemos más por este tema y para que los creyentes de las distintas confesiones cristianas renueven su compromiso en favor de las víctimas de tantas violaciones. Son valiosas a este respecto las orientaciones que la Comisión Episcopal de Pastoral Social acaba de publicar con motivo de este aniversario.

24. Otro punto que no nos puede dejar indiferentes es el creciente deterioro de las relaciones entre los gobiernos de Venezuela y Colombia. Nuestros países están estrechamente enlazados por un patrimonio histórico común, por importantes intercambios sociales, económicos y culturales y la masiva presencia de emigrantes neogranadinos en Venezuela. Por ello hay que desplegar todos los esfuerzos necesarios para resolver pacíficamente las diferencias y fortalecer las instituciones que le brindan una atención integral a las fronteras compartidas. Los vacíos de gobernabilidad, el mal funcionamiento de los servicios públicos, la ausencia de organismos de seguridad y defensa han transformado nuestras fronteras en tierras de nadie, donde operan libremente los grupos irregulares, campean los negocios ilícitos particularmente el lavado de dinero y el narcotráfico y se cometen impunemente toda clase de tropelías y abusos contra las poblaciones y las propiedades.

25. Además de todas las acciones que emprendamos para buscar soluciones firmes a estos problemas, debemos intensificar nuestra oración para pedirle al Padre, rico en perdón y misericordia, que toque los corazones de todos los integrantes de los grupos irregulares en armas, de los narcotraficantes, de los sicarios, de los secuestradores y extorsionadores profesionales para que abandonen actividades tan destructivas y se integren positivamente en sus respectivas sociedades nacionales.

26. Nuestra nación no es una isla en el continente ni tampoco en el mundo. Su condición de país petrolero lo obliga a asumir un rol conciente y responsable en el delicado tema de la gestión de los recursos energéticos que posee y de los programas de integración regional en marcha. Tampoco escapa al impacto y a los profundos cambios que están produciendo en todos los órdenes de la civilización actual algunos fenómenos como por ejemplo las migraciones masivas, la ruptura del equilibrio ecológico planetario y la imposición unilateral de sistemas económicos globalizadores que causan profundas desigualdades sociales y llevan a la destrucción y a la muerte millones de seres humanos. Se trata de problemas que no podemos resolver solos ni unilateralmente

27. Debemos dar más apoyo a las iniciativas eclesiales en curso, en concreto a los programas del CELAM sobre pastoral de fronteras, la Amazonía continental y la globalización de la cultura de la vida, de la paz y de la solidaridad. Urge asimismo respaldar el trabajo conjunto que están realizando las diócesis de la frontera colombo-venezolana y los encuentros de los agentes pastorales que trabajan en el campo de los derechos humanos. Además se requiere emprender labores comunes entre las Conferencias Episcopales de ambos países, a través de sus directivas y comisiones episcopales, para desarrollar proyectos y servicios pastorales en favor de las comunidades fronterizas. En ese mismo orden de cosas merecen nuestro apoyo las gestiones humanitarias que los gobernantes de ambos países desarrollen para pacificar las fronteras, integrarlas y lograr la liberación de tantas personas secuestradas por grupos en armas.

28. Para atacar estos problemas en sus causas estructurales es de gran urgencia que los foros y las cumbres mundiales enderecen sus esfuerzos a crear alternativas para superar una economía globalizada incapaz de garantizar un desarrollo humano integral; den cumplimiento cabal al objetivo del milenio de reducir a la mitad el número de personas hambrientas para el 2015 y se empeñen con más consistencia en cancelar o al menos en reducir drásticamente el peso de la deuda externa, que se ha vuelto una nueva forma de esclavitud.

D. Conclusión: La opción por la aplicación del CPV

29. El principal reto que tiene en este momento nuestra iglesia es bajar el Concilio Plenario de Venezuela a las bases . Es de crucial importancia que al inicio de este nuevo año entremos con decisión en la aplicación del Concilio Plenario de Venezuela y nos aprestemos a asumir con todos nuestros hermanos de América el gran proyecto de Misión Continental brotado de la Conferencia de Aparecida. Estamos caminando muy lentamente. Si bien es cierto que le corresponde a cada iglesia particular asumir las orientaciones conciliares no es menos cierto que en el Concilio hemos recibido la llamada del Espíritu Santo a dar testimonio de comunión eclesial y a trabajar más concertadamente formulando los proyectos y creando los organismos nacionales mas apropiados.

30. Hago un llamado a todos mis hermanos Arzobispos y Obispos, a todos nuestros presbíteros, consagrados, agentes pastorales y todas nuestras comunidades eclesiales para que nos dediquemos a ejecutar una de las decisiones mayores que tomamos en el Concilio Plenario: la de elaborar un proyecto pastoral nacional en el que puedan integrarse los respectivos proyectos diocesanos. Tres documentos son fundamentales para estructurar este proyecto. El documento sobre "la Proclamación profética del Evangelio de Jesucristo en Venezuela (PPEV)" para definir los desafíos nucleares. El de "la Comunión en la vida de la Iglesia en Venezuela (CVI)" para la necesaria conversión eclesiológica y la asunción de la espiritualidad de comunión, fraternidad y solidaridad y el de "Instancias de comunión del Pueblo de Dios para la Misión (ICM)" para identificar los niveles eclesiales donde se ha de implantar el proyecto pastoral.

31. La agenda de nuestra asamblea lleva una fuerte impronta misionera. Elaboraremos los aportes de la CEV sobre la Misión Continental propuesta por la Conferencia y el Documento de Aparecida. Estudiaremos el proyecto del Plan Misionero Nacional que nos presentará la Comisión Episcopal de Misiones. Avanzaremos en la concreción del compromiso del diezmo misionero asumido en el Concilio Plenario. Elegiremos la delegación que nos representará en el III Congreso Misionero de América que se realizará el próximo mes de agosto en Quito. Elaboraremos en dimensión misionera el proyecto de Año Paulino tomando en cuenta la propuesta de la Santa Sede. También abriremos un espacio para hacer memoria agradecida por los 40 años de vida y de trabajo de la CEV. Terminaremos de darle forma operativa al Instituto Nacional de Pastoral, pieza clave para la formación de los numerosos agentes pastorales requeridos para llevar adelante la Nueva Evangelización.

32. Concluyo este informe compartiendo una noticia que regocija toda Venezuela: la beatificación de la Madre Candelaria de San José, fundadora junto con Mons. Sixto Sosa de las Hermanitas de los Pobres de Altagracia de Orituco, más popularmente conocidas como Hermanas Carmelitas Venezolanas o Hermanas de la Madre Candelaria. Es la segunda venezolana, con la Madre María de San José, en subir a los altares. Que el anuncio de esta beatificación nos estimule a asumir con ánimo y esperanza esta asamblea, consolide nuestra vida colegial y nos fortalezca para dar el testimonio de unidad, de valentía profética y de fraternidad solidaria, signos que nuestros hermanos sacerdotes, diáconos, seminaristas, personas consagradas y sobre todo los laicos y laicas están esperando de nosotros. Que el amor del Espíritu Santo que guió e inspiró a la Madre Candelaria penetre en el corazón de nuestras familias cristianas para que surjan de ellas muchos santos amigos de Dios y profetas que renueven la juventud de nuestra Iglesia. Bajo la fascinación que nos produce esta extraordinaria cristiana gracitana declaro inaugurada la octogésima novena Asamblea Ordinaria de la Conferencia Episcopal Venezolana. Muchas gracias.


Caracas, 7 de enero de 2008

+ Ubaldo R. Santana Sequera
Arzobispo de Maracaibo
Presidente de la CEV

Publicado por verdenaranja @ 23:01  | Hablan los obispos
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Artículo publicado el EL DÍA por el año 1989 del que se había hecho una fotocopia que se ha conservado hasta ahora.

Las fechas de la Semana Santa



CERCANA la Semana Santa es frecuente que un amplio sector de la población se pregunte qué normas o sistema se siguen para fijar, cada año, las fechas en que deben situarse los días de la magna celebración.

Todo el mundo tiene una vaga idea del importante papel que en ello juega el plenilunio, pero casi nadie conoce, a ciencia cierta, de qué se trata, ni si ello tiene relación con la primavera... que sí la tiene.

Vamos, pues, a esbozar las normas y el sistema utilizados para precisar la fecha del domingo de Resurrección, y por ende de toda. la Semana Santa. Las primeras, basadas, efectivamente, en la luna y en el equinoccio vernal o de primavera, y el segundo consistente en la obtención de unas fórmulas matemáticas muy sencillas.

Como obligado preámbulo indiquemos que el primitivo año romano de 304 días estaba formado por 10 meses, 4 de 31 días y 6 de 30, a los que se añadieron más tarde otros dos: Januarius, que pasó a ser el primero, y Februarius, al que se asignó el último lugar y que se acogió a la protección de Neptuno.

El año resultante, con 4 meses de 31 días, 7 de 29 y 1 de 27, todos ellos, como puede observarse, con números nones de días —señal de buen augurio—, era, no obstante, corto. Lo que se trató de evitar con la adición, cada dos años, del llamado mes mercedonio, de 22 ó 23 días, que había de intercalarse en febrero. El conseguido así fue entonces un año demasiado largo.

Por fin, el año 707, Julio César ordenó la reforma del calendario conocida con su nombre —«juliana»—, que llevó a cabo el astrónomo Sosígenes. En la misma sólo se producía el error de 1 día cada 128 años. Sin embargo, ello provocaba que, al cabo de los siglos, el equinoccio vernal se fuera desplazando hacia el comienzo del año.

El 325, en que se celebró el Concilio de Nicea, el equinoccio
vernal coincidió con el 21 de marzo. Y al realizarse en 1582 la reforma del calendario dispuesta por el Papa Gregorio XIII, llamada por ello «gregoriana», se fijó definitivamente, mediante las oportunas correcciones, en dicho día 21 de marzo el equinoccio de primavera.

La regla que define nuestro año actual es la siguiente: Todo año se considera de 365 días, excepto cuando el número formado por sus dos últimas cifras es divisible por 4, en que cuenta con un día más, el cual se añade a los 28 de febrero, llamándose, entonces, bisiesto. Los años que expresan número exacto de siglos (1700, 1800, 1900, etc.), no se consideran bisiestos a menos que el número de siglos sea divisible por 4, como ocurre, por ejemplo, con los años 1200, 1600 ó 2000.

Finalmente, completemos los datos aún necesarios para concretar las fechas de la Semana Santa, indicando, también, que el año lunar o sinódico está formado por 12 lunaciones de unos 29'8 días cada una; en total, 354 días que lo diferencian en 11 días y cuarto, aproximadamente, de los 365 que forman el año solar. Por su parte, el mes lunar, mes sinódico o lunación es el tiempo que emplea la luna desde su conjunción con el sol (luna nueva) hasta la siguiente.

Conocido lo expuesto, las condiciones que ha de reunir la fe-cha de la Pascua de Resurrección, según el Concilio de Nicea, son:

1°) Tiene que ser domingo.

2°) Este domingo ha de ser el siguiente al décimocuarto día de la luna pascual. Y si dicho día coincide con domingo, se entenderá el siguiente.

3°) La luna pascual es aquella cuyo décimocuarto día (primero de luna llena) tiene lugar en el equinoccio vernal o inmediatamente después del mismo.

Y 4°) El equinoccio vernal o de primavera tiene lugar el 21 de marzo,

De dichas condiciones se de duce, a su vez, lo que sigue:

1°) El domingo de Resurrec ción nunca puede ser anterior al 22 de marzo. En efecto, si la luna llena coincide con el 21 de marzo, la luna nueva se hubiera producido el 8, y la luna nueva pas-cual no puede ser antes del 8 ya que de ser así la luna tendría 14 días antes del 21 de marzo, y entonces no sería luna pascual.

2°) El domingo de Resurrección nunca puede ser posterior al 25 de abril. En efecto, el día 14 de la luna pascual tendrá lugar lo más tarde posible 29 días después del 20 de marzo, puesto que 29 días es una lunación. Ahora bien, 29 días después del 20 de marzo es el 18 de abril, y si este día cae en domingo, el de Resurección debe celebrarse el domingo siguiente, es decir, el 25 de abril. Este es, pues, el día más avanzado de abril que puede coincidir con la Pascua de Resurrección.

Y todo ello se resume así: Por decisión del Concilio de Nicea, la Pascua debe celebrarse el primer domingo después del plenilunio que sigue al equinoccio de primavera, y no puede ser anterior al 22 de marzo ni posterior al 25 de abril.
Evidentemente, el calendario eclesiástico es lunisolar y se rige por la Pascua de Resurrección, que no coincide con la Pascua judía. Respecto a la fecha acordada para el equinoccio vernal, ésta no siempre se ajusta a la astronómica. Y en cuanto al nombre de Pascua, inicialmente recordó el paso de Jehová por Egipto, con la muerte de los primogénitos ' egipcios en tanto quedaban indemnes los de los hebreos. Sobradamente conocida, es la fiesta más importante de este pueblo, y conmemora el fin del cautiverio en poder del Faraón y el milagro del Mar Rojo.

En la actualidad, la Iglesia cele-bra tres solemnidades con el nombre de Pascua: la de Resurrección o «Florida», que deter-mina las fiestas movibles del año litúrgico; la de Reyes, llamada también «de los Negros», y la de Pentecostés, conocida, asimismo, por «Pascua granada».

Sólo nos resta ya reseñar, sucintamente, algunas de las fórmulas matemáticas ideadas para conocer el domingo de cada año en el que debe situarse la Pascua de Resurección. Las más sencillas son las de Gauss (1880), que se obtienen del siguiente modo:
Llamando «N» al número que indica el año de que se trata, es preciso hallar los restos enteros de las cinco divisiones siguientes:

N
-----=
19

N
A.--=
4

N
B.--=
7

19A+X
C.-------=
30

2B+4C+6D+Y
D.-------------=E.
7




En las cinco divisiones indicadas anteriores, las letras «X» e «Y», tiene los valores fijos de 24 y 5, respectivamente, válidos para todos los años comprendidos entre 1900 y 2099, ambos inclusive. Pues bien, obtenidos los cinco restos enteros mencionados y a los que hemos llamado: A, B, C, D y E, el domingo de Resurrección cae:

o bien en: 22 + D + E, del mes de marzo, o bien en: D + E — 9, de abril.

Aplicando estas fórmulas es muy fácil obtener las fechas de los domingos de Resurrección, que desde el ano próximo y hasta el año 2000 son los siguientes: En 1990, el 15 de abril. En 1991, el 31 de marzo. En 1992, el 19 de abril. En 1993, el 11 de abril. En 1994, el 3 de abril. En 1995, el 16 de abril. En 1996, el 7 de abril. En 1997, el 30 de marzo. En 1998, el 12 de abril. En 1999, el 4 de abril y el año 2000, el 23 de abril.

Ocho días antes de cada uno de dichos domingos tiene lugar el de Ramos, y cuarenta antes de éste, el miércoles de Ceniza, que inicia la cuaresma. La penultima 1 semana de ésta es la de Pasión 1 y la última, la Semana Santa. A su vez, el jueves comprendido entre los domingos 5° y 6° después
del de Pascua, se celebra la Ascensión, y el domingo 7° es el de Pentecostés. El que le sigue es la Trinidad y el jueves posterior. el Corpus.

Si con lo expuesto hemos conseguido aclarar una cuestión que para muchos lectores siempre resultó confusa y enmarañada, cuando no totalmente desconocida, nos daremos por satisfechos.

• José Félix Navarro.


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Textos bíblicos, meditaciones y oraciones para el día sexto del octavavio por la Unidad de los Cristianos, sacado del folleto para la Celebración de la Semana de Oración por la Unidad.

Orad siempre para obtener
la gracia de colaborar con Dios


«Estad siempre alegres. No ceséis de orar» (1 Ts 5, 16)


2 Sm 7, 18-29: La oración de alabanza y de alegría de David
Sal 86: Señor, escucha
1 Ts 5 (12a), 13b-18: Estad siempre alegres
Lc 10, 1-24: El envío de los setenta y dos discípulos

Comentario

En la oración modelamos nuestra voluntad según Dios y participamos así en la realización de su deseo. Tenemos necesidad de que el Espíritu Santo cambie el corazón de los creyentes y nos dé la gracia de colaborar con Dios y participar en su misión y proyecto de unidad. Mientras pedimos sin cesar por eso, somos conscientes de que son necesarios más obreros para la cosecha. Con motivo de numerosos encuentros ecuménicos, y en particular del A'ational Workshop on Christian Unity que se celebra todos los años en los Estados Unidos, se destacó la necesidad de promover la participación de los jóvenes para que el movimiento ecuménico pueda prosperar hoy y en las generaciones futuras. Es necesario que aún más obreros conozcan la alegría de la oración para contribuir a la obra de Dios.

Las lecturas del sexto día nos ayudan a comprender mejor lo que significa trabajar en el servicio del Evangelio. David, sorprendido de ser elegido por el Señor para participar en la edificación de un espléndido templo, afirma: «¿De verdad. Dios podrá vivir sobre la tierra?» y concluye: «Quieres ahora bendecir la casa de tu criado, para que permanezca siempre en tu presencia».

El salmista ruega: «Señor, enséñame tu camino, para que te sea fiel, guía mi corazón para que tema tu nombre. Señor Dios mío, te daré gracias de todo corazón, daré gloria a tu nombre por siempre».

En el envío de los setenta y dos discípulos, Jesús confirma que gracias a ellos y a todos los que creerán en El a través de su palabra, su paz y la buena. noticia que declarará que «el Reino d.e Dios ha llegado hasta nosotros» serán anunciadas al mundo. Cuando sus discípulos vuelven contentos de nuevo, aunque también traen la experiencia del rechazo, Jesús se alegra de sus éxitos al someter los demonios: es necesario seguir extendiendo la noticia, sin detenerse.

Dios quiere que su pueblo sea uno. Como los cristianos de Tesalónica, se nos exhorta a ser «siempre alegres» y a orar «sin cesar», manteniendo la esperanza de que, si nos comprometernos plenamente a colaborar con Dios, se realizará por fin la unidad según su voluntad.


Oración

Señor Dios, en la perfecta unidad de tu ser, guarda en nuestros corazones el ardiente deseo y la esperanza de la unidad para que nunca dejemos de trabajar al servicio de tu Evangelio. Te lo pedimos por Jesucristo nuestro Señor. Amén.
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Publicado por verdenaranja @ 22:10  | Migraciones
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SEMINARIO DIOCESANO
La Laguna. Tenerife


13 de Enero de 2008


Querido hermano/a:

Aprovecho la ocasión del Año Nuevo para desearte que el Señor te siga bendiciendo con el don del Espíritu Santo y te acompañe en todas tus tareas pastorales. Recibe un caluroso saludo en nombre propio y del equipo de formadores.
Como sabemos la animación vocacional debe ser permanente en nuestras acciones pastorales en orden a ir potenciando en nuestras comunidades una "cultura vocacional". Con el deseo de compartir esta misión que nos encomienda el Señor te doy a conocer algunas informaciones pueden ayudar en este camino:

a) El día 27 de enero se celebrará a las 12,30, en la capilla del Seminario, la colación de los ministerios de Lector y Acólito a un grupo de seminaristas.

b) El 1° de marzo, sábado, a las 11,00, en la parroquia de Ntra. Sra., de la Concepción en La Laguna, serán ordenados presbíteros tres de nuestros actuales diáconos.

c) El día del Seminario se adelanta este año al 9 de marzo. Para realizar lo mejor posible la campaña vocacional pedimos la ayuda y la comprensión de todos a la hora de la visita de los seminaristas. Es necesario hacer un esfuerzo para realizar lo más convenientemente posible este deber para con nuestra diócesis. Se ha escogido como lema "Si escuchas hoy su voz". Ya enviaremos los materiales y las fechas en que los seminaristas visitarán las distintas comunidades.

d) Te adjunto los siguientes materiales para que cada uno pueda pedir la cantidad que desee:

• Un tríptico donde se da a conocer con sencillez el Seminario.
• Un díptico que pretende potenciar los Amigos del Seminario.

e) Entre el 12 y el 16 de mayo celebraremos unas jornadas vocacionales dirigidas a todo el pueblo de Dios, estarán animadas por nuestro Obispo Emérito Don Damián que se haría presente en cada una de las islas de nuestra diócesis. Ya enviaremos el calendario oportuno.

f) Dado que estamos celebrando el año dedicado a la parroquia nos agradaría saber en qué parroquias se celebra la oración por las vocaciones para confeccionar un mapa de oración vocacional. Por otro lado, si alguna comunidad desea hacer la oración en el Seminario nos lo comunica ya que todos los jueves se expone el santísimo y se celebra la Eucaristía a las 6,30 de la tarde. Nos sentiríamos felices y agradecidos por su visita.

Sin otro particular recibe nuestro agradecimiento por cuanto haces a favor del Seminario. Cuenta con nuestra oración.

domingo, 20 de enero de 2008
El Vicario General de la Diócesis de Tenerife nos envía el segundo artículo del obispo sobre el día del migrante y
refugiado.


De parte del Obispo

“LOS JOVENES INMIGRANTES”



En la Iglesia Católica se celebra hoy la “94 Jornada del Emigrante y el Refugiado”. Si bien está circunscrita al ámbito eclesiástico, esta Jornada tiene una gran proyección social ya que se educa y exhorta a los fieles en la acogida y el amor a los inmigrantes -sean o no cristianos- y se les pide colaboración económica para ayudarles en sus necesidades a través de las obras sociales de la Iglesia. La migración es un fenómeno humano que siempre se ha dado en la historia. Los canarios en otras épocas hemos sido emigrantes; ahora recibimos inmigrantes. Como es lógico, no podemos ignorar el hecho, ni ser indiferentes ante el mismo, como si no existiera. La Iglesia, como lo ha hecho siempre, también se preocupa por los inmigrantes y se implica directamente con acciones concretas.

Actualmente, el incremento del número de inmigrantes en España (más de 751.000 en el año 2007) despierta no pocos interrogantes sobre este fenómeno de gran repercusión social con sus aspectos positivos y negativos. Es evidente que los flujos migratorios hacia un determinado país o región no pueden ser un proceso ilimitado. Tarde o temprano se produciría un grave daño tanto para el lugar de acogida como para los propios inmigrantes. Por eso, es muy importante que la administración pública regule -y regularice- a las personas que pueden ser admitidas de acuerdo con las necesidades y posibilidades que ofrece un determinado territorio. Pero esta cuestión (nada fácil de resolver) no puede ser excusa para cruzarnos de brazos y no hacer todo aquello que esté en nuestra mano para ayudar a quien lo necesite, ya que la razón última para la acogida y ayuda a las personas inmigrantes ha de ser siempre no tanto la situación legal o jurídica, sino la igual dignidad de toda persona y sus derechos fundamentales y, además, para un cristiano, el mandato del amor fraterno. En este sentido van las reflexiones que les ofrezco en este breve artículo.
Para esta ocasión el Papa Benedicto XVI ha propuesto como tema de reflexión: “Los jóvenes migrantes” y ha escrito un Mensaje en el que pone de manifiesto como “el amplio proceso de globalización del mundo lleva consigo una necesidad de movilidad que impulsa también a muchos jóvenes a emigrar y a vivir lejos de sus familias y de sus propios países”. Esta es una realidad que a nuestras islas le toca de cerca. También a nuestra tierra llegan jóvenes de distintos lugares del mundo, unas veces con su familia y en otros muchos casos vienen solos. De éstos que no vienen acompañados, como ya sabemos, muchos son menores de edad y están bajo la tutela del Gobierno Autonómico en los distintos centros habilitados para ello que, por cierto, están a tope de ocupación.

Estamos acostumbrados a oír hablar de los menores provenientes de África, pero no hay que olvidar el gran número de jóvenes inmigrantes que viven entre nosotros y que no están en los centros de acogida, bien porque ya son mayores de edad o porque —sin son menores— están con algún familiar. Además, a estos jóvenes, propiamente dichos, hay que añadir un gran número de niños y adolescentes que están en edad escolar y que asisten a los colegios junto con los alumnos canarios y, en este sentido, hay que alabar el esfuerzo que realizan los profesores para realizar su labor educativa con alumnos de distintos países, ofreciendo caminos formativos de integración apropiados a sus necesidades.

Esta realidad de los jóvenes inmigrantes se da ampliamente entre nosotros. En las escuelas, en los lugares de trabajo, en las parroquias, en los centro de ocio,… nos encontramos con niños, adolescentes y jóvenes inmigrantes. Están creciendo, se están educando, están trabajando en nuestra tierra y aportando su capital humano al desarrollo y bienestar común de todos los canarios. Seguramente muchos de ellos formarán una nueva familia y se quedarán aquí para siempre, como en otro tiempo hicimos los canarios en Cuba y Venezuela. Con su espíritu de superación y con sus valores culturales están contribuyendo al progreso de nuestra tierra y podrán hacerlo mucho más en el futuro si, ellos y nosotros, somos capaces de llegar a una convivencia estable sin recelos mutuos, lo cual no es fácil para ninguna de las dos partes, pues hay que pasar de una mentalidad de “acogida” y de “soportar su presencia”, a una de “integración”, por la cual el extranjero se convierte en ciudadano de pleno derecho y con los deberes correspondientes, aunque tenga un origen, raza, cultura o religión diferente. No lo dudemos, también los jóvenes inmigrantes son el futuro de nuestras islas.
Por eso, porque constituyen ya una realidad palpable en nuestro entorno, porque los jóvenes inmigrantes son personas frágiles y porque son parte de nuestro futuro, estamos obligados a apoyarles en todo lo que necesiten para su plena integración y desarrollo personal, pues en la práctica muchos de ellos pasan por enormes dificultades. Todos: las autoridades, la sociedad civil, el sector privado, la Iglesia, las ONGs, y también los propios emigrantes y sus países de origen, deben implicarse para que la migración constituya un factor positivo. Apoyarles significa ofrecerles formación hasta el límite de sus capacidades, significa darles la documentación necesaria, significa ofrecerles contratos de trabajo justos, significa atención sanitaria, significa acogida y participación en la vida de la sociedad y de la Iglesia. Porque, como recuerda la Comisión Episcopal de Migraciones: “A estos inmigrantes, desarraigados de su tierra y de su familia, se les une a veces a su condición la de parado e indocumentado. En muchos aspectos son como seres inexistentes. Esto los coloca en una situación de extrema vulnerabilidad y de indefensión absoluta, especialmente a las mujeres, cuya presencia tiene un peso cuantitativo muy fuerte en la inmigración española de los últimos años”.

En este campo la Iglesia también tiene un importante papel que realizar a través de las parroquias en las que viven los inmigrantes, especialmente si son cristianos, ya que “la parroquia, por su condición de familia, comunidad, por su capacidad de prestar numerosos y variados servicios a la persona, y por estar siempre «abierta» o «en guardia», se encuentra en una situación privilegiada para ser el primer espacio de encuentro de los inmigrantes con la Iglesia de su nuevo país. Por otra parte, una parroquia viva y con espíritu misionero no se conformará con estar a la espera de los que vengan, sino que saldrá al encuentro de todos, especialmente de los más necesitados” (Comisión Episcopal de Migraciones). Todos los católicos debemos secundar las palabras del Papa en su Mensaje: “Invito a las comunidades eclesiales de llegada a que acojan cordialmente a los jóvenes y a los pequeños con sus padres, tratando de comprender sus vicisitudes y de favorecer su integración”.


† Bernardo Álvarez Afonso
Obispo Nivariense


Textos bíblicos, meditaciones y oraciones para el Octavario, sacados e folleto apra la celebración de la Semana de Oraciones por la Unidad de los Cristianos.


Día quinto

Orad sin cesar con un corazón paciente


«Tened paciencia con todos» (1 Ts 5, 14)


Ex 17, 1-4: ¿Por qué?
Sal 1: Dar fruto a su tiempo
1 Ts 5 (12a), 13b-18: Tened paciencia con todos
Lc 18, 9-14: Una humilde oración

Comentario

No podemos estar satisfechos con la división de los cristianos y en consecuencia no somos impacientes hasta que venga el día de nuestra reconciliación. Somos legítimamente impacientes a que venga por fin el día de nuestra reconciliación. Por ello, también debemos ser conscientes de que el ecumenismo no se vive por todas partes al mismo ritmo. Algunos avanzan a grandes pasos, otros son más prudentes. Como Pablo predica, debemos seguir siendo pacientes con todos.

Como el fariseo en su oración, podemos fácilmente presentar-nos ante Dios con la arrogancia de los que hacen todo muy bien: «yo no soy como el resto de los hombres». Si a veces se intentan denunciar las lentitudes o las imprudencias de los miembros de nuestra Iglesia, o las de nuestros interlocutores ecuménicos, la invitación a la paciencia resuena como una advertencia importante.

En ocasiones, incluso, nos mostramos impacientes para con Dios. Como el pueblo en el desierto, a veces gritamos hacia
Dios: ¿por qué toda esta marcha, dolorosa, si todo se debe acabar ahora? Tengamos confianza: Dios responde a nuestras oraciones, a su manera, a su debido tiempo. El sabrá suscitar nue-vas iniciativas para la reconciliación de los cristianos, aquellas que en nuestro tiempo se necesitan.
Oración

Señor, haz de nosotros tus discípulos, que escuchemos tu Palabra día y noche. En nuestro camino hacia la unidad, danos saber esperar los frutos a su tiempo, Cuando los prejuicios y la desconfianza triunfan, concédenos la humilde paciencia necesaria para la reconciliación. Así te lo pedimos.

Publicado por verdenaranja @ 20:55  | Ecumenismo
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DOMINGO 3 DEL TIEMPO ORDINARIO / A
27 de enero de 2008


La paz y el amor de nuestro Señor Jesucristo estén con todos vosotros.

Los pocos domingos que este año separan la Navidad de la Cuaresma, nos pueden servir para que procuremos vivir lo mismo que vivió la gente de Galilea al encontrarse por primera vez con Jesús. Galilea era una tierra de frontera, una tierra de paso, alejada del centro religioso de Israel. Y allí aparece un profeta, hijo de un carpintero de Nazaret, que empieza a remover las conciencias, a curar enfermos, a llamar a personas concretas para que le sigan, a hablar de un Dios que es todo amor.
Nosotros, hoy, hemos venido también aquí para escuchar a Jesús, para vivir la alegría de su presencia, para responder a su llamada, para unirnos profundamente a él. Todo eso es lo que hacemos en la Eucaristía.

A. penitencial: En silencio, pidamos que la gracia de Dios nos prepare para esta celebración. (Silencio)

- Tú, que eres luz en la tiniebla. SEÑOR, TEN PIEDAD.
- Tú, que nos llamas a seguirte. CRISTO, TEN PIEDAD.
- Tú, que nos abres el camino de la vida. SEÑOR, TEN
PIEDAD.

1. lectura (Isaías 8,23b—9,3): La lectura que ahora escucharemos nos hablará de una luz que aparece en la tierra de Galilea. Nosotros vemos en esta profecía un anuncio de la presencia de Jesús, como luego se nos proclamará en el evangelio.

2. lectura (1 Corintios 1,10-13.17): San Pablo nos habla hoy de la unidad que debe haber entre los cristianos. Escuchemos con atención sus palabras.

Oración universal: Presentemos al Padre nuestras plegarias, confiando plenamente en su amor. Oremos diciendo: ESCÚCHANOS, PADRE.

1. Por todos los cristianos. Que vivamos con toda la alegría nuestra fe en Jesús y nuestro camino de fidelidad al Evangelio. OREMOS:

2. Por las vocaciones a la vida sacerdotal y religiosa. Que cada vez haya más jóvenes dispuestos a responder a la llamada de Jesús. OREMOS:

3. Por los pobres y los enfermos. Que encuentren a su lado la ayuda que necesitan. OREMOS:

4. Por... Que...OREMOS:

5. Por todos los que hemos venido a esta asamblea. Que sepamos encontrar siempre en Jesús la luz y la guía de nuestras vidas. OREMOS:

Dios nuestro, Padre de todos. Tú nos has enviado a Jesús como luz para nuestras vidas. Escucha nuestras plegarias, y haz que esta luz alcance a todos los hombres y mujeres del mundo entero. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Padrenuestro: Fieles a la enseñanza de Jesucristo, ahora, antes de participar de su mesa, nos atrevemos a decir:

CPL

Publicado por verdenaranja @ 20:51  | Liturgia
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Comentario a las lecturas del segundo domingo del tiempo ordinario - A, publicado en el Diario de Avisos el domingo 20 de Enero de 2008 bajo el epígrafe "el domingo, fiesta de los cristianos".

Siempre y en
todo lugar


DANIEL PADILLA


H euros entrado ya, amigos, en eso que la liturgia llama "tiempo ordinario". El tiempo ordinario está formado por treinta y tantas semanas, en las que "sin celebrarse ningún aspecto peculiar del Misterio de Cristo, se repasa, sin embargo, todo ese misterio en su plenitud". Todas esas semanas sirven de lazo de unión con los dos grandes ciclos -Navidad y Pascua- de la liturgia, llamados "tiempos fuertes". Tiempos fuertes, por tanto y tiempo ordinario.

Pero a mí -¡que quieren!- no acaba de gustarme esta denominación de "tiempo ordinario". Me da miedo que alguien, a la palabra "ordinario" le de el significado de tiempo "poco importante", tiempo como "para llenar hueco". Algo así como la "copa de la liga" que es ese último campeonato que hacen los clubes al final de tempora-da, al que acude ya muy poco público y que sólo sirve para llenar el tiempo de los futbolistas antes de sus vacaciones: un campeonato en el que ya no se ventila nada. Pues, algo parecido. Tengo miedo de que, una vez pasadas las espléndidas vivencias de los "tiempos fuertes", al comenzar el "tiempo ordinario", las gentes crean que se puede dejar de pisar el acelerador y que hemos entrado en el preludio de una larga siesta. Una época de menos exigencia para la fe, para el culto y para el
amor. Un tiempo, en fin, de relax cristiano y espiritual.
Y no es asi, amigos. Quizá para demostrar lo contrario, el Evangelio de hoy recoge nuevamente la figura de Juan señalando con su índice: "Ahí está el Cordero de Dios, el que quita el pecado...". Quizá por eso, igual que en el Adviento, vuelve a sonar su afirmación tajante: "El va por delante de
mí, porque existía antes que yo".

Quizá por eso también se hace reiterativo su testimonio en este tiempo: "Yo he visto al Espíritu posarse sobre él y he dado testimonio de que es el Hijo de Dios". Como diciendo: Es precisamente en este tiempo "ordinario" cuando más debemos profundizar en el mensaje de Jesús, este Jesús avalado por el Espíritu".

El "tiempo ordinario", pues, así enfocado, no es ni mucho menos un tiempo devaluado, como de segunda división, como de menos urgencia en la ascética cristiana, en el diálogo con Dios y en el acercamiento a los hermanos. Al contrario. El Evangelio de hoy nos indica a las claras que hay que seguir teniendo "siempre y en todo lu-gar", mentalidad de adviento, de acercamiento al "Dios que hay en Jesús". Un quehacer, por tanto, no sólo para ciertas fechas extraordinarias, sino como "el pan nuestro de cada día".

Dios no tiene horarios de visita ni días especiales de audiencia. Todos los días, todas las horas, todos los minutos son ocasiones há-biles y preciosas para entrar en relación con El. Santa Teresa del Niño Jesús nos enseñó, desde la experiencia mística de su "caminito" que "lo ordinario se convierte en "extraordinario", si sabemos enfocarlo hacia "lo alto". A los de Tesalónica, San Pablo les decía: "Recen sin interrupción". Y a los de Corinto, les aclaraba: "Cuando coman, cuando beban, cuando hagan cualquier cosa, háganlo para la gloria de Dios".

Cuando la liturgia, por tanto, comienza el "tiempo ordinario" lo que quiere es que, en ese tiempo, sin prisas pero sin pausas, sin revelaciones esplendorosas, pero con constancia, nos dejemos impregnar e interpelar por el Misterio de Dios y su Palabra. Con mayúscula. nor favor.

s?bado, 19 de enero de 2008
Textos bíblicos, meditaciones y oraciones para el día cuarto del Octavario de Oraciones por la Unidad de los Cristianos, cogidos de folleto para la celebración.

Día cuarto

Orad sin cesar por la justicia


«Mirad que nadie devuelva mal por mal; al contrario, buscad siempre haceros el bien los unos a los otros y a todos» (1 Ts 5, 15)


Ex 3, 1-12: El Señor oye el grito de los hijos de Israel
Sal 146: El Señor... hace justicia a los oprimidos
1 Ts 5 (12a), 13b-18: Mirad que nadie devuelva mal por mal
Mc 5, 38-42: No hagáis frente al que os hace mal

Comentario

Como pueblo de Dios, somos llamados a orar juntos por la justicia. Dios oye el grito de los oprimidos, de los necesitados, del huérfano y de la viuda. Dios es un Dios de justicia y responde a nuestras oraciones a través de su I lijo, jesucristo, que nos pidió que trabajemos juntos en la unidad y la paz, y no en la violencia. Es también lo que nos recuerda Pablo cuando destaca: «Mirad que nadie devuelva mal por mal; al contrrio, buscad siempre haceros el bien los unos a los otros y a todos.

Los cristianos rezan sin cesar por la justicia, para que toda vida humana sea tratada con dignidad y reciba lo que le corresponde. En los Estados Unidos, la injusticia de la esclavitud sólo finalizó con una guerra civil sangrienta, a la cual sucedió un siglo de racismo mantenido por el Estado. La segregación en función del color de la piel existía incluso en las Iglesias. Desgraciadamente el racismo y otras formas de sectarismo como la xenofobia aún no desaparecieron de la sociedad norteamericana.

Sobre todo gracias a los esfuerzos de las Iglesias, en particular de las Iglesias alu americanas y de sus socios ecuménicos, y muy especialmente gracias a la resistencia no violenta del Reverendo Martin Luther King, ]r., los derechos cívicos de todos se inscribieron en la legislación americana. Estaba convencido profundamente de que solamente el amor cristiano puede superar el odio y permitir la transformación de la sociedad; los cristianos siguen hoy alimentándose con esta certeza que los lleva a trabajar juntos en favor de la justicia. El aniversario del nacimiento de Martin Luther King es una fiesta nacional en los Estados linidos. Cada año, cae exactamente antes o durante la Semana de oración por la unidad de los cristianos.

Dios oyó y respondió a los gritos de los hijos de Israel. Dios sigue oyendo y responde a los gritos de todos los oprimidos. _jesús nos recuerda que la justicia divina se revela en su voluntad personal de renunciar incluso a su seguridad, su potencia y su prestigio, y también a su vida con el fin de aportar al mundo la justicia y la reconciliación gracias a los cuales todos los seres humanos se considerarán iguales en valor y en dignidad.

Sólo cuando oímos y respondemos a los gritos de los oprimidos, podemos progresar juntos en el camino de la unidad. Eso vale también para el movimiento ecuménico que nos puede exigir «dar pasos suplementarios» en nuestra voluntad de escuchar al otro, de renunciar a ser vengativos y de actuar en la caridad.


Oración

Señor Dios, Tú has creado la humanidad, hombre y mujer, a tu imagen. Concédenos orar sin cesar, con una sola alma y un único corazón, para que todos los que tienen hambre en el mundo queden satisfechos, que los oprimidos se liberen, que todo ser humano sea tratado con dignidad; haz de nosotros tus instrumentos para que este deseo se convierta en realidad. `le lo pedimos en el nombre de jesucristo, nuestro Señor. Amén.

Publicado por verdenaranja @ 23:26  | Ecumenismo
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Día 20 de Enero
II Domingo del Tiempo Ordinario


Apostolado



Yo he visto y he dado testimonio. Con estas sencillas palabras, que Juan Bautista pronuncia refiriéndose a su modo de actuar, queda definida a la perfección la personalidad apostólica. Fijémonos en el ejemplo del Precursor que hoy nos brinda la Liturgia. Como nosotros, fue testigo del mensaje evangélico –ese Anuncio Nuevo–: que los hombres estamos llamados, a partir de Jesucristo, a ser hijos de Dios. No se queda Juan indiferente o pasivo ante la noticia. Comprende de inmediato la trascendencia que tiene para todos, y a todos quiere hacer partícipes de lo que supone la presencia de Cristo entre los hombres.

Es inseparable del verdadero cristiano la actitud apostólica. Si el mandamiento por excelencia es la caridad, el amor a los hermanos como manifestación más notoria de amor a Dios, parece claro que los queremos de verdad sólo en la medida en que procuramos lo mejor para ellos. Y no olvidemos que es participar de la filiación divina lo que más puede engrandecernos a los hombres. Mucho más que cualquier otro talento o riqueza que podríamos desear o imaginar. Para ser hijos suyos nos creó Dios: ser buenos hijos de Dios es el único fin que consuma nuestra vida. Ser apóstoles, pues, supone algo tan elemental como procurar que los demás, nuestros iguales, reconozcan su condición de hijos Dios y quieran ser consecuentes con su filiación divina.

Aunque se trata de una tarea fácil, que no plantea apenas problemas entre gentes sencillas, como es el caso de los niños; puede no resultar tan elemental en muchos otros casos; en particular cuando el hombre ha perdido la confianza en Dios y lo considera, más que como un Padre amoroso al que debe la vida y todo lo que es y tiene, como un obstáculo para la propia autonomía, o incluso un rival de la libertad personal. A veces, en efecto, hay quien considera a Dios como una complicación incómoda, que lamentablemente existe, y que dificulta más aún la vida de los hombres, ya de suyo difícil.

¿Cómo es Dios para los hombres? Se hace necesario asegurar nuestra fe en la Revelación que hemos recibido de Jesucristo, pues, nadie conoce al Padre sino el Hijo y aquel a quien el Hijo quiera revelarlo. Jesucristo, Hijo único del Padre, nos ha revelado que Dios es Amor, como dice san Juan, el apóstol amado. Pensemos, por ejemplo, en la conocida parábola del "hijo pródigo", en la que estamos representados –en aquel hombre que se marcha de la casa paterna y malgasta su herencia– los pecadores de todos los tiempos; y Dios, en aquel Padre que perdona, que espera cada día la vuelta del hijo, dispuesto a restituirle su favor apenas regrese arrepentido. No en vano se ha llamado también a ésta, la parábola del "padre misericordioso".

Sin duda, que muchos de nuestros iguales, seguros de sí mismos y, sin embargo, tristes; porque, habiendo sido creados para Dios lo desconocen y –como declaró san Agustín– no hallarán descanso sino en Él; esperan sin saberlo que les contemos la experiencia nuestra: que, más de una vez, hizimos de "hijo pródigo" y que hemos experimentado siempre el amor de Dios como la riqueza mayor que se puede pensar. En cada ocasión –cada vez que animamos a otro a "volver"– se cumplen las palabras con las que concluye Santiago su carta a una joven comunidad de fieles: si alguno de vosotros se desvía de la verdad y otro le convierte, sepa que quien convierte a un pecador de su extravío, salvará su alma de la muerte y cubrirá sus muchos pecados.

Si amamos a Dios de verdad nos dolerá –también por ellos– que otros le ofendan aunque no sepan que lo hacen. En todo caso, querremos que muchos más le amen para que crezca más y más su gloria en el mundo. Pidamos al Señor la luz de la fe, también con nuestra mortificación, para tantos que le buscan sin saberlo, porque intentan alcanzar la felicidad plena, pero donde no está: fuera de Dios. La ilusión por acercar almas a Dios es manifestación clara de rectitud en el propio camino: de que amamos a Dios como Jesucristo, que con su corazón de hombre nos quiere a todos felices junto a Dios. Con tal fuerza desea nuestro bien, que empeña su vida por nuestra eterna salvación, que es la única felicidad completa y definitiva para los hombres.

Juan Bautista habló de Jesucristo a los hombres de su tiempo para que la salvación de Dios, la vida plena de la Trinidad, se extendiera de modo más completo que con la ley de Moisés. En el tiempo nuestro, aunque ha sido ya anunciado y extendido en cierta medida el Evangelio, se hace necesaria una nueva evangelización, que recuerde a todos el ideal divino –no humano– que Cristo vino a recuperar para los hombres, el que quiso Dios otorgarnos desde el principio. En Jesucristo, como enseña San Pablo, nos eligió antes de la constitución del mundo para que seamos santos y sin mancha en su presencia por el amor.

La Reina de los Apóstoles, nuestra Madre del Cielo, recibió una especial luz para penetrar en el misterio de la economía salvífica en favor de los hombres, decretado por Dios desde la constitución del mundo. Nos encomendamos a Ella, para que sepamos hacer partícipes a muchos de la inmensa riqueza salvadora de Dios.



Publicado por verdenaranja @ 14:30  | Espiritualidad
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ZENIT publica el comentario del padre Raniero Cantalamessa, OFM Cap., predicador de la Casa Pontificia, a la Liturgia de la Palabra del domingo, II del Tiempo Ordinario, 20 de Enero de 2008.


II Domingo del Tiempo Ordinario


Isaías 49, 3.5-6; I Corintios 1, 1-3; Juan 1, 29-34



«¡He ahí el Cordero de Dios!»



En el Evangelio escuchamos a Juan el Bautista que, presentando a Jesús al mundo, exclama: «¡He ahí el cordero de Dios, el que quita el pecado del mundo!». El cordero, en la Biblia, y en otras culturas, es el símbolo del ser inocente, que no puede hacer daño a nadie, sino sólo recibirlo. Siguiendo este simbolismo, la primera carta de Pedro llama a Cristo «el cordero sin mancha», que, «ultrajado, no respondía con ultrajes, y sufriendo no amenazaba con venganza». En otras palabras, Jesús es, por excelencia, el Inocente que sufre.

Se ha escrito que el dolor de los inocentes «es la roca del ateísmo». Después de Auschwitz, el problema se ha planteado de manera más aguda todavía. Son incontables los libros escritos en torno a este tema. Parece como si hubiera un proceso en marcha y se escuchara la voz del juez que ordena al imputado a levantarse. El imputado en este caso es Dios, la fe.

¿Qué tiene que responder la fe a todo esto? Ante todo es necesario que todos, creyentes o no, nos pongamos en una actitud de humildad, porque si la fe no es capaz de «explicar» el dolor, menos aún lo es la razón. El dolor de los inocentes es algo demasiado puro y misterioso como para poderlo encerrar en nuestras pobres «explicaciones». Jesús, que ciertamente tenía muchas más explicaciones para dar que nosotros, ante el dolor de la viuda de Naím y de las hermanas de Lázaro no supo hacer nada mejor que conmoverse y llorar.

La respuesta cristiana al problema del dolor inocente se contiene en un nombre: ¡Jesucristo! Jesús no vino a darnos doctas explicaciones del dolor, sino que vino a tomarlo silenciosamente sobre sí. Al actuar así, en cambio, lo transformó desde el interior: de signo de maldición, hizo del dolor un instrumento de redención. Más aún: hizo de él el valor supremo, el orden de grandeza más elevado de este mundo. Después del pecado, la verdadera grandeza de una criatura humana se mide por el hecho de llevar sobre sí el mínimo posible de culpa y el máximo posible de pena del pecado mismo. No está tanto en una u otra cosa tomadas por separado -esto es, o en la inocencia o en el sufrimiento--, sino en la presencia contemporánea de las dos cosas en la misma persona. Este es un tipo de sufrimiento que acerca a Dios. Sólo Dios, de hecho, si sufre, sufre como inocente en sentido absoluto.

Sin embargo Jesús no dio sólo un sentido al dolor inocente; le confirió también un poder nuevo, una misteriosa fecundidad. Contemplemos qué brotó del sufrimiento de Cristo: la resurrección y la esperanza para todo el género humano. Pero miremos lo que sucede a nuestro alrededor. ¡Cuánta energía y heroísmo suscita con frecuencia, en una pareja, la aceptación de un hijo discapacitado, postrado durante años! ¡Cuánta solidaridad insospechada en torno a ellos! ¡Cuánta capacidad de amor que, si no, sería desconocida!

Lo más importante, en cambio, cuando se habla de dolor inocente, no es explicarlo, sino evitar aumentarlo con nuestras acciones y nuestras omisiones. Pero tampoco basta con no aumentar el dolor inocente; ¡es necesario procurar aliviar el que exista! Ante el espectáculo de una niña aterida de frío que lloraba de hambre, un hombre gritó, un día, en su corazón a Dios: «¡Oh Dios! ¿Dónde estás? ¿Por qué no haces algo por esa pequeña inocente?». Y Dios le respondió: «Claro que he hecho algo por ella: ¡te he hecho a ti!».

[Traducción del original italiano realizada por Marta Lago]

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viernes, 18 de enero de 2008
Alfonso Aguiló
www.interrogantes.net



Leí no hace mucho un comentario interesante sobre el cuento de Caperucita Roja. Venía a decir que los niños de ahora reaccionan de forma distinta cuando escuchan la narración de aquel viejo cuento, o cuando lo presencian en el guiñol.

Los niños de hoy piensan que la familia de Caperucita Roja no era nada ejemplar. Una madre que tiene a la suya, con tantos años, viviendo a muchas leguas de su casa es, para empezar, una mujer poco cariñosa. Una madre que permite que su hija, en este caso Caperucita, se adentre sola en el bosque para llevar a la abuelita abandonada una cesta con un surtido de productos caseros, es una madre egoísta y poco responsable. De haber tenido algo más de sentido común, habría acompañado a su hija en tan larga y arriesgada travesía. El lobo feroz hace lo que tiene que hacer. Recibe la información, se adelanta a Caperucita, se come a la abuela que vive sola porque su hija no la quiere tener en casa, se viste con el camisón de la abuela, se ajusta su redecilla en la cabeza y se mete en la cama en espera de esa tontita que le ha dado todas las pistas. Y llega Caperucita y no reconoce a su abuela, y se cree que el lobo es la abuelita, lo que demuestra lo tonta que era la niña y lo poco que visitaba a su abuelita. Y el lobo se la come, porque se lo tiene merecido. Por eso, cuando el lobo se zampa a Caperucita, los niños de hoy aplauden a rabiar, hasta el punto que en los guiñoles suelen eliminar del cuento la figura del cazador que salva a ambas, porque no resultaría nada popular.

Se ve que a los niños de ahora les mueve poco el ternurismo o la moralina, y esperan sobre todo coherencia y sensatez. Los niños de hoy no perdonan a la fresca de la madre de Caperucita lo mal que se portaba con la abuela, porque a una madre no se la tiene enferma y sola en el bosque. Y tampoco perdonan el despiste de Caperucita, incapaz de distinguir entre una abuela y un lobo metido en la cama con el camisón y la redecilla de la abuela.

Cuando los niños crecen Todo niño es en principio un poco psicólogo, que juzga a sus padres, y, en general, a todos los mayores. Los estudia y tantea sin cesar, y pronto determina cuáles son los límites de su poder y su libertad. Usa a este efecto todas sus pequeñas armas, principalmente las lágrimas o los enfados. Una criatura de seis meses, por ejemplo, sabe ya leer en el rostro de su padre o de su madre para discernir lo que debe hacer o no, su aprobación o su desaprobación. Y cuanto más se mima al niño, más indefenso se le deja, como hacía aquella mujer que dejaba a su madre en mitad del bosque y enviaba a su hija sola a visitarla.

Con el paso del tiempo, los hijos juzgarán con dureza el abandono que supone haberles mimado, ese haberles ahorrado todo sacrificio, tantas oportunidades de robustecer su voluntad. Por eso es tan importante no confundir lo que es objeto de nuestro cariño con lo que puede ser nuestra perdición. Los padres que por amor ciego, por comodidad o por ingenuidad han procurado satisfacer siempre los caprichos de sus hijos, pronto se encuentran con que no pueden con el caballo que no fue domado cuando era potro. Y lo peor es que entonces los hijos tienen ya edad para advertir el daño que les han hecho sus padres con tanta condescendencia.

Por fortuna, también tienen edad entonces para valorar que se les haya educado en el esfuerzo y la exigencia personal, y lo agradecen a sus padres como un gran tesoro que les han dejado.



Textos bíblicos, meditaciones y oraciones para el Octavario de Oraciones por la Unidad de las Iglesias, sacado de folleto para su celebración.

Día tercero

Orad sin cesar por la
conversión de los corazones


«Animad a los tímidos y sostened a los débiles» (1 Ts 5, 14)


Jon 3, 1-10: La conversión de Nínive
Sal 51, 8-15: Crea en mí un corazón puro
1 Ts 5 (12a) 13b-18: Animad a los tímidos
Mc 11, 15-17: Una casa de oración

Comentario

En el origen y en el corazón del ecumenismo, se encuentra una llamada urgente al arrepentimiento y a la conversión. Es necesario sabernos desafiar mutuamente en nuestras comunidades cristianas, como Pablo nos invita en la Primera carta a los Tesalonicenses. Si uno u otro siembra división, que se corrija; si algunos tienen miedo a lo que una reconciliación costosa podría implicar, que se animen.

¿Por qué ocultarlo? Si las divisiones entre cristianos permanecen es también por falta de voluntad de comprometerse con determinación en el diálogo ecuménico e incluso simplemente en la oración por la unidad.

La Biblia nos informa de cómo Dios envió a Jonás para inter-pelar a Nínive y cómo toda la ciudad se arrepintió. De la misma manera, las comunidades cristianas deben ponerse a la escucha de la Palabra de Dios y arrepentirse. Durante el último siglo, los


profetas de la unidad no faltaron para recordar a los cristianos la infidelidad de su desunión y la urgencia de la reconciliación.

A imagen de la intervención vigorosa de jesús en el templo, la llamada a la reconciliación de los cristianos puede seriamente trastornar nuestras certezas. Necesitamos purificarnos también. Debemos saber purificar nuestro corazón de todo lo que le impide ser una auténtica casa de oración, preocupada por la unidad de todas las naciones.


Oración


Señor, tú quieres la verdad en el fondo del ser; en el secreto de nuestro corazón; tú nos enseñas la sabiduría. Haz que nos animemos mutuamente en los caminos de la unidad. Muéstranos las conversiones necesarias para la reconciliación. Da a cada uno un corazón renovado, un corazón verdaderamente ecuménico; así te lo pedimos. Amén.

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ZENIT publica el discurso que dirigió Benedicto XVI el viernes, 18 de Enero de 2008, a la Conferencia de los obispos latinos en las regiones árabes, al concluir su visita quinquenal «ad limina apostolorum».


Queridos hermanos en el episcopado y en el sacerdocio:

Con alegría os doy la bienvenida al cumplir con vuestra visita «ad limina», reforzando vuestra comunión con el sucesor de Pedro, así como la de las Iglesias locales de las que sois pastores. Agradezco profundamente a Su Beatitud Michel Sabbah, patriarca latino de Jerusalén y al presidente de vuestra conferencia episcopal por la presentación a grandes rasgos de la vida de la Iglesia en vuestros países. Que vuestra peregrinación a la tumba de los apóstoles sea motivo de una renovación espiritual para vuestras comunidades, fundada en la persona de Cristo.

La Conferencia de los obispos latinos en las regiones árabes reúne a una gran diversidad de situaciones. En la mayoría de los casos, los fieles, originarios de numerosos países, se reúnen en pequeñas comunidades, en sociedades compuestas mayoritariamente por creyentes en otras religiones. Decidles que el Papa está muy cerca espiritualmente de ellos y que comparte sus inquietudes y esperanzas. Hago llegar a todos mis mejores deseos para que vivan en la serenidad y la paz.

Ante todo, quisiera confirmaros una vez más la importancia que doy al testimonio de vuestras Iglesias locales, recordando el mensaje que dirigí a los católicos de Oriente Medio el 21 de diciembre de 2006, para manifestarles la solidaridad de la Iglesia universal. En vuestra región, el continuo desencadenamiento de la violencia, de la inseguridad, del odio, hacen muy difícil la convivencia entre vosotros, temiendo en ocasiones por la pervivencia de vuestras comunidades. Es un grave desafío planteado a vuestro servicio pastoral, que os estimula a reforzar la fe de los fieles y su sentido fraterno para que todos puedan vivir con una esperanza fundada en la certeza de que el Señor no abandona nunca a aquellos que se dirigen a Él, pues sólo Él es nuestra auténtica esperanza, en virtud de la cual podemos afrontar nuestro presente (Cf. Spe salvi, n. 1). Os invito encarecidamente a permanecer junto a las personas encomendadas a vuestro ministerio, apoyándoles en las pruebas e indicándoles siempre el camino de una auténtica fidelidad al Evangelio, en cumplimiento de sus deberes de discípulos de Cristo. Que todos, en las situaciones difíciles que experimentan, puedan tener la fuerza y la valentía para vivir como testigos ardientes de la caridad de Cristo.


Es comprensible que en ocasiones las circunstancias inciten a los cristianos a abandonar sus países para encontrar una tierra acogedora que les permita vivir de una manera conveniente. Sin embargo, hay que alentar y apoyar firmemente a quienes deciden permanecer fieles a su tierra para que no se convierta en un lugar arqueológico, desprovisto de vida eclesial. Promoviendo una vida fraterna sólida, encontrarán apoyo en sus pruebas. Ofrezco, por tanto, todo mi apoyo a las iniciativas que emprendéis para contribuir a la creación de condiciones socioeconómicas que ayuden a los cristianos a permanecer en sus países y hago un llamamiento a toda la Iglesia a apoyar de manera vigorosa estos esfuerzos.

La vocación de los cristianos en vuestros países tiene una importancia esencial. Siendo artífices de la paz y de la justicia, son una presencia viva de Cristo, quien vino para reconciliar al mundo con el Padre, y a reunir a todos sus hijos dispersos. De este modo, es necesario afianzar y desarrollar cada vez más una comunión auténtica y una colaboración serena y respetuosa entre los católicos de los diferentes ritos. Son señales elocuentes para los demás cristianos y para toda la sociedad. De hecho, la oración de Cristo en el Cenáculo, «que todos sean uno», es una invitación apremiante a buscar sin cesar la unidad entre los discípulos de Cristo. Me alegro, por tanto, de saber que atribuís particular importancia a la profundización en las relaciones fraternas con las demás Iglesias y comunidades eclesiales. Constituyen un elemento fundamental en el camino de la unidad y un testimonio de Cristo «para que el mundo crea» (Juan 17, 21). Los obstáculos en el camino de la unidad no tienen que apagar nunca el entusiasmo por crear las condiciones para un diálogo diario, preludio de la unidad.

El encuentro con miembros de otras religiones, judíos y musulmanes, es para vosotros una realidad cotidiana. En vuestros países, la calidad de las relaciones entre los creyentes asume un significado totalmente particular, convirtiéndose en un testimonio de Dios y, al mismo tiempo, en una contribución para establecer relaciones más fraternas entre las personas y entre los diferentes componentes de vuestras sociedades. Es necesario un mayor conocimiento recíproco para favorecer un mayor respeto de la dignidad humana y de la igualdad de derechos y deberes de las personas y una renovada atención por las necesidades de cada uno, en particular de los más pobres. Manifiesto el vivo deseo de que por doquier sea efectiva la auténtica libertad religiosa y que no se obstaculice el derecho de cada quien a practicar su religión o a cambiarla. Se trata de un derecho primordial de todo ser humano.

Queridos hermanos: el apoyo a las familias cristianas, que tienen que afrontar numerosos desafíos, como el relativismo religioso, el materialismo y toda las amenazas contra los valores morales familiares y sociales, tiene que seguir siendo una de vuestras prioridades. En particular, os invito a continuar con vuestros esfuerzos por ofrecer una formación sólida a los jóvenes y a los adultos para ayudarles a fortalecer su identidad cristiana y a afrontar valiente y serenamente las situaciones que se les presentan, en el respeto de las personas que no comparten sus convicciones.

Soy consciente del compromiso de vuestras comunidades en los campos de la educación, del servicio sanitario y social, apreciado por las autoridades y la población de vuestros países. En las condiciones que vivís, al desarrollar los valores de la solidaridad, de la fraternidad y del amor mutuo, anunciáis en vuestras sociedades el amor universal de Dios, en particular a los más pobres y desfavorecidos. En efecto, «el amor, en su pureza y gratuidad, es el mejor testimonio del Dios en el que creemos y que nos impulsa a amar» (Deus caritas est, n. 31). Aprecio el compromiso valiente de sacerdotes, religiosos y religiosas por acompañar a vuestras comunidades en vuestra vida cotidiana y en su testimonio. Su apoyo humano y espiritual tiene que ser una de vuestras preocupaciones esenciales como pastores.

Por último, quisiera expresar nuevamente mi cercanía a todas las personas que en vuestra región sufren a causa de la violencia. Podéis contar con la solidaridad de la Iglesia universal. Me apelo también a la sabiduría de todos los seres humanos de buena voluntad, sobre todo de aquellos que tienen responsabilidades en la vida colectiva, para que privilegiando el diálogo entre todas las partes, cese la violencia, se instaure en todos los lugares una paz auténtica y duradera y se establezcan relaciones de solidaridad y colaboración.

Encomendando a cada uno de vuestros países y a cada una de vuestras comunidades a la intercesión materna de María, imploro de Dios para todos vosotros el don de la paz. De todo corazón os imparto una afectuosa bendición apostólica, así como a los sacerdotes, a los religiosos, a las religiosas y a todos los fieles de vuestras diócesis.

[Traducción del original en francés realizada por Jesús Colina

© Copyright 2008 - Libreria Editrice Vaticana]

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ZENITPublicamos la carta que ha enviado Benedicto XVI al padre Peter-Hans Kolvenbach, S.I., hasta ahora prepósito general de la Compañía de Jesús.



En ocasión de la 35ª Congregación General de la Compañía de Jesús, es mi vivo deseo hacer llegar a Usted y a cuantos toman parte en la Asamblea el más cordial saludo, unido a la seguridad de mi afecto y de mi constante cercanía espiritual. Sé lo importante que es para la vida de la Compañía el acontecimiento que se está celebrando, sé también que, por ello, ha sido preparado con gran cuidado. Se trata de una ocasión providencial para imprimir a la Compañía de Jesús aquel renovado impulso ascético y apostólico que es deseado por todos, para que los Jesuitas puedan llevar a cabo plenamente su misión y afrontar los desafíos del mundo moderno con aquella fidelidad a Cristo y a la Iglesia que distinguió la acción profética de San Ignacio de Loyola y de sus primeros compañeros.

El Apóstol escribe a los fieles de Tesalónica que les ha anunciado el evangelio de Dios, «animándoos y conjurándoos - precisa él - a comportaros de manera digna de aquel Dios que os llama a su reino y a su gloria» (1 Ts 2,12), y añade: «Precisamente por esto también nosotros damos gracias a Dios continuamente porque, habiendo recibido de nosotros la palabra divina de la predicación, la habéis acogido no como palabra de hombres, sino cual es en verdad, como palabra de Dios, que actúa en vosotros que creéis» (1 Ts 2,13). La palabra de Dios, por tanto, primeramente es «recibida», es decir escuchada, después, penetrando hasta el corazón, es «acogida» y quien la recibe reconoce que Dios habla por medio de su enviado: de este modo la palabra actúa en los creyentes. Como entonces, también hoy la evangelización exige total y fiel adhesión a la palabra de Dios: adhesión, ante todo, a Cristo, y escucha atenta de su Espíritu que guía a la Iglesia, dócil obediencia a los Pastores que Dios ha puesto para guiar a su pueblo y prudente y franco diálogo con las instancias sociales, culturales y religiosas de nuestro tiempo. Todo esto presupone, como es sabido, una íntima comunión con Aquél que nos llama a ser sus amigos y discípulos, una unidad de vida y de acción que se alimenta de su palabra, de contemplación y oración, de separación de la mentalidad del mundo y de incesante conversión a su amor para que sea Él, Cristo, quien viva y actúe en cada uno de nosotros. Está aquí el secreto del auténtico éxito del empeño apostólico y misionero de todo cristiano, y aún más de cuantos son llamados a un servicio más directo del Evangelio.

Tal convicción está ciertamente bien presente en cuantos toman parte en la Congregación General, y siento la urgencia de reconocer el gran trabajo ya realizado por la comisión preparatoria que a lo largo del año 2007 ha examinado los postulados llegados de las Provincias y ha indicado los temas a afrontar. Querría expresar mi agradecimiento en primer lugar a Usted, querido y venerado Padre Prepósito General, que desde 1983 está guiando de modo iluminado, sabio y prudente la Compañía de Jesús, tratando por todos los modos de mantenerla en el cauce del carisma ignaciano. Usted, por razones objetivas, ha pedido varias veces ser exonerado de su cargo, asumido con gran sentido de responsabilidad en un momento no fácil de la historia de la Orden. Le expreso el más vivo agradecimiento por el servicio prestado a la Compañía y, más en general, a la Iglesia. Mi sentimiento de gratitud se extiende a sus más directos colaboradores, a los participantes en la Congregación General y a todos los Jesuitas esparcidos por todas las partes del Planeta. A todos y a cada uno llegue el saludo del Sucesor de Pedro, que sigue con afecto y estima el múltiple y apreciado trabajo apostólico de los Jesuitas, y alienta a todos en el camino abierto por el santo Fundador y recorrido por grupos innumerables de hermanos dedicados a la causa de Cristo, muchos de los cuales han sido inscritos por la Iglesia en el catálogo de los beatos y de los santos. Que ellos protejan y sostengan a la Compañía de Jesús en la misión que desarrolla en esta nuestra época, marcada por numerosos y complejos desafíos culturales y religiosos, difíciles.

Y precisamente a este propósito, ¿cómo no reconocer la valiosa contribución que la Compañía ofrece a la acción de la Iglesia en varios campos y de muchas maneras? ¡Contribución verdaderamente grande y benemérita, que sólo el Señor podrá recompensar debidamente! Como mis venerados Predecesores, los Siervos de Dios Pablo VI y Juan Pablo II, también yo aprovecho la oportunidad de la Congregación General para poner de relieve tal aportación y, al mismo tiempo, para ofrecer a vuestra reflexión algunas consideraciones, que os sirvan de aliento y estímulo para realizar cada vez mejor el ideal de la Compañía, en plena fidelidad al Magisterio de la Iglesia, tal como se describe en la siguiente expresión que os es bien familiar: «Militar para Dios bajo la bandera de la cruz y servir sólo al Señor y a la Iglesia su esposa, bajo el Romano Pontífice, Vicario de Cristo en la tierra» (Litt. Ap. Exposcit debitum, 21 julio 1550). Se trata de una «peculiar» fidelidad, sancionada también, para no pocos de vosotros, por un voto de obediencia inmediata al Sucesor de Pedro «perinde ac cadaver». De esta vuestra fidelidad, que constituye la señal distintiva de la Orden, la Iglesia tiene aún mayor necesidad hoy, en una época en que se advierte la urgencia de transmitir, de manera integral, a nuestros contemporáneos, distraídos por tantas voces discordantes, el único e inmutado mensaje de salvación que es el Evangelio, «no como palabra de hombres, sino cual es en verdad, como palabra de Dios», che opera en los que creen.

Para que esto suceda es indispensable, como ya recordaba el amado Juan Pablo II a los participantes en la 34ª Congregación General, que la vida de los miembros de la Compañía de Jesús, como también su investigación doctrinal, estén siempre animadas de un verdadero espíritu de fe y comunión en «dócil sintonía con las indicaciones del Magisterio» (Insegnamenti, vol. I, pp. 25-32). Deseo vivamente que la presente Congregación General reafirme con claridad el auténtico carisma del Fundador, para alentar a todos los Jesuitas a promover la verdadera y sana doctrina católica. Como Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, he podido apreciar la valiosa colaboración de Consultores y expertos Jesuitas, que, en plena fidelidad a su carisma, han contribuido de manera considerable a la fiel promoción y recepción del Magisterio. No es éste ciertamente un empeño fácil, especialmente cuando se está llamado a anunciar el Evangelio en contextos sociales y culturales muy diversos y hay que confrontarse con mentalidades diferentes. Aprecio, por tanto, sinceramente tal esfuerzo realizado al servicio de Cristo, esfuerzo que es fructuoso para el verdadero bien de las almas en la medida en que uno se deja guiar por el Espíritu Santo, y permanece dócil a las enseñanzas del Magisterio, refiriéndose a los principios clave de la vocación eclesial del teólogo expuestos en la Instrucción Donum veritatis.

La obra evangelizadora de la Iglesia cuenta, por tanto, mucho con la responsabilidad formativa que la Compañía tiene en el campo de la teología, de la espiritualidad y de la misión. Y, precisamente, para ofrecer a toda la Compañía de Jesús una clara orientación que la sostenga en una dedicación apostólica fiel y generosa, podría resultar muy útil que la Congregación General reafirme, en el espíritu de San Ignacio, la propia adhesión total a la doctrina católica, en particular sobre puntos neurálgicos hoy fuertemente atacados por la cultura secular, como, por ejemplo, la relación entre Cristo y las religiones, algunos aspectos de la teología de la liberación y varios puntos de la moral sexual, sobre todo en lo que se refiere a la indisolubilidad del matrimonio y a la pastoral de las personas homosexuales.

Reverendo y querido Padre, estoy persuadido que la Compañía advierte la importancia histórica de esta Congregación General y, guiada por el Espíritu Santo, quiere una vez más, como decía el amado Juan Pablo II en enero de 1995, reafirmar, «sin equívocos y sin dudas, su específico camino hacia Dios, como lo trazó San Ignacio en la Formula Instituti: la fidelidad amorosa a vuestro carisma será fuente segura de renovada fecundidad» (Insegnamenti, vol. XVIII/1, 1995, p. 26). Resultan además muy actuales las palabras que mi venerado Predecesor Pablo VI os dirigió en otra ocasión análoga: «Todos debemos velar para que la adaptación necesaria no se realice con detrimento de la identidad fundamental, de la esencialidad de la figura del jesuita, como se describe en la Formula Instituti, como la historia y la espiritualidad de la Orden la proponen y como la interpretación auténtica de las necesidades mismas de los tiempos parece reclamar hoy. Aquella imagen no deber ser alterada, no debe ser desfigurada» (Insegnamenti, vol. XII, 1974, pp. 1181-1182).

La continuidad de las enseñanzas de los Sucesores de Pedro es prueba de la gran atención y cuidado que ellos mostraron respecto de los Jesuitas, su estima por vosotros y el deseo de poder contar siempre con la aportación preciosa de la Compañía para la vida de la Iglesia y para la evangelización del mundo. Confío la Congregación General a la intercesión del santo Fundador y de los santos de la Orden, a la materna protección de María, para que todo hijo espiritual de San Ignacio pueda tener ante los ojos «primero a Dios, y luego el modo de ser de este su instituto» (Formula Instituti, I). Con tales sentimientos aseguro un constante recuerdo en la oración e imparto de corazón a Usted, Reverendo Padre, a los Padres de la Congregación General y a la entera Compañía de Jesús una especial Bendición Apostólica.

Del Vaticano, 10 Enero 2008

Benedictus XVI

[Traducción del original italiano distribuida por la Curia General de la Compañía de Jesús

© Copyright 2008 - Libreria Editrice Vaticana]

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VATICANO - LAS PALABRAS DE LA DOCTRINA por don Nicola Bux y don Salvatore Vitiello - El rey está desnudo (La falsa “tolerancia laica” manifestó su rostro)

Ciudad del Vaticano (Agencia Fides) - Ahora, parece verdaderamente que el rey está desnudo. (Y ‘rey’ está voluntariamente en minúsculas). La falsa ‘tolerancia laica’ ha manifestado su rostro: los paladines de los derechos humanos deberán explicar que cosa es la libertad de conciencia y de religión, incluso respecto a la carta de los 138 musulmanes, significativamente titulada ‘Una palabra común entre nosotros y ustedes’.
Por nuestra parte, entendemos el diálogo como tiempo empleado en escuchar al otro, para entender bien quién es, a dónde va, en qué cree. La ignorancia, en cambio, genera el prejuicio y, en cadena, la violencia. Si no se conoce mutuamente, el miedo nace inevitablemente y el otro es visto como un peligro, ciertamente no como un hermano.

El diálogo parece mostrarse como un arma salida de las manos de quien, ‘católico del disenso’, como un tiempo se definían a sí mismos, o ‘adulto’, como se llaman hoy, - que significa en todo caso ‘me siento incómodo en la Iglesia pero debéis escucharme a mí y no al magisterio’ - ha perdido sustancialmente el sentido de la propia identidad.

Quizás Benedicto XVI da miedo porque propone un verdadero diálogo universal - como ha mostrado en Regensburg - dirigiéndose verdaderamente a todos: a los agnósticos y a los escépticos, a los judíos y a los musulmanes, a los cristianos secularizados.

Propone un “iluminismo auténtico” mediante “un ensanchamiento de nuestro concepto de razón y de su uso”, con el objetivo de realizar “un verdadero diálogo de las culturas y de las religiones”.

En filosofía y en teología, pero en la misma cultura en general, necesitan ser comprendidos de nuevo tanto el concepto de razón cuanto el concepto de diálogo, visto que el Papa añade repetidamente el atributo ‘verdadero’. Hasta ahora se ha considerado que tienen dignidad de “diálogo” solamente los meetings donde las diferencias eran minimizadas en nombre de aquello que une. Alguien ha dicho eficazmente que entre los católicos se ha terminado por considerar verdadera solamente la verdad del otro.

En realidad, tanto en ciertos ambientes teológicos como en la sociedad italiana, no hay una convergencia plena sobre la idea de razón y de diálogo. Es necesario, por lo tanto, un largo trabajo para tratar de convenir sobre las cuestiones “fundamentales”, si se pretende favorecer la relación correcta entre religión y espacio público.
Por lo tanto, buscaremos interlocutores entre los laicos no creyentes y aquellos religiosos, que no renuncien a la crítica de la propia fe o sistema de pensamiento, sino que amen “pensar y hacer pensar”: esto hace “caminar el pensamiento” y lo cambia.

Por lo tanto no tendremos miedo de la confrontación al interno de la Iglesia y al externo, también con cuantos son, pertinazmente e irresponsablemente, fautores de confusión.
Lo haremos bajo la guía del amado Santo Padre Benedicto XVI, que en Mónaco el 10 de septiembre de 2006, en la homilía de la Celebración Eucarística, siguiendo el “no tengáis miedo de Cristo” de Juan Pablo II, reafirmó: “Nuestra fe no la imponemos a nadie […]. La fe sólo puede desarrollarse en la libertad. Pero a la libertad de los hombres pedimos que se abra a Dios, que lo busque, que lo escuche”. Quien tenga oídos para entender, que entienda. (Agencia Fides 17/1/2008; líneas 40, palabras 567)

VATICANO - La intervención preparada por Benedicto XVI para la visita a la Universidad “La Sapienza”

Ciudad del Vaticano (Agencia Fides) - Ha sido publicada la intervención que el Santo Padre Benedicto XVI hubiera tenido que pronunciar durante la vista a la Universidad “La Sapienza” de Roma, prevista para el jueves 17 de enero y anulada posteriormente. A continuación publicamos algunas partes del texto preparado por el Santo Padre.

“Desde hace siglos esta Universidad marca el camino y la vida de la ciudad de Roma, haciendo fructificar las mejores energías intelectuales en todo campo del saber. Tanto a lo largo del periodo en que, tras la fundación querida por Papa Bonifacio VIII, la institución estaba bajo la directa dependencia de la Autoridad eclesiástica, así como sucesivamente cuando el Studium Urbis se desarrolló como institución del Estado italiano, vuestra comunidad académica ha conservado un gran nivel científico y cultural, que la sitúa entre las más prestigiosas universidades del mundo”.
“¿Qué cosa puede y debe decir un Papa en una ocasión como ésta? En la universidad “La Sapienza”, la antigua universidad de Roma... he sido invitado justamente como Obispo de Roma, y por ello debo hablar como tal. Ciertamente, “La Sapienza” era en un tiempo la universidad del Papa, pero hoy es una universidad laica con aquella autonomía que, en base a su mismo concepto fundador, ha sido siempre parte de la naturaleza de la universidad, la cual debe estar relacionada exclusivamente a la autoridad de la verdad. En su libertad de autoridades políticas y eclesiásticas, la universidad encuentra su función particular, justamente también para la sociedad moderna, que necesidad de una institución de ese tipo”.

“¿Qué cosa puede y debe decir el Papa en el encuentro con la universidad de su ciudad? Reflexionando sobre este interrogativo, me dio la impresión que éste incluye otros dos, cuya aclaración debería conducir por sí misma a la respuesta. Es necesario, en efecto, preguntarse: ¿Cuál es la naturaleza y la misión del Papado? ¿Cuál es la naturaleza y la misión de la universidad? ... El Papa es sobre todo el Obispo de Roma, y como tal, en virtud de la sucesión del Apóstol Pedro, tiene una responsabilidad episcopal para toda la Iglesia católica... el Obispo - el Pastor - es el hombre que cuida de esta comunidad; aquel que la conserva unida manteniéndola en el camino hacia Dios, indicado según la fe cristiana por Jesús - y no solamente indicada: Él mismo es para nosotros el camino. Pero esta comunidad de la cual el Obispo cuida - sea esta grande o pequeña - vive en el mundo; sus condiciones, su camino, su ejemplo y su palabra influyen inevitablemente sobre todo el resto de la comunidad humana en su conjunto... Así, el Papa, justamente en cuanto Pastor de su comunidad, ha llegado a ser cada vez más una voz de la razón ética de la humanidad”.

“¿Qué cosa es la razón? ¿Cómo puede una afirmación - sobre todo una norma moral - demostrarse “racional”?... Frente a una razón a-histórica que busca autoconstruirse solamente una racionalidad a-histórica, la sabiduría de la humanidad como tal - la sabiduría de las grandes tradiciones religiosas - debe ser valorada como realidad que no se puede botar en el basurero de la historia de las ideas”.

“El Papa habla como representante de una comunidad creyente, en la cual, durante los siglos de su existencia ha madurado una determinada sabiduría de la vida; habla como representante de una comunidad que custodia en sí un tesoro de conocimiento y de experiencia éticos, que resulta importante para toda la humanidad: en tal sentido habla como representante de una razón ética”.

“¿Y qué cosa es la universidad? ¿Cuál es su tarea? Es una pregunta gigantesca... Pienso que se puede decir que el verdadero, íntimo origen de la universidad está en el ardor por el conocimiento que es propio del hombre. Él quiere saber qué cosa es todo aquello que lo rodea. Quiera la verdad... los cristianos de los primeros siglos... han acogido su fe no en modo positivista, o como vía de escape de deseos no satisfechos; la han comprendido como la disolución de la niebla de la religión mitológica para hacer un lugar al descubrimiento de aquel Dios que es Razón creadora y al mismo tiempo Razón-Amor. Por esto, el interrogarse de la razón sobre el Dios más grande así como sobre la verdadera naturaleza y sobre el verdadero sentido del ser humano era para ellos no una forma problemática de falta de religiosidad, sino que formaba parte de la esencia de su modo de ser religiosos”.

“El hombre quiere conocer - quiere verdad. Verdad es sobre todo una cosa del ver, del comprender, de la theoría, como la llama la tradición griega. Pero la verdad no es nunca solamente teórica... Verdad significa más que saber; el conocimiento de la verdad tiene como fin el conocimiento del bien. Ese es también el sentido del interrogarse socrático: ¿Cuál es aquel bien que nos hace verdaderos? La verdad nos hace buenos, y la bondad es verdadera: es este el optimismo que vive en la fe cristiana, porque a ella ha sido concedida la visión del Logos, de la Razón creadora que, en la encarnación de Dios, se ha revelado como el Bien, como la Bondad misma”.

“En la teología medieval se dio una profunda disputa acerca de la relación entre teoría y praxis, sobre la justa relación entre conocer y hacer -una disputa que no nos toca desarrollar en este momento. De hecho la universidad medieval con sus cuatro Facultades presenta esta correlación”.
“Se hace inevitable la preguntad e Pilato: ¿Qué es la verdad? ¿Y cómo se la distingue? Si para ello se recurre a la “razón pública”, como hace Rawls, entonces se pasa a la pregunta: ¿Qué cosa es razonable? ¿Cómo una razón se muestra como verdadera? En todo caso, en base a esto se hace evidente que en la búsqueda del derecho de la libertad, de la verdad de la justa convivencia, se debe prestar oído a instancias diversas respecto de partidos o grupos de interés, sin querer con ello en lo más mínimo menoscabar su importancia”.

“Tomando distancia de las filosofías neoplatónicas, en las que religión y filosofía estaban inseparablemente unidas, los Padres presentaron la fe cristiana como la verdadera filosofía, subrayando además que esta fe corresponde a las exigencias de la razón en búsqueda de la verdad; que la fe es el “sí” a la verdad, respecto de las religiones míticas o consuetudinarias. Pero más adelante, en el momento del nacimiento de la universidad, en Occidente no existían más esas religiones, sino tan sólo el cristianismo, y por ello se debía destacar de una manera nueva la responsabilidad propia de la razón, que de ningún modo es absorbida por la fe... La filosofía debe ser siempre verdaderamente una búsqueda de la razón en la propia libertad y responsabilidad; debe ser capaz de ver sus propios límites y al mismo tiempo su propia grandeza y vastedad. La teología debe continuar recurriendo a un tesoro de conocimiento que no es invención de ella misma, que más bien la supera y que, no siendo nunca totalmente agotable por la reflexión, precisamente por ello es siempre impulsora del pensamiento... No pocas cosas dichas por teólogos en el curso de la historia o traducidas a la práctica por autoridades eclesiales han sido luego demostradas falsas por la historia, y hoy pueden causar confusión. Pero al mismo tiempo es verdad que la historia de los santos, la historia del humanismo crecidos obre la base de la fe cristiana demuestra la verdad de esta fe en su núcleo esencial, haciendo de ella también una instancia para la razón pública”.

“En los tiempos modernos se han abierto nuevas dimensiones del saber que en la universidad son valoradas, sobretodo en dos grandes ámbitos: ante todo en las ciencias naturales... en segundo lugar, en las ciencias históricas y humanistas... En este desarrollo se ha abierto a la humanidad no solamente una gran medida de saber y de poder; han crecido también el conocimiento y el reconocimiento del os derechos y de la libertad de cada hombre, y de ello debemos estar agradecidos. Pero el camino del hombre no puede nunca darse por completo y el peligro de caer en la deshumanización tampoco deja de estar presente: ¡así lo vemos en el panorama de la historia actual! El peligro del mundo occidental -para hablar sólo de este tema- es hoy que el hombre, precisamente a causa de la grandeza de su conocimiento y poder, se rinda en relación a la cuestión de la verdad. Y ello significa al mismo tiempo que la razón, finalmente, se dobla ante la presión de los intereses y del atractivo de la utilidad, obligada a reconocerla como criterio último... Pero sí la razón -en virtud de su presunta pureza- se hace sorda al gran mensaje que le viene de la fe cristiana y de su conocimiento, se seca como un árbol cuyas raíces no pueden alcanzar el agua que les da la vida. Pierde de este modo el deseo de la verdad y no sólo no crece, sino que disminuye. Aplicado a nuestra cultura europea esto significa: si ella quiere sólo auto construirse dentro de los límites de sus propias argumentaciones y en base a lo que en el momento la convence y -preocupada por su laicidad- se separa de las raíces de las que vive, entonces no es más ya razonable ni pura, sino que se descompone y se quiebra”.

“Con esto regreso al punto de partida. ¿Qué puede hacer o decir el Papa en la universidad? Seguramente no debe tratar de imponer a otros de manera autoritaria la fe, que puede sólo ser entregada en libertad. Más allá de su ministerio como Pastor de la Iglesia y en base a la naturaleza intrínseca de su ministerio pastoral es tarea suya el mantener la sensibilidad por la verdad; invitar siempre de nuevo a la razón a lanzarse a la búsqueda de lo verdadero, del bien, de Dios y, sobre este mismo camino, alentarla a descubrir las útiles luces surgidas a lo largo de la historia de la fe cristiana y a percibir de este modo a Jesucristo como la Luz que ilumina la historia y ayuda a encontrar el camino hacia el futuro”. (S.L.) (Agencia Fides 17/1/2008; líneas, palabras)

Links:
El texto integral del discurso del Santo Padre en italiano:
http://www.evangelizatio.org/portale/adgentes/pontefici/pontefice.php?id=989

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jueves, 17 de enero de 2008
Día segundo


Orad siempre, no tengáis confianza
más que en Dios


«Manteneos en constante acción de gracias» (1 Ts 5, 18)


1 Re 18, 20-40: El Señor es Dios
Sa/ 23: El Señor es mi pastor
1 Ts 5 (12a), 13b-18: Manteneos en constante acción de gracias
Jn 11,17-44: Padre, te doy gracias porque Tú me has escuchado

Comentario

La oración se fundamenta en la confianza de que Dios es poderoso y fiel. Solo El abarca todo, presente y futuro. Su pala-bra es creíble y verídica.

La historia de Elías en 1 Reyes muestra de manera impresionante la unicidad de Dios. Elías amonesta a los apostatas que veneran a Baal, que no responde a sus oraciones. Sin embargo cuando Elías ora al Dios de Israel, la respuesta es inmediata y milagrosa. El pueblo toma conciencia y de nuevo vuelve su corazón hacia Dios.

El Salmo 2 es una profunda confesión de confianza. Describe a una persona convencida de que Dios guía sus pasos y que lo tiene cerca de sí mismo en los momentos difíciles de la vida, cuando está presa de la desolación y de la opresión.

Probablemente nos encontramos en circunstancias difíciles, a veces incluso de gran agitación. Probablemente atravesamos por
momentos de desesperación y desaliento. A veces, nos parece que Dios se oculta. Pero no está ausente. Manifestará su poder para liberarnos en medio de nuestras luchas existenciales. Esta es la razón por la que le damos gracias en toda circunstancia.

La resurrección de Lázaro es uno de los episodios más espectaculares narrados en el evangelio de Juan. Revela el poder de Cristo capaz de romper los vínculos de la muerte y anticipa la nueva creación. Jesús ora en voz alta en medio del pueblo y da gracias a su Padre por los potentes milagros que realizará. La obra salvadora de Dios se realiza a través de Cristo para que todos crean en Él.

El peregrinaje ecuménico nos ayuda mejor a tomar conciencia de las acciones maravillosas de Dios. Comunidades cristianas separadas unas de las otras se encuentran. Descubren su unidad en Cristo y comprenden que todas son parte de una sola y misma Iglesia, y tienen necesidad unos de los otros.

Probablemente hay sombras que vienen a ocultar la perspectiva de la unidad, que se ponga en peligro por algunas frustraciones y tensiones, que nos preguntemos sí nosotros, los cristianos, estamos realmente llamados a la unidad. Nuestra oración incesante nos sostiene cuando nos volvemos hacia Dios y tenemos confianza en Él. No dudamos que realiza su obra en nosotros y nos conducirá hacia la luz de su victoria. Siempre nuestra reconciliación y nuestra unidad son el principio de su reino.

Oración

Dios de toda la creación, escucha a tus niños en su oración. Ayúdanos a conservar nuestra fe y nuestra confianza en ti. Enséñanos a darte gracias en toda circunstancia, a tener confianza en tu misericordia. Danos la verdad y la sabiduría, para que tu Iglesia nazca a la nueva vida en la comunión. Tú solo eres nuestra esperanza. Amén.

Publicado por verdenaranja @ 22:16  | Migraciones
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Artículo semanal del Padre Fernando Lorente, o.h., publicado el EL DÍA en la sección CRITERIOS bajo el eígrafe "Luz en el Camino".

Luz en el Camino Fernando Lorente, o.h. *


Sinceridad evangélica


SIEMPRE, ser vistos como somos, no depende de la sinceridad con que nos mostramos, sino de la sinceridad con que nos miran. Donde reina Dios, reina la verdad que se manifiesta por la sinceridad. Pero, donde Dios es sustituido por los dioses del dinero, del mismo poder y el de todas clases de vicios, reina el engaño disfrazado de la verdad, de la sinceridad. La hipocresía es un vicio abominable, porque todo lo aparenta y nada es verdad. Por el contrario, la sinceridad evangélica siempre es una virtud eminentemente estimable, porque exige que la vivamos contra toda hipocresía en todos los momentos y circunstancias Y por eso, también, el planteamiento de la justicia exige que la sinceridad personal y fraterna esté fundamentada en Dios porque nada se esconde a la mirada de Dios, y nada debería esconderse a la nuestra.

En nuestra democracia, bastante madura por sus años de existencia, ya en la década avanzada de los 80, más de un pensador español hacía estas manifestaciones, que aumenta su vigencia actualmente: "¡Cuánta hipocresía! Se habla y se propaga que vivimos en libertad y democracia, y el aparato de información y publicidad es tal que se sofoca la verdad y se engaña al pueblo sencillo. Es necesario imponer, como normativa absoluta de Gobierno, la justicia social, en orden a multiplicar el empleo y acortar distancias entre poderosos y humildes, y el número de parados que aumenta absolutamente; la comparación relativa de ingresos entre los altos funcionarios de la Administración y los ciudadanos de a pie es tremendamente escandalosa; y, además, el endeudamiento estatal produce auténtica alarma.

El Poder Judicial no es del Gobierno ni de las Cámaras. Si así fuera, un partido político hegemónico tendría en sus manos todo el poder del país o de la nación, podría ser democráticamente absolutista, totalitario o tiranizante. ¿Puede ser esto lo que intente decir la Constitución o la interpretación que puedan hacer los políticos. Esto es imposible, porque iría contra el espíritu democrático. Por estas razones superiores se está diciendo ahora que la ley del Poder Judicial no ofrece garantías, que su autogobierno, en personas nombradas por las Cámaras con criterios políticos, no es tal, aparece tocado de politización. La argumentación es impecable".

En un gobierno, por más democrático que se defina, que vive en esta situación, no existe moralidad, porque interesa cambiar en las personas la mente, la voluntad y el corazón, sometiéndolas al imperio de los instintos, que es la degradación moral. Y la licencia, a prueba de abusos y crímenes hasta ahora desconocidos, invade toda la geografía española, como muestra la prensa diaria. A la propaganda del aborto siguió la ley despenalizadora que todos conocemos, se está poniendo en escena la eutanasia para, después confundir a las buenas gentes, ir creando adeptos; y ahora mismo se está distribuyendo un opúsculo de vergüenza -editado por el Ministerio de Cultura- que, bajo el título de "Salud", intenta por la obsesión sexual conducirnos al desenfreno y a las aberraciones más degradantes. No se trata simplemente de la planificación familiar, que se ofrece sugiriendo toda clase de medios, incluso "contra natura", sino que se presentan los medios más vergonzosos en orden a un mundo nuevo de placer. Es un ataque frontal a la adolescencia, a la juventud y al matrimonio, y desde el Poder".

Ya lo que resulta insoportable es cuando las autoridades públicas promocionan o son cómplices de la degradación cívica y moral, por acción u omisión. En esta situación, recordemos la afirmación del gran Aristóteles: cuando la vida que él llama perfecta -es decir, honesta, justa y libre- no se busca como fin, no hay ni convivencia, ni justicia, ni posibilidad de educación, ni cultura. Se llega a la degradación que todos estamos padeciendo. Esta es la situación que apuntaba nuestro pensador español en 1986, y que sigue manteniéndose actualmente con más extensión y profundidad en todos los niveles sociales, culturales y políticos.

Todos los que nos sentimos creyentes cristianos y no creyentes en esta fe, pero responsables del bien común como fin supremo de un servicio democrático, debemos decir y obrar firmemente con un "no" a esta situación. Encontraremos mucha luz, para responder fielmente a este compromiso, en la doctrina del Vaticano II "Constitucium et spes", art.74:

"Los hombres, las familias y los diversos grupos que constituyen la comunidad civil son conscientes de su propia insuficiencia para lograr una vida plenamente humana y perciben la necesidad de una comunidad más amplia, en la cual todos conjuguen a diario sus energías en orden a una mejor consecución del bien común. La comunidad política nace, pues, para buscar el bien común, en el que encuentra su legitimidad primigenia propia". Por eso -siguiendo esta doctrina conciliar- es indispensable una autoridad que dirija la acción de todos hacia el bien común; no mecánica o despóticamente, sino obrando principalmente como una fuerza moral, que se basa en la libertad y en el sentido de responsabilidad de cada uno. Aquí está la raíz de la madurez de nuestros políticos y el verdadero progreso de España.

* Capellán de la Clínica S. Juan de Dios

REDACCIÓN DE “IGLESIA NIVARIENSE”
C. San Agustín, nº 28
38201. La Laguna. Tenerife.
Tfno. 922-314961 / Fax. 922-256362
e-mail: iglesianivariense@obispadodetenerife.es

BOLETÍN 268


• El próximo miércoles se cumplen dos años del siniestro severo que sufrió la Sede del Obispado Nivariense, la antigua Casa de Salazar. Fue poco antes del mediodía del 23 de Enero de 2006 cuando se dio la alerta por fuego en dicha Sede. En pocas horas las llamas acabaron con el Obispado de La Laguna, un edificio del siglo XVII considerado único ejemplo, junto al Palacio de Nava, del barroco canario en la ciudad.


• “Joven inmigrante, la Parroquia sale a tu encuentro” es el lema de este año para desarrollar la Jornada Mundial del Migrante y del Refugiado que tendrá lugar el 20 de enero. Con tal motivo, el próximo 18 de Enero tendrá lugar una Vigilia de Oración en la parroquia de María Auxiliadora de Santa Cruz de Tenerife, y el 20 de Enero una Eucaristía en Tegueste.

• Con tal motivo, el prelado nivariense publicará, en la prensa provincial, dos artículos. En ellos, entre otras cosas, afirma que “nuestras parroquias y comunidades cristianas deben adoptar una postura activa para dar una respuesta en la medida de sus posibilidades” a la inmigración. La razón última ha de ser siempre no tanto la situación legal o jurídica, sino la igual dignidad de toda persona, sus derechos fundamentales y el mandato del Señor”. En nuestra Diócesis ya se está trabajando en este sentido, pero debemos hacer mayores esfuerzos, no ya sólo para acoger a los que acuden a nosotros, sino para salir al encuentro de todos, especialmente de los más necesitados, y ofrecerles nuestro apoyo y solidaridad y, particularmente a los que son cristianos, invitarles a participar como un fiel más en la vida de la parroquia, en la seguridad de que con su presencia y acción las comunidades cristianas se renuevan y se enriquecen.


• Por cierto, con ocasión de esta jornada, los más jóvenes de la Cáritas, en El Hierro, organizan una cena a beneficio del proyecto para atención a emigrantes “Ben”.

• “Vivir y comunicar el evangelio en la actual situación de la parroquia” es el título de la reflexión que guiará el Vicario General, Antonio Pérez, en el próximo Consejo Diocesano de Pastoral.

• Por su parte, el otro Vicario General, Domingo Navarro, guiará la reflexión del Consejo Presbiteral, tal y como acordó su permanente. La misma girará en torno a la Dimensión Pastoral en la vida y el ministerio del Presbítero.

• En relación a este último Consejo, el Obispo ha dirigido una carta a todos los sacerdotes con las conclusiones del Consejo Presbiteral del pasado noviembre en el que se abordó la dimensión humana en la vida y el ministerio de los sacerdotes, con el objeto de que se estudien y propongan vías de aplicación.

• El próximo lunes, 21 de Enero, se reunirá el Consejo Diocesano de Asuntos Económicos a fin de estudiar y aprobar, si procede, entre otras cuestiones, el proyecto de presupuestos generales de la administración diocesana para el año 2008.

• El Colegio de las Dominicas de Geneto acogerá los días 18 y 19 la Asamblea Diocesana de Cáritas Diocesana de Tenerife. En la misma se presentará, entre otras cosas, el informe de gestión del último cuatrienio y el proyecto de Pastoral de Cáritas.

• Ese mismo sábado 19, en la Casa de la Iglesia tienen una cita los Coordinadores Arciprestales de Catequesis a fin de continuar preparando el Encuentro Diocesano del próximo dos de marzo, así como los cursillos de formación continua del verano que viene.

• El 18 de enero comienza el Octavario de Oración por la Unidad de los Cristianos. Este año se cumple el centenario de dicha jornada que comenzó en 1908. Por tal motivo, se han previsto dos celebraciones; la primera será el 20 de enero a las 17:30 horas, en la Parroquia de Nuestra Señora del Carmen, en Los Cristianos y la segunda, de carácter diocesano, presidida por el obispo, Bernardo Álvarez, el 25 de enero, a las 19:30 horas en la Sede Catedralicia.

• El Obispado ha ordenado el cierre cautelar de la ermita de Nuestra Señora de Regla, en Santa Cruz de Tenerife, una vez recibido un informe técnico sobre el estado de las instalaciones, así como las malas condiciones sanitarias del templo. Se trata de un problema que viene arrastrándose desde las fuertes lluvias acaecidas el 31 de marzo de 2002. Ese día la altura del agua llegó hasta los 1,20 metros afectando a los bancos y a otros objetos de culto. El problema de las inundaciones se debe a que existen pocos desagües y a la mala disposición de las pendientes de evacuación de aguas de la plaza, las cuales están orientadas hacia el templo.


• El Centro de Restauración del Papel y del Documento Gráfico del Cabildo de La Palma ha concluido la restauración del segundo libro de bautismos y entierros de la parroquia de Santo Domingo de Garafía, que data de 1619. La obra presentaba un avanzado estado de deterioro y su restauración ha sido exhaustiva y meticulosa, sustituyendo la encuadernación por una similar a la que debería haber llevado en su origen, ya que la existente era posterior a la época de su hechura y además presentaba un gran ataque de microorganismos.

• La parroquia de Candelaria, en Frontera, ha realizado una especial reunión de los grupos de carismáticos de la isla con responsables de este grupo a nivel diocesano.

• La responsable de la Peregrinación Diocesana de Oración por la Paz a Candelaria, a celebrar el 23 de febrero, Gladis Rodríguez, ha enviado una comunicación en la que invita a preparar adecuadamente y a acudir a esta cita pastoral.

• Los laguneros, volverán a ver el antiguo convento de San Agustín reformado en unos años. Para ello, los técnicos ya están realizando estudios topográficos y petrológicos, el análisis de las piedras que se encuentran en las ruinas de San Agustín. Dichos trabajos son necesarios para poder "empezar con la redacción del proyecto" que permita a la ciudad recuperar, ahora con carácter civil, este edificio.

• El club “La Opinión” organizó en la casa Elder de la capital tinerfeña un debate sobre si debería ser España un estado laico, para lo cual convocaron a María José Guerra Palmero, profesora de Filosofía de la Universidad de La Laguna (ULL); Francisco Díez de Velasco, profesor de Historia de la ULL y experto en Historia de las religiones; y al director del Instituto Superior de Teología de Canarias, Juan Pedro Rivero González quien señaló, entre otros aspectos, que “todos debemos defender la pluralidad social” y puntualizó que en la Constitución del 78 “no se aclara textualmente si somos aconfesionales o laicos”, sino “que ninguna confesión tendrá carácter estatal”.


• En un plazo no superior a cinco meses estará terminada la casa de acogida que promueven la Fundación Santuario de Candelaria y la Comunidad de Dominicos, la cual se construye en Bajo-Maja, junto al tramo de vía que enlaza el puente de Caletillas con la carretera general del Sur (C-28). Ello será posible merced a la aportación de 1.500.000 euros que hará el Cabildo de Tenerife, según anunció el prior de la Basílica, Jesús Mendoza.


• El municipio de Puntagorda, en La Palma, celebró el pasado 15 de enero la festividad del patrón del municipio, San Mauro Abad, con una procesión que partió desde la antigua ermita y a la que acudieron los fieles y autoridades locales e insulares. De todas formas, hay que tener en cuenta que los actos lúdicos y religiosos más importantes en honor al patrón se celebrarán, como es habitual, desde finales de julio y durante la primera quincena de agosto. En la actualidad, Puntagorda se prepara para vivir las fiestas del almendro en flor.

ZENITPublicamos la intervención de Benedicto XVI en la audiencia general del miércoles, 16 de Enero de 2008, en la que revivió los últimos días de san Agustín de Hipona, continuando con la meditación comenzada la semana anterior.


Queridos hermanos y hermanas:

Hoy, al igual que el miércoles pasado, quisiera hablar del gran obispo de Hipona, san Agustín. Cuatro años antes de morir, quiso nombrar a su sucesor. Por este motivo, el 26 de septiembre del año 426 reunió al pueblo en la Basílica de la Paz, en Hipona, para presentar a los fieles a quien había designado par esta tarea. Dijo: «En esta vida, todos somos mortales, pero el último día de esta vida es siempre incierto para cada individuo. De todos modos, en la infancia se espera llegar a la adolescencia; en la adolescencia a la juventud; en la juventud a la edad adulta; en la edad adulta a la edad madura; en la edad madura a la vejez. Uno no está seguro de que llegará, pero lo espera. La vejez, por el contrario, no tiene ante sí otro período en el que poder esperar; su misma duración es incierta... Yo por voluntad de Dios llegué a esta ciudad en el vigor de mi vida; pero ahora ha pasado mi juventud y ya soy viejo» (Carta 213, 1).

En ese momento, Agustín pronunció el nombre de su sucesor designado, el sacerdote Heraclio. La asamblea estalló en un aplauso de aprobación repitiendo 23 veces: «¡Gracias sean dadas a Dios!». Con otras aclamaciones, los fieles aprobaron, además, lo que después dijo Agustín sobre los propósitos para su futuro: quería dedicar los años que le quedaban a un estudio más intenso de las Sagradas Escrituras (Cf. Carta 213, 6).

De hecho, siguieron cuatro años de extraordinaria actividad intelectual: concluyó obras importantes, emprendió otras no menos comprometedoras, mantuvo debates públicos con los herejes --siempre buscaba el diálogo-- promovió la paz en las provincias africanas insidiadas por las tribus bárbaras del sur.

En este sentido, escribió al conde Dario, venido a África para superar las diferencias entre el conde Bonifacio y la corte imperial, de las que se aprovechaban las tribus de los mauris para sus correrías: «Título de grande de gloria es precisamente el de aplastar la guerra con la palabra, en vez de matar a los hombres con la espada, y buscar o mantener la paz con la paz y no con la guerra. Ciertamente, incluso quienes combaten, si son buenos, buscan sin duda la paz, pero a costa de derramar sangre. Tú, por el contrario, has sido enviado precisamente para impedir que se derrame la sangre» (Carta 229, 2).

Por desgracia quedó decepcionada la esperanza de una pacificación de los territorios africanos: en mayo del año 429 los vándalos, enviados a África como desquite por el mismo Bonifacio, pasaron el estrecho de Gibraltar y penetraron en Mauritania. La invasión se extendió rápidamente por otras ricas provincias africanas. En mayo y en junio del año 430, «los destructores del imperio romano», como califica Posidio a esos bárbaros (Vida, 30,1), rodeaban Hipona, asediándola.

En la ciudad, también se había refugiado Bonifacio, quien, reconciliándose demasiado tarde con la corte, trataba en vano de bloquear el paso a los invasores. El biógrafo Posidio describe el dolor de Agustín: «Más que de costumbre, sus lágrimas eran su pan día y noche y, llegado ya al final de su vida, se arrastraba más que los demás en la amargura y en el luto su vejez» (Vida, 28,6). Y explica: «Ese hombre de Dios veía las matanzas y las destrucciones de las ciudades; las casas destruidas en los campos y a los habitantes asesinados por los enemigos o expulsados; las iglesias sin sacerdotes o ministros, las vírgenes consagradas y los religiosos dispersos por doquier; entre ellos, algunos habían desfallecido ante las torturas, otros habían sido asesinados con la espada, otros eran prisioneros, perdiendo la integridad del alma y del cuerpo e incluso la fe, obligados por los enemigos a una esclavitud dolorosa y larga» (ibídem, 28,8).

Si bien era anciano y estaba cansado, Agustín permaneció en primera línea, consolándose a sí mismo y a los demás con la oración y con la meditación de los misteriosos designios de la Providencia. Hablaba de la «vejez del mundo» --y era verdaderamente viejo este mundo romano--, hablaba de esta vejez como ya lo había hecho años antes para consolar a los refugiados procedentes de Italia, cuando en el año 410 los godos de Alarico invadieron la ciudad de Roma.

En la vejez, decía, abundan los achaques: tos, catarro, legañas, ansiedad, agotamiento. Pero si el mundo envejece, Cristo es siempre joven. Y lanzaba esta invitación: «no hay que negarse a rejuvenecer con Cristo, que te dice: "No temas, tu juventud se renovará como la del águila"» (Cf. Sermón 81,8). Por eso el cristiano no debe abatirse en las situaciones difíciles, sino tratar de ayudar al necesitado.

Es lo que el gran doctor sugiere respondiendo al obispo de Thiave, Honorato, quien le había pedido si, bajo la presión de las invasiones bárbaras, un obispo o un sacerdote o cualquier hombre de Iglesia podía huir para salvar la vida. «Cuando el peligro es común a todos, es decir, para obispos, clérigos y laicos, quienes tienen necesidad de los demás no deben ser abandonados por aquellos de quienes tienen necesidad. En este caso, todos deben refugiarse en lugares seguros; pero si algunos tienen necesidad de quedarse, que no sean abandonados por quienes tienen el deber de asistirles con el ministerio sagrado, de manera que o se salvan juntos o juntos soportan las calamidades que el Padre de familia quiera que sufran» (Carta 228, 2). Y concluía: «Esta es la prueba suprema de la caridad» (ibídem, 3). ¿Cómo no reconocer en estas palabras el heroico mensaje que tantos sacerdotes, a través de los siglos, han acogido y hecho propio?

Mientras tanto resistía la ciudad de Hipona. La casa-monasterio de Agustín había abierto sus puertas para acoger en el episcopado a las personas que pedían hospitalidad. Entre estos se encontraba también Posidio, que ya era discípulo suyo, quien pudo de este modo dejarnos el testimonio directo de aquellos últimos y dramáticos días.

«En el tercer mes de aquel asedio --narra-- se acostó con fiebre: era su última enfermedad» (Vida, 29,3). El santo anciano aprovechó aquel momento, finalmente libre, para dedicarse con más intensidad a la oración. Solía decir que nadie, obispo, religioso o laico, por más irreprensible que pueda parecer su conducta, puede afrontar la muerte sin una adecuada penitencia. Por este motivo, repetía continuamente entre lágrimas los salmos penitenciales, que tantas veces había recitado con el pueblo (Cf. ibídem, 31, 2).

Cuanto más se agravaba su situación, más necesidad sentía el obispo de soledad y de oración: «Para no ser disturbado por nadie en su recogimiento, unos diez días antes de abandonar el cuerpo nos pidió a los presentes que no dejáramos entrar a nadie en su habitación, a excepción de los momentos en los que los médicos venían a verle o cuando le llevaban la comida. Su voluntad fue cumplida fielmente y durante todo ese tiempo él aguardaba en oración» (ibídem,31, 3). Dejó de vivir el 28 de agosto del año 430: su gran corazón finalmente descansó en Dios.

«Con motivo de la inhumación de su cuerpo --informa Posidio-- se ofreció a Dios el sacrificio, al que asistimos, y después fue sepultado» (Vida, 31,5). Su cuerpo, en fecha incierta, fue trasladado a Cerdeña y, hacia el año 725, a Pavía, a la basílica de San Pedro en el Cielo de Oro, donde descansa hoy. Su primer biógrafo da este juicio conclusivo: «Dejó a la Iglesia un clero muy numeroso, así como monasterios de hombres y de mujeres llenos de personas dedicadas a la continencia y a la obediencia de sus superiores, junto con las bibliotecas que contenían los libros y discursos de él y de otros santos, por los que se conoce cuál ha sido por gracia de Dios su mérito y su grandeza en la Iglesia, y en los cuales los fieles siempre le encuentran vivo» (Posidio, Vida, 31, 8).

Es un juicio al que podemos asociarnos: en sus escritos también nosotros le «encontramos vivo». Cuando leo los escritos de san Agustín no tengo la impresión de que sea un hombre muerto hace más o menos mil seiscientos años, sino que lo siento como un hombre de hoy: un amigo, un contemporáneo que me habla, que nos habla con su fe fresca y actual.

En san Agustín que nos habla --me habla a mí en sus escritos--, vemos la actualidad permanente de su fe, de la fe que viene de Cristo, del Verbo Eterno Encarnado, Hijo de Dios e Hijo del hombre. Y podemos ver que esta fe no es de ayer, aunque haya sido predicada ayer; es siempre actual, porque realmente Cristo es ayer, hoy y para siempre. Él es el Camino, la Verdad y la Vida. De este modo, san Agustín nos anima a confiar en este Cristo siempre vivo y a encontrar así el camino de la vida.

[Al final de la audiencia, el Papa saludó a los peregrinos en varios idiomas. En español, dijo:]


Queridos hermanos y hermanas:

Siguiendo hablando de San Agustín, me refiero hoy a sus últimos años de vida, cuando designó a su sucesor, Heraclio, como Obispo de Hipona, para consagrar su tiempo al estudio de la Sagrada Escritura. Fueron años de una extraordinaria actividad intelectual, pero en los que realizó también grandes esfuerzos de pacificación ante el acoso de la tribus del sur a las provincias africanas. Como él decía, «la gloria más grande es de vencer a la guerra con la palabra, más que matar a los hombres con la espada». Después, el asedio de Hipona por los Vándalos en el cuatrocientos veintinueve aumentó más aún la pena de Agustín. En su vejez, veía derrumbarse el mundo de la cristiandad en su tierra. No obstante, permaneció firme, confortando a los demás con la meditación de los misteriosos designios de la Providencia. Si el mundo envejece, Cristo es siempre joven, afirmaba. Su casa-monasterio se abrió a los hermanos en el episcopado que le pedían hospitalidad. Ya cercano a la muerte, sólo se ocupaba de orar con los salmos penitenciales, porque, confesaba, nadie puede afrontar la muerte sin una adecuada penitencia. Murió el 28 de agosto del cuatrocientos treinta. Su cuerpo fue trasladado a Cerdeña y, hacia el setecientos veinticinco, a Pavía, donde reposa hoy. Pero nosotros lo reencontramos aún vivo en sus escritos.

Saludo cordialmente a los peregrinos de lengua española venidos de España, Uruguay y otros países latinoamericanos. Que la vida y escritos de San Agustín sean para todos nosotros luz y aliento en nuestro camino.

Muchas gracias.

[Traducción del original italiano realizada por Jesús Colina © Copyright 2008 - Libreria Editrice Vaticana]

Publicado por verdenaranja @ 21:50  | Habla el Papa
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Santo Domingo (Agencia Fides) - La Conferencia Episcopal Dominicana ha publicado una Carta Pastoral, como es costumbre con motivo de la festividad de Nuestra Señora de la Altagracia, Patrona del país el día 21 de enero.


CARTA PASTORAL
DE LA
CONFERENCIA DEL EPISCOPADO DOMINICANO
CON MOTIVO DEL DÍA DE LA ALTAGRACIA

21 DE ENERO DEL 2008.



“DISCÍPULO MISIONERO:
CON CRISTO, PON EN ALTO TUS VALORES CULTURALES
.

INTRODUCCIÓN.

• En la escuela de María.
• En comunión y sintonía con la Iglesia Latinoamericana y del Caribe.
• Acción de gracias por 25 años de los Encuentros Nacionales de Pastoral.

1. EL HOY DE NUESTRA CULTURA.

1.1. Grandes y acelerados cambios: oportunidades y retos.
1.2. Una Iglesia dinámica y en crecimiento.
1.3. La vida precaria y amenazada: de viejos y grandes males.
• Una realidad ambigua y contradictoria que nos interpela.
• Persisten los signos de contradicción.
• En la Iglesia.

2. LLAMADOS POR EL SEÑOR.

2.1. Jesús nos llama a la santidad: La identidad del discípulo misionero.
2.2. Jesús nos llama a la comunión.
2.3. Jesús nos llama a la misión.
• Por el bautismo: llamados a ser discípulos misioneros.
• Discípulos misioneros: dos caras de la misma medalla.
• Formados por el Pan de la Palabra y sostenidos por el Pan de la Eucaristía.

3. EN ESTADO PERMANENTE DE MISIÓN.

3.1. Una mirada optimista del futuro: gestando una nueva cultura en los nuevos tiempos.
• La Iglesia abogada de los pobres y defensora de la justicia.
• Para construir desde los valores del Evangelio la cultura del amor y de la vida.
• Realzando los valores que fortalecen nuestra identidad y conciencia de Dominicanos.
3.2. En el camino del Tercer Plan nacional de Pastoral: La renovación pastoral.
• Itinerario de Evangelización: un nuevo impulso.
• Renovación de las estructuras comunitarias, parroquiales y diocesanas.
• Renovación de los dinamismos pastorales: Comunión en la Iglesia y reconstrucción del tejido social.
3.3. Renovación de los dinamismos pastorales para llegar a los bautizados alejados.
• “Vayan más bien a las ovejas descarriadas de la casa de Israel”.
• Llevar al reencuentro con Jesús desde una experiencia vital: La Iniciación Cristiana.
• Con la atracción del amor.

CONCLUSIÓN.

• Invitados a la “Fiesta de Bodas”
• Llamados/as a ser signos creíbles que provoquen la fe.
• María ora con la Iglesia en la espera de un nuevo Pentecostés.


INTRODUCCIÓN.


“Tres días después se celebraba una boda
en Caná de Galilea; allí estaba la madre de Jesús.
También Jesús y sus discípulos estaban invitados” (Jn 2,2)



En la escuela de María.

1. Como cada año con motivo de la festividad de Nuestra Señora de la Altagracia, ponemos, en estos días del mes de enero, en manos del pueblo dominicano, nuestra Carta Pastoral que quiere ser una palabra de aliento y ánimo para todos,
muy especialmente para quienes se sienten abatidos y desesperanzados. Como pastores del pueblo de Dios, que nos ha sido confiado, estamos llamados a iluminar los acontecimientos de la vida con la luz de Cristo para que nuestro pueblo “en él” tenga vida en plenitud1 y para alentar a todos los bautizados como discípulos misioneros a ser sal y luz de nuestra sociedad.

2. Siguiendo la invitación del Papa Benedicto XVI, queremos permanecer en la escuela de María2. Por eso en esta Carta Pastoral nos inspiraremos en el relato de “Las Bodas en Caná de Galilea”, en el que contemplamos a Jesús y a María
realizando la voluntad de Dios en su contexto cultural. Desde esta experiencia, con María, contemplaremos la realidad de nuestro pueblo, escucharemos lo que Jesús, su Hijo, nos dice, y pondremos en práctica su mandato, para que en nuestro pueblo germinen discípulos misioneros que, poniendo en alto sus valores culturales, lleven el Evangelio a cada persona y a todos los rincones de nuestro país.

En comunión y sintonía con la Iglesia Latinoamericana y del Caribe.

3. Muchos acontecimientos marcan la hora presente. Uno de los más significativos para la vida de la Iglesia ha sido, y es, la V Conferencia del Episcopado Latinoamericano y del Caribe, celebrada en Aparecida, Brasil, en mayo del 2007. El documento conclusivo de este encuentro ya está en nuestras manos y debe ser estudiado y reflexionado por todas nuestras comunidades, agentes de pastoral, asociaciones y movimientos para asumir el “espíritu de Aparecida” de manera que pueda ser convertido en práctica pastoral en todo nuestro territorio.

4. El contenido de Aparecida refresca y reafirma nuestro proceso de fe personal y comunitaria, ya que nos señala un itinerario de evangelización dentro de un amplio proyecto de misión continental, que pone a toda la Iglesia en estado
permanente de misión. Nos alegra constatar que nuestro III Plan de Pastoral, que “pretende ser una experiencia de discipulado, (…) de la animación, formación y articulación de las comunidades y de sus agentes de pastoral (…), sintoniza plenamente con este “espíritu de Aparecida”. Él nos iluminará en la tarea, que nos proponemos de elaborar planes diocesanos y nacionales de discipulado y de misión, de modo que englobe todo el ser y el quehacer de las Iglesias Locales, que involucre a todos e incluya todo lo que es la Iglesia”3.
Acción de gracias por 25 años de los Encuentros Nacionales de Pastoral.

5. La Celebración de los 25 años de los Encuentros Nacionales de Pastoral de nuestra Iglesia nos lleva a dar gracias a Dios Padre, que nos ha “elegido en la persona de Cristo para ser santos e irreprochables ante él por el amor”4. A través de ellos nuestra Iglesia ha recorrido un largo camino de comunión, de discernimiento y oración, de reflexión y programación, que nos ha ayudado a crecer como hermanos. Juntos nos hemos ayudado, corregido, orientado y
animado. Ha sido un “ejercicio de colegialidad” que ha permitido consolidar en nosotros el sentido de pertenencia a la Iglesia y la fraternidad. Su fruto ha sido la elaboración y seguimiento de nuestros tres Planes Nacionales de Pastoral. Por este gran don damos gracias al Padre; gracias por las personas que han dado su vida para que este proyecto creciera cada día; y gracias por el compromiso evangelizador que ha suscitado en nuestra Iglesia en la República Dominicana5.
Con María, “la llena de gracia”6, podemos decir: “el poderoso ha hecho obras grandes”7 en nuestra Iglesia.

En este documento usaremos el método de ver, juzgar y actuar.

1.- VER: EL HOY DE NUESTRA CULTURA.


Se acabó el vino y la madre de Jesús le dice:
| “No tienen vino” (Jn 2,3).



6. Como María, que en las bodas en Caná supo estar atenta y descubrir la necesidad del momento, así nosotros, como Iglesia, abrimos los ojos a nuestra realidad.

1.1. Grandes y acelerados cambios: Retos y oportunidades.

7. Vivimos en una época nueva, en un tiempo nuevo gestado por cambios acelerados y profundos, suscitados en todos los ámbitos de nuestra realidad.
Han emergido nuevas situaciones familiares; una nueva mentalidad se impone día a día en los ciudadanos; nuevos valores y contravalores marcan la realidad del momento, dando paso, en definitiva, a una nueva sociedad y cultura.
8. Este fenómeno, que todos conocemos ya omo “globalización”, nos abre a infinitas oportunidades, pero también nos plantea grandes retos y desafíos que deben ser iluminados desde la ética del Evangelio anunciado por Jesús de
Nazaret8.

9. Como signos positivos del tiempo presente percibimos la sed de Dios de muchas personas católicas y de otras denominaciones cristianas, que con sinceridad de corazón expresan su fe en su compromiso y testimonio personal y comunitario, así como en la religiosidad popular. A su vez, la confianza del pueblo e instituciones de la sociedad en la Iglesia nos comprometen aún más en la tarea de ser discípulos misioneros, que trabajan por el bien común. Las recientes
tormentas Noel y Olga han puesto de manifiesto la vitalidad de los creyentes de nuestras comunidades con su rápida respuesta solidaria para auxiliar a las víctimas de estas tragedias. Esta solidaridad es una de las expresiones del vino
nuevo que necesita nuestro tiempo.

10. A nivel social, en nuestro país, este tiempo nuevo se hace visible de manera significativa en el acceso a la información y a las tecnologías, que abren las puertas a nuevas formas de convivencia social y relaciones que nos deberían llevar al crecimiento y desarrollo sostenible como sociedad, como pueblo. Crece la conciencia democrática entre los dominicanos; la necesidad de una mayor participación de los ciudadanos en el ejercicio de la acción política; y la toma de conciencia sobre la importancia y la necesidad de preservar la parte del planeta que Dios ha puesto bajo la administración y responsabilidad de todos los
dominicanos así como el fortalecimiento de algunas de nuestras instituciones políticas y sociales.

1.2 Una Iglesia dinámica y en crecimiento.

11. Nos llena de alegría la disponibilidad, entusiasmo e integración del Pueblo de Dios en la aplicación del Plan de Pastoral. Para nosotros, los obispos, y también
para los presbíteros, diáconos, consagrados y laicos, este tiempo es un “kairós”, es decir, un tiempo oportuno de gracia y bendición, que surge del soplo del Espíritu Santo en la Iglesia. Nuevas asociaciones, movimientos y comunidades
eclesiales, como también nuevas formas de organización y participación, así los equipos arquidiocesanos, diocesanos, zonales y parroquiales de animación pastoral y de redacción, la sectorización y la red de mensajeros, son algunas
muestras visibles de la eficacia de este “kairós”.

12. También nos llena de optimismo el hecho de que una formación más estructurada y sistemática llega con mayor amplitud al pueblo de Dios a través de las comisiones nacionales, diocesanas y parroquiales. Nos llena de esperanza
también la preocupación de todas las asociaciones, movimientos y nuevas comunidades laicales, que están abriendo espacios de formación respondiendo a esta realidad nueva y a sus desafíos.

1.3 Una vida precaria y amenazada: viejos y grandes males.

Una realidad ambigua y contradictoria que nos interpela.
13. También en nuestra sociedad falta “el vino” que anime la esperanza de aquellos a quienes esta nueva época ha convertido en insignificantes y que a todos nos ayude a transitar, también de manera nueva, los caminos del Evangelio, porque estos de ahora son tiempos de audacia para la fe.

14. Aunque es nueva la época que vivimos, persisten, no obstante, entre nosotros males como la corrupción, el clientelismo político, el populismo, que parecen ancestrales. Persisten las injusticias, que lejos de menguar, parecieran crecer y tomar nuevos rostros en el tráfico y consumo de drogas, la violencia y la delincuencia. Además, pese a los signos de una bonanza y crecimiento económicos, es evidente el agrandamiento de la pobreza, la marginalidad, la carencia y deterioro de los servicios básicos, la falta de políticas públicas claras, como se ha puesto en evidencia tras el paso de las tormentas Noel y Olga, que llenaron el país de luto y destrucción.

Persisten los signos de contradicción.

15. Con honda preocupación de pastores que miran compasivamente a su grey, observamos que en nuestro país se da un proceso acelerado de transculturación que trae consigo una perniciosa pérdida de los valores que nos destruyen como
pueblo. El nuevo discurso de la modernidad trae consigo nuevas perversidades para instituciones como el matrimonio y la familia, particularmente el fomento de una cultura antivida. También, la difusión del secularismo, especialmente en modelos de conducta, reñidos con nuestra cultura cristiana, que consecuentemente dejan al individuo a merced del consumismo, la explotación, la inseguridad, el anonimato, el libertinaje y el relativismo moral. Lo que se deriva de todo esto es una enorme ambigüedad y confusión, que genera crisis de valores, debilitamiento de las instituciones y deterioro de la identidad social.

16. Se debe adoptar una postura crítica. Es necesario hacer un ejercicio de resistencia. El pluralismo de orden cultural y religioso, propagado fuertemente por una cultura globalizada, debe ser cuidadosamente analizado, pues corre el
peligro de erigir el individualismo en característica dominante y diferenciadora de la actual sociedad, y responsable del relativismo ético y de la crisis de la
familia9. Esto es del todo inaceptable para nosotros los cristianos.

En la Iglesia.

17. Con preocupación y humildad detectamos en la Iglesia realidades sombrías entre las que caben destacarse: la tímida acogida y motivación de algunos presbíteros en lo referente al Plan de Pastoral y a la renovación que el mismo demanda; la insuficiente formación y capacitación de los agentes de pastoral de todo el pueblo de Dios; la desvinculación de algunas asociaciones laicales y movimientos apostólicos. Nos preguntamos, como pastores y como Iglesia, ¿Somos conscientes del momento que vivimos? ¿La Planeación pastoral de
nuestras diócesis y parroquias y de nuestros servicios pastorales y asociaciones laicales, tiene en cuenta esta realidad e intenta responder a ella?. Es éste el gran
reto para nuestra Iglesia.

2.- JUZGAR: LLAMADOS POR EL SEÑOR.


“hagan lo que él les diga” (Jn 2,5).



18. Siguiendo la escuela de María, descubrimos que ella, ante la carencia de vino en la boda, recurre a su hijo Jesucristo para que haga algo al respecto. En El, encuentra la espuesta, que la lleva a decir: “hagan lo que él les diga”.
19. En esta misma línea, el documento de Aparecida nos invita a recomenzar desde Cristo, “Camino, Verdad y Vida”, fortaleciendo nuestra identidad de discípulos
misioneros en el momento presente10.

20. Es lo que nos proponemos con nuestro Plan Nacional de Pastoral, cuya idea fuerza nos convoca a centrarnos en Jesucristo en un proceso permanente de evangelización. En esta Carta Pastoral permítannos considerar algunos puntos
relevantes, que Jesús nos propone.

2.1. Jesús nos llama a la santidad: La identidad del discípulo misionero.

21. Jesús nos llama a estar con él, a seguirle como discípulos, a compartir su ministerio de proclamación del Reino de Dios. El objeto principal de Jesús, al
llamar a los discípulos, era enseñarles a experimentar y proclamar el Reino de Dios11. “Hagan lo que él les diga”12 nos identifica y nos une con la voluntad de Jesús. Cuando nos identificamos con su voluntad estamos en el camino de la
santidad.

22. La Idea Fuerza de nuestro III Plan Nacional de Pastoral nos recuerda que estamos convocados “a la santidad”. Todo el Pueblo de Dios está llamado a ella.
La santidad expresa los valores del Reino y promueve la justicia y la solidaridad, especialmente con los más pobres. Es así como nuestra santidad se hace transformadora de la sociedad.

23. Nuestro modelo de santidad es Jesús. Estamos llamados a seguirlo, vivir en intimidad con Él, imitar su ejemplo y dar testimonio13. Iluminados por el Espíritu Santo y animados por los pastores de la Iglesia, con espíritu misionero,
hemos de sentirnos responsables, dar testimonio de la fe, personal y comunitariamente; hemos de vivir en diálogo y buscar el consenso, practicar lajusticia, ser acogedores y fraternos y procurar el bien común.

24. El llamado a la santidad nos mueve a celebrar la fe, en comunión y participación, en una pastoral orgánica, que integra la diversidad de carismas y ministerios, y así llegar a gozar de la plenitud del amor en el Reino de Dios.
25. Como expresión de esa vida nueva de la gracia, nuestro Modelo Ideal de Iglesia en la República Dominicana nos anima a asumir nuestra condición de bautizados y a hacernos corresponsables, cada uno desde su ámbito de compromiso y vocación específica, de la obra evangelizadora14. El documento
de Aparecida nos alienta a reconocernos todos, primero, como discípulos misioneros del Señor15.

26. Los distintos ministerios y servicios. así entendidos, son tareas complementarias y necesarias para el crecimiento y bien de la Iglesia.16. En este sentido animamos a que se dé importancia especial a la formación y a la espiritualidad
de los agentes de pastoral como forma realista y eficaz para realizar la corresponsabilidad. He aquí nuestro camino común hacia la santidad.

2.2. Jesús nos llama a la comunión.

27. La escena de las Bodas en Caná nos ilumina. Una boda es una fiesta, donde se celebra la comunión de dos personas, hombre y mujer, que se aman. El libro de los Hechos de los Apóstoles nos presenta el ideal de vida comunitaria: “una
sola alma y un solo corazón”

17. Es el propio Jesús quien nos invita a mantenernos unidos “para que el mundo crea que tú me has enviado”18. Es
nuestra vocación primera: “La vocación al discipulado misionero es convocación a la comunión en su Iglesia”19.
28. Nuestro Modelo Ideal de Iglesia en la República Dominicana lo concretiza de una manera muy realista cuando propone como objetivo de la primera etapa de nuestro itinerario evangelizador, que seamos “un pueblo organizado en
familias, grupos de vida y comunidades”.

2.3. Jesús nos llama a la misión.

Por el bautismo y la confirmación: llamados a ser discípulos misioneros.

29. Por estos sacramentos estamos consagrados a Cristo y revestidos de El para construir el templo espiritual como “piedras vivas”20 y edificar el nuevo Pueblo de Dios. El mandato del Señor “vayan y proclamen”21 concierne a todos los
bautizados y confirmados, ya que por estos sacramentos todos hemos sido constituidos discípulos misioneros.

Discípulos misioneros: dos caras de la misma medalla.

30. Urge, desde nuestra realidad actual y siguiendo nuestro itinerario de evangelización, que el Pueblo de Dios y sus agentes sean formados para realizar responsablemente con eficacia y audacia esta tarea22. La formación para
la misión ha de ser integral y sistemática, sabiendo además que: “El discípulo se siente impulsado a llevar la Buena Nueva de la salvación a sus hermanos.

Discipulado y misión son como las dos caras de una misma medalla”23.

Formados por el Pan de la Palabra y sostenidos por el Pan de la Eucaristía.

31. El itinerario de Evangelización y la tarea de la misión, a la que nos lanza el Documento de Aparecida, exige que anclemos nuestro esfuerzo en una sólida formación bíblica. Sólo desde el Pan de la Palabra podemos iluminar y discernir
la realidad y sus retos; y encontrar alternativas de vida a la luz de los valores del Evangelio. La Eucaristía, a su vez, sostendrá al pueblo en su lucha como alimento espiritual que renueva nuestras fuerzas en este largo camino24. De este
encuentro con Cristo en la Eucaristía surge el compromiso evangelizador de servicio a favor de los necesitados. La Eucaristía “despierta en el cristiano el fuerte deseo de anunciar el Evangelio y testimoniarlo en la sociedad para que
sea más justa y humana”25.

3. ACTUAR: EN ESTADO PERMANENTE DE MISIÓN.


“Jesús le dice: Llenen de agua las tinajas.
Las llenaron hasta el borde (…) Ahora saquen un poco
y llévenlo al encargado del banquete para que lo pruebe “ (Jn 7-8).


32. Al igual que en el relato de “las Bodas de Caná”, en el que los sirvientes hacen lo que Jesús les dice, llenando las tinajas de agua y llevándolas al encargado de la fiesta, así nosotros hoy asumimos su Palabra y hacemos lo que El nos dice para que nuestro esfuerzo, por su gracia, sea transformado en vida y alegría para nuestro pueblo.

3.1. Una mirada esperanzadora del futuro: gestar una nueva cultura para los nuevos tiempos.

33. Como Jesús a su Madre, podemos nosotros preguntar: “¿Qué quieres de mí, mujer? Aún no ha llegado mi hora”26. No es una pregunta evasiva de la realidad. Hace referencia a la hora de la gloria. Es nuestra responsabilidad, como creyentes en esta hora de nuestra historia, lograr que los valores del Reino
de Dios sean levadura en el proceso de gestación del nuevo modelo cultural.
Recordemos las palabras de San Agustín: “Nosotros somos los tiempos. Como nosotros seamos, así serán los tiempos”27. Es la hora del Espíritu, es el vino nuevo, que nos ayudará a transformar nuestras vidas y nuestra sociedad. Pero
este vino nuevo requiere odres nuevos para que ni se malogre ni pierda valor.

34. Por todo ello, a pesar de las dificultades del momento, mantenemos una actitud positiva, confiada, comprometida que, como discípulos misioneros, nos anima y empuja a ser no sólo un país de esperanza, sino donde también se viva el
amor.28

La Iglesia defensora de los pobres y defensora de la justicia.

35. En esa tarea, en fidelidad al Evangelio y en comunión con la Iglesia latinoamericana y del Caribe, renovamos nuestra opción preferencial por los pobres. Como nos ha dicho el Papa: “la opción preferencial por los pobres está implícita en la fe cristológica, en aquel Dios que se ha hecho pobre por
nosotros, para enriquecernos con su pobreza (Cf. 2Cor 8,9)”29. Como pastores del pueblo dominicano asumimos, como parte de nuestra tarea, velar porque las autoridades competentes elaboren leyes públicas concordes con la
ética humanista y del Evangelio. Nos comprometemos a colaborar con el desarrollo integral de nuestro pueblo, especialmente de niños, adolescentes y jóvenes, para ser signo visible del Reino de Dios. Entendemos que es
“necesario presentar la persona humana como el centro de toda la vida social y cultural, resaltando en ella: la dignidad de ser imagen y semejanza de Dios, y la vocación a ser hijos en el Hijo, llamados a compartir su vida por toda la
eternidad”30.

Para construir desde los valores del Evangelio la cultura del amor y de la vida.

36. Todo esto exige de nosotros un renovado esfuerzo en ámbitos como la educación y la formación de la conciencia ciudadanas de manera que se fundamenten con solidez los cimientos de una nueva patria. Se requerirán nuevos procesos educativos, que formen en valores para el tiempo nuevo,
principalmente en las nuevas generaciones, y que alimenten la esperanza de que ese tiempo nuevo sea también bueno y propicio para todo el pueblo dominicano.

37. Es importante resaltar la responsabilidad histórica de los laicos de hacer presentes los valores del Evangelio en los nuevos areópagos donde hoy se fragua la cultura moderna. Animamos a los laicos, hombres y mujeres de nuestro pueblo, discípulos misioneros todos, a asumir, con vocación abnegada y
en coherencia con sus convicciones éticas, la responsabilidad de llevar la luz del Evangelio a las distintas instancias de la vida pública. La carencia de laicos comprometidos en el mundo con fe sólida y probada se convierte, a la larga, en
una rémora para el desarrollo humano e integral y para la construcción de una Patria Nueva para todos.

Realzar los valores que fortalecen nuestra identidad y conciencia de dominicanos.

38. El lema de este año 2008: “Discípulo misionero: con Cristo, pon en alto tus valores culturales”, nos compromete a reconocer los valores del Evangelio, ya presentes en nuestra cultura dominicana. Estos valores nos permiten realizar
nuestra misión evangelizadora, como fermento de una sociedad justa y fraterna que se va fraguando, con la fuerza del Espíritu, nueva cada día31. Para resaltar estos valores culturales dominicanos es preciso que todos los descubramos
primero y que juntos los propaguemos con los medios disponibles, siguiendo las estrategias propias del Plan Nacional de Pastoral.

39. Sabemos que la cultura representa el modo particular con el cual las personas y los pueblos cultivan su relación con la naturaleza y con sus hermanos, con ellos mismos y con Dios, a fin de lograr una existencia plenamente humana32.

40. Es importante para todos comprender que “La fe sólo es adecuadamente profesada, entendida y vivida, cuando penetra profundamente en el substrato cultural de un pueblo.”.33 Ahora bien, la fe cristiana nos muestra a Jesucristo
como la verdad plena. que da sentido a la vida del ser humano. En el contexto de una cultura, donde abundan las señales de muerte, se nos exige hoy coraje, espíritu y audacia proféticos para que, desde el anuncio integral del Evangelio, podamos construir una cultura cristiana de la solidaridad, de la fraternidad, de la paz y de la comunión. Éste es un imperativo que nos interpela a todos. El anuncio del Evangelio no puede prescindir de la cultura actual. Ésta debe ser conocida, evaluada, aprovechada y corregida. En definitiva, asumida por la Iglesia. La fe, por su parte, deberá engendrar modelos culturales alternativos
para la sociedad actual34.

41. Debemos valorar el gran tesoro y riqueza espiritual, expresada en la religiosidad popular dominicana, que ha promovido el fervor y ha animado la fe de nuestro
pueblo. De esa experiencia hemos de aprender y, a la vez, debemos iluminarla para lograr un verdadero proceso de inculturación de la fe, que nos ayude, en nuestro crecimiento espiritual, como personas y como pueblo.

42. De ahí la importancia de que todos los agentes de pastoral y fieles en general asumamos con entusiasmo y decisión nuestro lema del año: “Discípulos misioneros, con Cristo, pon en alto tus valores culturales”.

3.2. En el camino del Tercer Plan nacional de Pastoral.

Itinerario de Evangelización: un nuevo impulso.

43. La Iglesia en la República Dominicana, con el itinerario de Evangelización del III Plan Nacional de Pastoral, asume el llamado a la Misión que hace el Documento de Aparecida. La pastoral de multitudes es un medio adecuado para ello.

44. Es una buena ocasión para despertar a nuestra Iglesia, y debe ser un momento fuerte de animación pastoral. Lo estamos comprobando con la implementación del Plan. Pero no hemos de dormirnos en lo alcanzado. Hay que profundizar y darle seguimiento a este Plan. El Instituto Nacional de Pastoral, los Vicarios de Pastoral y los párrocos con sus equipos de animación pastoral deben seguir asumiendo, con entusiasmo, valentía y generosidad, este propósito.

Renovación de las estructuras comunitarias, parroquiales y diocesanas.

45. El Modelo Ideal de Iglesia nos indica múltiples espacios para la vivencia de la comunión: familias, pequeñas, comunidades eclesiales y otros tipos de comunidades de vida, sectores, distritos parroquiales, parroquias, zonas
pastorales y las diócesis. De igual manera los consejos comunitarios, parroquiales y diocesanos y los equipos y servicios pastorales en cada uno de los niveles. Todos ellos son formas concretas para hacer efectiva la participación y el ejercicio de la corresponsabilidad. A la vez, son un reto para la vivencia del ideal de vida cristiana, expresada en el libro de los Hechos de los Apóstoles35.

46. De una manera especial queremos motivar y animar el trabajo que se realiza en las parroquias, no siempre teniendo los medios suficientes y adecuados.
Pedimos a los agentes que no desmayen en su esfuerzo para que ellas, las parroquias, lleguen a ser “casa y escuela de comunión” 36. No nos cansamos de insistir en la obligatoriedad de establecer pequeñas comunidades eclesiales, que, junto al proceso de sectorización, son elementos claves para lograrlo.

Renovación de los dinamismos pastorales: Comunión en la Iglesia y reconstrucción del tejido social.

47. El documento de Aparecida nos dice que: “La comunión es misionera y la misión es para la comunión”37. Nuestro III Plan Nacional de Pastoral nos anima a construir la comunión como Iglesia; y a ser instrumentos de comunión al servicio del Pueblo Dominicano. Por eso el objetivo general de la primera etapa de nuestro Plan dice: “El Pueblo de Dios que peregrina en la República Dominicana, está organizado en familias, grupos de vida y comunidades, aceptando y valorando su identidad y sensibilizando a la fraternidad y a la
solidaridad, para ser signo del Reino de Dios”.

48. Todo eso se hace visible en la vivencia de una serie de valores, que marcan la vida y el dinamismo de parroquias y comunidades en este momento y que han quedado plasmados en nuestro objetivo de esta primera fase del Plan. “El Pueblo de Dios que peregrina en la República Dominicana, acepta y valora su identidad, creciendo en su autoestima, sensibilizándose a la acogida y realzando sus valores culturales, para ser signo del Reino de Dios”

49. Es necesario que todos reavivemos la experiencia de la fe y la espiritualidad católica, para que. como Iglesia que peregrina en la República Dominicana, desde el encuentro personal y comunitario con Jesucristo, y con la disponibilidad, entusiasmo e integración de sus discípulos misioneros, en estado de misión permanente, asumamos, como meta, realzar nuestros valores culturales; continuar el proceso de formación estructurado y sistemático del
itinerario de Evangelización; capacitar a los agentes a nivel teológico-pastoral; y consolidar las diferentes estructuras pastorales.

50. Motivamos desde aquí, especialmente a los presbíteros, diáconos, consagrados, consagradas y a los movimientos y asociaciones laicales, a la aplicación del Plan de Pastoral de la Iglesia en la República Dominicana, promoviendo el valor
y el lema del mes en los diferentes espacios sociales y eclesiales, especialmente a través de los medios de comunicación social.

51. De ahí la importancia que tiene el proceso a seguir para la aplicación del Plan: sectorización del equipo de coordinación del sector para llegar a todos; la red de
mensajeros; la carta mensual del párroco a su comunidad; el equipo de redacción de la carta mensual; la realización de la acción significativa en las familias, en el sector y con los destinatarios de las diferentes Comisiones Pastorales; y el estudio por grupos en los sectores del tema del mes. Especial
valoración hacemos de la celebración eucarística dominical, en la que se celebra el valor del mes unido a la Palabra del Domingo.

52. También, hay que resaltar: la importancia del trabajo de las Comisiones de pastoral a nivel nacional y diocesano que, realizando lo específico de su área, asume el valor del año, y de cada mes; la promoción del lema por medio de
cartelones, afiches, cruzacalles y calcomanías con el valor del mes; la organización del Equipo de Animación Pastoral en cada nivel; la vivencia de laespiritualidad de comunión por medio de los retiros de Espiritualidad de Comunión y los talleres de formación de equipos. Es nuestro aporte a la
reconstrucción del tejido social y animamos a todos a seguir por este camino con un esfuerzo sostenido.

53. Con los obispos en Aparecida estamos convencidos de que esta propuesta es fuente de renovación de la acción pastoral y que el llamado a la misión debe ser punto de partida para el proceso de Evangelización en nuestro país 38

3.3.Renovación de los dinamismos pastorales para llegar a los bautizados lejados.


“Vayan más bien a las ovejas descarriadas de la casa de Israel”39
.



54. El lema del año pasado: “Discípulo del Señor acoge al cercano y busca al ejano”, no debe olvidarse ni engavetarse. Nos recuerda que el primer trabajo en ste esfuerzo renovador y de la misión en nuestro país ha de ser buscar a los
católicos fríos y alejados. No son alejados por la distancia sino porque muchos an perdido la capacidad de entusiasmar sus vidas con la Buena Noticia del vangelio.

55. Hemos de salir de nuestras iglesias y capillas, de nuestras oficinas, de nuestrasseguridades y comodidades y legar a ellos, a sus vidas, a sus corazones y ecisiones para que redescubran a Cristo, “el Señor” de sus vidas, único
“Camino Verdad y Vida”, para que en El tengan “vida y vida en abundancia”40.

56. Hemos de salir al encuentro de la oveja perdida, y hacerle saber que ésta es sucasa. Lo hemos de hacer con ntusiasmo, con creatividad, con alegría, con
espíritu fraterno y con audacia, especialmente en los ambientes difíciles y onflictivos de nuestros barrios emergentes y de nuestros campos desolados, también en los barrios residenciales, donde los muros de seguridad aíslan de la fraternidad y ocultan una gran soledad. “Acoge al cercano y busca al lejano” nos empuja a ser una Iglesia abierta, sensible, que tiende la mano, que se hace como Pablo: “todo para todos, aunque sea para salvar por lo menos a algunos”41.
Llevar al reencuentro con Jesús desde una experiencia vital: La Iniciación Cristiana.

57. La mejor manera de animar a los alejados para el “re-encuentro con Cristo” es el camino de la iniciación cristiana. Lo decíamos en la Carta Pastoral del 2007 y lo
retomamos de nuevo aquí: “Invitamos a todo el Pueblo de Dios a realizar un proceso de iniciación cristiana y de formación permanente, que propicie el primer encuentro con Jesucristo y desemboque en la edificación de una comunidad cristiana madura, que genere los servidores, misioneros y
misioneras, que requiere el mundo de hoy para su transformación”42.

58. El proceso de iniciación cristiana debe partir del anuncio del Kerigma; introducir en el catecumenado, siguiendo cuidadosamente el Rito de Iniciación Cristiana de Adultos. Es importante que toda la comunidad eclesial, desde el
fervor y el entusiasmo, se sienta sujeto de este proceso de evangelización. Por eso “debemos ofrecer a nuestros catequistas de adultos una adecuada formación, que les capacite en el acompañamiento a los catecúmenos y en su
integración a la comunidad”.43

59. La Lectio Divina o la Lectura Orante de la Palabra recobra un especial y singular valor, en el camino de formación y maduración en la fe de los discípulos misioneros.
Con la atracción del amor.

60. Hay que tener sumo cuidado para que el esfuerzo. que se realiza, respete a cada persona en su conciencia y dignidad. El Evangelio no ha de ser impuesto sino propuesto, con la persuasión que nace de la verdad y del amor. Recordemos que
ya en el documento de Puebla la Iglesia se comprometía a anunciar: La verdad sobre Jesucristo, el Hombre y la Iglesia para que el hombre alcance su plenitud: “y conocerán la verdad y la verdad les hará libres”44

61. Rechazamos toda forma de proselitismo que manipule y violente las conciencias de las personas. Animamos a que todos y especialmente las asociaciones laicales, revisen en conciencia sus programas y actividades para el primer
anuncio (Kerigma). Hemos de llevar a los hermanos a que descubran el amor de Dios manifestado en Cristo Jesús y a permanecer en él45. Como nos ha dicho el Papa Benedicto XVI: La Iglesia no hace proselitismo. Crece mucho más por
“atracción”: como Cristo “atrae todo a sí” con la fuerza de su amor, que culminó en el sacrificio de la Cruz”46

CONCLUSIÓN.


“has dejado el mejor vino para el final” (Jn. 2,10).



Invitados a la “Fiesta de Bodas”

62. “Les falta el vino”, le dice María a Jesús47. Hay muchas situaciones de la realidad dominicana que necesitan del Espíritu del Señor para ser transformadas y convertirse en motivo de alegría, de fiesta. En este contexto que hemos
descrito, con señales que nos desalientan y con otras que nos dan esperanza, hemos de sentirnos invitados a la fiesta del Reino. Nosotros, al igual que María, figura de la humanidad nueva48. Como Jesús y sus discípulos, estamos invitados
a la fiesta de bodas49. Por ello, hemos de asumir de forma decidida y valiente esta realidad que muchas veces nos agobia y de la que tantas y tantas veces nos quejamos, intentando culpar a otros. “Todavía no es mi hora”50, no ha de ser
entendido como un escape de nuestra responsabilidad, sino como una forma de situarnos en tensión escatológica, para que la dicha de compartir la vida en fraternidad y en la sencillez de lo cotidiano llegue a su plenitud cuando Dios sea
“todo en todos”51. Nos queda a todos la tarea de hacer que el “vino mejor” llegue a todos y anime la fiesta de la vida de nuestro pueblo.

63. Para estar en el banquete hemos de tener puesto nuestro “traje de fiesta”, que no es otro que el del amor, como Jesús, que con humildad se abaja52 para servir53.
Es ésta la única forma grata a Dios de vivir los valores del evangelio en nuestra cultura. “Los cristianos, con los talentos que han recibido, talentos apropiados, deberán ser creativos en sus campos de actuación: el mundo de la
cultura, de la política, de la opinión pública, del arte y de la ciencia”54.

Llamados a ser signos creíbles que provoquen la fe.

64. El testimonio transparente de nuestra vida, nuestra fe y nuestra acción evangelizadora deben llevar la fuerza de la persuasión que seduce y atrae.55 Para ello no necesitamos signos espectaculares; hemos de ser el granito de mostaza56,
la levadura que fermenta la masa57. Basta con que cada uno de nosotros haga lo que tiene que hacer, y lo haga bien, con honestidad y apegado a las verdades evangélicas que la Iglesia ha pregonado por siglos en nuestras comunidades, que
se quiere retomar en nuestro III Plan de Pastoral. Por eso, siguiendo el Documento de Aparecida, nos comprometemos a:

65. “Ser una Iglesia viva, fiel y creíble que se alimenta en la Palabra de Dios y en la Eucaristía”58; que vive con convicción y alegría su condición de discípulo misionero. Una iglesia que forma comunidades vivas ministeriales, fraternas,
que impulsen la acción misionera, desde la diversidad de carismas, en espíritu de comunión.

66. Asumimos la tarea de: “promover un laicado maduro, corresponsable con la misión de anunciar y hacer visible el Reino de Dios”59. Adquiere en este sentido especial relieve la participación activa de la mujer en la sociedad y en la
Iglesia; y el acompañamiento a los jóvenes en su formación y búsqueda de identidad, vocación y misión.60

67. Vemos urgente, “la necesidad de mantener con renovado esfuerzo nuestra opción preferencial y evangélica por los pobres”61. El fortalecimiento audaz de la pastoral de la familia y de la vida, el cuidado de la creación, trabajar con
espíritu ecuménico con todas las personas de buena voluntad en la construcción del Reino,62 son algunas de las tareas más urgentes que la realidad actual demanda de los cristianos.
María ora con la Iglesia en la espera de un nuevo Pentecostés.

68. “¡Necesitamos un nuevo Pentecostés! ¡Necesitamos salir al encuentro de las personas, las familias, las comunidades y los pueblos para comunicarles y compartir el don del encuentro con Cristo, que ha llenado nuestras vidas de
“sentido”, de verdad y amor, de alegría y de esperanza!63 Hemos de proclamar ante nuestra sociedad “que el amor es más fuerte, que hemos sido liberados y salvados por la victoria pascual del Señor de la historia”64 Animamos a todos
los católicos a no quedarnos en actitud pasiva. El momento presente nos urge a tomar nuevas direcciones para proclamar el Evangelio. El Señor nos convoca en la Iglesia porque quiere que crezca el número de sus discípulos misioneros en la
construcción de su Reino en nuestra Nación.65

69. No estamos solos, María, Virgen de la Altagracia, Madre de todos los dominicanos, nos mira y nos protege con su inmenso amor maternal. Como hizo con los primeros discípulos66, ella está presente y nos anima hoy a perseverar, y nos dice: “hagan lo que él les diga”67. A ella, Nuestra Madre68, hemos de volver la mirada agradecida por habernos entregado a su Hijo, por habernos acogido como hijos suyos, por cuidarnos como discípulos misioneros.

Que Dios les bendiga a todos.


CONFERENCIA DEL EPISCOPADO DOMINICANO

S.E.R. Nicólas de Jesús Cardenal López Rodríguez
Arzobispo Metropolitano de Santo Domingo, Primado de América.
S.E.R. Mons. Ramón Benito De La Rosa y Carpio
Arzobispo Metropolitano de Santiago de los Caballeros
Presidente de la Conferencia del Episcopado Dominicano.
S.E.R. Mons. Roques Adames
Obispo Emérito
S.E.R. Mons. Juan Antonio Flores Santana
Arzobispo Emérito
S.E.R. Mons. Príamo Tejeda
Obispo Emérito
S.E.R. Mons. Fabio Mamerto Rivas, SDB.
Obispo Emérito
S.E.R. Mons. Jerónimo Tomás Abréu Herrera
Obispo Emérito
S.E.R. Mons. Jesús María De Jesús Moya
Obispo de San Francisco de Macorís
S.E.R. Mons. Francisco José Arnaiz, S.J.
Obispo Emérito
S.E.R. Mons. José Dolores Grullón Estrella
Obispo de San Juan de la Maguana
S.E.R. Mons. Antonio Camilo González
Obispo de La Vega
S.E.R. Mons. Amancio Escapa, OCD.
Obispo Auxiliar del Arzobispo de Santo Domingo
S.E.R. Mons. Pablo Cedano Cedano
Obispo Auxiliar del Arzobispo de Santo Domingo
S.E.R. Mons. Gregorio Nicanor Peña Rodríguez
Obispo de Nuestra Señora de la Altagracia, Higuey
Carta Pastoral de la CED: “Discípulo misionero: Con cristo, pon en alto tus valores culturales” 19
S.E.R. Mons. Francisco Ozoria Acosta
Obispo de San Pedro de Macorís
S.E.R. Mons. Freddy Antonio de Jesús Bretón Martínez
Obispo de Baní
S.E.R. Mons. Rafael L. Felipe Núñez
Obispo de Barahona
S.E.R. Mons. Diómedes Espinal de León
Obispo Mao-Montecristi
S.E.R. Mons. Julio César Corniel Amaro
Obispo de Puerto Plata
S.E.R. Mons. Valentín Reynoso Hidalgo, M.S.C.
Obispo Auxiliar del Arzobispo de Santiago

Notas

1 Juan 14, 10.
2 Benedicto XVI Discurso al final del rezo del Rosario en Aparecida Documento de Aparecida Nº 1. 12 de
mayo 2007.
3 Mons. Ramón Benito de la Rosa. Discurso de presentación de las Expectativas de la CED en la V Conferencia General del Episcopado latinoamericano y del Caribe. Aparecida, Brasil 2007.
4 Efesios 1,4
5 Cf. Homilía del Sr. Cardenal en la Eucaristía conmemorativa de XXV Aniversario.
6 Lucas 1,28b
7 Lucas 1,48
8 Cf. Benedicto XVI. Discurso Inaugural V Conferencia General del Episcopado Latinoamericano y del Caribe.
9 Cf. Documento de Aparecida 479.
10 Cf. Documento de Aparecida 101.
11 Lucas 9,2
12 Juan 2,5
13 Cf. Discurso Inaugural de Benedicto XVI de la V Conferencia General del Episcopado Latinoamericano
y del Caribe.
14 1 Corintios 12,7
15 Cf. Documento de Aparecida 184.
16 Hechos 6, 1-6
17 Hechos 4,32
18 Juan 17, 21
19 Documento de Aparecida 156.
20 1Pedro 2,5
21 Marcos 16,15
22 Cfr. Documento de Aparecida Mensaje Final Nº 3.
23 Discurso Inaugural de Benedicto XVI de la V Conferencia General del Episcopado Latinoamericano y
del Caribe.
24 1Reyes 19,8
25 Discurso Inaugural de Benedicto XVI.
26 Juan 2,4
27 Sermón 80,8.
28 Cf. Discurso Inaugural de Benedicto XVI de la V Conferencia General del Episcopado Latinoamericano
y del Caribe.
29 Ibíd.
30 Documento de Aparecida 480.
31 Apocalipsis 21,5
32 Cf. Documento de Aparecida 476.
33 Documento de Aparecida 477.
34 Cf. Documento de Aparecida 480.
35 Hechos 2, 42-46
36 Cf. Documento de Aparecida Mensaje a los Pueblos Nº 3.
37 Documento de Aparecida 163.
38 Documento de Aparecida. Mensaje a los Pueblos Nº 3.
39 Mateo 10,6
40 Cf. Juan 10,10
41 1Corintios 9,22
42 Carta Pastoral con Motivo del Día de la Altagracia del 2007. Nº 19.
43 Carta pastoral 2007. Citando al Primer Concilio Plenario Dominicano, números 242 y 244.
44 Juan 8,32
45 Juan 15,9
46 Benedicto XVI. Homilía en la Eucaristía Inaugural de la V Conferencia del Episcopado Latinoamericano
y del Caribe. Aparecida 13 de Mayo 2007.
47 Juan 2,3
48 Apocalipsis 12, 1
49 Juan 2,2
50 Juan 2,4
51 1Corintios. 15,28
52 Filipenses 2,5-11
53 Juan 13,13-15
54 Documento de Aparecida 480.
55 Documento de Sínteses, 166.
56 Mateo 13,31
57 Mateo 13,33.
58 DA. Mensaje final.
59 Ibíd.
60 Cf. Documento de Aparecida. Mensaje final.
61 Ibíd.
62 Cf. Documento de Aparecida. Mensaje Final
63 Documento de Aparecida 548.
64 Ibíd.
65 Cf. Documento de Aparecida 548.
66 Hechos 1,14
67 Juan 2,5
68 Juan 19,27

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mi?rcoles, 16 de enero de 2008
Panamá (Agencia Fides) - La Conferencia Episcopal Panameña ha emitido un comunicado al termino de la Sesión Plenaria Ordinaria celebrada núm 183 del 7 al 11 de enero en la que los Obispos han reflexionado sobre temas propios de la Iglesia panameña como la puesta en marcha de la implementación del Documento de Aparecida y han abordado temas de la realidad nacional, desde la visión de Fe.


COMUNICADO DE LA CONFERENCIA EPISCOPAL PANAMEÑA (C.E.P)
AL TÉRMINO DE LA SESIÓN PLENARIA ORDINARIA No. 183


Panamá, 11 de enero de 2008


Al finalizar la primera reunión ordinaria anual, celebrada del 7 al 11 de enero, queremos compartir con toda la comunidad panameña nuestros sentimientos, deseos y apreciaciones frente a la realidad eclesial y nacional, iluminados por la Epifanía del Señor y animados por el Mensaje para la Jornada Mundial de la Paz – Familia Humana, Comunidad de Paz- ofrecido por Su Santidad el Papa Benedicto XVI.

El espíritu que nos congrega y anima en estas reuniones es el que señala muy atinadamente el Documento de Aparecida: “En la Conferencia Episcopal, los Obispos encuentran su espacio de discernimiento solidario de los grandes problemas de la sociedad y de la Iglesia, y el estímulo para brindar la orientaciones pastorales que animen a los miembros del Pueblo de Dios a asumir con fidelidad y decisión su vocación de ser discípulos misioneros”. (DA 181). Por tanto, nuestra mirada ante cualquier situación que ofrezca la vida de nuestro pueblo es siempre una mirada de fe.

I. REALIDAD ECLESIAL

1. La Nueva Encíclica “En esperanza fuimos salvados”

Agradecemos el regalo que nos ha hecho el Papa Benedicto XVI con su nueva Encíclica “En esperanza fuimos salvados”. El tema es de gran actualidad, ante un panorama, tanto internacional como nacional, que incita mucho más al pesimismo frente al futuro que a una actitud sana, dinámica, confiada, alegre y fecunda. Por la esperanza sorteamos todas las dificultades y obstáculos que podrían destruirnos.
La nueva Encíclica será presentada oficialmente en nuestro país, el día 15 de enero, a las 7.00 p.m., en el Salón Marcos Gregorio McGrath, del Arzobispado de Panamá.

2. Año Paulino

Del 28 de junio de 2008 al 20 de junio de 2009, celebraremos los 2000 años del nacimiento de san Pablo. Este Año Paulino ofrece a todos una importante ocasión para profundizar en el conocimiento de la personalidad carismática y fascinadora de San Pablo, primer gran evangelizador de los paganos y autor de varias cartas, que forman parte del Nuevo Testamento.

Frente a los desafíos que plantean la inculturación del Evangelio, la globalización y las discusiones éticas, la Iglesia encuentra en su vida un modelo heroico de fidelidad al mandato del Señor y del ser discípulo y misionero.

3. Conferencia en Aparecida (Brasil)

La celebración de la V Conferencia General del Episcopado Latinoamericano y de El Caribe, en Aparecida, marca la reflexión y la acción pastoral presente y futura. Por eso, se hace imperativo que a todos los niveles, llevemos a cabo una tarea de divulgación del Documento Conclusivo a fin de hacerlo vida y realidad en nuestras diócesis, parroquias, comunidades y en cada uno de los miembros de la Iglesia, llamados a ser en forma real y concreta discípulos y misioneros de Cristo.

4. 500 Años de vida de la Iglesia de Panamá

Al comenzar este año 2008, iniciamos el quinquenio de la preparación para la celebración de los 500 años de vida de la Iglesia de Panamá, con el fin de dar gracias a Dios por el don de la fe, tomar conciencia de que somos la primera Iglesia creada en Tierra Firme del Continente Americano y hacer frente a los desafíos de evangelizar la sociedad actual.

Esta Conferencia ha constituido una Comisión encargada de planificar las actividades religiosas, culturales, festivas, que nos ayuden a prepararnos a celebrar, con espíritu agradecido y alegre, tan magno acontecimiento, de manera que nos sirva para amar más nuestra Iglesia y sentirnos orgullosos de ser católicos, con todo lo que ello implica.

5. Indulgencia Plenaria por los 150 años de la aparición de Lourdes

El 11 de febrero próximo, se cumplen 150 años de la aparición de la Virgen María en Lourdes. A fin de que de este acontecimiento se deriven frutos crecientes de santidad renovada, el Santo Padre Benedicto XVI concede “indulgencia plenaria" a los fieles que, cumpliendo las condiciones habituales (arrepentimiento de los pecados, confesión sacramental, comunión y oración por las intenciones del Papa), ejerciten alguna de las prácticas siguientes:

1. Visitar, desde el 8 de diciembre de 2007 al 8 de diciembre de 2008, los lugares relacionados con esta aparición.

2. Visitar, desde el 2 de febrero de 2008 hasta el 11 de febrero de 2008, en cualquier templo, oratorio, gruta o lugar decoroso, la imagen bendecida de la Virgen de Lourdes, expuesta solemnemente a la veneración pública y, ante la misma, participen en un acto de devoción mariana o al menos se recojan en meditación y concluyan con el rezo del Padrenuestro, la Profesión de fe y la invocación de la Bienaventurada Virgen.

3. Los ancianos, los enfermos y todos los que, por legítima causa, no puedan salir de casa, podrán alcanzar del mismo modo, en su propia casa, la indulgencia plenaria.

6. Aniversario de la visita del Siervo de Dios Juan Pablo II

Hace 25 años, el 5 de marzo de 1983, el inolvidable Siervo de Dios, Juan Pablo II, nos visitó, marcando profundamente la vida y la historia de nuestra Patria. Por eso, exhortamos a todos los fieles a que ese día tengamos un recuerdo muy especial por tan gran regalo, actualicemos el mensaje que nos legó y participemos con alegría y gratitud en las diversas actividades conmemorativas que se realizarán a nivel parroquial, diocesano y nacional. Una comisión nombrada por la Conferencia Episcopal elaborará los programas correspondientes.

7. Encuentro de jóvenes en Llano Bonito (Chitré)

Del 17 al 20 de enero se realizará, en la Diócesis de Chitré, el Encuentro de Renovación Juvenil. Reconocemos el valor pastoral de estos Encuentros que, durante veintinueve años, por iniciativa del recordado Padre Segundo Familiar Cano, ha congregado miles de jóvenes de todo el país en busca de un encuentro personal con Jesucristo vivo.
Animamos a los participantes a que aprovechen la oportunidad para profundizar su fe cristiana, renovar su compromiso apostólico y encontrar elementos para su opción vocacional.

8. Centenario de la presencia de los Salesianos en Panamá

En el Centenario de la presencia de los Salesianos en Panamá, agradecemos el aporte que los hijos de Don Bosco han realizado en nuestra Iglesia panameña, extendiendo su obra educativa y evangelizadora de manera especial a la juventud. Rogamos al Señor siga bendiciendo sus actividades apostólicas.

II. REALIDAD NACIONAL

Mirando la realidad en la que estamos inmersos, no hay duda de que vivimos situaciones ambivalentes, que exigen de nosotros, Obispos, un discernimiento claro y un acompañamiento pastoral.

1. Aumento del Costo de Vida

En los últimos años, en Panamá, se viene dando un notable crecimiento económico que, lamentablemente, no alcanza a favorecer a amplios sectores del 37.3% de la población panameña, que vive en situación de pobreza y pobreza crítica. Además, la población en general se ve afectada por el alza de la canasta básica de alimentos, el aumento de los costos de los servicios públicos (agua, luz, teléfono), aunado a la posibilidad del aumento del pasaje en el servicio del transporte colectivo. Confiamos en que se fortalezcan nuevas medidas de cohesión social que, si bien son de la iniciativa y responsabilidad primaria del Gobierno Nacional, exige también la participación de los sectores que, en mayor medida, se están beneficiando del crecimiento económico. Así, podremos lograr en forma efectiva minimizar los impactos negativos que afectan la calidad de vida de la mayoría de los panameños.

2. Concertación Nacional

Vemos con esperanza el compromiso asumido por los distintos sectores sociales, en el proceso de Concertación Nacional para el Desarrollo, en la búsqueda de un mejor país. Hemos discutido entre panameños proyectos que puedan contribuir en la perspectiva de un desarrollo integral y cómo financiarlos. Por eso, garanticemos la efectiva ejecución de los proyectos, con la correspondiente rendición de cuentas. Que los partidos políticos los tomen muy en cuenta en su plataforma de cara a la próxima campaña, ya que “son muy importantes los espacios de participación de la sociedad civil para la vigencia de la democracia, una verdadera economía solidaria y un desarrollo integral, solidario y sustentable” ( DA 406).

3. Año Pre-electoral

En este año pre-electoral, frente a las legítimas aspiraciones políticas de los ciudadanos, exhortamos a evitar campañas de desprestigio, insultos, amenazas y descalificaciones, así como el derroche de dinero. Pedimos retomar el Pacto Ético Electoral que, en el pasado, contribuyó a realizar una campaña de altura y a avanzar en la consolidación de nuestra democracia.

4. Inseguridad ciudadana

La violencia crece cada día, si no en cantidad sí en crueldad, particularmente la violencia intrafamiliar, cuyas víctimas principales son las mujeres y los niños.

Reconocemos la tarea y esfuerzo que hace el Estado por responder a esta situación. Pero esto no basta. Es necesario que nos involucremos todos para dar una auténtica solución. No olvidemos que la violencia tiene entre sus raíces el descuido de la educación, la desigualdad y exclusión social y, de manera especial, la desintegración de la familia.

Animamos a dar cumplimiento a los acuerdos del Pacto de Estado por la Justicia y del proceso de Concertación Nacional sobre la necesidad de desarrollar una política criminológica de Estado en el marco de la seguridad democrática y los derechos humanos.


5. Medio Ambiente y Recursos Naturales

Frente a los proyectos de desarrollo de hidroeléctricas, de explotación minera, de destrucción de bosques y manglares, compartimos lo expresado en la V Conferencia de Aparecida, en relación a que se está tomando conciencia de la naturaleza como una herencia gratuita que recibimos para protegerla, como espacio precioso de la convivencia humana. Esta herencia se manifiesta muchas veces frágil e indefensa ante los poderes económicos y tecnológicos.

Queremos insistir en que sobre los recursos naturales no predominen los intereses de grupos económicos que arrasan irracionalmente las fuentes de vida en perjuicio de naciones enteras y de la misma humanidad. Como dice el Papa Benedicto XVI, el medio ambiente “ha sido dado al hombre para que lo cuide y lo cultive con libertad responsable, teniendo siempre como criterio orientador el bien de todos. Obviamente, el valor del ser humano está por encima de toda la creación. Respetar el medio ambiente no quiere decir que la naturaleza material o animal sea más importante que el hombre. Quiere decir, más bien, que no se la considera de manera egoísta, a plena disposición de los propios intereses” (Mensaje para la Jornada Mundial de la Paz 2008).

6. Dignidad de la persona en el contexto familiar

En el Mensaje para la Jornada de la Paz, el Papa Benedicto XVI insiste en que quien pretenda debilitar la familia fundada en el matrimonio de un hombre y una mujer, quien pretenda dificultar el nacimiento de una nueva vida, los que se oponen a que la familia sea la primera educadora de los hijos, están poniendo las bases para impedir la paz en nuestro mundo.

Los padres de familia tienen el derecho natural e insustituible de educar a sus hijos. A ellos compete decidir y elegir sobre los planes y programas de educación, según su conciencia recta y formados criterios. Las demás entidades, Iglesia, Estado, entes particulares, somos subsidiarios de ellos.

Por eso, cualquier intento de modificar planes y sistemas de educación o de introducir o eliminar áreas de formación, es inaceptable sin la participación de los padres de familia. Máxime, en áreas tan vitales como la religión, la moral y la cultura, o tan sensitivas como la educación sexual.

Vale lo mismo para todo lo que tiene que ver con la preocupación y protección de los menores que, sin desconocer sus derechos, están bajo la tutela de la patria potestad.

Por eso, es necesario participar en el debate acerca de la educación en general, de la educación sexual y de los ante proyectos de leyes: el de la Protección integral a la niñez y la adolescencia y el que establece y protege los derechos humanos en materia de sexualidad y salud reproductiva. Es necesario también activar iniciativas que promuevan una educación basada en principios y valores morales y éticos. Pues, como nos dijo el Siervo de Dios Juan Pablo II, en el encuentro con las familias de Panamá, el 5 de marzo de 1983: “El cristiano cree en la vida y el amor. Por eso dirá sí al amor indisoluble del matrimonio; sí a la protección de la vida; sí a la convivencia legítima que fomenta la comunión y favorece la educación equilibrada de los hijos”.

III. AGRADECIMIENTOS

Agradecemos a todos los sacerdotes, diáconos, religiosos, religiosas, seminaristas y laicos, que nos han acompañado con sus oraciones, aportes y trabajo. Que la Virgen María, nuestra Señora de la Antigua, “discípula por excelencia entre discípulos” (DA 451) “nos muestre el fruto bendito de su vientre y nos enseñe a responder como ella lo hizo en el misterio de la anunciación y encarnación. Que nos enseñe a salir de nosotros mismos en camino de sacrificio, amor y servicio, como lo hizo en la visitación a su prima Isabel, para que, peregrinos en el camino, cantemos las maravillas que Dios ha hecho en nosotros conforme a su promesa” (DA 533).

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Mensaje de los obispos mexicanos de la Comisión Episcopal para la Pastoral Social sobre las consecuencias para los indígenas y campesinos de la desgravación arancelaria del Tratado de Libre Comercio que lleva por título: « Jesucristo, vida y esperanza de los indígenas y campesinos».

Jesucristo, vida y esperanza de los indígenas y campesinos



Al pueblo de Dios y todos los hombres y mujeres de buena voluntad de nuestro querido México:

Los obispos de la Comisión Episcopal de Pastoral Social les hacemos llegar un saludo sincero al inicio del año 2008. Deseamos a todos que la esperanza y el gozo de la presencia del Hijo de Dios entre nosotros nos fortalezcan y nos hagan más solidarios unos con otros.

1. El pasado 1 de enero, entró en vigor la última etapa de desgravación arancelaria del Tratado de Libre Comercio entre nuestro país con Estados Unidos y Canadá (TLCAN). Con este paso se abren totalmente las fronteras para la importación y exportación de productos agropecuarios. Esto significa que se podrá comprar y vender maíz, frijol, azúcar, leche en polvo y otros productos, sin restricciones arancelarias entre los tres países.

2. Es indudable que un signo de los tiempos es la mayor intensidad del comercio internacional y no podemos vivir aislados, pues estamos en un mundo cada vez más globalizado. México no puede cerrar sus fronteras indefinidamente, no sólo porque no somos autosuficientes en todo, sino porque actualmente el mercado sobrepasa los límites nacionales, con sus beneficios y sus limitaciones. Sin embargo, cuando las leyes del mercado se imponen sobre los derechos de las personas y de los pueblos, el lucro se convierte en valor supremo y se conforman los grandes grupos de interés, que excluyen a los pobres, generando un sistema económico globalizado injusto e inhumano.

3. Conviviendo con nuestro pueblo, mayoritariamente pobre, campesino, obrero e indígena, nos preocupa que esta apertura comercial, aunque beneficiará a unos pocos agricultores poderosos y tecnificados, traerá consecuencias dolorosas para aquellos cuya sobrevivencia depende del campo. Nunca podrán competir, en las circunstancias actuales, con los enormes subsidios que los gobiernos del Estados Unidos y Canadá otorgan a sus agricultores, y quedarán en una situación desventajosa, si no se implementan medidas que regulen y compensen las asimetrías de nuestras economías.

4. El campo ha estado olvidado y descuidado en México. Desde hace años se ha venido perdiendo la capacidad de autosuficiencia y de competitividad en la producción de alimentos básicos para la población. La mayoría de los campesinos han quedado sin créditos y con tierras que se van reduciendo, desgastando y erosionando.

5. De no enmendar este punto, existe el riesgo real de un mayor empobrecimiento, especialmente en el medio rural e indígena, y de empujar a muchos campesinos más a abandonar el campo, y a emigrar a ciudades que no están preparadas para recibirlos, o intentar llegar a los Estados Unidos, que en este momento tiene un fortísimo e inhumano programa antiinmigrante. Otro riesgo, que no se puede desatender, lo presenta la tentación de los cultivos ilícitos, puerta abierta a la inseguridad y a la violencia.

6. En este contexto, un factor que no podemos dejar de tener en cuenta es que la creciente demanda de combustible por parte de la industria estimula la producción de bio-combustibles derivados de granos. Esto viene a poner en riesgo los objetivos primarios de la producción agrícola, con consecuencias graves para la alimentación y la soberanía alimentaria del país.

7. La producción de bio-combustibles derivados de granos no puede valorarse sólo por las ventajas económicas o por las oportunidades comerciales que representa. Hay de fondo una cuestión ética a tener en cuenta. No se pueden poner por encima del derecho a la alimentación de las personas las ventajas de la industria, favoreciendo de nueva cuenta a ésta antes que al campo.

8. Por ello, los obispos de la Comisión Episcopal para la Pastoral Social, en nombre de la Conferencia del Episcopado Mexicano, sentimos la obligación pastoral de decir una palabra sobre las consecuencias para los campesinos de nuestro país ante esta última etapa de la apertura comercial del TLCAN. Lo hacemos inspirándonos en la Doctrina Social de la Iglesia y en continuidad con el mensaje "Por la dignidad del campo"[1], sobre la situación del campo mexicano, que hace 5 años publicaron nuestros hermanos Obispos que formaban entonces esta Comisión. En las circunstancias presentes, ese mensaje conserva actualidad y validez.

"Denles ustedes de comer"

9. Ante una multitud que tenía hambre, cuando sus apóstoles sugerían a Jesús que se desentendiera de esa gente, que la enviara a resolver su problema y cada quien comprara algo para comer, él les dijo: "Denles ustedes de comer" (Mc 6, 35-36). Les pidió compartir los cinco panes y los dos peces que tenían para sí; con su bendición, alcanzó para todos, y hasta sobró.

10. Esta actitud de Jesús nos inspira para no desentendernos de los campesinos e indígenas que van a pasar más hambre, pues en un escenario en el que ya no les sea rentable sembrar su propio maíz y frijol, de productores pasarán a ser sólo consumidores, haciéndolos dependientes de los grandes productores nacionales, estadounidenses y canadienses.

11. La alimentación es uno de los derechos humanos primordiales y una de las obligaciones éticas del Estado en favor de todos los ciudadanos. La dependencia alimentaria tiene efectos sociales muy graves en una sociedad tan desigual como la nuestra. Por ello, el Estado mexicano tiene la obligación de garantizar el derecho humano a la alimentación y de proteger la producción nacional.

12. Además, y esto es lo más grave, al permitir la importación sin ningún control de granos, y al no producir el maíz nativo, cuando se quiera sembrar en el futuro, se tendrán que comprar semillas de origen extranjero. A los Obispos nos preocupa la posibilidad de que entren en el país semillas genéticamente modificadas, que impliquen graves riesgos para la salud, para la biodiversidad y para la economía campesina, por la biotecnología que se utiliza para modificar el genoma del maíz, del frijol y de otras semillas. Al perder el maíz nativo, será necesario comprar semilla a las grandes empresas semilleras, nacionales y extranjeras, creando una dependencia económica que postrará a los campesinos y al país en una esclavitud estructural.

13. Además del impacto económico, nos preocupa el impacto cultural. Aunque cada vez es más el número de personas que viven en las ciudades, el porcentaje de quienes viven en el campo es significativo. Los campesinos y los indígenas son valorados, por algunos amantes de las estadísticas, por el aporte que hacen al producto interno en nuestro país; sin embargo, el aporte cultural es más valioso de lo que podemos imaginar.

14. No olvidemos que en nuestra patria el sentido de vida de millones de personas está íntimamente influenciado por su relación laboral con la tierra, el maíz y el frijol. Su cultivo crea relaciones de colaboración, de trabajo familiar y comunitario, que refuerza los vínculos familiares y sociales. Muchas reuniones y asambleas de los pueblos giran alrededor del maíz y del frijol. En muchas partes se realizan festividades en torno a la siembra, el cuidado y la cosecha de estos granos. Incluso hay ceremonias y ritos religiosos, tradicionales y católicos, en torno al maíz y el frijol. Las palabras maíz y frijol están incluidas en el nombre de infinidad de poblaciones y de lugares geográficos y topográficos por todo el territorio nacional.

15. La liberación de la importación de estos productos, en condiciones tan desfavorables para el campesinado mexicano, que causarían el abandono del cultivo de los mismos, puede romper definitivamente todas estas dimensiones que integran la realidad social, cultural y religiosa de esta parte tan importante de la población, con resultados que serían muy lamentables para nuestro país.

"Tuve hambre y me dieron de comer"

16. Invitamos a todos los católicos a hacerse solidarios con la situación que viven nuestros hermanos indígenas y campesinos. A ninguno debería extrañarle que los obispos abordemos esta situación. No podemos reducirnos a celebraciones rituales y a una predicación etérea. Es claro que la palabra de Jesús no nos deja en la comodidad del egoísmo y de la pasividad, sino que nos lanza a que hagamos cuanto podamos por los pobres (cf Mt 25,31-46).

17. Así lo confirma el documento conclusivo de Aparecida, fruto de la V Conferencia General del Episcopado Latinoamericano y de El Caribe: "La opción preferencial por los pobres está implícita en la fe cristológica... Nace de nuestra fe en Jesucristo"[2]. A Él "lo encontramos de un modo especial en los pobres, afligidos y enfermos... En el reconocimiento de esta presencia y cercanía, y en la defensa de los derechos de los excluidos se juega la fidelidad de la Iglesia a Jesucristo. El encuentro con Jesucristo en los pobres es una dimensión constitutiva de nuestra fe en Jesucristo. De la contemplación de su rostro sufriente en ellos y del encuentro con Él en los afligidos y marginados, cuya inmensa dignidad Él mismo nos revela, surge nuestra opción por ellos. La misma adhesión a Jesucristo es la que nos hace amigos de los pobres y solidarios con su destino"[3].

18. Movidos por nuestra fe católica, sostenemos que "las condiciones de vida de muchos abandonados, excluidos e ignorados en su miseria y su dolor, contradicen el proyecto del Padre e interpelan a los creyentes a un mayor compromiso a favor de la cultura de la vida. El Reino de vida que Cristo vino a traer es incompatible con esas situaciones inhumanas. Si pretendemos cerrar los ojos ante estas realidades no somos defensores de la vida del Reino y nos situamos en el camino de la muerte"[4].

19. "El Señor requiere que socorramos las necesidades urgentes, al mismo tiempo que colaboremos con otros organismos o instituciones para organizar estructuras más justas en los ámbitos nacionales e internacionales. Urge crear estructuras que consoliden un orden social, económico y político en el que no haya inequidad y donde haya posibilidades para todos. Igualmente, se requieren nuevas estructuras que promuevan una auténtica convivencia humana, que impidan la prepotencia de algunos y faciliten el diálogo constructivo para los necesarios consensos sociales"[5].

20. "El Santo Padre nos ha recordado que la Iglesia está convocada a ser abogada de la justicia y defensora de los pobres, ante intolerables desigualdades sociales y económicas, que claman al cielo"[6].

21. En este mismo sentido, el Papa Benedicto XVI, en su mensaje para la Jornada Mundial de la Paz del 1 de enero de 2008, ha dicho que "no vivimos unos al lado de otros por casualidad; todos estamos recorriendo un mismo camino como hombres y, por tanto, como hermanos y hermanas"[7]. "La familia humana, hoy más unida por el fenómeno de la globalización, necesita un fundamento de valores compartidos, una economía que responda realmente a las exigencias de un bien común de dimensiones planetarias... Hay que fomentar relaciones correctas y sinceras entre los individuos y entre los pueblos, que permitan a todos colaborar en plan de igualdad y justicia. Al mismo tiempo, es preciso comprometerse en emplear acertadamente los recursos y en distribuir la riqueza con equidad"[8].

22. "En la familia de los pueblos se dan muchos comportamientos arbitrarios, tanto dentro de cada Estado como en las relaciones de los Estados entre sí. Tampoco faltan tantas situaciones en las que el débil tiene que doblegarse, no a las exigencias de la justicia, sino a la fuerza bruta de quien tiene más recursos que él. Hay que reiterarlo: la fuerza ha de estar moderada por la ley, y esto tiene que ocurrir también en las relaciones entre Estados soberanos"[9].

Propuestas

23. Estamos conscientes, como ha dicho el mismo Papa en su Encíclica Deus Caritas est, que "el orden justo de la sociedad y del Estado es una tarea principal de la política y no de la Iglesia. Pero la Iglesia no puede ni debe quedarse al margen en la lucha por la justicia"[10]. Por ello, respetuosamente hacemos las siguientes propuestas:

24. Que nuestras autoridades federales analicen la posibilidad jurídica y la conveniencia económica para renegociar el apartado agropecuario del Tratado de Libre Comercio y proteger con mayor decisión los intereses de los campesinos e indígenas pobres, que son la mayoría. Existen condiciones jurídicas, económicas y morales para renegociar este capítulo, lo cual es prioritario para el gobierno y para los legisladores.

25. A la par de los esfuerzos por la viabilidad de la renegociación, es necesario que las autoridades federales incentiven su creatividad para generar mecanismos de desarrollo que ayuden a los campesinos e indígenas a ir superando los efectos negativos del Tratado. Someter a nuestros campesinos y productores a reglas y condiciones desiguales de producción ante otros países y productores es intrínsecamente injusto, porque genera una pobreza permanente y sistemática, de la cual no se puede salir.

26. Debemos construir una globalización de equidad y de justicia para la familia humana. Si vivimos en un mundo globalizado, no se pueden restringir las oportunidades sólo al aspecto comercial. Es necesario seguir insistiendo en una política migratoria entre los tres países, que así como han acordado el tránsito de mercancías y la libre inversión, tendrían que procurar mecanismos para una migración ordenada y justa.

27. Es urgente e impostergable destinar más recursos al campo y cuidar su recta aplicación, para que lleguen a los pequeños productores del campo y no se queden en beneficio del aparato burocrático, o de los productores con mayores recursos de tierras y de capital, e incluso de grandes empresas transnacionales. Hay que luchar contra la corrupción del sistema administrativo de los recursos y evitar la destrucción de las familias campesinas, que ante el deterioro económico sufren enormes consecuencias sociales por la migración y la deformación de los valores de las nuevas generaciones. No basta, sin embargo, dar más recursos al campo; es importante cambiar las políticas hacia el campo y sus objetivos.

28. Es necesario buscar caminos, en el ámbito del comercio internacional, para cambiar aquellos sistemas que generan injusticia y exclusión, en perjuicio de los países o sectores menos desarrollados. Ningún sistema es intocable, cuando genera muerte. Por ello, no bastan paliativos circunstanciales para los campesinos, sino que debemos analizar el modelo económico en general. El documento de Aparecida, con visión profética afirma que: "Trabajar por el bien común global es promover una justa regulación de la economía, finanzas y comercio mundial. Es urgente proseguir en el desendeudamiento externo para favorecer las inversiones en desarrollo y gasto social, prever regulaciones globales para prevenir y controlar los movimientos especulativos de capitales, para la promoción de un comercio justo y la disminución de las barreras proteccionistas de los poderosos, para asegurar precios adecuados de las materias primas que producen los países empobrecidos y normas justas para atraer y regular las inversiones y servicios, entre otros"[11].

29. Convocamos a toda la sociedad mexicana a acompañar a los campesinos, valorar y agradecer su trabajo, adquirir sus productos y apoyarles en todas las formas posibles. Consideramos oportuno un debate nacional sobre el papel del campo en la sociedad y en el futuro de México, para encontrar caminos hacia otras políticas más incluyentes. Todos tenemos un deber de solidaridad con los campesinos, para escucharlos en sus justas demandas y acompañarlos en su lucha por una vida digna.

30. Hay que alentar las cooperativas y las organizaciones de pequeños productores, para que sus productos lleguen al mercado sin intermediarios, y así los mismos campesinos sean los directamente beneficiados. Unidos se podrán fortalecer los mercados locales y regionales, y facilitar los medios para llegar a mercados nacionales e internacionales con un mayor valor agregado y así potenciar sus ingresos económicos.

31. Es necesario insistir a los campesinos y apoyarlos para que no dejen de sembrar y conserven su maíz nativo, pues será la base de su subsistencia perdurable y del mantenimiento de su identidad milenaria de mujeres y hombres de maíz. En consecuencia, que no siembren semillas de maíz que no son de su historia; que siembren todas las variedades propias, partiendo de acuerdos comunitarios para la defensa territorial de su maíz, y que eviten la siembra de semillas de maíz transgénicos que producen granos estériles.

32. Todos debemos educarnos en la austeridad y en la sobriedad. Los productos del campo son más sanos y baratos que los elaborados, y están al alcance de los pobres. Por ello reconocemos los esfuerzos de quienes promueven la producción agropecuaria orgánica, que mantiene y estimula muchos valores humanos, entre ellos el amor a la tierra, regalo de Dios que debemos cuidar. Es necesario educarnos para re-descubrir el valor de los productos de nuestros campesinos y preferirlo a los que nos ofrece la publicidad así como no dejarnos atrapar por el irrefrenable consumismo.

33. Que el ejemplo de la Sagrada Familia de Jesús, María y José, en la que se combinaba perfectamente la oración con el trabajo, para vivir sobria, pero honesta y justamente, nos inspire en la lucha por una vida digna para todos.


México, D. F., 14 de enero de 2008



+ Gustavo Rodríguez Vega

Obispo Auxiliar de Monterrey

Presidente de la

Comisión Episcopal

para la Pastoral Social



+ Luis Artemio Flores Calzada

Obispo de Valle de Chalco

Responsable de la dimensión

Pastoral Social-Caritas



+ Miguel Angel Alba Díaz

Obispo de La Paz

Responsable de la dimensión

Justicia, Paz y Reconciliación



+ Abelardo Alvarado Alcántara

Obispo Auxiliar de México

Responsable de la dimensión

Fe y Política



+ Carlos Garfias Merlos
Obispo de Cd. Netzahualcóyotl

Responsable de la dimensión

Pastoral del Trabajo



+ Rafael Martínez Sainz

Obispo Auxiliar de Guadalajara

Responsable de la dimensión

Pastoral de la Salud



+ Domingo Díaz Martínez

Obispo de Tuxpan

Responsable de la dimensión

Pastoral Penitenciaria



+ Felipe Arizmendi Esquivel

Obispo de San Cristóbal

de las Casas

Responsable de la dimensión

Pastoral Indígena



+ Rafael Romo Muñoz

Arzobispo de Tijuana

Responsable de la dimensión

Pastoral de la Movilidad Humana



Pbro. Armando Flores Navarro

Secretario Ejecutivo de CEPS


------------------------------------------------------------------------------------

Notas

[1] Cf. COMISION EPISCOPAL PARA LA PASTORAL SOCIAL, Por la Dignidad del Campo. Mensaje de los Obispos de la Comisión Episcopal de Pastoral Social sobre la situación del campo mexicano, México, 29 de enero de 2003.
[2] V CONFERENCIA GENERAL DEL ESPISCOPADO LATINOAMERICANO, Aparecida, Documento conclusivo, 2007. No. 392.
[3] Ibíd., No. 257.
[4] Ibíd., No. 358.
[5] Ibíd., No. 384..
[6] Ibíd., No. 395.
[7] BENEDICTO XVI, La familia humana, comunidad de paz, Mensaje para la Jornada Mundial de la Paz, 2008. No. 6.
[8] Ibíd., No. 10.
[9] Ibíd., No. 11.
[10] BENEDICTO XVI, Carta encíclica Deus Caritas est, No. 28
[11] V CONFERENCIA GENERAL DEL ESPISCOPADO LATINOAMERICANO, Aparecida, Documento conclusivo, 2007. No. 406.

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Artículo de José Cervantes Gabarrón, publicado en folleto "Pastoral de migraciones en la parroquia", remitido a nuestra comunidad para la celebración de la Jornada del Migrante y del Refugiado 2008.

«Los derechos del inmigrante en la Biblia»


José Cervantes Gabarrón


En castellano, el término emigrante designa a toda persona que se ha marchado a otro lugar o país, en el cual reside normalmente para trabajar en él. La palabra inmigrante implica un cambio de perspectiva respecto al emigrante, y se refiere a toda persona que ha venido desde su lugar de origen a otro lugar o país, generalmente también por motivos laborales. En el Antiguo Testamento la palabra g'r es la que mejor se corresponde con nuestros términos emigrante e inmigrante. El término g'r aparece 92 veces en el AT (cf. Ex 22, 20).

En el mundo antiguo es conocido el deber de la hospitalidad hacia el forastero como un aspecto característico de la idiosincrasia de los pueblos semitas y mediterráneos. Los beduinos del desierto y los pueblos nómadas, los hebreos, los griegos y los romanos acreditan sus costumbres hospitalarias. Ateniéndose a razones humanitarias propias de la filantropía y al motivo religioso del temor de los dioses, en el mundo griego y romano se practica la hospitalidad. Ya desde la época de Ho-mero, el extranjero y el mendigo son considerados como enviados de Zeus y por ello han de ser tratados respetuosamente, de modo que la hospitalidad se puede entender como una virtud social y religiosa.

En el AT son muchos los pasajes en los que aparece la hospitalidad con el forastero como un deber natural del israelita. Aceptando que los patriarcas eran pastores seminómadas, se regían por el llamado «código del desierto», un código no escrito cuyo pilar básico era la hospitalidad con el forastero. Se pueden mencionar como relatos positivos ejemplares de acogida al forastero la escena de Abrahán hospedando en su tienda, junto al encinar de Mambré, a tres individuos desconocidos, en quienes reconoce la presencia del Señor (Gn 18, 1-16). Su hospitalidad será compensada con el favor de Dios, que concederá un hijo a su esposa Sara en la vejez. La misma recompensa tendrá la hospitalidad de la mujer sunamita con el profeta Eliseo (2 Re 4, 8-11). Job da testimonio de su hospitalidad con el forastero como muestra de buena conducta (Job 31, 31-32). También se encuentran en la Biblia relatos ejemplares negativos por haber faltado a la hospitalidad, como el de los habitantes de Sodoma. Ellos atentaron contra los huéspedes de Lot, que había salido en defensa de los extranjeros hasta llegar a ofrecerles a sus propias hijas, y merecieron el castigo de la ciudad (Gn 19, 1-11). Lo mismo se puede decir del castigo de los benjaminitas por haber matado a la concubina del levita hospedado en casa del viejo efraimita de Guibeá (Jue 19, 1-30).

En la consideración del extranjero en Israel no sólo es importante la hospitalidad con el forastero como un valor social fundamental, sino también la identidad misma del Pueblo de Israel desde sus orígenes. Las raíces seminómadas del pueblo hebreo, la historia errante de Abrahán (Gn 12, 1-10), de Isaac (Gn 26, 1-6) y de Jacob (Gn 46, 1-4), la experiencia de la emigración de los israelitas a Egipto que derivó en esclavitud y opresión (Ex 1, 1-15, 21) y la primera deportación a Asiria (2 Re 15, 29; 17, 6; 18, 9-13) son los referentes históricos del que se considera comúnmente el credo histórico de Israel recogido en Dt 26, 5-10: «Mi padre era un arameo errante, que bajó a Egipto y residió allí siendo pocos aún, pero se hizo una nación grande, fuerte y numerosa...».

Con todo, el elemento más destacado del tratamiento del inmigrante en la Biblia, y que constituye la principal novedad de Israel respecto a los pueblos de su entorno cultural, es la presencia del inmigrante en los textos legales, lo cual supone la elaboración y promulgación de leyes encaminadas a proteger a los inmigrantes, reconociéndoles progresivamente todos sus derechos en la sociedad israelita. La Biblia, en sus tradiciones legales originarias, el Código de la Alianza del libro del Éxodo (Éx 20, 22-23, 19), el Código Deuteronómico (Dt 12-26), el Dodecálogo Siquemita (Dt 27) y la Ley de Santidad del Levítico (Lv 17-26), articula y desarrolla una legislación genuina sobre el inmigrante, el cual es siempre beneficiario de las medidas de protección social re-cogidas en las leyes de la sociedad israelita ya desde el siglo IX a. C., pero cuyo origen se remonta a la época de los Jueces en Israel. En esas leyes, que revelan el proyecto de Dios sobre la convivencia humana en la justicia, el inmigrante tiene todos y los mismos derechos que el nativo (Lv 19, 33-34; Éx 22, 20; Dt 10, 19; Nm 15, 15).

Nuestra reflexión sobre el problema de los inmigrantes desde la perspectiva cristiana acude a las fuentes de la revelación para descubrir en los veneros de las tradiciones bíblicas las aportaciones específicas del cristianismo a la sociedad global e intercultural, donde los movimientos migratorios se manifiestan como una consecuencia más de las estructuras económicas injustas de la humanidad y de las políticas generadoras y promotoras de desigualdad entre los pueblos. A modo de conclusión destacamos:

1. El carácter legal del término inmigrante y la dimensión espiritual del término emigrante en la Biblia

En los textos bíblicos se constata la presencia de dos tendencias fundamentales en la consideración de los emigrantes, de las cuales se derivan las claves para una teología de la inmigración. Por una parte, el predominio del carácter legal y jurídico del término inmigrante en la Biblia sitúa el problema de la inmigración en el nivel de la justicia social y revela un orden legal que, aparte de las consideraciones éticas o teológicas de fondo, objetiva las razones de un sistema de justicia vigente en diversos códigos antiquísimos recogidos en las tradiciones legales del Pentateuco, y se convierte en una referencia histórica relevante para cualquier legislación. Por otra, en la Biblia se percibe un proceso de teologización progresiva de la categoría del «emigrante», lo cual comporta una espiritualización del término tanto en la religiosidad israelita como en la comunidad cristiana primitiva. Esta dimensión religiosa se remonta al origen abrahámico de la fe, revela la identidad histórica profunda de judíos y cristianos y manifiesta la humildad, la provisionalidad y la dependencia del ser humano respecto a Dios en el peregrinaje de su existencia.

2. La justicia social de la Biblia declara a los inmigrantes beneficiarios de todos los derechos

A partir de los primeros textos de la legislación bíblica sobre el inmigrante en el Código de la Alianza (Éx 22, 20; 23, 9; 23, 12) y a tenor de su desarrollo posterior en las tradiciones deuteronómicas (Dt 24, 14-22; 27, 19; 10, 19) y las sacerdotales del Levítico (Lv 19, 33-34; 23, 22), en la justicia social bíblica se articula una legislación genuina sobre el inmigrante, que lo convierte exclusivamente en beneficiario de las leyes y de las medidas de protección social y en sujeto de todos y los mismos derechos que el nativo israelita (Lv 19, 33-34; Ex 22, 20; Nm 15, 15). Y todo ello independientemente de su procedencia y de las causas de su emigración. Para la ley sólo cuenta el estatuto legal del inmigrante como persona necesitada. Por eso el inmigrante no puede ser objeto de abuso, de explotación, de vejación alguna, ni de extorsión, y mucho menos se puede aceptar la legitimación de medidas de exclusión o de persecución del inmigrante. Desde la interpretación evangélica de la justicia y la identificación plena de Jesús de Nazaret con los pobres, los necesitados, los excluidos y los forasteros, el evangelio de Mateo consolida y culmina el mandato deuteronómico del amor al inmigrante (Dt 10, 19). Las bienaventuranzas (Mt 5, 3-12) y el final del discurso escatológico (Mt 25, 31-46) convierten a los inmigrantes, junto a todos los indigentes y oprimidos del mundo, y sólo por el mero hecho de serlo, en herederos de la tierra y en beneficiarios con pleno derecho del Reino de Dios.

3. La memoria del sufrimiento como fundamento de los derechos del inmigrante

Todas las leyes que en el Antiguo Testamento tratan de los inmigrantes velando por su protección y defendiendo sus derechos humanos y socia-les, están dirigidas a la comunidad de los israelitas, que son los destinatarios únicos de las prescripciones legales. Las cláusulas motivacionales de dichas leyes dan cuenta de las razones de tales normas. Los dos tipos de argumentación frecuentes en ellas recurren a la memoria histórica del sufrimiento de Israel, evocando bien sea la experiencia de la emigración en Egipto o bien sea el sufrimiento de la esclavitud en Egipto, pero diferenciando las dos etapas. La fórmula «porque + fuiste emigrante + en Egipto» (Ex 22, 20; 23, 9; Lv 19, 34; Dt 10, 19) fundamenta el contenido mismo de las leyes según el principio de reciprocidad, de modo que tanto la prohibición de la opresión, la explotación y la vejación del inmigrante como el amor hacia él se apoyan en el pasado histórico de Israel como emigrante. En cambio, la fórmula «recuerda + fuiste esclavo + en Egipto» (Dt 6, 21; 16, 12; 24, 18.22) evoca la opresión de la esclavitud e invoca el principio de gratuidad liberadora de Dios para reclamar el cumplimiento de toda ley defensora de los pobres, representados en la tríada deuteronómica: «el inmigrante, el huérfano y la viuda». Convertir la memoria del sufrimiento y la tradición de los oprimidos en razón y argumento de las leyes que miran por el bien y la liberación de los pobres y de los in-migrantes es encontrar la razón humana más profunda del derecho y de la justicia.

4. La condición de emigrante como paradigma de la vida cristiana y como estrategia social en el horizonte de la fraternidad universal

El carácter religioso del término emigrante presente en el sentido metafórico de textos como Lv 25, 23; Sal 39, 13 y 1 Cr 29, 15 resalta sobremanera la dimensión de la esperanza en Dios de los israelitas durante la diáspora judía postexílica, en las épocas helenística y romana. Esta experiencia de diáspora y de emigración es la realidad social dominante en las comunidades petrinas de Asia Menor destinatarias de la Carta primera de Pedro del Nuevo Testamento. La condición jurídica y social de emigrantes sin patria ni hogar propicia a los cristianos y cristianas de 1 Pe la oportunidad extraordinaria de dar testimonio de la esperanza puesta en Dios (1 Pe 1, 3.11.21; 3, 15), de mostrar ante los no creyentes comportamientos convincentes de respeto, de disponibilidad y de bondad, capaces de provocar extrañeza y admiración en medio de la sociedad hostil en la que viven. Para ello cuentan con la fuerza del Espíritu que emana de la Pasión de Cristo (1 Pe 2, 21-25; 3, 18; 4, 1). Esta es la auténtica piedra de choque para los constructores de este mundo, pero al mismo tiempo piedra angular (1 Pe 2, 4-10) y clave en la construcción de la fraternidad humana universal, de la que es una realidad viva en el tiempo presente la fraternidad cristiana. Así pues, la realidad social de los emigrantes de la diáspora y el talante espiritual correspondiente a la fe en Cristo hacen de la condición emigrante un paradigma de la vida cristiana y, al mismo tiempo, una estrategia testimonial marcada por el espíritu de resistencia y de aguante en el sufrimiento por la justicia (1 Pe 2, 18-20; 3, 14), con la valentía propia de las personas libres (1 Pe 3, 14; 2, 16) y haciendo siempre el bien.

2.5. Otras referencias de interés

• Mensaje u homilía del Obispo de la diócesis para la Jornada del Migrante y del Refugiado.
• Presentación en Power Point: «Biblia y Migración» (disponible en www.jsf.com.mx/phpldescargarMaterial.php?id=l 8).
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Publicado por verdenaranja @ 22:36  | Migraciones
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Textos de San Daniel Comboni invitando a ofrecer a Dios su frimientos y provaciones por las misiones. Escrito publicado en Boletín Bimestral ENERO-FEBRERO 2008 "MISIONEROS de la tercera edad".


El amor a Dios, el amor a jesucristo, que se manifiesta amando a todos los hermanos, es la fuerza que nos ayuda a superar todos los sufrimientos y penalidades de esta vida.
El experimentar el amor de Dios en nuestras vidas, el sentirnos amados, nos consuela, nos reconforta y nos da fuerzas para superar el dolor de las enfermedades y no sentirnos nunca solos. Dios está siempre con nosotros.
San Daniel Comboni amaba tanto a Dios que le llevó a entregar su vida por Ios africanos.


Leemos algunos textos de sus cartas:

❑"No, la Palma del cielo (la eternidad) no se puede conseguir sin penas, aflicciones y sacrificios; y aquellos a los que se les concede esta clase de favores celestiales pueden con todo derecho llamarse felices en esta tierra, pues gozan de la beatitud de los santos, quienes consideraron suma delicia el padecer mucho por la gloria de Cristo" (Escritos n° 421).

❑ "Que ocurra todo lo que Dios quiera. Dios no abandona nunca a quienes en El confían... Soy feliz en la cruz, que, llevada de buena gana por amor de Dios, genera el triunfo y la vida eterna" (Escritos n° 7,246).

❑ "Cuando el misionero de África tiene ardiente el corazón de puro amor a Dios, y con la mirada de la fe contempla lo sumamente beneficiosa, grande y sublime que es la Obra por la que él se fatiga, to-das las privaciones, los esfuerzos continuos, los más duros trabajos se vuelven para su corazón un paraíso en la tierra..." (Escritos n° 2.705).

Cuando el Misionero de la Tercera Edad tiene ardiente el corazón de amor a Dios y sabe que sus sufrimientos, sus sacrificios, sus oraciones y el ofrecimiento de la propia ancianidad son sumamente beneficiosos para las misiones, le ayuda a aceptar y seguir ofreciendo sus privaciones por amor a Dios y amor a todos los hermanos que también sufren en el mundo.

Que San Daniel Comboni os ayude a vivir vuestra vejez con mucha esperanza y confianza en Dios.

Publicado por verdenaranja @ 22:27  | Espiritualidad
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Comentario al texto Jn 6, 27-35, publicado en Bolentín Bimestral ENERO-FEBRERO 2008 "MISIONEROS de la Tercera Edad".

JESÚS, EL PAN DE VIDA


"TRABAJAD NO POR EL ALIMENTO QUE SE ACABA, SINO POR EL ALIMENTO QUE DURA DANDO VIDA DEFINITIVA, EL QUE OS DA EL HIJO DEL HOMBRE, PUES A ÉSTE EL PADRE, DIOS, LO HA MARCADO CON SU SELLO...
YO SOY EL PAN DE VIDA. QUIEN SE ACERCA A MI NUNCA PASARÁ HAMBRE Y QUIEN ME PRESTA ADHESIÓN NUNCA PASARÁ SED" (JN 6,27.35).

La Eucaristía es el alimento de nuestra fe, pero no sólo eso; la Eucaristía es el alimento de la vida, de esta vida misteriosa que vive en nosotros desde el momento de nuestro nacimiento, y que llegará a plenitud el día en que nos encontraremos con Dios. Jesús nos invita a trabajar por el alimento que no pasará nunca, y este alimento es el mismo Jesús, el Pan de vida. Cuántos esfuerzos y cuántos afanes en nuestra vida para conseguir tantas cosas, incluso las necesarias, pero todas perecerán; sin embargo, qué poco nos cuesta olvidarnos de Dios, que es NUESTRA VIDA, quien nos promete la vida definitiva que no pasará jamás.

El pan es el alimento básico. Hace muchos años, en los momentos de carestía de muchos alimentos, el pan nos ayudó a sobrevivir. El pan que Jesús nos ofrece, la Eucaristía, es un pan que saciará nuestra hambre para siempre. Quien coma el cuerpo de Jesucristo, no pasará jamás hambre y además el Señor le dará la vida eterna.

"En efecto, no es el alimento eucarístico el que se transforma en nosotros, sino que somos nosotros los que, gracias a El, acabamos por ser cambiados misteriosamente. Cristo nos alimenta uniéndonos a él; nos atrae hacia sí" (Benedicto XVI, Exhortación apostólica Sacramentum Caritatis").

La vejez no es tiempo para replegarse y acobardarnos, es tiempo para pensar, para reflexionar sobre nuestra vida y para procurar, con la ayuda de Dios, acercarnos más al Señor, a través de la Eucaristía, para empezar a gustar ya esta nueva vida que nos tiene preparada.
"El que come mi carne y bebe mi sangre tiene vida eterna, y yo lo resucitaré en el último día" (Jn 6,54)

martes, 15 de enero de 2008
Exhortación pastoral emitida por los obispos de Venezuela al final de su asamblea ordinaria plenaria con el título «Caminos de Reconciliación y esperanza».


A todos los hombres y mujeres de buena voluntad

I- INTRODUCCION

1. Los Arzobispos y Obispos de Venezuela, como legítimos pastores de la Iglesia, compartiendo con el pueblo sus esperanzas y angustias e interpretando sus anhelos, queremos aportar nuestra visión cristiana para iluminar las conciencias y señalar caminos de reconciliación y esperanza a la luz del Evangelio, a fin de lograr unidos una Venezuela en paz.


2. Lo hacemos en el gozo de las recientes celebraciones navideñas, e inspirados por la Carta Encíclica "Salvados por la Esperanza" del Papa Benedicto XVI y por su mensaje con motivo de la Jornada Mundial por la Paz, a fin de trabajar juntos y hacer de nuestra tierra una "Casa Común" al servicio de toda la familia humana.


3. Los Obispos consideramos que el mejor servicio que debemos darle a nuestra patria, en estos momentos de antagonismos entre los venezolanos, es el de mantenernos unidos, de ser fieles en anunciar al país el Evangelio de la Reconciliación, de establecer puentes de entendimiento y aportar valores y principios éticos para la construcción de una cultura de la paz y de la solidaridad.


4. Los venezolanos anhelamos profundamente encontrarnos de nuevo como hermanos y hermanas en torno a lo que tenemos más en común: la vida y la dignidad sagrada de toda persona humana.

II.- REALIDAD INTERPELANTE

5. Damos gracias a Dios por la liberación de dos hermanas de la República de Colombia, compartiendo su alegría y la de sus familias, al tiempo que deseamos que todos los que sufren cautiverio, tanto en Colombia como en Venezuela, alcancen lo mas pronto posible la anhelada liberación.


6. Queremos, ante todo, resaltar los valores positivos que encontramos en nuestra sociedad actual. Es innegable que nuestro pueblo ha avanzado en su autoestima y en la conciencia de su dignidad; su participación política se ha incrementado y encontramos un aumento sensible de la organización comunitaria. En todo ello percibimos aspectos positivos que manifiestan signos de la presencia del Reino de Dios y exhortamos a su perfeccionamiento e incremento.


7. Vemos con esperanza el despertar de una juventud con conciencia social y política, animada por deseos auténticos de libertad, verdad, justicia y solidaridad. "La Iglesia ve en la juventud la constante renovación de la vida y de la humanidad y descubre en ella un signo de sí misma" .


8. Sin embargo, no podemos eludir los problemas que nos aquejan y que exigen una intervención más oportuna y eficaz. La persistente situación de injusticia por la pobreza de las mayorías, ante la riqueza e indiferencia de una minoría, ha causado odios y enfrentamientos. Esta situación de injusticia es un clamor a Dios y es insostenible por más tiempo.

Necesitamos superar, no obstante, cualquier proyecto de justicia social que se alimente del populismo y se fundamente en ideologías autoritarias y materialistas que fomenten el odio, la violencia y el paternalismo.


9. La violencia y la inseguridad mantienen en constante amenaza la vida de todos en el País, sin tomar en cuenta las clases sociales ni las militancias políticas. La delincuencia, el secuestro, el crimen, el sicariato y el narcotráfico, han creado un clima de zozobra. Un ejemplo de esta realidad, es el caso de la frontera, donde los vacíos de autoridad, el mal funcionamiento de los servicios públicos, la ausencia de organismos de seguridad y defensa, la han transformado en tierra de nadie.


10. Preocupa también la persistencia de la inseguridad civil y jurídica, la lentitud en la administración de la justicia, la precaria situación de los detenidos por motivos políticos, las condiciones infrahumanas de vida de los procesados y condenados en los retenes y centros penitenciarios del País y el creciente e incontrolable flagelo de la corrupción.


11. Denunciamos, del mismo modo, el relativismo ético que debilita la conciencia; el materialismo y el consumismo; la permisividad sexual; el narcotráfico manifestado de muchas maneras, sobre todo en el lavado de dinero; las discriminaciones y el menosprecio de los demás.

III.- COMUNION Y SOLIDARIDAD

12. La Iglesia en Venezuela unida al Papa desea manifestar, con valentía y esperanza la verdad que ha cambiado al mundo: "Dios es Amor" (I Jn. 4, 8). Esta verdad se nos ha manifestado en su Hijo Jesucristo, en quien el hombre encuentra la realización de su vocación a la comunión con Dios y con sus hermanos, hecha caridad y solidaridad fraterna.


13. Juan Pablo II, siguiendo el Mensaje del Evangelio y de la Tradición de la Iglesia, nos dijo que "La Solidaridad es un camino hacia la Paz" y Benedicto XVI nos ha recordado que la Justicia y la Solidaridad sólo se dan realmente en aquellos que viven el Amor a Dios y a los hermanos, ya que Cristo crucificado "reconcilia la justicia y el amor" . "Esta es nuestra esperanza, una esperanza fiable, gracias a la cual podemos afrontar nuestro presente" . Estamos convencidos de que en estos principios se encuentra el itinerario que debemos seguir para lograr el don de la paz y de la reconciliación entre los venezolanos.

IV.- AL SERVICIO DEL PUEBLO

14. Para consolidar las bases de una sana democracia es necesario defender y promover a la familia como núcleo fundamental de la sociedad y santuario de la vida; fortalecer la autonomía de los poderes públicos; mejorar la calidad de la educación en todos sus niveles y favorecer la transmisión de valores ciudadanos, morales y religiosos, a través de los medios de comunicación social, la formación ciudadana para la paz y la reconciliación y la continuidad de los programas de Educación Religiosa Escolar.


15. Reafirmamos como absoluta prioridad el cumplimiento de las legítimas esperanzas de la mayoría de nuestro pueblo: la seguridad, la vivienda, la salud y un empleo digno y estable, que promocione a la persona y permita el disfrute de los beneficios conquistados por una larga historia de luchas sociales en nuestro país y en todo el mundo por el movimiento obrero. El empleo digno exige la remuneración con un salario justo que permita a todas las familias cubrir la canasta básica y el ahorro honesto. Pedimos a los dirigentes políticos de todos los sectores que no prioricen la conquista del poder sobre el verdadero y anhelado cambio social.


16. Es necesario promover una verdadera primacía de la familia e independencia de las organizaciones sociales (vecinales, sindicales, estudiantiles, etc.) frente a los poderes económicos, partidistas y frente al Estado; buscar medidas apropiadas para frenar el alto costo de la vida y el desabastecimiento de alimentos; facilitar el acceso a una vivienda digna y darle verdadero empuje y sostenimiento a lo positivo de los programas sociales del Gobierno.

V.- DIALOGO Y REENCUENTRO

17. Hemos de apostar por el bien común del país, promover el diálogo y el reencuentro de todos los hombres y mujeres de Venezuela, fortalecer más lo que nos une que lo que nos puede separar, recorrer juntos un mismo camino, cultivando la convivencia tolerante y respetuosa.


18. Para reconstituir las buenas relaciones entre sectores y grupos enfrentados, necesitamos volver a un diálogo franco, afable, confiado y prudente. "El diálogo no es orgulloso, no es hiriente, no es ofensivo. Su autoridad es intrínseca por la verdad que expone, por la caridad que difunde, por el ejemplo que propone; no es un mandato, ni una imposición. Es pacífico, evita los modos violentos, es paciente, es generoso" .


19. Si queremos conseguir una paz estable y duradera, es imprescindible que todos tengamos la voluntad de escuchar al otro, de dialogar y de trabajar mancomunadamente por el bien común. Todos, pero principalmente los gobernantes, tienen una responsabilidad primaria en tomar la iniciativa a favor del reencuentro de todos los venezolanos.


20. Para avanzar por la ruta del diálogo y de la conciliación hay que evitar el insulto, la descalificación y la agresión a personas e instituciones, tanto civiles como eclesiásticas. Sirva de ejemplo, la aparición de letreros ofensivos y el lanzamiento de una granada a la Nunciatura Apostólica; el incidente de agresión contra la persona del Señor Cardenal Jorge Urosa Savino y las amenazas de promover escándalos.


21. Reiteramos nuestra convicción de que el lema "Patria, socialismo o muerte" u otros semejantes, contrarios al valor de la vida, no ayudan al urgente trabajo del reencuentro de todos los venezolanos.


22. Con la voluntad de crear espacios y ambientes favorables para la conciliación, exhortamos a los partidos políticos y al sector oficial, a no enfrascarse desde ahora en una nueva campaña electoral, sino más bien, dedicarse a la solución solidaria de los problemas que aquejan a nuestro pueblo.


23. La depuración del registro electoral sería un paso importante para profundizar los cambios y mejorar la confianza de la población en el Consejo Nacional Electoral, en vista a las próximas elecciones de gobernadores y alcaldes.


24. Necesitamos fomentar una cultura de la honestidad y de la transparencia para que las instituciones nunca sirvan a la corrupción o a los intereses egoístas.

VI.- RECONCILIACION NACIONAL

25. Los venezolanos queremos avanzar por caminos democráticos y no bajo sistemas que coarten las libertades fundamentales, rechazando la violencia, el odio y la lucha de clases. Esto nos interpela y nos mueve, como embajadores de Cristo, a rogarles en su nombre que acepten reconciliarse con Dios y no desaprovechar su bondad y paciente misericordia (Cf. II Co. 5, 20).


26. La reconciliación no es vuelta al pasado para asumir una praxis poco transformadora; apunta más bien a superar la lucha que intenta eliminar al adversario, crea las condiciones objetivas que se comparten y exige compromiso a favor del bien común. Ella exige un profundo cambio de nuestra mente, corazón y estilo de vida. Así como el Señor se hizo pobre para darnos vida, necesitamos comprometernos con los empobrecidos de nuestra nación, para buscar junto con ellos las causas y soluciones de sus problemas, en lugar de utilizarlos en proyectos políticos o ideológicos.


27. No hay reconciliación sin el perdón que "cura las heridas y restablece en profundidad las relaciones humanas truncadas". Así es posible una "política del perdón", con la aplicación de una justicia "con rostro humano (...), capaz de superar el instinto espontáneo de devolver mal por mal (...). La capacidad de perdón es básica en cualquier proyecto de una sociedad futura mas justa y solidaria". "No hay paz sin justicia, no hay justicia sin perdón" . Pedimos perdón si, en nuestras declaraciones y posturas, hemos herido a personas o instituciones, o hemos obstaculizado el diálogo y el entendimiento entre los venezolanos.


28. Un positivo gesto de reconciliación por parte del Gobierno, ha sido promover medidas de gracia. En este sentido, esperamos medidas a favor de otros venezolanos procesados o condenados por presuntos delitos vinculados con posiciones políticas. Al margen de que se puedan otorgar medidas de gracia, recordamos el derecho a ser juzgados en libertad que tienen los funcionarios policiales, actualmente detenidos, en razón del debido proceso, ya que el lapso legal establecido para juzgarlos bajo detención ha sido con creces excedido. Así también, en esta línea de reconciliación, solicitamos que el caso de Nixon Moreno se resuelva dentro de la tradición cristiana y latinoamericana del asilo diplomático.


29. Conscientes de la situación de la que han sido víctimas los trabajadores despedidos masivamente de la industria petrolera nacional, en virtud de los principios de justicia social y sus derechos laborales, veríamos como acto de reconciliación del Gobierno Nacional, el pago de los beneficios que les corresponden, a quienes aún no los han recibido, así como las ayudas necesarias para que encuentren nuevas fuentes de trabajo en el marco del derecho a la no discriminación social ni política. Medidas similares deberían tomarse respecto de todos aquellos que hayan perdido su empleo en el servicio público por razones políticas.


30. No contribuiría a la paz nacional el intento de volver a proponer una reforma que fue rechazada por una significativa parte del pueblo; además, la Carta Magna vigente no permite que sea presentada en un mismo período constitucional.


VII.- DISCIPULOS Y MISIONEROS DE JESUCRISTO.

31. Movidos por el Espíritu Santo, nos disponemos a asumir el reto de aplicar las enseñanzas y conclusiones del Concilio Plenario de Venezuela y de la V Conferencia General del Episcopado Latinoamericano y del Caribe en Aparecida, que se están traduciendo en proyectos pastorales a nivel nacional y diocesano. A ello nos impulsan: la Misión Continental, los Congresos Misionero y Eucarístico y el Año Paulino, que nos ayudarán a un nuevo despertar de nuestra conciencia como discípulos y misioneros de Jesucristo. La conmemoración de los 40 años de la II Conferencia General del Episcopado Latinoamericano realizada en Medellín, es una oportunidad para reafirmar que "la solidaridad humana no puede realizarse verdaderamente sino en Cristo" .


32. Compartimos con toda Venezuela la grata noticia de la beatificación de la Madre Candelaria de San José, a celebrarse el próximo 27 de abril. Es la segunda mujer venezolana, junto con la Madre María de San José, en ser elevada a los altares. En ella encontramos el modelo de una venezolana cabal, mujer de pueblo, humilde servidora de los desamparados y educadora cristiana; fundadora con Mons. Sixto Sosa de la Congregación de las Hermanitas de los Pobres de Altagracia de Orituco, hoy conocidas como Hermanas Carmelitas Venezolanas o Hermanas de la Madre Candelaria.


33. Exhortamos a todos los católicos y personas de buena voluntad a orar y trabajar por la paz y la reconciliación, por la solidaridad y la conversión de todos nosotros y a realizar un proyecto común de País sin exclusión. Les invitamos a edificar unidos el Reino de Dios, optando por los pobres y prestando un eficaz servicio a la verdad.


34. Como Pastores, estamos comprometidos a caminar con nuestro pueblo, a mejorar nuestra disposición para el encuentro, a ser instrumentos de reconciliación sobre la base de la solidaridad y la conversión. Encomendamos este camino de Reconciliación Nacional a María de Coromoto que, "como Madre de tantos, fortalece los vínculos fraternos entre todos, alienta a la reconciliación y el perdón, y ayuda a que los discípulos de Jesucristo se experimenten como una familia, familia de Dios".

Con nuestra bendición.
Los arzobispos y obispos de Venezuela.

Caracas, 11 de enero de 2008.

Publicado por verdenaranja @ 23:20  | Hablan los obispos
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La parroquia se encuentra en una situación priviligiada para ser el primer espacio de encuentro con los inmigrantes.

La Parroquia sale al encuentro

Ante la especial situación de los inmigrantes en nuestro país, de la problemática de los indocumentados o «sin papeles», nuestras parroquias y comunidades cristianas deben adoptar una postura activa para dar una respuesta en la medida de sus posibilidades. La razón última ha de ser siempre no tanto la situación legal o jurídica, sino la igual dignidad de toda persona y sus derechos fundamentales, y el mandato del Señor.

La Parroquia, por su condición de familia, comunidad, por su capacidad de prestar numerosos y variados servicios a la persona, y por estar siempre «abierta» o «en guardia», se encuentra en una situación privilegiada para ser el primer espacio de encuentro de los inmigrantes con la Iglesia de su nuevo país. Por otra parte, una Parroquia viva y con espíritu misionero no se conformará con estar a la espera de los que vengan, sino que saldrá al encuentro de todos, especialmente de los más necesitados.

El lema elegido por la Comisión Episcopal de Migraciones para esta Jornada Mundial del Migrante y del Refugiado, «Joven inmigrante, la Parroquia sale a tu encuentro», está muy en consonancia con el mensaje del Papa: «Los jóvenes inmigrantes".

Con la acogida de los inmigrantes en las parroquias y el empeño especial de estas en la atención a los más jóvenes, las comunidades cristianas se renuevan y se enriquecen y aumenta en ellas el número de los agentes pastorales en campos como la liturgia, la catequesis, la acción social y caritativa, y otros sectores de la pastoral.

Al territorio de nuestras parroquias llegan, por otra parte, jóvenes inmigrantes pertenecientes a las distintas tradiciones cristianas —católicos de ritos latino y de otros ritos, ortodoxos, protestantes, anglicanos Otros son miembros de la comunidad islámica de otras religiones o no creyentes.

En lo que se refiere al respeto a la dignidad de toda persona y a la garantía y defensa de sus derechos fundamentales, así como en la ayuda a sus necesidades elementales, la Parroquia y cada comunidad cristiana actuarán siempre evitando toda discriminación.

A todos ha de llegar, por la palabra y el testimonio de los miembros de la Iglesia el anuncio explícito del Evangelio de Jesucristo, como propuesta de Salvación.

En la acogida y en el proceso de incorporación a la comunidad católica, la Parroquia habrá de tener en cuenta la diferente condición religiosa de sus nuevos vecinos.

Con estas actitudes y con el testimonio de vida de los miembros de la comunidad cristiana, estos ejercerán su misión profética y de denuncia ante posibles injusticias, y estarán siempre dispuestos a defender la dignidad y los derechos fundamentales de los inmigrantes.

Terminamos con las palabras que el papa Benedicto XVI dirige a los jóvenes inmigrantes en su mensaje:
La Iglesia también os necesita y cuenta con vuestra aportación. Podéis desarrollar una función providencial en el actual contexto de la evangelización. [...] Podéis mostrar a todos que el Evangelio está vivo y es apropiado en cada situación; es un mensaje antiguo y siempre nuevo; Palabra de esperanza y de Salvación para los hombres de todas razas y culturas, de todas las edades y de todas las épocas.
Ojalá esta Jornada suponga un despertar y una llamada a la responsabilidad en nuestra identidad misionera para que a lo largo de este año salgamos al encuentro de todos aquellos que nos necesiten. Para ello, las parroquias, animadas por el Secretariado o la Delegación diocesana de migraciones y en colaboración con los colegios católicos, con las Cáritas, con los Institutos de Vida Consagrada y con otras organizaciones de la Iglesia, deberán intensificar su trabajo en esta hermosa tarea que el Señor pone ante nosotros.

Publicado por verdenaranja @ 22:44  | Migraciones
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Especial atención a los jóvenes inmigrantes por parte de la sociedad y de la Iglesia.

Los jóvenes inmigrantes

Por sí mismos, por su importancia como protagonistas en la sociedad y en la Iglesia del futuro, por su situación de mayor riesgo y exposición a posibles factores desestabilizadores de la persona y de la sociedad, merecen los jóvenes una especial atención por parte de la sociedad, de la Administración pública y de la Iglesia, que habrán de arbitrar especiales medidas para su adecuado proceso de desarrollo, de integración y de compromiso.

Además de haber partido de sus países con una formación, en el mejor de los casos, incompleta, encuentran con frecuencia especiales dificulta-des para conciliar sus propias raíces con la integración en la sociedad que los acoge. En su mensaje para la Jornada mundial de este año, el Papa describe su situación en los siguientes términos:

Los jóvenes migrantes son particularmente sensibles a la problemática constituida por la "dificultad de doble pertenencia": por un lado, sienten vivamente la necesidad de no perder la cultura de origen, mientras, por el otro, surge en ellos el comprensible deseo de insertarse orgánicamente en la sociedad que tes acoge.

A estos inmigrantes, desarraigados de su tierra y de su familia, se les une a veces a su condición la de parado e indocumentado. En muchos aspectos son como seres inexistentes. Esto los coloca en una situación de extrema vulnerabilidad y de indefensión absoluta, especialmente a las mujeres, cuya presencia tiene un peso cuantitativo muy fuerte en la inmigración española de los últimos años.

Publicado por verdenaranja @ 22:39  | Migraciones
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Selección de textos referentes a la Parroquia del documento "La Iglesia y los Inmigrantes" de laConferencia Episcopal Española, cogidos de folleto para celebración de Jornada del Migrante y del Refugiado 2008.

Documento 2: La Iglesia en España y los inmigrantes


(Documento n. 52 de la XC Asamblea Plenaria de la Conferencia Episcopal Española. Selección de textos referentes a la Parroquia)

La Parroquia es el lugar natural de encuentro y comunión de los migrantes y los distintos grupos étnicos católicos, así como un apoyo muy adecuado para la integración social en el barrio, para aquellos, católicos o no, que se ven limitados por la diversidad de lengua, tradición y cultura.

Las parroquias constituyen puntos visibles de referencia fácilmente perceptibles y accesibles, y son un signo de esperanza y fraternidad a menudo entre laceraciones sociales, tensiones y explosiones de violencia... Contra la inseguridad, la Parroquia ofrece un espacio de confianza en el que se aprende a superar los propios temores. Canalizando las mejores energías del barrio, ayuda a la población a pasar de una visión fatalista de la miseria a un compromiso activo, encaminado a cambiar todos juntos las condiciones de vida... «Quien renuncie a la tarea compleja, pero noble, de mejorar la condición inmigrante no respondería al designio de Dios, que quiere un desarrollo integral para todos»'.

La Parroquia, como responsable de los migrantes que se establecen dentro de sus límites, debe, con respecto a los católicos, considerarlos como miembros de pleno derecho y acogerlos positivamente, crear o adaptar servicios para ellos, mantener relación fraterna con el capellán o misionero propio, si lo hubiere, y darles representación proporcional en el Consejo Parroquial. Con respecto a los no católicos, debe contribuir a crear una opinión pública favorable para erradicar los prejuicios, la discriminación, la xenofobia y el racismo, facilitar el trato mutuo entre los migrantes fomentando procesos de socialización, ofrecer el testimonio de fe y caridad de la comunidad cristiana y preparar las condiciones para el diálogo ecuménico o evangelizador según las enseñanzas de la Iglesia. Nos parece interesante recordar la recomendación específica que hacía Juan Pablo II:

"La Parroquia representa el espacio en el que puede llevarse a cabo una verdadera pedagogía del encuentro con personas de convicciones religiosas y culturas diferentes. En sus diversas articulaciones, la comunidad parroquial puede convertirse en lugar de acogida, donde se realiza el intercambio de experiencias y dones, y esto no podrá por menos de favorecer una convivencia serena, previniendo el peligro de tensiones con los inmigrantes que profesan otras creencias retigiosas"4.


3. cf. Juan Pablo 11, Mensaje en la Jornada Mundial del Emigrante 1999,
4. cf. Juan Pablo 11, Mensaje en la Jornada Mundial del Emigrante 2002. 3.

Publicado por verdenaranja @ 22:32  | Migraciones
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Selección de textos referentes a la parroquia del documento "Erga migrantes", sacado de folleto para la celebración de la Jornada del Migrante y del Refugiado 2008.

Discernimiento sobre la pastoral migratoria parroquial


2.1. Documento 1: Erga migrantes (selección de textos referentes a la Parroquia)

22. El Concilio Vaticano II marca, por consiguiente, un momento decisivo para la cura pastoral de los emigrantes y los itinerantes, dando particular importancia al significado de la movilidad y la catolicidad, así como al de las Iglesias particulares, al sentido de la Parroquia y a la visión de la Iglesia como misterio de comunión. Por todo lo cual, esta aparece y se presenta como «el pueblo unido por la unidad del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo» (LG 4).
La acogida al extranjero, que caracteriza a la Iglesia naciente, es, pues, sello perenne de la Iglesia de Dios. Por otro lado está marcada por una vocación al exilio, a la diáspora, a la dispersión entre las culturas y las etnias, sin identificarse nunca completamente con ninguna de ellas; de lo contrario, dejaría de ser, precisamente, primicia y signo, fermento y profecía del Reino universal, y comunidad que acoge a todo ser humano sin preferencias de personas ni de pueblos. La acogida al extranjero es inherente, por tanto, a la naturaleza misma de la Iglesia, y testimonia su fidelidad al Evangelio. [19]

24. El nuevo Código de Derecho Canónico para la Iglesia Latina, siempre a la luz del Concilio y como confirmación, recomienda al párroco una especial diligencia hacia tos que están lejos de su patria (c. 529, 51), sosteniendo, no obstante, la oportunidad y la obligación, en la medida de lo posible, de ofrecerles una atención pastoral específica (c. 568). Contempla así, tal como lo hace también el Código de los Cánones de las Iglesias Orientales, la constitución de parroquias personales (CIC c. 518; CCEO c. 280, §1) y de las misiones con cura de almas (c. 516), así como la figura de sujetos pastorales específicos, como el vicario episcopal (c. 476) y el capellán de los emigrantes (c. 568).
El nuevo Código prevé, además, en su actuación conciliar (cf. PO 10; AG 20, nota 4; 27, nota 28), la institución de otras estructuras pastorales específicas previstas en la legislación y en la praxis de la Iglesia. [23]

49. Por lo que se refiere a los inmigrantes católicos, la Iglesia contempla una pastoral específica, requerida por la diversidad de idioma, ori-gen, cultura, etnia y tradición, o por la pertenencia a una determinada Iglesia sui iuris, con rito propio, que obstaculiza, a menudo, una plena y rápida inserción de tos inmigrantes en las parroquias territoriales locales, y que se debe tener presentes en vista de la erección de parroquias o de una jerarquía propia para los fieles de determinadas Iglesias sui iuris. A los muchos desarraigos (de la tierra de origen, de la familia, de la lengua, etc.), a los que expone forzosamente la expatriación, no se debería agregar el del rito o de la identidad religiosa del emigrante.

50. Los grupos particularmente numerosos y homogéneos de inmigrantes han de ser estimulados para que mantengan la propia, específica, tradición católica. En particular, habrá que tratar de proporcionarles la asistencia religiosa en forma organizada, con sacerdotes del mismo idioma, cultura y rito de los inmigrantes, eligiendo la figura jurídica más adecuada entre las que prevén el CIC y el CCEO.
En todo caso, nunca será suficiente insistir en la necesidad de una profunda comunión entre las misiones lingüísticas o rituales y las parroquias territoriales, y será importante, asimismo, llevar a cabo una acción que tienda al conocimiento recíproco, aprovechando todas las ocasiones que proporciona la atención pastoral ordinaria para hacer participar a los inmigrantes en la vida de las parroquias (cf. EEu 28).
Si la escasez del número de fieles no consiente una específica asistencia religiosa organizada, la Iglesia particular de llegada deberá ayudarles a superar los inconvenientes del desarraigo de la comunidad de origen y las graves dificultades de inserción en la comunidad de llegada. De todos modos, en los centros con menos inmigrantes será precisa una formación sistemática, catequística y de animación litúrgica, realizada por los agentes de pastoral, religiosos y laicos, en estrecha colaboración con el capellán/misionero (cf. EEu 51, 73 y además pág. 51).

51. Vale la pena recordar aquí la necesidad de una asistencia pastoral específica para los técnicos, profesionales y estudiantes extranjeros que residen temporalmente en países con mayoría musulmana o de otra religión. Abandonados a sí mismos y sin una guía espiritual, en vez de dar un testimonio cristiano, podrían ser causa de juicios erróneos sobre el cristianismo. Decimos esto independientemente de la influencia benéfica que miles y miles de cristianos ejercen en esos mismos países, dando un auténtico testimonio, o del regreso al lugar de origen con minoría cristiana de antiguos emigrantes de otra religión que proceden de zonas intensamente católicas.

Publicado por verdenaranja @ 22:23  | Migraciones
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Presentación de la Jornada de la Infancia Misionera 2008 por el Monseñor Francisco Pérez, Director de OMP. (Cogido de revista ILUMINARE, núm. 372 y recibido como material de la campaña)

27 de Enero de 2008
JORNADA de
INFANCIA MISIONERA

MANOS A LA OBRA


Por Monseñor Francisco Pérez
Arzobispo de Pamplona-Tudela y Director de OMP



Un año más queremos resaltar la importancia de la Infancia Misionera. Para ello hemos pensado hacer realidad aquello de “manos a la obra”. No podemos pararnos. Es necesario remangarse y ponernos a trabajar con los niños y para los niños. Dentro de poco les tocará construir un mundo más en consonancia con los valores del Evangelio. Para eso conviene trabajar desde estos momentos sin miedos y con valentía. Hemos de presentarles con ilusión y realismo todo lo que han de aprender para formarse como hombres y mujeres del futuro. La confusión que hoy se cierne en la sociedad y que se ha ido fraguando con el paso del tiempo, hemos de desenmascararla sin titubeos y con firmeza. La causa de la misma hunde sus raíces en el relativismo. ¡Cuánto daño se puede hacer, y de hecho se está haciendo, a los que llevarán sobre sus hombros los destinos de la sociedad dentro de pocos años! Por ello conviene movilizarse y preparar con audacia a los niños que, como planta tierna, reciben todo y lo asumen con sencillez y asombro.

No todo es válido, como enseñan las filosofías relativistas, ni todo es bueno, como enseñan los maestros del “vacío existencial”. Una sociedad que no se forme en el principio moral de “aceptar el bien y rechazar el mal” se convierte en enemiga de sí misma. La niñez es como una esponja que absorbe todo lo que se le pone por delante, y marca para toda la vida. Tanto lo bueno como lo malo puede convertirse o en una vida sana, con actitudes moralmente bien orientadas, o en una bomba de relojería que el día menos pensado explota con formas de actuar que contradicen la dignidad humana. Libertad no es “hacer lo que a uno le apetece”; es algo sagrado que ayuda a crecer a la persona en un estilo de vida auténtico y que tiene como norma “hacer el bien y buscar lo bueno”.

Para ello, los medios de comunicación social, que son el “púlpito” desde donde se debe enseñar a vivir y orientar la vida en la verdad, deben echar una mano. Desgraciadamente son frecuentes las veces que nos hallamos ante informaciones o programas interesados que contradicen y amenazan a la persona con modos de vida rastreros; son la “basura” que nada tiene que ver con la identidad de la naturaleza humana, llamada a la armonía y a la belleza. En este campo hay que ponerse “manos a la obra”. Y son las familias, apoyadas por las parroquias, el colegio y los diversos ámbitos de Iglesia, quienes deben llegar a los niños para presentarles el seguimiento de Jesús como lo más hermoso que hay en la vida. Quien va tras las huellas de Cristo hace de su vida un camino. Los diez mandamientos son el mejor programa de vida cristiana, más aún, de experiencia humana. Tanto los tres primeros, que hacen referencia a Dios, como los siete restantes, que hacen referencia al prójimo, nos muestran el modo de hacer el bien y rechazar el mal.

Desde las Obras Misionales Pontificias deseamos que la Infancia Misionera sea un aliciente para todos los niños españoles y que, con su ejemplo, sean muchos los que se sumen a esta forma nueva de vida que será una alegría para el futuro. Cuando tenía once años, al ver cómo vivían otros niños, quedé impresionado. Aprendí a rezar con ellos y sentía un gran gozo dentro de mí. Pero lo que me dejaba atónito era el testimonio de los santos; mucho me ayudaron San Francisco Javier, San Francisco de Asís, San Pío X… Y todos venían a decirme lo mismo: hay que hacerse amigos de Jesús. Así comencé una aventura nueva que aún dura después de tanto tiempo. Conviene volver a presentar –con viñetas– la vida de los santos para que los niños descubran la grandeza de aquellos que supieron amar a Dios y entregarse a los demás.

Desde Obras Misionales Pontificias se está preparando todo un material catequético, muy bueno, para niños. Invito a las parroquias, escuelas, colegios y familias a utilizarlo con ellos, ya que ellos son los que más necesitan orientaciones claras y firmes. Pongámonos todos “manos a la obra” para proclamar clara y gozosamente que ser cristiano hoy es la aventura más hermosa que vivirse pueda. Es este un momento importante para ayudar a comprender lo que significa la infancia en la Iglesia. Desde Infancia Misionera queremos mostrar el rostro amable de los niños que son los “pequeños misioneros” y que han de llevar a los demás el mensaje de Jesús.

Además Infancia Misionera se compromete a ayudar a otros niños que están faltos de amor. Se solidariza con ellos para que puedan tener un hospital o una escuela o una capilla o un ambiente más digno. Los niños con toda facilidad se ponen “manos a la obra” compartiendo sus ahorros para la consecución de dichos fines. No les cuesta, e incluso piden a los mayores que les ayudemos. España es una de las naciones más generosas. Hagamos de esta Jornada de la Infancia Misionera un espacio de verdadera formación para nuestros niños a fin de que, siendo amigos de Jesús, se pongan “manos a la obra” y miren a otros que, como ellos, son también hijos de Dios y merecen lo mejor de nosotros.

Publicado por verdenaranja @ 0:28  | Misiones
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lunes, 14 de enero de 2008
ZENIT publica las palabras que pronunció Benedicto XVI después de haber administrado el sacramento del Bautismo en la Capilla Sixtina a 13 niños y antes de rezar la oración mariana del Ángelus, el domingo 13 de Enero de 2008.


Queridos hermanos y hermanas:

Con la fiesta de hoy, el Bautismo de Jesús, concluye el tiempo litúrgico de la Navidad. El Niño, a quien desde Oriente fueron a adorar los Magos en Belén ofreciéndole dones simbólicos, se presenta ahora en edad adulta, en el momento en el que es bautizado en el río Jordán por el gran profeta Juan (cf. Mateo 3, 13). El Evangelio observa que cuando Jesús recibió el bautismo, salió agua, se abrieron los cielos y descendió sobre él el Espíritu Santo como una paloma (Cf. Mateo 3,16). Se escuchó entonces una voz desde el cielo que decía: «Este es mi Hijo amado, en quien me complazco» (Mateo 3, 17).

Fue su primera manifestación pública, después de unos treinta años de vida escondida en Nazaret. Fueron testigos oculares del acontecimiento, además del Bautista, sus discípulos, algunos de los cuales se convirtieron entonces en seguidores de Cristo (Cf. Juan 1, 35-40). Se trató al mismo tiempo de una «cristofanía» y de una «teofanía»: ante todo, Jesús se manifestó como el «Cristo», término griego para traducir el hebreo «Mesías», que significa «ungido»: no fue ungido con el aceite, como era el caso de los reyes y sumos sacerdotes de Israel, sino más bien con el Espíritu Santo. Al mismo tiempo, junto al Hijo de Dios, aparecieron los signos del Espíritu Santo y del Padre celestial.

¿Cuál es el significado de este hecho que Jesús quiso realizar --a pesar de la resistencia del Bautista-- para obedecer a la voluntad del Padre (Cf. Mateo 3, 14-15)? El sentido profundo emergerá sólo al final de la vida terrena de Cristo, es decir, en su muerte y resurrección. Al hacerse bautizar por Juan junto a los pecadores, Jesús comenzó a tomar sobre sí el peso de la culpa de toda la humanidad, como el Cordero de Dios que «quita» el pecado del mundo (Cf. Juan 1, 29). Tarea que llevó a cumplimiento en la cruz, cuando recibió también su «bautismo» (Cf. Lucas 12, 50).

De hecho, al morir, se «sumergió» en el amor del Padre y difundió el Espíritu Santo para que los creyentes en Él pudieran renacer gracias a ese manantial inagotable de vida nueva y eterna. Toda la misión de Cristo se resume en esto: bautizarnos en el Espíritu Santo para liberarnos de la esclavitud de la muerte y «abrirnos el cielo», es decir, el acceso a la vida auténtica y plena, que será «sumergirse siempre de nuevo en la inmensidad del ser, a la vez que estamos desbordados simplemente por la alegría» (Spe salvi, 12).

Es lo que les ha sucedido también a los trece niños a quienes he administrado el sacramento del Bautismo esta mañana en la Capilla Sixtina. Invocamos para ellos y para sus familiares la maternal protección de María santísima. Y rezamos por todos los cristianos para que puedan comprender cada vez más el don del Bautismo y se comprometan a vivir con coherencia, testimoniando el amor del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.

[Después del Ángelus el Papa saludó a los peregrinos en varios idiomas. En italiano, dijo:]


Hoy se celebra la Jornada Mundial del Emigrante y del Refugiado, que este año centra su atención en los jóvenes emigrantes. De hecho, muchos jóvenes por diferentes motivos tienen que vivir lejos de sus familias y países. Corren particular riesgo las muchachas y los menores. Algunos niños adolescentes han nacido y crecido en campos de refugiados: ¡también ellos tienen derecho a un futuro! Manifiesto mi aprecio a cuantos se comprometen a favor de los jóvenes refugiados, de sus familias y de su integración laboral y escolar.

Invito a las comunidades eclesiales a acoger con simpatía a los jóvenes y a los más pequeños, junto con sus padres, tratando de comprender sus historias y de favorecer la integración. Queridos jóvenes emigrantes: comprometeos por construir junto a vuestros coetáneos una sociedad más justa y fraterna, cumpliendo con vuestros deberes, respetando las leyes y no dejándoos llevar nunca por la violencia. Os encomiendo a todos vosotros a María, Madre de toda la humanidad.


[En español, dijo:]

Dirijo mi cordial saludo a los peregrinos de lengua española que participan en esta oración mariana, especialmente a los fieles provenientes de las diócesis de Asidonia-Jerez y Cádiz y Ceuta. Con este Domingo se termina el tiempo litúrgico de Navidad y Epifanía. En la fiesta del Bautismo del Señor que hoy se celebra, la Iglesia invita a sus hijos, renacidos del agua y del Espíritu Santo, a que perseveren en la escucha de la Palabra de Cristo, el Unigénito de Dios Padre, en el fiel cumplimiento de la voluntad divina y en el testimonio de la caridad. ¡Muchas gracias!


[Traducción del original italiano realizada por Jesús Colina

© Copyright 2008 - Libreria Editrice Vaticana]

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Análisis de los temores y las esperanzas que enfrentan los mexicanos en particular y América Latina en general, al empezar el año 2008 por el obispo de San Cristobal de las Casas, monseñor Felipe Arizmendi Esquivel.


TEMORES Y ESPERANZAS ANTE EL AÑO NUEVO


VER
Al iniciar un nuevo año, nos preguntamos: ¿Qué pasará? ¿Habrá cambios significativos, a nivel personal, familiar, político, económico, social y eclesial? ¿Todo seguirá igual? ¿La situación será mejor, o peor? ¿Dios nos concederá un año más de vida? ¿Gozaremos de salud, o las enfermedades aumentarán? ¿Habrá trabajo? ¿Alcanzará el dinero? ¿Qué será de los hijos? Estas y muchas otras expectativas se nos presentan a la mayoría de las personas.

Hay quienes nada esperan, por pasividad y resignación, por desconfianza y desilusión, o porque se sienten fracasados y sin esperanza. Se hunden en la sensación de que están solos, de que todo les sale mal, de que no valen, de que no tiene sentido luchar, ni siquiera vivir. Les parece que todos los días son iguales y que son inútiles los buenos propósitos. Son hipercríticos de todo, nada les parece bien y se amargan la existencia. No confían en nada ni en nadie; ni en sí mismos. Viven sin esperanza, sin sentido, sin amor.

JUZGAR
El Papa Benedicto XVI, atento a los gozos y esperanzas del mundo actual, acaba de enviarnos su segunda Carta Encíclica, recordando lo que nuestra fe ofrece al mundo: esperanza. Basándose en lo que dice san Pablo a los Romanos (Rm 8,24), que "en esperanza fuimos salvados", afirma: "Según la fe cristiana, la redención, la salvación, no es simplemente un dato de hecho. Se nos ofrece la salvación en el sentido de que se nos ha dado la esperanza, una esperanza fiable, gracias a la cual podemos afrontar nuestro presente: el presente, aunque sea un presente fatigoso, se puede vivir y aceptar si lleva hacia una meta, si podemos estar seguros de esta meta y si esta meta es tan grande que justifique el esfuerzo del camino. Ahora bien, se nos plantea inmediatamente la siguiente pregunta: pero, ¿de qué género ha de ser esta esperanza para poder justificar la afirmación de que a partir de ella, y simplemente porque hay esperanza, somos redimidos por ella? Y, ¿de qué tipo de certeza se trata?" (1).

El mismo Papa responde: "Llegar a conocer a Dios, al Dios verdadero, eso es lo que significa recibir esperanza" (3). "Jesucristo nos ha redimido. Por medio de Él estamos seguros de Dios, de un Dios que no es una lejana causa primera del mundo, porque su Hijo unigénito se ha hecho hombre y cada uno puede decir de Él: ‘Vivo de la fe en el Hijo de Dios, que me amó hasta entregarse por mí' (Ga 2,20). (6). "El Evangelio no es solamente una comunicación de cosas que se pueden saber, sino una comunicación que comporta hechos y cambia la vida. La puerta oscura del tiempo, del futuro, ha sido abierta de par en par. Quien tiene esperanza vive de otra manera; se le ha dado una vida nueva" (2).

En efecto, nuestra fe no nos enajena con deseos etéreos. El Dios en quien creemos, manifestado en Cristo, es realista: nos ayuda a afrontar las situaciones concretas, personales y sociales. Nos lanza a cambiar lo que es injusto, a combatir la mentira y la muerte; sin embargo, no nos encierra en límites exclusivamente materiales, sino que nos abre a la trascendencia de otro mundo mejor, aquí y ahora, y más allá del tiempo. Esa es nuestra esperanza, que supera la amargura de quienes todo lo ven con desconfianza.

Dice el Papa: "Quien no conoce a Dios, aunque tenga múltiples esperanzas, en el fondo está sin esperanza, sin la gran esperanza que sostiene toda la vida. La verdadera, la gran esperanza del hombre que resiste a pesar de todas las desilusiones, sólo puede ser Dios, el Dios que nos ha amado y que nos sigue amando hasta el extremo, hasta el total cumplimiento. Quien ha sido tocado por el amor empieza a intuir lo que sería propiamente vida" (27).

ACTUAR
Los cristianos tenemos un tesoro, que es nuestra fe, y que nos da la seguridad de que Dios nos ama, que la vida tiene sentido por el amor de Dios hacia nosotros y por el amor que damos y recibimos a nuestro alrededor. Esta fe nos da esperanza, porque nos proyecta a luchar por construir un mundo mejor, sin amargarnos porque los gobiernos y los sistemas sociales, políticos y económicos no cambian, y sin dejar que todo lo resuelva Dios. Esta es la esperanza que deseamos compartir al mundo.

+ Felipe Arizmendi Esquivel
Obispo de San Cristóbal de Las Casas

Publicado por verdenaranja @ 23:49  | Hablan los obispos
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Mensaje de los Obispos de la Comisión Episcopal para las
Relaciones Interconfesionales con motivo de la
Semana de oración por la Unidad de los Cristianos
18-25 de enero de 2008


No ceséis de orar


1. Primer Centenario del Octavario de Oración por la unidad

Se cumplen en 2008 cien años del Octavario de oración por la unidad de los cristianos, desde que el P. Paul Wattson, cofundador de la Sociedad de la Expiación (Society of the Atonement), de Graymoor (Nueva York, Estados Unidos), diera comienzo a esta semana anual de oración por la unidad visible de la Iglesia. Desde entonces hasta el presente el camino ha cubierto etapas felizmente superadas y ha vencido obstáculos que parecían insalvables. Las diversas Iglesias y Comunidades eclesiales se han ido incorporando a esta larga marcha de plegarias y oraciones por la recuperación de la unidad visible perdida de la Iglesia, y la oración intensa y ferviente del Octavario es hoy patrimonio de todas las confesiones cristianas.

2. Avances en la reconstrucción de la unidad visible de la Iglesia

El Movimiento ecuménico, que tiene su punto de partida en la asamblea de Edimburgo en 1910 y condujo a la creación del Consejo Ecuménico de las Iglesias en 1948, se vio ampliamente enriquecido con la contribución propia del ecumenismo católico desde los años sesenta del pasado siglo, gracias al gran impulso que recibió del Vaticano II. Al lado del ecumenismo misionero de Edimburgo surgieron otras corrientes, que aunaron esfuerzos por la unidad mediante la anhelada convergencia doctrinal en la fe común y en el testimonio de los cristianos en el mundo. El ecumenismo teológico arroja al presente un notable avance, que hemos de agradecer con humildad a la misericordia de Dios. Junto al diálogo teológico el ecumenismo pastoral ha ayudado a Iglesias y Comunidades eclesiales a aunar esfuerzos por un mejor servicio al pueblo de Dios y una mejor articulación de la presencia pública de la Iglesia en la sociedad contemporánea. Todo ello está redundando en beneficio de la nueva evangelización que las sociedades de nuestro tiempo esperan de la Iglesia.

Fruto del diálogo teológico entre las grandes confesiones cristianas es el reciente documento de la Comisión mixta de Iglesia Católica y de la Iglesia Ortodoxa «Comunión eclesial, conciliaridad y autoridad», del pasado 13 de octubre de 2007, en el cual católicos y ortodoxos han llegado a un primer principio de acuerdo sobre el primado del Papa (“el primero de los Obispos”), que necesitará todavía mucha reflexión antes de que se pueda hablar de acuerdo pleno en un tema tan determinante para la recomposición de la unidad visible de la Iglesia. Con todo, el documento es un don del Señor a la Iglesia, que llega cuando se cumple el primer aniversario del viaje de Benedicto XVI a la sede de Constantinopla, del Patriarca Ecuménico.

Ya en el campo más específicamente pastoral y del testimonio, la III Asamblea Ecuménica Europea de Iglesias, celebrada en Sibiu (Rumanía), del 4 al 9 de septiembre de 2007, ha constituido un notable éxito ecuménico gracias a la labor de las dos grandes plataformas eclesiales que han organizado la asamblea: el Consejo de Conferencias Episcopales de Europa (CCEE) y la Conferencia de Iglesias de Europa (CIE). La primera agrupa a las Conferencias episcopales católicas y la segunda a las Iglesias y Comunidades eclesiales no católicas. Esta tercera asamblea europea de Iglesias tuvo por lema “La luz de Cristo ilumina a todos”. Celebrada después de las asambleas de Basilea (1989) y Graz (1997), la convocatoria de Sibiu ha querido proyectar la luz de Cristo sobre los pueblos y naciones de Europa, que lentamente se alejan de la tradición cristiana. Se trata de una preocupación por Europa que no quiere dejar de tener muy en cuenta la situación global del mundo y la búsqueda de Dios de las grandes religiones.

Haciéndonos eco del mensaje de Sibiu, queremos recordar en primer lugar el ánimo que la asamblea quiso dar a las Iglesias para proseguir el diálogo teológico sin cansancio; y la invitación que hace al ejercicio de la caridad recíproca y para con todos los hombres. Caridad que es signo visible que las Iglesias dan al mundo del amor de Dios. Este signo se expresará con eficacia grande si todos los cristianos se manifiestan unánimes en la defensa de los derechos humanos y en favor de la paz en el mundo. Una paz que sólo llegará con la profunda transformación del corazón de cada ser humano, obra de la gracia de Dios.

Animamos a todos a ser testigos del amor de Cristo y a orientar este testimonio particularmente en favor de la vida humana, amenazada por las desgracias naturales, las graves enfermedades contagiosas y aquellos males que son causados por el desorden moral que genera el pecado, como la insolidaridad y la injusticia social, la explotación sin escrúpulo de los seres humanos, el terrorismo y las guerras. Una amenaza que se cierne sobre la vida y que, en nuestros días, está adquiriendo una gravedad no conocida por la práctica del aborto y el infanticidio, la manipulación de la vida embrionaria y su destrucción. La asamblea de Sibiu ha sido sensible a la urgencia que han de sentir los cristianos de todas las confesiones en defender unidos la dignidad del ser humano y la condición sagrada de la vida.

Cuando los cristianos dan unidos testimonio de Cristo se abre camino el Evangelio predicado por la Iglesia y retrocede el grave mal de nuestro tiempo que es el relativismo moral, que tanto contribuye a apartar a las personas y las sociedades del camino abierto por la predicación del Evangelio de Jesucristo. La norma de una vida regida por los verdaderos valores evangélicos es la fidelidad a los mandamientos de la ley divina y el seguimiento de Cristo por la senda evangélica de las bienaventuranzas. La asamblea de Sibiu ha querido, además, recordar a todas las Iglesias el compromiso adquirido en Estrasburgo de aplicar la Carta ecuménica para Europa, el fruto más palpable de la asamblea de Graz. Si las Iglesias se proponen secundar con empeño este compromiso, su testimonio será mucho más eficaz ante los ciudadanos y las instituciones europeas. La aplicación de la Carta pretende contribuir a que las relaciones entre las Iglesias se asienten sobre la fe común en la Santa Trinidad, en la obra redentora de Jesucristo Hijo de Dios y en la misión de salvación confiada por Cristo a la Iglesia, y sin menoscabo de la lealtad a la verdad tal como es percibida por cada una de las Iglesias, lealtad que es camino seguro hacia un futuro reconciliado. Al mismo tiempo, la Carta pretendía sentar las bases para un diálogo interreligioso con el judaísmo y el islam en la nueva situación de las sociedades europeas, sin menoscabo también de la identidad de Europa históricamente marcada por el cristianismo.

3. Un ecumenismo espiritual alimentado por la oración constante de los cristianos y de las Iglesias

El ecumenismo, sin embargo, no podrá avanzar hacia su propio objetivo si cada uno de los cristianos y todos en la comunión de las Iglesias no unieran su plegaria a la de Cristo, el Mediador único de todos los hombres, para implorar al Padre de las misericordias la unidad visible de la Iglesia una y santa. Sin la oración incesante se desdibuja y se pierde el camino hacia la unidad visible. Hay un ecumenismo espiritual que ha contribuido de modo decisivo al reencuentro de las Iglesias, y todos los cristianos han de hacer cuanto esté de su mano para fortalecerlo.

La oración de cada cristiano y cada Iglesia es el alimento del avance hacia la unidad visible. Fue este convencimiento el que inspiró la introducción del Octavario por la unidad que, cien años después, se ha convertido en una práctica puntual en cada mes de enero, año tras año. No podemos olvidar que esta oración incesante y sostenida ha salvado situaciones de dificultad cuando el desaliento ha cundido en la marcha del ecumenismo. Durante su celebración todas comunidades cristianas están llamadas a orar por la unidad: las comunidades parroquiales y las de vida consagrada, los movimientos y sectores pastorales de la vida de la Iglesia. La oración interconfesional tiene un particular sentido en esta semana grande de la unidad, y es preciso que se realice respetando las orientaciones del Directorio ecuménico sobre este modo de oración ecuménica. Para ello se ofrecen a todos los materiales preparados conjuntamente por el Pontificio Consejo para la promoción de la unidad de los cristianos y la Comisión de Fe y Constitución del Consejo Ecuménico de las Iglesias. Aconsejamos utilizar estos materiales, pero debidamente adaptados en cada caso según el criterio pastoral de los párrocos y de los sacerdotes que regentan la vida pastoral de las comunidades cristianas y las casas religiosas, siguiendo siempre las orientaciones del Obispo diocesano.

Al ecumenismo espiritual han contribuido de manera particular las conferencias y encuentros ecuménicos de las comunidades monacales y religiosas que han sentido una llamada particular a practicar esta vía de acercamiento entre los cristianos, comprometiéndose generosamente en la común tarea de orar sin cesar por la unidad de la Iglesia. Queremos hacer una mención especial de este ecumenismo espiritual y confiamos a las comunidades religiosas movidas por el carisma de la unidad a que no cesen de orar para que se cumpla la voluntad de Cristo: “Padre, que sean uno, como tú y yo somos uno, para que ellos también sean uno en nosotros, para que el mundo crea que tú me has enviado” (Jn 17,21).

A todos les recordamos que la necesidad de orar sin desmayo es exhortación y voluntad de Cristo, que a todos nos ha dado ejemplo supremo de comunión con Dios su Padre en la oración que le sostenía en fidelidad a su misión, uniendo su voluntad a la voluntad del Padre. Así lo enseñó a sus discípulos entregándoles la oración del Padrenuestro: “Hágase tu voluntad así en la tierra como en el cielo” (Mt 6,10); y con aquellas otras y definitivas palabras suyas con las que aceptó su pasión y cruz: “Padre si es posible, pase de mí este cáliz, pero no se haga mi voluntad sino la tuya” (Mc 14,36). Hemos de suplicar del Señor de la Iglesia su unidad visible y confiar a su bondad y providencia la inspiración para hacer en cada momento aquello que convenga al reino de Dios y su presencia en la Iglesia.

Al dirigir este mensaje a las comunidades cristianas pensando en la próxima celebración del Octavario de oración por la unidad, cuando se cumplen sus cien años de tradición y vigencia, nos confiamos a la Inmaculada Virgen María, figura de la Iglesia y Madre de la esperanza, para que asista con su intercesión a todos los cristianos y los sostenga en fidelidad al único Señor de la Iglesia.

Madrid, a 8 de diciembre de 2007
Inmaculada Concepción de la Virgen María

Adolfo, Obispo de Almería, Presidente
Santiago, Arzobispo de Mérida-Badajoz
José, Obispo de Tuy-Vigo
Román, Obispo de Vic


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Ideas para la homilía del día del Migrante y del Refugiado, publicadas en el guión litúrgico de su celebración.

Joven inmigrante, la parroquia
sale a tu encuentro


20 de Enero 2008
2º Domingo del Tiempo Ordinario. Ciclo A



IDEAS PARA LA HOMILÍA

1. Los textos de hoy nos hablan de distintas maneras del objetivo de la misión de Jesús como Dios hecho hombre: «quitar el pecado del mundo» (Jn 1, 29). Esta realidad y el modo en que se lleva a cabo son expresadas de diversas formas.

El profeta Isaías nos dice que el siervo de Yahvé es consciente de haber sido elegido para hacer que el Pueblo de Israel vuelva a Dios. El siervo experimenta la dureza y dificultad de su misión. Incluso él cree que su suerte está en Yahvé.

Lo que verdaderamente importa es la disposición de corazón para agradar a Dios. San Juan habla en términos simbólicos de Jesús como el Cordero de Dios, ofrecido en sacrificio, que quita el pecado del mundo. El reconoce en Jesús a aquel a quien Juan había preparado el camino. Juan había visto al Espíritu Santo descender sobre El. San Pablo habla, en su saludo a los cristianos de Corinto, del doble aspecto de la redención: hemos sido santificados en Jesucristo y estamos llamados a ser santos en el nombre de Jesús.

Esta misión de Jesús tenemos que llevarla a cabo en un marco social, cultural y religioso muy diferente al de hace diez, quince o veinte años como ya observamos en las calles, barrios, plazas, lugares de trabajo, medios de transporte, lugares de culto, etc., de nuestro pueblo o de nuestra ciudad.

2. En la primera lectura Dios nos habla a través del profeta Isaías y nos dice: «te mando para que seas luz de los pueblos» (Is 49, 6). El Señor quiere que seamos «luz de las gentes». Pensad en el ambiente familiar, laboral y social que cada uno tiene. El Señor nos invita a ser en estos ambientes testigos de la fe, a pregonar el Evangelio, a confesar a Jesús como Hijo de Dios e Hijo del hombre, a ser «luz de las gentes», de todo color, lengua, raza, cultura o religión.

Todo hombre, de cualquier condición y origen, necesita de la Salvación. Jesús es el Siervo de Dios, que tiene poder para iluminar y reconciliar a todos los hombres hasta el último confín de la tierra. El Siervo, en su condición difícil, pero preciosa, experimenta la dureza del corazón del Pueblo elegido. Pero sufre pacientemente, para que todos podamos ser como El. Comenta san Gregorio Nacianceno:

«Vengamos a ser como Cristo, ya que Cristo es como nosotros. Lleguemos a ser dioses por El, ya que El es hombre por nosotros. El ha tomado lo que es inferior para darnos lo que es superior. Se ha hecho pobre para que su pobreza nos enriquezca (2 Cor 8, 9); ha tomado forma de esclavo (Flp 2, 7) para que nosotros recobremos la libertad (Rom 8, 1); se ha abajado para alzarnos a nosotros; aceptó la tentación para hacernos vencedores; ha sido deshonrado para glorificamos; murió para salvarnos y subió al cielo para unirnos a su séquito, a nosotros que estábamos derribados a causa del pecado» (Sermón 1, 5).

3 La llamada de Dios por medio de Jesús va dirigida a todos, sin excepción, escuchamos en la Carta de Pablo a los Corintos. Esto nos obliga a salir como comunidad cristiana, como Parroquia, al encuentro de los otros, para que la gracia, la paz, la justicia y todos los dones de Dios estén con todas las personas que se encuentran en nuestro entorno, sean del país que sean y tengan la religión que tengan.

4. Salmo Responsorial (Ps 39): «Aquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad». Una actitud imprescindible para, en primer lugar, descubrir la voluntad del Señor como agentes de pastoral en un nuevo contexto marcado en nuestras parroquias, pueblos y ciudades por la multiculturalidad y el pluralismo religioso. Y, en segundo lugar, mostrarse disponible y pasar a una colaboración activa en la nueva pastoral que exige el cambio de paradigma cultural y religioso de nuestros respectivos entornos.

5. El Evangelio de Lucas nos habla del Cordero de Dios. Este Cordero es presentado como enviado por Dios, que lo ha llamado, y dispuesto para ser ya no siervo, sino ejecutor de su voluntad de Salvación universal, des-tinada no sólo al Pueblo de Israel, sino a las personas de todos los países y continentes. Proclamar nuestra fe en Jesucristo, el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo, nos compromete a actuar en su nombre, quitando el pecado de nuestra vida y de nuestras relaciones sociales, desde el ámbito familiar hasta los confines del mundo, y estableciendo en su lugar la paz, la justicia social, la convivencia, el diálogo entre culturas y religiones, la solidaridad, etc.

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Guión litúrgico para la Jornada del Migrante y del Refugiado 2008, que se presenta con el lema: "Joven inmigrante, la parroquia sale a tu encuentro". Ha sido enviado con los materiales para su celebración.

JORNADA DEL
MIGRANTE Y DEL REFUGIADO


"JOVEN INMIGRANTE, LA PARROQUIA
SALE A TU ENCUENTRO"


20 de Enero 2008
2º Domingo del Tiempo Ordinario. Ciclo A



LITURGIA DEL DÍA


Ambientación

«Te hago luz de las naciones, para que mi salvación alcance hasta el confín de la tierra». Estas palabras de Isaías que proclaremos en la primera lectura de la liturgia de este segundo domingo del Tiempo Ordinario, nos pueden dar la clave de esta Jornada del Migrante y del Refugiado que hoy recordamos. El lema elegido: «Joven inmigrante, la Parroquia sale a tu encuentro», nos está diciendo que cada uno seamos esa luz para que el proyecto de Dios se cumpla en todo hombre o mujer independiente de su origen geográfico, cultural, social o religioso. Dios quiere que salgamos al encuentro de todo aquel o aquella que necesite de nosotros. Que la celebración de esta Eucaristía nos anime a abrirnos a los demás y de un modo especial a los emigrantes y refugiados.

Se dice «Gloria»

Oración Colecta

Oremos: Dios todopoderoso que gobiernas a un tiempo cielo y tierra, escucha paternalmente la oración de tu pueblo y haz que los días de nuestra vida se fundamenten en tu paz. Por nuestro Señor Jesucristo...
Amén.


PRIMERA LECTURA: Isaías 49, 3. 5-6

«Tú eres mi siervo (Israel) de quien estoy orgulloso». Y ahora habla el Señor, que desde el vientre me formó siervo suyo, para que le trajese a Jacob, para que le reuniese a Israel —tanto me honró el Señor y mi Dios fue mi fuerza—. Es poco que seas mi siervo y restablezcas las tribus de Jacob y conviertas a los supervivientes de Israel; te hago luz de las naciones, para que mi Salvación alcance hasta el confín de la tierra.

Palabra de Dios


SALMO RESPONSORIAL 39

R/ Aquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad.

1. Yo esperaba con ansia al Señor: El se inclinó y escuchó mi grito; me puso en la boca un cántico nuevo, un himno a nuestro Dios.

2. Tú no quieres sacrificios ni ofrendas y en cambio me abriste el oído. No pides sacrificio expiatorio entonces yo digo: «Aquí estoy».

3. Como está escrito en mi libro: «para hacer tu voluntad». Dios mío, lo quiero
y llevo tu ley en las entrañas.
Litúrgia del día
4. He proclamado tu Salvación ante la gran asamblea
no he cerrado los labios: Señor, tú lo sabes.

SEGUNDA LECTURA: 1 Corintios 1, 1-3

Yo, Pablo, llamado a ser apóstol de Jesucristo, por voluntad de Dios, y Sóstenes, nuestro hermano, escribimos a la Iglesia de Dios en Corinto, a los consagrados por Jesucristo, al Pueblo Santo que El llamó y a todos los de-más que en cualquier lugar invocan el nombre de Jesucristo Señor nuestro y de ellos. La gracia y la paz de parte de Dios, nuestro Padre, y del Señor Jesucristo sean con vosotros.

Palabra de Dios


TERCERA LECTURA: Juan 1, 29-34

En aquel tiempo, al ver Juan a Jesús que venía hacia él, exclamó: «Este es el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo. Este es aquel de quien yo dije: "Tras de mí viene un hombre que está por delante de mí, porque existía antes que yo". Yo no lo conocía, pero he salido a bautizar con agua, para que sea manifestado a Israel». Y Juan dio testimonio diciendo: «He contemplado al Espíritu que bajaba del cielo como una paloma y se posó sobre El. Yo no lo conocía, pero el que me envió a bautizar con agua me dijo: "Aquel sobre quien veas bajar el Espíritu y posarse sobre El, ese es el que ha de bautizar con Espíritu Santo". Y yo lo he visto, y he dado testimonio de que este es el Hijo de Dios».

Palabra del Señor


IDEAS PARA LA HOMILÍA

1. Los textos de hoy nos hablan de distintas maneras del objetivo de la misión de Jesús como Dios hecho hombre: «quitar el pecado del mundo» (Jn 1, 29). Esta realidad y el modo en que se lleva a cabo son expresadas de diversas formas.

El profeta Isaías nos dice que el siervo de Yahvé es consciente de haber sido elegido para hacer que el Pueblo de Israel vuelva a Dios. El siervo experimenta la dureza y dificultad de su misión. Incluso él cree que su suerte está en Yahvé.

Lo que verdaderamente importa es la disposición de corazón para agradar a Dios. San Juan habla en términos simbólicos de Jesús como el Cordero de Dios, ofrecido en sacrificio, que quita el pecado del mundo. El reconoce en Jesús a aquel a quien Juan había preparado el camino. Juan había visto al Espíritu Santo descender sobre El. San Pablo habla, en su saludo a los cristianos de Corinto, del doble aspecto de la redención: hemos sido santificados en Jesucristo y estamos llamados a ser santos en el nombre de Jesús.

Esta misión de Jesús tenemos que llevarla a cabo en un marco social, cultural y religioso muy diferente al de hace diez, quince o veinte años como ya observamos en las calles, barrios, plazas, lugares de trabajo, medios de transporte, lugares de culto, etc., de nuestro pueblo o de nuestra ciudad.

2. En la primera lectura Dios nos habla a través del profeta Isaías y nos dice: «te mando para que seas luz de los pueblos» (Is 49, 6). El Señor quiere que seamos «luz de las gentes». Pensad en el ambiente familiar, laboral y social que cada uno tiene. El Señor nos invita a ser en estos ambientes testigos de la fe, a pregonar el Evangelio, a confesar a Jesús como Hijo de Dios e Hijo del hombre, a ser «luz de las gentes», de todo color, lengua, raza, cultura o religión.

Todo hombre, de cualquier condición y origen, necesita de la Salvación. Jesús es el Siervo de Dios, que tiene poder para iluminar y reconciliar a todos los hombres hasta el último confín de la tierra. El Siervo, en su condición difícil, pero preciosa, experimenta la dureza del corazón del Pueblo elegido. Pero sufre pacientemente, para que todos podamos ser como El. Comenta san Gregorio Nacianceno:

«Vengamos a ser como Cristo, ya que Cristo es como nosotros. Lleguemos a ser dioses por El, ya que El es hombre por nosotros. El ha tomado lo que es inferior para darnos lo que es superior. Se ha hecho pobre para que su pobreza nos enriquezca (2 Cor 8, 9); ha tomado forma de esclavo (Flp 2, 7) para que nosotros recobremos la libertad (Rom 8, 1); se ha abajado para alzarnos a nosotros; aceptó la tentación para hacernos vencedores; ha sido deshonrado para glorificamos; murió para salvarnos y subió al cielo para unirnos a su séquito, a nosotros que estábamos derribados a causa del pecado» (Sermón 1, 5).

3 La llamada de Dios por medio de Jesús va dirigida a todos, sin excepción, escuchamos en la Carta de Pablo a los Corintos. Esto nos obliga a salir como comunidad cristiana, como Parroquia, al encuentro de los otros, para que la gracia, la paz, la justicia y todos los dones de Dios estén con todas las personas que se encuentran en nuestro entorno, sean del país que sean y tengan la religión que tengan.

4. Salmo Responsorial (Ps 39): «Aquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad». Una actitud imprescindible para, en primer lugar, descubrir la voluntad del Señor como agentes de pastoral en un nuevo contexto marcado en nuestras parroquias, pueblos y ciudades por la multiculturalidad y el pluralismo religioso. Y, en segundo lugar, mostrarse disponible y pasar a una colaboración activa en la nueva pastoral que exige el cambio de paradigma cultural y religioso de nuestros respectivos entornos.

5. El Evangelio de Lucas nos habla del Cordero de Dios. Este Cordero es presentado como enviado por Dios, que lo ha llamado, y dispuesto para ser ya no siervo, sino ejecutor de su voluntad de Salvación universal, des-tinada no sólo al Pueblo de Israel, sino a las personas de todos los países y continentes. Proclamar nuestra fe en Jesucristo, el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo, nos compromete a actuar en su nombre, quitando el pecado de nuestra vida y de nuestras relaciones sociales, desde el ámbito familiar hasta los confines del mundo, y estableciendo en su lugar la paz, la justicia social, la convivencia, el diálogo entre culturas y religiones, la solidaridad, etc.

Se dice «Credo».

Oración de los Fieles

1. Por todos los que formamos la Iglesia, para que seamos fieles a la misión que Jesús nos ha encomendado a cada uno. Roguemos al Señor.

2. Para que todos los cristianos asumamos voluntariosamente la tarea de ser anticipadores de la Causa de Jesús, sus precursores, como Juan Bautista, Roguemos al Señor.

3. Para que no confundamos nuestro deseo de ser testigos de Jesús con las actitudes de arrogancia, de dominio, de quien se cree poseedor único de la verdad. Roguemos al Señor.

4. Por nuestra comunidad eclesial para que acoja cordialmente a los pequeños, a los jóvenes inmigrantes y a sus padres, trate de comprender sus necesidades y de favorecer su integración. Roguemos al Señor.

5. Para que nuestros jóvenes cristianos puedan madurar y enriquecer su fe en el contacto con otros jóvenes de culturas y religiones distintas. Roguemos al Señor.

6. Por todas aquellas personas que pierden su vida en su intento de llegar como sea a un nuevo país en busca de mejores condiciones de vida para sus personas y sus familias. Roguemos al Señor.


Oración sobre las Ofrendas

Concédenos, Señor, participar dignamente de estos santos Misterios, pues cada vez que celebramos este memorial del sacrificio de Cristo, se realiza la obra de nuestra redención. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.


Antífona de la Comunión

Nosotros hemos conocido el amor que Dios nos tiene y hemos creído en El.


Oración después de la Comunión

Oremos: Infúndenos, Señor, el espíritu de tu caridad para que, alimenta-dos del mismo pan del cielo, permanezcamos siempre unidos por el mismo amor. Por Jesucristo nuestro Señor.
Amén.

Jornada Mundial del Migrante y del Refugiado

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La responsble diocesana de la Peregrinación por la Paz 2008 de la Diócesis de Tenerife anuncia por medio de carta la fecha de dicha peregrinación.

San Cristobal de La Laguna a 10 de enero de 2008


Estimado en Cristo,

Hace unos días celebrábamos la fiesta de la Navidad. Una expresión se repetía en la liturgia de estos días: "Llega el Príncipe de la Paz". Una expresión que nos recuerda la misión pacífica del Señor en medio de la humanidad.
Por tanto, no nos debe extrañar que estemos convocados, este año, como en años anteriores a peregrinar a Candelaria pidiendo por la paz, el próximo 23 de febrero del presente año.
El Señor Obispo me ha nombrando responsable de la organización de la marcha y hemos creado para ello, el correspondiente grupo que me ayude a poner en funcionamiento dicho evento.
Evidentemente, la presente comunicación trata de motivarte para que animes a la gente de tu comunidad, santuario, parroquia, colegios etc. Para que se unan a estas jornadas de oración por la paz convocada, como sabes, por el Papa y secundada por nuestro obispo D. Felipe y que prosigue D. Bernardo. Este año, con más razón en cuanto que estamos celebrando el año de la parroquia, seria bueno que cada comunidad se organizara para hacerse presente en la peregrinación.
El programa ya te lo enviaremos, sabiendo de antemano que la zona norte hasta La Laguna saldrá de Sto. Domingo de Guzmán el 23 en torno a las 5.30 horas y el resto se concentrará en Caletillas en donde, posteriormente, se unirán los dos grandes grupos para continuar hasta la Basilica rezando juntos el rosario. En la misma, presidirá el Obispo la Eucaristía alrededor de mediodía.

Un saludo,

Gladys Rodríguez Hdez.
(Responsable de la
Peregrinación por la paz)

domingo, 13 de enero de 2008
ZENIT publica el informe que ofreció el cardenal Walter Kasper, presidente del Consejo Pontificio para la Promoción de la Unidad de los Cristianos, a Benedicto XVI y a los cardenales de la Iglesia reunidos en el Vaticano el 23 de noviembre pasado en vísperas del consistorio para la creación de nuevos purpurados.


En el tiempo de que dispongo, por desgracia, sólo podré presentar en sus grandes líneas y, no de modo exhaustivo, los informes y reflexiones sobre la situación ecuménica actual. Con todo, espero que mi relación ponga de relieve la obra de la divina Providencia, que guía hacia la unidad a los cristianos separados, para que su testimonio sea un signo cada vez más claro ante el mundo.

1. Comenzaré con una primera observación, que considero esencial. Lo que llamamos ecumenismo -y que es necesario distinguir del diálogo interreligioso- encuentra su fundamento en el testamento que nos dejó Jesús mismo la víspera de su muerte: "Ut unum sint" (Jn 17, 21). El concilio Vaticano II definió la promoción de la unidad de los cristianos como uno de sus principales objetivos (cf. Unitatis redintegratio, 1) y como un impulso del Espíritu Santo (cf. ib., 1 y 4). El Papa Juan Pablo II declaró que la búsqueda ecuménica es un camino irreversible (cf. Ut unum sint, 3); y el Papa Benedicto XVI, desde el primer día de su pontificado, asumió como compromiso primario el trabajar sin escatimar energías en el restablecimiento de la unidad plena y visible de todos los seguidores de Cristo. Es consciente de que para esto no bastan las manifestaciones de buenos sentimientos. Hacen falta gestos concretos que entren en los corazones y sacudan las conciencias, impulsando a cada uno a la conversión interior, que es el presupuesto de todo progreso en el camino del ecumenismo (cf. Homilía en la misa en la capilla Sixtina ante el Colegio cardenalicio, 20 de abril de 2005). Por tanto, el ecumenismo no es una elección opcional, sino un deber sagrado.

Naturalmente, ecumenismo no es sinónimo ni de humanismo ingenuo ni de relativismo eclesiológico. Se apoya en la firme conciencia que la Iglesia católica tiene de sí misma y en los principios católicos, de los que habla el decreto sobre el ecumenismo (cf. Unitatis redintegratio, 2-4). Es un ecumenismo de la verdad y de la caridad; ambas están íntimamente unidas y no pueden sustituirse mutuamente. Ante todo, es preciso respetar el diálogo de la verdad. Las normas concretas están expuestas de modo vinculante en el "Directorio ecuménico" de 1993.

El resultado más significativo del ecumenismo en los últimos decenios -y también el más gratificante- no son los diversos documentos, sino la fraternidad recuperada, haber redescubierto que somos hermanos y hermanas en Cristo, haber aprendido a apreciarnos los unos a los otros, y haber emprendido juntos el camino hacia la unidad plena (cf. Ut unum sint, 42).

Por este camino, la cátedra de Pedro se ha convertido durante los últimos cuarenta años en un punto de referencia cada vez más importante para todas las Iglesias y para todas las comunidades eclesiales. El hecho de que, tras el entusiasmo inicial, se haya asumido una actitud de mayor sobriedad demuestra que el ecumenismo se ha vuelto más maduro, más adulto. Ya es una realidad diaria, percibida como algo normal en la vida de la Iglesia. Con gran gratitud debemos reconocer en ese desarrollo la obra del Espíritu Santo que guía a la Iglesia.

De modo más específico, podemos distinguir tres campos en el ecumenismo. Ante todo, el de las relaciones con las antiguas Iglesias orientales y con las Iglesias ortodoxas del primer milenio, que reconocemos como Iglesias puesto que, a nivel eclesiológico, han mantenido como nosotros la fe y la sucesión apostólicas. En segundo lugar, el de las relaciones con las comunidades eclesiales surgidas directa o indirectamente -como las Iglesias libres- de la Reforma del siglo XVI; estas comunidades han desarrollado su propia eclesiología, tomando como fundamento la sagrada Escritura. Y, por último, la historia reciente del cristianismo ha registrado una "tercera oleada", la del movimiento carismático y el movimiento pentecostal, surgidos al inicio del siglo XX y extendidos luego por todo el mundo con un crecimiento exponencial.

Así pues, el ecumenismo debe afrontar una realidad muy variada y diferenciada, que se caracteriza por fenómenos muy diversos según los contextos culturales y las Iglesias locales.

2. Comencemos por las Iglesias del primer milenio. Ya en los primeros diez años de diálogo con las Iglesias orientales pre-calcedonianas, o sea, en el período comprendido entre los años 1980 y 1990, logramos resultados importantes. Gracias al consenso conseguido entre el Papa Pablo VI y el Papa Juan Pablo II con los Patriarcas respectivos fue posible superar las antiguas controversias cristológicas surgidas en torno al concilio de Calcedonia (año 451) y, por lo que atañe a la Iglesia asiria de Oriente, en torno al concilio de Éfeso (año 381).

En la segunda fase, el diálogo se concentró en la eclesiología, es decir, en el concepto de comunión eclesial y en sus criterios. El próximo encuentro se tendrá en Damasco del 27 de enero al 2 de febrero de 2008. En él se discutirá por primera vez el borrador de un documento sobre "Naturaleza, constitución y misión de la Iglesia". Gracias a este diálogo, las Iglesias de antigua tradición, e incluso de tradición apostólica, toman de nuevo contacto con la Iglesia universal después de haber vivido al margen de ella durante mil quinientos años. Es muy normal que eso suceda sólo lentamente, paso a paso, dadas las circunstancias, es decir, los muchos siglos de separación y las grandes diferencias de cultura y mentalidad.

El diálogo con las Iglesias ortodoxas de tradición bizantina, siríaca y eslava, se inició oficialmente en 1980. Con esas Iglesias tenemos en común los dogmas del primer milenio, la Eucaristía y los demás sacramentos, la veneración de María, Madre de Dios, y de los santos, y la estructura episcopal de la Iglesia. A estas Iglesias, como a las antiguas Iglesias orientales, las consideramos Iglesias hermanas de las Iglesias locales católicas. Ya existían diferencias en el primer milenio, pero en esa época no se percibían como un factor de división en el seno de la Iglesia. La separación verdadera se produjo a través de un largo proceso de alejamiento y alienación, a causa de una falta de comprensión y de amor recíprocos, como puso de manifiesto el concilio ecuménico Vaticano II (cf. Unitatis redintegratio, 14). Por tanto, lo que sucede hoy es necesariamente un proceso inverso de reconciliación mutua.

Los primeros pasos importantes se dieron ya durante el Concilio. Conviene recordar, por ejemplo, el encuentro y el intercambio de correspondencia entre el Papa Pablo VI y el Patriarca ecuménico Atenágoras, el famoso "Tomos agapis" y la cancelación de la memoria de la Iglesia de las excomuniones recíprocas del año 1054, en el penúltimo día del Concilio. Sobre esas bases fue posible reanudar algunas formas de comunión eclesial del primer milenio: el intercambio de visitas, de mensajes y de misivas entre el Papa y los Patriarcas, sobre todo con el Patriarca ecuménico; la cordial convivencia y colaboración en muchas Iglesias locales; la concesión, para uso litúrgico, de edificios de culto por parte de la Iglesia católica a cristianos ortodoxos que viven entre nosotros en la diáspora, como signo de hospitalidad y de comunión.

Durante el Ángelus pronunciado con ocasión de la fiesta de San Pedro y San Pablo de este año, el Papa Benedicto XVI subrayó que con estas Iglesias estamos ya en una comunión eclesial casi plena.

En los primeros diez años del diálogo, desde 1980 hasta 1990, se puntualizó y se puso de relieve lo que tenemos en común con respecto a los sacramentos (sobre todo, a la Eucaristía) y al ministerio episcopal y sacerdotal. Sin embargo, el cambio político de 1989-1990, en vez de simplificar nuestras relaciones, las complicó. La vuelta de las Iglesias católicas orientales a la vida pública, después de años de brutales persecuciones y de heroica resistencia pagada incluso al precio de la sangre, ha sido vista por las Iglesias ortodoxas como amenaza de un nuevo "uniatismo". Así, en la década de 1990, a pesar de las importantes aclaraciones que se hicieron en los encuentros de Balamand (1993) y Baltimore (2000), el diálogo se estancó. La situación de crisis se agudizó sobre todo en las relaciones con la Iglesia ortodoxa rusa después de la erección canónica de cuatro diócesis en Rusia el año 2002.

Gracias a Dios, después de muchos esfuerzos realizados con paciencia, el año pasado fue posible reanudar el diálogo; en 2006 se tuvo un encuentro en Belgrado y hace cerca de un mes nos reunimos de nuevo en Rávena. En esa ocasión, se produjo una decisiva mejora por lo que respecta al ambiente y a las relaciones, a pesar de que se ausentó la delegación rusa por motivos inter-ortodoxos. Así se inició una prometedora tercera fase de diálogo.

El documento de Rávena, titulado: "Consecuencias eclesiológicas y canónicas de la naturaleza sacramental de la Iglesia", ha constituido un vuelco importante. Por primera vez, los interlocutores ortodoxos han reconocido un nivel universal de la Iglesia y han admitido que también en este nivel existe un Protos, un Primado, que sólo puede ser el Obispo de Roma según la taxis de la Iglesia antigua.

Todos los participantes son conscientes de que este es sólo un primer paso y que el camino hacia la comunión eclesial plena será aún largo y difícil; sin embargo, con este documento hemos puesto una base para el diálogo futuro. El tema que se abordará en la próxima sesión plenaria será: "El papel del Obispo de Roma en la comunión de la Iglesia en el primer milenio".

Por lo que atañe más específicamente al Patriarcado de Moscú de la Iglesia ortodoxa rusa, las relaciones en los últimos años se han allanado sensiblemente. Podemos decir que ya no hay hielo, sino deshielo. Desde nuestro punto de vista, sería útil un encuentro entre el Santo Padre y el Patriarca de Moscú. El Patriarcado de Moscú nunca ha excluido categóricamente ese encuentro, pero considera oportuno resolver antes los problemas que, a su parecer, existen en Rusia y sobre todo en Ucrania. Conviene recordar, por lo demás, que se han tenido muchos encuentros también en otros niveles. Entre ellos cabe mencionar la reciente visita del Patriarca Alexis II a París, considerada por ambas partes como un paso importante.

Resumiendo, podemos afirmar que aún serán necesarias una continua purificación de la memoria histórica y muchas oraciones para que, sobre la base común del primer milenio, logremos colmar la fractura entre Oriente y Occidente, y restablecer la comunión eclesial plena. A pesar de las dificultades que aún persisten, es fuerte y legítima la esperanza de que, con la ayuda de Dios y gracias a la oración de tantos fieles, la Iglesia, después de la división del segundo milenio, en el tercero vuelva a respirar con sus dos pulmones.

3. Pasemos ahora a las relaciones con las comunidades eclesiales surgidas de la Reforma. También en este campo se han registrado signos estimulantes. Todas las comunidades eclesiales se han manifestado interesadas en el diálogo, y la Iglesia católica mantiene el diálogo con casi todas las comunidades eclesiales. Se ha alcanzado cierto consenso en el ámbito de las verdades de fe, sobre todo por lo que concierne a las cuestiones fundamentales de la doctrina sobre la justificación.

En muchos lugares existe una fecunda colaboración en el ámbito social y humanitario. Se ha generalizado progresivamente una actitud de confianza mutua y de amistad, caracterizada por un profundo deseo de unidad, que sigue existiendo a pesar de que, de vez en cuando, se registran tonos más duros y ásperas desilusiones. De hecho, la intensa red de relaciones, tanto personales como institucionales, que se han desarrollado mientras tanto, puede resistir las tensiones ocasionales.

La situación ecuménica no ha sufrido ninguna interrupción, sino un profundo cambio. Se trata del mismo cambio que han experimentado la Iglesia y el mundo en general. Aquí me limitaré a citar sólo algunos aspectos de esta transformación.

1) Después de haber logrado un consenso fundamental sobre la doctrina de la justificación, ahora debemos nuevamente discutir temas clásicos controvertidos, entre los que cabe destacar la eclesiología y los ministerios eclesiales (cf. Ut unum sint, 66). A este propósito, las "Cinco respuestas" dadas por la Congregación para la doctrina de la fe el pasado mes de julio han suscitado perplejidad y originado cierto malhumor. La agitación que se ha producido con respecto a ese documento era, por lo general, injustificada, pues el texto no afirma nada nuevo, sino que reafirma de modo sintético la doctrina católica. Sin embargo, sería de desear que se revisara la forma, el lenguaje y la presentación en público de esas declaraciones.

2) Las diferentes eclesiologías llevan necesariamente a tener distintas concepciones de lo que es la finalidad del ecumenismo. Así, el hecho de que nos falte un concepto común de unidad eclesial como meta por alcanzar, es un problema. Ese problema es aún más grave si consideramos que la comunión eclesial es para los católicos el presupuesto para una comunión eucarística y que la ausencia de una comunión eucarística conlleva grandes dificultades pastorales, sobre todo en el caso de matrimonios y familias mixtas.

3) Mientras, por una parte, nos esforzamos por superar las antiguas controversias, por otra surgen nuevas divergencias en el campo ético. Eso atañe de modo especial a las cuestiones relativas a la defensa de la vida, al matrimonio, a la familia y a la sexualidad humana. A causa de estas nuevas brechas que se están produciendo, el testimonio público común se ha debilitado notablemente, por no decir que resulta casi imposible. La crisis que se ha verificado en el interior de las respectivas comunidades se puede ejemplificar con gran claridad en la situación de la Comunión anglicana, que no es un caso aislado.

4) La teología protestante, marcada durante los primeros años del diálogo por el "renacimiento luterano" y por la teología de la palabra de Dios de Karl Barth, ahora ha vuelto a los motivos de la teología liberal. En consecuencia, constatamos que, en lo que atañe a la parte protestante, los fundamentos cristológicos y trinitarios que habían sido hasta ahora un presupuesto común, quedan a veces diluidos. Lo que considerábamos nuestro patrimonio común ha comenzado a deshacerse en muchos puntos como los glaciares en los Alpes.

Pero también hay fuertes corrientes contrarias, que han surgido como reacción ante los fenómenos que he mencionado. Se registra en todo el mundo un fuerte crecimiento de grupos evangélicos, cuyas posiciones coinciden por lo general con las nuestras en las cuestiones dogmáticas fundamentales, sobre todo en el campo ético, pero a menudo son muy divergentes en lo que atañe a la eclesiología, la teología de los sacramentos, la exégesis bíblica y la comprensión de la tradición.

Hay agrupaciones eclesiales importantes que desean imponer en el anglicanismo y en el luteranismo elementos de la tradición católica por lo que se refiere a la liturgia y al ministerio eclesial. A estas agrupaciones se les añaden cada vez más comunidades monásticas que, viviendo frecuentemente según la regla benedictina, se sienten cercanas a la Iglesia católica. Además, existen comunidades pietistas que, ante la crisis relativa a las cuestiones éticas, no se sienten totalmente a gusto en las comunidades eclesiales protestantes; y ven con gratitud las claras tomas de posición del Papa, que no hace mucho tiempo criticaban con un tono menos benévolo.

Todos estos grupos, juntamente con las comunidades católicas de vida consagrada y los nuevos movimientos espirituales, han constituido recientemente "redes espirituales", agrupadas a menudo en torno a monasterios como Chevetogne, Bose y sobre todo Taizé, y también en movimientos como el de los Focolares y el de "Chemin neuf".

De este modo, podemos decir que el ecumenismo vuelve a sus orígenes en pequeños grupos de diálogo, de oración y de estudio bíblico. Recientemente, estos grupos han tomado la palabra también en público, por ejemplo en los grandes encuentros de los movimientos en Stuttgart, en 2004 y en 2007. Así, juntamente con los diálogos oficiales, que cada vez resultan más difíciles, han surgido nuevas formas de diálogo prometedoras.

Por consiguiente, esta panorámica general nos muestra que no sólo existe un acercamiento ecuménico, sino que también hay fragmentaciones y fuerzas centrífugas que están actuando. Además, si tomamos en cuenta las numerosas "Iglesias" así llamadas independientes, que siguen surgiendo sobre todo en África, y la proliferación de grupúsculos a menudo muy agresivos, comprobamos que el panorama ecuménico ahora resulta muy diferenciado y confuso. Este pluralismo no es más que el reflejo de la situación pluralista de la sociedad "pos-moderna", que a menudo lleva a un relativismo religioso.

En el contexto actual, son particularmente importantes los encuentros como la asamblea plenaria del Consejo mundial de Iglesias, que tuvo lugar en febrero del año pasado en Porto Alegre (Brasil), el "Global Christian Forum" y la "Asamblea ecuménica europea", celebrada en septiembre de este año en Sibiu-Hermannstadt (Rumanía). Estos encuentros tienen como finalidad reunir en diálogo a los diversos grupos divergentes y, en la medida de lo posible, mantener unido el movimiento ecuménico con sus luces, sus sombras y sus nuevos desafíos, en una situación que ha cambiado y que sigue cambiando rápidamente.

4. El tema del pluralismo me lleva a la tercera oleada de la historia del cristianismo, es decir, la difusión de los grupos carismáticos y pentecostales, los cuales, con cerca de cuatrocientos millones de fieles en todo el mundo, ocupan el segundo lugar entre las comunidades cristianas, desde el punto de vista numérico, y experimentan un crecimiento exponencial. Sin una estructura común y sin un órgano central, son muy diversos entre sí. Se consideran como el fruto de un nuevo Pentecostés; en consecuencia, el bautismo del Espíritu desempeña para ellos un papel fundamental.

Refiriéndose a ellos, el Papa Juan Pablo II afirmó que este fenómeno no debe considerarse sólo de modo negativo, pues, más allá de los innegables problemas, testimonia el deseo de una experiencia espiritual. Eso no quita que, por desgracia, muchas de esas comunidades mientras tanto se han convertido en una religión que promete una felicidad terrena.

Con los pentecostales clásicos ha sido posible entablar un diálogo oficial. Con otros siguen existiendo notables dificultades a causa de sus métodos misioneros un poco agresivos. Ante ese desafío, el Consejo pontificio para la promoción de la unidad de los cristianos ha organizado en varios continentes seminarios para obispos, teólogos y laicos comprometidos en el ecumenismo: en América Latina (São Paulo y Buenos Aires); en África (Nairobi y Dakar); en Asia (Seúl y Manila). El resultado de estos seminarios se refleja también en el documento final de la V Asamblea general del Episcopado latinoamericano y del Caribe, celebrada en Aparecida en mayo de este año.

Ante todo, es necesario hacer un examen de conciencia pastoral y preguntarnos de modo auto-crítico: ¿Por qué tantos cristianos abandonan nuestra Iglesia? No debemos comenzar preguntándonos: ¿qué es lo que no está bien en los pentecostales?, sino más bien: ¿cuáles son nuestras carencias pastorales, y cómo podemos reaccionar ante este nuevo desafío con una renovación litúrgica, catequética, pastoral y espiritual?

5. Esta pregunta nos lleva a la pregunta conclusiva: ¿De qué modo proseguir el camino ecuménico? No es posible dar una respuesta única. La situación es demasiado diversa según las regiones geográficas, los ambientes culturales y las Iglesias locales. Son las Conferencias episcopales, en particular, las que deben asumir sus responsabilidades.

En línea de principio, debemos partir del patrimonio común de fe y permanecer fieles a lo que, con la ayuda de Dios, ya hemos conseguido ecuménicamente. En la medida de lo posible, debemos dar un testimonio común de esta fe en un mundo cada vez más secularizado. Eso significa, en la situación actual, también redescubrir y reforzar los fundamentos de nuestra fe. De hecho, todo se tambalea y se vacía de sentido si no tenemos una fe firme y consciente en el Dios vivo, uno y trino, en la divinidad de Cristo, en la fuerza salvífica de la cruz y de la resurrección. Para quien ya no sabe lo que es el pecado y lo que es estar implicado en el pecado, la justificación del pecador no tiene ninguna importancia.

Sólo apoyándonos en la fe común es posible dialogar sobre nuestras diferencias. Y ese diálogo debe realizarse de un modo claro pero no polémico. No debemos ofender la sensibilidad de los demás o desacreditarlos; no debemos señalar con el dedo lo que nuestros interlocutores ecuménicos no son y lo que no tienen. Más bien, debemos dar testimonio de la riqueza y de la belleza de nuestra fe de un modo positivo y acogedor. De los demás esperamos la misma actitud. Si esto sucede, entonces podrá existir entre nosotros y nuestros interlocutores, como dice la encíclica Ut unum sint (1995), no sólo un intercambio de ideas, sino también de dones, con el que nos enriqueceremos ambos (cf. nn. 28 y 57). Ese ecumenismo de intercambio no es un empobrecimiento, sino un enriquecimiento mutuo.

En el diálogo fundamentado en el intercambio espiritual, el diálogo teológico desempeñará también en el futuro un papel esencial. Sin embargo, sólo será fecundo si está sostenido por un ecumenismo de la oración, de la conversión del corazón y de la santificación personal. En efecto, el ecumenismo espiritual es el alma misma del movimiento ecuménico (cf. Unitatis redintegratio, 8; Ut unum sint, 21-27) y a nosotros nos toca promoverlo en primer lugar. Sin una verdadera espiritualidad de comunión, que permite dejar espacio al otro sin renunciar a la propia identidad, todos nuestros esfuerzos desembocarían en un árido y vacío activismo.

Si hacemos nuestra la oración que Jesús pronunció en la víspera de su muerte, no debemos desalentarnos y vacilar en nuestra fe. Como dice el Evangelio, debemos confiar en que lo que pedimos en el nombre de Cristo será escuchado (cf. Jn 14, 13). A nosotros no nos toca decidir cuándo, dónde y cómo. Eso corresponde a Aquel que es el Señor de la Iglesia y que congregará a su Iglesia desde los cuatro vientos. Nosotros debemos contentarnos con hacer todo lo que esté de nuestra parte, reconociendo con gratitud los dones recibidos, es decir, lo que el ecumenismo ha realizado hasta ahora, y mirar al futuro con esperanza. Basta echar, con un mínimo de realismo, una mirada a los "signos de los tiempos" para comprender que no hay ninguna alternativa realista al ecumenismo, y sobre todo ninguna alternativa de fe.

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Secretariado Nacional del MCC de España se lee:


Peregrinación a Santiago de Compostela 2008


Iniciamos la cuenta atrás de nuestra Peregrinación a Santiago, con motivo del 60 Aniversario de la Peregrinación de 1948 que se sitúa en los inicios de Cursillos de Cristiandad. En esta sección, además, podrás leer unas palabras de nuestra Presidenta Nacional, dedicadas a este acontecimiento.

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INTRODUCCIÓN:


Este rincón de nuestra página vamos a dedicarlo a este importante acontecimiento que ha de servir para revitalizar nuestras Escuelas y Secretariados , nuestras Ultreyas y Reuniones de Grupo al recobrar “el primer amor”, ese momento inicial de nuestra aventura cristiana que hemos de procurar mantener en tensión durante todo nuestro peregrinar por esta vida, en la confianza, como diría San Pablo, de que “ el que ha inaugurado entre vosotros una empresa buena, la llevará adelante hasta el día de Cristo Jesús. Y esta es mi oración: Que vuestra comunidad de amor siga creciendo más y más en penetración y en sensibilidad para apreciar los valores Así llegareis al Día de Cristo limpios e irreprochables, cargados de frutos de justicia, por medio de Cristo Jesús, a gloria y alabanza de Dios”( Fil. 1,3-6 y 9-11).

Vamos a disponernos a peregrinar.

Como recoge nuestra Guía del Peregrino, peregrinar es…

Ir por Cristo hacia el Padre,

A impulsos del Espíritu Santo,

Por los caminos del corazón del mundo

a manera de fermento,

con la ayuda de María y de todos los santos,

llevando consigo a los hermanos.



Palabras de nuestra Presidenta Nacional:



Queridos amigos y hermanos en la fe:

Sean las primeras palabras, mi más sincera felicitación y el deseo de paz y bien para el año que ya hemos estrenado.

Estamos en un nuevo año; año que tiene una significación especial, ya que se cumplen el sesenta aniversario de aquella Peregrinación del 28 de Agosto de 1948 a Santiago de Compostela que como todos bien sabéis, organizó la Juventud de Acción Católica Española, con la consigna de llevar 100,000 jóvenes, para visitar la tumba del Apóstol en el Año Santo. Aquella peregrinación suscito un ímpetu y un ardor evangelizador que causo impacto y que supuso el despertar en los jóvenes de un alto ideal de santidad y apostolado. De aquí surgió el núcleo que supuso el germen del nacimiento de Cursillos de Cristiandad.

Hace poco, revisando algunos documentos, leía un discurso del Papa Pío XII del año 1943, donde decía con respecto al proyecto de la peregrinación: “España, en este momento culminante de la Historia del mundo, tiene, sin duda alguna, una misión altísima que cumplir; pero solamente será digna de ella si logra totalmente de nuevo encontrarse a sí misma en su espíritu tradicional y cristiano y en aquella humildad que sólo sobre tal espíritu puede edificarse”.

Si en aquel momento España, cuna de cursillos tenía mucho que decir, hoy sesenta años después, nuestro Movimiento todavía tiene que seguir escribiendo y haciendo historia en la tarea evangelizadora de la Iglesia.

No podemos olvidar que desde sus comienzos, se ha reconocido a cursillos un carisma, es decir una gracia del Espíritu en orden a una misión eclesial y ese carisma lo derrama sobre cuantos van trabajando en cursillos desde sus comienzos hasta nuestros días.

Esa gracia se ha ido desarrollando en la historia del Movimiento, lo ha sustentado y ha hecho posible llegar hasta hoy

Ese mismo Espíritu siguen presente hoy en todos aquellos que trabajan en el, y el primer paso para asumir nuestra misión es tomar conciencia de esa presencia en nosotros aquí y ahora que nos capacita y nos motiva para llevar a cabo esa tarea.

Quizás la pregunta que brote en vuestra mente sea la de cómo seguir dando respuesta al mundo de hoy.

Cuando aquellos jóvenes comenzaron, seguro que no se imaginaban donde iban a llegar, pero sin miedo se pusieron en camino. Ellos supieron acoger un espíritu peregrino y con sus mochilas llenas de ilusión se lanzaron a la aventura a la que se les invitaba.

Hoy, con la misma fuerza de entonces, se nos está pidiendo que recobremos nuestro estilo peregrino, que reavivemos en cada uno el deseo de vivir de la fe y por esta fe dejarlo todo. De ser es una llama viva de oración. Hoy, se nos vuelve a pedir, que derrochemos generosidad y arranque, que queramos ir siempre adelante y estar en vanguardia. En una palabra, no guardarnos nada, darnos con ilusión y recuperar el gozo de estar al servicio de la Iglesia.

Por este motivo, y con el deseo de volver a reavivar el espíritu peregrino que ha impregnado siempre a Cursillos de Cristiandad, desde el Secretariado Nacional de España, queremos organizar una Peregrinación a Santiago de Compostela que nos ayude a recuperar quizás, una Fe dormida. Tal vez, la Esperanza empequeñecida. Posiblemente, un Amor a medias tintas.

Esta peregrinación culminará con una Ultreya Nacional el día 12 de Octubre, donde todos juntos podremos darle gracias a Dios por todos los regalos que nos sigue haciendo y pedirle que nos siga iluminando para seguir trabajando desde cursillos en la extensión de su reino.

Pongámonos a trabajar. Cada uno desde su escuela, desde su Ultreya o desde su reunión de grupo. Divulguemos este gran acontecimiento. Invitemos a todos aquellos que nos encontremos a participar con nosotros en este momento de Gracia. Animemos a nuestros Obispos, contagiemos en nuestras Diócesis, de este deseo de ser apóstoles en el siglo XXI.

Empecemos a preparar nuestras mochilas. A lo largo de este año iremos metiendo en ellas todo aquello que nos haga falta para el camino. Poco a poco, iremos comunicándoos, el itinerario, el lugar de celebración, el horario., etc.

¡Animo! Santiago de Compostela nos espera, y no podemos faltar a una nueva llamada del Señor.

No iremos encontrando en el camino.

Mª Dolores Negrillo Martínez

Presidenta Nacional



Con tal motivo le decía a Mª Dolores:



Querida Mª Dolores:

He leído tu preciosa carta. Mis felicitaciones más cordiales.

Hablas de que este año se cumplen el sesenta aniversario de la magna peregrinación de los jóvenes de Acción Católica en agosto de 1948 a Santiago de Compostela, que vais a conmemorar; del estilo y espíritu peregrino, de un alto ideal de santidad y apostolado, etc. Y ello porque, según tú, de aquí surgió el núcleo que supuso el germen del nacimiento de Cursillos de Cristiandad.

Hoy dices que se nos está pidiendo que recobremos nuestro estilo peregrino, estilo peregrino que lleva difundiendo la Asociación de Peregrinos de la Iglesia. Por este motivo, y con el deseo de volver a reavivar el espíritu peregrino q ue ha impregnado siempre a Cursillos de Cristiandad, desde el Secretariado Nacional de España, queréis organizar una Peregrinación a Santiago de Compostela que nos ayude a recuperar quizás, la Fe dormida, etc. Sin embargo, no citas a quien fue el alma y la vida de esa Peregrinación, del estilo y espíritu peregrino, del ideal de santidad y apostolado, etc: el Siervo de Dios Manuel Aparici, cuyas partes actoras de su proceso de Canonización son la Archidiócesis de Madrid y Peregrinos de la Iglesia. Quiero pensar que tu omisión es por tu falta de conocimiento de esta figura, una de las más importantes de la Iglesia Española en el siglo XX, pero no dudo que harás todo lo posible para profundizar en su vida, divulgar su figura, y trabajar muy estrechamente con las partes actoras. ¿Me equivoco?

Pides que divulguemos este gran acontecimiento, divulgación que ya hemos hecho a ... cursillistas de habla hispana. Es una pena que no hayamos podido hacerlo a los de habla inglesa. Faltan manos.

Como recoge nuestra Guía del Peregrino, peregrinar es…



Ir por Cristo hacia el Padre,

A impulsos del Espíritu Santo,

Por los caminos del corazón del mundo

a manera de fermento,

con la ayuda de María y de todos los santos,

llevando consigo a los hermanos.




Muchos años antes, el Siervo de Dios pasó de la Iglesia Militante a la Iglesia Peregrina.

Porque Manuel Aparici «hizo brotar de su genio de apóstol un estilo peregrinante que impregnaba nuestras vidas … y nos decía: la peregrinación espiritual es una marcha ascética que hay que realizarla día a día» [1]. Y les enseñó a entender y a vivir la vida como una peregrinación. Porque, para él «Peregrinar es caminar por Cristo al Padre, a impulsos del Espíritu Santo, con la ayuda de María y llevando consigo a los hermanos».

Quiso dar ese sello de peregrino constante a nuestra Juventud para restaurar el sentido dinámico de la vida cristiana, porque ésta no es más que un ir constante al Padre. Este distintivo específico de la Obra empieza propiamente con la peregrinación a Roma en 1934. En ella se ratifica la vocación peregrinante de la Juventud de Acción Católica Española.

El desarrollo histórico del Ideal Peregrinante hacia la «Cristiandad ejemplar» coincide prácticamente con la historia de la Juventud de Acción Católica hasta después de la magna Peregrinación a Santiago de Compostela en 1948; y se relaciona con los «Cursillos de Cristiandad». Por eso, pretender escribir la historia de las peregrinaciones de la Acción Católica es tanto como relatar la propia historia de esa Juventud.

Muchos años después de haber sido formulada esta definición por el Siervo de Dios, el Concilio Vaticano II proclamará en todos sus textos el carácter peregrinante de la Iglesia y la espiritualidad que de ella se deriva. «La comunidad cristiana -dice el Concilio- está integrada por hombres que, reunidos en Cristo, son guiados por el Espíritu Santo en su peregrinar hacia el Reino del Padre y han recibido la buena nueva de la salvación para comunicarla a todos». Y en otro lugar: «La Madre de Jesús antecede con su luz al peregrinante Pueblo de Dios». Y lo repite incesantemente la sagrada Liturgia.

Ideal de santidad y apostolado


De apostolado, porque se trataba de convocar en Santiago a las Juventudes Católicas de los pueblos hispanos a una empresa común de reconquista del mundo para Cristo. De santidad, porque tal empresa habría de exigir de quienes se comprometieran a ella una vida de verdadera santidad, personal y comunitaria.

Movido por las ideas del Siervo de Dios, Antonio Rivera, «El Ángel del Alcázar», en unos Ejercicios Espirituales, escribió su propósito: «Para Santiago he de ser santo». Muerto Antonio Rivera, este grito -«¡Para Santiago, santo!»- fue el lema de los jóvenes peregrinos en los largos años de caminar en espíritu hacia Compostela.

No todos, sin embargo, estaban de acuerdo con el Siervo de Dios. Entre sus inmediatos colaboradores algunos pensaban -como era opinión común aquellos años- que la santidad es cosa de pocos, los demás han de contentarse con ser buenos.

Si entonces aquellos jóvenes aspiraban a ser santos, hoy el Concilio Vaticano II nos proclama con claridad meridiana la universal vocación a la santidad: «En la Iglesia, todos, lo mismo quienes pertenecen a la Jerarquía que los apacentados por ella, están llamados a la santidad, según aquello del Apóstol: “Porque esta es la voluntad de Dios, vuestra santificación”» [2].


FIESTA BAUTISMO DE JESÚS

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[1] (Cf.) José Luis López Mosteiro.

[2] Lumen Gentium, 39.

Cogido de folleto para la celebración de la Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos 2008.

Día primero
Orad siempre

«No ceséis de orar» (1 Ts 5, 17)


ls 55, 6-9: Buscad al Señor mientras se le encuentra
Sal 34: Llamé al Señor y él me respondió
1 Ts 5, 13b-18: No ceséis de orar
Lc 18, 1-8: Orar constantemente y sin desfallecer

Comentario

Pablo ha escrito: «Estad siempre alegres. No ceséis de orar. Manteneos en constante acción de gracias, porque esto es lo que Dios quiere de vosotros como cristianos». Su carta va dirigida a una comunidad de fieles ansiosos ante la muerte. Muchos hermanos y hermanas, buenos y creyentes, se «durmieron» antes de que el Señor vuelva de nuevo para unirlos a todos en su resurrección. ¿Que será de estos fieles difuntos? ¿Cuál será la suerte de los vivos? Pablo los reconforta diciendo que los muertos resucitarán con los vivos y los imv ita «a orar sin cesar». ¿Pero qué significa orar sin cesar? Las lecturas de hoy ofrecen algunos elementos como res-puesta a esta cuestión. Toda nuestra vida debe ser una búsqueda de Dios, en la convicción de que si buscamos, encontraremos.

En pleno exilio, cuando todo parece inútil y sin esperanza, el profeta Isaías proclama: «Buscad al Señor mientras se le encuentra, invocadlo mientras está cerca. Incluso en el exilio, el Señor está cerca de su pueblo y le exhorta a dirigirse a Él en la oración, y a seguir sus órdenes para que pueda conocer su misericordia y su perdón. En el centro del Salmo 34 encontramos esta convicción profética que el Señor responderá a la llamada de los que lo invocan, uniendo la alabanza a la llamada a la oración continua.

En el evangelio de Lucas, Jesús dice la parábola de la viuda que pide justicia por un juez que no tiene temor de Dios ni respeto a los hombres. Este relato es una manera de recordar la necesidad de una oración constante, «orar siempre y sin desfallecer», y la certeza que la oración concederá: «;Y Dios no haría justicia a sus elegidos que le gritan día y noche?».

Como cristianos en búsqueda de la unidad, meditamos sobre estas lecturas para encontrar «la voluntad de Dios» respecto a nosotros «en Cristo Jesús». Es Cristo aquel que vive en nosotros. La llamada de orar sin cesar se convierte en parte integral de su intercesión eterna ante el Padre: «Que todos sean uno... para que el mundo crea...». La unidad que buscamos es la unidad «tal como Cristo la quiere, y la celebración del uoctavario» de oración por la unidad de los cristianos es el reflejo del concepto bíblico de plenitud, es decir, la esperanza que un día habrá respuesta a nuestra oración.

La unidad es un don que Dios hace a la Iglesia. Es también la vocación cíe los cristianos destinados a vivir de este clon. La oración por la unidad es la fuente de donde brota cualquier esfuerzo humano dedicado para manifestar la unidad plena y visible. Numerosos son los frutos producidos hace un siglo de octavarios de oración por la unidad. Con todo, numerosas también son las barreras que dividen aún los cristianos y sus Iglesias. Con el fin de no desalentarnos, debemos ser constantes en la oración y buscar al Señor y su voluntad en todo lo que emprendemos y en todo lo que somos.

Oración

Señor de la unidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo, te pedimos sin cesar para que todos seamos uno como Tú eres uno. Padre. ove nuestra llamada cuando te buscamos. Cristo, condúcenos a la unidad que deseas para nosotros. Espíritu Santo, procura que no nos desalentemos nunca. Amén.

Publicado por verdenaranja @ 21:19  | Ecumenismo
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Sacado de materiales enviados a la parroquia para la celebración de la Jornada de la Infancia Misionera de 2008.

El Decálogo del Niño Misionero


La Infancia Misionera propone, desde su inicio, un estilo nuevo de misión que coloca en el centro la gracia del Bautismo y reconoce a los niños el derecho de recibirla y el deber de darla. Se configura así como un itinerario de fe que les hace descubrir la alegría de servir a los hermanos.

El lema “los niños ayudan a los niños” supone un gran cambio en el campo apostólico. Los pequeños actúan en la Iglesia como protagonistas de la pastoral. Un protagonismo sencillo, pero creativo y valiente. Ellos no son únicamente beneficiarios de la misión y destinatarios del anuncio: se convierten también en sus protagonistas. Todos, y especialmente las comunidades cristianas, han ido tomando conciencia de la fuerza misionera de los niños, en los que se manifiesta la presencia del Espíritu.

Imitando a María, cada bautizado recibe la gracia de la inocencia, de la pobreza interior, de la obediencia, de la humildad y de la docilidad, de la pureza y del silencio, y se siente animado a mirar y orar al Niño Jesús y a ver en otros niños débiles y necesitados de ayuda y de cariño la misma presencia de Dios. La misión de la Infancia Misionera se realiza con pequeños gestos, con deseos y pensamientos de paz, por medio de actitudes fraternas, en los momentos de juego, en el trabajo, en la oración. Los niños ayudan a los niños y juntos caminan hacia el Padre. Este espíritu es reconocido en el Estatuto de las OMP cuando describe la primera de las finalidades de Infancia Misionera: “Esta Obra es un servicio de las Iglesias particulares que trata de ayudar a los educadores a despertar progresivamente en los niños una conciencia misionera universal y a moverles a compartir la fe y los medios materiales con los niños de las regiones y de las Iglesias más desprovistas a este respecto” (art. 13).

El Decálogo del niño misionero concreta este espíritu al recordar que:


1.- Un niño misionero mira a todos los hombres con ojos de hermano.

2.- Un niño misionero conoce a Jesús, ama como Jesús, no se avergüenza de hablar de Jesús.

3.- Un niño misionero reza todos los días a su Padre Dios por sus hermanos, los niños de todo el mundo y quiere que conozcan a su Madre, la Virgen.

4.- Un niño misionero siempre dice ¡Gracias!

5.- Un niño misionero goza de poder dar, y de que los otros también puedan gozar al darle a él.

6.- Un niño misionero está alegre en el servicio.


7.- Un niño misionero sabe que su persona es más necesaria que su dinero.

8.- Un niño misionero es generoso aunque le cueste.

9.- Un niño misionero busca soluciones y las encuentra.

10.- Un niño misionero mira a todos los hombres con ojos de hermano.



Por todo ello, es necesario revitalizar y recuperar la fuerza del Decálogo del niño misionero como medio adecuado para hacer realidad el carisma de esta Obra Misional.

Aitor Pastor
Delegación de Misiones de Vitoria

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Reflexión Teológico-Pastoral de la Jormada de la Infancia Misionera 2008, cogida de los materiales llegados a la parroquia para la celebración.

MANOS A LA OBRA

Contemplar las manos de
Jesús que nos aman
hasta el extremo


¿Recordáis cómo comienza San Juan su primera carta? Nos dice así: “Lo que oímos, lo que vieron nuestros ojos, lo que contemplamos y palparon nuestras manos... os lo anunciamos ahora” (1Jn 1,1-3).

¿Os parece que le pidamos a Juan, el apóstol amado, que comparta con nosotros estos recuerdos?

Sí, que nos dé su testimonio, que nos anuncie eso que vio y oyó para que podamos participar de su alegría. ¿Cómo eran las manos de Jesús, qué hicieron?

«... Las contemplé –nos dice Juan– especialmente aquella tarde, aquel jueves en el cenáculo y en aquellos días en Jerusalén que Él había deseado tanto, en aquellos días en los que nos amó hasta el extremo. Fueron los días en los que sus manos dieron vida, crearon la Eucaristía, se dejaron clavar y traspasar, y se nos mostraron como signo de resurrección. Si queréis saber algo de sus manos, de cómo eran y lo que hacían por los hombres, os invito a contemplarlas conmigo en aquellos momentos.

Lo primero que hizo fue algo sorprendente, que nunca antes le habíamos visto hacer: con sus manos nos lavó los pies. Con sus manos se quitaba el manto, se ceñía la toalla y con calma echaba el agua en la jofaina. Con ellas realizaban gestos expresivos de su amor hasta el punto de que, arrodillado, sus manos fueron lavando nuestros pies. Su manos fueron aquella tarde manos que nos amaban. Lo habían sido toda su vida, pero aquel día quiso que las contempláramos en el gesto supremo de su amor. Sí, sus manos nos amaron sirviéndonos.

Y, ya sentados a la mesa, sus manos tomaron el cáliz y después el pan. Parecían expresar con toda intensidad el sentido de su vida. Siempre había afrontado con valor cualquier situación, nunca había escatimado esfuerzos para estar con todos, era como si todo su cuerpo quisiera multiplicarse para amar. Ahora, con sus manos, al coger el pan y el vino, nos decía que todo su ser era ofrenda de su amor por nosotros. Sí, sus manos nos entregaron la ofrenda de su vida.

Y poco más tarde llegó la Cruz. Yo estaba allí, con su Madre, y vi sus manos, las que tanto habían amado, aquellas manos siempre abiertas para acoger a todos. Ahora estaban más abiertas que nunca, como si aún le faltarán rostros por acariciar y enfermos por sanar. Y en la Cruz sus manos quedaron traspasadas. Sí, sus manos crucificadas nos mostraron la fidelidad de su amor.

“¿Volveremos a ver sus manos?”, nos preguntábamos. Nos lo había prometido y... no pasaron muchos días. Sí, fueron precisamente sus manos el signo que tuvimos para reconocerle de nuevo vivo entre nosotros. Lo conté en mi evangelio intentando reflejar toda la fuerza de aquel momento. Dijo: “Aquí están mis manos” (Jn 20,27). Eran sus manos, Él lo repetía: “Mirad mis manos y mis pies, soy yo en persona, palpadme” (Lc 24,39). Sí, sus manos volvieron a ser para nosotros signo de la presencia del Amor.

Así recuerdo sus manos en aquellos días; entregadas para servir, ofrecidas para amar, crucificadas para acoger y resucitadas para acompañar ya para siempre a todo hombre. En ellas se contiene el sentido de toda su vida».

Las manos de Jesús
mostrándonos
su amor a todos


Y tras los recuerdos de Juan, les pediríamos a otros muchos que se encontraron con Jesús y sintieron la fuerza de sus manos que nos hablaran de ellas y de lo que sintieron al ser tocados por el Señor. Niños y ancianos, hombres y mujeres, y muchos enfermos que “tocaron y palparon al Verbo de la vida”. Sintieron el calor de las manos de Jesús sobre sus cuerpos, sus heridas, sus enfermedades y, especialmente, el calor de las manos de Jesús llenando sus corazones.

San Marcos nos presenta a muchos de esos enfermos en las primeras páginas de su evangelio. La suegra de Pedro fue una de aquellas afortunadas; estaba enferma y Jesús “se acercó, la cogió de la mano y la levantó. Se le pasó la fiebre y se puso a servirles” (Mc 1,31). Las manos de Jesús curan y dan fuerza para servir.

A continuación se le acercó un leproso (Mc 1,40-41) con una petición en sus labios: “¡Si quieres, puedes limpiarme”. Y Jesús, sintiendo lástima, extendió la mano y lo tocó diciendo: “Quiero, queda limpio”. Las manos de Jesús responden a la oración sincera y sanan el cuerpo y el corazón.

Otro día fue un ciego de nacimiento el que sintió la fuerza salvadora de Jesús. Y las manos de Jesús expresaron toda la fuerza que brotaba de su interior, y que quería ser luz para aquel hombre y para toda la humanidad. Con sus manos hizo barro, lo cogió, “se lo untó en los ojos... y al lavarse volvió con vista” (Jn 9,6-7). Las manos de Jesús son transmisoras de luz.

Y entre tantos que se acercaban, vemos ahora a una mujer que desde hacía dieciocho años estaba enferma por causa de un espíritu y andaba encorvada, sin poder enderezarse del todo. ¿Qué hizo Jesús? La llamó y le dijo: “«Mujer, quedas libre de tu enfermedad». Y le aplicó las manos” (Lc 13,12-13). Las manos de Jesús liberan y rehacen la vida, la enderezan y la plenifican.

Acabamos con unos niños, los preferidos del Señor. La escena nos transmite algo importante de los sentimientos de Jesús. Le llevaban niños para que los tocara y Él quería tenerlos cerca. Y en esta ocasión las manos de Jesús se desbordan en signos de cercanía: les impuso las manos (Mt 19,15) y los abrazaba y los bendecía (Mc 10,16). Las manos de Jesús bendicen como expresión del amor entrañable del Padre.

Qué quiere Jesús
de nosotros y
cómo nos da su fuerza


Nos lo va a decir también a través de sus manos:

Quiere que le sigamos sin miedo

Un día el apóstol Pedro vio a Jesús calmar la tempestad y dirigirse a ellos diciendo: “Ánimo, soy yo, no tengáis miedo”. Pero Pedro quiso un signo de esta presencia y le pidió a Jesús andar sobre las aguas. Y ocurrió lo siguiente: “Pedro bajó de la barca y echó a andar sobre el agua acercándose a Jesús, pero al sentir la fuerza del viento le entró miedo, empezó a hundirse y gritó: «¡Señor, sálvame!». Y Jesús, extendió en seguida la mano, lo agarró y le dijo: «¡Qué poca fe! ¿Por qué has dudado?»” (Mt 14,29-31).

La mano de Jesús nos agarra con fuerza y prontitud para que el miedo desaparezca de nuestra vida. La mano de Jesús nos trae su poder, su gracia cada día y en cada acontecimiento. Si alguien te dice: “¡Manos a la obra!”, no puedes dudar. No es fiado en ti ni en tu fuerza como has de actuar. Será su mano quien te agarré para obrar y llegar hasta las misiones que te parezcan más imposibles.

Quiere curarnos de todos nuestros
impedimentos para la misión


Un hombre tenía un brazo atrofiado y, tras una disputa con los fariseos, Jesús se acercó a él y le dijo: “«Extiende el brazo». Lo extendió y quedó restablecido como el otro” (Mt 12,13).

¿Le diremos nosotros a Jesús, cuando nos diga: “Manos a la obra”, que no podemos trabajar en la misión? ¡Qué sorprendente es este evangelio! La mano de Jesús cura un brazo seco, incapacitado para trabajar. Hay que ponerse manos a la obra, con los dos brazos, es decir, rehabilitados por Jesús, que necesita de cada uno de nosotros por entero.

Y otro día curó a un inválido que llevaba 38 años así. No importa, parece decirnos Jesús, yo cuento con todos. Nada es obstáculo, es posible salir de donde estemos parados, recuperar la fuerza, ponerse “manos a la obra”. Y nos lo demuestra este hombre al que Jesús le dice: “Levántate, toma tu camilla y echa a andar” (Jn 5,8). E inmediatamente aquel hombre recobró la salud, cargó con su camilla y echó a andar.

Debemos tomar con fuerza y aliento nuestro vivir. Jesús nos sana para que nuestra vida recupere fuerzas y se ponga en marcha. Y el primer paso es este: escuchar a Jesús, hacer que nuestras manos dejen a un lado la camilla y liberarnos de obstáculos que nos impiden trabajar.

Quiere que nosotros
mostremos a otros su amor


Y nos lo dice de dos maneras, con dos pasajes del Evangelio. El primero nos invita a usar nuestras manos para ungir, amar y dejarnos perdonar. Jesús alaba las manos de una mujer que se acerca a Él y que unge sus pies (Lc 7,36ss). Ponernos manos a la obra para hacer lo que Jesús quiere es, ante todo, tener siempre dispuestas nuestras manos para el amor, que debe hacerse sensible, tener gestos concretos.

Así nos lo enseña Jesús con la parábola del Buen Samaritano. En ella nos muestra que el amor tiene en las manos el primer modo de mostrar lo que el corazón encierra. Las manos actúan según lo que el corazón lleva dentro. En primer lugar, la parábola nos muestra lo que hacen unas manos movidas por un corazón que no ama, que no respeta al hombre: lo asalta, lo degrada, lo deshumaniza. Unas manos no dispuestas para el amor cogieron a aquel hombre y le desnudaron, le molieron a palos y le abandonaron. ¡Cuántas manos así degradan continuamente nuestro mundo!

Pero otras manos, movidas por un corazón nuevo, muestran los gestos del amor: “Le vendó las heridas echándole aceite y vino, lo montó en su cabalgadura, lo llevó a una posada y lo cuidó” (Lc 10,30-37).

Al escuchar este año el lema de Infancia Misionera, “Manos a la obra”, reconocemos que estamos preparados por el Señor para vivirlo, ya que Él mismo nos agarra de la mano para sostenernos; Él mismo da fuerza a nuestros brazos y nos hace dejar las camillas que nos mantienen tumbados y nos impiden caminar; y sobre todo, Él nos muestra los trabajos que encomienda a nuestras manos: llenar de consuelo, enjugar lágrimas, curar y vendar a los más pobres, salir a los caminos para llevar a todos el amor de Dios…


“Manos a la obra”,
la actualidad de la propuesta


La encíclica Deus caritas est del papa Benedicto XVI nos urge a ponernos manos a la obra: “Vivir el amor y, así, llevar la luz de Dios al mundo, a esto quisiera invitar en esta encíclica” (n. 39). Palabras que el Papa nos dirige para actualizar todo lo que el Señor nos ha dicho a través del lenguaje de sus manos. Ahora, con nuestros brazos sanados para la misión, con nuestras manos dispuestas a socorrer al necesitado y sabiendo que la mano de Jesús agarra con fuerza la nuestra, escuchamos la propuesta: “El momento actual requiere una nueva disponibilidad para socorrer al prójimo necesitado” (n. 30). “Y esta es una tarea para cada fiel... para toda la comunidad eclesial, y esto en todas sus dimensiones... también la Iglesia en cuanto comunidad tiene que poner en práctica el amor” (n. 20).

Manos a la obra, a la obra del amor:

– “El amor es el servicio que presta la Iglesia para atender constantemente los sufrimientos y las necesidades de los hombres” (n. 19).

– “Quien intenta desentenderse del amor se dispone a desentenderse del hombre en cuanto hombre. Siempre habrá sufrimiento que necesite consuelo y ayuda. Siempre habrá soledad, siempre habrá situaciones de necesidad material en las que es indispensable una ayuda que muestre un amor concreto al prójimo” (n. 28).

– “A un mundo mejor se contribuye solamente haciendo el bien ahora y en primera persona, con pasión y donde sea posible... dejemos que hable sólo el amor” (n. 31).

Y es también muy consolador saber que, al que se pone manos a la obra, “a veces el exceso de necesidades y lo limitado de sus propias actuaciones le harán sentir la tentación del desaliento. Pero, precisamente entonces, le aliviará saber que, en definitiva, él no es más que un instrumento en manos del Señor... Quien gobierna el mundo es Dios, no nosotros. Nosotros le ofrecemos nuestro servicio sólo en lo que podemos y hasta que Él nos dé fuerzas. Sin embargo, hacer todo lo que está en nuestras manos con las capacidades que tenemos es la tarea que mantiene siempre activo al siervo bueno de Jesucristo” (n. 35).


Manos a la obra con María

Para ponernos “manos a la obra”, acabamos mirando a María en el momento del primer gesto de amor con el Dios encarnado que nacía, cuando sus manos cogieron al niño “y lo envolvió en pañales y lo acostó en el pesebre” (Lc 2,7). La Virgen nos ofrece así la primera muestra de todos los gestos de amor que con las manos se deben hacer a Jesús y a los más pobres.

Damos gracias porque la palabra de María nos ayuda a reconocer que Dios “hace proezas con su brazo” (Lc 1,51) y nos invita a ponernos manos a la obra con disponibilidad total a la misión, como Ella hizo: “Aquí está la esclava del Señor” (Lc 1,38), y como Ella nos dijo: “Haced lo que Él os diga” (Jn 2,5).

Juan Ignacio Rodríguez Trillo,
Director del Secretariado de la Subcomisión Episcopal de Catequesis

Publicado por verdenaranja @ 20:57  | Misiones
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13 Enero (ACI).- Durante una Misa celebrada en la Capilla Sixtina con ocasión de la Solemnidad del Bautismo del Señor, el Papa Benedicto XVI bautizó a 13 niños, hijos de trabajadores del Vaticano, y señaló que los padres, tras el Bautismo, deben ser los primeros modelos de vida cristiana para los hijos.

“Este es uno de los momentos más expresivos de nuestra fe, en el que podemos casi ver, a través de los signos de la liturgia, el misterio de la vida”, dijo el Pontífice “En primer lugar, vida humana, representada aquí en articular por estos 13 niños que son el fruto de vuestro amor…y está el misterio de la vida divina, que hoy Dios dona a estos pequeños mediante el renacimiento en el agua y el Espíritu Santo”.

Pero a diferencia de la vida terrena, que pasa, el Papa recordó que “en el Bautismo el pequeño ser humano recibe una vida nueva, la vida de la gracia, que lo hace capaz de entrar en relación personal con el Creador, y esto para siempre, para toda la eternidad”.

“Todos sentimos –agregó el Pontífice-, todos percibimos interiormente que nuestra existencia es un deseo de vida que invoca una plenitud, una salvación. Esta plenitud de vida nos es dada por el Bautismo”.

Benedicto XVI explicó que Dios Padre permitió que su Hijo, siendo completamente puro, compartiera con los pecadores el bautismo en el Jordán, “porque ha enviado a su Hijo unigénito como Cordero que toma sobre sí los pecados del mundo”. “Desde aquel momento, Jesús fue revelado como Aquel que ha venido a bautizar a la humanidad en el Espíritu Santo: ha venido a traer a los hombre la vida en abundancia, la vida eterna”.

“He aquí –agregó- por qué los padres cristianos, como ustedes hoy, traen tan pronto sea posible a su hijos a la fuente bautismal, sabiendo que la vida, que ellos le han comunicado, reclama su plenitud, una salvación que sólo Dios puede dar”.

Dirigiéndose a los padres, el Pontífice señaló que “mientras les ofrecen aquello que es necesario para su crecimiento y su salud, ustedes, ayudados por los padrinos, estáis comprometidos a desarrollar en ellos la fe, la esperanza y la caridad, las virtudes teologales que son propios de la vida nueva a ellos dada en el sacramento del Bautismo”. “Asegúrense de ello con su presencia, con vuestro afecto; asegúrense ante todo y por encima de todo con la oración, presentándolos diariamente a Dios, confiándoselos a Él en cada etapa de su vida”.

“¡Sean para ellos los primeros testigo de la fe auténtica en Dios!” subrayó

Finalmente el Santo Padre pidió que “alimenten siempre, queridos hermanos y hermanas, la llama de la fe con la escucha y la meditación de la Palabra de Dios y la asidua comunión con Jesús Eucaristía. Que los asistan en esta estupenda, aún si difícil misión los santos protectores de estos trece niños de quienes tomarán los nombres. Que estos santos los ayuden, sobre todo a ellos, a corresponder a vuestros esfuerzos de padres cristianos”.

DOMINGO 2 DEL TIEMPO ORDINARIO / A
20 de enero de 2008


La gracia de nuestro Señor Jesucristo, el amor del Padre y la comunión del Espíritu Santo estén con todos vosotros.

El domingo pasado terminábamos el tiempo de Navidad, y dentro de tres semanas comenzaremos la Cuaresma, porque este año la Pascua viene muy adelantada. Estos tres domingos que quedan en medio serán como una continuación de la manifestación de Jesús que recordábamos el domingo pasado, en la fiesta de su Bautismo. Veremos cómo Jesús comienza a mostrarse como el enviado de Dios, que viene a anunciar la vida nueva del Evangelio.
Hoy recordamos también un hecho importante. Estamos dentro de la Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos. Por eso, en esta Eucaristía, le pediremos a Dios que dé su luz a todas las Iglesias y comunidades cristianas para encontrar los caminos de la unidad.

A. penitencial: En silencio, preparémonos para celebrar la Eucaristía.

- Tú, que has sido enviado a sanar los corazones afligi-
dos. SEÑOR, TEN PIEDAD
- Tú, que has venido a llamar a los pecadores. CRISTO,
TEN PIEDAD
- Tú, que estás sentado a la derecha del Padre para interceder por nosotros. SEÑOR, TEN PIEDAD.

1. lectura (Isaías 49,3.5-6): Hoy, en el evangelio, Juan Bautista nos presentará a Jesús como el enviado de Dios, el Hijo de Dios. Escuchemos ahora una profecía que nos anuncia la misión de este enviado.

2. lectura (1 Corintios 1,1-3): Durante estos tres domingos antes de la Cuaresma, escucharemos el inicio de la primera carta de san Pablo a los cristianos de Corinto. Hoy leeremos su saludo lleno de fe y de cariño.

Oración universal: En esta Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos, presentemos nuestras súplicas al Padre diciendo: ESCÚCHANOS, PADRE.

1. Para que los cristianos de todas las Iglesias seamos fieles al Evangelio, dando testimonio de nuestra fe ante el mundo. OREMOS:

2. Para que Dios conceda a todas las Iglesias cristianas fortalecer y ensanchar lo que las une y superarlo que las separa. OREMOS:

3. Para que pronto llegue el día en el que todos cuantos creemos en Cristo podamos compartir el pan y el cáliz de una misma Eucaristía. OREMOS:

4. Para que en el mundo entero progrese la paz, la liber-tad y la justicia, y se superen las divisiones y enemistades entre los pueblos. OREMOS:

5. Para que los que nos hemos reunido aquí aprendamos a ser más fieles cada día a la Palabra del Señor. OREMOS:

Escucha, Padre, lo que con fe te hemos pedido. Y concede a los cristianos y a la humanidad entera los dones de la unidad y de la paz. Por ...

Padrenuestro: Como Jesús nos enseñó, unidos en la misma fe, nos atrevemos a decir:

CPL

Publicado por verdenaranja @ 19:18  | Espiritualidad
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Comentario a las lecturas de la fiesta del Bautismo del Señor - A, publicado en el Diario de Avisos el día 13 de Enero de 2008 bajo el epígrafe "el domingo, fiesta de los cristianos".

Contado entre
los pecadores


DANIEL PADILLA


E1 amor, cuando es verdadero, lleva al amante a límites insospechados. Lo veíamos el domingo pasado, cuando decíamos que "la Palabra -con mayúscula, por favor- se hizo carne". Lleva a límites insospechados, con riesgo hasta de la propia vida. La hagiografia nos suele contar casos de amor impresionante. Una Isabel de Hungría, por ejemplo, que recorría las calles de su ciudad curando a los enfermos apestados. Un Juan de Dios, limosnero de los pobres, lavando sus úlceras más repugnantes. La historia de las misiones está igualmente llena de ejemplos magníficos.

¿Recuerdan "Molokai"? Era la enternecedora vida del P. Damián que, por amor a los leprosos, se hace leproso. ¿Y de cualquier misionero, que, en no se qué río, salvaba a nado, uno a uno, la vida de cuatro niños, mu-riendo él al final, al fallarle el corazón por el esfuerzo titánico? Sí, el amor ha escrito mil páginas heroicas. A veces turbulentas y trágicas. El cine duro ha reconstruido, más de una vez, la aventura de una mujer enamorada, que, sin pensarlo dos veces se une a un criminal para protegerlo y encubrirlo.

Les digo estas cosas, porque el evangelio nos presenta la figura de un Jesús que, por salvar al hombre, si no se identifica con el pecado, sí se identifica con la humanidad pecadora.

No se hace pecado, claro está. Pero, en cierto modo, carga con él y lo asume, para eliminarlo. Se acerca tanto al
abismo, que queda confundido entre los pecadores.

Véanlo ahí, entrando en las aguas del Jordán. Nadie lo distinguiría de los otros. Es uno más. Y quiere, como
ellos, acercarse al bautismo de Juan por el camino de la penitencia. El asombrado Juan es el que pone las cosas en claro: "¿Soy yo el que debo ser bautizado por Ti y Tú vienes a mí?" - ¡Es tan desbordado el amor al hombre de este Dios que, por curarle de la lepra, se hace leproso. Por evitar que "nos ahoguemos", se arroja al abismo para salvarnos, dejando su propia vida en el empeño. Quiere tanto a este pecador que soy yo, que carga con el peso de mi pecado y con el castigo que merezco.

¿Recuerdan a Jesús, a los doce años, "perdido" en el templo? A la angustia de su madre que pregunta "¿por qué has hecho eso?", Jesús contesta sin inmutarse: "Yo debo ocuparme de las cosas de mi Padre". Pues, bien, si se acercan ahora, cuando entra en el Jordán como "perdido" también entre los pecadores, y le preguntan, "¿por qué haces eso?", les dirá algo parecido: "Yo debo ocuparme en las cosas de mis hermanos". Y "esas cosas", amigos, ya lo saben, son nuestro pecado. Lo predijo mucho tiempo antes Isaías: "Será contado entre los malhechores".

Pues, ése es el tema. En esta época en que "se ha perdido la con-ciencia de pecado", como venimos diciendo desde Pío XII; en esta época, en la que, en entrevistas a políticos, deportistas y famosos, a la pregunta del periodista sobre "si corregiría algo de su vida", todos contestan con seguridad: "yo no me arrepiento de nada"; en esta época tan satisfecha, puede resultar anacrónica la figura de este Jesús, penitente del Jordán, que le dice a Juan: "Bautízame, porque es conveniente que así se haga".

Pero deberíamos meditar en ello nosotros, los "modernos", los que hemos borrado la palabra "pecado" de nuestro diccionario existencial. Porque esta escena viene, además, avalada por la firma de "lo Alto". Ya saben que, a continuación se abrieron los cielos y se oyó una voz que decía: "Este es mi Hijo... ¡Escuchadle!".

s?bado, 12 de enero de 2008
Alfonso Aguiló
www.interrogantes.net



Hay personas que logran ganarse una posición de gran respeto por la vía de la fuerza o el miedo: tienden a utilizar un poder coercitivo para lograr lo que se proponen. Su eficacia a corto plazo suele ser alta, pero no es fácil de mantener por mucho tiempo, pues produce una sumisión tensa y provoca actitudes de resistencia que pueden llegar a ser enormemente activas e ingeniosas.

Este tipo de poder es el que ejercen algunas personas —en el trabajo, la escuela, la familia, etc.—, con resultados a largo plazo generalmente deplorables, pues entran con facilidad en una dinámica que alienta la simulación, la sospecha, la mentira y la inmoralidad.

En algunos casos extremos, cuando se lleva al límite esa tensión, produce conflictos personales más graves, pues —como escribió el pensador ruso Alexander Solzhenitsyn— «sólo se tiene poder sobre las personas mientras no se les oprima demasiado; porque si a una persona se le priva de lo que considera fundamental, considerará que ya nada tiene que perder y se liberará de esa sujeción a cualquier precio».

El poder coercitivo suele desaparecer cuando desaparece la capacidad de ejercer las amenazas o el miedo, y entonces surgen con facilidad, como reacción, sentimientos de rechazo, oposición o revanchismo.

Hay otros estilos de autoridad menos despóticos, que consiguen mantener una posición de dominio de una manera más utilitaria, por la vía de la contraprestación y el equilibrio de poderes, y la gente les obedece y les sigue en puntos concretos a cambio de unas ventajas determinadas. La relación que se establece suele ser de simple funcionalidad, y ese equilibrio de fuerzas se mantiene mientras beneficie a ambos, o al menos mientras continuar así les perjudique menos que romperlo. Es cierto que ofrece una cierta sensación de equidad y justicia, pero es el tipo de situación propia de relaciones laborales o familiares precarias y enrarecidas.

Hay, por último, otras formas de ejercer la autoridad más acordes con la dignidad del hombre. Es la autoridad moral que poseen aquellas personas en las que se confía y a las que se respeta porque se cree en ellas y en la tarea que están llevando a cabo. No es una fe ni una servidumbre ciegas, ni consecuencia del arrastre de un gran carisma personal, sino una reacción consciente y libre que esas personas producen en los demás gracias a su honestidad, su valía y su actitud hacia los demás.

Todos hemos conocido personas que han despertado en nosotros esos sentimientos de adhesión. Quizá esa persona nos sorprendió depositando una mayor confianza en nosotros, nos trató de forma distinta, nos alentó en momentos difíciles, o nos ofreció su ayuda cuando no lo esperábamos. El caso es que generó en nosotros una consideración especial hacia él: una actitud de respeto, de lealtad, de compromiso, de receptividad.

Se trata de algo que también puede producirse ante un personaje que nos presenten los medios de comunicación, o ante figuras que descubrimos en la historia, o ante escritores o artistas de otra época, por ejemplo. Pueden despertar en nosotros una corriente de extraordinaria simpatía o, por el contrario, de profundo rechazo. Estudiar esas figuras, y analizar los rasgos que producen esos efectos, será siempre una fuente de ideas interesantes para todo aquel que desee ganar en autoridad moral.



Entrevista con el presidente del Instituto de Política Familiar en España.

El escándalo del aborto llama a despertar
conciencias


Europa, un aborto cada treinta segundos; España, un aborto cada cinco minutos. El reciente estallido de la magnitud del aborto en suelo español al menos está movilizando la conciencia ciudadana y se puede emprender el camino «del principio del fin» de esta tragedia, confía el presidente del Instituto de Política Familiar (IPF) en el país, Eduardo Hertfelder.


Marta Lago
MADRID/BRUSELAS, jueves, 10 enero 2008 (ZENIT.org)



De su mano nació esta institución civil (http://www.ipfe.org) hace siete años en España. Su implantación es internacional. Está presente en Francia, Noruega, Suiza, Bélgica –con delegación propia en Bruselas–, y en parte de Latinoamérica. Está en el Intergrupo de Familia e Infancia del Parlamento Europeo y goza de estatus consultivo en las Naciones Unidas.

El IPF busca el apoyo y la promoción de la institución familiar a través de la sensibilización de la sociedad haciendo visible la problemática que sufre la familia.

Para ello realiza informes, estudios y encuestas –que analizan la realidad con ayuda de un equipo multidisciplinar de expertos, partiendo rigurosamente de estadísticas oficiales– y genera propuestas y soluciones que presenta a la sociedad y a las Administraciones Públicas y partidos políticos para implementar una verdadera política integral de la familia.

«Queremos que la familia sea considerada como patrimonio de la humanidad por parte de las legislaciones nacionales y supranacionales», declara Hertfelder; «que se desarrollen normas y políticas públicas con perspectiva de familia» porque «no basta con considerarla en el plano teórico».

«Hay que pasar al terreno práctico tratando a la familia como célula básica de la sociedad», una demanda que Hertfelder desarrolla en esta entrevista a raíz de la evidencia de la magnitud del aborto en España, un drama que no conoce fronteras.

Ha estallado el escándalo del aborto en España. El IPF tuvo que dar la voz de alarma porque el Ministerio de Sanidad estaba ocultando las cifras de abortos...

Así es. El proceso es el siguiente: las clínicas abortivas, cuando practican abortos quirúrgicos, envían esos datos a las distintas Consejerías de ! las Comunidades Autónomas y éstas a su vez los transmiten al Ministerio de Sanidad, el cual, con todo ello, elabora un informe que tiene que estar preparado al final de cada año respecto al anterior, esto es, en diciembre de 2007 –como muy tarde– se tienen que publicar los datos correspondientes a 2006.

Pero el Ministerio de Sanidad –en las distintas Administraciones y más en la actual– está promocionando el aborto en varios niveles: ante todo con la falta de visibilidad del número de abortos. Pero también digamos que se engaña a la gente con la terminología, porque ya no se habla de aborto, sino de «interrupción voluntaria del embarazo», y ni siquiera de ello, sino de sus siglas, «IVE». Tampoco se habla ya de número de abortos, sino de tasa de abortos, y cuando se transmite a la sociedad, por ejemplo, que la tasa de abortos se ha elevado del 9,60 al 10,62 (en un año), pasa inadvertido este drama; la gente es insensible a lo que sucede. Si además la publicación de estos datos se realiza a finales de año –cumpliendo la ley–, pero en plenas vacaciones [de Navidad. NdR], pasa absolutamente desapercibido.

Consideramos que sido deliberado, por parte de la Administración, el intento de que esta realidad pasara desapercibida. Hemos demandado que los datos se vayan publicando a medida que se conozcan, primero por parte de las Comunidades Autónomas, y que luego la Administración Central no espere al último día.

Esta vez se llegó al extremo de que, habiendo comenzado el año 2008, todavía no se habían publicado las cifras de 2006, y nos consta que ello obedecía a que el número anual de abortos había cruzado el umbral de los 100 mil.

Publicamos desde el IPF una nota el 2 de enero denunciando esta ocultación; enseguida los medios de comunicación empezaron a difundirla y a llamar al Ministerio de Sanidad; éste cita la presión de los medios y de los distintos agentes sociales para haber hecho públicos los datos al poco tiempo.

¿Opina que existe alguna relación con el hecho de que se destapara, también recientemente, la actuación ilegal de clínicas abortistas?

Efectivamente. Es que no sólo las cifras de abortos eran muy significativas, sino que por primera vez en España, después de mucho tiempo, se había reavivado el debate del aborto al difundirse un vídeo, hace un año, en la televisión pública danesa sobre casos de práctica ilegal del aborto en nuestro país. Eso provocó la movilización legal de una plataforma ciudadana, «E-cristians», que fue tenida en cuenta y provocó que recientemente se desencadenara en Madrid y en Barcelona el cierre judicial de algunas clínicas que estaban realizando abortos ilegales.

Se pudo contemplar qué significa realmente el aborto; se pudo saber de médicos –si se les puede llamar así– sin escrúpulos que sólo buscan aumentar su negocio a costa de madre e hijo. Se produjo una sensibilización de la sociedad al ver estas imágenes espeluznantes. Intentando frenar el debate, la Administración por su parte retenía las cifras. La sociedad reclamó esos datos y no ha habido más remedio que publicarlos.

¿Qué realidad reflejan las estadísticas oficiales?

Que en España se han practicado 101.592 abortos en 2006.

Para captar la magnitud de lo que estamos hablando esto se traduce en que se practica un aborto cada! cinco minutos en nuestro país. Cada día, 278 abortos; en una hora, 12 abortos. Esto debería hacer reflexionar a las Administraciones.

Además tengamos en cuenta que el aborto se ha duplicado en España en los últimos diez años, que el ritmo de crecimiento de esta práctica en nuestro país es el mayor de los 27 países de la Unión Europea, que la legislación española al respecto es muy débil [el Código Penal despenaliza el aborto en caso de malformación del feto (hasta las 22 semanas de gestación), en caso de violación (hasta las 12 semanas); en tercer lugar, se puede abortar sin límite de tiempo en caso de riesgo físico o psíquico para la salud de la madre, pero tal riesgo ha de ser grave. NdR].

El «riesgo físico y psicológico» implica que el 97% de los abortos se practican bajo esta previsión. Dentro de ese 97% –según nuestras estimaciones, porque faltan datos oficiales– más del 90% de los abortos se acogen al riesgo psicológico, que se ha convertido en el gran coladero del aborto, dado que incluso ese riesgo psicológico no contempla límites de plazo: se puede abortar en cualquier momento de la gestación. Por eso, aunque no «de derecho», sí se produce «de hecho» el aborto libre en España.

Aparte de esta permisividad legal, ¿qué otros motivos están llevando al aborto, a su incremento, a decidirse por esa dramática opción?

En primer lugar insistamos en que el aborto es un negocio para muchísimas personas a costa de la vida de los niños y del drama y del daño psicológico que produce a las madres.

En segundo lugar existe una campaña errónea: se ha transmitido a la sociedad la «educación» –por llamarla así– sexual del «haz lo que quieras, como quieras y con quien quieras, porque se trata de un juego sin consecuencias». Se transmite una visión de la sexualidad centrada en la genitalidad, desgajada del amor y de la entrega a otra persona; se inculca, por ejemplo, que el preservativo es 100% «seguro», cuando científicamente no es así; y si hay algún «problema» se «soluciona» con la «píldora del día después». Todo esto además supone un gran negocio en España para clínicas, médicos y empresas farmacéuticas. Y está llevando a un aumento de los embarazos no deseados, por lo que se recurre al aborto quirúrgico.

La divulgación científica y una información al alcance de todos hace dif&iac! ute;cil pensar que quien practica, colabora o recurre al aborto no sepa que se trata de la eliminación de una persona...

El ser humano cae muchas veces en la negación, en todos los sentidos, y no quiere ver la problemática, porque de ser así hay que comprometerse. Además reiteradamente se ha transmitido que el aborto no tiene trascendencia, que es un «derecho», y que se gesta «algo» –no «alguien»– que se puede extirpar en cualquier momento, y que no produce daños psicológicos a la madre ni para el niño –porque se difunde que no es tal–.

Ante esta visión ha faltado una reacción clara y una transmisión veraz de qué es el aborto. Cargamos ahora con las consecuencias de que se haya impregnado «con éxito» a la sociedad de una «cultura» contraria a la persona y a la vida.

Todo este escándalo ha suscitado al menos perplejidad en la opinión pública. Podría ser un momento adecuado para despertar la conciencia personal y social de la gravedad del aborto y de sus repercusiones. ¿Qué sugiere para frenar esta tendencia del aborto e incluso ponerle punto final?

No sólo «podría», sino que éste tiene que ser el momento que marque un punto de inflexión para que la gente se sensibilice sobre que realmente se están eliminando personas, y psicológicamente también se está destruyendo la vida de la madre, abocada al aborto.

Paradójicamente, ante estas cifras de abortos, la tendencia es incrementar la píldora del día después y el preservativo, por ejemplo. En lugar de admitir que se ha transmitido una visión errónea e irresponsable de la sexualidad, y que esto llev! a al aborto y a su incremento, se incide en los medios contraceptivos. Por lo menos la sociedad se está dando cuenta de que esto no da resultado.

Es el momento, subrayo, de que haya un giro, y ello dependerá de la movilización de la sociedad civil y de la exigencia que se transmita a los partidos políticos y a las Administraciones. Si se prosigue con esta sensibilización que está produciéndose en muchos sectores y niveles de la sociedad española, será el comienzo del fin del aborto en España. Pero aún queda camino.

El IPF tiene experiencia en el análisis de problemáticas familiares y en la aportación de soluciones. Goza de estatus consultivo especial con el Consejo Económico y Social de la ONU. ¿Podría apuntar algunos pasos en este camino que opta por la vida, o algunas medidas para que la sociedad prosiga en su movilización?!

Sí. Se trata de actuaciones a varios niveles. En primer lugar, se requiere seguir sensibilizando a la sociedad a través de los medios de comunicación, de dar visibilidad a esta problemática, pero también hay que llegar a las Administraciones. Por ejemplo, dado que en España emprendemos ahora el itinerario electoral, desde el IPF y otras instituciones estamos teniendo contactos con los partidos políticos para que incluyan medidas ante todo de apoyo a la mujer embarazada, para que ésta no sufra obstáculos para tener los hijos que quiera; hay que implementar los mecanismos de apoyo a la natalidad, se necesita voluntad política de ayuda a la mujer embarazada. Pensemos, por ejemplo, en la población inmigrante, cuyos recursos económicos son muy limitados: estamos hablando del 10% de nuestro país.

Por otro lado, está la propia ley del aborto en España. Ante todo, se necesita un compromiso para evitar el «coladero» del que hablábamos antes. En segundo lugar es necesario llegar a eliminar ese supuesto normativo del «riesgo psicológico», porque cuando una persona tiene un problema psicológico hay que ayudarle a resolverlo, no a crear otro aún mayor. Como primera etapa, eliminando ese «riesgo psicológico» de la ley, se evitaría ya el 90% de los abortos. Si se logra esto, y se sigue concienciando a la sociedad, se pueden emprender otras etapas hasta que verdaderamente la vida sea totalmente defendida en España.

Desde que se «legalizó» el aborto en España, en 1985, se ha superado la cifra de 1.100.000 abortos registrados hasta el año 2006...

Y por esos niños a los que se les ha impedido nacer también ha quedado afectada la vida de los padres por la decisión del aborto, por no mencionar a otros familiares. La cifra de personas digamos destruidas se multiplica...

¿El IPF ha pulsado la reacción internacional al escándalo del aborto?

Así es. En nuestra publicación del «Informe de la evolución de la Familia en Europa 2006» advertimos hace unos meses de que en Europa se practican un millón de abortos al año, o sea, un aborto cada treinta segundos.

Presentamos este informe en el Parlamento Europeo, convocando una reunión abierta, y muchos europarlamentarios y representantes de medios de comunicación admitieron que hasta entonces no tenían conciencia de la gravedad de! lo que se está viviendo. Por unas u otras razones, era un tema que no se había abordado y constataron que debía entrar en la agenda política y mediática. Han empezado a sensibilizarse y se está creando una corriente de apoyo a la vida y a la mujer embarazada en el Parlamento Europeo, si bien aún incipiente.

Confirmo que se está produciendo un surgimiento de distintas iniciativas en esta línea en muchos lugares. Se ha creado –y el IPF lo ha apoyado– un frente parlamentario mundial por la vida, es decir, distintos parlamentarios se han comprometido a luchar por la vida en sus respectivos parlamentos. De hecho, nació en Chile esa experiencia, y allí se logró frenar, por mayoría, una ley pro-aborto de Bachelet. Esa iniciativa local se está extendiendo: dentro de la sociedad también se están sensibilizando los parlamentarios, y es el comienzo para que se cree una ! cultura a favor de la vida y una legislación a favor de la vida.

El siguiente paso será en la ONU. En su seno el IPF, con distintos grupos también con estatus consultivo, tuvo una actuación muy importante denunciando el infanticidio femenino en China a través del aborto. Hemos logrado que la ONU lo empiece a abordar a través de sus documentos. Es un primer paso que tanto en ese nivel como en el Parlamento Europeo y en los nacionales se empiece a contemplar el tema de la vida como tema de agenda de debate y legislativa.



Publicado por verdenaranja @ 23:03  | Entrevistas
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XCIV JORNADA MUNDIAL EL EMIGRANTE Y DEL REFUGIADO


“JOVEN INMIGRANTE,

LA PARROQUIA SALE A TU ENCUENTRO”



2º Domingo del Tiempo Ordinario

18-19-20 de Enero de 2008

San Cristóbal de La Laguna, 7 de enero de 2008



Queridos hermanos en Cristo:


Cuando aun resuenan los ecos de la celebración de la Epifanía del Señor, la gran fiesta de la Manifestación de Cristo como Salvación para todos los hombres, para todas las naciones, recibes estas líneas ante la proximidad de la Jornada Mundial de las Migraciones, a celebrar el próximo día 20 de enero. Ya hemos enviado hace unos díasel material de la campaña a todas la parroquia asi como a las comunidades religiosas y Delegaciones Diocesanas; y a todo ello sumaremos, ya impreso en A4, el mensaje de los Obispos de la Comisión Episcopal de Migraciones, que estamos haciendo llegar masivamente a través de los Arciprestestazgos, para que sea distribuido a los fieles ese fin de semana.


Este año bajo el lema, “Joven inmigrante, la parroquia sale a tu encuentro” esta jornada se presenta en plena consonancia con el “Año de la Parroquia” en el que nos encontramos como primera etapa de nuestro Plan Diocesano de Pastoral y nos invita a tener en cuenta a los jóvenes. Ellos, y de forma especial los jóvenes inmigrantes merecen una especial atención por parte de la sociedad y de la Iglesia, y urge que se arbitren especiales medidas para su adecuado proceso de desarrollo, de integración y de compromiso.


La realidad de la inmigración constituye un reto para la tarea evangelizadora de la Iglesia y nos ha de poner en sintonía creativa para que nuestras comunidades parroquiales sean generadoras de procesos de integración, donde cada uno aporte lo mejor de sí mismo y se enriquezca a su vez, con todo lo bueno que los demás, vengan de donde vengan, pueden aportarnos.


En definitiva, la Jornada Mundial de las “Migraciones” es una llamada al compromiso de todos y cada uno de los que formamos parte de esta Iglesia Diocesana, que en un tiempo tierra de emigrantes y que ahora se ha convertido en punto de referencia para los que llegan... y puente para la esperanza de los que buscan un futuro que disipe sus miedos, sacie su hambre y colme sus vidas necesitadas.


La invitación a celebrar esta jornada, en medio de este mes de enero plagado de acontecimientos y jornadas eclesiales, nos mueve a pedirles que pongan empeño y cuiden, como bien saben hacerlo, la celebración del fin de semana del 19 y 20 de enero, haciendo referencia a la misma jornada y usando, con las debidas adaptaciones a cada realidad, los materiales adjuntos.

Por nuestra parte, como Delegación de Migraciones, hemos organizado dos momentos celebrativos para esos días a los que queremos se sientan invitados:


Una Vigilia de Oración que tendrá lugar en la Parroquia de María Auxiliadora de Santa Cruz de Tenerife, el 18 de enero a las 20.00 horas; en la que tendremos presente la realidad de la inmigración en nuestras islas y donde se nos invitará a hacer nuestro el sentir de la Iglesia con respecto al fenómeno de las migraciones.

Una Eucaristía de la Jornada de Migraciones que celebraremos el 20 de enero a las 12.00 del mediodía en la Parroquia de San Marcos de Tegueste, que está viviendo la realidad de la presencia de jóvenes inmigrantes.


Esperando poder contar con las aportaciones de todos para hacer efectivo el trabajo de la Delegación de Migraciones en favor de la sensibilización y de la acogida de los inmigrantes que se acercan a nuestras parroquias, así como de aquellos que viven entre nosotros y que deben ser objeto de nuestra cercanía y de nuestro testimonio, les emplazamos, también desde ahora, para las próximas “IV Jornadas de Formación y Sensibilización en torno al mundo de la Inmigración” que celebraremos en el próximo mes de marzo y de las cuales ya iremos dando cumplida información en su debido momento.


Afectuosamente en Cristo.

Oscar Luis Guerra Pérez Delegado Diocesano de Migraciones

Saludo del Santo Padre a los participantes en el encuentro

Publicado: 30-12-2007


Saludo a los participantes en el Encuentro de las Familias que se está llevando a cabo en este domingo en Madrid, así como a los Señores Cardenales, Obispos y sacerdotes que los acompañan. Al contemplar el misterio del Hijo de Dios que vino al mundo rodeado del afecto de María y de José, invito a las familias cristianas a experimentar la presencia amorosa del Señor en sus vidas.


Asimismo, les aliento a que, inspirándose en el amor de Cristo por los hombres, den testimonio ante el mundo de la belleza del amor humano, del matrimonio y la familia. Ésta, fundada en la unión indisoluble entre un hombre y una mujer, constituye el ámbito privilegiado en el que la vida humana es acogida y protegida, desde su inicio hasta su fin natural. Por eso, los padres tienen el derecho y la obligación fundamental de educar a sus hijos, en la fe y en los valores que dignifican la existencia humana. Vale la pena trabajar por la famiia y el matrimonio, porque vale la pena trabajar por el ser humano, el ser más precioso creado por Dios.

Me dirijo de modo especial a los niños, para que quieran y recen por sus padres y hermanos; a los jóvenes, para que estimulados por el amor de sus padres, sigan con generosidad su propia vocación matrimonial, sacerdotal o religiosa; a los ancianos y enfermos, para qu eencuentren la ayuda y comprensión necesarias. Y vosotros, queridos esposos, contad siempre con la gracia de Dios, para que vuestro amor sea cada vez más fecundo y fiel. En las manos de María, “que con su sí abrió la puerta de nuestro mundo a Dios” (Enc. Spe Salvi, 49), pongo los frutos de esta celebración. Muchas gracias y Felices Fiestas.

Publicado por verdenaranja @ 15:41  | Habla el Papa
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Madrid (Agencia Fides) - El Comité Ejecutivo de la Conferencia Episcopal Española da las gracias al Santo Padre Benedicto XVI por sus palabras en el día de la celebración de la Familia y a favor de todos los que trabajan por ella. "Merece la pena trabajar por la familia y el matrimonio" ha dicho el Papa.


Madrid, 10 de enero de 2008



El Comité Ejecutivo de la Conferencia Episcopal Española, reunido hoy en su sesión mensual, tratando, entre otras cosas, de la celebración por la familia cristiana que tuvo lugar en Madrid el pasado día 30 de diciembre, domingo de la Sagrada Familia, hace una valoración muy positiva del acto.

El Comité Ejecutivo agradece al Santo Padre, Benedicto XVI, que se haya dignado dirigirse a los congregados con iluminadoras palabras de estímulo para quienes trabajan en favor de la familia. También expresa su agradecimiento a la Archidiócesis de Madrid y al señor Cardenal Arzobispo por la acogida y la organización de la asamblea, junto con las asociaciones y personas que han prestado su colaboración. Da asimismo las gracias a los numerosísimos fieles, presentes en muchos casos con toda su familia y llegados de toda España, que participaron en el extraordinario acontecimiento religioso con devoción, alegría y sin escatimar sacrificios.

El Ejecutivo confía en que el Señor bendecirá con abundantes frutos espirituales, pastorales y sociales esta celebración. “Vale la pena trabajar por la familia y el matrimonio, porque vale la pena trabajar por el ser humano, el ser más precioso creado por Dios” (Benedicto XVI).

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VATICANO - Mensaje de solidaridad del Santo Padre a las comunidades cristianas en Irak afectadas por atentados

Ciudad del Vaticano (Agencia Fides) - El Santo Padre Benedicto XVI ha expresado su solidaridad a la comunidad cristiana en Irak después de los recientes ataques ocurridos en Bagdad, Mossul y Kirkuk (ver Agencia Fides 10/1/2008). El telegrama, firmado por el Secretario de Estado, Card. Tarcisio Bertone, está dirigido al Card. Emmanuel III Delly, patriarca de Babilonia de los Caldeos. A continuación el texto del telegrama.

"Profundamente preocupado por las noticias sobre los ataques contra objetivos cristianos en Bagdad, Mosul y Kirkuk, que se han producido el pasado domingo y ayer, el Santo Padre expresa su cercanía espiritual a los heridos y a sus familias. A Su Beatitud Eminentísima, Presidente de la Asamblea de los Obispos católicos de Irak, y a los Arzobispos de las ciudades interesadas, asegura su oración fraterna, mientras tratáis de ofrecer esperanza y fuerza a vuestro pueblo. Le pide, además, su solidaridad a los superiores de las comunidades religiosas afectadas por estos ataques y que renueve sus sentimientos de sincera solidaridad a todos los miembros de las comunidades cristianas en Irak, católicos y no católicos. Consciente de que estos ataques están dirigidos también contra todo el pueblo iraquí, Su Santidad se dirige a los responsables para que renuncien a la violencia que ha causado tanto sufrimiento entre la población civil y alienta a cuantos tienen autoridad para que renueven los esfuerzos orientados a una negociación pacífica, que promueva una resolución justa de las dificultades del país y que respete los derechos de todos". Rogando por un regreso a la convivencia pacífica de los diferentes grupos que constituyen la población de este querido país y confía a todo el pueblo iraquí a la protección celestial de nuestro Padre omnipotente y misericordioso. Cardenal Tarcisio Bertone, Secretario de Estado". (Agencia Fides 11/1/2008; Líneas: 23 Palabras: 307)

Links:
El texto original del telegrama, en inglés
http://www.fides.org/ita/documents/bertone_0108messaggio_di_solidarieta_alle_comunita_colpite.doc

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Día 13 de Enero
Domingo del Bautismo del Señor


Una visión más completa de la vida



Hoy nos ofrece la Liturgia de la Iglesia, en esta fiesta del Bautismo del Señor, una escena muy sobrenatural y especial para nosotros, habituados tal vez a contemplar la realidad de este mundo sólo con los ojos del cuerpo. Nos conviene reconocer, una vez más, que no se agota la verdad con lo que logramos descubrir con los sentidos. Por eso el Señor anima con mucha frecuencia a fomentar la virtud de la fe, pues, todo un mundo sobrenatural nos aguarda, aunque no podamos verlo ni alcanzarlo con las fuerzas de la naturaleza.

Necesitamos creer mediante la la fe. Se trata de una virtud: hábito, o disposición permanente, infundida por Dios en el espíritu del hombre, que lleva a la persona a aceptar las verdades reveladas por Dios, no tanto por la evidencia con que se le muestran, sino por la autoridad del mismo Dios que revela, que –de acuerdo con su perfección– no puede engañarse ni –de acuerdo con su bondad– puede engañarnos.

Nuestro Dios, por propia iniciativa y de acuerdo con el misterioso designio de su amor por el hombre, nos revela su intimidad trinitaria. El Padre, el Hijo y el Espíritu Santo se hacen distintamente presentes en el Bautismo del Hijo encarnado, cuya fiesta celebramos hoy. No nos basta, por consiguiente, reconocer la existencia de un Dios único, autor de cuanto existe, causa primera y perfección suma. Es preciso que reconozcamos también que es Padre, Hijo y Espíritu Santo y remunerador de los que le aman. Por eso hoy deseamos tenerle especialmente presente en sus Tres Personas, pues, cada una nos sugiere afectos propios, siendo el mismo Dios.

Hace pocos años, cuando preparábamos el Gran Jubileo del 2000, fomentábamos –fieles al deseo del Papa– un trato más afectuoso con Dios Padre, que nos llama hijos en Jesucristo. Es su voz la que se escuchó aquel día, cuando Jesús fue bautizado por Juan. El Padre siempre contempla al Hijo, nunca lo desampara aunque alguna vez parezca olvidarlo. No queramos tampoco olvidarnos de Nuestro Dios, aunque nuestros quehaceres quieran imponerse a veces con urgencia y de modo inoportuno. Posiblemente será necesario un ejercicio tenaz por nuestra parte para no perder esa presencia de Dios que, fomentando la virtud de la fe, nos lleva a descubrir el fundamento de la dignidad humana: que somos hijos muy queridos de Dios, hasta el extremo de que, según su misterioso designio, el Hijo se ha hecho como uno de nosotros para salvarnos del pecado.

Consideremos también en este día, pues hemos conocido desde mucho tiempo atrás la Redención, que –como Juan Bautista– podemos dar testimonio de la vida de Cristo entre los hombres y de nuestra grandeza por el amor que Dios nos tiene. Tenemos asimismo la posibilidad de anunciar a los demás que Dios quiso compartir nuestra condición para que, participando nosotros de la suya, seamos sus hijos por adopción. Que como verdaderos hijos que somos de Dios se complace en nosotros y nos ofrece en todo momento la ocasión de recrearnos con su presencia, soñando con el día en que, libres ya de lo gravoso de este mundo, gocemos para siempre con Él en el Cielo.

Es bueno, en todo caso, vivir bien afianzados en el momento presente y, por tanto, en la realidad terrena que ahora nos corresponde. Lo cual no nos impide ejercitar la virtud de la fe, que, sin sacarnos de esta tierra –lugar de nuestra santificación– nos permite saborear la vida para la que fuimos creados como hombres: una vida escondida con Cristo en Dios, según la expresión del Apóstol. No se trata, desde luego, solamente de soñar y de saborear antes de tiempo una ilusión. Debemos ejercitarnos en obras que, cada jornada, nos aproximen al Cielo; pero nos animará para ese ejercicio, que se nos hace costoso, contemplar por la fe el Paraíso que Nuestro Señor nos tiene prometido. No se turbe vuestro corazón. Creéis en Dios, creed también en mí. En la casa de mi Padre hay muchas moradas. De lo contrario, ¿os hubiera dicho que voy a prepararos un lugar? Cuando me haya marchado y os haya preparado un lugar, de nuevo vendré y os llevaré junto a mí, para que, donde yo estoy, estéis también vosotros: la verdad de la divina promesa la garantiza el mismo Dios por Jesucristo; y los que le siguen, empeñándose con confianza en el esfuerzo que les supone ese seguimiento, viven con paz y alegría, comprobando que no es tanta su fatiga o su exigencia que se les haga insufrible; por el contrario, encuentran para cada instante la energía sobrenatural y humana, proporcionada a sus circunstancias, para actuar según Dios espera.

Esa alegría y paz, fruto de avanzar según Dios hacia un destino feliz, además de estimular de modo permanente al propio esfuerzo, supone un importante revulsivo que contagia a otros, que se sienten también atraídos por el reflejo de Cristo en la vida de los cristianos consecuentes. Así ha sucedido desde los tiempos apostólicos, cuando el atractivo de la vida de los fieles al Señor y su alegría destacaba y sorprendía a pesar de las persecuciones que injustamente padecían.

La vida más fácil –sin fe– de los paganos de entonces, como la de muchos hoy, llena de atractivos sensibles, decaía paulatinamente hasta ser superada por otras culturas más violentas. Pero el cristianismo se ha mantenido, aunque haya sido, no pocas veces, con abundante dolor por parte de los cristianos. Se ha cumplido así la promesa de Jesucristo de que su Iglesia no sería aniquilada y que Él acompañaría siempre a los suyos. Y su Reino no tendrá fin, rezamos en el Credo.

Nos sentimos asimismo seguros acompañados por su Madre, habiendo querido desde su Cruz que fuese también Madre de nuestra.


Publicado por verdenaranja @ 15:28  | Espiritualidad
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ZENIT publica el comentario del padre Raniero Cantalamessa, OFM Cap. --predicador de la Casa Pontificia-- a la Liturgia de la Palabra del domingo, Bautismo del Señor, 13 de Enero de 2008.


Bautismo del Señor
Isaías 42, 1-4.6-7; Hechos 10, 34-38; Mateo 3, 13-17



«Me ha consagrado con la unción»




Jesús mismo dio una explicación de lo que ocurrió en Él en el bautismo en el Jordán. De regreso, en la sinagoga de Nazaret se aplicó a sí mismo las palabras de Isaías: «El Espíritu del Señor está sobre mí: me ha consagrado con la unción...». El mismo término de unción utiliza Pedro en la segunda lectura, hablando del bautismo de Jesús: «Dios a Jesús de Nazaret le ungió con el Espíritu Santo y con poder».

Se trata de un concepto fundamental para la fe cristiana. Basta decir que el nombre Mesías en hebreo y Christos en griego significan exactamente eso: Ungido. Nosotros mismos, decían los antiguos Padres, nos llamamos cristianos porque hemos sido ungidos a imitación de Cristo, el Ungido por excelencia. La palabra «ungido», en nuestro lenguaje, tiene muchos significados, no todos positivo. En la antigüedad la unción era un elemento importante de la vida. Se ungían con aceite los atletas para estar sueltos y ágiles en las carreras, y se ungían con aceite perfumado hombres y mujeres para tener el rostro bello y resplandeciente. Actualmente, con estos mismos objetivos, hay a disposición una infinidad de productos y cremas en gran parte derivados de distintos tipos de aceites.

En Israel el rito tenía un significado religioso. Se ungía a los reyes, a los sacerdotes y a los profetas con un ungüento perfumado y éste era el signo de que estaban consagrados al servicio divino. En Cristo todas estas unciones simbólicas se hacen realidad. En el bautismo en el Jordán Él es consagrado rey, profeta y sacerdote eterno por Dios Padre. Pero no con un aceite físico, sino con el aceite espiritual que es el Espíritu del Señor, «el óleo de alegría», como lo define un salmo. Esto explica por qué la Iglesia da tanta importancia a la unción con el santo crisma. Existe un rito de unción en el bautismo, en la confirmación y en la ordenación sacerdotal; existe una unción de los enfermos (en un tiempo llamada «extremaunción»). Es porque a través de estos ritos se participa en la unción de Cristo, esto es, en su plenitud de Espíritu Santo. Se es literalmente «cristiano», esto es, ungido, consagrado, persona llamada -dice Pablo-- «a difundir en el mundo el buen olor de Cristo».

Procuremos ver qué nos dice todo ello a los hombres de hoy. Actualmente está de moda hablar de aromaterapia. Se trata del empleo de aceites esenciales (o sea, los que exhalan perfume) para el mantenimiento de la salud o para la terapia de algunos trastornos. Internet está lleno de anuncios de aromaterapia. No se contenta con prometer con ellos bienestar físico. Existen también «perfumes del alma», por ejemplo «el perfume de la paz interior».

No me corresponde dar un juicio sobre esta medicina alternativa. Si embargo veo que los médicos invitan a desconfiar de esta práctica que no está científicamente probada y que incluso implica en algunos casos contraindicaciones. Lo que deseo expresar es que existe una aromaterapia segura, infalible, que excluye toda contraindicación: ¡la que está hecha a base del aroma especial, del ungüento perfumado, que es el Espíritu Santo!

Esta aromaterapia hecha de Espíritu Santo cura las enfermedades del alma y a veces, si Dios quiere, también las del cuerpo. Hay un canto spiritual afro-americano en el que no se hace más que repetir continuamente estas pocas palabras: «Hay un bálsamo en Gilead que cura las almas heridas» (There is a balm in Gilead / to make the wounded whole...). Gilead, o Galaad, es una localidad famosa en el Antiguo Testamento por sus perfumes y ungüentos (Jr 8,22). El canto prosigue, diciendo: «A veces me siento desalentado y pienso que todo es en vano, pero entonces el Espíritu Santo reaviva el alma mía» (Some times I feel discouraged and think my work's in vain but then the Holy Spirit revives my soul again). Gilead es para nosotros la Iglesia, y el bálsamo que sana es el Espíritu Santo. Él es la estela de perfume que Jesús ha dejado tras de sí, al pasar por esta tierra.

El Espíritu Santo es especialista en las enfermedades del matrimonio. El matrimonio consiste en darse el uno al otro; es el sacramento de hacerse don. Y el Espíritu Santo es el don hecho persona: la donación del Padre al Hijo y del Hijo al Padre. Donde llega Él renace la capacidad de hacerse don y con ella la alegría y la belleza de vivir juntos.

El filósofo Heidegger lanzó un juicio alarmado sobre el futuro de la sociedad humana: «Sólo un dios nos puede salvar», dijo. Pues yo digo que este Dios que nos puede salvar existe: es el Espíritu Santo. Nuestra sociedad necesita dosis masivas de Espíritu Santo.

[Traducción del original italiano realizada por Marta Lago.]

Publicado por verdenaranja @ 14:31  | Espiritualidad
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ZENITPublicamos la homilía que pronunció Benedicto XVI el 6 de enero de 2008 en la celebración eucarística que presidió en la Basílica de San Pedro del Vaticano con motivo de la solemnidad de la Epifanía del Señor, el 6 de enero.


Queridos hermanos y hermanas:
Celebramos hoy a Cristo, luz del mundo, y su manifestación a las naciones. En el día de Navidad el mensaje de la liturgia era: "Hodie descendit lux magna super terram", "Hoy desciende una gran luz a la tierra" (Misal romano). En Belén, esta "gran luz" se presentó a un pequeño grupo de personas, a un minúsculo "resto de Israel": a la Virgen María, a su esposo José, y a algunos pastores. Una luz humilde, según el estilo del verdadero Dios. Una llamita encendida en la noche: un frágil niño recién nacido, que da vagidos en el silencio del mundo... Pero en torno a ese nacimiento oculto y desconocido resonaba el himno de alabanza de los coros celestiales, que cantaban gloria y paz (cf. Lc 2, 13-14).


Así, aquella luz, aun siendo pequeña cuando apareció en la tierra, se proyectaba con fuerza en los cielos. El nacimiento del Rey de los judíos había sido anunciado por una estrella que se podía ver desde muy lejos. Este fue el testimonio de "algunos Magos" que llegaron desde Oriente a Jerusalén poco después del nacimiento de Jesús, en tiempos del rey Herodes (cf. Mt 2, 1-2).


Una vez más, se comunican y se responden el cielo y la tierra, el cosmos y la historia. Las antiguas profecías se cumplen con el lenguaje de los astros. "De Jacob avanza una estrella, un cetro surge de Israel" (Nm 24, 17), había anunciado el vidente pagano Balaam, llamado a maldecir al pueblo de Israel y que, al contrario, lo bendijo porque, como Dios le reveló, "ese pueblo es bendito" (Nm 22, 12).


Cromacio de Aquileya, en su Comentario al evangelio de san Mateo, relacionando a Balaam con los Magos, escribe: "Aquel profetizó que Cristo vendría; estos lo vieron con los ojos de la fe". Y añade una observación importante: "Todos vieron la estrella, pero no todos comprendieron su sentido. Del mismo modo, nuestro Señor y Salvador nació para todos, pero no todos lo acogieron" (ib., 4, 1-2). Este es, en la perspectiva histórica, el significado del símbolo de la luz aplicado al nacimiento de Cristo: expresa la bendición especial de Dios en favor de la descendencia de Abraham, destinada a extenderse a todos los pueblos de la tierra.
De este modo, el acontecimiento evangélico que recordamos en la Epifanía, la visita de los Magos al Niño Jesús en Belén, nos remite a los orígenes de la historia del pueblo de Dios, es decir, a la llamada de Abraham, que encontramos en el capítulo 12 del libro del Génesis. Los primeros once capítulos son como grandes cuadros que responden a algunas preguntas fundamentales de la humanidad: ¿Cuál es el origen del universo y del género humano? ¿De dónde viene el mal? ¿Por qué hay diversas lenguas y civilizaciones?


Entre los relatos iniciales de la Biblia aparece una primera "alianza", establecida por Dios con Noé, después del diluvio. Se trata de una alianza universal, que atañe a toda la humanidad: el nuevo pacto con la familia de Noé es, a la vez, un pacto con "toda carne" (cf. Gn 9, 15). Luego, antes de la llamada de Abraham, se encuentra otro gran cuadro, muy importante para comprender el sentido de la Epifanía: el de la torre de Babel. El texto sagrado afirma que en los orígenes "todo el mundo tenía un mismo lenguaje e idénticas palabras" (Gn 11, 1). Después los hombres dijeron: "Ea, vamos a edificarnos una ciudad y una torre con la cúspide en los cielos, y hagámonos famosos, por si nos desperdigamos por toda la haz de la tierra" (Gn 11, 4). La consecuencia de este pecado de orgullo, análogo al de Adán y Eva, fue la confusión de las lenguas y la dispersión de la humanidad por toda la tierra (cf. Gn 11, 7-8). Esto es lo que significa "Babel"; fue una especie de maldición, semejante a la expulsión del paraíso terrenal.


En este punto se inicia la historia de la bendición, con la llamada de Abraham: comienza el gran plan de Dios para hacer de la humanidad una familia, mediante la alianza con un pueblo nuevo, elegido por él para que sea una bendición en medio de todas las naciones (cf. Gn 12, 1-3). Este plan divino se sigue realizando todavía y tuvo su momento culminante en el misterio de Cristo. Desde entonces se iniciaron "los últimos tiempos", en el sentido de que el plan fue plenamente revelado y realizado en Cristo, pero debe ser acogido por la historia humana, que sigue siendo siempre historia de fidelidad por parte de Dios y, lamentablemente, también de infidelidad por parte de nosotros los hombres.


La Iglesia misma, depositaria de la bendición, es santa y a la vez está compuesta de pecadores; está marcada por la tensión entre el "ya" y el "todavía no". En la plenitud de los tiempos Jesucristo vino a establecer la alianza: él mismo, verdadero Dios y verdadero hombre, es el Sacramento de la fidelidad de Dios a su plan de salvación para la humanidad entera, para todos nosotros.


La llegada de los Magos de Oriente a Belén, para adorar al Mesías recién nacido, es la señal de la manifestación del Rey universal a los pueblos y a todos los hombres que buscan la verdad. Es el inicio de un movimiento opuesto al de Babel: de la confusión a la comprensión, de la dispersión a la reconciliación. Por consiguiente, descubrimos un vínculo entre la Epifanía y Pentecostés: si el nacimiento de Cristo, la Cabeza, es también el nacimiento de la Iglesia, su cuerpo, en los Magos vemos a los pueblos que se agregan al resto de Israel, anunciando la gran señal de la "Iglesia políglota" realizada por el Espíritu Santo cincuenta días después de la Pascua.


El amor fiel y tenaz de Dios, que mantiene siempre su alianza de generación en generación. Este es el "misterio" del que habla san Pablo en sus cartas, también en el pasaje de la carta a los Efesios que se acaba de proclamar. El Apóstol afirma que este misterio le "fue comunicado por una revelación" (Ef 3, 3) y él se encargó de darlo a conocer.
Este "misterio" de la fidelidad de Dios constituye la esperanza de la historia. Ciertamente, se le oponen fuerzas de división y atropello, que desgarran a la humanidad a causa del pecado y del conflicto de egoísmos. En la historia, la Iglesia está al servicio de este "misterio" de bendición para la humanidad entera. En este misterio de la fidelidad de Dios, la Iglesia sólo cumple plenamente su misión cuando refleja en sí misma la luz de Cristo Señor, y así sirve de ayuda a los pueblos del mundo por el camino de la paz y del auténtico progreso.


En efecto, sigue siendo siempre válida la palabra de Dios revelada por medio del profeta Isaías: "La oscuridad cubre la tierra, y espesa nube a los pueblos, mas sobre ti amanece el Señor y su gloria sobre ti aparece" (Is 60, 2). Lo que el profeta anuncia a Jerusalén se cumple en la Iglesia de Cristo: "A tu luz caminarán las naciones, y los reyes al resplandor de tu aurora" (Is 60, 3).


Con Jesucristo la bendición de Abraham se extendió a todos los pueblos, a la Iglesia universal como nuevo Israel que acoge en su seno a la humanidad entera. Con todo, también hoy sigue siendo verdad lo que decía el profeta: "Espesa nube cubre a los pueblos" y nuestra historia. En efecto, no se puede decir que la globalización sea sinónimo de orden mundial; todo lo contrario. Los conflictos por la supremacía económica y el acaparamiento de los recursos energéticos e hídricos, y de las materias primas, dificultan el trabajo de quienes, en todos los niveles, se esfuerzan por construir un mundo justo y solidario.


Es necesaria una esperanza mayor, que permita preferir el bien común de todos al lujo de pocos y a la miseria de muchos. "Esta gran esperanza sólo puede ser Dios, (...) pero no cualquier dios, sino el Dios que tiene un rostro humano" (Spe salvi, 31), el Dios que se manifestó en el Niño de Belén y en el Crucificado Resucitado.


Si hay una gran esperanza, se puede perseverar en la sobriedad. Si falta la verdadera esperanza, se busca la felicidad en la embriaguez, en lo superfluo, en los excesos, y los hombres se arruinan a sí mismos y al mundo. La moderación no sólo es una regla ascética, sino también un camino de salvación para la humanidad.


Ya resulta evidente que sólo adoptando un estilo de vida sobrio, acompañado del serio compromiso por una distribución equitativa de las riquezas, será posible instaurar un orden de desarrollo justo y sostenible. Por esto, hacen falta hombres que alimenten una gran esperanza y posean por ello una gran valentía. La valentía de los Magos, que emprendieron un largo viaje siguiendo una estrella, y que supieron arrodillarse ante un Niño y ofrecerle sus dones preciosos. Todos necesitamos esta valentía, anclada en una firme esperanza.


Que nos la obtenga María, acompañándonos en nuestra peregrinación terrena con su protección materna. Amén.

Traducción distribuida por «L'Osservatore Romano»

© Copyright 2008 - Libreria Editrice Vaticana

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viernes, 11 de enero de 2008
Los Obispos de Kenia han publicaron ayer, 9 de enero de 2008, una carta pastoral en la que invitan a los fieles y los hombres de buena voluntad a rezar y a trabajar por la paz.


Nuestros queridos Cristianos y el pueblo de Kenia

Nosotros los obispos católicos de Kenia deseamos darles las gracias por la calurosa recepción de nuestra reciente carta “Mi Paz os doy” exhortando a todos hacia la Paz y la Jusitica. Al reunirnos para examinar la situación de nuestro país, una vez más deseamos pedirles a mantener y fomentar la Paz y la fraternidad buscando una solución a la crisis en la que se ha encuentrado nuestro país.

Deseamos expresar nuestra ayuda a los esfuerzos de la actual mediación del Presiente Kufuor de Ghana y la oración por el éxito de estos encuentros. Añadimos nuestra voz a la llamada del Santo Padre el Papa Benedicto XVI a nuestros líderes a buscar el diálogo y a rezar expresamente y esperar que el Presidente Mwai Kibaki y Hon Raila Odinga iniciarán y tomarán seriamente los resultados y resoluciones que alcancen durante la mediación. Creemos que estas conversaciones ayudarán a que surja la verdad acerca de los resultados de la elección impugnada porque es sobre esta verdad sobre la que la justicia se puede fabricar.

Mientras estas conversaciones se están desarrollando, destacamos la cuestión de la Tierra como una de las cuestiones problemáticas subyacentes que tiene que ser tratada en este largo camino.
Continuamos urgiendo a todos nuestros cristianos y a todos los kenianos de buena voluntad, a seguir rogando por la Paz y suplicando a la misericordia de Dios por todos nosotros, por nuestro país. Pedimos a ustedes a obsrvar un día nacional de oración el 20 de Enero de 2008, y les enviaremos una oración que usaremos durante este tiempo. Continuamos estando muy cercanos a todos aquellos que están afligidos, por la pérdida de vida y propiedad y estamos pidiendo por todos ustedes.

Exhortamos también a todos los kenianos a procurar y dar asistencia material a todos estos hermanos y hermanas que están sufriendo. ¡Confiamos que Jesús el Príncipe de la paz bendecirá nuestro país con la Paz duradera!

La Paz os doy, mi paz os doy,
Una paz que el mundo no puede dar,
Este es mi don para vosotros” (Juan 14, 27)
“Que la Justicia sea nuestro escudo y defesa”

Firmado:

Su Eminencia John Cardinal Njue

Arzobispo de, Administrador Apostólico de Murang'a & Nyeri
Presidente, Conferencia Episcopal de Kenia

Rt. Rev. Philip Sulumeti, Vice Presidente de KEC, Obispo de Kakamega
y los otros 22 obispod de Kenia.

(Traducción particular no oficial desde el Inglés)

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AMERICA/ECUADOR - Hacia el Tercer Congreso Misionero Americano CAM 3: las iniciativas realizadas a lo largo del 2007

Quito (Agencia Fides) - En una relación enviada a la Agencia Fides por Osvaldo Fierro, Secretario Ejecutivo del Tercer Congreso Misionero Americano CAM 3, se destacan los pasos principales y etapas realizadas a lo largo del año 2007 en el camino de preparación del CAM3, que tendrá lugar en Quito (Ecuador) del 12 al 17 de agosto.

En primer lugar del 23 al 27 de abril se realizó la Asamblea Plenaria del Episcopado Ecuatoriano, dedicada a la Dimensión Misionera de la Iglesia Particular (ver Fides 21/4/2007). Durante la misma Mons. Raúl Vela, Arzobispo de Quito y anfitrión del CAM 3 realizó una presentación general del Congreso. Se analizó además el borrador de la Carta Misionera como parte importante en el proceso preparatorio.
Durante este año se ha presentando también la canción oficial del Congreso y se ha realizado un videoclip para promover el congreso (ver Fides 22/11/2007). Además se ha realizado un CD con trece canciones que recogen la temática, los ejes centrales, el tema y el lema del Congreso “Es la primera vez en la historia de Congresos Misioneros Americanos que se elabora un CD musical, especialmente para animar la preparación y celebración del Congreso”, se lee en la nota enviada a Fides.

En el mes de noviembre del 2006 el Cardenal Antonio González Zumárraga, Presidente del CAM3 solicitó al Santo Padre una oración para el Congreso, que fue presentada oficialmente en el mes de agosto del 2007,durante la celebración del Segundo Simposio Internacional de Misionología. “Tanto a nivel nacional como internacional la oración se ha convertido en un valioso instrumento de animación para la preparación del Congreso”, afirma Osvaldo.

Después de casi tres años de intenso trabajo, la Comisión Teológica, bajo la presidencia de Mons. Julio Terán Dutari, Obispo de Ibarra, elaboró el Instrumento de Trabajo, que fue presentado durante el Segundo Simposio Internacional de Misionología, el jueves 2 de agosto de 2007 (ver Fides 19/9/2007 y 22/11/2007). El documento está en estrecha relación con el documento final de Aparecida. Consta de cinco capítulos: La Iglesia en discipulado misionero; Nuestra Vida Misionera en América desde los CAMs comlas; Discipulado: Comunidad discípula de Jesús; Pentecostés: Comunidad llevada por el Espíritu; Evangelización: Comunidad misionera para la Humanidad. Además de a todos los Directores Nacionales de las Obras Misionales Pontificias se han enviado varios ejemplares del Instrumento de Trabajo a los Presidentes de las Conferencias Episcopales de todo el Continente para que cada Conferencia Episcopal lo conozca y difunda.

Del 31 de julio al 3 de agosto se celebró el Segundo Simposio Internacional de Misionología con el objetivo de reflexionar sobre la Antropología y la pastoral de la Misión para dar un aporte a la presentación del CAM3 y a la misión continental que se propuso durante la Conferencia General del Episcopado Latinoamericano y el Caribe. Participaron 20 delegados de 17 países de toda América, relacionados con la acción misionera de la Iglesia (ver Fides 4/7/2007).

Para estructurar el proceso de preparación y la celebración del CAM 3 comla8, con el apoyo de la Conferencia Episcopal Ecuatoriana, se conformaron las Comisiones nacionales: Central, Ejecutiva, Teológica, Económica, Metodológica y en la arquidiócesis de Quito se estructuró de manera especial la Comisión de la Sede (ver Fides 4/6/2007).

En varias Iglesias Particulares del Ecuador se han llevado a cabo Congresos Misioneros Diocesanos como parte vital del proceso que se desarrolla en cada Iglesia particular. Están previstos durante este año la realización de 14 Congresos Misioneros Diocesanos y en el mes de mayo de 2008 se realizará el Congreso Misionero Nacional. También en varios países como Venezuela, El Salvador, Uruguay, Paraguay, Costa Rica, Brasil, entre otros se está preparando la realización de Congresos Misioneros Nacionales como parte del proceso de preparación al CAM 3

Los Obispos del Ecuador en la Asamblea Plenaria del Episcopado Ecuatoriano, realizada en el mes de noviembre de 2007, presentaron al pueblo del Ecuador la Carta Misionera con el fin de preparar al pueblo católico hacia el CAM 3 (Ver Fides 22/10/2007 y 24/10/2007). Desde el 23 de Junio al 17 de Agosto de 2008, estará en Ecuador las reliquias de Santa Teresita del Niño Jesús. Está programado que visitará cada una de las Iglesias Particulares y estará en Quito en la Celebración del CAM3 (ver Fides 4/6/2007). (RG) (Agencia Fides 11/1/2008 Líneas: 54 Palabras: 725)

Links:
Informe completo 2007 hacia el CAM3
http://www.fides.org/spa/documents/inForme_2007_cam_3.doc

Links:
Para mayor información sobre el CAM3
http://www.cam3ecuador.org/index_OK.htm

VATICANO - LAS PALABRAS DE LA DOCTRINA de don Nicola Bux y don Salvatore Vitiello - "Jesús no era Espartaco” (Spe salvi 4)

Ciudad del Vaticano (Agencia Fides) - En la segunda Encíclica del Santo Padre Benedicto XVI, "Spe salvi", están presentes, en varios pasajes, juicios sintéticos y eficaces, que facilitan la comprensión del lector. También los que tienen menos familiaridad con las disciplinas teológicas, pueden sacar, de estos breves pasajes sintéticos, la clave de lectura de todo el documento y también localizar una brújula de clara orientación para la valoración de otros ámbitos y situaciones.

Uno de estos pasajes se encuentra en el número 4 de la Encíclica, dónde se lee: " El cristianismo no traía un mensaje socio-revolucionario como el de Espartaco que, con luchas cruentas, fracasó. Jesús no era Espartaco, no era un combatiente por una liberación política como Barrabás o Bar-Kokebá. Lo que Jesús había traído, habiendo muerto Él mismo en la cruz, era algo totalmente diverso: el encuentro con el Señor de todos los señores, el encuentro con el Dios vivo y, así, el encuentro con una esperanza más fuerte que los sufrimientos de la esclavitud, y que por ello transforma desde dentro la vida y el mundo" (Cf Spe salvi 4).

Jesús no era Espartaco. Un juicio cuánto más sintético, obvio, podrían pensar algunos, pero tanto más necesario, en una época en que parecen reflorecer, en tantas partes y de modo casi orquestado, "lecturas restrictivas" de Jesús de Nazaret: desde quien quisiera negar su auténtica historicidad, hasta quien se ejercita hábilmente en inventar, historias infundadas, a quién, aún ateniéndose a la historia y a la "carta" de la fe en Jesús Cristo, evidencia de modo tan unilateral una específica dimensión, que lleva a perder la esencia de Su persona y Su mensaje.

"Jesús no era Espartaco” significa que el Verbo hecho carne, en el tiempo y en la historia de los hombres, no ha venido a traer una revolución política hecha de 'luchas y justicia social', como afirma el Papa: Jesús "no era un combatiente por una liberación política". Si hubiera traído una tal liberación, hubiera dado demasiado poco a los hombres. Como afirmaba continuamente la Beata Teresa de Calcuta, ‘Quién no da a Dios da muy poco’.

Jesús ha dado a los hombres una Esperanza totalizadora, mucho más grande y radical de la solución de las cuestiones político-sociales. Jesús no era Espartaco. Jesús ha donado al mundo el encuentro con el mismo Dios, hecho hombre, muerto y resucitado para la salvación total, plena y definitiva de los hombres.

Resuenan, en este importante juicio del Santo Padre, las páginas del libro de Joseph Ratzinger-Benedicto XVI "Jesús de Nazaret", cuando el autor, preguntándose qué es lo que ha traído de nuevo Jesús al mundo, contesta con inmediato candor: "Jesús nos ha donado a Dios".

La Iglesia, en su sabiduría sobrenatural, iluminada por el Espíritu, no ha cedido nunca, en los siglos, a las diversas tentativas de reducir el alcance del Cristianismo, favoreciendo las sugestiones de los tiempos y las culturas dominantes. Por el contrario, manteniéndose fiel a la propia identidad ha podido y sabido, progresivamente, fecundar todas las culturas encontradas, valorizando cuánto en ellas era positivo, razonable y conforme a la revelación y, al mismo tiempo, invitando constantemente a purificar los aspectos demasiado marcados por las limitaciones y el pecado de los hombres.

Por tanto, Jesús es mucho más que Espertaco. Y el Papa lo recuerda con gran claridad. El Cristianismo, fiel a Su Señor, Jesucristo, es la permanencia en el tiempo de la misma "pretensión" de Jesús: ser la presencia de Dios en el mundo y, por tanto, la presencia de una Esperanza definitiva. (Agencia Fides 10/1/2008; Líneas: 44 Palabras: 608)

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jueves, 10 de enero de 2008
Sugerencias para la homilía de la Eucaristía del día de la Infancia Misionera 2008, 27 de Enero, tomadas del guión litúrgico recibidos para dicha jornada.

SUGERENCIAS PARA LA HOMILÍA


El mensaje de la Jornada de Infancia Misionera de este año. con la idea de las "manos", completa el ciclo de atención solicitada de los niños al recorrer con ellos el significado misionero de los ojos, el corazón, los pies... El misionero, niño o mayor, tiene los ojos abiertos y atentos a la realidad del mundo; siente en su corazón la urgencia y la llamada... Sus pies se ponen alegres en camino, y sus manos, con Jesús, "a la obra".

• "El Verbo y el Espíritu son las manos del Padre" (San Ireneo). Cristo es la mano de Dios; a través de Él actúa el Padre con fuerza y poder. Es la mano del Padre que libera al hombre, lo defiende, lo llena de dones, lo transforma. El vino a realizar las obras del Padre (Jn 9,4;10.32.37-38).

• Cristo es el arquitecto que dirige la obra. Todas las manos son pocas para colaborar con Él. Con nuestras manos creamos, construimos, trabajamos...; cada una de ellas es como "una piedra que se añade a la construcción del mundo nuevo", del Reino. Con ellas también acariciamos, alentamos. pararnos el golpe para defender al otro, aunque también podemos hacer daño.

• Las manos de un niño, aunque pequeñas, son importantes. Pueden ser "sacramento de Dios', porque hacen hoy presente en el mundo su mano creadora, llena de amor; mano de Cristo tendida a todos los pobres y necesitados del mundo, que hace posible que nadie se sienta "abandonado de su mano". El Señor nos invita a "tender a todos la mano", a "dar a todos la mano", a ser para todos "la mano amiga de Dios" —como decía Teresa de Calcuta—, la mano generosa y bondadosa de Dios

• Ser "la mano amiga de Dios" supone: ayudar al hermano en los buenos y en los malos momentos, hacer presente a Dios en las cosas grandes y pequeñas, y hacerlo con gratuidad y generosidad, con alegría; tender la mano a todos y... ser mano que cura al enfermo, guía al her-mano ciego, anima al que está triste, comparte con el hermano pobre. libera al hermano pre-so... Son distintas maneras de "dar la mano". Dar la mano al de cerca y al de lejos, al conocido y al desconocido, crear puentes de solidaridad y crear un `"corro universal de fraternidad".

• Jesús ya no tiene manos, tiene sólo nuestras manos para construir. Jesús no tiene pies, tiene sólo nuestros pies. Jesús no tiene labios, tiene sólo nuestros labios para anunciar por el mundo la Buena Noticia a los pobres. Somos nosotros evangelio de Dios, el único evangelio que la gente puede entender.

• Ofrezcamos al Señor nuestras manos para que Él las utilice y podarnos así seguir construyendo, curando, liberando, animando. acariciando, dando y entregando lo mejor de nosotros mismos. nrolonoando su Ohra. Hunda mucho por hacer

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Guión litúrgico para la celebración de la Eucaristía del día de la Infancia Misionera 2008, que este año se presenta con el lema: "Infancia misionera, manos a la obra". Información tomada de la revista Iluminare enviada entre los materiales para la celebración de la Jornada.


27 de Enero - Domingo 3° del Tiempo Ordinario


Guión Litúrgico para la Eucaristía de la Infancia Misionera



MONICIÓN de ENTRADA

Como todos los domingos, el Señor nos invita hoy a celebrar juntos la fiesta de la vida, regalo suyo. para acoger su Palabra y compartir el Pan de la Eucaristía que nos une a El, nos hace hermanos y nos envía al mundo. Puede parecernos un domingo más, pero hoy es un día diferente.

Unidos a todos los niños del mundo, celebramos la Jornada de la Infancia Misionera, y la invitación que el Señor les lanza a ellos: "Infancia Misionera, manos a la obra", nos la
remite a todos y cada uno de nosotros. Es
una buena ocasión para dedicar un rato a "mirar nuestras manos" y tomar el pulso a nuestra generosidad y disponibilidad a la hora de cooperar en la construcción del Reino. Nuestras "manos misioneras" pueden dar la medida de un corazón entregado y solidario con todos los niños desfavorecidos del mundo.

ACTO PENITENCIAL

Cuando nos acercamos al Señor, reconocemos que muchas veces no respondemos a lo que El espera de nosotros. Por eso, necesitamos su perdón.

• Jesús, llevamos muchas veces nuestras manos manchadas por la envidia, la pereza... Queremos estar disponibles para lo que quieras de nosotros. Lávanos, purifícanos... ;SEÑOR, TEN PIEDAD.

• Jesús, llevamos también las manos cerradas. Somos egoístas, todo lo queremos para nosotros. Querernos aprender a compartir, a ser amigos, a ayudar a todos. Perdónanos, cambia nuestro corazón. ;CRISTO, TEN PIEDAD.

• Jesús, a menudo llevamos las manos metidas en los bolsillos, no queremos colaborar en nada ni arrimar el hombro. Queremos ser valientes y generosos. Transfórmanos, quítanos los miedos. ;SEÑOR, TEN PIEDAD.

MONICIÓN A LAS LECTURAS

"El pueblo que caminaba en tinieblas vio una gran luz" (1a Lect.). Este es el estupendo mensaje de la Palabra que vamos a escuchar. Luz que convoca. luz que reúne y "nos invita a ponernos de acuerdo, a no andar divididos", como nos dirá San Pablo (2" Lect.). Escucharemos también cómo el Señor Jesús, junto al lago de Galilea, llama a seguirle a Andrés, Pedro, Santiago y Juan. "Venid detrás de mí y os haré pescadores de hombres", les dice (Ev.). Tiene preparada para ellos una gran tarea y necesita sus manos, su vida entera para ir construyen-do, con El, el Reino. Y el premio será una profunda alegría. la alegría de los que regresan de la siega con las manos cargadas de frutos (1' Lect.).

SUGERENCIAS PARA LA HOMILÍA

El mensaje de la Jornada de Infancia Misionera de este año. con la idea de las "manos", completa el ciclo de atención solicitada de los niños al recorrer con ellos el significado misionero de los ojos, el corazón, los pies... El misionero, niño o mayor, tiene los ojos abiertos y atentos a la realidad del mundo; siente en su corazón la urgencia y la llamada... Sus pies se ponen alegres en camino, y sus manos, con Jesús, "a la obra".

• "El Verbo y el Espíritu son las manos del Padre" (San Ireneo). Cristo es la mano de Dios; a través de Él actúa el Padre con fuerza y poder. Es la mano del Padre que libera al hombre, lo defiende, lo llena de dones, lo transforma. El vino a realizar las obras del Padre (Jn 9,4;10.32.37-38).

• Cristo es el arquitecto que dirige la obra. Todas las manos son pocas para colaborar con Él. Con nuestras manos creamos, construimos, trabajamos...; cada una de ellas es como "una piedra que se añade a la construcción del mundo nuevo", del Reino. Con ellas también acariciamos, alentamos. pararnos el golpe para defender al otro, aunque también podemos hacer daño.

• Las manos de un niño, aunque pequeñas, son importantes. Pueden ser "sacramento de Dios', porque hacen hoy presente en el mundo su mano creadora, llena de amor; mano de Cristo tendida a todos los pobres y necesitados del mundo, que hace posible que nadie se sienta "abandonado de su mano". El Señor nos invita a "tender a todos la mano", a "dar a todos la mano", a ser para todos "la mano amiga de Dios" —como decía Teresa de Calcuta—, la mano generosa y bondadosa de Dios

• Ser "la mano amiga de Dios" supone: ayudar al hermano en los buenos y en los malos momentos, hacer presente a Dios en las cosas grandes y pequeñas, y hacerlo con gratuidad y generosidad, con alegría; tender la mano a todos y... ser mano que cura al enfermo, guía al her-mano ciego, anima al que está triste, comparte con el hermano pobre. libera al hermano pre-so... Son distintas maneras de "dar la mano". Dar la mano al de cerca y al de lejos, al conocido y al desconocido, crear puentes de solidaridad y crear un `"corro universal de fraternidad".

• Jesús ya no tiene manos, tiene sólo nuestras manos para construir. Jesús no tiene pies, tiene sólo nuestros pies. Jesús no tiene labios, tiene sólo nuestros labios para anunciar por el mundo la Buena Noticia a los pobres. Somos nosotros evangelio de Dios, el único evangelio que la gente puede entender.

• Ofrezcamos al Señor nuestras manos para que Él las utilice y podarnos así seguir construyendo, curando, liberando, animando. acariciando, dando y entregando lo mejor de nosotros mismos. nrolonoando su Ohra. Hunda mucho por hacer

ORACIÓN DE LOS FIELES

Oremos confiados a Dios nuestro Padre. Él nos mira con cariño y tiene siempre las manos abiertas para responder a nuestras necesidades.

• Por la Iglesia, llamada a llevar la luz de Dios por todos los continentes, para que nunca se canse de anunciar la Buena Noticia de Jesús a todos los que no la conocen. Roguemos al Señor.
• Por la paz en el mundo, para que podamos llegar a ser, de verdad, hermanos de todos, olvidando nuestras divisiones y egoísmos. Roguemos al Señor.
• Por todos los misioneros. para que sean siempre "la mano amiga de Dios" que cura. perdona, anima y acompaña. Roguemos al Señor.
• Por los niños del mundo, especialmente por los que nunca han recibido un abrazo, una caricia, por los que nunca han disfrutado de un amigo, para que sientan nuestra cercanía y nuestra solidaridad.
Roguemos al Señor.
• Por los niños de Infancia Misionera, para que escuchemos la voz de Jesús que nos llama a seguirle y nos pongamos "manos a la obra" empezando a ser misioneros en casa, en el colegio, en la calle, en la parroquia, con los amigos.
Roguemos al Señor.
• Por los que estamos aquí reunidos, para que sepamos tender la mano a todos y compartir con ellos, con generosidad, lo que somos y tenemos.
Roguemos al Señor.

Acoge, Señor, esta oración que te dirigimos con amor y confianza. Tú que vives y reinas, en la unidad del Padre y el Espíritu, por los siglos de los siglos.

DESPEDIDA

Al terminar esta celebración, resuena fuerte en nosotros el mensaje de la Jornada de hoy: "Infancia Misionera, manos a la obra". Miremos de nuevo nuestras manos... Se las hemos ofrecido a Jesús para lo que necesite. Ahora Él cuenta con nosotros y nos envía a ser sus misioneros, a llevar su luz, a construir la gran familia de Jesús con todos los hermanos. Vayamos alegres y sin miedo a cumplir nuestra misión. "Manos a la obra".


CANTOS

Pon tu mano en la mano o Tomado de la mano (P. Mariano de Blas); Manos abiertas ante ti, Señor (C. Guadalupe); Tus manos son palomas de la paz (Generoso); Manos abiertas (F. San Romualdo); Mano a mano con Dios (Javi Sánchez); Manos misioneras (Grupo Getsemaní –OMP–).

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Colección LA ZARZA ARDIENTE


DE PEQUEÑOS... TE LOS COMERÍAS
Anecdotario para para padres con y sin vocación
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ISBN: 978-84-9842-1156 Formato: 12x20,5 cm. 1ª Edición. 84 páginas. (6,68 €) 6,95 €
Un libro para todos aquellos que se están planteando la paternidad o la maternidad, o que ya han caído, sí caído cual precipicio, en ella. El oficio de padres es intenso y no exento de dificultades, con buenos y malos momentos, como la misma vida. Y es un oficio del que uno no se jubila, así que es imprescindible afrontarlo con paciencia, mucho afecto, tesón, altruismo, optimismo, realismo, muchos otros ismos... y con mucho, mucho... humor. De él están salpicadas el conjunto de anécdotas que se recogen en este libro y que ilustran (quien avisa no es traidor) las complejas y entrañables relaciones entre padres e hijos.


Colección CAMPUS


LA INTELIGENCIA AFECTIVA
Teoría, práctica y programa
Valentín Martínez-Otero Pérez
ISBN: 978-84-9842-1354 Formato: 17x24 cm. 1ª Edición. 224 páginas. (11,54 €) 12,00 €
La inteligencia, concepto y medición. Mejora de la inteligencia. Educación de la afectividad. La inteligencia afectiva. Inteligencia, afectividad y otros condicionantes del rendimiento académico. Hábitos y técnicas de estudio. Elaboración y presentación de trabajos. Preparación y realización de exámenes. Programa de Inteligencia Afectiva (PIA).

Colección ESCENA Y FIESTA

CUENTO DE NAVIDAD
Charles Dickens (Adaptación libre para teatro de Julio Escalada y Tomás Gayo)
ISBN: 978-84-9842-1538 Formato: 12,5x19,5 cm. 1ª Edición. 84 páginas. (5,72 €) 5,95 €
Este libro contiene dos muestras de teatralización de textos narrativos realizadas en versión libre por Julio Escalada y Tomás Gayo. CUENTO DE NAVIDAD: Original de Charles Dickens. Adaptación para el teatro en cinco actos para las aulas y grupos de teatro de los centros educativos. Con 25 personajes de ambos géneros.Algunos papeles pueden ser representados indistintamente por chicos o chicas, de igual manera un mismo estudiante puede encarnar dos o más papeles. LA LOTERÍA DEL DIABLO: Original de José Echegaray. Presentada como un trabajo de dramaturgia y puesta en escena.


UNA DE INDIOS
Juan Ramón Barat y Teresa Nuñez
ISBN: 978-84-9842-1286 Formato: 12,5x19,5 cm. 1ª Edición. 128 páginas. (8,46 €) 8,80 €
UNA DE INDIOS: Obra en catorce cuadros, original de Juan Ramón Barat. Viene a ser una reflexión sobre la tolerancia necesaria para convivir en grupo. Dirigida a públicos entre 10 y 12 años. Actores: niños y preadolescentes de esas mismas edades. Tiene 10 personajes y pueden intervenir muchos más como integrantes de la tribu de los Patacoja. HISTORIA DE PIQUITO, EL INDIO PEQUEÑITO: Obra en tres actos, original de Teresa Núñez. Un alegato en defensa de la paz y del medio ambiente. Consta de siete personajes y un número indefinido de figurantes para los indios sioux. Necesita una voz en off para representar la voz de la luna. Para niños entre 8 a 11 años. Actores: niños de 9 a 11 años.


Colección MATERIALES PARA EDUCADORES


POESÍA POPULAR INFANTIL Y CREATIVIDAD

Rosa Huertas Gómez.
ISBN: 978-84-9842-1392. 17x24 cm. 176 págs (11,15 €) 11,60 €

Las canciones de corro, de comba, las retahílas, las canciones de juego, las de echar a suertes, requieren un ámbito lúdico cada vez más escaso. Ya no es tan habitual ver a los niños jugando al ritmo de estas canciones en parques y plazas. La escuela, el patio del colegio, se pueden convertir, con la colaboración del maestro, en el último reducto a partir del cual rescatar estas canciones y juegos del olvido. Este extenso repertorio forma parte de nuestro folclore y, si se pierde, estaremos relegando al olvido una parte importante de nuestra cultura.


Colección MANÁ


LA ÉTICA CRISTIANA
Claves para catequistas y educadores de la fe
Eugenio Alburquerque
ISBN: 978-84-9842-1460 Formato: 13,5x21 cm. 228 págs. 1ª Edición (9,57 €) 9,95 €
Con la precisión y claridad que le son reconocidas, Eugenio Alburquerque presenta en este libro los fundamentos y claves de la moral cristiana. Está dedicado especialmente a padres, catequistas y educadores de la fe para ayudarles a transmitir la dimensión ética que incluye siempre la experiencia de la fe.


Colección DON BOSCO


CAMINAR TRAS LAS HUELLAS DE DON BOSCO
De la historia a la vida
Francesco Motto
ISBN: 978-84-9842-1552 Formato: 15x21 cm. 1ª Edición. 196 Páginas. (8,56 €) 8,90 €
El volumen contiene los textos de las conversaciones que el autor tuvo con los salesianos de la Inspectoría de Nueva York durante los Ejercicios Espirituales, publicadas después en la colección ACSSA (Start afresh from Don Bosco, Varia 4, Roma, 2006). Respecto al original inglés, para una adaptación a un público más amplio y no necesariamente implicado en un particular clima espiritual, se han hecho algunos retoques en los primeros siete capítulos histórico-espirituales, y han sido reelaboradas las cuatro últimas conferencias para una mayor actualización.


DON BOSCO ENCUENTRA A LOS JÓVENES
El secreto del sistema educativo salesiano
Claudio Russo
ISBN: 978-84-9842-1569 Formato: 15x21 cm. 1ª Edición. 216 Páginas. (8,75€) 9,10 €
El objetivo de esta publicación es presentar un método educativo a través de la vida y el ejemplo concreto de un educador santo: Don Bosco. Los destinatarios son los animadores, los educadores, los profesores, los padres y cualquiera que se interese de corazón por el crecimiento humano y espiritual de los niños y de los jóvenes. El libro narra el encuentro de Don Bosco con 30 muchachos. Entre ellos Miguel Rua, Pablo Álbera y Felipe Rinaldi, que ocuparían después el cargo de Rector Mayor de la Congregación Salesiana. Hay santos, beatos, fundadores y grandes emprendedores de actividades eclesiales y misioneras. Todos tuvieron un denominador común: se encontraron con Don Bosco y Don Bosco marcó su vida para siempre de una u otra manera. La narración de cada encuentro es completada por una reflexión sobre el aspecto del método educativo de Don Bosco que aparece con claridad en ese episodio.



Colección DON BOSCO (Seria Folletos)


DON BOSCO Y EL PAPA

Fausto Jiménez.
ISBN: 978-84-9842-1576. 10,5x15 cm. 48 págs. (3,61 €) 3,75 €
Afectivamente, Don Bosco tuvo y cultivó algunas preferencias. Desde la perspectiva de la educación, su predilección se centró en los muchachos (adolescentes y jóvenes), especialmente pobres y abandonados. Desde la perspectiva de la religión, sus grandes amores son tres: la Eucaristía, la Virgen María como Auxiliadora y el Papa.


DON BOSCO Y SAN FRANCISCO DE SALES
Eugenio Alburquerque
ISBN: 978-84-9842-1590. 10,5x15 cm. 72 págs. (3,75 €) 3,90 €
Sin duda, Don Bosco a lo largo de su vida, se interesa, admira y se inspira en muchos santos: San Luis Gonzaga, San Alfonso María de Ligorio, San Felipe Neri, San Vicente de Paul, etc. Pero especialmente Don Bosco se sintió atraído por San Francisco de Sales, cuyo retrato pudo contemplar ya desde sus años de seminarista en la capilla del seminario de Chieri. ¿Cual es el influjo del santo Obispo de Ginebra en el santo de los jóvenes?, ¿por qué lo escoge como Patrono de los Institutos religiosos que funda?, ¿qué significó para él esta elección?, ¿qué representa realmente Francisco de Sales en la vida y en la obra de Juan Bosco?, ¿cuál es su lugar en la Familia Salesiana de Don Bosco?


Colección PÓSTER CATEQUISTAS


EL PERDÓN DE JESÚS
Guerrino Pera(dibujos) y Álvaro Ginel (texto)
ISBN: 978-84-9842-1620. (1,44 €) 1,50 €
Dios es quien nos da fuerzas para comenzar de nuevo. Al descubrir la grandeza del amor de Dios, nuestro corazón se estremece ante el horror y el peso del pecado y comienza a temer ofender a Dios por el pecado y verse separado de Él. El corazón humano se convierte mirando al que nuestros pecados traspasaron.

AMERICA/CUBA - Cuba se prepara para celebrar el décimo aniversario de la histórica visita de Juan Pablo II: “La Iglesia se dio a conocer a nuestra sociedad, y se dio a conocer al mundo entero: la Iglesia Católica estaba ahí, estaba viva, junto a su pueblo”

La Habana (Agencia Fides) - La iglesia de Cuba se prepara a celebrar un gran acontecimiento eclesial el próximo 21 de enero: el décimo aniversario de la histórica visita del Siervo de Dios Juan Pablo II al país del 21 al 26 de enero de 1998. Con dicho motivo Su Em el Cardenal Tarsicio Bertone, Secretario de Estado, realizará en breve una visita al país.
El Arzobispo de La Habana Su Em. el Cardenal Jaime Lucas Ortega y Alamino, ha concedido una entrevista a la revista “Espacio Laical”, órgano del Consejo de Laicos de la Archidiócesis de La Habana, en la que realiza una reflexión de dicha visita después de una década.

En primer lugar el Cardenal analiza las circunstancias que permitieron la realización de esta visita y las personas que trabajaron para que esto fuera posible entre ellos el Nuncio Apostólico en Cuba en la época, Mons. Beniamino Stella y la Conferencia de Obispos Católicos de Cuba que actuaron en perfecta unidad, con mucha decisión y entusiasmo. La preparación se efectuó , explica el Cardenal, “mediante una comisión conjunta Iglesia-Estado, que trabajó muy bien, con mucha articulación, y que en todo momento sorteó las dificultades de cualquier orden que podrían producirse para una visita de esa envergadura”, por ello, según el Cardenal esta etapa preparatoria pudo influir “en ese mejoramiento de las relaciones entre la Iglesia y el Estado después de la visita papal”.

En los días previos “hubo realmente una movilización misionera a nivel nacional, de todas nuestras comunidades” y el Cardenal considera que fue muy buena la acogida del pueblo al Papa, no solo durante el recibimiento, sino durante todo el tiempo que el Papa estuvo en Cuba: “la acogida del pueblo superó nuestras expectativas. La vibración de pueblo, la alegría, la disciplina, el entusiasmo, hicieron que el balance fuera muy positivo, superando nuestras mejores expectativas”.

El Cardenal considera que la visita del Santo Padre “fue algo único, no solo para mí: la visita del Papa marcó la vida de la Iglesia en Cuba y nuestra historia como nación” “La Iglesia se dio a conocer a nuestra sociedad, y se dio a conocer al mundo entero: la Iglesia Católica estaba ahí, estaba viva, junto a su pueblo”, concluye la entrevista.
Por su parte Mons. Wilfredo Pino Estévez, Obispo de Guantánamo-Baracoa, ha realizado una invitación a todo el pueblo que peregrina en Cuba para participar en la Santa Misa de conmemoración de la creación de dicha diócesis. En efecto, durante aquella memorable visita, el 24 de enero el Papa Juan Pablo II, al terminar la Misa en Santiago de Cuba, anunció la creación de la Diócesis de Guantánamo-Baracoa. “Con corazón paternal - afirma el Obispos - nos pidió ese día: ‘Quiero animar a los sacerdotes y fieles de la nueva circunscripción eclesiástica a comprometerse a edificar, como piedras vivas en torno a su pastor, esta Iglesia particular que nace hoy’”.
“Diez años después y gracias a la bendición de Dios y a la labor misionera de mi predecesor y de un pequeño grupo de sacerdotes, diáconos, religiosas y laicos, aquellas 19 comunidades del principio se han multiplicado y hoy son ya 202”, se lee en el comunicado. Por ello, el día 24 de enero tendrá lugar una Eucaristía en la Plaza Pedro Agustín Pérez de la ciudad para agradecer a Dios por este acontecimiento. (RG) (Agencia Fides 10/1/2008 Líneas: 41 Palabras: 600)

Links:
Para leer la entrevista completa
http://www.iglesiacubana.org/

EUROPA/ESPAÑA - Mensaje de los Obispos para la Jornada de las Migraciones: “La Parroquia por su condición de familia, se encuentra en una situación privilegiada para ser el primer espacio de encuentro de los inmigrantes con la Iglesia de su nuevo país”


MENSAJE DE LOS OBISPOS DE LA COMISIÓN EPISCOPAL DE MIGRACIONES
CON MOTIVO DE LA JORNADA MUNDIAL DE LAS MIGRACIONES 2008



«JOVEN INMIGRANTE,
LA PARROQUIA SALE A TU ENCUENTRO»



16 de julio de 2007


INTRODUCCIÓN

La celebración de la Jornada Mundial del Migrante y del Refugiado vuelve a poner ante nuestros ojos una realidad en la que se ven envueltas más de 190 millones de personas en todo el mundo, además de los 24,5 millones de desplazados internos.
Por lo que se refiere a España, hemos pasado de 3.730.610 en el año 2006 a 4.482.568 en el año 2007, lo que supone un aumento de 751.958 personas, o sea, un 20,2% más. Dicho de otra manera, si en el 2006 la población extranjera representaba un 8,5% de la población total, en el 2007 este porcentaje ha subido al 9,9%.
La inmigración se ha convertido en un fenómeno humano complejo, con sus causas y consecuencias, que necesita ser encauzado convenientemente a fin de posibilitar sus repercusiones positivas y atenuar las negativas. Los gobiernos, las comunidades de origen y de acogida, la sociedad civil, el sector privado, la Iglesia y también los propios emigrantes, pueden y deben implicarse para que la migración constituya un factor positivo en los aspectos sociales, económicos, políticos y religiosos.

ALGUNOS ACONTECIMIENTOS RELEVANTES

A lo largo del año recién terminado ha habido en nuestro país algunos acontecimientos especialmente relevantes para nuestra tarea pastoral. Aunque en menor número, han seguido llegando a nuestras costas inmigrantes procedentes de África, a veces de Asia, habiéndose cobrado el mar numerosas vidas. No olvidamos a la mayoría de los inmigrantes que llegan a España por otras vías. La Iglesia, sobre todo a través de las parroquias de los lugares de llegada de estos inmigrantes, no puede permanecer ajena. Ha de poner cuanto esté de su parte para una digna acogida y un trato humano.
Por otra parte, continúa siendo un hecho preocupante la estancia en nuestro país de numerosos inmigrantes indocumentados, la mayor parte de ellos jóvenes e incluso menores que se ven empujados a vivir en la clandestinidad y en la inseguridad. También con estos tiene la Iglesia un especial compromiso de ayuda y servicio.

LOS JÓVENES INMIGRANTES

Por sí mismos, por su importancia como protagonistas en la sociedad y en la Iglesia del futuro, por su situación de mayor riesgo y exposición a posibles factores desestabilizadores de la persona y de la sociedad, merecen los jóvenes una especial atención por parte de la sociedad, de la Administración pública y de la Iglesia, que habrán de arbitrar especiales medidas para su adecuado proceso de desarrollo, de integración y de compromiso.
Además de haber partido de sus países con una formación, en el mejor de los casos, incompleta, encuentran con frecuencia especiales dificultades para conciliar sus propias raíces con la integración en la sociedad que los acoge. En su mensaje para la Jornada mundial de este año, el Papa describe su situación en los siguientes términos: «Los jóvenes migrantes son particularmente sensibles a la problemática constituida por la “dificultad de doble pertenencia”: por un lado, sienten vivamente la necesidad de no perder la cultura de origen, mientras, por el otro, surge en ellos el comprensible deseo de insertarse orgánicamente en la sociedad que les acoge».
A estos inmigrantes, desarraigados de su tierra y de su familia, se les une a veces a su condición la de parado e indocumentado. En muchos aspectos son como seres inexistentes. Esto los coloca en una situación de extrema vulnerabilidad y de indefensión absoluta, especialmente a las mujeres, cuya presencia tiene un peso cuantitativo muy fuerte en la inmigración española de los últimos años.

LA PARROQUIA SALE AL ENCUENTRO

Ante la especial situación de los inmigrantes en nuestro país, de la problemática de los indocumentados o «sin papeles», nuestras parroquias y comunidades cristianas deben adoptar una postura activa para dar una respuesta en la medida de sus posibilidades. La razón última ha de ser siempre no tanto la situación legal o jurídica, sino la igual dignidad de toda persona y sus derechos fundamentales y el mandato del Señor.
La Parroquia, por su condición de familia, comunidad, por su capacidad de prestar numerosos y variados servicios a la persona, y por estar siempre «abierta» o «en guardia», se encuentra en una situación privilegiada para ser el primer espacio de encuentro de los inmigrantes con la Iglesia de su nuevo país. Por otra parte, una Parroquia viva y con espíritu misionero no se conformará con estar a la espera de los que vengan, sino que saldrá al encuentro de todos, especialmente de los más necesitados.
El lema elegido por la Comisión Episcopal de Migraciones para esta Jornada Mundial del Migrante y del Refugiado, «Joven inmigrante, la Parroquia sale a tu encuentro », está muy en consonancia con el mensaje del Papa: «Los jóvenes inmigrantes».
Con la acogida de los inmigrantes en las parroquias y el empeño especial de estas en la atención a los más jóvenes, las comunidades cristianas se renuevan y se enriquecen y aumenta en ellas el número de los agentes pastorales en campos como la liturgia, la catequesis, la acción social y caritativa, y otros sectores de la pastoral.
Al territorio de nuestras parroquias llegan, por otra parte, jóvenes inmigrantes pertenecientes a las distintas tradiciones cristianas —católicos de ritos latino y de otros ritos, ortodoxos, protestantes, anglicanos...—. Otros son miembros de la comunidad islámica de otras religiones o no creyentes.
En lo que se refiere al respeto a la dignidad de toda persona y a la garantía y defensa de sus derechos fundamentales, así como en la ayuda a sus necesidades elementales, la Parroquia y cada comunidad cristiana actuarán siempre evitando toda discriminación.
A todos ha de llegar, por la palabra y el testimonio de los miembros de la Iglesia el anuncio explícito del Evangelio de Jesucristo, como propuesta de Salvación.
En la acogida y en el proceso de incorporación a la comunidad católica, la Parroquia habrá de tener en cuenta la diferente condición religiosa de sus nuevos vecinos.
Con estas actitudes y con el testimonio de vida de los miembros de la comunidad cristiana, estos ejercerán su misión profética y de denuncia ante posibles injusticias, y estarán siempre dispuestos a defender la dignidad y los derechos fundamentales de los inmigrantes.
Terminamos con las palabras que el papa Benedicto XVI dirige a los jóvenes inmigrantes en su mensaje: «La Iglesia también os necesita y cuenta con vuestra aportación. Podéis desarrollar una función providencial en el actual contexto de la evangelización. [...] Podéis mostrar a todos que el Evangelio está vivo y es apropiado en cada situación; es un mensaje antiguo y siempre nuevo; Palabra de esperanza y de Salvación para los hombres de todas razas y culturas, de todas las edades y de todas las épocas».
Ojalá esta Jornada suponga un despertar y una llamada a la responsabilidad en nuestra identidad misionera para que a lo largo de este año salgamos al encuentro de todos aquellos que nos necesiten. Para ello, las parroquias, animadas por el Secretariado o la Delegación diocesana de migraciones, y en colaboración con los colegios católicos, con las Cáritas, con los Institutos de Vida Consagrada y con otras organizaciones de la Iglesia, deberán intensificar su trabajo en esta hermosa tarea que el Señor

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REDACCIÓN DE “IGLESIA NIVARIENSE”C. San Agustín, nº 28
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BOLETÍN 267



• La iglesia de Nuestra Señora de Los Remedios, en La Palma, se ha quedado sin una de sus imágenes: la Virgen de Regla, del siglo XIX, que fue echada en falta el pasado cinco de enero, víspera de Reyes, sobre las siete de la tarde, durante la celebración de una misa. Tan sólo unas horas antes (entre las cinco y las seis) había sido sustraída, ya que hasta entonces permanecía en su pequeño altar. Se trata de una talla mide 61 centímetros de altura, es negra y tiene un niño blanco en sus manos y es original de La Habana o de Barcelona, pues no se ha podido determinar aún su origen exacto, según ha indicado la investigadora María Victoria Hernández.

• Siguiendo en La Palma, el Jesuita Fernando López se ha despedido de sus paisanos, en una eucaristía celebrada en la parroquia de San Francisco de Asís de la capital palmera, ya que retorna, tras más de año y medio, a su servicio evangelizador en la amazonia. López esta semana será el protagonista principal del programa “Nivaria” de Popular TV-Tenerife, con cuyos espectadores compartirá su amplia experiencia misionera.



• Por cierto que los jesuitas se encuentran celebrando una Congregación General en Roma para elegir al máximo representante de la Compañía de Jesús. Francisco José Ruiz, también palmero, está participando en ese importante encuentro por tener el cargo de Provincial de la región Bética, que engloba a Andalucía y Canarias. La Congregación General sólo se convoca para tratar asuntos de especial importancia o para elegir a un nuevo superior general, como es el caso, ha matizado Ruiz, el cual precisó que el "cónclave" no tiene fecha de cierre y puede durar semanas o meses.

• Esta semana se reúnen las permanente de los Consejos Presbiteral y Pastoral a fin de planificar las próximas sesiones plenarias de ambos órganos diocesanos.



• Ya han comenzado las obras de la primera fase de la Casa de Acogida Madre de Candelaria, en la región de Los Teques, a 40 km de Caracas. Al acto de de presentación del proyecto acudieron alrededor de 1000 personas. Este centro estará destinado a acoger canarios residentes en Venezuela y tendrá una capacidad para 136 personas.


• Esta semana se han retomado, en Tenerife y La Palma, la presentación de la formación para el clero, la cuales viene girando en torno a la tercera persona de la Santísima Trinidad y su vinculación con la Iglesia.

• Este sábado, la Coordinadora de Pastoral Juvenil se reunirá para revisar como marchan los diversos grupos arciprestales y para presentar el encuentro de jóvenes que se ha previsto para el 5 de abril, en el Seminario Diocesano.


• El 17 de enero se desarrollará un nuevo ciclo de conferencias en el Aula de Teología Torres Padilla, en La Gomera.

• “Joven inmigrante, la Parroquia sale a tu encuentro” es el lema de este año para desarrollar la Jornada Mundial del Migrante y del Refugiado que tendrá lugar el 20 de enero. Con tal motivo, el obispado está enviando para su amplia difusión, entre otros materiales, el mensaje de los obispos de la Comisión Episcopal de Migraciones. Además, el próximo 18 de Enero tendrá lugar una Vigilia de Oración en la parroquia de María Auxiliadora de Santa Cruz de Tenerife, y el 20 de Enero una Eucaristía en Tegueste.

• El próximo lunes, 21 de Enero, se reunirá el Consejo Diocesano de Asuntos Económicos a fin de estudiar y aprobar, si procede, entre otras cuestiones, el proyecto de presupuestos generales de la administración diocesana para el año 2008.


• Con la llegada del nuevo año el municipio de Arona celebra la festividad de su patrón San Antonio Abad. Otro tanto ocurrirá, entre otros lugares, en El Pinar (El Hierro) o el barrio de El Amparo, en Icod de los Vinos.

• Por otro lado, el Colegio de las Dominicas de Geneto acogerá los días 18 6 19 la Asamblea Diocesana de Cáritas Diocesana de Tenerife. En la misma se presentará, entre otras cosas, el informe de gestión del último cuatrienio y el proyecto de Pastoral de Cáritas.

• Ese mismo sábado 19, en la Casa de la Iglesia tienen una cita los Coordinadores Arciprestales de Catequesis a fin de continuar preparando el Encuentro Diocesano del próximo dos de marzo, así como los cursillos de formación continua del verano que viene.

• El 18 de enero comienza el Octavario de Oración por la Unidad de los Cristianos. Este año se cumple el centenario de dicha jornada que comenzó en 1908. Por tal motivo, se han previsto dos celebraciones; la primera será el 20 de enero a las 17:30 horas, en la Parroquia de Nuestra Señora del Carmen, en Los Cristianos y la segunda, de carácter diocesano, presidida por el obispo, Bernardo Álvarez, el 25 de enero, a las 19:30 horas en la Sede Catedralicia.


• La periodista Lucy González ha presentado el libro "De Chuchurumbache a San Isidro". El acto tuvo lugar en el centro cultural de San Isidro, donde la autora explicó que esta obra recoge la historia de este núcleo poblacional, que comenzó con la construcción de su ermita en 1675. El prólogo lo ha hecho el famoso periodista y escritor canario Fernando Delgado y el párroco José Ventura ha colaborado mucho aportando una cuantiosa documentación.

Reflexión de Monseñor Don Felipe Arizmendi Esquivel, obispo de San Cristóbal de las Casas, México, al comienzo del año 2008.

San Cristóbal de las Casas, Chis a 9 de enero de 2008



PANORAMA MUNDIAL DE NUEVO AÑO


VER
Al empezar un nuevo año, se oyen presagios de todo tipo. Hay quienes lo prevén negro y tormentoso, sobre todo en el aspecto económico, por el alza de las gasolinas, de la tortilla y de otros productos; por los nuevos impuestos y por la total apertura de fronteras para la importación de granos de Estados Unidos y Canadá.

El sector oficial nos presenta un panorama halagüeño, como si las cosas marcharan bien y se estuvieran atacando adecuadamente los problemas.

Hay quienes se encierran en su intereses, y no les importa lo que sucede a su alrededor. No quieren ver noticias, para no preocuparse; se enfocan sólo en sus vanidades y se hacen insensibles ante el dolor ajeno.

JUZGAR
Jesús se molesta con los fariseos y saduceos, buenos para criticar y poner trabas, pero incapaces de discernir “los signos de los tiempos” (Mt 16,3).

El Papa Benedicto XVI, en su reciente discurso al Cuerpo Diplomático acreditado ante la Santa Sede, hizo un repaso de la situación en los cinco continentes. Del nuestro, recordando su visita a Brasil, dijo: “En el ámbito económico y social, pude apreciar tanto signos elocuentes de esperanza para este continente, como motivos de preocupación. ¿Cómo no desear una cooperación creciente entre los pueblos de América Latina, así como el cese de tensiones internas en cada uno de los países que la componen, para que puedan converger en los grandes valores inspirados por el Evangelio?”

Ante las “espantosas catástrofes naturales por los huracanes e inundaciones”, dijo que “es necesario un compromiso común y decidido”.

Del Medio Oriente, se alegró por los avances entre palestinos e israelíes, instándoles a no frenar “el proceso felizmente iniciado”. Citó las “pruebas y violencias” que vive Líbano. Dijo que “la reconciliación es una urgencia” en Irak, donde “los atentados terroristas, las amenazas y la violencia continúan, en particular contra la comunidad cristiana”. Alentó “la vía de la diplomacia para resolver la cuestión del programa nuclear iraniano”.

De Asia, se refirió a la violencia en Pakistán, a la producción de drogas en Afganistán, a los conflictos vigentes en Sri Lanka, a los problemas entre el gobierno y la oposición en Myanmar. De Africa, expresó su profundo pesar por el siniestro cortejo de hambre y de muerte que perdura en el Darfur. Habló del proceso de paz en el Congo, de la violencia y la pobreza de Somalia, así como la brusca erupción de violencia en Kenia: “La Iglesia Católica no es indiferente a los gemidos de dolor que se elevan en esta región”.

En cuanto a Europa, se alegró “de los progresos alcanzados en los diferentes países de la región de los Balcanes” y deseó que se encuentre la “solución a una crisis que dura demasiado tiempo” en Chipre. Sin embargo, dijo, “no puedo dejar de deplorar los continuos ataques perpetrados, en todos los continentes, contra la vida humana... Deploro los ataques preocupantes contra la integridad de la familia, fundada sobre el matrimonio entre un hombre y una mujer… La libertad religiosa, está frecuentemente amenazada. Existen, en efecto, lugares donde no se puede ejercer plenamente. La Santa Sede la defiende y pide su respeto para todos. Ella esta preocupada por las discriminaciones contra los cristianos y contra los fieles de otras religiones”.

ACTUAR
Para concluir, dijo: “La paz no puede ser sólo una simple palabra o una aspiración ilusoria. La paz es un compromiso y un modo de vida que exige que se satisfagan las expectativas legítimas de todos como el acceso a la alimentación, al agua y a la energía, a la medicina y a la tecnología, o bien el control de los cambios climáticos. Solamente así se puede construir el futuro de la humanidad; solamente así se favorece el desarrollo integral para hoy y para mañana… Para consolidar la paz, es necesario que los positivos resultados macroeconómicos, obtenidos en 2007 por numerosos países en vías de desarrollo, sean sostenidos por políticas sociales eficaces y por la puesta en práctica de compromisos de asistencia por parte de los países ricos”.

Hagamos lo que nos toca, para que este año y los que siguen sean mejores.


+ Felipe Arizmendi Esquivel
Obispo de San Cristóbal de Las Casas


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mi?rcoles, 09 de enero de 2008
09 Enero (ACI).- Al retomar el tema de la relación entre Jesucristo y la Iglesia desde una perspectiva histórica, el Papa Benedicto XVI centró este miércoles su atención en la gran figura de San Agustín de Hipona, y concluyó el encuentro anunciando que dedicará las próximas audiencias generales a reflexionar en torno a la teología del gran Padre de la Iglesia.

"Luego de las fiestas de Navidad, quisiera regresar a las meditaciones sobre los Padres de la Iglesia y hablar hoy sobre el más grande de los Padres de la Iglesia latina, San Agustín", dijo el Pontífice.

"Hombre de pasión y de fe –dijo el Santo Padre–, de inteligencia altísima y de premura pastoral incansable, este gran santo y doctor de la Iglesia es frecuente conocido, al menos de nombre, incluso por quien ignora el cristianismo o no tiene familiaridad con él, porque ha dejado una huella muy profunda en la vida cultural de Occidente y de todo el mundo".

"Por su singular relevancia –prosiguió–, San Agustín ha tenido una amplia influencia, y se podría afirmar, por un lado, que todos los caminos de la lectura latina cristiana llevan a Hipona (hoy Annaba, en la costa de Argelia), el lugar de donde fue Obispo, y por otro, que desde esta ciudad del África romana, de la que Agustín fue Obispo del 395 hasta su muerte en 430, se derraman muchos otros caminos del cristianismo sucesivo y de la misma cultura occidental".

El Papa abordó luego los rasgos biográficos de San Agustín, recordando que el autor de las "Confesiones", "extraordinaria autobiografía espiritual... con una gran atención al misterio del Yo, al misterio de Dios que se esconde en el Yo", nació en Tagaste en el año 354, hijo de Patricio y Santa Mónica. Su madre lo educó en la fe cristiana, que más tarde el santo abandonó, no obstante le interesase siempre la figura de Cristo.

Agustín estudió retórica y gramática, de la que fue maestro en Cartago. En esta ciudad leyó el "Hortensius" de Cicerón, porque a pesar de haber dejado la práctica eclesial, buscaba siempre la verdad.

El libro, continuó el Santo Padre, "despertó en él el amor por la sabiduría", pero "como estaba convencido de que sin Jesús no se puede encontrar la verdad", y en el "Hortensius" no se hablaba de Cristo, comenzó a leer la Escritura.

Sin embargo, subrayó Benedicto XVI, el encuentro con la Biblia lo desilusionó, no solo porqué el estilo latino de las traducciones era tosco, sino porque "el contenido no le parecía satisfactorio. En las narraciones de las Escrituras sobre las guerras y otras peripecias humanas no encontraba ni la altura filosófica, ni el esplendor de la búsqueda de la verdad que la caracteriza".

Pero Agustín no quería vivir sin Dios y buscaba "una religión que respondiera a su deseo de verdad (...) y de acercarse a Jesús". Por eso, se sintió atraído por el maniqueísmo, cuyos seguidores se presentaban como cristianos y aseguraban que su "religión era completamente racional". Además, la moral del dualismo maniqueo atraía al futuro Obispo de Hipona, que se convenció de haber encontrado la síntesis entre "racionalidad, búsqueda de la verdad y amor a Jesucristo". Pero el maniqueísmo se demostró incapaz de resolver las dudas del santo.

El Sumo Pontífice relató luego que cuando Agustín se trasladó a Milán tomó la costumbre de escuchar las predicaciones del Obispo Ambrosio para mejorar su retórica. El Obispo de Milán enseñaba la "interpretación tipológica del Antiguo Testamento (...) que es un camino hacia Jesucristo". Fue así como Agustín "encontró la clave para entender la belleza e incluso la profundidad filosófica del Antiguo Testamento y entendió toda la unidad del misterio de Cristo en la historia y la síntesis entre filosofía, racionalidad y fe en el Logos, en Cristo Verbo eterno que se hizo carne".

Así, Agustín se convirtió al cristianismo "al final de un largo y atormentado itinerario interior" el 15 de agosto del 386, bautizándose el 24 de abril del 387. Fue ordenado presbítero en el 391 y obispo cuatro años más tarde.

"Fue –dijo el Papa– un obispo ejemplar en su incansable empeño pastoral... atendía a los pobres, se preocupaba por la formación del clero, organizaba monasterios" y en poco tiempo pasó a ser "uno de los principales representantes del cristianismo de aquellos tiempos".

Benedicto XVI recordó finalmente que Agustín "se confío a Dios todos los días, hasta el final de su vida", y poco antes de morir "pidió que escribieran con grandes letras los salmos penitenciales e hizo que los clavaran en la pared de la habitación para que durante su enfermedad pudiera leerlos". El Obispo murió el 28 de agosto del 430.

"A sus obras, a su mensaje y a su camino interior dedicaremos los próximos encuentros" concluyó el Pontífice.