jueves, 21 de febrero de 2008

Artículo publicado en la revista “Iglesia Nivariense” ENERO 2008, número 80.

Nicomedes Naranjo Ojeda

Psicólogo

 

APRENDE A DIALOGAR

PARA SER FELIZ EN PAREJA

 

El título de este libro dice por sí solo el objetivo que pre­tende conseguir. La impor­tancia del diálogo es tal, que sin él no sería posible ningún tipo de convivencia. Diariamente podemos comprobar que grandes crisis entre países son resueltas satisfactoriamente mediante la acción acertada de estrategias diplomáticas, o lo que es lo mismo, dialogando. Pues también con el diálogo se resuelven las grandes crisis entre las personas, parejas, familias o grupos sociales.

 

Pero el diálogo no es, entre otras cosas, ni monólogo ni imposición de criterios o ideas, el diálogo debe sustentarse en unas bases fuertes que lo hagan posible por mucho tiempo, algunas de estas bases son: la sin­ceridad, la confianza y un respeto profundo. Aspectos todos ellos, inte­rrelacionados.

 

Es el respeto, un valor que debe impregnar toda relación humana. Contrariamente a lo que con frecuen­cia ocurre, puede faltarse al respeto de mil maneras diferentes, la más frecuente tal vez; no escuchar, inte­rrumpir a nuestro interlocutor, a esto puede seguir múltiples gestos, que indican que no respetarnos a quien dirige a nosotros su mensaje.

En el matrimonio y en la familia, crisol de la sociedad y escuela de valores, es donde, entre otros muchos, se aprende el respeto, la generosidad, la solidaridad... y otros tantos valores, que serán los que puestos en práctica en la vida cotidiana junto a otras personas y familias que tam­bién compartan esos valores, hará que estemos cada día más cerca de esa sociedad más justa y solidaria que todos anhelamos, no olvidando ni un solo instante, que cada uno de nosotros forma parte de esa sociedad a la que culpamos frecuentemente de nuestros infortunios.

 

Las relaciones de pareja son, sin duda, las que mayor riqueza aportan al ser humano, pero también pueden aportar a ese ser humano, gran sufri­miento, precisamente por esa intimidad que está presente entre ambos.

 

Si comprendemos las diferencias individuales (también, y de manera especial. las que se dan entre sexos), si practicarnos la aceptación de las diferencias, si nos mostrarnos gene­rosos, pensando más en dar que en recibir, si tomarnos como un objetivo claro hacer feliz a nuestro compañero de vida, si somos sinceros y veraces en nuestra relación, mostrando lo que somos, sin apariencias falsas de nuestra realidad, si confiarnos, en nosotros mismos y en el otro cono seres capaces de encontrar campos de juego común, si nuestra relación es respetuosa, podemos afirmar que tenemos las bases más importantes para una vida gratificante, pero si a todo esto, añadimos la firme voluntad de encuentro, de llegar a acuerdos con la persona que hemos elegido para compartir la vida, y si además, empleamos unas adecua-das estrategias de diálogo, tenemos garantizado, no sólo momentos agra­dables en nuestra vida, sino una vida realmente gratificante.

 


Publicado por Desconocido @ 22:28  | Artículos de interés
Comentarios (0)  | Enviar
Comentarios