Domingo, 06 de abril de 2008

Guión litúrgico


“Te necesito para          servir… para    ser feliz,,,”

 

XLV JORNADA MUNDIAL DE


ORACIÓN POR LAS VOCACIONES

 

13 abril 2008 — IV Domingo de Pascua

 

Saludo inicial

 

El Dios de la vida, que ha resucitado a Jesucristo y lo ha hecho Pastor de su pueblo, esté con todos vosotros.

 

Monición previa a la celebración

 

Hoy la liturgia presenta a Jesucristo resucitado como Buen Pastor, que guía el rebaño y lo protege. Hoy también celebramos la Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones. El mensaje del Papa lleva por título: «Las vocaciones al servicio de la Iglesia-misión».

Todos debemos responder con alegría y generosidad a la llamada de Cristo, Buen Pastor. Todos somos necesarios en la extensión de su Reino.

Pidamos que no falten buenos pastores en las comunidades cristianas y que se multipliquen las vocaciones consagradas a alguna tarea pastoral. Oremos para que siga habiendo jóvenes valientes que escuchen la voz de Dios y la sigan.

 

Aspersión del agua bautismal

 

Durante la cincuentena pascual es oportuno comenzar la celebración dominical con el rito de la bendición y aspersión del agua. En este domingo tiene una especial significación por subrayar la vocación bautismal. El formulario se encuentra en el Misal Romano. Es un gesto que vale la pena realizar con expresividad, pasando por toda la iglesia, mientras se canta un himno bautismal.

Este rito introductorio sustituye el acto penitencial.

 

Monición previa a las lecturas

 

Para dar testimonio de Jesús, crucificado por el hombre y resucitado por Dios, es necesario escuchar la voz del Buen Pastor.

Una Palabra de vida, que es llamada a reconocerlo como Señor y Mesías, vivo y actuante en nuestra vida de cada día.

Abramos nuestros corazones a su Palabra, a su llamada.

 

Comentario vocacional al cuarto domingo de pascua

 

1. Comentario vocacional

 

Jesús nos llama a todos a seguirle y ser sus testigos. Así, Benedicto XVI en el Mensaje de la Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones de este año nos dice que «el don de la fe llama a todos los cristianos a cooperar en la evangelización». Y por la fe, encontramos en Jesús el ejemplo para nuestra vida y para nuestra misión, la misión que Él mismo nos encomienda.

En el marco de esta Jornada escuchamos hoy de nuevo su voz que nos vuelve a decir: «Te necesito». Y nos deberíamos preguntar hoy: «¿Y para qué me necesita el Señor? ¿Qué espera de mi?». Quizá en las lecturas de este cuarto domingo de Pascua encontremos una respuesta personal a estos interrogantes.

Ya sabemos que este domingo es conocido como «el domingo del Buen Pastor» aunque en el evangelio del ciclo A que proclamamos hoy esta idea sólo aparece sugerida. Y es que Juan juega con dos imágenes (la del pastor y la de la puerta) que se acompañan y yuxtaponen. La contemplación de Jesús como pastor y' como puerta nos ayudará a escuchar hoy su llamada y configurarnos con él.

En boca de Jesús, el pastor se caracteriza porque llama a las ovejas por su nombre y porque camina delante de ellas, de tal modo que su voz resulta familiar y conocida por las ovejas (vv. 3 y 4). «Llamar por el nombre» sugiere que las conoce profundamente, porque el nombre en su sentido bíblico refleja tanto la identidad como la misión de la persona. «Caminar delante» no es otra cosa que mostrar el camino con el propio ejemplo. No es señalarlo sentado al borde del mismo, sino asumir el riesgo y la responsabilidad de guiar. Sin él, como nos dice san Pedro en la segunda lectura, anclábamos descarriados como ovejas, pero ahora hemos vuelto al pastor y guardián de nuestras vidas (v.25). Desde esta perspectiva es obvio que las ovejas se sientan seguras porque pertenecen al rebaño de semejante pastor, a quien siguen porque le conocen y no es un extraño.

Nosotros en nuestra debilidad y tibieza no podemos pretender suplantar al Buen Pastor que es Jesús. Pero Él nos llama a colaborar con El. Fijémonos en sus rasgos y examinémonos: ¿cómo me relaciono con los demás? ¿Les conozco profundamente o sólo de manera superficial? Mi vida, lo quiera o no, muestra algo, dice algo, es testigo de algo. De ahí la pregunta: el ejemplo de mi vida, ¿a qué conduce, a qué anima? ¿He tomado la decisión de que mi vida sea para los demás un reflejo de Jesús?

En un segundo momento Jesús dice: «Yo soy la puerta» (v.7). Es una definición un poco rara pero si se mira con cuidado, también muy sugerente. Por la puerta Él permite pasara los pastores que son como Él, que viven como El y que ejercen su pastoreo como El. Jesús se ofrece como la puerta que da acceso a la salvación para que, gracias a El y a través de Él, tengamos una vida en abundancia. Hay que pasar por El, no hay atajos, para gustar y' saborear esa vida rebosante y llena de sentido que nos regala.

Hoy podemos decir que Jesús nos llama a tener vocación de puerta: ser paso y acceso al pasto de la vicia. Todos los días utilizamos puertas. Son muy útiles pero normalmente pasan desapercibidas a nuestras prisas. No somos conscientes de que están ahí. Ser puerta es abrir camino hacia Jesús y' la vida que el ofrece, con discreción y servicio oculto, sin llamar la atención. Pedro en la primera lectura hace de puerta gracias a una predicación que movió el corazón de los oyentes hacia la conversión.

No conviene, sin embargo, olvidar que Jesús utiliza estas imágenes en oposición a los ladrones y bandidos. En sus palabras late una intención acusadora contra los pastores oficiales del pueblo de Israel, siguiendo la tradición profética de Ezequiel en sus capítulos 34 y 36. El pastoreo de Jesús se define también en oposición al ejercido por los fariseos y gobernantes y, de este modo, el mismo Jesús lleva a cumplimiento la promesa realizada por Dios de enviar pastores «según su corazón». De este modo, la mención que hace Jesús de estos malos pastores es una invitación para no dormirse en los laureles y ser conscientes de que la tentación y el peligro de dejar de ser un buen pastor para convertirse en un salteador, estarán siempre presentes. Habrá que estar alerta.

Recemos hoy para que el Señor nos conceda la gracia de escuchar su llamada «U necesito».

 

2. Ideas claves para la homilía

 

— El lema de la Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones es una invitación actual y personal para cada uno de nosotros: TE NECESITO.

Es una llamada que nos invita a todos sin excepción.

Contemplamos a Jesús como el Buen Pastor que llama a las ovejas por su nombre y las guía. Jesús nos necesita para ser pastores como Él.

— Contemplamos a Jesús como la puerta por la que se llega a los pastos de vida. Él nos invita a ser puertas que ofrezcan una vida en abundancia a nuestro mundo de hoy sabiendo que Él es la vida que ofrecemos,

Pedro ya lo ha hecho. Su discurso provocó la conversión de quienes le escuchaban.

Ante nuestros ojos tenemos también los peligros y las tentaciones de todo pastor: convertirse en salteador del rebaño.


3.Preguntas para la reflexión personal o grupal

 

-¿Qué rasgos de pastor se aplica Jesús en el Evangelio de hoy? ¿Qué consecuencias tiene esto para mi vida?

¿Qué me sugiere que Jesús sea la puerta'? ¿En qué se manifiesta o repercute esto en mi vida?

- Si Jesús me llama a ser pastor y puerta. ¿qué elementos de mi vida tengo que cambiar y cuáles debería mejorar'?

- ¿En qué momentos y circunstancias de mi vida me comporto como ladrón y saltador?

El Señor hoy me dice personalmente: «Te necesito». ¿Qué eco tienen estas palabras en mi corazón? ¿Cuál es mi respuesta?

¿Qué puedo hacer yo para promover las vocaciones en la Iglesia?

 

4. Para darle vueltas

 

«La Iglesia es misionera en su conjunto ven cada uno de sus miembros» (Benedicto XV], Mensaje para la XLV Jornada Mundial de Oración por las vocaciones).

 

Oración de los fieles

 

El Señor, Buen Pastor, nos llama y nos invita a entrar por la Puerta. El nos da el Espíritu para orar como conviene y presenta nuestras plegarias ante el Padre:

 

Oremos por los pastores de la Iglesia: Por el Papa, por nuestros Obispos. nuestros presbíteros y diáconos y todo el pueblo santo encomendado a su tarea pastoral. Roguemos al Señor.


Oremos por los que han respondido afirmativamente a la llamada al sacerdocio ministerial, a la vida consagrada -en monasterios o en el mundo-, y también por los que están en las misiones: para que se sientan renovados por el Espíritu de Dios y se conviertan en Evangelio vivo. Roguemos al Señor.


Oremos por todos los hombres: por los gobernantes y los que ejercen alguna responsabilidad a favor de la paz, la justicia y el bien común, para que sirvan preferentemente a los que más lo necesitan. Roguemos al Señor.


Oremos por nosotros, congregados aquí por el Buen Pastor: para que sintiendo la urgencia de ser santos en el ámbito familiar, profesional y eclesial seamos todos testigos fieles del Evangelio del Reino. Roguemos al Señor.


Escucha, oh Dios, nuestras súplicas, para que no falten en tu Iglesia. fiel rebaño del Señor, la vocaciones de especial dedicación en la diversidad de ministerios y carismas. Por J.N.S.

 

Algunos cantos

 

Entrada: Cristo resucitó. Aleluya (CNL A 13)

Aspersión: El agua del Señor (CLN)

Salmo responsorial y Aleluya: Propios

Comunión: Salmo 22 (CLN 538)

Antífona mariana: Regina cadí (gregoriano) / Reina del cielo (CVI. 324)
Publicado por verdenaranja @ 22:25  | Pastoral Vocacional
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