Mi?rcoles, 04 de junio de 2008

Testimonios de una vida ejemplar, como homenaje a este hombre singular, enviados por Carlos Peinó Agrelo Peregrino, Cursillista, Colaborador en la

redacción de la Positio super virtutibus del Siervo de Dios

Santidad y Virtudes

 

Su anhelo ferviente de ser sacerdote y sacerdote santo, este ideal, lo vamos descubriendo a lo largo de todos sus escritos: sean éstos meditaciones, Ejercicios Espirituales, mensajes, discursos y cartas personales dirigidas a compañeros Consiliarios, sacerdotes y religiosas especialmente Carmelitas.

Las virtudes teologales se resumen y concentran en la misma vida de oración.

Entre las virtudes morales atribuye una importancia especial: a la sencillez, humildad, dedicación, amor y entrega total sin reservas.


En la vida común insiste en la caridad fraterna mediante la oración, la contemplación y la acción en una entrega total al proyecto de salvación.

Contemplación que implica una auténtica presencia, de máxima actividad y compromiso, con una fuerte convicción de su obligación de transformar la sociedad. De ahí, el impulso dado a Cursillos de Cristiandad, a los Centros de Apostolado de Vanguardia de la Juventud española e hispánica orientada a la búsqueda de vivir en la presencia de Dios; mientras unos trabajan para la liberación integral de sus hermanos, otros estudian para la acción efectiva. Recordemos que los Seminarios y Conventos de España después de la guerra se nutrieron de Jóvenes de Acción Católica empezando por él, ejemplo y semillero de santidad.


Concluimos afirmando que en toda su existencia, Manuel Aparici Navarro se entregó a un verdadero proceso de santificación. Así lo atestiguan las tres facetas que integran su vida: en su vida laical a pesar de sus limitaciones y dificultades propias de la naturaleza humana; en su vida sacerdotal con una total fidelidad al Dogma de la Doctrina de la Fe Católica y en su vida de víctima. Esa victimación trata de vivirla desde el laicado, pero cuando la realiza y la vive en plenitud es en el ejercicio de su sacerdocio. Para comprender integralmente la figura de Manuel Aparici, tenemos que ver estas tres facetas de su vida que se implican mutuamente. Resaltaremos también su formación académica; en su vida y en sus escritos se proyecta la fidelidad al Magisterio Eclesiástico.

 

«Hay que creer con fe divina y católica todo lo que se contiene en la Palabra de Dios escrita o transmitida y es propuesta por la Iglesia, bien en definición solemne, bien por el magisterio ordinario y universal, como de fe por estar revelado por Dio»  (Constitución Dei Filius, del Concilio Vaticano I).

 

También la afirmación del Concilio Vaticano II, respecto a la doctrina cristiana, es un aspecto importante que encontramos en las distintas fases de sus escritos:

 

«Las disciplinas teológicas han de enseñarse, a la luz de la fe, bajo la dirección del Magisterio de la Iglesia, de tal forma que los alumnos reciban con toda exactitud de la divina revelación la doctrina católica, ahonden en ella, la conviertan en alimento de su propia vida espiritual y puedan anunciarla, exponerla y defenderla en el ministerio sacerdotal».

 

En el campo de la Moral, Manuel Aparici Navarro es un hombre excepcional, un hombre de Dios que en las diferentes etapas de su vida va demostrando el amor de Dios en su vida; en el seguimiento a Jesucristo expresado en la necesidad de responder a su amor teniendo los mismos sentimientos de Cristo, identificándose con el crucificado para vivir concrucificado con Él; y una entrega total en el deseo de calmar la Sed de Cristo, sintiéndose sacerdote, evangelizador para ayudar a otros a conocerle y entregarse a Él.

 

He aquí la figura de un gran Siervo de Dios, digno de imitarse en todas sus virtudes, especialmente en estos tiempos en que la Iglesia a las puertas del Tercer Milenio nos pide por medio de Su Santidad Juan Pablo II ser constructores de la Civilización del Amor, en el compromiso de una Nueva Evangelización: nueva en su ardor, nueva en sus métodos y nueva en su expresión.




 

 


Publicado por verdenaranja @ 0:01  | Ecumenismo
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