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LA ADORACION
NOCTURNA ESPAÑOLA (y II)
PEDRO García Mendoza
CONSEJO NACIONAL DE ADORACIÓN NOCTURNA ESPAÑOLA
Terminaba la primera parta de este artículo con ocasión del Centenario de la Adoración Nocturna en la Diócesis Nivariense, recordando que ser adorador nocturno es disfrutar, especialmente, del regalo infinito de la presencia real de Jesús en el Santísimo Sacramento. Es con-versar personalmente con El, en su domicilio terrestre, durante el silencio de la noche, como Nicomdemo. Es sentir la alegría de hospedarle en nuestra propia casa. Es, en definitiva, comprometerse activamente con Jesús para realizar entre los hombres su mandamiento de amor y construir el Reino de Dios en la tierra.
La identidad del adorador se define por lo que cree, por lo que practica y por los compromisos que acepta en el quehacer eclesial.
"Dichosos los siervos que el Señor al venir encuentre despiertos; yo os aseguro que se ceñirá, los hará ponerse a la mesa y yendo de uno a otro, les servirá. Y si viene en la segunda vigilia o en la tercera, y los encuentra así, dichosos ellos." (Le. 12, 37-38)
En la primera visita que S.S. Juan Pablo II, de feliz memoria, realizó a España, en 1982, presidió en la primera noche de su estancia en nuestro país, una Vigilia de
Adoración Nocturna, y en su alocución a los adorado-res de España, dijo, entre otras cosas:
"La Iglesia y el mundo tienen una gran necesidad del culto eucarístico. Jesús nos espera en este Sacramento de Amor. No escatimemos tiempo para ir a encontrarlo en la adoración, en la contemplación llena de fe y abierta a reparar las graves faltas y delitos del mundo. ¡No cese nunca nuestra adoración!"
Y cuando, al año siguiente, devolvimos la visita de Su Santidad, celebrando una Vigilia en la Basílica de San Pedro, en Roma, nos dijo:
"La adoración es un quehacer ineludible de la Iglesia. Vosotros, adorando a Jesús Sacramentado, cumplís en las Iglesias locales el encargo que el Apóstol nos hizo de orar sin interrupción (1 Tes 5, 17), imitando al Maestro que frecuente-mente pasaba la, noche en oración. (Le. 6, 12)."
"La Iglesia necesita de hombres y mujeres como vosotros, convencidos del valor insustituible de la oración y consecuentes con la obligación de todo hombre de dar gloria a Dios, como premisa indispensable de cualquier acción que quiera ser beneficiosa para los demás."
En la actualidad, en España, la Adoración Nocturna está presente en todas las Diócesis de nuestra nación, y hay en torno a cincuenta y dos mil adoradores nocturnos, entre activos y honorarios, repartidos en un total de cerca de ochocientas Secciones, y formando un total de más de mil novecientos Turnos.

