Jueves, 14 de agosto de 2008

Palabras de bienvenida pronunciadas por el párroco de la Guancha, Sebastián García Martín, en la Diócesis de Tenerife en el Encuentro Diocesano de Juventud celebrado en la parroquia de El Dulce Nombre de Jesús de La Guancha en la Pascua del año 1999 y dedicado a la reflexión sobre "Dios Padre" haciendo hincapié en la oración del Padrenuestro.



Señor Obispo, señor Alcalde de La Guancha, compañeros sacerdotes y queridos jóvenes venidos de las diversas parroquias de nuestra Diócesis.

Permítanme que, como párroco de esta parroquia de El Dulce Nom­bre de Jesús de La Guancha, mis palabras de bienvenida sean las palabras finales del Mensaje del Concilio Vaticano II a los jóvenes: "En el nombre de Cristo os saludamos, os exhortamos y os bendecimos"; y estas otras tomadas del mismo mensaje: "En el nombre de Dios y de su Hijo Jesús, os exhortamos a ensanchar vuestros corazones a las di­mensiones del mundo, a escuchar la llamada de vuestros hermanos y a poner ardorosamente a su servicio vuestras energías".

 

 

"En el nombre de Cristo, en el nombre de Dios, en el nombre de Jesús", creo sean también hoy y aquí, al comenzar los trabajos de este encuentro juvenil, las palabras más adecuadas. Nos encontramos en una parroquia, en la única parroquia de nuestra Diócesis dedicada al Nombre de Jesús, al dulcísimo y santísimo Nombre de Jesús.

 

En estas tierras de los Trigos de Icod el Alto en el término de la Fuente de La Guancha desde 1579 se invo­ca el Nombre de Jesús. Ha sido providencial el que la Delega­ción Diocesana de la Juventud para tratar sobre Dios Padre, sobre la oración que Jesús nos enseñó, como preparación para el jubileo del año 2000, haya elegido el arciprestazgo de Icod del los Vinos y de él se haya fijado en esta parroquia del Nombre de Jesús. Es lógico que ustedes reflexionen sobre el Padre en el nombre de Jesús, puesto que "quien me ve a mí, ve al Padre", "nadie va al Padre sino por mí", "Yo soy el camino, la verdad y la vida", "nadie conoce al Padre sino el Hijo".

 

En el nombre de Jesús: "Todo lo que pidáis al Padre en mi nombre se os concederá". Aún resuenan en nuestros oídos esas palabras pascuales: "Ni oro ni plata tengo. En el nombre de Jesús Nazareno echa a andar".

 

El nombre de Jesús sintetiza los grandes misterios de la Encar­nación y de la Redención y está en el centro del universo como punto de contacto y puente de unión entre Dios Padre y la humanidad. Sólo por medio de Jesús y en nombre de Jesús puede el hombre lle­gar a Dios Padre: "no existe debajo del cielo otro nombre dado a los hombres en el cual hayamos de ser salvos".

 

Hoy esta parroquia de La Guancha les invita a detenerse un momento en ese dulcísimo nombre en el que se halla la gloria de Dios Padre y nuestra salvación. Su experiencia de siglos le hace exclamar con el Breviario Romano "no hay canto más suave, ni sonido más agradable, ni pensamiento más dulce que Jesús Hijo de Dios”.

 

"Es tu nombre aceite derramado", canta la Sagrada Escritura. Con qué hermosas palabras comenta San Bernardo: "El aceite, efectivamente, ilumina, nutre y unge". "El nombre de Jesús predicado, ilumina; meditado, nutre; invocado, unge y suaviza..." "Todo alimento espi­ritual me parece desabrido, si no me lo rocían  con este aceite; insípido, si no me lo condimentan con esta sal".

 

Cuánta actualidad cobran las palabras de San Bernardo para vues­tros trabajos de hoy: "Si escribes, a nada me sabe, si allí no leo a Jesús. Si hablas o disputas, no hallo gusto, si allí no nombras a Jesús".

 

San Agustín confiesa, que en  los años de su apostasía, cuando leía las obras de los autores paganos, que le entusiasmaban, solamente una cosa echaba en ellos de menos: no encontraba el nombre de Jesús que le había enseñado su madre.

 

Comiencen, pues, los trabajos de este día en el nombre de Jesús de Nazaret, el hombre que puso su vida entera al servicio del amor de Dios Padre y al servicio de los demás, el hombre que por fidelidad a ese amor se dejó clavar en cruz. En Jesús de Nazaret, el cru­cificado, el resucitado, Dios Padre ha demostrado definitivamente cuál es su rostro: el rostro de un amor que lo llena todo.

 

Saboreen las dulzuras del nombre de Jesús que son "su padre" y los "hijos de los hombres". Él quiere que sean también las nuestras al enseñarnos la oración del Padrenuestro, compendio de todo el Evangelio como lo define Tertuliano, donde nos hace pedir que Dios sea reconocido y amado como Padre y que los cristianos sepamos vivir como hermanos.

 

Y si ustedes quieren un modelo, una imagen, una presencia viva, amiga y cercana de Dios Padre y de su amor infinito a los hombres, esta parroquia de la Guancha les ofrece a María, el modelo acabado, la madre del amor más hermoso, que se mantuvo siempre abierta a Dios Padre en su respuesta desde la fe: "Hágase en mí según tu palabra"; pero al mismo tiempo abierta a las necesidades de los otros: "No tienen vino". Aquí la honramos bajo la advocación de esa virtud tan cristiana y tan de los jóvenes como es la esperanza: Nuestra Señora y Madre de la Esperanza. Así ha querido el Papa que la contemplemos en vísperas del Tercer Milenio, al exhor­tarnos en su carta apostólica "Tertio millennio adveniente": "Maria será vista como mujer dócil a la voz del Espíritu, mujer del silencio y de la escucha, mujer de la esperanza, que supo acoger como Abrahán la voluntad de Dios".

 

Jóvenes de uno y otro sexo, de La Palma, La Gomera, El Hierro y Tenerife, el Arciprestazgo de lcod de los Vinos y esta parroquia de La Guancha, uniéndose a las palabras del Mensaje del reciente Sínodo de Nuestra Diócesis a los jóvenes, les dice a ustedes: "Les queremos. Ustedes, los jóvenes, son el presente y el futuro de nuestra sociedad y de nuestra Iglesia".


Sebastián García Martín

Párroco


Publicado por verdenaranja @ 0:51  | Pastoral Juvenil
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