Artículo semanal del Padre Fernando Lorente, o.h. publicado en EL DÍA el miércoles 27 de Agosto de 2008 en la sección CRITERIOS bajo el epígrafe “Luz en el Camino”.
LUZ EN EL CAMINO FERNANDO LORENTE, O.H. *
Reflexión veraniega: en la comprensión
EN LAS PÁGINAS del Evangelio se nos recuerda con frecuencia este tema: el tiempo presente, los amigos y los enemigos de Dios viven mezclados, pero un juicio final les separará. Esta idea de elección de los "justos" y de condenación de los "malos" no está de moda en ciertos sectores del pensamiento cristiano. El Evangelio parece ser un alimento demasiado fuerte para las mentalidades que predican el humanitarismo, el cual, por otra parte, se diversifica en ideologías, que se expresan así:
-Es curioso observar que la mayor parte de las ideologías admiten con normalidad los métodos de la violencia y del asesinato para llegar a sus fines.
-Los que se rasgan las vestiduras a propósito de la separación de los justos de los condenados por su libre destino se sienten y recurren de buen grado teórico y práctico a la violencia criminal contra seres humanos, antes de nacer (aborto) y después de nacer (eutanasia). Esta lógica de los humanitarismos, que se proclama tan democrática, es totalmente incoherente.
La lógica del Evangelio, por el contrario, es homogénea y armoniosa, porque es la del amor. El más bello canto dedicado al amor lo contiene este versículo: "Es fuerte el amor como la muerte?" (Cant, 8,6). La muerte de Jesús explica lo que esto quiere decir. Esta muerte nos dice que seremos juzgados sobre el amor, y cuando el amor juzga separa. Por un lado, la más infinita ternura, por el otro, el mayor de los respetos para libertades que se han obstinado en la negativa. Por un lado, los justos, los que han dicho sí al Evangelio, por otro los "malos", los que en plena responsabilidad han dicho y siguen diciendo no a Jesucristo.
Dejando a las comparaciones su valor, es decir, sin forzarlas, podemos pensar que la red de la parábola evangélica que aquí comentamos representa a la Iglesia como la red en el mar que está sumergida en el mundo. Llegará el día de la selección en la orilla. La comparación de la pesca describe el destino de los peces buenos, recogidos para beneficio de los pescadores, y la suerte de los peces malos que se devuelven, muertos, al mar. Para los oyentes, evoca el desenlace normal de un destino logrado o, por el contrario, su fracaso y sus consecuencias. Dichosos aquellos que supieron y saben comprender así: que la Iglesia es la comunidad de salvación.
La Iglesia no se cierra a nadie ni se siente desaparecida por nadie. La historia ha demostrado que el poder de la fe en ella es superior a la fe en todos los poderes de la incredulidad y de la impiedad. Con el poder de su fe en Jesús, la Iglesia sigue sobreviviendo y estará viva en toda su plenitud en todos los tiempos, mientras que sus sucesivos enemigos van muriendo sin conseguir matarla, eliminarla. Esto es reflexionar y saber comprender y vivir en la Iglesia -como miembros fieles suyos- en verano y en todas las estaciones del año de todas las épocas, presentes y futuras.
* Capellán de la clínica S. Juan de Dios

