viernes, 29 de agosto de 2008

Extracto de DOSSIER FIDES “Los `Apóstoles de Jesús´, 40 años del primer Instituto religioso misionero de África” publicado por Agencia Fides el 20 de Agosto de 2008.



Carisma y Misión 

 

En los artículos 5 y 6 de las Constituciones de los Apóstoles de Jesús se lee: “Nuestro primer objetivo es la actividad pastoral misionera, todo esfuerzo por el anuncio de Evangelio para introducir a la Iglesia entre los pueblos y grupos humanos que aún no creen en Cristo y para llevar a la Iglesia a su pleno desarrollo ahí donde ya está situada. El campo privilegiado de nuestra actividad es la totalidad del África, sin excluir ninguna otra parte del mundo”.

 

Los Apóstoles de Jesús son la primera Congregación misionera africana, una realidad eclesial que en sus cuarenta años de vida se ha difundido en tres continentes con gran vivacidad y una particular capacidad de adaptación en culturas diversas a la de su origen.

 

La tarea asignada a cada miembro es el “perseverar en la perfecta caridad mediante el ejercicio de los públicos votos evangélicos de castidad, pobreza y obediencia a la Iglesia, viviendo una vida fraterna en común”  (artículo 3 de las Constituciones). Además “como signo de testimonio de Cristo y adhesión a los valores espirituales, para demostrar el justo orden de valores en todas las actividades terrenas (cf. GS. 72) realizaremos todo esfuerzo por da un ejemplo de oración y de perseverancia en el verdadero espíritu de las bienaventuranzas evangélicas” (n. 4). La misión confiada a sus Apóstoles de continuar su ministerio para que todos “tengan la vida y la tengan en abundancia” (Jn 10, 10) es la misión de la Congregación, para que una nueva civilización de amor, justicia y vida se difunda en la tierra.

 

“Optamos –afirma el ex Superior General, padre Augustine Njuu AJ, entrevistado por Fides- por la primera evangelización y la animación pastoral de los pueblos, para que estos conozcan la verdad que los salvará. Mediante la intercesión de la Beata Virgen María y de los primeros Apóstoles de Jesús, luchamos por proclamar el Evangelio a todos, comenzando en el África oriental para llegar a los extremos confines de la tierra”.

 

Se lee en las Constituciones, en el n. 142: “Nosotros misioneros miramos a Nuestro Señor Jesucristo, el primer Misionero, el Maestro, el Modelo el Auxilio de nuestra obra apostólica. Nuestro programa es su mandado de ir por el mundo entero y llevar la salvación a todos. Nuestra actividad apostólica se resume en las palabras de Jesús: Id, enseñad y bautizad”. Los Apóstoles de Jesús trabajan en plena comunión con el Papa y los Obispos. En el n. 71 el texto prosigue: “Enteramente penetrados por el misterio de la Iglesia, realizamos nuestro apostolado en unión con esta, bajo la dirección de la Jerarquía”. Esto implica cultivar “dependencia filial y obediencia al Santo Padre, Sucesor de San Pedro, sobre el cual Cristo fundó su Iglesia” (n. 71). En todo aquello que se refiere al cuidado de las almas, el ejercicio público del culto divino y las otras actividades apostólicas, los miembros están bajo la autoridad del Obispo. Siguiendo las enseñanzas del Concilio Vaticano II, los misioneros están asociados al cuerpo de los Obispos (cf. LG 28), al clero de la diócesis y en unión con las varias comunidades religiosas.

 

En lo que se refiere a las labores confiadas al Instituto por un Obispo diocesano, cada misión es precedida por una visita al lugar y es previsto un acuerdo escrito entre el Obispo y el Superior General con el consenso de su Consejo. El acuerdo define el tipo de trabajo al que se dedicarán los misioneros, los recursos financieros para su mantenimiento y la duración de la misión  (CJC 681,2). Para la estabilidad y eficacia de las misiones, se establece que el periodo mínimo para el mandato sea de tres años renovables.

 

El apostolado misionero se concretiza en una serie de obras: evangelización; fundación de nuevas parroquias; ayuda a las Iglesias locales para que crezcan y sean capaces de auto mantenerse; organización de retiros y programas de actualización para todos los estados de vida; promoción de las vocaciones al sacerdocio y a la vida religiosa; administración de centros para la especialización de los catequistas y Apóstoles laicos; promoción del diálogo inter religioso y del ecumenismo; difusión de la devoción al Sagrado Corazón de Jesús, al Corazón Inmaculado de María y a San José (se ha construido un santuario en Nairobi para promover estas devociones); cooperación para el desarrollo de los pueblos y para resolver problemas sociales, realizando y administrando proyectos de ayuda para niños pobres y huérfanos.

 

“El carisma de los Apóstoles de Jesús –continúa p. Augustine Njuu AJ- es el de ser buenos pastores, a imitación del Corazón de Jesús, promoviendo la unidad entre las personas de Dios, sirviendo sobre todo a los pobres, predicando con celo el Evangelio y ofreciendo sus cuidados pastorales, viviendo fielmente la vida religiosa misionera. Los Apóstoles –continúa- fundan su carisma bajo el modelo de los Doce Apóstoles, comprometiéndose en la misma misión de gracia y convirtiéndose en amigos de Jesús y siervos del Evangelio, proclamando también a los no Cristianos los tesoros infinitos de Cristo”. Además “dan testimonio del poder de su resurrección mediante una nueva vida totalmente transformada por el Espíritu Santo”.

 

La devoción al Sagrado Corazón de Jesús y al Corazón Inmaculado de María es parte integrante de la espiritualidad de cada miembro. El Instituto es consagrado al Corazón de Jesús, además es dedicado a San José trabajador, a los Apóstoles del Señor y a los Santos Mártires Ugandeses. La vida espiritual de los hermanos abarca la liturgia de las horas, la meditación, el examen de consciencia, las lecturas espirituales y sobre vidas de Santos, el rezo del santo Rosario, la confesión frecuente, el retiro mensual y anual, y la celebración del primer viernes y del primer sábado del mes. Una espiritualidad de comunión sostiene la vida comunitaria (la regla exige que en cada comunidad vivan por lo menos tres miembros, en la medida de lo posible), vivida también como medio para la vida intelectual y espiritual. Los religiosos viven en las casas a ellos asignadas y cada mudanza es explícitamente permitida por el Superior. Los miembros del Instituto llevan un simple talar de color blanco con una franja amarilla a los costados y un crucifijo colgado al cuello.

 

Muchos Obispos africanos han manifestado su estima por los Apóstoles de Jesús y la esperanza que  significa su aporte a la evangelización de África y del mundo. Aprecio que ha llegado en los últimos años también desde organismos de la curia romana. En ocasión de la primera Asamblea especial del Sínodo de los Obispos dedicada al África (celebrada en Roma en 1994), la Secretaría General del Sínodo de los Obispos recordó en los Lineamente que “el Instituto misionero de los Apóstoles de Jesús, primero de su tipo en África, ha sido fundado para proclamar el Evangelio a los no cristianos y dirigir el trabajo pastoral en las áreas que lo necesitan” (se cita también a la rama femenina del Instituto). Además, en el Reporte Anual de 1991, la Congregación para la Evangelización de los Pueblos, entonces guiada por el Cardenal Jozef Tomko, “manifestó en modo especial su aprecio por el generoso aporte que los Apóstoles de Jesús ofrecen a la causa misionera en veinte diócesis africanas”.

        

“Ser una familia religiosa de misioneros africanos –afirma el p. Augustine Njuu a Fides- significa asumir nuevas responsabilidades para el crecimiento de nuestra Iglesia. Cuando vamos al extranjero nuestra relación con las Iglesias europeas o de Norte América está siempre marcada por un mutuo enriquecimiento y una colaboración. En África los desafíos son ciertamente diversos. Luchamos por la unidad, la fraternidad entre los pueblos africanos. La misión en África constituye un desafió a la cerrazón cultural, a las visiones antagonistas entre pueblos hermanos. En Occidente en cambio, no obstante la diversidad cultural, nos sentimos muy a gusto, reunidos por las comunes raíces cristianas. Creo que la misión del futuro verá a África trabajar con las propias fuerzas, pero sería un error ver en esto un proceso de emancipación de las Iglesias occidentales. La misión será siempre un puente entre las culturas y una labor en comunión con todas las Iglesias”.


Publicado por Desconocido @ 23:33  | Misiones
Comentarios (5)  | Enviar
Comentarios
Publicado por leopldocruzr
sábado, 30 de agosto de 2008 | 16:03
Yo como miembro de la iglesia les envio un saludo a todos los apostoles de Jesucristo,gracias a vosotros, que con su fe y deber apostolico, han formado a quien les habla y a tantas familias, que gracias a vosotroa han revivido.
Publicado por leopldocruzr
sábado, 30 de agosto de 2008 | 16:06
La iglesia es una union con Jesus y Maria y el santo padre, como planta motriz y cada uno de los apostoles debe de ser digno representante de la fe cristiana son los que llevan la bandera en el nombre de el.
Publicado por leopldocruzr
sábado, 30 de agosto de 2008 | 16:12
Mis hermanos apostoles, usemos el fuego bajado del cielo, que es el mismo que ardia en la sarza, cuando Abraham ofrecia su hijo como prueba de fe, y es el mismo de la resurreccion de Jesucristo.
Publicado por leopldocruzr
sábado, 30 de agosto de 2008 | 16:16
Con esta herramienta y la preciosisima sangre de Jesus y mucha fe doblegamos cualquier obstaculo que se presente porque asi sea a la distancia mas grande que halla vamos todos unidos porque la iglesia es una.
Publicado por leopldocruzr
sábado, 30 de agosto de 2008 | 16:20
Todos unidos en la fe de Jesucristo formamos un gran ejercito de apostoles en la cabeza visible de su santidad, quien como primera autoridad dirije la iglesia.