jueves, 15 de enero de 2009

Guión Litúrgico para la Eucaristía el día de la Infancia Misionera 2009, que se celebrará el 25 de Enero, publicado en la revista “ILUMINARE”, número 375 – ENERO 2009, recibida en la parroquia con el material para la celebración de la Jornada.

 

25 de Enero de 2009 - Jornada de Infancia Misionera

 

Guión Litúrgico para la Eucaristía

 

La celebración cada año de la Jornada de Infancia Misionera nos ofrece a todos la oportunidad de tomar conciencia del papel que los niños tienen en la sociedad y en la Iglesia. Es verdad que con dema­siada frecuencia los niños, especialmente los más desfavorecidos, sufren las conse­cuencias de un mundo falto de amor; pero esta Jornada abre nuestros corazones a la esperanza: ellos son también misioneros y los protagonistas de un mundo más a semejanza del que quiere Dios.

 

En esta celebración nos unimos a todos los niños del mundo, este año especialmente a los de Asia, y con todos ellos –como dice el lema de la Jornada– "buscamos a Jesús", sa­biendo que, como vemos en el evangelio de hoy, Él nos ha buscado primero y llamado a ser sus discípulos.

 

ACTO PENITENCIAL

 

"Está cerca el reino de Dios; convertíos y creed en el Evangelio" es la llamada que nos dirige hoy Jesús; por ello le invocamos con fe y confianza:

 

Tú, que nos traes el Evangelio del reino de Dios. Señor, ten piedad.

Tú, que nos llamas a ser tus discípulos. Cristo, ten piedad.

Tú, que nos envías para ser tus misioneros. Señor, ten piedad.

 

MONICIÓN A LAS LECTURAS

 

El evangelio de hoy nos muestra el inicio del ministerio público de Jesús. El evangelis­ta San Marcos lo describe con dos hechos: el anuncio del reino de Dios (con el conse­cuente llamamiento a la conversión) y la llamada de los primeros discípulos. De esta ma­nera, anuncio y vivencia del Reino aparecen unidos. Con Jesús, como dice San Pablo en la segunda lectura, la apariencia de este mundo ha terminado, porque Dios mismo se hace presente en él. mostrando los valores auténticos y eternos; de ahí la necesidad de una sin-cera conversión (1ª lectura).

 

Si buscamos sinceramente a Jesús y acogemos su Palabra con fe, Él nos saldrá al en­cuentro como a sus apóstoles, y seremos discípulos y misioneros suyos.

 

SUGERENCIAS PARA LA HOMILÍA

 

  • El lema "Con los niños de Asia... buscamos a Jesús" nos recuerda que debemos es-tar unidos a los niños de todo el mundo, porque tenernos muchas cosas en común, comen­zando por las ilusiones y las ganas de vivir y ser felices. Nos unimos especialmente a los niños de Asia para buscar con ellos a Jesús, conocerle cada día más y ser sus amigos.
     
  • El reino de Dios ya está entre los hombres, porque no es una idea ni un sueño utópi­co, es su presencia, la Palabra de Dios hecha carne. Es una realidad que solo se capta por la fe. La llamada de los primeros discípulos es el modelo de cómo recibir el reino de Dios. Si acogemos a Jesús y nos hacemos sus discípulos, nuestra vida cambia, nos convertimos en colaboradores de Dios para manifestar y construir su Reino.
     
  • Los discípulos de Jesús, antes de unirse a Él, no estaban en una actitud meramente pasiva, sino de búsqueda: "¿Qué buscáis?" (Jn 1,38). Asia es la cuna de las grandes religio­nes del inundo y también la tierra en la que nació, vivió, murió y resucitó Cristo (EAs 1); allí también fundó la Iglesia y esta creció. Asia nos habla del siempre insatisfecho deseo de Dios, de su búsqueda y del encuentro con Él.
     
  • La Jornada de Infancia Misionera nos recuerda el sufrimiento que existe en el mundo entre los más débiles e inocentes, especialmente los niños. Es una toma de conciencia de nuestra responsabilidad, para que, como discípulos de Jesús, podarnos ayudar a transformar nuestros ambientes, nuestra sociedad y nuestro mundo según la voluntad de Dios; para que, como decimos en el Padrenuestro, venga a nosotros su Reino. 

ORACIÓN DE LOS FIELES

 

Oremos al Padre suplicándole con fe: « Venga tu Reino, Señor».

 

Para que el Papa y los obispos ayuden a todos los fieles cristianos a extender el rei­no de Dios en todo el mundo, especialmente entre los pueblos de Asia más necesitados de paz, justicia y desarrollo humano. Oremos.

Para que todos los hombres unan sus esfuerzos para vivir en la paz y el amor que Cristo predicó y que manifestó con su muerte y resurrección. Oremos.

Para que todos los niños del Inundo tengan acceso a los bienes materiales y espiri­tuales que necesitan para su desarrollo personal. Oremos.

Para que los niños de la Infancia Misionera crezcan en ilusión y alegría en su com­promiso misionero.

Oremos.

Para que todos nosotros, como comunidad cristiana, manifestemos con nuestras vidas, nuestro ejemplo y nuestra palabra el reino de Dios.

Oremos.

 

MONICIÓN A LAS OFRENDAS

 

Así como los niños de Asia del cartel de la Jornada caminan al encuentro de Jesús, tam­bién nosotros, en la procesión de las ofrendas, simbolizamos nuestro caminar hacia Él.

Presentamos el pan y el vino, y el dinero que en este día hemos recogido para ayudar a los niños del mundo a través de la Obra Pontificia de Infancia Misionera. Son el signo de que a todos los seres humanos nos une el deseo de buscar a Jesús y de encontrarle en la celebración eucarística y en el compartir fraterno.

 

Juan Martínez Sáez, fmvd. Colaborador de las OMP


Publicado por Desconocido @ 22:22  | Liturgia
Comentarios (0)  | Enviar
Comentarios