miércoles, 08 de abril de 2009

Adoración ante el Santísimo Sacramento en la noche del Jueves Santo que se celebrará comunitariamente en la Iglesia de La Guancha siguiendo las indicaciones de "HORA SANTA", publicada en Cuaderno de Caritas "LA ESPESURA DEL AMOR, DIOS" CUARESMA Y PASCUA 2009.


INTRODUCCIÓN

Queremos acompañar a Jesús a lo largo de esta noche. Una hora, pero no de reloj, el tiempo como tal no importa tanto, sino el espíritu y la inten­sidad.

Decimos hora santa. ¡Ojalá lo sea! Santa, porque encaja dentro de una no­che santa, de una semana santa. Santa, porque queremos estar más cerca de Jesús, fuente de toda santidad. Santa, porque nos abrimos a la presencia del Espíritu Santo. Que Él venga en ayuda de nuestra flaqueza y nos enseñe a orar.

Acompañar a Jesús es poco. Mejor es unirse a él, compartir sus sentimientos, poner nuestro corazón junto al suyo. Esto exige silencio interior y vacia­miento espiritual.

— Ven, Espíritu Santo.

Llénanos de tu luz y de tu amor.

ORACIÓN

Señor, Dios nuestro, Jesucristo, tu Hijo, al derramar su sangre por noso­tros, se adentró en su misterio pascual; recuerda, pues, que tu ternura y tu mi­sericordia son eternas, santifica a tus hijos y protégelos siempre (Celebración de la Pasión).

Sangre derramada

Ya en la última Cena Jesús se adentró, anticipándolo, en el misterio pas­cual; ya nos ofreció su cuerpo roto y su sangre derramada. Valoremos esta entrega eucarística del Señor. Es misterio de amor hasta el fin. No sólo rompe su cuerpo, sino que nos lo da a comer. No sólo derrama su sangre, sino que nos la da a beber. Comer el cuerpo y beber la sangre es la mayor compenetración que se puede dar con una persona, una comu­nión vital.

Alma de Cristo, santifícame...

  • En Getsemaní Lucas nos habla de un sudor de sangre. Fue motivado por la angustia en la que estaba sumido. Se diría que era el alma lo que suda­ba, sangre de las venas del alma.

Junto a Jesús se hizo presente un ángel. Que esta noche estemos tam­bién nosotros junto a Jesús, como ángeles de amistad, de consuelo.

  • Tu ternura y tu misericordia son eternas.

No queremos fijarnos solamente en los aspectos dolorosos de la Pasión, fijémonos mas bien en los aspectos amorosos. Dios nos hace saber que su ternura y su misericordia son eternas.

-      Tu misericordia, Señor, es lo más fuerte.

-      Tu misericordia, Señor, sostiene el mundo.

-      Tu misericordia, Señor, es infinitamente más grande que el abismo de nuestras miserias.

-      Tu misericordia, Señor, no tiene límites ni fondo.

-      Tu misericordia, Señor, es nuestra esperanza.

-      Tu misericordia, Señor, es lo que nos salva.

 

CANTO: Salmo a la misericordia del Señor.

 

LECTURAS

Jn 15,1-17

-      Esta palabra nos sirve para repasar y profundizar en la celebración de la tarde.

-      Eco de esta palabra: Vid... Savia... Unión... Sarmientos secos... Purifi­cación... Poda... Frutos... Permanencia... amor extremo... Morir de amor... Amor mutuo... Amistad... Iniciativa divina... Misión...

-      Adaptación eucarística: Por la Eucaristía nos injertamos en Cristo Vid. Pasa a nosotros la savia de su Espíritu, de su amor. Su palabra nos lim­pia y purifica. Celebra con nosotros su mejor amistad y su mayor amor. Nos envía para que demos fruto, para que lo llenemos todo de amor eu­carístico.

Permaneced en mi amor

  • Quédate con nosotros, Señor.
  • No permitas que yo me aparte de ti.
  • Si yo me olvido de ti, me secaría.
  • Sin ti no podemos hacer nada.
  • «¿Cómo pagaré al Señor todo el bien que me ha hecho?».
  • «Levantaré la copa de la salvación» (Sal 115,12-13).
  • «¿Puede una madre olvidarse de su niño?».
  • Pues aunque ella se olvidare, yo no te olvido» (Is 49,15).
  • Señor, tú sabes que te amo.

2. LA ORACIÓN DEL HUERTO

MC 14,32-42

Getsemaní es la noche triste de Jesús, la hora crítica. Una hora que duró una eternidad. Jesús entró en agonía, y su agonía traspasa los siglos.

Getsemaní es noche oscura.

Getsemaní es soledad.

Getsemaní es ceguera e ingratitud de los amigos. Getsemaní es pavor.

Getsemaní es angustia.

Getsemaní es tristeza de muerte.

Getsemaní es sequedad, repetir y repetir las mismas palabras. Getsemaní es súplica desgarrada.

Getsemaní es silencio.

Getsemaní es lucha con Dios, hasta dejarse vencer. Getsemaní es cercanía de algún ángel bueno. Getsemaní es victoria del sí, en total radicalidad.

 

Pero Getsemaní no fue, es, sigue existiendo:

  • En todo aquel que sufre dolores en su cuerpo o angustia en su alma.
  • En la persona que se siente excluida socialmente.
  • En el que está crucificado en la cama o silla de ruedas.
  • En el inmigrante que se juega la vida en la patera.
  • En el que fracasa una vez y otra.
  • En el torturado o injustamente encarcelado.
  • En las víctimas de la crueldad o de accidentes.
  • En el que ha perdido la ilusión y la esperanza.
  • En el que sufre depresión.
  • En el que no encuentra trabajo.
  • En el que lucha agónicamente por liberarse de sus dependencias.
  • En el que vive en la miseria a causa de la injusticia.
  • En el que muere de hambre o enfermedad curable.
  • En la mujer esclavizada y utilizada.
  • En el niño prostituido.
  • En el ser abortado. 

¿QUÉ VES EN LA NOCHE, DINOS CENTINELA?
(Recitar alternando, y meditar.)

  • En la noche más oscura veo a un Mesías por tierra, aplastado por el peso del pavor y la tristeza; veo a un Dios que llora y grita sus rechazos y sus penas.
  • Sus amigos todos duermen y él los busca con urgencia, mendigando algún consuelo, no hay ninguno que esté en vela; y grita de nuevo a su Abba, pero tampoco hay respuesta.
  • «Dos» Dioses están luchando, en campos de amor la guerra, una lucha de oración, vence el amor, la obediencia. El Cristo Dios «derrotado" se viste de realeza.
  • Ya se pueden esperar nuevo cielo y nueva tierra; todo ya pacificado, la Pascua es la sementera; la muerte queda vencida y el Reino de Dios más cerca. 

LA PASIÓN TRINITARIA

El Hijo de Dios se encarnó, padeció, murió, resucitó.

Pero el Padre y el Espíritu no se desentienden de esta historia.

Podemos hablar de Pasión trinitaria, o al menos de Compasión.

Lo que padece el Hijo ¿no lo va a padecer-con-él también el Padre? ¿O es que al Padre le daban ganas de reír cuando veía a su Hijo llorar? ¿O es que el Padre quería que su Hijo padeciera? Y en cuanto al Espíritu no podía hacer otra cosa que envolver al Padre y al Hijo en su compasión y en su consuelo. Cuando Jesús reza o gime o llora, el Espíritu está rezando, gimiendo, llorando con él. Dicho poéticamente: «El brazo de Longinos ha llegado más allá del Corazón de Cristo, ha abierto a Dios, ha pasado hasta el centro mismo de la Trinidad» (P. CLAUDEL).

El Padre nos entregó a su Hijo por amor. No lo entregó para que padeciera y muriera, sino para que amara hasta la pasión y la muerte.

El Hijo se entregó a nosotros por amor. «Me amó y se entregó por mí» (Ga 2,20), «Cristo os amó y se entregó por nosotros como oblación y víctima de suave aroma» (Ef 5,2). La nota vibrante la da siempre el amor.

El Espíritu Santo es el mismo Amor entregado y compartido, es el que está haciendo posible toda entrega, es el que está poniendo en todo la Pasión, el toque de redención y de gracia. Es la sangre de la sangre y el amor de todo amor.

CANTO: Cantemos al amor de los amores.
 

PRECES

Ante el Cristo caído en tierra por la soledad y la angustia pongamos todos los que están sufriendo su propio Getsemaní.

  • Los enfermos, que ya no pueden más.
  • Los ancianos, que no aguantan su soledad.
  • Los niños explotados, que ya no ríen.
  • Los hambrientos, que ven de cerca a la muerte.
  • Las mujeres agredidas, tratadas como objeto.
  • Los inmigrantes y desplazados, con sus miedos y añoranzas.
  • Los encarcelados, con sus alas cortadas.
  • Los que no tienen trabajo, desilusionados.
  • Los que no tienen techo, a la intemperie.
  • Los tristes y desesperados, que viven muriendo.
  • Los drogadictos y demás adictos, atrapados por agujeros negros.
  • Los no queridos, siempre con hambre.
  • Los traicionados y fracasados, que no quieren seguir luchando.
  • Por todos los caídos, que no se levantan.

 

ORACIÓN

Señor Jesús, toca nuestro corazón en la hora difícil, que nadie se sienta solo en la noche triste, que todos encuentren la mano amiga en los momentos de crisis, que tu debilidad nos haga fuertes y tu oscuridad encienda nuestra fe.

NOCHE OSCURA – NOCHE CLARA DE CRISTO

(Recordando a S. Juan de la Cruz.)

En una noche oscura
las luces más queridas se apagaban,
el temor, la amargura,

en mi alma rebosaban,
la soledad tan sólo acompañaba.

En noche caminando,
parecía subir una montaña;
en la noche rezando,
sudor de sangre baria
mi cuerpo, mis vestidos, mis entrañas.
 


Ni suave luz de luna
ni amistosas estrellas en el cielo;
en la noche lobuna
gritaba mis desvelos
y no había respuesta ni consuelo.
 

En la noche sin calma,
y después de tres horas de agonía,
se encendió luz en mi alma
y alguien me respondía,
y a la cima del monte me subía.
 

Una noche de amores,
que alumbró nuevo día tenebroso.
Llegaron los traidores
con su terrible acoso
y subiéronme al monte doloroso.


Publicado por Desconocido @ 16:58
Comentarios (0)  | Enviar
Comentarios