Domingo, 31 de mayo de 2009

Artículo publicado en la revista “Iglesia Nivariense” de la diócesis de Tenerife, número  93, MAYO 2009, en la sección “La Calle Opina”.

 

 

NO HAY MAL QUE POR BIEN NO VENGA

 

EI pasado mes pasé, por segunda vez en mi vida, por una mesa de operaciones y, cuando escribo estas líneas, me ha venido a la mente el refrán que enca­beza mi modesto escrito: no hay mal que por bien no venga. Y es que en mi corta estancia hospitalaria he descubierto un poco más el mundo de la enfermedad y la gran labor que su personal desarrolla, importante para el enfermo y también para su familia.

 

Sin desmerecer la tarea de los médicos, me llamó la atención la del personal auxiliar, para la que, desde mi modesta opinión, se necesita una generosa vocación, que tal vez no hemos valorado en su justa medida.

 

Como bandada de palomas y con especial maestría cambiaban las sabanas, limpiaban aseos, bañaban y curaban a los enfermos, tomaban temperaturas, servían comidas, atendían llamadas... pero especial-mente ponían una nota de alegría, de juventud, de paciencia, de buen atendimiento en medio de una comunidad –los enfermos– que unos más y otros menos estábamos pasando momentos difíciles.

 

Momento importante, al menos para mí, la visita del capellán, reci­bir la Comunión, dialogar con Jesús, sintiéndote confortado, sabiendo, además, que numerosos amigos también estaban rezando para una rápida recuperación, descubriendo y sintiéndote miembros de una comu­nidad eclesial.

 

No faltan situaciones negativas, de familias distanciadas, a quienes tal vez preocupa la herencia, pero abunda más la visita y el cuidado y mimo del enfermo que incluso da lugar a que la unidad familiar renazca.

 

Cuando el dolor llama a tu puerta pienso que muchos de nosotros nos acordamos de ese Dios que acaso hemos tenido abandonado, olvidado y la enfermedad es una buena oportunidad para acercarnos a El. Sin embargo, acaso por respeto humano, por el qué dirán, dejamos pasar esa oportunidad de ponernos a bien con Dios, de recor­dar la parábola del hijo pródigo, de sentir esa paz que se siente al reconciliarte con Dios mediante la Confesión.

 

Por eso me atrevo a afirmar que, efectivamente, no hay mal que por bien no venga siempre, claro está, que estemos atentos, conscientes de que, con la enfermedad, Dios viene a visitarnos.


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Artículo publicado en la  revista “Iglesia Nivariense” de la Diócesis de Tenerife, número 93, MAYO 2009.

¿QUÉ FUE EL SÍNODO DE LA DIÓCESIS?

La gran cita será el 17 de Mayo en La Laguna, pero cómo vivimos aquella primavera eclesial que fue y es el Sínodo. Hagamos un poco de historia. El 15 de Agosto de 1995 fiesta de la Virgen de Candelaria, el Obispo, D. Felipe Fernández, convocó el primer Sínodo Diocesano de su historia. Pero su historia va más allá de los tres años y tres meses de intensos trabajos llevados a cabo en toda la Diócesis.

Así, en la Asamblea Diocesana de 1989 se insinuaba como un paso previo a la convocatoria de un Sínodo Diocesano. Sin embargo, es a lo largo del curso 1994/95, cuando D. Felipe informa explícitamente de su intención de realizar una amplia consulta, a todo el pueblo cris­tiano, sobre la conveniencia o no de cele­brar un Sínodo en nuestra Diócesis. El 28 de mayo de 1995 concluye la consulta que arroja los siguientes datos: * total de respuestas individuales: 8.782; * favorables a la celebración del Sínodo: 7.751; * desfavo­rables: 470.

El Obispo, de acuerdo con el canon 461, pide el parecer del Consejo Presbiteral que, por 18 votos a favor y 5 en contra, apoya la convocatoria de un Sínodo Diocesano. El 14 de septiembre de 1995 se crea la Comisión Antepreparatoria, formada por 40 personas. El segundo trimestre de 1996 se caracteriza por el trabajo de tabulación de las encuestas, aproximadamente 70.000 (30.000 niños, 18.000 menores de 17 años, 14.000 mayores de 18 y unas 8.000 reuni­das en 675 grupos). El 17 de Junio de 1996 se constituye el Consejo de Presidencia y, a principios del mes de julio, el Sr. Obispo decidió los diez temas generales que serían la base de estudio para preparar nuestro primer Sínodo Diocesano.

En octubre de 1996 comienza en toda la Diócesis la segunda etapa del Sínodo. Se constituyen 1.054 grupos en los que par­ticipan casi 13.000 personas. Impresiona pensar que más del 50% de los participantes en los grupos sinodales no pertenecían previamente a ningún grupo eclesial. Este trabajo se prolonga a lo largo de los cursos 96/97 y 97/98, recibiéndose en la Secre­taría General las propuestas; en torno a cuarenta y cinco mil, que son clasificadas y entregadas a las correspondientes mesas de ponencia.

El 31 de mayo de 1998, solemnidad de Pentecostés, fue el día de la solemne apertura del Primer Sínodo Diocesano Nivariense. A partir de ese momento, la Asamblea Sinodal -a lo largo de varios meses- acomete con ilusión ocho intensas sesiones de trabajo, precedidas del corres­pondiente esfuerzo personal que supone el estudio y reflexión de cada Instrumento de Trabajo, el envío de aportaciones a mesas de ponencia, la modificación y realización de propuestas...

 

7 de diciembre. Nos encontramos ya en la sesión de clausura de la Asamblea Sino­dal. En la intervención de los secretarios de los veinte Círculos Menores se reflejó el sentir de los sinodales en el desarrollo de la Asamblea poniéndose de manifiesto que: 1) El Sínodo ha sido un tiempo de gracia, de oración, de trabajo, y de conocer la riqueza de la Diócesis y también sus necesidades. 2) El trabajo ha estado presidido por una actitud de escucha, de tolerancia, de libertad. 3) El enriquecedor intercambio de ideas entre personas de diferentes edades, sexo y funciones dentro de la comunidad eclesial. 4) La adecuada organización y la capacidad de realizar los cambios necesarios para un mejor funcionamiento de la Asamblea. 5) Se subraya que faltó tiempo para debatir más ampliamente algunos temas. 6) Necesidad de llevar lo tratado a la práctica en todos los rincones de la Diócesis.

 

El resultado ha sido la elaboración de más de 800 propuestas que la Asam­blea Sinodal presenta al Obispo para que, hecho el oportuno discernimiento, como único legislador del Sínodo Diocesano, sus­cribiera y promulgara las Constituciones Sinodales del Primer Sínodo Diocesano Nivariense.

 

 


ZENIT publica las palabras que pronunció Benedicto XVI el domingo, 31 de Mayo de 2009, de Pentecostés antes y después de rezar la oración mariana del Regina Caeli.

 

Queridos hermanos y hermanas:

La Iglesia esparcida por todo el mundo revive hoy, solemnidad de Pentecostés, el misterio de su propio nacimiento, del propio "bautismo" en el Espíritu Santo (Cf. Hechos 1, 5), acaecido en Jerusalén, cincuenta días después de la Pascua, precisamente en la fiesta judía de Pentecostés. Jesús, resucitado, había dicho a los apóstoles: "permaneced en la ciudad hasta que seáis revestidos de poder desde lo alto" (Lucas 24, 49). Esto sucedió de manera sensible en el Cenáculo, mientras todos estaban reunidos en oración con María, Virgen Madre. Como podemos leer en los Hechos de los Apóstoles, de repente, aquel lugar quedó invadido por un viento impetuoso, y lenguas como de fuego se posaron sobre cada uno de los presentes. Los apóstoles salieron entonces y comenzaron a proclamar en varios idiomas que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios, muerto y resucitado (Cf. Hechos 2, 1-4). El Espíritu Santo, que con el Padre y el Hijo creó el universo, que guió la historia del pueblo de Israel y habló por medio de los profetas, que en la plenitud de los tiempos cooperó en nuestra redención, en Pentecostés bajó sobre la Iglesia naciente y la hizo misionera, enviándola a anunciar a todos los pueblos la victoria del amor divino sobre el pecado y sobre la muerte.

El Espíritu Santo es el alma de la Iglesia. ¿Sin Él a qué quedaría reducida? Sería ciertamente un gran movimiento histórico, una compleja y sólida institución social, quizá una especie de agencia humanitaria. Y, en realidad, así la consideran quienes la ven fuera de una perspectiva de fe. Sin embargo, en su verdadera naturaleza y también en su más auténtica presencia histórica, la Iglesia es incesantemente modelada y guiada por el Espíritu de su Señor. Es un cuerpo vivo, cuya vitalidad es precisamente fruto del invisible Espíritu divino.


Queridos amigos: este año, la solemnidad de Pentecostés cae en el último día del mes de mayo, en el que habitualmente se celebra la hermosa fiesta mariana de la Visitación. Este hecho nos invita a dejarnos inspirar y como instruir por la Virgen María, quien fue protagonista de ambos acontecimientos. En Nazaret, recibió el anuncio de su singular maternidad e inmediatamente después de haber concebido a Jesús por obra del Espíritu Santo, el mismo Espíritu de amor la llevó a acudir en ayuda de su anciana pariente Isabel, quien había llegado al sexto mes de un embarazo, que también fue prodigioso. La joven María, que lleva en su seno a Jesús y sin pensar en sí misma sale en ayuda del prójimo, es una imagen estupenda de la Iglesia en la perenne juventud del Espíritu, de la Iglesia misionera del Verbo encarnado, llamada a llevarlo al mundo y a testimoniarlo especialmente en el servicio de la caridad. Invoquemos, por tanto, la intercesión de María Santísima para que alcance para la Iglesia de nuestro tiempo la gracia de ser reforzada por el Espíritu Santo. Que de manera particular sientan la presencia confortante del Paráclito las comunidades eclesiales que sufren persecución en el nombre de Cristo, para que participando en sus sufrimientos, reciban en abundancia el Espíritu de la gloria (Cf. 1 Pedro 4, 13-14).


[Tras rezar el Regina Caeli, el Papa saludó a los peregrinos. En italiano, dijo:]

En estos días, los jóvenes de los Abruzos se están reuniendo en gran número alrededor de la Cruz de la Jornada Mundial de la Juventud, llevada en peregrinación en su región por un grupo de voluntarios enviados por el Centro Internacional Juvenil San Lorenzo de Roma. En comunión con los jóvenes de esa tierra duramente golpeada por el terremoto, pedimos a Cristo muerto y resucitado que infunda sobre ellos su Espíritu de consuelo y de esperanza. Extiendo mi saludo a todos los jóvenes italianos que hoy, en las respectivas diócesis, se reúnen para concluir con sus obispos el trienio del Ágora. Recuerdo con alegría los inolvidables acontecimientos que han marcado estos tres años: el encuentro, en Loreto, septiembre de 2007, y la Jornada de Sydney en julio pasado. Queridos jóvenes italianos, con la fuerza del Espíritu Santo, ¡sed testigos del Señor resucitado".


[En español, dijo:]

Saludo con afecto a los fieles de lengua española, en particular a los peregrinos de la Acción Católica de Jóvenes, de Córdoba. En el evangelio de las vísperas de esta solemnidad de Pentecostés, Jesús nos hacía esta invitación: "El que tenga sed, que venga a mí; el que cree en mí que beba" (Jn 7, 37). Acudamos a la fuente de su Corazón, de donde mana el torrente de agua viva: el Espíritu Santo Paráclito. Invoquemos la intercesión de la Virgen María, para que brille sobre nosotros el esplendor de la gloria de Dios, que es el Espíritu, y nos veamos fortalecidos los que hemos sido regenerados por la gracia del Bautismo. ¡Feliz Domingo!

[Traducción del original italiano realizada por Jesús Colina

© Copyright 2009 - Libreria Editrice Vaticana]


Publicado por verdenaranja @ 22:39  | Habla el Papa
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Comentario a las lecturas de la solemnidad de Pentecostés – B publicado en el Diario de Avisos el domingo 31 de Mayo de 2009 bajo el epígrafe “el domingo, fiesta de los cristianos”.

Ni decir Jesús

DANIEL PADILLA

Muchas veces hemos oído decir que el Espíritu Santo es el "alma" de ese cuerpo de Cristo que es la Igle­s'a. Un cuerpo, por muy perfectamente que esté constituido, por mucha que sea la per­fección de sus miembros, si carece de un principio vital que los una, de nada vale.

Hoy se conocen exhaustivamente todos los componentes químicos del cuerpo hu­mano. Pero, a pesar de ese conocimiento, ningún científico puede unir todos esos elementos en su laboratorio, dotándoles de vida. Haría falta para ello ese principio que llamamos "alma".

Así pasaba con todo aquel organismo que había ido preparando Jesús. Todos los redimidos eran ya los miembros de ese gran cuerpo. Los apóstoles venían a ser sus grandes arterias. Pedro era la cabeza. Pero todos esos elementos quedaban inconexos sin la presencia del "alma". El Espíritu es el alma de la Iglesia. Jesús lo preparó todo: "Yo rogaré al Padre y él les dará un conso­lador y abogado para que esté con ustedes eternamente; morará dentro de ustedes". Y todavía más: "Cuando venga el Espíritu de la verdad, les enseñará la verdad plena".

Así sucedió. Con la llegada del Espíri­tu, tanto los apóstoles, como nosotros, cre­cieron -crecemos- en una doble dirección: la del propio "yo" y la de nuestra proyec­ción dentro de la Iglesia. Nuestro propio "yo". Efectivamente, gracias al Espíritu, voy conociendo y desarrollando mi propia vocación. Me doy cuenta de que soy una criatura tan estimable, que merezco todas las atenciones de Dios: "Si alguno me ama, mi padre le amará; y vendremos a él y for­maremos una morada en Él". El Espíritu me transformará interiormente haciéndo­me crecer con eficacia. Y, al revés, "ningu­no de nosotros es capaz de decir Jesús, sin la ayuda del Espíritu". Así de necesario es este Espíritu en mi vida.

Nuestra dimensión comunitaria. Muy pronto empezó Pablo a explicar la bella pluralidad que el Espíritu realizaría en la Iglesia: "A unos da el hablar con sabiduría, a otros con inteligencia. Uno tiene el don de la fe, otro el de curar, otro el de profeti­zar, otro el de hacer milagros". Y, como un prólogo a esta descripción, había dicho: "Hay diversidad de dones, diversidad de funciones, pero un mismo Dios que obra en todos". Y para que nadie se quedara en una mera recepción individualista del Espíritu, añadió: "En cada uno se mani­fiesta el Espíritu para el bien común".

Suelen andar remisos muchos cristia­nos a la hora de sentirse miembros activos y decididos en las tareas del Reino. Alegan la falta de preparación o la insignificancia de sus cualidades personales. De este mo­do prefieren permanecer en una discreta pasividad, respetuosa y obediencial, admi­rando las cualidades sobresalientes de otros. Y, sin embargo, es el Espíritu el que, dentro de cada uno, está deseando poten­ciar nuestras posibilidades, grandes o men­guadas, "para bien de la comunidad".

Nos conviene pensar eso. Si nosotros no realizamos aquello que se nos confió, nadie lo hará. Quizá realicen otra cosa, acaso mejor. Pero distinta de la que de mí se esperaba. ¿Recuerdan los versos de León Felipe?: "Nadie fue ayer -ni va hoy, ni irá mañana hacia Dios- por este mismo camino que yo voy".


Publicado por verdenaranja @ 9:41  | Espiritualidad
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S?bado, 30 de mayo de 2009

Conferencia que pronunció el arzobispo Claudio Maria Celli, presidente del Pontificio Consejo de las Comunicaciones Sociales en la Universidad Pontificia de Salamanca, el 22 de mayo de 2009.

 


El compromiso de la Iglesia en la promoción de Facultades universitarias de inspiración cristiana responde a una exigencia nueva y antigua a la vez.. Exigencia antigua: la de formar las conciencias, para que la creatividad individual pueda empaparse del espíritu cristiano al contribuir a la creación compartida en los laboratorios del saber y la cultura. Y a una exigencia nueva, a la que el Santo Padre Benedicto XVI llama "emergencia educativa", confirmada por los fracasos que no pocas veces afrontamos en los esfuerzos por formar personas integradas, capaces de colaborar con los demás y dar un sentido a la propia vida. (Cf. Benedicto XVI, Carta a la diócesis y a la ciudad de Roma sobre la tarea urgente de la educación, 21 enero 2008).


¿Cuáles son las esperanzas que la Iglesia católica deposita, considerando esta exigencia, en las Escuelas y Facultades de comunicación? Éstas habrían de ser, al igual que las demás Facultades de inspiración católica, sobre todo "lugares en los cuales encontrar a Dios vivo, que revela en Jesucristo la forma transformadora de su amor y de su verdad" (Benedicto XVI, Discurso a la "Catholic University of America", Washington, 17 abril 2008). Como sucede con todas las instituciones educativas marcadas por el espíritu cristiano, su identidad no es "simplemente una cuestión de número de estudiantes católicos". Es una cuestión de convicción que no depende de las estadísticas, y obviamente, tampoco puede ser medida por la "ortodoxia naturalmente contenida" (ibid.). Como todas las demás Escuelas o Facultades católicas, éstas desean promover una lectura de la historia y de las sensibilidades contemporáneas que garantice un anuncio más eficaz de la propuesta cristiana y una articulación cultural más creíble respecto a los valores que lleva consigo.


Pero esto no basta. Las Facultades católicas de comunicación deben prestar una atención particular al desarrollo vertiginoso de las comunicaciones mismas, que exige - con urgencia creciente- un esfuerzo de clarificación sobre su propia identidad y misión. ¿Qué son hoy y hacia donde van las Facultades de comunicación? ¿En qué sentido están llamadas a mantener su fisonomía propia y respecto a las demás Facultades de inspiración cristiana, y respecto al más amplio mundo universitario? ¿Cómo definir los lineamientos de esta fisonomía?


No es posible dar una respuesta exhaustiva a estas preguntas en una intervención como esta. Podemos, sin embargo, interrogarnos sobre las preguntas cruciales y los recursos concretos con que cuentan hoy nuestras Facultades- De ahí extraeremos algunas indicaciones estructurales y de método, que esperamos puedan ser útiles a la reflexión común.


1. Desafíos y recursos: restaurar un lenguaje simbólico, volver a narrar


Para diseñar un nuevo estilo y un nuevo orden de madurez crítica, es necesario tener una clara conciencia del contexto sociocultural de hoy, que experimenta -o más bien que hipotetiza- la ausencia de Dios.

Uno de los mayores desafíos del mundo contemporáneo es una "des-verticalización" en la propuesta de sentido en las micro-culturas que pueblan el tablero planetario. Se desvanece la trascendencia entendida en sentido cristiano, a la vez que disminuye también el interés por las meta-narraciones y por la noción misma de verdad. La "parálisis" operativa que deriva de muchos relativismos contemporáneos produce una especie de "exilio de la realidad" y una huída del régimen normativo que la caracteriza. Nace de aquí la fuerte tendencia des-regulatoria del mundo virtual.


A estos aspectos problemáticos se corresponden sin embargo nuevas oportunidades: con la des-verticalización, surge paradójicamente un continuo deseo de progreso en enlace con otros. Es un ansia de (auto) superación que dirige sus impulsos prometéicos ya no hacia cielos demasiado altos, sino hacia la finitud y la compasión respecto de lo finito. Es la fidelidad a lo limitado, al presente, verdadero polo de atracción postmoderna. A partir de aquí, se llega a la desintegración de las epistemologías y a un concepto líquido de la verdad, que ya no es absoluta. En su lugar surge el cuidado por la "verdad" de lo finito, que debe buscarse en todos los rincones de lo existente, también y sobre todo en los rincones más obscuros y olvidados por las grandes narraciones metafìsicas de la historia. Todo ello en una especie de movilidad trashumante, un concepto dinámico del "habitar" en medio de las cosas. El sentido de lo real se reinterpreta uniendo a él las dinámicas de lo posible, lo virtual, lo imaginativo y lo onírico.


El mundo contemporáneo está siendo insistentemente bombardeado con el mensaje de que "la concepción religiosa de la realidad no forma parte de nuestra cultura", y por ello es más importante que nunca restaurar el sentido religioso simbólico de objetos y eventos en la esfera pública, lo cual es una tarea nada cómoda, pero muy urgente.


Las Facultades eclesiales de comunicación habrían de dar una aportación en este sentido. Mediante una intensa y sinérgica colaboración con las ciencias sociales -un vínculo vital que no debería romperse nunca- habrían de analizar, estimular y avivar la recuperación del sentido religioso en el discurso social. Se requiere una nueva "creatividad cultural" ante la vivencia fragmentada en la que desaparece el sentido del grupo-comunidad (familiar y afectivo) y prevalece el de una individualidad ligada en diversas direcciones. Una experiencia en la que casi ya no existen comunidades homogéneas, sino segmentos sociales con connotaciones distintas (jóvenes, ancianos, trabajadores, etc.). Ante esta dispersión crece el valor del "símbolo" que convoca y aúna las mentes y los corazones de las personas. Así, hemos de repensar nuestra capacidad de comunicar como "narradores" significativos y cualificados respecto al mundo contemporáneo, distraído y con frecuencia indiferente.  Es de vital importancia que las Facultades de comunicación valoricen y enseñen esta capacidad narrativa, ayudando a las generaciones jóvenes a redescubrir la gran capacidad de impacto sociocultural que tienen esas narraciones.


2. Vida académica que armoniza fe y razón


El Papa Benedicto XVI está llevando a cabo una tarea para la que solicita la colaboración de las universidades católicas: la sintonía y mutua ayuda entre fe y razón. La ciencia y la apertura a la trascendencia no son contradictorias. Puede y debe recurrirse la ciencia, en diálogo con una mediación teológica que dé significado a la propia originalidad de la comunicación - la que se alcanza con la luz de la fe y con una mirada a la tradición de la Iglesia, no desde fuera, sino desde dentro de esa misma esfera de interés en que el hombre de hoy se realiza y se auto-interpreta. La clave es la inculturación..


Como expresó en su discurso en Ratisbona (12 de septiembre 2006): "Mientras nos regocijamos en las nuevas posibilidades abiertas a la humanidad, también podemos apreciar los peligros que emergen de estas posibilidades y tenemos que preguntarnos cómo podemos superarlas. Sólo lo lograremos si la razón y la fe avanzan juntas de un modo nuevo, si superamos la limitación impuesta por la razón misma a lo que es empíricamente verificable, y si una vez más generamos nuevos horizontes. En este sentido la teología pertenece correctamente a la universidad y está dentro del amplio diálogo de las ciencias, no sólo como una disciplina histórica y ciencia humana, sino precisamente como teología, como una profundización en la racionalidad de la fe"


Las Facultades católicas, y en especial las de comunicación, deben dar testimonio de que nada de lo humano les es ajeno; que es necesaria una sana interdisciplinariedad, de modo que ejerzan un auténtico diálogo con los agentes de la actualidad contemporánea.  Volvamos a escuchar al Papa Benedicto XVI, esta vez en el Ángelus del 28 de enero 2007: "Urge redescubrir de modo nuevo la racionalidad humana abierta a la luz del Logos divino y a su perfecta revelación, que es Jesucristo, Hijo de Dios hecho hombre. Cuando es auténtica, la fe cristiana no mortifica la libertad y la razón humana; y entonces, ¿por qué la fe y la razón deben tener miedo una de la otra, si encontrándose y dialogando pueden expresarse perfectamente? La fe supone la razón y la perfecciona, y la razón, iluminada por la fe, encuentra la fuerza para elevarse al conocimiento de Dios y de las realidades espirituales. La razón humana no pierde nada abriéndose a los contenidos de la fe; más aún, esos contenidos requieren su adhesión libre y consciente."

Queda claro entonces que el fundamento de este esfuerzo no es únicamente estratégico, sino basado en la estructura misma de la fe y la revelación. Nace de la Encarnación y del carácter "global" de la comunicación de Dios al hombre. La vocación de una comunidad de creyentes (también una comunidad académica) es sobre todo la de contextualizar de modo "global" la propia identidad ejercitando sin miedo la propia función profética, justamente siguiendo el modelo divino. A una revelación global, corresponde una comunicación global: he aquí la raíz teológica de una misión educativa según el Evangelio. ¿Qué tipo de comunicación pueden ofrecer las Facultades de comunicación para ser fieles a esta visión trascendente?


3. El testimonio (martirio) de la coherencia


Una Facultad católica de comunicación habrá de vivir, evidentemente, una comunicación caracterizada por una  credibilidad y que sea relevante para nuestro tiempo. En este sentido, hace exactamente un año, el Congreso de Facultades en Roma urgía a los educadores cristianos y a las instituciones a dar un testimonio de coherencia entre la palabra y la acción, entre lo que se proclama y lo que se vive.


No existe testimonio sin una referencia a la verdad del ser y del hacer. Y este testimonio emerge del amor, de la caridad hacia las personas concretas de hoy. Cierto, la empatía hacia la cultura actual no deberá confundirse con una disolución del mensaje en favor de su presentación o de una mayor "digeribilidad". Como bien solicita el Papa, "es evidente que en el centro de cualquier reflexión seria sobre la finalidad de la comunicación humana deberá haber un compromiso serio con el tema de la verdad. Un comunicador puede intentar informar, educar, entretener, convencer, confortar, pero el valor último de cualquier comunicación reside en su veracidad" (Benedicto XVI, Discurso a los participantes en el Congreso  del PCCS, 23 mayo 2008). De aquí la exigencia de "alimentar y recompensar la pasión por la verdad y la bondad", sobre todo en referencia a las nuevas generaciones. Respecto a ellas las palabras del Papa se hacen aún más vibrantes: "¡Ayudadlos a dedicarse plenamente a la pasión por la verdad! A la vez, enseñadles que esa pasión por la verdad, aunque puede servirse de un cierto escepticismo metodológico, en particular sobre cuestiones de interés público, no debe ser distorsionada y convertirse en cinismo relativista en que todas las instancias de verdad y de belleza son sistemáticamente rechazadas o ignoradas." (Ibid.).


Las Facultades han de ser espacios donde la comunicación sea fluida, respetuosa, abierta, dialogante. En un clima de libertad responsable, los alumnos recibirán casi por "ósmosis" las claves que les permitirán ser comunicadores eficaces y constructores de sociedades pacíficas y participativas. Esta es una alta exigencia, quizá haya quien la considere una utopía, pero la tensión constante hacia la coherencia entre palabras y obras no puede más que ser factor de excelencia en la Institución.


Visto de otra forma, ello sería un modo de formar para la opinión pública en la Iglesia (cf. Communio et progressio, n. 55). Participación y verdad no están reñidas con respeto y caridad, con paciencia y comprensión. Hoy vivimos en una sociedad que ha llegado a ser "transparente". Parece desdibujarse la frontera entre lo público y lo privado. Así, los alumnos de nuestras Facultades deben aprender, viviéndolo, un estilo comunicativo que les permita moverse con "respeto, diálogo, amistad" (cf. Benedicto XVI, Mensaje para la Jornada Mundial de las Comunicaciones 2009), y con amor a la verdad, también en el contexto interno de la Iglesia.


Por otra parte, ha terminado definitivamente el tiempo de las comunicaciones unidireccionales e incapaces de valorar al receptor, considerándolo de marginal importancia. El éxito de una comunicación a la altura de nuestro tiempo presta una especial atención a la "connaturalidad" comunicativa entre el emisor, el mensaje y sus posibles receptores que a la vez son emisores: justo según el modelo, también aquí, del Dios que se hizo carne para hablar a toda carne. Es decir: deberá ofrecerse como comunicación "que escucha", proporcionada a las categorías y registros expresivo-receptivos del interlocutor, capaz de comprender y hacerse comprender, de acoger y ser acogida. En función de eso deberá ser capaz de aceptar lo finito como don y como tarea. Enseñará entonces a "habitar" en el mundo, a no huir de él, a releer las huellas de la presencia de Dios en los senderos del tiempo y de la historia, también en los más escondidos y olvidados. Se tratará, en síntesis de una comunicación capaz de encontrar en la humanidad la gramática de la revelación divina, y justamente por esto, capaz de ponerse cada vez más en "religiosa escucha" de la "palabra", del propio ser histórico para comprender cualquier otra comunicación y ponerse en continuidad y sintonía con ella.


4. Una visión antropológica global


Es indispensable recordar que la comunicación, entendida en clave cristiana, tiene la responsabilidad de asumir un enfoque definitiva y genuinamente a medida humana.


En este sentido, la propuesta académica de una Facultad de Comunicación católica, además de la excelencia en la formación técnica y profesional, habrá de ofrecer a los alumnos unas sólidas bases antropológicas, de modo que la ética emerja naturalmente de una visión del hombre en su integridad. La Iglesia es "experta en humanidad". Puede y debe ofrecer a los alumnos elementos para comprender al ser humano en su plenitud como ser libre, inteligente y capaz de amar, social por naturaleza y abierto a la trascendencia. Comprenderse y comprender lo humano les hará entender las dinámicas básicas de la comunicación, y también afrontar en su momento las decisiones éticas propias de su profesión: afrontar las disyuntivas con responsabilidad social, estando atentos a las desigualdades que existen y pueden crecer con la brecha digital, profesionales capaces tener el bien de las personas y de las comunidades como objetivo y criterio de ejercicio en su vida personal.


Esta antropología no teme el diálogo y la comprensión de las nuevas tecnologías y las propuestas de vida social que ellas suscitan. Por ejemplo, en esta era de la "nueva oralidad", reconocida y descrita por Walter Ong y McLuhan, surgen nuevos desafíos comunicativos que exigen incluir, junto a los códigos verbales y auditivos, los de la visualidad y la tactilidad. Ello comporta, una vez más, asumir sin reservas una expresividad humana "global", no circunscrita sólo a los canales modulados por la lógica textual y la racionalidad del discurso. Es un "decir" al que se corresponde una escucha polisensorial, envolvente, y total. Es, en última instancia, un espacio de visibilidad de la palabra encarnada, comunicada al hombre desde la carne misma, la carne del cosmos, la carne de la historia, la carne de la temporalidad y las emociones, y que debe ser reincorporada en toda la riqueza de su espectro difusivo.


Es una vez más esta dinámica sintónica con la encarnación, en mi opinión, la dinámica operativa más fecunda para una inscripción de la acción comunicativa específicamente cristiana en los circuitos de uso mediático en la era global.


5. Hacia una espiritualiad (también "académica") de la comunicación


Dicho todo ello, es natural que sea justamente la antropología la que garantice el paso de un culto de la técnica mediática a una madura espiritualidad de la comunicación. Comprender y amar al ser humano ayuda a dar el lugar adecuado a la tecnología que puede únicamente ampliar, acelerar y aligerar los procesos comunicativos, pero no sustituirlos. Para nosotros está bastante claro: siempre que se usa la tecnología para sustituir al hombre, se daña al hombre, porque se le considera menos "auténtico" frente a sí mismo y más esclavo de sus propias prótesis virtuales.


Las Facultades católicas de comunicación pueden impulsar la maduración de un cierto "filo-humanismo tecnológico". Pueden hacerlo basando el enfoque crítico de los estudios en la vívida apertura a una dimensión espiritualmente acogedora del don de Dios, tenazmente convencida de la inalienabilidad de los valores absolutos de la vida, de la justicia social, de la paz, de la solidaridad y la generosidad.


Educar entonces será el otro nombre de una disponibilidad a la Gracia que se hace anuncio, profecía, misterio. Las comunicaciones - lo decimos con convicción - son parte integrante de ella.

No puedo concluir más que con una palabra de ánimo y de esperanza.


Mi deseo y augurio es que se hagan todos los esfuerzos para mantener una actitud responsable y abierta hacia las novedades de un contexto socio cultural como el de hoy, aún en parte inexplorado, lleno de oportunidades aunque también de ambigüedades. Ello significará para las Facultades católicas de comunicación la urgencia de inculturación y adaptación, a la vez que una llamada a la revisión crítica y cotidiana de la propia originalidad y especificidad. Significará una conversión diaria y un esfuerzo permanente de discernimiento. Que nadie se descorazone ante el camino que queda por recorrer, ni se encierre nunca en una pretendida comprensión exhaustiva de una realidad que aún está en proceso de creación.


Que para todos, educadores y educandos del gran mundo universitario, resuene la invitación programática del Papa Juan Pablo II: "Comunicad el mensaje de esperanza, de gracia y de amor de Cristo, manteniendo siempre viva, en este mundo que pasa, el horizonte eterno del Cielo, horizonte que ningún medio de comunicación podrá alcanzar nunca directamente" (Carta apostólica El rápido desarrollo, 24 enero 2005, n. 14).


Publicado por verdenaranja @ 23:20  | Hablan los obispos
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Artículo que ha escrito monseñor José Ignacio Munilla, obispo de Palencia, en preparación de la solemnidad de Pentecostés, que se celebra el domingo, 31 de Mayo de 2009.

 

          Este mes se despide con la coincidencia de la solemnidad de Pentecostés, con la tradicional fiesta mariana del 31 de mayo. Una buena ocasión para sentirnos cautivados por el modelo de la Virgen María, "Esposa del Espíritu Santo", que ha sido la criatura humana que con mayor docilidad se ha dejado moldear y conducir por el Espíritu de Dios.


            Nuestra fe católica afirma que la tercera persona de la Santísima Trinidad procede del Padre y del Hijo. Con profunda veneración, constatamos además que la presencia y la intercesión de María en el Cenáculo fue providencial para que los Apóstoles recibiesen el don del Espíritu en el primer Pentecostés de la era cristiana. Dios ha querido que el mayor de sus dones, el Espíritu Santo, tenga a María por "madrina", al igual que el resto de las gracias del Cielo.    
       

            El Espíritu Santo, plenitud de la obra de Cristo 


            Para que nos demos cuenta de la importancia del Espíritu Santo en la vida de la Iglesia, nos puede ayudar el reflexionar sobre las palabras de Jesús en el Evangelio de San Juan: "Os conviene que yo me vaya, porque así vendrá a vosotros el Espíritu que viene de mi Padre" (Jn 16, 7). Dicho de otra manera: ¡hemos "salido ganando" con la Ascensión de Jesús a los cielos, porque fue compensada con creces en la venida del Espíritu Santo! En efecto, sin la acción del Espíritu Santo no habríamos podido conocer en profundidad a Jesucristo: "Pero el abogado, el Espíritu Santo, a quien el Padre enviará en mi nombre, hará que recordéis cuanto yo os he enseñado y os lo explicará todo" (Jn 14, 26). 


            Dos errores distintos, pero confluyentes 


            Necesitamos renovar nuestra fe en el Espíritu Santo, precisamente cuando se está extendiendo la absurda creencia de que el "acceso" a la figura de Jesucristo haya podido permanecer vedado hasta el momento presente. Parece que gracias a algunas recientes investigaciones ¡estaríamos en disposición de conocer, por primera vez, el mensaje original de Jesucristo! Esta falsa suposición se está difundiendo en ámbitos y niveles bien distintos:


            En primer lugar, la encontramos muy desarrollada en la abundante literatura y filmografía anticatólica de corte esotérico. Se intenta intoxicar la opinión pública, presentando lo que es mera quimera e invención, bajo un ambiguo formato que emula a la historia novelada. Los guiones de estas producciones son muy similares: la Iglesia Católica habría "secuestrado" al auténtico Jesucristo a lo largo de la historia, hasta que ha llegado este momento en que somos liberados de la ignorancia, gracias al descubrimiento de algún papiro secreto que habría sido ocultado y custodiado a lo largo de los siglos por las órdenes oscurantistas medievales. ¡La cosa sería para tomarla a risa, si no fuera por la desafección sembrada, que lleva incluso a confundir la ficción con la realidad!


            Pero no estamos hablando exclusivamente de un fenómeno extraeclesial. Entre nosotros, también se desarrollan métodos exegéticos que buscan el acceso al "Jesús histórico", que bien parecen dar crédito a la premisa de que la fe en Jesucristo predicada por la Iglesia Católica se haya alejado de la figura originaria. En efecto, determinadas exégesis de los textos evangélicos utilizan exclusivamente el método histórico-crítico, y desprecian o ignoran la exégesis canónica que la Iglesia ha realizado durante veinte siglos bajo la asistencia del Espíritu Santo. Quienes así proceden, parecen olvidarse de que el Magisterio de la Iglesia y los mismos santos, han sido inspirados y sostenidos en todo momento por la acción del Espíritu, para profundizar y predicar el misterio de Cristo.


            Nosotros no dudamos de que la promesa de asistencia del Espíritu se ha visto cumplida con creces, de forma que hoy estamos en disposición de hacer una afirmación que posiblemente pueda sorprender y escandalizar a quienes han asumido los errores de planteamiento a los que nos hemos referido: los católicos del siglo XXI tenemos un conocimiento mucho más profundo y exacto de la figura y del mensaje de Jesucristo que el que tuvieron sus primeros discípulos. Más aún, no nos cabe duda de que los cristianos que vivan dentro de cinco siglos se habrán acercado a Jesucristo y a su Evangelio, todavía más que nosotros.


En pocas palabras: el paso del tiempo no nos ha alejado de Jesucristo, sino todo lo contrario; ya que es el Espíritu Santo quien dirige la historia de la salvación hasta la plena manifestación del Señor en la Parusía. Mientras tanto, el Paráclito, el Espíritu de la Verdad, continúa guiándonos hacia la plena comprensión del misterio de Cristo, nos fortalece con sus dones y nos enriquece con sus carismas.

Nos preparamos para un nuevo Pentecostés, porque Dios desea completar en nosotros la santidad que obró en María. Así lo decía el "Papa bueno", el beato Juan XXIII: "El Espíritu Santo, que formó el cuerpo de Cristo en el seno de María, forma también, une, sana y fortifica a los miembros de Cristo". Por ello, por intercesión de Santa María suplicamos: ¡Ven, Espíritu Santo!


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ZENIT publica el discurso que dirigió Benedicto XVI el viernes, 29 de Mayo de 2009, al recibir las cartas credenciales los embajadores ante la Santa Sede de Mongolia, la India, Benín, Nueva Zelanda, Sudáfrica, Burkina Faso, Namibia, Noruega.

 

Excelencias:

Os recibo esta mañana con alegría con motivo de la presentación de las cartas que os acreditan como embajadores extraordinarios y plenipotenciarios de vuestros países ante la Santa Sede: Mongolia, la India, Benín, Nueva Zelanda, Sudáfrica, Burkina Faso, Namibia, Noruega. Os doy las gracias por haberme transmitido las gentiles palabras de vuestros respectivos jefes de Estado. Os pido que les hagáis llegar mi cordial saludo y mi mejor deseo para sus personas y para la elevada misión al servicio de sus países y pueblos. Me permito saludar gracias a vuestra mediación a todas las autoridades civiles y religiosas de vuestras naciones, así como a vuestros compatriotas. Mis oraciones y mis pensamientos se dirigen en particular a las comunidades católicas presentes en vuestros países. Podéis estar seguros de que desean colaborar fraternalmente en la edificación nacional ofreciendo de la mejor manera su contribución propia basada en el Evangelio.


Señora y señores embajadores, el compromiso al servicio de la paz y la consolidación de las relaciones fraternales entre las naciones constituye el centro de vuestra misión diplomática. Hoy, en la crisis social y económica que experimenta el mundo es urgente tomar de nuevo conciencia de que hay que luchar de manera eficaz para establecer una paz auténtica a favor de la construcción de un mundo más justo y próspero para todos. En efecto, las injusticias, a menudo tan escandalosas entre las naciones o en su seno, al igual que todos los procesos que contribuyen a suscitar divisiones entre los pueblos o a marginarlos, representan atentados contra la paz y crean graves riesgos de conflictos.


Por ello, todos estamos llamados a ofrecer nuestra contribución al bien común y a la paz, cada uno según sus propias responsabilidades. Como he escrito en mi Mensaje para la Jornada Mundial de la Paz, el 1 de enero pasado, "una de las vías maestras para construir la paz es una globalización que tienda a los intereses de la gran familia humana. Sin embargo, para guiar la globalización se necesita una fuerte solidaridad global, tanto entre países ricos y países pobres, como dentro de cada país, aunque sea rico" (n.8). La paz sólo puede construirse tratando firmemente de eliminar la desigualdad engendrada por sistemas injustos para garantizar a todos un nivel de vida que permita una existencia digna y próspera.

Estas desigualdades se han hecho todavía más escandalosas a causa de la crisis financiera y económica actual que se expande a través de diferentes canales en los países de escaso rédito. Me limito a mencionar algunos: el reflujo de las inversiones extranjeras, la caída de la demanda de materias primas y la tendencia a la disminución de la ayuda internacional. A esto, se le añade la regresión en las remesas a las familias de los emigrantes, víctimas de la recesión que también afecta a los países que los acogen. Esta crisis puede transformarse en una catástrofe para los habitantes de los países más frágiles. Quienes ya vivían en la extrema pobreza, son los primeros afectados, pues son los más vulnerables. Esta crisis lleva también a caer en la pobreza a personas que hasta ahora vivían de manera decente, aunque no fueran acomodadas. La pobreza aumenta y tiene consecuencias graves y en ocasiones irreversibles. De este modo, la recesión engendrada por la crisis económica puede convertirse en una amenaza para la existencia misma de innumerables individuos. Los niños son las primeras víctimas inocentes que hay que proteger con prioridad. La crisis económica, al mismo tiempo, tiene otro efecto. La desesperación que provoca lleva a algunas personas a la búsqueda angustiosa de una solución que les permita sobrevivir diariamente. A menudo esta búsqueda se acompaña desgraciadamente de actos de violencia, individuales o colectivos, que pueden desembocar en conflictos internos, corriendo el riesgo de desestabilizar aún más a las sociedades ya debilitadas.


Para afrontar la actual situación de crisis y encontrar una solución, algunos países han decidido no disminuir su ayuda a los países más amenazados, proponiéndose por el contrario aumentarla. Convendría que otros países desarrollados siguieran su ejemplo para que los países necesitados puedan sostener su economía y consolidar las medidas sociales destinadas a proteger a las poblaciones más necesitadas. Hago un llamamiento a una mayor fraternidad y solidaridad y a una generosidad global realmente vivida. Esto requiere que los países desarrollados reencuentren el sentido de la medida y de la sobriedad en la economía y en sus estilos de vida.


Señora y señores embajadores: sabéis que nuevas formas de violencia se han manifestado en estos últimos años y que se basan, por desgracia, en el Nombre de Dios para justificar actos peligrosos. Conociendo la fragilidad del hombre, ¿acaso Dios no le ha revelado estas palabras en el Sinaí: 'No tomarás en falso el nombre del Señor, tu Dios; porque el Señor no dejará sin castigo a quien toma su nombre en falso'"? (Éxodo 20, 7). Esos excesos han llevado en ocasiones a considerar las religiones como una amenaza para las sociedades. Se las ataca y desacredita, afirmando que no son factores de paz. Los responsables religiosos tienen el deber de acompañar a los creyentes y de iluminarlos para que progresen en santidad e interpreten las palabras divinas a la luz de la verdad. Es necesario favorecer el resurgimiento de un mundo en el que las religiones y las sociedades se abran unas a otras, gracias a la apertura que practican en su seno y entre ellas. Así se dará un testimonio auténtico de vida. Así se creará un espacio que favorecerá un diálogo positivo y necesario. Ofreciendo al mundo su propia aportación, la Iglesia católica quiere testimoniar una visión positiva del porvenir de la humanidad. Estoy convencido "de la función insustituible de la religión para la formación de las conciencias y de la contribución que puede ofrecer, junto a otras instancias, a la creación de un consenso ético fundamental en la sociedad" (Discurso en el Elíseo, París, 12 de septiembre de 2008).


Vuestra misión ante la Santa Sede, señora y señores embajadores, acaba de comenzar. Encontraréis en mis colaboradores el apoyo necesario para realizarla adecuadamente. Os presento de nuevo mis mejores deseos para el éxito de vuestra delicada función. ¡Que el Omnipotente os apoye y os acompañe a vosotros mismos, a vuestros seres queridos, a vuestros colaboradores y a vuestros compatriotas! ¡Que Dios os llene de la abundancia de sus bendiciones!

 

[Traducción del original francés realizada por Jesús Colina

© Copyright 2009 - Libreria Editrice Vaticana]


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Mensaje de los Obispos del Estado de México con motivo de las elecciones del domingo 5 de julio de 2009, en que se llevarán a cabo elecciones para Presidentes Municipales y Diputados Locales en el Estado de México.



MENSAJE DE LOS OBISPOS DEL ESTADO DE MÉXICO

CON MOTIVO DE LAS ELECCIONES DEL 5 DE JULIO DE 2009

 

Como ciudadanos y como pastores preocupados por el bien de todos, les saludamos en nombre de Cristo Jesús, nuestra Paz, para ofrecerles nuestra reflexión en torno al proceso electoral que estamos por vivir. Haremos nuestra reflexión a la luz del Evangelio, explicitado en la Doctrina social de la Iglesia.

 

El domingo 5 de julio de 2009, se llevarán a cabo elecciones para Presidentes Municipales y Diputados Locales en el Estado de México, así como Diputados Federales en toda la República Mexicana. De la correcta elección de las futuras autoridades depende el bienestar y el progreso para los ciudadanos que habitamos en el Estado de México.

 

Como pastores preocupados por la buena marcha de la vida social ofrecemos nuestra reflexión a la luz del evangelio y de la doctrina social de la Iglesia, tanto a los candidatos como a los electores.

 

En nuestro mensaje presentamos algunos aspectos relevantes de la situación socio-política en que vivimos (ver), en seguida destacamos la importancia de la democracia, la nobleza de la política, la autoridad política, la importancia del voto, los valores y principios éticos para un político (juzgar) y terminamos señalando algunas pistas de acción (actuar).

 

I. Situación Socio Política.

 

Constatamos en nuestra patria un avance en el desarrollo de los procesos electorales, y en general, en lo que llamamos democracia formal, pero percibimos la necesidad de promover una democracia más participativa, que vaya más allá de las elecciones y genere mayores instancias para la colaboración ciudadana. Una democracia cuyo valor fundamental sea la dignidad del ser humano, de lo contrario fácilmente el sistema democrático se debilita y abre camino a la dictadura, la cual termina traicionando los legítimos anhelos del pueblo[1].

 

Se nota un esfuerzo de los gobiernos, en sus diferentes niveles, por definir y aplicar políticas públicas en los campos de la salud, educación, seguridad alimentaría, previsión social, acceso a la tierra y a la vivienda, promoción eficaz de la economía para la creación de empleos y leyes que favorecen las organizaciones solidarias.

 

Un factor negativo es el enraizamiento y crecimiento de la corrupción en todos los niveles, en la sociedad y en el Estado, esto trae consigo un desencanto por la política y un descrédito de los políticos. La corrupción favorece el crecimiento de la violencia que se manifiesta en robos, asaltos, secuestros, y lo que es más grave en asesinatos que cada día destruyen más vidas humanas y llenan de dolor a las familias y a la sociedad entera. Se ha incrementado el crimen organizado y el narcotráfico que propician la cultura de la muerte y la pérdida de la conciencia social sobre la dignidad humana.

 

A ello se añade el siempre preocupante fenómeno de la violencia intrafamiliar[2], los rostros sufrientes de muchos niños y niñas sometidos a la prostitución infantil, incontables jóvenes que viven bajo el flagelo de las drogas, los ancianos excluidos del sistema productivo y de su familia, la situación en que viven los presos, etc.[3].

 

La crisis económica mundial ha venido a revelar que la codicia y el lucro sin freno y una economía sin referencia ética propician la concentración de poder y de riqueza en manos de pocos, convirtiendo en una tarea titánica el logro de una producción y distribución de la riqueza capaz de dar vida digna a todos los ciudadanos.

 

Quizá por todas estas situaciones muchos ciudadanos abdican de su deber de participar en la vida pública.

 

II. Iluminación.

 

Ante la situación antes descrita queremos manifestarles que Nuestro Señor Jesucristo ha venido a liberarnos de toda esclavitud y de todos los males, por ello les anunciamos a ustedes que la Iglesia continuadora de la obra de Cristo tiene un papel importante en la formación de la conciencia, promoviendo la educación ética para todos los ciudadanos y dirigentes sociales para la vida pública.

 

a). Importancia de la Democracia.

 

La Iglesia “aprecia el sistema de la democracia en la medida que asegura la participación de los ciudadanos en  las opciones políticas y garantiza a los gobernados la posibilidad de elegir y controlar a sus propios gobernantes o bien la de sustituirlos oportunamente de manera pacifica”[4]

 

En realidad el régimen político democrático tiene como fuente original y originante la soberanía del pueblo que reside, precisa y exclusivamente en el pueblo, no en los partidos ni en ninguno de los tres poderes fundamentales, ni menos en los mandatarios o representantes.

 

b). Nobleza de la Política.

 

La política es una de las actividades más nobles en el servicio de los demás ya que expresa de modo concreto el compromiso efectivo por el bien de toda la comunidad.

 

El objetivo de la comunidad política es impulsar el logro de una vida más plena, personal y social de todos y cada uno de los ciudadanos, esto es, procurar el bien común.

 

El bien común es el conjunto condiciones  de la vida social que hacen posible a las asociaciones y cada uno de sus miembros el logro más pleno y más fácil de la propia perfección[5]

 

Las exigencias del bien común derivan de las condiciones sociales de cada época y están estrechamente vinculadas al respeto y a la promoción integral de la persona y de sus derechos fundamentales[6]. Tales exigencia atañen, ante todo al compromiso por la paz, a la correcta organización de los poderes del estado, a un sólido ordenamiento jurídico, a la salvaguarda del ambiente, a la prestación de los servicios esenciales para las personas, algunos de los cuales son al mismo tiempo, derechos del hombre: alimentación, habitación, trabajo, educación y acceso a la cultura, transporte, salud, libre circulación de las informaciones y tutela de la libertad religiosa[7].

 

c). Responsables de la Política.

 

La Iglesia alaba y estima la labor de quienes, al servicio del hombre se consagran al bien de la cosa pública y aceptan el peso de las correspondientes responsabilidades[8].

 

Los presidentes municipales entre otras facultades les compete asumir la representación jurídica del municipio en los casos previstos por la ley, cumplir y hacer cumplir dentro de su competencia las disposiciones contenidas en las leyes federales, estatales y municipales, vigilar la correcta inversión de los fondos públicos, tener bajo su mando los cuerpos de seguridad pública, transito y bomberos municipales, etc.[9]      A los diputados les corresponde la elaboración y aprobación de las leyes que han de regir la vida social y la vigilancia y control del gasto público.

 

Tanto los Presidentes municipales como los Diputados deben ser auténticos representantes del pueblo, atentos a escuchar sus necesidades y a promover el bien común de todos.

 

Su vocación es estar al servicio de los ciudadanos

 

d). La autoridad Política

 

“Toda autoridad viene de Dios” (Rom 3,1), hemos de  reconocer que, si bien el poder de los gobiernos temporales (“el Cesar”) no puede identificarse con el de Dios, la expresión de la voluntad del pueblo es señal de que las autoridades así constituidas legítimamente, merecen respeto y obediencia en todo lo que no contradiga la dignidad humana integral[10].  Jesús rechaza el poder opresivo y despótico de los jefes sobre las naciones (cf. Mc 10, 42) y su pretensión de hacerse llamar benefactores (cf. Lc. 22, 25), pero jamás rechaza directamente las autoridades de su tiempo. En la diatriba sobre el pago del tributo al Cesar (cf. Mc 12, 13-17; Mt 22, 15-22; Lc 20, 20-26), afirma que es necesario dar a Dios lo que es de Dios, condenando implícitamente cualquier intento de divinizar y de absolutizar el poder temporal[11].

 

La oración por los gobernantes, recomendada por san Pablo durante las persecuciones, señala explícitamente lo que debe garantizar la autoridad política, una vida pacífica y tranquila, que transcurra con toda piedad y dignidad (cf. 1Tm 2, 1-2).

 

e). Importancia del voto.

 

Si tan noble es la política y la vocación de los políticos es tan sublime, ¿Porqué entonces nos quejamos de nuestros políticos?, tal vez porque nosotros tenemos la culpa, porque no hemos sabido elegir con responsabilidad a nuestros gobernantes  o lo que es peor  con nuestra indiferencia o abstención en el ejercicio de nuestro voto hemos permitido que lleguen al poder algunas personas que no han sido idóneas, por ello exhortamos y animamos  a todos los ciudadanos para que en las próximas elecciones ejerzan su responsabilidad cívica emitiendo su voto, por las personas más capaces.

 

“El abstencionismo es señal inequívoca de subdesarrollo democrático”. Renunciar al derecho al voto equivale a entregar el país a los criterios a veces no correctos de unos cuantos, por eso, todo ciudadano tiene obligación moral de votar.

 

Para ejercer correctamente este derecho al voto, el ciudadano debe:

 

-          Conocer el ideario de cada partido político.

-          Estar al tanto del programa de gobierno que el candidato se propone realizar.

-          Ver la capacidad y prestigio moral de cada candidato: Su calidad humana, su experiencia en asuntos públicos, su capacidad de liderazgo, su honradez, su vida integra familiar y social, el respeto por los derechos humanos, especialmente la vida, desde su fecundación hasta la muerte natural[12].   Abrigar la confianza razonable de que los elegidos buscarán el interés de todos los ciudadanos, sobre los intereses particulares o de partido.

 

Por disposición constitucional el voto es personal, secreto, consciente y razonado. El buen éxito de las elecciones dependerá de la participación y colaboración responsable de todos.

 

f). ¿Qué decir de la pena de muerte?

 

“Dios no hizo la muerte, ni se recrea en la destrucción de los vivientes todo lo creo para que subsistiera; las criaturas del mundo son saludables” (Sab. 1,13 -14).

 

El ser humano aunque haya fallado, tiene la oportunidad de una auténtica conversión;  más que impulsar la pena de muerte se necesita aplicar las leyes existentes y luchar contra la impunidad de los que han cometido un delito y sobre todo es importante una campaña educativa integral en la que trabajemos juntos: gobierno, sociedad civil, Iglesia y familias para rescatar los valores humanos y cristianos y evitar que los seres más preciados de la creación (hombre-mujer) se deshumanicen.

 

g). Valores y principios éticos para un político.

 

A todos los candidatos que han sido postulados por sus partidos a la presidencia municipal o a alguna diputación, les recordamos que es necesario devolverle a la política su nobleza y al pueblo la credibilidad en sus gobernantes, para ello los exhortamos a ser testigos de los valores y principios éticos democráticos entre los cuales encontramos la verdad, la justicia, el honor, la transparencia.

 

La verdad, que consiste en la coherencia entre lo que se afirma y se vive, crea confianza en los ciudadanos. Gandhi hablaba de la fuerza de la verdad. Las personas no tienen un conocimiento absoluto de la verdad por eso era opuesto a la pena de muerte, ya que el ser humano, todos los seres humanos somos capaces de equivocarnos. También decía que la verdad nos libera del miedo, capacitándonos para una vida digna.

 

La justicia.

Es la primera de las virtudes públicas (Platón). Justicia es darle a cada uno lo suyo; darle a cada uno lo que se merece (Justiniano). Justicia es el nuevo nombre de la paz (Paulo IV). La justicia implica exigir derechos y cumplir deberes. Por ello, la justicia es un cimiento imprescindible para la democracia.

 

El  honor.

Es la cualidad moral que nos lleva al cumplimiento de nuestros deberes, respecto del prójimo y de nosotros mismos. Honorable es el que cumple los compromisos que hace ante el pueblo.

 

Transparencia.

“Es sinceridad, manifiesta en la acción visible”. Es propio de la transparencia rendir cuentas. En la oscuridad se ampara el autoritarismo. Si no se tiene consciencia ética y cumplimiento de los valores el ejercicio del poder puede pervertir a las personas[13].

 

h). Los partidos políticos.

 

Los partidos políticos tienen la tarea de favorecer una amplia participación y  el acceso de todos a las responsabilidades públicas, los partidos están llamados a interpretar las aspiraciones de la sociedad civil orientándolas al bien común[14].

 

III. Sugerencias para la acción

 

Queremos terminar este mensaje sugiriendo algunas acciones orientativas para animar a todos  los ciudadanos en la importancia de las elecciones, su participación y responsabilidad en la vida pública.

 

-  Impulsar una cultura de la democracia que consiste en vivir los valores democráticos (igualdad, dignidad humana, justicia, autoridad, obediencia, libertad, verdad) en nuestras familias y en las Parroquias.

-  En cada comunidad conviene elaborar materiales y organizar talleres, seminarios o cursos inspirados en la Doctrina Social de la Iglesia, especialmente el capítulo 8 del Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia.

- Que todos los fieles laicos traten de participar en la vida política, “los fieles laicos de ningún modo pueden abdicar de la participación en la política; es decir, de la multiforme y variada acción económica, social, legislativa, administrativa y cultural, destinada a promover orgánica e institucionalmente el bien común"[15].

 

Encomendamos a nuestra madre Santísima de Guadalupe nuestra jornada electoral e invitamos a todos a orar por nuestra patria, para que todos los mexicanos colaboremos para hacer de nuestro México una patria justa y fraterna y volvamos a recuperar la paz  y la tranquilidad que hemos perdido. Que Dios los bendiga a todos ustedes.

 

11 de mayo de 2009.

Atentamente sus hermanos en Cristo:

 

 

S. E. Mons. Carlos Aguiar Retes                                  S. E. Mons. Ricardo Guizar Díaz

Arzobispo de Tlalnepantla                                            Arzobispo Emérito de Tlalnepantla

 

S. E. Mons. Francisco Javier Chavolla Ramos             S. E. Mons. Onésimo Cepeda Silva

Obispo de Toluca                                                          Obispo de Ecatepec

 

S. E. Guillermo Ortiz  Mondragón                                S. E. Mons. Constancio Miranda Weckmann

Obispo de Cuautitlán                                                     Obispo de Atlacomulco

 

S. E. Carlos Garfias Merlos                                            S. E. Mons. Luis Artemio Flores Calzada

Obispo de Cd. Nezahualcóyotl                                       Obispo de Valle de Chalco

 

 

S. E.  Mons. Guillermo Francisco Escobar Galicia        S. E. Maximino Martínez Miranda

Obispo de Teotihuacán                                                   Obispo de Cd. Altamirano

 

S. E. Mons. Víctor René Rodríguez Gómez                   S. E. Mons. Francisco Ramírez Navarro

Obispo Auxiliar de Texcoco                                           Obispo Auxiliar de Tlalnepantla

 

 

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 [1] cf. DA 74

 [2] cf. DA76-78

 [3] cf. DA 60-62.65

 [4] CA 46

 [5] GS 26

 [6] CEC 1907

 [7] cf. GS 26, DSI 166

 [8] GS 75

[9] cf. artículos 48-51 de la ley orgánica municipal del Estado de México

 [10] comunicado de la Presidencia del Episcopado con ocasión de las elecciones del domingo 21 de agosto de 1994, No. 1).

 [11] CDSI 379

 [12] cf. Orientación Pastoral de los Obispos elecciones libres y democráticas un reto para el destino de México del 21 de marzo de 1991 No. 3

 [13] cf. Ética para un político en política, economía y trabajo, compromiso del laico hoy, colección 5ª conferencia análisis 2, Secretaria General CELAM, pp.43-52

 [14] CDSI No. 413

 [15] Chirstifideles laici 42


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Carta del obispo de Posadas, monseñor Juan Rubén Martínez, sobre el mensaje del Papa Benedicto XVI para la Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales. (AICA)


Comunicación: “Respeto, diálogo y amistad”

 

Carta de monseñor Juan Rubén Martínez, obispo de Posadas para la Solemnidad de la “Ascensión del Señor"  (24 de mayo de 2009)

 

En este domingo la Iglesia celebra la Jornada mundial de las Comunicaciones Sociales. El texto del Evangelio (Mc. 16,15-20), empieza señalando el mandato evangelizador que el Señor hizo a los Apóstoles: “Vayan por todo el mundo y proclamen la Buena Noticia a toda criatura” (15). En realidad este mandato se sitúa en el centro de la tarea de todo bautizado que es evangelizar y siempre implicará, por lo tanto “comunicar” el Evangelio.


En este sentido evangelizar es comunicar y en este domingo la Iglesia celebra especialmente a la comunicación social. Cada año recibimos un mensaje del Papa sobre las comunicaciones. Este año dicho mensaje del Papa Benedicto XVI, se titula: “Nuevas tecnologías, nuevas relaciones. Promover una cultura de respeto, de diálogo y amistad”. En dicho texto el Papa hace referencia al rápido crecimiento de una cultura digital y les habla a nuestros jóvenes quienes van formando “parte de la llamada generación digital”. El texto dice: “Ante la proximidad de la Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales, me es grato dirigirme a vosotros para exponeros algunas de mis reflexiones sobre el tema elegido este año: Nuevas tecnologías, nuevas relaciones. Promover una cultura de respeto, de diálogo y amistad. En efecto, las nuevas tecnologías digitales están provocando hondas transformaciones en los modelos de comunicación y en las relaciones humanas. Estos cambios resaltan más aún entre los jóvenes que han crecido en estrecho contacto con estas nuevas técnicas de comunicación y que, por tanto, se sienten a gusto en el mundo digital, que resulta sin embargo menos familiar a muchos de nosotros, adultos, que hemos debido empezar a entenderlo y apreciar las oportunidades que ofrece para la comunicación. En el mensaje de este año, pienso particularmente en quienes forman parte de la llamada generación digital. Quisiera compartir con ellos algunas ideas sobre el extraordinario potencial de las nuevas tecnologías, cuando se usan para favorecer la comprensión y la solidaridad humana. Estas tecnologías son un verdadero don para la humanidad y por ello debemos hacer que sus ventajas se pongan al servicio de todos los seres humanos y de todas las comunidades, sobre todo de los más necesitados y vulnerables”.

Evidentemente estamos ante un tema clave que caracteriza este inicio del siglo XXI. Nos impresionamos ante la rápida evolución de la tecnología de las comunicaciones y como se da la comunicación global. El poder económico y político encuentran en las comunicaciones sociales un espacio indispensable para su ejercicio. En si mismo como señala el Santo Padre la evolución tecnológica es un gran bien para nuestro tiempo. Nosotros mismos como Iglesia deberemos potenciar el uso de dicha tecnología de las comunicaciones en la acción evangelizadora de la Iglesia. Lamentablemente como en otras tantas cosas que en sí son un bien, la tecnología de la comunicación y la informática hoy padecen muchas veces el no ser usadas adecuadamente en orden al bien común, sino al mero consumo o para la sola construcción de poder, sin sentido ético.


En su mensaje el Papa hace una referencia directa a aquellos que producen los contenidos: “A quienes se ocupan del sector de la producción y difusión de contenidos de los nuevos medios, han de comprometerse a respetar la dignidad y el valor de la persona humana. Si las nuevas tecnologías deben servir para el bien de los individuos y de la sociedad, quienes las usan deben evitar compartir palabras e imágenes degradantes para el ser humano, y excluir por tanto lo que alimenta el odio y la intolerancia, envilece la belleza y la intimidad de la sexualidad humana, o lo que explota a los débiles e indefensos”.

Finalmente quiero subrayar el saludo y aliento que el Papa le da a los jóvenes para que utilicen estos medios para ser transmisores del bien común y de la evangelización: “A ustedes, jóvenes, que casi espontáneamente se sienten en sintonía con estos nuevos medios de comunicación, les corresponde de manera particular la tarea de evangelizar “este contenido digital”.


En esta jornada de las comunicaciones sociales queremos rezar por este gran desafío que nos ofrece nuestra cultura. Todos, cada uno desde su propio lugar, es responsable de generar una cultura de respeto, de diálogo y amistad. Pedimos especialmente por los trabajadores de la comunicación para que vivan su trabajo, como una responsabilidad que surge de una vocación desafiante, pero maravillosa y una misión clave en este inicio de siglo.


¡Un saludo cercano y hasta el próximo domingo!


Mons. Juan Rubén Martínez, obispo de Posadas


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Viernes, 29 de mayo de 2009

Datos históricos de la sección de la Adoración Nocturna Española de la Concepción de la Orotava publicados en programa de actos con motivo del 75 (1934 – 2009) aniversario de su instalación en dicha parroquia

 

 

Haciendo memoria...

 

Fue el 17 de Febrero de 1934 cuando un grupo de fieles inauguró la Sección de la Adoración Nocturna en la Villa ele La Orotava. Desde los primeros momentos un número considerable de fieles se inscribieron, por lo que se instituyeron dos turnos, uno en la Parroquia de la Concepción y otro en la de San Juan. Siguió el incremento de adoradores, y en el año 1935 se creó un nuevo turno que se denominó San Diego de Alcalá.

 

Fundadores:

 

En el Libro de Registro de Adoradores aparecen dados de alta 100 adoradores en el año 1934. Por estas fechas se organizó también el turno de Tarsicios.

 

Otros datos del Libro de Registro:

 

Año 1979: 47 adoradores.

Año 1982: 77 adoradores y sección de tarsicios.

Año 1986: 58 adoradores y sección de tarsicios.

Año 1991: 36 adoradores y sección de tarsicios.

Año 2001: 16 adoradores y 1 1 4 adoradoras.

Año 2002: 16 adoradores y 83 adoradoras. Pasaron los años y se nota una decadencia con poca asistencia de adoradores. Se reduce a un solo Turno v se celebran las vigilias en las dos parroquias alternativamente. En el año 1963, casi treinta años después se toma la decisión de suspender las vigilias. En los contactos entre adoradores se lamentaba y recordaba con nostalgia la falta de reunión en comunidad de los adoradores, las vigilias.

 

En el mes de Noviembre de 1976 se hace cargo de la Parroquia de la Concepción el presbítero D. Jacinto Barrios Acosta y se le expuso la necesidad de la "reorganización" de tan alta Institución Eucarística, manifestando su alegría y empeño en llevar a efecto tan alto propósito. Se celebra la primera vigilia en la víspera de la Fiesta de la Inmaculada Concepción.

 

El 9 de Julio de 1977 se celebró en la Parroquia de la Concepción la Vigilia de Espigas con el consentimiento del Consejo Diocesano. Presidió la Eucaristía y demás actos el Excmo. y Rvdmo. Sr. Obispo de la Diócesis Dr. Don Luis Franco Cascón, con el templo abarrotado de fieles. Asistieron 144 adoradores de las secciones de La Laguna (15), Tejina (35), Valle Guerra (4), Icod (50) y La Orotava (40). Esta fue la tercera Vigilia de Espigas, pues va se había celebrado en el año 1943 (con motivo de la festividad del Corpus Christi v San Juan Bautista) y en el año 1947 (con motivo del Centenario de las Alfombras de Flores al Santísimo Sacramento).

 

En la Vigilia de la Inmaculada celebrada el 7 de Diciembre de 1977 se reorganizó la Sección Infantil de la Adoración Nocturna "LOS TARSICIOS" apuntándose 30 niños. En esa vigilia juraron bandera y recibieron la insignia 24 niños.

 

En el año 1984, con motivo de la celebración de las Bodas de Oro de la Sección Adoradora Nocturna de la Villa de La Orotava, se forma un nuevo turno de la rama femenina, en la que se inscriben mas de 100 adoradoras que se adhieren a la rama masculina en las vigilias

funcionando como sección adoradora mixta.

 

En el año 2004, de mutuo acuerdo los párrocos de San Juan Bautista y Ntra. Sra. de la Concepción, y por la ventaja que representa para cada parroquia el tener un grupo de adoradores, ya que sus miembros no alteran las otras actividades parroquiales, sino que las potencian al máximo, la Sección Adoradora Nocturna de la Villa de La Orotava se divide en dos TURNOS: SAN JUAN BAUTISTA Y N. S. DE LA CONCEPCIÓN.

 

PRESIDENTES:

 

         1934-1938 Don Bernardo Cólogan y Cullen

         1938-1940 Don Alonso de Ponte Llarena

         1940-1963 Don Juan Caen y Lugo

         1976-1979 Don Anastasio Jerónimo Hernández Jorge

         1979-1980 Don José Méndez Ponte

         1980-1981 Don José Manuel López González

         1981-1982 Don Máximo Hernández García

         1982-1984 Don Anastasio Jerónimo Hernández Jorge

         1 984-1986 Don José Manuel López González

         1986-1990 Don Anastasio Jerónimo 1 lernández Jorge

         1990-1991 Don Francisco Javier Quintero 1ernández

         1991-2002 Don Eutimio Alvarez López

         2002-2004 Doña María Isabel de Zárate Cólogan

 

Recordando:

 

El sábado día 4 de Febrero de 1984 se conmemoró el 50 Aniversario de la Fundación de la Adoración Nocturna en La Orotava con el siguiente programa:

 

A las 20:00 h., Concentración de adoradores. Salutación y bienvenida.

A las 20:45 h., Procesión de banderas desde el exconvento de San Agustín hasta la Parroquia ele la Concepción.

A las 21:00 h., Santa Misa concelebrada y presidida por el Excmo. Sr. Obispo Dr. D. Luis Franco Cascón y Vigilia Extraordinaria.

Temario del Triduo:

Jueves: "El culto a la Eucaristía v a la Virgen en la tradición de la Iglesia". Viernes: "La Eucaristía, Memorial del Sacrificio Redentor de Cristo".

Sábado: "La Eucaristía, centro de toda nuestra vida de Fe, alimento y Viático para el compromiso cristiano en el peregrinaje hacia el Padre".


Programa de Actos


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Con motivo del 75 (1934 – 2009) aniversario de la instalación de la Adoración Nocturna Española en la Parroquia de la Concepción de La Orotava se han organizado diversos actos para su celebración.

 

75 ANIVERSARIO
BODAS DE DIAMANTE
ADORACIÓN NOCTURNA ESPAÑOLA

 

1934 - 2009

 

DOMINGO, 24 DE MAYO DE 2009

 

Sección: La Orotava

Turno: Ntra. Sra. de la Concepción

 

  • A las 4,30 h. de la tarde:

Concentración de adoradores en la entrada del templo. Procesión de banderas.

 

  • A las 5:00 h. de la tarde:

Reunión preparatoria.

Informe sobre: ENCUENTRO ARCIPRESTAL MENSUAL. Rezo del Santo Rosario (Misterios luminosos).

Tema de reflexión: SAN PABLO Y LA EUCARISTÍA.

 

  • A las 5:45 h. de la tarde:

Rezo de Vísperas.

 

  • A las 6:00 h. de la tarde:  

EUCARISTÍA CONCELEBRADA.

EXPOSICIÓN DEL SANTÍSIMO SACRAMENTO.

Oración de presentación de adoradores.

Turno de vela. Procesión con el Santísimo. Bendición y Reserva.

 

A las 7:30 h. de la tarde:

ÁGAPE FRATERNO.

 

Miércoles, 27 de Mayo de 2009, a las 5 de la tarde

TURNO DE TARSICIOS:

 

Preparación para la 1a Comunión y Adoración Eucarística.

Grupo de niños y niñas que van a recibir la Primera Comunión y que tienen como compromiso formarse en la fe cristiana y adorar al Señor, presente en la Eucaristía.

 

Viernes, 5 de Junio de 2009, a las 8 de la noche

TURNO DE JÓVENES:

 

Celebración Penitencial de los confirmados y Vigilia juvenil.

Dar pasos para darle a la Iglesia ese impulso y fuerza que se pide a los jóvenes, con la idea de buscar mayor cohesión, conocerse más y compartir proyectos y esperanzas.

 

Sábado, 18 de Julio de 2009

 

Adoración Nocturna Española:

Celebración Diocesana de la

 

VIGILIA DE ESPIGAS 2009

Parroquia de San Juan Bautista — La Orotava

 

Disposiciones:

Vivir intensamente la Devoción Eucarística.

Invitar a otras personas a adorar.

Asistencia asidua a todas las vigilias.

Relacionarse con los adoradores impedidos.

Ofrecerse a las parroquias para fomentar el culto al Santísimo Sacramento.

 


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Ante la celebración del Día Nacional de Caritas, 14 de Junio,  Solemnidad del Corpus, se reparten en las parroquias unos dípticos con la siguiente información:

 

Cáritas presenta para los próximos dos años la campaña institucional bajo el lema «Una sociedad con valores es una sociedad con futuro». Es una invitación a reflexionar sobre el estilo de vida que se va imponiendo en nuestra sociedad, caracterizado por el individualismo, la insolidaridad, el egoísmo, el consumismo, y las consecuencias muy negativas que está teniendo en la vida de muchos seres humanos. Es un estilo de vida que está provocando pobreza, exclusión, marginación, injusticia, desigualdad..., deshumanización.

 

Desde Cáritas queremos proponer un cambio de estilo de vida que dé lugar a un cambio de sociedad, donde no haya últimos ni excluidos, donde las relaciones que se establecen entre las personas sean más humanizadoras y sanadoras, donde cada uno se sienta responsable del mundo en el que vive. Otro estilo de vivir es posible. Esta es la convicción profunda que tenemos desde la comunidad cristiana.

 

Por ello, para este tiempo de Caridad queremos potenciar el espíritu de participación, construyendo vínculos entre las personas que nos permitan crear un mundo mejor para todos.

 

«Si no quieres formar parte de una sociedad limitada, facilita la participación de todos.»

 

  • Participar es involucrarse personal y comunitariamente de forma activa en todos los ámbitos sociales donde se pueden aportar ideas y acciones, para mejorar y transformar la sociedad; intervenir en todos los espacios susceptibles de crecer en solidaridad y fraternidad.
     
  • Participar también es incluir en ese espacio de participación a quienes habitualmente ignoramos por su realidad de marginación o exclusión, y procurar que también puedan participar de los derechos y de los bienes que son para todos.
     
  • Participar es vivir despierto, consciente de uno mismo y de la realidad en la que vive y, al estilo del buen samaritano, detenerse, escuchar y acoger, y mano con mano, hacer el camino con los otros

 


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Desde Editorial CCs nos remiten carta y novedades para Mayo y Junio.

Estimado Amig@:
Nos es grato enviarte el boletín con nuestras últimas novedades correspondientes a los meses de Mayo y Junio de 2009.

En esta ocasión destacamos todos los materiales que te pueden ser útiles tanto para programar el verano (CAMPAMENTOS, JUEGOS, TEATRO…), como para relajarte después del curso (te recomendamos el libro de Quique: La escuela vista con humor).
Pásate por nuestra web y descubre todos los materiales que podemos ofrecerte para tu programación o formación: www.editorialccs.com

Como en años anteriores, te invitamos a visitarnos también en la FERIA DEL LIBRO DE MADRID, desde hoy 29 de mayo al 14 de junio, en la caseta 244. Todos nuestros libros contarán con un 10% de descuento… si vas a estar por Madrid, ¡ven a conocernos en persona! ¡te esperamos!

Además en nuestra web encontrarás las próximas novedades de las colecciones que más te interesen, selecciones de temas especiales y acceso directo a nuestra tienda electrónica, en la que además ahora
podrás abonar tus compras con PAYPAL ¡más fácil y seguro!

Si tienes cualquier duda o necesitas alguna otra información, ponte en contacto con nosotros.
Gracias por tu atención e interés. Recibe un cordial saludo,

Editorial CCS

cabecera

Colección EDUCAR

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LA ESCUELA VISTA CON HUMOR
Quique NOVEDAD
ISBN: 978-84-9842-3105. Formato: 13,5x21 cm. 164 págs. (9,13 €) 19,50 €
Más de 300 dibujos de humor sobre la escuela y lo que la envuelve: profesores, alumnos, administración, conflictos y maldades varias. Una mirada irónica sobre, los problemas escolares de cada día vistos desde dentro y analizados a través de la madura experiencia del propio autor.

 

 

 

Colección ESCENA Y FIESTA

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 UNA DE MENTIRIJILLAS NOVEDAD
Blanca Poza. ISBN: 978-84-9842-3204. Formato: 12,5x19,5 cm. 1ª Edición. 128 págs. (8,56 €) 8,90 €
Este libro contiene dos obras originales de Blanca Poza, dirigidas a adolescentes, jóvenes y adultos pero aptas para todos los públicos. UNA DE MENTIRIJILLAS, Pieza en un acto. Una comedia de enredos donde las mentiras son las protagonistas.Actores: 9 adultos. QUIEN PIDE EL ÚLTIMO, PIDE MEJOR, Pieza en un acto. Una divertida comedia sobre los deseos. Actores: 10 adultos y 2 niñas.

 

 EL SOMBRERO MÁGICO NOVEDAD
Gemma Ortells. ISBN: 978-84-9842-3181. Formato: 12,5x19,5 cm. 1ª Edición. 98 págs. (6,73 €) 7 €
Dos obras originales de Gemma Ortells. Dirigidas a un público entre 4 y 10 años. Actores y actrices a partir de 8 años. EL SOMBRERO MÁGICO, Comedia en tres actos. Sobre un niño llorón y su abuelo, que intentará ayudarle a ser feliz, aunque no le resulte fácil. Personajes: mínimo entre 7 y 9 y máximo 20. EL BAÚL DE LOS SUEÑOS, Comedia en tres actos. Sobre un mago que reparte sueños a los niños y un duende que los quiere robar. ¿Y si deja escapar todos los sueños? Personajes: mínimo 4 y máximo 10.

  

EL PECADO ORIGINAL NOVEDAD
Belén Camacho. ISBN: 978-84-9842-3198. Formato: 12,5x19,5 cm. 1ª Edición. 80 págs. (6,73 €) 7 €
Este libro contiene 4 adaptaciones escénicas libres de diferentes textos de la biblia. Dirigidas a niños de entre 8 y 12 años. Todas con 10 u 11 personajes y un número variable de secundarios. Divididas en actos breve, cada obra dura aproximadamente entre 25 a 30 minutos. EL PECADO ORIGINAL, EL ARCA DE NOÉ, LA PEDRADA DE CAÍN y EL SECRETO SE SANSÓN.

 

 

Colección CIUDAD DE LAS CIENCIAS

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APRENDIENDO CIENCIAS DE LA NATURALEZA EN LA COCINA
Manuela Caballero Armenta NOVEDAD
ISBN 978-84-9842-2979 Formato: 17x24 cm. 276 Págs. (17,69 €) 18,40 €
Conseguir un aprendizaje significativo y gratificante, despertar el interés y motivar al alumnado, en particular en lo relacionado con la ciencia, son retos constantes para el profesorado que serán más fáciles de lograr con este libro. Cómo acercar las Ciencias de la Naturaleza, en especial la biología, a personas de diferentes edades y procedencias.

 

 

Colección CALISTENIA

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LA INICIACIÓN DEPORTIVA EN PRIMARIA NOVEDAD
235 juegos de aplicación táctica para el aprendizaje de la técnica
Emilio Miraflores, Diego Caballero, Paulino Palacios, Efthalia Tsimkas y Pablo Enrique del Valle
ISBN 978-84-9842-3099 Formato: 15x23 cm. 292 Págs. (16,83 €) 17,50 €
El objetivo primordial de este libro es mostrar al profesional de la EF alternativas en la enseñanza de los deportes convencionales, esperando que los juegos y actividades planteadas sean aplicables y eficaces, sirvan como medio para el aprendizaje del: Baloncesto, Balonmano, Béisbol, Fútbol Sala, Rugby, Hockey, Voleibol y Waterpolo.

 

 

Colección PROYECTO [email protected]

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EN BUSCA DEL TESORO DE UN MUNDO JUSTO NOVEDAD
Talleres de Educación Social en Primaria. Segunda parte
José Real Navarro
ISBN 978-84-9842-29244. Formato: 17x24. 1ª Edición. 220 Págs. (15,87 €) 16,50 €
Cada uno de los siete talleres que componen este segundo libro es un grito contra la injusticia, un grito que queremos que el niño haga suyo y que le salga de lo más profundo de su ser: ¡No a la Pobreza! ¡No a la Indiferencia y a la Insolidaridad! ¡No a las guerras y a la violencia! ¡No a la desigualdad entre hombre y mujer! ¡No al Racismo! ¡No al Consumismo! ¡No a la destrucción de la Naturaleza!

 

 

Colección ANIMACIÓN DE GRUPOS

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JUEGOS QUE UNEN 1 y 2 NOVEDAD
Confianza y franqueza en la fase inicial de un grupo
Klaus W. Vopel
ISBN: 978-84-9842-2801. Formato: 14x20 cm. 1ª Edición. (19,13 €) 19,90 €/c.u.
Muchas posibilidades de cómo poder dar un buen comienzo a grupos de trabajo, aprendizaje y entrenamiento. Los juegos consiguen establecer un clima de grupo motivado para trabajar y ser creativo, gracias a la seguridad emocional que crean. Se dirigen al espíritu y a los sentimientos, de la misma manera que a los sentidos y a la necesidad natural humana de movimiento. Pero sobre todo, estos juegos se definen por contener un elevado “factor de diversión”.

- Volumen I: 119 juegos en cuatro capítulos: La magia de nuestro nombre; Conocerse mutuamente; Juegos que unen; Contar historias.

- Volumen II: 110 juegos en cuatro capítulos: Afirmarse y ser aceptado; Confiar en vez de rivalizar; Crear un clima apto de aprendizaje; Juegos para el hemisferio derecho.

 

 

COMO ANIMAR UN GRUPO
Técnicas grupales 15ª EDICIÓN - Nueva presentaciÓn
Mª José Aguilar Idáñez
ISBN: 978-84-9842-3488 Formato: 14x20 cm. 15ª Edición. 292 págs. (12,02 €) 12,50 €
Guía con las técnicas más útiles y prácticas para tareas de educación, trabajo social y animación sociocultural.

 

 

Colección MATERIALES PARA EDUCADORES

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PERSONAJES DE LA HISTORIA MODERNA Y CONTEMPORANEA NOVEDAD
Materiales complementarios para el segundo ciclo de Secundaria
José Luis Sierra Gómez
ISBN: 978-84-9842-2993. Formato: 17x24 cm. 1ª Edición. 296 págs. (17,31 €)18 €
123 personajes representativos de los momentos históricos tratados en los temas de Historia de Cuarto Curso de Secundaria. La selección comprende un amplio abanico cultural y social: españoles, europeos, asiáticos y americanos, políticos, educadores, literatos, científicos, artistas y defensores de los derechos humanos. Al documento de cada personaje lo acompaña una ficha con diez cuestiones.

 

 

Colección OCIO Y TIEMPO LIBRE

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PEQUEÑOS REDACTORES NOVEDAD
Un campamento para divertirse con la prensa
Rafael Castro, Laura Pinto, Lorena Rodríguez del Valle y Jesús Verdegay
ISBN: 978-84-9842-3075. Formato: 17x24 cm. 1ª Edición. 92 págs. (8,46 €) 8,80 €
La prensa puede acercar a los niños y adolescentes a una nueva realidad y a una forma diferente de entender y analizar el entorno en el que se mueven habitualmente. En la aventura lúdica de este campamento los chicos y chicas se convertirán en pequeños periodistas, capaces de comprender el medio de comunicación escrito y de expresarse ellos mismos con un lenguaje nuevo.

 

 LÍDERES Y MEDIADORES JUVENILES NOVEDAD
Campamento de mejora de las competencias sociales para menores en riesgo social
Miguel Ángel Caballero
ISBN: 978-84-9842-3068. Formato: 17x24 cm. 1ª Edición. (9,52 €)9,90 €
Instrumento de trabajo para animadores, educadores y profesionales socioeducativos. Ayudará a mejorar las relaciones en los grupos y la resolución de conflictos, a desarrollar habilidades sociales, la mediación y las técnicas de autocontrol, a potenciar el liderazgo juvenil. La originalidad de este campamento está en un plan de formación y mejora de las competencias sociales: habilidades sociales, resolución de conflictos, autocontrol emocional y mejora de la autoestima. Esta experiencia se puede realizar en diferentes contextos educativos, desde un centro convencional hasta una asociación juvenil o de vecinos. Ha sido pensado para adolescentes y jóvenes entre 12 y 16 años.

 

 

Colección MAYORES

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LA ANIMACION CON PERSONAS MAYORES
Carolina Elizasu 9ª EDICIÓN - AUMENTADA Y ACTUALIZADA
ISBN: 978-84-9842-3242. 220 págs. (10,10 €) 10,50 €
Este libro trata de la situación actual de la vejez y de lo que deben tener en cuenta los animadores, de los recursos existentes para la animación, de cómo lograr que los mayores sean protagonistas de su propio desarrollo, y de muchas actividades que se pueden desarrollar en los domicilios particulares o en las residencias colectivas.

 

 

Colección EDUCACIÓN, ORIENTACIÓN Y TERAPIA FAMILIAR

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 INTERVENCIÓN PSICOEDUCATIVA CON FAMILIAS
Programa para mejorar la salud de los hijos
Félix Loizaga (coord.) NOVEDAD
ISBN: 978-84-9842-2917. Formato: 13,5x21 cm. 412 págs. (22,12 €) 23 €
Conjunto de técnicas para ayudar a diferentes tipos de familias: biparentales, monoparentales o adoptivas. Originales propuestas para la terapia y la orientación familiar en el siglo XXI, y estrategias para avanzar con algunas dificultades que suelen tener los hijos, por ejemplo el déficit de atención, la hiperactividad, el fracaso escolar o la esquizofrenia.

 

  

Colección MANÁ

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 CAMINOS PARA LA FE NOVEDAD
Líneas básicas sobre itinerarios de educación en la fe
Josep M. Maideu i Puig
ISBN: 978-84-9842-2900. Formato: 13,5x21 cm. 1ª Edición. 100 págs. (9,23 €) 9,60 €
Cada vez más los educadores de la fe tendrán que afrontar la realidad personal de quienes deciden seguir a Jesús. No será suficiente el ritmo que marca un libro o un método de catequesis. Estamos retados a acompañar, a seguir, a animar el ritmo de cada persona. El autor nos presenta, de manera sencilla y sugerente, los elementos básicos para no perdernos en la tarea de hacer caminos de fe con otros, no para otros.

  

 

Colección PÓSTERS CATEQUISTAS

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LA IGLESIA DE JESUS NOVEDAD
Guerrino Pera (dibujos) y Álvaro Ginel (texto)
ISBN: 978-84-9842-3310. Abierto: 48x68 cm - Plegado: 12 págs. de 17x24 cm. (1,44 €) 1,50 €
Jesús, antes de su pasión y muerte, reúne y educa a un grupo de discípulos, formando con ellos una comunidad. Después de su resurrección, le reúne y le encomienda la tarea de seguir la misión que Él había recibido del Padre y les promete la fuerza del Espíritu Santo. Este póster presenta el nacimiento de la Iglesia tal como nos es narrado en el libro de los Hechos de los Apóstoles.

 

 

Colección SHALOM

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transformaos. Mediante la renovación de la mente
Maximiliano Calvo NOVEDAD
ISBN: 978-84-9842-3372. Formato: 12,5x19,5 cm. 1ª Edición. 228 págs. (8,17 €) 8,50 €
El hombre necesita transformarse, lo que según el apóstol Pablo consiste en: Despojarse del hombre viejo que se corrompe siguiendo la seducción de las concupiscencias. Renovar su mente. Revestirse del Hombre Nuevo, creado según Dios, en la justicia y santidad de la verdad (Ef 4,22-24).

 

 

Colección RECURSOS DE PASTORAL

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DÍAS MUNDIALES. Relatos y actividades
Almudena Colorado NOVEDAD
ISBN: 978-84-9842-3006. Formato: 17x24 cm. 112 págs. (8,17 €) 8,50 €
La sociedad de cristiandad rompía la monotonía de los días con la celebración de fiestas de Santos, y se decía: “Para los Santos…”, “En Adviento…”, etc. Hoy ha surgido una manera nueva de dar importancia a determinados días con la celebración de los llamados Días Internacionales, Jornadas mundiales, etc. Creemos que existe una perspectiva educativa y celebrativa religiosa que recogen preocupaciones importantes de la Humanidad. Nada verdaderamente humano es ajeno al Evangelio. El libro parte de la inquietud pastoral vivida en un ambiente colegial y aporta una realización concreta que invita a otras acciones pastorales.


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VATICANO - LAS PALABRAS DE LA DOCTRINA por don Nicola Bux y don Salvatore Vitiello - La verdadera emergencia es la fe


Ciudad del Vaticano (Agencia Fides)- De tanto en tanto, con cadencia “extrañamente” regular, son puestos en imprenta libros más o menos “contra corriente” y/o “escandalosos”. Los primeros, pensados, escritos, publicados y divulgados mayormente al interior de la Iglesia, los segundos, atentamente programados, incluso en los tiempos de las editoriales, por una dirección de poderes externos.
Los últimos, al no conseguir, y no pudiendo conseguir, desenraizar el sentido religioso humano, el cual, es cimentado, es un dato antropológico universal, intenta insinuar, sin mucho preámbulo, actitudes de desconfianza y sospecha con el explícito fin de deslegitimar la Institución a la cual, tal sentido religioso se refiere preponderantemente.

Es una operación fuertemente ideológica, porque tiene como fin el debilitamiento de la institución, incluso económicamente, para debilitar la fuerza de su presencia en el mundo. En el fondo es “el viejo juego napoleónico”, actualizado a las modernas leyes democráticas y a los contemporáneos medios de comunicación y de persuasión no oculta.

Los primeros, al contrario, libros “contra corriente” ab intra, al interno de la Iglesia, proponen con obstinada repetición, cual mantra y como si una afirmación falsa, por ser constantemente repetida, se convirtiese en auténtica, como remedio y panacea de todo mal, una ulterior secularización de la Iglesia, una “adecuación” al mundo, entendido optimísticamente, que, francamente, no se comprende que posible raíz escriturística, teológica e histórica pueda tener.

La alternativa entre iglesia y mundo es radical y constitutiva del nuevo Pueblo de Dios, de aquella etnia “sui generis” de la que hablaba Pablo VI, que nunca se puede reducir al mundo y que cuando es reducida o se auto reduce pierde todo y se vuelve muda, incapaz de anunciar la alternativa del Evangelio.
La verdadera “diferencia cristiana” que amamos llamar “diferencia católica” evidenciando así el valor ecuménico y universal, consiste exactamente en aquel estar “en el mundo sin ser del mundo” de evangélica memoria, manteniendo firme la vigilancia, cándida, como palomas, la consciencia y prudente, como serpientes, la acción.

Ambos intentos editoriales, si bien con medios diferentes, parecieran alimentar aquella secular “normalización” del fenómeno cristiano que el poder, desde los tiempos del Imperio Romano, ha buscado continuamente, sin nunca poder obtenerla. Ambos intentos editoriales reducen, como anhelo los primeros y como acusación los segundos, el cristianismo a un éxito moral o moralístico, quitando, o haciendo quitar, la mirada de la “salvación teocéntrica” que Cristo ha traído al mundo, ganándola para los hombres por el precio de su propia sangres. Salvación que, cuando encuentra la libre adhesión del hombre pecador, genera una creatura nueva, irreducible a cuanto, hasta aquel momento, ha conocido o experimentado.
Teológicamente los primeros e históricamente y socialmente los segundos, ignoran que la verdadera emergencia de nuestro tiempo es la pérdida de la fe. En la Iglesia la pérdida progresiva de la certeza que Jesús de Nazaret, Señor y Cristo, es el único Salvador Universal de la historia (cf. Declaración de la Congregación para la doctrina de la fe “Dominus Iesus”, del 6 de agosto 2000), y en el mundo la progresiva y voluntaria exclusión del valor público de la fe, cual factor unificador y estabilizador de la sociedad y garantía de aquella plataforma de valores compartidos que es la única capaz de asegurar la permanencia de una realidad auténticamente democrática.

Es entonces necesario “resistir” a todos los intentos editoriales con la firme convicción que el verdadero problema, la verdadera emergencia, eclesial y social, es recuperar la fe. Aquella fe simple y firme, nunca intelectualizada, típica del hombre de la calle, que goza de toda nuestra estima, y que no excluye el obrar sobrenatural de Dios en el mundo. Aquella fe que, no obstante todo, tiene siempre la certeza de que el Señor es el Dios de la historia, Este, cuando quiere, “destruye los cedros del Líbano”. (Agencia Fides 28/5/2009; líneas 49, palabras 645)


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Jueves, 28 de mayo de 2009

ZENIT publica la intervención de Benedicto XVI en la audiencia general del miércoles, 27 de Mayo de 2009, celebrada en la plaza de San Pedro del Vaticano, dedicada a presentar la figura de san Teodoro el Estudita.

 

Queridos hermanos y hermanas:

El santo que encontramos hoy, san Teodoro el Estudita, nos lleva a un período desde el punto de vista religioso y político más bien turbulento. San Teodoro nació en el año 759 en una familia noble y piadosa: la madre, Teoctista, y un tío, Platón, abad del monasterio de Sakkudion, en Bitinia, son venerados como santos. Fue precisamente su tío quien le orientó hacia la vida monástica, que él abrazó a la edad de 22 años. Fue ordenado sacerdote por el patriarca Tarasio, pero después rompió la comunión con él por la debilidad que mostró en el caso del matrimonio adúltero del emperador Constatino VI. La consecuencia fue el exilio de Teodoro a Tesalónica, en el año 796. La reconciliación con la autoridad imperial se dio en el año sucesivo bajo la emperadora Irene, cuya benevolencia llevó a Teodoro y Platón a trasferirse al monasterio urbano de Studios, junto a la mayor parte de la comunidad de los monjes de Sakkudion, para evitar las incursiones de los sarracenos. De este modo comenzó la importante "reforma estudita".


La vida personal de Teodoro, sin embargo, siguió siendo muy ajetreada. Con su acostumbrada energía, se convirtió en jefe de la resistencia contra la iconoclasia de León V el Armenio, quien se opuso nuevamente a la existencia de imágenes e iconos en la Iglesia. La procesión de iconos, organizada por los monjes de Studios desencadenó la reacción de la policía. Entre los años 815 y 821, Teodoro fue flagelado, encarcelado y exiliado en varios lugares de Asia Menor. Al final, pudo regresar a Constantinopla, pero no a su monasterio. Entonces se estableció con sus monjes en la otra parte del Bósforo. Murió, según parece, en Prinkipo, el 11 de noviembre del año 826, día en el que le recuerda el calendario bizantino. Teodoro se distinguió en la historia de la Iglesia por ser uno de los grandes reformadores de la vida monástica y también como defensor de las imágenes sagradas durante la segunda fase iconoclasta, junto al patriarca de Constantinopla, san Nicéforo. Teodoro había comprendido que la cuestión de la veneración de los iconos implicaba la verdad misma de la Encarnación. En sus tres libros Antirretikoi (Refutaciones), Teodoro compara las relaciones eternas internas a la Trinidad, en donde la existencia de cada Persona divina no destruye la unidad, con las relaciones entre las dos naturalezas en Cristo, que no ponen en compromiso en Él a la única Persona del Logos. Y argumenta: abolir la veneración del icono de Cristo significaría cancelar su misma obra redentora, pues al asumir la naturaleza humana, la Palabra invisible se ha aparecido en la carne visible humana y de este modo ha santificado a todo el cosmos visible. Los iconos, santificados por la bendición litúrgica y por la las oraciones de los fieles, nos unen con la Persona de Cristo, con sus santos y, a través de ellos, con el Padre celeste, y testimonian la entrada en la realidad divina de nuestro cosmos visible y material.


Teodoro y sus monjes, testigos de valentía en tiempo de las persecuciones iconoclastas, están inseparablemente unidos por la reforma de la vida cenobítica en el mundo bizantino. Su importancia se impone incluso por una circunstancia exterior: el número. Mientras los monasterios de la época no superaban los treinta o cuarenta monjes, por la Vida de Teodoro sabemos que había más de mil monjes estuditas. Teodoro mismo nos informa que en su monasterio había unos trescientos monjes; vemos, por tanto, el entusiasmo de la fe que nació alrededor de este hombre realmente informado y formado por la misma fe. Ahora bien, más que el número se demostró influyente el nuevo espíritu que imprimió el fundador a la vida cenobítica. En sus escrito, insiste en la urgencia de un regreso consciente a la enseñanza de los padres, sobre todo a san Basilio, primer legislador de la vida monástica, y a san Doroteo de Gaza, famoso padre espiritual del desierto palestino. La contribución característica de Teodoro consiste en su insistencia en la necesidad del orden y de la sumisión por parte de los monjes. Durante las persecuciones éstos se habían dispersado, acostumbrándose a vivir cada uno según su propio juicio. Cuando fue posible reconstituir la vida común, era necesario comprometerse a fondo para volver a hacer del monasterio una auténtica comunidad viva, una auténtica familia o, como dice él, un auténtico "Cuerpo de Cristo". En una comunidad así, se realiza concretamente la realidad de la Iglesia en su conjunto.


Otra convicción de fondo de Teodoro es ésta: con respecto a los seglares, los monjes asumen el compromiso de observar los deberes cristianos con mayor rigor e intensidad. Por esto pronuncian una profesión especial, que pertenece a los hagiasmata (consagraciones), y es casi un "nuevo bautismo", del que es símbolo la toma de hábito. Con respecto a los seglares, es característico de los monjes el compromiso de la pobreza, de la castidad y de la obediencia. Dirigiéndose a los monjes, Teodoro habla de manera concreta, en ocasiones casi pintoresca, de la pobreza, pero ésta en el seguimiento de Cristo es desde los inicios un elemento esencial del monaquismo e indica también un camino para todos nosotros. La renuncia a la propiedad privada, la libertad de las cosas materiales, así como la sobriedad y la sencillez, sólo son válidas de forma radical para los monjes, pero el espíritu de esta renuncia es igual para todos. De hecho, no debemos depender de la propiedad material; debemos aprender la renuncia, la sencillez, la austeridad y la sobriedad. De este modo puede crecer una sociedad solidaria y se puede superar el gran problema de la pobreza de este mundo. Por tanto, en este sentido, el signo radical de los monjes pobres indica esencialmente también un camino para todos nosotros. Cuando ilustra las tentaciones contra la castidad, Teodoro no esconde las propias experiencias y demuestra el camino de lucha interior para encontrar el dominio de sí mismo y de este modo el respeto del propio cuerpo y del cuerpo del otro como templo de Dios.


Pero las renuncias principales son para él las que exige la obediencia, pues cada uno de los monjes tiene su manera de vivir y la integración en la gran comunidad de trescientos monjes implica realmente una nueva forma de vida, que él califica como el "martirio de la sumisión". También en esto los monjes dan un ejemplo, pues tras el pecado original la tendencia del hombre consiste en hacer la propia voluntad, el primer principio es la vida del mundo, todo los demás queda sometido a la propia voluntad. Pero de este modo, si cada quien se sigue sólo a sí mismo, el tejido social no puede funcionar. Sólo aprendiendo a integrarse en la libertad común, compartiendo y sometiéndose a ella, aprendiendo la legalidad, es decir, la sumisión y la obediencia a las reglas del bien común y de la vida común, puede sanar un sociedad, así como el yo mismo de la soberbia de ponerse en el centro del mundo. De este modo, san Teodoro ayuda con aguda introspección a sus monjes, y en definitiva también a nosotros, a comprender la verdadera vida, a resistir a la tentación de poner la propia voluntad como regla suprema de vida y a conservar la verdadera identidad personal, que es siempre una identidad junto a los demás, así como la paz del corazón.


Para Teodoro el Estudita una virtud importante, junto a la obediencia y la humildad, es la philergia, es decir, el amor al trabajo, en el que él ve un criterio para comprobar la calidad de la devoción personal: quien es fervoroso en los compromisos materiales, quien trabaja con asiduidad, argumenta, lo es también en lo espiritual. Por ello, no admite que bajo el pretexto de la oración y de la contemplación, el monje quede dispensado del trabajo, incluido el trabajo manual, que en realidad es, según él y según toda la tradición monástica, el medio para encontrar a Dios. Teodoro no tiene miedo de hablar del trabajo como del "sacrificio del monje", de su "liturgia", incluso de una especie de misa por la que la vida monástica se convierte en vida angélica. Y precisamente de este modo el mundo del trabajo se humaniza y el hombre, a través del trabajo, se convierte cada vez más en sí mismo, más cercano a Dios. Una consecuencia de esta singular visión merece ser considerada: precisamente porque es fruto de una forma de "liturgia", las riquezas que resultan del trabajo común no deben servir a la comodidad de los monjes, sino que deben ser destinadas a la ayuda de los pobres. En esto, todos podemos ver la necesidad de que el fruto del trabajo sea un bien para todos. Obviamente, el trabajo de los "estuditas" no era sólo manual: tuvieron una gran importancia en el desarrollo relgioso-cultural de la civilización bizantina como calígrafos, pintores, poetas, educadores de los jóvenes, maestros de escuelas, bibliotecarios.


Si bien ejerció una enorme actividad exterior, Teodoro no se dejaba distraer de lo que consideraba íntimamente ligado a su función de superior: ser el padre espiritual de sus monjes. Sabía el influjo decisivo que habían tenido en su vida tanto su buena madre como su santo tío, Platón, calificado por él con el significativo título de "padre". Por ello, ejercía entre los monjes la dirección espiritual. Cada día, refiere el biógrafo, tras la oración de la noche, se ponía ante el iconostasio para escuchar las confidencias de todos. Aconsejaba también espiritualmente a muchas personas que no eran del monasterio. El Testamento Espiritual y las Cartas subrayan su carácter abierto y afectuoso, y muestran cómo de su paternidad surgieron verdaderas amistades espirituales en el ámbito monástico y fuera de él.


La Regla
, conocida con el nombre de Hypotyposis, codificada tras la muerte de Teodoro, fue adoptada, con alguna modificación, en el Monte Athos, cuando en el año 962 san Atanasio el Atonita fundó allí la Grande Laura, y en la Rus de Kiev, cuando al inicio del segundo milenio san Teodosio la introdujo en la Laura de las Grutas. Comprendida en su significado genuino, la Regla se convierte en sumamente actual. Se dan hoy numerosas corrientes que insidian a la unidad de la fe común y llevan hacia una especie de peligroso individualismo espiritual y de soberbia espiritual. Es necesario comprometerse en su defensa y hacer crecer la perfecta unidad del Cuerpo de Cristo, en la que pueden componerse en armonía la paz del orden y las sinceras relaciones personales en el Espíritu.


Quizá es útil retomar al final algunos de los elementos principales de la doctrina espiritual de Teodoro: amor por el Señor encarnado y por su visibilidad en la liturgia y en los iconos; fidelidad al bautismo y compromiso por vivir en la comunión del Cuerpo de Cristo, entendida también como comunión de los cristianos entre sí; espíritu de pobreza, de sobriedad, de renuncia; castidad, dominio de sí mismo, humildad y obediencia contra la primacía de la propia voluntad, que destruye el tejido social y la paz de las almas; as¡ amor por el trabajo material y espiritual; amistad espiritual nacida en la purificación de la propia conciencia, de la propia alma, de la propia vida. Tratemos de seguir estas enseñanzas que realmente nos muestran el camino de la verdadera vida.
 

[Al final de la audiencia, el Papa saludó a los peregrinos en varios idiomas. En español, dijo:]

Queridos hermanos y hermanas:

San Teodoro el Estudita nació en el año 759 en el seno de una familia noble y piadosa. Abrazó la vida monástica a los veintidós años en el monasterio de Sakkudion. Por haber criticado la situación matrimonial irregular del joven emperador Constantino VI, san Teodoro fue desterrado a Tesalónica. De allí pudo regresar a Sakkudion gracias a la intervención de la Emperatriz Irene, madre de Constantino. Para evitar las incursiones de los árabes, se transfirió luego al monasterio de Studios, que bajo su dirección alcanzó gran esplendor y a partir del cual se inició una reforma de la vida monacal, caracterizada por subrayar la necesidad del orden, la obediencia y el amor al trabajo de los monjes. San Teodoro es conocido también por capitanear la resistencia contra la iconoclastia de León Quinto el Armenio, lo que le costó otra vez el exilio en diversos lugares de Asia Menor. Al final, pudo volver a Constantinopla, pero no a su monasterio. Murió el año ochocientos veintiséis. Entre sus obras destacan la Pequeña Catequesis, la Gran Catequesis, el Libro panegírico, las Composiciones poéticas, el Testamento espiritual y las Cartas.


Saludo con afecto a los peregrinos de lengua española, en particular a los antiguos alumnos del Colegio de la Inmaculada Concepción, de Barcelona, acompañados por el Señor Cardenal Lluís Martínez Sistach, a los fieles de las Parroquias de la Sagrada Familia y San Pedro, de Santiago de Chile, así como a los demás grupos procedentes de España, México y otros países latinoamericanos. Que vuestra peregrinación al sepulcro de los Apóstoles aumente vuestra fe y vuestro amor a la Iglesia. Muchas gracias.


[Traducción del original italiano realizada por Jesús Colina

© Copyright 2009 - Libreria Editrice Vaticana]


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VATICANO - “AVE MARÍA” por mons. Luciano Alimandi - La acción para cada comunidad cristiana


Ciudad del Vaticano (Agencia Fides) - San Cirilo, en una de sus catequesis, habla así de la acción del Espíritu Santo en el alma del creyente que lo acoge: “Mansa y leve su llegada fragante y suave es su presencia, livianísimo su yugo. Su llegada es precedida por los rayos resplandecientes de la luz y de la ciencia. Llega como hermano y protector. Viene a salvar, a enseñar, a exhortar, a reforzar y a consolar. Sobre todo ilumina la mente de quien lo recibe y luego, por medio de este, también los demás. Como aquel que antes se encontraba en las tiniebla, al salir el sol recibe la luz en el ojo del cuerpo y ve claramente lo que antes no veía, así quien ha recibido al Espíritu Santo es iluminado en el alma y ve cosas que antes no veía, así quien ha recibido el Espíritu Santo es iluminado en el alma y ve cosas que antes no conocía” (De las “Catequesis” de San Cirilo de Jerusalén, Obispo).

Con la gran solemnidad de Pentecostés se cierra el Tiempo Pascual. El tiempo propicio para el encuentro con el Señor resucitado, lo podemos encontrar cada día, especialmente cuando vivimos con fe la celebración cotidiana de la Santa Misa y Lo adoramos en la viva Presencia eucarística. También nosotros, como los dos discípulos de Emaús, podemos reconocer a Jesús “en la fracción del pan” (cf. Lc 24, 31), gracias a la acción del Espíritu Santo en nuestros corazones.

El Espíritu Santo, como afirma San Basilio, “se manifiesta sólo a quienes son dignos de ello. A ellos sin embargo él no se da en medida igual, sino que se concede en relación a la intensidad de la fe” (Del Tratado “Sobre el Espíritu Santo” de San Basilio Magno). Cuanto más creemos en Jesús, tanto más su Espíritu se adueñará de nuestras existencias, su inspiración moverá nuestros pensamientos, su amor alentará nuestras voluntades a actuar. Sin el Espíritu Santo no es posible hacer nada sobrenatural, ni siquiera rezar, porque sólo Él puede elevar el corazón y la mente a Dios.

Todo aquello que es auténtico, en la vida de la Iglesia y de cada alma, se debe reconducir a Su acción. No hay nada de bueno, que un alma pueda realizar en el nombre de Jesús, sin la colaboración del Espíritu Santo. Podríamos, así, aplicar también al Espíritu Santo, las palabras de Jesús a sus discípulos: “sin mí no podéis hacer nada” (Jn 15, 5). Se reflexiona demasiado poco sobre la necesidad del Espíritu Santo en la vida cristiana. Nos acordamos de Él, quizás, sólo en determinados momentos, pero en realidad lo deberíamos invocar a lo largo de la jornada, como niños que buscan la cercanía de los padres para ser fuertes gracias a su fuerza, seguros gracias a su presencia. Para los pequeños, que tienen al papá y a la mamá al lado, no existen problemas insuperables porque saben, por experiencia, gracias a su total confianza, que están en manos seguras.

Los niños dicen con frecuencia: mi papá es el más fuerte de todos. Mi mamá es la más buena. Es necesario aprender de los niños, ser como ellos, para “entrar en el reino” del Espíritu Santo. Se debería conservar en el corazón un profundo respeto y una viva devoción por el Espíritu Santo, en modo de poder espontáneamente dirigirse a Él, con la confianza de un niño, abandonado a las manos del propio padre. En la célebre secuencia de Pentecostés, ¿acaso no invocamos al Espíritu Santo como a nuestro “Padre”? “¡Ven, Padre de los pobres, ven, Dador de dones, ven, Luz de los corazones”! ¿no somos a caso, todos nosotros, tan pobres, si bien ricos de nosotros mismos, quienes estamos inmensamente necesitados de Él?

Para que sus discípulos comprendiesen, cuan importante es el Espíritu Santo en la vida del creyente, el Señor Jesús utiliza la expresión: “Sin embargo, les digo la verdad: les conviene que yo me vaya, porque si no me voy, el Paráclito no vendrá a ustedes. Pero si me voy, se lo enviaré.” (Jn 16, 7).

Ciertamente, estas palabras del Señor fueron comprendidas por los apóstoles recién después de Pentecostés; antes no hubieran sido capaces de imaginar la fuerza y la valentía para dar testimonio, que el Espíritu Santo sería capaz de infundir en el alma que se abre a Él en la fe en Jesús. Con Pentecostés se inicia el gran testimonio de la primera comunidad cristiana, recogida en el Cenáculo en oración junto con María (cf. Hch 1,14). El Señor Jesús, antes de ascender a los Cielos, había prometido a sus discípulos el “poder de lo alto”, bajo condición de que permanecieran en la ciudad: “voy a enviar sobre vosotros la Promesa de mi Padre. Por vuestra parte permaneced en la ciudad hasta que seáis revestidos de poder desde lo alto” (Lc 24,49).

El Santo Padre Benedicto XVI, subrayando la importancia de este “permanecer juntos” (cf. Hch 1,4-5) que Jesús le pide a los suyos para prepararse a la venida del Espíritu Santo, afirmó: “Permanecer juntos fue la condición que puso Jesús para acoger el don del Espíritu Santo; presupuesto de su concordia fue una oración prolongada. Así nos da una magnífica lección para toda comunidad cristiana. A veces se piensa que la eficacia misionera depende principalmente de una esmerada programación y de su sucesiva aplicación inteligente mediante un compromiso concreto. Ciertamente, el Señor pide nuestra colaboración, pero antes de cualquier respuesta nuestra se necesita su iniciativa: su Espíritu es el verdadero protagonista de la Iglesia. Las raíces de nuestro ser y de nuestro obrar están en el silencio sabio y providente de Dios” (Benedicto XVI, homilía de Pentecostés, 4 de junio de 2006).

Celebrando Pentecostés en nuestras comunidades, también nosotros respondemos a la invitación del Señor. Unidos a la Virgen María abramos nuestros corazones y nuestras mentes, en la oración común, a la venida del Espíritu Santo, consagrando nuestra vida a su Amor omnipotente. (Agencia Fides 27/5/2009; líneas 64, palabras 988)


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Homilía de monseñor Jorge Luis Lona, obispo de San Luis, en el Te Deum celebrado en la catedral por el 25 de Mayo de 2009(AICA).

 

Nos hemos reunido en el Día Patrio para escuchar y meditar la palabra de Dios, y comprendiendo esa palabra, alabar y agradecer a Dios. Eso significa el término Te Deum.


Conservamos así una tradición que viene del primer aniversario, en 1811.


Podemos vivirla en la fe, o estar aquí como simples participantes en un acto protocolar. En ambos casos, Dios nos habla y nos contempla con amor. Nos ofrece el verdadero bien de todos nosotros, como personas individuales y como compatriotas argentinos.


Es el regalo de su amor, para ser recibido en la libre respuesta de nuestro amor.

Para eso nos creó libres. El Todopoderoso no es prepotente. No obliga por la fuerza a nadie, y llama a todos.


Dios no necesita nuestra alabanza ni nuestro agradecimiento. Son actitudes que necesitamos nosotros. Lo que no se alaba se desprecia. Lo que no se agradece se rechaza. Y así se pierde el don de Dios.

Los argentinos nos hemos vuelto incomprensibles para el mundo, y también para nosotros mismos. Hemos recibido dones naturales y humanos extraordinarios. Un inmenso y rico territorio, y el don de ser un crisol de pueblos, americanos y europeos, dotado de talentos descollantes. ¿Qué hemos hecho con esos dones?


De crisis en crisis, de ilusiones incumplidas a ilusiones destruidas, nos amenaza hoy un amargo pesimismo. Las promesas electorales siguen siendo grandes, pero flota un desánimo que se disfraza de realismo o de relativismo burlesco: aquí nada es mejor, todo es lo mismo, y los argentinos sólo somos capaces de "más de lo mismo”.


Es el camino fatal de nuestra soberbia argentina fracasada, que no quiere reconocerse como tal. No es casual que ese tema reaparezca con frecuencia dolorosa en el repertorio de chistes latinoamericanos. "¿Cual es el mejor negocio del mundo? Comprar a un argentino por lo que vale, y venderlo por lo que cree valer”.


La soberbia, el peor de los pecados, es la corrupción de una gran virtud. Ya lo sabía el mundo pagano: la soberbia es la búsqueda desordenada de la propia grandeza. La búsqueda ordenada de alcanzar todo lo que podemos ser es la virtud de la magnanimidad. Es el alma humana verdaderamente grande, porque su anhelo de grandeza comienza por agradecer y alabar el don recibido de Dios.


Y lo contrario, es el absurdo intento de ponerse en el lugar de Dios. Lo dice nuestro lenguaje popular cuando hablamos de alguien notablemente soberbio: "Ese, se cree Dios".


Todos somos llamados a la magnanimidad, y todos podemos desordenarnos en la soberbia. Porque lo dicho anteriormente no significa que la religiosidad nos vuelva automáticamente humildes. Puede suceder lo contrario. Un obispo puede dejarse vencer por la tentación de la soberbia, como cualquier dirigente civil.


Pero hay un remedio que nos ha enseñado el humildísimo Jesucristo: aceptar como El las humillaciones que Dios permita en nuestra vida. Defender la justicia, humildemente, y así salvar el amor y la paz. Las humillaciones pueden volver loca de furia a nuestra soberbia herida, pero Dios quiere que sean heridas salvadoras.


Y a nosotros, pecadores, esas humillaciones nos hacen capaces del humilde examen de conciencia, y de la confianza en que el amor de Dios vendrá en ayuda de nuestra debilidad, para poder vivir una vida nueva.


Todo esto tiene que ver con este día, y con el destino de la patria. Somos hoy un pueblo humillado por el fracaso de los intentos de concordia y de plena justicia, por el fracaso en la búsqueda de una vida institucional auténticamente republicana y democrática. Dios quiere que todos, aún los que no creen en El, asuman esta humillación con humildad. Y eso significa una verdadera autocrítica personal y comunitaria que nos ayude a tomar conciencia de tantos dones malgastados. Y al agradecerlos volver a confiar, contra todo pesimismo, en la verdadera grandeza que podemos alcanzar.


Aquel leproso agradecido que fué sanado por Jesucristo, había sufrido una vida de terrible humillación. Ser leproso, en aquel tiempo, era quedar absolutamente excluido y desvalorizado por el resto de la sociedad.

Pero el humillado creció en la humildad, y con esa humildad fué capaz de recibir el don de la fe, la salud del alma para la eterna salud del cuerpo.


Tal como agradeció aquel hombre, así hoy nos llama Dios a recibir los dones de la humildad y de la fe, en la acción de gracias


Mons. Jorge Luis Lona, obispo de San Luis

 

 


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REDACCIÓN DE "IGLESIA NIVARIENSE"

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Boletín 339
 

 

El próximo 31 de mayo, día de Pentecostés, se celebrará también el día del Apostolado Seglar y de la Acción Católica. Con tal motivo, el Obispo preside en la Sede Catedralicia la Vigilia en la víspera de dicha jornada a partir de las 21:00 horas. 

 

La Universidad Internacional Menéndez Pelayo, en colaboración con el Instituto Superior de Teología, ha desarrollado el curso: “La Bioética: Ciencia y conciencia en una sociedad plural”. El mismo se ha venido desarrollando durante esta semana y su director ha sido Emilio José Sanz, decano de la facultad de Medicina, catedrático de Farmacología en la universidad de La Laguna y director del Master de Bioética Interuniversitario. Durante el curso se han abordado cuestiones como: ¿La bioética es sólo un saber para especialistas? ¿Es la bioética una ciencia? o ¿Una sociedad plural puede tener conciencia?

 

Aunque el expediente correspondiente del Ministerio de Cultura sobre la Catedral está totalmente terminado, no podemos decir lo mismo de los trámites para recibir, por parte del Obispado-Cabildo Catedral, la partida presupuestaria necesaria y disponer, así, del millón de euros necesarios para iniciar, en la fecha prevista, los trabajos en el primer templo de la Diócesis.  

 

El domingo, 31 de mayo, a las 18:30 horas, en Santa Cruz de La Palma, tendrá lugar la reapertura del templo de San Francisco de Asís. Dicho acto comenzará con una Eucaristía presidida por el Obispo de la Diócesis a las 18:30 horas. Los actos para dar gracias por esta reapertura se prolongarán hasta finales de junio. Así, el día 15 las asambleas familiares, catequistas y Vida Ascendente serán convocados en la parroquia de San Francisco de Asís a las 19:30 horas para celebrar la Eucaristía. De igual forma ocurrirá el 16 de junio con los grupos de Apostolado Capilar, Pastoral de la Salud y Cáritas. Por su parte, el 18 de junio será el turno para el grupo de la O.V.E, Adoración Nocturna, Renovación Carismática, grupo de Fátima, Coro Parroquial, Divinos y el grupo de Liturgia. 

 

El próximo 31 de mayo, el movimiento “Familias Cristianas” llevará a cabo su tradicional almuerzo de confraternidad. En esta ocasión, el mismo tendrá lugar en la Cruz Santa, Los Realejos, en el parque recreativo conocido como “El Bosquito”. 

 

kankajo.com es una página web que están presentando distintos departamos de la diócesis como oferta pastoral para los más jóvenes. Católicos, canarios y jóvenes, es el perfil que da nombre a este proyecto. 

 

Un grupo de voluntarios de la parroquia de Nuestra Señora de la Encarnación, en La Palma está trabajando en la recuperación de la ermita de El Planto y su entorno. En concreto se están llevando a cabo tareas de pintura, barnizado de la carpintería, recuperación de jardines, colocación de luminarias y poda de palmeras en la plaza, y renovación del sistema eléctrico en la sacristía de la ermita. En el mes de julio se tiene previsto realizar un segundo campo de trabajo en la Encarnación y una Semana socio-religiosa.

 

Los responsables diocesanos de Vida Consagrada Contemplativa han hecho llegar los materiales para la celebración de la Jornada Pro Orantibus con sus objetivos de oración a favor de los religiosos y religiosas de vida contemplativa, dar a conocer esta vocación especifica y suscitar iniciativas pastorales para promover la vida de oración y la contemplación en las iglesias particulares. El lema “El Espíritu de Cristo clama en nosotros: ¡Abba! Padre” (Gal 4, 6) nos invita a escuchar el gemido del Espíritu.

 

El Consejo Diocesano de Pastoral aborda en su plenaria de Junio, fundamentalmente, la cuestión de la pastoral juvenil en la diócesis, en este año dedicado, preferentemente, a este sector pastoral.

 

Gladys Rodríguez fue consagrada en el "Orden de las Vírgenes" en una celebración que presidió el obispo, Bernardo Álvarez, acompañado por el obispo emérito, Felipe Fernández,  en el Santuario de Nuestra Señora de Las Nieves. Gladys señaló que "una Virgen Consagrada es una persona seglar que se entrega al servicio de la Iglesia para mayor amor a los hermanos. No pertenece a ninguna familia religiosa, ni deja a su familia, ni su trabajo profesional y su vida la hace dentro del mundo pero sin ataduras ni dependencias."

 

Este domingo, en el Santuario palmero de Nuestra Señora de Las Nieves se celebra la tradicional “fiesta de las madres”.

 

El Gobierno de Canarias, el Cabildo de El Hierro, el Ayuntamiento de Valverde y el Obispado Nivariense han firmado, en Valverde, un convenio de colaboración que permitirá continuar con las obras de restauración de la Iglesia de San Pedro en el pueblo de El Mocanal. En esta Iglesia se está actuando en su estructura, afectada por humedades, en el pavimento y en su techumbre, en la que se está recuperando las tejas curvas originales del inmueble.

 

El Centro de Educación Infantil y Primaria (Ceip) de Valverde organizó una tendida de manteles en la Cruz de los Reyes. La actividad representa la culminación del proyecto “2009, Año de Bajada”, que durante el presente curso escolar ha llevado a los alumnos a realizar varias actividades relacionadas con la Bajada de la Virgen de los Reyes, que tendrá lugar el próximo mes de julio. Entre otros ejercicios, los pequeños han participado en la elaboración de la bandera de la Virgen para su posterior izada en el colegio, talleres de confección de gorros de bailarines o visitas a lugares representativos como Santuario, realizar el Camino de la Virgen, etc.

 

Este sábado se plantará junto a la Iglesia de la Santa Cruz del Lomo de Mena, un ejemplar del Esquisúchil, el árbol milagroso del Hermano Pedro. El acto dará comienzo a las seis de la tarde con una Eucaristía ofrecida en honor al Santo Hermano Pedro presidida por el párroco de la zona de Agache, Antonio Damián. A continuación se procederá a la plantación de dicho árbol y luego se ofrecerá un refrigerio a los asistentes al acto. 

 

El movimiento “Vida Ascendente” realizará una excursión a la isla de La Gomera del 27 al 28 de junio. La fecha límite para apuntarse es el 13 de junio y los interesados lo pueden hacer llamando al número 922 610 605.

 

Arranca en Villa de Mazo la celebración del Corpus Christi 2009 con la lectura del pregón por parte de Juan Manuel Bethencourt, director del Diario de Avisos. Tras la lectura del pregón, que tuvo lugar en el Museo del Bordado y del Corpus Christi la presentación del programa de las fiestas.

 

 

 

 

 


Intervención del Arzobispo Silvano M. Tomasi, Observador permanente de la Santa Sede ante la Oficina de las Naciones Unidas y las Instituciones especializadas en Ginebra, durante la Conferencia sobre el racismo en la ciudad de Suiza el 22 de abril de 2009.

 

 

Señor Presidente,


Permítame expresarle mis felicitaciones por su elección y desearle a usted, Alto Comisionado de los Derechos Humanos y a toda la Mesa éxito  en la conducción de esta Conferencia a una conclusión positiva.

 

Señor Presidente,

 

1. La Delegación de la Santa Sede participa de la aspiración de la Comunidad Internacional en superar toda forma de racismo, discriminación racial y xenofobia con la conciencia que “todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos”1 y están unidos en una sola familia humana. De hecho, una comunidad internacional justa está adecuadamente desarrollada cuando el deseo natural de las personas humanas a relacionarse el uno con el otro no es distorsionado por los prejuicios, el miedo de los demás o los intereses egoístas que socavan el bien común. En todas sus manifestaciones, el racismo hace la afirmación falsa de que algunos seres humanos tienen menos dignidad y valor que otros; así, infringe su igualdad fundamental como hijos de Dios y conduce a la violación de los derechos humanos de los individuos y de grupos enteros de personas.

 

Como Parte en la Convención Internacional sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación Racial y de los Esfuerzos Comunes de las Naciones Unidas y otras organizaciones internacionales pertinentes, la Santa Sede trata de asumir plenamente su responsabilidad de acuerdo con su propia misión. Está comprometida en la lucha contra todas las formas de racismo, discriminación racial, xenofobia e intolerancia conexa en un espíritu de cooperación. La Santa Sede participó activamente en la Conferencia de Durban de 2001 y, sin dudarlo, dio su apoyo moral a la Declaración de Durban y Programa de Acción (DDPA), con el pleno conocimiento de que la lucha contra el racismo es un previo requisito necesario e indispensable para la construcción del gobierno, desarrollo sostenible, justicia social, democracia y la paz en el mundo.

 

2. Hoy día la globalización reúne a la gente, pero la proximidad espacial y temporal no crea en sí misma las condiciones para una interacción constructiva y comunión pacífica. De hecho, el racismo persiste: el extranjero y aquellos que son diferentes a menudo son rechazados hasta el punto de que actos de barbarie son cometidos contra ellos, incluyendo el genocidio y la depuración étnica. Viejas formas de explotación dan paso a otras nuevas: las mujeres y los niños son traficados en una forma contemporánea de esclavitud, se abusa de los inmigrantes irregulares, las personas que son consideradas como diferentes o quienes son en realidad llegan a ser, en cantidades desproporcionadas, las víctimas de la exclusión social y política, de condiciones de gueto y de estereotipos. Las niñas son forzadas a matrimonios no deseados; los cristianos son encarcelados o asesinados a causa de sus creencias. La falta de solidaridad, la fragmentación de un aumento de las relaciones sociales en nuestras sociedades multiculturales, el racismo espontáneo y la xenofobia, la discriminación social y racial, particularmente con respecto a las minorías y grupos marginados, y la explotación política de las diferencias, son evidentes en la experiencia cotidiana. El impacto global de la actual crisis económica afecta, sobre todo, a los grupos vulnerables de la sociedad; esto demuestra que muy a menudo el racismo y la pobreza están relacionados entre sí en una combinación destructiva.

 

La Santa Sede también está alarmada por la aún latente tentación de la eugenesia que puede alimentarse por técnicas de procreación artificial y la utilización de "embriones sobrantes". La posibilidad de elegir el color de los ojos u otras características físicas de un niño puede dar lugar a la creación de una "subcategoría de seres humanos" o la eliminación de los seres humanos que no cumplen con las características predeterminadas por una sociedad determinada. Además, preocupaciones mayores de seguridad y la consiguiente introducción de medidas excesivas y prácticas han creado una mayor falta de confianza entre las personas de diferentes culturas y han exacerbado el temor irracional de los extranjeros. La lucha legítima contra el terrorismo nunca debe socavar la protección y promoción de los derechos humanos.

3. Basándonos en los progresos ya realizados, nuestra Conferencia de Revisión de Durban puede ser la ocasión para dejar de lado las diferencias y la desconfianza mutua; rechazar una vez más, cualquier teoría de superioridad racial o étnica; y renovar el compromiso de la comunidad internacional en la eliminación de todas las manifestaciones de racismo como una exigencia ética del bien común, cuyo logro "es la única razón de la existencia de autoridades civiles" 2 en los niveles nacional, regional e internacional. Compartir recursos y prácticas mejores en el esfuerzo concertado en aplicar las recomendaciones de la DDPA para erradicar el racismo es reconocer la centralidad de la persona humana y la igual dignidad de todas las personas. Esta tarea es el deber y la responsabilidad de todos. Es un claro ejemplo de que haciendo lo que está bien se paga un dividendo político, ya que sientan las bases de una convivencia pacífica, productiva  y mutuamente enriquecedora.

 

4. Los pactos y declaraciones internacionales así como la legislación nacional son indispensables para crear una cultura pública y proveer disposiciones vinculantes capaces de combatir el racismo, la discriminación racial, xenofobia y formas conexas de intolerancia. Sin un cambio de corazón, sin embargo, las leyes no son eficaces. Es el corazón el que continuamente debe ser purificado de forma que ya no se rija por el miedo o el espíritu de dominación, sino por la apertura a los demás, la fraternidad y la solidaridad. Un papel insustituible es jugado por la educación que moldea  mentalidades y ayuda a formar conciencias para adoptar una visión más completa de la realidad y rechazar cualquier forma de racismo y discriminación. Algunos sistemas educativos deben revisarse a fin de que todos los aspectos de discriminación puedan ser eliminados de la enseñanza, de los libros de texto, de los planes de estudio y recursos visuales. El final del proceso de este tipo de educación no es sólo el reconocimiento de cada uno como teniendo igual dignidad humana y la eliminación de pensamiento y actitudes racistas, sino también la convicción de que los Estados y las personas deben tomar la iniciativa y hacerse a sí mismos un prójimo para todos. La educación informal y general desempeña un papel crucial también. Los Medios de comunicación, por lo tanto, deberían ser accesibles y libres de racismo y de control ideológico, ya que esto conduce a la discriminación e incluso a violencia contra personas de diferentes antecedentes culturales y étnicos. De esta manera, los sistemas educativos y los medios de comunicación se suman al resto de la sociedad en la defensa de la dignidad humana, que sólo una acción colectiva de todos los sectores de la sociedad puede proteger y promover. En este contexto de aceptación mutua, el derecho de acceso a la educación por parte de grupos raciales, étnicos y las minorías religiosas será respetado como un derecho humano que garantiza la cohesión de la sociedad con la contribución de los talentos y capacidades de cada uno.

 

5. En la lucha contra el racismo, las comunidades religiosas desempeñan un papel muy importante. La Iglesia Católica, por ejemplo, no ha escatimado sus mejores energías en fortalecer sus instituciones escolares, en establecer otras nuevas, en estar presente en situaciones peligrosas cuando se pisotea la dignidad humana y la comunidad local se vea perturbada. En esta vasta red educativa, enseña cómo vivir juntos y cómo reconocer que toda forma de prejuicio racial y discriminación hiere la dignidad común de cada persona creada a imagen de Dios y el desarrollo de una sociedad justa y acogedora. Por este motivo, destaca que "las personas llegan a la madurez a través de la apertura receptiva hacia los demás a través de una entrega generosa a los mismos... En esta perspectiva, el diálogo entre las culturas... se perfila como una exigencia intrínseca de la propia naturaleza humana, así como de la cultura. ... El diálogo conduce a un reconocimiento de la diversidad y abre el pensamiento a aceptación mutua y a la colaboración mutua pedida por la vocación básica de la familia humana a la unidad. Como tal, el diálogo es un medio privilegiado para construir la civilización del amor y la paz".3 La contribución de las comunidades religiosas en la lucha contra el racismo y la construcción de una sociedad no discriminatoria se convierte en más eficaz si existe un verdadero respeto del derecho a la libertad de religión como claramente consagrado en los instrumentos de derechos humanos. Lamentablemente la discriminación no prescinde de las minorías religiosas, un hecho que preocupa cada vez más a la comunidad internacional. La respuesta a esta legítima preocupación es la plena aplicación de la libertad religiosa de los individuos y su ejercicio colectivo de este derecho humano básico. Mientras el derecho a la libertad de expresión no es una licencia para insultar a los seguidores de cualquier religión o estereotipo de su fe, los mecanismos existentes que prestan asistencia jurídica en la rendición de cuentas para una citación
de odio racial y religioso se deberían utilizar en el marco de la legislación sobre derechos humanos para proteger a todos los creyentes y no creyentes. Los sistemas judiciales nacionales deberían favorecer la práctica de "ajuste razonable" de las prácticas religiosas y no deberían utilizarse para justificar la incapacidad a proteger y promover el derecho a profesar y practicar libremente la propia religión.

 

6. Los retos que tenemos por delante demandan estrategias más eficaces en la lucha contra el racismo, la discriminación racial, la xenofobia y las formas conexas de intolerancia. Estos son males que corroen el tejido social de la sociedad y producen innumerables víctimas. El primer paso para una solución práctica radica en una educación integral que incluye los valores éticos y espirituales que favorezcan el fortalecimiento de grupos vulnerables como los refugiados, migrantes y personas en movimiento, las minorías raciales y culturales, las personas presas por la pobreza extrema o quienes están enfermos y discapacitados, y las niñas y las mujeres todavía estigmatizadas como inferiores en algunas sociedades en las que un miedo irracional de diferencias impide plena participación en la vida social. En segundo lugar, a fin de lograr coherencia entre las diversas estructuras y mecanismos destinados a contrarrestar las actitudes y el comportamiento racial, es necesario realizar un nuevo examen orientado a hacer los distintos enfoques más incisivos y eficaces. En tercer lugar, la ratificación universal de los principales instrumentos contra el racismo y la discriminación, tales como la Convención Internacional sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación Racial y la Convención Internacional sobre la Protección de los Derechos de Todos los Trabajadores Migrantes y Miembros de sus Familias, señalará la voluntad política de la comunidad internacional para luchar contra todas las expresiones de racismo. Por último, no existe sustituto para la legislación nacional justa que explícitamente condene todas las formas de racismo y discriminación y permita a todos los ciudadanos a participar públicamente en la vida de su país sobre la base de la igualdad de deberes y derechos.

 

7. Por lo tanto, el trabajo de esta Conferencia ha dado un paso adelante en la lucha contra el racismo, la razón de la mayoría de los países a permanecer y a aunar esfuerzos para un resultado que responda a la necesidad de eliminar las antiguas y las nuevas manifestaciones de racismo. La Conferencia, como foro internacional para el ejercicio del derecho a la libertad de expresión, lamentablemente ha sido utilizada para pronunciar posiciones políticas extremas y ofensivas que la Santa Sede deplora y rechaza: no contribuyen al diálogo, provocan conflictos inaceptables, y de ninguna manera pueden ser aprobadas o compartidas.

 

Señor Presidente,

 

8. Desde hace ocho años los países del mundo se han comprometido en un compromiso mundial a combatir el racismo a través de la adopción de la Declaración de Durban y el Plan de Acción. Esta visión de cambio sigue siendo incompleta en su aplicación, por lo que el viaje debe continuar. Los avances se lograrán a través de una determinación renovada para traducir en acción las convicciones reafirmadas en la Conferencia presente "que todos los pueblos e individuos constituyen una única familia humana, rica en su diversidad" y que todos los seres humanos son iguales en dignidad y derechos. Sólo entonces las víctimas del racismo serán libres y garantizado un futuro común de paz.

 

________________________________________________

1 Declaración Universal de Derechos Humanos, art. 1

2 Papa Juan XXIII, Encíclica Paz en la Tierra

3 Papa Juan Pablo II, Mensaje para la Celebración del Día Mundial de la Paz, 2001, n. 10

 

(Traducción particular no oficial desde el inglés)

El texto en inglés


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Mi?rcoles, 27 de mayo de 2009

INTENCIÓN MISIONERA - “Para que las Iglesias particulares que trabajan en las regiones azotadas por la violencia sean sostenidas por el amor y la cercanía concreta de todos los católicos del mundo”

Ciudad del Vaticano (Agencia Fides) - Aunque todos los pueblos de la tierra forman una sola familia, y tienen a Dios como origen y destino común, siguen estando presentes en grandes regiones del planeta focos de violencia armada, a veces entre miembros de la misma nación. En medio de estas situaciones, los cristianos siguen siendo testigos de la paz de Jesucristo, no sin grandes dificultades.

Las divisiones externas son fruto de la división presente en el corazón del hombre que, alejado de Dios, orienta las relaciones humanas en clave de dominio, de explotación egoísta o de enriquecimiento injusto.
Jesucristo es nuestra paz. Él, al presentarse resucitado a sus discípulos, les muestra las heridas de las manos y su costado abierto, y les dice: “la paz esté con vosotros” (Jn 20, 21). Jesús ha asumido sobre sí mismo la violencia del pecado para transformarla, a través de su misericordia, en perdón y paz, en unidad y comunión.

El testimonio del servicio y de la caridad, del perdón y la reconciliación, son de una vibrante actualidad en el mundo, pero sobre todo en esas zonas del planeta donde se hace de una forma particularmente presente la ruptura, la agresión de unos contra otros, o la división.

El corazón del cristiano debe ser como el Corazón de Cristo. S. Pablo exhortaba a los filipenses a tener los “mismos sentimientos de Cristo”. Esto nos obliga a no permanecer indiferentes ante los sufrimientos de nuestros hermanos que padecen la guerra, la persecución a causa de su fe, de su etnia, de su origen.
Benedicto XVI señala que gracias a los medios de comunicación de masas se pueden conocer de manera casi inmediata las situaciones de necesidad en otras partes del mundo. Esto significa “una llamada, sobre todo a compartir situaciones y necesidades”. Y continúa: “el momento actual requiere una nueva disponibilidad para socorrer al prójimo necesitado” (DCE, 30).

La caridad no puede quedarse en un mero “sentimentalismo compasivo”. No podemos, como dice S. Juan en su primera carta, “amar sólo con los labios”, es decir, sólo con palabras. La caridad tiene que hacerse obras, donación, testimonio verdadero del amor de Cristo. También el Santo Padre señala que esa cercanía debe ser “concreta”. Cuando el amor a la Iglesia, Cuerpo de Cristo, es verdadero y profundo, sucede lo que señala S. Pablo: “cuando un miembro sufre, todos sufren con él” (1 Cor, 12, 26).

Y para orientar concretamente la vivencia de la caridad, afirma el Papa: “Por otra parte —y éste es un aspecto provocativo y a la vez estimulante del proceso de globalización—, ahora se puede contar con innumerables medios para prestar ayuda humanitaria a los hermanos y hermanas necesitados, como son los modernos sistemas para la distribución de comida y ropa, así como también para ofrecer alojamiento y acogida. La solicitud por el prójimo, pues, superando los confines de las comunidades nacionales, tiende a extender su horizonte al mundo entero” (ibid).

La caridad es siempre el testimonio vivo de Cristo en el mundo, expresión concreta de su amor por los hombres. Es cierto que la gran pobreza de muchos hombres es, precisamente, la falta de Dios. Y no raramente, ese vacío de Dios genera la oposición y la ruptura.

La cruz de Cristo y sus heridas gloriosas son la garantía de una paz estable. Él ha derribado el muro de división, haciendo de los dos pueblos uno solo. Ya no hay judío ni gentil, esclavo ni libre, hombre ni mujer, porque todos somos uno en Cristo Jesús.

A Él, Príncipe de la paz, oremos con insistencia, para que los hombres queramos instaurar su Reino en esta tierra, ese Reino de justicia y de gracia, de verdad, amor y paz. (Agencia Fides 27/5/2009)


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 Homilía de monseñor Marcelo Raúl Martorell, obispo de Puerto Iguazú con motivo de conmemorarse la fiesta patria del 25 de mayo (25 de mayo de 2009) (AICA)

 

Señora Presidenta de la Nación

Señor Gobernador de la provincia de Misiones

Señor Intendente de la ciudad de Puerto Iguazú

Señores miembros de los Poderes Ejecutivo, Legislativo y Judicial

Señores Jefes de las Fuerzas Armadas y de Seguridad

Señor Nuncio Apostólico

Señores miembros del Cuerpo Diplomático en la Argentina

Señores representantes de Instituciones

Hermanos y hermanas

 

La Iglesia católica estuvo comprometida con todos los hechos que significaron el nacimiento de nuestra patria. Incluso antes de la emancipación de España, los valores cristianos impregnaron su vida pública (1), su cultura y sus tradiciones.


La Iglesia
, desde los primeros siglos, da gracias a Dios por las bendiciones y beneficios recibidos, por medio de una oración llamada Te Deum. Se trata de un antiguo himno de alabanza que comienza con estas palabras: “Te Deum Laudamos”, que significa: “A ti, oh Dios, te alabamos”.


Hoy se han reunido aquí las más altas autoridades del país, acompañadas por el cuerpo diplomático de naciones hermanas, ministros y representantes de otros credos y el pueblo de Iguazú. Desde esta casa de oración, desde otras catedrales a lo ancho y largo del país y desde los hogares, nos unimos todos los que creemos en Dios y tenemos una visión trascendente de la vida para dar gracias a Dios, para presentarle nuestra realidad, nuestras necesidades. A Él confiamos nuestro futuro y le pedimos que nos bendiga para que sepamos encontrar los caminos que hagan grande a nuestra patria.


Nos hemos reunido para rezar por la Argentina y por todos los que en ella habitan. San Pablo en su primera carta a Timoteo enseñaba el valor de la oración en común cuando afirmaba: “Ante todo te recomiendo que se hagan peticiones, oraciones, súplicas y acciones de gracias por todos los hombres, por los soberanos y por todas las autoridades para que podamos disfrutar de paz y de tranquilidad” (2). La oración es la prenda de esperanza que elevamos a Dios en todo momento de nuestra historia y de nuestra vida, ya que sabemos que Él nunca abandona a los que en Él se confían. Entonces, hoy nuevamente nos confiamos a Cristo, Señor de nuestra historia y de nuestra vida común, para que nos haga crecer como pueblo, como habitantes, como ciudadanos, como nación.


Esta acción de gracias tiene como marco el tiempo de Pascua, tiempo que siempre es una llamada a renacer de lo alto, de mirar el futuro poniéndonos en las manos de Cristo, muerto y resucitado. La Pascua es tiempo de esperanza y de renovación desde el gozo de Cristo resucitado que nos impulsa a renovar nuestra vocación personal y también nuestra vocación como sociedad. Pascua nos llama a ser profundamente ciudadanos del cielo pero también ciudadanos de esta tierra, ciudadanos constructores de un nuevo y renovado vínculo social que se encamine al bien común, a la justicia y a la paz que sea capaz de reconstruir con amor y esperanza tanto el orden político como el orden social.


Los obispos argentinos queremos situarnos en la línea de Aparecida que nos llama a ser discípulos y misioneros de Jesucristo en este tiempo de la historia. Somos conscientes de que el mandato de la caridad que nuestro Señor nos manda vivir, alcanza y abraza a todas las dimensiones de la existencia, a todas las personas, a todos los ambientes y a todos los pueblos (3) y nuestra Nación Argentina no escapa a este mandato.


Hoy rememoramos y festejamos un nuevo aniversario del nacimiento de nuestra patria. Fiesta situada providencialmente este año entre la Ascensión del Señor y Pentecostés y a poco tiempo de elecciones nacionales de legisladores. Entonces es bueno dar gracias a Dios por la democracia que entre todos debemos construir y mejorar cada día. Y por eso es bueno reunirse en la iglesia y en todas las comunidades cristianas y que todos los que creemos en Dios agradezcamos juntos el regalo de una patria con una democracia estable que pretende forjar un bien común que pueda beneficiar a todos los hombres y a todos los sectores de la sociedad.


Los inicios de nuestra patria estuvieron signados por valores cristianos y católicos que impregnaron su vida pública y le dieron forma. Es bueno respetar y honrar los orígenes de nuestra cultura siendo fieles a la propia identidad. La patria nació con el sello de Dios y es bueno renovar esta instancia providencial. Esto es justamente lo que pretendemos hacer en cada celebración de una fecha patria. Necesitamos mirar hacia el futuro con esperanza haciendo pie en nuestro presente pero sin olvidar el camino recorrido por los hombres de nuestra patria, sin olvidar la propia historia, nuestras raíces, nuestra cultura.


Jesús, verdadero Dios y verdadero hombre, tuvo una profunda experiencia de amor a su patria, la tierra de sus antepasados. Jesús amaba profundamente a su patria y a su cultura y anhelaba para ella lo mejor. Dice la Escritura que Jesús al contemplar a Jerusalén y sabiendo lo que había de venir, lloró por ella (4). Así también todos los que estamos aquí rezando anhelamos un futuro mejor para nuestra patria. Un futuro en el que haya lugar para la fe en Dios, para la educación, la salud, la inclusión de sus habitantes, en el que se pueda trabajar más y mejor y en el que sean importantes los derechos y los deberes de los ciudadanos.


Quiera Dios que el proyecto de vida político, económico y social que seamos capaces de delinear nos lleve a fortalecer nuestra joven democracia. Que sepamos encontrar las respuestas adecuadas para salir de la profunda crisis moral  -que es la raíz de muchos males culturales y sociales presentes en este mundo globalizado-  que hoy nos afecta también a nosotros. No obstante la crisis moral global que nos incluye, nuestra mirada es esperanzada y esperanzadora. Creemos estar ante una oportunidad única. Podemos aprovecharla, privilegiando la construcción del bien común, o malgastarla con nuestros intereses egoístas y posturas intransigentes que nos fragmentan y dividen (5).


Por eso debe ser exigencia para todos nosotros: obispos, gobernantes y miembros de la comunidad con alguna responsabilidad pública el sentirnos responsables por el bien general superando las diferencias que nos enfrentan, buscando la reconciliación y aportando todas nuestras energías para “construir el bien común, el bien sectorial y el bien personal, buscando una fórmula de convivencia y desarrollo de la pluralidad dentro de la unidad de objetivos fundamentales» (6).


Pidamos a Dios en este día de alabanza con sinceridad de corazón que nos haga ciudadanos de esta tierra pero también ciudadanos del cielo, para que la fe, la esperanza y el amor contenidos en los Evangelios abra en nuestros corazones un camino y una luz nueva y esperanzadora que nos lleve a privilegiar la construcción del bien común de nuestra patria (7).


Que María, madre del Verbo Eterno y Madre de Jesús de Nazaret nos ayude en este camino de construir nuestro destino de patria y de nación.

 

REFERENCIAS


HB: Hacia el Bicentenario en justicia y solidaridad. CEA 96 Asamblea Plenaria de Obispos

(1)  HB número 9

(2)  1 Tim. 2,1-2

(3)  HB número 1

(4)  Cfr. Lc. 19,41

(5)  HB número 12

(6)  HB número 13

(7)  HB número 12
 

 Mons. Marcelo Raúl Martorell, obispo Puerto Iguazú


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ZENIT publica la homilía que pronunció Benedicto XVI el domingo, 24 de Mayo de 2009, al presidir la celebración eucarística en la Plaza Miranda, que a partir de ese día tomaba el nombre de Plaza Benedicto XVI, en la ciudad italiana de Cassino.

 

 

Queridos hermanos y hermanas:

"Recibiréis la fuerza del Espíritu Santo, que vendrá sobre vosotros, y seréis mis testigos en Jerusalén, en toda Judea y Samaria, y hasta los confines de la tierra" (Hechos 1, 8). Con estas palabras, Jesús se despide de los apóstoles, como hemos escuchado en la primera lectura. Inmediatamente después, el autor sagrado añade que "fue levantado en presencia de ellos, y una nube le ocultó a sus ojos" (Hechos 1, 9). Es el misterio de la Ascensión que hoy celebramos solemnemente. Pero, ¿qué nos quiere comunicar la Biblia y la liturgia al decir que Jesús "fue levantando"? No se comprende el sentido de esta expresión a partir de un solo texto, ni siquiera de un solo libro del Nuevo Testamento, sino en la escucha atenta de toda la Sagrada Escritura. La utilización del verbo "elevar" tiene origen en el Antiguo Testamento, y se refiere a la toma de posesión de la realeza. La Ascensión de Cristo significa, por tanto, en primer lugar, la entronización del Hijo del hombre, crucificado y resucitado en la realeza de Dios sobre el mundo.


Pero hay un sentido más profundo, que no se percibe en un primer momento. En la página de los Hechos de los Apóstoles, se dice ante todo que Jesús "fue levantado" (v. 9), y después se añade que "ha sido llevado" (v. 11). No se describe el acontecimiento como un viaje hacia lo alto, sino más bien como una acción de la potencia de Dios, que introduce a Jesús en el espacio divino. La presencia de la nube que "le ocultó a sus ojos" (v. 9), hace referencia a una antiquísima imagen de la teología del Antiguo Testamento, y enmarca la narración de la Ascensión en la historia de Dios con Israel, desde la nube del Sinaí y encima de la tienda de la alianza en el desierto, hasta la nube luminosa sobre el monte de la Transfiguración. Presentar al Señor envuelto en la nube evoca, en definitiva, el mismo misterio expresado por el simbolismo de "sentarse a la diestra de Dios". En Cristo, ascendido al cielo, el ser humano ha entrado de una nueva e inaudita forma en la intimidad de Dios; el hombre encuentra para siempre espacio en Dios. El "cielo" no indica un lugar sobre las estrellas, sino algo mucho más intrépido y sublime: indica a Cristo mismo, la Persona divina que acoge plenamente y para siempre a la humanidad. Aquél en el que Dios y hombre están para siempre inseparablemente unidos. Y nosotros nos acercamos al cielo, es más, entramos en el cielo, en la medida en que nos acercamos a Jesús y entramos en comunión con Él. Por lo tanto, la solemnidad de la Ascensión nos invita a una comunión profunda con Jesús muerto y resucitado, invisiblemente presente en la vida de cada uno de nosotros.


Desde esta perspectiva, comprendemos por qué el evangelista Lucas afirma que, después de la Ascensión, los discípulos volvieron a Jerusalén "con gran gozo" (24, 52). La causa de su gozo consiste en que lo que había sucedido no había sido, en realidad, un alejamiento: es más, en ese momento tenían la certeza de que el Crucificado-Resucitado estaba vivo, y en Él se habían abierto para siempre las puertas de la vida eterna a la humanidad. En otras palabras, su Ascensión no implicaba la ausencia temporal del mundo, sino más bien inauguraba la nueva, definitiva e insuprimible forma de su presencia, en virtud de su participación en la potencia real de Dios. A los discípulos, llenos de intrepidez por la potencia del Espíritu Santo, les corresponderá hacer perceptible su presencia con el testimonio, la predicación y el compromiso misionero. La solemnidad de la Ascensión debería llenarnos también a nosotros de serenidad y entusiasmo, tal y como les sucedió a los apóstoles, que se fueron del Monte de los Olivos "con gran gozo". Al igual que ellos, también nosotros, acogiendo la invitación de los "dos hombres vestidos de blanco", no tenemos que quedarnos mirando al cielo, sino que, bajo la guía del Espíritu Santo, tenemos que ir por doquier y proclamar el anuncio salvífico de la muerte y la resurrección de Cristo. Nos acompañan y nos consuelan sus mismas palabras, con las que concluye el Evangelio según san Mateo: "Y he aquí que yo estoy con vosotros todos los días hasta el fin del mundo" (Mateo 28,19).


Queridos hermanos y hermanas: el carácter histórico del misterio de la resurrección y de la ascensión de Cristo nos ayuda a reconocer y a comprender la condición trascendente y escatológica de la Iglesia, que no ha nacido ni vive para sustituir la ausencia de su Señor "desaparecido", sino que más bien encuentra su razón de ser y su misión en la invisible presencia de Jesús, que actúa con la potencia de su Espíritu. En otras palabras, podríamos decir que la Iglesia no desempeña la función de preparar el regreso de un Jesús "ausente", sino que por el contrario vive y actúa para proclamar la "presencia gloriosa" de manera histórica y existencial. Desde el día de la Ascensión, cada comunidad cristiana avanza en su camino terreno hacia el cumplimiento de las promesas mesiánicas, alimentada por la Palabra de Dios y por el Cuerpo y la Sangre de su Señor. Esta es la condición de la Iglesia --recuerda el Concilio Vaticano II--, que "va peregrinando entre las persecuciones del mundo y los consuelos de Dios, anunciando la cruz y la muerte del Señor, hasta que Él venga" (Lumen gentium, 8).


Hermanos y hermanas de esta querida comunidad diocesana: la solemnidad de hoy nos exhorta a fortalecer nuestra fe en la presencia real de Jesús; sin Él no podemos hacer nada eficaz en nuestra vida y en nuestro apostolado. Es Él, como recuerda el apóstol Pablo en la segunda lectura, quien "dio a unos el ser apóstoles; a otros, profetas; a otros, evangelizadores; a otros, pastores y maestros, para el recto ordenamiento de los santos en orden a las funciones del ministerio, para edificación del Cuerpo de Cristo", es decir, la Iglesia. Y esto para que "lleguemos todos a la unidad de la fe y del conocimiento pleno del Hijo de Dios", siendo la vocación de todos formar "un solo cuerpo y un solo espíritu, como una sola es la esperanza a la que hemos sido llamados" (Efesios 4, 11-13. 14). En esta perspectiva se enmarca mi visita de hoy que, como ha recordado vuestro pastor, tiene el objetivo de alentaros a "construir, cimentar y volver a edificar" constantemente vuestra comunidad diocesana sobre Cristo. ¿Cómo? Lo indica el mismo san Benito, quien recomienda en su Regla no anteponer nada a Cristo: "Christo nihil omnino praeponere" (LXII,11).


Doy, por tanto, gracias a Dios por el bien que está realizando vuestra comunidad bajo la guía de su pastor, el padre abad dom Pietro Vittorelli, a quien saludo con afecto y agradezco por las amables palabras que me ha dirigido en nombre de todos. Con él, saludo a la comunidad monástica, los obispos, los sacerdotes, los religiosos y las religiosas presentes. Saludo a las autoridades civiles y militares, en primer lugar, al alcalde, a quien le doy las gracias por las palabras de bienvenida , con las que me ha acogido al llegar a esta plaza Miranda, que a partir de hoy llevará mi nombre. Saludo a los catequistas, a los agentes pastorales, a los jóvenes y a quienes difunden el Evangelio en esta tierra llena de historia, que experimentó durante la segunda guerra mundial momentos de gran sufrimiento. Son testigos silenciosos los numerosos cementerios que rodean vuestra ciudad, entre los que recuerdo en particular el polaco, el alemán y el de la Commonwealth. Mi saludo se extiende, por último, a todos los habitantes de Cassino y de las localidades cercanas: a cada uno, en especial a los enfermos y los que sufren, les aseguro mi afecto y mi oración.


Queridos hermanos y hermanas: escuchamos el eco en nuestra celebración del llamamiento de san Benito a mantener el corazón en Cristo, a no anteponer nada a Él. Esto no nos distrae, por el contrario, nos lleva a comprometernos aún más por construir una sociedad en la que la solidaridad se exprese con signos concretos. Pero, ¿cómo? La espiritualidad benedictina, que conocéis muy bien, propone un programa evangélico sintetizado en la máxima: ora et labora et lege, la oración, el trabajo, la cultura. Ante todo la oración, que es la herencia más bella dejada por san Benito a los monjes, pero también a vuestra Iglesia particular: a vuestro clero, en gran parte formado en el seminario diocesano, durante siglos acogido en la misma Abadía de Montecassino, a los seminaristas, a los numerosos educadores de las escuelas y de los centros recreativos juveniles benedictinos y de vuestras parroquias, a todos los que vivís en esta tierra. Al elevar la mirada desde todo pueblo y barrio de la diócesis, podéis admirar esa referencia constante al cielo que es el monasterio de Montecassino, al que subís cada año en procesión en la vigilia de Pentecostés. La oración, a la que invita a los monjes cada mañana la campana de san Benito con sus graves tañidos, es la senda silenciosa que nos lleva directamente al corazón de Dios; es la respiración del alma que nos vuelve a dar paz en las tempestades de la vida. Además, siguiendo la enseñanza de san Benito, los monjes siempre han cultivado un amor especial por la Palabra de Dios en la lectio divina, que se ha convertido hoy en patrimonio común de muchos. Sé que vuestra Iglesia diocesana, asumiendo las indicaciones de la Conferencia Episcopal Italiana, dedica una gran atención a la profundización bíblica, es más, ha inaugurado un itinerario de estudio de las Sagradas Escrituras, consagrado este año al evangelista Marcos y que continuará en los próximos cuatro años para concluir, si Dios quiere, con una peregrinación diocesana a Tierra Santa. Que la escucha de la Palabra divina alimente vuestra oración y os haga profetas de verdad y amor en un compromiso conjunto de evangelización y promoción humana.


Otro punto básico de la espiritualidad benedictina es el trabajo. Humanizar el mundo laboral es algo típico del alma del monaquismo, y es también el esfuerzo de vuestra comunidad, que trata de estar al lado de los numerosos trabajadores de la gran industria presente en Cassino y de las empresas a ella ligadas. Sé que la situación de muchos obreros es sumamente crítica. Expreso mi solidaridad a quienes viven en una precariedad preocupante, a los trabajadores en el paro o incluso despedidos. Que la herida del desempleo, que aflige a este territorio, lleve a los responsables de la cosa pública, a los empresarios, y a todos los que pueden a buscar soluciones válidas, con la contribución de todos, a la crisis laboral, creando nuevos puestos de trabajo para salvaguardar a las familias. En este sentido, ¿cómo no recordar que la familia tiene hoy necesidad urgente de ser tutelada de una manera mejor, pues está fuertemente amenazada en las mismas raíces de su institución? Pienso en los jóvenes a quienes les cuesta encontrar una actividad laboral digna que les permita crear una familia. A ellos quisiera decirles: ¡no os desalentéis, queridos amigos, la Iglesia no os abandona! Sé que 25 jóvenes de vuestra diócesis participaron en la Jornada Mundial de las Juventud en Sydney: gracias a las riquezas de esta extraordinaria experiencia espiritual, sed levadura evangélica entre vuestros amigos y coetáneos; con la fuerza del Espíritu Santo, ¡sed los nuevos misioneros en esta tierra de san Benito!


Por último, pertenece a vuestra tradición también al atención por el mundo de la cultura y de la educación. El famoso Archivo y la Biblioteca de Montecassino recogen innumerables testimonios del compromiso de hombres y mujeres que han meditado y buscado cómo mejorar la vida espiritual y material del hombre. En vuestra Abadía, se toca con la mano el "quaerere Deum", es decir, el hecho de que la cultura europea ha sido la búsqueda de Dios y la disponibilidad para escucharle. Y esto también es válido en nuestro tiempo. Sé que estáis trabajando con este espíritu en la Universidad y en las escuelas, para que se conviertan en laboratorios de conocimiento, de investigación, de pasión por el futuro de las nuevas generaciones. Sé también que, en preparación a esta visita mía, habéis celebrado recientemente un congreso sobre el tema de la educación para pedir a todos que transmitan con viva determinación a los jóvenes los valores irrenunciables de nuestro patrimonio humano y cristiano. En el actual esfuerzo cultural orientado a crear un nuevo humanismo, fieles a la tradición benedictina, pretendéis justamente subrayar también la atención por el hombre frágil, débil, por las personas discapacitadas y los inmigrantes. Y os doy las gracias por darme la posibilidad de inaugurar hoy la "Casa de la caridad", donde se construye con los hechos una cultura atenta a la vida.


Queridos hermanos y hermanas: no es difícil percibir que vuestra comunidad, esta porción de Iglesia que vive alrededor de Montecassino, es heredera y depositaria de la misión, impregnada por el espíritu de san Benito, de proclamar que en nuestra vida nadie ni nada deben quitar a Jesús el primer puesto; la misión de construir, en el nombre de Cristo, una nueva humanidad caracterizada por la acogida y la ayuda a los más débiles. Que os ayude y acompañe vuestro santo patriarca, con santa Escolástica, su hermana; que os protejan los santos patronos y sobre todo María, Madre de la Iglesia y Estrella de nuestra esperanza. ¡Amén!


[Traducción del original italiano realizada por Jesús Colina

© Copyright 2009 - Libreria Editrice Vaticana]


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ZENIT publica la homilía que pronunció Benedicto XVI al presidir en la tarde del domingo, 24 de Mayo de 2009,  las vísperas con los abades de las comunidades de monjes y monjas benedictinos del mundo.


Queridos hermanos y hermanas de la gran familia benedictina:

Cuando queda poco para concluir mi visita de hoy, con mucho gusto me detengo en este lugar sagrado, en esta Abadía, cuatro veces destruida y reconstruida, la última vez tras los bombardeos de la segunda guerra mundial de hace 65 años. "Succisa virescit": las palabras de su nuevo escudo de armas indican bien la historia. Montecassino, como encina secular plantada por san Benito, fue "escamondada" por la violencia de la guerra, pero ha resurgido con más vigor. En varias ocasiones yo también he tenido la oportunidad de disfrutar de la hospitalidad de los monjes, y en esta Abadía transcurrí momentos inolvidables de tranquilidad y oración. En esta tarde hemos entrado cantando las Laudes regiae para celebrar juntos las vísperas de la solemnidad de la Ascensión de Jesús. A cada uno de vosotros os expreso la alegría de compartir este momento de oración, saludando a todos con afecto agradecido por la acogida que me habéis dispensado y a quienes me acompañan en esta peregrinación apostólica. En particular, saludo al abad dom Pietro Vittorelli, que ha interpretado vuestros sentimientos comunes. Extiendo mi saludo a los abades y abadesas y a las comunidades benedictinas aquí presentes.


Hoy la liturgia nos invita a contemplar el misterio de la Ascensión del Señor. La lectura breve, tomada de la Primera Carta de Pedro, nos exhorta a detener la mirada en nuestro Redentor, que murió "una sola vez por los pecados" para volvernos a llevar a Dios, a cuya diestra se encuentra, "tras haber subido al cielo y haber recibido la soberanía sobre los ángeles, los principados y las potestades" (Cf. 1 Pedro 3, 18.22). "Subido al cielo" e invisible a los ojos de los discípulos; sin embargo, Jesús no les ha abandonado: "muerto en la carne, vivificado en el espíritu" (1 Pedro 3,18), ahora está presente de una manera nueva, interior, en los creyentes, y en él la salvación se ofrece a todo ser humano sin diferencia de pueblo, lengua o cultura. La primera Carta de Pedro contiene referencias precisas a los acontecimientos cristológicos fundamentales de la fe cristiana. La preocupación del apóstol es la de mostrar el alcance universal de la salvación en Cristo. Análoga preocupación encontramos en san Pablo, del que estamos celebrando los dos mil años de su nacimiento, quien escribe a la comunidad de Corinto: Cristo "murió por todos para que ya no vivan para sí los que viven, sino para aquel que murió y resucitó por ellos" (2 Corintios 5, 15).


Dejar de vivir para nosotros mismos, sino para Cristo: esto es lo que da pleno sentido a la vida de quien se deja conquistar por Él. Lo manifiesta claramente la vicisitud humana y espiritual de san Benito, que abandonando todo siguió fielmente a Jesús. Encarnando en su propia existencia el Evangelio, se convirtió en iniciador de un amplio movimiento de renacimiento espiritual y cultural en Occidente. Quisiera mencionar un acontecimiento extraordinario de su vida, referido por el biógrafo san Gregorio Magno que vosotros conocéis muy bien. Se podría decir que también el santo patriarca fue "elevado al cielo" en una indescriptible experiencia mística. La noche del 29 de octubre del año 540, se lee en la biografía, mientras estaba asomado a la ventana, "con los ojos fijos en las estrellas para penetrar en la divina contemplación, el santo experimentaba que el corazón le ardía... Para él el firmamento era como la cortina bordada que desvelaba al Santo de los Santos. En un momento preciso, su alma se sintió transportada a otra parte del velo para contemplar sin velo el rostro de Aquél que vive en una luz inaccesible" (Cf. A.I. Schuster, Storia di san Benedetto e dei suoi tempi, Ed. Abbazia di Viboldone, Milano, 1965, p. 11 y siguientes). Análogamente a lo que le sucedió a Pablo tras su arrebato al cielo, también san Benito, tras esta experiencia espiritual extraordinaria, tuvo que comenzar una nueva vida. Si bien la visión fue pasajera, los efectos permanecieron, su misma fisionomía --refieren los biógrafos-- quedó modificada, su aspecto fue siempre sereno y su porte angélico y, si bien vivía en la tierra, se comprendía que con el corazón ya estaba en el Paraíso.


San Benito no recibió este don divino para satisfacer su curiosidad intelectual, sino más bien para que el carisma que Dios le había dado tuviera la capacidad de reproducir en el monasterio la misma vida del cielo y restablecer la armonía de la creación a través de la contemplación y el trabajo. Con razón, por tanto, la Iglesia le venera como "eminente maestro de vida monástica" y "doctor de sabiduría espiritual en el amor a la oración y al trabajo"; "resplandeciente guía de pueblos a la luz del Evangelio" que "elevado al cielo por una senda luminosa" enseña a los hombres de todos los tiempos a buscar a Dios y las riquezas eternas por Él preparadas (Cf. Prefacio del Santo en el suplemento monástico al Misal Romano, 1980, edición italiana, 153).


Sí, Benito fue ejemplo luminoso de santidad e indicó a los monjes como único gran ideal a Cristo; fue maestro de civilización que, proponiendo una equilibrada y adecuada visión de las exigencias divinas y de las finalidades últimas del hombre, tuvo siempre presentes también las necesidades y las razones del corazón, para enseñar y suscitar una fraternidad auténtica y constante, para que en el conjunto de las relaciones sociales no se extraviara una unidad de espíritu capaz de construir y alimentar siempre la paz. No es una casualidad que la palabra Pax acoja a los peregrinos y a los visitantes a las puertas de esta abadía, reconstruida tras el tremendo desastre de la segunda guerra mundial: se eleva como una silenciosa admonición para rechazar cualquier forma de violencia y construir la paz: en las familias, en las comunidades, entre los pueblos y en toda la humanidad. San Benito invita a toda persona que sube a este monte a buscar la paz y seguirla: "inquire pacem et sequere eam (Salmo, 33,14-15)" (Regla, Prólogo, 17).


Siguiendo la escuela de san Benito, con el paso de los siglos, los monasterios han sido centros fervientes de diálogo, de encuentro y benéfica fusión entre gentes diversas, unificadas por la cultura evangélica de la paz. Los monjes han sabido enseñar con la palabra y el ejemplo el arte de la paz, sirviéndose de los tres "vínculos" que san Benito consideraba necesarios para conservar la unidad del Espíritu entre los seres humanos: la Cruz, que es la ley misma de Cristo; el libro, es decir la cultura; y el arado, que indica el trabajo, la señoría sobre la materia y el tiempo. Gracias a la actividad de los monasterios, articulada en el triple compromiso cotidiano de la oración, del estudio y del trabajo, pueblos enteros del continente europeo han experimentado un auténtico rescate y un benéfico desarrollo moral, espiritual y cultural, educándose en el sentido de la continuidad con el pasado, en la acción concreta a favor del bien común, en la apertura hacia Dios y la dimensión trascendental. Recemos para que Europa valorice siempre este patrimonio de principios e ideales cristianos que constituye una riqueza cultural y espiritual inmensa.


Pero esto sólo es posible cuando se acoge la enseñanza constante de san Benito, es decir el "quaerere Deum", buscar a Dios como compromiso fundamental del ser humano que no se realiza plenamente ni puede ser realmente feliz sin Dios. Os toca en particular a vosotros, queridos monjes, ser ejemplos vivos de esta relación interior y profunda con Él, actuando sin compromisos el programa que vuestro fundador sintetizó en el "nihil amori Christi praeponere", "no anteponer nada al amor de Cristo" (Regla 4, 21). En esto consiste la santidad, propuesta válida para todo cristiano, más que nunca en nuestra época, en la que se experimenta la necesidad de anclar la vida y la historia en firmes puntos de referencia espirituales. Por este motivo, queridos hermanos y hermanas, es particularmente actual vuestra vocación y es indispensable vuestra misión de monjes.


Desde este lugar en el que descansan sus restos mortales, el santo patrono de Europa sigue invitando a todos a proseguir su obra de evangelización y promoción humana. Os alienta en primer lugar a vosotros, queridos monjes, a permanecer fieles al espíritu de los orígenes y a ser intérpretes auténticos de su programa de renacimiento espiritual y social. Que os conceda este don el Señor, por intercesión de vuestro santo fundador, de la hermana, santa Escolástica, y de los santos y santas de la Orden. Y que la Madre celestial del Señor, a quien hoy invocamos como "auxilio de los cristianos", vele por vosotros y proteja a esta abadía y a todos vuestros monasterios, así como a la comunidad diocesana que vive alrededor de Montecassino. ¡Amén!


[Traducción del original italiano realizada por Jesús Colina

© Copyright 2009 - Libreria Editrice Vaticana]


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DOMINGO DE PENTECOSTÉS – B

31 de Mayo de 2009

El Espíritu del Señor llena toda la tierra, Dios ha derra­mado su amor en nuestros corazones. Hermanos y hermanas, en este domingo de Pentecostés, que la paz de Jesucristo resucitado esté con todos vosotros.

Aspersión: Recordemos ahora, al empezar nuestra celebración, aquel día de nuestro bautismo, el día en el que empezamos a ser cristianos. Sobre nosotros fue derramada el agua de la vida nueva; el Espíritu de Dios se unió para siempre a nuestro espíritu. Invoquémoslo hoy sobre esta agua, y respondamos a cada invocación cantando: POR SIEMPRE YO CANTARÉ TU NOMBRE, SEÑOR (MD 109 / 709)

-      Te alabamos, Dios creador, que por el agua y la fuerza del Espíritu diste forma y figura al hombre y al universo. R/.

-      Te alabamos, oh Cristo, que de tu costado abierto en la cruz, hiciste manar sangre y agua, los sacra­mentos de nuestra salvación. R/.

-      Te alabamos, Espíritu Santo, que con tu potencia impetuosa haces de nosotros hombres y mujeres nuevos, testigos del Señor resucitado. R/.

Dios, Padre, bendice a tu pueblo, purifícanos del pecado y, por medio de esta agua, reaviva en noso­tros el recuerdo y la gracia del bautismo, nuestra primera Pascua. Amén.

 

Oración universal: Invoquemos ahora al Espíritu, el Padre de los pobres, el don de vida que fecunda nuestra existencia y renueva el camino de la humanidad. Oremos diciendo: VEN, ESPÍRITU SANTO.

1.   Para que en todas partes (en casa, en el trabajo, en la vida social y ciudadana) los cristianos aportemos un buen testimonio de justicia, de amor y de fe. OREMOS:

2.   Para que los que no creen en Cristo lleguen a descubrir la alegría del Evangelio. OREMOS:

3.   Para que toda persona, de cualquier lugar del mundo, pueda vivir con dignidad, con confianza, con esperanza de futuro. OREMOS:

4.   Para que la Eucaristía que nos reúne todos los domin­gos transforme nuestro corazón y nos llene de los mismos sentimientos que tenía Jesús. OREMOS:

Ven, Espíritu Santo, llena los corazones de tus fieles y enciende en ellos la llama de tu amor. Amén. 

Padrenuestro: Movidos por el Espíritu de Jesús, unidos a él, nos atrevemos a decir:

Invitación a la comunión: Este es el Cordero de Dios, Cristo Jesús, el vencedor de la muerte, que se nos da como alimento de vida eterna. Dichosos los invitados a la cena del Señor.

Despedida: Terminamos hoy el tiempo pascual, los cincuenta días en honor del Señor resucitado. Que él nos acompañe siempre y nos llene con su Espíritu. Podéis ir en paz, aleluya, aleluya.

CPL


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Martes, 26 de mayo de 2009

Con motivo de la conmemoración del Primer Centenario de la Rogativa ante la erupción del Volcán Chinyero se han organizado unos actos en Santiago del Teide de la Isla de Tenerife (Información de hoja de estampa de recuerdo)

 

 Conmemoración del Primer Centenario de la Rogativa ante la erupción del Volcán Chinyero

 

La "subida del Cristo" hasta el frente de lava en los Baldíos, en el municipio de Santiago del Teide, será el acto mas singular de este mes de mayo, con el que se conmemorará el primer centenario de la rogativa ante la erupción del último volcán de Tenerife, el Chinyero.

 

Los actos darán comienzo desde el día 21, jueves, con la celebración de la Santa Misa en la parroquia de San Fernando a las 7 de la tarde. Al día siguiente 22 de mayo, viernes, a las 6,30 de la tarde, saldrá en procesión la imagen del Santísimo Cristo desde este templo parroquial hasta la primitiva ermita de Santiago en el Valle de Arriba. El sábado, 23 de mayo, a las 9 de la noche, celebración de la Santa Misa en la ermita de Santiago y procesión por las calles del Valle de Arriba.

 

El domingo, 24 de mayo, a las 11 de la mañana, comienzo de la procesión hasta el calvario, levantado en el lugar donde se detuvo la corriente de lava ante la presencia de esta venerada imagen. En este calvario se celebrará la Santa Misa y luego se realizará una representación de los acontecimientos ocurridos allí hace cien años. Los asistentes compartirán la comida y sobre las 5 de la tarde se hará el regreso hasta la ermita de Santiago

 

El 30 de mayo será el retorno de la imagen hasta la parroquia.

 

Según la tradición, estando desesperados los vecinos de estos lugares ante la inminente llegada de "un espantoso mar de fuego", procedente de la erupción del volcán, los feligreses a cuyo frente estaba el párroco don José Serret y Sitjar, - calificado por los diarios de la época como de "comportamiento heroico"- sacaron en procesión de rogativa al Santísimo Cristo con el que se acercaron hasta el frente de lava en los Baldíos. Cuentan que estaba ardiendo la mitad de un escobón (arbusto común en la zona ) y que al llegar la Santa Imagen, se apagó y el resto de la planta sobrevivió.

 

A continuación trasladaron al Santísimo Cristo hasta el brazo de lava que se dirigía a las Manchas, hacia donde, también, llevaron los vecinos de Tamaimo la imagen de Santa Ana. Igualmente se detuvo el avance de la lava y en memoria de este hecho se levantó, otro calvario, que aún existe.

 

Este último hecho se conoce, además de por la tradición oral, por haberlo registrado en su diario el catedrático del Instituto de Canarias, don Antonio de Ponte y Cólogan, testigo presencial, que relata bellamente la escena con detalles curiosos, tales como el de la paloma mensajera que se posa en ese momento en la lava reciente, y luego levanta vuelo llegando a Garachico a las 5 de la tarde.

 

Por el registro de la hora de llegada de esta paloma y las distancias y caminos a recorrer se deduce que la Santa Imagen estuvo ante los dos frentes de lava entre el mediodía y la tarde del 23 de noviembre de 1909


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Exhortación de Mons. Lawrence Henry, Arzobispo de Ciudad del Cabo (Sudáfrica),  a los fieles a tomar conciencia del drama vivido por millones de personas. 

 29 de abril de 2009

Queridos hermanos y hermanas en Cristo

Paz y Bendiciones en el Señor.

Re: Carta para concientizar a todas las Parroquias sobre la trata de seres humanos

 
La Archidiócesis de Ciudad del Cabo quisiera aprovechar esta oportunidad para informaros acerca de un mal existente en medio de nosotros, a saber, la trata de seres humanos. En todo el mundo, más de 27 millones de personas vivían en la servidumbre forzada en 2007. Durante todo el Comercio de Esclavos del Atlántico, 25 millones de personas fueron forzadas a la esclavitud. Hoy en día existe una estimación de 12,3 millones de personas que son víctimas de la trata cada año en todo el mundo. La Conferencia de Obispos Católicos de África Meridional (SACBC) a través de su departamento Counter Trafficking In Persons (CTIP) recomienda los siguientes cuatro pasos: la oración, la prevención, la protección y la promoción.


Como Iglesia local de Ciudad del Cabo tenemos el deber de pasar a la acción. Fundamental para Jesús es el mensaje de la enseñanza "amad a vuestro prójimo como a vosotros  mismos». Los puertos (aéreos y marítimos), la promesa de una vida mejor en Ciudad del Cabo atrae a muchos a estas costas, algunos de nuestros hermanos y hermanas son engañados para que acepten acuerdos de ser trasladados a la Ciudad Madre con una promesa de un puesto de trabajo y de hecho  son traídos aquí por otros motivos tales como la prostitución, la pornografía, el trabajo doméstico no remunerado y trabajo agrícola, etc

 

El difunto Papa Juan Pablo II dijo una vez: "El comercio de seres humanos constituye una escandalosa ofensa a la dignidad humana y una grave violación de los derechos humanos fundamentales. Ya el Concilio Vaticano II había señalado a "la esclavitud, la prostitución, la venta de mujeres y niños, y las condiciones vergonzosas de trabajo donde las personas son tratadas como instrumentos de ganancia más que personas libres y responsables", como "infamias" que envenenan la sociedad humana, degradan a sus autores" y constituyen "un supremo deshonor al Creador"(Gaudium et Spes # 27). Estas situaciones son una afrenta a los valores fundamentales que comparten todas las culturas y los pueblos, valores arraigados en la naturaleza misma de la persona humana".

Lo que podéis hacer:

• Crear conciencia sobre el tema y rezar en las parroquias por las víctimas de la trata de personas
• Acoger a extraños y extranjeros a fin de que encuentren una casa en la comunidad parroquial
• A través de los  grupos parroquiales de J & P  abogar por una legislación sobre la trata de seres humanos
• Formar o unir grupos que se opongan al "acicalamiento de jóvenes para la industria del sexo de 2010"

El Departamento de la SACBC que concientiza sobre esta cuestión ha pedido a todas las parroquias a decir esta oración al final de las misas del domingo a fin de que la cuestión pueda ser dada como prioridad.

 

Oración para terminar con la trata de seres humanos

"Oh Dios, no podemos expresar lo que apenas comprenden nuestras mentes y lo que nuestros corazones sienten cuando oímos hablar de hombres, mujeres y niños engañados, transportados a lugares desconocidos para los fines de explotación sexual o trabajo forzoso, y abuso a causa de codicia humana y beneficio. Sólo podemos levantar nuestras voces y gritarte, "fortalece el corazón roto".

Nuestros corazones y espíritus se entristecen cuando se viola la dignidad de todos aquellos que son víctimas de la trata. Señor "Sana el corazón roto".
Ayúdanos a permanecer en solidaridad con las personas objeto de trata, para que juntos podamos encontrar la manera de fomentar aquella libertad que nos da todo. Estaremos allí como quiera que sea estaremos allí". (adaptada de una oración por Cassini G).


Como vuestro obispo local me gustaría aprovechar esta oportunidad para daros las gracias por participar en esta iniciativa y os prometo mi oración para apoyo y aliento. Una hermana o hermano que está sufriendo todos nosotros somos responsables en Dios. En el Evangelio de Mateo en el Sermón de la Montaña se nos recuerda de la responsabilidad de la atención, amor y oración los unos por los otros. Os permanezco humildemente.

 

Atentamente en Cristo
+ Lawrence Henry
Arzobispo de Ciudad del Cabo

 

(Traducción particular no oficial desde el inglés) 

Carta del Arzobispo (en inglés)


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Los Obispos de la Conferencia Episcopal de las Antillas (AEC) han emitido un mensaje a todo el pueblo de Dios al termino de la Asamblea Plenaria realizada a finales de abril, que lleva por titulo “Discípulos y Misioneros de Jesucristo, para que los pueblos tengan vida en El”. 

 


Discípulos y misioneros de Jesucristo, para que nuestros pueblos tengan vida en Él.
"Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida" (Jn 14,6)


Queridos hermanos y hermanas en Cristo,

Nosotros, vuestros Obispos de la Conferencia Episcopal de las Antillas (AEC) que nos encontramos en Martinica durante el Tiempo Pascual para nuestra reunión plenaria anual os enviamos un cordial saludo y bendiciones en Cristo Jesús nuestro Señor.


En mayo de 2007, más de doscientos obispos de América Latina (LA) y el Caribe, junto con el clero, religiosos y laicos delegados se reunieron durante tres semanas en el santuario de Nuestra Señora de Aparecida en Brasil, en un esfuerzo por construir la comunión y la solidaridad entre nuestros Iglesias locales y para desarrollar una visión común para la Iglesia. Los Obispos, desearon dar un nuevo impulso a la evangelización para garantizar el crecimiento continuado y madurez en la fe de nuestro pueblo.

 

El Papa Benedicto XVI en su Discurso Inaugural a la V Conferencia declaró: "A través de nuestro bautismo estamos llamados a ser discípulos y misioneros de Jesucristo, participando en su vida, imitando su ejemplo y dando testimonio de él en su llamada y mandato misionero  "id a todo el mundo; y proclamad el Evangelio a toda criatura. El que crea y se bautice, será salvo"(Mc 16:15). Todos los bautizados reciben de Cristo, como los Apóstoles el mandato de ser discípulos y misioneros de Jesucristo... Discipulado y misión son como las dos caras de una misma moneda; cuando el discípulo está enamorado de Cristo él / ella no puede dejar de proclamar al mundo que sólo en Él encontramos la salvación (cf. Hch 4:12). En efecto, el discípulo sabe que sin Cristo, no hay luz, ni esperanza, ni amor, ni futuro" La relación con Cristo está en el centro de nuestra vida como discípulos (Discurso Inaugural # 3).

 

La Iglesia en el Caribe hoy, en solidaridad pastoral y comunión con la Iglesia en América Latina, ha aceptado el desafío de formar discípulos y misioneros de Jesucristo, para que nuestros pueblos tengan vida en él. ¿Qué clase de discípulos somos?

Todos en la Iglesia estamos llamados a ser discípulos y misioneros. Esto requiere una nueva manera de pensar, ver y actuar. Se requiere formación para el clero, para los religiosos y para todos las personas del pueblo de Dios a fin de cumplir esta tarea con responsabilidad y audacia (Documento de Aparecida, DA # 3). Los discípulos se forman sobre la Palabra de Dios y la Eucaristía. La misión que se prevé en Aparecida es "una misión que debe llegar a todos, ser permanente y profunda (DA # 5). Aparecida no es un nuevo plan pastoral, sino una visión de la Iglesia para inspirar y estimular todos los planes actuales y futuros de pastoral de nuestras Iglesias locales.


Cuando reconocemos quiénes somos como discípulos y cuál es nuestra misión, el Espíritu Santo nos ayuda a redescubrir la belleza y la alegría de ser cristianos católicos. Ser cristiano no es una carga sino un don. Somos portadores de buenas noticias para la humanidad. También llegamos a darnos cuenta de que estamos llamados a ser una Iglesia con los brazos abiertos que sabe cómo acoger y valorar a cada uno de sus miembros.

 

Aparecida es un nuevo punto de partida de la Nueva Evangelización de nuestros pueblos. Refuerza la opción preferencial y evangélica de la Iglesia por los pobres, su opción preferencial por los jóvenes y se compromete a defender a los débiles. Exhorta a los dirigentes a defender la verdad, respetar la vida y la dignidad de cada persona. Se ofrece a contribuir en la promoción de una cultura de honestidad que sane la raíz de todas las formas de violencia, enriquecimiento ilícito y corrupción generalizada. Hoy día habrá que elegir entre las rutas que conducen a la vida y los caminos que conducen a la muerte (DA # 13). Claramente a los discípulos les queda su misión para hacer.


Hermanas y hermanos, este es nuestro momento como Iglesia, un tiempo de gracia y de un nuevo Pentecostés. No podemos perder esta oportunidad. La visión debe llegar a ser una realidad. De ahora en adelante escucharéis que  muchas referencias se harán a Aparecida y a lo que significa para nosotros en nuestra marcha hacia delante como Iglesia en vuestra propia Archidiócesis y en la región.

Algunas (Archi)diócesis de la AEC ya están en el camino de Aparecida. Contamos con ustedes para que nos ayuden a poner en práctica esta visión de Iglesia para el nuevo Milenio en todas nuestras Iglesias locales. ¡Sólo un discípulo en amor con el Señor puede renovar la Iglesia! (cf. DA 201). 
 


Que Nuestra Señora de Aparecida, nuestra Santísima Madre, María, Madre de la Iglesia en Latinoamérica y el Caribe, Estrella de la nueva evangelización, primera discípula y gran misionera de nuestros pueblos interceda por nosotros.

Firmado Los Obispos de la Conferencia Episcopal de Antillas, Fort de France
  Martinica 30 de abril 2009

 

(Traducción particular no ificial desde el inglés) 

 


Texto  del Mesaje en inglés


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Declaración de Su Eminencia el Cardenal Polycarp Pengo, Arzobispo de Dar-es-Salaam (Tanzania) y Presidente del SECAM, de apoyo a la posición del Papa Benedicto XVI en lo que respecta al uso del preservativo como medio para prevenir la difusión del SIDA.

 

  

MENSAJE DE SOLIDARIDAD DEL SECAM

"Yo soy el buen pastor, y conozco a las mías y las mías me conocen a mí, al igual que el Padre me conoce y yo conozco al Padre; y yo doy mi vida por las ovejas" (Juan 10: 14-15).

El Simposio de las Conferencias Episcopales de África (SECAM) desea sumar su voz a las numerosas que han declarado su apoyo a la posición del Papa Benedicto XVI en relación con el uso de preservativos como una forma de prevenir la propagación del VIH / sida.

Se recordará que el Papa en un vuelo a África en su primera visita apostólica al continente en marzo de este año en respuesta a una pregunta sobre la postura de la Iglesia Católica en relación con el uso de preservativos, en particular en África, explícitamente declaró que los preservativos no son la respuesta a la epidemia de SIDA en África. Añadió que los condones incluso pueden agravar el problema.

Esto, por supuesto no fue bien acogido por ciertas personas, y por algunas secciones de los medios de comunicación que para sus propios fines egoístas siempre buscan una oportunidad para atacar al Papa o la Iglesia Católica. Desde entonces, ha habido un fuerte debate entre quienes abogan por el uso de condones para ayudar a detener la propagación de la epidemia y los que se oponen a ella.

 

La posición del Papa Benedicto sobre el uso del condón no es nueva. Estaba sólo reafirmando la posición de la Iglesia con respecto a la utilización de preservativos en la lucha contra el SIDA. Su predecesor, el Papa Juan Pablo II, a menudo decía que la abstinencia sexual, no los condones, era la mejor manera de prevenir la propagación de la enfermedad. También está claro que la Iglesia Católica siempre ha estado a la vanguardia de la lucha contra el SIDA y que es muy probable el mayor proveedor privado de la atención del VIH en el mundo.

 

Como dijo el Papa Benedicto, no se puede resolver la propagación del VIH con la distribución de preservativos, "Por el contrario, aumenta el problema".

Por lo tanto, esto exige una actitud responsable y moral hacia el sexo como la única forma segura de tener éxito en la lucha contra la enfermedad. La Iglesia Católica aboga por la fidelidad en el matrimonio, la castidad y la abstinencia de las relaciones sexuales prematrimoniales como armas clave en la lucha contra el SIDA.

De hecho, la única solución como señaló el Papa es doble: la primera es una humanización de la sexualidad, una renovación humana, espiritual que trae consigo una nueva forma de comportamiento entre las personas y, en segundo lugar, una verdadera amistad, sobre todo para los que están sufriendo, una buena disposición a hacer sacrificios personales”.
Es muy claro que los que quieren entender el significado del mensaje del Papa lo entenderán, y los que no quieren, no lo entenderán nunca.
Y a pesar del barullo de los diversos medios de comunicación sobre la saga de los preservativos el mensaje del Papa continúa resonando en muchas personas en nuestro amado continente como en otros lugares, que aprecian la enseñanza del Papa y entienden que está diciendo cosas que son importantes para el mundo de hoy, no importa lo desagradables que puedan parecer.

Es lamentable que el principal toque de luz de la visita del Papa a África para la presentación del Instrumentum laboris - un documento de trabajo para la Segunda Asamblea Especial para África del Sínodo de los Obispos, programado para octubre de este año y todos los buenos mensajes dirigidos a diferentes grupos de personas en el continente fueron más o menos relegados a un segundo plano. El tema del sínodo: "La Iglesia en África al servicio de la Reconciliación, Paz y Justicia" constituyó la base de su visita.

Para concluir, deseamos encomiar la valentía del Papa a afirmar la mejor manera de que el VIH / SIDA puede ser detenido. Es lamentable que sus valientes declaraciones hayan sido mal interpretadas como fuera de contexto con las realidades de hoy en día. Pero nosotros, los miembros de la Familia de Dios en África estamos agradecidos al Santo Padre, el Papa Benedicto XVI. Estamos profundamente agradecidos por su visita pastoral a nuestro amado continente, así como sus mensajes para nosotros y para todos los pueblos del continente. Su visita ha encendido nuestra esperanza en Cristo y estamos llenos de energía para un mayor compromiso con nuestra fe cristiana. Le aseguramos nuestra solidaridad y apoyo.

También encomiamos la buena labor que muchas instituciones católicas e individuos están llevando a cabo en el cuidado de personas que en todo el mundo sufren de VIH / SIDA. Y pedimos a todos los africanos aquí como en la diáspora que aúnen sus esfuerzos en el trabajo permanente de la reconciliación, la justicia y la paz en el continente.

Que María Reina de África continúe intercediendo por el Papa para que él siga siendo un buen pastor que esté dispuesto a dar su vida por sus ovejas. Que ella interceda también por todos sus hijos e hijas de África para que todos podamos vivir en paz y unidad en todas partes en el continente.

Cardenal Policarpo Pengo
Presidente del SECAM

 

(Traducción particular no oficial desde el inglés)

Mensaje del SECAM (en inglés)


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Intervención de los Obispos de Nigeria para expresar su cercanía al Santo Padre con relación a las polémicas originadas a raíz de su visita a Angola y Camerún.

 

ÁFRICA Y EL CONDÓN: UN CASO DE MORALIDAD EN LA REALIDAD

DECLARACIÓN DE LA CONFERENCIA DE OBISPOS CATÓLICOS SOBRE EL ATAQUE A LA RECIENTE DECLARACIÓN DEL SANTO PADRE, EL PAPA BENEDICTO XVI, SOBRE EL USO DE PRESERVATIVOS PARA CONTROLAR EL SIDA, DURANTE SU RECIENTE VISITA A ÁFRICA

Dado que el Santo Padre el Papa Benedicto XVI, durante su reciente viaje a África hizo una declaración sobre los condones y la lucha contra el SIDA en África, una campaña sin precedentes de los medios de comunicación se ha lanzado contra esa reiteración realista de la posición moral de la Iglesia Católica sobre el asunto. El último de los ataques fue de la Asamblea Bélgica.

 

El 2 de abril, la Cámara de Representantes de Bélgica pidió al gobierno del país "condenar las inaceptables declaraciones del Santo Padre en su viaje a África y protestar oficialmente ante la Santa Sede".

 

La mayoría de aquellos que se unen a la polémica sobre las declaraciones del Santo Padre no aceptan que el verdadero problema en la propagación del SIDA en África no es el condón; está la cuestión de comportamiento y de una forma de ser. Y este es el centro de la declaración del Papa. Por lo tanto, criticarle sobre la base de un fragmento aislado de la entrevista está, sin duda, fuera de contexto.

 

Durante su vuelo con destino a Camerún, 17 de marzo de 2009, el Papa había dicho en el contexto de la entrevista que "puedo decir que este problema del SIDA no se puede superar sólo con consignas publicitarias. Si no hay alma, si los africanos no son ayudados, el flagelo no se puede resolver con la distribución de preservativos; por el contrario, se corre el riesgo de aumentar el problema. La solución sólo puede encontrarse en un doble compromiso: en primer lugar, una humanización de la sexualidad, es decir, una renovación espiritual y humana que traiga consigo una nueva forma de comportarse el uno con el otro, y en segundo lugar, una verdadera amistad, también y sobre todo para aquellos que sufren, la voluntad - incluso con sacrificio y abnegación - de estar con el sufrimiento. Y estos son los factores que ayudan y que dan lugar a progresos visibles".

 

De la anterior declaración del Santo Padre, es obvio que su amor por el pueblo y por el continente de África no se puede comprometer y destaca muy por encima de otros intereses que pueden ir en contra de los de la Iglesia.

 

De todas las indicaciones, es evidente que aquellos que no han visto nada bueno en lo que el Papa ha dicho pueden ser considerados como enemigos de África, que al parecer ven el continente como el conejillo de Indias de empresas extranjeras y, por tanto, no se preocupan de lo que suceda al continente y su gente.

 

Es más fácil ver que el clamor por la condena de Bélgica se basa en la pérdida económica del país, si la salida de los preservativos a África se reduce, que en el amor de los miembros de la Asamblea belga por África. Es lamentable que esa declaración realista del Papa se tomara fuera de contexto.

 

Lo que África necesita es la pasión y la compasión en la cuestión del VIH / SIDA que asola el continente y hace el futuro sombrío para los jóvenes del continente. Nunca como ahora se confirma en el mundo científico que el condón no es prueba plena contra el VIH / SIDA. Más bien, su distribución sólo contribuirá a aumentar indocilidad sexual de los jóvenes del continente que tienen acceso a ello.

 

Como lo señaló la Directora de un Centro Africano de SIDA en Kampala, Rose Busingye (Directora de Punto de Encuentro de Kampala), aquellos que están condenando la declaración del Santo Padre, carecen de la plena comprensión de la situación en África. A continuación, declaró que: "El Papa no está haciendo nada más que defender y apoyar precisamente lo que sea útil para ayudar a estas personas: la afirmación del sentido de la vida y la dignidad del ser humano". (Zenit 25 de marzo de 2009)

 

Como acertadamente señaló el Santo Padre, sin una atención prioritaria a los aspectos morales y educativos, la lucha contra el SIDA es inútil. La Iglesia no puede abandonar su compromiso con la moralidad, la defensa de la verdad y la protección de la dignidad humana en África a causa de la oposición de algunos ángulos. Eso es exactamente lo que el Papa Benedicto XVI ha hecho cuando llegó a África. Y los africanos han mostrado su agradecimiento al Santo Padre en esta perspectiva.

 

Prueba de ello es la visita de solidaridad de numerosos estudiantes africanos, que estudian en el extranjero en la Ciudad del Vaticano el 29 de marzo de 2009 y la declaración de la Conferencia Episcopal Regional del África Occidental sobre la visita del Papa. Los obispos de la subregión de África Occidental declararon: "[El Santo Padre] vino a alentarnos a vivir como un pueblo unido y reconciliado en la justicia y la paz, por lo que la Iglesia en África debería convertirse a sí misma en una antorcha ardiente de esperanza para el la vida de todo el continente. También le damos las gracias por haber propuesto de nuevo a todos, con todos los matices, claridad y penetración, la enseñanza común de la Iglesia sobre la cuestión de la atención pastoral por las víctimas del SIDA "(28 de marzo de 2009).

 

Nosotros, los Obispos de Nigeria consideramos la condena de la declaración del Papa sobre la cuestión de los preservativos y el SIDA en África como demasiado excesiva frente a los hechos. Promover la imprudencia sexual en el continente es un castigo inminente para el futuro de los jóvenes del continente y esto es exactamente a lo que la distribución de condones en el continente está conduciendo, y a lo que ha conducido.

 

La Iglesia Católica no puede comprometer sus enseñanzas acerca de la moral y la protección de la dignidad humana sobre la base de la crítica. En solidaridad con el Santo Padre, queremos reiterar que la solución a la propagación del VIH / SIDA en África no está en la distribución masiva de preservativos a la población del continente, sino en la enseñanza de la Iglesia Católica de la abstinencia total antes del matrimonio y la fidelidad absoluta en el matrimonio. Lo anterior aumentará la inmoralidad, especialmente entre nuestros jóvenes, mientras que la postura de la Iglesia  reducirá la promiscuidad y facilitará la santidad de vida. Esto es lo que el Santo Padre llegó a destacar en África y es la mejor opción para el continente.

Firmado;

El Reverendísimo Félix Alaba Job

Presidente de CBCN y Arzobispo de  Ibadan     

Rev Alfred Martins
Secretario, CBCN y Obispo de Abeokuta


(Traducción particular no oficial desde el inglés)

Declaración de los Obispos (en Inglés)
                   

 


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Los Obispos de la Conferencia Episcopal de las Antillas han dirigido un Mensaje a todos los sacerdotes de la región al término de la Asamblea Plenaria realizada en Fort-de-France en la isla Martinica.

 

 

MENSAJE A LOS SACERDOTES DE LA CONFERENCIA EPISCOPAL DE LAS ANTILLAS

 

53ª Asamblea Plenaria de la Conferencia Episcopal de las Antillas

Fort de Francia Martinica

29 de Abril de 2009 

 

Los Obispos de la Conferencia Episcopal de las Antillas saludan a los sacerdotes de la Región: "Siempre damos gracias a Dios por todos vosotros, recordándoos en nuestras oraciones; teniendo presente sin cesar vuestro trabajo de fe, y la labor de amor, y la paciencia de esperanza en nuestro Señor Jesucristo, a los ojos de Dios y Padre nuestro" (I Tes. 1,2-4). Vuestra vocación es noble, en la imitación de Jesucristo del que el escritor de los  Hebreos dice, "elegidos por Dios de entre los pueblos".

Para facilitar una profundización de la espiritualidad del servicio y testimonio sacerdotal, nosotros, los Obispos de la Conferencia, llevamos a vuestra atención el anuncio del "Año del Sacerdote" por nuestro Santo Padre, el Papa  Benedicto XVI. Se abrirá en la solemnidad del Sagrado Corazón de Jesús, el 19 de junio de 2009. Se cerrará un año más tarde en la misma fecha con un Encuentro Mundial de Sacerdotes en Roma.

Pedimos que este año sea celebrado en cada diócesis de la Conferencia con seriedad y alegría. El tema del año es: "La fidelidad de Cristo, la fidelidad de los sacerdotes". El patrón del año es San Juan Vianney. 2009 es el 150 aniversario de su muerte. Fue un sacerdote que estuvo junto a sus fieles. Los visitó, les enseñó y los reconcilió.

 

Ya están en marcha tres niveles de planificación:

1) La Congregación para el Clero publicará una colección de textos del Santo Padre para la reflexión sobre temas esenciales para la vida sacerdotal y la misión en el mundo;

2) La Congregación para el Clero publicará un Directorio para confesores y los Directores Espirituales;

3) La Congregación para el Clero Diocesano en diálogo con los Obispos y Superiores de Institutos religiosos promoverá y coordinará iniciativas pastorales para ayudar a que las personas aprecien la misión de los sacerdotes en la Iglesia y ayuden a los sacerdotes a apreciar la necesidad de continuar la formación permanente y de asociar esa formación con los seminaristas.

La Sagrada Escritura, especialmente la enseñanza de Jesús a sus discípulos, las Cartas Pastorales de Pablo y la Carta a los Hebreos, junto con las fuentes mencionadas de espiritualidad proporcionarán material para las reuniones de los sacerdotes para su estudio y retiro, para la lectura espiritual y la reflexión y para la renovación y compromiso sacerdotal. Además, recomendamos que cada sacerdote lea reflexivamente el discurso del Santo Padre a la Congregación para el Clero, que se adjunta a la presente carta.

Por último, el Año del Sacerdote debería cuestionar a la totalidad del presbiterio de la Conferencia Episcopal de las Antillas a renovar su compromiso con el ministerio de reclutamiento de vocaciones al sacerdocio, a la atención de las vocaciones para el sacerdocio y para los que están al lado de los candidatos para el sacerdocio. Además, no olvidemos que las vocaciones se nutren de la Palabra de Dios y de la Eucaristía.

Una vez más, damos las gracias a los sacerdotes de la región por su colaboración al servir como testigos y tratar de construir juntos el reino por la santificación, la enseñanza y el pastoreo.

Firmado por los obispos de la Conferencia

 

(Traducción particular no oficial desde el inglés) 


Texto del Mensaje a los sacerdotes (en ingles)


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Lunes, 25 de mayo de 2009

Lectio divina para el domingo de Pentecostés - B, 31 de Mayo de 2009, ofrecida por la Delgación Diocesana de Liturgia de la Diócesis de Tenerife.

 

Lectura del Evangelio según San Juan: (15, 26-27; 16, 12-15)

 

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: “Cuando venga el Defensor, que os enviaré desde el Padre, el Espíritu de la verdad, que procede del Padre, él dará testimonio de mí; y también vosotros daréis testimonio, porque desde el principio estáis conmigo. Muchas cosas me quedan por deciros, pero no podéis cargar con ellas por ahora; cuando venga él, el Espíritu de la verdad, os guiará hasta la verdad plena. Pues lo que hable no será suyo: hablará de lo que oye y os comunicará lo que está por venir. El me glorificará, porque recibirá de mí lo que os irá comunicando. Todo lo que tiene el Padre es mío. Por eso os he dicho que tomará de lo mío y os lo anunciará.

 

Palabra de Dios.

 

Lectio: ¿Qué dice el texto bíblico en su contexto?

         En el marco de los capítulos posteriores a la última cena (Cfr. Jn 14-16), antes de la “oración sacerdotal” (Cfr. Jn 17), podemos distinguir cinco “anuncios del Paráclito” por parte de Jesús (Cfr. Jn 14, 15-17; 25-26; 15, 26-27; 16, 4-11; 16, 12-15) El presente texto corresponde con el tercer y quinto anuncios enumerados.  En ellos encontramos la condición de “testigo” a favor de Jesús y el papel de “revelador” ante los discípulos, para ayudarles a descubrir el alcance de lo que Jesús es y significa. No aportará una revelación nueva, sino que llevará al descubrimiento en profundidad de lo que ha traído Jesús.

         En las palabras que dirige Jesús a sus discípulos con el fin de prepararlos para la separación, les plantea claramente la hostilidad y el odio del mundo, hasta la persecución (Cfr. Jn 15, 18-25), pero les promete el consuelo del Espíritu Santo, el “Paráclito”.

         En primer lugar, el Espíritu confirmará a los discípulos en lo íntimo y así podrán conocer más profundamente a Jesús, a la luz de cuanto han vivido con él “desde el principio” (Cfr. Jn 15, 27). Apoyados de este modo por el  Paráclito, que alienta e infunde vigor, los apóstoles, a su vez, podrán dar testimonio de Cristo en el mundo (Cfr. Jn 15, 26s). El Espíritu les enseñará, además aquellas “muchas cosas” (Cfr. Jn 16, 12) que Jesús no pudo comunicarles porque estaban aún demasiado inmaduros en la fe y en le conocimiento de Dios.

         “Cuando venga el Defensor, que os enviaré...” (Jn 15, 26)  Después de la partida de Cristo, el Espíritu es quien le sustituye entre los fieles (Cfr. Jn 14, 16.17; 16, 7). Él es el “Paráclito”, el abogado que intercede ante el Padre (Cfr. 1 Jn 2, 1); el Espíritu de Verdad, que lleva a la verdad total (Cfr. Jn 16, 13).

         “El Espíritu de la verdad, que procede del Padre” (Jn 15, 26) Este Espíritu da a conocer la   Se trata de la “misión” del Espíritu en el mundo, más que de su “procesión” del Padre en el seno de la Trinidad (Cfr. Hch 2, 33).

         “Él dará testimonio de mí” (Jn 15, 26) El Espíritu hará comprender a los discípulos todas las cosas que no habían entendido anteriormente (Cfr. Jn 2, 22; 12, 16; 13, 7; 20, 9), por ejemplo: cómo ha dado cumplimiento a las Escrituras (Cfr. Jn 5, 39), cuál era el sentido de las parábolas (Cfr. Jn 2, 19), qué significan sus “señales” (Cfr. Jn 14, 16; 1 Jn 2, 20s),  Con ello, el Espíritu dará testimonio de Cristo (Cfr. 1 Jn 5, 6-7).

         “También vosotros daréis testimonio” (Jn 15, 27)  El Espíritu, que aparece ante todo como un poder (Cfr. Lc 1, 35; 24, 49; Hch 10, 38) enviado por Cristo para la difusión de la Buena Nueva, otorga para ello los carismas (Cfr. 1 Cor 12, 4s), infundiendo en los discípulos valor para dar testimonio (Cfr. Mt 10, 17-20; Lc 1, 2; Hch 1, 8. 5, 32), y garantizando así la predicación.

         “El Espíritu de la verdad, os guiará hasta la verdad plena (...) os comunicará lo que está por venir.” (Jn 16, 13) El Espíritu guía de forma efectiva a los discípulos (Cfr. Sal 25, 5; 86, 11) a través de los carismas: el don de lenguas (Cfr. Hch 2, 4. 7-11), de milagros (Cfr. 10, 38), de profecía (Cfr. 11, 27; 20, 23; 21, 11), de sabiduría (Cfr. Hch 6, 3-10) acompañándoles en las decisiones importantes (Cfr. Hch 8, 29; 15, 8.28; 16, 6-7; 19,1), etc. Al decir: “comunicará lo que está por venir” Jn emplea una expresión que, en el judaísmo apocalíptico, no indicaba tanto la previsión del futuro como la comprensión profunda de lo que va a suceder y los acontecimientos escatológicos. Lo que “está por venir” es el nuevo orden de cosas, que sigue a la muerte y resurrección de Cristo. En resumidas cuentas, actualizará en cada época la Palabra y la obra de Jesús, que son una sola cosa con la Palabra y con la voluntad del Padre (Cfr. Jn 16, 13-15).

         “Todo lo que tiene el Padre es mío (...) tomará de lo mío y os lo anunciará” (Jn 16, 15) El Espíritu glorificará a Jesús manifestando las riquezas de su misterio de unión íntima con el Padre (Cfr. Lc 15, 31; Jn 17, 10) El mismo Jesús glorificará al Padre (Cfr. Jn 14, 13; 17, 4). La Revelación es por lo miso única; teniendo su fuente en el Padre y realizándose por el Hijo, se completa en el Espíritu, para gloria del Hijo y del Padre. (Cfr. Nota de la Biblia de Jerusalén para Jn 16, 15)

 

Meditatio: ¿Qué me dice Dios a mí a través de la lectura?

         Jesús, al hacernos hijos de su Padre, nos descubre el misterio íntimo de Dios. En Dios hay comunión entre las tres personas: el Padre, el Hijo y su común Espíritu (Cfr. Jn 14, 16; 15, 26; 16, 15). El Espíritu no es una figura poética: es Alguien. Y Jesús promete enviárselo a sus apóstoles cuando haya entrado en la Gloria. A partir del día de Pentecostés, el Espíritu empezó a actuar en la Iglesia,  demostrando así que era el Espíritu de Cristo.

         Con la solemnidad de Pentecostés llega a su fin -o sea, llega a su plenitud- el tiempo Pascual. Con el don del Espíritu se derrama el amor de Dios sobre toda la creación y baja a lo más profundo del corazón de cada persona, comunicándole vida y belleza. Nuestra tarea ahora es no hacer vana la gracia que nos ha sido dada, sino hacer que dé frutos abundantes.

 

Oratio: ¿Qué me hace decirle a Dios esta lectura?

 

         Veni, Creator Spiritus,                                 Ven, Espíritu Creador,

mentes tuorum visita,                                 visita las almas de tus fieles,

imple superna gratia                                             llena de gracia celestial

quae tu creasti pectora.                              los pechos que tu creaste.

 

         Qui diceris Paraclitus,                                   Te llaman Paráclito,

altissimi donum Dei,                                              don de Dios altísimo,

fons vivus, ignis, caritas,                              fuente viva, fuego, amor

et spiritalis unctio.                                       y unción espiritual.

 

         Tu, septiformis munere,                              Tú, don septenario,

digitus paternae dexterae,                                    dedo de la diestra del Padre,

Tu rite promissum Patris,                                      por El prometido a los hombres

sermone ditans guttura.                              con palabras solemnes.

 

         Accende lumen sensibus:                                      Enciende luz a los sentidos,

infunde amorem cordibus:                                    infunde amor en los corazones,

infirma nostri corporis                                 y las debilidades de nuestro cuerpo

virtute firmans perpeti.                                conviértelas en firme fortaleza.

 

         Hostem repellas longius,                              Repele largo al enemigo

pacemque dones protinus:                                   y danos incesantemente la paz,

ductore sic te praevio                                           para que con tu guía

vitemus omne noxium.                               evitemos todo mal.

 

         Per te sciamus da Patrem,                                    Danos a conocer al Padre,

noscamus atque Filium;                              danos a conocer al Hijo

Te utrisque Spiritum y a Ti,                                    Espíritu de ambos,

credamus omni tempore.                                     creamos todo el tiempo.

 

         Deo Patri sit gloria,                                      Que la gloria sea para Dios Padre,

et Filio, qui a mortuis                                   y para el Hijo, de entre los muertos

surrexit, ac Paraclito,                                            resucitado, y para el Paráclito,

in saeculorum saecula.                                por los siglos de los siglos.

                   Amen.                                                                                    Amén.

 

         (Himno gregoriano al Espíritu Santo atribuido a Rabanus Maurus [776-856]).

 

Contemplatio: Pistas para el encuentro con Dios y el compromiso.    

         El Espíritu dará testimonio de mí y también vosotros daréis testimonio.

         El Espíritu de la verdad, os guiará hasta la verdad plena.

         El me glorificará, porque recibirá de mí lo que os irá comunicando.


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Lectio divina para la vigilia  de Pentecostés 30 de Mayo de 2009, ofrecida por la Delegación Diocesana de Liturgia de la Diócesis de Tenerife.

 

Lectura del Evangelio según San Juan: (7, 37-39)

 

El último día, el más solemne de las fiestas, Jesús en pie gritaba: “El que tenga sed, que venga a mí; el que cree en mí, que beba. Como dice la Escritura: de sus entrañas manarán torrentes de agua viva”. Decía esto refiriéndose al Espíritu, que habían de recibir los que creyeran en él. Todavía no se había dado el espíritu, porque Jesús no había sido glorificado.

 

Palabra de Dios.

 

Lectio: ¿Qué dice el texto bíblico en su contexto?

         El evangelio nos sitúa en el día solemne en que termina la fiesta de las Tiendas. Sobre esta fiesta nos informa el Levítico (Lv 23, 33-43). Sabemos que su celebración duraba una semana. Incluía un descanso, como el sábado, y una asamblea de culto. Se construían cabañas de ramaje que recordaban la permanencia en el desierto. Se celebraba una procesión en la que los participantes llevaban en las manos palmas y frutos. Posteriormente se introdujo una libación matinal cada día, iluminándose el templo el mismo día, por la noche. Esta mención de la iluminación del templo y de la libación matutina es importante para entender el contexto en el que Jesús habla de los torrentes de agua viva.

         Entre las fiestas judías, la de las Tiendas, es la más espectacular "la muy grande y muy santa" (Flavio Josefo). Evocaba la fuente manada de la roca y anticipaba la alegría de los días del Mesías en que Dios hará brotar la misma fuente (Is 43, 50); en que el agua correrá por debajo de la puerta del Templo (Ez 47, 1); en que el Espíritu se derramará sobre todo el pueblo (Ez 36, 25-27).

         "El último día, el más solemne de las fiestas" (Jn 7, 39) El Espíritu, anunciado por Jesús en el último día de las fiestas, es celebrado como el don de la cincuentena. Hay quien ve también un simbolismo en los números: después del siete por siete, viene el día del más allá: el 50. Vivir en los "últimos días" significa vivir en la comunión con el Padre, por el Hijo, en el ES, por la fe, la esperanza y el amor; pero vivirlo en el tiempo presente, en la tensión de la espera final.

         “El que tenga sed, que venga a mí; el que cree en mí, que beba” (Jn 7, 37-38) Este pasaje plantea un problema de puntuación: cómo se puede conciliar el final de la frase: "El que cree en mi". En efecto, este final de frase podría ser lo mismo el comienzo de la siguiente frase: "El que cree en mí, de sus entrañas manarán torrentes de agua viva". En este caso, estaríamos en el contexto exacto de las palabras de Jesús a la samaritana. La exégesis actual prefiere unir "el que cree en mi", a la frase precedente. Así pues, la frase ha de entenderse de la siguiente manera: "El que tenga sed, que venga a mí; el que cree en mí, que beba". Venir a mí y creer se entienden como dos términos equivalentes. En realidad, en Juan 6, 35 leemos: "El que viene a mí no pasará hambre, y el que cree en mí no pasará nunca sed". Paralelamente a esta frase de Juan 6, los exegetas prefieren puntuar a Juan 7, 37b-38, en la forma que acabamos de decir.

         “Como dice la Escritura...” (Jn 7, 38) En ningún lugar del A.T. Encontramos citado el texto aludido (de sus entrañas manarán torrentes de agua viva). Sin embargo, por el contexto anteriormente explicado, cuando dice Jn "Como dice la Escritura" (Cfr. Jn 7, 38) entendemos que es una alusión al tema de la roca de aguas vivas (Cfr. Núm 20) que, según los profetas, reaparecería de nuevo en Sión (Cfr. Jl 3, 18; Za 14, 8). Y he aquí que un hombre proclama que ha llegado la hora, que de su propio seno van a brotar los ríos del Espíritu.

         “De sus entrañas manarán torrentes de agua viva” (Jn 7, 38) Toda la enseñanza de Cristo en este pasaje asocia tres temas: la sed, el agua y la Palabra, que constituyen una triada muy antigua. Para un judío esto no es extraño: la sede de la sed no está en el vientre, sino en la lengua, que, además, es también la sede de la Palabra. Sed de agua y sed de Palabra, por consiguiente, se sustituyen con frecuencia mutuamente: el agua designa el don de Dios en su Palabra y la sed de agua designa la fe. Para Jn, Cristo es el que cumple las promesas de fecundidad escatológica contenidas en la celebración de las fiestas judías. Pero las realiza superando en mucho las expectativas de los más optimistas, no se trata solamente del agua de una bondad física, sino de la de una participación por la fe en la vida divina y en el don del Espíritu.

         “Decía esto refiriéndose al Espíritu...” (Jn 7, 39) Finalmente, el mismo San Juan hace el comentario de las palabras de Jesús. Los torrentes de agua significan el Espíritu Santo que se dará a los que crean en Jesús. El agua, símbolo del Espíritu, no es una representación original ni propia de Jn, sino que en la tradición judía se encuentran ya ejemplos. En efecto, en Isaías 44, 9 leemos: "Derramaré agua sobre el sediento suelo, raudales sobre la tierra seca. Derramaré mi espíritu sobre tu linaje". Sin embargo, para San Juan no se trata únicamente de un símbolo de fuerza, sino de una persona: del Espíritu enviado por el Padre: "Todavía no se había dado el Espíritu, porque Jesús no había sido glorificado". Así, la muerte de Jesús, su resurrección y su ascensión preparan una nueva etapa de la historia de la salvación: el envío del Espíritu que debe quitar la sed a los que creen.

 

Meditatio: ¿Qué me dice Dios a mí a través de la lectura?

         Jesús proclama que ha llegado la hora en que van a brotar los ríos del Espíritu; hace esta promesa del agua viva a la muchedumbre de "pobres", y pecadores que le seguían. Ya antes había prometido lo mismo a una pobre pecadora, la samaritana: "el que beba del agua que yo le daré, no tendrá jamás sed, pues se hará en él una fuente que salte hasta la vida eterna" (Cfr. Jn 4, 14). No se trata, por tanto, de una promesa sólo para "selectos". Esta "agua" es el Espíritu que Jesús daría como fruto de su muerte y resurrección. Todos podemos llegar a sentir el burbujear de este agua que recibimos el día del bautismo. Jesús prometió el agua viva a los pobres, es decir, a los que no han atrofiado todavía la sed de Dios que hay en el fondo del corazón del hombre. "La sed que tengo no me la calma el beber" escribía Machado.

         Los sinópticos y, sobre todo, el cuarto Evangelio, insisten en que los discípulos de Jesús no tuvieron un auténtico conocimiento del Padre y de su Enviado hasta después de la resurrección. Entonces se les concedió el Espíritu Santo y El les hizo descubrir el sentido pleno de las palabras y las obras de Jesús. Se da, pues, una estrecha conexión entre el conocimiento de Dios, el conocimiento de Cristo y la acogida al don del Espíritu. Al entrar en la Iglesia por el bautismo, el cristiano es introducido en la gran corriente que brota en el Corazón de Dios y lleva a El todas las cosas por medio de Jesucristo y en el Espíritu Santo.

 

Oratio: ¿Qué me hace decirle a Dios esta lectura?

         Ven, Espíritu divino,
manda tu luz desde el cielo.
Padre amoroso del pobre;
don, en tus dones espléndido;
luz que penetra las almas;
fuente del mayor consuelo.

         Ven, dulce huésped del alma,
descanso de nuestro esfuerzo,
tregua en el duro trabajo,
brisa en las horas de fuego,
gozo que enjuga las lágrimas
y reconforta en los duelos.

         Entra hasta el fondo del alma,
divina luz, y enriquécenos.
Mira el vacío del hombre,
si tú le faltas por dentro;
mira el poder del pecado,
cuando no envías tu aliento.

         Riega la tierra en sequía,
sana el corazón enfermo,
lava las manchas, infunde
calor de vida en el hielo,
doma el espíritu indómito,
guía al que tuerce el sendero.

         Reparte tus siete dones,
según la fe de tus siervos;
por tu bondad y gracia,
dale al esfuerzo su mérito;
salva al que busca salvarse
y danos tu gozo eterno. Amén.

 

                   (Secuencia de Pentecostés)

 

Contemplatio: Pistas para el encuentro con Dios y el compromiso.

         El que tenga sed, que venga a mí; el que cree en mí, que beba.

         De sus entrañas manarán torrentes de agua viva.

         Se refería al Espíritu, que habían de recibir los que creyeran en él.


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Desde la Vicaría General de la Diócesis de Tenerife se nos remite carta del  Cardenal Claudio Hummes, Arzobispo Emérito de San Pablo y Prefecto de la Congregación para el Clero, dirigida a los sacerdotes con motivo de la próxima apertura del "Año Sacerdotal" con motivo del 150 aniversario de la muerte del Cura de Ars.

EL AÑO SACERDOTAL

 

         Queridos Sacerdotes:

 

         El Año Sacerdotal, promulgado por nuestro amado Papa Benedicto XVI, para celebrar el 150 aniversario de la muerte de San Juan María Bautista Vianney, el Santo Cura de Ars, está a punto de comenzar. Lo abrirá el Santo Padre el día 19 del próximo mes de junio, fiesta del Sagrado Corazón de Jesús y de la Jornada Mundial de Oración para la santificación de los Sacerdotes. El anuncio de este año especial ha tenido una repercusión mundial eminentemente positiva, en especial entre los mismos Sacerdotes. Todos queremos empeñarnos, con determinación, profundidad y fervor, a fin de que sea un año ampliamente celebrado en todo el mundo, en las diócesis, en las parroquias y en las comunidades locales con toda su grandeza y con la calurosa participación de nuestro pueblo católico, que sin duda ama a sus Sacerdotes y los quiere ver felices, santos y llenos de alegría en su diario quehacer apostólico.

 

         Deberá ser un año positivo y propositivo en el que la Iglesia quiere decir, sobre todo a los Sacerdotes, pero también a todos los cristianos, a la sociedad mundial, mediante los mass media globales, que está orgullosa de sus Sacerdotes, que los ama y que los venera, que los admira y que reconoce con gratitud su trabajo pastoral y su testimonio de vida. Verdaderamente los Sacerdotes son importantes no sólo por cuanto hacen sino, sobre todo, por aquello que son. Al mismo tiempo, es verdad que a algunos se les ha visto implicados en graves problemas y situaciones delictivas. Obviamente es necesario continuar la investigación, juzgarles debidamente e infligirles la pena merecida. Sin embargo, estos casos son un porcentaje muy pequeño en comparación con el número total del clero. La inmensa mayoría de Sacerdotes son personas dignísimas, dedicadas al ministerio, hombres de oración y de caridad pastoral, que consuman su total existencia en actuar la propia vocación y misión y, en tantas ocasiones, con grandes sacrificios personales, pero siempre con un amor auténtico a Jesucristo, a la Iglesia y al pueblo; solidarios con los pobres y con quienes sufren. Es por eso que la Iglesia se muestra orgullosa de sus sacerdotes esparcidos por el mundo.

 

         Este Año debe ser una ocasión para un periodo de intensa profundización de la identidad sacerdotal, de la teología sobre el sacerdocio católico y del sentido extraordinario de la vocación y de la misión de los Sacerdotes en la Iglesia y en la sociedad. Para todo eso será necesario organizar encuentros de estudio, jornadas de reflexión, ejercicios espirituales específicos, conferencias y semanas teológicas en nuestras facultades eclesiásticas, además de estudios científicos y sus respectivas publicaciones.

 

         El Santo Padre, en su discurso de promulgación durante la Asamblea Plenaria de la Congregación para el Clero, el 16 de marzo pasado, dijo que con este año especial se quiere “favorecer esta tensión de los Sacerdotes hacia la perfección espiritual de la cual depende, sobre todo, la eficacia del ministerio”. Especialmente por eso, debe ser una año de oración de los Sacerdotes, con los Sacerdotes y por los Sacerdotes; un año de renovación de la espiritualidad del presbiterio y de cada uno de los presbíteros. En el referido contexto, la Eucaristía se presenta como el centro de la espiritualidad sacerdotal. La adoración eucarística para la santificación de los Sacerdotes y la maternidad espiritual de las religiosas, de las mujeres consagradas y de las mujeres laicas hacia cada uno de los presbíteros, como propuesto ya desde hace algún tiempo por la Congregación para el Clero, podría desarrollarse con mejores frutos de santificación.

 

         Sea también un año en el que se examinen las condiciones concretas y el sustento material en el que viven nuestros Sacerdotes, en algunos casos obligados a subsistir en situaciones de dura pobreza.

 

         Sea, al mismo tiempo, un año de celebraciones religiosas y públicas que conduzcan al pueblo, a las comunidades católicas locales, a rezar, a meditar, a festejar y a presentar el justo homenaje a sus Sacerdotes. La fiesta de la comunidad eclesial es una expresión muy cordial, que exprime y alimenta la alegría cristiana, que brota de la certeza de que Dios nos ama y que hace fiesta con nosotros. Será una oportunidad para acentuar la comunión y la amistad de los Sacerdotes con las comunidades a su cargo.

 

         Otros muchos aspectos e iniciativas podrían enumerarse con el fin de enriquecer el Año Sacerdotal. Al respecto, deberá intervenir la justa creatividad de las Iglesias locales. Es por eso que en cada Conferencia Episcopal, en cada Diócesis o parroquia o en cada comunidad eclesial se establezca lo más pronto posible un verdadero y propio programa para este año especial. Obviamente será muy importante comenzar este año con una celebración significativa. En el mismo día de apertura del Año Sacerdotal, el día 19 de junio, con el Santo Padre en Roma, se invita a las Iglesias locales a participar, en el modo más conveniente, a dicha inauguración con un acto litúrgico específico y festivo. Serán bien recibidos todos aquellos que, en ocasión de la apertura, podrán estar presentes, con el fin de manifestar la propia participación a esta feliz iniciativa del Papa. Sin duda, Dios bendecirá este esfuerzo con grande amor. Y la Virgen María, Reina del Clero, intercederá por todos vosotros, queridos Sacerdotes.

 

Cardenal Claudio Hummes

Arzobispo Emérito de San Pablo

Prefecto de la Congregación para el Clero

 

 

 


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ZENIT publica el mensaje que envió Benedicto XVI a los participantes en una conferencia internacional sobre el tema "Vida, familia y desarrollo:  el papel de la mujer en la promoción de los derechos humanos", celebrada en Roma del 20 al 21 de marzo de 2009.

 


A mi venerable hermano
Cardenal Renato Raffaele Martino

Me complace enviarle un cordial saludo a usted y a todos los que participan en la Conferencia internacional sobre el tema "Vida, familia y desarrollo:  el papel de la mujer en la promoción de los derechos humanos". Esta Conferencia patrocinada por el Consejo pontificio Justicia y paz, con la cooperación de la Alianza mundial de mujeres en favor de la vida y la familia, la Unión mundial de organizaciones femeninas católicas y otras asociaciones, es un ejemplo de respuesta a la invitación de mi predecesor el Papa Juan Pablo II a un "nuevo feminismo" capaz de transformar la cultura, impregnándola de un respeto decidido a la vida (cf. Evangelium vitae, 98-99).


Cada día percibimos nuevas amenazas contra la vida, especialmente en sus fases más vulnerables. Aunque la justicia exige que sean denunciadas como violación de los derechos humanos, también deben suscitar una respuesta positiva y concreta. El reconocimiento y el aprecio del plan de Dios para las mujeres en la transmisión de la vida y en la educación de los hijos es un paso constructivo en esa dirección. Además, dada la notable influencia de las mujeres en la sociedad, es necesario animarlas a aprovechar la oportunidad de defender la dignidad de la vida mediante su compromiso en la educación y su participación en la vida política y civil. En efecto, al haber sido dotadas por el Creador con una "capacidad única de acogida del otro", las mujeres desempeñan un papel crucial en la promoción de los derechos humanos, porque sin su voz se vería debilitado el tejido social (cf. Congregación para la doctrina de la fe, Carta a los obispos de la Iglesia católica sobre la colaboración del hombre y la mujer en la Iglesia y en el mundo, n. 13).


Al reflexionar sobre el papel de la mujer en la promoción de los derechos humanos, os invito a recordar una tarea sobre la que he llamado la atención en muchas ocasiones, a saber, la de corregir la idea errónea según la cual el cristianismo sería solamente un conjunto de mandamientos y prohibiciones. El Evangelio es un mensaje de alegría que anima a hombres y mujeres a gozar del amor conyugal; lejos de reprimirlo, la fe y la moral cristianas lo hacen sano, fuerte y verdaderamente libre. Este es el significado exacto de los diez Mandamientos: no son una serie de "no", sino un gran "sí" al amor y a la vida (cf. Discurso a los participantes en la Asamblea eclesial de la diócesis de Roma, 5 de junio de 2006).


Espero sinceramente que vuestros debates de los próximos dos días se traduzcan en iniciativas concretas para salvaguardar el papel indispensable de la familia en el desarrollo integral de la persona humana y de toda la sociedad. El genio de la mujer para movilizar y organizar, la dota de la habilidad y las motivaciones necesarias para desarrollar redes en continua expansión para el intercambio de experiencias y la generación de nuevas ideas. Los logros de la Alianza mundial de mujeres en favor de la vida y la familia, y de la Unión mundial de organizaciones femeninas católicas, son un magnífico ejemplo de esto, y animo a sus miembros a perseverar en su generoso servicio a la sociedad. Ojalá que el radio de vuestra influencia siga creciendo a nivel regional, nacional e internacional para la promoción de los derechos humanos basados en el sólido fundamento del matrimonio y la familia.


Formulo una vez más mis mejores deseos de éxito para esa Conferencia y ofrezco mis oraciones para que las organizaciones participantes continúen su misión. Invocando la intercesión de María, "la figura y la más perfecta realización de la Iglesia" (Catecismo de la Iglesia católica, n. 507), os imparto de corazón mi bendición apostólica.


Vaticano, 20 de marzo de 2009

 

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ZENIT publica las palabras que pronunció Benedicto XVI el domingo, 24 de Mayo de 2009,  al rezar el Regina Caeli junto a varios miles de peregrinos congregados en la Plaza Miranda --desde hoy llamada Plaza de Benedicto XVI--, en la ciudad italiana de Cassino.

 

Queridos hermanos y hermanas:

Cada vez que celebramos la Santa Misa, sentimos en nuestro corazón el eco de las palabras que Jesús confió a sus discípulos en la Última Cena como un don precioso: "Os dejo la paz, mi paz os doy" (Juan 14, 27). ¡Qué necesidad tiene la comunidad cristiana y la humanidad entera de saborear toda la riqueza y el poder de la paz de Cristo! San Benito ha sido un gran testimonio de ella, porque la ha acogido en su vida y la ha hecho fructificar en obras de auténtica renovación cultural y espiritual". Precisamente por esto, a la entrada de la Abadía de Montecassino y de todos los monasterios benedictinos, está escrita, como lema, la palabra "PAX": es más, la comunidad monástica está llamada a vivir según esta paz, que es el don pascual por excelencia. Como sabéis, en mi reciente viaje a Tierra Santa me hice peregrino de paz, y hoy -en esta tierra marcada por el carisma benedictino- se me da la oportunidad de subrayar una vez más que la paz es en primer lugar don de Dios, y por tanto su fuerza está en la oración.


Sin embargo, ha sido confiada al esfuerzo humano. Del mismo modo, la energía necesaria para lograrla se puede sacar de la oración. Es, por tanto, fundamental cultivar una auténtica vida de oración para asegurar el progreso social en la paz. Una vez más, la historia del monaquismo nos enseña que un gran avance de civilización se prepara con la escucha cotidiana de la Palabra de Dios, que impulsa a los creyentes a un esfuerzo personal y comunitario de lucha contra toda forma de egoísmo y de injusticia. Sólo aprendiendo, con la gracia de Cristo, a combatir y vencer el mal dentro de uno mismo y en las relaciones con los demás, se convierten las personas en auténticos constructores de paz y de progreso civil. La Virgen María, Reina de la Paz, ayude a todos los cristianos, en las diversas vocaciones y situaciones de la vida, a ser testimonios de la paz, que Cristo nos ha dado y nos dejó como tarea a realizar en todas partes.


Hoy, 24 de mayo, memoria litúrgica de la Bienaventurada Virgen María, Auxilio de los Cristianos -que es venerada con gran devoción en el santuario de Sheshan, en Shanghai-, se celebra la Jornada de oración por la Iglesia en China. Mi pensamiento se dirige a todo el pueblo chino. En particular, saludo con gran afecto a los católicos en China y les exhorto a renovar en este día su comunión de fe en Cristo y de fidelidad al sucesor de Pedro. Nuestra oración común obtenga una efusión de los dones del Espíritu Santo, para que la unidad entre todos los cristianos, la catolicidad y la universalidad de la Iglesia sean cada vez más profundas y visibles.


[Tras rezar el Regina Caeli, el Papa saludó a los peregrinos en varios idiomas. En español, dijo:]

Queridos hermanos y hermanas, en esta solemnidad de la Ascensión del Señor, que hoy se celebra en muchos lugares, os invito a pedir constantemente por la Iglesia, para que, exultante de gozo por la resurrección de Cristo y con la fuerza del Espíritu Santo, continúe anunciando con fidelidad el Evangelio de la salvación y dando testimonio de la caridad con la palabra y las obras. Feliz domingo.

[Traducción del original italiano realizada por Patricia Navas


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Domingo, 24 de mayo de 2009

ZENIT publica la declaración que han emitido representantes de los departamentos episcopales de Migración y de las Cáritas nacionales de Colombia, Ecuador, Perú y Venezuela, España, Italia y Estados Unidos al concluir las Jornadas sobre Atención Pastoral a Migrantes Andinos y Latinoamericanos, que se celebraron en Quito del 12 al 15 de mayo de 2009.

 

 

DIFERENTES SI, DESIGUALES NO Y TODOS NECESARIOS


Reflexiones finales del Encuentro sobre migración andina y atención pastoral


Reunidos en Quito obispos y responsables de Caritas y de movilidad humana de Colombia, Ecuador, España, Estados Unidos, Italia, Perú y Venezuela, a fin de analizar la realidad de la migración andina y fortalecer la cooperación mutua y el trabajo pastoral, queremos compartir algunos elementos de reflexión y señalar algunos desafíos.


La realidad de la migración está llena, tanto de oportunidades como de incertidumbres y peligros para las personas que se ponen en camino. En América Latina y el Caribe este signo de los tiempos, resultado de causas económicas, políticas y de violencia, constituye un fenómeno a veces dramático que afecta a millones de personas: emigrantes, desplazados y refugiados.


La Iglesia
católica, preocupada por el bienestar integral de estos hermanos y hermanas imagen del Cristo sufriente, les acompaña y desea servirles cada vez mejor en las distintas fases del proceso migratorio. Este servicio pastoral es expresión de la caridad de una comunidad que se siente fraternidad "sin fronteras, Iglesia familiar" (AP 412) y que, reconociendo la emigración como un derecho, quiere preservar la dignidad humana del migrante en toda circunstancia.


La V Conferencia
de Obispos Latinoamericanos y del Caribe recomendaba "reforzar el diálogo y la cooperación entre las Iglesias de salida y de acogida, en orden a dar una atención humanitaria y pastoral a los que se han movilizado, apoyándolos en su religiosidad y valorando sus expresiones culturales en todo aquello que se refiera al Evangelio" (AP 413). Esta atención humanitaria y pastoral ha de estar siempre al servicio del desarrollo integral de la persona.


En EEUU, país constituido en una larga historia de procesos migratorios, la atención pastoral específica a los que llegan de fuera cuenta con una rica experiencia de iniciativas y de respuestas institucionales contrastadas y en permanente proceso de renovación. En Europa, siendo relativamente nueva la llegada de fuertes flujos migratorios desde América Latina, la primera preocupación ha sido ayudar al migrante frente a los riesgos de precariedad social y económica, fortaleciendo su integración social. Sin embargo, a pesar de los esfuerzos realizados, la integración eclesial resulta todavía en muchos casos débil e incipiente.


Por otra parte, es importante que nuestros países andinos afronten con decisión la creciente migración regional, que suma cada año miles de migrantes, desplazados y refugiados, superando conflictos y apostando por el desarrollo y la paz entre nuestros pueblos.


Sugerencias para fortalecer la atención pastoral a los migrantes


1. Es necesario superar, tanto por parte del migrante como de la sociedad de acogida, una valoración economicista de la migración, dando paso a una visión de la misma como un derecho y una posibilidad de desarrollo humano integral.


2. El magisterio católico ha afirmado con claridad el derecho del migrante a que se respete su identidad cultural en el proceso de acompañamiento pastoral. Esto significa: a) Sensibilidad hacia los valores de las diferentes culturas. b) Necesidad de adaptar las estructuras pastorales existentes para garantizar una atención adecuada. c) Asegurar que la pastoral de conjunto integre la pastoral migratoria y de movilidad humana y le de la importancia que requiere.


3. Consideramos necesario prestar una atención especial a la dimensión religiosa de la vida del migrante, con "una actitud hospitalaria y acogedora, que los aliente a integrarse en la vida eclesial, salvaguardando siempre su libertad y su peculiar identidad cultural". (Ecclesia in America 65).


4. Es urgente que las Iglesias de origen fortalezcan su compromiso de acompañar pastoralmente a los migrantes en el discernimiento de sus decisiones, en la inserción en los países de destino y en el posible retorno (AP 415), prestando especial atención a las situaciones de desintegración familiar.


5. Los retos planteados suponen intensificar los diálogos entre Conferencias Episcopales e instituciones eclesiales de los países andinos con las de EEUU y Europa, definiendo nuevas fórmulas de colaboración pastoral.


6. Necesitamos promover la responsabilidad de agentes pastorales (sacerdotes, religiosos, laicos) adecuadamente formados para atender a la población migrante, y al mismo tiempo capaces de integrarse en la pastoral de conjunto de la iglesia local y de enriquecerla con sus aportaciones.


7. Se han de promover políticas, reglamentos y prácticas migratorias que fomenten la unidad familiar. Sólo así podrán preservarse valores fundamentales de las comunidades migrantes que merecen respeto y, al mismo tiempo, enriquecen a las sociedades que las acogen.


8. El Evangelio de Jesús nos exige que reconozcamos en todas las personas la dignidad y condición de hermanas y hermanos, hijos de un mismo Padre. Por ello es imprescindible que en nuestras comunidades se destierre todo sentimiento de xenofobia, exclusión o desprecio al extranjero.


9. La comunidad cristiana debe seguir con atención las actuaciones de la administración pública y sus políticas migratorias, valorándolas, respondiendo e incidiendo ante ellas con sentido crítico y profético.

Agradecimiento final


Nos sentimos agradecidos y solidarios con todos aquellos que durante tanto tiempo han trabajado y trabajan a favor de nuestros hermanos migrantes. Queremos renovar nuestro compromiso personal y eclesial con ellos, con sus familias y comunidades. Estamos convencidos de que la migración, antes que un problema, es ya un motivo de esperanza y una oportunidad para construir juntos un mundo mejor, más fraterno y solidario.


Publicado por verdenaranja @ 22:28  | Migraciones
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Ideas para reflexión de retiro espiritual ofrecida por Delegación Diocesana para el Clero bajo el título "Los Sacerdotes dispensadores de los misterios de  Dios".

DISPENSADORES DE LOS MISTERIOS DE DIOS

 

Ministros de los Sacramentos

 

Oración inicial

 

Lectura breve ( 1 Cor 11,23- 25)

 

"Porque yo recibí del Señor lo que os transmití: que el Señor Jesús, la noche en que era entregado, tomó pan, dio gracias, lo partió y dio: Este es mi cuerpo, que se entrega por vosotros; haced esto en memoria mía. Asimismo, tomó el cáliz después de cena y dio: Esta copa es la nueva Alianza en mi sangre. Cuantas veces la bebiereis, hacedlo en memoria mía. Pues cada vez que comáis este pan y bebáis de este cáliz, anunciáis la muerte del Señor hasta que venga"

 

Preces:

Rl, Cristo, pan celestial, danos la vida eterna

 

Oración

MEDITACIÓN

 

1: Cuerpo entregado y Sangre derramada...por vosotros: (Lc 22, 14-20)

 

"Cuando llegó la hora, se puso a la mesa con los apóstoles y les dio: Con ansia he deseado comer esta pascua con vosotros, antes de padecer; porque os digo que ya no volveré a comerla hasta que halle su cumplimiento en el Reino de Dios.

Tomó luego una copa, dio gracias y dijo: Tomad esto y repartirlo entre vosotros, porque os digo que, a partir de este momento, no beberé del fruto de la vid hasta que llegue el Reino de Dios.

Tomó luego pan, dio gracias, lo partió y se lo dio, diciendo: Éste es mi cuerpo que se entrega por vosotros; haced esto en recuerdo mío. De igual modo, después de cenar, tomó la copa y dijo: Esta copa es la nueva Alianza en mi sangre, que se derrama por vosotros "

 

Los gestos y palabras que el presbítero realiza en la Eucaristía, son los gestos y las palabras del mismo Cristo, en los que se actualiza su misterio pascual y se ofrece a todos los hombres y mujeres de la historia la posibilidad de unirse a El.

 

Os he dado ejemplo para que hagáis lo mismo (Jn 13, 1-15)

 

"Antes de la fiesta de Pascua, sabiendo Jesús que había llegado la hora de pasar de este mundo, al Padre, habiendo amado a los suyos que estaban en el mundo, los amó hasta el extremo.

Estaban cenando, ya el diablo le había metido en la cabeza a Judas Iscariote, el de Simón, que lo entregara, y Jesús, sabiendo que el Padre había puesto todo en sus manos, que venía de Dios y a Dios volvía, se levanta de la cena, se quita el manto y tomando una toalla, se la ciñe: luego echa agua en la jofaina y se pone a lavarles los pies a los discípulos, secándoselos con la toalla que se había ceñido.

Llegó a Simón Pedro, y éste le dijo: Señor, ¿lavarme los pies tú a mí? Jesús le replicó: lo que yo hago tú no lo entiendes ahora, pero comprenderás más tarde. Pedro le dijo: No me lavarás los pies jamás. Jesús le contestó: Si no te lavo, no tienes nada que ver conmigo. Simón Pedro le dijo: Señor, no sólo los pies, sino también las manos y la cabeza. Jesús le dijo: Uno que se ha bañado no necesita lavarse más los pies, porque todo el está limpio. También vosotros estáis limpios, aunque no todos. Porque sabía quien lo iba a entregar, por eso dijo: No todos estáis limpios.

Cuando acabó de lavarles los pies, tomó el manto, se lo puso otra vez y les dijo: ¿Comprendéis lo que e hecho con vosotros? Vosotros me llamáis el Maestro y el Señor, y decís bien porque lo soy; si yo el maestro y el Señor os he lavado los pies, también vosotros debéis lavaros los pies unos a otros; os he dado ejemplo para que lo que yo he hecho con vosotros, vosotros también lo hagáis"

 

La meditación de estos pasajes evangélicos nos insta a vivir el ministerio sacerdotal como un supremo servicio de amor: servir y amar hasta el extremo.

 

Administrador de los sacramentos

 

El presbítero es considerado un administrador o dispensador, no el dueño o poseedor de los dones administrados. La finalidad del servicio presbiteral está dirigida a la santificación del pueblo de Dios, mediante la administración de los sacramentos propios y ordinarios del ministerio presbiteral.

 

Centralidad de la Eucaristía

 

"En la última cena hemos nacido como sacerdotes... hemos nacido de la Eucaristía" (Juan Pablo II)

 

Haced esto

 

¿Estáis dispuestos a presidir con piedad y fielmente las celebración de los misterios de Cristo, especialmente el sacrificio de la Eucaristía y el sacramento de la Reconciliación, para alabanza de Dios y santificación del pueblo cristiano, según la tradición de la Iglesia? (Rito de Ordenación)

 

Ser ofrenda existencial permanente.

 

Si "representa" a Cristo, está llamado a vivir con los mismos sentimientos de Jesucristo (Jn 17; Fil 2, 6-11). Esta es una de las claves de la espiritualidad presbiteral: No limitarse a ejecutar ritos, sino a vivir el misterio que celebra. "Que El nos transforme en ofrenda permanente" (Plegaria Eucarística III).

 

c) Hacer de la Eucaristía la gran oración presbiteral.

 

Jesucristo es el único mediador y gran intercesor ante el Padre. El presbítero ora "por Cristo, con El y en El" al Padre presentándole su misma ofrenda.

 

La oración eucarística se prolonga en la adoración eucarística.

PISTAS PARA EL TRABAJO

 

¿Siento que el Señor comunica su salvación a los hombres en la celebración de los sacramentos? ¿Cómo vivo personalmente la celebración de los sacramentos?

 

¿Me siento "representación" sacramental de Jesucristo cuando celebro la liturgia?

 

¿Celebro la eucaristía como celebración central del ministerio pastoral? ¿Ayudo a vivirlo así a los demás? ¿La vivo con los sentimientos de ofrenda y humildad que requiere la celebración de este misterio o como una actividad más del día?

 

¿Tengo momentos de oración y adoración eucarísticas?

 

¿Me confieso regularmente y, a su vez, estoy disponible para que los fieles puedan celebrar este sacramento con facilidad? ¿Tengo que reconciliarme con alguien? ¿Ayudo a los demás a reconciliarse?

 

¿Visito y atiendo espiritualmente a los enfermos? ¿Educo a los fieles para comprender y celebrar el sacramento de la unción de los enfermos? ¿Acompaño y oro por los que sufren?


PARA ORAR 


 

Alma de Cristo, santifícame.

Cuerpo de Cristo, sálvame.

Sangre de Cristo, embriágame.

Agua del costado de Cristo, confórtame.

Oh buen Jesús, óyeme.

Dentro de tus llegas, escóndeme.

No permitas que me aparte de ti.

Del maligno enemigo, defiéndeme.

En la hora de mi muerte, llámame

Y mándame ir a ti,

Para que con tus santos te alabe

Por los siglos de los siglos. Amén


(San Ignacio de Loyola)

 

 


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Testimonio de una carmelita descalza publicado en folleto para la celebración de la Jornada de Vida Consagrada Contemplativa el 7 de Junio de 2009, recibido en la parroquia con los materiales para ese día (EDICE).

Desde un Carmelo Descalzo
 

 

Preguntar a una monja carmelita por qué lo es, qué la ha llevado al claus­tro, a la vida contemplativa, es algo que quizá puede hacer sonreír, pero tras la sonrisa de una descalza se esconde un secreto, el secreto de una historia de Amor. Una carmelita descalza es un alma enamorada. Un día el Hijo de María la enamoró, y ella se dejó prender en sus redes, y de la mano de su Madre, que le levantó el velo, pudo ver su Corazón blando, manso, humilde y paciente. Fue Él, el Hijo de Dios, el que la llamó y le abrió la Casa de su Madre, el jardín de santa María, ese huertecillo cerrado donde mora el Dios Vivo, percibido en ese viento suave y delicado de nuestro padre san Elías; esa Montaña Santa en donde se oyen resonar las frescas palabras de nuestra ma­dre santa Teresa: «el estilo que pretendemos llevar es no sólo de ser monjas, sino ermitañas, y así se desasen de todo lo criado».


Sí, la carmelita es una ermitaña, una ermitaña de la Virgen María a quien está consagrada, a quien pertenece desde su entrada en su palomarcico. Desde que aprende la monja a hacer su celdilla en el Pecho de esta Madre dulcí­sima, empieza a serlo de veras; su santo escapulario son los brazos purísimos que la asen a su regazo, y le hacen sentir que el yugo de Cristo es suave y su carga ligera; así se pierde en María para encontrarse en Jesús, ese Jesús cuyo Espíritu clama en ella «Abba, Padre».


La carmelita es feliz en su Carmelo, inmensamente feliz. Con frecuencia se siente indigna, muy indigna de estar en este lugar sagrado, por eso se descalza, porque la tierra que pisa es santa, porque sabe que está ante la zarza ardiente, que Dios la llama a hablar con El cara a cara, y necesita dejarlo todo y dejarse a sí misma para volar libre y ligera hasta el Corazón de su Señor. Por eso permanece siempre en «su sitio», su nido, su amada celda. Desde su celda contempla el pedacito de cielo que se ve desde el Carmelo, y piensa cuán atinada estuvo su santa Madre al decir: «Esta Casa es un Cielo, si lo puede haber en la tierra, para quien se contenta sólo de contentar a Dios y no hace caso de contento suyo.»


En su celda no hay nada, es pobre, muy pobre, por eso sospecha que le gusta tanto a Dios. Y sueña la carmelita con Cristo pobre, y el corazón se le ensancha y lo vierte en su Esposo, y con El trata de amores y le canta y le lla­ma: ¡Ven, Señor Jesús! Ama a su Dios sobre todas las cosas y ama por todos y cada uno de sus hermanos los hombres. Ora intensamente por los que hablan a los hombres de Dios, mientras ella habla a Dios de los hombres.


Sabe que es como la raíz de un bello rosal, por eso desaparece. Su presencia es oculta y silenciosa, pero real; ella sabe que cuanto más profundice en el arte
divino de esconderse, que cuanto más hondo sea su sacrificio y su silencio, más fecundo será su apostolado y más auténtica y genuina su vida carmelitana.


Se siente dichosa de vivir en todo instante de una vida sólo para Dios. ¿No es acaso Él digno de que haya almas que se le consagren así, para vivir dedicadas sólo a su amor y su culto? Así se siente feliz al ser llamada a esta vida esponsal, y este amor la impulsa a inmolarse sin descanso por la Iglesia y sus pastores, por la extensión del Reino de Dios en el mundo. Y es que en el pecho de la descalza bulle un corazón sacerdotal. Y acaricia el ideal de ser madre espiritual de todos los sacerdotes del mundo, de los capitanes de este castillo. Y suplica a su Ma­jestad le conceda dar su vida por ellos, para presentárselos a su Esposo como el fruto fecundo de su Amor. «Por ellos me consagro yo...». Y aletea el espíritu de su Madre Fundadora que pone a sus sacerdotes y Príncipes de la Iglesia como el centro de una llamada y una misión: «Y cuando vuestras oraciones y deseos y disciplinas y ayunos no se emplearen por esto que he dicho, pensad que no hacéis ni cumplís el fin para que aquí os juntó el Señor». Para ello aspira a la perfección de la caridad, guardando su corazón sólo para Cristo, con el fin de poder llegar a transformarse por amor, en Él, para poder gozar de su Esposo amado, que es el Tesoro escondido en el campo de su alma.


Todo es pobre en los carmelos, todo en ellos recuerda al santo portalico de Belén, y así la Santa Madre apremia amorosamente a vivir esta virtud evangé­lica «en casa, en vestidos, en palabras y mucho más en el pensamiento». Su pobre hábito de sayal, su capa blanca y sus pies descalzos le recuerdan que es toda de Cristo al que ama, al que quiere imitar por el camino del Evangelio, es un eco de la coplilla teresiana: «Nada te turbe, nada te espante, todo se pasa, Dios no se muda, la paciencia todo lo alcanza, quien a Dios tiene, nada le falta; sólo Dios, basta.»


Se puede ser feliz sin nada en absoluto, sólo con Él, que llena nuestras almas y nuestros días de un amor incomparable y «compañero nuestro es en el Santísimo Sacramento». Y quiere la carmelita imitarle, y seguir ese camino real de silencio, ocultamiento e inmolación de nuestros sagrarios, y así se siente inmensamente feliz de ser la lámpara viva que se gaste a sus pies. «Qué bien sé yo la fonte que mana y corre, aunque es de noche...», y se pierde en el amor de Dios.


La labor de manos sencilla —que no ocupe la mente—, la oración, la Eu­caristía, la Liturgia de las Horas, el silencio y el recreo, nos recuerdan que nuestra vida es un reflejo de Nazaret, y de la Virgen María que nos grita en el hondón del alma que en esta casa lo primero es Dios, que Él es el cen­tro, nuestro corazón y nuestra vida. «Puede representarse delante de Cristo y acostumbrarse a enamorarse mucho de su sagrada Humanidad y traerle consigo y hablar con El... sin procurar oraciones compuestas, sino palabras conforme a sus deseos y necesidad.»

 

Y así siente la monja descalza fluir de sus labios esta sencilla oración: Bendito Carmelo, donde reinan la Caridad y el Amor, ¿cómo te pagaré tantos beneficios?


Decir Carmelo, es decir oración y también decir Caridad, la más pura ca­ridad evangélica. Los palomarcicos de la Virgen Nuestra Señora son casas lle­nas de equilibrio humano y sobrenatural. El perfume y el calor de Jesús invade el Carmelo y el distintivo de sus discípulos reina entre sus esposas. Este es el cimiento del «estilo de hermandad» legado en herencia por la Santa Madre. La carmelita percibe dulcemente la sorpresa de las almas que se acercan a sus rejas y sienten la alegría que brota de dentro. ¿Cómo no estar alegre, cómo no irradiar una gran alegría si Cristo las llena desde dentro?


La soledad y el silencio no impiden la comunión fraterna, sino que la vi­gorizan y la hacen sólida y ardiente de caridad.


En su vida comunitaria la carmelita es una «cristiana en acción», que pasa de puntillas por el convento, haciendo el bien y llevando prendido en el alma el Mandamiento Nuevo, siempre en aras de la santa obediencia, virtud muy querida para ella, pues le transmite, juntamente con la regla, constituciones y costumbres santas, lo más sagrado y lo más importante para ella: la Voluntad Divina, que es lo mismo que decir el mismo Dios. Así se sirve de los signos externos inspirados por el Espíritu Santo como medio y trampolín para saltar a su Dios, y vivir hacia dentro, hacia el interior del castillo donde ocurren las cosas de mucho secreto entre Dios y el alma.


¿Qué más puede decir una carmelita? Dar gracias y mil gracias por el don de la vida contemplativa, que le ha enseñado a amar como Cristo y que es realmente fuente y llama de amor viva, foco luminoso para que el mundo no pierda la capacidad de amar.


Esta es la perla preciosa; este el tesoro escondido, la preciosa margarita que un día se nos dio en herencia y que no acaba aquí, sino que se prolonga­rá en un amor eterno. «¿Qué será cuando veamos a la Eterna Majestad?», si aquí de tanto quererle, ¡qué dulce se hace la vida!


Si la intimidad divina es el carisma y el apostolado específico de la carme­lita descalza, ¡qué gozo saber que está llamada a saborear, ya desde ahora, la vida del Cielo!


«¿Quién os trajo acá, doncella del valle de la tristura?: Dios y mi bue­na ventura». Dios, María, Cristo, ese Cristo cuyo Espíritu clama en nosotros: «Abba, ¡Padre!».

 

Una hija de santa Teresa

 


Publicado por verdenaranja @ 21:36  | Pastoral Vocacional
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Comentario a las lecturas del domingo de la Ascensión del Señor – B publicado en Diario de Avisos el domingo 24 de Mayo de 2009 bajo el epígrafe “el domingo, fiesta de los  cristianos”.

Usted tiene la palabra

DANIEL PADILLA

 

Cuando Lucas empieza a escribir los Hechos de los Apóstoles, siente la necesidad de comunicar, a "ese ilus­tre Teófilo", que él ya está cumpliendo el mandato de Jesús: "Id y proclamad". Por eso, dice: "En mi primer libro escribí de to­do lo que Jesús fue haciendo y enseñando". Es decir, Lucas entendió que los cristianos no podemos "quedarnos ahí plantados, mi­rando al cielo". La Iglesia no puede ser estática, contemplativa, añorante de suce­sos pasados, conservadora y cerrada. Tiene que abrirse y extenderse. Tiene que poner todos los medios a su alcance para sembrar la semilla de Jesús en todos los campos: "Serán mis testigos en Judea". Y es hermo­so constatar que los primeros cristianos así lo entendieron. Una vez recibido el Espíri­tu, se convirtieron en un río impetuoso, portador del mensaje de Jesús: "No pode­mos menos de predicar todo lo que hemos visto y oído". Y aunque encontraron obstá­culos peligrosos, su fe y su valentía lo fue­ron venciendo todo: "Es necesario obede­cer a Dios antes que a los hombres". Y esa es la verdad. Aunque en la Iglesia se han agazapado muchas cobardías, fallos y contradicciones, lo cierto es que ha ido ponien­do en acción el bello programa que Pablo dictó a Timoteo: "Predica la palabra a tiem­po y a destiempo, reprende, reprocha, ex­horta con toda paciencia y deseo de ins­truir". Y eso, amigos, es muy hermoso. Ca­da año celebramos la jornada de los medios de comunicación social. Y, cada año, la Iglesia ha ido dando la bienvenida siempre a esos medios. Y así es. Porque, al princi­pio, sólo existía "la palabra". La palabra limpia y clara, puro fonema salido de la criatura-hombre. Pero la palabra de la ma­dre en casa, y del maestro en la escuela, y del sacerdote en el templo fueron portado­res, mil veces, del mensaje de Jesús. Vino, después, la palabra escrita. Y la Iglesia hizo el apostolado de la prensa, del buen libro, de la editorial religiosa y estimuló al escri­tor que supo escribir desde la óptica de la fe. Todos podemos evocar una galería de "novelistas católicos" de nuestro tiempo, que, con el telón de fondo del evangelio, han construido sus apasionantes fabulaciones. Vinieron, después, las "ondas" y, más tarde, la "imagen". Es decir, la radio, el ci­ne, la televisión. La Iglesia es la primera que trabaja, y sueña, y exhorta, para que, desde esos medios, con libertad y respon­sabilidad, se informe, se forme y se divier­ta, humanizando al hombre y no deshuma­nizándolo. En una palabra, los cristianos hemos de seguir en la tarea que Jesús nos encomendó poco antes de "ascender" a los cielos: "Id y proclamad". Es verdad que, a cada paso, se nos avisa, como en la parábo­la de Jesús, que "la cizaña crece junto al tri­go". No es nada nuevo. Ya Pablo le advertía a Timoteo: "Vendrá un tiempo en que la gente no soportará la doctrina sana, sino que se rodeará de maestros a la medida de sus deseos". Por eso, no podemos "quedar­nos ahí plantados mirando al cielo". O me­jor tendremos que mirar al cielo y a la tie­rra a la vez. Al cielo, para "escuchar la pa­labra" que tenemos que transmitir. Y a la tierra, para acertar con eficacia en el surco. Dicho claramente: VI Dios rogando y con el mazo dando". Hasta que veamos que "ese Jesús, que se ha ido al cielo, vuelve otra vez de la misma manera a la tierra".


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S?bado, 23 de mayo de 2009

Artículo que ha escrito monseñor Felipe Arizmendi Esquivel, obispo de San Cristóbal de las Casas, con el título "El incomprendido celibato".

 

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Cada que salen escándalos clericales por cuestiones de infidelidad al celibato, se cuestiona su razón de ser. Sea porque se descubren nuevas paternidades del actual Presidente de Paraguay, Fernando Lugo, cuando aún no recibía las dispensas de sus obligaciones ministeriales, sea porque a un sacerdote se le acusa de pornografía cibernética, sea porque a otro se le comprueban relaciones sentimentales indebidas, no faltan quienes insisten en que la Iglesia Católica debería revisar su norma de admitir al sacerdocio sólo a aquellos que hayan recibido el carisma del celibato y se comprometan a cumplirlo toda la vida. Otros afirman que, mientras no se haga este cambio, la Iglesia seguirá perdiendo feligreses.

Por otra parte, es repetitivo escuchar que el celibato no va con las culturas indígenas, pues en estos pueblos sólo a un hombre casado se le reconoce autoridad y no se acostumbra confiar a solteros cargos de responsabilidad social. Por tanto, concluyen, se debería abrir la puerta para ordenar presbíteros a indígenas casados, para que se inculturen.


JUZGAR


En primer lugar, el celibato no es acorde con ninguna cultura, ni judía, griega o romana, ni española, francesa, alemana, italiana, mexicana, chiapaneca, indígena, mestiza, etc. Ya lo advirtió Jesús cuando dijo: "Hay quienes han renunciado al matrimonio por el Reino de los cielos. Que lo comprenda aquel que pueda comprenderlo", pues "no todos comprenden esta enseñanza, sino sólo aquellos a quienes se les ha concedido" (Mt 19,11-12). Es un carisma, es un don, un regalo que se concede no a todos, sino sólo a algunos, y no cualquiera lo comprende.

Es innegable que ha habido y hay muchas fallas y defecciones; pero la inmensa mayoría vivimos con gozo y plenitud esta vocación, a pesar de nuestras limitaciones. Yo me siento muy fecundo, muy realizado, gracias al celibato. El matrimonio me hubiera limitado mucho en mi servicio a la comunidad. El celibato me hace libre para servir donde se me requiera, para amar y estar muy cerca de quienes necesiten experimentar el amor de Dios. Nadie nos obligó a emitir este compromiso antes de la ordenación; lo asumimos con plena libertad. Yo decidí libre y conscientemente no casarme, no por egoísmo, no por rechazo a la mujer, ni por desconocer o despreciar la belleza del sexo y del matrimonio, sino por gracia del Espíritu Santo, para consagrar todo mi ser, con todas sus energías, al Reino de Dios, en particular a los pobres. Soy feliz siendo célibe. Pido al Señor que me y nos conserve en fidelidad.

Jesús decidió no casarse. Su madre permaneció virgen. El apóstol más cercano era célibe. Pablo recomendó este camino, no como mandato, sino como consejo digno de confianza (cf 1 Cor 7,25-35). Sin embargo, es cierto que, en los primeros siglos de la Iglesia, el celibato no era un requisito para la ordenación sacerdotal. Fue hasta el siglo III cuando se vio su conveniencia y hasta hoy se ha conservado, a pesar de fallas e incomprensiones. A quienes son incapaces de ser castos, a los libertinos e infieles en su matrimonio, a los que pretenden justificar todo tipo de relaciones sexuales, les significamos un reproche a su proceder, y por ello nos atacan y ridiculizan; quisieran eliminar el profetismo que significa el celibato.

Ya Jesús había advertido:"Si fueran del mundo, el mundo los amaría como cosa suya; pero el mundo los odia porque no son del mundo, pues al elegirlos, yo los he separado del mundo... También a ustedes los perseguirán, y el caso que han hecho de mis palabras, lo harán de las de ustedes. Todo esto se lo van a hacer por mi causa, pues no conocen a aquel que me envió" (Jn 15,18-21).


ACTUAR


Quienes nos comprometimos a vivir célibes, mantengámonos fieles y alegres, con oración, sacrificio y vigilancia, pues las tentaciones nos acechan por todos lados. Ayúdenos la comunidad y las familias a disfrutar esta paternidad espiritual, y que nadie sea motivo de tropiezo. Conozcan los seminaristas las razones de este estilo de vida y oren para que se les conceda este carisma, que los hará padres y hermanos en Cristo, y así los pueblos en El tengan vida.


Publicado por verdenaranja @ 23:31  | Hablan los obispos
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Artículo que ha escrito monseñor José Ignacio Munilla, obispo de Palencia (España) con motivo de la Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales con el título "Internet: Ángeles y demonios".

 

En la solemnidad de la Ascensión del Señor celebramos en la Iglesia Católica la Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales. En su mensaje de este año, el Papa nos habla sobre las nuevas tecnologías de la comunicación y nos invita a reflexionar sobre las luces y sombras, ventajas e inconvenientes morales que tiene la utilización de estos medios. Nuestra intención en este artículo es centrarnos, de forma específica, en las posibilidades y riesgos de Internet.


         ¡Bendita red!


         La expresión no es mía, sino del director de la Oficina de Prensa de la Santa Sede, el jesuita Federico Lombardi. La pronunció el pasado mes de abril en la Universidad de Salamanca, tras ser investido Doctor Honoris Causa. El portavoz del Papa afirmaba que "Internet es una herramienta única para comunicarse", y sorprendió con la expresión laudatoria: "¡la bendita red!".


         También Benedicto XVI elogia las potencialidades de las nuevas tecnologías, a las que califica como "don para la humanidad", y a las cuales conecta con el anhelo del ser humano por establecer lazos de comunión. Señalemos brevemente algunas de las ventajas de Internet:


- Acceso a una información libre y plural, fuera del control y monopolio que ejercen las empresas de comunicación sobre otros medios de expresión.


- Abaratamiento de los costes de la comunicación, lo cual permite estrechar lazos entre amigos, familiares, misioneros, etc.


- Acceso inmediato a estudios e investigaciones, que ponen la cultura al alcance de todos.


- Desarrollo de sitios Web y redes sociales que aúnan esfuerzos en causas justas y altruistas, defendiendo los derechos humanos, el respeto a la vida, el bien de la naturaleza, etc.

         - Agilidad en el aprendizaje, gracias a la naturaleza interactiva del medio.


         ¿Maldita red?


         Sin embargo, seríamos muy ingenuos si solamente nos limitásemos a cantar las "loas" de Internet. El Papa no deja de señalar también en su mensaje los problemas morales que se derivan de su uso incorrecto:


         - Adicción insana: Es un riesgo que hay que tener en cuenta (sin olvidar que algo semejante ocurre con la televisión). Cuando el uso de Internet se convierte en obsesivo, no sólo perdemos la necesaria libertad, sino que corremos el riesgo de padecer un grave aislamiento. El uso compulsivo de Internet llega a alterar los ritmos de descanso, el diálogo y la convivencia familiar, etc. Por todo ello, parece conveniente que en el hogar se establezca una disciplina en el tiempo y modo de su utilización.


         - Acceso inmediato a contenidos negativos: Existe un serio problema por el hecho de que la pornografía, la violencia y tantos otros contenidos inmorales, estén al alcance de un simple "clic". La ausencia de distancia entre el bien y el mal no contribuye en nada al dominio propio, sino que favorece que la voluntad quede avasallada por la curiosidad y los impulsos pasionales.


         Se calcula que en Internet están colgadas 372 millones de páginas pornográficas, y que diariamente se realizan 68 millones de búsquedas de este género (el 25% del total). Parece un dato suficientemente contundente como para concluir en la conveniencia de proteger el ordenador de nuestro hogar con filtros especializados.


         - Difusión de bulos, habladurías e indiscreciones: La inmediatez de Internet favorece la rápida difusión de difamaciones y noticias inexactas, agresiones a la intimidad, etc., mediante anonimatos y ocultamientos de identidad. Curiosamente, España es el país del mundo que más rumores difunde a través de la red. La indiscreción propia de nuestra cultura, que ha hecho del rumor un entretenimiento lúdico, es la causa de que el 70% de los bulos de Internet tengan su origen en España. No podemos dejar en el olvido aquellas palabras tan exigentes de Jesucristo: "Os digo que de toda palabra ociosa que hablen los hombres darán cuenta en el día del Juicio" (Mt 12, 36).


         En realidad, hablando con propiedad, hemos de concluir diciendo que la red de Internet no es "bendita" ni "maldita", sino que es el uso que hacemos del medio el que lo califica moralmente. Por lo tanto, más allá de los aspectos técnicos, la educación moral en el uso de Internet es imprescindible para que la red esté al servicio de la libertad humana, y no sea uno de los lugares en los que más se promueva nuestra esclavitud.


         Con la confianza en el bien que las nuevas tecnologías pueden aportar al hombre, Benedicto XVI ha lanzado el siguiente reto a los jóvenes: "¡Brindad el testimonio de vuestra fe a través del mundo digital! Utilizad estas nuevas tecnologías haciendo conocer el Evangelio, para que la Buena Noticia del Amor infinito de Dios a todos los pueblos resuene de forma nueva en todo nuestro mundo cada vez más tecnológico".


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Intervención de Benedicto XVI durante la audiencia general del miércoles, 20 de Mayo de 2009, en la que participaron más de 20 mil peregrinos, dedicada a hacer un balance de su peregrinación a Tierra Santa.

 

 

Queridos hermanos y hermanas:

        Me detengo hoy a hablar del viaje apostólico que he realizado del 8 al 15 de mayo a Tierra Santa, y por el que no dejo de dar gracias al Señor, pues se ha revelado un gran don para el sucesor de Pedro y para toda la Iglesia. Deseo expresar de nuevo mi profundo agradecimiento a Su Beatitud, el patriarca Fouad Twal, a los obispos de los diferentes ritos, a los sacerdotes, a los franciscanos de la Custodia de Tierra Santa. Doy las gracias al rey y a la reina de Jordania, al presidente de Israel y al presidente de la Autoridad Nacional Palestina, con sus respectivos gobiernos, a todas las autoridades y a cuantos han colaborado de diferentes maneras en la preparación y el éxito de la visita. Se trató, ante todo, de una peregrinación, es más, de la peregrinación por excelencia a los manantiales de la fe; y al mismo tiempo, de una visita pastoral a la Iglesia que vive en Tierra Santa: una comunidad de singular importancia, pues representa una presencia viva allí, donde encuentra su origen.


        La primera etapa, del 8 al 11 de mayo, fue Jordania, en cuyo territorio se encuentran dos lugares santos principales: el Monte Nebo, desde donde Moisés contempló la tierra prometida y murió sin poder llegar; y luego Betania "más allá del Jordán", donde, según el cuarto Evangelio, al inicio bautizaba san Juan. El memorial de Moisés en el Monte Nebo es un lugar de fuerte significado simbólico: habla de nuestra condición de peregrinos entre un "ya" y un "todavía no", entre una promesa tan grande y hermosa que nos apoya en el camino y un cumplimento que nos supera y supera este mundo. La Iglesia vive en sí misma este "carácter escatológico" y "peregrino": ya está unida a Cristo, su esposo, pero sólo ha comenzado a gustar la fiesta de bodas, en espera de su regreso glorioso al final de los tiempos (Cf. Concilio Vaticano II, constitución Lumen gentium, 48-50). En Betania, tuve la alegría de bendecir las primeras piedras de dos iglesias que se edificarán en el lugar en el que san Juan bautizaba. Este hecho es signo de la apertura y del respeto del Reino Hachemita por la libertad religiosa y la tradición cristiana, y esto merece gran aprecio. He podido manifestar este justo reconocimiento, unido al profundo respeto por la comunidad musulmana a los jefes religiosos, al cuerpo diplomático y a los rectores de las universidades, reunidos en en el exterior de la mezquita Al-Hussein bin-Talal, construida por el rey Abadalá II en memoria de su padre, el famoso rey Hussein, quien acogió al Papa Pablo VI en su histórica peregrinación de 1964. ¡Qué importante es el que los cristianos y los musulmanes convivan pacíficamente respetándose mutuamente! Gracias a Dios y al compromiso de los gobernantes, esto sucede en Jordania. He rezado mucho para que sea también así en otros lugares, pensando sobre todo en los cristianos que viven una situación difícil en Irak.


        En Jordania vive una importante comunidad cristiana, que ha crecido con los refugiados palestinos e iraquíes. Se trata de una presencia significativa y apreciada en la sociedad por sus obras educativas y de asistencia, atentas a la persona, independientemente de su pertenencia étnica o religiosa. Un hermoso ejemplo es el centro de rehabilitación Reina de la Paz en Ammán, que acoge a numerosas personas marcadas por la invalidez. Al visitarles, he podido llevar una palabra de esperanza, pero también la he recibido yo, como testimonio respaldado por el sufrimiento y la capacidad de compartir de la persona humana. Como signo del compromiso de la Iglesia en el ámbito de la cultura, bendije además la primera piedra de la Universidad de Madaba, del Patriarcado Latino de Jerusalén. Experimenté una gran alegría por el inicio de esta nueva institución científica y cultural, porque manifiesta de forma tangible que la Iglesia promueve la búsqueda de la verdad y del bien común y ofrece un espacio abierto y de calidad a cuantos quieren dedicarse a esa búsqueda, premisa indispensable para un diálogo verdadero y fructuoso entre las civilizaciones. También en Ammán se celebraron dos solemnes celebraciones litúrgicas: las vísperas en la catedral greco-melquita de San Jorge, y la santa misa en el Estadio Internacional, que nos permitieron saborear juntos la belleza de encontrarse como Pueblo de Dios peregrino, enriquecido por sus diferentes tradiciones y unido en la única fe.


        Tras dejar Jordania, al final de la mañana del lunes 11, llegué a Israel, donde desde el inicio me presenté como peregrino de fe, en la Tierra en la que Jesús nació, vivió, murió y resucitó, y al mismo tiempo, como peregrino de paz para implorar de Dios que en el lugar donde se hizo hombre, todos los hombres vivan como hijos suyos, es decir como hermanos. Este segundo aspecto de mi viaje emergió con claridad en los encuentros con las autoridades civiles: en la visita al presidente israelí y al presidente de la autoridad palestina. En esa Tierra bendecida por Dios a veces parece imposible salir de la espiral de la violencia. Pero, ¡nada es imposible para Dios y para cuantos confían en Él! Por eso, la fe en un único Dios, justo y misericordioso, que es el recurso más precioso de estos pueblos, debe liberar toda su carga de respeto, de reconciliación y colaboración. Quise expresar este auspicio al visitar tanto al gran mufti y a los jefes de la comunidad islámica de Jerusalén, como al gran rabinado de Israel, así como en el encuentro con las organizaciones comprometidas en el diálogo interreligioso, y además, en la reunión con los jefes religiosos de Galilea.


        Jerusalén es la encrucijada de las tres grandes religiones monoteístas, y su mismo nombre --"ciudad de la paz"-- expresa el designio de Dios sobre la humanidad: hacer de ella una gran familia. Este designio, anunciado a Abraham, se realizó plenamente en Jesucristo, que san Pablo llama "nuestra paz", pues derrumbó con la fuerza de su Sacrificio el muro de la enemistad (Cf. Efesios, 2, 14). Todos los creyentes, por tanto, deben dejar atrás prejuicios y voluntad de dominio y practicar con concordia el mandamiento fundamental: amar a Dios con todo su ser y amar al prójimo como a nosotros mismos. Esto es lo que están llamados a testimoniar los judíos, los cristianos y los musulmanes para honrar con los hechos al Dios que rezan con los labios. Y esto es exactamente lo que llevaba en el corazón, en la oración, al visitar Jerusalén, el Muro Occidental --o Muro de las Lamentaciones-- y la Cúpula de la Roca, lugares simbólicos respectivamente del judaísmo y el islam. Un momento de intenso recogimiento fue, además, la visita al Mausoleo de Yad Vashem, erigido en Jerusalén en honor de las víctimas de la Shoá. Allí nos detuvimos en silencio, rezando y meditando sobre el misterio del "nombre": toda persona es sagrada y su nombre está grabado en el corazón del Dios Eterno. ¡No hay que olvidar jamás la tremenda tragedia de la Shoá! Es necesario que esté siempre en nuestra memoria como admonición universal del respeto sagrado por la vida humana que tiene siempre un valor infinito.


        Como ya mencionaba, mi viaje tenía como objetivo prioritario la visita a las comunidades católicas de Tierra Santa y tuvo lugar en varios momentos en Jerusalén, en Belén y Nazaret. En el Cenáculo, con el pensamiento puesto en Cristo que lava los pies de los apóstoles e instituye la Eucaristía, así como en el don del Espíritu Santo a la Iglesia en el día de Pentecostés, pude encontrar, entre otros, al custodio de Tierra Santa y meditar sobre nuestra vocación de ser una cosa sola, de formar un solo cuerpo y un sólo espíritu, de transformar el mundo con la mansa potencia del amor. Es verdad que esta llamada experimenta en Tierra Santa particulares dificultades, por ello, con el corazón de Cristo, repetí a mis hermanos obispos sus mismas palabras: "No temas, pequeño rebaño, porque a vuestro Padre le ha parecido bien daros a vosotros el Reino" (Lucas 12, 32). Luego saludé brevemente a las religiosas y religiosos de vida contemplativa, dándoles las gracias por el servicio que, con su oración, ofrecen a la Iglesia y a la causa de la paz.


        Momentos culminantes de comunión con los fieles católicos fueron sobre todo las celebraciones eucarísticas. En el Valle de Josafat, en Jerusalén, meditamos en la Resurrección de Cristo como fuerza de esperanza y paz para esa ciudad y el mundo entero. En Belén, en los Territorios Palestinos, la misa fue celebrada ante la Basílica de la Natividad con la participación de fieles procedentes de Gaza, que tuve la alegría de consolar personalmente, asegurándoles mi cercanía particular. Belén, lugar donde resonó el canto celestial de paz para los hombres, es el símbolo de la distancia que nos sigue separando del cumplimento de aquel anuncio: precariedad, aislamiento, incertidumbre, pobreza. Todo ello ha llevado a tantos cristianos a irse de allí. Pero la Iglesia sigue su camino, sostenida por la fuerza de la fe y atestiguando su amor con obras concretas de servicio a los hermanos, como el Caritas Baby Hospital de Belén, apoyado por las diócesis de Alemania y Suiza, y la acción humanitaria en los campos de refugiados. En el que visité, pude asegurar a las familias que allí se hospedan la cercanía y el aliento de la Iglesia universal, invitando a todos a buscar la paz con métodos no violentos, siguiendo el ejemplo de san Francisco de Asís. La tercera y última misa con el pueblo la celebré el jueves pasado en Nazaret, ciudad de la Sagrada Familia. Rezamos por todas las familias para que se redescubra la belleza del matrimonio y de la vida familiar, el valor de la espiritualidad doméstica y de la educación, la atención a los niños, que tienen el derecho a crecer en paz y serenidad. Además, cantamos nuestra fe en la potencia creadora y transformadora de Dios. Donde el Verbo se encarnó en el seno de la Virgen María, surge un manantial inagotable de esperanza y de alegría, que no deja de animar el corazón de la Iglesia, peregrina en la historia.


        Mi peregrinación se clausuró el viernes pasado con la visita al Santo Sepulcro y con dos importantes encuentros ecuménicos en Jerusalén: en el Patriarcado Greco-Ortodoxo, donde estaban reunidas todas las representaciones eclesiales de Tierra Santa, y por último en la Iglesia Patriarcal Armenia Apostólica.


        Me gusta recapitular todo el itinerario que he podido realizar precisamente con el signo de la resurrección de Cristo: a pesar de las vicisitudes que a través de los siglos han marcado los santos lugares, a pesar de las guerras, las destrucciones y desgraciadamente los conflictos entre los cristianos, la Iglesia ha proseguido su misión, movida por el Espíritu del Señor resucitado. Está en camino hacia la unidad plena para que el mundo crea en el amor de Dios y experimente la alegría de su paz. De rodillas, en el Calvario y en el Santo Sepulcro invoqué la fuerza del amor que surge del misterio pascual, la única fuerza capaz de renovar a los hombres y de orientar hacia su fin la historia y el cosmos. Os pido también a vosotros que recéis por este objetivo, mientras nos preparamos a vivir la fiesta de la Ascensión que en el Vaticano celebraremos mañana. Gracias por vuestra atención.


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Llamamiento que lanzó el miércoles, 20 de Mayo de 2009,  Benedicto XVI, al final de la audiencia general, con motivo de la Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales, que la Iglesia universal celebrará este domingo, 24 de mayo.

 

 Este próximo domingo, la Iglesia celebra la Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales. En mi mensaje para este año, invito a todos los que emplean las nuevas tecnologías de la comunicación, en especial los jóvenes, a utilizarlas de una manera positiva y a comprender el gran potencial de esos medios para construir lazos de amistad y solidaridad que pueden contribuir a un mundo mejor.

        Las nuevas tecnologías han producido cambios fundamentales en la manera de difundirse las noticias y la información y de comunicarse y relacionarse. Deseo alentar a todos los que acceden a la red a tratar de mantener y promover una cultura de respeto, diálogo y amistad auténtica, para que florezcan valores como la verdad, la armonía y la comprensión.

        A vosotros, jóvenes, os dirijo un llamamiento particular: ¡Testimoniad la fe a través del mundo digital! ¡Emplead esas nuevas tecnologías para dar a conocer el Evangelio de modo que la Buena Nueva del amor infinito de Dios por todos resuene de maneras diferentes en nuestro mundo cada vez más tecnológico!


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Día 24 de Myo
VII Domingo de Pascua. La Ascensión del Señor

 

 

Basta con una vida de fe

 

San Mateo, que se extiende más que los otros evangelistas narrando otros momentos de la vida pública del Señor, incluso la infancia y los antecedentes del Mesías es, sin embargo, muy escueto cuando se refiere a lo sucedido después de la Resurrección. Pero nos transmite, en todo caso, unas palabras decisivas de Jesús a sus Apóstoles, con las que hace herederos de su misión y su gracia a todos los pueblos que serán evangelizados. Haced discípulos a todos los pueblos, dice a los que le escuchaban. Con lo que les otorga el poder de llamar a otros para que sean también evangelizadores en su nombre. Y, Yo estoy con vosotros todos los días hasta el fin del mundo. Afirmando así, de otro modo, su misteriosa presencia –su inhabitación– en cada discípulo, además de garantizar para siempre la eficacia de los que trabajen en su nombre.


        El Evangelista inmediatamente antes de estas palabras, con las que concluye su Evangelio, reconoce la falta de fe de algunos de esos discípulos escogidos por el Señor. Incluso en el último momento, cuando podríamos pensar que la obra del Señor con ellos estaba ya cumplida, sus apóstoles se muestran inseguros como tantas veces. Es evidente que la Redención no podrá apoyarse sin más en hombres así.


        Entre otras virtudes, Jesús pedía a sus discípulos fe. Era mucho lo que esperaba de ellos. Era considerable el cambio que debían dar al mundo de la época y, a prtir de ellos, la transformación que estaba por realizarse hasta el fin de los tiempos. Tanto esperaba de ellos y tan grande era el cambio anunciado que a cualquiera le parecía imposible. Pero Jesús es el Hijo de Dios y viene a establecer un modo divino de proceder en el mundo, totalmente nuevo, insólito hasta entonces. Pero lo que sería desproporcionado para la capacidad humana resulta normal para Dios. Es una afirmación constante del Evangelio: Lo que es imposible para los hombres es posible para Dios. Así responde, por ejemplo, Jesús cuando sus discípulos ven todo dificultades en la conversión de la gente. Les argumenta el Maestro con ejemplos, animándoles a tener fe: Porque os digo que si tuviérais fe como un granito de mostaza, podríais decir a este monte: Trasládate de aquí allá, y se trasladaría, y nada os sería imposible.


        La Redención del hombre es obra de Dios y, como tal, lleva su firma: la impronta de lo imposible para el hombre. Ya el arcángel Gabriel se lo recordó a María, que no podía comprender su concepción virginal. Le habló del prodigio que poco antes había obrado Dios con su prima Isabel: En su ancianidad ha concebido también un hijo, y la que era llamada estéril, hoy cuenta ya el sexto mes, porque para Dios no hay nada imposible. Dijo entonces María: He aquí la esclava del Señor, hágase en mí según tu palabra. Esta es la actitud de María que acoge en sí el poder de Dios, sintiéndose inmersa en un plan que le trasciende por ser divino, pero que, precisamente por ser de Dios, acoge.


        El reconocimiento de la debilidad humana frente a la omnipotencia divina es el primer paso –diríamos– de la relación con nuestro Creador. Debilidad que, en el caso humano, no sólo se manifiesta en la limitación de poder, propia de toda criatura, sino sobre todo en la imperfección de la conducta, en la tendencia al pecado y en el propio pecado, que de diversos modos acompaña nuestras obras y toda la existencia humana.


        El hombre, por tanto, no puede alcanzar la Redención apoyándose en sí mismo, en su perfección y menos todavía extender el Evangelio en el mundo. De intentarlo estaría pretendiendo lo imposible. Basta, sin embargo, la perfección y poder divinos para hacernos santos. Y esto incluso a pesar de nuestras imperfecciones; de la falta de fe, por ejemplo, que, como los demás pecados, Nuestro Padre Dios perdona con creces cuando nos arrepentimos y le pedimos perdón sinceramente. Por eso advierte también san Mateo que Jesús, como si no diera excesiva importancia a la debilidad humana, en este caso, apoyándose sólo en su propio querer, decide permanecer para siempre entre los hombres de este mundo. Así muestra más aún su amor y garantiza eficazmente la salvación de cuantos quieren ser suyos.


        La enseñanza de Jesús nos lleva a hacernos como niños y por tanto muy conscientes de ser débiles y de necesitar ayuda. Recordamos que es un consejo del Señor. Más aún, una condición imprescindible si queremos entrar en el Reino de los Cielos. Conociendo nuestra inevitable pequeñez, nos apoyamos en su grandeza y, sintiéndonos fuertes entonces, a pesar de que sea muy notoria por otra parte es nuestra debilidad, no encontramos obstáculos insuperables en la tarea encomendada. Era el programa para la vida que sugería san Josemaría:


         Amigo mío: si tienes deseos de ser grande, hazte pequeño.
         Ser pequeño exige creer como creen los niños, amar como aman los niños, abandonarse como se abandonan los niños..., rezar como rezan los niños.


        Ellos son por excelencia los que cuentan para todo con su padre. Por eso nos los pone Jesús como ejemplo.


        Ejemplo es asimismo la Virgen María que es la más perfecta criatura y la más eficaz, porque hizo en Ella cosas grandes el Todopoderoso.


NOVEDADES FLUVIUM


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Subsidio litúrgico para la Jornada de Vida Consagrada Contemplativa Pro Orantibus, 7 de Junio de 2009, publicado en folleto (EDICE) para su celebración, recibido en la parroquia con los materiales.


El Espítiru de Cristo clama en nosotros
¡Abba! Padre

Monición de entrada

 

En este domingo, Dies Domini, la Iglesia celebra a la Santísima Trinidad, misterio fontal de nuestra fe cristiana. El Santo Dios, Santo Fuerte y Santo Inmortal se nos ha revelado como Padre, Hijo y Espíritu, Misterio de Amor y de Luz por el cual vivimos, nos movemos y existimos.

 

Nuestra vida ajetreada y entregada a la misión apostólica que la Iglesia nos ha confiado puede deslizarse, en ocasiones, por la pendiente del activis­mo. Necesita, pues, espacios de calma y silencio, tiempos de oración y de paz. Un silencio y una oración donde acontezca con más claridad la Palabra del Señor, a quien se lo hemos entregado todo. Los monasterios y la misma vida monástica y eremítica son estos desiertos santos convertidos en vergel, donde la liturgia, el trabajo y la contemplación conducen al consagrado en comunidad a ser testigo del Dios Vivo y Verdadero.

 

La presencia de Cristo Jesús, y el protagonismo de su Espíritu, producen radicalmente la alabanza y la comunión en el silencio de adoración.

 

Hoy bendecimos al Dios Trinidad por la vida contemplativa; en ella y por ella la Iglesia, Casa de Salvación, monta la guardia incesante del amor que espera al Amor que viene, que vino y que vendrá.


Preces

 

[A las preces completas de la Solemnidad se propone añadir estas tres espe­cíficas.]

 

• Por todos los consagrados a la contemplación del amor divino, para que, acogiendo el gemido del Espíritu que clama ¡Abba!, hagan de sus vidas un canto de acción de gracias a nuestro Padre Celestial. Oremos.

 

• Por cada familia cristiana, Iglesia doméstica y tierra de la primera siem­bra vocacional, para que, abiertas a la vida y al amor, a imitación de la Sagra­da Familia de Nazaret, sean lugares donde se escucha con nitidez la llamada de Dios a la santidad bautismal en la consagración religiosa. Oremos.


• Por todos cuantos participamos en la belleza, verdad y bondad de esta Solemnidad dedicada a la Santísima Trinidad, para que demos fiel testimonio ante el mundo de la alegría de nuestra filiación divina. Oremos.


Monición de envío


En la comunión de la Iglesia hemos celebrado el Misterio de nuestra fe. Somos el Pueblo adquirido por Dios, llamados a salir de la tiniebla para en­trar en su luz maravillosa. ¡CRISTO, es nuestra Luz y nuestra Salvación! Uni-dos a todos los redimidos por su sangre y en la comunión de tantos hermanos y hermanas que viven el silencio contemplativo y la soledad sonora en sus conventos, monasterios y eremitorios, exultamos y bendecimos a la Santa Tri­nidad por el precioso don de sus vocaciones, y manifestamos nuestro deseo de vivir para gloria de Dios y bien de todos los hombres, nuestros hermanos. A la Santísima Virgen María, le encomendamos el deseo de nuestro corazón: ¡Que el fuego del Amor divino arda en el mundo entero y todos conozcan su Salvación!

 


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Viernes, 22 de mayo de 2009

El Delegado Diocesano de Piedad Popularde Tenerife  nos participa del origen de la devoción de las rosas de santa Rita en el día 22 de Mayo, fiesta litúrgica de la santa.

 

 

ORIGEN DE LA DEVOCIÓN DE LAS ROSAS DE SANTA RITA

 

Las Rosas de Santa Rita de Casia deben su origen al hecho de que Santa Rita, estando ya gravemente enferma en su convento de Casia y próxima a la muerte fue visitada por una pariente suya quien, al despedirse. juzgando que seria ya la última vez que habría de verla le preguntó si podía servirle en algo, a lo que Rita contestó: quiero que cuando llegues a Roca Porrena vayas al huerto de mi casa, cortes una rosa y me la traigas tan luego la obtengas.


Como era el tiempo de invierno y en aquel año de 1457 se estaba distinguiendo por la intensidad de su crudeza, la mujer creyó que Rita deliraba ya por su enfermedad y juzgando un desatino el encargo de la enferma, regresó a la villa sin acordarse para nada de la rosa; pero pasando junto al huerto de la casa de Rita, bien haya sido por curiosidad o por impulso sobrenatural, entró en él y vio con asombro que de la rama de un rosal medio cubierto por la nieve, pendía una rosa fresca y lozana; loca de alegría, la corta retorna a Casia y entrega a Rita la rosa deseada, que se conservó largo tiempo fresca despidiendo un intenso perfume.


Este hecho originó el que las Religiosas Agustinas de Casia acostumbrasen cubrir con rosas la urna en que yace el cuerpo incorrupto de Santa Rita, especialmente el 22 de mayo, aniversario de su piadosa muerte. Estas rosas eran distribuidas todos los años entre los bienhechores y amigos de Convento, los cuales las conservaban como preciosas reliquias. El Señor, que se complace en honrar a sus santos y en glorificar a sus siervos, quiso que, mediante las rosas que habían adornado el sepulcro de Santa Rita se verificaran curaciones milagrosas. Con este motivo se extendió muy pronto por todas partes la noticia de las rosas de la Santa, como también los muchos y extraordinarios favores, alcanzados por el contacto de estas rosas.


BENDICIÓN DE LAS ROSAS

En la actualidad y desde hace mucho tiempo, se bendicen las rosas solemnemente el 22 de mayo, distribuyéndolas entre los fieles devotos. Son innumerables las gracias y favores obtenidos por intercesión de Santa Rita mediante el uso o contacto de estas rosas benditas. Consta que en el proceso de canonización de la Santa se presentaron muchos enfermos curados, quienes declararon haber recobrado la salud con las rosas de Santa Rita.


FINALIDAD DE ESTA DEVOCIÓN

El Ritual Agustiniano dice que estas rosas se usan para recobrar la salud de las enfermedades y para recibir la ayuda de Dios en cualquier necesidad. Como todos los Sacramentales, tiene la eficacia de la oración de la Iglesia y la de la fe de los fieles que las emplean.


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Mensaje de Mons. José Luis Chávez Botello, Arzobispo de Antequera-Oaxaca, dirigido a todos los fieles de la Arquidiócesis.

 

 

NOS PONEMOS TODOS EN CAMINO DE MISIÓN

 

A los Sacerdotes, Religiosos, Religiosas y a todos los Fieles Laicos de nuestra arquidiócesis:

 

Haber declarado a la arquidiócesis en estado de misión comporta emprender una revisión y renovación profunda de nuestra manera de vivir y de transmitir la fe; es ponernos en camino todos los bautizados para asumir de manera consciente, fiel y de conjunto la Misión Integral que Jesucristo confío a su Iglesia.

 

Por qué y para qué la Misión.

 

Constatamos que hemos vaciado y mutilado la Misión de la Iglesia. Buen número de bautizados jóvenes y adultos no han recibido la Confirmación ni la Primera Comunión y muchos viven ya formando una familia pero sin haber recibido el sacramento del Matrimonio; en muchos hogares católicos ya no se hace oración diaria ni se cuida la transmisión y formación de la fe; hay bautizados que no han recibido la formación básica de la Iniciación Cristiana, no participan en la Eucaristía o celebración dominical ni reciben con regularidad los sacramentos de la Confesión y de la Eucaristía.

 

Hay bautizados que no tienen ni idea de que, por su Bautismo y su Confirmación, han sido constituidos misioneros; no pocos han perdido el entusiasmo de creer en Jesucristo y el sentido de pertenencia a la Iglesia; viven la fe de manera privada e individualista y, para muchos, la Iglesia es solo una institución de servicios religiosos. La corrupción, la irresponsabilidad social, las injusticias, el crimen organizado y la pobreza lacerante nos muestran que los católicos hemos dejado de ser sal, luz y fermento de vida auténtica en nuestra sociedad.

 

Tomar en serio la Misión nos pide no solo una revisión profunda sino todo un viraje y dinamismo nuevo a la manera de vivir y de transmitir la fe desde los hogares, a la manera de fortalecerla y celebrarla en las comunidades y de proyectarla en la sociedad; una revisión, viraje y dinamismo nuevo a toda acción y presencia de la Iglesia. No se trata simplemente de un cambio estratégico para lograr una mayor eficiencia sino ante todo de una mayor fidelidad a Jesucristo en su Iglesia y, desde allí, dar un nuevo impulso y vigor evangelizador a la vida cristiana en todas las comunidades.

 

2- Los pilares de la Misión.

 

La centralidad de Jesucristo. La persona de Jesucristo es el corazón y la columna vertebral de la Misión y, por lo mismo, de todo proceso pastoral. Habrá que articular y reorientar con la persona de Jesucristo toda devoción, mayordomías, tradiciones y fiestas religiosas, toda acción pastoral; en este sentido el Evangelio, los Sacramentos y sobre todo la Eucaristía, han de ser mejor conocidos, apreciados y potenciados. Los cinco aspectos fundamentales que la Conferencia de Aparecida señala para todo proceso evangelizador nos ayudarán a conocer mejor a Jesucristo, a seguirlo, a unirnos más a Él hasta llegar a ser sus misioneros. (cfr. DA 278).

 

La Conversión Personal y Pastoral. Comporta la conversión de todo lo que se ha vaciado y desviado ya del sentido y vivencia del Evangelio, la conversión de las personas que ejercen ministerios ordenados y los diferentes servicios, la conversión de estructuras donde no se siente a Jesucristo ni ayudan al fortalecimiento de la fe. La Conversión Personal y Pastoral, principalmente de nosotros sacerdotes y agentes de pastoral, será un detonante y señal de que ya estamos en camino de misión.

 

La Formación Básica para todo bautizado. La Iniciación Cristiana, que asegura como primer paso el encuentro con Jesucristo en el Kerigma, constituye la Formación Básica que todo creyente, y más todo bautizado, tiene derecho de recibir y toda comunidad parroquial el deber de ofrecerla a todos.

 

Esta Iniciación Cristiana, dentro del proceso evangelizador, es todo un aprendizaje teórico práctico y gradual; comprende la catequesis fundamental, la iniciación a la vida litúrgica y de caridad, la recepción de los sacramentos del Bautismo, Confirmación y Eucaristía íntimamente relacionados entre sí, la inserción práctica y experiencial a la comunidad eclesial. Sin procesos adecuados de Iniciación Cristiana en las parroquias, nunca tendremos cristianos maduros ni comunidades vivas.

 

La participación amplia de los fieles laicos. Solamente a través de laicos formados con una clara identidad cristiana podremos llevar adelante la Misión de la Iglesia y responder evangélicamente a los grandes desafíos de nuestra realidad social y eclesial. Es fundamental y urgente convocar y formar a un gran número de fieles laicos conscientes y generosos en el cumplimiento de su misión en la Iglesia y en el mundo. Todos los sacerdotes y agentes de pastoral tenemos que encauzar los mejores esfuerzos y recursos en este sentido.

 

El Amor a la Santísima Virgen. Sólo con un grande amor a  la Santísima Virgen y caminando con Ella podremos levantar la fe y la vida en Oaxaca; nadie mejor que con la Madre de Dios para conocer bien a Jesucristo, aprender a servirlo y a mostrarlo a los demás. Por eso hemos señalado este mes de mayo para que, en todas las parroquias e instancias de nuestra arquidiócesis, en una celebración solemne y preparada, renovemos la promesa-juramento del patronato de Nuestra Señora de la Soledad y con signos claros emprendamos todos el camino de la Misión Continental.

 

Reconocemos así la misión especialísima de la Santísima Virgen en la Historia de la Salvación y que, a través de los siglos, se ha mostrado la Evangelizadora y Misionera de nuestros pueblos; testimoniamos que la Madre de Dios está en el corazón de los oaxaqueños. Además de proclamarla como nuestra Patrona, acudimos a Ella como nuestro modelo de discípulos y misioneros de Jesucristo.

 

Con María, la Virgen Madre, podremos acompañar pastoralmente la piedad popular y entrar en el corazón  de los pobres y sencillos que de muchas maneras nos muestran que tienen hambre de la Palabra de Dios, de los Sacramentos, de una vida cristiana sólida y de un acompañamiento pastoral más cercano de sus sacerdotes. De no hacerlo corremos el riesgo de que continúen con hambre de Dios y hasta abandonen la Iglesia miles de hermanos que mantienen la fe sólo de la piedad popular pero sin formación ni acompañamiento sacerdotal.

 

3- Los lugares de la Misión.

 

Los hogares católicos. Los hogares católicos son la cuna de la fe; allí se cultiva la apertura a Dios, la transmisión y formación inicial pero fundamental de la vida cristiana; se trata ante todo de una transmisión experiencial donde la fe entra por los ojos y por el testimonio. Comprender y apreciar el sentido de la señal de la cruz, el sentido y uso recto de las imágenes familiares y de los objetos de piedad personales, la oración diaria, el conocimiento de las verdades fundamentales de nuestra fe, la apertura y relación con Dios, son algunas tareas absolutamente indispensables en un hogar católico. Los padres de familia son los primeros responsables de asegurar esta formación para todos los miembros de su familia; es su primera responsabilidad y nadie está dispensado.

 

Los sectores-barrios o comunidades. Las casas de evangelización, las capillas y templos de los barrios, colonias y comunidades son los lugares privilegiados para fortalecer la fe de los hogares, para expresarla y celebrarla en comunidad; allí se alimenta la vida cristiana por la catequesis de la comunidad eclesial, por la iniciación a la vida litúrgica y a la caridad, por la convivencia y expresiones de fraternidad. Los sectores-barrios y comunidades que tienen estas expresiones y servicios pastorales son la primera expresión de la Iglesia comunión más allá de las familias; allí los padres de familia podrán encontrar los apoyos prácticos y adecuados para cumplir su misión irrenunciable de iniciar y transmitir la fe en sus hogares.

 

Los agentes de la pastoral Profética, Litúrgica, Social y de Comunión, formados y designados por la parroquia para cada sector o comunidad, son los responsables de esta Misión. Su servicio allí es de capital importancia.

 

La parroquia. La parroquia es el rostro oficial más cercano donde la Iglesia realiza su Misión; a través del párroco y agentes de pastoral fortalece la vida cristiana en un mayor conocimiento y seguimiento de Jesucristo, por el alimento de la Palabra de Dios y de los Sacramentos, por la formación adecuada de suficientes agentes de pastoral, por la promoción y mejoramiento de la infraestructura tanto pastoral como material, por el acompañamiento sacerdotal.

Por la comunión con su obispo, la parroquia garantiza la comunión con la Iglesia de Jesucristo como sarmientos unidos a la vid; en ella todo bautizado está llamado a reconocer su lugar y misión concreta, a sentirse como en familia por la fraternidad y mutuo apoyo.

 

4-Animados por el Espíritu Santo.

 

Desde Pentecostés el Espíritu Santo es el Guía de la Iglesia y el Maestro interior que conduce a la verdad, impulsa la transformación de la historia y, con sus dones y elecciones, continúa derramando vida y forjando misioneros entregados y valientes como Pedro y Pablo. Sin la acción del Espíritu Santo no hay comunidades eclesiales auténticas, ni testigos fieles, ni sacerdotes santos, ni Iglesia.

 

Ningún bautizado, ninguna comunidad debe excusarse de trabajar decididamente, con todas sus fuerzas, por la Misión; será la mejor manera de servir a la Iglesia y a la sociedad. El Plan Diocesano de Pastoral nos irá llevando gradualmente a una comprensión y aplicación fiel de la Misión; de allí la importancia de nuestra próxima Asamblea Diocesana del 2 al 4 de junio próximo.

 

Es fundamental abrirnos al Espíritu Santo, dejarnos conducir por El e invocarlo frecuentemente para poder ser testigos fieles de Jesucristo afrontando evangélicamente las contrariedades y desafíos. Así lo entendieron los Obispos Mexicanos que en 1924 consagraron nuestro país al Espíritu Santo; marcaron así una etapa de grandes hombres y mujeres de fe, de santos y de mártires. En este espíritu haremos también nosotros la Renovación de la Consagración al Espíritu Santo el próximo 31 de mayo fiesta de Pentecostés en todas las Misas y celebraciones de la Palabra. Anexo la formula de Consagración al Espíritu Santo para ese día de Pentecostés.

 

Unidos en la oración, en compañía de la Santísima Virgen, queremos experimentar un nuevo Pentecostés para Oaxaca; así nos ponemos en camino de Misión decididos a afrontar con fortaleza evangélica los grandes desafíos; entramos de lleno a la primera etapa de sensibilización general.  Con mi oración y bendición para todos.

 

 

+ José Luis Chávez Botello

Arzobispo de Antequera-Oaxaca


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Carta de la Conferencia Episcopal Argentina a los sacerdotes al concluir la 97ª Asamblea Plenaria, el 16 de mayo, con motivo del Año Sacerdotal que ha convocado Benedicto XVI.

 

Queridos hermanos:

Nos disponemos a comenzar el próximo mes de junio el "Año Sacerdotal especial", propuesto por el Papa Benedicto XVI al cumplirse los 150 años de la muerte del Santo Cura de Ars. El Santo Padre nos invita a meditar sobre la fidelidad de Cristo y la fidelidad del sacerdote. Por eso llegamos hasta ustedes para agradecerles su fidelidad ministerial, animarlos, e invitarlos a renovar la alegría de la fe, la firmeza de la esperanza y el gozo del ministerio recibido. Comprendemos y compartimos las dificultades y exigencias del tiempo que vivimos. Somos conscientes de que la mies es mucha y los trabajadores pocos. Sufrimos el sentimiento de impotencia ante tantas situaciones que nos desbordan. La profunda crisis que estamos viviendo, potencia los cuestionamientos morales. Nos duelen y lastiman las incoherencias en las que tantas veces incurrimos.


Sin embargo, en esta carta, como padres, hermanos y amigos, con ustedes damos gracias a Dios por el don inmenso del sacerdocio ministerial que hemos recibido de Jesucristo.  También queremos dar gracias a ustedes, con quienes compartimos juntos la hermosa misión de anunciar el Evangelio en medio de tantas dificultades y desafíos. Deseamos que sientan nuestra cercanía; reconocemos y admiramos la entrega fiel y generosa de la inmensa mayoría de nuestros sacerdotes. Nos sentimos especialmente cercanos a quienes atraviesan momentos de tribulación o viven su ministerio en situaciones de particular exigencia: periferias urbanas y rurales; soledad, enfermedad, pérdida de sentido de la acción pastoral; incomprensión y desaliento.


Como San Pablo decimos: Cristo "me amó y se entregó por mí" (Gal 2,20). Y como "el amor de Cristo nos apremia" (2 Cor 5,14), sentimos la urgente necesidad de anunciar a otros la Buena Nueva hasta exclamar con el Apóstol: "Ay de mí si no predicara el Evangelio" (1 Cor 9,16)


Este amor de Dios, manifestado en Jesucristo, ha llegado a nosotros de manos de la Iglesia, que nos engendró a la fe y nos llamó al ministerio después de un largo, sereno y responsable discernimiento. El mismo amor de Dios se nos sigue manifestando cotidianamente, a través de la comunión presbiteral y del servicio al pueblo santo de Dios que es la razón de ser de nuestro ministerio.


En efecto, queridos hermanos, el sacerdocio es Misterio de Amor recibido y entregado, actualizado cada día en la celebración eucarística y en el don generoso de la propia vida "hasta el extremo" (Jn. 13,1). Es hermoso vivirlo con radicalidad, como todo amor verdadero. Por eso la Iglesia ha visto desde sus inicios una múltiple armonía entre sacerdocio y celibato y llama al ministerio presbiteral a quienes han recibido y aceptado libremente vivir este fecundo carisma de entrega total. Asumidos por Cristo Cabeza y Esposo, los sacerdotes estamos llamados a ser signos fecundos del amor de Cristo a su Iglesia, pastores y padres de la comunidad. Esta verdad sólo se puede comprender y vivir a la luz de la fe, animada por el fervor de la caridad, en la espera gozosa de la plenitud del cielo.


Pero como todo amor humano es vulnerable, -"llevamos este tesoro en recipientes de barro" (2 Cor 4,7)-, necesitamos también acoger la invitación de San Pablo a Timoteo: "te recomiendo que reavives el don de Dios que has recibido por la imposición de mis manos" (2 Tim, 1,6). La lectura orante y la predicación de la Palabra de Dios; la celebración gozosa de la Eucaristía y de toda la liturgia; el servicio fiel, paciente y generoso a los fieles, sobre todo a los pobres y enfermos, son el camino indispensable para ir forjando cada día más en nosotros los sentimientos y la imagen de Jesús, el Buen Pastor.


En este año de gracia, los sacerdotes recogemos el testimonio de san Juan María Vianney, modelo de pastor siempre actual. También evocamos al Venerable José Gabriel Brochero y al Siervo de Dios Eduardo Pironio y a tantos sacerdotes, discípulos misioneros de Jesús Buen Pastor, que nos han precedido en el ministerio, han sembrado la Palabra de Dios y han derramado la vida nueva de la redención a lo largo y a lo ancho de nuestra Patria. Ellos nos ayudan con su intercesión y nos estimulan con su ejemplo para continuar nuestro camino y cumplir la misión que recibimos del Señor Jesús: dar testimonio de la Buena Noticia de la gracia de Dios...(Hch 20,24). Que nuestra humilde fidelidad sea causa de alegría y de paz para nuestros hermanos.


Encomendamos la vida y el ministerio de cada uno de ustedes a la ternura  maternal de la Virgen de Luján y los abrazamos con afecto y gratitud.

 

Los obispos de Argentina


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Jueves, 21 de mayo de 2009

Carta pastoral de monseñor Jesús Sanz Montes, OFM Obispo de Huesca y de Jaca

Presidente de la Comisión Episcopal para la Vida Consagrada de la Conferencia Episcopal Española, publicada en folleto por EDICE para la celebración de la Jornada Pro Orantibus el domingo de la Santísima Trinidad y que se ha recibido con el material. 

 

Los gemidos del Espíritu y otros más

 

El domingo de la Santísima Trinidad celebramos en España la Jornada Pro Orantibus, una jornada en la que orar por aquellos que a diario oran por nosotros en sus monasterios y eremitorios.

 

En una de las expresiones más audaces y bellas de san Pablo, leemos en la importante carta a los Romanos lo que algunos b¡blistas han llamado la «teología de los tres gemidos». Siempre que he meditado sobre esta epístola fundamental del apóstol Pablo, al llegar al capítulo 8 donde se explican los mencionados tres gemidos, he pensado que estamos todas las vocaciones cristianas ahí incluidas, pero si cabe hablar así, más todavía las almas que han sido llamadas por el Señor a una vocación contemplativa en los diferentes monasterios claustrales y eremitorios.

 

Porque es esta una pedagogía que nos enseña al resto del Pueblo de Dios: aprender a orar desde la escucha de los gemidos. En primer lugar, el ge­mido de la creación: toda la tierra gime como con dolores de parto, dice san Pablo. En realidad, la historia de la humanidad es una crónica de este gemido materno, el propio del trance de un nacimiento de algo que no termina de ver la luz. ¡Cuántos intentos a través de los siglos para hacer un mundo en el que se respire la paz, Dios no sea un extraño y el prójimo sea un verdadero hermano! El gemido de la creación tiene que ver con ese mundo inacabado, como si de una sinfonía incompleta se tratase. Y por este motivo gime la tie­rra, gime la historia, gime la humanidad en cada una de sus generaciones: viejos y nuevos pecados, antiguos y modernos desastres, siembran de errores y horrores el paso de los hombres hasta el punto de gemir como se gime en un parto en el que no se consigue que nazca la nueva creación deseada.

 

Hay un segundo gemido al que se refiere Pablo: el gemido de aquellos que hemos recibido las primicias de la fe. Es decir, también nosotros gemimos en nuestro interior, porque también nosotros, los creyentes, tenemos dificul­tades, lagunas, inmadureces, lentitudes, también nosotros tenemos pecados. Estamos hechos de la misma pasta, y nuestra libertad se juega a diario en el noble intento de responder a la gracia que nos llama y nos acompaña. Nues­tro gemido es una pregunta a flor de piel, esas preguntas de las que el poeta Rainer María Rilke hablaba para indicar las cosas no resueltas en el corazón. El gemido de nuestra vida nos hace mendigos junto a una creación mendiga también, con la que solidariamente reconocemos que algo nos está faltando porque no terminamos de descubrirlo o porque lo hemos descuidado.

Si todo quedase aquí, estaríamos ante el triste relato de una impoten­cia, de un fracaso, que termina en incapacidad y que acaba en llanto. Pero este doble gemido nos pone en una actitud de espera, que coincide con lo que el mismo Dios ha querido también asumir: gemir con nosotros. Efectiva-mente, el tercer gemido es para san Pablo el gemido del Espíritu que clama en nosotros: «Abba, Padre». Toda la realidad inacabada de la historia de la humanidad y de la historia personal de cada hombre no concluye fatalmente en la llantina desesperada y estéril de nuestra orfandad, sino en ese grito de Dios con el que su Espíritu nos vuelve a hacer hijos. «Abba, Padre», pone en nuestra condición huérfana la alegría de la filiación divina como última e inmerecida palabra.

 

Los contemplativos son los custodios de estos tres gemidos, haciendo suyo el de la historia, el de cada corazón, en una incesante plegaria, y ha­ciendo especialmente suyo el gemido de Dios con el que dar a la Iglesia y a la entera humanidad la filiación y su cobijo. De este modo interceden ellos, los contemplativos, por todos los demás hermanos en la Iglesia. Para esto guardan el silencio y cuidan la soledad, para poder escuchar los tres gemidos junto a la Palabra de Dios y para poderlos testimoniar en la Presencia del Señor.


+ Jesús Sanz Montes, OFM Obispo de Huesca y de Jaca

Presidente de la C.E. para la Vida Consagrada


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VATICANO - "AVE MARIA" de mons. Luciano Alimandi - "Dios es amor"


Ciudad del Vaticano (Agencia Fides) - "Dios es amor" Con estas palabras San Juan nos presenta la Verdad, por así decir, máxima sobre Dios. De esta verdad deriva todo el resto. De ella parte y se desarrolla todo el proyecto de la creación y la redención y a ella todo debe volver.

He aquí pues que el Evangelio de San Juan centra precisamente en el amor el Misterio de la Encarnación del Hijo de Dios: "tanto amó Dios al mundo que le dio su Hijo unigénito" (Jn 3, 16). Estas palabras deberían redundar en el corazón del creyente como una dulce poesía que narra la historia más bella de nuestra salvación como un cántico que no tiene fin.

El Santo Padre Benedicto XVI dio a toda la catolicidad, en su primera Encíclica, una profunda reflexión y una elevada enseñanza magisterial sobre esta verdad excelsa: “Dios es amor, y quien permanece en el amor permanece en Dios y Dios en él » (1 Jn 4, 16). Estas palabras de la Primera carta de Juan expresan con claridad meridiana el corazón de la fe cristiana: la imagen cristiana de Dios y también la consiguiente imagen del hombre y de su camino. Además, en este mismo versículo, Juan nos ofrece, por así decir, una formulación sintética de la existencia cristiana: « Nosotros hemos conocido el amor que Dios nos tiene y hemos creído en él »” (Deus Caritas est, n.1).

El gozne de la vida espiritual, el centro en torno al cual debe girar nuestra existencia humana, la fuente de la que sacar la fuerza y anhelo de bien, es el amor divino. Pero este amor, debe ser ante todo reconocido y creído, como nos recuerda el Santo Padre según la enseñanza de Juan.

¡En Dios sólo hay Amor, únicamente Amor! Esta sublime verdad el creyente podría, a primera vista, darla por descontada, pero en realidad no es así. Hay mucha necesidad de purificación del corazón y de la mente para "entrar" en ella. En efecto, la imagen del amor de Dios que tenemos se ha visto distorsionada por el pecado, nuestros "ojos" han sido ofuscados por el "no amor" - de aquel amor que no es amor -, he aquí porque nos cuesta reconocer el amor divino con el que Dios ama infinitamente a sus criaturas. Así llevamos en nuestro interior al mismo tiempo, la imagen del auténtico amor pero también la del contrario, debido al legado de nuestro pecado y el pecado del mundo, que tanto influencia nuestra cultura, nuestra educación, nuestros juicios y los proyectos de vida…

¡Sin una auténtica "metanoia" – ese progresivo cambio de mentalidad que también presupone la negación de si mismo -, no se llega a “encontrar" la sublime Verdad de Dios, que se ha encarnado en nuestro Señor Jesús, el Emmanuel, el Dios con nosotros y para nosotros.

Cuando se siente dificultad para creer que Dios nos ama, asi como somos, de modo absolutamente gratuito e incondicional, es señal de que los ojos del corazón están todavía son un poco ofuscado por el amor propio. El Evangelio da testimonio de ello, precisamente hablándonos del comportamiento de los Apóstoles que, a veces, no conseguían mirar más allá de las apariencias y, sobre todo, cuando tuvieron que medirse con el misterio del dolor, se cerraron y rechazaron ver en profundidad. Entre estos episodios, se encuentra también la escena conmovedora de la agonía de Jesús en el huerto de los Olivos dónde, en lugar de velar con su Maestro ya inmerso en el océano de amor y dolor por toda la humanidad, los tres Apóstoles se duermen: "porque sus ojos estaban cargados" (Mc 14, 40).

También nuestros ojos se cargan si no permanecemos en el amor por medio de la continua confianza en Dios y la caridad recíproca. El egoísmo nos carga, mientras que el abandono en Dios, con la oración y la caridad vivida y donada, nos alivia y nos hace disponibles al soplo del Espíritu Santo, que es puro soplo de libertad. Hay quien ha comparado el alma humana a una vela que, cuando se abre, es capaz de acoger el viento y de experimentar toda su fuerza. Sólo desplegando nuestras velas al "viento" de Dios, si abrimos nuestras voluntades a su amor, disponiéndonos a la benevolencia hacia todos los hermanos, entonces seremos capaces de "entrar", por la fe, en el gran misterio de la vida eterna. Ya que "Dios es amor", todo es atribuible a este Amor. También el pecado y la misma muerte, han sido vencidas por este Amor, porque nada ni nadie puede resistirle. ¡Esto nos anuncia la resurrección de Cristo!

Ciertamente, el amor de Dios nos ha creado libres, porque sería impensable un amor sin libertad, por ello el hombre tiene la "terrible" responsabilidad de no levantar muros contra el amor de Dios. Un no, seco y total, puede frenar incluso a Dios, impidiéndole penetrar, con su Amor, en esa criatura que se le opone.
Estupenda y terrible libertad humana: con un sí pleno a Dios, en la hora de la muerte, se puede volar hacia el Cielo como el buen ladrón (cfr. Lc 23, 43), y con un no total a la divina misericordia la criatura rebelde puede precipitarse en el abismo infernal.

¡Como no sentir la necesidad de aferrarse a la mano experta de Maria, la Madre de Jesús y nuestro Madre, Reina del mes de mayo, que nos quiere acompañar y nos quiere proteger de todo mal durante este maravilloso viaje hacia la eternidad! Un viaje, sin retorno, porque cada uno nace y muere una sola vez para poder nacer de nuevo, en Cristo Jesús, en la alegría sin fin del eterno e infinito amor del Padre! (Agencia Fides 20/5/2009)


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ZENIT publica las palabras que pronunció Benedicto XVI el domingo, 17 de Mayo de 2009, al rezar el Regina Caeli junto a varios miles de peregrinos congregados en la plaza de San Pedro del Vaticano.

 

Queridos hermanos y hermanas:

Antes de ayer regresé de Tierra Santa. Pienso hablaros de esta peregrinación con más detalle el miércoles próximo, durante la audiencia general. Ahora quisiera sobre todo dar gracias al Señor, que me ha permitido concluir este viaje apostólico tan importante. Doy las gracias también a todos los que han ofrecido su colaboración: al patriarca latino y los pastores de la Iglesia en Jordania, en Israel y en los Territorios Palestinos, los franciscanos de la Custodia de Tierra Santa, las autoridades civiles de Jordania, Israel y de los Territorios Palestinos, los organizadores y las fuerzas de seguridad. Doy las gracias a los sacerdotes a los religiosos y a los fieles que me han acogido con tanto afecto y a cuantos me han acompañado y apoyado con su oración. ¡Gracias a todos desde lo más profundo del corazón!


Esta peregrinación a los santos lugares ha sido también una visita pastoral a los fieles que viven allí, un servicio a la unidad de los cristianos, al diálogo con los judíos y a la construcción de la paz. La Tierra Santa, símbolo de aquella tierra, símbolo del amor de Dios por su pueblo y por toda la humanidad, es también símbolo de la libertad y de la paz que Dios quiere para todos sus hijos.


Ahora bien, la historia de ayer y de hoy muestra que precisamente esta Tierra se ha convertido también en símbolo de lo contrario, es decir, de divisiones y de conflictos interminables entre hermanos. ¿Cómo es posible? Es justo que este interrogante interpele nuestro corazón, si bien sabemos que un misterioso designio de Dios concierne a aquella Tierra, donde Dios "ha enviado a su Hijo como víctima de expiación para nuestros pecados" (1 Juan 4, 10). Tierra Santa ha sido llamada un "quinto Evangelio", porque aquí podemos ver, es más tocar la realidad de la historia que Dios ha realizado con los hombres. Comenzando con los lugares de la vida de Abraham hasta los lugares de la vida de Jesús, desde la encarnación hasta la tumba vacía, signo de su resurrección. Sí, Dios ha entrado en esta tierra, ha actuado con nosotros en este mundo. Pero podemos decir más todavía: Tierra Santa, por su misma historia, puede ser considerada un microcosmos que resume en sí el esforzado camino de Dios con la humanidad. Un camino que incluye a causa del pecado también la Cruz, pero gracias la abundancia del amor divino también la alegría del Espíritu Santo, la Resurrección ya comenzada; es un camino entre los valles de nuestro sufrimiento hacia el Reino de Dios. Reino que no es de este mundo, sino que vive en este mundo y debe penetrarlo con su fuerza de justicia y de paz.


La historia de la salvación comienza con la elección de un hombre, Abraham, y de un pueblo, Israel, pero su intención es universal, la salvación de todos los pueblos. La historia de la salvación siempre está marcada por este enlace de particularidad y universalidad. En la primera lectura de hoy vemos bien esta relación: san Pedro, al ver en la casa de Cornelio la fe de los paganos y su deseo de Dios, dice: "Verdaderamente comprendo que Dios no hace acepción de personas, sino que en cualquier nación el que le teme y practica la justicia le es grato" (Hechos 10, 34-35). El objetivo más profundo de todo diálogo interreligioso es éste: temer a Dios y practicar la justicia, aprender esto y abrir así el mundo al Reino de Dios.


No puedo concluir esta oración mariana sin dirigir mi pensamiento a Sri Lanka para garantizar mi afecto y mi cercanía espiritual a los civiles que se encuentran en la zona de los combates, en el norte del país. Se trata de miles de niños, mujeres, ancianos, a quienes la guerra les ha quitado años de vida y esperanza. En este sentido, quiero una vez más dirigir una apremiante invitación a los beligerantes para que faciliten la evacuación y uno mi voz a la del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, que hace unos pocos días ha pedido garantías para su incolumidad y seguridad.


Pido, además, a las instituciones humanitarias, incluidas las católicas, que hagan todo lo que puedan para salir al paso de las necesidades urgentes --alimentarias y médicas-- de los refugiados. Confío ese querido país a la maternal protección de la Virgen Santa de Madhu, amada y venerada por todos los ceilandeses, y elevo mis oraciones al Señor para que apresure el día de la reconciliación y la paz.


[Tras rezar el Ángelus, el Papa saludó a los peregrinos en varios idiomas. En español, dijo:]

Saludo cordialmente a los grupos de lengua española que participan en esta oración mariana, en particular a los fieles de las Parroquias de la Serranía, de Valencia. A la vez que evoco con gratitud al Señor mi reciente peregrinación a Tierra Santa, os invito a continuar celebrando con fervor estos días de alegría en honor de Cristo Resucitado, y que los misterios que estamos recordando transformen nuestra vida y se manifiesten en nuestras obras. Feliz Domingo.


[Traducción del original italiano realizada por Jesús Colina

© Copyright 2009 - Libreria Editrice Vaticana]


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Oración a la Virgen de Candelaria que se encuentra en el reverso de estampa conmemorativa de la Visita de la Virgen de Candelaria a la ciudad de La Laguna, desde el 9 al 22 de mayo de 2009, repartida en la Santa Iglesia Catedral a todos los visitantes.

 

 

ORACIÓN A LA VIRGEN DE CANDELARIA

 

 

Virgen María de Candelaria,

como nos han enseñado desde niños, te aclamamos:
"Virgen morenita, dulce Madre del Divino Amor,
clara estrella de esperanza nuestra,

luz que irradia del eterno Sol".

Alegres por tu visita a San Cristóbal de La Laguna,
te acogemos con amor y te decimos:
"Bendita tú entre las mujeres

y bendito el fruto de tu vientre, Jesús".
Y, confiados en tu protección maternal, te pedimos:
Acuérdate de todos tus hijos,

de los que viven en la tribulación,

en las necesidades, en la marginación y la soledad,
y de los que están bajo el poder del pecado;
intercede ante tu Hijo para que nunca nos falten
los bienes materiales y espirituales que necesitamos
para ser felices en esta vida y alcanzar la vida eterna.
Santa María, Madre Dios, Madre nuestra,
brilla sobre nosotros y guíanos en nuestro camino;
enséñanos y ayúdanos a permanecer firmes en la fe,
alegres en la esperanza y constantes en el amor.
Madre de los creyentes, que siempre fuiste fiel,
como tú, queremos decir "sí" a la voluntad de Dios,
como tú, queremos servir a los más necesitados,
como tú, queremos llevar a Cristo a los demás,
como tú, queremos ser consuelo para los afligidos...
Virgen María de Candelaria, "vida y esperanza nuestra",
Intercede por nosotros para que el Espíritu Santo
nos libre del pesimismo, la tristeza y el miedo,
dando a nuestros ánimos la alegría de amar y de trabajar
por el bien material y espiritual de nuestra tierra.

AMEN.


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(De Fuente de La Guancha

CELEBBRACIÓN DE LAS FIESTAS DE SAN JORGE EN EL BARRIO DEL FARROBO


23 y 30 de Abril

Los vecinos del barrio del Farrobo en La Guancha estuvieron de fiesta desde el 23 al 30 de Abril con motivo de la celebración de San Jorge, venerado en capilla del mismo nombre. Aparte de los diversos actos profanos, los fieles se reunieron el 23, día litúrgico del santo,  para participar en la Santa Misa. La lluvia impidió la celebración del día principal en el domingo siguiente trasladándose al jueves 30, circunstancia que no disminuyó su solemnidad: Misa cantada, autoridades locales, banda de música en la procesión y exhibición de fuegos artificiales.

 

PEREGRINACIÓN A CANDELARIA


1 de Mayo

Ciento sesenta personas acompañadas por el párroco y miembros del Consejo Parroquial de las parroquias de San José y La Guancha hicieron su peregrinación anual  hasta el Santuario de Ntra. Sra. de Candelaria. Una vez allí recibieron el saludo del Padre Jesús Mendoza, Rector del Santuario, y participaron en la Eucaristía unidos a unos quinientos fieles del municipio de La Matanza.

Por la tarde regresaron por el Portillo, subiendo por Arafo y carretera de Las Cañadas del Teide desfrutando de las bellas vistas que nos ofrecía, en un día soleado de primavera,  la naturaleza en flores silvestres y paisajes.

La visita a la iglesia de La Concepción de La Orotava y su Museo y Tesoro en Arte Sacro  puso el broche final a este agradable día.

 

CELEBRACIÓN DE LAS CRUCES DE MAYO EN NUESTRAS PARROQUIAS


3 de Mayo

Es de alabar el esmero, dedicación y tiempo  que ponen los vecinos de las muchas capillas de cruz, que existen en nuestros municipios, para que al llegar el día 3 de Mayo puedan ser admiradas y contempladas invitando a la oración.  

El párroco se acercó este año a la cruz de Las Medianías,  barrio más alejado de la parroquia, y celebró la Eucaristía. 

 

EL INOLVIDABLE ENCUENTRO MISIONERO DE MADRID


2 y 3 de Mayo

Este fin de semana, 2 y 3 de mayo, cuatro niños de nuestra parroquia de La Guancha y seis de El Cardonal participaron en el III Encuentro Nacional de la Infancia Misionera que se celebró en la Casa de Campo de Madrid, organizado por las OMP y en el que se reunieron cinco mil niños procedentes de  toda la geografía española. El lema del Encuentro era “Hoy y mañana ¡somos misioneros!”. Buscaba ser "una fiesta pensada para hacer crecer la amistad entre ellos y con los niños de todo el mundo, al tiempo que descubren la dimensión universal de su formación cristiana y humana a través de un recorrido por los cinco continentes".

Fue para ellos una experiencia inolvidable. Cómo recuerdan el contador de cuentos, el grupo de danza africano, el mago, las marionetas y  los payasos que fueron mostrando la realidad de los cinco continentes. Les impactó en gran manera la lectura del mensaje del Papa invitándolos a “crecer en la amistad con Jesús, el amigo que nunca falla, mediante la oración y los sacramentos, para hablar de Él con entusiasmo a quienes tal vez no han tenido la alegría de conocerlo”.

Hablan de lo bien que lo pasaron en la marcha misionera y en la Misa de clausura presidida por el arzobispo de Madrid, Card. Antonio María Rouco, y de la conversación que mantuvieron con Mons. Francisco Pérez, Arzobispo de Pamplona, y el obispo de Astorga Mons. Camilo Lorenzo.

Desde aquí gracias a los padres que les permitieron tener esta vivencia y a los animadores por acompañarlos. 

 

DIEZ JÓVENES DE ICOD PARTICIPAN EN  LA “PEREGRINACIÓN DE CONFIANZA A TRAVÉS DE LA TIERRA”


8 de Mayo de 2009
 

La comunidad ecuménica de Taizé, organiza todos los años dos "PEREGRINACIONES DE LA CONFIANZA".

Bajo el tema general de «Vida interior y solidaridades humanas», la Peregrinación de confianza a través de la tierra reúne a personas de múltiples maneras. En medio de una vida ocupada y agitada, son muchos los que sienten la necesidad de orar juntos de manera sencilla y meditativa, con momentos de silencio y a menudo utilizando los cantos de Taizé traducidos en varias lenguas. Un sinnúmero de grupos se reúnen para rezar con el estilo de Taizé, pero la Peregrinación de confianza no es un movimiento centrado en Taizé. Nadie se hace «miembro» en ningún sentido, ni tampoco nadie tiene la lista completa de estos grupos. La vida interior que se profundiza a través de la oración común intenta expresarse también a través de gestos concretos de solidaridad. El Hermano Roger aclara: «Manteniéndonos en presencia de Dios en una espera serena, ¿abriremos caminos de paz allí donde surgen antagonismos? Cuando hay jóvenes que toman una resolución por la paz en su propia vida, ellos sostienen una esperanza que alumbra cada vez más lejos. En este periodo de la historia, el Evangelio nos invita a amar y a expresar con nuestra vida. Es nuestra vida la que, ante todo, hace creíble la fe a nuestro alrededor.»

Este año en Sevilla tiene lugar una “Peregrinación de la Confianza”  los días 9 y 10 de Mayo con el lema  "VIVE LO INESPERADO".

Como fruto de la invitación de la Archidiócesis de Sevilla un grupo de jóvenes (16 en total, de los cuales, 10 son de Icod) ha acogido la invitación y desde la tarde del viernes 8  participarán  de todo lo que allí acontezca. (Fuente: Arciprestazgo de Icod)

Para más información más información: http://www.taize.fr/es_article1692.html

 

FIESTA DE SAN PANCRACIO


12 de Mayo
 

El Barrio de Los Canarios de San Juan de la Rambla se vistió de gala para la celebración de la fiesta del mártir San Pancracio, que se venera desde el año 1994 en una capilla situada en la Plaza de la Paz. Desde primeras horas de la tarde del día 12 de Mayo diversos actos lúdicos constituyeron la atracción de niños y jóvenes. Sin embargo el acto central tuvo lugar a las 7,30 de la tarde con la Santa Misa a la que acudieron unas doscientas personas. Fue celebrada por el párroco que comentando el texto evangélico en la homilía habló sobre la paz. Al final dio las gracias a los organizadores.

El día culminó con una comida de fraternidad y la quema de fuegos artificiales.

 

CAMPAÑA RENTA 2009


12 de Mayo

El Secretariado para el Sostenimiento de la Iglesia, de la Conferencia Episcopal Española (CEE), ha puesto en marcha la Campaña de la Renta 2009 con el objetivo de animar a los católicos y a todas las personas que aprecien la labor de la Iglesia, a marcar la X en la Declaración de la Renta. Para ello,  y en continuidad con las campañas anteriores, utilizará la marca XTANTOS que explica sintéticamente con su logotipo lo que la Iglesia pretende transmitir: la labor que desempeña y la necesidad de que cada vez más personas se comprometan en su ayuda para que pueda seguir ayudando a “tantos” que lo necesitan.

 

JORNADA MUNDIAL DE LAS COMUNICACIONES SOCIALES


13 de Mayo

El 24 de Mayo se celebra la Jornada Mundial de las comunicaciones sociales bajo el lema:“Nuevas tecnologías, nuevas relaciones. Promover una cultura de respeto, de diálogo y amistad”. En el menaje del Papa para este día pone de manifiesto que “En efecto, las nuevas tecnologías digitales están provocando hondas transformaciones en los modelos de comunicación y en las relaciones humanas. Estos cambios resaltan más aún entre los jóvenes que han crecido en estrecho contacto con estas nuevas técnicas de comunicación y que, por tanto, se sienten a gusto en el mundo digital, que resulta sin embargo menos familiar a muchos de nosotros, adultos, que hemos debido empezar a entenderlo y apreciar las oportunidades que ofrece para la comunicación. En el mensaje de este año, pienso particularmente en quienes forman parte de la llamada generación digital. Estas tecnologías, prosigue Benedicto XVI, son un verdadero don para la humanidad y por ello debemos hacer que sus ventajas se pongan al servicio de todos los seres humanos y de todas las comunidades, sobre todo de los más necesitados y vulnerables.

 

 

CIENTOCINCUENTA PERSONAS DE NUESTRAS PARROQUIAS PARTICIPARÁN EN EL ENCUENTRO DIOCESANO DEL X ANIVERSARIO DEL SÍNODO


14 de Mayo

Ciencincuenta personas de nuestras parroquias de San José y de La Guancha se unirán al gran Encuentro Diocesano que celebra el décimo aniversario del primer Sínodo Diocesano de la Diócesis de Tenerife el 17 de Mayo. La jornada tendrá lugar en la ciudad de La Laguna entre las diez y las cinco y media de la tarde, donde podrán visitar  distintos stands situados en la plaza del Adelantado, la exposición que estará en el ya recuperado patio de la Sede del Obispado, el museo de Iconos de las Casas Capitulares, asistir a varios conciertos u obras de teatro en distintos enclaves, orar en la recoleta capilla de las Siervas de  María, conocer el rostro de la Diócesis expuesto en la sede del Archivo Histórico, disfrutar de los cuentacuentos o de los títeres etc.

A las cuatro de la tarde frente a la torre de la Concepción participarán en la Misa de Acción de Gracias presidida por el obispo Don Bernardo Álvarez.

 

CELEBRACIÓN DE SAN ISIDRO


15 de Mayo

Desde hace unos años la parroquia intenta dar solemnidad a la celebración litúrgica de San Isidro Labrador al poseer una imagen que se venera desde el año 1965. Fue colocada en la iglesia parroquial por la Hermandad Sindical Agraria con motivo de la declaración como patronos de los agricultores españoles por el Papa Juan XXIII. Colabora en esta fiesta la empresa de Aluminios Tahoro que se encarga del arreglo floral, cohetes y coro. Después de la Eucaristía se realiza la procesión y la bendición de animales.

 

CELEBRACIÓN DEL DÍA DEL ENFERMO


16 de Mayo

El sábado 16 de Mayo, víspera de la celebración del Día del Enfermo, tuvo lugar en nuestra parroquia la Eucaristía por el enfermo como culminación de una semana de visitas y oportunidad de recibir los sacramentos. La comunidad parroquial recordó a sus enfermos, se preocupó por su salud y rezó por ellos.

En la mañana del mismo  día el párroco celebró la eucaristía en la Residencia de Ancianos de La Guancha participando en ella miembros del equipo de Liturgia y familiares.

 

IMÁGENES DE MARÍA EN EL CONVENTO DE SANTO DOMINGO DE LA LAGUNA


17 de Mayo

El Convento de Santo Domingo, en La Laguna, acoge hasta el 7 de junio, la exposición “Imágenes de María” que reúne obras de 25 artistas contemporáneos. Dicha muestra de escultura y pintura surge con motivo de la visita de la imagen de la Virgen de Candelaria a la ciudad de Aguere y persigue dar un sentido iconográfico más adaptado a los tiempos actuales.

 

EXPOSICIÓN “VESTIDA DE SOL”, ICONOGRAFÍA Y MEMORIA DE NUESTRA SEÑORA DE CANDELARIA


17 de Mayo

La sala de Cajacanarias de La Laguna acoge la exposición “Vestida de Sol” Iconografía y memoria de Nuestra Señora de Candelaria”, que recoge 114 pinturas, esculturas y grabados sobre la imagen de la Virgen Nuestra Señora de Candelaria. La muestra pretende, ante todo, profundizar en la historia de la devoción hacia la Virgen, tratando de evocar la antigua imagen de “La Morenita” a través de cuatro secciones expositivas -la Virgen madre; la Virgen embajadora; la Virgen peregrina y la Virgen retratada- que culminan, de forma simbólica, con la imagen tallada por Fernando Estévez allá por 1827.

 

 

EL DOMINGO, 17 DE MAYO  EN LA LAGUNA, GRAN CELEBRACIÓN DIOCESANA

LA FIESTA DE LA FE CRISTIANA


17 de Mayo

La jornada del Encuentro Diocesano por el Décimo Aniversario del Sínodo trajo a La Laguna a católicos de las cuatro islas que forman la Diócesis Nivariense. La alegría de la fe se hizo presente durante todo el día en muchos rincones de Aguere a través de teatro, música, exposiciones, cuentacuentos, celebraciones, momentos de oración, títeres, etc. Un día, sin duda, inolvidable para muchos.

La Misa de la tarde constituyó el broche final. Varios miles de personas, tanto en la plaza como dentro del templo de La Concepción en el que se habían instalado pantallas, participaron emocionados en la Santa Misa presidida por el Obispo Don Bernardo. Junto al altar se había colocado la imagen de Ntra. Sra. Candelaria. 

Fue una auténtica fiesta de la fe, una bonita experiencia y para muchos una grata sorpresa ante el patrimonio religioso-cultural de la iglesia de Tenerife. Así lo venían manifestando los participantes de nuestras parroquias de San José y de La Guancha a su regreso, que en número de ciento cincuenta acudieron a esta convocatoria diocesana.


REDACCIÓN DE "IGLESIA NIVARIENSE"

C. San Agustín, nº 28

38201. La Laguna. Tenerife.

Tfno. 922-314961 / Fax. 922-256362

e-mail: [email protected]


Boletín 338

 

 

Este domingo se celebra la Jornada Mundial de las comunicaciones sociales bajo el lema:“Nuevas tecnologías, nuevas relaciones. Promover una cultura de respeto, de diálogo y amistad”. En el menaje del Papa para este día pone de manifiesto que “En efecto, las nuevas tecnologías digitales están provocando hondas transformaciones en los modelos de comunicación y en las relaciones humanas. Estos cambios resaltan más aún entre los jóvenes que han crecido en estrecho contacto con estas nuevas técnicas de comunicación y que, por tanto, se sienten a gusto en el mundo digital, que resulta sin embargo menos familiar a muchos de nosotros, adultos, que hemos debido empezar a entenderlo y apreciar las oportunidades que ofrece para la comunicación. En el mensaje de este año, pienso particularmente en quienes forman parte de la llamada generación digital.

 

Los actos con motivo de la Visita de la imagen de la Virgen de Candelaria concluirán el 22 de mayo con la salida de la imagen de Nuestra Señora de Candelaria desde la iglesia de La Concepción en procesión hasta la Plaza del Cristo. Posteriormente, tendrá lugar la solemne concelebración de la Eucaristía presidida por el Obispo, Bernardo Álvarez. Al término de la misma, se iniciará el regreso de la imagen a su Basílica de Candelaria.

 

El jueves, en la Sede Catedralicia, se celebró ante la Patrona, una Vigilia de Oración por los jóvenes y las vocaciones. Precisamente, a la pastoral vocacional estará destinado uno de los cursillos de la Delegación de Catequesis dentro de la Escuela de Verano que organiza el ISTIC.

 

Antes de mediodía del sábado, se espera que la Virgen se encuentre ya en la Basílica de Candelaria. COPE Tenerife realizará una cobertura ininterrumpida de este retorno de la Virgen a su morada habitual. Por su parte, Popular TV-Canarias emite la Misa desde la Plaza del Cristo.

 

Este domingo, a partir de las 16,30 en la parroquia de La Concepción de la Orotava se realiza la Vigilia de S. Pascual Bailón de la Adoración Nocturna, enmarcados dentro del 75 aniversario de esta asociación.

 

Una auténtica fiesta de la fe se vivió en La Laguna el pasado domingo con ocasión de la celebración del Encuentro Diocesano conmemorativo del décimo aniversario del Sínodo. El obispo invitó a todos a aprovechar en el futuro, como compromiso de esta efemérides, todas las ofertas formativas, mantener la coherencia fe-vida y a mejorar el anuncio de Jesucristo.  

 

El periódico “Diario de Avisos” ha publicado una entrevista al Obispo, Bernardo Álvarez en la que, entre otros aspectos, el prelado repasa lo que ha supuesto pastoralmente para la diócesis, la Visita de la Patrona de Canarias a La Laguna. Por otro lado, Álvarez indica que la injusticia social, además de ser un pecado, es una “vergüenza colectiva”. 

 

El Convento de Santo Domingo, en La Laguna, acoge hasta el 7 de junio, la exposición “Imágenes de María” que reúne obras de 25 artistas contemporáneos. Dicha muestra de escultura y pintura surge con motivo de la visita de la imagen de la Virgen de Candelaria a la ciudad de Aguere y persigue dar un sentido iconográfico más adaptado a los tiempos actuales. 

 

Por su parte, la sala de Cajacanarias de La Laguna acoge la exposición “Vestida de Sol” Iconografía y memoria de Nuestra Señora de Candelaria”, que recoge 114 pinturas, esculturas y grabados sobre la imagen de la Virgen Nuestra Señora de Candelaria. La muestra pretende, ante todo, profundizar en la historia de la devoción hacia la Virgen, tratando de evocar la antigua imagen de “La Morenita” a través de cuatro secciones expositivas -la Virgen madre; la Virgen embajadora; la Virgen peregrina y la Virgen retratada- que culminan, de forma simbólica, con la imagen tallada por Fernando Estévez allá por 1827.

 

kankajo.com es una página web que están presentando distintos departamos de la diócesis como oferta pastoral para los más jóvenes. Católicos, canarios y jóvenes, es el perfil que da nombre a este proyecto.

 

La Universidad Internacional Menéndez Pelayo, en colaboración con el Instituto Superior de Teología de Canarias, ha organizado el curso: “La Bioética: Ciencia y conciencia en una sociedad plural”. El mismo se desarrollará del 26 al 29 de mayo y su director será Emilio José Sanz, decano de la facultad de Medicina, catedrático de Farmacología en la universidad de La Laguna y director del Master de Bioética Interuniversitario. Durante el curso se abordarán cuestiones como: ¿La bioética es sólo un saber para especialistas? ¿Es la bioética una ciencia? o ¿Una sociedad plural puede tener conciencia?

 

El 23 de Mayo, a las seis de la tarde, en el Colegio de la Pureza de María de la capital tinerfeña, la Hermana Nohemí realizará su Consagración al Señor en la congregación de la Pureza de María. 

 

Por otro lado, el domingo 24 de mayo, a las once y media de la mañana, Gladys Rodríguez será consagrada en el Orden de las Vírgenes en una celebración que presidirá el Obispo en el Santuario de Nuestra Señora de Las Nieves, en La Palma. 

 

La Universidad de La Laguna y Cáritas Diocesana de firmaron un convenio marco de colaboración con el que se pretende dar formación a través de talleres o cursos a personas en exclusión social o en riesgo de padecerla, así como a desempleados. 

 

Por otro lado, Cáritas diocesana recibió de Ibercaja una subvención de 15000 euros para subvencionar el proyecto Lázaro que atiende una media de 15 usuarios afectados de VIH/sida.

 

El próximo 31 de mayo, el movimiento “Familias Cristianas” llevará a cabo su tradicional almuerzo de confraternidad. En esta ocasión, el mismo tendrá lugar en la Cruz Santa, Los Realejos, en el parque recreativo conocido como “El Bosquito”. 

 

El pasado 18 de mayo, en la Cámara de Comercio de Santa Cruz de Tenerife, se desarrolló la conferencia: “Cómo sobrevivir a la crisis” a cargo de Arturo Merayo, consultor de comunicación y decano de la Facultad de Comunicación de la Universidad Católica de Murcia. En la organización de dicha conferencia participó el Instituto Superior de Teología de las Islas Canarias.

 

Cáritas Arciprestal de Ofra clausuró, recientemente, el taller de “Habilidades Sociales y Orientación Laboral”. Entre los objetivos del taller destacaba el fomento de la empleabilidad y el desarrollo de las relaciones sociales, teniendo como finalidad la inserción laboral. Desde Cáritas de Ofra se fomenta la promoción social y el trabajo integral con la persona, acompañándola en sus diferentes problemáticas y situaciones. 

 

El barrio de Duggi, en Santa Cruz, se ha reencontado con su historia a través de una exposición inaugurada el pasado 15 de mayo, con el título: “Del Asilo Victoria a la Iglesia de María Auxiliadora”. Dicha muestra se puede contemplar en la parroquia de María Auxiliadora e incluye ochenta fotos antiguas. 

 

EL miércoles se clausuró el aula teológica Virgen de los Reyes en la capital herreña. En el acto participó el director del ISTIC y el profesor responsable de las mismas.

 

Continuando en la isla del meridiano, este viernes se firma un convenio entre el gobierno de canarias, el cabildo insular, el ayuntamiento de Valverde y la diócesis para la restauración del templo de S. Pedro de El Mocanal.

 

No abandonamos El Hierro, puesto que la Comisión Mixta de la Bajada de la Virgen ya ha editado la Hoja Informativa número 3 que recoge los horarios de la próxima fiesta cuatrienal y los posteriores traslados de la Virgen de Los Reyes por las parroquias de la isla. Por cierto, que la Bajada cuenta con una web cuya página es: www.bajada2009.com

 

El Secretariado para el Sostenimiento de la Iglesia, de la Conferencia Episcopal Española (CEE), ha puesto en marcha la Campaña de la Renta 2009 con el objetivo de animar a los católicos y a todas las personas que aprecien la labor de la Iglesia, a marcar la X en la Declaración de la Renta. Para ello,  y en continuidad con las campañas anteriores, utilizará la marca XTANTOS que explica sintéticamente con su logotipo lo que la Iglesia pretende transmitir: la labor que desempeña y la necesidad de que cada vez más personas se comprometan en su ayuda para que pueda seguir ayudando a “tantos” que lo necesitan. 

 

El próximo día 31 de Mayo se celebra el día del Apostolado Seglar y de la Acción Católica. El departamento correspondiente de la Diócesis está enviando el material para la jornada. Como saben, este año no hay encuentro de este sector, pero sí vigilia la Víspera de Pentecostés que se celebrará en la Sede Catedralicia.


Mi?rcoles, 20 de mayo de 2009

Sugerencias para la homilía del Día de la Acción Católica y del Apostolado Seglar, domingo de Pentecostés, 31 de Mayo de 2009, que este año se presenta con el lema “Qué hermosos son los pies de los que anuncian la  buena noticia” (Rom 10, 14-15), que viene como sugerencia en el Subsidio Litúrgico para la celebración de la Jornada, enviado a la parroquia por la Delegación Diocesana de Apostolado Seglar. 

 

Homilía


La Iglesia entera escucha este día el mensaje de jesucristo: "Así os envío yo", y se siente protagonista en el anuncio del Evangelio. La Iglesia existe para evangelizar. Es su origen y meta, su camino y su acción. Nada ni nadie en la comunidad eclesial queda al margen de este mandato del Señor. Evangelizar supone llevar "la Buena Nueva a todos los ambientes de la humanidad y, con su influjo, transformar desde dentro, renovar a la misma humanidad" (EN). La Iglesia realiza este anuncio con palabras que anuncian la Palabra, pero también con signos que edifican el Reino. "Se trata de convertir al mismo tiempo la conciencia personal y colectiva de los hombres, la actividad en la que ellos están comprometidos, su vida y ambiente concretos"(EN).


En este día de Pentecostés queremos contemplar las huellas de Dios que recorren la historia de la humanidad. Son huellas marcadas por tes­tigos del Evangelio. Son las huellas de los primeros discípulos que, aún temerosos, escucharon el envío de Jesús. Las huellas de Pablo, que rom­pió muros y fronteras para hacer llegar el Evangelio a todo el mundo conocido. Las huellas de una infinidad de testigos que, a lo largo de dos milenios, han empapado lugares y culturas del mensaje del Evangelio. Hoy seguimos descubriendo tus huellas en tantas y tantos cristianos que siguen anunciando a Jesucristo de una forma nueva, "nueva en su ardor, en sus métodos, en su expresión".


Reconocemos tus huellas en cristianos laicos que trabajan comprome­tidos por la justicia en el mundo, que son testimonio de paz en lugares donde reina la violencia, que viven desde una perspectiva ecológica y sostenible, que fomentan una cultura de la solidaridad y que apuestan por un mundo nuevo. Son rumor de Dios en nuestro mundo y nuestro en-torno. Como dice el mensaje al Pueblo de Dios del reciente Sínodo de la Palabra, en estas situaciones descubrimos "una presencia divina... que, mediante la acción del Señor de la historia, se inserta en un plan más elevado de salvación, para que 'todos los hombres se salven y lleguen al conocimiento pleno de la verdad" (Mensaje del Sínodo 2).


Hay otras huellas ante las que sólo hay que abrir los oídos para escu­char el mensaje de salvación anunciado y "explicitado por un anuncio claro e inequívoco del Señor Jesús"(EN). Nuestra cultura sigue esperan-do anuncios de vida, palabras de sentido y modelos de existencia. Los cristianos tenemos un tesoro que compartir y ofrecer: es Jesucristo y su Palabra. No podemos permanecer en silencio ni encerrar el Evangelio. "El cristiano da testimonio de su esperanza...'con delicadeza y respeto, y con tranquilidad de conciencia' (Sínodo 7) aunque preparado para sufrir incomprensión. Hoy más que nunca son necesarios testigos como san Pablo, refrenden con la propia vida el mensaje que anuncian. La         Palabra es viva y eficaz" (Hb 4, 12), así lo contemplamos y celebramos en la vida de tantos mensajeros que anuncian el Evangelio y son los primeros transformados por la Palabra que viven.


Todo el Pueblo de Dios, laicos, religiosos y sacerdotes, somos nece­sarios y todos somos protagonistas en el anuncio del Evangelio y en la edificación del Reino. Los distintos dones y carismas son "para el bien común", nunca para el beneficio individual. En la Iglesia reconocemos gran diversidad de ministerios que, como "miembros del cuerpo", hacen posible esta misión. Todos estamos necesitados de los demás y preocupa-dos de los otros. Sólo así la Iglesia será "casa de la Palabra" que anuncie el Evangelio, celebre la Eucaristía, sea espacio de oración y encuentro comunitario. En definitiva, ni una estéril uniformidad, ni una dispersión indiscriminada serán signo del Evangelio en la actualidad.


A los discípulos de Jesús los encontramos reunidos, unas veces teme­rosos, otras en oración, no es extraño encontrarlos en grupo anunciando el Evangelio, pero siempre están con el respaldo de una comunidad que alienta el compromiso misionero. Hoy las circunstancias han cambiado, "los caminos que se abren frente a nosotros, hoy, no son únicamente los que recorrió san Pablo o los primeros evangelizadores" (Sínodo 101. El momento actual requiere evangelizadores activos que lleven el mensaje a todos los rincones de la sociedad y de la cultura. Si cada uno vamos por libre, poco tenemos que hacer. Solos no podemos. Necesitamos esta­blecer redes, asociarnos, crear comunidades en las que compartamos la vida y la misión. Sólo así será posible un anuncio eficaz. Comunidades cristianas que sean espacio de crecimiento en la fe, que sean lugar de formación y encuentro gozoso, que sean acicate para desarrollar accio­nes transformadoras, comunidades que alienten el anuncio explícito de Jesucristo y que sean parte activa y comprometida de este gran edificio de piedras vivas que es la Iglesia.


La Acción Católica es expresión de este modo de ser asociado y co­munitario que vive como propia la misión de la Iglesia, la evangeliza­ción; donde todos los miembros se sienten parte activa y viven su fe en comunión con toda la Iglesia y sus pastores. Los movimientos de Acción Católica son expresión y testimonio del Evangelio en todos los ambientes y sectores, están llevando el mensaje de Jesucristo y se sienten en comu­nión con todo el Pueblo de Dios.

La Iglesia que peregrina en España necesita de cristianos laicos que con obras y palabras anuncien el Evangelio, necesita de la Acción Católica y otras asociaciones que lo lleven a todos los rincones de la sociedad, y necesita renovar, como siempre, el ardor, los métodos y la expresión para que la Palabra llegue a los hombres y mujeres de hoy.


En esta fiesta de Pentecostés, fiesta del Espíritu y de la Iglesia, sabemos y celebramos que "el cristiano tiene la misión de anunciar esta Palabra divina de esperanza, compartiéndola con los pobres y los que sufren, mediante el testimonio de su fe en el Reino de verdad y vida, de santidad y gracia, de justicia, de amor y paz, mediante la cercanía amorosa que no juzga ni condena, sino que sostiene, ilumina, conforta y perdona" (Sínodo 13). Contamos con la bendición de Dios. El cuenta con nuestro compromiso.


Publicado por verdenaranja @ 23:34  | Homil?as
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Subsidio litúrgico para el Día de la Acción Católica y del Apostolado Seglar para el día de Pentecostés, 31 de Mayo de 2009, que este año se presenta con el lema “Qué hermosos son los pies de los que anuncian la  buena noticia” (Rom 10, 14-15) y que se ha recibido en la parroquia con los materiales.

 

EUCARISTÍA DE PENTECOSTÉS

DÍA DE LA ACCIÓN CATÓLICA Y DEL APOSTOLADO SEGLAR

 

¡Qué hermosos son los pies de los que anuncian la buena noticia!

 

 

Monición de Entrada

 

Cada domingo, en la Eucaristía, la comunidad cristiana, se reúne «para escuchar la enseñanza de los apóstoles y participar en la vida común, en la fracción del pan, y en las oraciones». Hoy, fiesta de Pentecostés, actualizamos el envío que Jesús hace a sus discípulos para ser signo de perdón y de paz, signos de Dios en nuestro mundo.


En esta celebración damos gracias a Dios por tantas personas que se han embarcado en la gran misión de ser, con obras y palabras, mensajeros del Evangelio. El Espíritu no nos dejará de su mano y nos anima a que seamos testigos de su amor en el mundo.


Nos sentimos unidos a toda la Iglesia en España que recuerda el Día de la Acción Católica y del Apostolado Seglar y pedimos a Dios, al comienzo de esta celebración, que nos haga participar activamente en la vida de la Iglesia con nuestro compromiso en el anuncio del Evangelio.


Acto penitencial


Señor, sabes que ponemos nuestra mirada y confianza en ti. Sabemos que Tú sigues enviando tu Espíritu que sana el corazón enfermo, perdona al que yerra y acoge a quien se arrepiente. En el día de Pentecostés reco­nocemos nuestro pecado:

  • Por las ocasiones en que callamos y no anunciamos el Evangelio. Señor ten piedad.
  • Por las veces que no somos signos de Jesucristo, que "pasó haciendo el bien, y curando a los oprimidos por el mal". Cristo ten piedad.
  • Por no ser protagonistas, piedras vivas, en la construcción de tu Igle­sia. Señor ten piedad.

    Monición a las Lecturas

    Las lecturas nos presentan la primera comunidad, reunida, con las puertas cerradas "por miedo". La presencia de Jesús resucitado va a trans-formar el miedo en alegría y la oscuridad en luz. A partir de ese momento nada será igual. Comienza un nuevo tiempo en la Iglesia en el que «se llenaron todos de Espíritu Santo y empezaron a hablar en lenguas extran­jeras...». Todos los que escuchaban entendían el mensaje: "Jesús es el Señor". Ese mismo Espíritu es el que nos convierte en miembros activos de la Iglesia y en mensajeros de paz y perdón.

     

    Homilía


    La Iglesia
    entera escucha este día el mensaje de jesucristo: "Así os envío yo", y se siente protagonista en el anuncio del Evangelio. La Iglesia existe para evangelizar. Es su origen y meta, su camino y su acción. Nada ni nadie en la comunidad eclesial queda al margen de este mandato del Señor. Evangelizar supone llevar "la Buena Nueva a todos los ambientes de la humanidad y, con su influjo, transformar desde dentro, renovar a la misma humanidad" (EN). La Iglesia realiza este anuncio con palabras que anuncian la Palabra, pero también con signos que edifican el Reino. "Se trata de convertir al mismo tiempo la conciencia personal y colectiva de los hombres, la actividad en la que ellos están comprometidos, su vida y ambiente concretos"(EN).


    En este día de Pentecostés queremos contemplar las huellas de Dios que recorren la historia de la humanidad. Son huellas marcadas por tes­tigos del Evangelio. Son las huellas de los primeros discípulos que, aún temerosos, escucharon el envío de Jesús. Las huellas de Pablo, que rom­pió muros y fronteras para hacer llegar el Evangelio a todo el mundo conocido. Las huellas de una infinidad de testigos que, a lo largo de dos milenios, han empapado lugares y culturas del mensaje del Evangelio. Hoy seguimos descubriendo tus huellas en tantas y tantos cristianos que siguen anunciando a Jesucristo de una forma nueva, "nueva en su ardor, en sus métodos, en su expresión".


    Reconocemos tus huellas en cristianos laicos que trabajan comprome­tidos por la justicia en el mundo, que son testimonio de paz en lugares donde reina la violencia, que viven desde una perspectiva ecológica y sostenible, que fomentan una cultura de la solidaridad y que apuestan por un mundo nuevo. Son rumor de Dios en nuestro mundo y nuestro en-torno. Como dice el mensaje al Pueblo de Dios del reciente Sínodo de la Palabra, en estas situaciones descubrimos "una presencia divina... que, mediante la acción del Señor de la historia, se inserta en un plan más elevado de salvación, para que 'todos los hombres se salven y lleguen al conocimiento pleno de la verdad" (Mensaje del Sínodo 2).


    Hay otras huellas ante las que sólo hay que abrir los oídos para escu­char el mensaje de salvación anunciado y "explicitado por un anuncio claro e inequívoco del Señor Jesús"(EN). Nuestra cultura sigue esperan-do anuncios de vida, palabras de sentido y modelos de existencia. Los cristianos tenemos un tesoro que compartir y ofrecer: es Jesucristo y su Palabra. No podemos permanecer en silencio ni encerrar el Evangelio. "El cristiano da testimonio de su esperanza...'con delicadeza y respeto, y con tranquilidad de conciencia' (Sínodo 7) aunque preparado para sufrir
    incomprensión. Hoy más que nunca son necesarios testigos como san Pablo, refrenden con la propia vida el mensaje que anuncian. La Palabra es viva y eficaz" (Hb 4, 12), así lo contemplamos y celebramos en la vida de tantos mensajeros que anuncian el Evangelio y son  los primeros transformados por la Palabra que viven.


    Todo el Pueblo de Dios, laicos, religiosos y sacerdotes, somos nece­sarios y todos somos protagonistas en el anuncio del Evangelio y en la edificación del Reino. Los distintos dones y carismas son "para el bien común", nunca para el beneficio individual. En la Iglesia reconocemos gran diversidad de ministerios que, como "miembros del cuerpo", hacen posible esta misión. Todos estamos necesitados de los demás y preocupa-dos de los otros. Sólo así la Iglesia será "casa de la Palabra" que anuncie el Evangelio, celebre la Eucaristía, sea espacio de oración y encuentro comunitario. En definitiva, ni una estéril uniformidad, ni una dispersión indiscriminada serán signo del Evangelio en la actualidad.


    A los discípulos de Jesús los encontramos reunidos, unas veces teme­rosos, otras en oración, no es extraño encontrarlos en grupo anunciando el Evangelio, pero siempre están con el respaldo de una comunidad que alienta el compromiso misionero. Hoy las circunstancias han cambiado, "los caminos que se abren frente a nosotros, hoy, no son únicamente los que recorrió san Pablo o los primeros evangelizadores" (Sínodo 101. El momento actual requiere evangelizadores activos que lleven el mensaje a todos los rincones de la sociedad y de la cultura. Si cada uno vamos por libre, poco tenemos que hacer. Solos no podemos. Necesitamos esta­blecer redes, asociarnos, crear comunidades en las que compartamos la vida y la misión. Sólo así será posible un anuncio eficaz. Comunidades cristianas que sean espacio de crecimiento en la fe, que sean lugar de formación y encuentro gozoso, que sean acicate para desarrollar accio­nes transformadoras, comunidades que alienten el anuncio explícito de Jesucristo y que sean parte activa y comprometida de este gran edificio de piedras vivas que es la Iglesia.


    La Acción Católica
    es expresión de este modo de ser asociado y co­munitario que vive como propia la misión de la Iglesia, la evangeliza­ción; donde todos los miembros se sienten parte activa y viven su fe en comunión con toda la Iglesia y sus pastores. Los movimientos de Acción Católica son expresión y testimonio del Evangelio en todos los ambientes y sectores, están llevando el mensaje de Jesucristo y se sienten en comu­nión con todo el Pueblo de Dios.

    La Iglesia que peregrina en España necesita de cristianos laicos que con obras y palabras anuncien el Evangelio, necesita de la Acción Católica y otras asociaciones que lo lleven a todos los rincones de la sociedad, y necesita renovar, como siempre, el ardor, los métodos y la expresión para que la Palabra llegue a los hombres y mujeres de hoy.


    En esta fiesta de Pentecostés, fiesta del Espíritu y de la Iglesia, sabemos y celebramos que "el cristiano tiene la misión de anunciar esta Palabra divina de esperanza, compartiéndola con los pobres y los que sufren, mediante el testimonio de su fe en el Reino de verdad y vida, de santidad y gracia, de justicia, de amor y paz, mediante la cercanía amorosa que no juzga ni condena, sino que sostiene, ilumina, conforta y perdona" (Sínodo 13). Contamos con la bendición de Dios. El cuenta con nuestro compromiso.


    Oración de los fieles


    Te pedimos, ¡envía tu Espiritu, Señor, y repuebla la faz de la tierra!, sigue fecundando la humanidad con tu Palabra y con la vida entregada de cristia­nos laicos que viven y anuncian el Evangelio.


    Para que, bajo la inspiración del Espíritu Santo, toda la Iglesia anuncie a lesucristo y "sepa dar razón de su esperanza". Roguemos al Señor.


    Por los pastores de la Iglesia, para que reconozcan y animen el compro­miso de los laicos en la Iglesia y la sociedad. Roguemos al Señor.


    Por los laicos, para que, fieles a su misión, sean miembros activos de la Iglesia y anuncien con obras y palabras el Evangelio. Roguemos al Señor.


    Para que en este momento de crisis económica seamos generosos y com­partamos nuestros bienes con los más pobres. Roguemos al Señor.


    Para que trabajemos por un mundo más justo desde compromisos con­cretos que empiezan en nuestros pueblos y barrios. Roguemos al Señor.


    Por los vlovimientos de Acción Católica y de Apostolado Seglar, para que atentos a las llamadas del Espíritu Santo sean fieles a su misión de anunciar el Evangelio en todos los ambientes. Roguemos al Señor.


    Padre, nunca nos dejas solos, hoy te pedimos por la Iglesia y por todos los que la formamos. Haz que seamos signo y sacramento de tu amor ante los hombres y las mujeres de nuestro tiempo. Te lo pedimos por Jesucristo, nuestro Señor.

     

     

    Monición final


    "Qué hermosos son los pies de los que anuncian la buena noticia". Nues­tro mundo está sediento de Noticias y mensajes de vida, justicia, perdón y paz. Que el Espíritu Santo mueva los corazones de los cristianos para anun­ciar el mejor Mensaje: Jesucristo. No podemos apropiarnos de Él, tenemos que compartirlo. En nuestras familias, en el barrio o el trabajo, en las aso­ciaciones de vecinos o en la escuela... en nuestro pueblo, en nuestra pro­fesión. Son lugares a los que el Evangelio sólo llegará si nosotros somos sus portadores. Que vuestras vidas, vuestras obras y vuestras palabras hablen de Dios y "sepan" a Dios.



    Cantos


    . Entrada:    - El Señor os dará su Espíritu Santo - Jesús está entre nosotros


    . Ofertorio: - Espíritu Santo, ven en el nombre de Jesús - Llevemos al Señor el vino y el pan

    . Comunión: -Ven, Espíritu de Dios, sobre mí

    - Tú, Señor, me llamas


    . Final:         - Id por el mundo y proclamad

    - Nos envías por el mundo


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Delegada Diocesana de Apostolado Seglar de Tenerife informa sobre el Dia de la Acción Católica y del Apostolado Seglar en la Diócesis para el día de Pentecostés, 31 de Mayo de 2009.

Delegación Diocesana de Apostolado Seglar
Diócesis de San Cristóbal de La Laguna


La Laguna

, 13 de mayo de 2009

Querido hermano en Cristo:


Muy feliz Pascua. El itinerario litúrgico nos acerca a la Celebración de Pentecostés y es tarea y deber de todos los cristianos celebrar con gozo la venida del Espíritu Santo y la renovación de nuestra fe en su compañía serena y constante.


Este año 2009, dado que celebramos los X años del I Sínodo Diocesano, se ha suprimido el Encuentro de los grupos, asociaciones y movimientos apostólicos, para que podamos participar activamente en ese Encuentro del 17 de mayo.


Pero la vida sigue y en este sentido el fin de semana del 30 (Vísperas) y 31 de mayo celebramos la Fiesta de Pentecostés.

Le adjunto el material (cartel y datos para la celebración). Que en su comunidad sea nueva la fuerza y el empuje para que seamos todos mensajeros ilusionados y ofrezcamos todo desde el gozo manifestado en la Carta a los Romanos 10, 14-15: "¡Qué hermosos son los pies de los que anuncian la Buena Noticia!"

Cordialmente, en unidad de oraciones, que María, hoy la recordamos bajo la advocación de Fátima, nos aliente y ayude a escondemos con Cristo en Dios y hacerlo todo para su gloria.


Delegación Diocesana de Apostolado Seglar. Diócesis de San Cristóbal de La

Laguna; Casa de la Iglesia; Trasera Seminario Diocesano; 38207. La Laguna (Tenerife)
[email protected]


María José García Cabrera

Delegada episcopal de apostolado Seglar


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ASCENSIÓN DEL SEÑOR / B
24 de mayo de 2009

 

En este domingo de la Ascensión, hermanos y herma­nas, que la paz y el amor de Jesucristo, el Señor, estén con todos vosotros.

 

Jesús, el crucificado, el resucitado, ha subido al cielo. El, nuestro hermano, ha entrado en la vida de Dios. Y nosotros, que somos su cuerpo, que nos hemos unido a él por la fe y el bautismo, sentimos la alegría de contemplarle glorificado, celebramos que nuestra débil humanidad ha sido glorificada con él, y esperamos vivir un día su vida para siempre.

 

Aspersión: Ahora, con la aspersión del agua, pedi­remos a Dios que renueve en nosotros la gracia del bautismo que nos unió para siempre a Jesús. (Misal pág. 1096. Aspersión con un canto bautismal o del Espíritu Santo).

 

Dios todopoderoso nos purifique del pecado y, por la celebración de esta Eucaristía, nos haga dignos de participar del banquete de su reino. Amén.

 

Gloria: Cantemos la gloria de Dios, que es paz y vida para la humanidad entera. Y aclamemos a Jesucristo, porque sólo él es el Santo, el Señor, el Altísimo.

 

Oración universal: Unidos a Jesús, pidamos al Padre por nosotros, por la Iglesia y por la humanidad entera. Pidamos que envíe su Espíritu y nos renueve. Oremos diciendo: ENVÍANOS TU ESPÍRITU, SEÑOR.

 

Por nuestra parroquia y por nuestra diócesis. Para que crezcamos cada día en la fidelidad al Evangelio. OREMOS:

 

Por nuestros familiares y amigos que no se sienten cristianos. Para que nosotros sepamos darles un buen testimonio de fe y de entrega a los demás. OREMOS:

 

Por las Iglesias de los países donde es más difícil ser cristiano, y especialmente por los cristianos de China. Para que Dios les dé su fortaleza para mantenerse fieles. OREMOS:

 

Por los periodistas y por todos los que trabajan en los medios de comunicación. Para que se esfuercen siempre al servicio de la verdad y de la concordia. OREMOS.

 

Por nosotros. Para que nuestra celebración de la Eucaristía sea todos los domingos un encuentro vivo e intenso con el Señor resucitado. OREMOS:

 

Escucha, Padre, nuestra oración, y envía tu Espí­ritu Santo, sobre nosotros y sobre toda la huma­nidad. Por Jesucristo, tu Hijo, nuestro hermano, que resucitado de entre los muertos vive y reina contigo por los siglos de los siglos.


Padrenuestro: Fieles a la enseñanza de Jesucristo, nuestro Pastor y Guía, nos atrevemos a decir:

 

Invitación a la comunión: Este es el Cordero de Dios, Cristo Jesús, el vencedor de la muerte, que se nos da como alimento de vida eterna. Dichosos los invitados a la cena del Señor.

 

Despedida: Hermanos y hermanas, anunciad a todos la alegría del Señor resucitado. Podéis ir en paz.

CPL


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Martes, 19 de mayo de 2009

Discurso de Mons. Miguel Cabrejos Vidarte, OFM, Arzobispo Metropolitano de Trujillo, Presidente de la Conferencia Episcopal Peruana, dirigido al Santo Padre Benedicto XVI con motivo de la visita ad limina, recibidos en audiencia el 18 de mayo.

 

SALUDO DEL EPISCOPADO PERUANO

AL SANTO PADRE BENEDICTO XVI

CON MOTIVO DE LA VISITA “AD LIMINA APOSTOLORUM”

18 DE MAYO DEL 2009

 

Beatísimo Padre:

 

Con filial devoción le saludamos los Obispos del Perú, herederos de medio milenio de evangelización, que convirtió a nuestros pueblos en discípulos de Nuestro Señor Jesucristo y tejió la idiosincrasia de nuestra Nación en el encuentro de una rica cultura con la fuerza transformadora del Mensaje Evangélico.

 

Son evidentes los frutos de esa primera evangelización que hizo florecer la Santidad en el Perú  y modeló santos como Santa Rosa de Lima, San Martín de Porres, San Juan Macías, Santo Toribio Alfonso de Mogrovejo, San Francisco Solano y la Beata Sor Ana de los Ángeles Monteagudo.

 

Es innegable  también que esta rica herencia espiritual constituye un gran desafío en el día de hoy, un desafío que interpela la manera en que estamos evangelizando  y cómo estamos alimentando la vivencia cristiana. Este desafío, al que hemos sido reiteradamente convocados, lo debemos asumir con decisión, valentía y creatividad, para lograr con esta nueva evangelización una Iglesia en misión permanente.

 

Santidad: traemos en este  saludo el corazón de nuestro pueblo católico que  le ama como a Vicario de Cristo y Sucesor de Pedro,  y  recogemos la admiración de todos los fieles peruanos que ven en su Magisterio una guía segura y clara en medio de tantas voces que los quieren alejar del resplandor de  la Verdad y de la luz de Nuestro Señor Jesucristo.

 

Le  manifestamos nuestra fidelidad a su persona y nuestra plena adhesión a su Magisterio Petrino  en su misión de confirmar en la fe a todos los fieles de la Iglesia Universal.

 

Sabemos que siempre tenemos que recomenzar desde Cristo, partiendo de un encuentro personal con el Señor Jesús, quien es el único que da un horizonte nuevo y una orientación decisiva a nuestra vida y a la vida de los demás. “La fe en Jesucristo es nuestro gozo, seguirlo es una gracia y trasmitir este tesoro a los demás es un encargo que el Señor al llamarnos y elegirnos nos ha confiado” (DA 18)

 

Por eso, queremos caminar al lado de nuestros hermanos los hombres, en esta época de tantos desafíos culturales, ético-morales, sociales y pastorales, para infundir en ellos esperanza, consuelo y ser guía segura con la luz y la fuerza del Evangelio. Estamos llamados a ser hombres de la misericordia y de la compasión de Cristo, cercanos a nuestros fieles y servidores de todos, particularmente de los que sufren grandes necesidades.

 

Nuestros fieles sienten necesidad de que nosotros sus pastores tengamos una profunda experiencia de Dios, de que nos configuremos con el corazón de Cristo, Buen Pastor, que seamos dóciles al Espíritu Santo, a la Palabra de Dios y que nos nutramos siempre de la Eucaristía y de la oración.

 

En esta tarea nos anima y nos impulsa la claridad, la valentía y la firmeza de sus enseñanzas; y cómo no tener presente en este momento su discurso inaugural en Aparecida, el cual, como estrella de la mañana, mostró y abrió un nuevo amanecer en la fe de América Latina y el Caribe.

 

Por eso,  con marcada preocupación pastoral, Aparecida asumió el compromiso de una Gran Misión en todo el Continente, que exige profundizar y enriquecer todas las razones y motivaciones que permitan convertir a cada creyente en un discípulo misionero. En este compromiso está inmersa la Conferencia Episcopal Peruana, que lanzó la Misión Continental en el Perú el 30 de agosto del 2008, en la festividad de Santa Rosa de Lima.

 

Sabemos, Santo Padre, que acompaña con atenta y paternal expectativa la semilla de la Misión  Continental que se sembró en Aparecida y que espera verla crecer como un árbol frondoso a cuya sombra se cobije la fe de nuestros pueblos, especialmente del Perú.

 

La Iglesia ante la situación del país

 
El Perú comparte en gran medida los problemas y los retos que se viven  en América Latina y el Caribe.

 

Una gran interpelación sigue siendo la inmensa pobreza de nuestra población. Según datos recientes, algo más del 40% de los peruanos vive en situación de pobreza, el 14% en condiciones de pobreza extrema y en las zonas rurales del país por encima del 80%.


Pero no estamos solamente ante una coyuntura, se trata de un asunto estructural. Nuestra sociedad es, desde hace mucho tiempo, profundamente  desigual. Por esa razón, el crecimiento económico que ha tenido el país en los últimos años, de lo que nos alegramos, apenas ha beneficiado a los más pobres,  y ha resaltado, más bien, el abandono en que se encuentran amplias franjas de nuestra población, con las inevitables consecuencias de un peligroso malestar social.

 

Como  decía el Siervo de Dios, Juan Pablo II, a los Obispos peruanos: «Vosotros y vuestros sacerdotes conocéis sin duda la tragedia del hombre concreto de vuestros campos y ciudades, amenazado a diario en su misma subsistencia, agobiado por la miseria, el hambre, la enfermedad, el desempleo, ese hombre desventurado que tantas veces más que vivir sobrevive en situaciones infrahumanas[1]». Y el Santo Padre concluía diciendo «en ellas no está presente la justicia ni la dignidad mínima que los derechos humanos reclaman».

 

No sin conexión con el punto anterior nos preocupa lo que Aparecida menciona como una nota de nuestra época: «una crisis de sentido » (DA 37),  que amenaza especialmente a los jóvenes, a pesar de la generosida d y la entrega de muchos de ellos.  En el pasado la transmisión de la fe era algo habitual, hoy debemos encontrar nuevos caminos para hacerlo. Hay grandes esfuerzos que se hacen en esta línea, pero es mucho lo que tenemos por delante todavía.

 

La Iglesia debería ser más central en la vida cotidiana de los peruanos como lo era años atrás. También en este campo hay intentos pastorales interesantes, pero se requiere ir a las causas profundas de esa situación. No se pueden retroceder las agujas del reloj, se puede en cambio,  buscar nuevas pistas, en fidelidad a la enseñanza de la Iglesia, y para una apropiada comunicación del Evangelio.  

 

En los últimos años hemos tenido un crecimiento vocacional,  especialmente para el clero diocesano, que es muy alentador. Pero tenemos mucho por hacer en cuanto a la formación espiritual, pastoral y teológica de los futuros sacerdotes. A la vez, debemos tener una gran preocupación por la formación del laicado. Los laicos están llamados a una insubstituible tarea de construcción de  una sociedad justa y humana. En este contexto no podemos dejar de reconocer la meritoria tarea de la vida consagrada en la labor evangelizadora del Perú.


Un problema, del que tenemos una conciencia creciente, es el cuidado del medio ambiente. La defensa de la naturaleza, don de Dios, y la amenaza de la escasez de los recursos naturales se están convirtiendo en una prioridad. Entre otras cosas por su incidencia en la crisis alimentaria que «pone en peligro la satisfacción de las necesidades básicas del ser humano »[2].

 

Otra consecuencia del mal uso de los recursos naturales es la contaminación ambiental que produce la explotación minera sin consideración por las poblaciones aledañas, que en su gran mayoría pertenecen al mundo indígena  y rural. Quienes mas sufren y los marcará para el resto de sus vidas,  son los niños, cuya pobreza es denunciada en el mismo mensaje que acabamos de citar (n.5). Casos semejantes se dan, y no menos graves, en otros tipos de explotaciones en nuestra Amazonía.

 

Una Iglesia Samaritana

 

Aparecida nos recordó lo que da sentido a la tarea evangelizadora, como lo hemos mencionado anteriormente: « Conocer a Jesucristo por la fe es nuestro gozo; seguirlo es una gracia, y transmitir este tesoro a los demás es un encargo que el Señor, al llamarnos y elegirnos, nos ha confiado. Con los ojos iluminados por la luz de Jesucristo resucitado podemos y queremos contemplar al mundo, a la historia, a nuestros pueblos de América Latina y de El Caribe, y a cada una de sus personas » (DA 18).

 

Somos una comunidad  que en la celebración de la Eucaristía hace memoria del amor de Dios que se revela en la muerte y en la resurrección de Jesús y que agradece haber sido llamada a dar testimonio de ese amor. En esa línea, Aparecida  nos convocó a vivir,  como Iglesia,  una «caridad samaritana » (DA 491),  capaz de acercarse al necesitado cualquiera que este sea. Una Iglesia que no se repliegue y que salga al encuentro de esas personas, hijas e hijos de Dios.

 

Ante la situación que se presenta en el Perú no podemos olvidar lo que Su Santidad nos dijo en Aparecida: la Iglesia debe ser « abogada de la justicia y defensora de los pobres » (DI 4). Es un compromiso que deriva de la evangelización, ya que ésta “ha ido siempre unida a la promoción humana y a la auténtica liberación cristiana”, puesto que: “Amor a Dios y amor al prójimo se funden entre sí: en el más humilde encontramos a Jesús mismo y en Jesús encontramos a Dios”[3]. La Iglesia debe responder a esto no solo con palabras sino con el compromiso concreto y el estilo de vida austero de todos sus miembros.

 

La mesa de la vida

 

A través de nuestros compromisos concretos queremos que la Iglesia en el Perú sea signo de comunión, esperanza y vida. Defensora de la familia, “patrimonio de la humanidad que constituye uno de los tesoros más importantes de los pueblos latinoamericanos y caribeños. Ella ha sido y es escuela de la fe, palestra de valores humanos y cívicos, hogar en que la vida humana nace y se acoge generosa y responsablemente. La familia es insustituible para la serenidad personal y para la educación de sus hijos”. (DA 114)

 

Queremos también una Iglesia que desarrolle en nuestras comunidades un proceso de iniciación en la vida cristiana, que comience por el kerygma, guiado por la Palabra de Dios, que conduzca a un encuentro personal cada vez mayor con Jesucristo, perfecto Dios y perfecto hombre, experimentado como plenitud de la humanidad y que lleve a la conversión, al seguimiento en una comunidad eclesial y a una maduración de fe en la práctica de los sacramentos, el servicio y la misión. (DA 289)

 

Nuestro trabajo evangelizador será fecundo si lo hacemos con el estilo adecuado, con las actitudes del Divino Maestro, teniendo siempre a la Eucaristía como fuente y cumbre de toda nuestra vida y de toda actividad misionera. (DA 363). Esta actividad misionera tiene como objetivo ayudar a los miembros de la Iglesia a encontrarse siempre con Cristo, y así reconocer, acoger, interiorizar y desarrollar la experiencia y los valores que constituyen la propia identidad y misión cristiana en el mundo. (DA 279).

Santidad: haciendo eco del alma y del corazón de todos los Obispos del Perú, aquí presentes, quiero agradecerle la paternal bondad con la que nos ha recibido y la benevolente solicitud para escuchar la exposición de la realidad y de los proyectos pastorales de nuestras Iglesias particulares. Que Dios lo bendiga  por la preocupación que tiene por la Iglesia de Dios en el Perú.

 

Reconocemos con alegría que la Iglesia y la sociedad contemporánea encuentran en Usted la voz clara y auténtica del Maestro, la valentía del Pastor y la ternura del Padre, como lo atestiguan los diferentes momentos de la historia que vivimos.  Por eso, Santidad, le expresamos una vez más nuestra total adhesión y fidelidad a su Magisterio Petrino puesto al servicio de la Iglesia, del hombre, especialmente de la familia, y en defensa de la dignidad humana.

 

Durante estos días, en los encuentros con las Congregaciones y Consejos Pontificios de la Santa Sede, se nos presentan una serie de urgencias que reclaman nuestra atención pastoral y a las que tendremos que dedicarnos a nuestro regreso al Perú. Urge también tener mayor colaboración interna de parte de las Diócesis más favorecidas hacia los Vicariatos Apostólicos más necesitados.

 

Santo Padre: estamos muy atentos a cualquier indicación que juzgue oportuno proponernos en este momento de encuentro que esperamos sea tan gozoso de su parte como lo es de la nuestra.

 

Finalmente, no podemos dejar de agradecer su presencia paterna y solidaria a través del Cardenal Tarsicio Bertone en el terremoto del 2007, que estremeció el sur del Perú, y gracias por convocarnos al Año del sacerdocio, ocasión brillante para reflexionar sobre nuestro sacerdocio a la luz del Sacerdocio de Cristo y de nuestro compromiso evangelizador.

 

Beatísimo Padre: imploramos su Bendición Apostólica, extendida a todos los fieles de nuestro querido Perú.

 

Filialmente 

 

+ Mons. Miguel Cabrejos Vidarte, OFM

Arzobispo Metropolitano de Trujillo

Presidente de la Conferencia Episcopal Peruana



[1] Juan Pablo II, Discurso a los Obispos del Perú en su Visita ad Limina, 1984.

[2] Benedicto XVI, Mensaje por la Jornada por la paz 2009, 7.

[3] Benedicto XVI, Deus caritas est, 15.

 


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Discurso del Santo Padre Benedicto XVI a la Conferencia Episcopal del Perú, recibida en audiencia el 18 de mayo de 2009, con ocasión de la visita Ad Limina Apostolorum.

 

Señor Cardenal,

Queridos Hermanos en el Episcopado


1. Con el corazón lleno de la alegría pascual, don del Señor Resucitado, y como Sucesor de Pedro, os expreso mi cordial bienvenida, a la vez que "en mi acción de gracias a Dios os tengo siempre presentes" (1 Co 1,4). Agradezco a Monseñor Héctor Miguel Cabrejos Vidarte, Arzobispo de Trujillo y Presidente de la Conferencia Episcopal Peruana, las deferentes palabras que me ha dirigido en nombre de todos. En ellas reconozco la caridad y dedicación con que apacentáis vuestras Iglesias particulares.


2. La visita ad limina apostolorum es una ocasión significativa para fortalecer los lazos de comunión con el Romano Pontífice y entre vosotros mismos, sabiendo que en vuestros desvelos pastorales ha de estar siempre presente la unidad de toda la Iglesia, para que vuestras comunidades, como piedras vivas, contribuyan a la edificación de todo el Pueblo de Dios (cf. 1 Pe 2,4-5). En efecto, "los Obispos, como legítimos sucesores de los Apóstoles y miembros del Colegio episcopal, han de ser siempre conscientes de que están unidos entre sí y mostrar su solicitud por todas las Iglesias" (Christus Dominus, 6). La experiencia nos dice, sin embargo, que esta unidad nunca se ve definitivamente lograda y que se debe construir y perfeccionar incesantemente, sin rendirse ante las dificultades objetivas y subjetivas, con el propósito de mostrar el verdadero rostro de la Iglesia católica, una y única.


También hoy, como a lo largo de toda la historia de la Iglesia, es imprescindible cultivar el espíritu de comunión, valorando las cualidades de cada uno de los hermanos que la divina Providencia ha querido poner a nuestro lado. De esta manera, los distintos miembros del Cuerpo de Cristo logran ayudarse mutuamente para llevar a cabo el quehacer cotidiano (cf. 1 Co 12, 24-26; Flp 2,1-4; Ga 6,2-3). Por eso, es preciso que los Obispos sientan la constante necesidad de mantener vivo y traducir concretamente en la práctica el afecto colegial, puesto que es "una ayuda inapreciable para leer con atención los signos de los tiempos y discernir con claridad lo que el Espíritu dice a las Iglesias" (Juan Pablo II, Exhort. Apost. Pastores gregis, 73).


3. La unidad auténtica en la Iglesia es siempre fuente inagotable de espíritu evangelizador. En este sentido, sé que estáis acogiendo, en vuestros programas pastorales, el impulso misionero promovido por la V Conferencia General del Episcopado Latinoamericano y del Caribe, celebrada en Aparecida, y especialmente la "Misión continental", con vistas a que cada fiel aspire a la santidad tratando personalmente con el Señor Jesús, amándolo con perseverancia y conformando la propia vida con los criterios evangélicos, de modo que se creen comunidades eclesiales de intensa vida cristiana. Ciertamente, una Iglesia en misión relativiza sus problemas internos y mira con esperanza e ilusión al porvenir. Se trata de relanzar el espíritu misionero, no por temor al futuro, sino porque la Iglesia es una realidad dinámica y el verdadero discípulo de Jesucristo goza transmitiendo gratuitamente a otros su divina Palabra y compartiendo con ellos el amor que brota de su costado abierto en la cruz (cf. Mt 10,8; Jn 13,34-35; 19,33-34; 1 Co 9,16). En efecto, cuando la belleza y la verdad de Cristo conquistan nuestros corazones, experimentamos la alegría de ser sus discípulos y asumimos de modo convencido la misión de proclamar su mensaje redentor. A este respecto, os exhorto a convocar a todas las fuerzas vivas de vuestras Diócesis, para que caminen desde Cristo irradiando siempre la luz de su rostro, en particular a los hermanos que, tal vez por sentirse poco valorados o no suficientemente atendidos en sus necesidades espirituales y materiales, buscan en otras experiencias religiosas respuestas a sus inquietudes.


4. Vosotros mismos, queridos Hermanos en el Episcopado, siguiendo el preclaro ejemplo de Santo Toribio de Mogrovejo y de tantos otros Santos Pastores, estáis llamados igualmente a vivir como audaces discípulos y misioneros del Señor. La asidua visita pastoral a las comunidades eclesiales —también a las más alejadas y humildes—, la oración prolongada, la esmerada preparación de la predicación, vuestra paterna atención a los sacerdotes, a las familias, a los jóvenes, a los catequistas y demás agentes de pastoral, son la mejor forma de sembrar en todos el ardiente deseo de ser mensajeros de la Buena Noticia de la salvación, abriéndoos al mismo tiempo las puertas del corazón de aquellos que os rodean, sobre todo de los enfermos y los más necesitados.


5. La Iglesia en vuestra Nación ha contado desde sus inicios con la benéfica presencia de abnegados miembros de la Vida Consagrada. Es de gran importancia que sigáis acompañando y animando fraternalmente a los religiosos y religiosas presentes en vuestras Iglesias particulares, para que, viviendo con fidelidad los consejos evangélicos según el propio carisma, continúen dando un vigoroso testimonio de amor a Dios, de adhesión inquebrantable al Magisterio de la Iglesia y de colaboración solícita con los planes pastorales diocesanos.


6. Pienso ahora, sobre todo, en los peruanos que carecen de trabajo y de adecuadas prestaciones educativas y sanitarias, o en los que viven en los suburbios de las grandes ciudades y en zonas recónditas. Pienso, asimismo, en aquellos que han caído en manos de la drogadicción o la violencia. No podemos desentendernos de estos hermanos nuestros más débiles y queridos por Dios, teniendo siempre presente que la caridad de Cristo nos apremia (cf. 2 Co 5,14; Rom 12,9; 13,8; 15,1-3).


7. Al concluir este entrañable encuentro, pido al Señor Jesús que os ilumine en vuestro servicio pastoral al Pueblo de Dios. A veces os asaltará el desaliento, pero aquella palabra de Cristo a san Pablo os debe confortar en el ejercicio de vuestra responsabilidad: "Te basta mi gracia. La fuerza se realiza en la debilidad" (2 Co 12,9).


Con esta viva esperanza, os ruego que transmitáis mi afectuoso saludo a los Obispos eméritos, a los sacerdotes, diáconos y seminaristas, a las comunidades religiosas y a los fieles del Perú.

Que María Santísima, Nuestra Señora de la Evangelización, os proteja siempre con su amor de Madre. A la vez que invoco su intercesión, y la de todos los santos y santas venerados especialmente entre vosotros, os imparto de corazón la Bendición Apostólica.


Publicado por verdenaranja @ 23:29  | Habla el Papa
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Mensaje final al termino de la 32 Asamblea Plenaria del CELAM (Consejo Episcopal Latinoamericano) que se ha realizado por primera vez en Nicaragua del 11 al 15 de mayo.

 

CELAM / Mensaje de la XXXII Asamblea Plenaria del CELAM a las Conferencias
Episcopales de América Latina y El Caribe

 

Para que Nuestros Pueblos en Cristo tengan Vida en Abundancia

 

1. Convocados para la Asamblea Intermedia del cuatrienio 2007 – 2011 en Managua, Nicaragua, los Obispos representantes de las 22 Conferencias Episcopales de América Latina y el Caribe, dentro del hermoso y consolador tiempo de la Pascua, hemos orado y reflexionado juntos del 12 al 15 de mayo, y hemos experimentado la comunión y el espíritu fraterno que nos ha hecho recordar el ambiente vivido en la Quinta Conferencia General celebrada hace dos años en Aparecida.

 

2. Qué bueno y gratificante es convivir los hermanos unidos. Esta experiencia que vivimos en nuestro encuentro, la transmitimos con gran esperanza para consolarnos mutuamente ante tantas adversidades y dolores por los que atraviesan nuestros sufridos pueblos de Latinoamérica y El Caribe.

 

3. Hemos considerado y valorado el camino recorrido desde nuestra última Asamblea, constatando y dando gracias a Dios Padre por seguir derramando su Espíritu Santificador en nuestras Iglesias particulares, prolongando el renovado Pentecostés que experimentamos en Aparecida.

 

4. Somos conscientes de las  dificultades y las resistencias que implica la renovación de las estructuras eclesiales para que sean misioneras, y la formación de los agentes de pastoral (presbíteros, consagrados y laicos) para que sean discípulos misioneros. Pero reconocemos que la conversión pastoral está calando y nuestras Iglesias están respondiendo. El llamado firme que hizo Aparecida  para realizar la Misión Continental está fructificando.

 

5. En Aparecida se afirmó con claridad que la Diócesis es el lugar privilegiado para vivir la comunión (DA 164 -169). Al respecto reconocemos y valoramos los esfuerzos que se han hecho en los distintos niveles para promover la comunión. Por ejemplo, entre la Vida Consagrada y las Diócesis, entre los Movimientos Apostólicos y la Pastoral Diocesana. El testimonio de unidad en la Iglesia en los tiempos actuales se convierte en piedra angular para dar un testimonio creíble a la sociedad.

 

6. Hemos constatado que las actividades del CELAM se han orientado con sincronía para impulsar la Misión Continental. Apreciamos el esfuerzo que han hecho los diferentes organismos del CELAM para reorientar los tradicionales quehaceres y poner a nuestras Iglesias en estado de Misión. El CELAM tiene la preocupación de servir a las Conferencias Episcopales con la convicción de que la Misión Continental ofrece la providencial oportunidad de contemplar a Cristo Resucitado, quien ha garantizado la victoria del bien sobre el mal. En Él nuestros pueblos fortalecen la esperanza cristiana y afrontan con alegría y confianza cualquier adversidad.

 

7. Esta percepción exige el mejor de nuestros esfuerzos para fortalecer el camino y articular los diferentes procesos. Compartir las experiencias es una clave para que dentro de la pluralidad se mantenga la unidad.

 

8. También hemos constatado que la intensidad de la Misión Continental se está dando en la vida interna de la Iglesia; en cambio, es todavía incipiente la conciencia y el compromiso de muchos fieles laicos para que también en sus ambientes de trabajo (economía, política, educación y cultura, medios de comunicación social, etc.) se conviertan en discípulos misioneros; y como tales, expliciten la conciencia de ser enviados y realicen en comunión su misión.

 

9. Ellos, como fieles laicos cristianos, tienen la principal responsabilidad de promover la ética como punto de referencia indispensable en una sociedad plural, y en el actual contexto de crisis global podrá así, favorecerse la permanencia de los valores del Evangelio en la cultura latinoamericana y caribeña.

 

10. Al compartir las realidades de nuestros países hemos constatado los desafíos del momento actual: la crisis económica global, el repunte de la pobreza en varios países, cierto desencanto de la democracia que ha llevado a la búsqueda de nuevos modelos políticos mezclados con populismo, la fragilidad de nuestros Estados para garantizar plenamente los derechos humanos, la corriente secularista que silencia valores religiosos y morales, pretendiendo relegar a la Iglesia de su responsabilidad para colaborar en una cultura centrada en la dignidad de la persona humana, garantizando la vida desde la fecundación hasta la muerte natural.

 

11. Hemos recordado con gratitud a Dios el aporte histórico de la Iglesia Católica al haber creado una cultura fundante con los valores del Evangelio, que ha sido el alma de nuestros pueblos y ha edificado un tejido social con identidad, fraterno, solidario y abierto más allá de sus fronteras.

 

12. Por eso nos duele constatar la embestida en varios de nuestros países,  que arguyendo progreso y desarrollo, pretenden llevarnos a la dictadura del relativismo.

 

13. Hoy movidos por la respuesta pastoral al llamado de Aparecida, con renovado espíritu profético y recordando las palabras de Jesucristo: Dichosos los perseguidos por causa de la justicia porque de ellos es el Reino de los Cielos. Dichosos serán Ustedes cuando los persigan, y digan contra Ustedes toda clase de calumnias por causa mía.  Alégrense y regocíjense, porque será grande su recompensa en los cielos, pues así persiguieron a los profetas que vivieron antes que Ustedes (Mt 5,10–12), sentimos un compromiso mayor con nuestros hermanos en el Episcopado que han sido objeto de calumnia, de descrédito, e incluso de violencia, también con tantos otros Presbíteros, Consagrados y Fieles que de manera heroica dan su vida por el Evangelio; a todos ellos, les expresamos nuestra solidaridad y los animamos a continuar con su testimonio para manifestar que Cristo es el Señor de la Historia.

 

14. Nuestros Pueblos están destinados a tener vida y vida en abundancia, para eso dio la vida Jesús, el Pastor de los pastores. Él nos ha llamado, para poner en camino a la Iglesia peregrina y poder  así cumplir el proyecto de Dios Padre propuesto en Cristo.

 

15. Estos son los motivos que nos animan a dirigirnos, con gran confianza, a nuestros hermanos Obispos, que colegialmente se esfuerzan en cada Conferencia Episcopal para responder con fidelidad a Cristo en la hora actual que vivimos.

 

16. Que Santa María de Guadalupe, Patrona de América Latina, nos acompañe como madre, maestra y discípula ejemplar. Ven Señor Jesús, Camino, Verdad y Vida.

 

Managua, 15 de mayo de 2009

 

+ Raymundo Damasceno Assis
Arzobispo de Aparecida, Brasil
Presidente del CELAM
 
+ Baltazar Enrique Porras Cardozo
Arzobispo de Mérida, Venezuela
Primer Vicepresidente del CELAM

+ Andrés Stanovnik, OFMCap
Arzobispo de Corrientes, Argentina
Segundo Vicepresidente del CELAM

+ José Leopoldo González González
Obispo Auxiliar de Guadalajara, México
Secretario General del CELAM

+ Emilio Aranguren Echeverría
Obispo de Holguín, Cuba
Presidente del Comité Económico del CELAM


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Ciudad del Vaticano (Agencia Fides) - El Santo Padre Benedicto XVI ha enviado un Mensaje al Obispo de Macerata, Su Exc. Mons. Claudio Giuliodori, con ocasión del inicio de las celebraciones para conmemorar el IV Centenario de la muerte del misionero jesuita de Macerata, el Padre Matteo Ricci. Publicamos a continuación el texto integral del Mensaje del Papa.

Al Venerado Hermano Claudio Giuliodori
Obispo de Macerata, Tolentino, Recanati, Cingoli y Treia

He recibido con alegría que en esa Diócesis están programadas diversas iniciativas para conmemorar, en el ámbito eclesial y civil, el IV Centenario de la muerte de P. Matteo Ricci de la Compañía de Jesús, que tuvo lugar en Pekín el 11 mayo del 1610. Con ocasión de la apertura de este especial año jubilar, me es grato enviarle a Vd. y a toda la comunidad diocesana mi cordial saludo.
Nacido en Macerata el 6 octubre del 1552, el jesuita Matteo Ricci, dotado de profunda fe y de extraordinario ingenio cultural y científico, dedicó largos años de su existencia a tejer un provechoso diálogo entre el occidente y el oriente, llevando a cabo al mismo tiempo una incisiva acción de enrizamiento del Evangelio en la cultura del gran Pueblo de China. Su ejemplo continua siendo hoy modelo de provechoso encuentro entre la civilización europea y la china.

Me asocio por tanto con gusto a cuantos recuerdan a este generoso hijo de vuestra tierra, obediente ministro de la Iglesia e intrépido e inteligente mensajero del Evangelio de Cristo. Considerando su intensa actividad científica y espiritual, no se puede no quedar favorablemente impresionado por la innovadora y peculiar capacidad que tenía de acercarse, con pleno respeto, a las tradiciones culturales y espirituales chinas en su conjunto. Ha sido efectivamente dicha actitud la que caracterizó su misión dirigida a encontrar la posible armonía entre la noble y milenaria civilización china y la novedad cristiana, que es fermento de liberación y auténtica renovación dentro de toda sociedad, estando el Evangelio, universal mensaje de salvación, destinado a todos los hombres, sea cual sea el contexto cultural y religioso al que pertenezcan. Aquellos que ha hecho además original y, podríamos decir, profético su apostolado, ha sido indudablemente la profunda simpatía que tuvo hacia los chinos, por su historia, por sus culturas y tradiciones religiosas. Basta recordar su Tratado sobre la amistad (De amicitia – Jiaoyoulun) que encontró un gran éxito ya desde la primera edición en Nanchino en 1595. Modelo de diálogo y respeto hacia otras creencias, este vuestro Compatriota hizo de la amistad su estilo de su apostolado durante los 28 años de permanencia en China.

La amistad que él ofrecía era correspondida por las poblaciones locales gracias precisamente al clima de respeto y consideración que él trataba de cultivar, preocupándose siempre por conocer mejor las tradiciones de la China de aquel tiempo. A pesar de las dificultades y las incomprensiones que encontró, el Padre Ricci, quiso mantenerse fiel, hasta la muerte, a este estilo de evangelización, actuando, se podría decir, una metodología científica y una estrategia pastoral basada, por una parte, en el respeto de las sanas costumbres del lugar que los neófitos chinos no tenían que abandonar cuando abrazaban la fe cristiana, y, por otra, en la conciencia de que la Revelación podía valorizarla y completarla todavía más. Y fue precisamente a partir de estas convicciones que él, como ya habían hecho los Padres de la Iglesia en el encuentro del Evangelio con la cultura grecorromana, programó su trabajo de inculturación del Cristianismo en China, buscando un acuerdo constante con los eruditos de aquel País.

Deseo vivamente que las manifestaciones jubilares en su honor - encuentros, publicaciones, muestras, congresos y otros acontecimientos culturales en Italia y en China - brinden la oportunidad de profundizar en el conocimiento de su personalidad y su actividad. Siguiendo su ejemplo, puedan nuestras comunidades, dentro de las cuales conviven personas de diversas culturas y religiones, crecer en el espíritu de acogida y respeto recíproco. El recuerdo de este noble hijo de Macerata sea también motivo para los fieles de esa Comunidad diocesana de consolidar en su escuela ese anhelo misionero que debe animar la vida de todo auténtico discípulo de Cristo.

Venerado Hermano, al formular fervientes votos por un pleno éxito de las celebraciones jubilares previstas a partir del 11 de mayo próximo, aseguro mi recuerdo en la oración y, a la vez que invoco la materna intercesión de Maria, Reina de China, envío de corazón mi Bendición a Usted y a cuántos han sido confiados a sus cuidado pastoral.

Del Vaticano, 6 de mayo de 2009

Benedicto XVI
(Agencia Fides 18/5/2009)


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VATICANO - Mensaje del Santo Padre Benedicto XVI a la Asamblea General de las Obras Misionales Pontificias: "El verdadero misionero es el santo y el mundo espera misioneros santos"


Ciudad del Vaticano (Agencia Fides) - El Santo Padre Benedicto XVI ha enviado al Card. Iván Dias, Prefecto de la Congregación pra la Evangelización de los Pueblos, un Mensaje que ha sido leído al inicio de la Asamblea general de las Obras Misionales Pontificias (ver Fides 12/5/2009) celebrada en Roma del 10 al 16 de mayo. Reproducimos a continuación el texto íntegro del Mensaje.

Al Venerado Hermano
el Sr. Cardenal IVÁN DIAS
Prefecto de la Congregación para la evangelización de los Pueblos

Me congratulo, Sr. Cardenal, de hacer llegar mi cordial saludo a Usted y a los Directores Nacionales de las Obras Misionales Pontificias, reunidos en Roma con ocasión de la anual Asamblea General del Consejo Superior, que en su amplia representatividad quiere manifestar concretamente "el aspecto universal y comunitario de la misión" (cfr Estatuto PP.00.MM, art. 36).

Deseo expresar ante todo mi vivo agradecimiento por el valioso trabajo realizado en apoyo de las Iglesias particulares en su compromiso de anunciar a Cristo a todas las naciones, para que caminen a su luz. Toda la Iglesia, en efecto, es consciente que para poder desarrollar con eficacia dicho servicio misionero, es necesario que los Pastores y los responsables del rebaño de Cristo, junto con todos los que son llamados directamente a la actividad misionera, no dejen nunca de beber en la fuente del agua viva que es Cristo.

El secreto de una verdadera y eficaz evangelización está en el anhelo de santidad. La Iglesia y el mundo tienen una necesidad imperiosa de testigos que resulten creíbles cuanto al amor a Dios y a la santidad vivida. Es la contemplación del rostro de Cristo lo que hace que aparezca la pasión incontenible de proclamarlo y darlo a los otros y hace capaces de reconocerlo presente en el rostro de los pobres y los marginados. Sólo si uno es conducido por el Espíritu es posible experimentar la profundidad del amor de Cristo, del que mana la fecundidad de la misión y el testimonio, que debe llenar la Iglesia y el mundo del buen perfume de Cristo (cfr 2 Cor 2,14-15). Oración, contemplación, imitación de Cristo constituyen el alma de toda actividad apostólica, las únicas que permiten al apóstol - como escribí en el encíclica Deus caritas est - beber “siempre de nuevo de la primera y originaria fuente que es Jesucristo, de cuyo corazón traspasado brota el amor de Dios” (n. 7). Está aquí la metodología perenne de la actividad misionera. Se pide a todos los cristianos que sean testigos creíbles de este amor de Dios para hacer que surja el atractivo del Evangelio, hacer conocer y amar a la Iglesia y contribuir a la dilatación del Reino de Dios. El verdadero misionero es el santo y el mundo espera misioneros santos.

El deber de anunciar Cristo a todos los pueblos representa ciertamente una tarea inmensa, que supera todas las posibilidades humanas. Pero nosotros sabemos que para evangelizar está Cristo y su Espíritu. Nosotros somos sólo sus colaboradores, sabiendo que tan solo podremos ser anunciadores eficaces si sabemos doblar las rodillas oración y tender las manos alzadas hacia el cielo: en una palabra, si sabemos dejarnos invadir por el amor de Dios "recibido en nuestros corazones a través del Espíritu Santo que se nos ha sido dado" ( Rm 5,5).

Gracias a Dios, en todas las Iglesias del mundo está presente y viva esta exigencia de santidad. Por ello, sobre todo las jóvenes Iglesias piden ser ayudadas en la formación de los presbiterios, religiosos, religiosas y seminaristas, con personal cualificado e indispensables contribuciones económicas. Es particularmente valioso, a este respeto, el papel que realizan las Obras Misionales Pontificias, que sustentan pecuniariamente los Colegios Pontificios en la Urbe y trabajan igualmente en la formación de los candidatos al presbiterado y a la vida consagrada en las Iglesias de misión, en la construcción y manutención de las estructuras formativas y en el sostén al personal empleado en la formación.

Deseo que el especial Año Sacerdotal, que yo mismo abriré el próximo 19 junio, contribuya a hacer percibir cada vez más la importancia del papel y la misión del sacerdote en la Iglesia y en la sociedad contemporánea. Estoy seguro, además, de que las Obras Misionales Pontificias continuarán dando su preciosa contribución, para que los presbiterios y las personas de vida consagrada sean cada vez más pastores y misioneros según el corazón de Dios.

Con tales sentimientos y deseos, mientras invoco la celeste intercesión de la Beata Virgen Maria, Estrella de la evangelización, le imparto de corazón, Venerado a Hermano, una especial Bendición Apostólica, que con afecto, extiendo a los Directores Nacionales y a todos los que colaboran en el precioso trabajo de animación, formación y cooperación misionera.

Del Vaticano, el 6 de mayo de 2009

BENEDICTUS PP. XVI
(Agencia Fides 18/5/2009)


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Palabras del obispo de Tenerife Don Bernardo Álvarez Afonso en la Plaza del Adelantado a la llegada de la imagen de Ntra. Sra. de Candelaria a La Laguna en visita desde su santuario en el municipio de Candelaria el día 9 de Mayo de 2009. (Obispado de Tenerife)

 

 

PALABRAS DEL OBISPO EN LA PLAZA DEL ADELANTADO,

A LA LLEGADA DE LA VIRGEN DE CANDELARIA A LA LAGUNA

 

 

 

"Virgen María de Candelaria, bienvenida a La Laguna", capital de nuestra Diócesis que lleva el nombre de esta ciudad episcopal: San Cristóbal de La Laguna.

 

"Salve, salve, virgen morenita,

dulce Madre del  divino amor,

clara estrella de esperanza nuestra,

luz que irradia el eterno sol".

 

"Dios te Salve, Reina y Madre de Misericordia

Vida, dulzura y esperanza nuestra".

 

Señor Alcalde y Corporación municipal, gracias por sus palabras de bienvenida, expresión, sin duda, del sentir de todos los laguneros.

 

LA VIRGEN DE CANDELARIA YA ESTÁ CON NOSOTROS, ha venido a visitarnos.

 

Y aquí, en la plaza principal de La Laguna, nos hemos concentrado todos para dar esta cálida bienvenida y rendir el homenaje de nuestro amor y devoción a la Patrona de Canarias.

 

Con nuestra presencia aquí, ante la imagen de Ntra. Sra. de Candelaria, estamos rememorando, y viviendo en primera persona, lo que hemos escuchado en el Evangelio y que tantas veces hemos contemplado, el segundo de los Misterios del Rosario: "la Visita de la Virgen María a su Prima Isabel".

 

La Virgen María sigue siendo la misma de entonces. La prima Isabel, por así decir, somos todos y cada uno nosotros, que hoy somos visitados por María. Así de sencillo y así de real. Los más de 2000 años que  han pasado desde que ocurrió lo que hemos oído en el evangelio que se acaba de leer, no son obstáculo para que el Misterio de la Visitación de María tenga lugar hoy, y aquí, entre nosotros.

 

ISABEL AL RECIBIR EN SU CASA A MARÍA, SU PRIMA, DIJO:


"QUIEN SOY YO PARA QUE ME VISITE LA MADRE DE MI SEÑOR".

 

Es decir, más allá de lo que veía físicamente con sus ojos —ante sí tenía una simple joven de su familia que venía a su casa—  Isabel, con los ojos de la fe, reconoce a su prima María como "la Madre del Señor" y, entonces, aquel encuentro se convirtió en un acto de amor y devoción a María. Isabel le dice "bendita tú entre todas las mujeres y bendito el fruto de vientre" y la felicita por su fe.

 

Se puede decir que aquel día comenzó "la devoción a la Virgen María". Isabel, con su actitud creyente y con sus palabras, es la primera de todas las personas que luego, de generación en generación, llamarán bendita y dichosa a María, tanto por su fe, como por todo lo que el Señor ha hecho por medio del Ella.

 

Igual que entonces, aquí estamos hoy nosotros, visitados por María y reconociendo en Ella a la Madre del Señor. Por eso, con todo el amor de nuestro corazón y con toda la fuerza de nuestra voz, ante tu imagen de Candelaria, conscientes de que éstas son las palabras con las que la Iglesia, desde hace siglos, te ha saludado a Ti, Madre del Hijo de Dios, nosotros te cantamos:

Dios te salve, salve, María, llena eres de gracia

el Señor, el Señor es contigo

y bendita tú eres, entre todas las mujeres…

 

(canto del Ave María)

 

Que grande es tener fe. Qué hermoso tesoro es tener fe y poder estar hoy, aquí, cantando así, públicamente, con el corazón lleno de regocijo y de amor, a nuestra Madre la Virgen María. Cantamos a nuestra Señora, porque de ella nació el Hijo de Dios, Jesucristo nuestro Señor y Salvador, concebido en su seno por obra y gracia del Espíritu Santo.

 

Que grande es tener fe y poder manifestarla públicamente sin miedo y sin complejos. La fe y las creencias religiosas no son solo para la vida privada, como a veces se piensa y se dice, quizás con la intención de impedir que nos manifestemos públicamente como estamos haciendo ahora.

 

No debemos confundir lo privado con lo personal. La fe es un asunto personal, pero eso no significa que se ha de limitar a la vida privada.

 

Al afirmar que las creencias son algo personal, queremos decir que son una realidad "consciente y libre" que afectan a lo profundo de mi persona, a mi vida de ser humano singular y único y que —por tanto— nadie me las puede arrebatar, prohibir o mandar. La fe es una realidad arraigada en mi personalidad, independientemente del lugar en donde esté o de la profesión que realice.

 

 

Además, como la fe es realidad personal va conmigo siempre y —como toda mi persona— es algo visible y público, que no se puede ocultar, porque si lo hiciera me traicionaría a mí mismo y me estaría avergonzado de ser lo que soy y de creer lo que creo.

 

Si algo caracteriza y da valor a los sentimientos, creencias y convicciones personales,… es que conforman un modo de entender, organizar y vivir la vida, así como la posibilidad de poder comunicar y compartir con otros, eso que uno siente y cree, como felizmente estamos haciendo ahora.

 

       ¿Qué es un sentimiento, una convicción, una creencia si no puedo plasmarla en mis actos externos, expresarla públicamente y ofrecerla como un bien para los demás?

 

       ¿Por qué son un asunto privado las creencias religiosas y no lo son las convicciones políticas, las ideas filosóficas o la sensibilidad artística?

 

       ¿Por qué se ha de negar a los sentimientos y convicciones religiosas la posibilidad de manifestarse públicamente y de hacer su aportación en la construcción de la sociedad, como si se tratara de un virus que hay que erradicar?

 

No lo dudemos, las creencias religiosas, como tantas otras cosas de la vida, si no se expresan, si no se comparten, si no se celebran, o es que no se tienen o terminan perdiéndose.

Las opciones creyentes son personales y cualquier persona tiene derecho a vivirlas en privado y en público, tanto individual como colectivamente.

 

Nuestra presencia y nuestras aclamaciones, junto con quienes hoy han estado acompañando a Ntra. Sra. de Candelaria a lo largo del camino recorrido hasta llegar aquí, constituyen una magnífica afirmación pública de nuestra fe en Jesucristo y en su Madre la Virgen María. A todos, ¡Felicidades por ser creyentes! y por tener la valentía de expresarlo en público.

 

Pidamos a la Virgen que nos ayude para mantenernos firmes en esta fe y sobre todo, para poder manifestarla con nuestras obras en la vida de cada día.

 

Leemos en el Evangelio que, en una ocasión, una mujer gritó diciéndole a Jesús: "Dichoso el vientre que te crió y los pechos que te amamantaron". Igual que nosotros, que emocionados y agradecidos, gritamos ¡Viva la Virgen de Candelaria! Pues bien, Jesús le dijo a aquella buena mujer, y nos dice a nosotros: "Dichosos más bien los que escuchan la Palabra de Dios y la cumplen". Dando así a entender que la grandeza de su Madre proviene, sobre todo, de su obediencia a la voluntad de Dios y que eso es lo más importante.

 

No se puede separar la fe y la vida. Hemos dicho que la fe y las creencias por naturaleza tienden a expresarse hacia fuera pero, también, hay que decir que las manifestaciones de la fe no pueden quedarse en gestos y palabras como los que estamos realizando hoy. Jesús lo dijo y nos lo sigue diciendo con toda claridad: "No todo el que me dice: "Señor, Señor", entrará en el reino de los Cielos; sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos" (Mt 7, 21) y, también nos dice: "Vosotros sois amigos míos, si hacéis cuanto os mando" (Jn 15, 14).

 

"Virgen de Candelaria,

la más bonita, la más morena,

la que tiende su manto,

desde la cumbre hasta la arena".

 

Hermanas y hermanos en el Señor: al amparo de la Virgen de Candelaria, nos sentimos una sola familia pues bajo su gran manto cabemos todos. Como dice la canción, Ella "tiende su manto desde la cumbre hasta la arena" para que nadie quede fuera de su maternal protección. Bajo el manto de María aprendemos a conocer y a creer en Jesucristo.

 

En las Bodas de Caná, gracias a la intervención de María, "creció la fe de los discípulos en Jesús". También nosotros hoy, por la mediación de la Virgen María, por nuestra relación con ella, por contemplar su vida e imitarla, por invocarla y aclamarla, se acrecienta nuestra fe en su hijo Jesucristo nuestro Señor.

 

El hijo que Ella, en esta imagen de Ntra. Sra. de Candelaria, nos muestra en su brazo derecho, es "la luz de las naciones y el Salvador de todos los pueblos". La "candela" que porta en la mano izquierda, nos lo señala y nos lo recuerda, como ya lo anunció el anciano Simeón cuando el niño fue presentado en el Templo a los ocho días de su nacimiento. Virgen María de Candelaria, muéstranos a Jesús para que pueda crecer nuestra fe en El.

 

Como he escrito en un breve artículo publicado en la prensa de hoy: Nosotros hablamos de "Visita de la Virgen" a La Laguna y no, simplemente, del traslado de la imagen. Si, hermanas y hermanos en el Señor, con "la visita de la imagen de Ntra. Sra. de Candelaria" nosotros nos sentimos visitados realmente por la Virgen María.

 

Esto no tiene nada de extraño para quienes tenemos fe, porque creemos —junto con toda la Iglesia— que María "cumplido el curso de su vida terrena, fue llevada en cuerpo y alma a la gloria del cielo, en donde ella participa ya en la gloria de la resurrección de su Hijo" (Catecismo, 974) y, "una vez recibida en los cielos, no dejó su oficio salvador, sino que continúa alcanzándonos por su múltiple intercesión los dones de la eterna salvación". Ella tras haber sido llevada al cielo, no deja de visitar la tierra y de estar con nosotros.

 

Por eso, gracias a la fe, cuando ustedes y yo decimos: "Virgen María de Candelaria, bienvenida a La Laguna", estamos dando la bienvenida y estamos acogiendo en nuestro corazón a Aquella a quien la imagen representa: a María, la llena de Gracia, la Madre del Señor y nuestra Madre.

 

 

Cuando en 1997, hace ahora doce años, la Virgen de Candelaria vino a La Laguna para celebrar los Cinco Siglos del nacimiento de esta Ciudad y de la llegada del Evangelio a la comarca de Aguere, el entonces Obispo de la Diócesis, D. Felipe Fernández García, que hoy está con nosotros recibiendo a la Virgen como un devoto más, al final de su discurso de bienvenida dijo, en aquella ocasión, estas palabras que me complace repetir hoy aquí:

 

"Dejémonos todos visitar por la Virgen a través de la venerable Imagen. Que se deje visitar la ciudad entera. Que se sientan visitados los barrios no menos que el casco histórico. Que se sientan especialmente visitados los pobres, los enfermos, los más necesitados. Que nos sepamos visitados cada uno de nosotros en nuestra particular circunstancia, en nuestras necesidades materiales y espirituales, personales, familiares y sociales. Que cada uno nos dejemos curar de cualquier llaga que podamos sentir en el corazón"

 

(Felipe Fernández García, 1997).

 

Querido D. Felipe gracias por estar aquí con nosotros a pesar de sus problemas de salud. Querido Padre Jesús Mendoza gracias por estar al tanto de todo a pesar de su estado de salud. A los dos les encomendamos a la Virgen de Candelaria y le suplicamos que obtenga para Vds. y, para cuantos pasan por dificultades, salud, fortaleza y consuelo. «Ea, pues, Señora, abogada nuestra, vuelve a nosotros esos tus ojos misericordiosos y muéstranos a Jesús, el fruto bendito de tu vientre". Si Madre, muéstranos a tu Hijo escuchando el llanto y la tristeza, remediando y curando las diferentes penas, miserias y dolores.

 

Querido D. Felipe, si hoy estamos aquí recibiendo a la Virgen de Candelaria es gracias a su feliz iniciativa. Sin duda una moción interior del Espíritu, en su ministerio episcopal al servicio de nuestra Diócesis, le impulsó a establecer que, periódicamente, cada siete años y alternativamente, Ntra. Sra. de Candelaria visitara Santa Cruz de Tenerife y San Cristóbal de La Laguna. Esta de hoy es la primera visita que la Virgen hace a La Laguna en cumplimiento de aquella sabía decisión suya. En nombre de todos, gracias D. Felipe, que la Virgen de Candelaria le ampare y que Dios le bendiga y le premie tanto bien como hizo y sigue haciendo a nuestra Diócesis.

 

FINAL:

 

Hermanas y hermanos: Sabemos y creemos que hoy y siempre la Virgen María está con nosotros. Sabemos y creemos que  "La Virgen María desde su asunción a los cielos, acompaña con amor materno a la Iglesia peregrina, y protege nuestros pasos hacia la patria celeste, hasta la venida gloriosa del Señor".

 

Acojamos, por tanto, con fe, amor y devoción a Ntra. Sra. de Candelaria para que, por la contemplación de la imagen, nos sintamos visitados por la Virgen María que, como hace siempre, viene a socorrer a los débiles, a curar a los enfermos, a invitar a todos a la conversión, a darnos la esperanza de que, al final de nuestra vida, podremos reunirnos con ella en el cielo.

 

Que el encuentro de esta noche con la Virgen María se prolongue durante los pròximos quince días; que nos mantengamos en relación constante con ella, hablándole y escuchándola, dándole gracias y suplicándole.

 

Hemos sido dados por Cristo, como hijos, a la Virgen María. Ella nos ha aceptado y ha asumido la responsabilidad de ser nuestra madre. Por eso podemos acudir a Ella con filial confianza en la certeza de que está siempre dispuesta a acogernos con afecto de madre y a socorrernos en nuestras necesidades.

 

Estamos seguros de que no nos abandona, más aún, sabemos por experiencia que, a poco que ponemos nuestro corazón en Ella, como estamos haciendo hoy, la sentimos cerca y nos llenamos de alegría y de confianza en el futuro. Con Ella nuestro corazón se llena de esperanza. Su presencia nos comunica entusiasmo y ganas de vivir. Ella despierta en nuestros corazones sentimientos de paz y deseos de hacer el bien a todo el mundo. Sí, bienvenida a La Laguna Virgen María de Candelaria, porque te lo mereces y porque sabemos que nos traes toda clase de bienes.

 

AMEN.

 

† Bernardo Álvarez Afonso

Obispo Nivariense


Lectio divina para el domingo de la Ascensión del Señor – B, ofrecida por la Delegación de Liturgia de la Diócesis de Tenerife.

 

24 de Mayo de 2009

Domingo de la  Ascensión del Señor  – Ciclo B

 

 

Lectura del Evangelio según San Marcos: (16, 15-20)

 

En aquel tiempo, se apareció Jesús a los Once, y les dijo: “Id al mundo entero y proclamad el Evangelio a toda al creación. El que crea y se bautice se salvará; el que se resista a creer será condenado. A los que crean, les acompañarán estos signos: echarán demonios en mi nombre, hablarán lenguas nuevas, cogerán serpientes en sus manos, y si beben un veneno mortal no les hará daño. Impondrán las manos a los enfermos y quedarán sanos”.

Después de hablarles, el Señor Jesús, ascendió al cielo y se sentó a la derecha de Dios. Ellos fueron y proclamaron el Evangelio por todas partes, y el Señor actuaba con ellos y confirmaba la Palabra con los signos que los acompañaban.

 

Palabra de Dios.

 

Lectio: ¿Qué dice el texto bíblico en su contexto?

         La presente lectura pertenece al resumen de las apariciones de Jesús con el que concluye el texto canónico de Marcos. Dicho pasaje forma parte del "final canónico de Marcos"(Cfr. Mc 16, 9-20), posiblemente añadido posteriormente al relato original, el cual está formado por un conjunto de noticias extraídas de los relatos pascuales de los otros evangelios.

         Es un texto que cierra algo más que una obra literaria: cierra el tiempo de Jesús y abre el tiempo del Señor Jesús. Una misma persona en condiciones diferentes. La condición humana y la condición divina. De esta última habla el autor por medio de un título (Señor) y de dos imágenes (subir al cielo, sentarse a la derecha de Dios). Las imágenes son vehículos expositivos, modos de expresión, símbolos. Al servicio de lo único que el autor quiere decir: Jesús es Dios. "Subir al cielo" es símbolo espacial; "sentarse a la derecha de" es símbolo de igualdad.

         “Id al mundo entero y proclamad el Evangelio a toda al creación” (Mc 16, 15) Con la resurrección y ascensión de Jesús el Evangelio no ha llegado al final; al contrario, ahora se amplía el horizonte: "a todo el mundo", "a todos los hombres", "a toda la creación" (Cfr. Mc 13, 10; 14,9). Por todas partes tienen los discípulos que anunciar la Buena Noticia.

         “Echarán demonios en mi nombre, hablarán lenguas nuevas, cogerán serpientes en sus manos, y si beben un veneno mortal no les hará daño” (Mc 16, 17-18) El poder de hacer milagros es una promesa hecha a la comunidad y no a cada uno de los creyentes. Son unas señales que no causan la fe, sino que la siguen, y son unas señales que nos pueden sorprender. Tal vez son el lenguaje de un tiempo determinado o la expresión de un modo de ser cultural. Hay que entenderlas como manifestaciones del poder y soberanía de Jesús y de la fe. El libro de los Hechos nos habla abundantemente de la existencia de este don en la primitiva comunidad de Jesús; pero lo que importa no es tanto echar demonios y hablar lenguas extrañas cuanto exorcizar con la palabra y con los hechos la mentira y la opresión que padecen los hombres. Evangelizar es un servicio de liberación, es redimir a los cautivos y desatar los lazos que detienen la ascensión del hombre. Y en esto sí que podemos y debemos ayudar todos los creyentes.

         “Después de hablarles, el Señor Jesús...” (Cfr. Mc 16, 19) Aparece aquí la fórmula "Señor Jesús", que constituye el núcleo más originario del símbolo de la fe cristiana. En esta fórmula se confiesa que Jesús, el hijo de María, que padeció bajo Poncio Pilato, es el Señor resucitado. Se trata de una expresión muy frecuente en los Hechos y en toda la literatura paulina, pero que sólo aparece aquí en los textos evangélicos. Ese Jesús es, pues, Dios, igual al Padre, pero también de un modo diferente, porque todo lo recibe del que todo lo tiene. Por eso, también está escrito que su nombre es el Hijo (Cfr. Heb 1,4). Y cuando los creyentes nos dirigimos al Padre en nombre de Jesús, esto es mucho más que ampararnos en sus méritos (Cfr. Heb 5,9) o valernos de su poderosa intercesión (Cfr. Heb 7,25): en el nombre de Jesús nos presentamos como hijos, sabiendo que Dios nos abraza en el mismo amor paterno que tiene a su muy amado (Cfr. Ef 1,6).

         “Jesús, ascendió al cielo y se sentó a la derecha de Dios” (Mc 16, 19) La ascensión en sí misma no es descrita; únicamente se afirma la "acogida" de Jesús en el cielo, interpretada teológicamente en relación al salmo 110: entronización del mesías-rey, que entra en su señorío. La ascensión significó primeramente lo mismo que "muerte-resurrección-glorificación". Con este hecho lo que se quiere subrayar es una verdad importante y real: Jesús es Dios. A diferencia de lo que pasaba en el tiempo de Jesús, en el tiempo del Señor Jesús el espacio no es sólo Israel, ni los destinatarios de la Buena Noticia son sólo los judíos. Ahora el espacio es el mundo y los destinatarios somos todos.

         “Ellos fueron y proclamaron el Evangelio por todas partes, y el Señor actuaba con ellos” (Mc 16, 20) Terminada la misión de Jesús en el mundo, ha de comenzar la misión de sus discípulos. Estos han de predicar y hacer lo mismo que su Maestro.

         “El Señor (...) confirmaba la Palabra con los signos que los acompañaban” (Mc 16, 20) Si Jesús comenzó su misión en Galilea llevando a cabo su predicación acompañada de signos, sus discípulos comenzarán también predicando el Evangelio de Jesús y haciendo las mismas obras que el Maestro.

 

Meditatio: ¿Qué me dice Dios a mí a través de la lectura?

         Todo el N.T. se interesa más por el significado teológico de la ascensión del Señor que por su historicidad. Los textos más antiguos relacionan la ascensión con la muerte y resurrección del Señor; en cambio, los más recientes (entre los que hay que contar el presente) la relacionan con su entronización "a la diestra del Padre". En cualquier caso, la ascensión del Señor significa la culminación de la obra de Jesús y el triunfo sobre el pecado y la muerte. Jesús, libre de toda necesidad, vive para siempre y es la garantía y la fuerza de nuestra liberación.

         Un punto llamativo en el pasaje de hoy es la afirmación de Jesús acerca de las “señales” que acompañarán a los que crean. Expulsarán los demonios, es decir, el mal del mundo. Hablará en lenguas nuevas, surgirá un nuevo lenguaje con nuevos valores que fomentará la fraternidad y comunicación del hombre. El creyente será capaz de expulsar de su vida el miedo a las cosas más repugnantes y malignas. No habrá venenos capaces de dañarle, porque a los que aman a Dios todo les sirve de bien. La Buena Noticia será especialmente alivio para los pobres y enfermos. Jesús sube al cielo, pero a sus discípulos les encarga que miren al mundo y al futuro.

         Ascensión y Misión son dos mitades de una verdad. Quedarse en una mitad sola, es una verdad a medias, ahí encontramos dos tentaciones: La de quedarse "mirando al cielo" (Cfr. Hch 1, 11), vivir exclusivamente pendiente de la otra vida. Un reino de los cielos desconectado de las luchas y de las miserias de este lado de acá. Un cristianismo desencarnado, espiritualista, refugio y huida...  La de mirar tanto a la tierra, que acabemos perdiendo el punto de referencia que marca Cristo con su victoria. Un reino de Dios de tejas abajo, sin dimensión alguna trascendente.

 

Oratio: ¿Qué me hace decirle a Dios esta lectura?


        

tu grey en este valle hondo, oscuro,

en soledad y llanto;

y tú, rompiendo el puro

aire, te vas al inmortal seguro?

 

         Los antes bienhadados
y los ahora tristes y afligidos,
a tus pechos criados,
de ti desposeídos,
¿a dónde volverán ya sus sentidos?

         ¿Qué mirarán los ojos
que vieron de tu rostro la hermosura
que no les sea enojos?
Quién gustó tu dulzura.
¿Qué no tendrá por llanto y amargura?

         Y a este mar turbado
¿quién le pondrá ya freno? ¿Quién concierto
al fiero viento, airado,
estando tú encubierto?
¿Qué norte guiará la nave al puerto?

         Ay, nube envidiosa
aún de este breve gozo, ¿qué te quejas?
¿Dónde vas presurosa?
¡Cuán rica tú te alejas!
¡Cuán pobres y cuán ciegos, ay, nos dejas!

Amén.

 

         (Oda XVIII de Fray Luis de León "A la Ascensión"; Usado como himno introductorio al Oficio de Lectura de la Fiesta de la Ascensión)

 

Contemplatio: Pistas para el encuentro con Dios y el compromiso.

         Id al mundo entero y proclamad el Evangelio a toda al creación.

         El que crea y se bautice se salvará; el que se resista a creer será condenado.

         El Señor confirmaba la Palabra con los signos que los acompañaban.

¿Y dejas, Pastor santo,

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Lunes, 18 de mayo de 2009

Artículo que ha escrito monseñor Felipe Arizmendi Esquivel, obispo de San Cristóbal de las Casas, con el título "Amor preferente a los aborígenes".


VER

Invitado por el episcopado argentino, estoy en Buenos Aires, para compartir con los obispos temas y experiencias de pastoral aborigen, como le llaman en este país a la que otros calificamos como pastoral indígena, o pastoral de los pueblos originarios.

Argentina tiene una población de 35 millones de habitantes, de los cuales un millón y medio es aborigen. Es un país con fuerte presencia migratoria europea, aunque un estudio de la Universidad de Buenos Aires dijo que la mitad de los argentinos tiene sangre indígena. En su seno existen y subsisten los pueblos aborígenes Toba, Pilagá, Nivaclé, Wichí, Kolla, Ava Guarani, Mbya Guarani, Chané, Diaguita Cacano, Mapuche, Huarpe, Mocoví, Tonocoté, Tapiete, Diaguita Calchaquí, Quilmes, Vilelas, Tehuelches, Rankulches, Onas, Yámanas.

¿Cuál es la actitud de la Iglesia ante estos pueblos?


JUZGAR


Desde el 28 de enero de 1979, en Puebla, el Papa Juan Pablo II, en su Discurso Inaugural de la III Conferencia General del Episcopado Latinoamericano y de El Caribe, dijo:   "Quienes están familiarizados con la historia de la Iglesia, saben que en todos los tiempos ha habido admirables figuras de obispos profundamente empeñados en la valiente defensa de la dignidad humana de aquellos que el Señor les había confiado. Lo han hecho siempre bajo el imperativo de su misión episcopal, porque para ellos la dignidad humana es un valor evangélico que no puede ser despreciado sin grande ofensa al Creador.

 

Si la Iglesia se hace presente en la defensa o en la promoción de la dignidad del hombre, lo hace en la línea de su misión, que aun siendo de carácter religioso y no social o político, no puede menos de considerar al hombre en la integridad de su ser.  No es, pues, por oportunismo ni por afán de novedad que la Iglesia, "experta en humanidad", es defensora de los derechos humanos. Es por un auténtico compromiso evangélico, el cual, como sucedió con Cristo, es sobre todo compromiso con los más necesitados. Cristo no permaneció indiferente frente a este vasto y exigente imperativo de la moral social. Tampoco podría hacerlo la Iglesia".

Al día siguiente, expresó a los indígenas en Oaxaca: "Mi presencia entre vosotros quiere ser un signo vivo y fehaciente de esta preocupación universal de la Iglesia. El Papa y la Iglesia están con vosotros y os aman: aman vuestras  personas, vuestra cultura, vuestras tradiciones; admiran vuestro maravilloso pasado, os alientan en el presente y esperan tanto para en adelante.  El Papa quiere ser vuestra voz, la voz de quien no puede hablar o de quien es silenciado, para ser conciencia de las conciencias, invitación a la acción, para recuperar el tiempo perdido, que es frecuentemente tiempo de sufrimientos prolongados y de esperanzas no satisfechas".

Y en un discurso histórico a los indígenas de Canadá, el 15 de septiembre de 1984, dijo: "No sólo el cristianismo es importante para los pueblos indígenas, sino que Cristo mismo es indígena en los miembros de su Cuerpo". ¿Cómo podría la Iglesia no vibrar con esta identificación del Cristo sufriente en los pobres, particularmente en los aborígenes?


ACTUAR


En Aparecida, dijimos: "Como discípulos y misioneros al servicio de la vida, acompañamos a los pueblos indígenas y originarios en el fortalecimiento de sus identidades y organizaciones propias, la defensa del territorio, una educación intercultural bilingüe y la defensa de sus derechos. Nos comprometemos también a crear conciencia en la sociedad acerca de la realidad indígena y sus valores, a través de los medios de comunicación social y otros espacios de opinión. A partir de los principios del Evangelio apoyamos la denuncia de actitudes contrarias a la vida plena en nuestros pueblos originarios, y nos comprometemos a proseguir la obra de evangelización de los indígenas, así como a procurar los aprendizajes educativos y laborales con las transformaciones culturales que ello implica" (530).

A nadie debería extrañar que nos esforcemos por que en la sociedad y en la Iglesia se dé a los aborígenes el lugar que les corresponde. Ojalá no todo quede en palabras.


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Nota de la Secretaría General de la Conferencia Episcopal Española (CEE) ante las elecciones europeas que se celebrarán el 7 de Junio de 2009.

 

Ante las elecciones europeas

 

Madrid 14 de mayo de 2009

 

 

 

Por encargo del Comité Ejecutivo, la Secretaría General de la Conferencia Episcopal Española (CEE) hace pública la siguiente Nota:

 

El domingo 7 de junio tendrán lugar, en España, las elecciones al Parlamento Europeo. Con el fin de responder a quienes demandan alguna orientación de los Obispos ante esta convocatoria, difundimos, en versión española, la Declaración de la Comisión de los Episcopados de la Comunidad Europea (COMECE), publicada el pasado 20 de marzo bajo el título: “Construir una mejor casa europea”.

 

La lectura de esta Declaración será, sin duda, una buena ayuda para actuar responsablemente en el ejercicio del derecho al voto y en el cumplimiento de la obligación de acudir a las urnas.

 

Construir una mejor casa europea


Declaración de los obispos de la COMECE ante las elecciones para
El Parlamento europeo de 4-7 de junio de 2009

 

Las elecciones europeas: Una oportunidad para construir una Europa mejor

 

Después de 64 años de desarrollo pacífico, y a los 20 años de la caída del Telón de acero, que puso término a la división del continente, el proceso de integración europea merece ser apreciado, a pesar de algunas lagunas. Por este motivo, los Obispos de la COMECE apoyamos y promovemos la Unión Europea como proyecto  de esperanza para todos los ciudadanos.

Incluso en este tiempo de incertidumbres debidas a la crisis financiera y económica, la Unión Europea ha demostrado que es una casa segura que se esfuerza por preservar la estabilidad y la solidaridad entre sus miembros. Hoy, en 2009, la Unión Europea tiene la capacidad  y los medios para responder a los retos más urgentes y apremiantes de nuestro tiempo.

Participando en la elección del Parlamento Europeo, todos los ciudadanos tienen la posibilidad de contribuir  al desarrollo y a la mejora de la Unión Europea. 

       

La participación en las elecciones: un derecho y una responsabilidad

 

La Iglesia católica ha apoyado desde el principio el proyecto de integración europea y continúa apoyándolo hoy. Todo cristiano tiene, no solamente el derecho, sino también la responsabilidad de comprometerse activamente en este proyecto ejerciendo su derecho de voto.

La participación de los cristianos es esencial para redescubrir  el “alma de Europa” que es vital  para responder a las necesidades fundamentales  de la persona humana y para el servicio del bien común.

El Parlamento Europeo, a través de sus poderes y sus competencias (que serán todavía reforzadas cuando concluya el proceso de ratificación del Tratado de Lisboa), debe contribuir a responder a estas aspiraciones y objetivos.

 

Lo que esperan los cristianos del Parlamento Europeo    

 

Los principios fundamentales de toda sociedad son la dignidad humana, la promoción del bien común. Por este motivo, estos principios deben encontrarse en el corazón mismo de todas las políticas del a Unión Europea.

Teniendo en cuenta el importante papel desempeñado por el Parlamento Europeo, esperamos de sus miembros que participen y contribuyan activamente en lo siguiente: 

 

Respetar la vida humana de la concepción a la muerte natural, como parte integrante de las legislaciones, programas y políticas de la Unión Europea en su conjunto.

 

Apoyar a la familia fundada sobre el matrimonio, -entendido como la unión entre un hombre y una mujer- como unidad básica de la sociedad.

 

Promover los derechos sociales de los trabajadores procurándoles condiciones de trabajo respetuosas de su salud, de su seguridad y de su dignidad.

 

Promover una gobernabilidad económica fundada en valores éticos dirigida a un desarrollo humano duradero, en el seno de la Unión Europea y a nivel mundial.

 

Promover la justicia en las relaciones de la Unión Europea con los países en vías de desarrollo mediante una asistencia financiera y unas relaciones innovadoras.

 

Demostrar la solidaridad mediante la elaboración de políticas de ayuda para con los más débiles y más necesitados en nuestra sociedad (en particular, los discapacitados, los que demandan asilo, los inmigrantes).

 

Proteger la Creación mediante la lucha contra el cambio climático y animando a tener un estilo de vida basado en la moderación.

 

Promover la paz en el mundo  mediante una política exterior de la Unión Europea coordenada y coherente.

 

Iluminados y guiados por la enseñanza de Cristo, los cristianos están dispuestos y deseosos de contribuir a la satisfacción de estas aspiraciones, en el espíritu de la declaración de Su Santidad el Papa Juan Pablo II: “La inspiración cristiana puede transformar la integración política, cultural y económica en una convivencia en la cual todos los europeos  se sientan en su propia casa”   (Ecclesia in Europa, 121).

 

Bruselas, 20 de marzo 2009 

 

+Adrianus van Luyn SBD, Presidente, Obispo de Rótterdam (Holanda)
+Reinhard Marx, Vice-Presidente, Arzobispo de Munich y Freising (Alemania)
+Gianni ambrosio, Obispo de Piacenza-Bobbio (Italia)
+Virgil Bercea, Obispo de Oradea Mare/Gran Varadito (Rumanía)
+Ferenc Cserhàti, Obispo auxiliar de Esztergom-Budapest (Hungría)
+Jozef De Kesel, obispo auxiliar de Bruselas (Bélgica)
+Nikólaos Fóscolos, Arzobispo de Atenas (Grecia)
+Fernand Franck, Arzobispo de Luxemburgo (Luxemburgo)
+Adolfo González Montes, Obispo de Almería (España)
+Mario Grech, Obispo de Gozo (Malta)
+Antón Justs, Obispo de Jeglava (Letonia)
+Egon Kapellari, obispo de Graz-Seckau (Austria)
+William Kenney, obispo auxiliar de Birmingham (Inglaterra y Gales)
+Czeslaw Kozon, obispo de Copenhague (Escandinavia)
+Christian Kratz, obispo auxiliar de Estrasburgo (Francia)
+Vaclav Maly, obispo auxiliar de Praga (República Checa)
+Peter a. Moran, obispo de Abeerdeen (Escocia)
+Rimantas Norvila, obispo de Vilkaviskis (Lituania)
+Christo Proykov, Exarca Apostólico de Sofía (Bulgaria)
+Frantisek Rabek, obispo de las Fuerzas Armadas (Eslovaquia)
+José Amandio Tomás, obispo coadjutor de vila Real (Portugal)
+Noel Treanor, Obispo de Down and Connor (Irlanda)

(CEE)


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Sugerencias para la homilía de la 43ª Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales 2009, publicadas en el subsidio litúrgico por la Conferencia Episcopal Española, que se celebrará el 24 de Mayo, solemnidad de la Ascensión del Señor.

 

“Nuevas tecnologías, nuevas relaciones.

Promover una cultura de respeto, de diálogo, de amistad”

 


Celebramos este domingo la solemnidad de la Ascensión del Señor. Cristo Jesús, el Hijo de Dios Resucitado, retorna a la casa del Padre para prepararnos una morada. Su camino es signo y anuncio de la esperanza de la Iglesia. El que recorrió los caminos de Palestina haciendo el bien, curando a los enfermos y a los oprimidos por el mal, porque Dios estaba con Él; el que ascendió la senda del Calvario, cargado con el peso de todos nuestros males; el que envió a las mujeres a rehacer sus pasos para anunciar a los discípulos que el sepulcro estaba vacío, ahora emprende el camino definitivo de retorno al Padre. Con su Ascensión al cielo, Jesucristo culmina y lleva a plenitud su misión en la tierra.

 

Con Él, nosotros sabemos desde entonces que nuestro caminar cotidiano tiene una meta; que nuestros pasos no son un vagar sin rumbo por las sendas de la vida. El sendero está trazado porque es Dios mismo, en su Hijo encarnado, muerto y resucitado, glorificado en el Padre, quien lo ha recorrido por nosotros. En nuestro itinerario personal podemos seguramente oír otras voces que nos llaman, que nos proponen sugerentes alternativas, que nos prometen añorados paraísos. “No hay que dejarse engañar –nos dice hoy Benedicto XVI en su mensaje para esta jornada de las comunicaciones sociales– por quienes tan solo van en busca de consumidores en un mercado de posibilidades indiferenciadas, donde la elección misma se presenta como el bien, la novedad se confunde con la belleza y la experiencia subjetiva suplanta a la verdad”.

 

Pero ahora, nosotros sabemos que la Palabra del Hijo es la única Voz que da sentido y plenitud; podemos confiar en que sus promesas se han cumplido y nos abren un camino de futuro: es posible esperar de verdad y sin temor a sentirnos defraudados una humanidad nueva y una comunidad renovada de hijos y hermanos, donde se haga realidad el mandamiento nuevo del amor.

Por la Ascensión del Señor sabemos también que esa esperanza será colmada en el cielo. El Espíritu de la verdad y de la vida se hará don que nos vivificará, que hará nuevas todas las cosas. Él nos dará, en palabras del Apóstol, el Espíritu “de sabiduría y revelación” que colmará de gozo nuestros corazones, porque comprenderemos cuál es “la esperanza a la que nos llama” y “la herencia” que nos espera. Jesús asciende al cielo para enviarnos el don del Espíritu, germen y semilla de una comunidad de santos –una comunión de amor- llamados a construir el mundo desde el testimonio de su amor. También a nosotros este domingo, la voz del cielo nos envía: “Id al mundo entero y proclamad el Evangelio a toda la creación”.

Y hoy, cuando en esta solemnidad la Iglesia nos invita también a reflexionar sobre las comunicaciones sociales, recordamos también que estas han de ser siempre medios para el anuncio de la Buena Noticia y para el servicio a esta comunión. Tienen su modelo en Cristo, el “Perfecto Comunicador”, la Palabra definitiva y la Imagen que nos desvela el rostro amoroso del Padre.

La comunicación –nos ha dicho también Benedicto XVI– “responde al deseo fundamental de las personas de entrar en relación unas con otras. Este anhelo de comunicación y amistad tiene su raíz en nuestra propia naturaleza humana y no puede comprenderse adecuadamente solo como una respuesta a las innovaciones tecnológicas.

 

A la luz del mensaje bíblico, ha de entenderse como reflejo de nuestra participación en el amor comunicativo y unificador de Dios, que quiere hacer de toda la humanidad una sola familia”.

“Son en el fondo –añade– manifestaciones modernas de la tendencia fundamental y constante del ser humano a ir más allá de sí mismo para entrar en relación con los demás.

En realidad, cuando nos abrimos a los demás, realizamos una de nuestras más profundas aspiraciones y nos hacemos más plenamente humanos. En efecto, amar es aquello para lo que hemos sido concebidos por el Creador”.

Como creyentes y usuarios de los medios de comunicación, hemos de estar atentos a que estos cumplan su misión, desde el respeto a la verdad y a la justicia y al bien de los hombres y de los pueblos: “Sería un grave daño para el futuro de la humanidad –advierte el Papa- si los nuevos instrumentos de comunicación, que permiten compartir saber e información de modo más veloz y eficaz, no fueran accesibles a quienes ya están social y económicamente marginados, o si contribuyeran tan solo a acrecentar la distancia que separa a los pobres de las nuevas redes que se desarrollan al servicio de la información y la socialización humana”.


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Subsidio litúrgico para la celebración de la XLIII Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales  el 24 de mayo 2009, Solemnidad de la Ascensión del Señor, recibido con los materiales publicados por la Conferencia Episcopal Española.

 

 

 

“Nuevas tecnologías, nuevas relaciones.

Promover una cultura de respeto, de diálogo, de amistad”

 

Solemnidad de la Ascensión del Señor

24 de mayo 2009

 

 

Monición de entrada

 

En la solemnidad de la Ascensión del Señor, la Iglesia contempla a Cristo Jesús, el Hijo de Dios Resucitado, que retorna a la casa del Padre para prepararnos una morada.

El Señor cumple sus promesas y en la celebración de la Eucaristía hacemos presente y anticipamos ese cumplimiento.

En esta solemnidad la Iglesia toma conciencia también de la importancia pastoral de las comunicaciones sociales en una jornada especial establecida para este fin por el Concilio Vaticano II, que este año se propone reflexionar sobre las “nuevas tecnologías” en cuanto medios capaces de ayudar –si son bien utilizados– a construir “nuevas relaciones”, desde la promoción de “una cultura de respeto, de diálogo, de amistad”.

 

Lecturas:

 

Primera: Hechos de los Apóstoles 1, 1-11

Segunda: Efesios 1, 17-23; o bien: Efesios 4, 1-13

Evangelio: Mateo 28, 16-20

 

Sugerencias para la homilía

 

Celebramos este domingo la solemnidad de la Ascensión del Señor. Cristo Jesús, el Hijo de Dios Resucitado, retorna a la casa del Padre para prepararnos una morada. Su camino es signo y anuncio de la esperanza de la Iglesia. El que recorrió los caminos de Palestina haciendo el bien, curando a los enfermos y a los oprimidos por el mal, porque Dios estaba con Él; el que ascendió la senda del Calvario, cargado con el peso de todos nuestros males; el que envió a las mujeres a rehacer sus pasos para anunciar a los discípulos que el sepulcro estaba vacío, ahora emprende el camino definitivo de retorno al Padre. Con su Ascensión al cielo, Jesucristo culmina y lleva a plenitud su misión en la tierra.

 

Con Él, nosotros sabemos desde entonces que nuestro caminar cotidiano tiene una meta; que nuestros pasos no son un vagar sin rumbo por las sendas de la vida. El sendero está trazado porque es Dios mismo, en su Hijo encarnado, muerto y resucitado, glorificado en el Padre, quien lo ha recorrido por nosotros. En nuestro itinerario personal podemos seguramente oír otras voces que nos llaman, que nos proponen sugerentes alternativas, que nos prometen añorados paraísos. “No hay que dejarse engañar –nos dice hoy Benedicto XVI en su mensaje para esta jornada de las comunicaciones sociales– por quienes tan solo van en busca de consumidores en un mercado de posibilidades indiferenciadas, donde la elección misma se presenta como el bien, la novedad se confunde con la belleza y la experiencia subjetiva suplanta a la verdad”.

 

Pero ahora, nosotros sabemos que la Palabra del Hijo es la única Voz que da sentido y plenitud; podemos confiar en que sus promesas se han cumplido y nos abren un camino de futuro: es posible esperar de verdad y sin temor a sentirnos defraudados una humanidad nueva y una comunidad renovada de hijos y hermanos, donde se haga realidad el mandamiento nuevo del amor.

Por la Ascensión del Señor sabemos también que esa esperanza será colmada en el cielo. El Espíritu de la verdad y de la vida se hará don que nos vivificará, que hará nuevas todas las cosas. Él nos dará, en palabras del Apóstol, el Espíritu “de sabiduría y revelación” que colmará de gozo nuestros corazones, porque comprenderemos cuál es “la esperanza a la que nos llama” y “la herencia” que nos espera. Jesús asciende al cielo para enviarnos el don del Espíritu, germen y semilla de una comunidad de santos –una comunión de amor- llamados a construir el mundo desde el testimonio de su amor. También a nosotros este domingo, la voz del cielo nos envía: “Id al mundo entero y proclamad el Evangelio a toda la creación”.


Y hoy, cuando en esta solemnidad la Iglesia nos invita también a reflexionar sobre las comunicaciones sociales, recordamos también que estas han de ser siempre medios para el anuncio de la Buena Noticia y para el servicio a esta comunión. Tienen su modelo en Cristo, el “Perfecto Comunicador”, la Palabra definitiva y la Imagen que nos desvela el rostro amoroso del Padre.

La comunicación –nos ha dicho también Benedicto XVI– “responde al deseo fundamental de las personas de entrar en relación unas con otras. Este anhelo de comunicación y amistad tiene su raíz en nuestra propia naturaleza humana y no puede comprenderse adecuadamente solo como una respuesta a las innovaciones tecnológicas.

 

A la luz del mensaje bíblico, ha de entenderse como reflejo de nuestra participación en el amor comunicativo y unificador de Dios, que quiere hacer de toda la humanidad una sola familia”.

“Son en el fondo –añade– manifestaciones modernas de la tendencia fundamental y constante del ser humano a ir más allá de sí mismo para entrar en relación con los demás.

En realidad, cuando nos abrimos a los demás, realizamos una de nuestras más profundas aspiraciones y nos hacemos más plenamente humanos. En efecto, amar es aquello para lo que hemos sido concebidos por el Creador”.

Como creyentes y usuarios de los medios de comunicación, hemos de estar atentos a que estos cumplan su misión, desde el respeto a la verdad y a la justicia y al bien de los hombres y de los pueblos: “Sería un grave daño para el futuro de la humanidad –advierte el Papa- si los nuevos instrumentos de comunicación, que permiten compartir saber e información de modo más veloz y eficaz, no fueran accesibles a quienes ya están social y económicamente marginados, o si contribuyeran tan solo a acrecentar la distancia que separa a los pobres de las nuevas redes que se desarrollan al servicio de la información y la socialización humana”.

 

Oración universal

 

Oremos, a Dios, nuestro Padre, por la Iglesia y por todos los hombres, para que, fieles a las Palabras del Señor, estemos siempre dispuestos a anunciar la Buena Noticia de la salvación a todos los hombres.

 

1. Por la Iglesia, por el Papa, los obispos, sacerdotes, religiosos y religiosas, y por todo el pueblo santo de Dios, para que, en todo momento y lugar, seamos signos eficaces de promoción de una cultura de respeto y de amistad entre los hombres y los pueblos.

 

2. Por los gobernantes de las naciones, para que promulguen siempre leyes que permitan favorecer la comprensión y la solidaridad humana, así como el respeto al derecho y libertad de la información.

 

3. Por las comunidades cristianas, para que seamos capaces de superar las diferencias que nos separan y, desde el testimonio cotidiano, sepamos ser reflejo de nuestra participación en el amor comunicativo y unificador de Dios, que quiere hacer de toda la humanidad una sola familia.

 

4. Por los investigadores y los responsables de la industria de la telecomunicaciones, especialmente por quienes tienen responsabilidades en el desarrollo de la tecnología, para que pongan sus trabajos y recursos al servicio de todos los seres humanos y de todas las comunidades, sobre todo de los más pobres, necesitados y vulnerables.

 

5. Por las familias cristianas, y especialmente por los más jóvenes, sujetos a la permanente influencia de los medios de comunicación social, para que sean capaces de dar el testimonio de su fe y se sientan comprometidos a sembrar en la cultura de este nuevo ambiente comunicativo los valores sobre los que se apoya nuestra vida cristiana.

 

6. Por los profesionales de la comunicación social, para que estén siempre dispuestos a acoger la llamada divina en su trabajo cotidiano, grabada en nuestra naturaleza de seres creados a imagen y semejanza de Dios, y promuevan programas que respeten siempre la dignidad y el valor de la persona humana.

 

Acoge, Padre Santo, las oraciones que te presentamos en este día en que nos llamas a ser testigos y comunicadores de tu amor que nos redime y salva. Por Jesucristo Nuestro Señor. Amén.

 

Monición final

 

Al finalizar nuestra celebración recordamos las palabras del Señor a sus discípulos en su Ascensión a los cielos. Como ellos, nos sentimos llamados a salir al mundo para anunciar su gozosa noticia. El anuncio es ya cumplimiento, por eso, siendo testigos del Resucitado, somos instrumentos de amor y de comunión. Anunciémoslo así a todos en cada momento de nuestra vida y nuevos caminos de la comunicación humana.

 


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Mensaje de la Comisión Episcopal de Medios de Comunicación Social de la Conferencia Episcopal Española ante la 43ª Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales 2009, que se celebrará el 24 de Mayo.

 

Medios de comunicación para la solidaridad

Mensaje de la Comisión Episcopal de Medios de Comunicación Social

24 de mayo de 2009


El Santo Padre Benedicto XVI ha querido dedicar la 43ª Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales que se celebra el 24 de mayo de 2009, festividad de la Ascensión del Señor, a reflexionar sobre “Nuevas Tecnologías, nuevas relaciones. Por una cultura de respeto, diálogo y amistad”. Con este lema elegido, el Santo Padre sitúa en primer plano cuestiones importantes desde el punto de vista ético y moral que se refieren al modelo de comunicación que propician las nuevas tecnologías, destacando por un lado sus innegables valores positivos para las relaciones humanas y el desarrollo personal, social y cultural; y, por otro, advirtiendo sobre los peligros y daños que conlleva el uso inadecuado de estas mismas tecnologías que tanto han transformado la vida de la sociedad actual y con las que con tanta naturalidad conviven los jóvenes.


1. Adecuado uso de las nuevas tecnologías


Es a ellos precisamente a quienes dirige especialmente su mensaje el Santo Padre pues los jóvenes, a los que llama “generación digital”, son los que más usan estos nuevos medios tanto para sus relaciones personales y de amistad, como para la comprensión del mundo que les rodea y la manifestación libre de las propias ideas e intereses, estableciendo auténticas redes sociales por las que transitan asiduamente dedicando gran parte de su tiempo y ocio, hasta el punto de haberse producido en ellos una nueva pertenencia y ciudadanía en el mundo digital.

El Papa señala que estas nuevas tecnologías encierran grandes posibilidades de desarrollo y son un gran cauce abierto a la maravillosa capacidad humana de relacionarse con los demás, “reflejo de nuestra participación en el amor comunicativo y unificador de Dios, que quiere hacer de toda la humanidad un sola familia”, pero a la vez nos advierte, refiriéndose al uso de Internet, que “sería una pena que nuestro deseo de establecer y desarrollar las amistades `on line´ fuera en deterioro de nuestra disponibilidad para la familia, los vecinos y quienes encontramos en nuestra realidad cotidiana, en el lugar de trabajo, en la escuela o en el tiempo libre”.

No podemos, por tanto, renunciar a la auténtica relación que propicia la verdadera amistad y el encuentro con los otros por un sustitutivo “virtual” que anulara o supliera la comunicación y las relaciones humanas personales y directas, sino más bien, hemos de empeñarnos en una verdadera misión evangelizadora en este nuevo mundo digital a fin de lograr en él una cultura del respeto, el diálogo y la amistad, que el Cristianismo refuerza y trasciende por el misterio redentor de Cristo, que nos ha mostrado la mayor prueba de amor entregando su vida por nosotros (cf. Jn 15,13) y nos ha encomendado la tarea de imitar su amor en la entrega generosa a los demás (cf. Jn 15,17).

Los cristianos, con la aportación de la sabiduría moral del Evangelio y la ayuda de la doctrina de la Iglesia, hemos de preservar siempre la dignidad de la persona humana y el bien común ante los cambios axiológicos o de valores que inevitablemente comporta la actual revolución tecnológica.


2. Responsabilidad de los padres


A estos cambios, sobre todo en lo que afecta a los más jóvenes, han de estar atentos los padres y educadores con una adecuada formación moral que acompañe el uso de las nuevas tecnologías, en especial Internet, y los medios de comunicación en general, a fin de que éstos sean beneficiosos para la persona y la sociedad y propicien la búsqueda de la verdad, el bien y la belleza, sin dejarse engañar “por quienes tan sólo van en busca de consumidores en un mercado de posibilidades indiferenciadas, donde la elección misma se presenta como el bien, la novedad se confunde con la belleza y la experiencia subjetiva suplanta a la verdad” (Benedicto XVI).

Los padres han de estar vigilantes y propiciar un adecuado clima de familia y amistad en el hogar, para que estos auténticos fraudes de las relaciones humanas a los que hemos hecho referencia no afecten a los jóvenes, de manera especial a los más indefensos psíquicamente como son los adolescentes, provocando en ellos, en no pocas ocasiones, traumas afectivos y emocionales que condicionarán dolorosamente su futuro. El ciberespacio no puede ser un terreno franco exento de la debida responsabilidad ética y moral ni del cuidado y vigilancia de los padres y educadores, así como de la acción protectora de las Autoridades, obligadas por nuestra Constitución (Cf. Art. 20, 4) a defender a los menores de los contenidos perniciosos e inadecuados.


3. Mejor aprovechamiento eclesial de Internet


Por lo que se refiere al provechoso uso de las nuevas tecnologías en Internet, también la Iglesia, tanto en el ámbito de la Conferencia Episcopal, como en las diócesis y demás niveles comunitarios, está llamada a sacar partido de sus enormes potencialidades para la misión evangelizadora y su propia acción comunicativa, como ha reconocido recientemente el Santo Padre (Cf. Carta de Benedicto XVI a los Obispos. 10.3.2009), a fin de interactuar eficazmente en la Red, dando adecuada y pronta respuesta a las demandas de correcta información y enseñanza. Por otro lado, en todo esto no hemos de olvidar nunca que la predicación del Evangelio siempre lleva consigo la contradicción que provoca la Cruz (Cf. 1Cor 1, 17-18), también en la Sociedad de la Información.

Siguiendo las indicaciones que el Santo Padre da a los jóvenes en su mensaje de esta Jornada, “para exhortarlos a llevar al mundo digital el testimonio de su fe”, y evangelizar así a sus compañeros en “el continente digital”, pensamos que en este sentido se le presenta a la Iglesia en España una gran oportunidad de cara a la preparación de la Jornada Mundial de la Juventud del 2011 que tendrá lugar en Madrid y en la que están gozosamente implicadas las diócesis españolas.


4. Potenciar en la crisis el sentido social de los medios


La mirada al futuro y al mundo digital no nos exime, sobre todo en los tiempos de crisis económica que padecemos, y que afecta especialmente a los grupos sociales más pobres y desfavorecidos, de reclamar el aporte que los medios de comunicación social pueden y deben hacer a favor de una sociedad más justa y solidaria para salir de esta dramática situación económica, convirtiéndose con su gran influencia en la sociedad en lugar de encuentro y promoción de una cultura de la solidaridad siempre necesaria, pero más en estos momentos.

Para este noble objetivo los medios de comunicación han de promover iniciativas de ayuda a los más afectados por la crisis, y denunciar la corrupción y el enriquecimiento fraudulento, fomentando en la sociedad actitudes de superación, laboriosidad, sobriedad y generosidad con los más pobres, así como la difusión de opiniones y proyectos tendentes al aprovechamiento de los recursos, a la buena gestión, a la generación de empleo digno y al mantenimiento de los logros y coberturas sociales propias de un Estado democrático consolidado.

Todo ello contribuirá, sin duda, a reconciliar a los medios de comunicación con su genuino papel social de servicio al bien común y a la ciudadanía que los justifica y legitima, pues en esta noble tarea se han empeñado siempre los medios de comunicación cuando las circunstancias dramáticas y difíciles de la sociedad lo han requerido.

Así lo reconocía con gratitud el inolvidable Siervo de Dios Juan Pablo II cuando afirmaba que “cada día, los medios de comunicación social embargan nuestros ojos y nuestro corazón, haciéndonos comprender las llamadas angustiosas y urgentes de millones de hermanos nuestros menos afortunados, perjudicados por algún desastre, natural o de origen humano; son hermanos que están hambrientos, heridos en su cuerpo o en su espíritu, enfermos, desposeídos, refugiados, marginados, desprovistos de toda ayuda; ellos levantan los brazos hacia nosotros, cristianos, que queremos vivir el Evangelio y el grande y único mandamiento del Amor.” (Mensaje para la Cuaresma de 1986). Dios bendiga todos los esfuerzos que los medios, y quienes en ellos trabajan, realizan a favor de la solidaridad entre las personas y los pueblos.

El sentido de justicia y de solidaridad nos obliga, sin menoscabo de la debida atención a todos los desempleados, a dirigir nuestra mirada en esta Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales a los más de 5.000 periodistas, sobre todo jóvenes, en paro en estos momentos en España, según datos de las asociaciones profesionales, para los que pedimos una pronta y adecuada solución a su situación. Por esta intención rezamos especialmente en este día, así como por los comunicadores que en diversas partes del mundo han muerto o sufren persecución y limitación de su libertad en el ejercicio de su profesión periodística.

5. Más presencia de Dios en los medios


Por último, queremos seguir animando a los comunicadores cristianos a continuar empeñados en el logro de un mayor espacio para los medios en la Iglesia y un mayor espacio para Dios en los medios comunicación, en un tiempo secularizado como el nuestro, en el que, como certeramente ha señalado el Papa, “la prioridad que está por encima de todas es hacer presente a Dios en este mundo y abrir a los hombres el acceso a Dios… porque en amplias zonas de la tierra la fe está en peligro de apagarse como una llama que no encuentra ya su alimento” (Carta de Benedicto XVI a los Obispos. 10.3.2009).

Contribuir a esta misión evangelizadora es algo apasionante y esperanzador, ya que, como concluye el citado mensaje papal para esta Jornada, hay motivos para ello, pues “el corazón humano anhela un mundo en el que reine el amor, donde los bienes sean compartidos, donde se edifique la unidad, donde la libertad encuentre su propio sentido en la verdad y donde la identidad de cada uno se logre en una comunión respetuosa. La fe puede dar respuesta a estas aspiraciones: ¡sed sus mensajeros! El Papa está junto a vosotros con su oración y con su bendición”.


Y con él también nosotros.


Joan Piris, Obispo de Lleida y Presidente
Antonio Montero, Arzobispo emérito de Mérida-Badajoz
Joan-Enric Vives, Obispo de Urgell
Raúl Berzosa, Obispo-Administrador Diocesano de Oviedo
Sebastià Taltavull, Obispo auxiliar de Barcelona

(CEE)


Publicado por verdenaranja @ 11:29  | Habla el Papa
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Mensaje de los obispos de la Comisión de Pastoral de la Conferencia Episcopal Española con motivo de día de la Pascua del Enfermo a celebrar el 17 de Mayo de 2009.

 

Creer, celebrar y vivir la Eucaristía

Mensaje de los Obispos
de la Comisión Episcopal de Pastoral

17 de mayo de 2009

 


1.- La Campaña del Enfermo 2009 nos sitúa ante la Eucaristía en el mundo de la salud y la enfermedad. Es una invitación a entrar en el corazón del misterio del Sacramento por excelencia en el que creemos, vivimos y celebramos. Así  lo refleja el lema de la Campaña.

Siguiendo el Plan Pastoral de la CEE y la abundante documentación y exhortación del Magisterio de la Iglesia, la Pastoral de la Salud, contempla este año la Eucaristía, misterio de presencia, a través del que se realiza de modo supremo la promesa de Jesús de estar con nosotros hasta el final del mundo"[01]. Reconocer la presencia del Señor y encontrarnos con Él produce en nosotros salud que se expresa en alabanza y acción de gracias ya que, a pesar de nuestras flaquezas y la fragilidad de nuestras vidas, Él está con nosotros como fuente de la vida, de la salvación y del consuelo.


2. Contemplar y creer en la Eucaristía es poner nuestra mirada en Jesús, y descubrir en ella el verdadero sacramento de sanación y salvación, esperanza para toda la humanidad y, especialmente, para quienes viven y luchan por la vida con el peso de la enfermedad, o de cualquier otra forma de sufrimiento.

La Eucaristía, «fuente y cumbre de toda la vida cristiana»[02] y, por tanto, su centro dinámico y propulsor[03], se convierte en el momento en que toda la vida de la Iglesia se recoge en torno al Cristo pascual, recibe el don de su amor generoso y se siente lanzada a los caminos del mundo para ser signo de su presencia de buen samaritano, para hacer que los hermanos experimenten la intensidad y la fuerza con que Dios los ama, con la calidad misma de su amor.


3. El sacramento eucarístico es la expresión más privilegiada de la fe y, a la vez, la fuente más viva que la alimenta y fortalece. Por una parte, el sacramento exige la fe y, por otra, da la fe como fruto de la celebración. La Eucaristía es un acto de fe de la Iglesia que se expresa con palabras y con signos. Pero la Eucaristía es algo más que expresión de lo que vive cada uno, es expresión de la fe de toda la Iglesia. Por tanto, la Eucaristía es ante todo, expresión de lo que Dios obra por medio de este sacramento en la comunidad de los creyentes: una transformación de solidaridad en la común unión, la comunión.


Nuestro Papa Benedicto XVI recuerda en la exhortación “Sacramentum Caritatis” la importancia de la Eucaristía. En efecto, después de la consagración proclamamos: “Este   es el Misterio de la fe”, y es que «la Eucaristía es “misterio de la fe” por excelencia. La fe de la Iglesia es esencialmente fe eucarística y se alimenta de modo particular en la mesa de la Eucaristía… La fe que suscita el anuncio de la Palabra de Dios se alimenta y crece en el encuentro sacramental con el Señor resucitado… Cuanto más viva es la fe eucarística en el Pueblo de Dios, más profunda es su participación en la vida eclesial a través de la adhesión consciente a la misión que Cristo ha confiado a sus discípulos»[04].


4. Siempre hemos sentido los hombres la necesidad de celebrar, de realizar actividades compartidas para expresar algún aspecto vital importante. En cada celebración, es posible manifestar y expresar los sentidos más profundos de la vida, los sentimientos escondidos, la aspiración eterna, la felicidad buscada. Celebrar es vivir y participar en el misterio.

Celebrar es proclamar y sentir a Dios presente en nuestras vidas, es realizar la fraternidad como expresión sublime del amor con que Dios nos ama. Por eso la celebración es una fiesta, una experiencia gozosa, una plenificación de nuestras dimensiones íntimas y profundas que sólo el Señor puede colmar.


5. A
lo que creemos y celebramos, tenemos que darle vida, pues «el misterio ‘creído’ y ‘celebrado’ contiene en sí un dinamismo que hace de él principio de vida nueva en nosotros y forma de existencia cristiana»[05]. En este misterio de fe que se celebra como signo de comunión, la Iglesia es enviada al mundo para dar testimonio del misterio que celebra. «No podemos guardar para nosotros el amor que celebramos en el Sacramento. Este exige por su naturaleza que sea comunicado a todos. Lo que el mundo necesita es el amor de Dios, encontrar a Cristo y creer en El. Por eso la Eucaristía no es sólo fuente y culmen de la vida de la Iglesia; lo es también de su misión: Una Iglesia auténticamente eucarística es una Iglesia misionera»[06].


6. La Eucaristía va transformando nuestra vida y la va encaminando a su plenitud, impregnando todos los aspectos de la realidad. Como memoria agradecida, vivimos a Jesús presente en nuestras vidas, a Jesús que viene de nuevo a nosotros, que nos regala su palabra y nos cura, que nos recuerda cómo se identificó en su pasión con nosotros, humanidad doliente y enferma.

La experiencia de la presencia real de Jesús en la Eucaristía es inseparable de la experiencia del enfermo, necesitado y paciente. Jesús llega a nosotros interpelando nuestra comunión con él, traducida en solidaridad y cuidado.


7. Cuando se nos dice al recibir la comunión: “El cuerpo de Cristo”, respondemos con un “amén” verdadero sólo si, a la vista de los enfermos y de los hambrientos, de los explotados y de los oprimidos, recordamos que Cristo se nos hace presente en ellos, que nos sitúan ante la pregunta decisiva de si queremos ser realmente “cuerpo de Cristo”, en comunión.

La celebración del memorial eucarístico pretende ayudarnos además, a pronunciar un “amén” más rotundo cuando la necesidad de los otros llama a las puertas de nuestro amor, pretende ayudarnos a la entrega sin limites a los que necesitan de nosotros y pone a prueba la calidad de nuestra fe y de nuestra memoria.


8. La comunidad cristiana encuentra en la Eucaristía una llamada a la solidaridad para con sus propios enfermos y con cuantos sufren en su radio de acción. Así, llevar la comunión a los enfermos y a