jueves, 17 de septiembre de 2009

La agitada historia del Niño Rey (AICA)

     La imagen del Niño Jesús de Praga de la iglesia de Santa María de la Victoria del barrio de Malá Strana en Praga recibe anualmente un millón de peregrinos procedentes de todo el mundo. Muchos vienen de América o Filipinas, donde la veneración de la infancia de Jesús está especialmente viva. El Jesusito de Praga tuvo, en el transcurso de los siglos, un destino accidentado: se dice que Santa Teresa de Ávila se lo regaló a una noble española quien, a su vez, se lo dio a su hija como regalo de bodas cuando ésta se casó en Praga.

     La imagen es venerada desde 1628 en la iglesia de los Padres Carmelitas. En la Guerra de los Treinta Años fue profanada por soldados protestantes de Sajonia, que le quebraron las manos y la dejaron tirada sobre un montón de escombros detrás del altar. Los Carmelitas fueron expulsados del monasterio. Algunos años más tarde, el Padre Cirilo a Matre Dei, un Carmelita de Luxemburgo que veneraba profundamente al Niño Jesús de Praga, volvió a encontrar la imagen. Dice la leyenda que el Niño Jesús le pidió encarecidamente que le devolviera las manos, prometiéndole: “¡Cuanto más me honren, tanto más los bendeciré!”.

     La veneración del Niño Jesús de Praga volvió a florecer y se extendió por todo el mundo. Así, por ejemplo, existen varios santuarios del Niño Jesús de Praga en la India, uno italiano en Arenzano, cerca de Génova, y muchos más en casi todos los continentes. En el transcurso de los siglos, millones de creyentes de todo el mundo buscaron y encontraron consuelo y ayuda a través del Niño Rey.

     A principios del siglo XIX, los Carmelitas tuvieron que abandonar, una vez más, su monasterio, a raíz del proceso de secularización impulsado por el emperador José II, y no pudieron regresar al barrio praguense de Malá Strana hasta 1993, tras el derrumbamiento del comunismo en Europa Central y del Este. En la actualidad, cinco Padres Carmelitas se encargan del santuario: dos checos, dos indios y un italiano.

     También fueron grandes adoradoras del Niño Jesús de Praga Santa Teresa de Lisieux y Santa Teresa Benedicta de la Cruz. El famoso poeta francés Paul Claudel le dedicó un famoso poema al milagroso Niño Jesús. Recientemente, el Arzobispo de Praga, cardenal Miroslav Vlk, declaró a la iglesia que alberga al Niño Jesús de Praga segundo santuario de la República Checa después de la catedral de San Vito.+


Publicado por Desconocido @ 23:24  | Patrimonio Religioso
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