S?bado, 27 de febrero de 2010

Lectio divina para el lunes de la segunda semana de Cuaresma 2010, ofrecida por la Delegación Diocesana de Liturgia de la diócesis de Tenerife.


Lectio lunes 2º

 

LECTURA:       “Lucas 6, 36‑38”

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Sed compasivos como vuestro Padre es compasivo; no juzguéis, y no seréis juzgados; no condenéis, y no seréis condenados; perdonad, y seréis perdonados; dad, y se os dará: os verterán una medida generosa, colmada, remecida, rebosante. La medida que uséis, la usarán con vosotros.»

MEDITACIÓN:           “La medida”

            En teoría parece claro pero, a la hora de la verdad, no lo es tanto. No sé por qué cuenta de tres nos es bastante difícil eso de entender que todos estamos al mismo nivel y que lo que yo hago bien o mal es tan bueno o tan malo como lo que hace otro. Pero siempre encontramos motivos para disculpar o justificar o valorar nuestras actitudes. Muy fácilmente nos justificamos a nosotros y muy fácilmente condenamos a los otros.

            Por eso me parece importante tu palabra, Señor. Primero, porque me pone ante realidades con las que me encuentro muy a menudo, porque me fluyen casi con naturalidad. Me es fácil juzgar, me es fácil, muy fácil, condenar. Me es bastante costoso perdonar y soy bastante tacaño a la hora de dar, a veces tremendamente avaro, si lo que se trata es de darme.

            Tu palabra me podía sonar a advertencia, pero, sobre todo, sé que por tu parte quiere resonar a estímulo; pero, sienta como lo sienta, me está poniendo ante una realidad y sus consecuencias naturales. No puedo pretender tratos de favor si los míos son de una tremenda pobreza humana. Y aunque en el plano de las relaciones humanas, en muchas circunstancias las respuestas no tienen nada de lógica y de natural, sé que desde ti, sí, y eso es lo que más me importa. Y sé que tú no te dejas ganar en bondad y en generosidad. Por eso sé que mis gestos de bien, de perdón, de donación encontrarán en ti una respuesta desbordante. Y sí, ya sé que no tengo que esperar al futuro, porque esa respuesta me la ofreces y la recibo ya aquí. Lo he experimentado en muchos momentos de mi vida. Por eso quiero seguir respondiendo y actuando como tú. 

ORACIÓN:            “Más humano”

            Señor, sabes que no quiero hacer las cosas por la promesa de ninguna recompensa, pero me estimula saber que mis gestos de bien no caen en el vacío. Porque sé que desde ti, aunque no los acoja nadie más tú los conviertes en bendición.

            Gracias, Señor, porque tu palabra me abre hacia lo mejor de mi corazón y me invita a construir humanidad. Parece ilógico que eso deba suponer una lucha dentro de mí, pero es lo que percibo. Por eso me acojo a ti, para sentir tu fuerza y no rendirme a las dificultades. Quiero hacerme cada día más humano, como tú.     

CONTEMPLACIÓN:      “Seguir aprendiendo”

Te has desbordado
en gestos de amor,
no te has reservado nada;
y cuando me miras,
sólo encuentras
respuestas pobres.

Y ante la medida inmensa
de tu amor sin límites,
no sé cómo medir el mío,
perdido en los zigzags
de mis disculpas torpes.

Pero, te miro, Señor,
y quiero seguir aprendiendo.


Publicado por verdenaranja @ 22:40  | Liturgia
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