Jueves, 25 de marzo de 2010

Rato de oaración para la tarde del Domingo de Ramos de 2010, ofrecido desde el Área de Pastoral Social de la Diócesis de Tenerife.


ORACIÓN EN LA TARDE DEL DOMINGO DE RAMOS

28 de marzo de 2010 

INTRODUCCIÓN GENERAL 

Nos hemos reunido esta tarde, para dedicar un rato a prepararnos comunitariamente a celebrar el Misterio Pascual, para prepararnos a vivir intensamente la Muerte y Resurrección del Señor. Nos pondremos en su presencia y reflexionaremos, oraremos y contemplaremos el dolor y el sufrimiento humano  y la RESPUESTA que Jesús da a  estas experiencias, desde su Pasión y su Cruz.

En primer lugar, vamos a intentar hacer silencio dentro de nosotros, acallando los ruidos que día a día nos impiden escucharle a Él, su Mensaje y el proyecto personal que tienen para cada uno de nosotros.

Él vive nuestros propios sufrimientos y sentimientos de soledad, de abandono, de limitación, de dolor, de…

CANTAMOS: la antífona y recitamos todo el Salmo 129

                Desde lo hondo a ti grito, Señor; Señor, escucha mi voz;
                estén tus oídos atentos a la voz de mi súplica.

Si llevas cuenta de los delitos, Señor, ¿quién podrá resistir?
Pero de ti procede el perdón, y así infundes respeto.

Mi alma espera en el Señor, espera en su palabra;
mi alma aguarda al Señor, más que el centinela a la aurora.

Aguarde Israel al Señor, como el centinela la aurora;
porque del Señor viene la misericordia,
la redención copiosa; y él redimirá a Israel de todos sus delitos.

Lector 1          

El Señor no está al margen sino que asume totalmente en la Cruz el sufrimiento y las muertes de todos los hombres y mujeres del mundo que experimentan en su propia carne, en su propia vida, la pobreza, la enfermedad, la soledad, el rechazo, la violencia, la muerte, las consecuencias de sus limitaciones personales y las consecuencias  de una sociedad organizada injustamente.

CANTAMOS la antífona: “Desde lo hondo a ti grito, Señor…”

Lector 2 

Él, desde la Cruz y con la luz de su Resurrección, ilumina los caminos torcidos de todos los pueblos de la tierra, que quieren quitarle de en medio, hacerle ausente, ignorarle, porque su Vida y su Mensaje ponen en cuestión, una organización mundial que hace que unos pueblos dominen sobre otros, que la economía de las naciones del  Norte creen pobreza, hambre, Sida, explotación de recursos de los países del Sur,

CANTAMOS: Pueblo mío. ¿Qué te he hecho, en qué te ofendido?, Respóndeme.

Monitor:

En este primer momento, después de escuchar un texto del Evangelio de Mateo, imaginaremos los sentimientos de Jesús al experimentar la cercanía de su Pasión y Muerte. 

LECTOR: Lectura del Evangelio según San Mateo  (Mt 26, 17-19).   

El primer día de la fiesta de los panes sin levadura, se acercaron los discípulos a Jesús y le preguntaron: - ¿Dónde quieres que te preparemos la cena de Pascua? Él contestó: - Vayan a la ciudad, a casa de Fulano, y díganle: “El Maestro dice: Se acerca el momento y quiero celebrar la cena de pascua en tu casa con mis discípulos”.    Ellos hicieron lo que Jesús les había mandado y prepararon la cena de Pascua.  

Monitor: Mientras los discípulos hacían su encargo, Jesús pensaba y oraba:

Jesús:

- He ido de pueblo en pueblo, curando enfermedades, diciendo mi Buena Noticia de salvación...
Inútil trabajo. En las gentes y en las calles parece que todo sigue igual.
El Reino, que ha llenado mi vida plenamente, día a día, no ha sido entendido ni acogido por los hombres y mujeres.
¡He deseado tanto que las gentes comenzasen a vivir y a caminar sobre la tierra
con la misericordia en las entrañas, la paz en las manos y la justicia en el corazón!

Pero aún sigo creyendo que el Reino será posible para los hombres y mujeres de todos los tiempos, aunque sé que me espera la cruz, y con ella la muerte más vergonzosa.

Tú, Padre Dios, lo harás posible, aunque sea a través de mi muerte, a través de la cruz.

Y yo, Padre, una vez más te digo sí, acepto tu voluntad, aunque me cueste tanto llevarla adelante.

Una vez, al principio de mi misión, y en atención a mi madre María,
quise alegrar el corazón del hombre convirtiendo el agua en vino.
Pero parece que nadie entendió aquel signo.

Nadie recordó la profecía del banquete de bodas, a pesar de que leen todos los días la Escritura.
He vivido minuto a minuto, procurando que esta tierra sea el lugar
donde Dios -que es Padre- y el hombre se encuentren y se quieran.

Algunas pocas veces ese encuentro se ha producido y ha brotado con fuerza la vida.
Pero la mayoría de las veces las personas no acuden a su cita.

Sé que voy a morir dentro de poco. Los que mandan y deciden en esta tierra están ya muy nerviosos y quieren acabar pronto con esto.  

Quizá ya lo han previsto todo. Pero antes de que ocurra nada, yo quiero partir y entregar el pan para que las personas tengan vida, para que puedan sentarse en la mesa de mi Reino;  

Quiero ofrecerles la copa del vino nuevo para que sepan que mi entrega por ellos siempre ha sido auténtica y que voy a llegar hasta el extremo.

Hoy mismo quiero hacer un cielo nuevo y una tierra nueva, donde no haya dolor, o al menos que el dolor quede transformado en esperanza.

Qué distinto sería todo si las personas descubrieran en su pequeñez, su grandeza y en su libertad su fuerza creadora... Entonces, también ellos vivirían transformados y serían capaces de soñar estas cosas.

Quiero hacer nuevas todas las cosas. Quiero que mi padre Dios diga al hombre definitivamente:
“tú eres mi hijo”, y el hombre se alegre; quiero que el hombre diga a Dios todos los días:
“Tú eres mi Padre”, y Dios se emocione.
Voy a hacerme yo mismo Pan y Vino.

No puedo más, ni alcanzo como humano a llegar a todas partes.
Quiero, sin embargo, que mi entrega, mi muerte, sea por todos
y que mi salvación abrace a cada uno de los hombres y mujeres y a la creación toda.

Monitor:

¿Qué sentimientos producen en mí estas palabras que pudieran ser expresiones y  sentimientos de Jesús en la Oración del Huerto?   

¿Que llamadas hacen a ni forma de comportamiento?

                                            (Silencio meditativo) 

Monitor: Ahora vamos a escuchar cuatro respuestas de Jesús ante el sufrimiento el dolor y la muerte 

PRIMERA RESPUESTA: LA COMPASIÓN  

Lector 3: 

En la cruz Dios  vence el mal  que es el dolor y el pecado,  pero no aplastándolo, sino asumiéndolo. Él asume todo dolor y carga con todo pecado. Cristo se acerca a todo el que padece, com-padeciéndolo, haciendo suyo el dolor de toda persona que padece. Esa es ya una primera respuesta al porqué del dolor. Ya el que sufre nunca estará sólo, siempre habrá alguien que lo comprenda desde dentro, no sólo desde fuera. No tiene que decírtelo ninguna persona. Tú lo sabes como nadie. Dios te quiere como nadie.  ¿Qué sería de ti sin su misericordia? Esto es lo mejor que tienes.

(Momentos de silencio)

SALMO 77 - Rezado a dos coros 

En la experiencia que me duele y deprime clamo a ti, Señor,
Única luz que puede rasgar el velo de mis profundas tristezas:
Nada me proporciona paz y alegría en este mundo;
Ni mi ser ni mi hacer, llenan las horas vacías de mi existencia en fuga. 

Soy como una embarcación juguete de las olas, que carece de puerto al que orientar su rumbo.
Soy pozo ciego para los demás, incapaz de dar y recibir ternura.
Me acuerdo de que Tú todo lo hiciste bueno. 

Señor, grité tu nombre, pedí tu auxilio, en el momento mismo en que me hundía.
Sabía que no podías dejarme sólo, por eso acudía ti en los momentos dolor,
en tu cruz asumes todas  nuestras cruces. 

SEGUNDA RESPUESTA:    Jesús asume el dolor humano 

Lector 4

Al asumir Dios el sufrimiento humano, éste queda contagiado de su gracia, queda redimido. Esta es la segunda respuesta al porqué del dolor humano. Ya no será inútil, enteramente negativo. Ya el dolor produce vida, es sacramento.

Sabemos por experiencia que el sufrimiento puede madurarnos, pero cuesta aceptar que puede ser salvación y darnos vida sin fin.

.......  (Momentos de silencio) 

CANTO: El Señor es mi fuerza, mi roca y salvación..... 

EXPRESIONES ESPONTANEAS DE ACCIÓN DE GRACIAS por la respuesta de Jesús, asumiendo el dolor y el  sufrimiento humano.

                                            (Expresiones espontáneas) 

TERCERA RESPUESTA: La victoria final no será el dolor y la muerte  

Lector 1. 

La tercera respuesta es que el sufrimiento no es el final, que lo último no será el horror, el vacío, la nada, sino la admiración, la riqueza y la plenitud y esto nos cuesta aún más aceptarlo. Pero sabemos que la victoria final no será de la muerte, sino de la vida. La muerte, convertida en “paso” hacia la vida. Porque Dios Padre Resucitó a su Hijo, lo último será el amor. La presencia de Dios en el dolor humano no es sólo fruto de la solidaridad de Dios sino que es salvadora. Su  presencia engendra mayor esperanza.

......... silencio 

Canto: ¡Oh Dios!, ¿por qué me has abandonado?

Al verme, se burlan de mí hacen visajes, menean la cabeza: «Acudió al Señor, que lo ponga a salvo; que lo libre, si tanto lo quiere.» 

Me acorrala una jauría de mastines, me cerca una banda de malhechores; me taladran las manos y los pies, puedo contar mis huesos.

Se reparten mi ropa, echan a suertes mi túnica. Pero tú, Señor, no te quedes lejos; fuerza mía, ven corriendo a ayudarme.

EXPRESAMOS NUESTRA ORACIÓN DE SÚPLICA AL SEÑOR 

-  por las realidades violentas y dolorosas que existen en el mundo,

-  para que cesen los conflictos bélicos existentes en este tiempo en cualquier parte de la        

   Tierra Santa y todas las guerras en nuestro  mundo,

-  por... 

CUARTA RESPUESTA: El amor. El mal que existe, en nosotros, entre nosotros y en el mundo entero, está para vencerlo 

Otra respuesta, la cuarta, brota de la misma fuerza del amor. El mal está ahí no sólo para sufrirlo sino para vencerlo. La creación no es perfecta, pero tiene posibilidad de ser perfeccionada. Nosotros, los hombres y mujeres de todos los tiempos, debemos mejorarla. Cuando el sufrimiento viene del corazón  humano, hay que dar respuesta desde el corazón humano.

.....(silencio)..... 

Canto: Hombres Nuevos  

MONITOR: 

El que ama  va dando su vida hasta gastarla. Por eso: “nadie tiene mayor amor que el que da la vida”... Ese fue el amor y esa fue la vida de nuestro Señor Jesucristo. Así lo vemos y lo contemplamos en la cruz. Cristo lo dio todo por amor, se despojó de su divinidad y ahora se despoja de su humanidad. Nos da hasta su cuerpo y su sangre, para alimentarnos y salvarnos. Nos da su vida para que tengamos vida. Él ha venido para que tengamos vida  que no se consume, es abundante y se convierte en semilla de otra vida. 

En  Cristo crucificado se manifiesta la solidaridad de Dios con todas las víctimas humanas. Cristo prolonga todos los pasos de su Pasión. Sigue sufriendo hoy la angustia y la muerte de todos los crucificados. 

CANTO:   Libertador de Nazaret          

CUESTIONES PARA LA REFLEXIÓN 

¿Qué podemos y debemos hacer nosotros, como comunidad humana y cristiana?
¿Qué puedo hacer yo?.... ¿Qué debo hacer yo?.... 

De todo lo anterior se deduce que: 

Tenemos que acercarnos con piedad y devoción a cualquiera de las víctimas que sufren entre nosotros como si estuviéramos en la presencia de Cristo. Es una presencia segura.                                      

La mejor manera de entender el misterio de la cruz y del sufrimiento humano es sufrir con los que sufren, hacernos solidarios con el misterio del dolor. 

Colaborar para que los crucificados se liberen de la cruz, no basta con compadecer a  los que sufren, si es posible liberarlos. 

SILENCIO ORACIONAL CON MÚSICA DE FONDO 

CADA UNO EXPRESA, SI QUIERE UN MOTIVO DE ACCION DE GRACIAS POR LAS LLAMADAS RECIBIDAS, POR EL FRUTO DE LA ORACIÓN. 

REZAMOS EL PADRE NUESTRO, COGIDOS DE LAS MANOS 


Publicado por verdenaranja @ 15:39  | Oraciones
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