Martes, 30 de marzo de 2010

Viacrucis para el Viernes Santo 2010 ofrecido por el Área de Pastoral Social de la dióceis de Tenerife.


Vía Crucis: El camino de Jesús,  
VIERNES SANTO, 2010

AMBIENTACIÓN: (En la Iglesia)                                                               

Monitor 1:

Vamos a comenzar este rato de oración siguiendo el Vía Crucis. Acompañamos a Jesús, en el camino que recorrió hasta llegar al Calvario. Queremos seguir los pasos del Hijo de Dios que, con su muerte, y su resurrección nos obtuvo la Vida para siempre.

Monitor 2:

Y queremos acompañar, junto con Jesucristo, a todos los hombres y mujeres que en este momento histórico han sido llevados a la muerte por el sin sentido de acciones terroristas y bélicas: los palestinos e israelitas que siguen siendo acribillados en Tierra Santa, los  misioneros que murieron durante el pasado año, por ser fieles a los valores del Evangelio y defender los derechos humanos, a las mujeres que han fallecido durante este año víctimas de la violencia de género, a los niños soldados en tantos países, las personas que fallecen en las guerras de las que ya casi no se habla, a los fallecidos últimamente en atentados terroristas, …

Monitor 3:

Esta mañana queremos descubrir, también,  que el camino de la cruz es nuestro propio camino para seguir con fidelidad la voluntad de Dios. Por eso va más allá de unas reflexiones para este Viernes Santo: es una invitación a la oración personal y comunitaria en todo momento del año.

CANTO:       Caminaré en presencia del Señor (2 veces)   
porque inclina su oído 
hacia mí el día que lo invoco.

Monitor 1:

         Jesús pasó por el mundo haciendo el bien. Mostró el rostro del amor de Dios a todos los hombres y mujeres. Toda su vida fue de entrega amorosa, pero quiso rubricarlo de tal forma que no dejara lugar a dudas, y así lo manifestó en los últimos momentos de su vida: "Habiendo amado a los suyos que estaban en el mundo, los amó hasta el extremo" (Jn 13, 1), hasta no poder más. Si no hay mayor prueba de amor que "el dar la vida por los amigos" (Jn 15, 13), El nos ha demostrado que es el mejor amigo: padeció y se entregó por nosotros, por ti y por mí.  

 Monitor 2:

Nos disponemos a acompañar a Jesús en su camino hacia el Calvario. Estamos llenos de agradecimiento por su amor a nosotros, y al mismo tiempo nos duele haberle hecho sufrir tanto y sentimos miedo, como Él, al dolor, a la cruz que implica seguir la voluntad del Padre. Con estos sentimientos comenzamos el camino,  cantando de nuevo: Caminaré en presencia del Señor:

Me envolvían redes de muerte, caí en tristeza y en angustia,                                                                                                                                                                                     Invoqué el nombre del Señor: “Señor, salva mi vida”. 

ESTACIÓN PREVIA:   JESÚS EN EL HUERTO DE LOS OLIVOS 

                            (Junto a la Capilla del Monumento vacío)

Todos: Te adoramos Cristo, y te bendecimos, porque por tu santa cruz redimiste a mundo.

   Lector 1º: Lectura de la Palabra de Dios Lc 22, 39-46

 “Salió entonces y se dirigió, como de costumbre, al monte de los olivos. Los discípulos lo siguieron. Al llegar al sitio, les dijo: -Pidan para no ceder en la prueba. El se separó de ellos, alejándose como un tiro de piedra. Y se puso a orar de rodillas diciendo: -Padre, si quieres, aparta de mí este trago. Sin embargo, que no se realice mi voluntad, sino la tuya. Entonces, se le apareció un ángel del cielo, que lo animaba. Al entrarle la angustia, se puso a orar con más insistencia. Le chorreaba hasta el suelo un sudor parecido a goterones de sangre. Levantándose de la oración fue a donde estaban los discípulos. Los encontró dormidos por la pena, y les dijo: -¡Conque durmiendo! Levántense y pidan para no ceder en la prueba”

Lector 2º: Reflexión:

A la hora de la prueba tú también tendrás que retirarte a tu Getsemaní, para encontrarte con Dios en el trato íntimo de la oración. Comprobarás cómo aún en los momentos difíciles, de dolor y sufrimiento puedes seguir confiando en El. Y si te resta aún coraje puedes animar a los que te acompañan a superar su propia prueba..., mejor. Recuerda siempre lo que nos escribió Pablo: “Como hijos queridos de Dios, procuren  parecerse a Él y vivir en amor mutuo”.

CANTO: Pueblo mío: ¿qué te he hecho en qué te he ofendido? Respóndeme. (Bis) 

1ª  ESTACIÓN: JESÚS ES CONDENADO A MUERTE

TODOS: Te adoramos Cristo, y te bendecimos, porque...

Lector   3º: Hch. 3,13 b-15b

Dice la Palabra de Dios, en el Libro de los Hechos de los Apóstoles: "El Dios de nuestros padres, glorificó a su servidor Jesús a quién ustedes entregaron, renegando de El delante de Pilato cuando éste habla resuelto ponerlo en libertad. Ustedes renegaron del Santo y del Justo, y pidiendo como una gracia la liberación de un homicida, mataron al autor de la vida". Palabra de Dios.

Lector 4º:   Reflexión

Pilato es un buen ejemplo del hombre que vive en el pecado. Para él, lo más grande que hay es el emperador de Roma, porque el que es amigo del emperador consigue lo que quiere. Por otro lado, los demás no le interesan. Si hay que matar para seguir teniendo el poder, se mata sin dudar mucho. 

¿Cómo pedirle justicia a un hombre que tiene a otro hombre por Dios y que además, sólo se quiere a sí mismo? Los enemigos de Jesús le conocen el lado flaco y amenazan con desprestigiarlo ante su jefe.

Y entonces Pilato se lava las manos como quien no tiene nada que ver en el asunto.  Jesús, en cambio, vino a decirnos que lo más grande es Dios, y que para Dios, lo más querido es nuestro hermano.

Lector 3º

¿En qué lugar nos ponemos nosotros? ¿Del lado de Jesús o del lado de Pilato? 

¿Nos lavamos las manos ante la llamada de nuestros hermanos? ¿O somos rápidos para condenarlos?         

¿Cuál es nuestro verdadero Dios?.... ¿En qué gastamos la vida?

¿Qué es para nosotros lo más grande que hay, lo más importante?... ¿A quién servimos?

Canto: No adoréis a nadie, no adoréis a nadie, no adoréis a nadie, más que a Él.

Padre Nuestro

2º   ESTACIÓN JESÚS CARGA CON SU CRUZ

Todos:   Te adoramos Cristo, y te bendecimos, porque por tu santa cruz redimiste a mundo.

Lector 4º: (Is 53, 4-5)

Dice la Palabra de Dios: "El soportaba nuestros sufrimientos y cargaba con nuestras dolencias, y nosotros lo considerábamos golpeado, herido por Dios y humillado. El fue traspasado por nuestras rebeldías y triturado por nuestras iniquidades. El castigo que nos trae la paz recayó sobre él y por sus heridas fuimos sanados". Palabra de Dios.                                                                             

Lector 5º

Morir en la cruz era morir de mala muerte. Había muertes "mejores" y "peores". La peor era la cruz, que se reservaba para los hombres más despreciables.

Jesús nació sobre el pasto destinado a los animales y va a morir en la cruz reservada a los que eran considerados como bestias. Se hizo el más pobre entre los pobres.

Nosotros, en cambio, hasta a la muerte la dividimos en categorías. Está la gente respetable y la gente que nos hace sentirnos superiores.

Lector 6º

¿No nos hemos convencido que basta con ser hombre o mujer para ser dignos y respetables? ¿Estamos convencidos de que el que ofende a un hermano ofende a Dios?

¿Nos damos cuenta de que la envidia, la soberbia, la superioridad que creemos tener son causa de injusticia?

Canto: Perdón Señor, hemos pecado.

Padre Nuestro 

3ª ESTACIÓN: LA PRIMERA CAÍDA DE JESÚS

Todos: Te adoramos Cristo, y te bendecimos, porque por tu santa cruz redimiste a mundo.

Lector 1º: Lucas 9,23-24

En su Evangelio, nos dice Jesús: "El que quiere venir detrás de mí, que renuncie a sí mismo, que cargue con su cruz cada día y me siga. Porque el que quiera salvar su vida, la perderá y el que pierda su vida por mí, la salvará".  Palabra de Dios.

Lector 2º

Jesús caído muestra hasta qué punto se parece a nosotros. Él conoce bien nuestra debilidad, y nos invita a seguirlo asumiendo nuestras propias cruces. Jesús sufrió la venganza de sus enemigos por decir lo que dijo, por hacer lo que hizo. El precio que pagó por amarnos fue altísimo. Tenemos que darnos cuenta que ser cristiano es un trabajo largo y amplio, abarca toda nuestra vida y todo lo que hacemos. Cada persona con la que nos encontramos es una invitación a cumplir con la palabra de Jesús.

Lector 3º: Durante unos instantes, en silencio, pensamos en las personas que necesitan de nuestra entrega y de nuestro servicio; en aquellas que suponen para nosotros dedicación y esfuerzo, y pedimos por ellas.

Canto:   Danos un corazón grande para amar, danos un corazón fuerte para luchar...

Rezamos el ave María. Ella fue un ejemplo de servicio y de entrega.

4ª  ESTACIÓN:   JESÚS SE ENCUENTRA CON SU MADRE y OTRAS MUJERES

TODOS: Te adoramos Cristo, y te bendecimos, porque por tu santa cruz redimiste a mundo.

Lector 4º: Lc 23, 27-31

“Lo seguía un gran gentío del pueblo y muchas mujeres que se golpeaban el pecho y gritaban lamentándose por él. Jesús se volvió hacia ellas y les dijo: -Mujeres de Jerusalén, no lloren por mí. Lloren mejor por ustedes y por sus hijos, porque, miren que van a llegar días en que digan: “Dichosas las estériles, los vientres que no han parido y los pechos que no han criado”. Entonces pedirán a los montes: “Desplómense sobre nosotros” y a las colinas: “Sepúltense”. Porque si con el leño verde hacen esto, con el seco, ¿qué irá a pasar?”.

Lector 5º

Hoy nosotros y, de modo especial, los  pueblos y las personas más empobrecidas, tenemos que soportar el sufrimiento y las cruces impuestas por una sociedad organizada injustamente.  Como cristianos, seguidores de  Jesús, hemos de asumir estas cruces, comprometiéndonos, a poner lo que esté de nuestra parte. Para que esas situaciones cambien. 

María entendió a Jesús mejor que nadie. Nosotros vamos a encontrar el mismo consuelo que encontró Jesús de la compañía de su Madre. 

Ella  puede ayudarnos mejor que nadie a entender a Jesús, y a seguirlo en ese camino hacia el Calvario que terminará en Resurrección.  Ahora, le  pedimos  que  nos ayude a mejorar las relaciones entre los pueblos, a crecer en tolerancia, a acoger lo diferente y a trabajar positivamente para que desaparezca la violencia, el terror, las guerras,...

Momentos de silencio para el encuentro con María

Rezamos, todos juntos,  el Ave María

Canto: Madre de todos los hombres, enséñanos a decir AMÉN   

Cuando se acerca la noche y se oscurece la fe / 

Cuando el dolor nos oprime  y la ilusión ya no brilla


5ª  ESTACIÓN EL CIRENEO AYUDA A JESÚS

TODOS: Te adoramos Cristo, y te bendecimos, porque por tu...

Lector 6º: Gal 6, 2-4

Dice San Pablo: “Ayúdense mutuamente a llevar las cargas y así cumplirán la Ley de Cristo. Si alguien se imagina ser algo, se engaña, porque en realidad no es nada. Que cada uno examine su propia conducta, y así podrá encontrar en sí mismo y no en los demás, un motivo de satisfacción".   Palabra de Dios.

Lector 1º

Simón era un forastero que venía de Cirene. Vio gente reunida y se juntó con los curiosos. Por supuesto, no tenía nada que ver con los romanos, ni con los condenados, ni con los judíos. De repente, un soldado obligó a Simón a tomar la cruz de Jesús, para evitar que muriera antes de llegar al final.

Lector 2º                                                                                                                        

Quien escucha la Palabra de Jesús, ya no puede hacerse el desentendido frente al dolor de los demás.  Esa es la conversión que Jesús quiere: que dejemos de estar parados curioseando,  para participar en la vida con todos. Que dejemos de mirar para actuar.

Jesús demostró que hasta Él necesitaba ayuda. Todos la necesitamos y todos debemos darla. A eso se llama solidaridad. Y es un valor cristiano.                                         

Lector 3º:

¿Sabemos ayudar?

¿Sabemos y estamos dispuestos a reunirnos para, juntos, ayudarnos entre todos unos a otros y ayudar a los demás?...

Canto: Juntos como hermanos. Miembros de una Iglesia, / vamos caminando al encuentro del Señor

Rezamos juntos el Padre Nuestro, 

6ª ESTACIÓN: UNA BUENA MUJER LIMPIA EL ROSTRO DE JESÚS

Todos: -Te adoramos Cristo, y te bendecimos, porque por tu santa cruz redimiste a mundo.

Lector 3º: (Mt. 5, 43-45).

Nos dice Jesús en su Evangelio: "Ustedes han oído que se dijo: Amarás a tu prójimo y odiarás a tu enemigo. Pero yo les digo: Amen a sus enemigos, rueguen por sus perseguidores; así serán hijos del Padre que está en el cielo, porque él hace salir el sol sobre malos y buenos y hace caer la lluvia sobre justos e injustos".  Palabra de Dios.

Lector 4º

Todos hemos tenido ganas, alguna vez, de conocer la cara de Jesús. Esa cara que la Verónica limpió de tanta sangre y sudor.

No conocemos la cara, pero conocemos sus sentimientos y hemos oído sus palabras. Y sabemos cómo actuaba. Era el hermano de todos, y nada había para El tan importante como la gente. Y hasta murió pidiendo perdón para los que lo mataban.

El rostro de Jesús es también el rostro de nuestros enemigos. Es la cara de quien nos traicionó, del que habla mal de nosotros; del que no nos deja en paz, del que es injusto con nosotros. Necesitamos superar las diferencias y las enemistades. Es preciso que nos reconciliemos.

Lector 5º:

¿Somos capaces de aclarar las cosas, sin recurrir a ningún tipo de violencia?

¿Somos capaces de reconciliarnos con nuestros adversarios, para trabajar junto con ellos?

Solamente Jesús puede darnos esa capacidad.

Canto: Perdona a tu pueblo, Señor, perdónale, Señor

Rezamos juntos: Padre Nuestro

7ª ESTACIÓN JESÚS CAE POR SEGUNDA VEZ

Todos: Te adoramos Cristo, y te bendecimos, porque por tu santa cruz redimiste a mundo.

Lector 6º.  (Rom. 8,18-19)

Dice la Palabra de Dios: "Yo considero que los sufrimientos del tiempo presente no pueden compararse con la gloria futura que se revelará en nosotros.” Palabra de Dios.

Lector 1º:

La noche pasó entre caminatas, insultos y acusaciones. La mañana trajo azotes, corona de espinas, burlas salvajes. Ahora, cuando más aprieta el sol, Jesús está sin fuerzas.

Toda persona humana es débil de nacimiento, y para sostenerse, ha de buscar la ayuda de los demás. Nadie debe pensar que puede llegar hasta Dios por su cuenta. 

Jesús, para llevarnos hasta el Padre, nos quiere reunidos. Para eso funda la Iglesia. Para eso insiste en que seamos uno. Para eso se junta El mismo con todos nosotros.  

Lector 2º: PARA NUESTRA REVISIÓN PERSONAL:

¿Entendemos que nuestra fuerza está en vivir juntos?

¿Aprovechamos para reunirnos en todas las circunstancias de la vida?

¿Somos solidarios para conseguir los bienes de todos?

Cuando buscamos juntos el alimento, el vestido, la salud, el deporte, la educación, el trabajo, estamos encontrando a Jesús que dijo: "Donde hay gente reunida en mi nombre, yo estoy con ellos".

Canto: Un mandamiento nuevo nos dio el Señor, que nos amáramos todos, como Él nos amó.

- La señal de los cristianos es amarse como hermanos.                                                                                                                                                        - El que al prójimo no ama de Dios hijo no se llama.                                                                       

REZAMOS JUNTOS: Padre Nuestro.


8ª ESTACIÓN: JESÚS CONSUELA A UNAS MUJERES QUE LLORAN POR ÉL

Todos:   Te adoramos Cristo, y te bendecimos, porque por tu santa cruz redimiste a mundo.

Lector 3º: Lectura del Evangelio Criollo del Padre Amando Anzi

Al verlas tan compasivas entre tanto odio y desdén,  les dijo: “Hijas de Jerusalén, no lloren por mí - les dijo- lloren por sus propios hijos y por ustedes, más bien" "Si esto se hace en palo verde en el seco se hará peor". Esto lo dijo el Señor, refiriéndose al pecado, que, si esto hacía al honrado, qué no haría al pecador.

Lector 4º:

¡Cuántos motivos tenemos para ponernos a llorar! Personas sin posibilidad de trabajo, los inmigrantes sin posibilidad de residencia y legalización, familias desestructuradas, violencia contra mujeres, hombres y mujeres en la calle, chicos con medidas judiciales sin centros adecuados que los ayuden a reeducarse debidamente, talleres de formación para excluidos cerrados, violencia, terrorismo, etc...

A Jesús no hay que tenerle lástima. Más vale abrir los ojos y los oídos para ver y escuchar lo que nos dice. Espera de nosotros que le ayudemos en su tarea: El vino a librarnos del pecado. Todos los males que sufrimos tienen nido en el corazón de la gente, y allí hay que poner el remedio.

Andar desunidos cuando necesitamos solidaridad... ¿No es como para llorar? Y más que llanto, se necesita el trabajo de todos.

Canto: Salmo 129

Desde lo más hondo a ti grito, Señor. Señor, escucha mi voz.

Estén tus oídos atentos a la voz de mi súplica.

Mi alma espera en el Señor, mi alma espera en su palabra;

Mi alma aguarda al Señor, porque en Él está la salvación. 


9ª   NOVENA ESTACIÓN JESÚS CAE POR TERCERA VEZ

TODOS:   Te adoramos Cristo, y te bendecimos, porque por tu santa cruz redimiste a mundo.

Lector 5º: Jn 10,14-15 

Dice Jesús en su Evangelio: "Yo soy el buen Pastor: conozco a mis ovejas y mis ovejas me conocen a mí, -como el Padre me conoce a ml y yo conozco al Padre- y doy mi vida por las ovejas". Palabra de Dios.

Lector 6º

Este Jesús cuyo cuerpo se ha golpeado nuevamente contra las piedras del camino es el mismo que nos contaba la historia del hijo derrochón  y vicioso que, un día, quiso levantarse y buscar el perdón de su padre. Y también nos contó la historia de la oveja que se extravió. Y la de la señora que tuvo que revolver toda la casa para encontrar una perla que se le perdió.

Este Jesús caído es el mismo al que algunos que se creían sabios miraban con desconfianza, porque era amigo de los pecadores y aceptaba la charla con los recaudadores de impuestos, gente odiada como ninguna, y no rechazaba a las prostitutas ni a la gente más despreciada. El mismo que quería a los caídos porque para ellos había venido.

Lector 1º: Todos juntos oramos:

Jesús: Ya que tú mismo conociste la debilidad, ayúdanos a levantarnos de cada tropiezo. Y haz que cada una de esas caídas nos vaya enseñando a conocer el amor y a practicarlo.

Canto:   

 Libertador de Nazaret, ven junto a mí, ven junto a mí. Libertador de Nazaret  ¿Qué puedo hacer sin ti?

Yo sé que eres camino, que eres la vida y la verdad,

Yo sé que el que te sigue, sabe a dónde va.

Quiero vivir tu vida, seguir tus huellas, tener  tu luz;

Quiero beber tu cáliz, quiero llevar tu cruz. 

10ª ESTACIÓN: SE REPARTEN LOS VESTIDOS DE JESÚS

Todos: Te adoramos Cristo, y te bendecimos, porque por tu santa cruz redimiste a mundo.

Lector 2º: Jn. 19, 23-24.

Dice la Palabra de Dios: “Después que los soldados crucificaron a Jesús, tomaron sus vestiduras y las dividieron en cuatro partes, una para cada uno. Tomaron también la túnica, y como no tenía costura porque estaba hecha de una sola pieza de arriba a abajo, se dijeron entre sí: 'No la rompamos. Vamos a sortearla para ver a quién le toca'. Así se cumplió la Escritura que dice: Se repartieron mis vestiduras y sortearon mí túnica". Palabra de Dios.

Lector 3º:

Jesús ha perdido todo. Hasta la ropa. Lo único que tiene ahora es un cuerpo que duele por todas partes. Mientras los tres crucificados braman de dolor, los soldados están muy ocupados en el reparto de la ropa. Eso es todo lo que les interesa. Vale más una túnica que un hombre que agoniza.

En nuestra historia, la de todos los días, la de todos los años, se mata a hombres y mujeres por una idea, por un pedazo de tierra, por droga, por celos  o por petróleo. Una persona vale menos que los beneficios de una empresa, menos que un aplauso, menos que el euro, una finca o un rato de diversión.

Lector 4º. Reflexionemos sobre nuestros valores:

En nuestra vida, ¿A qué le damos más valor?:                                

¿A la comodidad o al vecino que me necesita? … ¿Al ascenso en el puesto de trabajo o el compañerismo?,… ¿a la persona que sufre o está empobrecida o al dinero?

Jesús desnudo predica desde el Calvario la suprema dignidad de la persona por encima de cualquier otro valor.

Canto: Danos un corazón grande para amar, danos un corazón fuerte para luchar.

Hombres nuevos amando sin fronteras, por encima de razas y lugar.

Hombres nuevos al lado de los pobres compartiendo con ellos techo y pan.

11ª  ESTACIÓN: JESÚS ES CLAVADO EN LA CRUZ

Todos: Te adoramos Cristo, y te bendecimos, porque por tu santa cruz redimiste a mundo.  

Lector 5º: (Mc 15, 22-28)

“Condujeron a Jesús al Gólgota (que significa “La Calavera”) y le ofrecieron vino con mirra, pero él no lo tomó. Lo crucificaron y se repartieron su ropa, echándola a suertes para ver lo que se llevaba cada uno. Era media mañana cuando lo crucificaron. En el letrero estaba escrita la causa de su condena: el Rey de los Judíos. Crucificaron con él a dos bandidos, uno a la derecha y el otro a la izquierda”.

 Lector 6º:

El dolor, la enfermedad, el fracaso, la muerte... Realidades por las que tarde o temprano todos tendremos que pasar, porque forman parte de la vida. Cristo en la cruz nos invita a no amarrarnos a nada ni a nadie, Cristo en la cruz nos invita a entregarlo todo, sin quedarnos nada, porque en eso consiste la vida, la verdadera vida, en darnos. Y así, cuando nuestra hora llegue, podremos depositar lo que nos quede de vida en las manos del Padre, sin desesperación, con confianza.

Ojalá nos alumbre la luz que alumbró a ese ladrón. Él supo reconocer a Jesús, en ese cuerpo sangriento que colgaba junto al suyo.

Mientras todos lo despreciaban, lo torturaban y se le burlaban, él demostró lo que valía. Sus ojos vieron más que los de Pilato, y más que los de la gente que se creía buena,  pero que envidiaba a Jesús y lo odiaba porque quería a los pecadores.

En medio del dolor que estamos viviendo en el mundo, ¡qué falta nos hace ver a Jesús en ese que sufre a nuestro lado! ¡Qué necesidad tenemos de reconciliarnos, de perdonamos unos a otros, de decidirnos a trabajar juntos!

Canto: Victoria, tú reinarás, Oh Cruz, tú nos salvarás

Padre Nuestro

12ª ESTACIÓN JESÚS NOS ENTREGA SU VIDA POR AMOR

Todos: Te adoramos Cristo, y te bendecimos, porque por tu santa cruz redimiste a mundo.

Lector 1º: Del Evangelio Criollo

Al filo del mediodía el crimen quedó acabado, dos ladrones de ambos lados y en el medio el redentor: era el drama del pecado vencido por el amor. Y mientras Jesús llegaba al natural desenlace, como si nada pasase, clamó mirando al gentío y dijo: "Perdónalos, Padre mío, porque no saben lo que hacen".

Lector 2º:                                                                                                                Frente a la muerte, solemos decir: 'no somos nada'. Lo que pasa es que nos jugamos la vida por cosas de tan poco valor que la muerte, como un viento enfurecido, nos quita todo. Gracias a la muerte de Jesús, vivimos la vida del amor, la vida de Dios que es inmortal. Desde esta experiencia ya  no podemos decir: 'no somos nada'.  Somos todo para Dios, tan queridos por Él, que muere su Hijo por nosotros.

La muerte es lo peor que tenemos que enfrentar, lo que nos da más miedo. También Jesús tuvo que enfrentarla. Porque quería estar con nosotros y ser como nosotros en todo, menos en el pecado. Contemplando a Jesús muerto, pidamos entenderlo, practicar su Palabra, tener la vida nueva.

Canto: Entre tus manos, Señor Jesús, encomiendo mi espíritu.

Padre Nuestro

13ª  ESTACIÓN: LA VIRGEN VELA EN SUS BRAZOS EL CUERPO DE JESÚS

Todos: Te adoramos Cristo, y te bendecimos, porque por tu santa cruz redimiste a mundo.

Lector 3º: Lc. 11, 27-28

Nos dice la Palabra de Dios: "Cuando Jesús terminó de hablar, una mujer levantó la voz en medio de la multitud y le dijo: ¡Feliz el seno que te llevó y los pechos que te amamantaron! Jesús le respondió: 'Felices más bien los que escuchan la Palabra de Dios y la practican".  Palabra de Dios.

Lector 4º:

Querida Virgen María: Nos recuerdas a todas las madres doloridas: ojos colorados, pálida la cara. Con tu Hijo en los brazos te acuerdas cuando era chico, cuando trabajaba con José, cuando comía en la mesa que servías. Después se despidió y ya andaba por ahí, hablando de su Padre con el mismo lenguaje de los pobres, comiendo lo que hubiera y durmiendo bajo las estrellas junto con el grupito de sus seguidores.

Oración a María

¡Qué parecido a nosotros resultó ser el Hijo de Dios, tu Hijo! Tú lo entendiste mejor que nadie. ¡Ninguna fe corno la tuya, nadie con tanto amor! Por eso, no somos nosotros quienes te hemos de consolar. Más bien queremos agradecerte, por habernos traído este hermano que nos dio la vida de Dios. Y agradecerte porque tu Hijo te dejó como Madre nuestra.  Tú entendiste  que en esta muerte nos llega la vida grande. Ayúdanos a entenderlo. Y reza por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte.

Canto: SANTA MARÍA DE LA ESPERANZA

Santa María de la esperanza, mantén el ritmo de nuestra espera,

mantén el ritmo de nuestra espera.

Esperaste cuando todos vacilaban, el triunfo de Jesús sobre la muerte.

Y nosotros esperamos que su vida anime nuestro mundo para siempre.

Rezamos juntos el Ave María.  

 14ª ESTACIÓN: ENTIERRAN A JESÚS

Todos: Te adoramos Cristo, y te bendecimos, porque por tu santa cruz redimiste a mundo.

Lector 5º: Mc 15, 42-47

Nos dice la Palabra de Dios: "Era Día de Preparación, es decir, víspera de sábado. Por eso, al atardecer, José de Arimatea, miembro notable del Sanedrín, que también esperaba el Reino de Dios, tuvo la audacia de presentarse ante Pilato para pedirle el cuerpo de Jesús. Pilato se asombró de que ya hubiera muerto; hizo llamar al centurión y le preguntó si hacía mucho que habla muerto. Informado por el centurión, entregó el cadáver a José. Este compró una sábana, bajó el cuerpo de Jesús lo envolvió en ella y lo depositó en un sepulcro cavado en la roca. Después hizo rodar una piedra a la entrada del sepulcro. María Magdalena y María, la madre de José miraban donde lo hablan puesto.".  Palabra de Dios.

Lector 6º:

También para Jesús hay una tumba, una mortaja y el velorio sencillo de los que lo quisieron y se animaron a ir. En los velorios solemos recordar la vida del que ha muerto. Ahora nos acordamos del Evangelio, de toda la vida de Jesús, dedicada a enseñarnos que Dios nos ama y nos quiere en su familia.

¡Qué suerte que esté aquí, con nosotros, el apóstol Juan! Por su boca, Jesús nos sigue hablando. Dice san Juan: "Dios nos ha dado la vida eterna, y esa vida está en el Hijo". "El que ama conoce a Dios, porque Dios es Amor". "Nosotros sabemos que hemos pasado de la muerte a la vida porque amamos a nuestros hermanos. El que no ama a su hermano, permanece en la muerte".

Canto: El Señor es mi fuerza, mi roca y salvación. (2 veces)

Yo confío el destino de mi vida al Dios de mi salud. A los pobres enseñas el camino, su escudo eres tú.

El Señor es la fuerza de su pueblo, su gran libertador. Tú le haces vivir en confianza, seguro en tu poder.  

 


Publicado por verdenaranja @ 22:52  | Espiritualidad
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