Martes, 30 de marzo de 2010

Hora Santa para la noche del jueves Santo, ofrecidapor el Área de Pastoral Social de la diócesis de Tenerife.


EN LA NOCHE DEL JUEVES SANTO – HORA SANTA

ORAMOS CON LOS SENTIMIENTOS DE JESUS (Jn 17,1-26)

INTRODUCCIÓN

En esta noche Jesús nos pide que oremos con él. Nos necesita. Quiere compartir con nosotros su amor hasta el extremo, pero también quiere hacernos partícipes de su dolor y tristeza. No es noche de muchas palabras, es más bien una noche de silencio y de adoración.

Canto: EL SEÑOR DIOS NOS AMÓ COMO NADIE AMÓ JAMÁS.

Vamos a estar con Él, despacio, una hora, pero no cronometrada. Él es quien nos ha atraído. Por eso, comenzamos dándole  las gracias. Todos decimos:
¡Gracias, Señor, por este rato que nos regalas!
El Señor quiso hacerse débil, necesitado de compañía. Él nos dice: ¿Ustedes no han podido velar siquiera una hora conmigo? Todos repetimos:
¡Gracias, Señor, por darnos la oportunidad de estar contigo!
Más que regalar nosotros una hora a Jesús, es Él quien nos regala su tiempo y su amistad, la posibilidad de estar más cerca de su corazón. ¡Gracias, Señor, por el regalo de tu tiempo y de tu amistad!

ORACIÓN

No soy digno, Señor, de estar contigo. No soy digno de que me llames por mi nombre. No soy digno de que me permitas estar cerca de ti en estos momentos tan intensos de tu vida.

No soy digno, Señor, Tendría que descalzarme. Pero tu Palabra puede limpiarme. Hace apenas unas horas me lavaste los pies, límpiame ahora el alma con tu palabra.

Oigo tu respuesta: “Ustedes ya están limpios por la Palabra que les he anunciado” (Jn 15,3)

Nos abrimos a escuchar la Palabra del Señor, y CANTAMOS: 

Tu Palabra me da vida, confío en ti, Señor…

1. JESÚS PONE SU VIDA EN LAS MANOS DEL PADRE

La hora esperada tan ardientemente durante toda su vida ya ha llegado para Jesús. La tiene delante y está decidido a vivirla con toda intensidad. Pero no la vive solo. La vive abierto confiadamente al Padre, poniendo en sus manos toda su vida. A nosotros, sus amigos, nos pide que entremos también en su oración. El odio va a ser vencido por el amor fiel. De su entrega crucificada va a surgir una nueva humanidad.

Lectura: Jn 17,1-5

Momento de silencio

Oración:

En tus manos de Padre ponemos la vida. Queremos alumbrar el mundo con la fuerza de la ternura. Vivir tu proyecto de amor fiel con gestos de servicio gratuito. 

2. JESÚS ORA POR LA COMUNIDAD  

Jesús reza por los discípulos que van a vivir el proyecto nuevo del reino en medio de un mundo hostil y contrario a su mensaje de luz y de vida.

Jesús pide al Padre que les comunique el Espíritu de la verdad para que su testimonio de vida y alegría ilumine y contagie a cuantos quieran seguir sus huellas.

A nosotros sus amigos nos abren su intimidad y nos dice que nos lleva en su corazón, y quiere que habitemos el hogar de la comunión donde él vive con el Padre y el Espíritu.  

Lectura: Jn 17, 6-19

Momento de silencio

Canto: DONDE HAY CARIDAD Y AMOR, AHÍ ESTÁ EL SEÑOR

Oración:

Señor Jesús, tu amor nos ha convocado esta noche. Derrama sobre nosotros el Espíritu de la Verdad para que nos enseñe a vivir la comunión y  para ser testigos de la vida en el mundo.

Que tu amor esté siempre en nuestro corazón para contagiar a todos la alegría de sabernos hermanos. 

3. JESÚS ENTREGA LA HUMANIDAD AL PADRE 

Jesús confía en el Padre y en el Espíritu; está seguro de que su obra continuará; siempre habrá hombres y mujeres que respondan a la llamada de la vida.

Jesús desea que todos/as gocemos viviendo en su amistad y siguiendo sus huellas de amor que se hace servicio. 

           Que ellos también sean uno en nosotros, para que el mundo crea que tú me has enviado.

 Lectura: 17, 20-23

Momentos de silencio

Oración:

          Espíritu divino.

         ¡Ven sobre el mundo!   Queremos vivir el proyecto de Jesús.

         Entregar la vida amando sin medida.  Ser los servidores de la fe y de la ternura. 

4.  JESÚS NOS ENVÍA A VIVIR EL AMOR 

En la cruz, Jesús nos revela el amor incondicional y gratuito del Padre. Su costado abierto es signo del derroche de su amor a la humanidad.

El fruto de su muerte es el Espíritu, que inunda la vida de la Iglesia y nos envía a ser testigos de su amor en el mundo.

Lectura: 17, 24-26

Momento de silencio

Aclamamos y alabamos a Dios que nos ama en Jesucristo 

Te glorificamos, Padre, por el amor que nos regalas en tu Hijo, Jesucristo.

Te alabamos, Dios de Amor, por tu ternura entrañable.

Te glorificamos, Señor de la historia, por la vida que brota de tu amor en la cruz.

Te alabamos, Cristo, por el pan partido y repartido de tu cuerpo hecho Eucaristía.

Te bendecimos, Dios de la vida, por hacernos hijos y hermanos. 

Oración

Padre,  que manifiestas tu ternura a todos tus hijos e hijas.

Enséñanos a acoger a todos los que están en las orillas de la vida, y a dejarnos evangelizar por ellos.

Envíanos a anunciar la buena noticia del Reino. Llévanos donde los hombres y mujeres necesiten la esperanza, la alegría, la ternura, el consuelo. Despierta nuestra creatividad para inventar gestos solidarios, y sentarnos todos en la mesa de la fraternidad que tú nos has preparado.

 Canto.

ID AMIGOS POR EL MUNDO ANUNCIANDO EL AMOR
MENSAJEROS DE LA VIDA DE LA PAZ Y EL PERDON
SED AMIGOS LOS TESTIGOS DE MI RESURRECCIÓN
ID LLEVANDO MI PRESENCIA CON VOSOTROS ESTOY 

5.  JESÚS ESPERA DE NOSOTROS QUE SEAMOS FECUNDOS

         La razón de los sarmientos es ofrecer muchos y dulces frutos. Para ello es necesario el cuidado, el cultivo y la poda. Pero si el sarmiento no da fruto, sólo sirve para el fuego.

Los frutos que el dueño de la viña espera son “derecho y justicia” (Is 5,7); son los frutos del Espíritu (Gal 5,22-23), los frutos del amor y la verdad, los frutos de la misericordia y  la libertad. 

Lectura de Gal 5,22-23

Momentos de silencio

Cuestiones:

¿Qué frutos espera Jesús esta noche de mí?

¿Por dónde voy a empezar ya desde mañana a responder a esto que el Señor espera de mi?

ORACIÓN RECITADA POR TODOS

Señor, pódame para que dé más fruto.

Señor, vacíame, para que corra en mí toda la savia.

Quiero ser como la caña qué Tú vacías para convertirse en flauta.

Señor, libérame del follaje de mis vanidades.

Señor, corta mis ataduras y mis apegos.

Señor, riégame con el agua de tu Costado.

Señor, aliménteme con tu Palabra.

Señor, sáciame con tu Cuerpo y Sangre.

Señor, airéame con el Viento de tu Espíritu.

Señor, caliéntame con el sol de tu presencia y de tu amor.


Publicado por verdenaranja @ 23:05  | Espiritualidad
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