Lunes, 28 de junio de 2010

(ZENIT)?nos??ofrece?la s?ntesis de trabajo, no oficial, del Instrumentum Laboris, que distribuy? la Santa Sede a la prensa el? s?bado, 5 de junio de 2010, y que refleja los puntos m?s importantes que trata el documento completo.

S?ntesis del Instrumentum Laboris
de la Asamblea Especial para Oriente Medio
del S?nodo de los obispos??

[S?ntesis de trabajo ? no oficial ? para uso period?stico]

El Instrumentum Laboris del S?nodo para Oriente Medio, es decir, el documento para el trabajo de la reuni?n sinodal, se ha publicado en 4 idiomas: ?rabe, franc?s, ingl?s e italiano. Benedicto XVI lo ha entregado a los representantes del episcopado de Oriente Medio en el transcurso de su visita apost?lica a Chipre. La asamblea especial tendr? lugar del 10 al 24 de octubre sobre el tema: "La Iglesia cat?lica en Oriente Medio: comuni?n y testimonio. ?La multitud de los creyentes ten?an un solo coraz?n y una sola alma? (Hch 4, 32)". El documento, de unas cuarenta p?ginas, ha sido realizado a partir de las numerosas respuestas al Cuestionario de los Lineamenta, entregados por los S?nodos de los Obispos de las Iglesias Orientales sui iuris, por las Conferencias Episcopales, por los Dicasterios de la Curia Romana, por la Uni?n de los Superiores Generales, como tambi?n por muchas personas individuales y grupos eclesiales.?

En el Prefacio, el secretario general del S?nodo de los Obispos, el arzobispo Nikola Eterović, subraya que ?la situaci?n actual de Oriente Medio es en no pocos aspectos similar a la vivida por la primitiva comunidad cristiana en Tierra Santa" en medio de dificultades y persecuciones. ?Los primeros cristianos actuaban en situaciones muy adversas. Encontraban oposici?n y enemistad de los poderes religiosos del propio pueblo... su patria estaba ocupada, inserta dentro del potente imperio romano". A pesar de ello "proclamaban ?ntegra la Palabra de Dios", incluyendo el amor a los enemigos, llegando a testimoniar ?con el martirio la fidelidad al Se?or de la vida?.?

En la Introducci?n se recuerda que Benedicto XVI quiso personalmente anunciar este acontecimiento el 19 de septiembre de 2009, acogiendo as? ?la petici?n de numerosos hermanos en el episcopado, que frente a la delicada situaci?n eclesial y social actual? hab?an propuesto la convocatoria de una asamblea sinodal (1). Dos son los objetivos principales del S?nodo: ante todo, el de ?confirmar y reforzar a los cristianos en su identidad mediante la Palabra de Dios y los Sacramentos?; en segundo lugar, el de ?reavivar la comuni?n eclesial entre las Iglesias sui iuris, para que puedan ofrecer un testimonio de vida cristiana aut?ntica, gozosa y atrayente" (3). Se subrayan tambi?n con fuerza el compromiso ecum?nico y el di?logo con jud?os y musulmanes "por el bien de toda la sociedad" y para que "la religi?n, sobre todo la de cuantos profesan a un ?nico Dios? se convierta ?cada vez m?s en motivo de paz? (4). El S?nodo pretende "proporcionar a los cristianos las razones de su presencia en una sociedad predominantemente musulmana, sea ?sta ?rabe, turca, iran?, o jud?a en el Estado de Israel" (6). La reflexi?n est? guiada por las Sagradas Escrituras (7-12).?

El Primer cap?tulo trata sobre la Iglesia cat?lica el Oriente Medio recordando que todas las Iglesias del mundo ?se remontan a la Iglesia de Jerusal?n? (14). Se afirma que las divisiones entre los cristianos (Concilios de ?feso y Calcedonia, en el siglo quinto, y separaci?n de Roma y Constantinopla, en el siglo und?cimo) se debieron sobre todo a ?motivos pol?tico-culturales?. Con todo, ?el Esp?ritu opera en todas las Iglesias para acercarlas y hacer caer los obst?culos a la unidad visible querida por Cristo". En Oriente Medio, la ?nica Iglesia cat?lica est? presente en varias Tradiciones, en diversas Iglesias orientales cat?licas sui iuris. Adem?s de la Iglesia de tradici?n latina, hay 6 Iglesias patriarcales, cada una con su rico patrimonio espiritual, teol?gico, lit?rgico. "Estas tradiciones son, al mismo tiempo, una riqueza para la Iglesia universal" (15-18). Se recuerda que las Iglesias de Oriente Medio son de origen apost?lico y que ?ser?a una p?rdida para la Iglesia universal si el Cristianismo se debilitase o desapareciese precisamente all? donde naci?. Existe por tanto la ?grave responsabilidad? de ?mantener la fe cristiana en estas tierras santas" (19).

Por desgracia se debe constatar que hoy el ?empuje evang?lico parece a menudo frenado y la llama del Esp?ritu parece haberse debilitado" (20). "Si la Iglesia no trabaja por las vocaciones, est? destinada a desaparecer" (21). La crisis de las vocaciones se debe a varias causas: emigraci?n de las familias, disminuci?n de los nacimientos, un ambiente cada vez m?s contrario a los valores evang?licos. Adem?s ?la falta de unidad entre los miembros del clero" constituye "un anti testimonio" mientras que "la formaci?n humana y espiritual de sacerdotes, religiosos y religiosas quiz?s deja bastante que desear" (22). Tambi?n "la vida contemplativa, pilar de toda consagraci?n verdadera ... est? ausente en la mayor parte de las congregaciones" (23).

Se afirma por tanto que los cristianos, a pesar de su "n?mero exiguo", "pertenecen a t?tulo pleno al tejido social y a la propia identidad" de estos pa?ses. Su desaparici?n representar?a una p?rdida para el pluralismo de Oriente Medio (24). Los cat?licos est?n llamados a promover el concepto de ?laicidad positiva" del Estado para ?aliviar el car?cter teocr?tico del gobierno" y permitir ?m?s igualdad entre los ciudadanos de religiones diferentes, favoreciendo as? la promoci?n de una democracia sana, positivamente laica, que reconozca plenamente el papel de la religi?n, tambi?n en la vida p?blica, en el pleno respeto de la distinci?n entre los ?rdenes religioso y temporal" (25).

Los cristianos deben ser minor?a activa, sin replegarse sobre s? mismos ?en una actitud guetizante" (28). La Iglesia anima a formar familias numerosas y promueve la educaci?n, "que sigue siendo la mayor inversi?n" (29): las escuelas y universidades cat?licas acogen a miles de personas de todas las religiones, as? como los centros hospitalarios y los servicios sociales (40). Con todo, las Iglesias y las escuelas cat?licas "podr?an ayudar m?s a los menos afortunados" (29). Es de hecho ?sobre todo gracias a las actividades caritativas dirigidas no s?lo a los cristianos, sino tambi?n a los musulmanes y a los jud?os, que la acci?n de las ... Iglesias a favor del bien com?n es particularmente tangible" (30). Hay tambi?n una ?llamada a la transparencia en la gesti?n del dinero de la Iglesia, sobre todo por parte de los sacerdotes y de los obispos, para distinguir lo que se da para uso personal de lo que pertenece a la Iglesia (31).

El documento subraya por tanto que los conflictos regionales hacen a?n m?s fr?gil la situaci?n de los cristianos. ?La ocupaci?n israel? de los territorios palestinos hace dif?cil la vida cotidiana para la libertad de movimiento, la econom?a y la vida social y religiosa (acceso a los Santos Lugares, condicionado por permisos militares concedidos a unos y rechazados a otros, por razones de seguridad). Adem?s, algunos grupos fundamentalistas cristianos justifican, bas?ndose en las Sagradas Escrituras, la injusticia pol?tica impuesta a los palestinos, lo que hace a?n m?s delicada la posici?n de los cristianos ?rabes" (32).

Los cristianos est?n entre las principales v?ctimas de la guerra en Iraq. "A?n hoy, la pol?tica mundial no los tiene suficientemente en cuenta" (33). "En el L?bano, los cristianos est?n divididos en el plano pol?tico y confesional". "En Egipto, el crecimiento del Islam pol?tico, por una parte, y la falta de compromiso, en parte forzoso, de los cristianos hacia la sociedad civil, hacen que su vida est? expuesta a serias dificultades?. ?En otros pa?ses, el autoritarismo, es decir, la dictadura, empuja a la poblaci?n, incluidos los cristianos, a soportar todo en silencio para salvar lo esencial. En Turqu?a, el concepto actual de laicidad planeta a?n problemas a la plena libertad religiosa del pa?s" (34).

Los cristianos son exhortados a no desentenderse de su compromiso en la sociedad a pesar de las tentaciones al des?nimo (35). "En Oriente ? se explica ? libertad de religi?n quiere decir s?lo libertad de culto", por tanto, no "libertad de conciencia, es decir, de la libertad de creer o no creer, de practicar una religi?n solos o en p?blico sin ning?n impedimento, y por tanto la libertad de cambiar de religi?n. En Oriente, la religi?n es, en general, una elecci?n social e incluso nacional, no individual. Cambiar de religi?n se considera una traici?n hacia la sociedad, la cultura y la naci?n construida principalmente sobre una tradici?n religiosa" (37). Por esto "la conversi?n a la fe cristiana es vista como el fruto de un proselitismo interesado, no de una convicci?n religiosa aut?ntica. Para el musulm?n, ?sta est? a menudo prohibida por las leyes del Estado".

Por otra parte, en lo que respecta a los cristianos, ?en algunos casos, la conversi?n al Islam no sucede por convicci?n religiosa, sino por intereses personales ? A veces esta puede producirse tambi?n bajo la presi?n del proselitismo musulm?n". Algunas respuestas a los Lineamenta "afirman el firme rechazo del proselitismo cristiano, si bien se?alando que ?ste es abiertamente practicado por algunas comunidades ?evang?licas?. De hecho, la cuesti?n del anuncio necesita una reflexi?n m?s profunda" para llegar a afirmar ?el derecho de toda persona y su completa libertad de conciencia" (38).

El extremismo isl?mico, al mismo tiempo, sigue creciendo en toda el ?rea, constituyendo ?una amenaza para todos, cristianos, jud?os y musulmanes" (41-42). En este contexto de conflictividad, dificultades econ?micas y limitaciones pol?ticas y religiosas, los cristianos siguen emigrando: ?en el juego de las pol?ticas internacionales ? se subraya ? se ignora a menudo la existencia de los cristianos, los cuales son las primeras v?ctimas; esta es una de las causas principales de la emigraci?n (43-44). Se invita a las Iglesias en Occidente a sensibilizar a los gobiernos de sus pa?ses sobre esta situaci?n (45). Por otra parte se advierte la creciente inmigraci?n en Oriente Medio de trabajadores africanos y asi?ticos, entre ellos muchos cristianos, ?a menudo objeto de injusticias sociales ... explotaci?n y abusos sexuales" (49). En este contexto los cat?licos est?n llamados a ser ?cada vez m?s testigos aut?nticos de la Resurrecci?n en la sociedad" (52).?

El Segundo cap?tulo est? dedicado a la comuni?n eclesial. El documento constata que los fieles de Oriente Medio "son conscientes del hecho que la comuni?n cristiana tiene como fundamento el modelo de la vida divina en el misterio de la Sant?sima Trinidad. Dios es amor (cf. 1 Jn 4, 8), y las relaciones entre las personas divinas son relaciones de amor". As? es necesario que, en el seno de cada Iglesia, cada miembro viva "la comuni?n misma de la Sant?sima Trinidad. La vida de la Iglesia y de las Iglesias de Oriente debe ser comuni?n de vida en el amor, sobre el modelo de la uni?n del Hijo con el Padre y el Esp?ritu. Cada uno es miembro del Cuerpo cuya cabeza es Cristo" (54). "Esta comuni?n en el seno de la Iglesia cat?lica ? leemos en el texto - se manifiesta mediante dos signos principales: el bautismo y la Eucarist?a en la comuni?n con el Obispo de Roma, Sucesor de Pedro, corifeo de los ap?stoles (h?mat ar-Rusul), ?principio y fundamento perpetuo y visible de la unidad de fe y de comuni?n?" (55).

"Para promover la unidad en la diversidad, es necesario superar el confesionalismo en lo que puede tener de limitado o exagerado, animar el esp?ritu de cooperaci?n entre las diversas comunidades, coordinar la actividad pastoral y estimular la emulaci?n espiritual y no la rivalidad" (56). "La comuni?n entre los distintos miembros de una misma Iglesia o Patriarcado ? se lee en el Instrumentum Laboris ? sucede seg?n el modelo de la comuni?n con la Iglesia universal y con el Sucesor de Pedro, el Obispo de Roma. A nivel de la Iglesia Patriarcal, la comuni?n se expresa mediante el s?nodo que re?ne a los obispos de toda una comunidad en torno al Patriarca, Padre y cabeza de su Iglesia. A nivel de la eparqu?a/di?cesis, es en torno al obispo donde se da la comuni?n del clero, de los religiosos y de las religiosas, como tambi?n de los laicos" (57).

Los cristianos son invitados a sentirse "miembros de la Iglesia cat?lica en Oriente Medio, y no solo miembros de una Iglesia particular". Los ministros de Cristo y los consagrados est?n llamados a ?ser modelo y ejemplo para los dem?s ? muchos fieles auguran, por su parte, una mayor sencillez de vida, un desapego real en relaci?n con el dinero y las comodidades del mundo, una pr?ctica edificante de la castidad y una pureza de costumbres transparente" (58). "El S?nodo debe animar a los fieles a asumir mayormente su papel de bautizados promoviendo iniciativas pastorales, especialmente en lo que respecta al compromiso social, en comuni?n con los pastores de la Iglesia" (60).?

El Tercer cap?tulo afronta el tema del testimonio cristiano. Se reafirma ante todo ?la importancia de la catequesis para conocer y transmitir la fe?, eliminando ?el desapego a la verdad cre?da y a la vida vivida": se enumeran algunos m?todos de catequesis (62-69). En lo que respecta a la liturgia el documento recoge el deseo de muchos por ?un esfuerzo de renovaci?n, que, aun permaneciendo firmemente arraigado en la tradici?n, tenga en cuenta la sensibilidad moderna y las necesidades espirituales y pastorales actuales". "El aspecto m?s relevante de la renovaci?n lit?rgico llevado a cabo hasta ahora, consiste en la traducci?n en lengua vern?cula, principalmente en ?rabe, de los textos lit?rgicos" (70-75).

Se reafirma la urgencia del ecumenismo, superando prejuicios y desconfianzas a trav?s del di?logo y la colaboraci?n: a prop?sito de esto "contribuir?, tambi?n, la celebraci?n de los sacramentos de la confesi?n, de la Eucarist?a, de la unci?n de los enfermos en una Iglesia distinta de la propia, en los casos previstos por los ordenamientos can?nicos?. ?Dos signos son de particular importancia: la unificaci?n de las fiestas cristianas (Navidad y Pascua) y la gesti?n com?n de los lugares de Tierra Santa ? en el amor y en el respeto mutuo". Se condena "decididamente el proselitismo que usa medios no conformes al Evangelio" (76-84).

Se pasa revista tambi?n a las relaciones con el juda?smo, que encuentran ?en el Concilio Vaticano II un punto de referencia fundamental". El di?logo con los jud?os se define ?esencial, aunque no f?cil?, resinti?ndose por el conflicto palestino-israel?. La Iglesia augura que ?ambos pueblos puedan vivir en paz en una patria que sea la suya, dentro de fronteras seguras e internacionalmente reconocidas". Se reafirma la firme condena del antisemitismo, subrayando que ?las actuales actitudes negativas entre los pueblos ?rabe y jud?o parecen m?s bien de car?cter pol?tico" y por tanto extra?os a todo discurso eclesial.

Los cristianos son llamados a ?llevar un esp?ritu de reconciliaci?n basado en la justicia y la equidad por las dos partes. Por una parte, las Iglesias de Oriente Medio invitan a mantener la distinci?n entre la realidad religiosa y la pol?tica" (85-94). Tambi?n las relaciones de la Iglesia cat?lica con los musulmanes tienen fundamento en el Concilio Vaticano II. Se reafirman las palabras de Benedicto XVI: "El di?logo interreligioso e intercultural entre cristianos y musulmanes no puede reducirse a una decisi?n temporal. ?ste es de hecho una necesidad vital, de la que depende en gran parte nuestro futuro". Se muestra que ?es importante por una parte tener di?logos bilaterales ? con los jud?os y con el islam ? y despu?s tambi?n un di?logo trilateral".

"Las relaciones entre cristianos y musulmanes son, m?s o menos frecuentemente, dif?ciles ? se lee en el documento ? sobre todo por el hecho de que los musulmanes no hacen distinci?n entre religi?n y pol?tica, lo que pone a los cristianos en la delicada situaci?n de no ciudadanos, mientras que ?stos son ciudadanos de estos pa?ses ya desde bien antes de la llegada del Islam. La clave del ?xito de la coexistencia entre cristianos y musulmanes depende del reconocimiento de la libertad religiosa y de los derechos del hombre". "Los cristianos son llamados ... a no aislarse en guetos, en actitudes defensivas y de replegamiento sobre s? mismos t?picos de las minor?as. Muchos fieles insisten en el hecho de que cristianos y musulmanes est?n llamados a trabajar juntos para promover la justicia social, la paz y la libertad, y defender los derechos humanos y los valores de la vida y de la familia". Se sugiere "la revisi?n de los libros escolares y sobre todo de la ense?anza religiosa, y sobre todo de ense?anza religiosa, para que sean libres de todo prejuicio y estereotipo sobre el otro? y se invita al di?logo de la "verdad en la caridad" (95-99).

En la conflictiva situaci?n de la regi?n los cristianos son exhortados a promover "la pedagog?a de la paz": se trata de una v?a "realista, aunque corre el riesgo de ser rechazada por la mayor?a; tambi?n tiene m?s posibilidades de ser acogida, dado que la violencia, tanto de los fuertes como de los d?biles, ha llevado, en la regi?n del Oriente Medio, ?nicamente a fracasos y a un bloqueo genera". Se trata de una situaci?n ?aprovechada por el terrorismo mundial m?s radical". La contribuci?n de los cristianos, ?que exige mucho valor, es indispensable" aunque ?demasiado a menudo? los pa?ses de Oriente Medio ?identifican Occidente con el Cristianismo" provocando gran da?o a las Iglesias cristianas (100-102).

El documento analiza tambi?n el fuerte impacto de la modernidad que se presenta al musulm?n creyente ?con un rostro ateo e inmoral. ?l la vive como una invasi?n cultural que le amenaza, turbando su sistema de valores". "La modernidad, por lo dem?s, es tambi?n lucha por la justicia y la igualdad, defensa de los derechos". Las escuelas cat?licas intentan "formar personas capaces de discernir lo positivo de lo negativo, para tomar solo lo mejor". Pero "la modernidad es tambi?n un riesgo para los cristianos": las sociedades de la regi?n est?n tambi?n ellas amenazadas por la ausencia de Dios, por el ate?smo y por el materialismo, y m?s a?n por el relativismo y el indiferentismo ? Tales riesgos, a la par que el extremismo, pueden f?cilmente destruir ... familias, sociedades e Iglesias (103-105). "Desde este punto de vista, musulmanes y cristianos deben recorrer un camino com?n".

Los cristianos, por su parte, deben ser conscientes de pertenecer a Oriente Medio y de ser en ?l "un componente esencial como ciudadanos": al contrario, "han sido los pioneros del renacimiento de la Naci?n ?rabe" y "su papel es reconocido en la sociedad" (106-108) aunque ?con el crecimiento del integrismo isl?mico, aumentan un poco por todas partes los ataques contra los cristianos" (110). "El cristiano tiene una contribuci?n especial que aportar en el ?mbito de la justicia y de la paz?; tiene el deber de "denunciar con valor la violencia, venga ?sta de donde venga, y sugerir una soluci?n, que s?lo puede pasar por el di?logo", la reconciliaci?n y el perd?n. Con todo los cristianos deben ?exigir con medios pac?ficos" que tambi?n sus derechos ?sean reconocidos por las autoridades civiles" (111-114).

El documento afronta tambi?n el tema de la evangelizaci?n en una sociedad musulmana, que puede venir s?lo a trav?s del testimonio: pero ?se pide que ?ste venga garantizado tambi?n por oportunas intervenciones extranjeras". En todo caso, la actividad caritativa de las comunidades cat?licas "hacia los m?s pobres y excluidos, sin discriminaci?n, representa el modo m?s evidente de la difusi?n de la ense?anza cristiana". Estos servicios a menudo son asegurados s?lo por las instituciones eclesiales (115-116).?

En la Conclusi?n, el documento muestra "la preocupaci?n por las dificultades del momento presente, pero, al mismo tiempo, la esperanza, fundada sobre la fe cristiana". "La historia ? se lee ? ha hecho que nos convirti?semos en un peque?o reba?o. Pero nosotros, con nuestra conducta, podemos volver a ser una presencia que cuenta. Desde hace d?cadas, la falta de resoluci?n del conflicto palestino-israel?, la falta de respeto del derecho internacional y de los derechos humanos, y el ego?smo de las grandes potencias han desestabilizado el equilibrio de la regi?n e impuesto a las poblaciones una violencia que corre el riesgo de abocarlas a la desesperaci?n. La consecuencia de todo esto es la emigraci?n, especialmente de los cristianos.

Frente a este desaf?o y apoyado por la comunidad cristiana universal, el cristiano de Oriente Medio est? llamado a aceptar su propia vocaci?n, al servicio de la sociedad". La invitaci?n a los creyentes es que ?sean testigos, conscientes de que dar testimonio de la verdad puede llevar a ser perseguidos?. ?A los cristianos del Oriente Medio ? concluye el Instrumentum Laboris ? se puede repetir a?n hoy: ?No temas, peque?o reba?o? (Lc 12, 32), tienes una misi?n, de ti depender? el crecimiento de tu pa?s y la vitalidad de tu Iglesia, y esto suceder? s?lo con la paz, la justicia y la igualdad de todos sus ciudadanos" (118-123).

[Traducci?n del original italiano por Inma ?lvarez
?Copyright 2010 - Libreria Editrice Vaticana]


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