Martes, 29 de junio de 2010

Homil?a de monse?or Jos? Luis Mollaghan, arzobispo de Rosario, en la solemnidad del Corpus Christi (5 de junio de 2010). (AICA)

CORPUS CHRISTI????

?Queridos hermanos:

????????? Hoy celebramos la fiesta de Corpus Christi, del Cuerpo y la Sangre del Se?or; y lo hacemos en el marco del a?o sacerdotal, convocado por el Papa Benedicto XVI, ?y que pronto ?va a? culminar.?

El don de la eucarist?a y del sacerdocio

????????? A la luz de las lecturas que escuchamos, podemos decir, que la Eucarist?a est? ?ntimamente unida al sacerdocio de Jesucristo; y agradecemos a Dios por estos dones recibidos el Jueves Santo, por los que Jes?s sacerdote eterno, da su vida por nosotros,? y tambi?n ?la Eucarist?a, que renueva su presencia y su ofrecimiento de amor, que alimenta nuestra vida.?

????????? Justamente, la primera lectura y el salmo responsorial que escuchamos nos hablan de esta ?ntima uni?n del sacerdote y la Eucarist?a. El ?pasaje del Libro del G?nesis (cfr 14,18-20) que le?mos, hace referencia al Rey Melquisedec, que ?era "sacerdote del Dios alt?simo", ?y por esto "ofreci? pan y vino" (Gen.14,19). (cfr. Benedicto XVI, 3.VI.2010).?

????????? El salmo, a su vez, contiene el juramento de Dios al Rey: ?T? eres sacerdote para siempre?" (Sal 110,4). Vislumbramos con esta afirmaci?n ?un anticipo de la figura de Cristo, el Mes?as, que es tambi?n Sacerdote de la Nueva Alianza.??

????????? Pero su sacerdocio es a?n superior. Es un sacerdocio nuevo, que culmina con su entrega en la cruz; y por su donaci?n redentora, ofreciendo su vida por nosotros, y se transforma en mediador ?entre Dios y los hombres.?

La Eucarist?a es la fuente de la unidad y la comuni?n

????????? As? como en? la ?ltima Cena, Jes?s dej? a sus disc?pulos el gran regalo de la Eucarist?a, memorial de la entrega de su vida,? alianza nueva y definitiva de amor; hoy junto a ustedes, queridos sacerdotes, vamos a ?renovar por la acci?n de Cristo sacerdote, su presencia eucar?stica entre nosotros, el sacramento de la unidad; fuente? de nuestra comuni?n con Dios y con nuestros hermanos.?

????????? Por la Eucarist?a, somos llamados a ser uno en Cristo, y esta unidad es esencial en nuestra vida de cristianos; no porque seamos de una misma raza, ni por tener? una misma cultura,? ni las mismas profesiones,? ni las mismas opciones. ?Porque aun siendo muchos, somos un solo pan y un solo cuerpo, pues todos participamos de un solo pan ? (1 Co 10, 16-17).?

????????? Y como escuchamos en el Evangelio, a trav?s de la multiplicaci?n de los panes, Jes?s nos alimenta con el pan que se reparte generosamente, y es signo del Pan de vida. Por la Eucarist?a, Jes?s nos une; por la gracia? nos fortalece, ?y nos sostiene en la misma comuni?n, para ser su ?Iglesia.?

????????? Nos une el? haber sido atra?dos por Cristo, de recibir un solo bautismo, y de tener una misma fe; de compartir una misma verdad, ?una misma vocaci?n de ser disc?pulos y misioneros; nos une el ser Iglesia, fruto de la Eucarist?a, porque Dios hace de nosotros una comuni?n, y ?una verdadera familia; nos une, finalmente, el llamado a ?transformar el mundo, y? ser testigos de su amor, viviendo la justicia, y la solidaridad.?

La Eucarist?a es el centro vital de nuestra vida

????????? De este modo, la Eucarist?a debe ser el centro vital de nuestra vida, capaz de saciar el hambre de felicidad:? Quien me come vivir? por mi? (Juan 6,57). En este banquete, participamos de la vida eterna, y as?, nuestra existencia cotidiana se convierte en una celebraci?n, y en una misa prolongada? (cfr. DA 354).?????????

????????? Por ello, ?la adoraci?n de este misterio no nos aleja de nuestra existencia, sino que nos acerca a ella. Precisamente cuanto m?s adoramos este misterio de la presencia del Se?or, encontramos mejor el sentido de la vida, y ?nos acercamos m?s ?a la realidad.?

????????? Es ?l quien nos hace conocer a Dios,? y nos permite tambi?n conocer la vida. Sin ?l, la realidad ser?a indescifrable, y la vida, ser?a un enigma inexplicable.?

????????? Y esto, ?queridos hermanos, porque hablamos del verdadero Dios, que es la realidad fundante, y no de un? Dios hipot?tico; de Dios encarnado, de Jesucristo vivo, ?el Dios con nosotros, y no de un Dios alejado; de ?Dios con rostro sufriente, el Dios del amor hasta la cruz ( cfr. Benedicto XVI, Discurso, n? 3, 13.V.2007).?

????????? En una sociedad tan fraccionada, en la que predomina la divisi?n, y los enfrentamientos, y la inseguridad nos hace hasta desconfiados entre nosotros; queremos ser signo de unidad; llamados a vivir fraternalmente,? a respetarnos y querernos? como hermanos, privilegiando a los m?s necesitados.??

????????? La Eucarist?a, presencia salvadora de Jes?s en la comunidad de los fieles y alimento espiritual, ?es de lo m?s precioso que la Iglesia puede tener en su caminar por la historia ?(Ecc. De Euch., n ? 9). De aqu? que Cristo en la Eucarist?a, el tesoro m?s grande de la Iglesia, debe estar en el centro de nuestra vida.??

Los dones de Dios? requieren una disposici?n adecuada??

????????? Para ello, siempre? necesitamos en nuestro coraz?n, un cambio, y una transformaci?n personal. Podemos decir que la Eucarist?a es el eje central de nuestra transformaci?n, capaz de renovar nuestra vida y la vida social: para que ?la violencia se transforme en amor y,? ?la muerte se transforme en vida.?

????????? De este modo, la Eucarist?a a la vez que nos redime,? puede suscitar esta transformaci?n interior y exterior que debe contar con nuestra respuesta personal.??

????????? Para que el amor se imponga al odio, y la vida triunfe sobre la muerte, es necesaria nuestra cooperaci?n. Porque todos los dones de Dios? requieren una disposici?n interior para producir sus frutos.?

Adorarlo profundamente, y abrir los ojos para reconocerlo

????????? La Eucarist?a es nuestra? alegr?a de hoy, la alegr?a de la Iglesia, ya que al adorar al Sant?simo Sacramento, reconocemos? la presencia real y permanente de Jes?s, sumo y eterno Sacerdote.?

????????? Su presencia viva nos invita a vivir como Iglesia, a adorarlo profundamente como comunidad de salvaci?n, ya que ?tiene cotidianamente una importancia destacada y se convierte en fuente inagotable de santidad? (Ecc. De Euc. N? 10); y tambi?n? nos pide abrir los ojos para reconocerlo en los m?s d?biles, en los m?s pobres, y en los enfermos, como siempre hicieron los santos, ya que tambi?n en el m?s peque?o y humilde encontramos a Jes?s mismo.??

????????? Por eso, como nos ense?an los Padres de la Iglesia, as? como hoy celebramos y adoramos a Jes?s en el altar; no consintamos? despu?s verlo sufriente, o? enfermo; con hambre o desnudo; necesitado o d?bil en nuestros hermanos (cfr. DA 354).?

????????? Quisiera que esta adoraci?n de hoy, llena de alegr?a por su inmenso amor, ?sea para esta Iglesia diocesana y para todos sus miembros un motivo de alabanza, de gozo ?verdadero, de aprendizaje humilde, y una ?proclamaci?n misionera de su redenci?n; ?una sencilla confesi?n de fe y adoraci?n humilde del misterio que celebramos; ya que adorarlo es el acto supremo de nuestro amor.?

????????? El nos asoci? a todos en la unidad de su Cuerpo,? por eso agradecemos a Dios por nuestros sacerdotes, que El? ha querido llamarlos ?y elegirlos para continuar la misi?n que le encomend? a los ap?stoles, misi?n de misericordia y? perd?n, de amor hasta la cruz.?

????????? Mar?a, que intercede por nosotros, nos gu?e por el camino? de la adoraci?n de su Hijo Jesucristo, y transforme nuestra vida? y nos haga vivir con esperanza.?

Mons. Jos? Luis Mollaghan, arzobispo de Rosario

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Publicado por verdenaranja @ 22:45  | Homil?as
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