Mi?rcoles, 30 de junio de 2010

Para que los cristianos se comprometan a ofrecer en todas partes, especialmente en los grandes centros urbanos, una contribuci?n v?lida a la promoci?n de la cultura, de la justicia, de la solidaridad y de la paz” - Comentario a la Intenci?n Misionera de julio 2010

Ciudad del Vaticano (Agencia Fides) – El mundo actual vive en constante cambio. Los fen?menos econ?micos, la industrializaci?n, la revoluci?n tecnol?gica han producido una transformaci?n considerable en las estructuras sociales, tanto a nivel individual como a nivel familiar. Se producen grandes migraciones que concentran millones de seres humanos en torno a grandes centros urbanos, cuyas zonas perif?ricas suelen estar marcadas por la pobreza y la carencia de los medios m?s b?sicos. Curiosamente, incluso en las zonas urbanas con una econom?a fuerte, se constata con frecuencia el individualismo y la soledad m?s dolorosa. Las relaciones interpersonales se deshumanizan, se hacen fr?as e impersonales.


Toda esta realidad necesita ser evangelizada. Las grandes ciudades son cada vez m?s cosmopolitas, y se convierten en un agregado de razas diversas, de culturas diversas. En muchas ciudades tradicionalmente cristianas, no existe actualmente una situaci?n social de cristiandad, de valores basados en el Evangelio. De alguna manera, a trav?s de la globalizaci?n, cada ciudad y cada pueblo se han convertido en una imagen del mundo donde est?n presentes las realidades m?s diversas, las culturas m?s diversas, y tambi?n una gran diversidad de credos religiosos.


Los disc?pulos de Cristo debemos sentir el dulce deber de hacer presente el Evangelio en la realidad social de todos los ambientes y de todos los lugares. Donde las ra?ces cristianas est?n desapareciendo, es necesario presentar de nuevo, con convicci?n y vigor, la verdad del Evangelio de Cristo. Nuestros contempor?neos son especialmente sensibles a ciertos valores, como la solidaridad y la paz. El Evangelio ha sido siempre creador de estos valores pues en definitiva nacen de amor de Dios que se nos ha dado en Cristo. Cristo, se ha despojado de su rango y se ha hecho solidario con nosotros por la Encarnaci?n, ha asumido nuestra pobreza para hacernos “solidarios” de su vida divina. ?l es nuestra paz.


Ante los retos que presenta la situaci?n actual, el Santo Padre nos llama a contribuir a crear cultura, a dar testimonio de la justicia. La cultura se manifiesta en el pensamiento, las costumbres, el arte, la m?sica, las fiestas. Nace de los valores que fundamentan la sociedad. El Evangelio debe contribuir a hacer presentes en la sociedad esos valores que caracterizan la verdadera humanidad, que elevan al hombre en s? mismo haci?ndole capaz del don de s?.


Para que haya una comuni?n verdadera entre los hombres no basta una cercan?a f?sica. Es necesaria una fuerza aglutinante, creadora de comuni?n. Como subrayaba el Papa Benedicto XVI, “las grandes ciudades europeas y americanas son cada vez m?s cosmopolitas, pero con frecuencia les falta esta savia capaz de hacer que las diferencias no sean motivo de divisi?n o de conflicto, sino m?s bien de enriquecimiento rec?proco. La civilizaci?n del amor es convivencia respetuosa, pac?fica y gozosa de las diferencias en nombre de un proyecto com?n, que el beato Papa Juan XXIII apoyaba sobre los cuatro pilares del amor, la verdad, la libertad y la justicia” (Discurso al final del Santo Rosario con los universitarios, 1 de marzo de 2008). Nuestra misi?n consiste en construir esos pilares con la fuerza del Evangelio para


Publicado por verdenaranja @ 20:58  | Misiones
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