Mi?rcoles, 30 de junio de 2010

Mensaje de los sacerdotes de la Arquidi?cesis de C?rdoba a la comunidad cordobesa (Solemnidad del Sant?simo Cuerpo y Sangre del Se?or, 6 de junio de 2010). (AICA)

"QUEREMOS SER DISC?PULOS Y HERMANOS, TESTIGOS Y SERVIDORES"??????????

1. Disc?pulos entre los disc?pulos

????????? En esta celebraci?n del "Corpus Christi", al t?rmino del A?o Sacerdotal y en el marco de la celebraci?n de los Bicentenarios de la Patria (2010-2016),? los sacerdotes de C?rdoba, junto con nuestro Arzobispo, Carlos Jos? ???ez, queremos compartir una palabra fraterna al Pueblo de Dios y a la ciudadan?a.?

????????? Deseamos involucrarnos y comprometernos con las personas que nos rodean, con el tiempo que nos toca protagonizar y con la realidad en la que estamos inmersos. No podemos, ni sabemos todo. Nos sentimos llamados a hacer caminos con otros y junto a otros: somos parte, compartimos los anhelos y sufrimientos de nuestro pueblo. Nos sentimos hermanos de todos. Felices al sabernos hijos de Dios junto con todos. Nos reconocemos disc?pulos y servidores, peregrinos con las mismas dudas y temores, las mismas preguntas y errores, esperanzas y sue?os de tantos otros.??

????????? Como muchos, estamos en b?squeda y no tenemos todas las respuestas ni las soluciones. Estamos empe?ados en descubrir c?mo Dios nos quiere sacerdotes hoy, en los actuales y desafiantes escenarios. Intentamos ser fieles y felices; vivir la fraternidad; aceptar la diversidad? eclesial y sacerdotal, fortaleciendo la comuni?n por sobre las diferencias, el afecto por sobre la competencia, el reconocimiento por sobre la descalificaci?n. Todos necesitamos de todos: tambi?n nosotros. Somos hermanos y ciudadanos, inmersos en una historia que nos convoca a todos.?

????????? A pesar de la intemperie que golpea, sentimos el impulso de caminar juntos. En medio de des?nimos y tentaciones, profesamos la alegr?a de ser creyentes y sacerdotes.? El Dios que una vez nos llam?, contin?a llam?ndonos para el servicio de todos. En la mesa del altar, el Pan de Dios, de la Iglesia y de los hombres nos ense?a a tomar la propia vida entre las manos, compartirla y entregarla como Jes?s (cf. Mt 26,26). Deseamos seguir sirviendo a esta mesa que sacia el coraz?n, que nos iguala y nos hermana. Ella nos invita a hacer memoria agradecida y esperanzada; memoria arrepentida y reconciliada; memoria comprometida y constructiva.?

2. Memoria agradecida y esperanzada

????????? Con memoria agradecida y esperanzada recordamos que nuestra Patria Argentina se forj? con el aporte de muchos sacerdotes, religiosos, religiosas, hombres y mujeres cristianos comprometidos con la causa de la independencia nacional. En tiempos dif?ciles, el pueblo cristiano supo mantener y transmitir la fe, como valioso tesoro de nuestro patrimonio. Recordamos con gratitud a quienes nos precedieron en el camino: Esqui?, Brochero, Angelelli, Pironio y una inmensa "muchedumbre de testigos" (Hb 12,1). El testimonio de sus vidas nos compromete y nos alienta en la esperanza.?

????????? Damos gracias al Se?or por la Iglesia particular en la que vivimos; por el Arzobispo Carlos Jos?, que es nuestro padre, hermano y amigo; y por el camino pastoral que transitamos. Agradecemos a tantos hermanos y hermanas que nos manifiestan su sincero e incondicional cari?o, y por la mirada de fe que tienen para con los sacerdotes. Agradecemos, especialmente, a quienes rezan por nosotros, nos alientan, nos sostienen, nos acompa?an, nos comprenden, nos perdonan y nos ayudan. Nos alegramos por trabajar junto con ellos. Bendecimos la vida de cada uno y de nuestras comunidades, sus logros, los caminos del di?logo y la construcci?n entre todos de una Iglesia que integra, en comuni?n y participaci?n la riqueza de su diversidad. Agradecemos los dones de los dem?s, como regalos de Dios para todos. Valoramos la capacidad de superaci?n de los? problemas y la esperanza realista de nuestra gente, que sostiene los esfuerzos en medio de las dificultades y desazones.??

????????? Admiramos, especialmente, la presencia silenciosa y fecunda de tantos hermanos sufrientes y vulnerables, olvidados y desprotegidos, que conf?an en la paternidad de Dios. De ellos recibimos una fuerza y un aliento reconfortante, para no desanimarnos a?n en medio de las tribulaciones (cf 2Cor 4,8-9). Nos enriquecen con su pobreza y nos ense?an con sus vidas que la fecundidad es s?lo de Dios (cf. 1Co 3,7-10). Aprendiendo de ellos, queremos vivir el ministerio sacerdotal como colaboradores de Dios, servidores de los hermanos. Queremos bendecir y no maldecir; alegrarnos con los que est?n alegres y llorar con los que lloran; poni?ndonos a la altura de los m?s humildes; procurando hacer el bien; tratando de vivir en paz con todos (cf. Rm 12,14-18), siguiendo el camino de los disc?pulos de Jes?s.?

????????? Como argentinos y cordobeses, tenemos tambi?n parte en el camino de la Patria, con sus luces y sus sombras. Hacemos memoria agradecida por el pa?s que somos y por el que estamos llamados a construir. Reconocemos con agradecimiento la honestidad silenciosa y trabajadora de la mayor?a de nuestro pueblo, sus valores, su solidaridad, su empe?o esforzado por salir adelante en medio de las crisis, a pesar de todo, buscando un futuro m?s digno.?

3. Memoria arrepentida y reconciliada

????????? Nuestra memoria, adem?s, quiere ser arrepentida y reconciliada. Queremos sabernos y sentirnos perdonados. Queremos pedir perd?n por nuestra falta de di?logo y comuni?n; por nuestra actitud distante, aislada e indiferente; por querer tener la "?ltima palabra" y por nuestro modo de vivir acelerados, "sin tiempo" para los dem?s; por hacer sentir a los dem?s que les hacemos un favor. Muchas veces somos duros, estructurados, intolerantes, impacientes. Nos hacemos cargo tambi?n de nuestra falta de testimonio y de oraci?n, de afecto c?lido y desinteresado, de genuina amistad y gratuidad. Nos averg?enzan nuestras incoherencias que no podemos defender, ni justificar; y nos duelen las tensiones, divisiones, conflictos, situaciones dolorosas y esc?ndalos que los sacerdotes protagonizamos. No queremos ser c?mplices, ni mirar "para otro lado".??

????????? Nos ha tentado, muchas veces, el poder, que es una especie de idolatr?a y esclavitud, de vanidad y pretensi?n desmedida. Queremos servir con humildad. Nuestro ministerio es "lavar los pies a los hermanos" como hizo el Se?or Jes?s (cf. Jn 13,35). Queremos ayudar a construir una Iglesia cada vez m?s fiel a su Maestro, cre?ble, samaritana y cordial, con la autoridad de la cercan?a, la simplicidad y la entrega de un amor sincero.??

????????? Reconocemos nuestros l?mites y errores porque no siempre hemos velado por los derechos de los m?s fr?giles y excluidos, los desamparados, pobres, d?biles y sufrientes. Jes?s est? en ellos y no lo hemos contemplado ni servido. Pedimos misericordia por las ofensas cometidas y por? las faltas de caridad como pastores. Reconocemos nuestras tibiezas ante las exigencias de la justicia y la falta de valent?a para la denuncia, nuestras mediocridades y mezquindades.??

????????? Deseamos, humildemente, que nos perdone el Se?or y su Iglesia, y tambi?n ustedes, nuestros hermanos y hermanas del camino, ustedes que conocen nuestras fortalezas y flaquezas y que, a pesar de conocerlas, nos comprenden, nos ayudan y nos quieren. Ustedes saben que nosotros somos "barro" y que el "tesoro" s?lo es de Dios (cf. 2Co 4,7). Ustedes nos ayudan siempre a descubrir que Dios es amor (cf. 1Jn 4,8). Confiamos en que nos ayuden a vivir la din?mica de una constante conversi?n al Evangelio.?

4. Memoria comprometida y constructiva

????????? Nuestra memoria tambi?n quiere ser comprometida y constructiva. Nuestra condici?n de argentinos y ciudadanos nos hace sentirnos implicados y part?cipes de la suerte de nuestro pueblo. Somos hijos de este suelo y de este cielo. Somos corresponsables de los ?xitos y fracasos de nuestra Patria. Estamos convencidos de que podemos imaginar una Argentina distinta y contribuir a ella, cada uno, desde su lugar. La celebraci?n de los? Bicentenarios es una oportunidad para mirar con lucidez el pasado, discernir el presente y, superando irresponsabilidades, rivalidades y antinomias, construir el futuro que esperamos. Nos animan a ello, las destacadas figuras que hicieron posible la libertad que tenemos en la Argentina.??

????????? Deseamos sumar desde lo que somos para la construcci?n de nuestra Patria en el Bien Com?n, la tolerancia, el di?logo y el respeto, aportando en el campo de la educaci?n, la familia, la juventud, la justicia, la cuesti?n social, la institucionalidad democr?tica y la cultura del trabajo.??

????????? Queremos comprometernos como sacerdotes y ciudadanos desde lo concreto y cotidiano, a acortar las distancias, acerc?ndonos a los que est?n al borde del camino y a los que est?n "afuera", a los que se han quedado parados, a los que permanecen lejos, a los que nos miran desde los umbrales. Queremos desentra?ar el potencial humanizante del Evangelio, animando un camino de inclusi?n social, trabajando por la diversidad y la participaci?n ciudadana para todos los argentinos. Tenemos hoy la oportunidad de crecer y de afianzarnos en el aprendizaje de las responsabilidades c?vicas, aprendiendo de la historia, incluso la m?s reciente.??

????????? Deseamos comprometernos como cristianos y sacerdotes en la edificaci?n de una Iglesia para todos, respetuosa de las diversidades, en una comuni?n sin fronteras. Ansiamos compartir con los dem?s nuestro ser y nuestra vida, nuestro tiempo y trabajo, anunciarles a Jes?s y su Evangelio de libertad, de amor y de vida plena para todos.??

????????? Anhelamos vivir una fraternidad sacerdotal que sea est?mulo vocacional para otros. Los j?venes que hoy se deciden a seguir el llamado de Jes?s nos recuerdan que tambi?n nosotros fuimos un d?a seducidos por el Se?or (cf. Jr 20,7) y nos hacen ver que, a pesar del tiempo y del cansancio del camino, esa gracia contin?a ardiendo en nuestro interior.??

????????? En esta hora de C?rdoba y de la Patria, en este tiempo del mundo y de la Iglesia, entregamos nuestra memoria agradecida, arrepentida y comprometida a Dios y a todos ustedes, poni?ndonos en las manos de Mar?a, la Madre que siempre acompa?a los sue?os y desvelos, logros y fracasos, gozos y l?grimas de los disc?pulos de su Hijo:?

????????? Madre de Dios y Madre nuestra, abriga con tu manto nuestra intemperie, alivia con tu caricia nuestros cansancios. Tu mirada nos ayuda y nos alumbra, nos sostiene en la esperanza. Creemos que a partir de la Resurrecci?n de Jes?s, definitivamente, la vida y el tiempo tienen una ?nica direcci?n: hacia delante, hacia el amanecer de un futuro mejor para todos. "?Hay que seguir andando nom?s!". Mar?a, acompa?a y alienta el caminar de nuestro pueblo. Am?n.-?

Los sacerdotes de la arquidi?cesis de C?rdoba?


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