SANTIAGO, APÓSTOL
5 de julio de 2010
La gracia y la paz de nuestro Señor Jesucristo estén con todos vosotros.
Hoy, en este domingo, interrumpimos el ritmo de las lecturas dominicales porque celebramos una fiesta importante. Celebramos la fiesta del apóstol Santiago, que según una antigua tradición predicó el evangelio en nuestra tierra, y que es venerado en su sepulcro de Santiago de Compostela.
Celebrar la fiesta de un apóstol es siempre motivo de alegría. Es mirar hacia atrás, a los orígenes de nuestra fe, y contemplar a Jesús que encarga a aquellos doce discípulos extender su Buena Noticia y ser el punto de referencia de su comunidad de seguidores. De ellos venimos nosotros. Y hoy, al recordar el testimonio de Santiago, nos sentimos llamados a reafirmar y testimoniar esa fe que los apóstoles nos han transmitido.
A. penitencial: En silencio, pongámonos ante Dios y preparémonos para celebrar la Eucaristía. (Silencio).
Tú, que nos llenas de alegría y de paz. SEÑOR, TEN PIEDAD.
Tú, que nos envías a anunciar tu Evangelio. CRISTO, TEN PIEDAD.
Tú, que nos llamas a una vida que nunca se acaba. SEÑOR, TEN PIEDAD.
1. lectura (Hechos 4,33; 5,12.27-33; 12,2): Escuchemos, en esta primera lectura, las persecuciones que sufren los apóstoles en el inicio de la predicación evangélica. Unas persecuciones que culminarán en el martirio del apóstol Santiago, el primero que dio su vida por la fe de Jesucristo.
2. lectura (2 Corintios 4,7-15): Contemplemos ahora, en la segunda lectura, el convencimiento con que actuaban los primeros mensajeros del Evangelio, llenos de la fuerza de Dios.
Oración universal: Unidos en la misma fe, presentemos nuestras plegarias al Padre por nosotros, por la Iglesia y por el mundo entero. Oremos diciendo: ESCÚCHANOS, PADRE.
Por la Iglesia, por el papa y los obispos, por todos los cristianos. Para que sigamos a Jesucristo de todo corazón. OREMOS:
Por los que son perseguidos a causa de su fe. Para que en todo momento experimenten la fuerza de Dios que les acompaña. ORENMOS:
Por nuestro país y por todos los países del mundo. Para que en todos crezca el espíritu de concordia, de justicia y de generosidad. OREMOS:
Por los que en este año jubilar peregrinan a Santiago. Para que ese camino les fortalezca en su voluntad de seguir el camino del Evangelio. OREMOS:
Por nosotros. Para que el testimonio de los apóstoles nos haga crecer en la fe, la esperanza y el amor. OREMOS:
Escucha, Padre, nuestra oración. y llénanos siempre de tu amor. Por Jesucristo, nuestro Señor
Padrenuestro: Jesús enseñó a sus discípulos una oración para dirigirse a Dios el Padre. Por eso, siguiendo esa enseñanza, también nosotros nos atrevemos a decir:
CPL