Jueves, 29 de julio de 2010

Texto del micro radial de monse?or Jos? Mar?a Arancedo, arzobispo de Santa Fe de la Vera Cruz, emitido por LT 9 (10 de julio de 2010). (AICA)

?QUI?N ES MI PR?JIMO?

Este domingo leemos el Evangelio del ?buen samaritano?. Pocos textos expresan con tanta claridad el sentido y el alcance del amor, de modo especial para quienes tiene su fe puesta en Dios, el Padre de Nuestro Se?or Jesucristo. El relato surge como una respuesta de Jes?s a una pregunta que busca una definici?n m?s precisa sobre qui?n es mi pr?jimo. El que hace la pregunta es alguien que conoce lo que dice la Sagrada Escritura: ?Amar?s al Se?or, tu Dios, con todo tu coraz?n, con toda tu alma, con todas tus fuerzas y todo tu esp?ritu, y a tu pr?jimo como a ti mismo? (Lc. 10, 25-26). Es la figura del pr?jimo la que puede dejar una duda acerca del alcance del mandamiento del amor. Hay que tener presente que para Jes?s no se puede separar el amor al pr?jimo del amor a Dios, que es su fundamento. San Juan lo interpreta diciendo: ?El que dice amo a Dios, y no ama a su hermano, es un mentiroso. ?C?mo puede amar a Dios, a quien no ve, el que no ama su hermano a quien ve?? (1 Jn. 4, 20).

Es cierto que tenemos una relaci?n mayor hacia quienes est?n unidos por lazos familiares y de amistad como de pertenencia social, incluso religiosa, pero el Se?or con su respuesta nos abre a una dimensi?n que ampl?a esta primera mirada, aunque no la niega, y que podr?amos expresarla diciendo que para Jesucristo: ?todo hombre es mi hermano?. No se niega lo primero, es decir, esa relaci?n familiar y cercana, pero el relato del buen samaritano nos abre un camino nuevo que nos ayuda a no encerrarnos, a no hacer una ?ideolog?a?, incluso de lo que es bueno. La ideolog?a nos a?sla, nos encierra y quita horizontes. Jesucristo rompe este marco estrecho y predica una nueva relaci?n basada en la dignidad de todo hombre como hijo de Dios.

A partir de esto podemos comprender que el pr?jimo es el que est? cerca, el que est? pr?ximo a m?, pero independientemente de su condici?n familiar o social, pol?tica o religiosa. Lo que vale en el otro es su condici?n de persona, de hijo de Dios. El samaritano as? lo entendi? y, por ello, actu? evang?licamente. Otra ense?anza que nos deja este relato es que el samaritano no s?lo vio al que estaba herido en el camino, al igual que lo vieron los otros que pasaron y siguieron de largo, sino que el vio y se conmovi?. Estamos acostumbrados a ver, pero no siempre a conmovernos por lo que vemos e involucrarnos. El solo ver no alcanza, hay muchas personas que ven y que pueden, incluso, explicar muy bien la realidad del que sufre, pero si este conocimiento no lleva a conmover su coraz?n, es decir, a hacer propio el dolor del otro y a sentir la responsabilidad de dar una respuesta, creo que no hemos comprendido el sentido y el compromiso frente a mi pr?jimo, seg?n la ense?anza del buen samaritano.

Queridos amigos, dese?ndoles un buen domingo en su familia y con sus amigos, reciban junto a mi afecto y oraciones, mi bendici?n en el Se?or.?

Mons. Jos? Mar?a Arancedo, Arzobispo de Santa Fe de la Vera Cruz?


Publicado por verdenaranja @ 22:11  | Hablan los obispos
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