Jueves, 29 de julio de 2010

Homil?a de monse?or Juan Rub?n Mart?nez, obispo de Posadas, para el domingo 15? durante el a?o (11 de julio de 2010). (AICA)

MODELOS SOCIALES? Y LOS POBRES

Entre los tantos temas ausentes en la reflexi?n de nuestro tiempo, est? el que nos cuestionemos sobre el discernimiento de ?los modelos sociales? que habitualmente nos presentan los grandes medios, sobre todo la televisi?n. Muchos de ellos provocan un grave da?o tanto a los adultos como a los j?venes. Como algo habitual llegan hasta nuestros hogares ?novelas? o programas de entretenimiento que se integran a las familias sin ninguna recepci?n cr?tica. Incluso sus personajes son amados u odiados sin tener en cuenta los valores o antivalores que expresan.

El texto del Evangelio de este domingo sobre el buen samaritano (Lc. 10, 25-37), que ayud? a un pobre tirado en el camino, nos presenta un posible modelo a seguir. Quiz? este modelo no sirva a muchos para promover formas de consumismo, ni tenga rating, ni sirva para hacer negocios, pero imitar las actitudes de este samaritano nos permitir? obtener un tesoro espiritual, en nuestro interior que nos dar? la satisfacci?n de tener m?s paz, distensi?n y mayor esperanza.

En realidad en el Evangelio de este domingo, Jes?s le ense?a al Doctor de la ley algunas condiciones para ser un testigo de la verdad y modelo social v?lido. Le dice que ponga en pr?ctica aquello que en teor?a ya conoc?a: ?Amar?s al Se?or, tu Dios, con todo tu coraz?n, con toda tu alma, con todas tus fuerzas y con todo tu esp?ritu, y a tu pr?jimo como a ti mismo? (Lc. 10,27-28). Despu?s le va explicar quien es el pr?jimo con la conocida par?bola del buen samaritano. Este s? era ?un modelo social? porque supo ayudar a este pobre y herido que estaba tirado en el camino y le dio todo lo que necesitaba. Es bueno recordar el texto de la carta del Papa Juan Pablo II en ?Novo Millennio Ineunte?: ?Si verdaderamente hemos partido de la contemplaci?n de Cristo tenemos que saberlo descubrir sobre todo en el rostro de aquellos con los que el mismo ha querido identificarse: ?He tenido hambre y me diste de comer, he tenido sed y me has dado de beber? desnudo y me has vestido, encarcelado y me has venido a ver? (Mt. 25,35-36). Esta p?gina no es una simple invitaci?n a la caridad: es una p?gina de cristolog?a, que ilumina el misterio de Cristo. Sobre esta p?gina, la Iglesia comprueba su fidelidad como Esposa de Cristo, no menos que sobre el ?mbito de la ortodoxia? (NMI 49).

Hoy tambi?n necesitamos que todos, pero sobre todo aquellos que tienen liderazgos sociales, pol?ticos, econ?micos, religiosos? tengan un especial perfil que implique en sus acciones y compromisos esta opci?n preferencial por los pobres. Deberemos estar especialmente atentos si los liderazgos son de gente narcisista que solo buscan poder y dinero, o bien en sus vidas tienen una consideraci?n especial por la inclusi?n de tant?simos hermanos y de conducciones con mayor magnanimidad. Los liderazgos narcisistas siempre llevan al fracaso porque se desentienden del bien com?n.

Es bueno recordar el documento de Aparecida que se?ala en concreto situaciones que debemos tener en cuenta y requieren una atenci?n comprometida como la del Buen Samaritano: ?La globalizaci?n hace emerger, en nuestros pueblos, nuevos rostros de pobres. Con especial atenci?n y en continuidad con las Conferencias Generales anteriores, fijamos nuestra mirada en los rostros de los nuevos excluidos: los migrantes, las v?ctimas de la violencia, desplazados y refugiados, v?ctimas del tr?fico de personas y secuestros, desaparecidos, enfermos de HIV y de enfermedades end?micas, t?xicodependientes, adultos mayores, ni?os y ni?as que son v?ctimas de la prostituci?n, pornograf?a y violencia o del trabajo infantil, mujeres maltratadas, v?ctimas de la exclusi?n y del tr?fico para la explotaci?n sexual, personas con capacidades diferentes, grandes grupos de desempleados/das, los excluidos por el analfabetismo tecnol?gico, las personas que viven en la calle de las grandes urbes, los ind?genas y afroamericanos, campesinos sin tierra y los mineros. La Iglesia, con su Pastoral Social, debe dar acogida y acompa?ar a estas personas excluidas en los ?mbitos que correspondan? (402).

Para generar esperanza en medio de tantas dificultades tendremos que corregir y ajustar muchas cosas, pero sobre todo deberemos asumir actitudes de conversi?n de coraz?n, para obrar como el buen samaritano de la par?bola y as? poder ser desde la caridad y justicia practicada, los modelos sociales que nuestro tiempo necesita.

?Un saludo cercano y hasta el pr?ximo domingo!?

Mons. Juan Rub?n Mart?nez, obispo de Posadas?


Publicado por verdenaranja @ 22:14  | Homil?as
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