S?bado, 31 de julio de 2010

ZENIT? publica el comentario al Evangelio del pr?ximo domingo, XVIII del tiempo ordinario, 1 de agosto (Lucas 12,13-21), redactado por monse?or Jes?s Sanz Montes, ofm, arzobispo de Oviedo, administrador apost?lico de Huesca y de Jaca.

?Evangelio del domingo: “dios” dinero?

Alguien del p?blico increpa a Jes?s para que medie en una trifulca familiar a prop?sito de la herencia. Ese "poderoso caballero, don dinero", cupido de la codicia, es tremendamente seductor, y en las jaulas de sus se?uelos han ido cayendo los hombres de todos los tiempos.

Jes?s quiere, m?s all? de la disputa puntual que aquel suceso le plante?, desenmascarar el torpe chantaje que siempre supone el dios dinero, el ?dolo del tener, la falsa seguridad de acumular. La conseja de la par?bola de este Evangelio: "t?mbate, come, bebe y date buena vida", la vemos corregida y aumentada, hoy igual que hace veinte siglos, por las consignas hedonistas, a las que nos empujan los adoradores de los nuevos becerros de oro: compre, consuma, cambie, aspire, goce, disfrute...

No es que Jesucristo y el cristianismo sean tristes y entristecedores, aguafiestas de la vida, pero ponen en guardia ante la propaganda f?cil de una felicidad falsa. Se denuncia que poco a poco vayamos crey?ndonos todos que el problema de nuestra felicidad depende de lo que tengo y acumulo. El problema viene cuando nos quitamos el disfraz del personaje y emerge la realidad de la persona, el drama viene cuando en el camerino de nuestra intimidad nos quitamos los maquillajes sociales y aparecen las arrugas de nuestra alma que hab?amos camuflado bajo tantas apariencias.

Y cuando los profetas del consumo van llevando nuestra insatisfecha sociedad al jard?n de las delicias de dios dinero; y cuando logrado el objetivo propuesto de adquirir o disfrutar de lo que se nos promet?a lo ?ltimo de lo ?ltimo, seguimos masticando la tristeza y el hast?o; y cuando en esta interminable espiral de ansiedad constatamos que nos falta demasiado para vivir felizmente; y cuando entrando al trapo del consumo, del dinero y del placer inhumano, lo que mayormente conseguimos es agobio, vanidad, enfrentamiento, ansiedad, injusticias, deshumanizaci?n... etc, entonces miramos los cristianos a Jes?s, como aquellos otros hicieron hace dos mil a?os, y creemos que la ?nica riqueza que no mancha, ni corrompe, ni ofende, ni destruye, es esa de la cual hablaba ?l: "no amasar riquezas para s?, sino ser rico ante Dios".

Entonces, a la luz de este Evangelio, comprendemos que efectivamente Jes?s no es rival de lo bueno, ni de lo bello, ni de lo gozoso, pero s? es implacable contra todo intento deshumanizador que pretende comprar y vender la felicidad y la dicha, bajo una bondad, una belleza y una alegr?a que son falsas, sencillamente falsas.


Publicado por verdenaranja @ 22:39  | Espiritualidad
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