martes, 10 de agosto de 2010

Palabras del párroco de La Guancha publicadas en el PROGRAMA DE LAS FIESTAS PATRONALES 2010, dirigidas a los feligreses como preparación para las fiestas.

Estimados feligreses:

En el corazón de los pueblos cristianos, María constituye una presencia dulce y tranquilizadora. Con su estilo discreto, da a todos la paz y la esperanza en momentos alegres y tristes. También en nuestro pueblo de La Guancha las advocaciones de La Esperanza, el Rosario, el Carmen, los Dolores, La Milagrosa y Coromoto nos recuerdan la presencia de la Madre que vela constantemente por sus hijos.

El mes de Agosto, al celebrar las Fiestas Patronales, nos da la oportunidad de llegar nuevamente a los pies de la Virgen de Ntra. Sra. de la Esperanza. Con la piedad del pueblo al que pertenecemos, volveremos a presentarle a nuestra Madre nuestro afecto y nuestra gratitud, y también nuestras preocupaciones.

El inolvidable Papa Juan Pablo II decía una vez: "En el estilo de piedad que es el del pueblo al que yo pertenezco, hallé lo que había descubierto al leer el Tratado sobre la excelentí­sima devoción a la Virgen María de San Luis María Grignon de Montfort'". "Si antes me contenía por temor a que la devoción mariana tomara la delantera a la de Cristo, en lugar de cederle el paso, al leer el tratado comprendí que, en realidad, ocurría algo muy distinto".

Es que la Virgen Maria es la que más que ningún otro ha contemplado a Dios en el rostro humano de Jesús. Lo vio recién nacido, mientras, envuelto en pañales, era acostado en un pesebre; lo contempló apenas muerto, cuando, bajado de la cruz, lo envolvieron en una sábana y lo llevaron al sepulcro. Dentro de ella se imprimió la imagen de su Hijo martirizado; pero esta imagen se transfiguró después por la luz de la Resurrección. Así, en el corazón de Maria, se custodia el misterio del rostro de Cristo, misterio de muerte y de gloria.

Ella es la Madre que dice a los hombres de nuestro tiempo: no tengáis miedo, Jesús ha vencido al mal; ha vencido su dominio desde su raíz "Cuánta necesidad tenemos de esta hermosa noticia", exclama Benedicto XVI (Diciembre 2009), "Cada día, de hecho, a través de los periódi­cos, la televisión, la radio, el mal es narrado, repetido, amplificado, acostumbrándonos a las cosas más horribles, haciéndonos insensibles y, en cierto sentido, intoxicándonos, pues lo negativo no se digiere plenamente y día tras día se acumula. El corazón se endurece y los pensamientos de hacen sombríos”.

María con su presencia nos habla de Dios, nos recuerda la victoria de la Gracia sobre el pecado, y nos lleva a esperar incluso en las situaciones humanamente más difíciles.

Escuchemos la voz de María. Escuchemos su llamamiento silencioso. Ella nos dice a cada uno de nosotros: ¡Que donde ha abundado el pecado puede sobreabundar la gracia! Dejémonos tocar por su ternura durante estas fiestas de 2010 desde su traslado del Camarín y quinario en que serán convo­cados a rendir homenaje los niños, los jóvenes, las cofradías, los enfermos y los mayores hasta los días principales: el domingo, 15 de agosto y el lunes, 16, y el pueblo será más hermoso, más cristiano, más humano.

Gracias, Madre, por tu mensaje de esperan­za. Gracias por tu silenciosa pero elocuente presen­cia en el corazón de nuestro pueblo de La Guancha.

Párroco


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