DOMINGO 27 DEL TIEMPO ORDINARIO/ C
3 de Octubre de 2010
La gracia y la paz de parte de Dios, nuestro Padre, y de Jesucristo, el Señor, estén con todos vosotros.
Bienvenidos a celebrar la Eucaristía en esta iglesia. Con el mes de octubre la vida se vuelve ya definitivamente normal, con todas las actividades ya en marcha. Es una ocasión propicia para escuchar la voz del Señor, para avivar el calor de la vida cristiana, para pedir a Dios que aumente nuestra fe y generosidad. A eso nos invita la Palabra de Dios que hoy escucharemos.
A. penitencial: Reunidos para celebrar la Eucaristía, pidamos a Dios que purifique nuestro corazón con su misericordia. (Silencio).
Tú, que eres benigno y humilde de corazón. SEÑOR, TEN PIEDAD.
Tú, que has venido a Salvarnos. CRISTO, TEN PIEDAD.
Tú, que con el perdón nos das la paz. SEÑOR, TEN PIEDAD.
1. lectura (Habacuc 1,2-3; 2,2-4): En las palabras del profeta escucharemos una pregunta que muchos se hacen: ¿Por qué Dios permite los males? Pero escucharemos igualmente la respuesta de Dios: debemos tener fe y esperar el cumplimiento de sus promesas.
2. lectura (2 Timoteo 1,6-8; 13-14): El apóstol san Pablo se dirige a su discípulo Timoteo exhortándole a vivir a fondo el don recibido y a llevar a todos la Buena Noticia del Evangelio. Un mensaje válido para todos nosotros.
Oración universal: Con la seguridad de que Dios escucha las plegarias hechas con fe, presentémosle nuestras súplicas y peticiones. Podéis responder: ESCÚCHANOS, PADRE
Por el papa, los obispos, los sacerdotes y los diáconos. Que mantengan vivo el don de Dios que recibieron en la ordenación y se vean acompañados del afecto de todos los cristianos. OREMOS AL SEÑOR.
Por las comunidades cristianas. Que la oración y la confianza en Dios iluminen todos los compromisos y tareas pastorales de este nuevo curso que estamos empezando. OREMOS AL SEÑOR.
Por los gobernantes de las naciones. Que fomenten la concordia y las buenas relaciones entre los pueblos. OREMOS AL SEÑOR.
Por los que, en cualquier lugar del mundo, son sometidos a la práctica inhumana de la tortura. Que los torturadores y los que ordenan las torturas, se conviertan y respeten la dignidad de toda persona. OREMOS AL SEÑOR.
Por nosotros. Que en este nuevo curso nos sintamos impulsados a trabajar para que el evangelio sea conocido, amado y vivido como un tesoro valioso. OREMOS AL SEÑOR.
Dios y Padre nuestro, escucha la oración del pueblo fiel y concédele lo que te pide con fe. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Padrenuestro: Con la oración que hemos aprendido del SeñorJesucristo, oremos confiadamente al Padre de todos diciendo:
CPL