Domingo, 09 de enero de 2011

Art?culo de?Juan Ignacio Rodr?guez Trillo, Director del Secretariado de la Subcomisi?n Episcopal de Catequesis, para la Jornada de la Infancia Misionera 2011, publicado? en la revista ILLUMINARE, n? 381 - ENERO 2011, recibida en la parroquia con los materiales para la celebraci?n el 23 de Enero de 2010.

CON LOS NI?OS DE OCEAN?A... SEGUIMOS A JES?S

Ocean?a es un continente insular constituido por la plataforma continental de Australia, las islas de Nueva Guinea y Nueva Zelanda, y los archipi?lagos coralinos y volc?nicos de Micronesia, Polinesia y Melanesia. Todas estas islas est?n distribuidas por el Oc?ano Pac?fico. Con una extensi?n de 9.008.458 km?, se trata del continente m?s peque?o del planeta.?

Querido amigo lector, esta descripci?n de Ocean?a no es sin m?s una presentaci?n o una parte del dise?o de este art?culo. Sirve para preguntarte: ?qu? sabes de Ocean?a? ?Sabes situarla en el mapa del mundo y hacerlo con exactitud? Describir sus pa?ses, sus tradiciones, su cultura, posiblemente ser?a ya m?s complicado. Hoy es f?cil recurrir a Internet e informarnos, interesarnos por este continente e, incluso, realizar alg?n viaje virtual por alguna de sus islas. Espero que a ti, como me ha pasado a m? al escribir este art?culo, se te abra el coraz?n hacia un lugar de la Tierra, pienses en sus gentes, en sus problemas y dificultades, en sus ilusiones y esperanzas y, m?s all? de un viaje virtual, eleves una oraci?n al Dios Creador y Padre de todos los hombres.

Te brindo la oraci?n que los obispos de Ocean?a rezaron al final del S?nodo para este continente, que se desarroll? en Roma en el a?o 1988. Es la mejor forma de leer estas p?ginas; rezando por Ocean?a, en comuni?n con sus gentes y deseando que el mensaje de Cristo contin?e llegando a todos los rincones de la Tierra. En esta oraci?n se habla de seguir a Jes?s, proclamar su verdad, vivir su vida y adquirir el compromiso misionero de buscar a los extraviados. Dice as?:

?Dios eterno, m?ranos con benevolencia? en Jesucristo. ?l es tu Verbo hecho carne que nos invita a seguir su camino, a proclamar su verdad y a vivir su vida. Nosotros,? los pueblos de Ocean?a, que vivimos en un territorio tan vasto y tenemos tradiciones tan diversas, nos comprometemos a anunciar al mundo su amor, a buscar a los extraviados y a llevarlos a Ti. Mar?a, Reina de la Paz, intercede por nosotros, tus hijos, que hacemos esta oraci?n en nombre de Jes?s?.?

?S?gueme??

Como cada a?o, Infancia Misionera nos invita a fijar nuestra mirada en un continente y a rastrear el Evangelio en busca de la Palabra que Jes?s quiere hacer llegar a nuestra vida. ?Con los ni?os de Ocean?a... seguimos a Jes?s? es el lema de esta campa?a. Nos hemos situado en el lugar, Ocean?a, y queremos ahora escuchar a Jes?s y su Palabra para aprender nuevas cosas o renovar las que ya sabemos, de cara a nuestra misi?n en cualquier parte del mundo.

La palabra este a?o es ?s?gueme? y, a trav?s de los ni?os, va a llegar hasta nosotros. ?Podemos encontrar en la relaci?n de Jes?s con los ni?os retazos para describir una vida de servicio misionero? Intent?moslo a trav?s de algunos relatos entra?ables del Evangelio.?

1. Acoger lo que somos
?Y Jes?s, llamando a un ni?o, lo puso delante? (Mt 18,3)

Los disc?pulos se acercaron a Jes?s con una pregunta: ??Qui?n es el m?s grande??. Nosotros nos acercamos a Jes?s para preguntarle con sencillez: ??Qui?n puede ser misionero? ?A qui?n eliges??. Jes?s se jugaba mucho en aquella respuesta, pues se trataba de una forma de vivir, y, sorprendentemente, llam? a un ni?o. ?Jes?s va a responder con un gesto incomprensible y elocuente a la vez. Convoca a un peque?o a una reuni?n de adultos en discusi?n. Un ni?o esllamado por Jes?s. Dir?amos que es un ni?o con vocaci?n. Es llamado y responde con la presteza de un inocente que se f?a de quien llama. Con presteza y docilidad responde a la llamada del Maestro? No son las capacidades de la persona las que suscitan la llamada del Se?or; m?s bien la incapacidad es la que se vuelve susceptible de una elecci?n por parte de Dios. El ni?o es, en este pasaje, el m?s pobre, incapaz y peque?o de los que est?n con Jes?s? (R. Belda, Al paso de los ni?os, Edicep, 2008, p. 191).?

Qu? hermosa lecci?n del Se?or, que aplicamos a la misi?n. Nos elige porque nos ama y al m?s peque?o le sit?a en el centro, le pone como modelo. No sabemos el nombre de este ni?o, pero este peque?o nos da una lecci?n que agradecemos. Si para entrar en el Reino de Dios hay que hacerse como ni?os, podemos afirmar tambi?n que para anunciar el Reino de Dios, para extenderlo por toda la Tierra, hay que hacerse como un ni?o.??

2. Presentar lo que tenemos
?Aqu? hay un muchacho que tiene cinco panes de cebada y dos peces, pero qu? es eso para tanta gente? (Jn 6,9)

De nuevo un ni?o, un ni?o an?nimo, pero al que podemos atribuir un dato: estaba cerca de Jes?s, le segu?a como uno m?s entre la multitud. Sin ?l saberlo, llevaba todo lo necesario para que Jes?s pudiera realizar uno de sus mayores prodigios, que no fue ?nicamente dar de comer a la multitud que le segu?a, sino manifestarse a s? mismo como el Pan de vida. Y para ello necesit? de un ni?o y, una vez m?s, de la pobreza ofrecida con generosidad. El ni?o pone de manifiesto el rasgo de la generosidad, del desprendimiento, de la humildad. Es un gran misionero, primero porque admira a Jes?s, le sigue entre los suyos, quiere aprender de ?l y quiere hacer cosas con ?l. Al estar cerca de Jes?s tanto el ni?o como el misionero experimentan la compasi?n por la gente, la comprensi?n de las dificultades de todos, la posibilidad siempre real de solucionar el hambre de las personas, la confianza total en que la presencia de Jes?s lo puede todo. El ni?o deja hacer a Jes?s ofreciendo lo que tiene.

Se nos presenta el estilo de vida de la misi?n: la pobreza ofrecida, que atrae la bendici?n de Dios, la multiplicaci?n de la gracia. ?Todo apunta a lo mismo: la debilidad, la peque?ez, la humildad; el ser ni?o y saberse pobre, no solo no es obst?culo para la manifestaci?n de Jes?s, sino su mejor instrumento, su id?neo cooperador? Y todo gracias a un ni?o disc?pulo, pobre, oblato, eucarist?a????? (R. Belda, Al paso de los ni?os, p. 221).

3. Anunciar al Salvador
?Jes?s, tom?ndolo de la mano, lo hizo levantar y el muchacho se puso en pie? (Mc 9,27)

De nuevo un ni?o se hace protagonista evang?lico de un relato salvador. El pasaje es muy rico en datos y detalles, pero retendremos ?nicamente los que nos invitan a centrar nuestra mirada en una humanidad enferma y necesitada de salvaci?n. ?Qu? salvaci?n? La de Jesucristo, ?nico Salvador de los hombres. El relato de la dif?cil curaci?n radical de un ni?o nos ofrece todo el Misterio salvador encerrado en la humanidad de Cristo. Nuestro mundo puede asemejarse a este ni?o enfermo, y este ni?o, este mundo, necesita, en primer lugar, alguien que le lleve ante Jes?s. ?Te he tra?do a mi hijo? Por favor, si algo puedes, compad?cete de nosotros y ay?danos?. Nos acercamos a la primera ense?anza del texto de cara a la misi?n: la oraci?n por el necesitado, la confianza en Jes?s, la b?squeda de la curaci?n. ?En cu?ntos lugares del mundo, a?n hoy, la Iglesia no ha llegado a anunciar al Se?or por falta de mensajeros! La llamada contin?a siendo acuciante, nuestros hermanos los hombres necesitan a Dios y alguien que les lleve a ?l. Es el arranque de la vocaci?n cristiana, de la vocaci?n misionera: ver la necesidad de Dios que el mundo tiene.

El texto se nos revela como un camino de fe. La enfermedad, la situaci?n cr?tica y la salvaci?n que llegar? por la fe. El texto, de m?ltiples maneras, conduce a la fe en Jes?s y a la confianza en Dios, llegando a superar la incredulidad, el desamor, la enfermedad y la muerte. Hay un camino de fe en este padre angustiado, pues se acerca a Jes?s, le abre el coraz?n, le manifiesta su necesidad, acoge la Palabra hasta manifestar su fe en la persona del Se?or.

En el contexto de la misi?n de la Iglesia, este pasaje evoca un mundo enfermo, nos sit?a ante un mundo lleno de problemas y necesidades, que en ocasiones llevan a la angustia y a la ruina ante situaciones humanamente degradantes de pobreza y humillaci?n. El texto nos muestra, asimismo, c?mo la presencia de Dios eleva al hombre a su verdadera dignidad. En la misi?n se hace presente Cristo Salvador. ?l es quien responde a la angustia del hombre. Jesucristo es quien, en toda su vida, se ha compadecido de nosotros y nos ha ayudado: ?Si algo puedes, compad?cete de nosotros y ay?danos?. ?l es quien ha hecho posible el amor aut?ntico, la soluci?n de cualquier drama humano: ?Todo es posible para el que tiene fe?. ?l es quien salva: ?Esp?ritu sordo y mudo, te ordeno que salgas y que no vuelvas a entrar?. ?l es quien levanta al hombre de todo mal: ?Tom?ndolo de la mano, lo levant?, y ?l se puso en pie?.?

4. Aclamar y confesar el nombre de Jes?s
?Y los ni?os gritaban: Hosanna al Hijo de David? (Mt 21,15)

Los ni?os en el Evangelio nos presentan un modelo de seguimiento. Nos hemos acercado previamente a tres relatos en los que ellos son protagonistas: el ni?o llamado por Jes?s, el ni?o de la multiplicaci?n de los panes, la curaci?n de un ni?o gravemente enfermo. Invito al lector a pensar en otros pasajes del Nuevo Testamento y aplicarlos a la misi?n: los ni?os inocentes (Mt 2,13.18), los ni?os a los que Jes?s bendice (Mc 10,13), los ni?os que revelan el amor del Padre (Lc 10,21), los ni?os enfermos y resucitados (Mc 9,14 y Mc 5,21), los ni?os modelos para la oraci?n (Mt 7,7-11).

Concluimos con una mirada a los ni?os que alaban a Jes?s y confiesan su fe en ?l con libertad y entusiasmo, en medio de la gente y ante la mirada, a veces asombrada de los mayores. El Evangelio pone en boca de los ni?os la confesi?n de fe en Jesucristo: ?Hosanna al Hijo de David?. Asimismo muestra la forma de realizar esta confesi?n: alabando, bendiciendo y cantando. Mientras que los sabios y entendidos pueden seguir discutiendo e intentando impedir la presencia de Jes?s en nuestra sociedad, los ni?os en el Evangelio, y los misioneros entre nosotros, hablan al mundo con claridad: Jes?s es el Hijo de Dios, el Salvador. El estilo de vida del misionero ?su alegr?a desbordante, sus obras de amor eficaces ante las situaciones de mayor pobreza, la oraci?n continua? es el que m?s se asemeja a los ni?os del Evangelio. Jes?s dice que a ellos el Padre les ha revelado los secretos del Reino.

?nicamente aquel a quien le ha sido revelado el Reino por su condici?n de pobre, de humilde, de sencillo, de ni?o, puede a su vez hacerse mensajero de este Reino, pues dar? de lo que ha recibido. Y lo har? al estilo del ni?o que sigue a Jes?s, atendiendo a la llamada de Jes?s en su pobreza, entregando todo lo que tiene hasta quedarse sin nada, mostrando a Jes?s como Salvador, caminando con ?l hasta reconocerle como Salvador y Mes?as, alabando y cantando las maravillas del Se?or.?

Stella Maris, luz de los oc?anos

Miramos a la Madre del Dios hecho ni?o y retomamos nuestra mirada sobre la Iglesia en Ocean?a para aplicar a aquellos lugares lo que, a trav?s de los ni?os, hemos aprendido. Lo hacemos dirigi?ndonos a Mar?a en oraci?n, con las palabras finales de la exhortaci?n apost?lica Ecclesia in Oceania. Ellas son una s?ntesis de lo que todo misionero desea para su vida y lo que nosotros queremos pedir para la Iglesia en cualquier lugar del mundo: la fuerza para anunciar, el coraje para proclamar, la alegr?a para vivir.?

Oh, Stella Maris, luz de los oc?anos
y Se?ora de la profundidad,
que la Iglesia en Ocean?a???????????????????
no cese de mostrar a todos
el rostro glorioso de tu Hijo,
lleno de gracia y de verdad,
para que Dios reine
en los pueblos del Pac?fico
y encuentren la paz
en el Salvador del mundo.

Intercede por la Iglesia en Ocean?a
?para que tenga la fuerza de seguir
fielmente el camino de Jesucristo,
?de proclamar con energ?a la verdad
de Jesucristo, de vivir alegremente
?la vida de Jesucristo.

Auxilio de los cristianos, prot?genos.
Luminosa estrella del mar, gu?anos.
Nuestra Se?ora de la paz,
ruega por nosotros.?


Publicado por verdenaranja @ 18:18  | Misiones
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