Lunes, 24 de enero de 2011

Textos b?blicos, meditaiones y oraciones para el d?a octavo del Octavario por la Unidad de los Cristianos, publicados en folleto de la CEE recibido en la parroquia para su celebraci?n.

Llamados al servicio de la reconciliaci?n?

G?nesis 33, 1-4: Esa? corri? al encuentro de Jacob y lo abraz?, y lloraron.
Salmo 96, 1-13: Decid a las naciones: ?el Se?or es rey?.
2 Corintios 5, 17-21: Dios hizo la paz con el mundo por medio de Cristo y a nosotros nos ha confiado este mensaje de paz.
Mateo 5, 21-26: Deja tu ofrenda delante del altar, y ve primero a reconciliarte con tu hermano?

Comentario

Las oraciones de esta semana nos han llevado a hacer un planteamiento com?n. Guiados por las Escrituras, somos llamados a volver a nuestros or?genes cristianos, los de la Iglesia apost?lica de Jerusal?n. Vimos su asiduidad en la ense?anza de los ap?stoles, la comuni?n fraterna, la fracci?n del pan y las oraciones.

Al t?rmino de nuestras reflexiones sobre la comunidad cristiana ?ideal presentada en los Hechos 2, 42, volvemos de nuevo a los contextos que son nuestros: realidades de divisiones, de insatisfacciones, de decepciones y de injusticias. Y all?, la Iglesia de Jerusal?n nos plantea la siguiente cuesti?n: ?a qu? somos llamados, aqu? y ahora, cuando terminamos esta Semana de oraci?n por la unidad de los cristianos?

Los cristianos de Jerusal?n de hoy nos sugieren una respuesta: somos llamados sobre todo al servicio de la reconciliaci?n. Tal llamada se refiere a la reconciliaci?n sobre los planes, y en toda una complejidad de divisiones. Oramos por la unidad de los cristianos para que la Iglesia sea signo e instrumento de curaci?n de las divisiones e injusticias pol?ticas y estructurales; para una coexistencia justa y pac?fica entre jud?os, cristianos y musulmanes; para que crezca la comprensi?n entre las personas de todas las creencias e increencias. En nuestras vidas personales y familiares, la llamada a la reconciliaci?n debe tambi?n encontrar una respuesta.

Jacob y Esa?, en el texto del G?nesis, son hermanos y, sin embargo, extranjeros uno del otro. Su reconciliaci?n se produce mientras se pod?a esperar un conflicto. La violencia y las pr?cticas de ira se dejan de lado mientras que los hermanos se encuentran y lloran juntos.

El reconocimiento ante Dios de nuestra unidad como cristianos, y tambi?n como seres humanos, nos conduce al gran canto de alabanza del salmo hacia el Se?or que gobierna el mundo con justicia y amor. En Cristo, Dios busca reconciliarse con todos los pueblos. San Pablo, que lo describe en nuestra segunda lectura, celebra esta vida de reconciliaci?n como ?una nueva creaci?n?. La llamada a reconciliarse es una llamada a dejar actuar en nosotros la fuerza de Dios para hacer nuevas todas las cosas.

Una vez m?s, sabemos que esta ?buena noticia? nos invita a modificar nuestra manera de vivir. Como san Mateo lo relata, Jes?s nos exhorta con determinaci?n: no podemos seguir presentando nuestras ofrendas en el altar sabiendo que somos responsables de las divisiones y de las injusticias. La llamada a la oraci?n por la unidad de los cristianos es una llamada a la reconciliaci?n.

La llamada a la reconciliaci?n es una llamada a actuar, incluso si fuere para interrumpir nuestras actividades eclesiales.

Oraci?n

Dios de la paz, te damos gracias por enviarnos a Jes?s para reconciliarnos en ?l contigo. Danos la gracia de ser verdaderos servidores de reconciliaci?n en nuestras Iglesias. Ay?danos as? a ponernos al servicio de la reconciliaci?n de todos los pueblos, en particular en tu Tierra Santa, el lugar donde quieres abatir el muro de separaci?n entre los pueblos, y reunir a cada uno en el Cuerpo de Cristo, ofrecido en sacrificio en el Calvario. Ll?nanos de amor a unos y a otros, para que nuestra unidad sirva a la reconciliaci?n que deseas para toda la creaci?n. Te lo pedimos en la fuerza del Esp?ritu. Am?n.


Publicado por verdenaranja @ 16:01  | Ecumenismo
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