Lunes, 28 de febrero de 2011

ZENIT? nos ofrece la??lectio doctoralis de monse?or Georg G?nswein, secretario particular de Benedicto XVI, al recibir el pasado 15 de febrero de 2011 el nombramiento de honoris causa en "Sistemas de comunicaci?n en las relaciones internacionales" de la Universidad para Extranjeros de Perugia.??A continuaci?n ofrecemos el texto integral.

Lectio doctoralis de mons.?Georg G?nswein

"La relaci?n entre el Estado y la Iglesia en Italia.

La Libertas ecclesiae en el Concordato de 1929 y en el Acuerdo de 1984".

Me siento profundamente honrado por la decisi?n de la Universidad para Extranjeros de Perugia de conferirme el t?tulo de honoris causa en sistemas de comunicaci?n en las relaciones internacionales; por esto agradezco de coraz?n al Rector Magn?fico, la profesora Stefania Giannini, por este honor y por su saludo. Agradezco adem?s al profesor Marco Impagliazzo por su discurso de alabanza hacia mi persona, que considero inmerecido. Siento una particular gratitud por esta ilustre Universidad que me ha abierto las puertas a la noble alma italiana a trav?s de su bell?sima lengua y ha enriquecido mis conocimientos sobre la historia y la cultura de este amado pa?s. En definitiva agradezco a todos los que me han abierto los ojos y el coraz?n a la belleza de la pen?nsula italiana. Saludo a todos los presentes a los que manifiesto la cercan?a y traigo la Bendici?n Apost?lica del Papa Benedicto XVI.

1. La cuesti?n de la libertad en la disciplina concordataria.

En un discurso del 13 de febrero de 1929, dos d?as despu?s de la firma de los Pactos de Letr?n, frente a los docentes y estudiantes de la Universidad Cat?lica del Sagrado Coraz?n, P?o XI sintetiza el objetivo del Concordato Lateranense: "Devolver a Dios a Italia e Italia a Dios". (1) Al Concordato con Italia est? indisolublemente unido el Tratado Lateranense con la soluci?n de la Cuesti?n Romana (Simul stabunt, simul cadent afirm? Pio XI) y el reconocimiento, por la parte italiana, de la personalidad internacional de la Santa Sede. El Papa renuncia al poder temporal y constituye el peque?o Estado Ciudad del Vaticano, con el fin de garantizar la libertad y la independencia de la Santa Sede y para poder llevar a cabo su misi?n en el mundo. Son objetivos primordiales la (2) Libertad de la Iglesia y la libertad de los cat?licos (3).

El Concordato Lateranense est? en vigor durante 40 a?os: 20 a?os en una fase fascista y 20 en una democr?tica. A finales de los a?os '60 del siglo pasado comienza a ser cuestionado aunque permanece en vigor hasta el 1984 a nivel internacional y hasta 1985 a nivel italiano tras la ley de confirmaci?n del mismo. (4) El cambio del esp?ritu p?blico, en la comunidad eclesial, y en la comunidad civil con las manifestaciones de los '60 contra todos los ?rdenes constituidos y a todos los institutos tradicionales, produce una serie de pol?micas. (5)A quien pide la derogaci?n responde la sabidur?a de la pol?tica italiana de entonces con el inicio de revisiones que produce una modificaci?n del texto de 1929 efectuada mediante la armonizaci?n con los nuevos principios de libertad que el Estado democr?tico y la Iglesia han colocado mientras tanto, en los cimientos de sus respectivos ordenamientos. La revisi?n se concluye, despu?s de varias fases parlamentarias, el 18 de febrero de 1984 cuando el Cardenal Secretario de Estado, monse?or Agostino Casaroli y el Presidente del Consejo de la Rep?blica italiana, Bettino Craxi firman el Acuerdo 2de modificaci?n del Concordato Lateranense" o Acuerdo de Villa Madama, lugar de la firma (6).

El asunto hist?rico de las relaciones entre el Estado y la Iglesia en Italia durante el siglo XX muestra de manera ejemplar como los concordatos -es decir las convenciones estipuladas de los Estados con la Santa Sede para la regulaci?n jur?dica en materias de com?n inter?s- tienen un doble significado, seg?n se trate si de Estados totalitarios o autoritarios o bien Estados democr?ticos. En el sentido en que con los Estados del primer tipo los concordatos tienen una funci?n espec?fica: asegurar a la Iglesia espacios de libertad lo m?s amplios posible, necesarios en su misi?n espiritual, en el ?mbito de un ordenamiento estatal que por su naturaleza niega la libertad sea a nivel individual sea a nivel colectivo. Viceversa en los Estados democr?ticos, donde el concordato tiene una funci?n totalmente distinta: no la de garantizar espacios de libertad, ya asegurados ampliamente a la Iglesia y a sus fieles en el cuadro de las libertades reconocidas a todos; sino la de definir concretamente la regulaci?n de las modalidades de ejercicio de las libertades y de los derechos universalmente reconocidos.

En esto segundo caso, en particular, el concordato puede tener la funci?n realizar una experiencia de democracia m?s avanzada. En la medida en que expresa la participaci?n de la sociedad eclesi?stica en la formaci?n de las normas de las cuales es despu?s destinataria; as? como puede servir para conseguir el objetivo de garantizar a la Iglesia, en el ordenamiento estatal, un orden jur?dico respetuoso con su identidad, sin caer en injustificados privilegios y sin poner en peligro el principio, b?sico en una democracia, de igual libertad para todos los credos.

En cualquier caso, por lo tanto, el concordato tiene la funci?n de definir el ?mbito y los l?mites de funcionamiento de las autoridades eclesi?sticas, garantizando de esta manera la libertad de la Iglesia (libertas Ecclesiae) y, por consiguiente, la libertad religiosa de sus fieles. En el otro caso el concordato tiene la funci?n de promover en el contexto de un sistema de libertad, la colaboraci?n entre las autoridades estatales y la autoridad eclesi?stica para favorecer la tutela de la persona humana y la promoci?n del bien com?n; en ambos casos subyacente al concordato. (7)

En la experiencia italiana, el Concordato de 1929 defin?a la condici?n jur?dica de la Iglesia en Italia mediante una serie de disposiciones en las que estaban aseguradas a la misma Iglesia algunos espacios de libertad. En este sentido el Concordato Lateranense estaba dirigido a superar los l?mites impuestos por la legislaci?n del siglo XIX, claramente inspirada a la pol?tica de secularizaci?n de la sociedad y de reducci?n del espacio de la Iglesia, de su actividad y de sus instituciones: por otra parte el mismo Concordato, asegurando estos limitados espacios de libertad, garantizaba a la misi?n de la Iglesia una inmunidad de la coacci?n y de los l?mites que normalmente se negaba a la mayor?a de asociados, individuos y grupos, por la legislaci?n autoritaria del fascismo. (8)

Significativo en este sentido, el asunto de la Acci?n Cat?lica -la expresi?n m?s importante del asociacionismo cat?lico- sobre todo en el sector juvenil. De hecho, a pesar de las normas estatales que preve?an el monopolio del partido en lo que al asociacionismo juvenil se refiere, disponiendo en particular de la obligaci?n de inscripci?n de los j?venes en asociaciones del r?gimen y prohibiendo a los ciudadanos constituir asociaciones juveniles, el art.43 del Concordato Lateranense reconoc?a las organizaciones dependientes de la Acci?n Cat?lica "en cuanto a que estas, como la Santa Sede ha dispuesto, desarrollen sus actividades al margen de todo partido pol?tico y bajo la inmediata dependencia de la jerarqu?a de la Iglesia para la difusi?n y actuaci?n de los principios cat?licos". (9)
A pesar de la pretensi?n del fascismo -como todos los reg?menes totalitarios- de tener el monopolio de la educaci?n de la juventud, la disposici?n del art. 43 conced?a a la Iglesia una (parcial) libertad en materia asociativa no reconocida a otros. Sin embargo la heterogeneidad de la norma concordataria respecto a la ordenaci?n de la Italia de la ?poca sale a luz, en la pr?ctica, casi dos a?os despu?s de la firma de los Pactos de Letr?n. De hecho, no es poco importante que los mayores problemas entre la Iglesia y el fascismo llegaron (tambi?n con las leyes raciales de 1938) en 1931 por la cuesti?n de las asociaciones cat?licas, ya que el r?gimen se dio cuenta de que las libertades reconocidas a las asociaciones cat?licas eran contrarias al ordenamiento italiano. (10)

Por el contrario el Acuerdo de Villa Madama, el 18 de febrero de 1984, por el que se aportaron modificaciones al Concordato Lateranense, se realiza en el contexto complejo y articulado de un sistema de democracia plural dise?ado por la Constituci?n Italiana de 1948. Este, por tanto, no tiene el objetivo de garantizar libertades que, no s?lo en materia religiosa, est?n ya aseguradas a todos, individuos y grupos; sino que tiene el objetivo de favorecer, desde una perspectiva promocional, una explicaci?n m?s amplia y concreta de tales libertades, tambi?n con referencias a la instituci?n eclesi?stica que, en la misma Constituci?n, est? reconocida como sujeto independiente y soberano (art. 7, p?rrafo primero). (11)

Cabe se?alar que entre los elementos que distinguen el texto original del Concordato (1929) y el que est? en vigor (1984), destacan los relativos a los perfiles de libertades. En el texto original, de hecho, se reconoc?an una serie de libertades de la Iglesia y de los cat?licos italianos, individuos o asociados. Peros estos reconocimientos estaban bajo los principios y las normas que caracterizaban al ordenamiento de la ?poca, y sobre todo en el contexto de las relaciones de dos sujetos-el Estado y la Iglesia- celosos de su propia soberan?a y que se miraban con desconfianza; para los que consiguientemente las disposiciones concordatarias eran sustancialmente una actio finium regundorum dirigida a definir con claridad las rec?procas competencias y a salvaguardar las respectivas autonom?as.

Sin embargo en el texto revisado del Concordato Lateranense el reconocimiento de las libertades de la Iglesia y de los cat?licos italianos constituye la explicaci?n l?gica, sobre el plano de las relaciones concretas entre las dos Partes contrayentes del Acuerdo, de los derechos de libertad garantizados a todos, sin discriminaciones, por la Constituci?n. Las disposiciones individuales del Concordato no solo agilizan pr?cticamente la acci?n del Estado respecto a los l?mites de la ley, sino que indican concretamente espacios de libertades abiertos al uso de los interesados, en la pluralidad de posibilidades y de opciones concebibles en la base de las abstractas y generalizadas enunciaciones de libertades contenidas en la Constituci?n. En este sentido el n?2 del art.13 del Acuerdo de Villa Madama deja abierto el camino a otras futuras y posibles reglamentaciones de concretos espacios de libertad, afirmando que "otros asuntos para los cuales se manifieste la exigencia de colaboraci?n entre la Iglesia cat?lica y el Estado podr?n ser reguladas sea con nuevos acuerdos entre las dos Partes sea con pactos entre las autoridades competentes del Estado y la Conferencia Episcopal Italiana". (12)

Al reafirmar el principio constitucional (art.7 p?rrafo primero) seg?n el cual el Estado y la Iglesia son, cada uno en su propio orden, independientes y soberanos, el primer art?culo del Acuerdo de Villa Madama dispone que la Rep?blica Italiana y la Santa Sede se esfuercen "en la colaboraci?n rec?proca para la promoci?n del hombre y del bien del Pa?s". Esto indica, para ambas Partes contrayentes, una concepci?n nueva de la soberan?a, nunca m?s cerrada sino abierta al servicio del hombre y del bien com?n, postulando una sana colaboraci?n si bien en la diversidad de las respectivas competencias. (13)?

2. La libertas Ecclesiae en el Concordato y en el Acuerdo.

Todas las cl?usulas del Concordato, modificado de esta manera por el Acuerdo de Villa Madama, expresan el reconocimiento realizado en el ordenamiento italiano a la libertas Ecclesiae, es decir a la libertad reivindicada siempre y por todas partes por la Iglesia de poder ejercitar sin obst?culos su propia misi?n, en el pleno respeto a su naturaleza y sus propias funciones. (14) las disposiciones generales en la materia est?n contenidas en los art?culos 1 y 2 (15), adem?s del art?culo 1 del Protocolo adicional (16), que bajo este perfil constituyen una novedad respecto al pasado, ya que el Concordato de 1929 reconoc?a s?lo algunas de las libertades eclesi?sticas, otras las limitaba o las condicionaba (por ejemplo en materia de nombramiento de obispos o p?rrocos)y sobre todo no contemplaba un reconocimiento de la libertas Ecclesiae en su generalidad o globalidad.

Se ha dicho ya que el art?culo 1 repite el contenido del primer p?rrafo del art. 7 de la Constituci?n, en la parte en la que dice que el Estado y la Iglesia son, cada uno en su propio orden, independientes y soberanos. Cabe se?alar que esta no es una repetici?n innecesaria o una mera declaraci?n de principios sin ning?n tipo de contenido concreto en t?rminos de un derecho positivo. Por que con la formula se da la bienvenida de forma bilateral, a un principio que ya ten?a vigencia en el pasado recogido como una norma unilateral estatal como art.7 de la Constituci?n; pero sobre todo porque la norma que se analiza extiende esta previsi?n constitucional, disponiendo que las dos Partes contrayentes se comprometen en sus informes al pleno respeto de la independencia y soberan?a de cada una, igualmente comprometidas a la rec?proca colaboraci?n para el bien del hombre y del pa?s.

Se trata de una norma que no se puede considerarse s?lo como meramente programadora, sino de inmediata preceptividad, en la medida en que se proh?be considerar a la Iglesia como funcional para los intereses del Estado y tampoco el Estado como el "brazo secular" de la Iglesia, imponiendo a ambas partes la exigencia de colaborar - si bien cada uno seg?n sus propias competencias- en raz?n del hecho de que la uno y el otro est?n, aunque con distinto t?tulo, a servicio de la misma persona humana y del bien com?n. Como ha sido justamente destacado la importancia de la disposici?n destacada es evidente en toda su extensi?n considerando que el v?nculo entre el Estado y la Iglesia, creado por la norma en cuesti?n, no sirve s?lo "para tutelar a cualquier orden en la consecuci?n de sus fines sino para que ambos cooperen con una finalidad com?n: la promoci?n del hombre". (17

La norma conecta los contenidos del primer p?rrafo del art. 7 de la Constituci?n con el precepto del art.2 de la Constituci?n, que reconoce los derechos fundamentales del hombre sea como individuo sea en las asociaciones sociales en las que se explicita su personalidad. (18) Esta no s?lo indica la l?nea pr?ctica de conducta a seguir en el desarrollo de las relaciones entre Estado y la Iglesia, pero funciona tambi?n como criterio de interpretaci?n sea de de las disposiciones concordatarias sea del resto de las otras normas del ordenamiento italiano que conjugan el servicio al hombre por parte del Estado e Iglesia .

El pleno y general reconocimiento de la libertas Ecclesiae est? tambi?n contenido en los primeros dos p?rrafos del art. 2 del Acuerdo de 1984, all? donde el ordenamiento jur?dico estatal acepta a la Iglesia con su peculiar naturaleza, estructura y finalidad. Esto comporta como consecuencia su disciplina en Italia seg?n un derecho especial, no privilegiado, y no seg?n el mero derecho com?n, como habr?a sido la consecuencia l?gica si el Estado se hubiese limitado a reconocer a la Iglesia solo su libertad religiosa en sentido colectivo.

Por lo que respecta despu?s a los contenidos de la libertas, el texto vigente del Concordato aparece de esta manera detallado y preciso. En particular est? asegurada la libertad de la Iglesia sea en lo que se refiere a su estructura y por tanto, a su capacidad de organizarse jur?dicamente sin ning?n l?mite impuesto por la ley del Estado; por lo que se refiere a las funciones propias, teni?ndose en debida cuenta la distinci?n canon?stica de las tria munera-docendi, sanctificandi, regendi- en las que tales funciones se articula.

Se debe destacar que la f?rmula general del art.2 se vincula a las otras disposiciones del Concordato, en las cuales se garantizan libertades eclesi?sticas individuales. Esto vale para la materia munus docendi relativa a la declaraci?n, a la difusi?n y a la defensa del dogma cat?lico (art. 2; art. 7, n 4); a la formaci?n de los christifideles (art. 9; art. 10, n. 3; art. 12); y en particular a la espec?fica formaci?n del clero (art. 10, nn. 12-2).

Todo lo destacado vale para el munus sanctificandi, del cual ya se ha hecho una menci?n expl?cita en el art. 2 n?1, que directamente o indirectamente es objeto tambi?n de una serie de previsiones normativas espec?ficas, como en el tema de los edificios de culto (art.5), de reconocimiento a efectos civiles del matrimonio can?nico (art.8) y tambi?n de la exoneraci?n los eclesi?sticos del servicio militar (art.4).

El munus regendi, finalmente, adem?s de reconocimiento general de la "jurisdicci?n en materia eclesi?stica"(art. 2, n. 1.), se pone de relieve sea como poder legislativo (por ejemplo en la disciplina de los entes eclesi?sticos y del matrimonio: art. 7, n?2 y art.8), sea como poder administrativo 8por ejemplo en la erecci?n de los entes eclesi?sticos y en el desarrollo sobre ellos de los controles can?nicos, en la concesi?n de los cargos eclesi?sticos, en los actos de certificaci?n...)sea como poder judicial (por ejemplo, por lo que respecta a la jurisdicci?n eclesi?stica en materia matrimonial, art.8, n?2).

En materia de jurisdicci?n eclesi?stica se debe destacar que en el Tratado Lateranense hay una disposici?n que tiene una clara connotaci?n concordataria. Se trata de la contenida al principio del art.23, por el que tienen plena eficacia jur?dica a efectos civiles, sin otras formalidades, las sentencias y los procedimientos de la autoridad eclesi?stica y oficialmente comunicados a las autoridades civiles, respecto a eclesi?sticos o religiosos y concerniente a materias espirituales y disciplinarias. La norma comporta, por tanto, una forma similar a lo previsto por las decisiones del Tribunal de Justicia de la Comunidad Europea, el reconocimiento de la fuerza ejecutiva del procedimiento eclesi?stico. En el Acuerdo de 1984 est? disposici?n es confirmada, en raz?n del hecho de que el art.2 del Protocolo Adicional: "la Santa Sede toma la ocasi?n de la modificaci?n del Concordato para expresar su acuerdo, sin perjuicio del ordenamiento can?nico, con la interpretaci?n que el Estado Italiano da en el art 23, p?rrafo segundo, del Tratado Lateranense seg?n el cual los efectos civiles de las sentencias y de los procedimientos emanados de las autoridades eclesi?sticas, previstas por tales disposiciones, se entiende en armon?a con los derechos constitucionalmente garantizados a los ciudadanos italianos" (19).

Sobre los procedimientos en cuesti?n, es inadmisible una revisi?n de legitimidad o de m?rito por parte de un juez italiano, que no sea el dedicado a decidir si su eventual ejecuci?n en Italia viola los derechos constitucionalmente garantizados. Es evidente que en el momento que se diese tal violaci?n, el procedimiento eclesi?stico no tendr?a eficacia en el ordenamiento italiano, pero permanecer?an ?ntegros todos sus efectos en el ordenamiento can?nico.

En el contexto de la libertad de organizaci?n plenamente reconocida a la Iglesia, debe llevarse a cabo - hecho importante e innovador- la valorizaci?n de la Conferencia Episcopal Italiana como ulterior interlocutor de la comunidad pol?tica (cfr. ad es. l'art. 13 e l'art. 5, lett. b del Protocolo adicional). Dicha valorizaci?n, de hecho, presupone la renovaci?n promovida en el derecho constitucional de la Iglesia del Concilio Vaticano II, que ha llevado a la recuperaci?n de la Iglesia particular y de su papel (20), tambi?n por lo que respecta a las relaciones con la comunidad pol?tica.

3. La libertad religiosa individual y colectiva

El tercer p?rrafo del art.2 del vigente Concordato realiza un reconocimiento general de libertad religiosa a los miembros de la Iglesia Cat?lica, ofreciendo as? una garant?a reforzada de la libertad religiosa, sea individual o colectiva, ya objeto de tutela en la Constituci?n. En particular la norma garantiza "a los cat?licos y a sus asociaciones la plena libertad de reuni?n y de manifestaci?n del pensamiento con la palabra, lo escrito y cualquier otro medio de difusi?n". (21)

Se debe observar todav?a como en disposiciones concordatarias individuales se disponen garant?as espec?ficas de la libertad religiosa de los cat?licos, sobre todo cre?ndose las condiciones para el ejercicio de la libertad en ?mbitos cualificativos: pi?nsese en el reconocimiento de los efectos civiles en el matrimonio can?nico (art.8), que en concreto significa una relevancia para el ordenamiento estatal de la libertad de conciencia de la persona en materia matrimonial; o bien en la facultad reconocida de usufructo de la ense?anza de la religi?n cat?lica en las escuelas p?blicas, lo que lleva a usar la libertad religiosa como derecho a una formaci?n que no ignore la dimensi?n religiosa (art. 9, n. 2).

En materia de libertad de asociaci?n por motivos religiosos, las disposiciones concordatarias relativas a los entes eclesi?sticos salen hoy mayormente al encuentro, respecto al pasado, a las exigencias de ver reconocidas a efectos civiles asociaciones e instituciones que nacen dentro del ordenamiento jur?dico can?nico. Baste pensar s?lo en la posibilidad de reconocimiento - aunque en determinadas condiciones - de los institutos religiosos y de las sociedades de vida apost?lica de derecho diocesano, que estaba totalmente excluido de la normativa de 1929; o tambi?n al r?gimen especial aprobado para las asociaciones p?blicas y privadas de fieles que no pueden obtener el reconocimiento como entes eclesi?sticos (arts. 8-10; ley 20 de mayo de 1985, n. 222).

Es oportuno observar finalmente que la revisi?n de 1984 del texto del Concordato ha minorado toda una serie de normas objetivamente limitadoras de la libertad religiosa a nivel individual: pi?nsese en particular en la supresi?n de la disposici?n en el tercer apartado del art. 5 del Concordato lateranense, seg?n el cual "en todo caso los sacerdotes ap?statas o sujetos a censura no podr?n ser asumidos ni conservados en un oficio o en un empleo, en los que est?n en contacto inmediato con el p?blico" (22). En algunos casos las disposiciones originales del Concordato lateranense han sido objeto de modificaciones dirigidas a hacerlas m?s consonantes con las exigencias de tutela de la libertad religiosa: as? en el caso de la ense?anza de la religi?n cat?lica en las escuelas p?blicas, con el paso del viejo sistema de la exoneraci?n de esa ense?anza, que sin embargo era una instituci?n puesta como garant?a de la libertad religiosa de los estudiantes y de los derechos en materia educativa de los padres, al sistema de facultatividad, es decir de libre elecci?n, ciertamente m?s garantista.

4. El "car?cter sacro" de Roma

En el segundo p?rrafo del art. 1 del Concordato lateranense estaba contenida una norma seg?n la cual el Gobierno italiano, en consideraci?n del car?cter sacro de la Ciudad Eterna", sede episcopal del Pont?fice, centro del mundo cat?lico y meta de peregrinaciones, era comprometido a impedir todo lo que en Roma pudiese estar en contraste con este car?cter.

Esa disposici?n, que qued? m?s bien sin aplicar (23), era interpretada por la doctrina en el sentido de que esta conten?a un compromiso no bien determinada de la autoridad gubernamental italiana, con referencia a las potestades discrecionales del poder ejecutivo. Precisamente en raz?n de esta indeterminaci?n suya, la norma hab?a sido objeto de cr?ticas, en cuanto a la generalidad del compromiso asumido por el Estado italiano, consintiendo cubrir un n?mero indeterminado de casos concretos, corr?a el riesgo de hacer arbitrario el ejercicio de las funciones p?blicas, por parte de la autoridad gubernamental (sobre todo el ejercicio de los poderes de prohibici?n y de polic?a), con una consiguiente posible lesi?n de las libertades individuales y colectivas (24).

La disposici?n, por otra parte, se entend?a a acordar garant?as espec?ficas a la libertas Ecclesiae en relaci?n con la peculiar situaci?n de la ciudad de Roma, de la que el Papa es obispo, sobre cuyo territorio se encuentran los ?rganos de gobierno de la Iglesia universal y las representaciones diplom?ticas acreditadas ante la Santa Sede, que es un punto de referencia espiritual para los cat?licos del mundo entero (25).

El cuarto p?rrafo del art. 2 del texto en vigor, afirma en cambio que "la Rep?blica italiana reconoce el particular significado que Roma, sede episcopal del Sumo Pont?fice, tiene para la catolicidad" (26). Se trata de una formulaci?n a?n m?s gen?rica que la anterior, pero sin compromisos espec?ficos por parte estatal; por otro lado, estando prevista en un acto con valor y fuerza jur?dica, como es el Concordato, no puede considerarse del todo privada de efectos en el plano del derecho (27).

Ciertamente la disposici?n a examen no tiene fuerza de legitimar, como suced?a en el pasado, limitaciones m?s o menos amplias de derechos y libertades jur?dicamente garantizadas; con todo puede legitimar intervenciones del legislador y de la administraci?n p?blica destinados espec?ficamente a Roma en cuanto que sede episcopal del Papa y centro de la catolicidad, y dirigidos a garantizar una mejor explicitaci?n de las funciones y de las relaciones que est?n conectadas con dicho car?cter. As? podr?an encontrar fundamento en la norma examinada leyes y regulaciones especiales para la ciudad de Roma relativas a sectores que tienen conexi?n con esas funciones, como la urban?stica, los transportes, las relaciones internacionales, la acogida de los peregrinos, los servicios sociales y sanitarios tambi?n a favor de los no ciudadanos (inmigrantes extracomunitarios, etc.), el turismo de car?cter religioso, la conservaci?n y la valoraci?n de los bienes culturales eclesi?sticos y religiosos. Dos ejemplos recientes explicitan esta visi?n. El primero, el Gran Jubileo del 2000, que vio acudir a Roma durante un a?o entero millones de peregrinos y que requiri? una revisi?n de muchos lugares de la ciudad por parte de la autoridad p?blica. El segundo ejemplo: los funerales de Juan Pablo II con la gran afluencia de fieles y autoridades adem?s del impacto que este acontecimiento tuvo sobre la ciudad en un brev?simo espacio de tiempo.

M?s en general, se podr?a destacar que la disposici?n a examen se coloca como norma en un estatuto especial m?s amplio que podr?a asegurarse a la ciudad de Roma, para ponerla en condiciones de llevar a cabo de la mejor forma las funciones y los servicios que la gravan por sus roles de capital, ciudad internacional y sede de la catolicidad (28). Una perspectiva, esta ?ltima, que ha adquirido concreci?n por efecto de la reforma del T?tulo V de la Constituci?n, en el que se ha consagrado formalmente el papel de Roma como "capital de la Rep?blica", asignando a la ley del Estado la tarea de disciplinar su ordenamiento (art. 114, p?rrafo tercero).

5. Observaciones conclusivas

La investigaci?n llevada a cabo muestra un sistema articulado y complejo, caracterizado por la constante y necesaria confrontaci?n de los acuerdos de palabra con los procesos en acto del ordenamiento tanto civil como can?nico. El desarrollo de la libertas Ecclesiae en la relaci?n entre Estado e Iglesia en Italia ha sido alentado por la evoluci?n del ordenamiento italiano en el signo de una cada vez m?s acentuada valoraci?n de la autonom?a eclesi?stica.

Con todo es oportuno precisar que al examinar estas din?micas relacionales no debe caerse en el f?cil equ?voco de considerarlas operativas "en sentido ?nico". Si bien es verdad que el desarrollo de la libertas Ecclesiae en los acuerdos de actuaci?n del dictado concordatario se muestra indudablemente condicionado por las evoluciones de los ordenamientos en curso, debe tambi?n subrayarse que este resultado ha sido favorecido de modo notable precisamente por el paradigma estructural del Acuerdo de 1984. Estamos por tanto frente a una realidad cuyos factores dominantes est?n en constante evoluci?n. Din?micas, "inter" e "infra" ordenamentales, que no pueden ser descuidadas si no se quiere correr el riesgo de ensombrecer algunos de los elementos m?s significativos para reconstruir el logrado desarrollo de los acuerdos, pero tambi?n y sobre todo para comprender las futuras l?neas evolutivas, tanto en su conjunto como en cada uno de los sectores.

Quisiera, al t?rmino de estas reflexiones m?as, volver a proponer la visi?n de las relaciones entre Estado e Iglesia en Italia propuesta por el Papa Benedicto XVI en su visita al Quirinale en 2005, en la que remite entre otras cosas a una sana laicidad del Estado: "Las relaciones entre la Iglesia y el Estado italiano est?n basadas en el principio enunciado por el Concilio Vaticano II, seg?n el cual 'la comunidad pol?tica y la Iglesia son independientes y aut?nomas, cada una en su propio terreno. Ambas, sin embargo, aunque por diverso t?tulo, est?n al servicio de la vocaci?n personal y social del hombre' (Gaudium et spes, 76). Se trata de un principio que ya estaba presente en los Pactos Lateranenses y que despu?s fue confirmado en los Acuerdos de modificaci?n del Concordato. Por tanto, es leg?tima una sana laicidad del Estado en virtud de la cual las realidades temporales se rigen seg?n sus propias normas, sin excluir sin embargo esas referencias ?ticas que encuentran su ?ltimo fundamento en la religi?n. La autonom?a de la esfera temporal no excluye una ?ntima armon?a con las exigencias superiores y complejas que se derivan de una visi?n integral del hombre y de su eterno destino" (29)

El Concordato de 1929 y los Acuerdos de 1984 ofrecen un cuadro jur?dico para realizar esa sana laicidad de la que habla el Santo Padre y que refuerza la identidad de Italia, un pa?s al que me siento muy ligado y al que deseo todo bien, cuando se cumplen 150 a?os de su Unidad.?

NOTAS

1) Alocuci?nVogliamo anzitutto, 13 de febrero de 1929: "Con la gracia de Dios, con mucha paciencia, con mucho trabajo, con el encuentro de muchos y nobles secundamientos, hemos logrado?tamquam per medium profundum eundo?concluir un Concordato que, si bien no es el mejor de cuantos se pueden hacer, est? ciertamente entre los mejores que se han hecho hasta ahora; y con profunda complacencia creemos haber con ello devuelto a Dios a Italia, e Italia a Dios". AAS 21 (1929) 110-114, 113.
(2) Alocuci?nIl nostro benvenuto, 11 de febrero de 1929: "Nos parece en suma ver las cosas en el punto en el que estaban en el bendito san Francisco: ese poco de cuerpo que bastaba para estar unido al alma" AAS 21 (1929) 103-110, 108.
(3) Cfr. O. FUMAGALLI CARULLI,Il Concordato lateranense: libert? della Chiesa e dei cattolici, in: Stato, Chiese e pluralismo confessionale:?Rivista telematica, abril 2009, 1-17.
(4) Firma: 18 de febrero de 1984, Ratificaci?n: 3 je junio de 1985, en: AAS 77 (1985) 521-578. Al ser imposible referir la abundante bibliograf?a precedente y posterior al Acuerdo, me limito a recordar algunas obras de documentaci?n y ensayos: AA.VV.,Studi per la revisione del concordato, Padua, 1970:?Il Diritto Ecclesiastico?(1971, II-III)?Chiesa e Stato in Italia, p. 273 s. (1977/I-IV)?La Revisione del Concordato, p. 5 s.; AA.VV.,?I nuovi accordi concordatari tra Chiesa e Stato, Roma-Bolonia, 1985; G. DALLA TORRE,?La riforma delle legislazione ecclesiastica, Bolonia 1985; G. DALLA TORRE (director),?La revisione del concordato, Ciudad del Vaticano 1985; UNIONE GIURISTI CATTOLICI ITALIANI,?I nuovi accordi fra Stato e Chiesa, Roma 1986; AA.VV.,?Atti del Convegno italiano di studio sul nuovo Accordo tra Italia e Santa Sede?(dirigido por R. COPPOLA), Mil?n 1987.
(5) Se remite a O. FUMAGALLI CARULLI,Societ? civile e societ? religiosa di fronte al Concordato, Mil?n, 1980, p. 245 ss.
(6) En la celebraci?n de los ochenta a?os de la firma de los Pactos Lateranenses y de su ratificaci?n, el Senado public? un amplo libro con los debates m?s significativos que han distinguido las relaciones entre Italia y la Santa Sede dentro de las Aulas parlamentarias; cfr.Chiesa e Stato in Italia. Dalla Grande Guerra al nuovo Concordato?(1914-1984) dirigido por R. PERTICI, Bolonia 2009 (= Colecci?n?Dibattiti storici in Parlamento, 3). Sobre la comunicaci?n del Gobierno y el consiguiente debate sobre la revisi?n del Concordato entre el Estado italiano y la Santa Sede cfr. pp. 783-858.
(7) Al respecto me baso en el estudio de G. DALLA TORRE,Principi di libert?, in: Lezioni di Diritto Ecclesiastico, Tercera edici?n, Tur?n 2007, 137-147. Informa sobre la cuesti?n de modo detallado y preciso lo escrito:?La Chiesa Cattolica in Italia. Normativa Pattizia.?Dirigido por?I. BOLGIANI (= CESEN -?Centro Studi sugli Enti Ecclesiastici e sugli altri enti senza fini di lucro; Universidad Cat?lica?Sacro Cuore, Mil?n, 2009).
(8) Para una reconstrucci?n hist?rica general cfr. A. C. JEMOLO,Chiesa e Stato in Italia negli ultimi cento anni, Tur?n 1975, p. 483 ss.
(9) AAS 21 (1929) 293. Sobre las fuentes de los pactos en el cuadro de la evoluci?n del ordenamiento civil y can?nico y sobre las nuevas din?micas de relaci?n entre Estado e Iglesia informa I. BOLGIANI,La Chiesa cattolica, cit., pp. 1-53.
(10) Sobre el conflicto entre Estado e Iglesia con motivo de la Acci?n Cat?lica, que conoci? p?ginas muy dolorosas e incluso dram?ticas, cfr. R. MORO,Azione Cattolica Italiana, en:?Dizionario storico del movimento cattolico in Italia, dirigido por F. TRANIELLO y G. CAMPANINI, Alessandria 1981, I, 2,?I fatti e le idee, pp. 185 y190 ss., especialmente por la rica bibliografia sobre el tema. Sobre el proceso de revisi?n del Concordato se remite a G. DALLA TORRE,?La revisione del Concordato lateranense. Una vicenda lunga quarant'anni, en:?Iustitia?(2004), p. 145 ss.
(11) ?tiles al respecto las observaciones de G. BARBERINI,Ancora qualche riflessione sull'art. 7, 1 della costituzione italiana per fare un po' di chiarezza, en:Stato, Chiese e pluralismo confessionale:?Rivista telematica, septiembre 2009, 1-16.
(12) AAS 77 (1985) 531.
(13) Para una profundizaci?n del principio de la sanacooperatio?entre Iglesia y Estado, seg?n las modernas teor?as canon?sticas, cfr. G. DALLA TORRE,?La Citt? sul monte. Contributo ad una teoria canonistica sulle relazioni fra Chiesa e comunit? politica, Roma 1996, tercera edici?n 2007, p. 125 ss.
(14) Sobre lalibertas Ecclesiae?y sobre las diferencias con la libertad religiosa, cfr. L. SPINELLI,?Libertas Ecclesiae.?Lezioni di diritto canonico, Mil?n 1979, p. 189 ss.
(15) AAS 77 (1985) 522-523.
(16) Se considera ya no en vigor el principio, originalmente recordado en los Pactos Lateranenses, de la religi?n cat?lica como ?nica "religi?n del Estado italiano". AAS 77 (1985) 532.
(17) As? G. LO CASTRO,Ordine temporale, ordine spirituale e promozione umana. Premesse per l'interpretazione dell'art. 1 dell'Accordo di Villa Madama, en: Dir. eccl. (1984) I, pp. 507-567, 511. Cfr. tambi?n en AA.VV.,?Nuovi Accordi fra Stato e confessione religiose. Studi e testi, con ensayo introductorio de P. Gismondi, Mil?n 1985, p. 275.
(18) Cfr. A. BALDASSARE,Diritti inviolabili, en:?Enciclopedia Giuridica, XI, Roma 1989, p. 10 ss; A. BARBERA, Art. 2, en:?Commentario della Costituzione, dirigido por B. BRANCA,?Principi fondamentali, Artt. 1-12, Bolonia-Roma 1975, p. 50 ss.
(19) AAS 77 (1985) 532-533.
(20) Cfr.Christus Dominus, 37; AAS 58 (1966) 693;?Apostolos Suos, 15; AAS 90 (1998) 651.
(21) AAS 77 (1985) 522.
(22) AAS 21 (1929) 278. Sobre la disposici?n cfr. S. BERLING?,L'indisponibilit? del diritto di libert? religiosa.?A proposito dell'art. 5 terzo comma del Concordato, en: Dir. eccl. (1966), I, p. 3 ss.; C. MIRABELLI,?L'art. 5 del Concordato, en: AA.VV.,?Studi per la revisione del Concordato, Padua 1970, p. 409 ss. A pesar de las dudas fundadas sobre su objetiva constitucionalidad, la disposici?n concordataria hab?a resistido sin embargo a un sindicado de legitimidad constitucional: cfr. Corte cost., 14 junio 1962, n. 52, en:?Giur. Cost., 1962, p. 224 ss.
(23) En el transcurso de un cincuentenio a tal disposici?n hab?a apelado la Santa Sede en dos ocasiones distintas: en 1938, con ocasi?n de la visita a Roma de Hitler, el entonces Papa P?o XI lament? el hecho de que en la ciudad "sacra" se hab?a enarbolado la insignia de una cruz que no era la cruz Cristo. En 1965, con ocasi?n de la representaci?n en Roma de la escandalosa comediaEl Vicario?de Rolf Hochhuth, considerada gravemente lesiva de la memoria del Papa P?o XII, acus?ndole de no haber expresado condena oficial contra el nazismo y el exterminio de los jud?os. Sobre esta ?ltima vicisitud, cfr. en particular S. LARICCIA,?Stato e Chiesa in Italia. 1948-1980, Brescia, 1981, p. 36 ss.
(24) Para referencias bibliogr?ficas en materia cfr. E. GRAZIANI,Il carattere sacro di Roma. Contributo all'interpretazione dell'art. 1 cpv. Conc., Mil?n 1960; G. CAPUTO;?Il carattere sacro di Roma, in: AA.VV., Studi per la revisione del Concordato, Padua, 1970, p. 239 ss; L. GUERZONI,?"Carattere sacro" di Roma e sovranit? dello Stato, Bolonia 1970. Sobre los or?genes hist?ricos e ideol?gicos de la f?rmula cfr. A. RICCARDI;?Roma "citt? sacra"? Dalla Conciliazione all'operazione Sturzo, Mil?n 1979.
(25) V?anse a prop?sito las observaciones desarrolladas por algunos componentes de la Comisi?n ministerial de estudio para la revisi?n del Concordato (1968-1969), en: G. SPADOLINI,La questione del Concordato, Florencia, 1976, p. 250 ss., los cuales revelaban tambi?n la apor?a subsistente entre una norma limitadora de la libertad, pero no taxativa, y los principios de democracia y de libertad sancionados por el ordenamiento.
(26) AAS 77 (1985) 523.
(27) En este sentido, cfr. O. FUMAGALLI CARULLI,Societ? civile e societ? religiosa di fronte al Concordato, Mil?n 1980, p. 321; contra C. CARDIA,?La riforma del Concordato. Dal confessionalismo alla laicit? dello Stato, Tur?n, 1980, p. 183.
(28) Para un esbozo al respecto cfr. S. BERLING?,Per una nuova politica del diritto in materia ecclesiastica, en: Dir. eccl. (1977) I, p. 78. Para ulteriores profundizaciones, cfr. AA.VV.,?Roma, la capitale del Papa, dirigida por L. FIORANI y A. PROSPERI, Tur?n, 2000; G. B. VARNIER,?Roma "citt? sacra" e "citt? aperta nella seconda guerra mondiale",?en: Dir. eccl. (2002), I, pp. 1282-1291; P. SASSI,?I rapporti fra Roma capitale e la Santa Sede: poteri pubblici e Chiesa cattolica nell'ex "citt?" tra secondo e terzo millennio, en: AA.VV.,?L'ordinamento di Roma capitale, Atti del convegno, Roma, 10 abril 2003, dirigido por S. MANGIAMELI, N?poles, 2003, p. 139 ss.; AA. VV.,?L'ordinamento di Roma capitale, N?poles, 2003.
(29) Benedicto XVI, Discurso durante la visita alQuirinale, 24 junio 2005, en:?L'Osservatore Romano, 25.6.2005.TE.?

[Traducci?n del original italiano realizada por ZENIT]


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Reflexi?n de Jos? Antonio Pagola al evangelio del dominjgo noveno del Tiempo Ordinario - A, ofrecido p0or la Delegaci?n Diocesana de Ense?anza de la di?cesis de Tenerife.

LA FUERZA DEL EVANGELIO?

???????? Mateo concluye el gran discurso de Jes?s en una monta?a de Galilea con dos breves par?bolas, narradas con maestr?a y f?ciles de recordar por todos. Su mensaje es de importancia decisiva: seguir a Jes?s consiste en ?escuchar sus palabras? y en ?ponerlas en pr?ctica?. Si no lo hacemos as? nuestro cristianismo es una insensatez. No tiene sentido alguno.

???????? El hombre sensato construye su casa sobre roca firme. Por eso, cuando llegan las lluvias torrenciales del invierno y el agua desciende de los montes y soplan los fuertes vientos del Mediterr?neo, la casa no se hunde: ?est? cimentada sobre roca?. As? es la Iglesia formada por creyentes que se esfuerzan por escuchar el Evangelio y ponerlo en pr?ctica.

???????? El hombre necio, por el contrario, construye su casa sobre arena, en el fondo del valle. Por eso, al llegar las lluvias, los aluviones y el vendaval, la casa ?se hunde totalmente?. As? se desmorona el cristianismo cuando no est? fundamentado en la roca del Evangelio escuchado y practicado en las comunidades.

???????? En la conciencia moderna se ha producido un profundo cambio cultural que est? poniendo en crisis el nacimiento y la vivencia de la fe cristiana. Cada vez se va haciendo m?s dif?cil despertar una fe viva en Dios y en Jesucristo por v?a de "adoctrinamiento". Se?alemos dos causas f?ciles de detectar.

???????? Por una parte, est? en crisis la autoridad, toda autoridad. Es dif?cil que la fe brote hoy de la obediencia a una autoridad religiosa que se presente como poseedora de la verdad. La palabra que pronuncia la Iglesia desde su posici?n de autoridad sagrada no resulta hoy por s? misma ni cre?ble ni atractiva.

???????? Por otra parte, m?s que doctrina religiosa, las personas buscan una experiencia que les ayude a vivir con sentido y esperanza. Muchos hombres y mujeres se distancian casi instintivamente de cualquier iniciaci?n a la fe entendida como "proceso de aprendizaje".

???????? Hemos de creer mucho m?s en la fuerza transformadora del Evangelio. Las palabras de Jes?s tienen m?s poder que nuestras doctrinas. Su Buena Noticia es m?s atractiva que todos nuestros sermones. ?No ha llegado el momento de formar grupos, crear espacios, posibilitar encuentros en los que la gente de hoy tenga la oportunidad de entrar en contacto directo con el Evangelio para escuchar a Jes?s y descubrir juntos su Buena Noticia?

???????? Muchos que se sienten perdidos y viven sin esperanza podr?an descubrir con alegr?a que no est?n solos, que pueden confiar en un Dios Padre y que pueden vivir con la esperanza de Jes?s. Es lo que m?s necesitan.

Jos? Antonio Pagola?

Red evangelizadora BUENAS NOTICIAS
6 de marzo de 2011
9 Tiempo ordinario (A)
Mateo 7, 21-27


Publicado por verdenaranja @ 23:39  | Espiritualidad
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Domingo, 27 de febrero de 2011

ZENIT.org-El Observador.- Con el nombre de "El pol?tico cat?lico ante el laicismo", el obispo auxiliar de Durango, monse?or Enrique S?nchez Mart?nez ha escrito un documento muy importante, para poner al d?a el tema de la libertad religiosa, sugerido por el Papa Benedicto XVI durante la pasada Jornada Mundial de la Paz, celebrada el primero de enero de 2011.

Entre los temas que desataca en su trabajo monse?or S?nchez Mart?nez sobresale el de la presencia de Dios en el espacio p?blico.? Al respecto, el obispo auxiliar de Durango expresa que: "entre la presencia o la ausencia de Dios en el espacio p?blico no hay t?rmino medio, no existen posiciones neutrales. Eliminar a Dios del espacio p?blico significa construir un mundo sin Dios. Un mundo sin Dios es un mundo contra Dios. Excluir a Dios, aunque no se le combata, significa construir un mundo sin referencias a ?l".

Por el inter?s que puede suscitar este documento en diversos pa?ses donde el laicismo es mal entendido como la expulsi?n de Dios del espacio p?blico, lo reproducimos en su totalidad.

El pol?tico cat?lico ante el laicismo??

Un laicismo sano, como lo reconoce la doctrina de la Iglesia cat?lica, se entiende como la separaci?n entre el Estado y la Iglesia o confesi?n religiosa. Por esto, el Estado no debe inmiscuirse en la organizaci?n ni en la doctrina de las confesiones religiosas, y debe garantizar el derecho de los ciudadanos a tener sus propias creencias y manifestarlas en p?blico y en privado, y a dar culto a Dios seg?n sus propias convicciones. Tambi?n debe garantizar el derecho a la objeci?n de conciencia, por el cual los ciudadanos no podr?n ser obligados a actuar en contra de sus propias convicciones o creencias. De acuerdo con este concepto de laicismo, el Estado y la Iglesia o confesi?n religiosa mantendr?n relaciones de colaboraci?n en los asuntos que son de inter?s com?n. En este sentido el Papa Benedicto XVI nos ha orientado hacia una reflexi?n y profundizaci?n de este laicismo sano en pro de la Libertad Religiosa (Jornada Mundial para la Paz, "La Libertad Religiosa, camino para la paz", 1 enero 2011). Pero el laicismo tambi?n es entendido por otros como una ausencia de relaciones. En virtud de este falso concepto, el Estado debe ignorar a todas las confesiones religiosas; se debe prohibir que el Estado mantenga relaciones con la Iglesia u otra confesi?n religiosa.

La Declaraci?n Universal de los Derechos Humanos, promulgada por la Organizaci?n de las Naciones Unidas en 1948, garantiza (Art. 18) a todas las personas la "libertad de manifestar su religi?n o creencia, individual y colectivamente, tanto en p?blico como en privado". Los poderes p?blicos deben garantizar el derecho de los creyentes a manifestar sus convicciones religiosas en p?blico. Ellos tienen el derecho a organizar procesiones, colocar cruces en lugares a la vista del p?blico, etc. No ser?a razonable que se pudieran organizar manifestaciones pol?ticas en las ciudades o que se pudieran colocar emblemas de partidos pol?ticos o de sindicatos en la calle, y que se negaran los mismos derechos a los creyentes porque son s?mbolos religiosos.

Por otro lado, los ciudadanos tienen derecho a formar su opini?n sobre los asuntos de inter?s pol?tico. Para ello, pueden considerar las fuentes de opini?n que estimen conveniente. Sin duda entre las fuentes se encuentra la doctrina de la Iglesia Cat?lica o de su propia confesi?n religiosa, o el pronunciamiento de un Obispo. Si un ciudadano (o un diputado, o senador en el Congreso, o regidor en el Ayuntamiento) vota en conciencia de acuerdo con sus creencias, lo hace porque ha escuchado los argumentos de su confesi?n religiosa y le han convencido. Ser?a una grave discriminaci?n que se pidiera a los ciudadanos que actuaran en contra de su conciencia y de sus convicciones en el momento de emitir su voto.

Para el pol?tico cat?lico este concepto de laicismo es un valor adquirido que hay que defender. El cristianismo ha contribuido mucho en la fundaci?n del laicismo aut?ntico. "De hecho - lo afirma Mons. Crepaldi - el cristianismo no es una religi?n fundamentalista. El texto sagrado en el que se inspira no se toma al pie de la letra, sino que se interpreta; la autoridad universal del Papa libera a los cristianos de las excesivas sujeciones pol?ticas nacionales, Dios confi? la construcci?n del mundo a la libre y responsable participaci?n del hombre. Esto no significa que la sociedad y la pol?tica sean totalmente ajenas a la religi?n cristiana, que no tengan nada que ver con ella". La sociedad necesita a la religi?n para mantener un nivel de laicismo sano. El cristianismo ayuda a la sociedad en este fin, ya que no le impide ser leg?timamente aut?noma y al mismo tiempo la sostiene y la ilumina con su propio mensaje religioso. Se podr?a decir que el cristianismo la empuja a ser ella misma en cuanto que hace aparecer su plena vocaci?n y le pide que exprima al m?ximo sus capacidades, sin encerrarse en s? misma.

Hoy se tiende a considerar el laicismo como neutralidad del espacio p?blico respecto de los absolutos religiosos. Estos Principios Absolutos o Religiosos son: dignidad de la persona humana y sus derechos, el bien com?n, el destino universal de los bienes, la subsidiariedad, la participaci?n, la solidaridad, la caridad; adem?s los valores fundamentales de la vida social: la libertad, la justicia, la verdad, la paz. Se afirma que en estos espacios lo religioso no debe intervenir, primero porque en una democracia no habr?a sitio para principios; y segundo, porque los absolutos religiosos son irracionales, y en el espacio p?blico solo admite un discurso racional. Pero entonces este espacio permanecer?a vac?o, as? se deja lugar para crear nuevos absolutos enemigos del hombre, para nuevos dioses (sobre este tema ver Mons. Giampaolo Crepaldi, "El pol?tico cat?lico, laicismo y cristianismo").

?La democracia es incompatible con los principios absolutos? No es as?, al contrario, los necesita. Se puede afirmar que la falta de ?stos en una sociedad, genera una lucha de todos contra todos donde tiene raz?n quien es m?s fuerte. Tambi?n la democracia se arriesga a reducirse a la fuerza de la mayor?a. Por ?sto existe la necesidad de que los ciudadanos crean en principios absolutos. Lo sustancial, lo fundamental de la democracia es la dignidad de la persona que se deber?a considerar un Principio Absoluto. ?Y c?mo se puede considerar un valor absoluto si no se fundamenta en Dios?

?La religi?n es irracional? No hay duda de que existen formas de religi?n irracionales total o parcialmente. Pero el cristianismo no lo es. El cristianismo es razonable, no contradice ninguna verdad racional, sino que incluso se vincula a ellas complement?ndolas sin exigir al hombre, para ser cristiano, la renuncia de todo aquello que lo hace verdaderamente hombre. No es aceptable la idea de que la religi?n, sea cual sea, es, por su naturaleza, irracional.

Muchos entienden el laicismo como neutralidad, como una expulsi?n de la religi?n del espacio p?blico. Mons. Fisichella dice al respecto: "...la secularizaci?n y despu?s el laicismo agresivo tienden a excluir al cristianismo del ?mbito p?blico, y al hacerlo niegan la relaci?n estructural de la raz?n con la fe, de la naturaleza con la gracia" (Rino Fisichella, "El valor salv?fico del Evangelio tambi?n en la tierra"). La idea de quitar festividades religiosas, como la navidad, de impedir que se expongan s?mbolos religiosos en espacios p?blicos, de ejercer como misioneros, de hacer p?blica a otros la propia fe, porque ser?a un atentado a la libertad de religi?n, son algunas expresiones de esta idea de laicismo como espacio neutro. Una pared sin un crucifijo no es un espacio neutro, es una pared sin crucifijo. Un espacio p?blico sin Dios no es neutro, sino que no tiene a Dios. El Estado que impide a toda religi?n manifestarse en p?blico, quiz?s con la excusa de defender la libertad de religi?n, no es neutro en cuanto que se posiciona de parte del laicismo o del ate?smo y se toma la responsabilidad de relegar a la religi?n al ?mbito privado. En muchos casos nace la religi?n del estado, la religi?n de la antirreligi?n.

Entre la presencia o la ausencia de Dios en el espacio p?blico no hay t?rmino medio, no existen posiciones neutrales. Eliminar a Dios del espacio p?blico significa construir un mundo sin Dios. Un mundo sin Dios es un mundo contra Dios. Excluir a Dios, aunque no se le combata, significa construir un mundo sin referencias a ?l.

Por este motivo, el pol?tico cat?lico no puede admitir ni colaborar con el laicismo entendido como neutralidad, porque desarrollar? una nueva raz?n del Estado que, perjudicando la religi?n, se har? da?o tambi?n a s? mismo. ?El pol?tico cat?lico se opondr? para impedir, sea por razones religiosas, de las que no se puede separar, sea por razones pol?ticas, que nazca una nueva religi?n del Estado perjudicial para la libertad de las personas.


Publicado por verdenaranja @ 21:02  | Hablan los obispos
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ZENIT? publica el art?culo que ha escrito monse?or Felipe Arizmendi Esquivel, obispo de San Crist?bal de Las Casas, con el t?tulo "Alternativas a la violencia".??

Alternativas a la violencia

VER

Es muy preocupante el clima de violencia que vive el pa?s. Casi a diario se enfrentan militares y organizaciones dedicadas al narcotr?fico, con una secuela terrible de muertos y heridos. En esta lucha contra el crimen organizado, ante la cifra de v?ctimas, sobre todo las llamadas colaterales, algunos s?lo culpan al gobierno por su estrategia, no proponen otra alternativa m?s eficaz, y pareciera que prefieren que se dejen manos libres a los capos, para que sigan invadiendo espacios, controlando el comercio, corrompiendo la pol?tica, pretendiendo con alguna limosna hacer a Dios de su parte y comprar a las jerarqu?as de las diversas creencias. No falta quien insista en legalizar el consumo de drogas, para evitar el atractivo de las sumas millonarias que su comercio genera, sin calibrar el da?o tan desastroso que se har?a.

JUZGAR

El Papa Benedicto XVI, al recibir las cartas credenciales del nuevo embajador de Costa Rica ante la Santa Sede, present? una serie de alternativas no propiamente sobre este problema, sino para una vida justa y pac?fica en una naci?n; si se ponen en pr?ctica, todo cambiar?a. Lo dijo a un pa?s que hace a?os decidi? no tener ej?rcito y que ha logrado una pol?tica social de bienestar de las m?s plausibles en la regi?n. Traigo a colaci?n parte del discurso del Papa, porque ofrece caminos que nos pueden servir de base para la paz social.

Dijo: "Es importante que los que est?n al frente de los destinos del pa?s no vacilen en rechazar con firmeza la impunidad, la delincuencia juvenil, el trabajo infantil, la injusticia y el narcotr?fico, impulsando medidas tan importantes como la seguridad ciudadana, una adecuada formaci?n de ni?os y j?venes, la debida atenci?n a los encarcelados, la eficaz asistencia sanitaria a todos, en particular a los m?s menesterosos y a los ancianos, as? como los programas que lleven a la poblaci?n a alcanzar una vivienda digna y un empleo decente. Es primordial, adem?s, que las nuevas generaciones adquieran la convicci?n de que los conflictos no se vencen con la mera fuerza, sino convirtiendo los corazones al bien y la verdad, acabando con la miseria y el analfabetismo, robusteciendo el Estado de derecho y vigorizando la independencia y eficacia de los tribunales de justicia".

Y agreg? algo vital: la ra?z de todo est? en la familia: "Mucho contribuir? a dilatar este horizonte el afianzamiento en la sociedad de un pilar tan sustancial e irrenunciable como la estabilidad y uni?n de la familia, instituci?n que est? sufriendo, quiz? como ninguna otra, la acometida de las transformaciones amplias y r?pidas de la sociedad y de la cultura, y que, sin embargo, no puede perder su identidad genuina, pues est? llamada a ser vivero de virtudes humanas y cristianas, en donde los hijos aprenden de sus padres de forma natural a respetarse y comprenderse, a madurar como personas, creyentes y ciudadanos ejemplares. Por consiguiente, nada de cuanto favorezca, tutele y apoye la familia fundada en el matrimonio entre un hombre y una mujer ser? bald?o".

ACTUAR

Quien tenga alternativas mejores que las que ahora implementa el gobierno, que las presente y justifique. No nos quedemos en cr?ticas agrias y virulentas, sino asumamos lo que nos toca, para que el pa?s se libere del flagelo de las drogas y se evite tanta criminalidad.

Padres de familia: sost?nganse fieles en su matrimonio y no engendren hijos fuera, pues ?stos muchas veces crecen sin seguridad personal, sin estabilidad emocional y f?cilmente son atrapados por la delincuencia organizada. Ens??enles a trabajar honradamente y no accedan a todos sus caprichos.

Ni?os y j?venes: Aprecien el valor del esfuerzo, de la disciplina, del estudio, del trabajo, del respeto a los dem?s y a las leyes justas.

Legisladores, educadores, comunicadores: defiendan la vida incipiente y la familia de un hombre y una mujer.

Empresarios: arriesguen su capital generando empleos y dando una vida digna a sus trabajadores.

Acerqu?monos a Jesucristo, quien nos ofrece su amistad, su luz, su vida. Para ello, evangelicemos m?s para la Vida integral de nuestros pueblos.


Publicado por verdenaranja @ 20:57  | Hablan los obispos
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ZENIT? nos?ofrece el discurso que el Papa Benedicto XVI ha dirigido a los obispos de la Conferencia Episcopal de Filipinas, a los que ha ido recibiendo en audiencias separadas con ocasi?n de la Visita "ad Limina Apostolorum". La Audiencia se ha desarrollado en la Sala del Consistorio del Palacio Apost?lico.

Mis queridos hermanos obispos,

Estoy contento de recibiros hoy con ocasi?n de vuestra visita?ad Limina, y os ofrezco mis sinceros buenos deseos y oraciones por vosotros y por todos aquellos confiados a vuestro cuidado pastoral. Vuestra presencia ante las tumbas de los Ap?stoles Pedro y Pablo refuerza la profunda unidad que ya existe entre la Iglesia en Filipinas y la Santa Sede. Dado que los profundos v?nculos que los cat?licos gozan con el Sucesor de Pedro han sido siempre una caracter?stica significativa de la fe en vuestro pa?s, rezo para que esta comuni?n siga creciendo y floreciendo mientras consider?is los retos presentes de vuestro apostolado.

Aunque Filipinas sigue afrontando muchos desaf?os en el ?rea del desarrollo econ?mico, debemos reconocer que estos obst?culos para una vida de felicidad y plenitud no son los ?nicos obst?culos que deben ser abordados por la Iglesia. La cultura filipina tambi?n se enfrenta a muchas cuestiones sutiles inherentes al secularismo, al materialismo y al consumismo de nuestros tiempos. Cuando la autosuficiencia y la libertad se desgajan de su dependencia y realizaci?n en Dios, la persona humana se crea a si misma un falso destino y pierde la visi?n del gozo eterno para el que ha sido creada. El camino de redescubrimiento del verdadero destino de la humanidad s?lo puede encontrarse en el restablecimiento de la primac?a de Dios en el coraz?n y en la mente de cada persona.

Por encima de todo, para llevar a Dios al centro de la vida de los fieles, vuestra predicaci?n y la de vuestros sacerdotes debe tener un enfoque personal, para que cada cat?lico capte en lo m?s profundo de su intimidad el hecho, que cambia la vida, de que Dios existe, que nos ama, y que en Cristo responde a las preguntas m?s profundas de nuestras vidas. Vuestra gran tarea en la evangelizaci?n es por tanto proponer una relaci?n personal con Cristo como la clave de la realizaci?n plena. En este contexto, el segundo Concilio Plenario de Filipinas sigue teniendo efectos beneficiosos, con el resultado de que muchas di?cesis han puesto en marcha programas pastorales centrados en transmitir la buena nueva de la salvaci?n. Al mismo tiempo, debe reconocerse que que las nuevas iniciativas en la evangelizaci?n s?lo ser?n fruct?feras si, por la gracia de Dios, quienes las proponen son personas que realmente creen y viven el mensaje del Evangelio ellas mismas.

Esta es seguramente una de las razones por la que las comunidades b?sicas eclesiales han tenido un impacto positivo en todo el pa?s. Al ser formadas y guiadas por personas cuya motivaci?n es la fuerza de su amor por Cristo, estas comunidades han demostrado ser instrumentos dignos de evangelizaci?n ya que trabajan en uni?n a las parroquias locales. De manera parecida, la Iglesia en Filipinas tiene la fortuna de contar con una serie de organizaciones de laicos que contin?an atrayendo a la gente al Se?or. Para responder a las preguntas de nuestro tiempo, los laicos necesitan escuchar el mensaje del Evangelio en su plenitud, para entender sus implicaciones en sus vidas personales y para la sociedad en general, y por tanto estar constantemente convertidos al Se?or. Por esta raz?n os exhorto a tener especial cuidado en la gu?a de estos grupos, para que la primac?a de Dios se mantenga en la vanguardia.

Esta primac?a es de particular importancia cuando se trata de la evangelizaci?n de los j?venes. Estoy contento de constatar que, en su pa?s, la fe juega un papel importante en las vidas de la gente joven, un hecho que se debe de gran manera al trabajo paciente de la Iglesia local para llegar a los j?venes a todos los niveles Os animo a recordar a la gente joven que el glamour de este mundo no satisfar? su natural deseo de felicidad. S?lo una amistad verdadera con Dios romper? los lazos de la soledad que sufre nuestra fr?gil humanidad y establecer? un verdadera y duradera comuni?n con los dem?s, un v?nculo espiritual que que har? crecer dentro de nosotros el deseo de servir a las necesidades de aquellos que amamos en Cristo. Tambi?n se debe mostrar a los j?venes la importancia de los sacramentos como instrumentos de la ayuda y gracia de Dios. Esto es particularmente verdadero en el sacramento del matrimonio, que santifica la vida matrimonial desde el principio, de manera que la presencia de Dios sostiene a las j?venes parejas en sus problemas.

El cuidado pastoral de los j?venes que tiene por objeto establecer la primac?a de Dios en sus corazones, se da de manera inherente no s?lo en las vocaciones al matrimonio cristiano sino que que se da en las llamadas vocacionales de todos los tipos. Me complace observar el ?xito de las iniciativas locales en la promoci?n de numerosas vocaciones al sacerdocio y a la vida consagrada. Sin embargo, la necesidad de m?s vocaciones de siervos dedicados a Cristo sea en el pa?s sea en el extranjero sigue siendo apremiante. Seg?n los informes quinquenales, parece que en muchas di?cesis el n?mero de sacerdotes y el correspondiente n?mero de parroquias todav?a no son suficientes para satisfacer las necesidades espirituales de la grande y creciente poblaci?n cat?lica. Unido a vosotros, rezo para que los que sientan una llamada al sacerdocio y a la vida religiosa respondan con generosidad a los impulsos del Esp?ritu. ?Que la misi?n de la Iglesia de evangelizaci?n sea sostenida por los maravillosas dones que el Se?or ofrece a aquellos a los que llama! A su vuelta, como Pastores, deb?is ofrecer a estas j?venes vocaciones un plan de formaci?n integral bien desarrollado y cuidadosamente puesto en marcha, de manera que su inclinaci?n inicial de una vida al servicio de Cristo y sus fieles, puedan llegar a la plenitud espiritual y madurez humana.

Queridos hermanos en el episcopado, con estos pensamientos yo os aseguro mis oraciones y os encomiendo a la intercesi?n de San Lorenzo Ru?z. Que su ejemplo de fidelidad inquebrantable a Cristo os anime en vuestras labores apost?licas. A vosotros, clero y religiosos, y a los dem?s fieles confiados a vuestro cuidado, os imparto de coraz?n, mi Bendici?n Apost?lica como prenda de gracia y de paz.

[Traducci?n del italiano por Carmen ?lvarez
?Libreria Editrice Vaticana]


Publicado por verdenaranja @ 20:54  | Habla el Papa
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Mensaje de monse?or Eduardo Mar?a Taussig, obispo de San Rafael, por el Jubileo diocesano. (AICA)

50 A?OS DE LA DI?CESIS DE SAN RAFAEL ???????

"?Comenzamos el jubileo por las bodas de oro de la Di?cesis de San Rafael! El gozo, la alegr?a, el j?bilo -de ah? el nombre de jubileo- nos llena el coraz?n y nos mueven a la gratitud, a la alabanza y a la generosidad en nuestra respuesta de amor de Dios, por todas las gracias recibidas desde que naci? la di?cesis del Sur mendocino [?]. Espero mucho de este jubileo: que profundicemos el misterio de la Iglesia, nuestro compromiso y pertenencia a Ella; que crezcamos en unidad y comuni?n entre todas las parroquias, movimientos e instituciones eclesiales; que fortalezcamos nuestro esp?ritu misionero para que todos puedan experimentar el amor de Dios; pero, sobre todo, deseo que maduremos nuestra fe y nuestro amor, y que alabemos a Dios que nos cuida, como invita el lema jubilar [?].

Somos la ?nica di?cesis del mundo que tiene por titular al Arc?ngel San Rafael: ?Nos da su nombre y nos brinda su protecci?n personal! Tenemos tambi?n un libro particular de la Biblia, el libro de Tob?as, con el relato de su intervenci?n en la historia de Tob?as y su familia. Lo propongo como libro de cabecera para nuestro camino jubilar y espero que pueda llegar a todos los hogares y a las manos de todos los fieles de los departamentos de Alvear, San Rafael y Malarg?e. Deseo que todos lo leamos y descubramos en ?l c?mo San Rafael hace presente para nosotros hoy, la providencia de Dios. ?l quiere estar cerca de nuestras familias, la que nos dio la vida y la que formamos o formaremos; quiere auxiliarnos en nuestros problemas econ?micos, en las angustias y miedos, en las enfermedades y los peligros, en las tentaciones o acechanzas del demonio; quiere tambi?n ayudarnos a ser mejores ciudadanos y a realizar las obras de caridad y misericordia; quiere, por sobre todo, guiarnos y protegernos en nuestro viaje por la vida hasta la felicidad del Cielo. ?Los invito especialmente, pues, a conocerlo y a contar con su cercan?a, su amistad y su intercesi?n!

La gracia de la indulgencia es la distintiva y propia de este a?o jubilar. Todos podemos recibirla, para nosotros o para nuestros difuntos. Las diversas maneras de obtenerla nos ayudar?n a caminar con gozo y alegr?a, con fruto y provecho en el a?o Jubilar. ?Qu? Nuestra Se?ora de Lourdes, la Copatrona de la di?cesis, nos acompa?e cada d?a, y que San Jos?, su Esposo y nuestro Patrono secundario, siempre nos cuiden en el a?o jubilar! Con Amor de Padre y Hermano, y mi mejor bendici?n".?

Mons. Eduardo Mar?a Taussig, obispo de San Rafael?


Publicado por verdenaranja @ 20:45  | Hablan los obispos
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S?bado, 26 de febrero de 2011

Mensaje de Mons. Jorge Rub?n Lugones SJ, obispo de Lomas de Zamora, a los formadores de las instituciones cat?licas y colegios adherentes, que abarca los municipios de: Lomas de Zamora, Almirante Brown, Esteban Echeverr?a, Presidente Per?n, San Vicente y Ezeiza (17 de febrero de 2011). (AICA)

MENSAJE A COMUNIDAD EDUCATIVA ?????

Querida comunidad educativa:

Recorriendo varios de nuestros colegios en distintos lugares de nuestra extensa di?cesis, me he encontrado con la grata sorpresa del compromiso de sus directivos y representantes legales, deseosos de formar y acompa?ar a los docentes y padres de los alumnos frente a la dif?cil situaci?n cultural, econ?mica y social de la comunidad educativa.

Queremos impulsar a todos nuestros formadores a reflexionar sobre la comuni?n y la comunicaci?n en la tarea evangelizadora,? de un modo especial a los que tenemos la responsabilidad de la conducci?n. Dicho impulso es una invitaci?n a ?navegar mar adentro y echar las redes? no s?lo desde el anuncio expl?cito, que con constancia muchas de nuestras comunidades educativas vienen realizando, con gran esfuerzo y entrega, sino tambi?n, pudiendo llegar a ciertos ambientes? ?no cat?licos?, dir?a no religiosos, y en muchos casos secularizados, que prescinden de Dios.?

El docente cat?lico es protagonista del compromiso evangelizador

Es oportuno recordar y meditar lo que nos dicen las L?neas Pastorales para la Nueva Evangelizaci?n del Episcopado Argentino:

?Para que el anuncio de Jesucristo y la promoci?n de la dignidad humana sean ofrecidos a toda la sociedad argentina, convocamos a cada uno de los bautizados a ser protagonista activo de esta gesta evangelizadora nueva en los sectores y ambientes que le son propios: en la vida familiar; las instituciones civiles; el solidario y fraterno compromiso con los pobres y los j?venes?? en el vasto campo de la educaci?n y de la cultura; en la pluralidad de las artes y de las actividades de los medios de comunicaci?n social? .??

Anuncien la Buena Noticia a toda criatura.

El hombre es el destinatario de la misi?n. La pastoral de la Iglesia se dirige al hombre: a todos los hombres y a cada uno en particular. Pero ?A cu?l hombre? ?a qu? mujer y a qu? hombre? ?Al hombre creyente o al hombre agn?stico? ?Al estudiante aplicado o al cuasi indomable??Al joven del grupo parroquial o al que est? excluido de toda contenci?n familiar? ?A la mujer que sabe rezar y medita la palabra de Dios, o la que est? convencida de que la iglesia es un negocio? ?Al pol?tico catolic?n, que hace la suya o al dirigente barrial que critica su actuar como cat?lico? ?A los que se organizan para rezar? el rosario a las tres de la tarde, o a los que convocan y buscan el apoyo de los vecinos para que la f?brica del barrio deje de contaminar?.... Evidente Jes?s dice a toda criatura.?

El desaf?o de comunicar a los que no est?n el redil

Creemos que puede ser un desaf?o duro pero no menos importante, el buscar a aquellos que no integran nuestra comunidad educativa, que no tiene como base nuestra pr?ctica de la fe, pero que no debemos excluir sino intentar evangelizar

Sabemos lo costoso que se nos hace formar en la ?dimensi?n social de la fe?. Acompa?ar a nuestros educandos a salir del propio c?rculo del colegio y de su ambiente: para comunicar e intentar la comuni?n con los m?s desprotegidos de la sociedad: los m?s pobres, los ni?os y adolescentes con capacidades diferentes, los ancianos solitarios y arrumbados, los que se sienten excluidos, etc.

Despertar a este riesgo del apostolado es dejar que lo recibido para cumplir la misi?n que se nos conf?a prosiga su natural cauce y se propague fecundante. Esta creatividad en la misi?n necesariamente debe inquietar sanamente para no atrincherarse en el propio l?mite. La gracia de Dios y la confianza en El, animan a llevar las fronteras un poco m?s all?.

La par?bola de la oveja perdida (Lc.15) nos ayuda a la reflexi?n: es la oveja que ha quedado en tierra de nadie, no demarcada por fronteras, a la que tenemos que salir a buscar y acompa?ar. Est? perdida porque se encuentra sin pastor, sin reba?o y sin referencia, sin contenci?n, sin horizonte y sin sentido. El texto evang?lico nos lleva tambi?n a pensar desde nuestra limitaci?n, desde nuestra par?lisis justificada por los riesgos que podr?amos correr como instituci?n (sobre todo los legales) para no arriesgar y? lanzarnos m?s all? de todo l?mite, para recuperar a los que no est?n seguros, a los que se sientes d?biles, a los que de distintos modos pueden sentirse excluidos..??

El docente: artesano del dialogo y la comuni?n

Una de las dificultades que notamos en nuestra tarea pastoral es articular la comunicaci?n, el di?logo, que nos permita recrear continuamente la comuni?n, la cual nos ?? interpela m?s que nunca a los cristianos a vivir la eucarist?a como una gran escuela de paz, donde se forman hombres y mujeres que, en los diversos ?mbitos de responsabilidad de la vida social, cultural y pol?tica, sean artesanos de di?logo y comuni?n [2]. Dec?a el futuro beato Juan Pablo II.

Se nos propone en primer lugar a nosotros formadores ser en nuestra acci?n artesanos, es decir aquellos que crean y recrean, con constancia, creatividad y trabajo aut?nticos v?nculos humanos. El artesano es qui?n se toma su tiempo e imagina, piensa, reflexiona, y muchas veces, al plasmarla en la realidad, sufre decepci?n porque su obra no siempre coincide, del modo exacto como ?l la pens? o ide?. El trabajo del artesano se contrapone al de la creaci?n ?en serie? de la m?quina, en la que desde una misma matriz sale todo igual a ella misma con exactitud milim?trica.

Qu? dif?cil se nos hace muchas veces esta tarea en la comunidad educativa, se habla mucho, se dialoga poco.

Ser artesanos del di?logo y de la comuni?n es un deseo que se pide como gracia al Due?o de la creaci?n y tambi?n un esfuerzo, una tarea, un sacrificio, que no siempre termina como lo hab?amos planificado. Es por eso que debemos estar afirmados en una s?lida espiritualidad, en la iglesia la denominamos: ?espiritualidad de la comuni?n?.

La comuni?n implica el reconocernos con los otros, genera el encuentro, invita a la reflexi?n y provoca la fiesta de la comunidad. Por tanto esta espiritualidad de la comuni?n no es alienante, ni intimista, ni privativa de ?algunos elegidos?; sino que como respuesta a la Palabra viva de Dios, aporta como m?todo privilegiado de la comuni?n y de la paz: el di?logo. Un di?logo abierto a todos, que procede por acercamientos progresivos, aceptando el l?mite y la gradualidad, en la paciencia de la esperanza, que tiene como nota la espera confiada en el Se?or, que inspira? horizontes siempre m?s justos de unidad.

En el di?logo fraterno, a medida que nos entregamos, que aportamos, que nos damos a nosotros mismos, nos damos cuenta que vale m?s el amor que el simple acuerdo o asentimiento, pues el consenso nivela inspirado en la medida de lo tangible, posible y a veces de lo inmediato, en cambio el amor no mide tanto posibilidades o futuribles, porque ?l es la misma medida que no limita sino que nos abre a la entrega sincera, a horizontes desprovistos de toda mezquindad o conveniencia de grupo, donde la urgencia no desequilibra pues es atemperada por ?lo importante? que anima a darse un tiempo que no se mide, porque el amor no tiene medidas.

El di?logo como camino para la comuni?n y como dinamismo para la construcci?n de la comunidad, no puede estar exento del discernimiento, para que, a la luz de la Palabra, la comunidad est? en condiciones de hacer opciones necesarias y oportunas, buscando la voluntad de Dios, para el ejercicio de la misi?n.

El discernimiento espiritual,? que implica esta presencia de Dios en la vida de la comunidad, y el pedir al Esp?ritu Santo el don de la Sabidur?a pone a cada uno de los integrantes de la comunidad: directivos, docentes, alumnos, no docentes, padres en condiciones de hacer opciones entendidas como: ?sacrificio espiritual? para con-formarse a? la voluntad de Dios, en el ejercicio de la caridad pastoral, que siempre demanda una entrega.

Se nos propone la confianza en Dios, la entrega confiada y aunque no hagamos una introspecci?n, s? un vernos delante de Dios, tal vez con esa cualidad del Se?or Jes?s, que es la longanimidad. Virtud humana que se asemeja, usando el ejemplo del acto respiratorio, a una respiraci?n lenta y profunda, pero a la vez de largo aliento. Dicha virtud es propia del que tiene presente la meta y los objetivos, pero no lo apura nadie, sabe esperar, intenta comprender y compadecer. Sabemos que Dios a?n cuando calla, como en la barca, tiene la ?ltima y verdadera palabra.

Buscamos horizontes de Dios y dejamos que su Palabra bucee en nuestro interior, en esa profundidad que El recrea? y a la vez El va de camino como sembrador, que nos advierte no arrancar lo plantado antes de tiempo, tiempo al tiempo, y aqu? pedimos el largo aliento: la constancia, paciencia, perseverancia y tolerancia como formadores.?

La creatividad del desaf?o, desde los valores permanentes

Y nosotros decimos que es un desaf?o pero desde la creatividad.

Ser creativos implica que hay siempre un horizonte abierto. Y no se trata solamente de un optimismo espiritualista. Desde la afirmaci?n: ?lo que ves no es todo lo que hay?, nos anima al ingenio y la apertura, para que muchos puedan tener la oportunidad de un contacto con lo trascendente, presentado desde la competencia de leer los acontecimientos cotidianos e incluso los que nos proponen los medios de comunicaci?n social con un esp?ritu sanamente cr?tico para ser nosotros con nuestros educandos tambi?n formadores de opini?n, pero con un sustrato convincente de la vigencia de la formaci?n en los valores del reino, que proclamamos en la misa de Cristo Rey: el valor de la vida y la verdad, de la gracia y la santidad, de la justicia, el amor y la paz .

No s?lo nos ocupamos? de transmitir contenidos, somos testigos de una vivencia, desde nuestra uni?n personal con Jesucristo, Se?or de la vida

Dec?a este a?o el Santo Padre: la amplia transformaci?n en el campo de las comunicaciones dirige las grandes mutaciones culturales y sociales de hoy? Las nuevas tecnolog?as no modifican solo el modo de comunicar, sino la comunicaci?n en s? misma, por lo que se puede afirmar que nos encontramos ante una vasta transformaci?n cultural.? Junto a este modo de difundir informaci?n y conocimientos, nace un nuevo modo de aprender y de pensar, as? como nuevas oportunidades para establecer relaciones y construir lazos de comuni?n .

Cuando sentimos la necesidad de acercarnos a otras personas, cuando deseamos conocerlas mejor y darnos a conocer, estamos respondiendo a la llamada divina, una llamada que est? grabada en nuestra naturaleza de seres creados a imagen y semejanza de Dios, el Dios de la comunicaci?n y de la comuni?n.

La sensibilidad frente al momento hist?rico, el realismo en la acci?n, no deben hacernos olvidar la defensa de los valores perennes que deben ser salvados en la sociedad. La necesaria apertura hacia las exigencias nuevas de la sociedad no debe hacer que dejemos de lado los valores permanentes que valen para el hombre de ayer, de hoy y de ma?ana.

?El compromiso de ser testigos del Evangelio en la era digital-dice el Papa-? exige a todos el estar muy atentos con respecto a los aspectos de ese mensaje que puedan contrastar con algunas l?gicas t?picas de la red. Hemos de tomar conciencia sobre todo de que el valor de la verdad que deseamos compartir no se basa en la ?popularidad? o la cantidad de atenci?n que provoca. Debemos darla a conocer en su integridad m?s que intentar hacerla aceptable, quiz? desvirtu?ndola, debe transformarse en alimento cotidiano y no en atracci?n de un momento. La verdad del Evangelio no puede ser objeto de consumo o de disfrute superficial, sino un don que pide una repuesta libre? .

Los cristianos estamos llamados a construir un orden social y civil respetuoso de la persona humana, a proponer la aut?ntica concepci?n del hombre y de sus verdaderas necesidades, promoviendo a la familia, y haciendo buen uso del poder de la tecnolog?a digital, pues: ?Cuanto m?s se participa en el espacio p?blico digital, creado por las llamadas redes sociales, se establecen mejores formas de relaci?n interpersonal que inciden en la imagen que se tiene de uno mismo. Es inevitable que ello haga plantearse no s?lo la pregunta sobre la calidad? del propio actuar, sino tambi?n sobre la autenticidad del propio ser"??

El testimonio cristiano no es s?lo buena voluntad

Es evidente que no es suficiente ser ?buen cat?lico?, como se dice habitualmente, para ser un buen docente, un formador, un capacitador un administrador, o un buen profesional, o un buen obrero, o un buen comunicador. Es necesario el esfuerzo de la preparaci?n, la formaci?n, la habilidad t?cnica.

Se requiere competencia y eficiencia. Para ello hay que prepararse seriamente. Se debe huir de la improvisaci?n pero; sin olvidar lo que dice San Pablo a los corintios: ?la ciencia sola hincha y la caridad edifica" .

La acci?n del cristiano en el mundo no es s?lo una cuesti?n t?cnica, es tambi?n algo ?ntimamente unido a su vida personal. Para ser eficaz en la pastoral educativa debe darse una coherencia en todos los momentos y aspectos de su personalidad: como fiel, como padre o madre de familia, como profesional, como responsable en la vida social, respetuoso de la ley en deberes y derechos.

La teor?a o la pr?ctica de la doble verdad, que sostiene que la profesi?n, los negocios, la pol?tica se realizan prescindiendo de las convicciones religiosas, puede ser una fuerte tentaci?n de querer separar la religi?n de toda realidad humana, No ser? sencillo ser testigos de la fe, ante un neopaganismo ap?tico de lo trascendente, que ?nivela para abajo?, y se deslumbra con la imagen, la? superficialidad, la groser?a y lo vano.??

El docente es un comunicador inmerso en la historia

El cristiano comprometido en el apostolado educativo debe conocer la realidad de la sociedad en la que vivimos, no solamente a trav?s de una lectura, que podr?amos llamar fotogr?fica, limit?ndose a registrar lo que sucede ante nuestros ojos, sino intentando ir un poco m?s a fondo para recoger las ra?ces de los fen?menos que observamos. Se trata de comprender las razones de fondo que est?n en el origen de algunos comportamientos. Veremos que existen presupuestos culturales que informan el pensamiento y el modo de obrar de las personas. Se hace necesario una lectura de la realidad, un trabajo de discernimiento ?como expresamos m?s arriba- para interpretar el significado de los acontecimientos.

Debe conocer las ideas, correctas o err?neas (toda idea puede tener algo de verdad) que circulan en el mundo y de alguna manera lo dirigen. Debe conocer las causas y los componentes que han influido en la configuraci?n de las ideolog?as. Debe conocer las condiciones objetivas, espirituales y materiales en que viven los adolescentes-j?venes de? nuestro tiempo y su entorno, cu?l es el cuadro cultural, econ?mico, pol?tico en el que se encuentran. Debe conocer las razones de las protestas contra la situaci?n actual.??

El docente cat?lico: peregrino del cielo con los pies en la tierra

Somos mujeres y hombres de fe por eso confiamos este gran desaf?o, al Maestro interior: El? Esp?ritu Santo, que anima a la apertura y a la comuni?n entre los hombres, invitando a la aceptaci?n de la diversidad, propiciando el encuentro, haci?ndonos artesanos del di?logo y la comuni?n? implic?ndonos como iglesia, a recrear continuamente la cultura del encuentro, con el mundo y la sociedad.

El horizonte de la Iglesia como el de Jes?s es el Reino, de all? la importancia de que la Iglesia pronuncie su voz: como peregrinos del cielo, pero con la mente abierta, el coraz?n en la mano y los pies sobre la tierra. La articulaci?n de todo di?logo debe nacer de la apertura al Esp?ritu, Maestro de comunicaci?n, El puede vencer? con su auxilio todo lo que nos atemoriza y detiene, todo lo que divide y separa, para hacer crecer el esp?ritu de la verdad y de unidad, para que el mundo crea.???

Mar?a Sant?sima Nuestra Se?ora de la Paz, ?mujer sin ret?rica?, la que supo escuchar al gran comunicador, al Esp?ritu Santo.

?Mar?a, mujer de no muchas palabras pero oportunas, que supo discernir entre tantos comentarios de pueblo, la Palabra verdadera. Mar?a, la del s? como un susurro, que se convertir?a en el gran hecho comunicado y comunicador de la historia.

Mar?a que pacientemente ense?? al ni?o y adolescente Jes?s, a ella le decimos confiadamente: queremos que nos acompa?es en este desaf?o de la evangelizaci?n de nuestros colegios cat?licos, para llegar a los que? se sienten parte y a los que no se sienten parte del redil.

Mar?a mujer sin ret?rica, l?branos del aplauso, del estremecimiento instant?neo y de la intoxicaci?n de las palabras. Haz que nuestra comunicaci?n parta de la solidez de los valores y llevando el perfume del silencio y de la palabra oportuna, trasunte la apertura de la tolerancia, el don de la libertad de esp?ritu y la verdad en la caridad que el creador nos ha insuflado.

Con mi bendici?n para todos.

Mons. Jorge Rub?n Lugones SJ, obispo de Lomas de Zamora
Lomas de Zamora, 17 de febrero de 2011.

LPNE N? 40, CEA 1990
Juan Pablo II, en ?Mane Noviscum Domine? N? 27
Benedicto XVI, Mensaje para la XLV Jornada mundial de las comunicaciones sociales
Ibid
Ibid
1 Co 8, 1 ss.?


Publicado por verdenaranja @ 22:43  | Hablan los obispos
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?Lectio divina para el domingo octavo del tiempo ordinario - A, ofrecida por la Delegaci?n Diocesana de Liturgia de la di?cesis de Tenerife.

LECTURA:????????????? ?Mateo 6, 24‑34?

En aquel tiempo dijo Jes?s a sus disc?pulos: Nadie puede estar al servicio de dos amos. Porque despreciar? a uno y querr? al otro; o, al contrario, se dedicar? al primero y no har? caso del segundo. No pod?is servir a Dios y al dinero.

Por eso os digo: no est?is agobiados por la vida pensando qu? vais a comer, ni por el cuerpo pensando con qu? os vais a vestir. ?No vale m?s la vida que el alimento, y el cuerpo que el vestido? Mirad a los p?jaros: ni siembran, ni siegan, ni almacenan y, sin embargo, vuestro Padre celestial los alimenta. ?No val?is vosotros m?s que ellos? ?Qui?n de vosotros, a fuerza de agobiarse, podr? a?adir una hora al tiempo de su vida?

?Por qu? os agobi?is por el vestido? Fijaos c?mo crecen los lirios del campo: ni trabajan ni hilan. Y os digo que ni Salom?n, en todo su fasto, estaba vestido como uno de ellos. Pues si a la hierba, que hoy est? en el campo y ma?ana se quema en el horno, Dios la viste as?, ?no har? mucho m?s por vosotros, gente de poca fe? No and?is agobiados pensando qu? vais a comer, o qu? vais a beber, o con qu? os vais a vestir. Los paganos se afanan por esas cosas. Ya sabe vuestro Padre del cielo que ten?is necesidad de todo eso.

Sobre todo buscad el Reino de Dios y su justicia; lo dem?s se os dar? por a?adidura. Por tanto, no os agobi?is por el ma?ana, porque el ma?ana traer? su propio agobio. A cada d?a le bastan sus disgustos.

MEDITACI?N:????????????? ?Buscad el Reino Dios?

??????????? Es una hermosa lectura la que me regalas en este domingo, Se?or, cargada de sugerencias. Pero la acojo de un modo especial, como una especie de continuaci?n de la que me regalabas el domingo anterior. En ella me invitabas a mirar a mi Padre Dios para aprender de ?l y hoy, un poco en la misma l?nea, me sigues invitando a fiarme de ?l. Y es que claro, no puedo imitar a alguien de quien no me f?o. Por eso era importante tu empe?o anterior. Si Dios es mi Padre como no estar convencido de que se preocupa de m?. S?, ya s? que no significa que la vida est? hecha y no tenga que ocuparme de nada. Como dec?a alguien, Dios da de comer a los p?jaros pero no les pone la comida en el nido.

??????????? Se?or, creo entender tu mensaje. Por supuesto que tenemos que poner empe?o y esfuerzo en conseguir con nuestro trabajo lo necesario para vivir con dignidad y contribuir a que los dem?s lo puedan tener, pero en el orden primordial de la existencia quieres recordarme que, antes que todo lo material, est? todo aquello que me permite ser hombre, ser humano, y que es lo que, al fin y al cabo, termina haciendo posible que yo y todos los dem?s tengamos lo necesario para vivir con dignidad, algo que todav?a no conseguimos.

??????????? Por eso es importante el orden que estableces. Si no ponemos por delante tu Reino de amor y de justicia, todo lo dem?s se nos cae de las manos, y creo que no hace falta m?s que miremos a nuestro alrededor; m?s f?cil a?n, que me mire a m? mismo, a mi interior y a mi entorno, y que descubra, con toda la sinceridad de la que sea capaz, qu? pasa cuando mi ?nica preocupaci?n no camina un tanto m?s all? de m? mismo, Lo tengo claro, el d?a que me ?agobie? tanto en vivir los valores de tu Reino, como me preocupo de conseguir que no me falte mi vestido y mi alimento, mi vida dar? un giro y los que viven mi alrededor palpar?n las consecuencias. A veces lo consigo, y es bonito y bueno para todos.?

ORACI?N:?????????????? ?El valor de lo esencial?

??????????? Se?or, soy consciente de que muchas veces me agobio por lo que no deb?a agobiarme y me despreocupo de aquello que deb?a ser el centro de mis preocupaciones, y luego me quejo de muchas cosas que vivo y percibo como mal. Ens??ame? a descubrir el valor de lo esencial, de lo que genera corriente de bien, porque eso es lo que da sentido aut?ntico a la vida.

??????????? Y, sobre todo, ay?dame a descubrirlo y vivirlo como gozo. Y recordar que, al final, lo importante no es lo que otros puedan considerar primordial, sino lo que yo descubro que lo es mir?ndote a ti. Porque yo s? seguro que t? s?lo buscas mi bien, nuestro bien.

CONTEMPLACI?N:??????????????? ?En ti?

Siempre camino
delante de mis pasos,
sufriendo o gozando
lo que todav?a
no es ni ha sido,
empe?ado en vivir
lo que la vida
no me ha dado
ni pueda asegurar
el alcanzarlo.

Y en esa desaz?n
de vivir lo imaginado
me llega serena tu voz
?cada ma?ana
invit?ndome a vivir mi hoy
en ti confiado.


Publicado por verdenaranja @ 22:33  | Liturgia
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Lectio divina para el domingo s?ptimo del tiempo ordinario - A, ofrecida por la Deleaci?n Diocesana de Liturgia de la di?cesis de Tenerife.

LECTURA:????? ?San Mateo 5, 38‑48?

En aquel tiempo dijo Jes?s a sus disc?pulos: Sab?is que est? mandado: ?Ojo por ojo, diente por diente.? Pues yo os digo: No hag?is frente al que os agravia. Al contrario, si uno te abofetea en la mejilla derecha, pres?ntale la otra; al que quiera ponerte pleito para quitarte la t?nica, dale tambi?n la capa; a quien te requiera para caminar una milla, acomp??ale dos; a quien te pide, dale, y al que te pide prestado, no lo rehuyas.

Hab?is o?do que se dijo: Amar?s a tu pr?jimo y aborrecer?s a tu enemigo. Yo, en cambio, os digo: Amad a vuestros enemigos, haced el bien a los que os aborrecen y rezad por los que os persiguen y calumnian. As? ser?is hijos de vuestro Padre que est? en el cielo, que hace salir su sol sobre malos y buenos y manda la lluvia a justos e injustos.

Porque si am?is a los que os aman, ?qu? premio tendr?is? ?No hacen lo mismo tambi?n los publicanos? Y si salud?is s?lo a vuestros hermanos, ?qu? hac?is de extraordinario? ?No hacen lo mismo tambi?n los paganos? Por tanto, sed perfectos como vuestro Padre celestial es perfecto.

MEDITACI?N:????????????? ?Como vuestro Padre?

??????????? No s?, se?or, si podemos utilizar estas categor?as que t? nos dejas. Antes un padre, una madre, eran un punto de referencia, ahora ya no sabemos qu? decir. De peque?os, al menos, cuando a?n mantenemos la inocencia, queremos ser como nuestros padres porque son lo mejor que tenemos como referencia. Por eso, cuando nos invitas a ser como ?nuestro Padre?, parece que tenemos que preguntarnos si me interesa parecerme a este Padre.

??????????? Pero, sean como sean nuestros sentimientos, t? nos invitas a mirar a nuestro Padre Dios y a encontrar en ?l el modelo a quien imitar. De este Padre s?lo puede brotar lo bueno, en ?l s?lo cabe el amor, independientemente de nuestra respuesta. En Dios s?lo cabe la dicha del amor gratuito, aunque le puedan doler nuestros desprecios, y no tanto por ?l sino por el mal que nos genera a nosotros mismos y el que nos lleva a generar a los dem?s.

??????????? Podemos argumentar que no es f?cil, pero la realidad es que la dificultad la ponemos nosotros mismos. Lo que nos propones es un ideal que ser?a maravilloso si fu?semos, si fuese capaz de hacerlo vida. En realidad es el camino aut?ntico de la felicidad que tan ansiosamente buscamos pero que tan dif?cilmente encontramos. Porque, al final, la felicidad de alguien, mi felicidad, no la puedo hacer depender de las respuestas que recibo, sino de las actitudes de bien que salen de mi propio coraz?n.

??????????? S?, es verdad que duele y decepciona que alguien te haga mal sin motivos, o responda negativamente a tus esfuerzos, la vida est? llena de experiencias as?, pero la experiencia de ser capaz de responder con bien es lo m?s humanizador que uno puede experimentar y realizar.? S?, claro que me cuesta y me duele, me ha costado y me ha dolido en muchas ocasiones, pero sabiendo la infinita distancia que me separa sigo empe?ado, desde tu invitaci?n, a parecerme a mi Padre.?????????

?ORACI?N:???????????????? ?Quiero parecerme?

??????????? A veces me da la sensaci?n de que me pides imposibles, pero son unos imposibles tan atractivos que cada vez que te escucho despiertas los mejores deseos en mi coraz?n. S?, Se?or. Quiero parecerme a mi Padre, quiero parecerme a ti. Me da verg?enza decirlo sabiendo c?mo me conoces; pero, s?, aunque no lo consiga nunca, quiero parecerme.?????? Dame tu fuerza y, sobre todo, que no ceje en el empe?o. Muchos que me conocen en mi verdad me puedan recordar las distancias, puede ser que hasta mi propio enga?o, pero, Se?or, que sea siempre tu palabra la que me guie y mantenga vivo mi empe?o.

CONTEMPLACI?N:?????????????? ?Tu beso de vida?

Has derramado
como lluvia fecunda
el agua de tu gracia
en mi coraz?n bald?o,
y el sol de tu amor
se empe?a en calentar
mis entra?as fr?as
hasta llamarme hijo,
cuando no soy capaz
de sentirte Padre.

Pero t?, sentado
a la vereda de mi camino,
me sigues amando
como el primer d?a
en que me cogiste en brazos
y me diste tu beso de vida.


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Reflexi?n de Jos? Antonio Pagola para el evangelio del domingo octavo del Tiempo Ordinario - A, ofrecido por la Delegaci?n Diocesana de Ense?anza de la di?cesis de Tenerife.

LO PRIMERO?

???????? ?Sobre todo, buscad el reino de Dios y su justicia; lo dem?s se os dar? por a?adidura?. Las palabras de Jes?s no pueden ser m?s claras. Lo primero que hemos de buscar sus seguidores es "el reino de Dios y su justicia"; lo dem?s viene despu?s. ??Vivimos los cristianos de hoy volcados en construir un mundo m?s humano, tal como lo quiere Dios, o estamos gastando nuestras energ?as en cosas secundarias y accidentales?

???????? No es una pregunta m?s. Es decisivo saber si estamos siendo fieles al objetivo prioritario marcado por Jes?s, o estamos desarrollando una religiosidad que nos est? desviando de la pasi?n que llevaba ?l en su coraz?n. ?No hemos de corregir la direcci?n y centrar nuestro cristianismo con m?s fidelidad en el proyecto del reino de Dios?

???????? La actitud de Jes?s es di?fana. Basta leer los evangelios. Al mismo tiempo que vive en medio de la gente trabajando por una Galilea m?s sana, m?s justa y fraterna, m?s atenta a los ?ltimos y m?s acogedora a los excluidos, no duda en criticar una religi?n que observa el s?bado y cuida el culto mientras olvida que Dios quiere misericordia antes que sacrificios.

???????? El cristianismo no es una religi?n m?s, que ofrece unos servicios para responder a la necesidad de Dios que tiene el ser humano. Es una religi?n prof?tica nacida de Jes?s para humanizar la vida seg?n el proyecto de Dios. Podemos "funcionar" como comunidades religiosas reunidas en torno al culto, pero si no contagiamos compasi?n ni exigimos justicia, si no defendemos a los olvidados ni atendemos a los ?ltimos, ?d?nde queda el proyecto que anim? la vida entera de Jes?s?

???????? Tal vez, la manera m?s pr?ctica de reorientar nuestras comunidades hacia el reino de Dios y su justicia es comenzar por cuidar m?s la acogida. No se trata de descuidar la celebraci?n cultual, sino de desarrollar mucho m?s la acogida, la escucha y el acompa?amiento a la gente en sus penas, trabajos y esperanzas. Compartir el sufrimiento de las personas nos puede ayudar a comprender mejor nuestro objetivo: contribuir desde el Evangelio a un mundo m?s humano.

???????? En su primera enc?clica, Juan Pablo II, recogiendo una idea importante del Concilio Vaticano II, nos? record? a los cristianos c?mo hemos de entender la Iglesia. Lo hizo de manera clara. "La Iglesia no es ella misma su propio fin, pues est? orientada al reino de Dios del cual es germen, signo e instrumento". Lo primero no es la Iglesia, sino el reino de Dios. Si queremos una Iglesia m?s evang?lica es porque buscamos contribuir desde? ella a buscar un mundo m?s humano.?

Jos? Antonio Pagola?

Red evangelizadora BUENAS NOTICIAS
27 de febrero de 2011
8 Tiempo ordinario (A)
Mateo 6, 24-34


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ZENIT publica el comentario al Evangelio del pr?ximo domingo, octavo del tiempo ordinario (Mateo 5, 24-34), 27 de febrero, redactado por monse?or Jes?s Sanz Montes, ofm, arzobispo de Oviedo.?

Evangelio del domingo: Confiados ante una Belleza?

El Evangelio de este domingo nos debe provocar. No se trata de la provocaci?n que humilla, sino la que nos permite despertar. Jes?s, en esa larga explicaci?n que est? haciendo de las bienaventuranzas, llega a un punto particularmente desconcertante: ?hasta cu?ndo te f?as verdaderamente de Dios? ?hasta qu? punto crees en su mirada y en sus manos para explicar la Divina Providencia?

Toda la predicaci?n de Jes?s, hecha de signos, milagros y palabras, pasaban por la vida real, esa que tiene circunstancia, morada y edad. Unas veces ser?n los lirios y las flores como hoy nos relata el texto evang?lico, o los p?jaros y sus nidos, otras el juego de los ni?os en la plaza del pueblo, o la pobre viuda con su pobre e infinita limosna, o el coraz?n bueno que se escond?a detr?s de pecadores p?blicos como Zaqueo o la Magdalena. S?, Jes?s era un observador atento de las cosas que ocurr?an, y a trav?s de todas ellas ?l le?a lo que en esas p?ginas de la vida escrib?an las manos del Padre Dios.

No os agobi?is, porque hay Alguien m?s grande que vela por vosotros. No hag?is del dinero ni de ning?n otro ?dolo se llame como se llame su poder, su placer o su tener, el aliado falso de una imposible felicidad seg?n una mezquina medida. Es entonces cuando Jes?s abre la ventana de la realidad, cuya belleza inocente y gratuita nadie ha podido manchar: los lirios del campo. O las avecillas que vuelan zambullidas y seguras en el aire de la libertad. ?l ha puesto en nuestra manos el talento para trabajar y en nuestro coraz?n la entra?a de compartir con los dem?s.

No invita este evangelio a una pasividad irresponsable y cr?dula, sino a una confianza operosa. Porque cuando nos llega la prueba, el dolor f?sico o moral, cuando nos hacemos mil preguntas y parece que nadie es capaz de responder, ni de abrazar, ni siquiera de acompa?ar, nos sentimos morir de alg?n modo. Pero todo eso s?lo tiene la pen?ltima palabra, por dura y dif?cil que sea: es s?lo la palabra pen?ltima. Lo que en verdad genera una alegr?a que nadie puede arrebatarnos es la espera y la esperanza de poder escuchar la palabra final sobre las cosas, ?sa que Dios mismo se ha reservado. Y entonces, como dice Jes?s, ya no preguntamos m?s, ni nos agobiamos. S?lo damos gracias conmovidos por ver nuestro coraz?n lleno de la alegr?a para la que fue creado. Lo dice tambi?n el salmo: Dios nos quitar? los lutos y sayales, para revestirnos por dentro y por fuera de danza y de fiesta. Es la confianza que se despierta ante la belleza de una Presencia como la de Dios, que se deja entrever y balbucir con mesura y discreci?n en los rincones de la vida que nos da.


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Viernes, 25 de febrero de 2011

Reflexi?n a las lecturas del domingo octavo del Tiempo Ordinario - A, hecha por el sacerdote don Juan Manuel P?rez Pi?ero bajo el ep?grafe "ECOS DEL DIA DEL SE?OR".

ECOS DEL DIA DEL SE?OR

Domingo 8? del Tiempo Ordinario A

La liturgia de estos domingos nos presenta el Serm?n de la Monta?a en su conjunto, pero no ?ntegramente. Despu?s de la lectura continua del cap. 5, el texto de hoy se extrae del cap?tulo 6 y el del domingo pr?ximo del cap. 7. Es conveniente tenerlo en cuenta, para suplir, si queremos, la lectura ?ntegra que no es posible hacer estos domingos.

Los primeros cristianos, entre los que hab?an esclavos, entend?an perfectamente que no se puede estar al servicio de dos amos. Como los disc?pulos de Cristo entendemos que no podemos ?servir? a Dios y al dinero?

Los cristianos tenemos la dicha de que nuestro amo es el Padre del Cielo?

El nos ama de modo infinito. Nosotros nos acercamos a ese Misterio inefable de su amor con la imagen del amor del padre y tambi?n con el amor de una madre, como nos invita a considerarlo la primera Lectura de este domingo: ??Es que puede una madre olvidarse de su criatura, no conmoverse por el hijo de sus entra?as? Pues, aunque ella se olvide, yo no te olvidar?. ?El amor de Dios es m?s grande y m?s fuerte que cualquier tipo de amor, incluso, el de la madre!

?Nos imaginamos lo que significa amar de modo infinito? Siempre. Pase lo que pase. ?Aunque no respondamos al? Amor?

La clave para resolver los ?agobios? de los que nos habla el Evangelio de hoy est? en la consideraci?n del amor que Dios nos tiene. Como nos ense?a S. Juan: ?Nosotros hemos conocido el amor que Dios nos tiene y hemos cre?do en ?l?. (1Jn 4, 16).

Si tenemos esa certeza como un ancla clavada en el alma, no andaremos agobiados por la vida pensando qu? vamos a comer, ni por el cuerpo pensando con qu? nos vamos? a vestir?

?Ya sabe vuestro Padre del cielo que ten?is necesidad de todo eso?. ?Los paganos se afanan por esas cosas?.

Adem?s es in?til agobiarse, nos dice el Se?or, porque ??Qui?n de vosotros, a base de agobiarse, podr? a?adir una hora al tiempo de su vida??.

Y para adentrarnos m?s y m?s en esa confianza esperanzada, el Se?or nos pone unos ejemplos muy sencillos y muy hermosos: ?Mirad a los p?jaros: ni siembran, ni siegan, ni almacenan.? ?No val?is vosotros m?s que ellos??.

?Fijaos c?mo crecen los lirios del campo: ni trabajan ni hilan. Y os digo que ni Salom?n, en todo su esplendor, estaba vestido como uno de ellos?.

?Pues si a la hierba, que hoy est? en el campo y ma?ana se quema en el horno, Dios la viste as?, ?no har? mucho m?s por vosotros, gente de poca fe??.

Los ejemplos no pueden ser m?s bellos ni m?s convincentes.

Todos tenemos experiencia, a lo largo de nuestra vida, de lo? que el Se?or nos ense?a? En cada uno surgen algunos ?ecos? de esa experiencia. Cu?ntas cosas podr?amos contar?

Pero el Se?or no nos dispensa del trabajo o del estudio, del ahorro, de una cierta preocupaci?n por el futuro de cada uno y de los dependen de nosotros. Lo que no quiere es que andemos ?agobiados??

Hoy, mis queridos amigos, la gente anda tensa, agobiada, obsesionada, sin tiempo para nada, pendiente de lo material hasta el extremo, dejando por el camino, tareas importantes, a veces, fundamentales, sin hacer?? Unos no tienen trabajo desgraciadamente, pero otros no tienen tiempo de atender todo lo que tienen.

?Qui?n no ve la necesidad, m?s todav?a, la urgencia de lograr un mayor sosiego, otro tipo de vida? ?Vale la pena vivir as??

Nos olvidamos, incluso, de que tenemos que morir, que todo esto lo tenemos que dejar alg?n d?a. Que, tal vez, m?s pronto que tarde? Porque aparece una enfermedad incurable y?

Por algo, nos dec?a el Se?or que no podemos servir a Dios y al dinero?

S. Pablo dec?a: ?Teniendo alimentos y con qu? cubrirnos,? content?monos con esto?.(1Tim 6, 8)

?Entonces qu? hacer? ?D?nde est? la soluci?n de una problem?tica tan urgente y tan grave?

Aqu? est?: ?Sobre todo buscad el Reino de Dios y su justicia; lo dem?s se os dar? por a?adidura?.

?Qu? impresionante! ?Qu? equilibrio tan enorme! ?Qu? soluci?n m?s clara y hasta m?s f?cil. Los seguidores de Jesucristo siempre tenemos ventaja? Los que tenemos la dicha de creer y de confiar en ?l en medio de todas las crisis? ??Lo hemos encontrado!! ?Buscad el Reino de Dios y su justicia?.

Es decir, abrir el coraz?n a los valores del Reino de los cielos que Jesucristo ha venido a traer a la tierra y cuyo mensaje central, fundamental, estamos escuchando estos domingos.

Hagamos lo que Dios quiere, cumplamos sus mandatos? pero todos? Y ya est? ??Todo lo dem?s vendr? por a?adidura!! Porque ?su justicia?, valores del Reino son el trabajo, el estudio, la empresa, el dinero, la econom?a, la pol?tica? Pero hay m?s. Porque tambi?n son valores del Reino, la oraci?n, la Palabra de Dios, la formaci?n cristiana propia y de los hijos? ?Y c?mo vamos a tener la fortaleza y la energ?a para llevarlo todo a cabo, si no nos acercamos con frecuencia a los sacramentos?

?Gracias sean dadas a Dios por su don inefable! (2Co 9, 15)?

Con estos pensamientos y sentimientos, les deseo feliz D?a del Se?or.


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Homil?a de monse?or Ra?l Martorell, obispo de Puerto Iguaz?, para el sexto domingo durante el a?o (13 de febrero de 2011). (AICA)

?HE VENIDO A DAR CUMPLIMIENTO A LA LEY Y LOS PROFETAS? ????????????

La fidelidad a la Ley de Dios es uno de los temas centrales del Antiguo Testamento. El hombre fiel vive para cumplirla y la lleva inscripta en su coraz?n. Esta fidelidad implica siempre un acto libre: ?si t? quieres, guardar?s los mandamientos y permanecer?s fiel, si no quieres no los guardar?s y eso es cosa de tu propia libertad, vida o muerte est?n ante ti y se te dar? lo que t? prefieras? (Ecl.15,15-16) Como vemos, es vital para Dios que el hombre guarde su libertad, ya que ella es la dignidad mayor que recibe de parte de Dios. Vida o muerte son elegidas por el hombre y se le dar? lo que ?l prefiera y esto depende de la aceptaci?n y seguimiento de la ley divina. Es como decir que el que sigue y cumple la ley del Se?or tendr? vida y el que la rechaza caer? en la muerte. Por lo tanto la vida como la muerte son frutos de una opci?n personal. Como el hombre es libre, es responsable de sus acciones. Dios a nadie manda ser imp?o, a nadie impulsa a dar la espalda a la ley o le da licencia para pecar.

Dios ama al hombre con amor eterno, le ama y le protege, le cuida como la gallina cuida de sus polluelos y requiere que sea responsable de sus actos, actos que en su libertad ejecute para el bien de su vida. El amor y la fidelidad a la ley constituyen la justicia y la santidad del hombre y del pueblo de Israel. Sin embargo la ley no era a?n perfecta. Los jud?os la hab?an materializado demasiado, la hab?an cosificado y por eso ellos mismos pensaban que Jes?s hab?a venido a abolirla. Jes?s les ense?a que, por el contrario, ?l ha venido a darle cumplimiento, ense?ando que ella debe ser profundizada y llevada al interior del coraz?n del hombre. Toda su mente y todo su coraz?n deben estar empe?ados en el cumplimiento de la ley. ?Hab?is o?do a vuestros antepasados decir?.m?s yo os digo?, as? expresa San Mateo los perfeccionamientos de la ley, realizados por Jes?s. No basta por ejemplo ?no matar? sino que debe brotar del coraz?n el amor a la vida, sentimientos de amor por ella. El que guarda ira o rencor hacia su hermano es como si lo matase en su coraz?n. No basta abstenerse de actos contra la ley, hay que eliminar hasta los pensamientos y deseos malos, pues el que los acepta en su interior, ya ha pecado (Mt. 5,28), ha asesinado o ha cometido adulterio.

El perfeccionamiento de la ley consiste en hacerla interior, no s?lo a la justicia externa que todos ven, sino tambi?n y fundamentalmente a los movimientos ?ntimos del coraz?n y de la mente que s?lo Dios conoce. Solamente la Sabidur?a de Dios -Jes?s- pod?a dar el sentido profundo de la ley, perfeccionarla y darle su ?ltimo sentido. As? tambi?n es necesario que el cristiano se deje penetrar por la Sabidur?a del Evangelio, que no es la sabidur?a de este mundo, sino la de Dios y en su libertad elija lo bueno, justo y bello para s? y para los dem?s. El cristiano debe buscar a Dios aunque ello implique la Cruz de Cristo, misterio de amor y de sufrimiento redentor en la vida, eligiendo la vida de Dios y no el pecado o la muerte, aunque ?stas parezcan m?s f?ciles de vivir.

Dios nos ha dado la libertad como don precioso de la vida. No para que por ella desperdiciemos la virtud, la integridad, la justicia y la paz; sino para que sepamos -acompa?ados por la gracia de Dios- elegir y optar por el bien, la verdad y la virtud, aunque nos cueste. Solo as? seremos hombres y mujeres de Dios, responsables y respetados.

Que Mar?a Sant?sima nos acompa?e en la opci?n por la verdad y la vida.??

Mons. Marcelo Ra?l Martorell, obispo de Puerto Iguaz??


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Mensaje de monse?or Jos? Mar?a Arancedo, arzobispo de Santa Fe de la Vera Cruz, para la Cuaresma 2011. (AICA)

CUARESMA 2011

Queridos hermanos:

Cada a?o Cuaresma nos invita a un tiempo de reflexi?n y oraci?n, para avanzar en el camino de nuestra conversi?n y crecimiento espiritual. La meta de este camino es, en palabras del ap?stol: "revestirse del hombre nuevo, creado a imagen de Dios en la justicia y en la verdadera santidad" (Ef. 4, 24). No nos habla de un ideal creado por nosotros o hecho a nuestra medida, sino de Jesucristo, "el hombre nuevo".

Esta simple afirmaci?n es la base y el n?cleo de todo proyecto de vida cristiana. Nuestra mirada debe dirigirse a ?l. Renovar nuestro encuentro con Jesucristo es, precisamente, el comienzo de una vida nueva. Esto hace que la fe no sea la seguridad de un conjunto de verdades, sino la vivencia y el gozo de una presencia que todo lo transforma.

Nuestra mayor amenaza, nos dec?a el Santo Padre: "es el gris pragmatismo de la vida cotidiana en el cual aparentemente todo procede con normalidad, pero en realidad la fe se va desgastando y degenerando en mezquindad" (Ap. 12). Esta reflexi?n, que nace de su visi?n de la vida de la Iglesia, tiene el valor de un juicio que nos interpela pero tambi?n de una palabra prof?tica que nos anima. Qu? importante que sepamos leerla! No quedarnos en el comentario de un juicio, sino destinatarios de una palabra que nos debe llevar a revisar y examinar nuestra vida y compromisos. No se trata de un juicio cerrado y sin horizontes, sino que nos presenta un camino: "A todos nos toca recomenzar desde Cristo". Esto es lo prof?tico, saber que ?l es el camino de nuestra verdad y el motivo de nuestra esperanza.

La fe es un don que nos introduce en el misterio de Dios, fuente de nuestra vida y vocaci?n; en ?l descubrimos el sentido de nuestra existencia. Es la fe la que nos hace part?cipes de la mirada de Jesucristo. S?lo desde ?l, y por obra del Esp?ritu Santo, podemos comprender el significado profundo de lo que somos como acto personal del amor creador de Dios; ella nos introduce en el ?mbito de la sabidur?a divina. El don de la fe que debemos agradecer tiene, adem?s, la exigencia de un compromiso eclesial que debemos asumir. Fe y vida no son dimensiones paralelas en el misterio de Dios, sino llamado y vocaci?n para el hombre. Cuaresma es un tiempo propicio, por ello, para detenernos a reflexionar sobre nuestro ser y presencia en la vida de la Iglesia.

No podemos separar la fe cristiana del compromiso eclesial. No es posible separar a Jesucristo de su Cuerpo, la Iglesia. En ella nacimos a la fe, y es ella qui?n nos convoca para vivir y predicar el Evangelio a nuestros hermanos. La Iglesia no es una idea a la que adherimos, sino una realidad concreta que se nos presenta en la fragilidad de lo humano y de la que somos parte por el bautismo. Ella no debe ser en primer lugar objeto de nuestra cr?tica por sus debilidades, aunque es necesario saber hacerlo cuando es un acto de amor y en el marco que corresponde, sino el lugar providencial donde estoy llamado a vivir mi vocaci?n cristiana. ?Cu?nta pertenencia nominal a la Iglesia, y que poca participaci?n en lo concreto de su vida y misi?n! La comuni?n en la Iglesia local y la participaci?n en su camino pastoral son el primer signo de la presencia del Esp?ritu Santo, que nos orienta a vivir el proyecto de Jesucristo.

Aparecida viendo esta realidad en la Iglesia nos ha planteado, para fortalecer nuestra pertenencia y renovar el ardor apost?lico, la riqueza teol?gica y pastoral de la Iniciaci?n Cristiana, que nos hace descubrir desde el bautismo y la eucarist?a la dimensi?n discipular y misionera de nuestra vocaci?n en la comunidad cristiana. "Este es el gran desaf?o en este tiempo", dec?amos en la carta sobre la Misi?n Continental (5). ?C?mo hacer renacer el celo apost?lico en quienes vivimos la seguridad de la fe en un contexto de ideas cristianas? ?Cu?ntas ausencias y lugares vac?os hay en la Iglesia! ?Cu?nta debilidad apost?lica presentan nuestras comunidades! Creo que la respuesta est? en la l?nea de aquella exhortaci?n pascual del ap?stol a: "revestirse del hombre nuevo, creado a imagen de Dios". Se trata de hacer vida el contenido de la fe que profesamos. "La relaci?n que une al disc?pulo-misionero con Jes?s no es, en primer lugar, de orden intelectual, sino la adhesi?n a su Persona por la fe" (Benedicto XVI). Este es el comienzo de una real conversi?n y de una fecunda vida eclesial.

Es importante, para ello, preguntarnos en este tiempo de Cuaresma, por el nivel con el que asumimos el ideal de nuestra vida cristiana en lo concreto de la Iglesia. Hay una median?a espiritual que quita entusiasmo y profundidad a todo proyecto de conversi?n personal, como de compromiso eclesial. Estamos bien, pero la Iglesia en nosotros se va adormeciendo, pierde su ardor apost?lico. No nos pensamos, dir?a, desde un Dios que nos llama a una vida de santidad en la entrega, ni tampoco desde una Iglesia que espera de mi presencia y compromiso. Cu?ntas veces nos pensamos desde nosotros y desde nuestros peque?os proyectos personales. El comienzo de aquel "revestirnos del hombre nuevo?.", nace de una respuesta generosa de fe a una Palabra que la he recibido como personal, dicha para m?. Debemos poner el acento no tanto en la b?squeda mezquina de nuestra realizaci?n, sino en la escucha y obediencia a esa Palabra que va a ser la causa profunda de nuestra realizaci?n, aunque nos parezca que nos saca de esa rutina en la que nos sentimos seguros. La fe es confianza en Dios.

En este contexto de reflexi?n y oraci?n quiero concluir con el llamado que nos dirige Aparecida, luego de aquella mirada cr?tica pero esperanzada sobre nuestra vida en la Iglesia. No podemos quedarnos tranquilos, nos dice, en una espera pasiva: "?Necesitamos salir al encuentro de las personas, familias.., para comunicarles y compartir el don del encuentro con Cristo que ha llenado nuestra vida de sentido! (Ap. 548). Para ello, para convertirnos en una Iglesia llena de ?mpetu y audacia evangelizadora: "tenemos que ser de nuevo evangelizados y fieles disc?pulos". No podemos sentirnos satisfechos, ni dar nada por presupuesto y descontado: "Todos los bautizados estamos llamados a recomenzar desde Cristo, a reconocer y seguir su Presencia con la misma novedad, el mismo poder de afecto, persuasi?n y esperanza, que tuvo su encuentro con los primeros disc?pulos a las orillas del Jord?n" (549). No es posible una Iglesia nueva, sin un encuentro siempre nuevo con Jesucristo. La fe no es nostalgia del pasado sino la presencia de una Vida Nueva que nace de un encuentro.

Queridos hermanos, sint?monos miembros vivos de la Iglesia que con nosotros va? a ingresar en este tiempo de gracia y conversi?n. Muchas cosas van a depender a lo largo de este a?o del esp?ritu de "disc?pulos y misioneros" que logremos actualizar y celebrar en la Cuaresma. La Iglesia necesita que sus hijos se revistan "en la justicia y en la verdadera santidad", para ser testigos vivos del hombre nuevo que nace en Jesucristo. Que Mar?a Sant?sima, Nuestra Madre de Guadalupe, acompa?e nuestro camino cuaresmal. Am?n.?

Mons. Jos? Mar?a Arancedo, arzobispo de Santa Fe de la Vera Cruz
Los Algarrobos, Cuaresma 2011?


Publicado por verdenaranja @ 21:17  | Homil?as
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DOMINGO 8 DEL TIEMPO ORDINARIO
27 de Febrero de 2011

La gracia y la paz de parte de Dios, nuestro Padre, y de Jesucristo, el Se?or, est?n con todos vosotros.

Hermanas y hermanos, sed bienvenidos. Como cada domingo, Jesucristo nos invita a la mesa de la Palabra y de la Eucarist?a. Hoy, adem?s, nos llama a librarnos de las preocupaciones que nos entristecen y desasosiegan. As?, podremos servir con m?s libertad al Se?or en los hombres y mujeres que nos rodean, especialmente los m?s desvalidos. Y podremos hacerlo con la serenidad y la paz que nos vienen del Esp?ritu.

A. penitencial: Al comenzar esta celebraci?n, reconozcamos las preocupaciones que nos alejan de Dios y de nuestros hermanos y hermanas. Y, arrepentidos, pidamos la misericordia del Se?or.

- Defensor de los pobres: SE?OR, TEN PIEDAD.
- Refugio de los d?biles: CRISTO, TEN PIEDAD.
- Esperanza de los pecadores: SE?OR,TEN PIEDAD.

1. lectura (lsa?as 49,74-75): Sent?monos y dispong?monos a escuchar un fragmento del libro de Isa?as. Acostumbrados a tratar a Dios como padre, dej?monos sorprender
por el profeta que habla de ?l como madre. Despu?s, en el salmo, cantaremos la confianza y seguridad que s?lo encontramos en el Se?or.

2. lectura (7 Corintios 4, 7 -5): En el texto que ahora vamos a escuchar, san Pablo nos llama a ser s?lo servidores de Cristo y a no juzgarnos mutuamente. S?lo Dios conoce los deseos e intenciones del coraz?n.

Antes del aleluya (ev.: Mateo 6,24-34): Hoy escucharemos otro fragmento muy conocido del serm?n de la monta?a. Jesucristo nos pide que pongamos el fundamento de nuestra existencia en Dios, que no perdamos la confianza y la paz a causa de las preocupaciones cotidianas. Dios nunca nos abandona. Pong?monos de pie y aclamemos al Se?or con el canto del Aleluya.

Oraci?n universal: Presentemos al Padre nuestra oraci?n, seguros de que la acoger? con benevolencia. Un?monos a cada petici?n, diciendo: TE LO PEDIMOS, SE?OR.

Para que gobierne y conserve a su Iglesia, OREMOS AL SE?OR.

Para que asista al Papa, a los obispos, a los presb?teros ya los di?conos en su servicio, OREMOS AL SE?OR.

Para que conceda paz y concordia a todos los pueblos de la tierra, OREMOS AL SE?OR.

Para que acoja a los difuntos en su Reino, OREMOS AL SE?OR.

5. Para que ... OREMOS AL SE?OR.

Para que nos d? alegr?a para servirle en paz y confianza, OREMOS AL SE?OR.

Oh Dios, t? que amas a todos, conc?denos lo que te hemos pedido con humildad. Por Jesucristo, nuestro Se?or.

Padrenuestro: Sinti?ndonos pobres y confiando plenamente en el Se?or, que nos da el pan necesario de cada d?a, nos atrevemos a decir:

?

CPL


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INTENCION MISIONERA - “Para que el Esp?ritu Santo d? luz y fuerza a las comunidades cristianas y a los fieles perseguidos o discriminados a causa del Evangelio en tantas regiones del mundo” - Comentario a la Intenci?n Misionera de marzo 2011

Ciudad del Vaticano (Agencia Fides) – La persecuci?n ha sido algo connatural a la Iglesia desde su fundaci?n. Casi podemos decir que es parte de su esencia. Desde que el Se?or dijo: “si a M? me han perseguido, tambi?n a vosotros os perseguir?n” (Jn 15, 20), todo fiel cristiano, y toda comunidad cristiana debe saber que ser? objeto de persecuci?n. El Santo Padre Benedicto XVI reafirma esta idea cuando dice: “La Iglesia sigue el mismo camino y sufre la misma suerte de Cristo, porque no act?a seg?n una l?gica humana o contando con las razones de la fuerza, sino siguiendo la v?a de la Cruz y haci?ndose, en obediencia filial al Padre, testigo y compa?era de viaje de esta humanidad” (Mensaje para la Jornada Mundial de las Misiones 2009, n.4).


San Agust?n dec?a: “La luz, que es amable a los ojos sanos, es odiosa a los enfermos”. La Iglesia, cuando vive fielmente el mensaje de Cristo, llega a ser verdaderamente “luz del mundo”, y por eso, produce incomodidad en los ojos enfermos. Cuando la Iglesia predica el Evangelio sin recortes, se convierte en “sal de la tierra” que produce escozor en las heridas. No podemos pasar por alto que cada uno de nosotros debe tambi?n poner su vida a la luz del Evangelio y sufrir el escozor de la sal, puesto que debemos vivir en constante esp?ritu de conversi?n, dejando de lado las incoherencias que frecuentemente acompa?an nuestra vida. De otra manera, seremos solamente sal que se ha desvirtuado, y que ya no sirve sino para ser arrojada en el camino, para que la pisen los que pasan por ?l.


La persecuci?n estuvo presente en la vida de Jes?s y de la Iglesia naciente. En la ?poca en que se escribi? el libro del Apocalipsis, la Iglesia vivi? un tiempo de persecuci?n, tribulaci?n y desconcierto para la Iglesia (cf. Ap 1, 9). Pero en la visi?n del ap?stol S. Juan se proclama una palabra de esperanza: “No temas, soy yo, el Primero y el Ultimo, el que vive. Estuve muerto, pero ahora estoy vivo por los siglos de los siglos, y tengo las llaves de la Muerte y del infierno” (Ap 1, 17-18).
Junto a la presencia constante de Cristo, que ha vencido el sufrimiento y la muerte con su resurrecci?n, la Iglesia encuentra la fuerza para perseverar, a?n en medio de la persecuci?n, en el don precioso del Esp?ritu Santo: “Recibir?is la fuerza del Esp?ritu Santo, y ser?is mis testigos” (Hc 1, 8). El Esp?ritu asiste con el don de fortaleza a quienes tienen que manifestar su fe en Cristo en medio de la oposici?n, y sostiene a los creyentes para que puedan llegar al testimonio supremo del martirio, si fuera necesario.


Que este Esp?ritu, que es luz y fuerza divina, sostenga a nuestros hermanos que viven sometidos a la prueba de la persecuci?n. Y que este mismo Esp?ritu anime nuestra oraci?n para que sea sincera, ardiente y comprometida. Las formas de persecuci?n son diversas en las distintas partes del mundo. En algunos pa?ses se utiliza la violencia f?sica, la coacci?n, las amenazas. En las culturas occidentales de hoy, se utiliza la burla, el descr?dito, el insulto y se intenta ridiculizar todo lo cristiano. Que el Esp?ritu Santo haga de los cat?licos testigos aut?nticos de Cristo, coherentes con el Evangelio, hombres que no se acomodan a este mundo (cfr. Rom. 12, 2). S?lo quien est? dispuesto a sufrir por la confesi?n del nombre de Cristo, puede ser verdaderamente disc?pulo suyo.


Por lo tanto, oremos en este mes, por nuestros hermanos perseguidos, y para que nuestra oraci?n sea sincera, estemos dispuestos a compartir algo de sus sufrimientos por la confesi?n del Se?or crucificado y resucitado. (Agencia Fides 25/2/2011)

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Jueves, 24 de febrero de 2011

Homil?a de monse?or Carmelo Juan Giaquinta, arzobispo em?rito de Resistencia, para el sexto domingo durante el a?o (13 febrero 2011). (AICA)

EL SERM?N DEL MONTE: LA LEY NUEVA DEL CRISTIANO????????????????

Mt 5,17-37?

1. El Evangelio de hoy comienza con la afirmaci?n de Jes?s: ?No piensen que vine para abolir la Ley o los Profetas. Yo he venido? a dar cumplimiento? (Mt 5,17).

En el lenguaje b?blico, la palabra ?Ley? significa el conjunto de la Sagrada Escritura. Por ejemplo, cuando Jes?s dice: ?De estos dos mandamientos dependen toda la Ley y los Profetas? (Mt 22,40). En cuanto al sentido de la palabra ?cumplimiento?: los Evangelios, y especialmente Mateo, afirman que en Jes?s se cumplen las Escrituras. Lo que en ellas est? anunciado prof?ticamente, se hace realidad en ?l: ?Todo eso sucedi? para que se cumpliera lo que el Se?or hab?a anunciado por el Profeta?? (Mt 1,22). Este es un principio fundamental para interpretar la Escritura.?

II. UNA SANTIDAD SUPERIOR A LA DE LOS ESCRIBAS Y FARISEOS?

2. En el pasaje de hoy, Jes?s nos ense?a no s?lo que ?l vino a dar cumplimiento a la Escritura, sino que tambi?n su disc?pulo lo ha de hacer: ?El que no cumpla el m?s peque?o de estos mandamientos, y ense?e a los otros a hacer lo mismo, ser? considerado el menor en el Reino de los Cielos. En cambio, el que los cumpla y ense?e, ser? considerado grande en el Reino de los Cielos? (v. 19). Esta frase y la que sigue podr?an inducirnos a pensar que Jes?s se inclina por una interpretaci?n literal de la Escritura, al estilo de muchos fariseos: ?Les aseguro que no desaparecer? ni una i ni una coma de la Ley, antes que desaparezcan el cielo y la tierra, hasta que todo se realice? (v.18). Pero evitemos desgajar el p?rrafo del resto del Serm?n de la Monta?a y del Evangelio de Mateo. Jes?s no se presenta como uno de aquellos fariseos que, en su obsesi?n por observar la Ley, inventaban interpretaciones caprichosas: ??Ay de ustedes, escribas y fariseos hip?critas, que cierran a los hombres el Reino de los Cielos! Ni entran ustedes, ni dejan entrar a los que quisieran? (Mt 23,13). ?l se manifiesta como el Maestro ?humilde y paciente?, del cual aprender, ?porque mi yugo es suave y mi carga ligera? (Mt 11,29-30). Su Evangelio nada tiene que ver con una vivencia literal de la Escritura, que los Ap?stoles, despu?s de Pentecost?s, criticaron como ?un yugo que ni nuestros padres ni nosotros pudimos soportar? (Hech 15,10).?

3. Lejos de Jes?s proponer una moral rigorista. Pero tampoco propone una laxista. ?l nos propone una moral de plenitud, capaz de configurarnos con ?l que, con su vida, muerte y resurrecci?n, es el perfecto cumplidor. A ?l le importa que su disc?pulo tambi?n cumpla y realice en plenitud la Palabra de Dios. Y, por tanto, en forma muy superior a como lo hac?an los escribas y fariseos: ?Si la justicia de ustedes no es superior a la de los escribas y fariseos, no entrar?n en el Reino de los Cielos? (Mt 5,20). En todo el Serm?n de la Monta?a, Jes?s nos orienta hacia la meta que escucharemos el domingo pr?ximo: ?Ustedes sean perfectos como es perfecto su Padre que est? en el cielo? (Mt 5,48). Si olvid?semos esto, no entender?amos nada del Evangelio de Jes?s.?

III. ?SE DIJO A LOS ANTEPASADOS? PERO YO LES DIGO???

4. Que Jes?s propone el cumplimiento de la Ley de Dios comprendida en plenitud, lo apreciamos en los p?rrafos que siguen. ?l toma seis de los mandamientos promulgados por Mois?s, relacionados con el pr?jimo, y los reinterpreta en sentido m?s profundo. En este domingo, lo hace con el 5?, 6? y 8? mandamientos del Dec?logo, y suprime una disposici?n sobre el divorcio. Otros dos ser?n le?dos y considerados el domingo pr?ximo: ?Ustedes han o?do que se dijo a los antepasados: ?No matar?s... Pero yo les digo que todo aquel que se irrita contra su hermano, merece ser condenado por un tribunal?? Ustedes han o?do que se dijo: ?No cometer?s adulterio?. Pero yo les sigo: El que mira a una mujer dese?ndola, ya cometi? adulterio con ella en su coraz?n? Tambi?n se dijo: ?El que se divorcia de su mujer, debe darle una declaraci?n de repudio?. Pero yo les digo: El que se divorcia de su mujer,? la expone a cometer adulterio? (Mt 5,21-22.27-28.31-32).??

IV. ?CUANDO USTEDES DIGAN ?S͒, QUE SEA ?S͒??

5. El ?ltimo de los mandamientos que Jes?s reinterpreta es el octavo, referido al juramento: ?Ustedes han o?do que se dijo a los antepasados: ?No jurar?s falsamente??? (5,33-38). El p?rrafo merecer?a una seria reflexi?n sobre el valor que los cristianos damos hoy a la palabra empe?ada, al s? matrimonial, a los votos religiosos, a las promesas sacerdotales. Seg?n Jes?s el hablar del disc?pulo es sagrado: ?Cuando ustedes digan ?s?, que sea ?s풔 (v. 37). Si el cristiano rompiese habitualmente su palabra, el ?Am?n?, al final de su oraci?n o al recibir la Comuni?n, sonar?a a mentira.??

6. Todas las rupturas de la palabra de un cristiano son dolorosas. Pero existe hoy una forma de degradaci?n de la palabra a la que hay que prestar atenci?n, pues es demon?aca: delatar al hermano en la fe mediante el uso de an?nimos por Internet. Es digno de condenaci?n el que emite el an?nimo, pero tambi?n el que lo acepta. La reforma de la Iglesia s?lo puede venir por la correcci?n fraterna, como nos lo ense?a Jes?s (Mt 7,1-5; 18,15-17), y no por iniciativas espurias contrarias a la fe.?

Carmelo Juan Giaquinta, arzobispo em?rito de Resistencia?


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Homil?a de monse?or Luis T. St?ckler, obispo de Quilmes para la el sexto domingo durante el a?o (13 de febrero de 2011). (AICA)

JUSTICIA SUPERIOR ????????????

Jes?s no deja ninguna duda de que su ense?anza no es una contraposici?n al juda?smo, sino su verdadera comprensi?n. ?l no cuestiona la ley y los profetas, sino la manera de interpretarlos. La moral del cristianismo no reemplaza el dec?logo sino lo comprende desde su ra?z, que es el amor. Y c?mo hay que entender el amor,? lo mostr? Jes?s por su propia vida. ?l es la ley en persona y el profeta por excelencia. Contempl?ndolo a ?l, comprendemos lo que es la justicia superior del Reino de Dios.

El Reino de Dios es la comuni?n entre todos. No es posible entrar mientras guardamos nuestras aversiones, prejuicios, rencores y mezquindades. No es suficiente no matar f?sicamente a nadie, dice Jes?s; hay que erradicar la irritaci?n contra el hermano y llegar con ?l a la reconciliaci?n antes de presentarse ante el altar. No alcanza con no llegar al adulterio en hechos concretos; hay que ser fiel en el deseo ?ntimo. La palabra empe?ada en el matrimonio vale para siempre. No hay que afirmarla con juramento. Simplemente, que el ?s? sea s?. Porque si su cumplimiento? no nace de un coraz?n recto, a la infidelidad se agregar?a todav?a la blasfemia.

Las exigencias del Reino son fuertes, pero posibles. Si confiamos en Dios, ?l actuar? en nosotros para poder aceptar ciertas? frustraciones en nuestro af?n de sentirnos realizados; o como dice Jes?s, arrancar el ojo y cortar la mano que nos tientan. Es ?sta la sabidur?a de la cruz que San Pablo anuncia hoy a los corintios: ?aquella que ninguno de los dominadores de este mundo alcanz? a conocer?. ?Si quieres?, dijo el libro del Eclesi?stico anteriormente, ?puedes observar los mandamientos y cumplir fielmente lo que agrada al Se?or. Sus ojos est?n fijos en aquellos que lo temen?. ?Hemos de sentir la mirada de Cristo, como Pedro en el momento en que lo estaba negando en el patio del sumo sacerdote. Amargamente llor? el ap?stol cuando sali?; pero despu?s, fue capaz de dar la vida por el Se?or.

Uno de los impulsos que dio Juan Pablo II a la nueva evangelizaci?n, fue la promulgaci?n de muchos santos que en tiempos pasados y recientes han dado el testimonio de las Bienaventuranzas; personas de los m?s diversos estratos sociales, hombres y mujeres, j?venes y ni?os que han permitido que Jes?s los transformara. ?Y nos recordaba insistentemente que todos estamos llamados a la santidad; es la raz?n de nuestra vida. ?Imitar la santidad de Dios, tal y como se ha manifestado en Jesucristo, su Hijo, no es otra cosa que prolongar su amor en la historia, especialmente con respecto a los pobres, enfermos e indigentes? (Ecclesia in America, 30). ?El conocimiento concreto de este itinerario se obtiene principalmente mediante la Palabra de Dios; la lectura de la Biblia, acompa?ada de la oraci?n? (id. 31).

Hag?moslo, hermanos y hermanas, para que el Reino avance.?

Mons. Luis T. St?ckler, obispo de Quilmes?


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ZENIT nos ofrece el discurso que el Papa Benedicto XVI dirigi? a los participantes de la Asamblea General de la Fraternidad sacerdotal de los misioneros de san Carlos Borromeo, con motivo de la celebraci?n del 25 aniversario de la fundaci?n de la comunidad, en la Sala Clementina del Palacio Apost?lico, el? s?bado 12 de Febrero de 2011.

Queridos hermanos y amigos,

os recibo con gran alegr?a a vosotros, sacerdotes y seminaristas de la Fraternidad de san Carlos, que hab?is venido aqu? a celebrar el 25? aniversario de su nacimiento. Saludo y agradezco al fundador y superior general, monse?or Massimo Camisasca, su consejo, y a todos vosotros, parientes y amigos, que form?is parte de esta comunidad. En particular, saludo al arzobispo de la Madre de Dios de Mosc?, monse?or Paolo Pezzi y a don Juli?n Carr?n, presidente de la Fraternidad de Comuni?n y Liberaci?n, que constituyen simb?licamente los frutos y la ra?z de la obra de la Fraternidad de san Carlos. Este momento me trae a la memoria la larga amistad con monse?or Luigi Giussani y testifica la fecundidad de su carisma.

En esta ocasi?n, querr?a responder a dos preguntas que nuestro encuentro me sugiere: ?cu?l es el lugar del sacerdote ordenado en la vida de la Iglesia? ?Cu?l es el lugar de la vida com?n en la experiencia sacerdotal?

Vuestro nacimiento del movimiento Comuni?n y Liberaci?n y vuestra referencia vital a la experiencia eclesial que esto supone, ponen delante de nuestros ojos una verdad que se ha ido reafirmando con particular claridad desde el s.XIX en adelante y que ha encontrado una significativa expresi?n en la teolog?a del Concilio Vaticano II. Me refiero al hecho de que el sacerdocio cristiano no es un fin en s? mismo. Ha sido querido por Jes?s en funci?n del nacimiento y vida de la Iglesia. Cada sacerdote, por tanto, puede decir a los fieles parafraseando a san Agust?n: Vobiscum christianus, pro vobis sacerdos. La gloria y la alegr?a del sacerdocio consiste en servir a Cristo y a su Cuerpo M?stico. Esto da a lugar a una vocaci?n bell?sima y particular en el interior de la Iglesia, que hace presente a Cristo, porque participa del ?nico y eterno Sacerdocio de Cristo. La presencia de vocaciones sacerdotales es un signo seguro de la verdad y de la vitalidad de una comunidad cristiana. Dios, de hecho, llama siempre, tambi?n al sacerdocio; no hay un crecimiento verdadero y fecundo en la Iglesia sin una aut?ntica presencia sacerdotal que la sostenga y la alimente. Por tanto estoy agradecido a todos los que dedican sus energ?as a la formaci?n de sacerdotes y a la reforma de la vida sacerdotal. Como sucede para toda la Iglesia, tambi?n el sacerdocio tiene la necesidad de renovarse continuamente, encontrando en la vida de Jes?s las formas m?s esenciales del propio ser.

Los diversos caminos para esta renovaci?n no pueden dejar de lado algunos elementos irrenunciables. Antes que nada una educaci?n profunda en la meditaci?n y en la oraci?n, vividas como un di?logo con el Se?or resucitado presente en su Iglesia. En segundo lugar, un estudio de la teolog?a que permita encontrar la verdad cristiana en la forma de una s?ntesis ligada a la vida de la persona y de la comunidad: s?lo una mirada sabia puede, de hecho, valorar la fuerza que la fe posee para iluminar la vida y al mundo, gui?ndolos continuamente a Cristo, Creador y Salvador.

La Fraternidad de san Carlos ha destacado, durante el transcurso breve de su historia, el valor de la vida en com?n. Yo tambi?n he hablado muchas veces en mis intervenciones y despu?s de mi llamada al trono de Pedro. ?Es importante que los sacerdotes no vivan aislados en cualquier parte, sino que est?n juntos en peque?as comunidades, que se sostengan unos a otros y que hagan as? experiencia de estar unidos en su servicio a Cristo y en la renuncia por el Reino de los Cielos, y que tengan as? mayor conciencia de ello? (Luz del mundo, Ciudad del Vaticano, 2010, 208). Las cosas m?s urgentes est?n a nuestra vista en este momento. Pienso por ejemplo, en la carencia de sacerdotes. La vida en com?n no es antes que nada, un estrategia para responder a esta necesidad. No es, ni siquiera, en s? misma, s?lo una forma de ayuda frente a la soledad y a la debilidad del hombre. Todo esto puede existir, ciertamente, pero s?lo si se concibe la vida fraterna como camino para sumergirse en la realidad de la comuni?n. La vida en com?n es, de hecho, expresi?n del don de Cristo que es la Iglesia, y est? prefigurada en la comunidad apost?lica, que ha dado lugar a los presb?teros. Ning?n sacerdote administra algo suyo, sino que participa con otros hermanos en un don sacramental que viene directamente de Jes?s.

La vida en com?n, por este motivo, expresa una ayuda que Cristo da a nuestra existencia, llam?ndonos a trav?s de la presencia de los hermanos, a una configuraci?n cada vez m?s profunda a su persona. Vivir con otros significa aceptar la necesidad de la propia y cont?nua conversi?n y sobre todo descubrir la belleza de este camino, la alegr?a de la humildad, de la penitencia, y tambi?n de la conversaci?n, del perd?n mutuo, de sostenerse mutuamente. Ecce quam bonum et quam iucundum habitare fratres in unum?(Sal?133,1).

Nadie puede asumir la fuerza regenerante de la vida en com?n sin la oraci?n, sin mirar la experiencia y ense?anzas de los santos, en concreto en las de los Padres de la Iglesia, sin una vida sacramental vivida con fidelidad. Si no se entra en el di?logo eterno que el Hijo mantiene con el Padre en el Esp?ritu Santo, no es posible una aut?ntica vida en com?n. Es imprescindible estar con Jes?s para poder estar con los dem?s. Este es el coraz?n de la misi?n. En compa??a de Cristo y de los hermanos, cualquier sacerdote puede encontrar las energ?as necesarias para poder atender a los hombres, para hacerse cargo de las necesidades espirituales y materiales con las que se encuentra, para ense?ar con palabras siempre nuevas, que vienen del amor, las verdades eternas de la fe de las que tambi?n tienen sed nuestros contempor?neos

Queridos hermanos y amigos, ?continuad yendo por todo el mundo para llevar a todos la comuni?n que nace del coraz?n de Cristo! ?La experiencia de los Ap?stoles con Jes?s sea siempre el faro que ilumine vuestra vida sacerdotal! Anim?ndoos a continuar en el camino marcado en estos a?os, con gusto imparto mi bendici?n a todos los sacerdotes y seminaristas de la Fraternidad de san Carlos, a los Misioneros de san Carlos, a sus familiares y amigos.


[Traducci?n del original italiano por Carmen ?lvarez
?Copyright 2011 Libreria Editrice Vaticana]


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DEPARTAMENTO DE COMUNICACI?N
38201. La Laguna. Tenerife.
Tfno. 922-25 86 40 / Extensi?n 8
e-mail: [email protected]

Bolet?n 424?

LAS NOTICIAS AMPLIADAS PUEDEN VERLAS ENTRANDO EN NUESTRO BLOG. Textos, sonidos, e im?genes los tienen en: http://www.comunicacionobispadodetenerife.blogspot.com/?

Esta semana se ha venido desarrollando una nueva edici?n de la c?tedra ?tica-pol?tica centrada, en esta ocasi?n, en la candente cuesti?n del cristianismo y la laicidad. El ponente, Agust?n Domingo Moratalla. En nuestro blog pueden ustedes encontrar referencia ampliada del contenido de estas jorandas.??

Por su parte, la isla de La Gomera tambi?n acoger? durante los d?as 24 y 25 de febrero, un Ciclo de ?tica y Pol?tica en el Aula Teol?gica ?Padre Torres Padilla?. ?Modelos de ciudadan?a en una sociedad global? y ?Del secularismo a la secularidad: del testimonio personal al compromiso institucional?.??

Por otro lado, en el sal?n de actos de la Escuela Oficial de Aparejadores, se celebr? en la isla de El Hierro la II Jornada de ?tica y Pol?tica, organizada una vez m?s por el ISTIC y el Aula Teol?gica ?Virgen de los Reyes?. La conferencia de inauguraci?n vers? sobre el ?Tratamiento cinematogr?fico de los Derechos Humanos? y estuvo a cargo de Tom?s Herrera.?

Tambi?n en la isla del meridiano se desarroll? un nuevo curso de liturgia para los agentes de pastoral.??

Durante las pr?ximas fechas y hasta el dos de marzo se espera recibir en la Vicar?a General, la s?ntesis realizada por los arciprestazgos en la evaluaci?n del PDP. Igualmente han de remitir su propia s?ntesis y propuestas de futuro las distintas delegaciones, grupos, movimientos, comunidades religiosas, etc.??

La delegaci?n de Manos Unidas en la di?cesis organiz? un acto conmemorativo por la entrega del Premio Pr?ncipe de Asturias a la instituci?n. Dicho acto cont? con la presencia de la presidenta nacional Myriam Garc?a Abrisqueta.?

El Santo Padre ha nombrado obispo de la di?cesis de Ebebiy?n en Guinea Ecuatorial a Juan Nsue Edjang May?, hasta ahora p?rroco de la parroquia de Nuestra Se?ora del Carmen y de Mar?a Auxiliadora en la isla de Bioko. Cabe resaltar que Nsue realiz? sus estudios eclesi?sticos en el Seminario Diocesano de Tenerife y se licenci? posteriormente en Toledo.?

"Y a ti... ?Te importa la familia?" Si la respuesta es "s?", puede que est?s interesado en asistir, el pr?ximo s?bado, 26 de febrero a una jornada de formaci?n sobre "La Pastoral Familiar en las parroquias" dirigida por Ram?n Acosta Peso, m?dico especialista en odontoestomatolog?a. Se trata de una iniciativa que se desarrollar? en la parroquia de Cuevas Blancas, durante la ma?ana y tarde del s?bado. Para inscribirse es necesario contactar con el sacerdote Juan Carlos Gonz?lez, llamando al 659 940 714.??

En la web del obispado pueden encontrar la oferta que la Delegaci?n de liturgia ha hecho para la venidera cuaresma. Desde este departamento se propone la preparaci?n de la pascua bajo el lema: ?Alguien te espera??

Ya se conoce el material para la tradicional campa?a del D?a del Seminario. Una ocasi?n, cada a?o, para toda la di?cesis en general y para nuestras parroquias en particular para dar gracias a Dios por el sacerdocio y pedir a su vez el don de la vocaci?n para que j?venes se consagren al servicio del pueblo de Dios. La campa?a de este a?o nos propone como lema ?Sacerdote, regalo de Dios para el mundo?. Los sacerdotes no hacen otra cosa que repartir los dones y regalos de Dios siguiendo el ejemplo de Jes?s, que se dio totalmente y sin l?mites.Para acceder a todo el material (gui?n liturgico, reflexi?n teol?gica pastoral) pinchar en http://www.conferenciaepiscopal.nom.es/?

Entre las acciones que el Cabildo gomero ha programado para ayudar a las peque?as empresas de construcci?n de la Isla se encuentra el proyecto para la terminaci?n de la ermita de Candelaria, en Vallehermoso, que en su d?a qued? inacabada por falta de dotaci?n presupuestaria, y a la que este a?o se destinan 76.000 euros, que har?n posible recuperar la tradici?n del lugar, en el que antiguamente hab?a otra construcci?n religiosa.?

El pasado mi?rcoles finaliz? el curso de iniciaci?n al voluntariado que ha llevado a cabo C?ritas en la barriada Garc?a Esc?mez (Arciprestazgo de Ofra). Los contenidos de este curso b?sico de iniciaci?n al voluntariado en C?ritas han sido: identidad, misi?n y organizaci?n de C?ritas, el voluntariado en C?ritas, la pobreza y sus causas, etc.?

La Real Academia de Bellas Artes de C?diz ha aceptado como miembro y le ha impuesto la medalla de acad?mico al sacerdote canario, Julio S?nchez cuyo libro dedicado al obispo Juan Bautista Cervera se present? en el curso de la sesi?n.

Ya han dado comienzo los actos de conmemoraci?n de la creaci?n de la parroquia de Santo Domingo de Guzm?n, en G??mar. El primer acto de la efem?rides fue la lectura del Acta de Creaci?n de la parroquia por el Cronista Oficial de G??mar, el doctor Octavio Rodr?guez Delgado para, finalizada la eucarist?a, proceder a la presentaci?n de un tr?ptico divulgativo sobre los valores hist?ricos y art?sticos del templo Los actos de celebraci?n se prolongar?n hasta el pr?ximo mes de agosto.?

En? la Casa de la Iglesia tuvo lugar un nuevo curso promovido por la Delegaci?n Diocesana de Pastoral Misionera. La oferta llev? por t?tulo: la Comunidad (Koinonia) y participaron en la misma treinta y cinco agentes de pastoral de distintas comunidades de Tenerife y La Palma. Enrique Vilar y Carmen Abate fueron los responsables de guiar este cursillo de capacitaci?n para evangelizadores.??

Un nuevo encuentro de C?ritas joven tendr? lugar durante los d?as 26 y 27 de febrero en la casa Manresa, en Tacoronte. En el mismo podr?n participar j?venes a partir de 14 a?os. Se trata de una experiencia enfocada a avivar el esp?ritu solidario y compartir experiencias entre j?venes de diferentes arciprestazgos.?

?La Casa de Los Lagares localizada en Tafira Alta, en Gran Canaria, ha dispuesto un sugerente planning de ejercicios espirituales para el pr?ximo verano, destinado a sacerdotes, religiosos/as y laicos. Las opciones son las siguientes: Del 3 al 11 de julio, ejercicios dirigidos por Antonio Fenoll, s.j; del 15 de julio al 13 de agosto, ejercicios dirigidos por Pedro Cambreleng s.j.? y David Fagundo s.j quienes tambi?n dirigir?n una nueva tanda del 18 al 26 de septiembre. Los interesados en participar en alguno de los mencionados retiros pueden comunicarlo llamando a cualquiera de estos n?meros: 928-350094; ?619-228772; 695-352881.?

La presidenta de "Justicia y Paz" en Tenerife, Carmen Luisa Gonz?lez, ha escrito una carta en donde comparte con todas las personas cercanas, inquietas y comprometidas con los objetivos de esta comisi?n, el gozo de que ?Justicia y Paz? lleve 10 a?os de andadura en nuestra Di?cesis, desde su creaci?n, por el entonces Obispo, Felipe Fern?ndez. Por otro lado, Gonz?lez ha informado que la Comisi?n General de Justicia y Paz de Espa?a ha decidido celebrar sus Jornadas Anuales de este a?o 2011 en Tenerife, en el Colegio de San Ildefonso de Santa Cruz, los d?as 1 y 2 del pr?ximo mes de abril.?

Del 5 al 15 de marzo se desarrollar? la 45? Peregrinaci?n Diocesana a Tierra Santa, una iniciativa dirigida por el sacerdote Juan Carlos Alameda.?

Organizado, una vez m?s, por las parroquias del norte de la isla de La Gomera, un buen n?mero de miembros de las comunidades parroquiales de Hermigua, Agulo, Valle Gran Rey y S. Sebasti?n, se desplazaron a Tenerife a fin de visitar distintos enclaves religiosos.?


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Desde la Pastoral Juveni de la di?cesis de Tenerife nos envian? esquema de? vigilia para Cuaresma 2011, que, al ser un?esquema,? puede ser?adaptarla a?cada ?realidad.

?ATRAER? A TODOS HACIA MI???

PARA LA PREPARACI?N?

Se desarrolla en una capilla adaptada. En forma de gran plaza se coloca en un lugar visible la imagen de Cristo crucificado de tama?o grande, de tal manera que sea accesible para poder llegar a ella y realizar un?? gesto. Con velas peque?as se ilumina el lugar, de forma que quede en penumbra todo el ambiente. El Cristo puede estar iluminado con un foco de tipo ca??n. De las manos del Cristo penden largas cintas de tela de diversos colores que servir?n para realizar un gesto durante la celebraci?n.

Los participantes est?n sentados alrededor. No se les reparte cancioneros, dado que no es posible poder leer en ese ambiente sin luz. A medida que van entrando se van colocando en su sitio. Un fondo musical estar? puesto desde el principio y va creando ambiente.

MATERIALES?

Alargador de luz el?ctrica.
Mantas en el suelo para sentarse
Reproductor de cd y m?sica de oraci?n
Foco (tipo ca??n)
Cristo crucificado (en lugar visible a todos)
Linternas para leer los textos.
Textos para lectores
Cintas de colores que cuelguen de las manos del Cristo en las que estar?n escritas palabras de compromiso ( caridad, perd?n, oraci?n, solidaridad, fidelidad?)Velas encendidas en torno al Cristo.
Tijeras para cortar las cintas.?

1. MOTIVACI?N

Se realiza en una sala distinta de la capilla, antes de pasar a la oraci?n. En la capilla debe estar todo preparado. En la sala se motiva la celebraci?n con estas o semejantes palabras, despu?s de un tiempo prudencial de ensayo de cantos.?

Buenas noches/tardes:?

En este tiempo de oraci?n queremos acercarnos hasta? Jes?s de Nazaret, el maestro, el ?nico protagonista de nuestro encuentro, el que nos ha seducido con su vida. No vamos a tener prisas con ?l en este rato.?

Porque se trata de estar con ?l. Nuestra vigilia de oraci?n no tiene otras pretensiones. Evitemos el efectismo, que busca lo bonito y acaba olvidando al Se?or. Superemos el cansancio, dejando que el Esp?ritu encienda en nosotros el deseo del encuentro con el Se?or. Acudamos a su presencia con humildad, derramando nuestro coraz?n herido ante su presencia. No nos escondamos ante su mirada por miedo o por comodidad. No cerremos nuestros labios ante sus o?dos comprensivos. No dejemos que se enfr?e nuestro coraz?n ante su coraz?n de fuego. Vamos a ir juntos a su presencia.?

Hace d?as comenzamos la cuaresma, tiempo de cambio que nos invita a la conversi?n. Tiempo para mejorar, tiempo para acercarnos al coraz?n de Jes?s. Tiempo para dejar espacio para el Amor. Pero? ?Qu? quiero cambiar, Se?or? ?En qu? me puedo convertir? ?En qu? actitudes quiero que entre tu amor?

Convertirse es cambiar, es reconciliarse, es mirar en otra direcci?n, m?s all?, m?s lejos, m?s profundo. Convertirse es arriesgar por el amor, es apostar por un mundo mejor en el que vivamos en sinton?a con Jes?s.? Por ello, dej?monos amar por ?l, y as? convertirnos desde el fondo.??

Con estos deseos de cambio acerqu?monos a la Palabra de Dios, ella es la que ilumina nuestros pasos y con ella aprendemos a? amar? m?s a nuestros hermanos. Abramos el coraz?n y acojamos a nuestro Se?or?

2. CANTO DE INTRODUCCION (canto de Cuaresma a elegir por cada grupo)

3. ORACI?N?

Una vez pasado el desconcierto que se puede originar hasta que los participantes est?n acomodados y hayan entrado en ambiente, se hace pausadamente esta oraci?n o incluso se puede entonar creando un clima de paz y tranquilidad.??

????????????????????????????????????? ORACI?N?DE SANTA?TERESA??

????????????????????????????????????? Nada?te?turbe,?nada?te?espante
????????????????????????????????????? Quien?a?Dios?tiene?nada?le?falta

????????????????????????????????????? todo?se?pasa,?Dios?no?se?muda,
????????????????????????????????????? la?paciencia?todo?lo?alcanza,
????????????????????????????????????? quien?a?Dios?tiene?nada?le?falta
?????????????????????????????????????????????? s?lo?Dios?basta.

????????????????????????????????????? Nada?te?turbe,?nada?te?espante;
????????????????????????????????????? quien?a?Dios?tiene?nada?le?falta.
????????????????????????????????????? Nada?te?turbe,?nada?te?espante;
?????????????????????????????????????????????? s?lo?Dios?basta.

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4. PALABRA DE DIOS??

Terminado el canto se deja un instante de silencio para preparar la? interiorizaci?n. Pasado ?ste, se proclama de forma muy clara y lenta, el texto del Evangelio?

Dijo Jes?s:?

Yo soy la verdadera vid y mi Padre es el labrador. Todo sarmiento que en m? no lleva fruto, lo cortar?; y a todo aquel que d? fruto, lo podar? para que d? mas fruto.

(Espacio de silencio)?

... Permaneced en m? como yo en vosotros. As? como el sarmiento no puede producir fruto si no est? unido a la vida, as? tampoco vosotros pod?is dar fruto si no est?is unidos a m?....???????????? ??????????????????

(Espacio de silencio)?

Yo soy la vida y vosotros los sarmientos. Quien est? unido a m? y yo a ?l, ?se da mucho fruto. Porque sin m? no pode?s hacer nada...

(Espacio de silencio)?

Vosotros sois mis amigos, si hac?is lo que yo os mando.? En adelante, ya no os llamar? siervos, porque el siervo no conoce lo que hace su se?or. Desde ahora os llamo amigos, porque os he dado a conocer todo lo que he o?do a mi Padre (Jn 15, 1-15)

(Espacio de silencio)?

Dijo Jes?s:

Te pido que todos sean uno, Padre, lo mismo que t? est?s en m? y yo en ti, que tambi?n ellos est?n unidos a nosotros; de este modo, el mundo podr? creer que t? me has enviado. Yo les he dado a ellos la gloria que t? me diste a m?, de tal manera que puedan ser uno, como lo somos nosotros. Yo en ellos y t? en m?, para que lleguen a la uni?n perfecta, y el mundo pueda reconocer as? que tu me has enviado y que los amas a ellos como me amas a m?. Padre, yo deseo que todos estos que t? me has dado puedan estar conmigo donde est? yo, para que contemplen la gloria que me has dado, porque t? me amaste antes de la creaci?n del mundo@ (Jn 17,21-24)?

PALABRA DE DIOS?

5. REFLEXION DE LA PALABRA DE DIOS


6. CANTO DE RESPUESTA A LA PALABRA?

COMO EL PADRE ME AM?,

YO OS HE AMADO.

PERMANECED EN MI AMOR (bis)

7. ORACI?N COMPARTIDA?

Se lee entre dos personas haciendo una peque?a pausa despu?s de cada expresi?n. Despu?s se deja tiempo para que compartir de forma espont?nea.?

T? ser?s COMPA?ERO DE JES?S?

Si te pones a la escucha de la Palabra de Dios y con la ayuda del Esp?ritu Santo vas descubriendo que tu vocaci?n, aquello que Dios quiere de tu vida, pasa necesariamente por la entrega a? los dem?s.?

Si Cristo es tu mejor amigo y diariamente te comunicas con El, ya en oraci?n particular, ya en la liturgia de la Iglesia a trav?s de los sacramentos.?

Si en tu vida cristiana satisfaces tus principales necesidades b?sicas: la necesidad de convivir, de comunicarte, de amar y de ser amado, la necesidad de salir de la soledad, de ser acogido y de ser comprendido.?

Si la amistad profunda y sabrosa con Jes?s tu amigo es una necesidad diaria en tu vida y no puedes pasar un d?a sin estar con El, pase lo que pase.

Si al llamar a Dios: ?PADRE!, en tu coraz?n sientes a todos los hombres y mujeres como HERMANOS, de manera que no te cansas de vivir con las manos abiertas y con un coraz?n sin puertas.?

Si te mantienes fiel a Jes?s a las duras y a las maduras, si te conviertes en esclavo y el servidor de todos y si haces de la acogida amistosa tu deber diario y vives para servir.?

Si valoras a los dem?s sin l?mites, los comprendes sin l?mites y los alegras a tope, experimentando que el amor todo lo soporta.?

Si eres capaz de perdonar siempre a todos y aceptas y comprendes al otro tal cual es y no como te gustar?a que fuera, estando dispuesto a empezar siempre de nuevo

A continuaci?n el grupo orante permanece en silencio para que en ese ambiente de oraci?n se pueda interiorizar y personalizar.... Se invita adem?s a que se a?adan expresiones orantes... pero lo importante es ese clima que favorece el encuentro personal con el Se?or...?

8. MOTIVACI?N PARA EL GESTO ANTE CRISTO?

Tus brazos abiertos, Jes?s, nos invitan a un abrazo com?n. Son una llamada a seguirte y a vivir en comunidad con todos los que te quieren seguir... Tus manos agujereadas se alargan queriendo llegar a todos, deseando volver a repetir el milagro de la curaci?n con su toque divino... T? nunca quisiste vivir s?lo... T?, Se?or, nos necesitas porque nos amas con locura. Por eso te has querido quedar para siempre en medio de nosotros. Cada vez que nos reunimos dos o m?s en tu nombre, sabemos que eres t? quien nos atraes. Has cumplido lo que dijiste: Atraer? a todos a m?@

Nosotros tambi?n esta noche queremos decirte s?.... queremos vivir esta cuaresma como un tiempo de conversi?n.Te decimos con orgullo que puedes contar con nosotros. Queremos vivir en comunidad de vida. Te lo queremos expresar todos los que estamos aqu?, mir?ndote ah? colgado en esa cruz, con las manos cosidas al madero con los clavos, pero con los brazos bien abiertos dispuestos a acoger, abrazar, perdonar y acariciar...?

(Dirigi?ndose ahora a los participantes) Por eso, ahora os invito a todos vosotros, miembros de comunidades, a que volv?is a manifestar ante Jes?s de Nazaret, el maestro bueno, el Se?or, vuestro compromiso de seguir en ?l y con ?l, entreg?ndoos a vuestra comunidad. Renovad vuestro compromiso con un gesto sirvi?ndoos de las cintas que penden de las manos abiertas de Cristo. Cada uno, por tanto, os vais levantando cuando lo sint?is y expres?is vuestro compromiso de alguna manera. No lo hag?is con prisas, ni de manera maquinal. Poned el alma en ello. Estamos ante el Se?or. (SE CORTAN TROZOS DE CINTA CADA CUAL EL QUE QUIERA)?

Se deja tiempo para que se realice el gesto. Debe ser un momento profundo, vivido sin prisas. Lo acompa?amos con m?sica ambiental y con c?nones?

9. AMBIENTACI?N DEL GESTO (c?nones cantados)?

10. PADRENUESTRO?

Con una peque?a motivaci?n por parte de quien dirige la oraci?n, terminamos rezando la oraci?n que expresa la comuni?n, el ser hijos y hermanos, la oraci?n que Cristo nos ense??. Lo hacemos uniendo todos las manos, poniendo las suyas sobre la cruz los que m?s pr?ximos est?n al Cristo.?

11. CONCLUSI?N

Los participantes van terminando su oraci?n. Quien lo desea puede seguir en la capilla. No hay prisas. Evitar ruidos innecesarios por parte de quienes van saliendo.


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Martes, 22 de febrero de 2011

Homil?a de monse?or Juan Rub?n Mart?nez, obispo de Posadas para el sexto domingo durante el a?o (13 de febrero de 2011). (AICA)

?NUEVAS PARROQUIAS Y VICARIAS???????

Nos vamos introduciendo en este a?o 2011 y la liturgia de cada domingo nos acompa?a a que alimentemos nuestra fe en la cotidianidad de nuestra vida. El Evangelio de este domingo (Mt. 5,17-37), nos propone esta ense?anza directa que el Se?or realiza a la multitud, y que en el texto de San Mateo empieza con las bienaventuranzas, y continua con diferentes exhortaciones de Jesucristo, el Se?or. El se?ala que no vino a abolir la ley o los profetas, sino a darle cumplimiento:?les aseguro que si la justicia de Ustedes no es superior a la de los escribas y fariseos, no entrar?n en el Reino de los Cielos? (Mt. 5, 20).

La liturgia cotidiana y la Palabra de Dios se presenta exigente y replica en nuestro interior para tomar conciencia que ser cristiano no es solamente el cumplimiento de rituales. O bien una religiosidad sin consecuencias concretas en nuestro estilo de vida. Si el cumplimiento legal de nuestra vida cristiana no est? impregnada de la existencia del Amor de Dios y del amor misericordioso a los hermanos, el Se?or nos dice que ser? dif?cil que entremos en el Reino de los Cielos. Este es el gran desaf?o que necesita nuestro tiempo, muchas veces sumergido en estructuras de pecado que generan ambientes materialistas y mediocres, requiriendo de cristianos que sean verdaderos disc?pulos y misioneros de Jesucristo y testigos de la Vida.

Al iniciar el a?o podemos se?alar algunos signos de esperanza en la tarea evangelizadora de nuestra di?cesis, con la creaci?n de nuevas Parroquias y Vicarias.

La semana pasada la creaci?n de la nueva Parroquia de San Roque Gonz?lez de Santa Cruz con seis capillas que implican a mas de 20.000 habitantes, considerando que solo en la Sede de la misma hay 600 ni?os y adolescentes en las catequesis, nos indica la urgente necesidad de ser atendida por un sacerdote como P?rroco y Pastor de la misma. Tambi?n el domingo pasado hemos tenido el gozo de la creaci?n de la nueva Parroquia San Benito en Posadas, implicando un ?ngulo de la ciudad populoso y que se extiende desde la Av. Jauretche y Ruta 12 hacia el lado del aeropuerto con la proyecci?n de miles de viviendas que se construir?n cerca del futuro puerto de Posadas en la zona de Nemesio Parma. As? como la constituci?n de la Vicar?a ?Beata Madre Teresa de Calcuta? en el Parque de la Salud Hospital Madariaga para el acompa?amiento que miles de personas que diariamente, de la provincia y de otros lados concurren buscando distintas prestaciones y servicios de la salud. Finalmente la nueva Vicar?a ?Loreto-Santa Ana? con un sacerdote que se dedicar? m?s cercanamente a acompa?ar los centros de espiritualidad de ?Loreto? y ?La Exaltaci?n de la Cruz? en Santa Ana. Estos acontecimientos de vida eclesial revelan que todos debemos como Iglesia diocesana sentirnos comprometidos a asumir m?s radicalmente una dimensi?n misionera desde el lugar, vocaci?n y misi?n que el Se?or nos asigno.

En la reuni?n permanente de la C.E.A. de agosto de 2009, los Obispos argentinos publicamos una carta pastoral sobre la necesidad que en nuestro Continente y en nuestra Patria profundicemos la dimensi?n misionera de la Iglesia, y que creo oportuno recordar en esta carta dominical pensando en nuestras Parroquias y comunidades:?Para que la misi?n no quede solo en un gesto misionero, el gran desaf?o es el de renovar la pastoral ordinaria desde un estilo misionero. Para ello es fundamental poner la mirada en la Parroquia como instituci?n privilegiada en la tarea evangelizadora?. Dice el documento de Aparecida:?La renovaci?n de las Parroquias, al inicio del tercer milenio, exige reformular sus estructuras, para que sea una red de comunidades y grupos capaces de articularse logrando que sus miembros se sientan y sean realmente disc?pulos y misioneros en comuni?n. Debemos retomar con energ?a el proceso de la reforma y conversi?n de nuestras Parroquias. Cada Parroquia ha de renovarse en orden a aprovechar la totalidad de sus posibilidades pastorales para llegar efectivamente a cuantos le est?n encomendados? (27-28).

El Evangelio de este domingo nos pide que vivamos nuestro compromiso cristiano, estilo de vida y dimensi?n misionera con mayor radicalidad y donaci?n.

?Les env?o un saludo cercano y hasta el pr?ximo domingo!??

Mons. Juan Rub?n Mart?nez, obispo de Posadas?


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Homil?a de monse?or Jos? Mar?a Arancibia, arzobispo de Mendoza, en la Misa de clausura de la Fiesta de Nuestra Se?ora de Lourdes (El Challao, 11 de febrero de 2011). (AICA)

LOURDES 2011 ?????????

1. La peregrinaci?n a Lourdes es una experiencia de fe y de Iglesia

Mar?a convoca en este santuario a los fieles cat?licos de muchas partes. Cada persona y cada familia, llega con deseos de agradecer y de pedir. Vienen porque conf?an en Mar?a, como Madre y Se?ora, como intercesora ante su Hijo Jesucristo, ?nico mediador y Salvador. La fe cristiana es precisamente: el encuentro con el Se?or Jes?s que ilumina, impacta y orienta toda nuestra vida. Un encuentro que siempre agradecemos y ansiamos afianzar, porque es regalo de Dios. Mar?a pertenece a nuestra fe, porque Dios mismo la eligi? para darnos a Jes?s su Hijo ?nico, como salvador. Ella -llena de gracia-, concebida sin mancha, no s?lo lo engendro y di? a luz en Bel?n, sino que hizo de su vida una peregrinaci?n de fe en seguimiento y servicio al Se?or. As? se hizo madre, se?ora y esperanza nuestra. Modelo y est?mulo de un pueblo creyente.

La fe en Jesucristo nos hace hijos y hermanos en el pueblo de Dios, que es la Iglesia. En torno al Se?or nos encontramos caminando y rezando; creciendo en esp?ritu filial y fraterno. La moci?n misteriosa de la fe nos atrae a este lugar, dedicado a honrar a Mar?a bajo la advocaci?n de Lourdes. Venimos para expresar juntos la fe, para compartir con confianza nuestros ruegos, para comprometer nuestra vida en el seguimiento de Jes?s y de su Evangelio. Este pueblo en marcha, creyente y orante, es la Iglesia de Jesucristo, a la que amamos mucho por ser presencia de Dios en medio de nuestra realidad humana pobre y pecadora.?

2. ?Qu? venimos a buscar? El pan de la Palabra, de la Eucarist?a y de la alegr?a.

Caminamos como Iglesia, cantando y rezando. As? se manifiesta y crece la fe compartida. ?Qu? venimos a buscar? No s?lo un lugar hermoso dedicado a Mar?a, donde cumplir promesas y presentar s?plicas. Mucho a?n.

Cantamos: ?La Virgen Mar?a nos re?ne, en nombre del Se?or?. ?Venimos a buscar el pan de la Palabra?. La Palabra de Dios que reconforta por dentro. El pan de la Palabra, que es esp?ritu y vida. Queremos conocer siempre m?s a Jes?s, Palabra eterna y definitiva, que en su Evangelio se hace luz y camino de salud para todo hombre.

?Venimos a buscar el Pan sacramentado, el Cuerpo de Jes?s Resucitado, que se nos da en comida, para entrar en comuni?n con ?l y tener vida eterna. Para crecer en comuni?n con los hermanos y edificar el Cuerpo m?stico de Cristo. La Eucarist?a sostiene la marcha y la completa, como encuentro cumbre con Jes?s y la Iglesia. A ella nos lleva Mar?a, que supo ofrecerse con Jes?s.

?Venimos a buscar el pan de la alegr?a?, fruto de la encuentro con el hijo de Mar?a. Como en Ella, la fe engendra alegr?a de sabernos queridos y perdonados por el Salvador. Nos hace pasar de las tinieblas a la luz admirable; de la soledad a su amistad incomparable.???

3. A Mar?a encomendamos este a?o el deseo de una vida plena

El a?o pasado, en esta fiesta, encomendamos a Mar?a la celebraci?n del bicentenario de la Patria. Hoy se lo seguimos confiando, porque anhelamos edificar la Naci?n sobre la justicia y la solidaridad, que mucho deben crecer todav?a.

Como Iglesia en Mendoza, traemos este a?o otras inquietudes semejantes. Quiero confiarlas a la virgen de Lourdes junto con ustedes.

La Iglesia en la Argentina ha llamado al 2011: A?O DE LA VIDA. Necesitamos valorarla como regalo del Creador. Agradecerla y respetarla. Estamos hechos por ?l. A su imagen y semejanza. Con una singular dignidad. Hechos para amarle y servirle. Para trabajar y aprovechar lo creado, en beneficio de todos. Es propio de esta hermosa vocaci?n: buscar la verdad; amar con generoso coraz?n; estrechar v?nculos fraternos y solidarios; vivir en justicia, amistad, y paz. Por el contrario, nos hacen indignos de la vida regalada: despreciar a cualquiera; matar al inocente; usar la violencia; valerse de la mentira y la corrupci?n; traicionar la justicia; desatender a las necesidades de los pobres y desvalidos.

Un repaso como ?ste puede desalentar, porque obliga a reconocer la herida profunda del coraz?n humano. Pero as? entendemos tambi?n el don de la Vida que ofrece Jes?s a quienes creen en ?l. Jes?s vino a buscar a los pecadores, para ofrecerles vida en abundancia. Vida hecha de reconciliaci?n con Dios y con los hermanos; hecha de gracia y amistad, que se comparan a un nuevo nacimiento. ?sta es la esperanza que brota de la fe, y da lugar al intenso amor de caridad, que transforma el coraz?n.

Al valorar la vida, nos comprometemos a estimarla y defenderla. Aparece entonces otra inquietud que tambi?n hoy conf?o a Mar?a: LA EDUCACI?N, en toda su amplitud y sus formas. La vida humana crece y se desarrollo a trav?s de diversas formas de educaci?n, a fin de que cada persona viva en plenitud y autentica libertad sus potencias y carismas. Pero muchas preocupaciones surgen a partir de la actual situaci?n de ?emergencia educativa?, como se ha llamado (DA 328). Como no pedir entonces a Mar?a, que asista a las padres de familia, docentes y directivos, educadores, catequistas y pastores, pol?ticos y comunicadores sociales, con una gracia especial para atender a las necesidades urgentes de la educaci?n. Vocaciones todas que requieren buena preparaci?n, testimonio de vida, y recursos adecuados. Bastante se habla de una educaci?n de calidad y para todos, pero mucho nos queda todav?a por lograr. Asimismo de una nueva evangelizaci?n, que aun debemos impulsar.

Se?ora de Lourdes, que inspiraste un cambio profundo del coraz?n humano, que alentaste la oraci?n constante, y el servicio a los pecadores y a los pobres, escucha la plegaria de este pueblo peregrino en Mendoza.?

Mons. Jos? Mar?a Arancibia, arzobispo de Mendoza?


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Homil?a de monse?or Jos? Luis Mollaghan, arzobispo de Rosario, en la Fiesta de Nuestra Se?ora de Lourdes (11 de febrero de 2011). (AICA)

FIESTA DE NUESTRA SE?ORA DE LOURDES??????

Queridos hermanos:

La fiesta de Nuestra Se?ora de Lourdes nos re?ne nuevamente para dar gracias a Dios en este d?a de fiesta y para confiar nuevamente en su intercesi?n de Madre.??

El d?bil, el que sufre y el necesitado de cuidados deben estar en el centro de nuestra atenci?n

La Iglesia celebra en este d?a de la Virgen, la Jornada mundial del enfermo, que en nuestro pa?s conmemoramos en el mes de noviembre. Esta circunstancia, nos dice el Santo Padre Benedicto XVI recordando al Siervo de Dios Juan Pablo II, se convierte en una ocasi?n para reflexionar sobre el misterio del sufrimiento y, sobre todo, para acercar y sensibilizar m?s a nuestras comunidades y a la sociedad civil con respecto a los hermanos y las hermanas enfermos. Si cada hombre es nuestro hermano, dice el Papa, con mayor raz?n el d?bil, el que sufre y el necesitado de cuidados deben estar en el centro de nuestra atenci?n, para que ninguno de ellos se sienta olvidado o marginado. De hecho, ?la grandeza de la humanidad est? determinada esencialmente por su relaci?n con el sufrimiento y con el que sufre (Mensaje del enfermo, 2011).?

Las lecturas de la Palabra de Dios

Las lecturas de la Palabra de Dios que acabamos de escuchar nos permiten admirar la grandeza de la Virgen Mar?a en el plan de salvaci?n, y su cercan?a maternal hacia nosotros.

?Que el Dios alt?simo te bendiga hija m?a, m?s que a todas las mujeres de la tierra? (Judth 13, 18) cantamos en el salmo responsorial, tomado del libro de Judith. Y en la primera lectura del Profeta Isa?as recordamos que el amor de Dios llega a nosotros como el consuelo de una madre, que lleva en sus brazos a los ni?os de pecho y los acaricia sobre las rodillas (Isa?as 66, 12); cuya bondad y ternura, se refleja en su Iglesia, y en la maternidad de Mar?a.

En el Evangelio de hoy, que acabamos de proclamar, cuando Jes?s cambia el agua en vino, aparece sobresaliente la ternura de la Virgen, que intercede en el primer milagro de su Hijo, anticipado por su intercesi?n con signos de misericordia. As? como Jes?s, ante el ruego de su Madre anticipa su hora, as? tambi?n esperamos que suceda cada vez que Ella intercede por nosotros.?

Amar y servir la vida naciente desde el seno materno; sin descuidar a las madres,?y a los ni?os ya nacidos.

En este d?a, queremos pedir de un modo particular por todos los enfermos, dado que la Virgen est? tan cerca de la salud de quienes necesitan y acuden con confianza a su intercesi?n. Por esto, hoy tambi?n unimos nuestras s?plicas pidiendo por la vida; por toda la vida humana, y en especial por la vida naciente en el seno materno; y por eso decimos confiadamente como el lema de este a?o: con nuestra Madre de Lourdes queremos amar y servir a la vida naciente.

Asimismo, la fe que tenemos y la esperanza de nuestra s?plica nos mueven a reflexionar en la necesidad de una cultura de la vida vigorosa, en la que toda la vida, y la vida del que va a nacer ocupe un lugar de privilegio en nuestra sociedad.

Si, necesitamos entre nosotros una cultura de la vida renovada, y por eso queremos comprometernos a amar y servir la vida naciente desde el seno materno; sin descuidar a las madres, y a los ni?os ya nacidos, de tal manera que destacando el valor del ser humano, todos hagamos algo para acrecentar el amor y el respeto por la vida.

Sabemos que siempre es posible trabajar por la vida, y en especial en el ?mbito m?dico y sanitario, con leyes que la promuevan y tutelen, sobre todo por parte de quienes tienen alguna responsabilidad en su cuidado, sabiendo que cuando nos mueven verdaderos valores ?ticos es posible encontrar soluciones para recibir como un don la vida naciente y al mismo tiempo promover la grandeza de la maternidad.

Tengamos presente, que conforme a la fe y a la raz?n, la dignidad de la persona nunca se debe medir por las capacidades que puede manifestar o por sus propias facultades, y por tanto nunca se debe hacer menos por alguien, porque sea d?bil, desprotegido o tenga capacidades diferentes. Por ello, tampoco podemos disminuir el cuidado y la protecci?n del que va a nacer y vive como persona en el seno materno; aunque est? oculto y sea como invisible a nuestros ojos.

En la actualidad, basta una ecograf?a que se realice en las primeras semanas de gestaci?n para comprender que el embri?n vive, que estamos ante un ser vivo, con las caracter?sticas de un ser personal sobre el que no podemos decidir como si se tratara de un objeto, una malformaci?n, o un injusto agresor.??

Los objetores de conciencia demuestran con su testimonio el valor de la vida

En este sentido, quiero pedir con ustedes por aquellos que por defender rectamente la vida y los valores de los que hablamos son objetores de conciencia; porque demuestran con su testimonio el valor verdadero de la vida.

Precisamente Juan Pablo II nos dec?a que ?el rechazo a participar en la ejecuci?n de una injusticia no s?lo es un deber moral, sino tambi?n un derecho humano fundamental?; y por ello quien recurre a la objeci?n de conciencia debe estar a salvo no s?lo de sanciones penales sino tambi?n de cualquier da?o en el plano legal, disciplinar, econ?mico y profesional? (Evangelium vitae n? 74).

Por ello, se los debe respetar, porque su misma sensibilidad hacia la vida los transforma de alg?n modo en una advertencia, y su actitud lejos de ser vista como una simple negativa, y mucho menos como una cobard?a, debe transformarse en un llamado de atenci?n all? donde desempe?an su tarea, en un acto positivo que quiere brindar apoyo y solidaridad al ser m?s indefenso, ante cualquier profanaci?n precipitada del santuario de la vida naciente.

Es verdad que nos duele y no queremos que ni una sola mujer deba sufrir una intervenci?n clandestina; y es por ello que desde antes se puede hacer mucho por cada una de ellas, y poner todo el empe?o en formar; en proteger a toda mujer, no solo del abuso, sino del comercio, de la promiscuidad y se fomente as? su dignidad y el verdadero sentido de la sexualidad. No nos enga?emos: nadie deber?a pensar en el aborto como una terapia o un camino saludable para la vida, sin pensar detenerse a pensar en ni?o que va a nacer.??

El Hijo de Dios, que ha sufrido, ha muerto pero finalmente ha resucitado (Mensaje, Jornada del enfermo 2011)

En el mensaje para la Jornada del enfermo de este a?o, el Santo Padre, a la luz de una expresi?n de la primera Carta de Pedro 'fueron curados de sus heridas', nos invita a contemplar a Jes?s, el Hijo de Dios, que ha sufrido, ha muerto pero finalmente ha resucitado (Mensaje, Jornada del enfermo 2011).

Dios se opone radicalmente al mal; pero se hace cargo del hombre en toda situaci?n, comparte su sufrimiento y abre el coraz?n a la esperanza" (cfr. Ib?dem). Esto es lo que necesitamos tanto en nuestras familias como en nuestra Patria, para promover la vida.

Por ello, confiando en la intercesi?n de nuestra Madre de Lourdes, pedimos por estas intenciones, pensando en nosotros, en los ciudadanos y en quienes son responsables de la conducci?n de una sociedad hacia el bien com?n; y por eso queremos rezar, reflexionar y acrecentar la sensibilidad por el respeto a la vida naciente, y a toda vida humana; a la que queremos amar y servir como a un don de Dios.

Nuestra Se?ora de Lourdes, ruega por nosotros.?

Mons. Jos? Luis Mollaghan, arzobispo de Rosario?


Publicado por verdenaranja @ 21:46  | Homil?as
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ZENIT? publica las palabras que dirigi? Benedicto XVI?el domingo, 13 de Febrero de 2011,?a mediod?a al rezar la oraci?n mariana del ?ngelus junto a los miles de peregrinos congregados en la Plaza de San Pedro del Vaticano.

Queridos hermanos y hermanas:

En la liturgia de este domingo contin?a la lectura del "Serm?n de la Monta?a" de Jes?s, que abarca los cap?tulos 5, 6 y 7 del evangelio de Mateo. Despu?s de la Bienaventuranzas, que son su programa, Jes?s proclama la nueva Ley, su Tor?, como la llaman nuestros hermanos jud?os. De hecho, el Mes?as, en su venida, deb?a traer tambi?n la revelaci?n definitiva de la Ley, y esto es precisamente lo que declara Jes?s: "No pens?is que vine para abolir la Ley o los profetas: yo no he venido a abolir, sino a dar cumplimiento". Y, dirigi?ndose a sus disc?pulos, a?ade: "Os aseguro que si vuestra justicia no es superior a la de los escribas y fariseos, no entrar?is en el Reino de los Cielos" (Mateo 5, 17.20). Pero, ?en qu? consiste esta "plenitud" de la Ley de Cristo, y esta justicia "superior" que ?l exige?

Jes?s lo explica a trav?s de una serie de ant?tesis entre mandamientos antiguos y su nueva manera de presentarlos. Cada vez comienza diciendo: "hab?is o?do que se dijo a los antepasados...", y luego afirma: "Pero yo os digo". Por ejemplo: "Hab?is o?do que se dijo a los antepasados: 'No matar?s', y el que mata, debe ser llevado ante el tribunal. Pero yo os digo que todo aquel que se irrita contra su hermano, merece ser condenado por un tribunal" (Mateo 5, 21-22). Y as? lo hace en seis ocasiones. Esta manera de hablar suscitaba una fuerte impresi?n entre la gente, que quedaba asustada, pues ese "yo os digo" equival?a a reivindicar para s? la misma autoridad de Dios, manantial de la Ley. La novedad de Jes?s consiste, esencialmente, en el hecho de que ?l mismo "llena" los mandamientos con el amor de Dios, con la fuerza del Esp?ritu Santo que habita en ?l. Y nosotros, a trav?s de la fe en Cristo, podemos abrirnos a la acci?n del Esp?ritu Santo, que nos hace capaces de vivir el amor divino. Por este motivo, todo precepto se hace verdadero como exigencia de amor, y todos se re?nen en un mandamiento ?nico: ama a Dios con todo el coraz?n y ama al pr?jimo como a ti mismo. "El amor es la plenitud de la Ley", escribe san Pablo (Romanos 13, 10). Ante esta exigencia, por ejemplo, el triste caso de los cuatro ni?os gitanos, fallecidos la pasada semana en las afueras de esta ciudad, en su barraca quemada, exige preguntarnos si una sociedad m?s solidaria y fraterna, m?s coherente en el amor, es decir, m?s cristiana, no habr?a podido evitar esta tragedia. Y esta pregunta es v?lida para otros muchos acontecimientos dolorosos, m?s o menos conocidos, que acontecen cotidianamente en nuestras ciudades y en nuestros pa?ses.

Queridos amigos: quiz? no es casualidad el que la primera gran predicaci?n de Jes?s sea llamada "Serm?n de la Monta?a". Mois?s subi? al monte Sina? para recibir la Ley de Dios y llevarla al pueblo elegido. Jes?s es el Hijo mismo de Dios que bajo del Cielo para llevarnos al Cielo, a la altura de Dios, por el camino del amor. Es m?s, ?l mismo es este camino: lo ?nico que tenemos que hacer es seguirle para vivir la voluntad de Dios y entrar en su Reino, en la vida eterna. Una sola criatura ya ha llegado a la cima de la monta?a: la Virgen Mar?a. Gracias a la uni?n con Jes?s, su justicia fue perfecta: por este motivo la invocamos como Speculum iustitiae [Espejo de justicia, ndt.]. Encomend?monos a ella para que gu?e nuestros pasos en al fidelidad a la Ley de Cristo.?

[Al final del ?ngelus, el Papa dirigi? un saludo a los peregrinos en varios idiomas. En espa?ol, dijo:]

Saludo con afecto a los peregrinos de lengua espa?ola, y en particular a los fieles de la parroquia San Antonio Abad, de Cartagena, y a los alumnos del Instituto Su?rez de Figueroa, de Zafra. Como nos ense?an las lecturas de la Misa del d?a de hoy, la voluntad de Dios se nos manifiesta como un camino de sabidur?a, para que sepamos discernir el bien y el mal con libertad. Asimismo, mediante el cumplimiento fiel de la voluntad amorosa de Dios, Cristo nos ha salvado. Pidamos, por intercesi?n de la Virgen Mar?a, que sepamos abrir nuestro coraz?n a la acci?n poderosa del Esp?ritu Santo, para conformar nuestra vida con el querer de Dios. Feliz domingo.?

[Traducci?n del original italiano realizada por Jes?s Colina
?Libreria Editrice Vaticana]


Publicado por verdenaranja @ 21:38  | Habla el Papa
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Lunes, 21 de febrero de 2011

ZENIT? publica el mensaje final del segundo Congreso Continental Latinoamericano de Vocaciones, celebrado del 31 de enero al 5 de febrero de 2011 en Cartago, Costa Rica.?

Mensaje final del consejo latinoamericano de vocaciones

Hermanas y hermanos:

"A todos los llamados por Dios, santos por vocaci?n, gracia y paz de parte de nuestro Padre y del Se?or Jesucristo" (Rm 1, 7).

Nos apresuramos a compartirles la experiencia de fe y de comuni?n que, en ambiente de cercan?a, de reflexi?n y de oraci?n, hemos vivido estos d?as, inspirados en el ap?stol Juan: "Lo que hemos visto con nuestros ojos, lo que contemplamos y tocaron nuestras manos acerca de la Palabra de Dios; lo que hemos visto y o?do, se los anunciamos, para que tambi?n ustedes est?n en comuni?n con nosotros" (1 Jn 1, 1.3).

Quienes hemos venido al II Congreso Continental Latinoamericano de Vocaciones hemos llegado casi a la cifra de los quinientos participantes: Tres cardenales que lo presidimos,? treinta obispos, m?s de doscientos presb?teros, m?s de cien religiosas y religiosos,? dos decenas de di?conos y seminaristas, m?s de veinte consagradas y consagrados seculares, y m?s de ciento veinte laicos. Proven?amos de todos los pa?ses de Am?rica Latina y El Caribe. Nos acompa?aron? las mismas dos instituciones que con la Santa Sede organizaron el Primer Congreso Continental, el CELAM y la CLAR, pero tambi?n representantes de la Pontificia Obra para las Vocaciones Sacerdotales y del Departamento de Seminarios de la Congregaci?n para la Educaci?n Cat?lica, de la OSLAM y, en esta ocasi?n, de la Confederaci?n de Institutos Seculares de Am?rica Latina (CISAL), de las Iglesias hermanas de Estados Unidos y Canad?, e invitados de otros pa?ses.

Fuimos acogidos fraternalmente por la Conferencia Episcopal de Costa Rica y el Se?or Nuncio Apost?lico, y con mucha generosidad por el Pastor y los fieles? de la Iglesia Particular de Cartago y la de San Jos?. Nos alojaron en sus hogares y con ellos compartimos el doble pan de la Palabra y de la Eucarist?a en la catedral, las dos bas?licas y las parroquias de la ciudad, y tuvimos una fiesta com?n en la explanada del Santuario... As?, bajo el manto protector de Nuestra Se?ora de los ?ngeles, Patrona de Costa Rica, pudimos constatar lo que afirma Aparecida: "La fe, la solidaridad y la alegr?a caracter?sticas de nuestros pueblos" ?(26);? "El valor incomparable del talante mariano de nuestra religiosidad popular" (43); y que la familia es "el valor m?s querido por nuestros pueblos" (435).?

En este contexto hemos reafirmado con nuestros pastores que "la pastoral vocacional, que es responsabilidad de todo el pueblo de Dios, comienza en la familia y contin?a en la comunidad cristiana..., plenamente integrada en el ?mbito de la pastoral ordinaria, es fruto de una s?lida pastoral de conjunto, en las familias, la parroquia, las escuelas cat?licas y las dem?s instituciones eclesiales" (DA 314).

Inspirados en el lema "Maestro, en tu Palabra echar? las redes" (Lc 5,5) y en el? tema Llamados a lanzar las redes para alcanzar vida plena en Cristo, hemos intentado fortalecer la Cultura Vocacional para que los bautizados asuman su llamado de ser disc?pulos misioneros de Cristo en las circunstancias actuales de Am?rica Latina y El Caribe, destacando los principales aspectos de la din?mica vocacional, examinando la conciencia-cultura vocacional de los bautizados, replanteando la vocaci?n bautismal como eje transversal de toda la acci?n pastoral de la Iglesia, y elaborando pistas concretas y criterios de animaci?n y de itinerarios vocacionales. Les compartiremos este contenido en el Documento Final que oportunamente har? llegar el CELAM.

Esta acontecimiento ha sido un alto en el camino porque nos ha congregado para vislumbrar el horizonte vocacional de la Iglesia latinoamericana y caribe?a, despu?s de un largo itinerario que hunde sus ra?ces en el Primer Congreso Continental que se celebr? en Itaic?, Brasil, hace diecisiete a?os, y que tuvo un impulso misionero en la Conferencia General de Aparecida, por lo que ha sido tambi?n parte de la Misi?n Continental a la que ella nos ha convocado. Gracias a este mismo itinerario eclesial, que orient? los pre-congresos de estos dos a?os, hemos entrado tambi?n en la din?mica b?blica que vive la Iglesia universal a la luz del ?ltimo S?nodo sobra la Palabra de Dios en su vida y misi?n y de la Exhortaci?n Apost?lica Verbum Domini. Por eso, acogiendo la invitaci?n del Santo Padre a que en los grandes encuentros eclesiales "se subraye m?s la importancia de la? Palabra de Dios, de la escucha y de la lectura creyente y orante de la Biblia" (76), hemos desplegado sus p?ginas, para o?r su Voz que llama, para discernir su Rostro en el Maestro que nos env?a, para construir su Casa en la Iglesia donde realizamos nuestra vocaci?n, y para recorrer sus Caminos como misioneros.

Benedicto XVI nos record? en el espl?ndido Mensaje que dirigi? al Congreso que: "La iglesia, en lo m?s ?ntimo de su ser, tiene una dimensi?n vocacional, impl?cita ya en su significado etimol?gico: ?asamblea convocada', por Dios. La vida cristiana participa tambi?n de esta misma dimensi?n vocacional que caracteriza a la Iglesia. En el alma de cada cristiano resuena siempre de nuevo aquel ?s?gueme' de Jes?s a los ap?stoles, que cambi? para siempre sus vidas (Cf. Mt 4,19)".

En esta din?mica itinerante y a la luz de la palabra del Santo Padre, los invitamos a que,? tal como sucedi? en la escena vocacional del evangelio que narra el lema del Congreso, renovemos nuestro ardor vocacional y misionero, y en su Palabra, echemos las redes para que se siga repitiendo el milagro de la abundancia de las vocaciones.

Agradecemos al Pueblo de Dios que peregrina en la Di?cesis de Cartago, su acogida fraterna y su generosa colaboraci?n. Que Dios los bendiga y recompense a todos.

Que Nuestra Se?ora de Guadalupe, Patrona de Am?rica, siga acompa?ando "nuestro viaje por el mar de? la historia" (Spe Salvi 49).

En nombre de la Presidencia del II Congreso Continental Latinoamericano de Vocaciones,

________________________________

Card. Raymundo Damasceno Assis,
Arzobispo de Aparecida y Presidente del CELAM


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ZENIT? publica el mensaje que ha escrito monse?or Francisco Gil Hell?n, arzobispo de Burgos, con el t?tulo "Mortalidad infantil: hechos, causas, soluciones".

Mortalidad infantil: hechos, causas, soluciones?

Las cifras son aterradoras. Cada hora mueren m?s de 1.000 ni?os menores de 5 a?os y cada minuto 9 por causas asociadas? a la desnutrici?n. El Estado de Orissa, India, es una de las regiones m?s castigadas por la mortalidad infantil, pues mueren 250 ? 300 por cada mil nacidos. Puede darnos una idea de esta escalofriante cifra, saber que en Espa?a el porcentaje es 4 por mil.

Las cifras se hacen todav?a m?s dram?ticas si tenemos en cuenta que, seg?n UNICEF, la muerte de los 24.000 ni?os menores de 5 a?os que fallecen cada d?a, se debe a causas que se pueden evitar f?cilmente; y que de los 9 millones de muertos al a?o, cuatro millones tienen lugar en la primera semana de vida.

Las causas de la mortalidad infantil son, fundamentalmente, las siguientes: el hambre y la malnutrici?n, la falta de preparaci?n de las madres y de los padres, la falta de salud de las madres, la falta de personal sanitario, algunas enfermedades como la malaria y el sarampi?n y las infecciones y falta de higiene. La malnutrici?n es la causa principal, pues produce un tercio de la mortalidad infantil.

Seg?n esto, erradicar la pobreza y el hambre es un objetivo fundamental para reducir la mortalidad infantil. Para ello es preciso dar prioridad a la nutrici?n neonatal, invertir en la capacitaci?n de personal cualificado, fomentar la preparaci?n de las madres, universalizar la higiene, el saneamiento y el acceso al agua, extender el acceso a las vacunas y mejorar la salud de las mujeres, especialmente la de las madres.

Ante el dramatismo de los hechos y las cifras, cabe preguntarse: ?hay lugar para la esperanza? Afortunadamente, la respuesta es afirmativa. Porque se van logrando resultados y porque la mayor?a de las muertes se pueden evitar adoptando medidas sencillas, eficaces y econ?micas.

Por ejemplo, a corto plazo se est? utilizando el RUTF, un alimento terap?utico que contiene los 40 nutrientes esenciales necesarios. Gracias a ?l se consigue que se recuperen cerca del 90% de ni?os y es f?cil de ser administrado, pues se encargan las madres sin necesidad de que haya una supervisi?n m?dica. A medio plazo hay proyectos que est?n dando buenos resultados y no son dif?ciles. As?, en Brasil funciona uno muy eficaz y no complicado. En ?frica Subsahariana se est?n aplicando algunas medidas clave para garantizar la supervivencia infantil.

Hace m?s de cincuenta a?os que MANOS UNIDAS le declar? la guerra al hambre y a la pobreza, como ra?ces de muchas de las causas por las que mueren los ni?os. La campa?a de este a?o se inscribe en este marco, pero tiene el objetivo concreto de reducir la mortalidad infantil. El cartel que lo anuncia es tan sencillo como impactante: un ni?o, un plato vac?o y el lema "Su ma?ana es hoy". El plato vac?o representa el pensamiento y la principal preocupaci?n diaria de gran parte de la poblaci?n del mundo. La imagen de este plato remite simb?licamente al tipo de alimentaci?n de los pa?ses desarrollados, donde la alimentaci?n es abundante y equilibrada. El ni?o se encuentra en un paisaje vac?o, sin recursos, solo frente a su soledad. El lema apunta a que el ma?ana de cada ni?o y ni?a empieza nueve meses antes de dejar el seno materno; por lo que, garantizar la buena alimentaci?n de la madre es ya estar luchando contra la muerte de su hijo.

Desde aqu? quiero hacer un llamamiento a la caridad cristiana y a la generosidad. Aunque estemos en una situaci?n de crisis, somos inmensamente ricos si nos comparamos con los pa?ses que sufren el hambre y la alt?sima mortalidad infantil. Ayudar generosamente a Manos Unidas es un modo concreto de ser agradecidos a Dios y hacer m?s humana nuestra sociedad.


Publicado por verdenaranja @ 23:24  | Hablan los obispos
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ZENIT? Publica la conferencia que pronunci? el cardenal Peter Kowdo Appiah Turkson, presidente del Consejo Pontificio "Justicia y Paz", el 9 de febrero de 2011, durante la clausura del Congreso "La Sagrada Escritura en la Iglesia", promovido por la Conferencia Episcopal Espa?ola.

Palabra de Dios y compromiso en el mundo

INTRODUCCI?N:

Saludo cordialmente a Su Eminencia, a los Excelent?simos se?ores Arzobispos y Obispos, a los muy apreciados Sacerdotes, y a todos ustedes: mis Hermanos y Hermanas en la llamada ?nica a seguir a Jes?s como disc?pulos.

Porto conmigo los saludos y los mejores deseos en la oraci?n del Pontificio Consejo "Justicia y Paz". Conf?o en que vuestras jornadas aqu?, reflexionando sobre la Sagrada Escritura como Palabra de Dios en la vida de la Iglesia, hayan sido muy fruct?feras. Aunque ya existen muchas versiones de la Biblia en castellano[1], esta ha sido una ocasi?n para la presentaci?n de la espl?ndida nueva Biblia de la Conferencia Episcopal Espa?ola[2]. Esperamos que el gran trabajo realizado en la elaboraci?n de esta versi?n, mejorando su fidelidad a los textos originales, la haga m?s "comunicativa con la cultura moderna", y contribuya a que los cristianos vivan adecuadamente sus compromisos en el mundo.

Esta ma?ana, desear?amos dirigir, para clausurar este congreso, la consideraci?n de la Palabra de Dios en la Escritura, no s?lo como fuente de vida y alimento de la Iglesia, sino tambi?n como fuente y contenido de la misi?n misma de la Iglesia y de su actividad en el mundo.

PRIMERA PARTE

La Palabra de Dios como Revelaci?n del Compromiso de Dios en el mundo

Queremos advertir en primer lugar que la Palabra de Dios es fuente y contenido del compromiso de la Iglesia en el mundo, porque es, primeramente y ante todo, revelaci?n del propio compromiso de Dios en el mundo. Y as?, a grandes rasgos, podemos inmediatamente contemplar, c?mo la Palabra de Dios revela su compromiso con el mundo:

como palabra de la creaci?n en los primeros cap?tulos de la Biblia.
como palabra de la llamada y de la alianza en la historia de la vocaci?n de la salvaci?n de Abrah?n y de Israel
como palabra de la llamada, de la presencia y de la salvaci?n en la encarnaci?n, ministerio, pasi?n y resurrecci?n de Jes?s, y
como palabra de la llamada misionera (evangelizaci?n) y del ministerio en Pentecost?s y en la vida de la Iglesia a trav?s de los siglos. Este ?ltimo punto coincide expl?citamente con el tema que me ha sido asignado para esta ma?ana: el compromiso de la Iglesia en el mundo

1. La Palabra de la Creaci?n:

La primera instancia de la revelaci?n de la Palabra de Dios al mundo, fue en realidad, en la creaci?n. La serie de expresiones "Dios dijo" (ר מ א י ו) realizaron "la irrupci?n en el silencio de la nada"[3] para producir la realidad creada. La Palabra de Dios ("y Dios dijo: h?gase...") transform? el "caos" en los albores de la creaci?n en un "cosmos", un ordenado sistema mundial, capaz de sustentar la vida humana.

El pr?logo del Evangelio de Juan expresa bellamente este primer compromiso de la palabra de Dios con el mundo como "creaci?n": "Todas las cosas fueron hechas por medio de la Palabra y sin ella no se hizo nada de todo lo que existe" (Jn 1, 3; cfr. Is 45, 12. ss; Job 38,4; Neh 9,6 etc.). Lo que ha sido llamado a la existencia por la Palabra de Dios era "vida". La Creaci?n nace de la Palabra de Dios que supera la nada y crea vida.

La Creaci?n, sin embargo, no es un encuentro fugaz de la Palabra de Dios con el mundo. Creaci?n denota m?s espec?ficamente un sostenido encuentro de su Palabra con el mundo, que contin?a en la existencia, porque Dios contin?a a sostenerlo con su Palabra. Dios est? siempre comprometido con la creaci?n, obra de sus manos; y es ?ste el sentido de la creaci?n como cosmos, el que mejor ilustra el poder sustentador de su palabra en la creaci?n. "Cosmos" (κοσμέω --- cfr. cosm?ticos) describe el mundo creado como un ordenado y adornado sistema. Ello connota belleza y bondad, porque hay orden; y esto es en lo que la Palabra de Dios ha transformado el caos (el tohu wabohu) en la creaci?n. As?, el caos ante la presencia de y con la Palabra de Dios se convierte en un cosmos. Por el contrario, el cosmos privado de, y sin la Palabra de Dios se revertir? en caos. La continuada existencia y evoluci?n del cosmos, por lo tanto, se debe al poder creador y transformador de la Palabra de Dios siempre presente en el mundo. As? fue dicho por el profeta: "(Dios) no la cre? ca?tica, sino que para ser habitada la plasm?" (Is 45, 18).

El compromiso de Dios para el mundo, como un sistema creado, es revelado no s?lo por el sustento de la Palabra y la permanencia de la creaci?n en el ser; es tambi?n dado a conocer por el cumplimiento del designio de Dios en el mundo por medio de su Palabra (Is 55, 10ss). En este sentido, para el mundo ser?a una situaci?n cr?tica y arriesgada el hecho de estar sin la Palabra de Dios, ya sea a causa de sus propios pecados (Am?s 8, 11) ya sea por la falta de profetas y sacerdotes (Sal 74, 9).

Por tanto, los relatos de la creaci?n, nos muestran a Dios que act?a en el mundo como fuente de vida y amante de la vida, estableciendo, de este modo, orden y belleza, y disipando el caos y la confusi?n; la confusi?n de roles e identidades conduce al caos. Dios es, pues, promotor y amante de la vida.

2. La palabra de la Llamada y de la Alianza

La segunda instancia de la revelaci?n de la Palabra de Dios en el mundo, como una expresi?n del compromiso de Dios con lo que ha creado, es la historia de la salvaci?n del ser humano, la cual tambi?n tom? la forma de una "llamada" (la palabra de la llamada). ?sta inicia con la vocaci?n de Abrah?n, que luego condujo a la llamada de Israel como pueblo de Dios. En Abrah?n y en su descendencia, el pueblo de Israel, la Palabra de Dios, de llamada se tradujo en promesa y bendici?n, por la cual Dios se compromete con Abrah?n y su descendencia por medio de una serie de alianzas, gratuitas iniciativas de Dios, que les ofrece su amistad y los invita a la comuni?n y a la fraternidad.

As?, Dios llam? a Abrah?n en Ur de los Caldeos, le prometi? hacer de ?l una gran naci?n, un gran nombre, y que ser?a una bendici?n para todas las familias de la tierra (Gn 12, 1-3). La vida de los patriarcas Isaac y Jacob supuso el inicio de la realizaci?n de los contenidos de las promesas incluidas en la primera palabra de la llamada dirigida a Abrah?n

Esta primera palabra de la llamada condujo a una segunda palabra de la llamada, la que sacar?a de Egipto a los hijos de Israel. "De Egipto llam? a mi hijo" (Os 11,1; Ex 3,6 ss). Nuevamente, Dios, de acuerdo con esta llamada, se comprometi? con los hijos de Israel en un pacto sobre el Monte Sina? (Ex 19-20; 24; Dt 5, 2; 29; Jr 11, etc.): "Yo ser? vuestro Dios, y vosotros ser?is mi pueblo". Esta fue la idea-clave de aquella alianza; y Dios se estableci? con Israel en "la tierra prometida".

El surgimiento de los Jueces y de los Reyes -sobre todo la elecci?n de David (2 Sam 7), a quien Dios prometi? "mantener siempre una l?mpara encendida delante de ?l en Jerusal?n"-, la unci?n real y la vocaci?n prof?tica pertenecen al ?mbito del compromiso de Dios con Israel como su pueblo y heredad.

A trav?s de su palabra, como palabra de la llamada y como palabra de la alianza, Dios se comprometi? con la descendencia de Abrah?n, el pueblo de Israel, con una serie de alianzas que fueron introduci?ndolo en la comuni?n con Dios, aun cuando Israel daba muestras de ser indigno de ello. La iniciativa era siempre de Dios. Su amor y su misericordia, y no los m?ritos de Israel, sosten?an su llamada y su alianza con ?l.

En esta fase de la historia de Israel, el compromiso de Dios toma la forma de la revelaci?n de la absoluta gratuidad de su condescendiente iniciativa de comprometerse a s? mismo con la humanidad en alianzas, proyect?ndola en la amistad y la comuni?n. En la consiguiente relaci?n, Dios revela el amor, la misericordia, la compasi?n y la fidelidad con la cual se compromete con el mundo y la humanidad, mientras que mantiene ante el mundo las virtudes de la paz, la justicia, la seguridad, la fraterna preocupaci?n, la honestidad y la fidelidad, ense?ando a cultivarlas. La historia de las "alianzas" (conduciendo a la "nueva y eterna alianza en la sangre de Cristo") es la historia del incansable compromiso y vinculaci?n de Dios con el hombre y con su mundo. Como en la proverbial "madre" de la profec?a de Isa?as (Is 49, 15), Dios no puede olvidar a "su hijo peque?o", el mundo y el hombre que ?l ha creado.

El exilio de Babilonia concluye esta fase de la existencia de Israel en la "tierra prometida"; pero esto fue para conducir a otra palabra de la llamada a trav?s de la cual Dios restaurar?a a su pueblo en la "tierra prometida". En efecto, cuando Dios "tom? de la mano derecha, a Ciro, lo ungi? y lo llam? por su nombre" (Is 45, 4; 48, 15), lo cual era para el bien de Israel, su elegido; era "para erigir la ciudad de Dios y realizar el prop?sito de Dios sobre Babilonia" (Is 48, 14b).

En el per?odo del post-exilio y en cumplimiento de la completa liberaci?n de su pueblo para servirle s?lo a ?l y en santidad, Dios llam? a su siervo y abri? su o?do para que escuchara el mensaje dirigido a su pueblo y posteriormente tambi?n para las naciones (Is 50, 4-5). "Yo, el Se?or, te llam? en la justicia, te sostuve de la mano, te form? y te destin? a ser la alianza del pueblo, la luz de las naciones" (Is 42, 6). En la unci?n y el poder del Esp?ritu de Dios, el siervo de Dios fue enviado no s?lo para portar buenas nuevas y anunciar el a?o de gracia de Dios (Is 61, 1-2), sino para identificarse con los pecados de su pueblo. En solidaridad con ellos, ?l sufri? vicariamente por sus pecados para hacerlos justos (Is 53, 11-12). Esta fue otra llamada; y fue la llamada del Mes?as.

Ya en el contexto de las relaciones de la alianza, Dios realiz? ciertos signos de su bendici?n para con el mundo referidos a personas individuales. Abrah?n fue como un signo de bendici?n para Abimelec; y Jos? lo fue de igual modo para la tierra de Egipto. De modo semejante, Dios instituy? a Mois?s como representante corporativo del pueblo, asumiendo en ?l mismo la suerte y el destino del pueblo (Ex 17, 10 ss.; 32, 32). Dios elegir?a ciertos individuos y pueblos para ejercer roles trav?s de los cuales ?l mostrar? su compromiso con el mundo y realizar? sus prop?sitos en la vida de su pueblo, aun cuando esos roles fueran de meros intermediarios y representantes.

En la llamada y la misi?n del Siervo de Yahv?, en la profec?a de Isa?as, esta ulterior forma de compromiso de Dios con el mundo, en concreto, a trav?s de figuras representativas y corporativas lleg? a ser prominente. En la figura del Siervo de Yahv?, Dios prepar? y dispuso a su Siervo, que no solo actu? en nombre de Dios, sino que tambi?n actu? vicariamente en nombre del pueblo de Dios para justificarlo (Is 52, 13-53,12): "Mi servidor justo justificar? a muchos y cargar? sobre s? las faltas de ellos" (Is 53, 11).

La actividad vicaria del Siervo de Yahv? forma parte del compromiso y vinculaci?n de Dios con el mundo, pues muestra c?mo un individuo puede, en nombre de Dios, llevar a cabo el plan de ?ste para con el mundo, lo cual ha servido de preparaci?n para la venida y la misi?n de Jesucristo, el Mes?as: ?l es la definitiva y plena revelaci?n del compromiso de Dios para con el mundo.

3. La "Palabra" se hace carne: la presencia de Dios que salva

En la plenitud de los tiempos, la Palabra de Dios descendi? a la tierra, tom? carne y habit? entre los hombres. Como palabra-hecha-carne, la Palabra de Dios continua llamando a la humanidad a la vida y a la verdad que conduce a la vida; y llega a ser adem?s presencia de Dios entre los hombres. As?, en Jes?s, la palabra encarnada, la revelaci?n del compromiso de Dios en el mundo y para el hombre fue expresada como una presencia: la presencia de Dios que sana, consuela, ense?a, palpa y es palpada; la presencia que expulsa los demonios, perdona los pecados, y redime o salva; es la presencia que revela el infinito amor paternal de Dios. Pues "Dios ha amado tanto al mundo que envi? a su hijo", palabra de vida eterna (Jn 6, 68), para que sus hijos tengan vida y la tengan en abundancia (Jn 10, 10).

Jes?s, la palabra-hecha-carne, contin?a su llamada, que fue inicialmente dirigida a sus disc?pulos, sus primeros seguidores. Aquellos que vinieron para estar con Jes?s y a quienes ?l envi? a predicar en su nombre. Para su bien, Jes?s se santific? a s? mismo, para que tambi?n ellos pudieran ser santificados. (Jn 17, 19). ?l los protegi? en el nombre del Padre y vel? por ellos (Jn 17, 12): "Padre Santo, prot?gelos en tu nombre, [el nombre] que t? me has dado" (Jn 17, 11). El asegur? a sus seguidores que estar?a con ellos hasta el fin, y or? para que "aquelosa a quienes ?l ha revelado el nombre del Padre" (Jn 17, 6) puedan estar con ?l donde ?l est?, para ver su gloria (Jn 17, 24). As?, el amor del Padre por el Hijo y el Hijo mismo estar?an con ellos.

De hecho, "Jes?s am? siempre a los suyos que estaban en el mundo, y los am? hasta el final" (Jn 13, 1)[4]; y ?l mostr? la profundidad de su amor por sus disc?pulos cuando se reclin? con ellos en la mesa de la ?ltima cena. Ah?, Jes?s actu? su compromiso con sus seguidores en dos sentidos: ?l se mostr? a s? mismo como servidor de todos, lavando sus pies ("Yo estoy entre vosotros como uno que sirve"); y a trav?s de los signos sacramentales del pan partido y el vino ofrecido. ?l se entreg? a s? mismo como oblaci?n por sus seguidores, y les ofreci? esta oblaci?n como comida (alimento). Pero esto no acab? ah?. Jes?s hizo que este acto de total oblaci?n fuera presencia permanente suya por medio de la instituci?n de la Eucarist?a en la ?ltima cena. "Si el mundo antiguo hab?a so?ado que, en el fondo, el verdadero alimento del hombre -aquello por lo que el hombre vive- era el Logos, la sabidur?a eterna, ahora este Logos se ha hecho para nosotros verdadera comida como amor".[5]

Con el nacimiento de Jesucristo, la Palabra de Dios asumi? la carne, se hizo un hombre y una presencia en el mundo. Al hacerse hombre, Jes?s fue reconocido como quien ha "tomado la condici?n de un esclavo" (Flp 2, 7), se ha hecho "cordero de Dios" (Jn 1, 36) adem?s de "sacerdote y v?ctima de sacrificio" (Hb 9-10); se identific? con los pecadores, aceptando su bautismo (Mt 3, 13); asumi? sus pecados y muri? por el pueblo (Jn 18, 12); se hizo como uno "sin hogar" para estar junto los que no tienen hogar (Mt 8, 20; Lc 9, 58). El compromiso de Dios en el mundo asumi? - en la "Palabra de Dios hecha carne"- una caracter?stica y significativa forma de solidaridad con la humanidad. Como presencia en la carne, Jes?s se abraz? a los peque?os en una muestra de afecto. ?l toc? a los enfermos, los san? y los consol?, y ellos se acercaron a ?l y lo tocaron. ?l visit? a los enfermos y a los compungidos. Mostr? su compasi?n, hacia las necesidades f?sicas de los hambrientos, hacia los ignorantes y hacia los entendidos, atendiendo las necesidades espirituales del perd?n de los pecados, de la reconciliaci?n y de la liberaci?n de los esp?ritus inmundos. En s?ntesis, la vida y la misi?n de Jes?s, la Palabra encarnada de Dios, revela el compromiso de Dios en el mundo en la m?ltiple forma de gestos, acciones y servicios que, estando centrados en Dios, van dirigidos a procurar el bienestar del hombre y su mundo.

Y lo m?s importante, Jes?s percibi? la exigencia de su misi?n, por ello eligi? a sus seguidores (disc?pulos), prepar?ndolos y d?ndoles poder para dicha misi?n. Con ellos, celebr? la primera Eucarist?a y la confi? a ellos como un signo efectivo de su permanente e indefectible presencia, la m?xima revelaci?n del permanente compromiso de Dios con el mundo.

4. La palabra de la llamada misionera a evangelizar

A trav?s del encargo misionero que Jes?s confi? a sus seguidores, como ap?stoles, el Logos, palabra de la llamada de Dios, contin?a su obra, pero ahora como "palabra de la llamada misionera", y difundi?ndose entre "todos aquellos que a trav?s de su [ap?stoles] palabra llegar?n a creer en ?l [Jes?s]" (Jn 17, 20). Estos podr?an ser "las otras ovejas que nos son de este redil; tambi?n a ?sas debo conducir; escuchar?n mi voz y habr? un solo reba?o, bajo un solo pastor" (Jn 10, 16).

En Pentecost?s, esto comienza a suceder. La Palabra de Dios que acompa?? la predicaci?n de Pedro hasta reunir tres mil personas de distintas procedencias en torno a los disc?pulos de Jes?s, da origen a la Iglesia. Ah?, a trav?s de la Palabra de Dios, la oraci?n, la fracci?n del pan y la fraternidad, la presencia de Dios con su pueblo fue celebrada y contin?a celebr?ndose hasta nuestros d?as. "Porque donde hay dos o tres reunidos en mi Nombre, yo estoy presente en medio de ellos" (Mt 18, 20). La presencia del Se?or que act?a entre sus seguidores los hace testigos suyos, extensi?n de su ministerio en el mundo hasta el final de los tiempos, y por tanto, extensi?n de la revelaci?n en Jes?s del compromiso del Padre para con el mundo, su creadora y convocadora palabra de salvaci?n. El compromiso de la Iglesia en el mundo debe ser una continuaci?n y un signo del propio compromiso de Dios revelado en Jes?s. Se deriva de Cristo, su cabeza, y es predicaci?n suya. As?, la Palabra de Dios en su forma preeminente e inspirada, que es la Escritura, y en sus formas derivadas en las ense?anzas de la Iglesia, constituye la fuente de todas las formas de compromiso de la Iglesia en el mundo.

El compromiso de la Iglesia en el mundo, por lo tanto, puede ser solo de un tipo - de hecho un sacramento - el del compromiso de Dios revelado en la Palabra.

SEGUNDA PARTE: PALABRA DE DIOS Y COMPROMISO EN EL MUNDO

La consideraci?n de nuestro compromiso en el mundo, inspirado por la Palabra de Dios, como Iglesia y como cristianos, puede asumir diversos enfoques. En Jes?s, la palabra encarnada, Pablo ha identificado la "manifestaci?n de la gracia de Dios", la cual nos "ense?a a rechazar la impiedad y las concupiscencias del mundo, para vivir en la vida presente con sobriedad, justicia y piedad, mientras aguardamos la feliz esperanza y la manifestaci?n de la gloria de nuestro gran Dios y Salvador, Cristo Jes?s" (Tito 2, 11-13). Relatando esta visi?n de Pablo respecto la funci?n que ?l atribuye a la Escritura, a saber: "Toda la Escritura est? inspirada por Dios, y es ?til para ense?ar y para arg?ir, para corregir y para educar en la justicia" (2 Tim 3,16), se podr?a aqu? identificar la promoci?n de la conversi?n personal y el crecimiento en la espiritualidad como nuestra tarea en el mundo.

La Exhortaci?n Apost?lica Postsinodal "Verbum Domini", por su parte, dedica nueve n?meros (99-108) a discurrir sobre varios servicios o actividades que constituyen el ministerio social de la Iglesia: "As? pues, la misma Palabra de Dios reclama la necesidad de nuestro compromiso en el mundo y de nuestra responsabilidad ante Cristo, Se?or de la Historia"[6]. A la vez que, "el S?nodo ha recordado que el compromiso por la justicia y la transformaci?n del mundo forma parte de la evangelizaci?n."[7]

Tan cierto como esto es que la misma Palabra de Dios (la palabra de la evangelizaci?n) insta a la Iglesia y a sus hijos a construir una ciudad terrena a trav?s de las diversas formas de su compromiso y de sus ministerios sociales que son una anticipaci?n y una prefiguraci?n de la ciudad de Dios[8] En efecto, "las comunidades cristianas, con su patrimonio de valores y principios [deben contribuir] mucho a que las personas y los pueblos hayan tomado conciencia de su propia identidad y dignidad, as? como a la conquista de instituciones democr?ticas y a la afirmaci?n de los derechos del hombre con sus respectivas obligaciones."[9] Los "ministerios sociales" no esperaron hasta que la Iglesia estuvo propiamente establecida hacia el a?o 300 despu?s de Cristo; no, los ministerios - y sus repercusiones - tuvieron su origen casi inmediatamente (v?anse los primeros cap?tulos de los Hechos de los Ap?stoles) despu?s de Pentecost?s y muy pronto fueron causa de persecuciones, al igual que hoy en d?a. Por tanto ahora, en todas las diferentes culturas y circunstancias, ?c?mo pueden la Iglesia y los cristianos contribuir del modo m?s apropiado a edificar sociedades m?s justas, m?s reconciliadas, m?s pac?ficas, m?s conscientes de los derechos humanos, m?s conscientes de la dignidad de las personas y m?s conscientes del bien com?n?

La m?s autorizada y completa respuesta disponible en la actualidad puede descubrirse en la enc?clica Caritas in veritate, la cual re?ne muchos recursos de la Escritura y de nuestra tradici?n social cat?lica y los coloca a la base de las cruciales cuestiones sociales de nuestros d?as: los inicios del siglo veintiuno. La enc?clica reformula - y adecuadamente sit?a- nuestra preocupaci?n por el compromiso en el mundo de la siguiente manera:??C?mo estamos nosotros "dando forma de unidad y de paz a la ciudad del hombre, haci?ndola en cierta medida una anticipaci?n que prefigura la ciudad de Dios?[10]

?C?mo act?a, por tanto, el ser humano, como ciudadano del aqu? y del ahora, as? como tambi?n de la ciudad celeste, en raz?n de su nuevo nacimiento por medio de la imperecedera semilla de la Palabra de Dios (1 Pe 1, 23), c?mo realiza su compromiso y lleva a cabo su contribuci?n a favor de la edificaci?n de una ciudad humana que refleje con fidelidad la ciudad de Dios? A esta gran interrogante, la Escritura responde: es por la gracia y el poder de la Palabra de Dios por medio de los cuales ?l lleva a cumplimiento todos sus designios; y es a trav?s de la Palabra de Dios como se convierte en principio de nuestra vida, tal como se?ala San Pablo: "Que la Palabra de Dios viva en vuestros corazones". A esta misma cuesti?n, la Caritas in veritate ofrece una respuesta sint?tica: "La ?ciudad del hombre? no se promueve s?lo con relaciones de derechos y deberes, sino, antes y m?s a?n, con relaciones de gratuidad, de misericordia y de comuni?n" (CiV 6). Es cuesti?n de restablecer las relaciones rotas por la violencia y de promover unas relaciones m?s constructivas. En el pasado, la Iglesia se proyect? a s? misma en las estructuras del Estado - cuius regio, eius religio-, pero nosotros comprendemos ahora la sana y real separaci?n (!aunque compleja!) en las relaciones entre la Iglesia y el Estado. Pero cuando nosotros hablamos de "edificaci?n", por favor notemos que los arquitectos, los constructores, los habitantes, son TODOS seculares, nosotros NO edificamos ciudades cristianas del hombre![11]

En un breve p?rrafo de s?lo ciento trece palabras, el Santo Padre detalla las cualidades y virtudes necesarias para que construyamos una Ciudad del Hombre de una manera que sea m?s conforme con nuestra dignidad, con nosotros, sus amadas Criaturas renacidas mediante Su Palabra, y que refleja y prefigura la Ciudad de Dios:

Nos preocupa justamente la complejidad y gravedad de la situaci?n econ?mica actual, pero hemos de asumir con realismo, confianza y esperanza las nuevas responsabilidades que nos reclama la situaci?n de un mundo que necesita una profunda renovaci?n cultural y el redescubrimiento de valores de fondo sobre los cuales construir un futuro mejor. La crisis nos obliga a revisar nuestro camino, a darnos nuevas reglas y a encontrar nuevas formas de compromiso, a apoyarnos en las experiencias positivas y a rechazar las negativas. De este modo, la crisis se convierte en ocasi?n de discernir y proyectar de un modo nuevo. Conviene afrontar las dificultades del presente en esta clave, de manera confiada m?s que resignada[12].

El Santo Padre no prescribe plan o receta alguna, ni tampoco pol?ticas o soluciones. En cambio, recomienda la Palabra de Dios como nuestra herramienta de discernimiento. El Santo Padre parece establecer un enfoque conjunto que invita - de hecho insta - a continuar la labor de la Palabra en el mundo, un proceso o din?mica que en s? misma incorpora y refleja en el tiempo la propia Palabra de Dios de compromiso: creativa, convocante, vinculante, presente y salvadora, misionera y evangelizadora, continuadora de la historia de la salvaci?n, "hasta el final de los tiempos", mientras edifica la ciudad del hombre con cualidades m?s cercanas a la Ciudad de Dios. El enfoque se puede resumir en estas cinco competencias o cualidades inter-relacionadas:

Las cinco competencias para nuestro compromiso:

1. Comenzar con una actitud realista.
2. Basar el trabajo en valores fundamentales
3. Con confianza, asumir las nuevas responsabilidades
4. Estar abierto a una profunda renovaci?n cultural
5. Comprometerse a trabajar con coherencia y consistencia

Estos son cinco aspectos o dimensiones para cada cristiano, para la pastoral social y para realizar nuestro compromiso en el mundo. Perm?tannos brevemente explorar cada una de ellas:

1.????? El primer paso es comenzar con una actitud realista, haciendo frente a las dificultades del tiempo presente, no con respuestas prefabricadas o ideolog?as simplistas, sino con la Palabra de Dios como nuestra clave de discernimiento.

?"?Al atardecer, dec?s: ?Va a hacer buen tiempo, porque el cielo est? rojo como el fuego?. Y de madrugada, dec?s: ?Hoy habr? tormenta, porque el cielo est? rojo oscuro?. ?De manera que sab?is interpretar el aspecto del cielo, pero no los signos de los tiempos!" (Mt 16, 2-3). Interpretar los signos de los tiempos es asumir la responsabilidad de "leer". Muchos prefieren permanecer pasivos a la espera de que las cosas tomen un nuevo curso para luego poder lamentarse libremente. Pues en efecto, se necesita un verdadero esfuerzo para mantenerse en la lectura de los signos de los tiempos, es nuestra responsabilidad cristiana el hacerlo con equilibrio e inteligencia.

Entonces Jes?s dijo, "?Qui?n de vosotros, si quiere edificar una torre, no se sienta primero a calcular los gastos, para ver si tiene con qu? terminarla? No sea que una vez puestos los cimientos, no pueda acabar y todos los que lo vean se r?an de ?l, diciendo: 'Este comenz? a edificar y no pudo terminar.'" (Lc 14, 28-30). Parece sencillo, ser ingenuo y dejar las cosas al azar, pero eso no es suficiente para edificar una ciudad digna del hombre.

?"Por eso, a la luz de las palabras del Se?or, reconocemos los ?signos de los tiempos? que hay en la historia y no rehuimos el compromiso en favor de los que sufren y son v?ctimas del ego?smo."[13] "La Palabra de Dios nos hace estar atentos a la historia y a todo lo nuevo que brota en ella."[14]

2. Nuestro siguiente paso es basar el trabajo en valores fundamentales, una nueva visi?n del futuro, lo cual solo puede dar comienzo con uno mismo, y por ello esta segunda competencia puede correctamente ser llamada conversi?n, metanoia.[15] Conocerse y aceptarse a s? mismo es el principio de la sabidur?a. Y esta actitud debe estar acompa?ada por la disposici?n a cambiar, a trabajar en s? mismo.

Cuando Jes?s pronuncia la par?bola del sembrador (Mt 13, 8 -9), concluye diciendo que algunas semillas cayeron en "tierra buena", pero la tierra buena no es un resultado accidental, requiere de duro trabajo para ser preparada, adem?s de paciencia. Cuando el propietario de la vi?a pierde la paciencia con la higuera, que durante tres a?os no ha producido frutos, el vi?ador solicita otra oportunidad: "Pero ?l respondi?: "Se?or, d?jala todav?a este a?o; yo remover? la tierra alrededor de ella y la abonar?". ?Mostramos realmente una disposici?n a mantenernos trabajando en nuestra propia tierra? ?Recordemos que Jes?s es el jardinero, ?l es el sembrador!

?"La Palabra divina ilumina la existencia humana y mueve a la conciencia a revisar en profundidad la propia vida, pues toda la historia de la humanidad est? bajo el juicio de Dios."[16]

3. Con confianza, m?s que con resignaci?n, hemos de afrontar las nuevas responsabilidades, asumi?ndolas con una nueva vocaci?n y misi?n. Para un cristiano el punto de partida y la meta de todo compromiso es Cristo, Alfa y Omega. Nuestra visi?n est? completamente informada por el plan salv?fico de Dios para el mundo - como se establece en las Escrituras y se ha expresado definitivamente en la vida y misi?n de Cristo, prolongada a trav?s de la historia en la Iglesia - y que tiene su centro en la persona humana. Es ese el fundamento de nuestra vida y misi?n.

"El Reino de los Cielos se parece a un grano de mostaza que un hombre sembr? en su campo. En realidad, esta es la m?s peque?a de las semillas, pero cuando crece es la m?s grande de las hortalizas y se convierte en un arbusto" (Mt 13, 31-32). Y escuchando la par?bola de los talentos, Mt 25, 14-30; Lc 19, 12-27 - ?asumiremos lo que hemos recibido, m?s all? de nuestro temor o inseguridad, o cavaremos en el suelo y lo ocultaremos? ?O correremos el riesgo de invertir y desarrollar los talentos sin saber lo que recibiremos a cambio?

"As? pues, la misma Palabra de Dios reclama la necesidad de nuestro compromiso en el mundo y de nuestra responsabilidad ante Cristo, Se?or de la Historia. Al anunciar el Evangelio, d?monos ?nimo mutuamente para hacer el bien y comprometernos por la justicia, la reconciliaci?n y la paz."[17]

4. Para la cuarta competencia, el cuarto "c?mo", el Santo Padre nos anima a estar abiertos hacia una profunda renovaci?n cultural y a mostrar confianza y esperanza. S?, est? muy difundido el ser negativo, nihilista, pesimista - lo que no s?lo nos deja fuera de alcance, sino que tambi?n nos ausenta de ambas historias, la humana y la divina. R?pidamente identificados culturalmente, por tanto, nosotros cristianos creemos firmemente que un mundo m?s justo y pac?fico es posible, y por tanto "nosotros mismos hemos de ser instrumentos de reconciliaci?n y de paz."[18]

Cuando Jes?s envi? a los "setenta y dos disc?pulos" para que lo antecedieran en los lugares que ?l plane? visitar, ?l mismo dijo "Yo os env?o como a ovejas en medio de lobos" (Lc 10, 1-20). No ocult? las dif?ciles circunstancias; La confianza en Jes?s hizo que "los setenta y dos volvieran llenos de gozo". Sin embargo habr? menos ?xito en Atenas, centro cultural de la civilizaci?n mediterr?nea y "ciudad llena de ?dolos", a la que Pablo lleg?, para despu?s, mediante un astuto uso de la ley romana, alcanzar el centro del imperio romano[19].

En palabras del Papa Pablo VI, debemos "alcanzar y transformar con la fuerza del Evangelio los criterios de juicio, los valores determinantes, los puntos de inter?s, las l?neas de pensamiento, las fuentes inspiradoras y los modelos de vida de la humanidad, que est?n en contraste con la Palabra de Dios y con el designio de salvaci?n."[20]

?5. Finalmente, recapitulando la sabidur?a de las cuatro previas, la quinta competencia nos permitir? comprometernos con nuevas reglas, nuevas formas de compromiso, con coherencia y consistencia. Apreciando el plan de Dios y nuestra funci?n en ?l, "de ah? nace el deber de los creyentes de aunar sus esfuerzos con todos los hombres y mujeres de buena voluntad de otras religiones, o no creyentes, para que nuestro mundo responda efectivamente al proyecto divino: vivir como una familia, bajo la mirada del Creador".?[21]

Jes?s dispens? las nuevas formas y normas del compromiso, principalmente a trav?s de acciones, pero tambi?n con sus palabras. Su cr?tica a la antigua ley, puede ser sintetizada en aquella frase. "El S?bado fue hecho para el hombre, y no el hombre para el S?bado" (Mc 2, 27). Su ense?anza sobre la nueva ley se puntualiza en Jes?s lavando los pies de los Doce (Jn 13, 3-11). Expl?citamente establece la nueva ley del servicio a los semejantes con su propia coherencia y consistencia ... que poco despu?s sellar? con su muerte sacrificial en la cruz.

La dignidad humana es una "caracter?stica impresa por Dios Creador en su criatura, asumida y redimida por Jesucristo por su encarnaci?n, muerte y resurrecci?n. Por eso, la difusi?n de la Palabra de Dios refuerza la afirmaci?n y el respeto de estos derechos".[22]

Subrayando la cooperaci?n, por tanto, que subyace en las cinco maneras de realizar nuestro compromiso, las cuales pone a la persona humana en el centro de nuestra atenci?n, ?ste debe ser nuestro foco, como el Papa Benedicto XVI incasablemente ense?a, si hemos de construir una ciudad del hombre digna de nosotros mismos y de nuestros descendientes en las generaciones venideras. En efecto, la Palabra humano-divina es el centro de nuestra fe, y la vocaci?n humano-divina del hombre es el centro de nuestro compromiso.

CONCLUSI?N

"La acci?n del hombre sobre la tierra, cuando est? inspirada y sustentada por la caridad, contribuye a la edificaci?n de esa ciudad de Dios universal hacia la cual avanza la historia de la familia humana..."[23] Hemos comenzado con la Palabra de Dios. Hemos considerado la Palabra?creadora, que convoca, comprometida, presente y salvadora, que se hace efectiva en el env?o de los Disc?pulos. Nos hemos dirigido luego a la exhortaci?n Apost?lica Verbum Domini, en la que encontramos que la Tercera Parte (nn. 90-120) se titula "Verbum Mundo", la Palabra para el mundo - y por tanto la Iglesia para el mundo. Es lo que se dice, con otras palabras en Gaudium et Spes, y espec?ficamente en Verbum Domini (99-108). Con lo que aqu? se afirma, es preciso sintetizar las cinco competencias y conectarlas con nuestra vocaci?n de seguidores de Cristo en el espacio p?blico o el ?mbito social - el mundo de la historia humana: aqu? es en donde establecemos la conexi?n con nuestros conciudadanos, tan diferentes en sus creencias y convicciones y con quienes, sin embargo, nos mantenemos firmes en nuestra com?n humanidad - en la edificaci?n de esa ciudad del hombre que ha de prefigurar con mayor dignidad la Ciudad de Dios. El propio compromiso de Dios con el mundo por la Palabra, ha de ser llevado a cabo del mejor modo posible por nuestro competente y generoso compromiso, con los pobres de las tantas pobrezas que hemos de combatir, nuestro compromiso en favor de la reconciliaci?n, la justicia y la paz.

En la din?mica y recuerdo de la historia de la salvaci?n, la Palabra de Dios llama al cosmos para que surja del caos, llama a Abrah?n a salir de su tierra y luego al pueblo a salir de Egipto; nos ha llamado "mientras aun ?ramos pecadores" (Rm 5,8) para "vivir, la vida plena" (Jn 10, 10). Ahora nos llama a ser su Cuerpo en el mundo, "alimentando al hambriento, dando de beber al sediento, hospedando al extranjero, vistiendo al desnudo, cuidando a los enfermos y visitando a los encarcelados" (Mt 25, 31-46).

"Ante el ingente trabajo que queda por hacer, la fe en la presencia de Dios nos sostiene, junto con los que se unen en su nombre y trabajan por la justicia" y la paz (CiV 78).

"Se cumple aqu? la profec?a de Isa?as sobre la eficacia de la Palabra del Dios: como la lluvia y la nieve bajan desde el cielo para empapar la tierra y hacerla germinar, as? la Palabra de Dios ?no volver? a m? vac?a, sino que har? mi voluntad y cumplir? mi encargo? (Is 55,10s). Jesucristo es esta Palabra definitiva y eficaz que ha salido del Padre y ha vuelto a ?l, cumpliendo perfectamente en el mundo su voluntad."[24]

[1] V. gr. La Reina-Valera, Biblia Traducci?n Interconfesional, Biblia Pastoral, Biblia Cat?lica para J?venes, Biblia del Peregrino, La Biblia de las Am?ricas, Biblia de Am?rica, Biblia Latinoamericana, etc.
[2] Sagrada Biblia. Versi?n oficial de la Conferencia Episcopal Espa?ola, Madrid: Biblioteca de Autores cristianos, 2010.
[3] Benedicto XVI, Exhortaci?n Apost?lica Verbum Domini, n. 1.
[4] Cfr. Tambi?n Plegaria Eucar?stica IV.
[5] Deus Caritas est, n. 13.
[6] Verbum Domini, n. 99.
[7] Verbum Domini, n. 100.
[8] Cfr. Caritas in veritate, n. 7.
[9] Benedicto XVI, Mensaje, XLIV Jornada Mundial de la Paz 2011, ?7
[10] Caritas in veritate, n. 7.
[11] "Ciertamente, no es una tarea directa de la Iglesia el crear una sociedad m?s justa" (Verbum Domini, n. 100).
[12] Caritas in veritate, n. 21.
[13] Verbum Domini, n. 100.
[14] Verbum Domini, n. 105.
[15] Juan Pablo II habla de la necesidad de vivir las Bienaventuranzas y de poseer la espiritualidad de misioneros en el mundo actual. Cfr. Redemptoris Missio nn. 87-91.
[16] Verbum Domini, n. 99.
[17] Verbum Domini, n. 99.
[18] "Nunca olvidemos que ?donde las palabras humanas son impotentes, porque prevalece el tr?gico estr?pito de la violencia y de las armas, la fuerza prof?tica de la Palabra de Dios act?a y nos repite que la paz es posible y que debemos ser instrumentos de reconciliaci?n y de paz?". Verbum Domini n. 102 citando Benedicto XVI, Homil?a (25 enero 2009): L'Osservatore Romano, ed. en lengua espa?ola (30 enero 2009), 6.
[19] Cf Verbum Domini, n. 92.
[20] Verbum Domini, n. 100 citando Evangelii Nuntiandi n. 18.
[21] Caritas in veritate, n. 57.
[22] Verbum Domini, n. 101.
[23] Caritas in veritate, n. 7.
[24] Verbum Domini, n. 99 refierendo Is 55, 10s.


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ZENIT publica el an?lisis que ha escrito monse?or Felipe Arizmendi Esquivel, obispo de San Crist?bal de Las Casas, con el t?tulo "Intolerancia religiosa y antirreligiosa".

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Tuvimos la reuni?n ordinaria cuatrimestral del Consejo Interreligioso de Chiapas, que integramos los obispos cat?licos del Estado y los representantes legales de diversas confesiones evang?licas. Uno de los puntos que siempre est? en la agenda es analizar si hay casos de intolerancia religiosa, para ver qu? podemos hacer y as? colaborar a la paz y la fraternidad. Salvo casos muy puntuales, coincidimos en que no hay situaciones propiamente de intolerancia religiosa en Chiapas, sino conflictos intracomunitarios, por la tierra, la madera, por invasi?n de poderes y por divisiones pol?ticas. Nuestro compromiso es trabajar por el respeto entre las diferentes confesiones, aunque muchas veces las decisiones de las asambleas ejidales nos rebasan; de todos modos, estamos convencidos de que debe haber no s?lo tolerancia religiosa, sino fraternidad cristiana y evang?lica.

Por otra parte, hablamos tambi?n en el Consejo Interreligioso que hay sectores de la sociedad, particularmente legisladores de diversos partidos, que son intolerantes y antirreligiosos, porque persisten en su postura de no permitir mayor libertad religiosa para los ciudadanos y para los ministros de culto. Por ejemplo, no toleran que se puedan cambiar las leyes que nos impiden poseer estaciones de radio o de televisi?n; se resisten a quitar los impedimentos legales para que podamos difundir nuestra fe sobre posturas de gobernantes, de partidos o de sus candidatos a puestos p?blicos que est?n en contra de nuestro credo. Nos tachan de meternos en lo que no nos compete. Nos amenazan de llevarnos a los tribunales porque dicen que violamos el Estado laico. No quieren abrir las puertas; parecen temerle a la libertad, aunque hablen de democracia.

JUZGAR

El Papa Benedicto XVI, en su mensaje para la Jornada Mundial de la Paz de este 1 de enero, advierte: "Se siguen constatando en el mundo persecuciones, discriminaciones, actos de violencia y de intolerancia por motivos religiosos". Habla de lo que sucede en pa?ses de Asia y Africa, pero que se puede aplicar a algunos casos entre nosotros: "Las v?ctimas son principalmente miembros de las minor?as religiosas, a los que se les impide profesar libremente o cambiar la propia religi?n a trav?s de la intimidaci?n y la violaci?n de los derechos, de las libertades fundamentales y de los bienes esenciales, llegando incluso a la privaci?n de la libertad personal o de la misma vida". Cuando esto suceda entre nosotros, no lo podemos tolerar ni aprobar, mucho menos incentivar. Si grupos cat?licos no permiten que minor?as protestantes vivan conforme a su fe, cometen un abuso arbitrario, que nuestras di?cesis no promueven ni solapan. Esperamos que, donde predomina otra confesi?n no cat?lica, no haya intolerancia contra los cat?licos, ni de unos grupos evang?licos contra otros, como tambi?n sucede.

Dice el Papa: "Las minor?as religiosas no constituyen una amenaza contra la identidad de la mayor?a, sino que, por el contrario, son una oportunidad para el di?logo y el rec?proco enriquecimiento cultural. Su defensa representa la manera ideal para consolidar el esp?ritu de benevolencia, de apertura y de reciprocidad con el que se tutelan los derechos y libertades fundamentales".

Y agrega: "Se dan tambi?n formas m?s sofisticadas de hostilidad contra la religi?n, que en los Pa?ses occidentales se expresan a veces renegando de la historia y de los s?mbolos religiosos, en los que se reflejan la identidad y la cultura de la mayor?a de los ciudadanos. Son formas que fomentan a menudo el odio y el prejuicio, y no coinciden con una visi?n serena y equilibrada del pluralismo y la laicidad de las instituciones". Quienes dicen que, con mayor libertad religiosa, se viola el Estado laico, no han entendido lo que pedimos, ni lo que significa la democr?tica laicidad.

ACTUAR

Legisladores: ?Abran las puertas a la plena libertad religiosa! No somos enemigos del Estado, ni de la sociedad. No ambicionamos poder pol?tico o econ?mico. S?lo queremos m?s libertad, para que haya justicia, democracia y armon?a social.


Publicado por verdenaranja @ 23:13  | Hablan los obispos
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Domingo, 20 de febrero de 2011

Homil?a de monse?or Andr?s Stanovnik, arzobispo de Corrientes, en la toma?de posesi?n del p?rroco Pbro. Eduardo Ram?n Romero Olgu?n (Iglesia catedral Nuestra Se?ora del Rosario, 4 de febrero de 2011). (AICA)

TOMA DE POSESI?N DEL PBRO. EDUARDO RAM?N ROMERO OLGU?N ???????????????

La Iglesia nos ense?a que entre los templos de la di?cesis el lugar m?s importante corresponde a la iglesia Catedral. Ella es signo de unidad de la Iglesia particular. Ella es el lugar donde acontece el momento m?s alto de la vida de la di?cesis en la liturgia que preside el obispo. Por eso, esta comunidad parroquial tiene la misi?n de ser signo de comuni?n y, al mismo tiempo, modelo de unidad para todas las dem?s comunidades parroquiales de nuestra arquidi?cesis. Esta vida de unidad y comuni?n, celebrada en la Eucarist?a, debe manifestarse en un renovado impulso misionero.

De este modo hacemos tres afirmaciones que deben constituir el programa de vida de esta comunidad. Primero: ser signo de comuni?n y modelo de unidad; segundo: la celebraci?n de los sacramentos, sobre todo de la Eucarist?a, debe constituir el centro de la comunidad parroquial; y tercero: toda la comunidad y todos en la comunidad deben renovar profundamente su vocaci?n misionera.?

Signo de comuni?n y modelo de unidad

La providencial ocasi?n que nos brinda el cambio de p?rroco, es una nueva oportunidad que Dios nos ofrece para convertirnos a ?l y tratar a nuestro pr?jimo con los sentimientos y las actitudes de Jes?s. Necesitamos con urgencia vivir una verdadera espiritualidad de la comuni?n, que significa ?como nos record? nuestro amado Juan Pablo II? capacidad de ver ante todo lo que hay de positivo en el otro, para acogerlo y valorarlo como regalo de Dios: como un ?don para m?. Espiritualidad de la comuni?n es saber ?dar espacio? al hermano, llevando mutuamente la carga de los otros y rechazando las tentaciones ego?stas que continuamente nos asechan y engendran competitividad, ganas de hacer carrera, desconfianza y envidias. No nos hagamos ilusiones, sin este camino espiritual, de poco servir?an los instrumentos externos de la comuni?n.

Para construir la comuni?n se necesitan, ante todo, hombres y mujeres nuevos, es decir, hombres y mujeres con un coraz?n purificado y renovado por la gracia y el amor de Dios. Esta comunidad parroquial debe empezar decididamente a poner en pr?ctica aquel ayuno cristiano que describi? un autor del siglo II con estas palabras: ?El ayuno que vas a practicar tienes que observarlo de la siguiente forma: Ante todo debes cuidarte de toda mala palabra y de todo mal deseo, y debes purificar tu coraz?n de todas las vanidades de este mundo?. El nuevo p?rroco deber? acompa?ar este camino penitencial con coraz?n de pastor, con mucha paciencia y firme al mismo tiempo, cercano y respetuoso con todos, para guiar a esta comunidad hacia una mayor unidad y comuni?n.??

Una comunidad centrada en la Eucarist?a

La celebraci?n de los sacramentos, sobre todo de la Eucarist?a, debe constituir el centro de la comunidad parroquial. Con la Palabra de Dios y el Pan de Vida iluminamos y fortalecemos la comuni?n misionera de nuestras comunidades. La Eucarist?a, como sabemos, la fuente y cumbre de toda nuestra vida cristiana. Esto hace a la diferencia de la comunidad creyente con todas las dem?s asociaciones humanas y se convierte en su quehacer m?s importante y distintivo. As? como la Iglesia vive de la Eucarist?a, la vida espiritual de los creyentes y sobre todo del sacerdote, depende de la eucarist?a. Por eso, el p?rroco deber? esmerarse, con la colaboraci?n de sus ministros laicos, para que la celebraci?n de la Misa sea realmente el coraz?n palpitante de la parroquia y ?sta se convierta en una verdadera comunidad eucar?stica.

Muy unido a la Santa Misa est? el sacramento del perd?n. El sacerdote debe ser un ministro disponible y paciente para recibir, escuchar, consolar y dar aliento al penitente mediante el sacramento del perd?n. Toda la catequesis de iniciaci?n cristiana y los medios de formaci?n cristiana permanente, tienen por objeto lograr que participemos de un modo pleno en la vida sacramental de la Iglesia y renueve profundamente su vocaci?n misionera.?

Una experiencia de comuni?n misionera

Toda la comunidad y todos en la comunidad deben renovar profundamente su vocaci?n misionera. La comunidad parroquial no se construye mir?ndose a s? misma y atendiendo exclusivamente sus propias necesidades. Cuando esto sucede, se empiezan a deteriorar seriamente las relaciones personales y eso, tristemente, da lugar a chismes, murmuraciones, calumnias y habladur?as de todo g?nero. El P?rroco debe estar muy atento para que la comunidad no se transforme en un lugar de intrigas palaciegas, como la corte del rey Herodes ?seg?n lo que escuchamos en el Evangelio de hoy?, donde mientras se admira al profeta Juan, por detr?s se urde una perversa trama para matarlo. Una comunidad que se mira s?lo a s? misma, queda ciega a las verdaderas necesidades de los hermanos y espiritualmente embotada e insensible para la misi?n.

El entusiasmo de la misi?n brota de una comunidad que se abre a la gracia de la comuni?n con Dios y con sus hermanos. S?lo una comunidad reconciliada es una comunidad misionera. La unidad y comuni?n se refuerzan en la medida que una comunidad se abre a la misi?n, y se achica, cuando los miembros de esa comunidad se entretienen s?lo con sus propias cosas. Una comunidad vive arraigada en Dios, cuando sus miembros, encendidos por el amor de Jes?s, salen a encontrarse con los alejados y comparten con ellos la experiencia de unidad y comuni?n que experimentan en su propia comunidad parroquial. El p?rroco, como hombre que est? en medio y delante de su pueblo, es el primer animador de esa vida comunitaria abierta a la misi?n, y solidaria con los que m?s sufren.?

El Presb?tero: hombre de Dios para los hombres

El sacerdote es el hombre de los v?nculos: est? delante y en medio de su pueblo, para ayudar a que los fieles cristianos sean cada vez m?s amigos de Dios, m?s fraternos entre ellos y abiertos a todos. Con esa misi?n, el presb?tero ense?a, santifica y gu?a al pueblo de Dios, lo re?ne en nombre de Cristo y, en consecuencia, tambi?n en nombre de la Iglesia.

El sacerdote es, ante todo, un hombre de Dios, alguien vinculado estrechamente a ?l, que mantiene con ?l un trato frecuente e ?ntimo, para luego hablar y actuar en su nombre. Es el hombre del trato ?ntimo con Dios: ?Si quieren que los fieles recen con gusto y piedad, ?dec?a P?o XII al clero de Roma? prec?danlos en la iglesia con el ejemplo, haciendo oraci?n delante de ellos. Un sacerdote de rodillas ante el tabern?culo, en actitud digna, con profundo recogimiento, es un modelo de edificaci?n, una advertencia y una invitaci?n a la imitaci?n orante para el pueblo.? En ese trato familiar con Dios, aprende y se fortalece para vivir su vida y ministerio a ejemplo de Jes?s, Buen Pastor, ?que no vino a ser servido sino a servir.?

El presb?tero es un hombre de Dios para los hombres: es un hombre comunitario y su tarea nunca puede ser realizada de un modo individualista, sino colectivo. De hecho, ?l es miembro de un presbiterio cuya cabeza es el obispo, por eso recordamos con frecuencia que ?el ministerio ordenado tiene una radical ?forma comunitaria? y puede ser ejercido s?lo como ?tarea colectiva?.

Esto nos hace pensar que la misi?n del p?rroco es estar atento y cuidar que ninguno se sienta excluido de la vida de la comunidad parroquial y que todos vayan encontrando su lugar y participen activamente en la vida de la parroquia. Con su animaci?n, la comunidad parroquial debe ser un ejemplo donde se comparte responsablemente todo lo que hace a la vida com?n, tanto las necesidades espirituales como materiales. Por eso, hay dos organismos que no pueden faltar en una comunidad parroquial y que son una ayuda indispensable para que el p?rroco pueda desarrollar su ministerio en forma comunitaria: el consejo de pastoral y el consejo de asuntos econ?micos.

El sacerdote es para la comunidad y por eso est? llamado a estar ?en medio de su pueblo?. La presencia del sacerdote en medio de su pueblo le permite conocer y compartir la vida cotidiana de su gente y, por consiguiente, participar con ellos de sus alegr?as y tambi?n de sus penas, para ayudarles a vivir todo a partir de Dios.

P. Eduardo: hoy esta comunidad parroquial de Nuestra Se?ora del Rosario de la iglesia Catedral te recibe, para que con ellos y al frente de ellos los congregues en una sola familia animada por el Esp?ritu Santo, y los conduzcas a Dios por medio de Cristo. Es una comunidad especial ?como dijimos al comienzo? por el peculiar lugar que ocupa y la misi?n que de ello se deriva, que tiene su propia identidad y su camino pastoral, su memoria y sus tradiciones, sus alegr?as y sus penas. Ay?dale a ?perseverar en el amor fraternal? ?como escuchamos en la primera lectura?, y nunca dudes de las palabras que el mismo Dios ha dicho hoy: ?No te dejar? ni te abandonar?, para que puedas decir con toda confianza ?El Se?or es mi protector: no temer?.

El Pbro. Eduardo Romero Olgu?n ha sido p?rroco de ?San Lorenzo, di?cono y m?rtir? desde el momento mismo de la erecci?n del templo como parroquia, el 15 de julio del a?o 2003. Antes de ello fue vicario en las parroquias ?Santa Teresita del Ni?o Jes?s?, ?Cristo Obrero?, ?San Cayetano?, ?San Cosme?, ?San Jos? en Saladas y ?San Antonio de Padua? en Mburucuy?. Adem?s, actualmente es Delegado Episcopal para el Ecumenismo y el Di?logo Interreligioso, cargo en el que continuar? ahora como P?rroco de esta comunidad de la iglesia Catedral, a quien le deseamos una fruct?fera tarea pastoral, con la ayuda de Dios. Recibimos contentos tambi?n al P. Mart?n Vera, quien colaborar? estrechamente con el nuevo p?rroco como su vicario. El P. Mart?n fue p?rroco en la parroquia de Mar?a Auxiliadora de Bella Vista y ?ltimamente ejerc?a su ministerio sacerdotal como vicario parroquial en Santa, y otras tareas pastorales. Tambi?n a ?l le deseamos que se halle en esta comunidad y que Dios haga fecundo su servicio sacerdotal.

Agradezco vivamente en nombre de la Iglesia el ministerio parroquial que desempe?? el P. Oscar Barrios en esta comunidad. Fue un per?odo m?s bien breve, ciertamente, pero meritorio por su fidelidad y su entrega, no pocas veces sin sufrimiento. Valoramos tambi?n su esfuerzo y aporte como Delegado episcopal de los Asuntos Econ?micos de la Arquidi?cesis y le auguramos una fruct?fera labor pastoral en la Parroquia San Lorenzo, di?cono y m?rtir.

Para concluir, el relato del martirio de Juan nos recuerda que la vida tiene sentido si el hombre se compromete con la verdad y se entrega por ella hasta las ?ltimas consecuencias. Mucho m?s a?n, cuando tenemos la dicha de vivir esa entrega con Jes?s como un sacrificio agradable al Padre. Por eso, ante la Sant?sima Cruz de los Milagros, que se encuentra providencialmente en este templo, bajo la dulce mirada de Nuestra Se?ora del Rosario, patrona de esta parroquia, y confiando en su poderosa intercesi?n, colocamos junto a la ofrenda de pan y de vino estos acontecimientos, y le suplicamos a ella que nos ense?e a ser amigos de Jes?s, a caminar unidos como hermanos y a ser alegres misioneros de esa amistad mediante un renovado compromiso con la Iglesia y con la sociedad. As? sea.?

Mons. Andr?s Stanovnik, arzobispo de Corrientes?


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Homil?a de monse?or Francisco Polti, obispo de Santiago del Estero en el inicio del curso lectivo 2011 de la Universidad Cat?lica de Santiago del Estero (Capilla Nuestra Se?ora de la Misericordia, 9 de febrero de 2011). (AICA)

INICIO DEL CURSO LECTIVO 2011 DE LA UNIVERSIDAD CAT?LICA DE SANTIAGO DEL ESTERO

?Queridos Rector, Vicerrectores, Decanos, profesores, alumnos, personal no docente, hermanos y hermanas en Cristo,

En torno a la Mesa del Altar y de la Palabra iniciamos un nuevo ciclo lectivo en esta alta casa de estudios. Es para mi una gran alegr?a presidir esta Eucarist?a y reencontrarme con cada uno de ustedes para pedirle, una vez m?s al Esp?ritu Santo, las luces necesarias para emprender renovados este a?o acad?mico 2011.

En el Evangelio de la Misa que acabamos de escuchar, San Marcos se detiene en la denuncia que Jes?s hizo a los escribas de su tiempo de anteponer el legalismo de las normas rituales establecidas por la tradici?n humana a la ley de Dios, ahogando as? el verdadero sentido del culto. Asimismo el Se?or expone a la muchedumbre la doctrina sobre la verdadera pureza, y lo hace mediante una comparaci?n entre el alimento y la decisi?n humana libre.

Me quer?a detener en las primeras palabras que Jes?s les dice a sus disc?pulos cu?ndo ?stos le preguntaron sobre el sentido de aqu?lla par?bola: ?As? que tambi?n ustedes son incapaces de entender? Pensaba, en primer lugar, en la necesidad que tenemos cada uno de nosotros que nos expliquen las cosas, que nos ense?en, que nos transmitan conocimientos, que nos digan la verdad? En este sentido, la Universidad Cat?lica de Santiago del Estero tiene un gran desaf?o entre sus manos al abrir sus puertas a tantos j?venes que se encuentran deseosos de aprender. Por otra parte, se necesita la humildad para quitarse muchos prejuicios y dejarse moldear con nuevos conocimientos que ir?n formando al profesional que ma?ana tendr?, a trav?s de su trabajo, la tarea de construir una patria m?s justa, fraterna y solidaria.

Dentro de cada uno de nosotros hay un gran deseo de verdad. El interrogarse sobre el porqu? de las cosas -como hemos visto en la actitud de los disc?pulos de Jes?s- es inherente a la raz?n humana. Ya Arist?teles, en el comienzo de su libro sobre la Metaf?sica, asegura que ?todos los hombres desean saber? y la verdad es el objeto propio de este deseo. Es l?gico; a ninguno nos gusta que nos digan mentiras y nos enga?en. Es la lecci?n aprendida por San Agust?n que nos transmite: ?he encontrado muchos que quer?an enga?ar, pero ninguno que quisiera dejarse enga?ar?.

La Universidad tiene que proporcionar los medios necesarios para progresar en el conocimiento de la verdad, de modo que pueda hacer cada vez m?s humana la propia existencia. El venerable siervo de Dios, Juan Pablo II, que el pr?ximo 1 de mayo ser? beatificado, en la Constituci?n Apost?lica Ex Corde Ecclesiae afirmaba que: ?Es un honor y una responsabilidad de la Universidad cat?lica consagrarse sin reservas a la causa de la verdad. Es ?sta su manera de servir, al mismo tiempo, a la dignidad del hombre y a la causa de la Iglesia, que tiene "la ?ntima convicci?n de que la verdad es su verdadera aliada... y que el saber y la raz?n son fieles servidores de la fe". Sin descuidar en modo alguno la adquisici?n de conocimientos ?tiles, la Universidad cat?lica se distingue por su libre b?squeda de toda la verdad acerca de la naturaleza, del hombre y de Dios?.

Y prosegu?a el Papa: ?Nuestra ?poca, en efecto, tiene necesidad urgente de esta forma de servicio desinteresado que es el de proclamar el sentido de la verdad, valor fundamental sin el cual desaparecen la libertad, la justicia y la dignidad del hombre. Por una especie de humanismo universal la Universidad cat?lica se dedica por entero a la b?squeda de todos los aspectos de la verdad en sus relaciones esenciales con la Verdad suprema, que es Dios. Por lo cual, ella, sin temor alguno, antes bien con entusiasmo trabaja en todos los campos del saber, consciente de ser precedida por Aquel que es "Camino, Verdad y Vida", el Logos, cuyo Esp?ritu de inteligencia y de amor da a la persona humana la capacidad de encontrar con su inteligencia la realidad ?ltima que es su principio y su fin, y es el ?nico capaz de dar en plenitud aquella Sabidur?a, sin la cual el futuro del mundo estar?a en peligro?.

Los profesores, a trav?s de la investigaci?n sincera y de la comunicaci?n de los resultados obtenidos a sus alumnos, contribuyen a saciar ese deseo que tiene la raz?n de conocer cada vez m?s y m?s profundamente, a la vez que transitan -cuando ponen todos sus talentos y virtudes y lo ofrecen a Dios- el camino de la santidad. Los alumnos, por su parte, no deben limitar su horizonte de inquietudes a un entorno exclusivamente acad?mico. Si pierden su contacto con la vida, la ciencia se encapsula, se hace narcisista y acaba por agotarse, por tanto, junto con los profesores, no pueden olvidarse que est?n tambi?n llamados a orientarse hacia una verdad que los trasciende.

Hoy, nuestra sociedad, como nos ha advertido el Santo Padre, Benedicto XVI, est? sometida a la ?dictadura del relativismo?, donde todo se reduce a una simple opini?n y a una desconfianza en la posibilidad de encontrar la verdad. ?La leg?tima pluralidad de posiciones -sostiene la Fides et Ratio- ha dado paso a un pluralismo indiferenciado, basado en el convencimiento de que todas las posiciones son igualmente v?lidas?.

El relativismo responde a una concepci?n de la vida que trata de imponerse. El relativista piensa que el modo de alcanzar la mayor felicidad posible de lograr en este pobre mundo nuestro -que siempre es una felicidad limitada- es evadir el problema de la verdad. Pero esta concepci?n se encuentra con el problema de que los hombres, adem?s de desear ser felices, de querer gozar, de aspirar a carecer de v?nculos para movernos a nuestro antojo, tenemos tambi?n una inteligencia, y deseamos conocer el sentido de nuestro vivir.

Este deseo de saber y ?la sed que el hombre tiene de Dios? me hacen estar convencido de que la hora actual es una hora llena de esperanza y de que el futuro es mucho m?s prometedor de lo que parece. Por tanto reafirmando la verdad de la fe podremos devolver al hombre contempor?neo la aut?ntica confianza en sus capacidades cognoscitivas. Nunca es l?cito contraponer la raz?n a la fe porque entre ambas existe una armon?a, como destac? Santo Tom?s de Aquino al argumentar que no pueden contradecirse porque ambas luces -fe y raz?n- provienen de Dios.

Acudimos a Santa Mar?a, Asiento de la Sabidur?a, que ha engendrado la Verdad y la ha conservado en su coraz?n, para que sea nuestro puerto seguro en nuestra b?squeda de la verdad y nos consiga los dones del Esp?ritu Santo que necesitamos para emprender este nuevo ciclo acad?mico. As? sea.?

Mons. Francisco Polti, obispo de Santiago del Estero

ARISTOTELES, Metaf?sica, I, 1.
SAN AGUSTIN, Confesiones, X, 23, 33: CCL 27, 173.
JUAN PABLO II, Const. Apost. Ex Corde Ecclesiae, 4.
JUAN PABLO II, Carta Enc?clica Fides et Ratio, 5.
Cfr. SANTO TOMAS DE AQUINO, Summa contra Gentiles, I, VIII.

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ZENIT? nos ofrece el Mensaje del Papa Benedicto XVI para la Jornada Mundial de las Vocaciones, que se celebrar? el domingo 15 de mayo. El Mensaje ha sido hecho p?blico?el jueves 10 de Febrero de 2011?por la Santa Sede.

Queridos hermanos y hermanas

La XLVIII Jornada Mundial de Oraci?n por las Vocaciones que se celebrar? el 15 de mayo de 2011, cuarto Domingo de Pascua, nos invita a reflexionar sobre el tema: Proponer las vocaciones en la Iglesia local. Hace setenta a?os, el Venerable P?o XII instituy? la Obra Pontificia para las Vocaciones Sacerdotales. A continuaci?n, animadas por sacerdotes y laicos, obras semejantes fueron fundadas por Obispos en muchas di?cesis como respuesta a la invitaci?n del Buen Pastor, quien, ?al ver a las gentes se compadec?a de ellas, porque estaban extenuadas y abandonadas, como ovejas que no tienen pastor?, y dijo: ?La mies es abundante, pero los trabajadores son pocos; rogad, pues, al Se?or de la mies que mande trabajadores a su mies? (Mt?9, 36-38).

El arte de promover y de cuidar las vocaciones encuentra un luminoso punto de referencia en las p?ginas del Evangelio en las que Jes?s llama a sus disc?pulos a seguirle y los educa con amor y esmero. El modo en el que Jes?s llam? a sus m?s estrechos colaboradores para anunciar el Reino de Dios ha de ser objeto particular de nuestra atenci?n (cf.?Lc?10,9). En primer lugar, aparece claramente que el primer acto ha sido la oraci?n por ellos: antes de llamarlos, Jes?s pas? la noche a solas, en oraci?n y en la escucha de la voluntad del Padre (cf.?Lc?6, 12), en una elevaci?n interior por encima de las cosas ordinarias. La vocaci?n de los disc?pulos nace precisamente en el coloquio ?ntimo de Jes?s con el Padre. Las vocaciones al ministerio sacerdotal y a la vida consagrada son primordialmente fruto de un constante contacto con el Dios vivo y de una insistente oraci?n que se eleva al ?Se?or de la mies? tanto en las comunidades parroquiales, como en las familias cristianas y en los cen?culos vocacionales.

El Se?or, al comienzo de su vida p?blica, llam? a algunos pescadores, entregados al trabajo a orillas del lago de Galilea: ?Ven?os conmigo y os har? pescadores de hombres? (Mt?4, 19). Les mostr? su misi?n mesi?nica con numerosos ?signos? que indicaban su amor a los hombres y el don de la misericordia del Padre; los educ? con la palabra y con la vida, para que estuviesen dispuestos a ser los continuadores de su obra de salvaci?n; finalmente, ?sabiendo que hab?a llegado la hora de pasar de este mundo al Padre? (Jn?13,1), les confi? el memorial de su muerte y resurrecci?n y, antes de ser elevado al cielo, los envi? a todo el mundo con el mandato: ?Id y haced disc?pulos de todos los pueblos? (Mt?28,19).

La propuesta que Jes?s hace a quienes dice ??S?gueme!? es ardua y exultante: los invita a entrar en su amistad, a escuchar de cerca su Palabra y a vivir con ?l; les ense?a la entrega total a Dios y a la difusi?n de su Reino seg?n la ley del Evangelio: ?Si el grano de trigo no cae en tierra y muere, queda infecundo; pero si muere, da mucho fruto? (Jn?12,24); los invita a salir de la propria voluntad cerrada en s? misma, de su idea de autorrealizaci?n, para sumergirse en otra voluntad, la de Dios, y dejarse guiar por ella; les hace vivir una fraternidad, que nace de esta disponibilidad total a Dios (cf.?Mt?12, 49-50), y que llega a ser el rasgo distintivo de la comunidad de Jes?s: ?La se?al por la que conocer?n que sois disc?pulos m?os, ser? que os am?is unos a otros? (Jn?13, 35).

Tambi?n hoy, el seguimiento de Cristo es arduo; significa aprender a tener la mirada de Jes?s, a conocerlo ?ntimamente, a escucharlo en la Palabra y a encontrarlo en los sacramentos; quiere decir aprender a conformar la propia voluntad con la suya. Se trata de una verdadera y propia escuela de formaci?n para cuantos se preparan para el ministerio sacerdotal y para la vida consagrada, bajo la gu?a de las autoridades eclesi?sticas competentes. El Se?or no deja de llamar, en todas las edades de la vida, para compartir su misi?n y servir a la Iglesia en el ministerio ordenado y en la vida consagrada, y la Iglesia ?est? llamada a custodiar este don, a estimarlo y amarlo. Ella es responsable del nacimiento y de la maduraci?n de las vocaciones sacerdotales? (JUAN PABLO II, Exhort. ap. postsinodal?Pastores dabo vobis, 41). Especialmente en nuestro tiempo en el que la voz del Se?or parece ahogada por ?otras voces? y la propuesta de seguirlo, entregando la propia vida, puede parecer demasiado dif?cil, toda comunidad cristiana, todo fiel, deber?a de asumir conscientemente el compromiso de promover las vocaciones. Es importante alentar y sostener a los que muestran claros indicios de la llamada a la vida sacerdotal y a la consagraci?n religiosa, para que sientan el calor de toda la comunidad al decir ?s? a Dios y a la Iglesia. Yo mismo los aliento, como he hecho con aquellos que se decidieron ya a entrar en el Seminario, a quienes escrib?: ?Hab?is hecho bien. Porque los hombres, tambi?n en la ?poca del dominio tecnol?gico del mundo y de la globalizaci?n, seguir?n teniendo necesidad de Dios, del Dios manifestado en Jesucristo y que nos re?ne en la Iglesia universal, para aprender con ?l y por medio de ?l la vida verdadera, y tener presentes y operativos los criterios de una humanidad verdadera? (Carta a los Seminaristas, 18 octubre 2010).

Conviene que cada Iglesia local se haga cada vez m?s sensible y atenta a la pastoral vocacional, educando en los diversos niveles: familiar, parroquial y asociativo, principalmente a los muchachos, a las muchachas y a los j?venes -como hizo Jes?s con los disc?pulos- para que madure en ellos una genuina y afectuosa amistad con el Se?or, cultivada en la oraci?n personal y lit?rgica; para que aprendan la escucha atenta y fruct?fera de la Palabra de Dios, mediante una creciente familiaridad con las Sagradas Escrituras; para que comprendan que adentrarse en la voluntad de Dios no aniquila y no destruye a la persona, sino que permite descubrir y seguir la verdad m?s profunda sobre s? mismos; para que vivan la gratuidad y la fraternidad en las relaciones con los otros, porque s?lo abri?ndose al amor de Dios es como se encuentra la verdadera alegr?a y la plena realizaci?n de las propias aspiraciones. ?Proponer las vocaciones en la Iglesia local?, significa tener la valent?a de indicar, a trav?s de una pastoral vocacional atenta y adecuada, este camino arduo del seguimiento de Cristo, que, al estar colmado de sentido, es capaz de implicar toda la vida.

Me dirijo particularmente a vosotros, queridos Hermanos en el Episcopado. Para dar continuidad y difusi?n a vuestra misi?n de salvaci?n en Cristo, es importante incrementar cuanto sea posible ?las vocaciones sacerdotales y religiosas, poniendo inter?s especial en las vocaciones misioneras? (Decr.?Christus Dominus,?15). El Se?or necesita vuestra colaboraci?n para que sus llamadas puedan llegar a los corazones de quienes ha escogido. Tened cuidado en la elecci?n de los agentes pastorales para el Centro Diocesano de Vocaciones, instrumento precioso de promoci?n y organizaci?n de la pastoral vocacional y de la oraci?n que la sostiene y que garantiza su eficacia. Adem?s, quisiera recordaros, queridos Hermanos Obispos, la solicitud de la Iglesia universal por una equilibrada distribuci?n de los sacerdotes en el mundo. Vuestra disponibilidad hacia las di?cesis con escasez de vocaciones es una bendici?n de Dios para vuestras comunidades y para los fieles es testimonio de un servicio sacerdotal que se abre generosamente a las necesidades de toda la Iglesia.

El Concilio Vaticano II ha recordado expl?citamente que ?el deber de fomentar las vocaciones pertenece a toda la comunidad de los fieles, que debe procurarlo, ante todo, con una vida totalmente cristiana? (Decr.?Optatam totius, 2). Por tanto, deseo dirigir un fraterno y especial saludo y aliento, a cuantos colaboran de diversas maneras en las parroquias con los sacerdotes. En particular, me dirijo a quienes pueden ofrecer su propia contribuci?n a la pastoral de las vocaciones: sacerdotes, familias, catequistas, animadores. A los sacerdotes les recomiendo que sean capaces de dar testimonio de comuni?n con el Obispo y con los dem?s hermanos, para garantizar el?humus?vital a los nuevos brotes de vocaciones sacerdotales. Que las familias est?n ?animadas de esp?ritu de fe, de caridad y de piedad? (ibid), capaces de ayudar a los hijos e hijas a acoger con generosidad la llamada al sacerdocio y a la vida consagrada. Los catequistas y los animadores de las asociaciones cat?licas y de los movimientos eclesiales, convencidos de su misi?n educativa, procuren ?cultivar a los adolescentes que se les han confiado, de forma que ?stos puedan sentir y seguir con buen ?nimo la vocaci?n divina? (ibid).

Queridos hermanos y hermanas, vuestro esfuerzo en la promoci?n y cuidado de las vocaciones adquiere plenitud de sentido y de eficacia pastoral cuando se realiza en la unidad de la Iglesia y va dirigido al servicio de la comuni?n. Por eso, cada momento de la vida de la comunidad eclesial ?catequesis, encuentros de formaci?n, oraci?n lit?rgica, peregrinaciones a los santuarios- es una preciosa oportunidad para suscitar en el Pueblo de Dios, particularmente entre los m?s peque?os y en los j?venes, el sentido de pertenencia a la Iglesia y la responsabilidad de la respuesta a la llamada al sacerdocio y a la vida consagrada, llevada a cabo con elecci?n libre y consciente.

La capacidad de cultivar las vocaciones es un signo caracter?stico de la vitalidad de una Iglesia local. Invocamos con confianza e insistencia la ayuda de la Virgen Mar?a, para que, con el ejemplo de su acogida al plan divino de la salvaci?n y con su eficaz intercesi?n, se pueda difundir en el interior de cada comunidad la disponibilidad a decir ?s? al Se?or, que llama siempre a nuevos trabajadores para su mies. Con este deseo, imparto a todos de coraz?n mi Bendici?n Apost?lica.

Vaticano, 15 noviembre 2010

BENEDICTUS PP. XVI

[?Copyright 2011 - Libreria Editrice Vaticana]


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Homil?a de monse?or Agust?n Radrizzani, arzobispo de Mercedes-Luj?n, sobre la visi?n cristiana de la vida (Bas?lica de Luj?n, s?bado 5 de febrero de 2011). (AICA)

ENCUENTRO CON LOS POL?TICOS SOBRE LA VIDA????

Queridos hermanos y hermanas:

Estamos celebrando, en la casa de la madre de la Vida, esta santa misa como acci?n de gracias al Padre por el don de la existencia y pidiendo su ayuda para ser testigos del valor absoluto de la vida, de toda vida humana.

Quiero comenzar la reflexi?n desde Aquel que es fuente de la vida, nuestro Dios, Padre, Hijo y Esp?ritu Santo, comuni?n de amor, permanentemente vivo y donado para que tambi?n nosotros, simples y fr?giles creaturas, gocemos de la vida y podamos participar, divinizados, de su propia Vida eterna.

Es insondable el Misterio del Dios Viviente. Conocemos por la Revelaci?n que es el Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob, tal como lo refiere el libro del ?xodo en el episodio de la zarza, donde el Se?or dialoga con Mois?s. Su Vida es desde siempre y subsiste por siempre, el Salmo 89 comienza con este reconocimiento: ?Se?or, t? has sido nuestro refugio de edad en edad. Antes que los montes fueran engendrados, antes que naciese la tierra y el orbe, desde siempre y por siempre tu eres Dios?.

En el Se?or esta Vida es sin?nimo de amor, es decir, donaci?n rec?proca entre el Padre, el Hijo y el Esp?ritu Santo. Es el amor que engendra vida, es la vida que se alimenta y crece con el amor. Es un amor desbordante, como todo amor verdadero. Es un amor que plasma la creaci?n, dejando su huella de verdad, belleza y armon?a. Ese mismo Amor se complace en crear al hombre a su imagen y semejanza: para el encuentro en el amor, para la comuni?n y la donaci?n, para colaborar con el Creador en la generaci?n de la vida, para cuidar y hacer crecer la vida en el mundo.

Conocemos que ese designio amoroso del Se?or ha sido trastocado por seres creados en el amor, y por lo tanto en la libertad, que decidieron desobedecer el plan del Creador y prescindir de ?l. Es lo que llamamos pecado. Aquella realidad por la cual Dios fue ofendido en manera infinita, inconciliable desde la limitad?sima capacidad humana y por la cual, como consecuencia m?s tr?gica, entr? la muerte en el mundo (cfr. Rm 5,12).

A pesar que el pecado alcanz? a toda la creaci?n, que qued? sometida a la desobediencia y a todos los hombres de todos los tiempos (cfr. Rm 8, 22; Rm 5, 12b), el amor de Dios no dej? abandonada su obra a la muerte sino que redon? la vida y una vida sobreabundante en Jesucristo. Aquella maldici?n que brot? de la desobediencia de uno solo, se ha convertido en bendici?n que alcanza a todos los hombres (cfr. Rm 5,19). ?Donde abund? el pecado, sobreabund? la Gracia? dir? san Pablo en Rm 5, 20.

Jesucristo es el Enviado del Padre para devolvernos la vida. La liturgia cantar? en la Vigilia pascual ?Feliz la culpa que nos mereci? tan noble y gran Redentor? (Preg?n Pascual). ?l es la gran manifestaci?n de Dios Viviente y vino para todos tengamos vida en abundancia (cfr. 1Jn. 1,2; Jn. 10,10).

?Qu? significa para nosotros hoy esta realidad? En primer lugar hemos de preguntarnos si nuestra relaci?n con Jes?s es vital. ?Creo y experimento que sin ?l nada puedo hacer? Esto involucra toda mi existencia, desde lo m?s hondo: yo no soy y El es, yo soy en El. San Pablo lo dir? en G?latas 2, 20: ?vivo yo, pero no soy yo sino Cristo que vive en mi?. La experiencia vital de Jes?s pasa por la profunda comuni?n con ?l y por ?l en el Esp?ritu, con el Padre; as?, lo que m?s importa y lo ?nico necesario es la escucha de la Voluntad del Padre, la circulaci?n de su Vida en m?.

Tambi?n hay otra realidad, inseparablemente unida a esta relaci?n vital con Jes?s: se trata de la fraternidad. En efecto el es la Vid y nosotros los sarmientos, como lo expresa la par?bola (Jn. 15, 1 -17). Todas ramas unidas al ?nico tronco. Jes?s relaciona esta imagen del la vid con el mandamiento del amor. La comuni?n no es una realidad solamente ?vertical?, es decir Dios y yo, sino y principalmente ?horizontal?: en el amor que se tengan unos a otros reconocer?n que son mis disc?pulos dice el Se?or (Jn. 13, 35) y la carta de Santiago desarrolla la necesidad de traducir la fe en obras de amor al hermano. Me puedo preguntar, a la luz de esta realidad ?mi vida de comuni?n con los hermanos est? traducida en obras?

Evidentemente nos encontramos con antivalores y muchas formas de la llamada ?cultura de la muerte?: sabemos y padecemos atropellos a la vida naciente, a la vida de los d?biles y ?sobrantes? a los ojos del mundo, al decir de Aparecida; graves y violentos atentados cada d?a y en cualquier parte que nos agobian y atemorizan y podr?amos seguir con una larga letan?a de desprecios por la vida. El peligro es quedarnos en una declamaci?n que nos lleve al des?nimo y la amargura.

Tenemos necesidad de gozar la Vida de Dios en nosotros, de traducirla en gestos misioneros, que la contagien y entusiasmen a otros, que les muestre el sentido verdadero de la existencia.

Virgen de Luj?n, madre de la Vida, nos encomendamos a tu cuidado y nos animamos con tu ejemplo a ser testigos de la vida en nuestro pueblo.??

Mons. Agust?n Radrizzani, arzobispo de Mercedes-Luj?n

Cfr. Ex. 3, 15?


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S?bado, 19 de febrero de 2011

Discurso inaugural del 48? Curso de Rectores del CONSUDEC (C?rdoba, 10 de febrero de 2011). (AICA)

EL EDUCADOR Y SU CIRCUNSTANCIA???????????????

Continuamos este a?o, con la realizaci?n en C?rdoba del 48? Curso de Rectores, el itinerario iniciado en 2010 para conmemorar el Bicentenario patrio, que esperamos completar dentro de un lustro, si Dios quiere, en Tucum?n, cuna de nuestra independencia. Saludo cordialmente a las autoridades que nos acompa?an y a todos ustedes, queridos educadores, que han venido desde los puntos m?s distantes del pa?s.

El Consejo Superior de Educaci?n Cat?lica, al ofrecer anualmente este foro de reflexi?n pedag?gica y pastoral, cumple con un aspecto important?simo de su misi?n al servicio del subsistema educativo eclesial. En el campo decisivo de la formaci?n permanente de los educadores, empe?o que responde a las exigencias de realizaci?n personal progresiva, de seriedad profesional y de una espec?fica vocaci?n, queda, ciertamente, mucho por hacer. El CONSUDEC tendr? que dotarse de las estructuras necesarias para promover la actualizaci?n continua de directivos y docentes, a nivel nacional, en todas las ?reas de la actividad educativa: doctrinal, cient?fica, metodol?gica, pastoral y de gesti?n institucional.

El principio de libertad de ense?anza y el requisito ineludible de igualdad de oportunidades nos asisten para solicitar del Instituto Nacional de Formaci?n Docente los fondos necesarios y la acreditaci?n correspondiente, ya que el subsistema educativo eclesial integra, seg?n nuestro ordenamiento jur?dico, el ?nico sistema p?blico de educaci?n nacional. Me permito subrayar este concepto, ya que con frecuencia se oye todav?a una formulaci?n err?nea que opone escuela de gesti?n privada a escuela p?blica, entendiendo por ?sta exclusivamente la estatal. De este equ?voco se ha valido la ANSES para negar la asignaci?n universal por hijo a las familias que eligen para el suyo la escuela cat?lica.

El CONSUDEC bien podr?a establecer o auspiciar un Proyecto Integral de Formaci?n Docente, que procure asegurar la identidad cat?lica de la ense?anza en todo el subsistema eclesial, de acuerdo a la condici?n se?alada por el Documento de Aparecida, a saber: la referencia expl?cita a la visi?n cristiana. Esta referencia se cumple cuando los principios evang?licos se convierten en normas educativas, motivaciones interiores y, al mismo tiempo, en metas finales (335). S?lo si se verifica esta condici?n podemos sostener, seg?n el mismo texto, que la educaci?n es cat?lica.?

El educador

El Curso que con este acto inauguramos enfoca la figura del educador y su misi?n en un nuevo y complejo contexto social. ?Qu? significa ser educador? ?Qui?n lo es, verdaderamente? Me he ocupado, en otras ocasiones, de la identidad del educador pero no ser? ocioso insistir, ya que ?ste es el tema clave.

Conced?monos entonces un breve par?ntesis para echar mano a algunas sutilezas, que no son arbitrarias. Si nos atenemos a los or?genes cl?sicos, habr?a que distinguir al educador del profesor y del docente. El verbo castellano educar procede de su casi hom?fono latino educare, que significa criar a un ni?o, darle de mamar, cuidarlo; por lo tanto, supera el mero ense?ar o instruir y apunta m?s bien a formar integralmente a una persona. La funci?n educativa se ubica en continuidad con la de engendrar. Por eso los padres de familia son los primeros educadores de sus hijos; por eso tambi?n la misi?n de los educadores tiene mucho de maternal y paternal. Educare est? estrechamente vinculado a educere, que equivale a sacar afuera, alzar, levantar, conducir, educar y tambi?n ?otra vez? criar. Para Cicer?n, educator es el que cr?a, alimenta o educa. El t?tulo de professor, en la antig?edad designaba el oficio, el arte, la facultad del que ense?a; un profesor, en suma, cumple una nobil?sima funci?n, pero no ser?a, sin m?s un educador. Cicer?n emplea asimismo el nombre praeceptor: el preceptor es el que instruye proporcionando reglas y preceptos. El profesor y el preceptor instruyen, ense?an, son docentes. Educar, en cambio, comporta la paciente tarea y el empe?o de amor necesarios para sacar a luz las energ?as interiores de un ni?o, de un adolescente, de un joven, tanto las intelectuales cuanto las afectivas y pr?cticas, potencias que pueden estar dormidas, encontrarse inexploradas, informes, que deben ser guiadas a su plena realizaci?n. ??

De alg?n modo, la definici?n del educador coincide con la del maestro, si tomamos en consideraci?n la tradici?n pedag?gica cristiana y la referencia al modelo evang?lico y a la figura del ?nico Maestro, Cristo (cf. Mt. 23, 8). El educador, que es maestro en un sentido plenario, ideal, no educa s?lo con sus palabras, sino m?s bien con su ser. No basta que domine perfectamente su materia, aunque sea ?sta una condici?n imprescindible; para ?l, que ha conocido la experiencia de ser disc?pulo, su tarea es una aventura continua en la que se pone a prueba una vocaci?n. ?nicamente si es capaz de ofrecer lo que vive lograr? suscitar en sus alumnos el asombro, el inter?s apasionado por la observaci?n de la realidad, por la b?squeda de la verdad. No puede educar quien carece de certezas, quien no es capaz de avalar su transmisi?n con la autenticidad de su vida, quien no est? dispuesto a entregarse, a comunicarse a s? mismo.?

Educaci?n integral.

En la vieja Europa se discute sobre el eclipse de los modelos y el concomitante fin de los maestros: l?cidos observadores advierten que se multiplican las voces, los intercambios se tornan cada vez m?s veloces, dominan los estereotipos, pero faltan quienes puedan guiar a los j?venes y ayudarlos a reconocer el valor de las cosas. En muchas sociedades, la crisis de la ense?anza elemental se precipita cuando el maestro, o la maestra, deja de ser una figura de referencia para los ni?os. Estas situaciones cr?ticas ponen de relieve la necesidad de contar con aut?nticos educadores, capaces de transmitir tanto argumentativa como vitalmente una visi?n del mundo. En otras intervenciones he citado un testimonio que considero paradigm?tico: el del gran cineasta italiano Ermanno Olmi, autor de aquella inolvidable obra de arte titulada ?El ?rbol de los zuecos?. Reconoc?a recientemente en un reportaje que hab?a tenido varios maestros, pero finalmente resumi? su respuesta en una inesperada afirmaci?n: La maestra que me ha introducido en el descubrimiento del mundo ha sido mi abuela materna. Fue ella quien me acompa?? paso a paso hacia el interior del mundo campesino; lo hizo a trav?s de su vida ejemplar de madre y de viuda, ya que hab?a perdido a su marido en la Gran Guerra. Todo lo que sab?a lo hab?a aprendido de la vida; logr? afrontar cada sufrimiento manteniendo siempre una orientaci?n a la alegr?a. En casa cantaba de continuo, y cuando no cantaba recitaba rosarios, como, por otra parte, se hac?a normalmente en las casas de los campesinos. Y justamente, mi otra maestra ha sido la civilizaci?n campesina.

En esta aserci?n se alude, de alg?n modo, a lo que nosotros solemos llamar educaci?n integral. El proyecto educativo cat?lico se caracteriza por cultivar expresamente tal integralidad como el fin por excelencia, que determina la orientaci?n de todo el proceso formativo, la adopci?n de los m?todos m?s adecuados y su revisi?n constante, la interacci?n y el ajuste de todas las dimensiones en b?squeda de una s?ntesis sapiencial, que encuentra su fuente inspiradora y su perfecci?n en el conocimiento y el amor de Dios. Como ya lo hemos sugerido, educar significa formar varones y mujeres completos, su inteligencia, su voluntad, sus sentimientos, sus habilidades corporales, su sentido moral y social, su vida de fe y oraci?n, su adhesi?n a Jesucristo y su inserci?n en la comunidad de la Iglesia. La transmisi?n de la cosmovisi?n cristiana permite asumir cr?ticamente la cultura de nuestra ?poca y colaborar en la plasmaci?n de un nuevo humanismo, porque para el cristiano nada de lo humano es ajeno. Un maestro singular del humanismo cat?lico, San Francisco de Sales, que propuso el ideal de una cultura de todo el hombre, dec?a de s? mismo: Je suis tant homme que rien plus (una expresi?n dif?cil de traducir literalmente: soy tan hombre que nada m?s).

Quiz? sea ?ste el lugar apropiado para aludir r?pidamente a la importancia del trabajo en el concepto de educaci?n integral. Esta valoraci?n es significativa en orden a recuperar las escuelas t?cnicas, pero puede extenderse a todo proyecto educativo. Habr?a que revisar una cierta distinci?n entre trabajo manual y trabajo intelectual que con frecuencia conduce ?siquiera inconscientemente? a subestimar o excluir al primero. El ejercicio de actividades eminentemente pr?cticas, en las que sea preciso aplicar los conocimientos te?ricos se corresponde con la necesidad de adquirir el fundamento intelectual imprescindible para que los trabajos t?cnicos y de servicio resulten bien hechos. Estudio y trabajo son valores complementarios que concurren a una formaci?n plena, no truncada, de la persona.?

La dimensi?n religiosa.

La Ley de Educaci?n Nacional ha incorporado, felizmente, el concepto de educaci?n integral. Sin embargo, los legisladores no se atrevieron a enumerar las dimensiones de esa totalidad, a pesar de que se hab?an formulado propuestas para que se lo hiciera. El prejuicio laicista fue m?s fuerte, y no se quiso enunciar una serie en la que no pod?a faltar la dimensi?n espiritual y religiosa. El Estado nacional, en este asunto, contradice las aspiraciones de la mayor?a de la poblaci?n, que han logrado ser reconocidas en el ordenamiento educativo de varias provincias. No puede haber educaci?n integral sin el cultivo de la dimensi?n religiosa, valor culminante de toda cultura verdaderamente humana.

No incurro en una digresi?n si me detengo a clarificar la posici?n sobre la ense?anza religiosa de Domingo Faustino Sarmiento, de cuyo nacimiento se cumplir?, dentro de pocos d?as, el bicentenario. El historiador y acad?mico N?stor Tom?s Auza se ha ocupado recientemente del tema en un estudio titulado ?Sarmiento, la religi?n y la Iglesia?. Durante toda su vida, aquel genio apasionado y no poco contradictorio fue un convencido difusor del catecismo. En 1839, el a?o en que escrib?a en ?El Zonda?, por ?l fundado, cre? en San Juan una escuela para se?oritas, que puso bajo el patronazgo de Santa Rosa de Lima y la protecci?n de la Asunci?n de Mar?a. ?l redact? los estatutos y prescribi? la ense?anza de la religi?n y la moral cat?lica, la oraci?n de la ma?ana, el rosario por la tarde, la misa dominical y la novena de la santa patrona. Quince a?os m?s tarde, en su primera circular como director del Departamento de Escuelas del Estado de Buenos Aires, orden? puntillosamente a los maestros las oraciones que se deb?an rezar, la asistencia a misa y la preparaci?n de monaguillos para ayudar a los p?rrocos. Por aquellos a?os en que propiciaba la ense?anza religiosa en las escuelas, Sarmiento no encontraba textos adecuados. No le satisfac?an los de Astete, Pouget y Fleury, en uso com?nmente entonces; por eso tradujo del franc?s el catecismo de la doctrina cristiana ?Conciencia de un ni?o?, de Schenidt ?compuesto originalmente en alem?n? y lo edit? para usarlo en la Escuela Normal durante una de sus estad?as en Chile. Este libro se difundi? ampliamente en colegios y parroquias, tambi?n en nuestro pa?s, donde Jos? Manuel Estrada lo adopt?, en 1866, para la provincia de Buenos Aires. No hay que olvidar, adem?s, que escribi? una ?Vida de Jes?s?, que deb?a emplearse como complemento del catecismo. Es verdad que entre 1882 y 1884 reneg? de lo que hab?a sostenido, asumiendo el programa anticat?lico de la masoner?a, y en el debate sobre la Ley de Educaci?n Com?n no acept? la religi?n como parte del curr?culo escolar; propon?a mantenerla antes o despu?s del horario de clases. Despunt? en esa ?poca, sobre todo en su discusi?n con los l?deres cat?licos, un viejo relente anticlerical y el car?cter descuidado y superficial de su formaci?n religiosa. Sin embargo, en aquel per?odo todav?a continuaba editando y distribuyendo catecismos y su ?Vida de Jes?s?, para la que obtuvo la aprobaci?n del obispo de Cuyo. Quienes han hecho del gran sanjuanino un ?cono del laicismo tendr?an que admitir y apreciar cabalmente este otro aspecto de su compleja personalidad.?

El contexto. La pobreza.

Deseo referirme ahora al contexto en el cual el educador est? llamado a repensar y relanzar su misi?n. El t?tulo del presente Curso se refiere al entorno social, y lo califica de nuevo y complejo. En mi opini?n, habr?a que evitar una interpretaci?n reductiva de la vida social, para enfocar en toda su amplitud la problem?tica cultural de nuestra ?poca y sus consecuencias pedag?gicas. Elijo, a este prop?sito, algunos temas que considero de particular inter?s.

En primer lugar podemos se?alar el drama de la pobreza; habr?a que declinar en plural este nombre y hablar de m?ltiples pobrezas, comenzando por aquella extrema que se identifica con la miseria y la exclusi?n social. En su libro Gobernar es poblar, el m?dico Abel Albino ha llamado la atenci?n con agudeza y vigor sobre la desnutrici?n infantil, enfermedad sociocultural vinculada directamente al comportamiento humano; afirma en esa obra que los chicos desnutridos suelen ser fruto del abandono, y sentencia que ese defecto, si no es remediado en los dos primeros a?os de vida provoca lesiones cerebrales irreparables que son luego causa principal?sima de la deserci?n escolar. La ra?z de este mal tan extendido se encuentra en la desorganizaci?n familiar, en la precariedad de sus recursos de vida y en la fragilidad de sus v?nculos: padres que no han aprendido a ser tales y son incapaces de asumir su responsabilidad de alimentar, de estimular afectivamente, de amar a sus hijos. La falta de un trabajo digno, de la presencia diligente de la madre en el hogar se expresan muchas veces en una carencia simb?lica: en la casa no hay mesa.

La defecci?n educativa de la familia se verifica tambi?n en situaciones econ?micas y sociales aventajadas. Los cambios de pareja, en b?squeda de una ut?pica felicidad futura, a menudo convierten a los hijos en v?ctimas; en los sectores en que reinan condiciones privilegiadas de desarrollo material es frecuente que falte a los adolescentes la verdadera escucha y la atenci?n afectuosa de los padres. El eclipse de la figura paterna, la confusi?n de roles en la educaci?n familiar, reflejan la p?rdida de sentido de las instituciones formativas y de la tradici?n cultural. Los expertos se?alan el fen?meno de muchachos y chicas solos, ab?licos, que se procuran est?mulos cada vez m?s fuertes para experimentar la sensaci?n moment?nea de estar vivos; nutren en el fondo del alma una secreta desesperaci?n y abandonados a ellos mismos sucumben a una fragilidad que no ha sido detectada y socorrida a tiempo. Este panorama severo interpela al educador cristiano, y a la Iglesia misma en su misi?n evangelizadora; constituye un acicate al estudio, a la comprensi?n, a la cercan?a afectuosa a cada uno de los alumnos; es un incentivo de caridad que en su reclamo induce a reconocer a la educaci?n como un oficio de amor.?

Nuestra decadencia educativa y el m?todo chino.

Para dirigir ahora la atenci?n a realidades m?s estrictamente pedag?gicas, corresponde mencionar el reciente informe del Programa Internacional para la Evaluaci?n de Estudiantes (PISA 2009). Como es sabido, esa relaci?n ofrece los resultados de la prueba a que fueron sometidos 470.000 estudiantes de quince a?os, de 65 naciones, en tres ?reas de estudio: matem?tica, lectura comprensiva y ciencias. La ubicaci?n lograda por nuestros chicos, el puesto 58? ?es decir, casi tocando fondo en la lista? manifiesta la penosa declinaci?n de la educaci?n argentina. El informe fue ampliamente discutido en el mundo; por desgracia, todav?a no ocurri? lo mismo entre nosotros. El dato m?s saliente es el nivel ?ptimo alcanzado por estados y ciudades del extremo oriente: Shangai, Hong Kong y Corea del Sur; de all? que la consideraci?n se haya centrado en los acentos que caracterizan a la pedagog?a china. Al respecto se ha hecho notar la importancia que se otorga en ella al tiempo de estudio (muchos d?as, muchas horas por d?a, con clases suplementarias), a la autoridad del maestro, al uso de la memoria, y una especial dedicaci?n a las matem?ticas. Adem?s, los ex?menes son el gozne de la escuela china. Amy Chua, profesora en la Facultad de Derecho de la Universidad de Yale, ha publicado recientemente un libro con este t?tulo sugestivo: Himno de batalla de la madre tigre, en el que exhibe lo que podr?amos llamar el m?todo de las madres chinas. En un ensayo publicado en el Wall Street Journal la autora explica el ?xito alcanzado por los adolescentes chinos en el PISA como resultado del tipo de educaci?n que est?n recibiendo primeramente en sus familias: disciplina, rigor, severidad; se piensa que la excelencia no puede lograrse de otro modo y entonces se los motiva, para nuestro gusto hasta la crueldad. Si es necesario, se los priva de salidas y de juegos para que no se distraigan de sus deberes, y no se les permite lamentarse. Esta afirmaci?n lo dice todo: lo peor que puede hacerse contra la autoestima del hijo es dejar que se rinda ante un obst?culo.

Los cuestionamientos a este m?todo apuntan al menoscabo que podr?an sufrir valores tales como la creatividad, la sociabilidad, el aprecio del trabajo en equipo. Los objetores lanzan este planteo radical: la excelencia en la m?sica, o en cualquier otra disciplina, ?puede hacer felices a los hijos? Vale la pena abrir una seria discusi?n sobre estos enfoques. Entre los rigores chinescos y el buenismo criollo que nos est? hundiendo en el b?ratro de la ignorancia y del retraso podemos encontrar alternativas razonables, como las que conoci? la escuela argentina en sus mejores ?pocas. El remedio no est? en disponer continuas reformas estructurales, ni en entregarse a experimentos riesgosos y apresurados. La contribuci?n de pedagogos y psic?logos es ciertamente muy ?til, pero lo que sobre todo hace falta es el talento de verdaderos maestros. Salta a la vista que no deber?amos sustraernos a ciertos requisitos fundamentales: revisar qu? tiempo se dedica efectivamente al trabajo escolar y procurar su mejor empleo; asumir la necesidad del esfuerzo y la autodisciplina para obtener resultados de excelencia; restaurar el valor de los contenidos de la ense?anza fijando los niveles de conocimientos y habilidades que los alumnos deben poseer, con especial atenci?n puesta en los saberes b?sicos, que son ?como se dec?a anta?o? leer, escribir y calcular. Peque?o men? ?ste, que puede proponerse tanto a los estudiantes cuanto a sus educadores.?

Educaci?n personalizada

Los debates sobre la problem?tica educativa, que tienen lugar en muchos pa?ses, envuelven cuestiones pol?ticas, econ?micas, culturales en sentido amplio, y una visi?n de futuro acerca de la inserci?n de la propia naci?n en un mundo globalizado. Las numerosas publicaciones aparecidas en los ?ltimos a?os dan buena cuenta de la importancia del tema, del cual se ocupan desde los hombres de Estado hasta los periodistas. Aludo, de paso, a la Carta a los Educadores, de septiembre de 2007, del actual presidente de Francia, y al reciente libro de Andr?s Oppenheimer ?Basta de historias! En todas partes se siente la necesidad de una renovaci?n. Pero estos intentos deben referirse seriamente al bien de todos y cada uno de los alumnos.

El concepto de educaci?n personalizada no resulta extra?o para la escuela cat?lica. Su prop?sito dirigido a la formaci?n integral de la persona, que se alcanza plenamente en la comuni?n con Dios (cf. Documento de Aparecida, 336), se comprende a la luz de la misi?n esencial de la Iglesia; cada uno de los ni?os, adolescentes y j?venes es objeto de dedicaci?n y de amor en su singularidad irrepetible, especialmente cada uno de aquellos que Jes?s llama el m?s peque?o de mis hermanos (Mt. 25, 40.45) para identificarse con ellos y encomendarlos a nuestra solicitud.

En los debates y proyectos en curso se subraya que educaci?n personalizada equivale a educaci?n diferenciada. Se distinguen en los ni?os diversos tipos de inteligencia: ling??stica, l?gico-matem?tica, corporal-kinest?sica, espacial (se refiere a la capacidad de pensar mediante im?genes, y a la habilidad para el dibujo y el puzzle), musical, interpersonal (es la inclinaci?n al liderazgo), intrapersonal (referida a la sensibilidad y a la emoci?n). En varios pa?ses, Estados Unidos, Israel, China, se vienen ensayando proyectos especiales para los ni?os mejor dotados, como los hab?a en la Uni?n Sovi?tica; all? se concentraba en una ?ciudad de la ciencia? a los peque?os genios de las matem?ticas. Recientemente el Director General de Formaci?n Profesional del Ministerio de Educaci?n de Espa?a ha presentado una propuesta en t?rminos sorprendentes. Este funcionario considera que los grandes olvidados de la escuela son los primeros de la clase; por lo general ?seg?n ?l? se procura sostener al que se retrasa y no potenciar a quien ya rinde todo lo que la escuela le requiere. Se determina, en consecuencia, ofrecer gratuitamente cursos fuera de horario para profundizar el estudio de las materias en las que esos chicos de especiales condiciones sobresalen. Se pueden detectar las cualidades a los doce a?os, para valorar las respectivas inclinaciones intelectuales, estimular el crecimiento y premiar los resultados. El prop?sito aspira a una transformaci?n de la sociedad del conocimiento. Sobre estos planes se han manifestado dudas y objeciones: se estar?a quebrando el principio de equidad y favoreciendo a los hijos de familias acomodadas, que son herederos de tradiciones culturales y disponen en su casa de un ambiente propicio, bibliotecas y otros recursos para el estudio.

Este flanco de la educaci?n personalizada privilegia el aspecto intelectual de la formaci?n; habr?a que armonizarlo con las otras dimensiones de una educaci?n integral. No obstante, ser?a provechoso asumir el desaf?o que los intentos citados implican de mejorar la calidad de la ense?anza; para ello es preciso empe?arse en una renovaci?n metodol?gica ordenada a despertar la curiosidad de los alumnos, su deseo de saber, y a ensanchar sus horizontes culturales. La cuesti?n es no nivelar hacia abajo, sino que todos, con la aplicaci?n y la ayuda necesaria, alcancen las metas a las que seg?n sus dotes pueden aspirar. ?No debe acaso la escuela cat?lica ofrecer a todos una educaci?n de excelencia, y hacerlo con principios y talante cat?licos?

La otra vertiente es la dedicaci?n, tambi?n y quiz? con mayor raz?n personalizada, a los chicos afectados por alg?n tipo de h?ndicap, o mejor dicho, con capacidades diferentes. En este campo, me parece que todav?a tenemos un largo camino a recorrer para cumplir debidamente con el servicio que los padres de esos ni?os tienen derecho a esperar de nosotros. Pienso no solamente en m?s escuelas especialmente dedicadas a ellos, sino tambi?n en su integraci?n en cualquiera de nuestras instituciones educativas. El esfuerzo del Estado italiano es digno de menci?n: en el a?o escolar 2009-2010 se registraron 181.000 alumnos con problemas especiales, asistidos por 90.000 docentes de apoyo. Vale recordar, como est?mulo de nuestro arrojo y del tes?n correspondiente, la palabra del Se?or: les aseguro que cada vez que lo hicieron con el m?s peque?o de mis hermanos, lo hicieron conmigo (Mt. 25, 40).??

Las nuevas tecnolog?as en la escuela.

Cualquier docente conoce por experiencia que a los chicos de hoy les cuesta enormemente concentrarse y que tienen serias dificultades para seguir una exposici?n, un razonamiento, para mantenerse constantes en una tarea empe?osa. Este dato parece una generalizaci?n; sin embargo, los expertos reconocen la existencia de una generaci?n digital y describen sus caracter?sticas. Se habla tambi?n de chicos multitasking, que han nacido con la computadora y no conocen el reposo de la lectura, al menos tal como se conceb?a esta actividad anteriormente; acostumbrados al colage, al ?corta y pega?, no consiguen redactar una s?ntesis de lo que leen ni elaborar un relato aut?nomo dotado de una estructura l?gico-secuencial; sus escritos suelen ser incomprensibles. La escuela debe afrontar esta situaci?n, en el grado en que se verifique, para educar a estos chicos en la atenci?n, en la aplicaci?n, para ense?arles a argumentar con rigor.

La incorporaci?n de la escuela al mundo digital exige considerar objetivamente esos reparos. Los adolescentes de hoy suelen actuar sin interrogarse demasiado sobre el sentido y las consecuencias de su acci?n; su comportamiento se basa en el esquema est?mulo-respuesta y el tiempo es para ellos una sucesi?n de fragmentos, de instantes presentes, como si no existiera el pasado ni el futuro. El mundo digital existe cuando se conecta la computadora y se extingue cuando ?sta se apaga, sin conexi?n l?gica entre ambos momentos. Al parecer, la mente se va adaptando a trabajos de breve duraci?n, cambiantes; cada uno de ellos se presenta como un est?mulo nuevo. Especialistas en la psicobiolog?a de la edad del desarrollo estudian la relaci?n entre el sistema nervioso y la experiencia y alertan sobre la posible modificaci?n de las conexiones cerebrales en los adolescentes; se?alan tambi?n la tendencia a descuidar la memoria, ya que lo que se necesita saber est? siempre disponible en la red. Todos estos datos est?n ?ntimamente relacionados con el estudio y el aprendizaje.

Las opiniones se dividen. Psic?logos y expertos en los procesos cognitivos alientan una renovaci?n de la escuela para ponerla al paso con las posibilidades de conocimiento que aporta la tecnolog?a; algunos proponen introducir en el aprendizaje escolar el videojuego como el instrumento m?s adecuado para crear motivaciones, dot?ndolo, por supuesto, de contenidos valiosos. Los ling?istas y fil?sofos del lenguaje se muestran m?s bien reticentes: advierten que la sobredosis telem?tica comporta la degradaci?n de la calidad de la escritura y favorece la desconcentraci?n generalizada; desconf?an de la difusi?n de internet: la red puede ser ?til para obtener datos concretos, pero vomita un oc?ano de banalidades y de porquer?as tan vasto que es inimaginable poder controlarlo. Son recursos tan absorbentes que atrapan aun a los esp?ritus m?s s?lidos; podr?an convertirse ellos mismos en escuela, desplazando a la escuela convencional, como quiz? ya lo est?n haciendo.

El Santo Padre Benedicto XVI ha dedicado su mensaje para la XLV Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales, que se celebrar? el pr?ximo 5 de junio, al tema Verdad, anuncio y autenticidad de vida en la era digital. Aunque no se refiere expresamente al ?mbito escolar, el Papa nos ofrece pautas de discernimiento en una reflexi?n muy ponderada, en la que se se?alan los valores y los riesgos de las nuevas tecnolog?as, de las que nace un nuevo modo de aprender y de pensar. Cito dos pasajes de ese texto pontificio: Como todo fruto del ingenio humano, las nuevas tecnolog?as de comunicaci?n deben ponerse al servicio del bien integral de la persona y de la humanidad entera. Si se usan con sabidur?a, pueden contribuir a satisfacer el deseo de sentido, de verdad y de unidad que sigue siendo la aspiraci?n m?s profunda del ser humano. La clave est? all?, en usar con sabidur?a. Sigue una invitaci?n, dirigida a los cristianos, a unirse con confianza y creatividad responsable a la red de relaciones que la era digital ha hecho posible, no simplemente para satisfacer el deseo de estar presentes, sino porque la red es parte de la vida humana. La red est? contribuyendo al desarrollo de nuevas y m?s complejas formas de conciencia intelectual y espiritual, de comprensi?n com?n. Tambi?n en este campo estamos llamados a anunciar nuestra fe en Cristo, que es Dios, el Salvador del hombre y de la historia, Aqu?l en quien todas las cosas alcanzan su plenitud. He aqu? otra pauta que puede guiar a la escuela en la adopci?n de las nuevas tecnolog?as: proceder con confianza y creatividad responsable.?

El contexto cultural y la misi?n evangelizadora.

He dejado para el final un aspecto decisivo, el fundamental en la consideraci?n de los contextos: el ambiente cultural en el que se inscribe y verifica la tarea educativa de la escuela cat?lica. Intento referirme solamente a algunas resistencias que tornan dif?cil la tarea de educar en la fe y de transmitir una visi?n cristiana del mundo. El influjo omnipresente de la cultura secularizada y descristianizada se torna impalpable, imperceptible; impone de modo subliminal juicios, valoraciones, modelos de vida que determinan la conducta, incluso bajo la apariencia y en el nombre de la libertad. Si nos preguntamos qui?n educa realmente hoy, tendremos que reconocer la fuerza y el predominio de una cierta opini?n general que desarticula los procesos educativos y desplaza a las autoridades que los conducen. Los j?venes que en edad cada vez m?s temprana son absorbidos por la cultura del boliche y por ?la previa? podr?n conservar quiz? las verdades de la fe y principios cristianos de vida ?al menos no los discutir?n expl?citamente? pero en los hechos su comportamiento se inclinar? a reproducir el de la mayor?a, seg?n un ritmo de emociones inducidas. Los medios de comunicaci?n, que exaltan el cretinismo de la far?ndula, y ahora las posibilidades ilimitadas que abre la navegaci?n cibern?tica, favorecen la difusi?n de modelos opuestos al ideal cristiano y a un aut?ntico humanismo; estas alternativas impresionan profundamente en el per?odo en que se va constituyendo la conciencia moral y pueden fijar en ella criterios errados sobre realidades esenciales: la verdad, la felicidad, el amor, el sexo, la pr?ctica religiosa. El juicio pr?ctico descaminado y el consiguiente desorden de la afectividad influyen negativamente sobre la vida intelectual. S?manse a este fen?meno las presiones ideol?gicas que se ejercen en el ?mbito escolar a trav?s de los dise?os curriculares, los contenidos oficiales y los textos de difusi?n masiva o preferencial; pronto se har?n sentir asimismo las consecuencias pedag?gicas de nuevas leyes, como la de alteraci?n del orden matrimonial aprobada el a?o pasado.

En este contexto, al educador cristiano se le exige actualizar cotidianamente su identidad, su compromiso con la verdad. No hay que tener miedo de decirles a los chicos la verdad, de transmitirles en toda su armon?a y belleza la concepci?n cat?lica del hombre y del mundo vali?ndose de razones bien probadas; a partir de esta base de claridad intelectual corresponde ayudarles con serenidad, comprensi?n y paciencia a vivir la verdad, a superar las dificultades, a reconocer en la pr?ctica la belleza de la virtud y la fealdad inhumana del vicio. No es buen negocio claudicar, presentarse complacientes ante la dictadura del relativismo, autoclausurarse en el espacio de lo pol?ticamente correcto. La Iglesia reivindica su libertad de proclamar la verdad del Evangelio y nosotros, educadores, hacemos uso confiadamente de esa libertad en el ?mbito p?blico, precisamente en la escuela, en el ejercicio de la misi?n eclesial de educar. En su mensaje para la reciente Jornada Mundial de la Paz, dec?a Benedicto XVI: la libertad religiosa no se agota en la simple dimensi?n individual, sino que se realiza en la propia comunidad y en la sociedad, en coherencia con el ser relacional de la persona y la naturaleza p?blica de la religi?n.

En la tarea fascinante y riesgosa de educar se pone de manifiesto el misterio de la gracia. El auxilio de la gracia de Cristo es necesario no s?lo para aceptar la Palabra divina mediante el acto de fe, sino tambi?n para llevar una vida plenamente acorde a la dignidad de nuestra naturaleza racional. Esa ayuda sobrenatural nos brinda la capacidad de cumplir intachablemente nuestros deberes de estado; tanto el educador como el educando son, por lo tanto, menesterosos de ella. El proceso pedag?gico cristiano incluye centralmente la ense?anza religiosa escolar, la catequesis, la orientaci?n pastoral y el recurso a la fuente de vida que son los sacramentos; no son ?stos medios secundarios, de relleno, que puedan ceder f?cilmente lugar y horario a otras exigencias curriculares. Por lo contrario, son los arbitrios imprescindibles y comun?simos para intentar la doble s?ntesis, entre fe y cultura y entre fe y vida en la cual consiste, en sentido cat?lico, la educaci?n integral. Pero adem?s, el auxilio de la gracia lo implora la oraci?n humilde y perseverante. No hay que olvidarlo. Dos cosas profundamente olvidadas por todos los cristianos ?as? dec?a, quiz? exagerando un poco, Le?n Bloy en ?El mendigo ingrato??: Primero: tenemos el deber de pedirle todo a Dios. Segundo: Dios no tiene nada para rehusar.?

Mons. H?ctor Aguer, arzobispo de La Plata?


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ZENIT? nos ofrece la catequesis que el Papa Benedicto XVI pronunci?el mi?rcoles 9 de?Febrero de 2011?sobre san Pedro Canisio, dentro de su reci?n comenzado ciclo sobre Doctores de la Iglesia, durante la Audiencia General celebrada en el Aula Pablo VI.

Hoy querr?a hablaros de san Pedro Kanis, Canisio en la forma latina de su apellido, una figura muy importante en el s.XVI cat?lico. Naci? el 8 de mayo de 1521 en Nimega Holanda. Su padre era el alcalde de la ciudad. Mientras estudiaba en la Universidad de Colonia, frecuent? a los monjes cartujos de santa B?rbara, un centro propulsor de la vida cat?lica, y a otros hombres p?os que cultivaban la espiritualidad llamada devotio moderna. Entr? en la Compa??a de Jes?s el 8 de mayo de 1543 en Maguncia (Renania-Palatinado), despu?s de haber seguido un curso de ejercicios espirituales bajo la supervisi?n del beato Pierre Favre, Petrus Faber, uno de los primeros compa?eros de san Ignacio de Loyola. Se orden? sacerdote en junio de 1546 en Colonia, y al a?o siguiente, estuvo presente en el Concilio de Trento como te?logo del obispo de Austria, cardenal Otto Truchsess von Waldburg, donde colabor? con dos hermanos, Diego La?nez e Alfonso Salmer?n.

En 1548, san Ignacio le hizo completar su formaci?n espiritual en Roma y lo envi? despu?s al Colegio de Messina a ejercitarse en humildes servicios dom?sticos. Consigui? en Bolonia el doctorado en teolog?a el 4 de octubre de 1549, y despu?s fue enviado al apostolado a Alemania por san Ignacio. El 2 de septiembre de ese a?o, el 1549, visit? al Papa Pablo III en Castelgandolfo y despu?s de esto fue a la Bas?lica de San Pedro a orar. All? implor? la ayuda de los grandes Ap?stoles Pedro y Pablo, para que diesen una eficacia permanente a la Bendici?n Apost?lica, con miras a su gran destino, la nueva misi?n. En su diario, escribi? algunas palabras de la oraci?n que realiz?: ?All? he sentido que un gran consuelo y la presencia de la gracia me eran concedidas por medio de estos intercesores (Pedro y Pablo). Ellos confirmaban mi misi?n en Alemania y parec?an transmitirme, como ap?stol de Alemania, el apoyo de su benevolencia. T? conoces Se?or, de que manera y cuantas veces en ese mismo d?a me has confiado Alemania, a la que luego cuidar? y por la cual deseo vivir y morir?.

Debemos tener presente que nos encontramos en el tiempo de la Reforma luterana, en el momento en que la fe cat?lica en los pa?ses de lengua germ?nica, ante la fascinaci?n de la Reforma, parec?a que se apagaba. Era un deber casi imposible el de Canisio, encargado de revitalizar, de renovar la fe cat?lica en los pa?ses germanos. S?lo era posible con la fuerza de la oraci?n. Era posible solo desde la base, es decir desde una amistad profunda con Jesucristo; amistad con Cristo en su Cuerpo, la Iglesia, que se alimenta en la Eucarist?a, Su presencia real.

Siguiendo la misi?n recibida de Ignacio y del Papa Pablo III, Canisio parti? hacia Alemania y parti? antes que nada hacia el Ducado de Baviera, que durante muchos a?os fue sede de su ministerio. Como decano, rector y vicecanciller de la Universidad de Ingolstadt, cuid? la vida acad?mica del Instituto y de la reforma religiosa y moral del pueblo. En Viena, donde por un breve tiempo fue administrador de la Di?cesis, desarroll? el ministerio pastoral en los hospitales y las c?rceles, sea en la ciudad como en el campo, y prepar? la publicaci?n de su Catecismo. En 1556 fund? el Colegio de Praga y hasta el 1569, fue el primer superior de la provincia jesuita de la Alemania Superior.

Entre estas tareas, estableci? en los pa?ses germ?nicos una densa red de comunidades de su Orden, especialmente de Colegios, que fueron puntos de partida para la reforma cat?lica, para la renovaci?n de la fe cat?lica. En este tiempo particip? tambi?n en el Coloquio de Worms con los dirigentes protestantes, entre los que estaba Felipe Melantchon (1557); ejerci? la funci?n de Nuncio Pontificio en Polonia (1558; particip? en las dos Dietas de Augusta (1559 y 1565); acompa?? al cardenal Estanislao Hozjusz, enviado del Papa al Emperador Fernando (1560); interviene en la Sesi?n Final del Concilio de Trento, donde habl? sobre la cuesti?n de la Comuni?n bajo las dos especies y sobre el ?ndice de Libros Prohibidos (1562).

En 1580 se retir? a Friburgo en Suiza, dedicado totalmente a la predicaci?n y a la composici?n de sus obras, all? muri? el 21 de diciembre de 1597. Beatificado por el beato P?o IX en 1864, fue proclamado en 1897 segundo Ap?stol de Alemania por el Papa Le?n XIII, y canonizado por el Papa P?o XI y tambi?n proclamado Doctor de la Iglesia en 1925.

San Pedro Canisio transcurri? buena parte de su vida en contacto con las personas socialmente m?s importantes de su tiempo y ejerci? una influencia especial con sus escritos. Fue editor de las obras completas de san Cirilo de Alejandr?a y de san Le?n Magno, de las Cartas de san Jer?nimo y de las Oraciones de san Nicol?s de Fl?e. Public? libros de devoci?n en varias lenguas, las biograf?as de algunos santos suizos y muchos textos de homil?tica. Pero sus escritos m?s difundidos fueron los tres?Catecismos?elaborados entre el 1555 y el 1558. El primero estaba destinado a los estudiantes a un nivel de comprensi?n de las nociones elementales de teolog?a; el segundo a los ni?os del pueblo para una primera instrucci?n religiosa; el tercero a j?venes con una formaci?n escol?stica de escuela media o superior. La doctrina cat?lica estaba expuesta a base de preguntas y respuestas, brevemente, en t?rminos b?blicos, con mucha claridad y sin menciones cr?ticas.

?S?lo en el tiempo de su vida se hicieron 200 ediciones de este Catecismo! Y se sucedieron cientos de ediciones hasta el s.XX. As? en Alemania, todav?a en la generaci?n de mi padre, la gente llamaba al Catecismo, simplemente el Canisio: es realmente el catequista de los siglos, ha formado la fe de las personas durante siglos.

Es, esta, una caracter?stica de san Pedro Canisio: saber componer armoniosamnete la fidelidad a los principios dogm?ticos con el debido respeto a cada persona. San Canisio ha distinguido la apostas?a consciente, culpable, de la fe, de la p?rdida de la fe inocente, por las circunstancias. Y ha declarado, frente a Roma, que la mayor parte de los alemanes pasaron al Protestantismo sin culpa. En un momento hist?rico de fuertes contrastes confesionales, evitaba -esta es una cosa extraordinaria- la aspereza y la ret?rica de la ira -cosa rara como he comentado, en esos tiempos y en las discusiones entre los cristianos- y se preocupaba s?lo de la presentaci?n de las ra?ces espirituales y de la revitalizaci?n de la fe en la Iglesia. Para esto le sirvi? mucho el amplio y penetrante conocimiento que ten?a de las Sagradas Escrituras y de los Padres de la Iglesia: el mismo conocimiento que sobresal?a de su personal relaci?n con Dios y la austera espiritualidad que derivaba de la devotio moderna?y de la m?stica renana.

La caracter?stica de la espiritualidad de san Canisio es una profunda amistad con Jes?s. Por ejemplo escribi? el 4 de septiembre de 1549 en su diario, hablando con el Se?or: ?T?, al final, como si me pudieses abrir el coraz?n del Sant?simo Cuerpo, que me parec?a ver delante de m?, me has mandado beber en esa fuente, invit?ndome por decir as? a sacar las aguas de mi salvaci?n de tus fuentes , oh mi Salvador?. Se ve que el Salvador le da un vestido con tres partes que se llaman paz, amor y perseverancia. Y con este vestido compuesto de paz, amor y perseverancia, Canisio ha realizado su obra de renovaci?n del catolicismo. Esta amistad con Jes?s ? que es el centro de su personalidad- nutrida por el amor a la Biblia, por el amor al Sacramento, por el amor de los Padres, esta amistad estaba claramente unida a la consciencia de ser en la Iglesia un continuador de la misi?n de los Ap?stoles. Y esto nos recuerda que todo evangelizadores siempre un instrumento unido, y por eso mismo fecundo, con Jes?s y con su Iglesia.

San Pedro Canisio se hab?a formado en esta amistad con Jes?s en el ambiente espiritual de la Cartuja de Colonia, en la que hab?a mantenido estrecho contacto con dos m?sticos cartujos Johann Lansperger, latinizado como Lanspergius, y Nicolas van Hesche, latinizado como Eschius. M?s tarde profundiz? la experiencia de esta amistad, familiaritas stupenda nimis, con la contemplaci?n de estos misterios de la vida de Jes?s, que ocupan una gran parte en los Ejercicios espirituales?de san Ignacio. Su intensa devoci?n por el Coraz?n del Se?or, que culmin? en la consagraci?n al ministerio apost?lico en la Bas?lica Vaticana, encuentra aqu? su fundamento.

En la espiritualidad cristoc?ntrica de san Pedro Canisio hay un profundo convencimiento: no hay alma cuidadosa de la propia perfecci?n que no practique cada d?a la oraci?n mental, medio ordinario que permite al disc?pulo de Jes?s vivir la intimidad con el Maestro divino. Por esto, en los escritos destinados a la educaci?n espiritual del pueblo, nuestro santo insiste en la importancia de la Liturgia con los comentarios a los Evangelios, de las fiestas, del rito de la santa Misa y de los otros Sacramentos, pero, al mismo tiempo, tiene cuidado de mostrar a los fieles la necesidad y la belleza de que la oraci?n personal diaria acompa?e y permee la participaci?n en el culto publico de la Iglesia

Se trata de una exhortaci?n y de un m?todo que conservan intacto su valor, especialmente despu?s de que han sido propuestos nuevamente por el Concilio Vaticano II en la constituci?n Sacrosanctum Concilium: la vida cristiana no crece sino es alimentada por la participaci?n en la Liturgia, en modo particular en la santa misa dominical, y por la oraci?n personal diaria, por el contacto personal con Dios. En medio de muchas actividades y m?ltiples est?mulos que nos rodean, es necesario encontrar cada d?a los momentos de recogimiento delante del Se?or para escucharlo y hablar con ?l.

Al mismo tiempo, es siempre actual y de valor permanente el ejemplo que san Pedro Canisio nos ha dejado, no s?lo en sus obras, sino sobre todo con su vida. ?l nos ense?a con claridad que el ministerio apost?lico es robusto y produce frutos de salvaci?n en el coraz?n, s?lo si el predicador es un testigo personal de Jes?s y sabe ser instrumento a su disposici?n, estrechamente unido a ?l por la fe en su Evangelio y en su Iglesia, por una vida moralmente coherente y por una oraci?n incesante como el amor. Y esto vale para cada cristiano que quiera vivir con esfuerzo y fidelidad su adhesi?n a Cristo. Gracias.

[En espa?ol dijo]

Saludo cordialmente a los peregrinos de lengua espa?ola, en particular a los grupos provenientes de Espa?a, M?xico y otros pa?ses latinoamericanos. Invito a todos a vivir con empe?o y fidelidad la adhesi?n a Cristo, a ejemplo de San Pedro Canisio. Encomendaos a su intercesi?n, pidiendo a Dios que vuestro apostolado produzca frutos de salvaci?n, siendo testigos de Jes?s e instrumentos suyos, con una vida moralmente coherente y una oraci?n incesante. Muchas gracias.

[En italiano dijo]

Mi pensamiento se dirige finalmente a los j?venes y a los reci?n casados. Celebramos ayer la memoria lit?rgica de san Jer?nimo Emiliano, fundador de los Somaschi y de santa Josefina Bakhita, hija de ?frica que se convirti? en hija de la Iglesia. La valent?a de estos testigos fieles a Cristo os ayude a vosotros, queridos j?venes, para abrir vuestro coraz?n al hero?smo de la santidad en la existencia de cada d?a. Os sostenga a vosotros , queridos enfermos, en el perseverar con paciencia a ofrecer vuestra oraci?n y vuestro sufrimiento por toda la Iglesia. Y os d? a vosotros, queridos reci?n casados, la valent?a de convertir vuestras familias en comunidades de amor, que reflejen los valores cristianos.I?

[Traducci?n del original italiano por Carmen ?lvarez
?Copyright 2011 Libreria Editrice Vaticana]


Publicado por verdenaranja @ 22:51  | Habla el Papa
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Ho Chi Minh City (Agencia Fides)? El encuentro de los Obispos asi?ticos que se celebrar? por primera vez en la historia en 2012, en Vietnam, representa para los fieles vietnamitas una oportunidad extraordinaria para "compartir una experiencia de unidad y de llevar un mensaje de amor a Asia". Es tambi?n un signo de la voluntad de apertura que se respira en el pa?s, donde los cristianos est?n llamados a "hacer brillar la luz de Cristo". Esto es cuanto afirma el Cardenal Jean-Baptiste Pham Minh Man, Arzobispo de Ho Chi Minh City, ciudad anfitriona del pr?ximo encuentro general de la Federaci?n de las Conferencias Episcopales de Asia (FABC). La iglesia local proporcionar? las estructuras del Centro Pastoral Archidiocesano y del Seminario de Xuan Loc, para dar cabida a m?s de 100 delegados de 15 pa?ses miembros de la FABC. La Federaci?n - informan fuentes de Fides?- ha deseado con todas sus fuerzas que la sede fuese en Vietnam, para dar una se?al de apoyo, comuni?n y cercan?a de las Iglesias asi?ticas a los fieles vietnamitas. A continuaci?n publicamos la entrevista que el cardenal Pham Minh Man ha concedido a la Agencia Fides.

Vietnam ser? la sede por primera vez del encuentro de los Obispos asi?ticos: ?se trata de una se?al de cambio real que est? teniendo lugar en el pa?s?

Despu?s de muchos a?os, en lo que hemos vivido en condiciones de aislamiento, la poblaci?n vietnamita tiene un gran deseo de apertura y de inserirse en el mundo de hoy, en las din?micas de la globalizaci?n. Recientemente he tenido ocasi?n de reunirme con los representantes de las seis religiones, los embajadores, las autoridades civiles de Ho Chi Minh para las felicitaciones de a?o nuevo y he podido anunciar la palabra de Jes?s: "El Hijo de Dios, encarnado en la humanidad, ha venido a traer la paz". Esto es esencial para todos, es un don que queremos comunicar a todos. Con la paz todo el mundo tiene la fuerza para vivir la fraternidad, a pesar de las dificultades, de ser una sola familia, de vivir juntos en la aldea global.

?Qu? puede suponer este encuentro para la Iglesia en Vietnam?

El encuentro de los Obispos de Asia, que se celebrar? en Vietnam, es para los cat?licos vietnamitas la oportunidad de unirse a los fieles de toda Asia, para compartir con ellos su experiencia y el testimonio de la Palabra de Dios y llevar un mensaje de amor a Asia. Ser? la ocasi?n para anunciar el Evangelio de Cristo, de modo que todos est?n unidos como una ?nica familia, para que se pueda construir una cultura de la vida y una civilizaci?n del amor por los pueblos de Asia.

?Qu? sugiere a los fieles en preparaci?n del evento?

Mientras esperamos este importante evento, cada sacerdote, religioso, laico, en cada di?cesis, deber? hacer dos cosas: en primer lugar, rezar, porque la oraci?n es la clave de toda obra, pidiendo que el Esp?ritu Santo nos conceda su luz y su fuerza para hacer la voluntad del Padre Celestial, para que todos los pueblos pueden tener gracia en abundancia y fortalecerse. En segundo lugar, debemos tratar de estar unidos y en comuni?n. Estamos llamados a superar la "cultura de la muerte" en una sociedad acosada por las injusticias, como la brecha entre ricos y pobres, o los devastadores males sociales como el aborto, el SIDA, la violencia sexual, el abandono de los ni?os. Nosotros los cristianos queremos construir una civilizaci?n del amor, vencer estos males, promover la cultura de la vida para las generaciones presentes y futuras

?Como ha acogido el nombramiento del Nuncio Apost?lico "representante no residente" de Vietnam?

He podido expresar a Benedicto XVI, la convicci?n de que el representante permanente del Papa dar? una nueva esperanza al pueblo vietnamita. Espero que la Santa Sede pueda ayudar al pueblo de Dios en Vietnam a hacer brillar la verdad y el amor de Cristo, a trav?s de un di?logo perseverante y de la colaboraci?n con todos los ciudadanos: profesores, intelectuales, ricos, pobres, autoridades civiles y miembros de otras religiones. Esto abrir? el camino al pueblo vietnamita para superar las limitaciones y los conflictos, las crisis, el descontento y las injusticias, para garantizar la estabilidad y la prosperidad a la naci?n. Creo que toda pa?s y todo pueblo necesita la luz de la verdad y del amor para su propia vida y para realizar un desarrollo duradero. (PA) (Agencia Fides 19/2/2011)


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ZENIT? publica el comentario al Evangelio del pr?ximo domingo, s?ptimo del tiempo ordinario (Mateo 5,38-48), 13 de febrero, redactado por monse?or Jes?s Sanz Montes, ofm, arzobispo de Oviedo.?

Evangelio del domingo: Enemigos amados

Jes?s nos est? explicando las Bienaventuranzas en los Evangelios de estos do?mingos. Lo que esta vez escucharemos se hace especialmente sorprendente, inesperado y hasta duro de seguir. Sin duda que as? se quedar?an aque?llos primeros oyentes de es?tas palabras del Maestro. Entonces, como tambi?n ahora, los hombres ten?an sus sub?terfugios para dar salida a su "honrilla". No se trataba de ser violento o agresivo, pero tampoco bobo, y entonces acu?aron aquel c?lebre "ojo por ojo y diente por diente", de la vieja ley del Tali?n. Es decir, no tiraremos la primera piedra, pero quien nos busque nos encontrar? y su provocaci?n no quedar? sin responder. Luego vendr? nuestro dicho: "yo perdono pero no olvido", que es un modo imposible y sutil de conciliar algo tan opuesto y dispar como el perd?n y el rencor.

Jes?s viene y dice: amad a vuestros enemigos, sorprended a quien os afrenta, con?fundid a los que os piden algo. Otros dir?n cosas distintas, otros tendr?n solapada?mente sus mezquinos ajustes de cuentas, con sus dientes y sus ojos... medidos y pesa?dos en la balanza de su tali?n particular. No se trataba de un oportunismo sino de de?volver a los hombres la real posibilidad de volver a ser imagen y semejanza de un Dios que no discrimina a nadie, que ama a sus enemigos regalando el sol cada ma?ana a los buenos y a los malos, y env?a la lluvia hermana a los justos y a los injustos.

Jes?s no predicaba simplemente una ?tica universal, una buena educaci?n c?vica y unas normas de urbanidad v?lidas para todos. ?l propone otra cosa, coincida o no con lo que otros puedan igualmente pensar y proponer. El amor que cuenta y pesa, el amor que calcula, el que pide condiciones... ?ste no le interesa a Jes?s. ?se pertenece a los paganos, a los que no pertenecen a la ciudad de Dios ni a su Pueblo. Acaso podemos pensar que no tenemos enemigos de solemni?dad. Enemigos de ?sos a los que se responde con m?siles modernos o con duelos ro?m?nticos. Pero la enemistad que Jes?s nos invita a superar con amistad, y los odios que ?l nos urge a transcender con amor, pueden estar muy cerca, tal vez demasiado cerca.

El amor que Jes?s nos propone se debe hacer gesto cotidiano, permanente. Porque los amigos o enemigos a los que indistintamente debemos amar se pueden en?contrar cerca o lejos, en nuestro hogar o en el vecino, puede ser un familiar o un com?pa?ero, frecuentar nuestras sendas o sorprendernos en caminos infrecuentes... Pero todo esto da lo mismo. No hay distinci?n que valga para dispensarnos de lo ?nico impor?tante, de lo m?s distintivo y de lo que nos diferencia de los paganos (Mt 5,46-47): el amor. En esto nos reconocer?n como sus disc?pulos.


Publicado por verdenaranja @ 11:11  | Espiritualidad
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Viernes, 18 de febrero de 2011

Homil?a de monse?or Ra?l Martorell, obispo de Puerto Iguaz?, para el quinto domingo durante el a?o (6 de febrero de 2011). (AICA)?

?PARA EL JUSTO RESPLANDECE LA LUZ EN MEDIO DE LAS TINIEBLAS??????????????

El domingo pasado le?mos el Serm?n de la Monta?a. Este domingo el Se?or muestra la grandeza de sus disc?pulos: ?Vosotros sois la sal de la tierra??.?Vosotros sois la luz del mundo? (Mt.5, 13-14). Ciertamente el Se?or sabe en su coraz?n que los disc?pulos llevar?n en sus vidas el esp?ritu de las bienaventuranzas. Son los pobres de esp?ritu, los mansos de coraz?n, los misericordiosos y puros, los pac?ficos y serenos, los que sienten gozo en el Se?or Dios en medio de las persecuciones. Solamente viviendo conforme a estas bienaventuranzas lograr?n los disc?pulos poseer la sabidur?a que los har? ?sal y luz? para el mundo que vive en tinieblas; de otra forma ser?n sosos, no tendr?n sabor y ser?n como la luz que se esconde y no alumbra. Que relaci?n maravillosa la del Se?or, luz para alumbrar y no la que se enciende y se mete debajo del caj?n (v.15) y la sal que da sabor y riqueza a los alimentos. La comida sin sabor es sosa y no nos deja gustar de los alimentos.

Los disc?pulos est?n llamados a transformar el mundo, un mundo insulso y necio que se? funda sobre la vanidad de las cosas caducas, pero si no son sal y luz no podr?n hacerlo pues s?lo servir?n para ser tirados y pisoteados, que es lo que acontece cuando no tienen esp?ritu evang?lico. El disc?pulo cuando es sal, tambi?n es luz, luz que se compara con la luz verdadera ?que ilumina a todo hombre? (Jn.1,9). Este es Cristo, ?luz verdadera?, resplandor del Padre que contagia de su luz a cuantos sigui?ndole con fidelidad a ?l y a su Evangelio, se convierten en? portadores de su luz para los dem?s.

Cada cristiano, en cuanto portador de la luz y del sabor de Cristo, debe ser transformador del mundo en el que vive y constructor de una sociedad nueva, capaz de hacer brillar en medio de la humanidad, una luz y sabor que se confunden con la verdad y la vida. Cada cristiano debe ser portador de esa luz verdadera y transformadora a trav?s de una vida que se expresa en una conducta que deje transparentar a trav?s de ella a Cristo, Se?or y dador de vida. As? las buenas ?obras del cristiano glorificar?n al Padre que est? en los Cielos (5,16).

Las obras que se hacen en la verdad y la caridad de Cristo son ?luz encendida sobre el candelero, para iluminar a los que est?n en la casa? (v. 16) y son capaces de atraerles a la fe y al amor de Cristo. Esta doctrina que desde el Antiguo Testamento era predicada y trataba de ser cumplida, se hace imperiosa para entrar en el Reino de los Cielos: ?Si repartes al hambriento tu pan, y sacias al alma afligida, resplandecer? en las tinieblas tu luz? (Is. 58,10). Estamos llamados a la caridad, que es resplandor de la vida de Cristo en nosotros y que ilumina aun a los m?s alejados de la fe, disipa las tinieblas del pecado y conforta el alma. No olvidemos que la caridad es luz de Cristo que se inclina sobre el coraz?n doliente y lo conforta. Mirando a Pablo, el cristiano tiene uno de los modelos m?s claros de su accionar por la vida ?no quise saber entre vosotros, sino a Cristo y a Cristo crucificado? (1 Cor. 2,1-2).

Debemos preguntarnos si somos verdaderos cristianos o si s?lo nos llamamos tales. ?Somos sal y luz que iluminan y dan sabor o hemos defeccionado de tal misi?n? ?Nos llamamos cristianos por tradici?n, aceptando las m?s tremendas aberraciones morales, posturas contrarias a la moral cristiana porque nos mantienen en la tranquilidad de una conciencia deformada, o nos arriesgamos a defender las virtudes cristianas y nos esforzamos por practicarlas? ?Dejamos ?pasar? todas aquellas posturas contrarias a la fe y la moral porque nos resulta m?s c?modo y nos evita la confrontaci?n, dejando que nuestros j?venes vivan con una conciencia err?nea sobre el sentido de la vida y la pertenencia a una sociedad m?s limpia y verdadera? Los cristianos hoy debemos tener una conciencia formada a la luz del evangelio. As? seremos ?luz del mundo y sal de la tierra?. Cristo y la Iglesia espera en nosotros, en nuestra autenticidad como bautizados. Espera que seamos verdaderos heraldos de la fe, comprometidos y capaces de dejar nuestra comodidad de conciencia y comprometernos con el Evangelio de Jesucristo.

Que Mar?a, fiel reflejo de la Luz del Mundo, nos ayude a ser verdaderos testigos del Evangelio.??

Mons. Marcelo Ra?l Martorell, obispo de Puerto Iguaz??


Publicado por verdenaranja @ 22:36  | Homil?as
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Homil?a de monse?or Luis T. St?ckler, obispo de Quilmes para la el quinto domingo durante el a?o (6 de febrero de 2011). (AICA)

LUZ Y SAL?????????

Por la fecha tard?a de la Pascua en este a?o, se nos da ?la oportunidad de leer durante seis domingos, sin interrupci?n, todo el Serm?n de la Monta?a, antes de que comience la Cuaresma. Jes?s se dirigi? con este serm?n, en vistas a la multitud, a sus disc?pulos para prepararlos como pastores. El domingo pasado hemos escuchado el inicio de este solemne discurso con la lectura de las Bienaventuranzas, que son como su port?n de entrada. Hoy, el Se?or nos hace entender que, para ser disc?pulos de ?l, no es suficiente ilustrarnos espiritualmente, sino que debemos participar en su misi?n y compartir con los dem?s lo que hemos recibido. Tratemos de escuchar su palabra con esta actitud. Las multitudes necesitan, como en aquel entonces, conocer a Jes?s.

?Ustedes son la sal de la tierra?, nos dice el Se?or. La sal se usa en peque?a cantidad; ella misma no es la ?comida o bebida que satisface, pero s? le da el sabor. Se diluye, y pareciera que desaparezca; sin embargo est? presente en todo, y proporciona con el alimento al cuerpo elementos necesarios para la salud. Para esto fue hecha, esta es su raz?n de ser. En cambio, la sal que no se usa se vuelve ins?pida y ya no sirve para nada, sino para ser tirada. Jes?s nos dice con esto que el disc?pulo ha de ser diferente, y que su presencia en medio de las masas es importante para la vida en comunidad. No se trata de llamar la atenci?n y de ser reconocido por los dem?s, pero s? de trasmitir los valores evang?licos: la fe en Dios, la honestidad, la generosidad, la justicia, la b?squeda del bien com?n. Fuimos creados y llamados para instaurar con Cristo el Reino de Dios. Hay que comprometerse con el mundo. Si pens?ramos poder conservarnos y desentendernos de los dem?s, nuestra vida perder?a su? sentido. Hubi?ramos nacido en vano.

?Ustedes son la luz del mundo?, dice Jes?s. Lo dijo, cuando hab?a salido de su casa y de su pueblo a predicar en todas partes de Israel, ?llamando a algunos disc?pulos a hacer lo mismo, porque los quer?a preparar, a su lado, para su futura misi?n. Esto significaba para ellos abandonar su trabajo y confiar sus familias a la providencia de Dios. La luz interior que hab?an recibido al encontrarse con Cristo, escuchando su ense?anza y? presenciando los prodigios que realizaba, no era solamente para ellos. Guardarla en secreto ?significar?a restarle importancia a la acci?n de Cristo. Y trae como consecuencia que la luz interior se apaga. Jes?s lo explic? con la par?bola de los talentos. El que hab?a guardado el ?nico talento sin trabajarlo, se le quita lo que tiene;? mientras al que trabaj? con sus talentos, se le dan m?s todav?a. ?No se enciende una l?mpara para meterla debajo de un caj?n?. Una vela que no se usa es como un muerto, sin vida. ?La cera o el ?leo son para iluminar la casa, y para esto se deben consumir.? El s?mbolo del Resucitado es justamente un cirio encendido. La luz que hay en nosotros, debe brillar por nuestro testimonio para que los hombres crean en el Padre que est? en el cielo. Seguir a Cristo trae como consecuencia participar en su misi?n.

La actualidad y urgencia de la palabra de Jes?s sentimos no solamente frente a la sociedad, sino en la Iglesia misma. Ser?amos arrogantes e hip?critas, si quisi?ramos aleccionar a los dem?s sin barrer primero delante de la propia puerta. Los cristianos en tantas ocasiones hemos sido prota?gonistas o al menos c?mplices de un mundo tan poco bienaventurado. No pretendemos decir a la gente ins?pida y apagada: m?rennos a los cristianos. Nuestra indicaci?n es otra: miren a ?l, miren a la Luz, reciban la Sal de ?l. Es lo que dice Pablo hoy a los corintios: ?No llegu? con el prestigio de la elocuencia o de la sabidur?a. Al contrario, no quise saber nada, fuera de Jesucristo, y Jesucristo crucificado?.

Ahora, en la Eucarist?a, Jes?s nuevamente se hace uno con nosotros. Pid?mosle que nos anime a ser, como ?l, ?sal y luz.?

Mons. Luis T. St?ckler, obispo de Quilmes?


Publicado por verdenaranja @ 22:26  | Homil?as
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Reflexi?n a las lecturas del domingo s?ptimo del Tiempo Ordinario? - A, realizada por el sacerdote Don Juan Manuel P?rez Pi?ero bajo el ep?grafe "ECOS DEL DIA DEL SE?OR".

ECOS DEL DIA DEL SE?OR
Domingo 7? del Tiempo Ordinario A?

Queridos amigos y amigas:

Escuch?bamos el domingo pasado: ?No he venido a abolir la Ley y los Profetas. No he venido a abolir sino a dar plenitud?. Y, a continuaci?n?el Se?or, comenzaba a presentar unas ant?tesis, una especie de contradicciones: ?Hab?is o?do que se dijo a los antiguos?, pero Yo os digo? Pues este domingo continuamos escuch?ndolas:

?Sab?is que est? mandado: Ojo por ojo, diente por diente. Pues yo os digo: No hag?is frente al que os agravia. Al contrario, si uno te abofetea en la mejilla derecha, pres?ntale tambi?n la izquierda, etc.?

?Y esto qu? quiere decir? ?Que tenemos que aguantar y dejar pasar todo el mal que nos hagan? ?Qu? uno no se puede defender? Entonces ?el que denuncia en el juzgado lo hace mal?

???????? No quiere decir nada de eso? El Se?or nos ense?a que puede haber circunstancias en que sea necesario ?renunciar? a nuestro derecho de defendernos, denunciar, etc.? por un ?bien superior?? Por ejemplo, por no romper a paz y la armon?a de la familia, porque nuestra? denuncia o nuestro rechazo se va a entender mal? Porque se puede romper una amistad de mucho tiempo, porque se puede estropear algo que ha constado mucho esfuerzo?

Y Jes?s contin?a diciendo: ?Hab?is o?do que se dijo: Amar?s a tu pr?jimo y aborrecer?s a tu enemigo. Yo, en cambio, os digo: Amad a vuestros enemigos, haced el bien a los que os aborrecen y rezad por los que os aborrecen y calumnian??

La invitaci?n que nos hace el Se?or es ?algo muy grande, pero tambi?n muy dif?cil, por lo menos, en algunas ocasiones: ?Amad, haced el bien, ?rezad? ?por los que nos hacen o nos han hecho mal. A los el Evangelio llama ?los enemigos?.

Y el perd?n es una expresi?n grande de amor a Dios y a los hermanos. Un obispo alem?n dejaba en su testamento: ?Si he ofendido a alguno, perdonadme por amor a Jesucristo?.

???????? El amor cristiano es teologal. Se trata, en este caso, de arrancarnos del coraz?n la espina que nos hiere y present?rsela al Se?or, como una ofrenda, como expresi?n de nuestro amor a El y a los hermanos?

???????? Se trata de perdonar, de querer perdonar? Algunos dicen que no pueden olvidar. Eso es otra cosa.? Debajo de una voluntad que perdona, pueden quedar unos sentimientos que se revelan, una herida punzante en el coraz?n que no han curado del todo? Hay que darle tiempo? No hay que estarla ?manoseando? para que se termine de curar?

???????? ?Y por qu? tenemos que actuar as?? ?Por qu? tenemos no s?lo que perdonar, sino tambi?n, hacer el bien, orar??

???????? El Se?or nos presenta muchos motivos para hacerlo, a lo largo del Evangelio y de las Cartas de los Ap?stoles. Nos interesa ahora lo que escuchamos en el Evangelio de hoy.

Tenemos que vivir y actuar as? porque ser cristiano es ser hijo de Dios. Y el hijo tiene que parecerse al Padre del cielo? Y ?ste no s?lo nos perdona y nos espera, sino que, adem?s, ?hace salir su sol sobre malos y buenos y manda la lluvia a justos e injustos?.

Y si es hijo de Dios, est? llamado vivir para siempre en la Casa del Padre donde no hay peleas, ni enfrentamientos, ni enemigos, sino amor, alegr?a, paz, armon?a, dicha?, sin fin. Y todo eso tiene que comenzar, de alg?n modo,? aqu?, en la tierra, entre los ciudadanos del Reino, es decir, entre los cristianos.

Y Jes?s contin?a diciendo: ?Porque si am?is a los que os aman, ?Qu? premio tendr?is? ?No hacen lo mismo tambi?n los publicanos? Y si salud?is s?lo a vuestros hermanos, ?qu? hac?is de extraordinario? ?No hacen lo mismo tambi?n los paganos?

Ser cristiano, por tanto, es ser diferente a los que no lo son. En este caso, diferente del ?publicano? y del ?pagano?. Y tiene que hacer algo ?extraordinario? que le distinga de lo que piensa y hace la gente?

Y toda esta doctrina est? enmarcada en una ley de perfecci?n, como ense?a el Se?or: ?Por tanto, sed perfectos como vuestro Padre celestial es perfecto?. Que es lo mismo que ya escuch?bamos en la primera lectura: ?Ser?is santos, porque yo el Se?or vuestro Dios es santo?.

???????? ?Constatamos aqu? ?la novedad? que nos trae Jesucristo, la novedad del Reino de los cielos? Y los que aceptan su mensaje se incorporan al Reino... Y los que no lo aceptan ??se quedan fuera?.????????

???????? Y todo esto es lo que nos invita el Se?or a pensar y a decidir este domingo: ?Somos del Reino de los cielos o nos hemos quedado fuera?

Aqu? a nadie se obliga, pero el mensaje fundamental del Reino tampoco se puede cambiar, ni adaptar? Pertenece al Se?or.

Ser cristiano, ser ciudadano del Reino de los cielos, es, por tanto, ser art?fice de un mundo nuevo, de una sociedad nueva, ?reconciliada en el amor?.

Todo eso exige lucha y sacrificio para ir creando espacios de amor y reconciliaci?n, de alegr?a, de bienestar?, ?la civilizaci?n del amor?.

Y Jes?s, el que ense?a en la Monta?a, es el Icono sagrado, dec?amos el otro d?a, en el que encontramos la imagen viviente del mensaje de amor, de perd?n, de vida nueva que ?l est? anunciando.

Nadie como ?l ha amado y ha perdonado?

Quedan m?s cosas que decir, pero no tenemos espacio para m?s?

Recuerdo, por ejemplo, las ense?anzas del Papa Juan Pablo II, cuando dec?a que la justicia sola no es suficiente para garantizar la vida social? Que es necesario introducir el perd?n que es la expresi?n m?s alta de la justicia.

Cuando vamos al mar, encontramos, en las orillas, ?peque?as piedras muy ?lisas?. Son el resultado de chocar unas con otras y de la acci?n del agua del mar? Algo parecido tiene que acontecer? en ?la convivencia de los cristianos?

Como unos ni?os que se pelean y, enseguida, vuelven a jugar juntos?

Ya nos advierte el Se?or: ?Y el que no acoge el Reino de Dios como un ni?o, no entrar? en ?l?. (Mc 10, 15).


Publicado por verdenaranja @ 22:20  | Espiritualidad
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?Desde Cueva de San Ignacio en manresa nos informan nos informan de actividades para los pr?ximos meses.

"Querido/a amigo/a: Le recordamos nuestras pr?ximas propuestas, pidi?ndole nuevamente que las d? a conocer a posibles personas interesadas.
Atentamente,??

Francesc Riera i Figueras, sj.
Cova de St. Ignasi - Manresa"?


1. EL MES De ejercicios

01-30 julio. - Javier Melloni, sj., C. Coupeau, sj. y Asun Puche.

01-30 agosto.- Francesc Padrosa, sj.

01-30 sept.- Francesc Riera y Josep Sugra?es, sj.

01-30 nov.- Josep Sugra?es, sj.


?2. ocho o cinco dias de ejercicios

abril: 15-20.- Lloren? Puig, s.j, M. A. Malgosa, rscj (personalizados, en catal?n, prioritariamente j?venes).

mayo: 18-26.- Francesc Roma, sj (catal?n).

junio: 21-30.- Toni Catal?, sj. (castellano).


?3. retiro MULTIGENERACIONAL

Equipo EIDES.- Fin de semana para familias con o sin hijos (adolescentes, ni?os...), propuestas de trabajo personal y en grupo, con los Ejercicios Espirituales como trasfondo.- 26 y 27 marzo.


?4. ?STOP? EN EL CAMino

CUARESMA: Acompa?ar? Francesc Roma, sj. Oraremos ayudados de la Pasi?n seg?n San Mateo de Bach.- 11 - 13 marzo.

PENTECOST?S: Acompa?ar? Pere Borr?s, sj. Es importante, cuando el curso va terminando, concederse un espacio para digerirlo en la paz del Esp?ritu .- 29 abril - 1 mayo


?5. SEMANA SANTA

Acompa?ar?: Comunidad de la Cueva (jesuitas y laicos). Vivir la densidad de estos d?as integrando oraci?n, silencio y liturgia, en el marco privilegiado de la Cueva.- 21 - 24 abril.


?6. PARA J?VENES QUE EST?N ACABANDO LA CARRERA: "?Y AHORA QU??"?

Conducir?n: Josep F. M?ria, Lloren? Puig, sj. y Albert Florensa. C?mo enfocar la vida profesional en medio de la ambig?edad en que nos encontraremos. Se ofrecer?n instrumentos y orientaciones para responder personalmente a esta pregunta.- 4 - 6 marzo.


?7. DANzA CONTEMPLATIVA, INICIACI?n

Acompa?ar?: Victoria Hern?ndez. Bajar de la cabeza al coraz?n, vivenciar, encontrarnos con la Fuente, ayudados de sencillas danzas. Relajaci?n, meditaci?n, oraci?n.- 25 - 27 marzo.


8. retiro INTERRELIGIoSo: LECTURA ORANTe DE TEXTOS SAGRAdoS

Promueve: Grup de Di?leg Interreligi?s de Manresa y Xarxa Catalana pel Di?leg Interreligi?s.

Despu?s de unos a?os en que los encuentros interreligiosos han tenido su novedad, ahora es momento de que tengan mayor profundidad. Dicho de otro modo, hay un tiempo para iniciarse y un tiempo para profundizar en lo que se ha iniciado. Por eso proponemos el primero de una serie de fines de semana para escuchar y meditar los textos sagrados de las diversas tradiciones.

El fin de semana se har? riguroso silencio porque ese es el lenguaje del coraz?n. As?, la palabra proclamada y escuchada, podr? arraigar en el espacio interior. La lectura de los textos se har? en un espacio com?n en el que se compartir? el silencio meditativo de la palabra escuchada. Coordinador: Xavier Melloni, sj.- 08 - 10 abril.


?9. ENEAGRAMMA A PARTIR DE LaS PEL?CULaS

Josep L. Iriberri, sj y Francesc Vilahur. Fin de semana de Eneagrama a trav?s de las pel?culas. Comienza el s?bado a las 10 ma?ana, termina el domingo a las 14:30.- 30 abril - 1 mayo


?Las actividades empiezan a les 19 h. del dia se?alado.

INFORMACI?N E INSCRIPCIONES:
[email protected] / 93 872 04 22 / Cueva S. Ignacio / 08241 Manresa.


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Jueves, 17 de febrero de 2011

Reflexi?n de monse?or Rub?n Oscar Frassia, obispo de Avellaneda-Lan?s para el programa radial "Compartiendo el Evangelio", para el 5? domingo durante el a?o (6 de febrero de 2011) (AICA)

SAL Y LUZ: EL COMPROMISO CRISTIANO

Evangelio de San Mateo 5, 13-16 (Ciclo A)?

Jes?s dijo a sus disc?pulos: "Ustedes son la sal de la tierra. Pero si la sal pierde su sabor, ?con qu? se la volver? a salar? Ya no sirve para nada, sino para ser tirada y pisada por los hombres.

Ustedes son la luz del mundo. No se puede ocultar una ciudad situada en la cima de una monta?a.

Y no se enciende una l?mpara para meterla debajo de un caj?n, sino que se la pone sobre el candelero para que ilumine a todos los que est?n en la casa.

As? debe brillar ante los ojos de los hombres la luz que hay en ustedes, a fin de que ellos vean sus buenas obras y glorifiquen al Padre que est? en el cielo."

?

Queridos hermanos, este Evangelio dice que nosotros somos la sal de la tierra y la luz del mundo. Tambi?n remarca nuestro compromiso y nuestra misi?n. El cristiano tiene que estar compenetrado y a la vez confrontado por el mundo, para ser sal y ser luz que indican identidad. Pero la identidad tambi?n se tiene que mostrar frente a aquello que no la tiene. La sal corre el peligro que se torne ins?pida y la luz corre el peligro de que se apague, se oscurezca y no ilumine.

Los creyentes, los disc?pulos pobres, humildes de coraz?n, operadores de paz, tenemos que estar unidos a Cristo, pero tenemos que hacer brillar la vida y mostrar el convencimiento y el amor a Cristo Jes?s a trav?s de la acci?n. Por eso es una disposici?n de la voluntad y a la vez es una ejecuci?n.

La voluntad del cristiano no es s?lo para s?, sino tambi?n para ser testigo, ser testimonio para los dem?s. Por lo tanto ?es muy importante esa actitud de identidad!

Uno tiene que ser lo que es: el creyente tiene que ser hijo de Dios y hermano con los dem?s hermanos y vivir como hermano. Pero si nosotros perdemos la ra?z de lo que es nuestra pertenencia a Dios, del reconocimiento de nuestra filiaci?n divina, del v?nculo que Dios nos ha regalado como don, si cortamos ese parentesco espiritual, esa dependencia con Dios Padre, inmediatamente se resquebraja tambi?n la relaci?n fraterna entre los hermanos. Se es buen hermano cunado tambi?n se es buen hijo, y se es buen hijo pudiendo ser buen hermano.

Nosotros los cristianos, los creyentes, los cat?licos, tenemos que ser concientes de nuestra identidad e incidir en la cultura, en la sociedad, en la familia; es decir tenemos que salar, dar gusto, dar sentido. Y con la luz pasa lo mismo.

La luz es para iluminar, para salir de las tinieblas, para salir de la oscuridad, para salir de aquello que no es para poder ser lo que uno tiene que ser. ?Cu?nta gente est? en la oscuridad!, ?cu?nta mediocridad!, ?cu?ntas medias palabras!, ?c?mo se desdibujan las cosas! Por eso nosotros tenemos que ser convencidos de que esta luz de Cristo, que nos ilumina, tambi?n tiene que iluminar a los dem?s.

Ac? hay una sola tentaci?n que nos puede suceder: si nos separamos de la luz no vamos a iluminar a los dem?s por mucho tiempo. Recordemos que hay estrellas que vemos pero que ya no existen, han perdido su identidad.

Los sacerdotes, los obispos, los laicos comprometidos en tareas apost?licas, siempre tenemos que estar unidos a Cristo que da la sal, a Cristo que es la Luz que nos ilumina. Pero que nuestra iluminaci?n, nuestras buenas obras, sean realmente comprometidas y no sean externas, ni medi?ticas, ni s?lo por hoy.

Pidamos al Se?or tomar conciencia de nuestra vocaci?n y que tengamos tambi?n la decisi?n -con humildad- de querer ser un buen creyente, un buen cristiano, un buen hijo de Dios, un buen hermano con los hermanos.

Les dejo mi bendici?n: en el Nombre del Padre, del Hijo y del Esp?ritu Santo.

Am?n

Mons. Rub?n Oscar Frassia, obispo de Avellaneda-Lan?s?


Publicado por verdenaranja @ 23:28  | Hablan los obispos
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ZENIT??nos ofrece la homil?a que el Papa Benedicto XVI pronunci? el?s?bado 5 de febrero? de 2011, con motivo de la ordenaci?n episcopal de cinco prelados de la Curia Romana, en la Bas?lica de San Pedro,

?Queridos hermanos y hermanas!

Saludo con afecto a estos cinco Hermanos Presb?teros que dentro de poco recibir?n la Ordenaci?n Episcopal: monse?or Savio Hon Tai-Fai, monse?or Marcello Bartolucci, monse?or Celso Morga Iruzubieta, monse?or Antonio Guido Filipazzi y monse?or Edgar Pe?a Parra. Deseo expresarles mi gratitud y la de la Iglesia por el servicio llevado a cabo hasta ahora con generosidad y dedicaci?n y formular la invitaci?n a acompa?arles con la oraci?n en el ministerio al que son llamados en la Curia Romana y en las Representaciones Pontificias como Sucesores de los Ap?stoles, para que sean siempre iluminados y guiados por el Esp?ritu Santo en la mies del Se?or.

?La cosecha es abundante, pero los trabajadores son pocos. Rueguen al due?o de los sembrados que env?e trabajadores para la cosecha? (Lc 10, 2). Esta palabra del Evangelio de la Misa de hoy nos toca particularmente de cerca en este momento. Es la hora de la misi?n: el Se?or os manda, queridos amigos, a su mies. Deb?is cooperar en ese encargo de que habla el profeta Isa?as en la primera lectura: ?El me envi? a llevar la buena noticia a los pobres, a vendar los corazones heridos? (Is 61, 1). Este es el trabajo por la mies en el campo de Dios, en el campo de la historia humana: llevar a los hombres la luz de la verdad, liberarlos de la pobreza de verdad, que es la verdadera tristeza y la verdadera pobreza del hombre. Llevarles el alegre anuncio que no es solo palabra, sino acontecimiento: Dios, ?l mismo, ha venido entre nosotros. El nos toma de la mano, nos lleva hacia lo alto, hacia s? mismo, y as? el coraz?n destrozado es curado. Demos gracias al Se?or porque manda trabajadores a la mies de la historia del mundo. Le damos gracias porque os manda a vosotros, porque hab?is dicho que s? y porque ahora pronunciar?is nuevamente vuestro ?s? a ser trabajadores del Se?or para los hombres.

?La mies es abundante? - tambi?n hoy, precisamente hoy. Aunque pueda parecer que grandes partes del mundo moderno, de los hombres de hoy, vuelven las espaldas a Dios y consideren la fe una cosa del pasado ? existe a?n el anhelo de que finalmente se restablezcan la justicia, el amor, la paz, que la pobreza y el sufrimiento sean superados, que los hombres encuentren la alegr?a. Todo este anhelo est? presente en el mundo de hoy, el anhelo hacia lo que es grande, hacia lo que es bueno. Es la nostalgia del Redentor, de Dios mismo, incluso all? donde es negado. Precisamente en este momento el trabajo en el campo de Dios es particularmente urgente y precisamente en este momento sentimos de manera particularmente dolorosa la verdad de la palabra de Jes?s: ?los trabajadores son pocos?. Al mismo tiempo el Salvador nos da a entender que no podemos ser simplemente nosotros solos quienes mandemos obreros a la mies; que no es una cuesti?n de management, de nuestra capacidad organizativa. Los obreros para el campo de su mies los puede mandar Dios mismo. Pero ?l los quiere mandar a trav?s de la puerta de nuestra oraci?n. Nosotros podemos cooperar para la llegada de los obreros, pero podemos hacerlo solo cooperando con Dios. As? esta hora del agradecimiento por la realizaci?n de un env?o en misi?n es, de modo particular, tambi?n la hora de la oraci?n: Se?or, ?manda obreros a tu mies! ?Abre los corazones a tu llamada! ?No permitas que nuestra s?plica sea en vano!

La liturgia de la jornada de hoy nos da por tanto dos definiciones de vuestra misi?n de obispos, de sacerdotes de Jesucristo: ser obreros en la mies de la historia del mundo con la tarea de curar abriendo las puertas del mundo al se?or?o de Dios, para que se haga la voluntad de Dios as? en la tierra como en el cielo. Y adem?s vuestro ministerio es descrito como cooperaci?n a la misi?n de Jesucristo, como participaci?n en el don del Esp?ritu Santo, dado a ?l en cuanto Mes?as, el Hijo ungido por Dios. La Carta a los Hebreos ? la segunda lectura ? completa tambi?n esto a partir de la imagen del sumo sacerdote Melquisedec, que remite misteriosamente a Cristo, el verdadero Sumo Sacerdote, el Rey de paz y de justicia.

Pero quisiera decir tambi?n algo sobre c?mo esta gran tarea debe llevarse a cabo en la pr?ctica ? sobre qu? exige concretamente de nosotros. Para la Semana de Oraci?n por la Unidad de los Cristianos, las comunidades cristianas de Jerusal?n hab?an elegido este a?o las palabras de los hechos de los Ap?stoles, en las que san Lucas quiere ilustrar de modo normativo cu?les son los elementos fundamentales de la existencia cristiana en la comuni?n de la Iglesia de Jesucristo. Se expresa as?: ?Todos se reun?an asiduamente para escuchar la ense?anza de los Ap?stoles y participar en la vida com?n, en la fracci?n del pan y en las oraciones? (Hch 2, 42). En estos cuatro elementos b?sicos del ser Iglesia se describe al mismo tiempo tambi?n la tarea esencial de sus Pastores. Los cuatro elementos se mantienen juntos mediante la expresi?n ?se reun?an asiduamente? ? eran perseverantes: la Biblia latina traduce as? la expresi?n griega προσκαρτερέω: la perseverancia, la asiduidad, pertenece a la esencia del ser cristianos y es fundamental para la tarea de los Pastores, de los trabajadores en la mies del Se?or. El Pastor no debe ser una ca?a de pantano que se dobla seg?n sopla el viento, un siervo del esp?ritu del tiempo. El ser intr?pido, el valor de oponerse a las corrientes del momento pertenece de modo esencial al deber del Pastor. No debe ser una ca?a de pantano, sino m?s bien ? seg?n la imagen del salmo 1 ? debe ser como un ?rbol que tiene las ra?ces profundas, en las que est? firme y bien fundado. Esto no tiene nada que ver con la rigidez o con la inflexibilidad. S?lo donde hay estabilidad hay tambi?n crecimiento. El cardenal Newman, cuyo camino fue marcado por tres conversiones, dice que vivir es transformarse. Pero sus tres conversiones y las transformaciones que tuvieron lugar en ellas son sin embargo un ?nico camino coherente: el camino de la obediencia hacia la verdad, hacia Dios: el camino de la verdadera continuidad que precisamente as? hace progresar.

?Perseverar en la ense?anza de los Ap?stoles? ? la fe tiene un contenido concreto. No es una espiritualidad indeterminada, una sensaci?n indefinible para la trascendencia. Dios ha actuado y precisamente ?l ha hablado. Ha hecho realmente algo y ha dicho realmente algo. Ciertamente, la fe es, en primer lugar, un confiarse a Dios, una relaci?n viva con ?l. Pero el Dios el que nos confiamos tiene un rostro y nos ha dado su Palabra. Podemos contar con la estabilidad de su Palabra. La Iglesia antigua resumi? el n?cleo esencial de la ense?anza de los Ap?stoles en la llamada Regula fidei, que sustancialmente es id?ntica a las Profesiones de Fe. Este es el fundamento confiable, sobre el que los cristianos nos basamos tambi?n hoy. Es la base segura sobre la que podemos construir la casa de nuestra fe, de nuestra vida (cfr. Mt 7, 24ss). Y de nuevo, la estabilidad y la definitividad de lo que creemos no significan rigidez. Juan de la Cruz compar? el mundo de la fe a una mina en la que descubrimos cada vez nuevos tesoros ? tesoros en los que se desarrolla la ?nica fe, la profesi?n del Dios que se manifiesta en Cristo. Como Pastores de la Iglesia vivimos de esta fe y as? podemos tambi?n anunciarla como el alegre anuncio que nos hace seguros del amor de Dios y del ser nosotros amados por ?l.

El segundo pilar de la existencia eclesial. San Lucas lo llama κοινωνία - communio. Tras el Concilio Vaticano II, este t?rmino se ha convertido en una palabra central de la teolog?a y del anuncio, porque en ?l, de hecho, se expresan todas las dimensiones del ser cristianos y de la vida eclesial. Lo que Lucas quer?a expresar precisamente con esa palabra en este texto, no lo sabemos. Podemos por tanto comprenderla tranquilamente en base al contexto global del Nuevo Testamento y de la Tradici?n apost?lica. Una primera gran definici?n de communio la dio san Juan al principio de su Primera Carta: Lo que hemos visto y o?do, lo que nuestras manos han tocado, os lo anunciamos, para que esteis en communio con nosotros. Y nuestra communio es comuni?n con el Padre y con su Hijo, Jesucristo (cfr. 1 Jn 1, 1-4). Dios por nosotros se hizo visible y tocable y as? cre? una comuni?n real consigo mismo. Entramos en esa comuni?n a trav?s de creer y vivir junto con aquellos que Lo tocaron. Con ellos y a trav?s de ellos, nosotros mismos ciertamente Lo vemos, y tocamos al Dios que se ha hecho cercano. As? la dimensi?n horizontal y la vertical est?n aqu? inseparablemente entretejidas una con otra. Estando en comuni?n con los Ap?stoles, permaneciendo en su fe, nosotros mismos estamos en contacto con el Dios vivo. Queridos amigos, a este fin sirve el ministerio de los obispos: que esta cadena de comuni?n no se interrumpa. Esta es la esencia de la Sucesi?n apost?lica: conservar la comuni?n con aquellos que han encontrado al Se?or de modo visible y tangible y as? tener abierto el Cielo, la presencia de Dios en medio de nosotros. Solo mediante la comuni?n con los Sucesores de los Ap?stoles estamos tambi?n en contacto con el Dios encarnado. Pero vale tambi?n a la inversa: solo gracias a la comuni?n con Dios, solo gracias a la comuni?n con Jesucristo esta cadena de los testigos permanece unida. Obispos no se es nunca solos, nos dice el Vaticano II, sino siempre solo en el colegio de los obispos. Esto, adem?s, no puede encerrarse en el tiempo de la propia generaci?n. A la colegialidad pertenece en entramado de todas las generaciones, la Iglesia viviente de todos los tiempos. Vosotros, queridos Hermanos, ten?is la misi?n de conservar esta comuni?n cat?lica. Sabed que el Se?or ha encargado a san Pedro y a sus sucesores ser el centro de esta comuni?n, los garantes del estar en la totalidad de la comuni?n apost?lica y de su fe. Ofreced vuestra ayuda para que permanezca viva la alegr?a por la gran unidad de la Iglesia, por la comuni?n de todos los lugares y tiempos, por la comuni?n de la fe que abraza el cielo y la tierra. Vivid la communio, y vivid con el coraz?n, d?a a d?a, su centro m?s profundo en ese momento sagrado en el que el Se?or mismo se entrega en la santa Comuni?n.

Con ello llegamos ya al elemento sucesivo fundamental de la existencia eclesial, mencionado por san Lucas: la fracci?n del pan. La mirada del Evangelista, en este punto, vuelve atr?s a los disc?pulos de Ema?s, que reconocieron al Se?or por el gesto del partir el pan. Y desde all?, la mirada vuelve a?n m?s atr?s, al momento de la ?ltima Cena, en el que Jes?s, al partir el pan, de distribuy? a s? mismo, se hizo pan por nosotros y anticip? su muerte y su resurrecci?n. Partir el pan ? la santa Eucarist?a es el centro de la Iglesia y debe ser el centro de nuestro ser cristianos y de nuestra vida sacerdotal. El Se?or se nos da. El Resucitado entra en mi intimidad y quiere transformarme para hacerme entrar en una profunda comuni?n con ?l. As? me abre tambi?n a todos los dem?s: nosotros, los muchos, somos un solo pan y un solo cuerpo, dice san Pablo (cfr. 1 Cor 10, 17). Intentemos celebrar la Eucarist?a con una dedicaci?n, un fervor cada vez m?s profundo, intentemos plantearnos los d?as seg?n su medida, intentemos dejarnos plasmar por ella. Partir el pan ? con ello se expresa al mismo tiempo tambi?n el compartir, el transmitir nuestro amor a los dem?s. La dimensi?n social, el compartir no es un ap?ndice moral que se a?ade a la Eucarist?a, sino que es parte de ella. Esto resulta claro precisamente del vers?culo que en los Hechos de los Ap?stoles sigue al citado hace poco: ?Todos los creyentes ? pon?an lo suyo en com?n?, dice Lucas (2, 44). Estemos atentos a que la fe se exprese siempre en el amor y la justicia de unos hacia otros y que nuestra praxis social sea inspirada por la fe; que la fe sea vivida en el amor.

Como ?ltimo pilar de la existencia eclesial, Lucas menciona ?las oraciones?. Habla en plural: oraciones. ?Qu? quiere decir con esto? Probablemente piensa en la participaci?n de la primera comunidad de Jerusal?n en las oraciones en el templo, en los ordenamientos comunes en la oraci?n. As? ilumina una cosa importante. La oraci?n, por una parte, debe ser muy personal, un unirme en lo m?s profundo a Dios. Debe ser mi lucha con ?l, mi b?squeda de ?l, mi acci?n de gracias para ?l y mi alegr?a en ?l. Con todo, nunca es solamente algo privado de mi ?yo? individual, que no tiene que ver con los dem?s. Orar es esencialmente siempre tambi?n un rezar en el ?nosotros? de los hijos de Dios. Solo en este ?nosotros? somos hijos de nuestro Padre, que el Se?or nos ense?? a rezar. S?lo este ?nosotros? nos abre el acceso al Padre. Por una parte, nuestra oraci?n debe ser cada vez m?s personal, tocar y penetrar cada vez m?s profundamente en el n?cleo de nuestro ?yo?. Por la otra, debe nutrirse siempre de la comuni?n de los orantes, de la unidad del Cuerpo de Cristo, para plasmarme verdaderamente a partir del amor de Dios. As? rezar, en ?ltima instancia, no es una actividad entre las dem?s, un cierto rinc?n de mi tiempo. Rezar es la respuesta al imperativo que est? en el Canon en la Celebraci?n eucar?stica: Sursum corda ? levantad vuestros corazones. Es el ascender de mi existencia hasta la altura de Dios. En san Gregorio Magno se encuentra una bella palabra al respecto. ?l recuerda que Jes?s llama a Juan Bautista una ?l?mpara que arde y resplandece? (Jn 5, 35) y continua: ?ardiente por el deseo celeste, resplandeciente por la palabra. Por tanto, para que se conserve la veracidad del anuncio, debe ser conservada la altura de la vida? (Hom. in Ez. 1, 11, 7 ccl 142, 134). La altura, la medida alta de la vida, que precisamente hoy es esencial para el testimonio en favor de Jesucristo, la podemos encontrar solo si en la oraci?n nos dejamos atraer continuamente por ?l hacia su altura.

Duc in altum (Lc 5, 4) ? Rema mar adentro y echa las redes para la pesca. Esto dijo Jes?s a Pedro y a sus compa?eros cuando los llam? a ser ?pescadores de hombres?. Duc in altum ? el papa Juan Pablo II, en sus ?ltimos a?os, retom? con fuerza esta palabra y la proclam? en voz alta a los disc?pulos del Se?or hoy. Duc in altum ? os dice el Se?or en este momento. Hab?is sido llamados a cargos que implican a la Iglesia universal. Sois llamados a echar la red del Evangelio en el mar agitado de este tiempo para obtener la adhesi?n de los hombres a Cristo; para sacarlos, por as? decirlos, de las aguas salinas de la muerte y de la oscuridad en la que la luz del cielo no penetra. Deb?is llevarles a la tierra de la vida, a la comuni?n con Jesucristo.

En un pasaje del primer libro de su obra sobre la Sant?sima Trinidad, san Hilario de Poitiers prorrumpe de repente en una oraci?n: por esto rezo ?para que hinches las velas desplegadas de nuestra fe y de nuestra profesi?n con el soplo de Tu Esp?ritu y me empuje adelante en la traves?a de mi anuncio? (i 37 ccl 62, 35s). S?, para esto rezamos ahora por vosotros, queridos amigos. Desplegad por tanto las velas de vuestras almas, las velas de la fe, de la esperanza, del amor, para que el Esp?ritu Santo pueda hincharlas y concederos un bendito viaje como pescadores de hombres en el oc?ano de nuestro tiempo. Am?n.

[Traducci?n del italiano por Inma ?lvarez
?Libreria Editrice Vaticana]


Publicado por verdenaranja @ 23:22  | Habla el Papa
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ZENIT? nos ofrece el texto del discurso que el Papa Benedicto XVI ofreci? el lunes 7 de Febrero de 2011 a los participantes en la Asamblea Plenaria de la Congregaci?n para la Educaci?n Cat?lica, a quienes recibi? en la Sala del Consistorio del Palacio Apost?lico.

Se?ores cardenales,
venerados hermanos en el Episcopado y en el Sacerdocio,
queridos hermanos y hermanas.

Os dirijo a cada uno de vosotros mi cordial saludo por esta visita con ocasi?n de la reuni?n plenaria de la Congregaci?n para la Educaci?n Cat?lica. Saludo al cardenal Zenon Grocholewski, prefecto del dicasterio, d?ndole las gracias por sus corteses palabras, como tambi?n al secretario, al subsecretario, a los oficiales y colaboradores.

Las tem?ticas que afront?is en estos d?as tienen como denominador com?n la educaci?n y la formaci?n, que constituyen hoy uno de los desaf?os m?s urgentes que la Iglesia y sus instituciones est?n llamadas a afrontar. La obra educativa parece haberse vuelto cada vez m?s ardua porque, en una cultura que demasiado a menudo hace del relativismo su propio credo, falta la luz de la verdad, al contrario, se considera peligroso hablar de verdad, infiltrando as? la duda sobre los valores b?sicos de la existencia personal y comunitaria. Por esto es importante el servicio que llevan a cabo en el mundo las numerosas instituciones formativas que se inspiran en la visi?n cristiana del hombre y de la realidad: educar es un acto de amor, ejercicio de la ?caridad intelectual?, que requiere responsabilidad, dedicaci?n, coherencia de vida. El trabajo de vuestra Congregaci?n y las decisiones que tomar?is en estos d?as de reflexi?n y de estudio contribuir?n ciertamente a responder a la actual ?emergencia educativa".

Vuestra Congregaci?n, creada en 1915 por Benedicto XV, lleva a cabo desde hace casi cien a?os su obra preciosa al servicio de las diversas Instituciones cat?licas de formaci?n. Entre ellas, sin duda, el seminario es una de las m?s importantes para la vida de la Iglesia y exige por tanto un proyecto formativo que tenga en cuenta el contexto arriba descrito. Muchas veces he subrayado que el seminario es una etapa preciosa de la vida, en la que el candidato al sacerdocio hace la experiencia de ser ?un disc?pulo de Jes?s?. Para este tiempo destinado a la formaci?n se requiere un cierto desapego, un cierto ?desierto?, porque el Se?or habla al coraz?n con una voz que se oye si hay silencio (cfr?1Re?19,12); pero requiere tambi?n la disponibilidad a vivir juntos, a amar la ?vida de familia? y la dimensi?n comunitaria que anticipan esa ?fraternidad sacramental" que debe caracterizar a todo presb?tero diocesano (cfr Presbyterorum ordinis, 8) y que quise recordar tambi?n en mi reciente Carta a los seminaristas: ?no se llega a ser sacerdotes por s? solos. Se necesita la 'comunidad de los disc?pulos', el conjunto que quieren servir a la Iglesia com?n?.

En estos d?as estudi?is tambi?n el boceto del documento sobre Internet y la formaci?n en los seminarios. Internet, por su capacidad de superar las distancias y de poner en contacto rec?proco a las personas, presenta grandes posibilidades tambi?n para la Iglesia y su misi?n. Con el necesario discernimiento para un uso inteligente y prudente de ?ste, es un instrumento que puede servir no s?lo para los estudios, sino tambi?n para la acci?n pastoral de los futuros presb?teros en los distintos campos eclesiales, como la evangelizaci?n, la acci?n misionera, la catequesis, los proyectos educativos, la gesti?n de las instituciones. Tambi?n en este campo es de extrema importancia poder contar con formadores adecuadamente preparados para que sean gu?as fieles y siempre al d?a, con el fin de acompa?ar a los candidatos al sacerdocio en el uso correcto y positivo de los medios inform?ticos.

Este a?o, adem?s, se celebra el LXX aniversario de la Obra Pontificia por las Vocaciones Sacerdotales, instituida por el Venerable P?o XII para favorecer la colaboraci?n entre la Santa Sede y las Iglesias locales en la preciosa obra de promoci?n de las vocaciones al ministerio ordenado. Esta celebraci?n podr? ser la ocasi?n para conocer y valorar las iniciativas vocacionales m?s significativas promovidas en las Iglesias locales. Es necesario que la pastoral vocacional, adem?s de subrayar el valor de la llamada universal a seguir a Jes?s, insista m?s claramente en el perfil del sacerdocio ministerial, caracterizado por su configuraci?n espec?fica a Cristo, que lo distingue esencialmente de los otros fieles y se pone a su servicio.

Hab?is puesto en marcha, adem?s, una revisi?n de cuanto prescribe la Constituci?n apost?lica Sapientia christiana sobre los estudios eclesi?sticos, respecto al derecho can?nico, a los Institutos Superiores de Ciencias Religiosas y, recientemente, a la filosof?a. Un sector en el que reflexionar particularmente es en el de la teolog?a. Es importante hacer cada vez m?s s?lido el v?nculo entre la teolog?a y el estudio de la Sagrada Escritura, de forma que esta sea realmente su alma y su coraz?n (cfr Verbum Domini, 31). Pero el te?logo no debe olvidar que es tambi?n ?l quien habla a Dios. Es indispensable, por tanto, tener estrechamente unidad la teolog?a con la oraci?n personal y comunitaria, especialmente lit?rgica. La teolog?a es scientia fidei y la oraci?n nutre la fe. En la uni?n con Dios, el misterio es, de alguna forma, saboreado, se hace cercano, y esta proximidad es luz para la inteligencia. Quisiera subrayar tambi?n la conexi?n de la teolog?a con las dem?s disciplinas, considerando que ?sta se ense?a en las Universidades cat?licas y, en muchos casos, en las civiles. El beato John Henry Newman hablaba de "c?rculo del saber", circle of knowledge, para indicar que existe una interdependencia entre las diversas ramas del saber; pero Dios y s?lo ?l tiene relaci?n con la totalidad de lo real; en consecuencia, eliminar a Dios significa romper el c?rculo del saber. En esta perspectiva las Universidades cat?licas, con su identidad bien precisa y su apertura a la ?totalidad? del ser humano, pueden llevar a cabo una obra preciosa para promover la unidad del saber, orientando a estudiantes y profesores a la Luz del mundo, la ?luz verdadera que ilumina a todo hombre" (Jn?1,9). Son consideraciones que valen tambi?n para las Escuelas cat?licas. Es necesario ante todo la valent?a de anunciar el valor ?amplio? de la educaci?n, para formar personas s?lidas, capaces de colaborar con los dem?s y de dar sentido a la propia vida. Hoy se habla de educaci?n intercultural, objeto de estudio tambi?n en vuestra Plenaria. En este ?mbito se requiere una fidelidad valiente e innovadora, que sepa conjugar la conciencia clara de la propia identidad con la apertura a la alteridad, por las exigencias del vivir juntos en las sociedades multiculturales. Tambi?n con este fin, se pone de relieve el papel educativo de la ense?anza de la Religi?n cat?lica como asignatura escolar en di?logo interdisciplinar con las dem?s. De hecho, esta contribuye ampliamente no s?lo al desarrollo integral del estudiante, sino tambi?n al conocimiento del otro, a la comprensi?n y al respeto rec?proco. Para alcanzar estos objetivos deber? prestarse particular cuidado a la formaci?n de los dirigentes y de los formadores, no s?lo desde un punto de vista profesional, sino tambi?n religioso y espiritual, para que, con la coherencia de la propia vida y con la implicaci?n personal, la presencia del educador cristiano se convierta en expresi?n de amor y testimonio de la verdad.

Queridos hermanos y hermanas, os doy las gracias por cuanto hac?is con vuestro competente trabajo al servicio de las instituciones educativas. Tened siempre la mirada vuelta hacia Cristo, el ?nico Maestro, para que con su Esp?ritu haga eficaz vuestro trabajo. Os conf?o a la protecci?n maternal de Mar?a Sant?sima, Sedes Sapientiae, y de coraz?n imparto a todos la Bendici?n Apost?lica.

[Traducci?n del original italiano por Inma ?lvarez
?Libreria Editrice Vaticana]


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Tfno. 922-25 86 40 / Extensi?n 8
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Bolet?n 423?

LAS NOTICIAS AMPLIADAS PUEDEN VERLAS ENTRANDO EN NUESTRO BLOG. Textos, sonidos, e im?genes los tienen en: http://www.comunicacionobispadodetenerife.blogspot.com/??

?La Libertad Religiosa, camino de la Paz? es el lema elegido para la peregrinaci?n diocesana de oraci?n por la paz del pr?ximo 19 de febrero de 2011. Se saldr?, como en a?os anteriores, desde la Iglesia de Sto. Domingo de Guzm?n en La Laguna en torno a las 6.00 horas tras una peque?a celebraci?n de la Palabra. En Caletillas ser? la reuni?n con el resto de participantes para continuar la marcha hacia la Bas?lica, en la cual celebraremos la Eucarist?a presidida por el Obispo.?

Ya se han hecho p?blicos los siguientes nombramientos: Juan Francisco Lugo Carre?o, p?rroco de Santiago Ap?stol, en Playa de Santiago, y el Salvador, en Alajer?; Carmelo L. Gonz?lez Gonz?lez, p?rroco de N.Sra. de Candelaria, en Chipude, Las Nieves, en La Dama, N.Sra. de La Salud, en Arure, y capell?n del hospital de Nuestra Se?ora de Guadalupe en la capital gomera; Honorio J. Campos Guti?rrez, vicario parroquial de S. Miguel, en S. Miguel de Abona, el Inmaculado Coraz?n de Mar?a en Aldea Blanca, El Carmen, en Guargacho, S. Esteban en Las Zocas y S. Roque, en el Roque y Jes?s Daniel Gonz?lez Acosta, Capell?n del Hospital Universitario y administrador parroquial de N. Sra. Del Camino, en Ofra.?

M?s de cien agentes de pastoral han participado en la oferta formativa de la Vicar?a de Santa Cruz de Tenerife que se ha venido desarrollando durante esta semana.?

La Delegaci?n de Pastoral con J?venes ?ha conseguido establecer una sede oficial en Tenerife con el fin de agilizar las inscripciones para la Jornada Mundial de la Juventud Madrid 2011. La sede abrir? sus puertas el pr?ximo viernes, 18 de febrero, a las 20:00 horas, en la Casa de la Juventud (La Laguna, frente al Casino). Este espacio tambi?n estar? preparado para temas de organizaci?n, credenciales, voluntariado, etc.

Por su parte, la Delegaci?n de Liturgia ha editado el cartel y un material para la pr?xima Cuaresma. El lema propuesto para preparar la Pascua es: ?Alguien me espera?.?

El Instituto Superior de Teolog?a, sede en Tenerife (ISTIC), en colaboraci?n con la Universidad de La Laguna, desarrollar? su tradicional C?tedra de ?tica y Pol?tica la ?ltima semana de este mes, del 21 al 24, bajo el t?tulo: "Cristianismo y laicidad: Creyentes en una sociedad post-secular." Para esta ocasi?n, se contar? con la direcci?n del Dr. Agust?n Moratalla, profesor titular de Filosof?a del Derecho, Moral y Pol?tica de la Universidad de Valencia. El programa de las jornadas se encuentra en la p?gina web del ISTIC y en el blog de comunicaci?n del Obispado.?

El pr?ximo jueves, 17 de febrero, el Aula Virgen de los Reyes, delegaci?n en El Hierro del Instituto de Teolog?a de las Islas Canarias (ISTIC), acoger? las Jornadas de ?tica y Pol?tica, que en esta ocasi?n contar?n con una ponencia a cargo del profesor, Tom?s Herrera, titular de Did?ctica de la ERE en ISTIC de Tenerife. Dicha ponencia ofrecer? un amplio estudio sobre el ?Tratamiento cinematogr?fico de los Derechos Humanos?. Ser? a las 19,00 horas en la Escuela de Aparejadores de Valverde.?

?PJ Weekend?, es el lema de las Jornadas Arciprestales de Pastoral Juvenil que se celebrar?n este fin de semana, del 19 y 20 de febrero, en el colegio de la Milagrosa, en la Orotava. Juegos, actividades l?dicas, conciertos y momentos para la oraci?n, son algunas de las ofertas de estas jornadas que concluir?n el domingo con una Eucarist?a en la Ermita de la Virgen de las Nieves de Las Ca?adas del Teide.?

"Koinon?a. Espiritualidad del Evangelizador" es un curso destinado a todos los evangelizadores que son conscientes de la necesidad de cuidar la vida interior para poder llevar m?s eficazmente el mensaje del Evangelio. Est? organizado por la delegaci?n de pastoral misionera y se desarrollar? del 18 de febrero a las 20:00 horas al 20 de febrero despu?s de almuerzo, en la Casa de la Iglesia, en La Laguna.??

Un nuevo encuentro de C?ritas joven tendr? lugar durante los d?as 26 y 27 de febrero en la casa Manresa, en Tacoronte. En el mismo podr?n participar j?venes a partir de 14 a?os. Se trata de una experiencia enfocada a avivar el esp?ritu solidario y compartir experiencias entre j?venes de diferentes arciprestazgos.?

Desde el Arciprestazgo de Santa Cruz de La Palma, se propone por tercer a?o consecutivo un ?espacio abierto a los agentes de pastoral y a todos aquellos que quisieran aprovechar unos d?as para mejorar la formaci?n en su fe y en su tarea pastoral?. Los cursos que se proponen son cuatro: ?Din?mica interna del acto catequ?tico, ?Id y curar: la pastoral de la salud, parte indispensable de la misi?n de la Iglesia, ?Modelo de acci?n social: herramientas para la acci?n? y ?Orar con la Palabra de Dios?.?

La Casa de Los Lagares localizada en Tafira Alta, en Gran Canaria, ha dispuesto un sugerente planning de ejercicios espirituales para el pr?ximo verano, destinado a sacerdotes, religiosos/as y laicos. Las opciones son las siguientes: Del 3 al 11 de julio, ejercicios dirigidos por Antonio Fenoll, s.j; del 15 de julio al 13 de agosto, ejercicios dirigidos por Pedro Cambreleng s.j.? y David Fagundo s.j quienes tambi?n dirigir?n una nueva tanda del 18 al 26 de septiembre. Los interesados en participar en alguno de los mencionados retiros pueden comunicarlo llamando a cualquiera de estos n?meros: 928-350094; ?619-228772; 695-352881.?

El Instituto Municipal de Atenci?n Social (IMAS) ha transferido, seg?n inform? el Diario de Avisos, los 457.000 euros de las partidas comprometidas en las subvenciones de 2010 a las ONG capitalinas. Las transferencias se encuadran en unos convenios plurianuales. El convenio recoge diferentes compromisos entre los que se encuentran distintas organizaciones de la Iglesia Cat?lica.?

Esta semana tuvo lugar el acto oficial de la colocaci?n de la Primera Piedra de la nueva sede de Radio ECCA en Tenerife. El local, situado en una zona estrat?gica de la ciudad, junto al estadio Heliodoro Rodr?guez L?pez, tiene 800 m2. Para la directora de Radio ECCA, Mar?a del Carmen Palm?s P?rez, ?el mejor regalo en el 46 Aniversario de la Instituci?n es poder contar, a partir de septiembre, con unas instalaciones con las que mejorar la atenci?n al alumnado?.?

Las puertas del convento de Santa Catalina de Siena se volvieron a abrir de nuevo, como cada 15 de febrero, desde las 5 de la madrugada para que todos los devotos y devotas de Sor Mar?a de Jes?s Le?n, m?s conocida como la Siervita, pudieran llevar, en esta larga jornada, sus peticiones y acciones de gracias a la monja cuyos restos mortales permanecen incorruptos. Un tradicional homenaje que se viene repitiendo desde hace 280 a?os.??

En relaci?n al convento de clausura de Santa Catalina de La Laguna cabe a?adir que se encuentra celebrando en este 2011 sus cuatrocientos a?os de historia. Con tal motivo, Almudena Cruz ha escrito un amplio reportaje para el rotativo 'La Opini?n' en el que recuerda que, para la ocasi?n, se han previsto una agenda de actividades que se extender? durante varios meses.?

En la declaraci?n de la Renta de 2010, correspondiente al IRPF de 2009, el n?mero de declaraciones con asignaci?n a favor de la Iglesia Cat?lica se ha incrementado en 65.983. En tan solo tres a?os, se ha producido un aumento de casi 80000 declaraciones. Si se tiene en cuenta que un buen n?mero de ellas son conjuntas, se puede estimar que en la pasada primavera, m?s de 9 millones de contribuyentes asignaron la X a favor de la Iglesia Cat?lica.?

La presidenta de "Justicia y Paz" en Tenerife, Carmen Luisa Gonz?lez, ha escrito una carta en donde comparte con todas las personas cercanas, inquietas y comprometidas con los objetivos de esta comisi?n, el gozo de que ?Justicia y Paz? lleve 10 a?os de andadura en nuestra Di?cesis de Tenerife, desde su creaci?n, por el entonces Obispo, Felipe Fern?ndez. Por otro lado, Gonz?lez ha informado que la Comisi?n General de Justicia y Paz de Espa?a ha decidido celebrar sus Jornadas Anuales de este a?o 2011 en Tenerife, en el Colegio de San Ildefonso de Santa Cruz, los d?as 1 y 2 del pr?ximo mes de abril.?

"Un lugar para los menores olvidados" es como titula el peri?dico ABC un reportaje dedicado a la labor que realizan los Hermanos de la Cruz Blanca con personas con discapacidad. Entre los objetivos que se ha marcado la Cruz Blanca destaca la puesta en marcha de la Casa Manolo Torras 2, tambi?n en la ciudad de Aguere donde ya se encuentra la casa familiar Manolo Torras 1, lugar en el que son atendidos menores y adultos con discapacidad severa.??

El Obispo, Bernardo ?lvarez Afonso, recibi? a la Junta de Gobierno de la Esclavitud del Sant?simo Cristo de La Laguna, para proceder al acto de presentaci?n de la misma y abordar algunos aspectos de la pr?xima Semana Santa de la ciudad de Aguere.?

El ayuntamiento de La Laguna ha iniciado el expediente de honores y distinciones que llevar? al municipio a dedicar un espacio p?blico al padre Onofre, recientemente fallecido. Onofre D?az mantuvo una estrecha vinculaci?n al hospital S. Juan de Dios, lo cual fue reconocido con una distinci?n de la propia orden hospitalaria.??

Del 5 al 15 de marzo se desarrollar? la 45? Peregrinaci?n Diocesana a Tierra Santa.?


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Mi?rcoles, 16 de febrero de 2011

Homil?a de monse?or Carmelo Juan Giaquinta, arzobispo em?rito de Resistencia, para el quinto domingo durante el a?o (6 febrero 2011). (AICA)

?LOS CRISTIANOS SOMOS LA LUZ DEL MUNDO???
Mt 5,13-16?

I. ?USTEDES SON LA SAL DE LA TIERRA??

1. Jes?s que, el domingo pasado, llam? a sus disc?pulos ?pobres? y ?perseguidos?, hoy los califica como ?la sal de la tierra?. La misi?n de ellos de ning?n modo es estar escondidos como cucarachas, sino vivir en medio de los hombres como la sal que se mezcla con el alimento y lo sazona. Una sal que no salase ser?a totalmente in?til: ?Ya no sirve para nada, sino para ser tirada y pisada por los hombres? (Mt 5,13). Lo mismo un cristiano que no viviese como tal. S?lo merecer?a el desprecio de los dem?s.?

?Ustedes son la luz del mundo?

2. Jes?s tambi?n llama a sus disc?pulos ?la luz mundo? (v. 14). Ellos han de ser como una l?mpara, ?que se la pone sobre el candelero para que ilumine a todos los que est?n en la casa?. Ser?a rid?culo encenderla ?para meterla debajo de un caj?n? (v.15). Si bien el cristiano no ha de obrar para ser visto, tiene que verse que es cristiano. Y ello, mediante la conducta que lleva: ?As? debe brillar ante los ojos de los hombres la luz que hay en ustedes, a fin de que ellos vean sus buenas obras y glorifiquen al Padre que est? en los cielos? (v.16).?

III. SITUACI?N DEL CRISTIANO HOY?

3. Con ambas figuras, la sal y la luz, y con sus ant?tesis parad?jicas, la sal sosa y la luz encerrada en un caj?n: Jes?s nos plantea a los cristianos dos interrogantes que han de hacernos pensar. El primero, sobre la seriedad de nuestra opci?n por Cristo: si somos sal de la tierra y luz del mundo. El segundo, sobre si no traicionamos lo que somos: si despu?s de un primer seguimiento de Jes?s, hemos dejado de andar detr?s de ?l, y ahora s?lo conservamos el nombre de cristianos. Y por ello en el mundo se desprecia el nombre de Cristo.?

4. La pregunta que cuestiona cada cristiano, desde el m?s encumbrado hasta el m?s humilde, cuestiona tambi?n a las instituciones cristianas: parroquias, colegios y universidades cat?licas, seminarios, congregaciones y ?rdenes religiosas, curias diocesanas y curia romana, y todo tipo de asociaci?n y movimiento cat?lico. ?Nuestras instituciones son, de veras, cristianas?

Por gracia de Dios existen numerosos cristianos que viven su fe con integridad y hasta con hero?smo. E, igualmente, instituciones que son verdaderas comunidades eclesiales en las que es posible crecer y vivir en la fe y en el amor. Pero ?no existen, a la vez, instituciones cat?licas cuya existencia espiritual es tan miserable que plantean el serio interrogante de si son Iglesia de Cristo?

El Evangelio de hoy nos presenta una alternativa, que es todo un desaf?o: a) ser cristianos en serio, ?sal de la tierra y luz del mundo?; b) serlo de manera insignificante, absurda: sal sosa, l?mpara encajonada, y, por tanto, cristiano despreciable.?

IV. ?USTEDES ERAN TINIEBLAS, AHORA SON LUZ EN EL SE?OR??

5. En los escritos de los Ap?stoles, constatamos que tambi?n ellos asumieron la imagen de la luz para simbolizar la misi?n del cristiano en el mundo. El ap?stol Pedro ve a los cristianos como el ?pueblo adquirido (por Cristo) para anunciar las maravillas de aquel que los llam? de las tinieblas a su admirable luz? (1 Pe 2,9). Quien m?s insiste en la imagen de la luz para simbolizar al cristiano es el ap?stol Pablo. De todas sus referencias, extraigo una de la carta a los efesios, que permite apreciar c?mo la imagen del ?cristiano-luz? est? cargada de implicancias concretas para la vida cotidiana: ?Antes ustedes eran tinieblas, pero ahora son luz en el Se?or. Vivan como hijos de la luz. Ahora bien, el fruto de la luz es la bondad, la justicia y la verdad. Sepan discernir lo que agrada al Se?or, y no participen de las obras est?riles de las tinieblas; al contrario, p?nganlas en evidencia? (Ef 5,8-11).?

V. ?UN CONCILIO VATICANO III??

6. Al constatar la opacidad del cristiano en el mundo de hoy y la poca incidencia de la Iglesia en la evangelizaci?n del mundo, no pocos expresan el deseo de un nuevo Concilio: un Vaticano III. No lo descarto. Pero me preocupa que los que lo plantean no siempre se preguntan si conocen y asumen de coraz?n todas las orientaciones del Vaticano II. Y que entre las sugerencias que se hacen, casi nunca se escuche una que proponga volver al esp?ritu del Evangelio expresado en el Serm?n de la Monta?a.??

7. S?lo Dios sabe cu?ndo habr? un Concilio Vaticano III. Pero despu?s de la experiencia del Vaticano II, conocemos bien cuatro cosas: 1?) un Concilio ha de ser convocado, realizado y llevado luego a la pr?ctica por Papas santos; 2?) necesita ser preparado por hombres sabios y prudentes, como sucedi? con el ?ltimo Concilio, el cual llev? a plenitud el trabajo de renovaci?n de la Iglesia que ?stos, a?n sin saberlo, ven?an promoviendo a trav?s de largos decenios; 3?) ha de ser acompa?ado por la oraci?n de toda la Iglesia, que suplique a Dios con toda el alma ?que venga a nosotros tu Reino?; 4?) el mejor Concilio puede ser frustrado en buena medida si los agentes pastorales nos vamos luego por las ramas, como lastimosamente est? sucediendo con el Vaticano II.??

Mons. Carmelo Juan Giaquinta, arzobispo em?rito de Resistencia?


Publicado por verdenaranja @ 22:13  | Hablan los obispos
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Lima (Agencia Fides) ? El Presidente de la Conferencia Episcopal peruana y los Obispos de los Vicariatos Apost?licos de la Amazon?a peruana han manifestado su preocupaci?n por los Decretos de Urgencia promulgados recientemente por el Gobierno peruano. En un documento titulado ?Cuidar la casa de todos?, del que ha llegado una copia a la Agencia Fides, los Obispos escriben que con estos decretos no se considera el estudio del impacto ambiental de estos proyectos de inversi?n, como requisito previo para la obtenci?n de autorizaciones administrativas.?

Cuidar la casa de todos??

Invocaci?n del Presidente de la Conferencia Episcopal y de los Obispos de los Vicariatos Apost?licos de la Amazon?a peruana???

Hermanas y hermanos, como pastores de la Iglesia Cat?lica, hacemos nuestra la gran preocupaci?n suscitada por la reciente publicaci?n de los Decretos de Urgencia N? 001?2011 y N? 002?2011, por parte del Poder Ejecutivo, en base a las facultades extraordinarias que le otorga la Constituci?n, a trav?s de los cuales se dictan disposiciones especiales para facilitar la aplicaci?n de 33 proyectos de inversi?n en nuestro pa?s. Estos decretos de urgencia est?n destinados a exonerar del estudio de impacto ambiental a estos proyectos de inversi?n como requisito previo para la obtenci?n de autorizaciones administrativas.?

La Iglesia, como Madre y Maestra, jam?s estar? en contra de todo aquello que suponga sumar esfuerzos para alcanzar el bienestar de peruanos y peruanas. Es tarea nuestra -como nos lo han recordado nuestros hermanos del Episcopado Latinoamericano y Caribe?o en Aparecida- cuidar la casa com?n, pues los recursos naturales se pueden agotar y corremos el riesgo de administrar miseria, llanto y desolaci?n (Aparecida, 474).?

La respuesta que damos se debe a la insistencia de numerosos fieles sobre la necesidad de los estudios de impacto ambiental, requisito fundamental para toda actividad extractiva y energ?tica, a fin de conocer las graves consecuencias que un mal manejo ambiental podr?a tener para la poblaci?n y nuestra diversidad de ecosistemas.?

En los ?ltimos a?os, como pastores hemos asistido a distintas solicitudes de mediaci?n entre las comunidades y el Estado, a fin de evitar situaciones de violencia producto de la agudizaci?n de los conflictos sociales. En ellos, quien m?s pierde es el m?s pobre, cuya marginaci?n es clamorosa.??

Sabemos que desde el mes de diciembre pasado, hay m?s de 200 conflictos sociales, la tercera parte de ellos vinculados al manejo del agua y recursos h?dricos. Es preocupante que estos decretos puedan convertir la exigencia de los estudios de impacto ambiental en un requisito administrativo no obligatorio.?

El agua, el aire, la tierra, son elementos esenciales de esa naturaleza gratuita que Dios nos ha otorgado generosamente. Los conflictos sociales se pueden prevenir y evitar si actuamos a tiempo. El desarrollo requiere el respeto a nuestra tierra y su gente (Cfr. Populorum Progessio, 20). Si queremos la paz, cuidemos la creaci?n, nos dijo el Papa Benedicto XVI en su mensaje del 1 de enero de 2010. Estamos comprometidos en esa tarea.??

Lima, 4 de febrero de 2011?

(Firmas del Presidente de la Conferencia Episcopal y de los obispos de los vicariatos apost?licos de la Amazon?a peruana presentes en el IV Encuentro de la Pastoral Ind?gena)?

Monse?or H?ctor Miguel Cabrejos Vidarte, OFM., Arzobispo de Trujillo y Presidente de la Conferencia Episcopal Peruana
Monse?or Gerardo Zerdin O.F.M. Obispo del Vicariato Apost?lico de San Ram?n
Monse?or Francisco Gonz?lez O.P. Obispo del Vicariato Apost?lico de Puerto Maldonado
Monse?or Jos? Luis Astigarraga C.P. Obispo del Vicariato Apost?lico de Yurimaguas
Monse?or Santiago Garc?a de la Rasilla S.J. Obispo del Vicariato Apost?lico de Ja?n
Monse?or Gaetano Gambusera S.D.B Obispo del Vicariato Apost?lico de Pucallpa
Monse?or Alberto Campos O.F.M Obispo del Vicariato Apost?lico de San Jos? del Amazonas
Monse?or Juan Tomas Oliver, OFM Obispo del Vicariato Apost?lico de Requena?


Publicado por verdenaranja @ 21:51  | Hablan los obispos
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ZENIT nos ofrece las palabras que el Papa Benedicto XVI pronunci?el domingo 6 de Febrero de 2011?al introducir el rezo del ?ngelus desde la ventana de su estudio, ante los miles de fieles congregados en la plaza de San Pedro.

?Queridos hermanos y hermanas!

En el Evangelio de este domingo el Se?or Jes?s dice a sus disc?pulos: ?Vosotros sois la sal de la tierra... vosotros sois la luz del mundo? (Mt 5,13.14). Mediante estas im?genes llenas de significado, ?l quiere transmitirles el sentido de su misi?n y de su testimonio. La sal, en la cultura medioriental, evoca diversos valores como la alianza, la solidaridad, la vida y la sabidur?a. La luz es la primera obra de Dios Creador y es fuente de la vida; la misma Palabra de Dios es comparada con la luz, como proclama el salmista: "Tu palabra es una l?mpara para mis pasos, y una luz en mi camino" (Sal?119,105). Y de nuevo en la Liturgia de hoy, el profeta Isa?as ?Si ofreces tu pan al hambriento y sacias al que vive en la penuria, tu luz se alzar? en las tinieblas y tu oscuridad ser? como al mediod?a" (58,10). La sabidur?a resume en s? los efectos beneficiosos de la sal y de la luz: de hecho, los disc?pulos del Se?or son llamados a dar nuevo ?sabor? al mundo, y a preservarlo de la corrupci?n, con la sabidur?a de Dios, que resplandece plenamente sobre el rostro del Hijo, porque ?l es la ?luz verdadera que ilumina a cada hombre" (Jn 1,9). Unidos a ?l, los cristianos pueden difundir en medio de las tinieblas de la indiferencia y del ego?smo la luz del amor de Dios, verdadera sabidur?a que da significado a la existencia y a la actuaci?n de los hombres.

El pr?ximo 11 de febrero, memoria de la Beata Virgen de Lourdes, celebraremos la Jornada Mundial del Enfermo. Esta es ocasi?n propicia para reflexionar, para rezar y para acrecentar la sensibilidad de las comunidades eclesiales y de la sociedad civil hacia los hermanos y las hermanas enfermos. En el Mensaje para esta Jornada, inspirado en una frase de la Primera carta de Pedro: ?Gracias a sus llagas, vosotros fuisteis curados" (2,24), invito a todos a contemplar a Jes?s, el Hijo de Dios, el cual sufri?, muri?, pero ha resucitado. Dios se opone radicalmente a la prepotencia del mal. El Se?or cuida del hombre en cada situaci?n, comparte el sufrimiento y abre el coraz?n a la esperanza. Exhorto, por tanto a todos los agentes sanitarios a reconocer en el enfermo no s?lo un cuerpo marcado por la fragilidad, sino ante todo de una persona, a la que dar toda la solidaridad y ofrecer respuestas adecuadad y competentes. En este contexto recuerdo, adem?s, que hoy se celebra en Italia la ?Jornada por la Vida?. Auguro que todos se comprometan en hacer crecer la cultura de la vida, para poner al centro, en cualquier circunstancia, el valor del ser humano. Seg?n la fe y la raz?n, la dignidad de la persona es irreducible a sus facultades o a las capacidades que pueda manifestar, y por tanto no disminuye cuando la propia persona es d?bil, inv?lida y necesitada de ayuda.

Queridos hermanos y hermanas, invoquemos la intercesi?n maternal de la Virgen Mar?a, para que los padres, los abuelos, los profesores, los sacerdotes y cuantos trabajan en la educaci?n puedan formar a las j?venes generaciones en la sabidur?a del coraz?n, para que lleguen a la plenitud de la vida.

[Despu?s del ?ngelus]

En estos d?as, sigo con atenci?n la delicada situaci?n de la querida Naci?n egipcia. Pido a Dios que esa Tierra, bendecida por la presencia de la Santa Familia, vuelva a encontrar la tranquilidad y la convivencia pac?fica, en el compromiso compartido por el bien com?n.

Dirijo un cordial saludo a las delegaciones de las Facultades de Medicina y Cirug?a de la Universidad de Roma, acompa?adas por el cardenal Vicario, con ocasi?n del congreso promovido por los Departamentos de Ginecolog?a y Obstetricia sobre el tema de la asistencia sanitaria en el embarazo. Cuando la investigaci?n cientifica y tecnologica est? guiada por aut?nticos valores ?ticos es posible encontrar soluciones adecuadas para la acogida de la vida naciente y para la promoci?n de la maternidad. Auguro que las nuevas generaciones de sanitarios sean portadores de una renovada cultura de la vida.

[En espa?ol dijo]

Saludo cordialmente a los peregrinos de lengua espa?ola que participan en esta oraci?n mariana, en particular a los grupos de las parroquias de Cristo Rey, de Zamora, de la Resurrecci?n del Se?or, de Segovia, y de Santa Joaquina de Vedruna, de Barcelona. Con la liturgia de hoy, invito a todos a ser reflejo del amor de Dios mediante las buenas obras, y a ser as? luz del mundo y sal de la tierra, que inspire en todos el horizonte de la verdadera raz?n de su existencia y la esperanza suprema que Cristo ha tra?do a la tierra. Que la Virgen Mar?a os proteja y acompa?e en el camino de la fe. Feliz domingo.

[Traducci?n del italiano por Inma ?lvarez
?Libreria Editrice Vaticana]


Publicado por verdenaranja @ 21:43  | Habla el Papa
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Documento conclusivo del I Encuentro Continental Latinoamericano de sacerdotes misioneros Fidei Donum europeos, celebrado en Bogot? los d?as 7-11 de Febrero de 2011, representando al resto de misioneros Fidei Donum que trabajan en todos los pa?ses de Am?rica al servicio de las comunidades cristianas, ?promovido por Organismos Episcopales Europeos para Am?rica Latina” bajo el patrocinio de la Pontificia Comisi?n para Am?rica latina (CAL) y del Consejo Episcopal Latinoamericano (CELAM), con la colaboraci?n del Instituto Teol?gico para Am?rica Latina (ITEPAL). (FIDES)?

Documento de Bogot?: Fidei donum entre historia y nuevas urgencias?

?COOPERACI?N ENTRE LAS IGLESIAS EUROPEAS Y LATINOAMERICANAS: ENTRE HISTORIA Y NUEVAS URGENCIAS??
DOCUMENTO CONCLUSIVO DEL ENCUENTRO DE FIDEI DONUM EUROPEOS EN LATINOAMERICA?

1. Introducci?n?

Agradecidos a Dios por nuestra vocaci?n misionera ad gentes, 52 sacerdotes diocesanos, incardinados en nuestras respectivas di?cesis de Italia, Francia, Alemania, B?lgica, Polonia y Espa?a, hemos participado en el ?I Encuentro Continental Latinoamericano de sacerdotes misioneros Fidei Donum europeos?, celebrado en Bogot? los d?as 7-11 de Febrero de 2011,representando al resto de misioneros Fidei Donum que trabajan en todos los pa?ses de Am?rica al servicio de las comunidades cristianas.?

El Encuentro ha sido promovido por los ?Organismos Episcopales Europeos para Am?rica Latina? bajo el patrocinio de la CAL y del CELAM, y con la colaboraci?n del ITEPAL.?

Fieles al planteamiento originario de los organizadores, tenemos la satisfacci?n de haber logrado su triple finalidad:?

1. Reconocer y compartir la fecunda experiencia misionera de los sacerdotes diocesanos europeos que, desde la segunda mitad del siglo XX, estamos cooperando en la actividad evangelizadora de las Iglesias j?venes de este continente.?

2. Reafirmar la identidad de la vocaci?n misionera sacerdotal de quienes, sin renunciar a nuestra incardinaci?n de origen, hemos pasado ?a la otra orilla? para servir a las comunidades cristianas m?s necesitadas.?

3. Abrir horizontes a otros hermanos en el sacerdocio, incardinados en las di?cesis de Am?rica Latina, para que consideren su partida al continente europeo como una respuesta eclesial de cooperaci?n misionera entre las Iglesias.?

2. ?mbitos de la Misi?n?

2.1. Formaci?n de agentes de pastoral?

Como sacerdotes Fidei Donum estamos llamados a dar testimonio de vida y a vivir seg?n los valores evang?licos, haciendo presente nuestra identidad sacerdotal y misionera. Desde nuestra misi?n eclesial somos llamados a formar comunidades de vida cristiana, donde sean incorporados agentes de pastoral como disc?pulos misioneros al servicio del mundo en el seno de la Iglesia, sin doblegarnos ante las dificultades materiales, econ?micas, log?sticas y personales.?

A estos desaf?os hay que responder reafirmando nuestra convicci?n de que la formaci?n solo es posible desde la comuni?n y fraternidad sacerdotal, respetando nuestras diferencias y culturas, pero buscando nuestro compromiso de fidelidad y de servicio a la comunidad. Adem?s, este compromiso implica la irrenunciable tarea de elaborar un plan pastoral diocesano y parroquial de formaci?n integral, para fortalecer la propia identidad y la capacitaci?n para la acci?n.?

El camino para vivir este compromiso eclesial y misionero pasa por la implicaci?n de los laicos, quienes, conscientes de su bautismo y de su pertenencia eclesial, asumen la responsabilidad solidaria y el servicio a la comunidad. En sinton?a con esta propuesta, debemos tener en cuenta su formaci?n permanente asumida por toda la comunidad y en comuni?n con el plan pastoral diocesano. Hemos de caminar hacia el reconocimiento y dignificaci?n eclesial de los ministerios laicales al servicio de la comunidad, recorriendo con ellos este itinerario evangelizador.?

2.2. Desplazados, pastoral rural y mundo ind?gena?

Dentro de este ?mbito, advertimos la falta de una pastoral bien orientada hacia los desplazados (tanto los emigrantes como las v?ctimas de situaciones de violencia), las minor?as ?tnicas y el mundo rural. A esto se une el surgimiento en las comunidades ind?genas de un nuevo caudillismo socio-pol?tico con la consiguiente p?rdida de identidad y capacidad organizativa. No podemos ignorar nuevas posturas individualistas y consumistas, como consecuencia de la emigraci?n hacia el exterior, ni la falta de vocaciones, especialmente misioneras, entre las comunidades ind?genas y rurales.?

Frente a estos desaf?os, el acompa?amiento a los desplazados no puede ser de tipo exclusivamente humanitario, sino que tiene que apuntar hacia la toma de conciencia y la denuncia de las verdaderas causas de su situaci?n. Para esto, es imprescindible un trabajo conjunto entre organizaciones eclesiales y civiles que defienda a los afectados por cualquier clase de injusticia.?

Hay que asumir el reto de la formaci?n, acompa?amiento y asunci?n de compromisos por parte de los agentes de pastoral para la misi?n evangelizadora y liberadora de los grupos ind?genas, campesinos y desplazados, sensibilizando al clero local en lo referente a los derechos humanos, ecolog?a y la Doctrina Social de la Iglesia, para que capacite a la gente del ?rea rural en la lucha por la defensa de sus derechos y la conquista de la dignidad humana (Cf. DA, 470-475).?

Como sacerdotes Fidei Donum nadie puede olvidar la opci?n fundamental por los pobres, ni la disponibilidad con la Iglesia local para ir donde seamos m?s necesarios.?

Tratando de concretar algunas l?neas de acci?n pastoral, vemos necesario que la Iglesia Latinoamericana cree un servicio permanente de discernimiento, formaci?n y acompa?amiento para sus sacerdotes Fidei Donum; la actualizaci?n de una pastoral espec?fica que oriente la acci?n evangelizadora en relaci?n a las categor?as humanas arriba mencionadas; y finalmente, insistir en el desarrollo de una econom?a alternativa, solidaria y ecol?gicamente sostenible, que garantice una vida digna para las personas, las familias y los pueblos.?

2.3. Nuevos grupos religiosos?

Los desaf?os en este campo vienen no tanto de las Iglesias evang?licas tradicionales sino de los nuevos grupos religiosos no cat?licos de corte pentecostal y lo que podemos denominar como nuevas creencias, que disponen de grandes recursos econ?micos, fuerza medi?tica y hacen una oferta milagrera. Desde aqu?, somos llamados a revisar nuestra acci?n pastoral, a veces descuidada, sacramentalista, de conservaci?n y de puertas para adentro. Esta debe tornarse m?s capilar y evangelizadora, fomentando, ya desde los seminarios, una preparaci?n y un conocimiento de estas realidades que ayuden a superar actitudes de prejuicio, superioridad o rechazo.?

Los criterios deben partir de actitudes incluyentes, respetuosas, abiertas y dialogantes, procurando, con verdad y caridad, reconocer las semillas del Verbo y lo que nos une a estas otras experiencias religiosas (sobre todo al pueblo que forma parte de estos grupos). La Iglesia debe ponerse en ?estado permanente de misi?n? como disc?pulos misioneros que procuran evangelizar y no simplemente conservar, y ayudar a todos los bautizados a valorar su fe y saber dar raz?n de su esperanza (cf. 1Pe. 3,15). Todo esto debe tener en cuenta el contexto multirreligioso en el que vivimos, la cultura local y la forma de ser del pueblo latinoamericano.?

Entre las l?neas de acci?n queremos destacar las misiones populares, incentivando la participaci?n de los laicos, en las que se incida en las visitas de casa en casa; promover espacios de di?logo (como la Campa?a de la Fraternidad ecum?nica que se celebra cada cinco a?os en Brasil) que posibiliten el conocimiento y descubrimiento de lo que hay de positivo en el pueblo.

Todo esto con actitudes de caridad y paciencia, que siempre deben formar parte de toda actividad misionera.?

2.4. Pastoral de las grandes urbes?

La reflexi?n sobre este ?mbito parte de varias visiones, entre las que podemos destacar que la Iglesia est? rezagada frente al gran cambio social, y por tanto necesita adecuarse con mayor responsabilidad a los nuevos desaf?os sociales. Hay una gran diferencia entre los n?cleos de las grandes urbes y los sectores perif?ricos, y nadie puede cerrar los ojos ante los dramas familiares y los nuevos modelos afectivos.?

Los criterios y l?neas de acci?n para responder a estas situaciones deben llevar a la Iglesia a desarrollar propuestas v?lidas desde una situaci?n de cercan?a sin renunciar a su propia identidad. Advertimos la necesidad de una mayor participaci?n de los laicos en los proyectos pastorales y decisiones a nivel comunitario, una mayor integraci?n comunitaria y un di?logo abierto con los distintos n?cleos sociales. Para poder ayudar a las familias se sugiere una actitud de escucha y acompa?amiento, anunciando positivamente los valores evang?licos. Por ?ltimo,conviene favorecer la comuni?n y la participaci?n entre las parroquias de los centros urbanos y los barrios perif?ricos con una pastoral de conjunto.?

2.5. Pastoral de las nuevas generaciones?

Sentimos necesidad de saber escuchar y acompa?ar a los j?venes, para as? responder a sus preguntas y posibilitarles el encuentro con Cristo. Las Iglesias particulares deben renovar la opci?n por los j?venes, desde una pastoral de conjunto que marque proyectos compartidos a largo plazo, en los que el lenguaje eclesial sea nuevo y el rostro de la Iglesia sea amable, dialogante y propositivo.?

Este proceso, siguiendo el m?todo ver-juzgar-actuar, debe tener en cuenta algunos criterios que nos lleven a amar a los j?venes, acerc?ndonos a sus intereses, situaciones vitales y problem?ticas, asumiendo, sin rechazo previo, su ambiente cultural que tanto valora encuentros informales o coyunturales. Desde aqu? procuraremos darles esperanza y hacerles ver su protagonismo en la sociedad y la Iglesia. Esto se debe traducir en un realce de la pastoral juvenil

en las di?cesis, que tenga fundamentaci?n b?blica y conduzca al encuentro personal de cada joven con Cristo (cf. Mc. 3,14), para que ellos se tornen disc?pulos misioneros, desde el encuentro y di?logo con otros j?venes que viven en diferentes ?mbitos sociales.?

Como l?neas de acci?n proponemos un acompa?amiento, tambi?n virtual, de todos los j?venes, que favorezca el descubrimiento del rostro amable de una Iglesia que les ayuda en su realizaci?n humana y cristiana. Para ello contamos con una serie de elementos que posibilitan esta tarea: lectio divina, grupos y comunidades juveniles, catequesis sacramental de iniciaci?n cristiana, misiones juveniles en las que los propios j?venes sean sujetos de evangelizaci?n, lugares de encuentro, retiros, directorios diocesanos de pastoral juvenil. Esto ser? m?s f?cil de llevar a cabo en la medida en que formemos agentes pastorales que acompa?en a los j?venes e involucremos personas que puedan ayudar en este proceso (padres, profesores?).?

3. Presencia de sacerdotes de Am?rica Latina en Europa?

En los ?ltimos a?os se est? produciendo un notable incremento en la incorporaci?n de sacerdotes procedentes de Am?rica Latina a la pastoral ordinaria y espec?fica de las Iglesias particulares en Europa.?

Hemos dado gracias a Dios por este hecho eclesial, relativamente novedoso, que expresa el sentido teol?gico de la cooperaci?n entre las Iglesias, a la vez que lamentamos que, en ocasiones, sea considerado como una simple distribuci?n de ?efectivos? evangelizadores o por otras razones particulares ajenas a la cooperaci?n eclesial.?

El Encuentro ha sido ocasi?n para renovar nuestra convicci?n de que el env?o de un presb?tero a otra Iglesia local, como Fidei Donum, no s?lo enriquece a la Iglesia de destino, sino tambi?n a la de origen. Esta cooperaci?n es memoria permanente de que toda la Iglesia, todas las Iglesias y todos en la Iglesia nos hallamos en ?estado de misi?n?.?

Apoyados en las ense?anzas de la Iglesia y en nuestra experiencia misionera, como Fidei Donum, nos permitimos recordar a quienes parten y a quienes les env?an la necesidad de un serio discernimiento vocacional misionero, una preparaci?n cultural y social para insertarse adecuadamente en el pa?s de destino, la necesaria formaci?n doctrinal y pastoral antes de su partida, as? como la garant?a de ser acogidos e insertados en el presb?tero de destino. Por otra

parte deseamos que las Iglesias de destino los acepten como un don de Dios, que traen la Buena Noticia del Evangelio y se disponen a servir a la comunidad cristiana que se les encomienda, sin descuidar la necesaria cobertura jur?dica, civil y eclesi?stica.?

Mostramos nuestra disponibilidad de sacerdotes Fidei Donum para ayudarles en el proceso de su preparaci?n antes de partir, as? como para acogerlos y acompa?arlos en el lugar de destino.?

4. Un camino abierto?

Como conclusi?n del momento de gracia y de fraternidad que este Encuentro ha representado, nos parece urgente reafirmar la vocaci?n misionera inscrita en la naturaleza de cada una de las Iglesias particulares, sea de Europa, de Am?rica Latina o de otro continente.

Queremos subrayar c?mo nuestras Iglesias del Viejo Continente siguen llevando hacia la Iglesia latinoamericana un reconocimiento especial por todos los dones que en estos a?os de cooperaci?n misionera han recibido de ella misma, sobre todo en una nueva comprensi?n de la ministerialidad bautismal, en el contacto vivo y comunitario con la Palabra de Dios, en la construcci?n de la comunidad como red de peque?as comunidades, en la opci?n cristol?gica y por ende preferencial por los pobres y los m?s necesitados.

A?n en la conciencia de la temporalidad de la experiencia misionera de los sacerdotes Fidei Donum, nos comprometemos a animar a nuestras Iglesias de origen para que nunca se apague el fuego de la misi?n como fuente de renovaci?n espiritual y pastoral, y al mismo tiempo solicitamos a las Iglesias del continente latinoamericano que nos estimulen en este sentido, indic?ndonos a cada instante las nuevas urgencias, desaf?os y fronteras de nuestra posible cooperaci?n misionera.?


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Martes, 15 de febrero de 2011

ZENIT? publica el art?culo que ha escrito monse?or Juan del R?o Mart?n, arzobispo castrense de Espa?a, con el t?tulo "Iglesia viva, Iglesia perseguida".

IGLESIA VIVA, IGLESIA PERSEGUIDA

El pensamiento ilustrado siempre ha vaticinado el fin del cristianismo, ya que parte de un principio falso de que la religi?n, sea cual sea, es, por naturaleza irracional, adem?s su lectura de la historia de la? fe cristiana est? llena de prejuicios. La posmodernidad es heredera de esas mismas tesis y ve a la Iglesia Cat?lica como un enemigo a destruir, o al menos a desactivar o silenciar, porque es el gran colectivo global y organizado que se resiste el pensamiento ?nico relativista y secularizador. De ah?, todo intento medi?tico de acallar su labor humanitaria, samaritana y docente en favor de la sociedad. A la vez, que se persiste en la leyenda negra de tiempos pasados y redimensiona los pecados, delitos y faltas de algunos de sus miembros.

Esta corriente ha calado en grandes sectores de la sociedad que piensa que? al cristianismo le queda "tres telediarios" en Occidente. Tambi?n algunos grupos de cristianos han sucumbido a esta mentalidad y se han convertido en "profetas de calamidades" que impregnan el tejido eclesial de un pesimismo contagioso que impide ver la santidad, la belleza y la bondad en el seno de "su propia madre", la Iglesia Cat?lica. Pero como dice el refr?n tan conocido: "no hay peor ciego que el que no quiere ver".

Lo cierto es que nuestra fe en Jesucristo, Hijo de Dios vivo, no contradice ninguna verdad racional, no exige al hombre la renuncia de todo aquello que lo hace verdaderamente hombre, para ser cristiano. No es aceptable la idea de que tambi?n el cristianismo es una religi?n fundamentalista, ya que la interpretaci?n de la Biblia a luz la Tradici?n y del Magisterio de la Iglesia preserva a los cristianos de las excesivas sujeciones pol?ticas nacionales -aut?nticos subjetivismos colectivos- ?como se da en otros credos (Cf. Benedicto XVI, Verbum Domini, 36-38).

Es m?s, la realidad moderna de la laicidad tiene su origen precisamente en el cristianismo, que desde sus inicios es una religi?n universal y no identificable con el Estado (cf. Lc 20,25). Para los cristianos ha sido siempre claro que la religi?n y la fe no est?n en la esfera pol?tica, sino en la realidad humana. El Papa en su Mensaje para la Jornada de la Paz de este a?o, as? como en su discurso al Cuerpo Diplom?tico acreditado ante la Santa Sede, ha descrito como en la actualidad hay dos tendencias opuestas, dos extremos fundamentalistas y socialmente nocivos: el laicismo excluyente en el mundo occidental y los fanatismos islamistas e hind?es que quieren imponer su credo por la fuerza. Tanto en un caso como el otro, hay una carencia y falta de respeto por la libertad religiosa, poniendo en peligro la seguridad y la paz de los pueblos.

Mientras tanto la Iglesia Cat?lica camina en medio del mundo entre "tribulaciones y consolaciones del Se?or" (S. Agust?n). Ella es "joven y tiene vida". Su acci?n benefactora hacia los m?s pobres y necesitados, nace del Evangelio que anuncia, celebra y vive. Ella no es una multinacional de servicios sociales, sino "maestra en humanidad", que ofrece y no impone la salvaci?n integral del hombre. Su carta de presentaci?n no es otra que el "amor a Dios y al pr?jimo" como Cristo nos ense??. En esta s?ntesis est? la clave de la felicidad personal y el motor de una sociedad m?s humana.

Por eso la Iglesia "no cesa de convocar hombres de toda raza y cultura... y abre a todos las puertas de la esperanza" (Plegaria eucar?stica V/d). ?Cre?is que si la Iglesia no estuviera viva se le iba a perseguir como est? sucediendo en la actualidad? ?Qu? verdad es el axioma popular!: "A los muertos se les entierra, a los vivos se les combate". Por eso mismo, s?lo el a?o pasado fueron asesinadas en el mundo 150.000 cristianos por animadversi?n religiosa. A ello hay que a?adir 200 millones de cristianos perseguidos? y otros 150 millones discriminados por sus convicciones. (Cf. Informe de libertad religiosa en el mundo 2010, Roma, ?P.C. Justicia y Paz).

Viene bien que nunca olvidemos aquella m?xima de Tertuliano: "La sangre de los m?rtires es semilla de nuevos cristianos" (Apolog?tico 50,13).Por nuestra parte, oremos sin cesar por la Iglesia perseguida; crezcamos en vida interior para no devolver mal por mal; perseveremos en nuestra ayuda a los m?s pobres; estemos prestos al? di?logo interreligioso y busquemos siempre lo que m?s nos une que aquello que nos separa (Cf. Juan XIII).


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ZENIT?? publica la ponencia "Conciencia cristiana y cultura pol?tica en las ense?anzas de San Josemar?a Escriv? de?Balaguer", que pronunci? monse?or ?ngel Rodr?guez Lu?o, decano de la facultad de Teolog?a de la Pontificia Universidad de la Santa Cruz (Roma), en las 46 Jornadas de Cuestiones Pastorales, celebradas del 25 y 26 de enero en Castelldaura.

1. La formaci?n de la conciencia en materia social y pol?tica

???????? Conviene aclarar inicialmente qu? significado puede tener la expresi?n "cultura pol??tica" en las presentes reflexiones. En los escritos de San Josemar?a Escriv? de Balaguer no se encuen?tran lo que com?nmente llamamos "ideas u opiniones pol?ticas", es decir, consideraciones dirigidas a proponer o a sugerir una soluci?n concreta a un determinado problema pol?tico, en concurrencia con otras soluciones posibles y leg?timas para un ciudadano cat?lico. En este sentido afirm? m?s de una vez: ?Yo no hablo nunca de pol?tica?[1], y siempre se neg? a intervenir en el juego de las opiniones que suelen determinar la adscripci?n de los ciudada?nos a un determinado partido pol?tico, a un sindicato, a un movimiento cultural, etc., con el prop?sito de contribuir noblemente a la configuraci?n pol?tica del propio pa?s. Nunca per?miti? que sus palabras o su actividad fuesen interpretadas en sentido pol?tico, ni quiso in?fluir en modo alguno sobre los dem?s en ese plano. Tampoco pregunt? a nadie por sus pre?ferencias pol?ticas. M?s adelante quedar?n claras las importantes razones a las que respon?de esta l?nea de conducta.

???????? Los escritos de San Josemar?a contienen, en cambio, abundantes ense?anzas acerca de la acci?n social y pol?tica de los ciudadanos, que se dirigen a exponer los puntos capita?les de la ?tica social y pol?tica, as? como de la doctrina social de la Iglesia, en cuanto que tales ense?anzas forman parte ?de los medios espirituales necesarios para vivir como bue?nos cristianos en medio del mundo?[2]. Se trata, escrib?a una vez,? de ense?ar a ?com?portarse como buenos cristianos: conviviendo con todos, respetando la leg?tima libertad de todos y haciendo que este mundo nuestro sea m?s justo?[3]. Conviene precisar que la actividad de San Josemar?a no tuvo como finalidad directa la consecuci?n de objetivos concretos de justicia social y pol?tica. Sus ense?anzas constituyen m?s bien una apremiante llamada ?a una plenitud de vida cristiana que, por verificarse en medio del mundo, connota constantemente frutos de transformaci?n social, de instauraci?n de la justicia, de fraternidad y de paz?[4]. Queda siempre bien claro que la llamada a la plenitud de vida cristiana trasciende las realizaciones en el plano social y pol?tico, que vienen a ser ?como efectos que advienen a modo de redundancia o a?adidura, respecto a la realidad central: la radical identificaci?n con Cristo?[5].

???????? El modo de armonizar la leg?tima libertad pol?tica de los ciudadanos con la forma?ci?n ?tico-social que constituye como el com?n denominador de la cultura pol?tica de los cat?licos, nos parece una nota muy caracter?stica de San Josemar?a, cuya adecuada com?prensi?n requiere un breve esclarecimiento de las relaciones que existen entre la fe cristia?na y la pol?tica.

2. Fe y pol?tica

Las relaciones entre fe cristiana y pol?tica han de colocarse en un cuadro teol?gico fundamental[6]. ?ste es, para San Josemar?a, la llamada universal a la santidad, dinamismo profundo de la vida moral cristiana, que comporta una intensa concentraci?n cristol?gi?ca. Cornelio Fabro, autor de uno de los mejores estudios teol?gicos sobre los escritos de San Josemar?a, advierte en ellos la presencia constante y unificante de ?una comprensi?n singularmente rica y coherente del misterio de Cristo, perfecto Dios y perfecto hombre?, que permite encontrar en la ?Encarnaci?n del Verbo el fundamento perennemente actual y operativo de la transformaci?n cristiana del hombre y, a trav?s del trabajo humano, de to?das las realidades creadas?[7]. La coexistencia arm?nica de la plenitud divina y humana en Cristo se convierte en paradigma de la armon?a de lo sobrenatural y de lo humano en la existencia y actividades del cristiano. Glosando un pasaje de la Ep?stola a los Colosenses (1, 19-20), San Josemar?a afirma: ?Hablando con rigor, no se puede decir que haya realidades -buenas, nobles, y aun indiferentes- que sean exclusivamente profanas, una vez que el Verbo de Dios ha fijado su morada entre los hijos de los hombres, ha tenido hambre y sed, ha trabajado con sus manos, ha conocido la amistad y la obediencia, ha experimentado el do?lor y la muerte?[8]. No s?lo no hay contraposici?n entre la vida de relaci?n con Dios y el empe?o por colaborar con los dem?s en la construcci?n del bien com?n, sino que este empe?o se convierte en camino de uni?n con Dios, sea porque se trata de un deber c?vico de todos los ciudadanos que en los cristianos queda asumido tambi?n por la caridad, sea porque los ciudadanos cristianos lo ejercen de acuerdo con su conciencia informada por los valores evang?licos, que de este modo producen resultados concretos en el ?mbito social[9].

???????? Si San Josemar?a rechaza cualquier visi?n del cristianismo que no perciba ?su rela?ci?n con las situaciones de la vida corriente, con la urgencia de atender a las necesidades de los dem?s y de esforzarse por remediar las injusticias?[10], rechaza con no menos fuerza cualquier planteamiento que olvide la trascendencia de la fe cristiana y de la misi?n de la Iglesia respecto a las diferentes s?ntesis pol?tico-culturales concretas presentes en el mundo a lo largo de la historia. Los fieles laicos est?n llamados a ?santificar desde dentro todas las estructuras temporales, llevando all? el fermento de la Redenci?n?[11], pero su cometido en la tierra, precisa San Josemar?a, no se puede pensar como ?el brotar de una corriente pol?tico-religiosa -ser?a una locura-, ni siquiera aunque tenga el buen prop?sito de infundir el es?p?ritu de Cristo en todas las actividades de los hombres?[12]. Identificar plenamente la fe cristiana con una concreta s?ntesis cultural o con un determinado proyecto pol?tico, por muy bueno que fuese, ser?a algo en s? mismo ajeno a la verdad ense?ada por Cristo, y tarde o temprano causar?a un gran mal a la Iglesia y a las almas.

???????? La cuesti?n tiene otro importante aspecto que conviene considerar. San Josemar?a te?n?a una clara conciencia de que las actividades sociales y pol?ticas no son simples enuncia?ciones de principios perennes, sino concretas realizaciones de bienes humanos y sociales en un contexto hist?rico, geogr?fico y cultural determinado, marcadas por una contingen?cia al menos parcialmente insuperable, que por otra parte es caracter?stica de todo lo pr?cti?co. Por eso, afirmaba que ?nadie puede pretender en cuestiones temporales imponer dog?mas, que no existen. Ante un problema concreto, sea cual sea, la soluci?n es: estudiarlo bien y, despu?s, actuar en conciencia, con libertad personal y con responsabilidad tambi?n personal?[13]. Pero con esto no pretend?a decir que todos los asuntos sociales son contingen?tes, ya que propagaba a los cuatro vientos, sin respetos humanos, las exigencias ?ticas uni?versalmente v?lidas. Su pensamiento queda claramente reflejado en estas palabras: ?No me olvides que, en los asuntos humanos, tambi?n los otros pueden tener raz?n: ven la misma cuesti?n que t?, pero desde distinto punto de vista, con otra luz, con otra sombra, con otro contorno. -S?lo en la fe y en la moral hay un criterio indiscutible: el de nuestra Madre la Iglesia?[14].

???????? Por esta raz?n, San Josemar?a afirm? y defendi? el derecho y el deber de la Jerarqu?a de la Iglesia de pronunciar juicios morales sobre asuntos temporales, cuando ello era exigi?do por la fe o la moral cristianas[15]. Es m?s, ense?? constantemente que los fieles tienen en?tonces la obligaci?n moral de aceptar esos juicios doctrinales[16], e incorpor? a sus ense?an?zas orales y escritas los contenidos fundamentales del magisterio pontificio y episcopal en materia social. Esta funci?n del magisterio eclesi?stico se refiere a los principios dogm?ti?cos y morales, y a los hechos o proyectos que entran claramente en contradicci?n con ellos, pero no se extiende -salvo en alguna circunstancia de gravedad excepcional- a la elec?ci?n de una opci?n pol?tica determinada si existen varias que son perfectamente compati?bles con la conciencia cristiana.

???????? De este modo queda claro que cuanto se dir? a continuaci?n no mira a sugerir opcio?nes pol?ticas concretas, sino a subrayar algunos principios de ?tica social y pol?tica que in?forman la conciencia cristiana.

3. Participaci?n y solidaridad

???????? La concentraci?n cristol?gica antes mencionada determina la visi?n que San Josema?r?a tiene de lo que significa para un cristiano estar en el mundo y vivir en el mundo o, con otras palabras, su concepci?n de la secularidad. ?sta se traduce en el imperativo de la res?ponsabilidad y de la participaci?n: vivir en el mundo significa sentirse responsable de ?l, asumi?ndose la tarea de participar en las actividades humanas -profesionales, cultura?les, sociales y pol?ticas- para configurarlas de acuerdo con la justicia, la libertad y los de?m?s valores evang?licos. Y as? escribe: ?Como cristiano, tienes el deber de actuar, de no abste?nerte, de prestar tu propia colaboraci?n para servir con lealtad, y con libertad perso?nal, al bien com?n?[17]. El trabajo en favor del bien com?n requiere empe?o y generosidad, por lo que la pasividad, la pereza, el "dejar hacer", son tentaciones siempre al acecho ante las que un cristiano no debe ceder. ?Los hijos de Dios, ciudadanos de la misma categor?a que los otros, hemos de participar ?sin miedo' en todas las actividades y organizaciones ho?nestas de los hombres, para que Cristo est? presente all?. Nuestro Se?or nos pedir? cuenta estrecha si, por dejadez o como?didad, cada uno de nosotros, libremente, no procura inter?venir en las obras y en las decisiones humanas, de las que dependen el presente y el futuro de la socie?dad?[18].

???????? Al hablar de participaci?n, San Josemar?a no se refer?a s?lo a los ciudadanos, siem?pre pocos, que se dedican profesionalmente a la pol?tica, ni tampoco quer?a decir que con?ven?a dedicarse a ella, lo que no ser?a bueno para los que carecen de las aptitudes necesa?rias; pensaba simplemente en el ciudada?no que cumple sus deberes c?vicos y ejercita sus derechos, y tanto en un caso como en el otro es co?herente con su concepci?n del mundo, del hombre y del bien com?n pol?tico, asoci?ndose libremen?te con quienes? -cristianos o no- comparten esas ideas y est?n dispuestos a realizarlas. En este sentido lamentaba que es frecuente ?aun entre cat?licos que parecen responsables y piadosos, el error de pensar que s?lo est?n obligados a cumplir sus deberes familiares y religiosos, y apenas quieren o?r hablar de deberes c?vicos?[19].

???????? En realidad no se trata de un deber espec?fico de los cristianos, sino de un deber ge?neral de todos los ciudadanos, que los cristianos deben santificar. Los sistemas pol?ticos ac?tuales presuponen la participaci?n de los ciudadanos, y sin ella no pueden funcionar ade?cuadamente. La expansi?n exagerada del aparato estatal, o el predominio de soluciones que no responden al sentir com?n, sino a la opini?n de una minor?a de activistas, se debe en buena parte ?a la inhibici?n de los ciudadanos, a su pasividad para defender los derechos sagrados de la persona humana. Esta inactividad, que tiene su origen en la pereza mental y en la voluntad inerte, se da tambi?n en los ciudadanos cat?licos, que no acaban de ser conscientes de que hay otros pecados -y m?s graves- que los que se cometen contra el sexto precepto del Dec?logo?[20].

???????? Parte muy importante de la participaci?n en la vida social y pol?tica es el trabajo de promoci?n social, la lucha contra la injusticia, la corrupci?n, la violencia y la falta de equi?dad en la distribuci?n de los bienes econ?micos y culturales. ?Se comprende muy bien la impaciencia, la angustia, los deseos in?quietos de quienes, con un alma naturalmente cristia?na, no se resignan ante la injusticia personal y social que puede crear el coraz?n humano. Tantos siglos de convivencia entre los hombres y, toda?v?a, tanto odio, tanta destrucci?n, tanto fanatismo en los ojos que no quieren ver y en corazones que no quieren amar. Los bienes de la tierra, repartidos entre unos pocos; los bienes de la cultura, ence?rrados en ce?n?culos. Y, fuera, hambre de pan y de sabidur?a, vidas humanas que son santas, porque vie?nen de Dios, tratadas como simples cosas, como n?meros de una estad?stica?[21]. San Jose?mar?a estimul? a muchas personas para que dedicasen su actividad profesional a tareas de promoci?n social de car?cter educativo, sanitario, asistencial, etc.,[22] dando ?tiles sugeren?cias para que esas tareas se desarrollasen de modo eficaz, valorizando los recursos locales y la dignidad de cuantos se benefician de ellas.

4. Libertad, responsabilidad y pluralismo

El principio de libertad, junto con el de participaci?n a que nos acabamos de referir, ocupa un lugar central en las ense?anzas de San Josemar?a. ?l ve la libertad como un bien humano y cristiano de la m?xima importancia. ?Repito y repetir? sin cesar que el Se?or nos ha dado gratuitamente un gran regalo sobrenatural, la gracia divina; y otra maravillosa d?diva humana, la libertad personal, que exige de nosotros -para que no se corrompa, convirti?ndose en libertinaje- integridad, empe?o eficaz en desenvolver nuestra conducta dentro de la ley divina, ?porque donde est? el Esp?ritu de Dios, all? hay libertad' (2 Cor III, 17). [...] Algunos de los que me escuch?is me conoc?is desde muchos a?os atr?s. Pod?is atestiguar que llevo toda mi vida predicando la libertad personal, con personal responsabi?lidad. La he buscado y la busco, por toda la tierra, como Di?genes buscaba un hombre. Y cada d?a la amo m?s, la amo sobre todas las cosas terrenas: es un tesoro que no apreciaremos nunca bastante?[23].

???????? Amar la libertad implica necesariamente amar ?el pluralismo que la libertad lleva consigo?[24]. Pluralismo no es sin?nimo de conflicto o de tensi?n: ?El hecho de que alguno piense de distin?ta manera que yo -especialmente cuando se trata de cosas que son objeto de la libertad de opini?n- no justifica de ninguna manera una actitud de enemistad perso?nal, ni siquiera de frialdad o de indiferencia. Mi fe cristiana me dice que la caridad hay que vivirla con to?dos, tambi?n con los que no tienen la gracia de creer en Jesucristo?[25]. Un cris?tiano no considera al adversario pol?tico como un enemigo, no le odia ni le maltrata, le deja hablar, le escucha, y en ning?n caso recurre a la difamaci?n ni a la calumnia, as? como tampoco utiliza cuestiones privadas irrelevantes para el bien com?n como un arma pol?tica.

San Josemar?a ve siempre la libertad acompa?ada por la responsabilidad. En un texto que se ha hecho c?lebre por su claridad, afirmaba que a un ciudadano cristiano bien inten?cionado ?jam?s se le ocurre creer o decir que ?l baja del templo al mundo para representar a la Iglesia, y que sus soluciones son las soluciones cat?licas a aquellos problemas [...]. Esto ser?a clericalismo, catolicismo oficial o como quer?is llamarlo. En cualquier caso, es hacer violencia a la naturaleza de las cosas. Ten?is que difundir por todas partes una verda?dera mentalidad laical, que ha de llevar a tres conclusiones: a ser lo suficientemente honra?dos, para pechar con la propia responsabilidad personal; a ser lo suficientemente cristianos, para respetar a los hermanos en la fe, que proponen -en materias opinables- soluciones diversas a la que cada uno de nosotros sostiene; y a ser lo suficientemente cat?licos, para no servirse de nuestra Madre la Iglesia, mezcl?ndola en bander?as humanas?[26].

???????? Esta ?ltima consideraci?n, cuya sustancia ha sido recogida por el C?digo de Derecho Can?nico del 1983[27], merecer?a un amplio comentario, que aqu? no podemos hacer. Quiz? alguien piense que ese modo de proceder llevar?a a debilitar la presencia de los cristia?nos -y de los valores que para los cristianos son importantes- en la vida social y pol?ti?ca. Pero en realidad sucede lo contrario. Querer imponer una ?nica opini?n sobre asuntos contingentes, llevar?a a desunir a los cristianos en lo que, en cambio, es verdaderamente irrenunciable. ?As? ocurre con frecuencia -escrib?a en una ocasi?n- que se ven cat?licos que sienten con mucha m?s fuerza la afinidad ideol?gica con otros hombres -aun enemi?gos de la Iglesia- que el mismo v?nculo de la fe con sus her?manos cat?licos; y que, a la vez que disimulan las diferencias en lo esencial que les sepa?ran de personas de otras reli?giones, o sin religi?n ninguna, no saben aprovechar el denomi?nador com?n que tienen con los dem?s cat?licos, para convivir con ellos y no exasperar las posibles diferencias de opi?ni?n en lo contingente?[28].

5. Libertad y formaci?n cristiana

El ?nfasis en el principio de libertad y de responsabilidad personales presupone en el ciudadano cristiano la preocupaci?n de adquirir una s?lida formaci?n, de manera que su actividad constituya efectivamente una positiva contribuci?n al recto orden de la vida social. San Josemar?a sent?a vivamente la necesidad de proporcionar a todos esa formaci?n. ?Os dir?, a este prop?sito, cu?l es mi gran deseo: querr?a que, en el catecismo de la doctrina cristiana para los ni?os, se ense?ara claramente cu?les son estos puntos firmes, en los que no se puede ceder, al actuar de un modo o de otro en la vida p?blica; y que se afirmara, al mismo tiempo, el deber de actuar, de no abstenerse, de prestar la propia colaboraci?n para servir con lealtad, y con libertad personal, al bien com?n. Es ?ste un gran deseo m?o, porque veo que as? los cat?licos aprender?an estas verdades desde ni?os, y sabr?an practicarlas luego cuando fueran adultos?[29]. Ese deseo hoy se ha hecho realidad, pues el Catecismo de la Iglesia Cat?lica y diversos catecismos nacionales conceden la debida atenci?n a los temas sociales y pol?ticos[30]. El problema es de capital importancia, porque de la adecuada formaci?n de los fieles depende que su presencia en la vida p?blica d? como resultado la ordenaci?n cristiana del mundo, y no la ?secularizaci?n? de los cristianos.

???????? Cuando se habla aqu? de formaci?n, no se entiende propiamente la comunicaci?n de soluciones concretas prefabricadas e irreformables, cerradas al di?logo constructivo. Formar es m?s bien promover una sensibilidad hacia las exigencias del bien com?n, as? como estimular un pensamiento que, a la luz de la fe, permita progresar en la comprensi?n de la realidad y del cambio social. San Josemar?a Escriv? de Balaguer ve?a en esta formaci?n una fuente y un motivo de solidaridad, es decir, de participaci?n solidaria en la empresa colectiva de b?squeda de la verdad. ?En este ayudarse los unos a los otros ocupa un puesto importante el contribuir a conocer, a descubrir, la verdad. Nuestra inteligencia es limitada, s?lo podemos -con esfuerzo y dedicaci?n- llegar quiz? a distinguir una parcela de la realidad, pero son muchas las cosas que se nos escapan. Una manifestaci?n m?s de la solidaridad entre los hombres es hacer comunes los conocimientos, participar a los otros las verdades, que hemos llegado a encontrar, hasta constituir as? ese patrimonio com?n que se llama civilizaci?n, cultura?[31].

6. Verdad y caridad

??????????? En la vida social puede existir, adem?s del pluralismo de opciones pol?ticas, una di?versidad de creencias religiosas y de ideas morales: en un mismo Estado, en una misma ciudad, en el seno de una misma familia, frecuentemente conviven y colaboran personas que tienen creencias religiosas o morales diferentes de las que en conciencia consideramos verdaderas. Esta convivencia puede crear y crea de hecho ten?siones y problemas de varia naturaleza. La doctrina de la Iglesia Cat?lica sobre el derecho a la libertad religiosa[32], sobre la cooperaci?n al mal[33] o sobre el comportamiento ante las leyes injustas[34], por ejemplo, constituye un criterio de acci?n para algunas de las situaciones que pueden plantearse.

???????? Los problemas hist?ricamente ligados a las diferencias religiosas y morales, junto con factores de tipo ideol?gico, han originado la mentalidad, muy extendida en algunos ambientes, de que la convicci?n de que existe una verdad sobre el bien de la persona y de las comunidades humanas acaba traduci?ndose en injustas relaciones de dominio o de vio?lencia entre los hombres. De esa idea, que ahora no nos detenemos a valorar, pueden surgir diversas actitudes: unos consideran que una cierta dosis de agnosticismo o de relativismo es un bien, o al menos un mal menor necesario para la convivencia democr?tica[35], por lo que piensan que de las verdades ?ltimas es mejor no hablar en el ?mbito p?blico, llegando a veces a exigir, como condici?n para cualquier forma de di?logo, la disponibilidad del interlocutor a renunciar o, al menos, a poner entre par?ntesis las convicciones constitutivas de la propia identidad; si alguien no est? dispuesto a hacerlo, lo acusan de ser un mal ciudadano, un enemigo de la convivencia. Ante esta perspectiva, otros se cierran al di?logo, porque no quieren o no saben dar ciertas explicaciones, por miedo o porque se sienten sometidos a un chantaje moral, o bien entienden que el di?logo es un bien por el que vale la pena ceder, es decir, renunciar, al menos externa y t?cticamente, a la propia identidad, aunque esta actitud implique una cierta doblez, poco leal tanto hacia las propias convicciones como hacia los mismos interlocutores.

Es ?ste un problema hacia el que San Josemar?a demostr? una sensibilidad muy deli?cada. Dos ense?anzas neotestamentarias est?n en la base de sus reflexiones: la advertencia del Se?or de que no existe un verdadero dilema entre lo que se debe a Dios y lo que se debe al C?sar[36], y la ense?anza de San Pablo de que la verdad ha de ser expuesta con cari?dad, sin herir[37]. Siguiendo esta ense?anza paulina, ?l no ten?a dificultades para armonizar el derecho a mantener su propia identidad intelectual y espiritual y el deber de hablar sencillamente o de colaborar con quien tiene ideas diferentes. ?Siempre suelo insistir, para que os quede bien clara esta idea, en que la doctrina de la Iglesia no es compatible con los errores que van contra la fe. Pero ?no podemos ser amigos leales de quienes practiquen esos errores? Si te?nemos bien firme la conducta y la doctrina, ?no podemos tirar con ellos del mismo carro, en tantos campos??[38].

Sin duda pensaba que la colaboraci?n con personas de diversas creencias pod?a ser en muchas ocasiones una oportunidad de difundir la verdad y de disipar prejuicios y ma?lentendidos. En todo caso, era imperativo mantener una l?nea de conducta evang?lica; de ah? ?la cristiana preocupaci?n por hacer que desaparezca cualquier forma de intolerancia, de coacci?n y de violencia en el trato de unos hombres con otros. Tambi?n en la acci?n apost?lica? -mejor: principalmente en la acci?n apost?lica-, queremos que no haya ni el menor asomo de coacci?n. Dios quiere que se le sirva en libertad y, por tanto, no ser?a recto un apostolado que no respetase la libertad de las conciencias?[39].

Distingui? con extrema claridad la relaci?n ?ntima de la conciencia personal con la verdad de la relaci?n entre personas. La primera est? presidida por el poder normativo de la verdad, porque nunca es honrado no ser coherente con lo que en conciencia se juzga verda?dero; la segunda, por la justicia y por las exigencias inalienables de la dignidad de la perso?na. Y por eso hablaba, pensando en la primera de esas dos relaciones, de la santa intransi?gencia, t?rmino con el que denominaba la coherencia, la sinceridad, a la que se opone la villan?a, es decir, la actitud de quien estando convencido de que dos m?s dos son cuatro dice que son tres y medio por debilidad o por comodidad. Pero siempre a?ad?a que la in?transigencia referida a un aserto doctrinal no es santa si no va unida a la transigencia ama?ble con la persona que sostiene una posici?n diversa de la nuestra y que consideramos err?nea[40].

???????? Su actitud en este punto era firme y clara, y no admit?a excepciones. Consideraba la intolerancia una injusticia ante la que se deb?a reaccionar. ?Por eso, cuando alguno intenta?ra maltratar a los equivocados, estad seguros de que sentir? el impulso interior de ponerme junto a ellos, para seguir por amor de Dios la suerte que ellos sigan?[41]. Supo vivir de modo pr?ctico estas ense?anzas; ello es un hecho hist?rico, pues en 1950 obtuvo el permiso de la Santa Sede para que el Opus Dei admitiese como cooperadores a hombres y mujeres no ca?t?licos y no cristianos[42], y as? se ha hecho desde entonces.

Todo esto hace ver, en definitiva, que amaba el di?logo abierto, leal y sincero. Cre?a en ?l como medio de cohesi?n social y como ocasi?n de entendimiento y de apostolado. Sin duda advert?a que el bien com?n de la sociedad, y sobre todo de una sociedad compleja como la actual, exige relacionar adecuadamente un conjunto de instancias y puntos de vista diferentes, que no deben cerrarse en s? mismos ni obrar de modo puramente autoreferen?cial. Pero ve?a sobre todo que la condescendencia demostrada por Dios al querer que su Verbo eterno se hiciese tambi?n palabra humana, hac?a del di?logo humano un criterio de conducta vinculante para la conciencia cristiana.??????? ?

???????? Los escritos de San Josemar?a tratan tambi?n otros aspectos de la vida social (como son, por ejemplo, la opini?n p?blica, la libertad de ense?anza, etc.), sobre los que ahora no podemos detenernos. Pensamos sin embargo que los temas tratados son suficientemente representativos de lo que era para ?l la cultura pol?tica propia de la conciencia cristiana.

?____________________________________________

[1] San Josemar?a Escriv?, Conversaciones con Mons. Escriv? de Balaguer, 11? ed., Rialp, Madrid 1976, n. 48; cfr. tambi?n Id., Es Cristo que pasa. Homil?as, Rialp, Madrid 1973, n. 183.

[2] Conversaciones, cit., n. 27.

[3] Ibid., n. 27.

[4] ? A. De Fuenmayor - V. G?mez-Iglesias - J.L. Illanes, El itinerario jur?dico del Opus Dei. Histo?ria y defensa de un carisma, Eunsa, Pamplona 1989, p. 59

[5] Ibidem.

[6] En estas p?ginas retomamos con abundantes modificaciones lo que ya tratamos en A. Rodr?guez Lu?o, Cultura pol?tica y conciencia cristiana. Ensayos de ?tica pol?tica, Rialp, Madrid 2007, pp. 51-86. Sobre estos aspectos del mensaje de San Josemar?a puede verse J.M. Pero-Sanz - J.M. Aubert - T. Gu?ti?rrez Calzada, Acci?n social del cristiano. El beato Josemar?a Escriv? y la Doctrina social de la Igle?sia, Palabra, Madrid 1996 (con amplia bibliograf?a).

[7] C. Fabro, La tempra di un padre della Chiesa, en C. Fabro - S. Garofalo - M. A. Raschini, Santi nel mondo. Studi sugli scritti del beato Josemar?a Escriv?, Ares, Milano 1992, p. 115.

[8] Es Cristo que pasa, cit., n. 112.

[9] Cfr. Ibid., n. 125.

[10] Ibid., n. 98.

[11] Ibid., n. 183.

[12] Ibid., n. 183.

[13] Conversaciones, cit., n.77.

[14] San Josemar?a Escriv?, Surco, Rialp, Madrid 1986, n. 275.

[15] Cfr. Conversaciones, cit., n. 11.

[16] Cfr. Ibid.,n. 29.

[17] San Josemar?a Escriv?, Forja, 13? ed., Rialp, Madrid 2003, n. 714.

[18] Ibid., 715; cfr. tambi?n nn. 717-718.

[19] Carta 9-I-1932, n. 46, citado en Cultura pol?tica y conciencia cristiana, cit., p. 76.

[20] Carta 9-I-1959, n. 40, citado en Cultura pol?tica y conciencia cristiana, cit., p. 77.

[21] Es Cristo que pasa, cit., n. 111.

[22] Cfr. por ejemplo las iniciativas mencionadas en Conversaciones, cit., n. 71.

[23]? Es Cristo que pasa, cit., n. 184.

[24]? Conversaciones, cit., n. 98.

[25]? Ibidem.

[26]? Ibid., n. 117.

[27] C?digo de Derecho Can?nico, c. 227: ?Los fieles laicos tienen derecho a que se les reconozca en los asuntos terrenos aquella libertad que compete a todos los ciudadanos; sin embargo, al usar de esa libertad, han de cuidar de que sus acciones est?n inspiradas por el esp?ritu evang?lico, y han de prestar atenci?n a la doctrina propuesta por el Magisterio de la Iglesia, evitando a la vez presentar como doctri?na de la Iglesia su propio criterio, en materias opinables?.

[28] Carta 30-IV-1946, n. 21, citado en Cultura pol?tica y conciencia cristiana, cit., p. 71.

[29]? Carta 9-I-1932, n. 45, citado en Cultura pol?tica y conciencia cristiana, cit., pp. 71-72.

[30] Una preocupaci?n semejante se advierte en Juan Pablo II, Exhort. Apost. Christifideles laici, 30-XII-1988, nn. 59-60.

[31] Carta 24-X-1965, n. 17, citado en Cultura pol?tica y conciencia cristiana, cit., pp. 72-73

[32] Cfr. Concilio Vaticano II, Declaraci?n Dignitatis humanae, 7-XII-1965.

[33]? Cfr. por ejemplo Juan Pablo II, Enc. Evangelium vitae, 25-III-1995, n. 74.

[34] Cfr. Ibid., nn. 71-73.

[35]? Cfr. la valoraci?n cr?tica de esa tesis contenida en la Enc. Centesimus annus, n. 46.

[36]? Cfr. Mt? 22, 15-22.

[37]? Cfr. Ef? 4, 15; Forja, n. 559.

[38] Carta 16-VII-1933, n. 14, citado en Cultura pol?tica y conciencia cristiana, cit., p. 83.

[39] Carta 9-I-1932, n. 66, citado en Cultura pol?tica y conciencia cristiana, cit., pp. 83-84.

[40] Cfr. Carta 16-VII-1933, nn. 8 y 12; citado en Cultura pol?tica y conciencia cristiana, cit., pp. 84-85.

[41] Carta 31-V-1954, n. 19, citado en Cultura pol?tica y conciencia cristiana, cit., p. 70.

[42] Cfr. Conversaciones, cit., n. 29; cfr. tambi?n el n. 22.


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ZENIT? publica el art?culo que ha escrito monse?or Felipe Arizmendi Esquivel, obispo de San Crist?bal de Las Casas, con el t?tulo "Ni laicismo ni fundamentalismo".

VER

Siguen las incomprensiones tendenciosas. La publicaci?n de un partido pol?tico se atreve a afirmar que la jerarqu?a cat?lica "pretende que el Estado ponga en pr?ctica acciones que violen el respeto de los derechos humanos y adopte como pr?ctica la discriminaci?n y la persecuci?n por motivos de diversidad sexual". Uno de sus l?deres dice que no aceptar?n ni tolerar?n "la intentona de una iglesia que pretende imponerle a los mexicanos su visi?n ?nica sobre la forma de organizaci?n social, pol?tica y religiosa". Acusan a las autoridades religiosas de violar "flagrantemente el art?culo 130 constitucional, la convivencia pac?fica y la vida democr?tica. La Iglesia cat?lica mexicana pretende imponer una visi?n integrista que tiende a convertir los dogmas propios en obligaciones sociales para todos, exigiendo que las leyes se amolden a sus posiciones doctrinales, a trav?s de la coacci?n y el uso indebido del credo". ?No han entendido lo que pedimos: s?lo el derecho a ser escuchados y que se revisen algunas leyes, violatorias de derechos humanos!

El art?culo 130 de nuestra Carta Magna indica que los ministros de culto "no podr?n en reuni?n p?blica, en actos de culto o de propaganda religiosa, ni de car?cter religioso, oponerse a las leyes del pa?s o a sus instituciones". Depende qu? se entienda por oponerse. Nosotros no tenemos facultades para impedir que se cumpla una ley, aunque nos parezca inmoral e injusta. Oponerse ser?a, en este caso, impedir que se cumpla la ley. Eso no lo podemos hacer. Pero si oponerse implica que no podamos expresar nuestra opini?n sobre esa ley, esto violar?a nuestro derecho a la libertad de expresi?n, consagrado tambi?n en la Constituci?n.

Es lo que afirma el l?der de otro partido pol?tico: "La laicidad del Estado no significa callar las voces disidentes a lo que dice el gobierno en turno; la laicidad del Estado es precisamente que todos puedan expresarse sin cortapisas, sin m?s l?mites que el mantenimiento del orden p?blico".

JUZGAR

Dijo el Papa Benedicto XVI, en el Angelus del 1 de enero: "Hoy asistimos a tos tendencias opuestas, dos extremos igualmente negativos: por una parte el laicismo, que a menudo solapadamente margina la religi?n para confinarla a la esfera privada; y por otra el fundamentalismo, que en cambio quisiera imponerla a todos con la fuerza. En realidad, Dios llama a s? a la humanidad con un designio de amor que, implicando a toda la persona en su dimensi?n natural y espiritual, reclama una correspondencia en t?rminos de libertad y responsabilidad, con todo el coraz?n y el propio ser, individual y comunitario.

Donde se reconoce de forma efectiva la libertad religiosa, se respeta en su ra?z la dignidad de la persona y, a trav?s de una b?squeda sincera de la verdad y del bien, se consolida la conciencia moral y se refuerzan las instituciones y la convivencia civil. Por eso la libertad religiosa es el camino privilegiado para construir la paz... La paz no se alcanza con las armas, ni con el poder econ?mico, pol?tico, cultural y medi?tico. La paz es obra de conciencias que se abren a la verdad y al amor".

ACTUAR

?Es tiempo de escucharnos en forma civilizada! La democracia se basa en la verdad, la justicia y la libertad. Nunca intentaremos imponer nuestro credo a quien no lo acepte.

Imponer una religi?n, la que sea, ser?a violatorio de derechos humanos; ser?a fundamentalismo, que reprobamos, aqu? y en pa?ses asi?ticos y africanos que castigan con pena de muerte la disidencia religiosa. Si en tiempos de la Inquisici?n eso se hizo, ya pasaron siglos de ello y fueron los gobiernos quienes usaron causales religiosas para impedir la democracia y la libertad. Hoy s?lo exigimos que se reconozca el derecho de los ministros de culto, de cualquier denominaci?n, a expresar nuestras creencias, sin las cortapisas que mantienen algunas leyes. No se nos debe callar por el hecho de ser ministros de culto. Somos tan mexicanos como cualquiera, y no es justo que se nos restrinjan derechos fundamentales, como es el derecho a la plena libertad religiosa, que no se reduce a la libertad de culto y de creencia.


Publicado por verdenaranja @ 22:40  | Hablan los obispos
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DOMINGO 7 DEL TIEMPO ORDINARIO/A
20 de Febrero de 2011

La gracia y la paz de Dios, nuestro Padre, y de Jesucristo, ?el Se?or, est?n con todos vosotros.

- La manera de vivir que Jes?s nos propone en el ?Serm?n de la Monta?a que estamos leyendo durante estos domingos, desde luego no es f?cil. Hoy, cuando ?escuchemos el evangelio, sin duda lo veremos muy claramente. Escucharemos c?mo Jes?s nos habla de ?poner la otra mejilla, de amar a toda persona, de amar
incluso a los que nos han hecho da?o ... No, no es f?cil, ?y no es lo que nuestro mundo nos invita a vivir.

- ?Pero, si lo pensamos bien, si lo pensamos sinceramente, nos daremos cuenta de que este camino de Jes?s vale mucho la pena. Que da mayor felicidad no acumular en nuestro interior rencores y deseos de venganza. Que da mayor felicidad desear que toda persona pueda encontrar el camino del bien, de la paz, de la vida dignamente vivida. Que lo puedan encontrar incluso los que m?s perdidos est?n. Porque el amor que Dios nos ha mostrado y nos ha ense?ado es m?s valioso que todo.

A. penitencial: Con esp?ritu de hermanos, comencemos ?nuestra celebraci?n con unos momentos de silencio
(Silencio).

- T?, que perdonas nuestras culpas. SE?OR, TEN PIEDAD.

- T?, que nos rescatas de la muerte. CRISTO ,TEN PIEDAD.

- T?, que nos colmas de gracia y de ternura. SE?OR, TEN PIEDAD

1. lectura (Lev?tico 79,7 -2.77-78): Escuchemos, en esta ?primera lectura, unas palabras muy sencillas de la Ley de Mois?s, que nos preparan para escuchar luego la ?llamada que Jes?s nos har? en el evangelio.

Salmo (102): Con las palabras del salmo, cantemos al Dios que ama y que perdona siempre. ?l es el modelo que nosotros debemos seguir.

2. lectura (7 Corintios 3,76-23): Escuchemos ahora las palabras de san Pablo, que nos invita a recordar que en todo lo que hacemos debemos mirar siempre hacia aquel que es nuestro camino y nuestra vida plena.

Oraci?n universal: Present?mosle al Padre nuestras plegarias, confiando en su inmenso amor. Oremos diciendo: PADRE, ESC?CHANOS.

Por la Iglesia universal, por nuestra di?cesis y por nuestra comunidad. Que sepamos establecer un di?logo fecundo con el mundo no creyente que nos rodea. OREMOS:

Por todas las personas que, aqu? y all?, buscan un sentido a la vida. Que encuentren en nosotros el testimonio del Evangelio de Jes?s. OREMOS:

Por nuestro Primer Mundo, tan rico y tan poco solidario. Que aprendamos a poner por delante del consumo la generosidad, la fraternidad y el respeto a la naturaleza y al medio ambiente. OREMOS:

Por las personas que viven angustiadas por los efectos de la crisis econ?mica. Que sepamos compartir nuestros bienes con ellos. OREMOS:

Por las personas que est?n en la c?rcel y por sus familiares. Que puedan vivir dignamente y sentirse acompa?ados y respetados. OREMOS:

Por todos nosotros. Que aprendamos a perdonar y a pedir perd?n con sencillez y con el gozo de sentirnos amados. OREMOS:

Escucha, Padre, nuestra oraci?n, y mu?stranos tu amor. Por Jesucristo, nuestro Se?or.

Padrenuestro: Nuestro Padre Dios nos ama y nos perdona, y nos invita a nosotros a amar y a perdonar como ?l. Porque estamos dispuestos a seguirle en este camino, ahora, como Jes?s nos ense??, nos atrevemos a decir:

?

CPL


Publicado por verdenaranja @ 17:38  | Liturgia
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Lunes, 14 de febrero de 2011

ZENIT nos ofrece la s?ptima y ?ltima entrega de la intervenci?n del cardenal Mauro Piacenza, prefecto de la Congregaci?n para el Clero, pronunciada el pasado lunes 24 de enero en las Jornadas Sacerdotales celebradas en Ars (Francia) sobre el celibato sacerdotal. La anterior se public? en el servicio del mi?rcoles 2 de febrero.

La intervenci?n del cardenal Piacenza, realizada desde Roma en conexi?n en directo con el encuentro, lleva por t?tulo: ?El celibato sacerdotal: fundamentos, alegr?as, desaf?os... Las ense?anzas del Papa sobre el tema: de P?o XI a Benedicto XVI?.

Conclusiones (en 7 puntos)

Al final de este recorrido, que nos ha visto poner en evidencia algunos de los pasajes m?s significativos del Magisterio pontificio sobre el celibato, desde P?o XI al Santo Padre Benedicto XVI, intentaremos trazar un balance conclusivo inicial, que pueda representar una primera plataforma de trabajo para la formaci?n de los sacerdotes de cara a acoger y vivir plenamente este don del Se?or.

1. Surge ante todo la radical continuidad entre el Magisterio que precedi? al Concilio Ecum?nico Vaticano II y el sucesivo al mismo. Aun con acentos a veces sensiblemente diferentes, m?s lit?rgico-sacrales o m?s cristol?gico-pastorales, el Magisterio ininterrumpido de los Pont?fices mencionados es concorde en fundar el celibato sobre la realidad teol?gica del Sacerdocio ministerial, sobre la configuraci?n ontol?gico-sacramental a Cristo Se?or, sobre la participaci?n en Su ?nico Sacerdocio y sobre la imitatio Christi, que ?ste implica. Solo una hermen?utica incorrecta de los textos del Concilio, podr?a llevar a ver en el celibato un residuo del pasado, del que liberarse cuanto antes. Esta postura, adem?s de errada hist?rica, doctrinal y teol?gicamente, es tambi?n muy da?ina desde el punto de vista espiritual, pastoral, misionero y vocacional.

2. Hay que superar, a la luz del Magisterio pontificio examinado, la reducci?n, en algunos ambientes muy difundida, del celibato a una mera ley eclesi?stica. Este es una ley solo porque es una exigencia intr?nseca del Sacerdocio y de la configuraci?n a Cristo que el Sacramento determina.

En este sentido la formaci?n al celibato, adem?s de cualquier otro aspecto humano y espiritual, debe incluir una s?lida dimensi?n doctrinal, ?ya que no se puede vivir aquello cuya raz?n no se entiende!

3. ?El ?debate? sobre el celibato, que se ha vuelto a encender peri?dicamente durante los siglos, no favorece la serenidad de las j?venes generaciones para comprender un dato tan determinante de la vida sacerdotal. Valga para todos cuanto se expresa de modo autorizado en la Pastores dabo vobis, que, en el n. 29, recogiendo ?ntegramente el voto de toda la Asamblea Sinodal, afirma: ?El S?nodo no quiere dejar ninguna duda en la mente de nadie sobre la firme voluntad de la Iglesia de mantener la ley que exige el celibato libremente escogido y perpetuo para los candidatos a la ordenaci?n sacerdotal en el rito latino. El S?nodo solicita que el celibato sea presentado y explicado en su plena riqueza b?blica, teol?gica y espiritual, como precioso don dado por Dios a su Iglesia y como signo del Reino que no es de este mundo, signo tambi?n del amor de Dios a este mundo, y del amor indiviso del sacerdote a Dios y al Pueblo de Dios?.

4. ?El celibato es cuesti?n de radicalismo evang?lico! Pobreza, castidad y obediencia no son consejos reservados de modo exclusivo a los religiosos, son virtudes que vivir con intensa pasi?n misionera. ?No podemos traicionar a nuestros j?venes! ?No podemos bajar el nivel de la formaci?n y, de hecho, de la propuesta de fe! ?No podemos traicionar al pueblo santo de Dios, que espera pastores santos, como el Cura de Ars! ?Debemos ser radicales en la sequela Christi! Y no temamos el descenso del n?mero de cl?rigos. ?El n?mero disminuye cuando baja la temperatura de la fe, porque las vocaciones son ?asunto? divino y no humano, y siguen la l?gica divina que es necedad humana! ?Hace falta fe!

5. En un mundo gravemente secularizado, es cada vez m?s dif?cil comprender las razones del celibato. Con todo, debemos tener el valor, como Iglesia, de preguntarnos si pretendemos resignarnos a semejante situaci?n, aceptando como hecho ineluctable la progresiva secularizaci?n de las sociedades y de las culturas, o si estamos dispuestos a una obra de profunda y real nueva evangelizaci?n, al servicio del Evangelio, y por ello, de la verdad del hombre.

Considero, en este sentido, que el motivado apoyo al celibato y su adecuada valoraci?n en la vida de la Iglesia y del mundo, pueden representar algunas de las v?as m?s eficaces para superar la secularizaci?n. ?Que pretender?a si no, el Santo Padre Benedicto XVI, cuando afirma que el celibato ?muestra precisamente que Dios es considerado y vivido como realidad??

6. La ra?z teol?gica del celibato debe buscarse en la nueva identidad, que es dada a aquel que est? investido del Orden sacerdotal. La centralidad de la misi?n ontol?gico-sacramental y la consiguiente dimensi?n eucar?stica estructural del Sacerdocio representan los ?mbitos de comprensi?n natural, desarrollo y fidelidad existencial al celibato. La cuesti?n esencial, entonces, no hay que referirla tanto al debate sobre el celibato, como a la calidad de la fe de nuestras comunidades. Una comunidad que no tuviese en gran estima el celibato, ?qu? esperanza del Reino o qu? tensi?n eucar?stica podr?a vivir?

7. Vuestro Coloquio tiene como subt?tulo: ?Fundamentos, alegr?as, desaf?os?. Estoy persuadido de que los dos primeros, el conocimiento de los fundamentos y la experiencia gozosa de un celibato plenamente vivido y, por tanto, profundamente humanizador, permiten no s?lo responder a todos los retos que el mundo, desde siempre, plantea al celibato, sino tambi?n transformar el celibato en un desaf?o para el mundo. Como se?alaba en el primer punto de estas conclusiones, no debemos dejarnos condicionar o intimidar por un mundo sin Dios, que no comprende el celibato y quisiera eliminarlo, sino al contrario, ?debemos recuperar la conciencia motivada de que nuestro celibato desaf?a al mundo, poniendo en profunda crisis su secularismo y su agnosticismo, y gritando, a trav?s de los siglos, que Dios existe y que est? Presente!

[Traducci?n del original italiano por Inma ?lvarez]


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ZENIT? nos? ofrece el discurso que el Papa Benedicto XVI dirigi?el jueves 3 de Febrero de 2011?al nuevo embajador de Austria ante la Santa Sede, Alfons M.Kloss, en la audiencia celebrada con motivo de la presentaci?n de sus Cartas Credenciales.

Querid?simo embajador,

Con placer acepto las Cartas mediante las cuales el presidente de la Rep?blica de Austria lo ha acreditado como embajador extraordinario y plenipotenciario en la Santa Sede. Al mismo tiempo la agradezco sus cordiales palabras con las cuales ha expresado tambi?n la cercan?a del presidente y del gobierno al Sucesor de Pedro. Quiero mandar al presidente, al canciller y a los miembros del gobierno as? como a todos los ciudadanos de Austria, mis afectuosos saludos y quiero expresar la esperanza que tengo en que las relaciones entre la Santa Sede y Austria contin?en dando frutos en el futuro.

La cultura, la historia y la vida cotidiana de Austria, ?tierra de catedrales? (Himno Nacional), est?n marcadas profundamente por la fe cat?lica. Lo he podido constatar tambi?n durante mi visita pastoral a ese pa?s y durante la peregrinaci?n a Mariazell hace cuatro a?os. Los fieles, que he podido encontrar, representan a los millares de hombres y mujeres de todo el pa?s, que con su vida de fe en la cotidianeidad y la disponibilidad a los dem?s, muestran los rasgos m?s nobles del hombre y difunden el amor de Cristo. Al mismo tiempo Austria es un pa?s en el cual la coexistencia pac?fica de varias religiones y culturas tiene una larga tradici?n. ?En el amor reside la fuerza?, dec?a ya el viejo himno popular en tiempos de la monarqu?a. Esto tambi?n vale para la dimensi?n religiosa que tiene sus ra?ces en lo m?s profundo de la conciencia del hombre y por eso pertenece a la vida de cada individuo y a la convivencia de la comunidad. La patria espiritual, como punto de apoyo, de la que tienen necesidad muchas personas que viven una situaci?n laboral de mayor movilidad y en constante movimiento, deber?a poder existir p?blicamente y en un clima de convivencia pac?fica con el resto de confesiones de fe.

En muchos pa?ses europeos, la relaci?n entre el estado y la religi?n est? afrontando una tensi?n particular. Por una parte las autoridades pol?ticas se cuidan de no conceder espacios p?blicos a las religiones, entendi?ndolas como ideas de fe meramente individuales de los ciudadanos. Por la otra, se busca aplicar los criterios de una opini?n p?blica secular a las comunidades religiosas. Parece que se quiera adaptar el Evangelio a la cultura y, sin embargo, se busca impedir, de un modo casi vergonzante, que la cultura sea plasmada por la dimensi?n religiosa.

A pesar de lo dicho, se debe tener en cuenta la actitud de algunos estados de la Europa Central y Oriental, que, buscan dar espacios a las cuestiones fundamentales del hombre, la fe en Dios y la fe en la salvaci?n por medio de Dios, La Santa Sede ha podido observar con satisfacci?n algunas actividades del gobierno austriaco en este sentido, la importante posici?n asumida con relaci?n a la llamada ?sentencia del crucifijo? (Kreuzurteil) del Tribunal Europeo de los derechos del hombre, o la propuesta del ministro de Asuntos Exteriores ?que no s?lo el nuevo servicio europeo para la Acci?n externa, observe la situaci?n de la libertad religiosa en el mundo, sino que tambi?n redacte regularmente un informe y lo presente al ministro de asuntos exteriores de la Uni?n Europea? (Austria Press Agentur, 10 de diciembre de 2010).

El reconocimiento de la libertad religiosa permite a la comunidad eclesial desarrollar sus m?ltiples actividades, que benefician a toda la sociedad. Se hace referencia a los varios institutos de formaci?n y servicios caritativos gestionados por la Iglesia, que usted, se?or embajador, ha citado.

El esfuerzo de la Iglesia por los necesitados hace evidente el modo en el que resulta portavoz de las personas desfavorecidas. Este esfuerzo eclesial, que en la sociedad recibe amplio reconocimiento, no se puede reducir a mera beneficencia.

Sus ra?ces m?s profundas est?n en Dios, en el Dios que es amor. Por esto es necesario respetar plenamente la acci?n propia de la Iglesia, sin convertirla en uno de los muchos servicios de prestaci?n social. Es necesario considerarla en la totalidad de su dimensi?n religiosa. Por tanto siempre es combatir el aislamiento ego?sta del hombre. Todas las fuerzas sociales tienen la tarea urgente y constante de garantizar la dimensi?n moral de la cultura, la dimensi?n de una cultura que sea digna del hombre y de su vida en comunidad. Por esto la Iglesia cat?lica trabajar? con todas sus fuerzas por el bien de la sociedad.

Otra intenci?n importante de la Santa Sede es una pol?tica equilibrada destinada a la familia. Esta ocupa un espacio en la sociedad que supone los cimientos de la vida humana. El orden social encuentra un apoyo esencial en la uni?n esponsal del hombre y de la mujer, que est? dirigida tambi?n a la procreaci?n. Por esto el matrimonio y la familia exigen una tutela especial por parte del estado. Son para todos sus miembros una escuela de humanidad con efectos positivos para los individuos adem?s de para la sociedad. De hecho la familia est? llamada a vivir y a tutelar el amor rec?proco y la verdad, el respeto y la justicia, la fidelidad y la colaboraci?n, el servicio y la disponibilidad hacia los dem?s, en particular hacia los m?s d?biles.

Sin embargo, la familia con muchos hijos es a menudo, perjudicada. Los problemas en este tipo de familias, como por ejemplo un potencial alto de conflictividad, bajo nivel de vida, dif?cil acceso a la formaci?n , endeudamiento y aumento de los divorcios, hacen pensar que deber?an ser eliminadas de la sociedad. Adem?s, es necesario lamentar que la vida de los neonatos no recibe una tutela suficiente, y adem?s a menudo se les reconoce un derecho de existencia secundario respecto a la libertad de decisi?n de sus padres.

La edificaci?n de la casa com?n europea puede llegar a buen puerto s?lo si este continente es consciente de sus propias ra?ces cristianas y si los valores del Evangelio adem?s de la imagen cristiana del hombre son, tambi?n en el futuro, el fermento de la civilizaci?n europea. La fe vivida en Cristo y el amor activo por el pr?jimo, reflejando la palabra y la vida de Cristo y el ejemplo de los santos, deben pesar m?s en la cultura occidental cristiana. Sus compatriotas, proclamados santos recientemente como Franz J?gerst?tter, sor Restituta Kafka, Lasdislaus Batthy?ny-Strattman y Carlos de Austria, nos pueden ofrecer perspectivas m?s amplias. Estos santos, a trav?s de distintos caminos de vida, se ofrecieron con la misma dedicaci?n al servicio de Dios y de su mensaje de amor hacia el pr?jimo. As? nos dejan un ejemplo de gu?a en la fe y de su testimonio de comprensi?n entre los pueblos.

Finalmente, se?or embajador, deseo asegurarle que en el desarrollo de la importante misi?n que le ha sido confiada puede contar con mi apoyo y el de mis colaboradores. Le encomiendo a usted, a su familia y a todos los miembros de la embajada de Austria en la Santa Sede a la beata Virgen Mar?a, la Magna Mater Austriae, y le doy de coraz?n a usted y todo el amado pueblo austriaco la Bendici?n Apost?lica.

[Traducci?n del original italiano por Carmen ?lvarez
?Copyright 2011 Libreria Editrice Vaticana]


Publicado por verdenaranja @ 21:50  | Habla el Papa
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ZENIT? publica el discurso que dirigi? Benedicto XVI?el jueves 3 de Febrero de 2011 al recibir en audiencia a los miembros de la Comunidad del Emmanuel con motivo del vig?simo aniversario de la muerte de su fundador, el siervo de Dios Pierre Goursat.

Queridos hermanos en el episcopado,
queridos amigos:?

Con mucha alegr?a os doy la bienvenida en estos momentos en los que la Comunidad del Emmanuel se prepara para celebrar el vig?simo aniversario de la muerte de su fundador, Pierre Goursat, cuya causa de beatificaci?n fue introducida el a?o pasado. ?Que el ejemplo de su vida de fe y el de su compromiso misionero os estimulen y sean para vosotros un llamamiento constante a caminar hacia la santidad! En los pr?ximos meses celebrar?is tambi?n los treinta a?os de servicio de Fidesco en los pa?ses m?s desfavorecidos, y despu?s los cuarenta a?os de fundaci?n de la Comunidad y los veinte del reconocimiento de sus estatutos por parte del Consejo Pontificio para los Laicos. ?Con vosotros doy gracias a Dios por esta obra! A cada uno y cada una de vosotros, sacerdotes y laicos, os dirijo mi saludo cordial. Saludo en particular al moderador de la Comunidad, a quien le doy las gracias por las amables palabras que me ha dirigido, a los miembros del Consejo internacional, a los responsables de los grandes servicios, as? como a los obispos que han salido de la Comunidad. ?Que vuestra peregrinaci?n a Roma a inicios del a?o jubilar sea la ocasi?n para renovar vuestro compromiso a seguir siendo ardientes disc?pulos de Cristo en la fidelidad a la Iglesia y a sus pastores!

Queridos amigos: la gracia profunda de vuestra Comunidad procede de la adoraci?n eucar?stica. De esta adoraci?n nace la compasi?n por todos los hombres y de esta compasi?n nace la sed de evangelizar (cf. Estatutos, Pre?mbulo I). Seg?n el esp?ritu de vuestro carisma propio, os aliento por tanto a profundizar vuestra vida espiritual dando un lugar esencial al encuentro personal con Cristo, el Emmanuel, Dios-con-nosotros, para que os dej?is transformar por ?l y hacer que madure en vosotros el deseo apasionado de la misi?n. En la Eucarist?a, encontr?is la fuente de todos vuestros compromisos en el seguimiento de Cristo y en su adoraci?n purific?is vuestra mirada sobre la vida del mundo. "No podemos guardar para nosotros el amor que celebramos en el Sacramento. ?ste exige por su naturaleza que sea comunicado a todos. Lo que el mundo necesita es el amor de Dios, encontrar a Cristo y creer en ?l" (exhortaci?n apost?lica postsinodal Sacramentum caritatis, n.?84). Una vida aut?nticamente eucar?stica es una vida misionera. En un mundo con frecuencia desorientado y en b?squeda de nuevas razones para vivir, hay que llevar a todos la luz de Cristo. ?Sed en medio de los hombres y mujeres de hoy ardientes misioneros del Evangelio, apoyados por una vida radicalmente anclada en Cristo! ?Tened sed de anunciar la Palabra de Dios!

Hoy d?a la urgencia de este anuncio se siente particularmente en las familias, con tanta frecuencia rotas, en los j?venes o en los ambientes intelectuales. ?Ofreced vuestra contribuci?n a la renovaci?n desde el interior del dinamismo apost?lico de las parroquias desarrollando sus orientaciones espirituales y misioneras! Os aliento adem?s a prestar atenci?n a las personas que regresan a la Iglesia y que no han recibido una catequesis profunda. ?Ayudadles a arraigar su fe en una vida aut?nticamente teologal, sacramental y eclesial! El trabajo realizado en particular por Fidesco es testimonio tambi?n de vuestro compromiso a favor de las poblaciones de los pa?ses desfavorecidos. ?Que por doquier vuestra caridad refleje el amor de Cristo y se convierta de este modo en una fuerza para la edificaci?n de un mundo m?s justo y fraterno!

Invito en particular a vuestra comunidad a vivir una aut?ntica comuni?n entre sus miembros. Esta comuni?n, que no es simple solidaridad humana entre miembros de una misma familia espiritual, se basa en vuestra relaci?n con Cristo y en un compromiso com?n para servirle. La vida comunitaria que quer?is desarrollar, en el respeto del estado de vida de cada quien, ser? entonces un testimonio vivo para la sociedad del amor fraterno que debe alentar todas las relaciones humanas. La comuni?n fraterna es ya un anuncio del mundo nuevo que Cristo vino a instaurar.

Que esta misma comuni?n, que no significa replegarse sobre uno mismo, sea tambi?n efectiva con las Iglesias locales. Cada carisma est? en relaci?n con el crecimiento de todo el Cuerpo de Cristo. La acci?n misionera debe por tanto adaptarse sin cesar a las realidades de la Iglesia local, con una preocupaci?n permanente de acuerdo y de colaboraci?n con los pastores, bajo la autoridad del obispo. De hecho, el reconocimiento mutuo de la diversidad de vocaciones en la Iglesia y de su contribuci?n indispensable a la evangelizaci?n es un signo elocuente de la unidad de los disc?pulos de Cristo y de la credibilidad de su testimonio.

La Virgen Mar?a, madre del Emmanuel, tiene un gran espacio en la espiritualidad de vuestra Comunidad. Llevadla "a vuestra casa", como lo hizo el disc?pulo amado, para que sea verdaderamente la madre que os gu?a hacia su Hijo divino y os ayude a permanecer fieles a ?l. Encomend?ndoos a su intercesi?n maternal, de todo coraz?n os imparto a cada uno y a cada una de vosotros, as? como a todos los miembros de la Comunidad del Emmanuel, la bendici?n apost?lica.

[Traducci?n del original franc?s realizada por Jes?s Colina
?Libreria Editrice Vaticana]


Publicado por verdenaranja @ 21:46  | Habla el Papa
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Documento realizado por la 157? Comisi?n Permanente del Episcopado (Dado a conocer el 20 de diciembre 2010). (AICA)

?EL JUEGO SE TORNA PELIGROSO?????????

Introducci?n:

Los Obispos de la Argentina hemos querido dedicar el a?o 2011 a resaltar el valor de la vida humana y su dignidad inviolable. Todo lo que agreda o limite la dignidad de la vida personal y social es un obst?culo en el camino de plenitud al cual estamos llamados. Uno de los valores fundamentales para ello es la libertad, tan apreciada por nuestra sociedad. Anhelamos ser libres de toda atadura. Por eso hoy queremos expresar nuestra inquietud y dolor por un flagelo creciente para muchas familias: la adicci?n al juego de azar.?

1. Una oferta que crece y enriquece a unos pocos:

En el Documento "Hacia un Bicentenario en justicia y solidaridad 2010-2016", hemos se?alado con preocupaci?n que "en todo el pa?s se ha multiplicado la oferta del juego de azar", lo cual puede favorecer actitudes adictivas. Nos referimos en estas reflexiones al juego como estructura lucrativa, sea privada o estatal, con sus diferencias seg?n el caso.

Vemos como han proliferado los casinos, los bingos, unidos al fabuloso negocio de las m?quinas tragamonedas, aun en cercan?as a barrios pobres. Tambi?n se han sobremultiplicado las cuantiosas ofertas de juegos de apuestas en locales de loter?a. Asimismo, el fen?meno de las nuevas tecnolog?as, como Internet, hace emerger nuevas y cada vez m?s masivas formas de juego.

Es importante hablar sin eufemismos. El juego de azar es un negocio que mueve gran cantidad de dinero para beneficio de unos pocos en detrimento de muchos, especialmente de los m?s pobres.

Sabemos tambi?n de la vinculaci?n de esta actividad con el lavado de dinero proveniente del tr?fico de drogas, armas, personas. La problem?tica es vasta y compleja.?

2. Las graves consecuencias personales, familiares y sociales del juego:

El Estado debe garantizar la protecci?n integral de la familia. Quien se apasiona en el juego puede arriesgar y perder aquello que pertenece tambi?n a su c?nyuge y sus hijos. Es una acci?n que da?a la comuni?n familiar, y lleva muchas veces a discusiones, reproches y peleas. Cuando la situaci?n se torna incontrolable, aparecen las conductas adictivas. La ludopat?a es una enfermedad emocional de naturaleza progresiva. Quien padece esta patolog?a suele tener baja estima de s? mismo. Desde esta perspectiva hay una ra?z com?n con otras adicciones.

En esta situaci?n de debilidad, es perjudicial que de diversas maneras se promueva la ilusi?n de "salvarse" o solucionar todos los problemas econ?micos con un "golpe de suerte". Sin embargo, pocas veces se muestra la cantidad de personas que han jugado lo necesario para el sustento familiar para que s?lo algunos pocos obtengan un premio. Persiguiendo una fantas?a irreal de ganar dinero sin esfuerzo se llega al golpe de la desilusi?n. Por lo general se comienza con peque?as sumas que llevan a la peligrosa vor?gine de no saber parar hasta caer en otra ilusi?n: "recuperar lo perdido". Somos testigos de hermanas y hermanos que nos han contado de la p?rdida hasta de sus propios hogares por esta adicci?n.?

3. Propuestas de acci?n:

En varias ocasiones, se dice que un porcentaje de las actividades del juego es la fuente de recursos econ?micos para el sostenimiento de algunos planes sociales en sus diversos niveles nacional, provincial y municipal. Debemos recordar que el fin no justifica los medios. Adem?s es bueno clarificar que un gran porcentaje de lo recaudado del juego favorece los bolsillos de unos pocos, y solo una parte m?nima se destina a ayuda social para los m?s pobres (muchos de los cuales han jugado con expectativa de ganar para "salvarse"). ?No ser?a bueno pensar gradualmente en fuentes de financiamiento m?s adecuadas?

- El rol del Estado es central en esta problem?tica. Por un lado, debe dedicar recursos econ?micos para atender los efectos de esta adicci?n. Por otro, tiene que regular con transparencia la actividad del juego de azar con l?mites de horarios y lugares de funcionamiento, cuidando especialmente a los pobres. Es muy importante fortalecer la moral del pueblo y evitar toda sospecha de corrupci?n.

- Es fundamental el papel de la educaci?n y prevenci?n. La familia, las comunidades religiosas, las escuelas, los clubes; tenemos que mostrar la belleza de la existencia y fortalecer lazos afectivos y sociales. Hemos de fomentar espacios de encuentros familiares, festivos, deportivos.

- Si el adicto es un enfermo, hay que abrazarlo con ternura y ayudarle a su recuperaci?n. Hay varios caminos posibles, seg?n el grado de la patolog?a y la necesidad de la persona. Algunos requieren un tratamiento integral que incluya tres pilares: el m?dico-psiqui?trico, la terapia psicol?gica y la integraci?n en grupos de autoayuda (muchos de los cuales funcionan en nuestras parroquias).

- "No podemos olvidar que la mayor pobreza es la de no reconocer la presencia del misterio de Dios y de su amor en la vida del hombre, que es lo ?nico que verdaderamente sana y libera" (Documento de Aparecida, 405). En el camino de sanaci?n es vital desplegar la dimensi?n religiosa del ser humano. Esto tambi?n es una constataci?n de las comunidades terap?uticas. La experiencia de encuentro con Dios Padre y Misericordioso, sana las heridas de la vida y es fortaleza para reconstruir la persona y restablecer lazos familiares y de amistad.?

4. Con el Bicentenario 2010-2016 como horizonte:

Nos proponemos para la pr?xima Cuaresma realizar una campa?a de concientizaci?n en todas nuestras comunidades acerca de los peligros y da?os a la vida digna que encierra esta adicci?n.

Con esta carta buscamos compartir nuestras reflexiones y generar conciencia sobre lo da?ino y perverso de la proliferaci?n de estas ofertas del juego y sus consecuencias, porque constituyen un serio obst?culo social, pol?tico, moral y cultural para erradicar la pobreza y promover el desarrollo integral de todos.

Reconocemos con San Pablo que "hemos sido llamados para vivir en libertad" (Gal. 5,13). Fomentar nuevas esclavitudes no nos har? m?s libres ni m?s hermanos.

En las cercan?as de la Navidad imploramos la bendici?n de Dios para todo el pueblo argentino.?

157? Comisi?n Permanente
Adviento 2010?


Publicado por verdenaranja @ 21:35  | Hablan los obispos
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?Desde la oficina de Prensa del obispado de Tenerife nos remiten la primera conferencia pronunciada por monse?or Fisichella el 6 de Febrero de 2011, como? presidente del nuevo Consejo Pontificio para la Nueva Evangelizaci?n.

"SALUDO CORDIAL. Les adjunto, por su inter?s, la Primera conferencia de monse?or Fisichella en Am?rica Latina, el 6 de febrero de 2011, como presidente del nuevo Consejo Pontificio para la Promoci?n de la Nueva Evangelizaci?n".

La nueva evangelizaci?n?

Primera conferencia de monse?or Fisichella en Am?rica Latina, el 6 de febrero de 2011, como presidente del nuevo Consejo Pontificio para la Promoci?n de la Nueva Evangelizaci?n.?

Jes?s de Nazaret ha querido la Iglesia para que fuera la continuaci?n viva de su presencia en medio del mundo. En los dos mil a?os transcurridos desde aquel mandato de ir por el mundo entero para anunciar el Evangelio y hacer disc?pulos a todos los pueblos de la tierra, la Iglesia nunca abandon? esta obligaci?n tan esencial para su propia vida. Ella ha nacido con la misi?n de evangelizar, y si renunciase a esta tarea, empobrecer?a su propia naturaleza. Anunciar el evangelio de Jes?s no nos hace mejores que los otros, pero ciertamente nos impulsa a ser m?s responsables. Esta es una misi?n que se manifiesta sobre todo en un momento de crisis como el que estamos atravesando.? Estamos al final de una ?poca que, para bien o para mal, ha marcado la historia de estos ?ltimos siglos; estamos por entrar en una nueva era del mundo todav?a incierta en sus primeros pasos y que parece vacilar por la debilidad del pensamiento. Por este motivo, el rol de los cat?licos adquiere mayor importancia por la riqueza de la tradici?n que supimos construir en el pasado. De hecho, los disc?pulos del Se?or estamos llamados a ser "sal" y "luz" para dar sabor a la vida e iluminar a quienes est?n a la b?squeda de sentido. Si disminuyese esta responsabilidad, el mundo no tendr?a una palabra de esperanza y nosotros nos convertir?amos en insignificantes.?

El papa Benedicto XVI ha instituido el 21 de setiembre, fiesta lit?rgica de san Mateo Ap?stol y Evangelista, el Pontificio Consejo para la Promoci?n de la Nueva Evangelizaci?n. Una intuici?n que considero verdaderamente "prof?tica", porque atiende a nuestro presente con la intenci?n de dar una respuesta significativa a los grandes desaf?os que tenemos por delante; y al mismo tiempo, con clarividencia nos obliga a mirar el futuro, para comprender de qu? manera, la Iglesia deber? desempe?ar su ministerio en un mundo sometido a grandes transformaciones culturales que determinan el inicio de una nueva ?poca de la humanidad. Con este pensamiento prof?tico, el Papa quiere dar nuevamente fuerza al esp?ritu misionero de la Iglesia, sobre todo en aquellos lugares donde la fe pareciera debilitarse por la presi?n del secularismo. Es tarea de todos nosotros fortalecer la fe.? No es opcional el dar raz?n de nuestro creer, sino un empe?o que nos debemos en primer lugar a nosotros mismos, para mostrar la libertad de nuestra decisi?n. Recuperar el esp?ritu misionero con el cual estamos llamados a llevar el Evangelio a toda persona que encontramos en nuestro camino es una consecuencia inevitable a causa del deseo de compartir con otros la misma alegr?a reencontrada en la fe. El ap?stol Pedro en su primera carta nos recuerda que debemos estar siempre listos para "dar raz?n de la esperanza que tenemos" (1 Pe. 3,15). M?s a?n en un momento como el actual, somos invitados a ser misioneros con la fuerza de la raz?n. Mostrar que ella y sus conquistas no se contraponen a los contenidos de la fe, porque la b?squeda de la verdad es com?n, y no se puede aislar en uno s?lo de sus componentes; esto es tal vez lo que nuestros contempor?neos esperan.? El Ap?stol, adem?s, indica una metodolog?a que los cristianos estamos invitados a seguir: que el anuncio "sea hecho con dulzura, con respeto y con recta conciencia". He aqu? un programa que los cristianos estamos invitados a realizar con esfuerzo y con constancia en la obra de la nueva evangelizaci?n.

No ser? in?til, entonces, partir del concepto mismo de "nueva evangelizaci?n", del cual debemos estudiar el sentido, producir una sistem?tica comprensi?n y explicaci?n, sobre todo en el magisterio de los ?ltimos Pont?fices, para que no aparezca como una f?rmula abstracta, y sobre todo para que no se piense que en el pasado reciente la Iglesia se hubiese apartado de lo que constituye su esencia. El Se?or Jes?s ha querido su Iglesia para transmitir de manera viva su Evangelio de generaci?n en generaci?n, sin tener en cuenta ninguna frontera territorial ni temporal. La Iglesia vive por la misi?n encomendada por su Maestro, de llevar al mundo la hermosa noticia que se realiza en el misterio de la Encarnaci?n. Obedeciendo siempre a este mandato, desde la primera comunidad de disc?pulos hasta la multiforme presencia de la Iglesia en el mundo contempor?neo hemos llevado el anuncio de la semilla de vida eterna, que es salvaci?n realizada en el misterio de la muerte y resurrecci?n del Se?or. En estos veinti?n siglos, la Iglesia se ha inserto en la pluralidad de las culturas de los diversos pueblos para que puedan surgir en ellas aquellas tensiones de verdad que lleva a reconocer la revelaci?n de Jesucristo como momento ?ltimo y definitivo del proceso de la religi?n en nuestra marcha hacia el absoluto. La obra de la evangelizaci?n entra directamente en contacto con la cultura, la plasma y transforma as? como ella viene determinada en su lenguaje y expresividad. Una cosa se puede verificaren los dos mil a?os de cristianismo: la atenci?n permanente que la comunidad cristiana ha tenido en relaci?n al tiempo en que viv?a y al contexto cultural en el que se insertaba.? Una lectura de los textos de los apologetas, de los Padres de la Iglesia, y de los varios maestros y santos que se han sucedido en el transcurso de estos dos mil a?os demuestra f?cilmente la atenci?n al mundo circundante y el deseo de insertarse en ?l para comprenderlo y orientarlo a la verdad del Evangelio. En la base de esta atenci?n se encuentra la convicci?n de que ninguna forma de evangelizaci?n ser?a eficaz si la Palabra de Dios no entrase en la vida de las personas, en su modo de pensar y de obrar para llamarlas a la conversi?n.? Esto ha sido siempre lo que hoy llamamos "nueva evangelizaci?n". No es diferente en nuestro tiempo; podemos usar una expresi?n diversa, pero la sustancia permanece id?ntica. Somos llamados a anunciar el Evangelio de manera eficaz; esto requiere en primer lugar el trato frecuente de la Palabra de Dios, que permite a quienes? nos escuchan verificar no s?lo nuestro? conocimiento del Evangelio, sino sobre todo nuestra credibilidad? que se expresa en un coherente testimonio de vida. Al respecto vale la pena recordar lo que afirma el Documento final de Aparecida: "Encontramos a Jes?s en la Sagrada Escritura le?da en la Iglesia. La Sagrada Escritura Palabra de Dios escrita por inspiraci?n del Esp?ritu Santo (DV9) es, con la Tradici?n, fuente de vida para la Iglesia y alma de su acci?n evangelizadora. Desconocer la Escritura es desconocer a Jesucristo y renunciar a anunciarlo (n. 247)" y m?s adelante: "Por esto, la importancia de una pastoral b?blica, entendida como animaci?n b?blica de la pastoral, que sea escuela de interpretaci?n o conocimiento de la Palabra, de comuni?n con Jes?s u oraci?n con la Palabra, y de evangelizaci?n inculturada o de proclamaci?n de la Palabra (n. 248)". No se excluye en este proceso la atenci?n permanente a lo que se vive y se piensa a nuestro alrededor; en una palabra, la "cultura" de nuestro tiempo.

La misma acci?n lit?rgica en la pluralidad de sus ritos muestra con evidencia c?mo se puede expresar la centralidad? unicidad del misterio en maneras diversas, sin disminuir por ello la particularidad del lenguaje evocativo propio de la lex credendi. En este contexto vale la pena referir algunas palabras sobre el valor que la liturgia posee en orden a la nueva evangelizaci?n. "Encontramos a Jesucristo de modo admirable en la Sagrada Liturgia. Al vivirla, celebrando el misterio pascual, los disc?pulos de Cristo penetran m?s en los misterios del Reino y expresan de modo sacramental su vocaci?n de disc?pulos y misioneros"[1]. La liturgia es la acci?n principal mediante la cual la Iglesia expresa en el mundo su car?cter de mediadora de la revelaci?n de Jesucristo. Desde sus or?genes la vida de la Iglesia ha estado caracterizada por la acci?n lit?rgica. Todo lo que la comunidad predicaba, anunciando el Evangelio de salvaci?n, lo hac?a despu?s presente y vivo en la oraci?n lit?rgica que se transformaba en el signo visible y eficaz de la salvaci?n. Esta no era s?lo anuncio de hombres voluntariosos, sino la acci?n misma que Esp?ritu realizaba por la presencia de Cristo mismo en medio de la comunidad creyente. Separar estos dos momentos significar?a no comprender la Iglesia. Ella vive de la acci?n lit?rgica como linfa indispensable para el anuncia y ?ste a su vez retorna a la liturgia como su complemento eficaz.? La lex credendi y la lex orandi forman un todo donde resulta dif?cil encontrar el fin de uno y el comienzo del otro. La nueva evangelizaci?n deber? ser capaz de hacer de la liturgia su espacio vital para que el anuncio realizado alcance su pleno cumplimiento. Si del horizonte especulativo se pasa al plano pastoral, se comprende todav?a m?s directamente la importancia de esta relaci?n y su extraordinaria eficacia en un mundo sediento de signos que lo introduzcan en el misterio. Es suficiente pensar en el valor que de modo particular asume hoy la celebraci?n de algunos sacramentos y sacramentales. Del bautismo al funeral, advertimos cu?nta potencialidad tienen en s? mismos para comunicar un mensaje que de otra manera no ser?a escuchado. ?Cu?ntas personas "indiferentes" al fen?meno religioso se acercan a estas celebraciones y cu?ntas personas a menudo en busca de una genuina espiritualidad est?n presentes! La palabra del sacerdote en estas circunstancias deber?a ser capaz de provocar la pregunta por el sentido de la vida propiamente a partir de la celebraci?n en acto.? Lo que celebramos,en fin, no es un mero rito extra?o a la cotidianeidad del hombre, sino que est? dirigido propiamente a su pregunta por el sentido, que espera una respuesta tantas veces perseguida en vano. En la celebraci?n nuestra predicaci?n y nuestros signos lit?rgicos est?n llenos de un significado que va m?s all? de nosotros mismos y de nuestra persona; aqu? realmente podemos permitir aferrarse a la acci?n del Esp?ritu que transforma el coraz?n con su gracia y los modela para disponerlos a captar el momento de la salvaci?n.

La Iglesia existe para llevar en todo tiempo el Evangelio a toda persona, donde sea que se encuentre. El mandato de Jes?s es de tal modo cristalino que no permite malos entendidos de ninguna naturaleza. Cu?ntos creen en su palabra son enviados a las calles del mundo para anunciar que la salvaci?n prometida ahora ha llegado a ser realidad. El anuncio debe conjugarse con un estilo de vida que permita reconocer a los disc?pulos del Se?or all? donde est?n. De alguna manera, la evangelizaci?n se resume en este estilo que distingue a cuantos emprenden el seguimiento de Cristo. La caridad como norma de vida no es otra cosa que el descubrimiento de aquello que da sentido a la existencia, porque la atraviesa hasta en sus recovecos m?s ?ntimos de todo lo que el Hijo de Dios hecho hombre ha vivido en primera persona.? Como se puede observar, la nueva evangelizaci?n se ubica en la sinton?a de siempre. Ella quiere fundarse sobre la l?gica de la fe que se articula en el creer en el anuncio, en la liturgia y en el testimonio de la caridad.

Se podr? discutir largamente sobre el sentido de la expresi?n "nueva evangelizaci?n".? Preguntarse si el adjetivo determina al t?rmino no carece de racionalidad, pero tampoco agota la cuesti?n. El hecho de que se la llame "nueva" no pretende cualificar los contenidos de la evangelizaci?n que permanecen iguales, pero con la condici?n y la modalidad en la cual viene realizada. Benedicto XVI en la Carta Apost?lica Ubicumque et semper subraya con raz?n que considera oportuno "ofrecer respuestas adecuadas para que la Iglesia entera se presente al mundo contempor?neo con una arrojo misionero capaz de promover una nueva evangelizaci?n". Alguno podr?a insinuar que decidirse por una nueva evangelizaci?n equivale a juzgar la acci?n pastoral desarrollada precedentemente por la Iglesia como fracasada por la negligencia puesta o por la poca credibilidad de sus hombres.? Incluso esta consideraci?n no carece de plausibilidad, s?lo que se detiene en el aspecto sociol?gico en su fragmentariedad sin considerar que la Iglesia en el mundo presenta rasgos de santidad constante y de testimonios cre?bles que todav?a hoy son sellados con la entrega de la vida. Efectivamente, el martirio de tantos cristianos no es distinto del ofrecido en el transcurso de nuestra multisecular historia, y sin embargo es verdaderamente nuevo porque lleva a los hombres de nuestro tiempo, a menudo indiferentes, a reflexionar sobre el sentido de la vida y el don de la fe. Cuando desaparece la b?squeda del genuino sentido de la existencia, cuando se lo substituye por senderos que asemejan una selva de propuestas ef?meras, sin que se comprenda el peligro que esto significa, entonces es justo hablar de nueva evangelizaci?n. Ella se transforma en una verdadera provocaci?n a tomar en serio la vida para orientarla hacia un sentido completo y definitivo que encuentra su verdadera garant?a en Jes?s de Nazaret. El, manifestaci?n del Padre y su revelaci?n hist?rica, es el Evangelio que todav?a hoy anunciamos como respuesta al interrogante? que inquieta al hombre desde siempre. Ponerse al servicio del hombre para comprender el ansia que lo mueve y proponer un camino de salida que le brinde serenidad y alegr?a es lo que se resume en la bella noticia que la Iglesia anuncia. Por tanto, nueva evangelizaci?n, porque nuevo es el contexto en que viven nuestros contempor?neos, frecuentemente agredidos aqu? y all? por teor?as e ideolog?as trasnochadas. Lo recuerda el Santo Padre al delinear el destinatario de nuestra misi?n: "Existen regiones del mundo que todav?a esperan una primera evangelizaci?n; otras que la han recibido, pero necesitan de un trabajo m?s profundo; otras finalmente, en las que el Evangelio ha echado ra?ces desde hace largo tiempo, dando lugar a una verdadera tradici?n cristiana, pero donde en los ?ltimos siglos -por din?micas complejas- el proceso de secularizaci?n ha producido una grave crisis del sentido de la fe cristiana y de la pertenencia a la Iglesia"[2]. Luego continua diciendo que nuestra tarea particular deber? ser "promover una renovada evangelizaci?n en los pa?ses donde ya ha resonado el primer anuncio de la fe y est?n presentes Iglesias de antigua fundaci?n, pero que est?n viviendo una progresiva secularizaci?n de la sociedad y un especie de "eclipse del sentido de Dios" que constituye un desaf?o a encontrar medios adecuados para volver a proponer la perenne verdad del Evangelio de Cristo"[3].?

La secularizaci?n

Como se observa, aparece en el horizonte el gran tema de la secularizaci?n, que quisiera exponer brevemente en sus rasgos m?s caracter?sticos. Ya ha pasado medio siglo desde cuando ve?a la luz el "manifiesto" de la secularizaci?n moderna propuesto y modificado sobre ls ideas iniciales de D. Bonhoeffer. La ciudad secular del profesor H. Cox de la Iglesia Bautista estadounidense, y Dios no existe del obispo anglicano de Woolwich, J. A. T. Robinson, daban a conocer al gran p?blico las ideas madres de un movimiento que ten?a un horizonte m?s amplio y ra?ces mucho m?s profundas de cuanto conocemos por la influencia en la teolog?a y a nivel eclesial. El programa se concentraba en torno a la expresi?n que se ha convertido en tecnicismo: vivir y construir un mundo etsi Deus non daretur. El desaf?o ven?a a ponerse, en aquella ?poca, sobre un terreno sumamente f?rtil y encontraba r?pidamente un entusiasmo y receptividad? que hoy, con el paso de los a?os, lleva a preguntarse con cu?nto esp?ritu cr?tico fue recibido y acompa?ado. La Iglesia hab?a terminado recientemente su segundo Concilio Vaticano y al horizonte ya se dejaban entrever los s?ntomas de una crisis que llegar?a a cautivar a muchos creyentes; mientras el Occidente terminaba de vivir la gran contestaci?n juvenil del '68. En una palabra, muchos parec?an encontrar en la idea de la secularizaci?n la clave para darle al mundo su autonom?a y a la Iglesia la posibilidad de descubrir la simplicidad de los or?genes. Sin embargo, no todo lo que reluc?a era oro.

Etiamsi daremus non esse Deum. La expresi?n de Grocio aparec?a a la luz. Mirando bien, las interpretaciones iban m?s all? de la intenci?n del jusnaturalista holand?s. Para el fil?sofo, en relaidad, lo que importaba demostrar era el fundamento del derecho natural que conservaba todo su valor en s? mismo al punto de poder sobrevivir sin la demostraci?n de la existencia de Dios. Sin embargo, progresivamente, de la simple enunciaci?n de un principio te?rico la secularizaci?n se infiltr? en las instituciones hasta llegar a ser en nuestros d?as, cultura y comportamiento de masa, al punto que no podemos percibir sus l?mites objetivos. Como todo fen?meno, tambi?n la secularizaci?n esta sometido a la ambig?edad y a la pluralidad de las interpretaciones. Dif?cil precisar el verdadero rol que Bonhoeffer desempe?? en este movimiento; mucho m?s complejo a?n el tratar de individuar el verdadero sentido de su manifiesto en la Carta: "Se impone reconocer honestamente el deber de vivir en el mundo como si no existiese alg?n Dios, y esto es realmente lo que reconocemos plenamente delante de Dios! Dios mismo nos conduce a esta conciencia: nos hace saber que debemos vivir como hombres que pueden arregl?rselas sin El. El Dios que est? con nosotros es el Dios que nos abandona (Mc.15, 34)! Estamos continuamente en presencia del Dios que nos hace vivir en el mundo sin la hip?tesis de Dios"[4]

Frente a movimientos de pensamiento que se apoyan sobre conceptos as? gen?ricos y a menudo ut?picos, los equ?vocos y los extremismos no tardan en aparecer; de diversas maneras, la secularizaci?n degener? en secularismo con sus consecuencias negativas sobre todo en el horizonte de la comprensi?n de la existencia personal. Secularismo, de hecho, dice distancia de la religi?n cristiana; ?sta no tiene y no puede tener ninguna voz en el momento en que se habla de vida privada, p?blica o social. La existencia personal se construye prescindiendo del horizonte religioso que queda relegado a un mero sector privado que no debe incidir en la vida de las relaciones interpersonales, sociales o civiles. Por otra parte, en el horizonte privado, la religi?n tiene un puesto bien delimitado; de hecho ella s?lo interviene en parte y marginalmente en el juicio ?tico y en los comportamientos.A este punto, decir que la secularizaci?n es un fen?meno religiosamente neutro, significa no captar las consecuencias que se manifiestan en estos decenios y que tienen sus ra?ces en el secularismo. De cualquier manera que se quiera juzgar la autonom?a del hombre, ella nunca podr? ser separada de su vinculaci?n original con? el creador; cortar el cord?n umbilical no puede significar otra cosa que rechazar al que nos ha engendrado. Una autonom?a creatural, en todo caso, debe tener como base la experiencia de la gratuidad sin la cual es imposible una comprensi?n coherente de la identidad personal. En fin, reducir todo el proceso de la secularizaci?n a una cr?tica del fanatismo religiosos o de la intolerancia, significa perder de vista la globalidad del movimiento y sus diversos rostros con los cuales se ha presentado. Pasado el entusiasmo que en los a?os '60 hab?a contagiado a muchos, se debe concluir que el proceso de secularizaci?n y secularismo han identificado demasiado apresuradamente a Dios como una funci?n suced?nea de la vida. En el horizonte contempor?neo, sin embargo, en el que la cultura de la muerte parece superar a la vida misma, todav?a queda por demostrar la tesis de fondo del secularismo seg?n la cual este mundo ha llegado a ser "adulto" y consecuentemente, no tiene m?s necesidad de Dios.

Uno de los primeros datos que emerge como proyecto del secularismo es el tentativo espasm?dico de obtener la plena autonom?a. El hombre contempor?neo est? fuertemente caracterizado por el celo de la propia autonom?a y la responsabilidad de vivir a su manera. Olvidando toda relaci?n con la trascendencia, se ha vuelto al?rgico a todo pensamiento especulativo y se limita al simple momento hist?rico, al instante, creyendo ilusoriamente que es verdad s?lo lo que es fruto de la verificaci?n cient?fica. Perdido el v?nculo con lo trascendente y rechazada toda contemplaci?n espiritual, se precipita en una suerte de empirismo pragm?tico que lo lleva a apreciar los hechos y no las ideas. Sin resistencia cambia velozmente su modo de pensar y de vivir y parece cada vez m?s como un sujeto en movimiento, siempre listo a experimentar, deseoso de participar en cualquier juego a?n cuando lo supere, sobre todo si lo arrebata en aquel narcisismo en absoluto velado que lo enga?a acerca de la esencia de la vida. En fin, el proceso del secularismo ha generado una explosi?n de reivindicaciones de libertades individuales que llegan a la esfera de la vida sexual, de las relaciones interpersonales y familiares, de la actividad del tiempo libre as? como del trabajo, tambi?n a la educaci?n y a la comunicaci?n arriba fatalmente y todo el ?mbito de la vida viene modificado. Por parad?jico que pueda parecer, las reivindicaciones sociales siempre se realizan en nombre de la justicia y de la igualdad, pero en el fondo siempre se encuentra el deseo de vivir m?s libremente a nivel individual; se toleran y soportan mucho m?s las injusticias? y desigualdades sociales antes que las prohibiciones en la esfera privada. En suma, se ha creado una situaci?n completamente nueva en la que los antiguos valores -expresados sobre todo por el cristianismo- se ven substituidos. En un horizonte como este, en que el hombre viene a ocupar el lugar central, criterio de toda forma de existencia, Dios se convierte en una hip?tesis in?til y en un competidor que no s?lo hay que evitar, sino en lo posible eliminar. La revoluci?n antropol?gica se act?a de manera relativamente f?cil, c?mplice de una teolog?a d?bil y de una religiosidad a menudo fundada s?lo sobre el sentimiento e incapaz de mostrar el verdadero horizonte de la fe.

Dios, entonces, pierde su lugar central; la consecuencia que se derive, sin embargo, es que el hombre mismo viene a perder tambi?n el suyo. El "eclipse" del sentido de la vida hace que el hombre no sepa m?s como colocarse, que no encuentra m?s su lugar en la creaci?n y en la sociedad. De alguna manera cae en la tentaci?n prometeica de pensar ilusoriamente que es ?l el se?or de la vida y de la muerte, porque puede decidir el cu?ndo y el c?mo. Una cultura que tiende a idolatrar la perfecci?n del cuerpo, que discrimina las relaciones interpersonales de acuerdo con la belleza o la perfecci?n f?sica,? termina por olvidar lo esencial. Se cae as? en una suerte de narcisismo constante que impide fundar la vida sobre valores permanentes y s?lidos, para quedarse s?lo al nivel de lo ef?mero. Nadie, sin embargo, denuncia esta situaci?n como tr?gica porque no existe m?s el ejercicio aut?ntico de la libertad. El hombre, de hecho, perdida la relaci?n con Dios, pierde consecuentemente la referencia a la creaci?n.? No es m?s el centro de la creaci?n, sino una parte cualquiera del mundo. Por un lado se exalta al hombre a costa de Dios y contra Dios; por otro, se lo destruye convirti?ndolo en un simple fragmento de la naturaleza. Rota la armon?a con la naturaleza para dar lugar al primado de la t?cnica, se ha venido a encontrar frente a un poder que ha violentado la naturaleza misma.

Otro conflicto al que se asiste es la p?rdida del sentido de responsabilidad. Este horizonte viene simb?licamente encontrado en la pregunta que Dios dirige a Ca?n: "?D?nde est? tu hermano?". Por parad?gico que pueda parecer, el secularismo nacido a la sombra de? la responsabilidad plena delante a s? mismo con el rechazo de la autoridad de Dios, acaba con la destrucci?n del objetivo que se propon?a. Cerrado en s? mismo, en un individualismo exasperado, el hombre de hoy a perdido de vista tambi?n al otro. Una l?cida expresi?n de esta situaci?n se encuentra en la f?rmula sartreana les autres son l'enfer. La ambigua concepci?n de la libertad, el fuerte subjetivismo que ya no sabe reconocer el valor de la verdad perenne y, sobre todo, el eclipse del sentido de Dios, han llevado a olvidar el valor de la vida y al desinter?s por el hermano al punto de comprobar con horror que una sociedad que se proclama civilizada y evolucionada est? cada vez m?s? cerrada en el c?rculo de la muerte. En suma, una? cultura secularizada que se pretende aut?noma de Dios, termina con la p?rdida del sentido mismo de la vida.

Aqu? por tanto se pone el gran desaf?o que mira al futuro. Quien quiere la libertad de vivir como si Dios no existiera lo puede hacer, pero debe saber lo? que le espera; debe tener conciencia de que esta elecci?n no es premisa de libertad ni de autonom?a. Limitarse a disponer de la propia vida nunca podr? satisfacer la exigencia de libertad; silenciar forzosamente el deseo de Dios que est? radicado en la interioridad m?s profunda, nunca podr? arribar a la autonom?a. El enigma de la existencia personal no se resuelve rechazando el misterio, sino eligiendo sumergirse en ?l (GS 22). Este es el sendero a recorrer; todo atajo corre el riesgo de perderse en los laberintos selv?ticos, donde es imposible ver tanto la salida como la meta a alcanzar.?

Nueva evangelizaci?n

?"El punto crucial de la cuesti?n es este: si un hombre, empapado de la civilizaci?n moderna, un europeo,puede todav?a creer; creer propiamente en la divinidad del Hijo de Dios Cristo Jes?s. En esto, de hecho, est? toda la fe". Son palabras cargadas de provocaci?n que provienen de uno de los escritores m?s significativos del siglo pasado: Dostoewskj.? Preguntarse si el hombre de hoy est? todav?a dispuesto a creer en Jes?s como Hijo de Dios comporta necesariamente la cuesti?n conexa: si el hombre de hoy siente todav?a la necesidad de la salvaci?n. Aqu? est? todo el problema para nosotros creyentes, para nuestra credibilidad en el mundo de hoy; pero tambi?n el problema para cuantos no creen y desean darle un significado pleno a su vida. No encuentro otra posibilidad fuera de esta cuesti?n, que impulsa a buscar una respuesta. Delante a la posibilidad de Jesucristo no se puede permanecer neutral; se debe dar una respuesta si se quiere dar un sentido a la propia vida. Seg?n algunos, aqu? se concentran las grandes cuestiones que nos tocan a cada uno de nosotros y la simple respuesta que la Iglesia ofrece anunciando, como si el tiempo nunca hubiesa pasado, el mismo contenido de los primeros a?os de nuestra existencia como cristianos: Jes?s, crucificado y resucitado; El que ha pasado en medio a nosotros, anunciando el reino de Dios y haciendo el bien a cuantos se dirig?an a ?l.

Sabemos que estamos en medio a una profunda crisis que se ha convertido en crisis de Dios. Esquem?ticamente se podr?a decir: la religi?n s?, pero Dios no. En d?nde este "no", en todo caso, no debe entenderse en el sentido categ?rico de los grandes ate?smos. No existen m?s, perm?taseme repetir, grandes ate?smos. El ate?smo de hoy en realidad puede nuevamente hablar de Dios sin entenderlo realmente. En s?ntesis, la crisis actual est? determinada del poder y saber hablar de Dios; el tema no puede dejarnos indiferentes despu?s de casi cincuenta a?os del Concilio Vaticano II, que tuvo entre sus principales objetivos el hablar de Dios al hombre de hoy de manera comprensible. La crisis que vivimos, entonces, se podr?a resumir de manera a?n m?s sint?tica: Dios hoy no es negado, sino desconocido. Por parte del hombre contempor?neo hay algo de verdadero, probablemente, en este modo de plantearse el problema en torno a el nombre de "Dios". En alg?n sentido se podr?a decir que se ha pasado de la hip?tesis in?til a la buena posibilidad ofrecida al hombre. Con respecto a esta perspectiva deber?amos ser capaces de? agitar las aguas a menudo demasiado tranquilas de dos lagos artificiales: el de la indiferencia, que frecuentemente domina el contexto cultural referido a esta problem?tica; y el de la obviedad, que evidencia cu?nta ignorancia, a menudo supina, existe acerca de los contenidos religiosos. Indiferencia e ignorancia, lamentablemente, se encuentran en la base del sentido com?n religioso todav?a presente, haciendo siempre m?s d?bil la pregunta religiosa y, especialmente, la decisi?n consciente y libre. Retorna inmediatamente la escena tan familiar de Pablo en las calles de Atenas (Hch. 17, 16-34). No ha cambiado tanto desde entonces. Las calles de nuestra ciudad est?n repletas de nuevos ?dolos. El inter?s hacia un muy gen?rico sentido religioso parecer?a tomarse una especie de revancha; expresiones religiosas se multiplican y frecuentemente est?n vac?as de espesor racional. En algunos casos se sigue el soplo de la emotividad, en otros, al contrario, diversas formas de fundamentalismo; ambos no indican otra cosa que la ausencia de espesor intelectual. Por ?ltimo, aparecen de nuevo en el horizonte mes?as de la ?ltima hora, predicando el inminente fin del mundo. En este contexto hay que preguntarse qui?nes son los nuevos Pablo de Tarso conscientes de ser portadores de una hermosas novedad que entra en el are?pago de nuestro peque?o mundo con la convicci?n y la certeza de querer anunciar al "Dios desconocido".

"Dios": el t?rmino est? entre los m?s usados del lenguaje mundial, y sin embargo, cu?ntos sentidos, diferentes y tantas veces, contrarios entre s? al punto de oponerse mutuamente. Debemos preguntarnos si Dios existe y qu? cosa sea, o qui?n sea Dios. Preguntas inevitables que no pueden permanecer sin respuesta. El Dios del que hablamos, no s?lo se ha hecho escuchar, sino que se ha hecho uno de nosotros. Y consigo trae a nuestra vida la respuesta a la pregunta fundamental por el sentido: "con la encarnaci?n el Hijo de Dios se ha unido en cierto modo a todo hombre. Ha trabajado con manos de hombres, ha pensado con mente de hombre, ha actuado con voluntad de hombre, ha amado con coraz?n de hombre. Naciendo de Mar?a Virgen, ?l verdaderamente se ha hecho uno de nosotros, en todo semejante a nosotros, menos en el pecado" (GS 22). Ning?n pretexto de parte nuestra. ?l ha experimentado en todo nuestra condici?n humana, sobre todo all? cuando ella significa dolor, sufrimiento, enfermedad, muerte. La nueva evangelizaci?n requiere, entonces, la capacidad de saber dar raz?n de la propia fe, mostrando a Jesucristo, el Hijo de Dios, ?nico salvador de la humanidad. En la medida en que seamos capaces de esto, podremos ofrecer al mundo contempor?neo la respuesta que espera o que debemos provocar en ?l. Como dec?a Benedicto XVI el d?a antes de ser elegido Papa: "En estos momentos de la historia tenemos verdadera necesidad de hombres que, a trav?s de una fe iluminada y vivida, hagan a Dios cre?ble en el mundo...Tenemos necesidad de hombres que tengan la mirada dirigida a Dios, aprendiendo de ?l la verdadera humanidad. Tenemos necesidad de hombres cuyo intelecto sea iluminado por la luz de Dios y a quienes Dios abra el coraz?n, de modo que su intelecto pueda hablar al intelecto de los otros y su coraz?n pueda abrir el coraz?n de los otros. Solamente a trav?s de hombres tocados por Dios, Dios puede retornar a los hombres". La nueva evangelizaci?n, por tanto, parte de aqu?: de la credibilidad de nuestra vida de creyentes y de nuestra convicci?n de que la gracia act?a y transforma hasta el punto de convertir el coraz?n. El mundo de hoy tiene necesidad profunda de amor, porque conoce desgraciadamente s?lo sus grandes fracasos. Aqu? probablemente nace la paradoja que se despliega nuestros ojos y que empuja a la mente a reflexionar sobre el sentido de una tal acci?n.?

La imagen de la nueva evangelizaci?n

Una imagen con la que el nuevo dicasterio pretende identificarse, se encuentra en la Sagrada Familia de Gaud?. Quien la observa en su gravidez arquitect?nica encuentra las voces de ayer y de hoy. A nadie escapa que es una iglesia, espacio sagrado que no puede ser confundido con ninguna otra construcci?n. Sus agujas se dibujan hacia lo alto, obligando a mirar el cielo. Sus pilares no tienen capiteles j?nicos ni corintios y, sin embargo, los reclaman a?n cuando se permiten de andar m?s all? para recorrer un espacio de arcos que hace pensar en una foresta donde el misterio lo invade a uno, sin suprimirlo, llen?ndolo de serenidad. La belleza de la SagradaFamilia sabe hablar al hombre de hoy, conservando al mismo tiempo los rasgos fundamentales del arte antiguo. Su presencia pareciera contrastar con la ciudad hecha de palacios y calles que al recorrerlas muestran la modernidad a la que somos enviados. Las dos realidades conviven y no desentonan, al contrario, parecen hechas la una para la otra; la iglesia para la ciudad y viceversa. Aparece evidente, entonces, que la ciudad sin la iglesia estar?a privada de algo sustancial, manifestar?a un vac?o que no puede ser colmado por cualquier otra construcci?n, sino por algo m?s vital que empuja a mirar a lo alto sin apura y en el silencio de la contemplaci?n.

Mirar al futuro con la certeza de la esperanza verdadera es lo que nos permite no permanecer recluidos en una suerte de romanticismo que mira s?lo al pasado, ni caer en un horizonte de utop?a, amarrados a hip?tesis que carecen e garant?as. La fe? compromete en el hoy en que vivimos, por lo que no corresponder ser?a ignorancia o miedo; y a nosotros cristianos, no nos est? permitido ni lo uno ni lo otro. Permanecer recluidos en nuestras iglesias podr?a darnos cierta consolaci?n pero tornar?a vano el? d?a de Pentecost?s. Es tiempo de abrir de par en par las puertas y retornar al anuncio de la resurrecci?n de Cristo de la que somos testigos. Seg?n las palabras del santo Obispo Ignacio en los albores del cristianismo: "No alcanza con ser llamados cristianos, es necesario serlo de veras" (a los Magnesios, I,1). Si alguno quiere reconocer a los cristianos, deber?a poder hacerlo por su compromiso de fe y no por sus intenciones.??

?NOTAS

Aparecida, 250.
Benedicto XVI, homil?a de las primeras v?speras en la solemnidad de ss. Pedro y Panlo, 28 de junio de 2010.
Ibidem
Resistenza e Resa. Lettere dal carcere, Milano 1969, 278-279; Sobre Bonhoeffer siempre permanece v?lida la obra de I. Mancini, Bonhoeffer, Firenze 1969; sobre este aspecto, cf. pp 329-438.


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Domingo, 13 de febrero de 2011

Oraci?n que el Papa Benedicto XVI pronunci? al final de la homil?a en las V?speras solemnes celebradas por la tarde del d?a 2 de Febrero en la Bas?lica de San Pedro, con motivo de la Fiesta de la Presentaci?n del Se?or y D?a de la Vida Consagrada.?

(ZENIT) En este momento mi pensamiento va con especial afecto a todos los consagrados y las consagradas, en todas las partes del mundo, y los encomiendo a la Beata Virgen Mar?a:?

Oh Mar?a, Madre de la Iglesia,

conf?o a ti toda la vida consagrada,

para que obtenga la plenitud de la luz divina:

que viva en la escucha de la Palabra de Dios,

en la humildad para seguir la estela de Jes?s tu Hijo y nuestro Se?or,

en la acogida de la visita del Esp?ritu Santo,

en la alegr?a cotidiana del Magnificat,

para que la Iglesia sea edificada por la santidad de vida

de estos tus hijos e hijas,

en el mandamiento del amor. Amen

?

[Traducci?n del original italiano por Carmen ?lvarez
?Libreria Editrice Vaticana]


Publicado por verdenaranja @ 21:04  | Oraciones
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ZENIT? nos ofrece la homil?a que el Papa Benedicto XVI pronunci?el mi?rcoles 2 de Febrero de 2011?por la tarde en las V?speras solemnes celebradas en la Bas?lica de San Pedro, con motivo de la Fiesta de la Presentaci?n del Se?or y D?a de la Vida Consagrada.

?Queridos hermanos y hermanas!

En la Fiesta de hoy contemplamos al Se?or Jes?s a quien Mar?a y Jos? presentan en el templo ?para ofrecerlo al Se?or? (Lc 2,22). En esta escena evang?lica se revela el misterio del Hijo de la Virgen, el consagrado del Padre, venido al mundo para cumplir fielmente su voluntad (cfr Hb 10,5-7).

Sime?n lo se?ala como ?luz para iluminar a los pueblos? (Lc 2,32) y anuncia con palabras prof?ticas su ofrecimiento supremo a Dios y su victoria final (cfr Lc 2,32-35). Es el encuentro de los dos Testamentos, el Antiguo y el Nuevo. Jes?s entra en el antiguo templo, ?l, que es el nuevo Templo de Dios: viene a visitar a su pueblo, llevando a cumplimiento la obediencia a la Ley e inaugurando los ?ltimos tiempos de la salvaci?n.

Es interesante observar de cerca esta entrada del Ni?o Jes?s en la solemnidad templo, en un gran ir y venir de muchas personas, ocupadas en sus asuntos: los sacerdotes y los levitas con us turnos de servicio, los numerosos devotos y peregrinos, deseosos de encontrarse con el Dios santo de Israel. Ninguno de estos sin embargo se entera de nada. Jes?s es un ni?o como tantos otros, hijo primog?nito de dos padres muy sencillos. Tampoco los sacerdotes resultan capaces de captar los signos de la nueva y particular presencia del Mes?as y Salvador. Solo dos ancianos, Sime?n y Ana, descubren la gran novedad. Llevados por el Esp?ritu Santo, encuentran en ese Ni?o el cumplimiento de su larga espera y vigilancia. Ambos contemplan la luz de Dios, que viene a iluminar el mundo, y su mirada prof?tica se abre al futuro, como anuncio del Mes?as: Lumen ad revelationem gentium! (Lc 2,32). En la actitud prof?tica de los dos ancianos est? toda la Antigua Alianza que expresan la alegr?a del encuentro con el Redentor. A la vista del Ni?o, Sime?n u Ana intuyen que es precisamente ?l el Esperado.

La Presentaci?n de Jes?s en el templo constituye un icono elocuente de la entrega total de la propia vida para quienes, hombres y mujeres, son llamados a reproducir en la Iglesia y en el mundo, mediante los consejos evang?licos, ?los rasgos caracter?sticos de Jes?s virgen, pobre y obediente? (Exhort. ap. postsinod. Vita consecrata, 1). Por ello la Fiesta de hoy fue elegida por el venerable Juan Pablo II para celebrar la Jornada anual de la Vida Consagrada. En este contexto, dirijo un saludo cordial y agradecido a monse?or Jo?o Braz de Aviz, a quien hace poco nombr? prefecto de la Congregaci?n para los Institutos de Vida Consagrada y las Sociedades de Vida Apost?lica, con el secretario y los colaboradores. Con afecto saludo a los Superiores Generales presentes y a todas las personas consagradas.

Quisiera proponer tres breves pensamientos para la reflexi?n en esta fiesta.

El primero: el icono evang?lico de la Presentaci?n de Jes?s en el templo contiene el s?mbolo fundamental de la luz; la luz que, partiendo de Cristo, se irradia sobre Mar?a y Jos?, sobre Sime?n y Ana y, a trav?s de ellos, sobre todos. Los Padres de la Iglesia unieron esta irradiaci?n al camino espiritual. La vida consagrada expresa ese camino, de modo especial, como ?filocal?a?, amor por la belleza divina, reflejo de la bondad de Dios (cfr ibid., 19). Sobre el rostro de Cristo resplandece la luz de esa belleza. ?La Iglesia contempla el rostro transfigurado de Cristo, para conformarse en la fe y no correr el riesgo de perderse ante su rostro desfigurado en la Cruz ? ella es la Esposa ante el Esposo, part?cipe de su misterio, envuelta por su luz, [por la cual] son alcanzados todos sus hijos ? Pero una experiencia singular de la luz que emana del Verbo encarnado la hacen ciertamente los llamados a la vida consagrada. La profesi?n de los consejos evang?licos, de hecho, los pone como signo y profec?a para la comunidad de los hermanos y para el mundo? (ibid., 15).

En segundo lugar, el icono evang?lico manifiesta la profec?a, don del Esp?ritu Santo. Sime?n y Ana, contemplando al Ni?o Jes?s, ven su destino de muerte y de resurrecci?n para la salvaci?n de todas las gentes y anuncian tal misterio como salvaci?n universal. La vida consagrada est? llamada a ese testimonio prof?tico, ligada a su doble actitud contemplativa y activa. A las consagradas y consagrados se les ha concedido manifestar el primado de Dios, la pasi?n por el Evangelio practicado como forma de vida y anunciado a los pobres y a los ?ltimos de la tierra.

?En virtud de este primado nada puede ser antepuesto al amor personal por Cristo y por los pobres en los que ?l vive. La verdadera profec?a nace de Dios, de la amistad con ?l, de la escucha atenta de su Palabra en las distintas circunstancias de la historia? (ibid., 84).En este sentido la vida consagrada, en la d?a a d?a en los caminos de la humanidad, manifiesta el Evangelio y el Reino ya presente y activo.

En tercer lugar, el icono evang?lico de la Presentaci?n de Jes?s en el templo manifiesta la sabidur?a de Sime?n y Ana, la sabidur?a de una vida dedicada totalmente a la b?squeda del rostro de Dios, de sus signos, de su voluntad, una vida dedicada a la escucha y al anuncio de su Palabra. ?Faciem tuam, Domine, requiram: tu rostro Se?or, yo busco (Sal 26,8) ? La vida consagrada es en el mundo y en la Iglesia signo visible de esta b?squeda del rostro del Se?or y de los caminos que conducen a ?l (cfr Jn 14,8). La persona consagrada testifica, por tanto, el esfuerzo gozoso y a la vez laborioso, de la b?squeda asidua y consciente de la voluntad de Dios? (cfr Cong. Para los Institutos de Vida Consagrada y Sociedades de Vida Apost?lica, Istr. El servicio de la autoridad y la obediencia. Faciem tuam Domine requiram [2008], 1).

Queridos hermanos y hermanas, escuchad asiduamente la Palabra, porque ?toda sabidur?a de vida nace de la Palabra del Se?or! Escrutad la Palabra a trav?s de la lectio divina, porque la vida consagrada ?nace de la escucha de la Palabra de Dios y acoge el Evangelio como su norma de vida. Vivir en la estela de Cristo casto, pobre, obedientes en este sentido una ?ex?gesis? de la Palabra de Dios. ?El Esp?ritu Santo, en virtud del que ha sido escrita la Biblia, es el mismo que ilumina con luz nueva la Palabra de Dios a los fundadores y fundadoras. De ella ha brotado cada carisma y de ella quiere ser expresi?n cada regla, dando origen a itinerarios de vida cristiana marcados por la radicalidad evang?lica?. (Ex. ap. postsinodal Verbum Domini, 83)

Vivimos hoy, sobre todo en las sociedades m?s desarrolladas, una condici?n a menudo se?alada por un pluralismo radical, por una progresiva marginaci?n de la religi?n de la esfera p?blica, por un relativismo que afecta a los valores fundamentales. Esto exige que nuestro testimonio cristiano sea luminoso y coherente y que nuestro esfuerzo educativo sea cada vez m?s atento y generoso. Vuesra acci?n apost?lica en particular, queridos hermanos y hermanas, se convierta en una tarea de vida, que acceda, con perseverante pasi?n, a la Sabidur?a como verdad y como belleza, ?esplendor de la verdad?. Sabed orientar con la Sabidur?a de vuestra vida y con la confianza en las posibilidades inagotables de la educaci?n verdadera, la inteligencia y el coraz?n de los hombres y de las mujeres de nuestro tiempo hacia la ?vida buena del Evangelio?.

En este momento mi pensamiento va con especial afecto a todos los consagrados y las consagradas, en todas las partes del mundo, y los encomiendo a la Beata Virgen Mar?a:

Oh Mar?a, Madre de la Iglesia,
conf?o a ti toda la vida consagrada,
para que obtenga la plenitud de la luz divina:
que viva en la escucha de la Palabra de Dios,
en la humildad para seguir la estela de Jes?s tu Hijo y nuestro Se?or,
en la acogida de la visita del Esp?ritu Santo,
en la alegr?a cotidiana del Magnificat,
para que la Iglesia sea edificada por la santidad de vida
de estos tus hijos e hijas,
en el mandamiento del amor. Amen

[Traducci?n del original italiano por Carmen ?lvarez

?Libreria Editrice Vaticana]


Publicado por verdenaranja @ 20:58  | Habla el Papa
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Sugerencias para la homil?a de la misa del d?a 13 de Febrero de 2011 en la celebraci?n de la campa?a contra el hambre de Manos Unidas, publicada en el subsidio lit?rgico para este d?a recibido en laparroquia con los materiales.

SUGERENCIAS PARA LA HOMIL?A

El libro del Eclesi?stico nos permite caer una vez m?s en la cuenta de la responsabilidad del hombre en su propio destino. Dios sale al encuentro de su
Pueblo y le muestra un camino que conduce a la vida. Cada uno de nosotros escoge su camino, ha de desarrollar su propia existencia (cf. Caritas in veritate, 17). Dios conoce lo profundo del coraz?n y puede juzgar hacia d?nde se dirige cada uno.

El salmo 118 se hace eco de la primera lectura. Dichoso el que sigue el camino que Dios le presenta. Tanto el libro del Ecle-si?stico como el salmo recogen la experiencia del Pueblo de Israel, que muchas veces ha querido buscar su felicidad lejos de la Ley que Dios le hab?a se?alado. El hombre que aprende a cumplir puntualmente la Ley encuentra un camino seguro hacia la bienaventuranza.

En el pasaje que hemos escuchado de la primera carta a los Corintios, S. Pablo se?ala que la sabidur?a, que ?l les ha ense?ado y que los cristianos viven, no es comparable a la sabidur?a de los pr?ncipes de este mundo. Su conocimiento no les llev? a acoger al mismo Hijo de Dios. No supieron reconocer la Sabidur?a divina. Dios tiene para nosotros un designio de gloria, un designio que es inimaginable para el hombre. Pero nos lo ha revelado en Jes?s y podemos conocerlo por el Esp?ritu. La intimidad de Dios es accesible por el Esp?ritu de Dios. ?l nos la hace "saborear", conocerla interiormente.

Jes?s, Sabidur?a divina, no viene a suprimir la Ley que Dios hab?a dado a su pueblo, sino a llevarla a cumplimiento. El pasaje que hoy se nos ha proclamado forma parte del "serm?n de la monta?a". Desde all? Jes?s, nuevo Mois?s, ense?a a los disc?pulos un modo de vivir que es mayor que la Ley. Esta ha sido dada por Dios en su pedagog?a para que les preparara a recibir al Salvador, pero los escribas y fariseos no han comprendido la profundidad de este camino. Jes?s da el verdadero sentido del dec?logo. Escucharle a ?l es escuchar a Dios, y seguirle a ?l, seguir a Dios. Jes?s comenta mandatos relacionados con el quinto, sexto y octavo mandamiento.
Estos no se cumplen s?lo por los actos externos, sino que se ha de contemplar el origen de estos actos en el interior del hombre.

Manos Unidas este a?o quiere llamar nuestra atenci?n sobre el drama de la mortalidad infantil en el mundo. Cada 3 segundos se muere en el mundo un ni?o menor de 5 a?os (Datos del Informe de mortalidad infantil 2010, de UNICEF). La mayor?a de ellos lo hacen por causas solucionables. Cada ni?o, desde su concepci?n, es llamado por Dios a una vida que ha de ser desarrollada. Pero estos ni?os no llegan a la edad de la decisi?n, donde puedan conocer y elegir desarrollar el plan de Dios para ellos. Las vidas de estos ni?os que mueren no son totalmente ajenas para nosotros. Hemos escuchado que nos une a ellos un designio de gloria y podemos trabajar para que ellos puedan crecer y conocerlo. Manos Unidas, a trav?s de su campa?a de este a?o nos dice que el ma?ana de estos ni?os es hoy. Hoyes el d?a en el que nosotros podemos movernos con un amor mayor. Para ello, Manos Unidas nos ofrece colaborar en distintos proyectos que mejoran la salud materna y las condiciones del parto, que trabajan por la nutrici?n infantil, que construyen hospitales y forman m?dicos y enfermeras. Estos proyectos contribuyen a que m?s ni?os pasen la barrera de los 5 a?os. Escuchemos la llamada de Dios a un amor mayor.


Publicado por verdenaranja @ 15:37  | Homil?as
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Subsidio lit?rgico para la Jornada de la Campa?a contrael hambre de Manos Unidas 2011, recibido en la parroquia ?entre los materiales para su celebraci?n el 13 de Febrero de 2011.

MONICi?N DE ENTRADA

Como cada domingo nos reunimos para celebrar la Eucarist?a, el memorial de la muerte y resurrecci?n de Cristo. Hoy celebramos la Jornada Nacional de Manos Unidas-Campa?a contra el Hambre-, bajo el lema: "Su ma?ana es hoy". Dirigimos nuestra mirada a la multitud de ni?os que, en los pa?ses en desarrollo, mueren durante los primeros 5 a?os de vida, para que el Se?or mueva nuestro coraz?n a trabajar por la protecci?n y cuidado de la vida.??

ACTO PENITENCIAL

Hermanos: Ante Jes?s Salvador reconozcamos humildemente nuestros pecados.

+ T? que eres la plenitud de la verdad y de la gracia: SE?OR TEN PIEDAD. R/
+ T? que te has hecho pobre para enriquecernos: SE?OR TEN PIEDAD. R/
+ T? que has venido para hacer de nosotros tu pueblo santo: SE?OR TEN PIEDAD. R/

Dios todopoderoso tenga misericordia de nosotros, perdone nuestros pecados y nos lleve a la vida eterna.??

MONICi?N A LAS LECTURAS

La Palabra de Dios nos presenta la Ley de Dios como el camino de la verdadera Sabidur?a. San Pablo hablar? a los Corintios acerca de c?mo conocer esta sabidur?a. Jesucristo, Sabidur?a divina, nos da con su ense?anza el verdadero y definitivo sentido de la Ley.

SUGERENCIAS PARA LA HOMIL?A

El libro del Eclesi?stico nos permite caer una vez m?s en la cuenta de la responsabilidad del hombre en su propio destino. Dios sale al encuentro de su
Pueblo y le muestra un camino que conduce a la vida. Cada uno de nosotros escoge su camino, ha de desarrollar su propia existencia (cf. Caritas in veritate, 17). Dios conoce lo profundo del coraz?n y puede juzgar hacia d?nde se dirige cada uno.

El salmo 118 se hace eco de la primera lectura. Dichoso el que sigue el camino que Dios le presenta. Tanto el libro del Ecle-si?stico como el salmo recogen la experiencia del Pueblo de Israel, que muchas veces ha querido buscar su felicidad lejos de la Ley que Dios le hab?a se?alado. El hombre que aprende a cumplir puntualmente la Ley encuentra un camino seguro hacia la bienaventuranza.

En el pasaje que hemos escuchado de la primera carta a los Corintios, S. Pablo se?ala que la sabidur?a, que ?l les ha ense?ado y que los cristianos viven, no es comparable a la sabidur?a de los pr?ncipes de este mundo. Su conocimiento no les llev? a acoger al mismo Hijo de Dios. No supieron reconocer la Sabidur?a divina. Dios tiene para nosotros un designio de gloria, un designio que es inimaginable para el hombre. Pero nos lo ha revelado en Jes?s y podemos conocerlo por el Esp?ritu. La intimidad de Dios es accesible por el Esp?ritu de Dios. ?l nos la hace "saborear", conocerla interiormente.

Jes?s, Sabidur?a divina, no viene a suprimir la Ley que Dios hab?a dado a su pueblo, sino a llevarla a cumplimiento. El pasaje que hoy se nos ha proclamado forma parte del "serm?n de la monta?a". Desde all? Jes?s, nuevo Mois?s, ense?a a los disc?pulos un modo de vivir que es mayor que la Ley. Esta ha sido dada por Dios en su pedagog?a para que les preparara a recibir al Salvador, pero los escribas y fariseos no han comprendido la profundidad de este camino. Jes?s da el verdadero sentido del dec?logo. Escucharle a ?l es escuchar a Dios, y seguirle a ?l, seguir a Dios. Jes?s comenta mandatos relacionados con el quinto, sexto y octavo mandamiento.
Estos no se cumplen s?lo por los actos externos, sino que se ha de contemplar el origen de estos actos en el interior del hombre.

Manos Unidas este a?o quiere llamar nuestra atenci?n sobre el drama de la mortalidad infantil en el mundo. Cada 3 segundos se muere en el mundo un ni?o menor de 5 a?os (Datos del Informe de mortalidad infantil 2010, de UNICEF). La mayor?a de ellos lo hacen por causas solucionables. Cada ni?o, desde su concepci?n, es llamado por Dios a una vida que ha de ser desarrollada. Pero estos ni?os no llegan a la edad de la decisi?n, donde puedan conocer y elegir desarrollar el plan de Dios para ellos. Las vidas de estos ni?os que mueren no son totalmente ajenas para nosotros. Hemos escuchado que nos une a ellos un designio de gloria y podemos trabajar para que ellos puedan crecer y conocerlo. Manos Unidas, a trav?s de su campa?a de este a?o nos dice que el ma?ana de estos ni?os es hoy. Hoyes el d?a en el que nosotros podemos movernos con un amor mayor. Para ello, Manos Unidas nos ofrece colaborar en distintos proyectos que mejoran la salud materna y las condiciones del parto, que trabajan por la nutrici?n infantil, que construyen hospitales y forman m?dicos y enfermeras. Estos proyectos contribuyen a que m?s ni?os pasen la barrera de los 5 a?os. Escuchemos la llamada de Dios a un amor mayor.

ORACI?N DE LOS FIELES

Se?or, tu nos has dicho pedid y se os dar?, llamad y $8 OS abrir?, humildemente y con confianza te presentamos nuestras peticiones.

1.- Por el Papa Benedicto XVI, por nuestros obispos y por todos los sacerdotes, para que, con su testimonio y palabra, gu?en al pueblo de Dios manifestando su amor a los m?s peque?os. ROGUEMOS AL SE?OR.??

2.- Por nuestros gobernantes y pol?ticos, para que impulsen el verdadero desarrollo de los pueblos m?s necesitados, eliminando las causas del hambre y de la mortalidad infantil. ROGUEMOS AL SE?OR.

3.- Por todos los que se encuentran en situaci?n de sufrimiento, por los enfermos, por todos los que viven con hambre y sed, para que el consuelo de Dios y la ayuda de todos les hagan salir de su pobreza. ROGUEMOS AL SE?OR.

4.- Por todos los que trabajan en y con Manos Unidas, para que la caridad de Cristo brille en ellos y se extienda a todos los hombres. ROGUEMOS AL SE?OR.

5.- Por todos los difuntos, y de una manera especial, por los que han dedicado tiempo o recursos econ?micos a Manos Unidas, para que, por su entrega y ejemplo en favor de los m?s d?biles, est?n gozando de la presencia de Dios en el cielo. ROGUEMOS AL SE?OR.

6.- Por todos nosotros, que participamos en esta Eucarist?a, para que a trav?s de nuestro testimonio de entrega y sencillez contribuyamos al verdadero desarrollo de nuestros hermanos. ROGUEMOS AL SE?OR.

Escucha, Padre de bondad, las plegarias que te hemos dirigido con confianza filial. T? que vives y reinas, por los siglos de los siglos.??

MONICI?N A LA COLECTA

La colecta que realizamos hoy la ofreceremos a Manos Unidas para la realizaci?n de proyectos qu? ayudan a un desarrollo m?s verdadero de los pueblos que lo necesitan. Gracias por vuestra generosidad. (Se puede mencionar el proyecto concreto que apoya la parroquia, colegio o comunidad).

PRESENTACI?N DE OFRENDAS

Presentamos el pan y el vino para que, transformados en alimento y bebida de salvaci?n, nos den las fuerzas necesarias para seguir dando testimonio cristiano.

Presentamos el cartel de esta campa?a y, con ?l, nuestro compromiso de trabajar para que cada vez mueran menos ni?os por causas evitables.

Presentamos nuestros bienes (sobres de la colecta) para que sean alivio de las necesidades de nuestros hermanos m?s pobres.


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S?bado, 12 de febrero de 2011

ZENIT? nos ofrece la catequesis que el Papa Benedicto XVI dirigi?el mi?rcoles 2 de Febrero de 2011?a los peregrinos congregados en el Aula Pablo VI para la audiencia general, y que dedic? a la santa espa?ola Teresa de Jes?s, doctora de la Iglesia.

Queridos hermanos y hermanas,

en el curso de las Catequesis que he querido dedicar a los Padres de la Iglesia y a grandes figuras de te?logos y de mujeres de la Edad Media, he podido detenerme tambi?n en algunos Santos y Santas que han sido proclamados Doctores de la Iglesia por su eminente doctrina. Hoy quisiera iniciar una breve serie de encuentros para completar la presentaci?n de los Doctores de la Iglesia. Y comienzo con una Santa que representa una de las cumbres de la espiritualidad cristiana de todos los tiempos: santa Teresa de Jes?s.

Nace en ?vila, en Espa?a, en 1515, con el nombre de Teresa de Ahumada. En su autobiograf?a ella misma menciona algunos detalles de su infancia: el nacimiento de ?padres virtuosos y temerosos de Dios?, dentro de una familia numerosa, con nueve hermanos y tres hermanas. A?n ni?a, con al menos 9 a?os, pudo leer las vidas de algunos m?rtires que le inspiran el deseo del martirio, tanto que improvisa una breve fuga de casa para morir m?rtir y subir al Cielo (cfr Vida 1, 4); ?quiero ver a Dios? dice la peque?a a sus padres. Algunos a?os despu?s Teresa habl? de sus lecturas de la infancia y afirm? haber descubierto la verdad, que resume en dos principios fundamentales: por un lado ?el hecho de que todo lo que pertenece a este mundo, pasa?, por el otro que s?lo Dios es para ?siempre, siempre, siempre?, tema que recupera en su famos?simo poema ?Nada te turbe, nada te espante; todos se pasa,/ Dios no se muda, la paciencia todo lo alcanza, /quien a Dios tiene nada le falta, ?S?lo Dios basta!?. Se qued? hu?rfana de madre a los 12 a?os, le pidi? a la Virgen Sant?sima que fuera su madre (cfr. Vida 1,7).

Si en la adolescencia la lectura de libros profanos la hab?a llevado a las distracciones de la vida mundana, la experiencia como alumna de las monjas agustinas de Santa Mar?a de las Gracias de ?vila y la lectura de libros espirituales, sobre todo cl?sicos de espiritualidad franciscana, le ense?an el recogimiento y la oraci?n. A la edad de 20 a?os entra en el monasterio carmelita de la Encarnaci?n, siempre en ?vila. Tres a?os despu?s, enferma gravemente, tanto que permanece durante cuatro d?as en coma, aparentemente muerta (cfr Vida 5, 9). Tambi?n en la lucha contra sus propias enfermedades la Santa ve el combate contra las debilidades y las resistencias a la llamada de Dios. Escribe: ?Deseaba vivir porque comprend?a bien que no estaba viviendo, sino que estaba luchando con una sombra de muerte, y no ten?a a nadie que me diese vida, y ni siquiera yo me la pod?a tomar, y Aquel que pod?a d?rmela ten?a raz?n en no socorrerme, dado que tantas veces me hab?a vuelto hacia ?l, y yo le hab?a abandonado? (Vida 8, 2) . En 1543 pierde la cercan?a de sus familiares: el padre muere y todos sus hermanos emigran uno detr?s de otro a Am?rica. En la Cuaresma de 1554, a los 39 a?os, Teresa llega a la cumbre de su lucha contra sus propias debilidades. El descubrimiento fortuito de ?un Cristo muy llagado? marca profundamente su vida (cfr Vida 9). La Santa, que en aquel periodo siente en profunda consonancia con el san Agust?n de las Confesiones, describe as? la Jornada decisiva de su experiencia m?stica: ?Sucedi?... que de repente me vino un sentimiento de la presencia de Dios, que de ninguna forma pod?a dudar que estaba dentro de m? o que yo estaba toda absorbida en ?l? (Vida 10, 1).

Paralelamente a la maduraci?n de su propia interioridad, la Santa comienza a desarrollar de forma concreta el ideal de reforma de la Orden Carmelita: en 1562 funda en ?vila, con el apoyo del Obispo de la ciudad, don ?lvaro de Mendoza, el primer Carmelo reformado, y poco despu?s recibe tambi?n la aprobaci?n del Superior General de la Orden, Giovanni Battista Rossi. En a?os sucesivos continu? la fundaci?n de nuevos Carmelos, en total diecisiete. Fue fundamental su encuentro con san Juan de la Cruz, con el que, en 1568, constituy? en Duruelo, cerca de ?vila, el primer convento de carmelitas descalzas. En 1580 obtiene de Roma la erecci?n en Provincia aut?noma para sus Carmelos reformados, punto de partida de la Orden Religiosa de los Carmelitas Descalzos. Teresa termina su vida terrena justo cuanto est? ocup?ndose de la fundaci?n.

En 1582, de hecho, tras haber constituido el Carmelo de Burgos y mientras est? realizando el viaje de vuelta hacia ?vila, muere la noche del 15 de octubre en Alba de Tormes, repitiendo humildemente dos expresiones: ?Al final, muero como hija de la Iglesia? y ?Ya es hora, Esposo m?o, de que nos veamos?. Una existencia consumada dentro de Espa?a, pero empe?ada por toda la Iglesia. Beatificada por el papa Pablo V en 1614 y canonizada en 1622 por Gregorio XV, fue proclamada ?Doctora de la Iglesia? por el Siervo de Dios Pablo VI en 1970.

Teresa de Jes?s no ten?a una formaci?n acad?mica, pero siempre atesor? ense?anzas de te?logos, literatos y maestros espirituales. Como escritora, se atuvo siempre a lo que personalmente hab?a vivido o hab?a visto en la experiencia de otros (cfr Pr?logo al Camino de Perfecci?n), es decir, a partir de la experiencia. Teresa consigue entretejer relaciones de amistad espiritual con muchos santos, en particular con san Juan de la Cruz. Al mismo tiempo, se alimenta con la lectura de los Padres de la Iglesia, san Jer?nimo, san Gregorio Magno, san Agust?n. Entre sus obras mayores debe recordarse ante todo su autobiograf?a, titulada Libro de la vida, que ella llama Libro de las Misericordias del Se?or. Compuesta en el Carmelo de ?vila en 1565, refiere el recorrido biogr?fico y espiritual, escrito, como afirma la misma Teresa, para someter su alma al discernimiento del ?Maestro de los espirituales?, san Juan de ?vila. El objetivo es el de poner de manifiesto la presencia y la acci?n de Dios misericordioso en su vida: por esto, la obra recoge a menudo el di?logo de oraci?n con el Se?or. Es una lectura que fascina, porque la Santa no solo narra, sino que muestra revivir la experiencia profunda de su amor con Dios. En 1566, Teresa escribe el Camino de Perfecci?n, llamado por ella Admoniciones y consejos que da Teresa de Jes?s a sus monjas. Las destinatarias con las doce novicias del Carmelo de san Jos? en ?vila. Teresa les propone un intenso programa de vida contemplativa al servicio de la Iglesia, a cuya base est?n las virtudes evang?licas y la oraci?n.

Entre los pasajes m?s preciosos est? el comentario al Padrenuestro, modelo de oraci?n. La obra m?stica m?s famosa de santa Teresa es el Castillo interior, escrito en 1577, en plena madurez. Se trata de una relectura de su propio camino de vida espiritual y, al mismo tiempo, de una codificaci?n del posible desarrollo de la vida cristiana hacia su plenitud, la santidad, bajo la acci?n del Esp?ritu Santo. Teresa se remite a la estructura de un castillo con siete estancias, como im?genes de la interioridad del hombre, introduciendo, al mismo tiempo, el s?mbolo del gusano de seda que renace en mariposa, para expresar el paso de lo natural a lo sobrenatural. La Santa se inspira en la Sagrada Escritura, en particular en el Cantar de los Cantares, para el s?mbolo final de los ?dos Esposos?, que le permite describir, en la s?ptima estancia, el culmen de la vida cristiana en sus cuatro aspectos: trinitario, cristol?gico, antropol?gico y eclesial. A su actividad de fundadora de los Carmelos reformados, Teresa dedica el Libro de las fundaciones, escrito entre el 1573 y el 1582, en el que habla de la vida del naciente grupo religioso. Como en la autobiograf?a, el relato se dedica sobre todo a evidenciar la acci?n de Dios en la fundaci?n de los nuevos monasterios.

No es f?cil resumir en pocas palabras la profunda y compleja espiritualidad teresiana. Podemos mencionar algunos puntos esenciales. En primer lugar, santa Teresa propone las virtudes evang?licas como base de toda la vida cristiana y humana: en particular, el desapego de los bienes o pobreza evang?lica (y esto nos concierne a todos); el amor de unos a otros como elemento esencial de la vida comunitaria y social; la humildad como amor a la verdad; la determinaci?n como fruto de la audacia cristiana; la esperanza teologal, que describe como sed de agua viva. Sin olvidar las virtudes humanas: afabilidad, veracidad, modestia, cortes?a, alegr?a, cultura. En segundo lugar, santa Teresa propone una profunda sinton?a con los grandes personajes b?blicos y la escucha viva de la Palabra de Dios. Ella se siente en consonancia sobre todo con la esposa del Cantar de los Cantares, con el ap?stol Pablo, adem?s de con el Cristo de la Pasi?n y con el Jes?s eucar?stico.

La Santa subraya despu?s cu?n esencial es la oraci?n: rezar significa ?frecuentar con amistad, pues frecuentamos de t? a t? a Aquel que sabemos que nos ama? (Vida 8, 5) . La idea de santa Teresa coincide con la definici?n que santo Tom?s de Aquino da de la caridad teologal, como amicitia quaedam hominis ad Deum, un tipo de amistad del hombre con Dios, que ofreci? primero su amistad al hombre (Summa Theologiae II-ΙI, 23, 1). La iniciativa viene de Dios. La oraci?n es vida y se desarrolla gradualmente al mismo paso con el crecimiento de la vida cristiana: comienza con la oraci?n vocal, pasa por la interiorizaci?n a trav?s de la meditaci?n y el recogimiento, hasta llegar a la uni?n de amor con Cristo y con la Sant?sima Trinidad. Obviamente no se trata de un desarrollo en el que subir escalones significa dejar el tipo de oraci?n anterior, sino que es una profundizaci?n gradual de la relaci?n con Dios que envuelve toda la vida. M?s que una pedagog?a de la oraci?n , la de Teresa es una verdadera ?mistagogia?: ense?a al lector de sus obras a rezar, rezando ella misma con ?l; frecuentemente, de hecho, interrumpe el relato o la exposici?n para realizar una oraci?n.

Otro tema querido a la Santa es la centralidad de la humanidad de Cristo. Para Teresa, de hecho, la vida cristiana es relaci?n personal con Jes?s, que culmina en la uni?n con ?l por gracia, por amor y por imitaci?n. De ah? la importancia que ella atribuye a la meditaci?n de la Pasi?n y a la Eucarist?a, como presencia de Cristo, en la Iglesia, para la vida de cada creyente y como coraz?n de la liturgia. Santa Teresa vive un amor incondicional a la Iglesia: ella manifiesta un vivo sensus Ecclesiae frente a episodios de divisi?n y conflicto en la Iglesia de su tiempo. Reforma la Orden Carmelita con la intenci?n de servir y defender mejor a la ?Santa Iglesia Cat?lica Romana?, y est? dispuesta a dar la vida por ella (cfr Vida 33, 5).

Un ?ltimo aspecto esencial de la doctrina teresiana, que quisiera subrayar, es la perfecci?n, como aspiraci?n de toda la vida cristiana y meta final de la misma. La Santa tiene una idea muy clara de la ?plenitud? de Cristo, revivida por el cristiano. Al final del recorrido del Castillo interior, en la ?ltima ?estancia?, Teresa describe esa plenitud, realizada en la inhabitaci?n de la Trinidad, en la uni?n a Cristo a trav?s del misterio de su humanidad.

Queridos hermanos y hermanas, santa Teresa de Jes?s es verdadera maestra de vida cristiana para los fieles de todo tiempo. En nuestra sociedad, a menudo carente de valores espirituales, santa Teresa nos ense?an a ser testigos incansables de Dios, de su presencia y de su acci?n, nos ense?a a sentir realmente esta sed de Dios que existe en nuestro coraz?n, este deseo de ver a Dios, de buscarlo, de tener una conversaci?n con ?l y de ser sus amigos. Esta es la amistad necesaria para todos y que debemos buscar, d?a a d?a, de nuevo.

Que el ejemplo de esta Santa, profundamente contemplativa y eficazmente laboriosa, nos impulse tambi?n a nosotros a dedicar cada d?a el tiempo adecuado a la oraci?n, a esta apertura a Dios,

a este camino de b?squeda de Dios, para verlo, para encontrar su amistad y por tanto la vida verdadera; porque muchos de nosotros deber?amos decir: ?no vivo, no vivo realmente, porque no vivo la esencia de mi vida?. Porque este tiempo de oraci?n no es un tiempo perdido, es un tiempo en el que se abre el camino de la vida, se abre el camino para aprender de Dios un amor ardiente a ?l y a su Iglesia y una caridad concreta hacia nuestros hermanos. Gracias.

[En espa?ol dijo]

Saludo cordialmente a los peregrinos de lengua espa?ola, en particular a los grupos provenientes de Espa?a, Chile, M?xico y otros pa?ses latinoamericanos. Invito a todos, a ejemplo de Santa Teresa de Jes?s, a crecer siempre en la oraci?n y en las virtudes cristianas, hasta llegar a la plenitud del encuentro con el Se?or. Muchas gracias.

[Traducci?n del original italiano por Inma ?lvarez
?Copyright 2011 Libreria Editrice Vaticana]


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Homil?a de monse?or Ra?l Martorell, obispo de Puerto Iguaz?, para el cuarto domingo durante el a?o (30 de enero de 2011). (AICA)

?BUSCAD AL SE?OR LOS HUMILDES?

En este domingo la liturgia de la palabra nos hace ver c?mo Dios anuncia la salvaci?n a los humildes; la perdici?n a los soberbios y rebeldes y que de Israel quedar? un ?resto? de gente humilde y pobre: ?dejar? en medio de ti un pueblo pobre y humilde, que confiar? en el nombre del Se?or (Sof.3,12). Este resto ser? llamado ?el Resto de Israel? a quien Jes?s viene a anunciar y traer la salvaci?n y por eso no es de extra?ar que en el Serm?n de la Monta?a, el plan del Se?or se abra con esta exclamaci?n: ?dichosos los pobres de esp?ritu, porque de ellos es el Reino de los Cielos? (Mt.5,3). Sabemos que Jes?s no hace referencia a la pobreza material sino a los que con disposici?n de coraz?n -por su humildad- son llamados ?pobres de esp?ritu?. Son los necesitados de Dios y ?vidos de su Palabra; son los que no han fundado su seguridad en s? mismos ni en los bienes terrenales sino en Dios y solamente en ?l. La pobreza material es bienaventurada solamente en la medida que conduce al hombre a esta actitud interior. De otra manera no podr?amos decir que el Se?or ha venido en b?squeda de todos y especialmente de las ovejas perdidas y de los pecadores. Por otra parte tengamos presente que L?zaro -el ?amigo del Se?or?- no era pobre materialmente, como tampoco lo era Zaqueo y otros.

As? tambi?n, las otras bienaventuranzas hay que entenderlas en este mismo sentido, por ejemplo: ?dichosos los que lloran?; es decir los que aceptan con humildad las tribulaciones de la vida y creen que Dios tiene derecho a probarlo en las tribulaciones y el sufrimiento y no dudan del amor de Padre. Recordemos las mismas palabras del Se?or: ?yo azoto a los que amo?.

?Dichosos los sufridos?, los que a pesar de ser pobres y estar atribulados no procuran por la violencia una situaci?n mejor ni intentan avasallar a los otros creando divisiones y desencuentros vanos.

?Dichosos los que tienen hambre y sed de justicia?, no para gritarla al mundo solamente, sino que aspiran a poseer para s? mismos y para el mundo una ?virtud mayor? que se alimenta en el coraz?n. Son aquellos que impulsados por la Palabra y las obras de la fe buscan dar a cada uno lo suyo, dignificando al hermano en la paz del coraz?n. La virtud de la justicia se desprende del ?amor a Dios? y a sus designios que pasan por la dignidad de cada hombre que es un ?hijo de Dios?. El justo es aquel que sabi?ndose hermano de los dem?s, sabi?ndose necesitado de Dios, humildemente y con su auxilio, busca la dignidad de cada hombre sobre la tierra procurando el Bien Com?n?.

?Dichosos los misericordiosos? que conscientes de su propia poquedad y miseria se compadecen de las miserias de los dem?s y tienen para con el pr?jimo una actitud de benevolencia.

?Dichosos los limpios de coraz?n?, que no teniendo el esp?ritu oscurecido por las pasiones o el pecado, son capaces de sentir en su interior la necesidad de Dios y de su Reino, busc?ndolo porque lo necesitan y no son plenamente felices sin la pureza y la presencia del Esp?ritu de Jes?s en sus corazones.

?Dichosos los pac?ficos? que estando en paz con Dios van sembrando en su camino la paz que engrandece al hombre y a la Patria.

?Dichosos los perseguidos por la justicia?. Aqu? Jes?s hace referencia a aquellos que por el Evangelio y las cosas santas ser?n perseguidos e insultados y llevados a los tribunales humanos. Es casi una profec?a dirigida a los disc?pulos y a los m?rtires del Evangelio. Son los que no conf?an en los recursos materiales o morales, sino tan s?lo ponen en Dios su confianza. En vez de encontrar satisfacci?n en los bienes terrenos, conf?an en su Se?or. Son los que en vez de satisfacerse de los bienes terrenos, viven a la espera de los bienes celestiales que dan plenitud al alma. Justamente a los ?pobres de Yav? se les promete estos bienes: Dios, su reino y su misericordia, su visi?n en la gloria y bienaventuranza eterna. La disposici?n del coraz?n es indispensable para alcanzar estos bienes del Se?or.

Que la bienaventurada Virgen Mar?a, humilde y dispuesta de coraz?n frente al Se?or, nos acompa?e en la posesi?n de las bienaventuranzas del Se?or.?

Mons. Marcelo Ra?l Martorell, obispo de Puerto Iguaz??


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Lectio divina para el domingo sexto del Tiempo Ordinario - A, ?ofrecida por la Delegaci?n Diocesana de Liturgia de la di?cesis de Tenerife.

LECTURA:????????????? ?Mateo 5, 17‑37?

En aquel tiempo, dijo Jes?s a sus disc?pulos:[No cre?is que he venido a abolir la ley o los ?profetas: no he venido a abolir, sino a dar plenitud.

Os aseguro que antes pasar?n el cielo y la tierra que deje de cumplirse hasta la ?ltima letra o tilde de la ley. El que se salte uno s?lo de los preceptos menos importantes, y se lo ense?e as? a los hombres, ser? el menos importante en el Reino de los Cielos.] Pero quien los cumpla y ense?e, ser? grande en el Reino de los Cielos.

Os los aseguro: si no sois mejores que los letrados y fariseos, no entrar?is en el Reino de los Cielos.

Hab?is o?do que se dijo a los antiguos: no matar?s, y el que mate ser? procesado. Pero yo os digo: todo el que est? peleado con su hermano ser? procesado. [Y si uno llama a su hermano ?imb?cil?, tendr? que comparecer ante el Sanedr?n, y si lo llama ?renegado?, merece la condena del fuego. Por tanto, si cuando vas a poner tu ofrenda sobre el altar, te acuerdas all? mismo de que tu hermano tiene quejas contra ti, deja all? tu ofrenda ante el altar y vete primero a reconciliarte con tu hermano, y entonces vuelve a presentar tu ofrenda.

Con el que te pone pleito procura arreglarte en seguida, mientras vais todav?a de camino, no sea que te entregue al juez, y el juez al alguacil, y te metan en la c?rcel. Te aseguro que no saldr?s de all? hasta que hayas pagado el ?ltimo cuarto.]

Hab?is o?do el mandamiento ?no cometer?s adulterio.? Pues yo os digo: el que mira a una mujer casada dese?ndola, ya ha sido ad?ltero con ella en su interior.

[Si tu ojo derecho te hace caer, s?catelo y t?ralo. M?s te vale perder un miembro que ser echado entero en el Abismo.

Si tu mano derecha te hace caer, c?rtatela y t?rala, porque m?s te vale perder un miembro que ir a parar entero al Abismo.

Est? mandado: ?El que se divorcie de su mujer, que le d? acta de repudio.? Pues yo os digo: el que se divorcie de su mujer?excepto en caso de prostituci?n?la induce al adulterio, y el que se case con la divorciada comete adulterio.]

Sab?is que se mand? a los antiguos: ?No jurar?s en falso? y ?Cumplir?s tus votos al Se?or.? Pues yo os digo que no jur?is en absoluto: [ni por el cielo, que es el trono de Dios; ni por la tierra, que es estrado de sus pies; ni por Jerusal?n, que es la ciudad del Gran Rey. Ni jures por tu cabeza, pues no puedes volver blanco o negro un solo pelo]. A vosotros os basta decir s? o no. Lo que pasa de ah? viene del Maligno.

MEDITACI?N:?????????? ?Yo os digo?

??????????? Son muchos mensajes los que nos desgranas en este texto recorriendo las actitudes b?sicas de nuestras relaciones, pero en el inicio de cada una de ellas nos dejas con contundencia tu afirmaci?n o tu llamada a la opci?n: ?Yo os digo?, Y a partir de este momento te conviertes en referencia. O como dir?as en alguna ocasi?n, en una expresi?n tambi?n contundente: ?o contigo o contra ti?.

??????????? Y ciertamente, no se trata de opciones de enfrentamiento, sino de situaci?n, vengan de donde vengan. Tu postura la vas delimitando hasta tocar la dignidad de le persona hasta donde roza casi la delicadeza extrema, hasta aposentarse en el mismo pensamiento. Y quienes cre?an que ven?as a saltarte todas las cosas, en una especie de liberalidad extrema, se encuentran con que bajas al n?cleo de las cosas, a la ra?z de donde arrancan las actitudes.

??????????? Desde ah? te puedo entender. O nos ponemos en esa coyuntura que valora la integridad humana, hacia uno mismo y hacia los dem?s, en toda su extensi?n, o nos movemos por otros principios que terminan saltando por encima de nosotros mismos. O abrimos el o?do a otras voces m?s c?modas, menos ?extremas?, o hacemos de ti el centro de nuestra referencia.

??????????? El tema no es balad? y lo palpaste t? y lo palpamos nosotros en nuestro hoy. Lo que vislumbramos como dignidad humana desde ti, otros lo ven como estrechez, aunque descubramos la realidad dolorosa de las consecuencias. S?, a m? tambi?n me parece que aprietas el cerco demasiado, que atas corto muchas cosas, que me ser?a m?s f?cil otra amplitud de miras, pero tengo que reconocer que tu opci?n destaca la dignidad de todo ser humano, mi propia dignidad, como nadie. Y te lo agradezco. ?????????

ORACI?N:??????????????????Como un eco incansable?

??????????? Gracias, Se?or, gracias por tu valent?a, por tu claridad, por tu contundencia. Gracias porque eres capaz de bajar al n?cleo de mi ser humano y me desvelas la grandeza y dignidad de nuestro ser humanos. Todav?a, despu?s de tanto tiempo no somos capaces de entrar en ello y seguimos buscando razones para no escucharte, pero tu esfuerzo humanizador es? vital

??????????? No, no estoy a la altura de tu palabra, pero la deseo, para m? y para los otros. No parece que estamos en los mejores momentos para acogerla, pero necesitamos que siga resonando como un eco incansable. Gracias, Se?or.??????????????????????

CONTEMPLACI?N: ???????????????????Tu imagen?

Has dibujado en el aire
la grandeza de mi dignidad
hasta desbordar mis sentidos
y mi entendimiento,
perdido en la estrechez
de mis moldes terrenos.

Tu palabra delinea
tu imagen en m?
tratando de descubrirme
una dignidad que me desborda
y que, al mismo tiempo, me define.

As? me veo en ti engrandecido
y ennoblecido en mi barro,
sencillamente humano.


Publicado por verdenaranja @ 22:27  | Liturgia
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ZENIT publica el comentario al Evangelio del pr?ximo domingo, sexto del tiempo ordinario (Mateo 5,17-37), 13 de febrero, redactado por monse?or Jes?s Sanz Montes, ofm, arzobispo de Oviedo.

Evangelio del domingo: Pero Yo os digo

La novedad del Evangelio no es una fosilizaci?n de cuanto dijeron Mois?s y los Profetas. ?ste era el problema de los fariseos. Porque en nombre de la tradici?n se puede caer en el tradicionalismo, precisamente cuando las palabras que se transmiten ya no producen vida sino aburrimiento, no generan libertad sino ataduras, y han dejado de ser la tradici?n viva de un Dios vivo, para convertirse en el tradicionalismo cansino de un grupo anquilosado. Jes?s apela a la fidelidad de la verdadera tradici?n, pero advierte del riesgo que se corre en confundirla con el tradicionalismo.

Jes?s tras haber declarado que no se saltar? ni una tilde de la Ley, comienza una serie de contraposiciones muy caracter?sticas de su autoridad: "hab?is o?do que se dijo... pero Yo os digo". Parece una contradicci?n, mas no es otra cosa que la plenitud del mismo mensaje, de toda la revela?ci?n de Dios. No se trata de un nuevo c?digo de circulaci?n religiosa lo que Jes?s ense?a, sino que presenta ejemplos muy pl?sticos para aquella gente, a fin de mostrar lo que es un disc?pulo suyo.

Jes?s presenta su camino como una actitud de pureza de coraz?n, de libertad de esp?ritu, tanto ante el Padre Dios como ante el hermano hombre: no s?lo no matar, sino querer bien al otro, con y desde el coraz?n, porque hay mu?chas maneras de matar y de odiar, y una de ellas es la de haber dejado de amar. Para el cristiano, no basta con no ma?tar, hay que dar vida, generarla; no basta con no odiar, hay que amar.

Es la condici?n previa para poder acercarse a Dios, porque in?tilmente nos allegamos al altar santo cargados de ofrendas de oficio y estereotipadas, si nuestro encuentro con el Se?or no viene envuelto y acompa?ado con el encuentro fraterno con los dem?s (Mt 5,23). Y lo mismo dir? respecto del adulterio: el disc?pulo cristiano no simplemente se contenta con una integridad f?sica, material, de escaparate, sino que tambi?n debe aspirar a la del coraz?n y a la de los ojos, porque "quien mira a una mujer casada dese?ndola, ya ha sido ad?ltero con ella en su interior" (Mt 5,28).

Sin duda que Jes?s sorprend?a a sus coet?neos, por la sabidur?a de sus palabras, por la inteligencia en su manera de no traicionar la tradici?n. Frente a tantos ma?estros y maestrillos, su figura se levanta llena de luz y capaz de iluminar a quien a ello consienta: otros dicen, otros imponen, otros..., pero Yo os digo. Los disc?pulos de hoy, tenemos la imperiosa necesidad de reconocer esa Voz, reconoci?ndonos en ella, sobre todo cuando lo que dice es tan diverso a lo que otros dicen. S?lo ?l es el Maestro.


Publicado por verdenaranja @ 10:50  | Espiritualidad
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Viernes, 11 de febrero de 2011

ZENIT? nos ofrece la carta que Juli?n Carr?n, responsable internacional del movimiento Comuni?n y Liberaci?n, ha hecho p?blica con motivo de la pr?xima beatificaci?n del papa Juan Pablo II.

Queridos amigos:

Me imagino la conmoci?n y el entusiasmo con el que cada uno de vosotros ? al igual que yo? ha recibido el anuncio de la Beatificaci?n de Juan Pablo II, fijada por Benedicto XVI para el pr?ximo 1 de mayo, fiesta de la Divina Misericordia. Tambi?n nosotros hemos exclamado, junto al Papa: ??Estamos felices!? (Angelus del 16 de enero de 2011).

Nos unimos a la alegr?a de toda la Iglesia dando gracias a Dios por el bien que ha supuesto su persona, por su testimonio y su pasi?n misionera. ?Qui?n de nosotros no ha recibido much?simo de su vida? ?Cu?ntas personas han recobrado la alegr?a de ser cristianos viendo su pasi?n por Cristo, su humanidad que brotaba de la fe y su entusiasmo contagioso! En ?l hemos reconocido enseguida a un hombre con un temperamento y un acento marcados por la fe, en cuyos discursos y gestos se hac?a patente el m?todo que Dios ha elegido para comunicarse: un encuentro humano que hace fascinante y persuasiva la fe.

Todos somos bien conscientes de la importancia de su pontificado para la vida de la Iglesia y de la humanidad. En un momento particularmente dif?cil, con una audacia que s?lo puede proceder de Dios, volvi? a proponer ante todos qu? significa ser cristiano hoy en d?a, ofreciendo a todos las razones de la fe y promoviendo incansablemente las semillas de renovaci?n del cuerpo eclesial sembradas por el Concilio Vaticano II, sin ceder a ninguna de las interpretaciones parciales que quer?an reducir su alcance en un sentido u otro. Su contribuci?n a la paz en el mundo y a la convivencia entre los hombres pone de manifiesto que una fe vivida integralmente en todas sus dimensiones es decisiva para el bien com?n. Conocemos bien el estrecho v?nculo que, desde el principio del pontificado, uni? a Juan Pablo II con don Giussani y CL, en virtud de la mirada de fe que compart?an hacia toda la realidad y de la pasi?n por Cristo, ?centro del cosmos y de la historia? (Redemptor hominis). Su ense?anza ha sido muy valiosa para comprender y profundizar en nuestro carisma, en las distintas y m?ltiples ocasiones en las que habl? a todos los movimientos, que ?l calific? como ?primavera del Esp?ritu?, destacando que la dimensi?n carism?tica de la Iglesia es ?coesencial? a la institucional. Tambi?n se dirigi? muchas veces directamente a nosotros, remitiendo conmovedoras cartas a don Giussani en los ?ltimos a?os de sus vidas, unidas tambi?n por la prueba de la enfermedad.

En el discurso con ocasi?n del treinta aniversario del movimiento, celebrado en 1984, nos dijo: ?Jes?s, el Cristo,Aquel en quien todo fue hecho y todo subsiste, es, pues, la clave interpretativa del hombre y de su historia. Afirmar humildemente, pero con igual tenacidad, a Cristo principio y motivo inspirador del vivir y del actuar, de la conciencia y de la acci?n, significa adherirse a ?l, para hacer presente adecuadamente su victoria sobre el mundo. Actuar a fin de que el contenido de la fe se convierta en inteligencia y pedagog?a de la vida es la tarea cotidiana del creyente, que se realiza en cada situaci?n y ambiente donde est? llamado a vivir. Y en esto est? la riqueza de vuestra participaci?n en la vida eclesial: un m?todo de educaci?n en la fe para que incida en la vida del hombre y de la historia [?] La experiencia cristiana, comprendida y vivida as?, engendra una presencia que pone en cada una de las circunstancias humanas a la Iglesia como lugar donde el acontecimiento de Cristo [?] vive como horizonte pleno de verdad para el hombre. Nosotros creemos en Cristo, muerto y resucitado, en Cristo presente aqu? y ahora, el ?nico que puede cambiar y de hecho cambia, transfigur?ndolos, al hombre y al mundo? (Roma, 29 de septiembre de 1984). ?Son palabras de una actualidad impresionante!

Con una paternidad sorprendente y ?nica, Juan Pablo II abraz? nuestra joven historia reconociendo can?nicamente la Fraternidad de Comuni?n y Liberaci?n, los Memores Domini, la Fraternidad Sacerdotal de losMisioneros de San Carlos Borromeo y las Hermanas de la Caridad de la Asunci?n, como frutos diversos que han brotado del carisma de don Giussani para el bien de toda la Iglesia. Elmismo Papa nos hizo comprender la importancia de tal gesto: ?Cuando un movimiento es reconocido por la Iglesia, se convierte en un instrumento privilegiado para una adhesi?n personal y siempre nueva al misterio de Cristo? (Castelgandolfo, 12 de septiembre de 1985).

Por tanto, si alguien tiene una enorme deuda de reconocimiento hacia Juan Pablo II, somos precisamente nosotros.

Y no podemos encontrar un modo m?s adecuado de mostrar nuestro reconocimiento que seguir incansablemente su llamamiento lleno de autoridad: ?No permit?is jam?s que en vuestra participaci?n anide la carcoma de la costumbre, de la ?rutina?, de la vejez. Renovad continuamente el descubrimiento del carisma que os ha fascinado y ?l os llevar? m?s poderosamente a haceros servidores de esta ?nica potestad que es Cristo Se?or? (Castelgandolfo, 12 de septiembre de 1985).

Por este motivo, acudiremos todos a la cita del pr?ximo 1 demayo.Y por eso, los Ejercicios espirituales de la Fraternidad, que hab?amos programado desde el 29 de abril al 1 de mayo, terminar?n el s?bado 30 de abril por la tarde, de modo que podamos ir en peregrinaci?n a Roma con todos los dem?s amigos del movimiento ?los bachilleres, los universitarios y los adultos que no estar?n en Rimini? para unirnos al Papa y a la Iglesia en acci?n de gracias a Dios, que nos ha dado un testigo tan aut?ntico de Cristo. Queremos unirnos de coraz?n a Benedicto XVI, que en su clarividencia ha querido se?alar a todo el mundo al beato Juan Pablo II como ejemplo de lo que puede hacer Cristo en un hombre que se deja aferrar por ?l.

Pido a don Giussani y al nuevo beato Juan Pablo II que acompa?en desde el Cielo nuestra fidelidad a Pedro, cauce seguro para nuestra vida de fe. Pido tambi?n a la Virgen que cumpla en cada uno de nosotros el deseo de santidad, motivo por el que existe nuestra Fraternidad.

Os saludo de todo coraz?n.

Don Juli?n Carr?n


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Comentario a las lecturas del domingo sexto del Tiempo Ordinario - A, ofrecido por el sacerdote Don Juan Manuel P?rez Pi?ero ba el ep?grafe "ECOS EL D?A DEL SE?OR".

ECOS DEL DIA DEL SE?OR
Domingo VI del Tiempo Ordinario A

????????? En el? Serm?n de la Monta?a Jes?s nos presenta el mensaje central y fundamental del Reino de los Cielos, que viene a traer a la tierra. Lo recoge y presenta?? S. Mateo en los cps. 5, 6 y 7 de su Evangelio?

??? ??? Es conveniente leerlo con cierta frecuencia, individualmente o en grupo. No se puede esperar a escucharlo todo en fragmentos durante varios domingos, como este a?o. Porque normalmente, comienza el Tiempo de Cuaresma? y hay que interrumpirlo.

??? ??? Desde que se publicaron los leccionarios el a?o 1969, s?lo se ha le?do entero una sola vez, el a?o 1984. Y luego ?ste?

??? ??? Es f?cil darse cuenta lo importante que es, por ejemplo, el texto que escuchamos este domingo, porque nos presenta a Jesucristo ante la Ley de Mois?s y los profetas. ?Viene Jes?s a romper con la tradici?n jud?a? ?Se limita s?lo a ella?

??? Veamos.

???????? Cuando estudi?bamos la S. Escritura en el Seminario, el profesor, de grata memoria, nos explicaba que los cristianos no hemos? tomado el Antiguo Testamento de la Sinagoga jud?a, sino de los labios y de las manos del Se?or Jes?s. Es lo que constatamos este domingo: ?No cre?is que he venido a abolir le ley o los profetas. No he venido a abolir, sino a dar plenitud?. Pero no se puede cumplir como los escribas y fariseos, que, por eso mismo, no entrar?n en el Reino de? Dios , sino como Jesucristo nos la ense?a.

???????? Y entonces comienza el Se?or una serie de ant?tesis que continuaremos escuchando el pr?ximo domingo,? en las que se manifiesta como ?Se?or? de la Ley y los profetas: ?Hab?is o?do que se dijo a los antiguos? ?Pero yo os digo?.? Y como aqu?l que viene a llevarlo todo a plenitud. En efecto, ?Y qui?n es ?ste que tiene poder para modificar la Ley de Dios??

???????? ?Cu?ntas cosas aprendemos aqu?!? Sobre? el homicidio, el adulterio,? el divorcio y los juramentos? O de otro modo, sobre la violencia, la sexualidad y la verdad?

???????? Jes?s viene a ense?ar un culto y una pr?ctica, fundamentalmente, interior, ?en esp?ritu y verdad?, frente la religiosidad puramente exterior que practican y ense?an los fariseos y escribas.

???????? Por tanto,? no basta con no matar. Hay m?s. El disc?pulo de Cristo no puede estar peleado con su hermano ni puede insultarle? Y, adem?s, en esa situaci?n, no puede presentar al Padre del Cielo un culto agradable?

???????? No basta ya con? no cometer adulterio, sino que ?el que mira a una mujer casada dese?ndola, ya ha sido ad?ltero con ella en su interior?.

???????? Ni basta con dar el acta de repudio a la mujer y divorciarse, porque ?la induce al adulterio y el que se casa con la divorciada comete adulterio?.

???????? Ni tampoco vale ya contentarse con no jurar en falso y cumplir los votos al Se?or. Basta con decir ?si o no?. ?Lo que pasa de ah? viene del Maligno?.

???????? Y como se trata de dar plenitud a la Ley y de avanzar por el camino de la vida cristiana, hasta la santidad, habla Jesucristo del cumplimiento de los ?preceptos menos importantes??

???????? En la Monta?a, en torno a Jes?s, contemplamos este domingo no s?lo la superaci?n de la Ley y los profetas, sino tambi?n, la grandeza y la elevaci?n moral de los mandatos del Reino.

???????? Es l?gico tengamos que estar dispuestos a perder el ojo, la mano o lo que sea, antes que pecar contra Dios.

???????? Pero los mandatos de la ?Nueva Ley? no los conocemos s?lo por las ense?anzas de? Jes?s,? sino tambi?n, por? su ejemplo, estilo de vida. Jes?s, el Se?or, se convierte as? para nosotros, en una especie de ?Icono sagrado, en el que contemplamos ?la Imagen viviente? del Mensaje de la Monta?a? En adelante, cumplir los mandatos del Padre es avanzar en el seguimiento de Jesucristo. El, adem?s, nos brinda la ayuda que necesitamos, nosotros, fr?giles y pecadores, para conseguirlo?Y si no ?para que nos reunimos en torno al altar cada domingo o cada d?a?

???????? Si nos situamos este domingo ante la el drama y el esc?ndalo del hambre y? la miseria en el mundo, especialmente, en los ni?os, y lo hacemos con el esp?ritu del Serm?n de la Monta?a, tenemos que decir como los Santos Padres que no basta con no matar sino que hay terminar, de una vez, con el sufrimiento y muerte de tantos seres humanos? Y con S. Basilio, por ejemplo, podemos concluir diciendo: ?Alimenta al que muere de hambre, porque si no lo alimentas, lo matas?.

???????? Con estas reflexiones y estos sentimientos, ?Feliz D?a del Se?or!

?


Publicado por verdenaranja @ 23:13  | Espiritualidad
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Desde la oficina de prensa del obispado de Tenerife se nos remite Carta de la Congregaci?n para el Clero para nuestro estudio y reflexi?n. (N?mero 3)

Carta de la Congregaci?n para el Clero
La identidad misionera del presb?tero en la Iglesia?

?PRIMERA PARTE

3. UNA RENOVADA PRAXIS MISIONERA DE LOS PRESB?TEROS

La urgencia misionera actual requiere una renovada praxis pastoral. Las nuevas condiciones culturales y religiosas del mundo, con toda su diversidad, seg?n las distintas regiones geogr?ficas y los diversos ambientes socio-culturales, indican la necesidad de abrir nuevos caminos a la praxis misionera. Benedicto XVI, en el ya citado discurso a los obispos alemanes, afirm?: ?Todos juntos debemos tratar de encontrar modos nuevos para llevar el Evangelio al mundo actual?. [21]

Por lo que se refiere a la participaci?n de los presb?teros en esta misi?n, recordemos la esencia misionera de la misma identidad presbiteral, de todos y cada uno de los presb?teros, y la historia de la Iglesia, que muestra el papel insustituible de los presb?teros en la actividad misionera. Cuando se trata de la evangelizaci?n misionera dentro de la Iglesia ya establecida, que se dirige a los bautizados ?que se han alejado? y a todos aquellos que, en las parroquias y en las di?cesis, poco o nada conocen de Jesucristo, este papel insustituible de los presb?teros se muestra de manera todav?a m?s evidente.

En las comunidades particulares, en las parroquias, el ministerio de los presb?teros manifiesta la Iglesia como acontecimiento transformador y redentor, que se hace presente en la cotidianidad de la sociedad. All?, ellos predican la Palabra de Dios, evangelizan, catequizan, exponiendo ?ntegra y fielmente la sagrada doctrina; ayudan a los fieles a leer y a comprender la Biblia; re?nen al Pueblo de Dios para celebrar la Eucarist?a y los dem?s sacramentos; promueven otras formas de oraci?n comunitaria y devocional; reciben a quien busca apoyo, consuelo, luz, fe, reconciliaci?n y acercamiento a Dios; convocan y presiden encuentros de la comunidad para estudiar, elaborar y poner en pr?ctica los planes pastorales; orientan y estimulan a la comunidad en el ejercicio de la caridad hacia los pobres en el esp?ritu y en las condiciones econ?micas; promueven la justicia social, los derechos humanos, la igual dignidad de todos los hombres, la aut?ntica libertad, la colaboraci?n fraterna y la paz, seg?n los principios de la doctrina social de la Iglesia. Son ellos quienes, como colaboradores de los Obispos, tienen la responsabilidad pastoral inmediata.?

3.1. EL MISIONERO DEBE SER DISC?PULO

El Evangelio mismo muestra que el ser misionero requiere ser disc?pulo. El texto de Marcos afirma que ?[Jes?s] subi? al monte y llam? a los que ?l quiso y vinieron junto a ?l. Instituy? Doce [...] para que estuvieran con ?l y para enviarlos a predicar con poder de expulsar los demonios? (Mc 3,13-15). ?Llam? a los que ?l quiso? y ?para que estuvieran con ?l?: ?He aqu? el discipulado! Estos disc?pulos ser?n enviados a predicar y a expulsar los demonios: !He aqu? los misioneros!

En el Evangelio de Juan encontramos la llamada (?Venid y lo ver?is?: Jn 1,39) de los primeros disc?pulos, su encuentro con Jes?s y su primer ?mpetu misionero, cuando van y llaman a otros, les anuncian el Mes?as encontrado y reconocido, y los conducen a Jes?s, que sigue llamando a?n a ser sus disc?pulos (cf. Jn 1,35-51).

En el itinerario del discipulado, todo inicia con la llamada del Se?or. La iniciativa es siempre suya. Esto indica que la llamada es una gracia, que debe ser libre y humildemente acogida y custodiada, con la ayuda del Esp?ritu Santo. Dios nos ha amado el primero. Es el primado de la gracia. A la llamada sigue el encuentro con Jes?s para escuchar su palabra y realizar la experiencia de su amor por cada uno y por toda la humanidad. ?l nos llama y nos revela al verdadero Dios, Uno y Trino, que es amor. En el Evangelio se muestra c?mo en este encuentro el Esp?ritu de Jes?s transforma a quien tiene el coraz?n abierto.

En efecto, quien encuentra a Jes?s experimenta un profundo compromiso con su persona y con su misi?n en el mundo, cree en ?l, siente su amor, se adhiere a ?l, decide seguirlo incondicionalmente dondequiera que lo lleve, le entrega toda su vida y, si es necesario, acepta morir por ?l. Sale de este encuentro con el coraz?n alegre y entusiasta, fascinado por el misterio de Jes?s, y se lanza a anunciarlo a todos. As?, el disc?pulo se hace semejante al Maestro, enviado por ?l y sostenido por el Esp?ritu Santo.

La petici?n de hoy es la misma que hicieron algunos griegos que estaban en Jerusal?n cuando Jes?s hizo su ingreso mesi?nico en la ciudad. Ellos dec?an: ?Queremos ver a Jes?s? (Jn 12,21). Tambi?n nosotros hacemos hoy esta pregunta. ?D?nde y c?mo podemos encontrar a Jes?s, despu?s de su regreso al Padre, hoy, en el tiempo de la Iglesia?

El Papa Juan Pablo II, de venerada memoria, ha insistido mucho en la necesidad del encuentro con Jes?s para todos los cristianos, con el fin de que puedan reemprender el camino desde ?l, para anunciarlo a la humanidad actual. Al mismo tiempo, ha indicado algunos lugares privilegiados en los que es posible encontrar a Jes?s, hoy. El primer lugar, dec?a el Papa, es ?la Sagrada Escritura le?da a la luz de la Tradici?n, de los Padres y del Magisterio, profundizada a trav?s de la meditaci?n y la oraci?n? o sea, la as? llamada lectio divina, lectura orante de la Biblia. Un segundo lugar, dec?a el Papa, es la Liturgia, son los Sacramentos, de forma muy especial la Eucarist?a. En la narraci?n de la aparici?n del Resucitado a los disc?pulos de Ema?s, encontramos ?ntimamente unidas la Sagrada Escritura y la Eucarist?a, como lugares de encuentro con Cristo. Un tercer lugar nos lo indica el texto evang?lico de Mateo sobre el juicio final, en el que Jes?s se identifica con los pobres (cf. Mt 25,31-46). [22]

Otro modo fundamental e inestimable para encontrar a Jesucristo es la oraci?n, tanto personal como comunitaria, la oraci?n ante al Sant?simo Sacramento y el rezo fiel de la Liturgia de las Horas. Tambi?n la misma contemplaci?n de la creaci?n puede ser un lugar de encuentro con Dios.

Cada cristiano ha de ser llevado ante Jesucristo para tener, renovar y profundizar constantemente un encuentro intenso, personal y comunitario, con el Se?or. De este encuentro nace y renace el disc?pulo. Del disc?pulo nace el misionero. Y si esto vale para todo cristiano, mucho m?s a?n para el presb?tero. [23]

Por otra parte, el disc?pulo y misionero es siempre miembro de una comunidad de disc?pulos y misioneros, que es la Iglesia. Jes?s ha venido al mundo y ha entregado su vida en la cruz ?para reunir en uno a los hijos de Dios que estaban dispersos? (Jn 11,52). El Concilio Vaticano II ense?a que ?fue voluntad de Dios santificar y salvar a los hombres, no aisladamente, sin conexi?n alguna de unos con otros, sino constituyendo un pueblo, que le confesara en verdad y le sirviera santamente?. [24] Jes?s con su grupo de disc?pulos, de forma especial con los Doce, da inicio a esta comunidad nueva, que re?ne a los hijos de Dios dispersos, es decir, la Iglesia. Despu?s de su regreso al Padre, los primeros cristianos viven en comunidad, bajo la gu?a de los Ap?stoles, y cada disc?pulo participa en la vida comunitaria y en el encuentro de los hermanos, sobre todo en el partir el pan eucar?stico. Es en la Iglesia, y partiendo de la efectiva comuni?n con la Iglesia misma, donde se vive y nos realizamos como disc?pulos y misioneros.?

3.2. LA MISI?N AD GENTES

Toda la Iglesia es misionera por su naturaleza. Esta ense?anza del Concilio Vaticano II se refleja tambi?n en la identidad y en la vida de los presb?teros: ?El don espiritual que los presb?teros han recibido en la ordenaci?n no los prepara a una misi?n limitada y restringida, sino a la misi?n universal y ampl?sima de salvaci?n 'hasta los confines de la tierra' (Hch 1,8) [...]. Recuerden, pues, los presb?teros que deben llevar atravesada en su coraz?n la solicitud por todas las Iglesias?. [25]

Los presb?teros pueden participar en la misi?n ad gentes de muchas y variadas formas, incluso sin ir a tierras de misi?n. Tambi?n a ellos, sin embargo, Cristo puede conceder la gracia especial de ser llamados por ?l, y enviados por los respectivos obispos o superiores mayores a ir en misi?n a las regiones del mundo donde ?l todav?a no ha sido anunciado y la Iglesia todav?a no se ha establecido, es decir, ad gentes, como tambi?n all? donde hay escasez de clero. En el ?mbito del clero diocesano pensamos, por ejemplo, en los sacerdotes Fidei donum.

Los horizontes de la misi?n ad gentes se ampl?an y requieren un renovado fervor en la actividad misionera. Se invita a los presb?teros a escuchar el soplo del Esp?ritu, verdadero protagonista de la misi?n, y a compartir esta preocupaci?n por la Iglesia universal. [26]?

3.3. LA EVANGELIZACI?N MISIONERA

En la primera parte de este texto se ha se?alado la necesidad y la urgencia de una nueva evangelizaci?n misionera en la grey misma de la Iglesia, es decir, entre quienes han sido bautizados.

En efecto, una buena parte de nuestros cat?licos bautizados no participa ordinariamente, o a veces en absoluto, en la vida de nuestras comunidades eclesiales. Y esto, no s?lo porque otros modelos les parecen m?s atractivos o porque deciden conscientemente rechazar la fe, sino, cada vez con m?s frecuencia, porque no han sido suficientemente evangelizados o porque no han encontrado a nadie que les haya dado testimonio de la belleza de la vida cristiana aut?ntica. Nadie los ha guiado hacia un encuentro vivo y personal, y tambi?n comunitario, con el Se?or. Un encuentro que marque su vida y la transforme, un encuentro por el que se comienza a ser verdaderos disc?pulos de Cristo.

Esto muestra la necesidad de la misi?n: debemos ir a buscar a nuestros bautizados y tambi?n a los no bautizados, para anunciarles, de nuevo o por vez primera, el kerigma, es decir, el primer anuncio de la persona de Jesucristo, muerto en la cruz y resucitado para nuestra salvaci?n, y su Reino, y as? conducirlos a un encuentro personal con ?l.

Tal vez alguno se pregunte si acaso el hombre y la mujer de la cultura post-moderna, de las sociedades m?s avanzadas, sabr?n todav?a abrirse al kerigma cristiano. La respuesta debe ser positiva. El kerigma puede ser comprendido y acogido por cualquier ser humano, en cualquier tiempo o cultura. Tambi?n los ambientes m?s intelectuales, o los m?s sencillos, pueden ser evangelizados. Debemos, pues, creer que tambi?n los llamados post-cristianos pueden ser atra?dos de nuevo por la persona de Cristo.

El futuro de la Iglesia depende tambi?n de nuestra docilidad a ser concretamente misioneros entre nuestros mismos bautizados. [27] En realidad, del acontecimiento salv?fico del Bautismo se deriva el derecho y el deber de los sagrados pastores de evangelizar a los bautizados, como acto debido en justicia. [28]

Ciertamente, cada Iglesia particular de todas las naciones y continentes debe encontrar el camino para llegar, en un decidido y eficaz compromiso de misi?n evangelizadora, a los propios cat?licos que, por motivos diversos, no viven su pertenencia a la comunidad eclesial. En esta obra de evangelizaci?n misionera, los presb?teros tienen un papel insustituible e inestimable, sobre todo para la misi?n en la grey de la parroquia que les ha sido confiada. En la parroquia, los presb?teros tendr?n necesidad de convocar a los miembros de la comunidad, consagrados y laicos, para prepararlos adecuadamente y enviarlos en misi?n evangelizadora a las personas, a las familias, incluso mediante visitas a domicilio, y a todos los ambientes sociales, que se encuentren en el territorio. El p?rroco, en primera persona, debe participar en la misi?n parroquial.

En sinton?a con la ense?anza conciliar, y conscientes de la advertencia del Se?or ? ?que todos sean uno [...] para que el mundo crea que T? me has enviado? (Jn 17,21) , es de primaria importancia para una renovada praxis misionera que los presb?teros reaviven su conciencia de ser colaboradores de los Obispos. En realidad, son enviados por sus Obispos a servir la comunidad cristiana. Por eso, la unidad con el Obispo, que estar? efectiva y afectivamente unido al Sumo Pont?fice, constituye la primera garant?a de toda acci?n misionera.

Podemos se?alar algunas indicaciones concretas, para una renovada praxis misionera, en el ?mbito de los tria munera:?

En el ?mbito del munus docendi

1. En primer lugar, para ser un verdadero misionero en el interior de la grey misma de la Iglesia, dadas las exigencias actuales, es esencial e indispensable que el presb?tero se decida, muy conscientemente y con determinaci?n, no s?lo a acoger y evangelizar a quienes lo buscan, sea en la parroquia u otras partes, sino tambi?n a ?levantarse e ir? en busca sobre todo de los bautizados que, por motivos diversos, no viven su pertenencia a la comunidad eclesial, paro tambi?n de quienes poco o nada conocen a Jesucristo.

Los presb?teros que ejercen el ministerio en las parroquias han de sentirse llamados, en primer lugar, a ir a la gente que vive en el territorio parroquial, valorando sabiamente tambi?n las formas tradicionales de encuentro, como la bendici?n de las familias, que tantos frutos ha producido. Aquellos que, entre los presb?teros, est?n llamados a la misi?n ad gentes, vean en esto una gracia muy especial del Se?or y vayan alegres y sin temor. El Se?or los acompa?ar? siempre.

2. Para una evangelizaci?n misionera dentro de la grey cat?lica, en primer lugar en las parroquias, es necesario invitar, formar y enviar tambi?n a fieles laicos y religiosos. Naturalmente, los presb?teros en la parroquia son los primeros misioneros yendo en busca de las personas en las casas, en cualquier lugar y ambiente social; sin embargo, tambi?n los laicos y los religiosos est?n llamados por el Se?or, por su Bautismo y su Confirmaci?n, a participar en la misi?n, bajo la gu?a del pastor local.

Culturalmente hablando, es necesario tomar conciencia del hecho de que el ejercicio de la ?caridad pastoral? [29] respecto a los fieles impone no dejarlos indefensos (es decir, privados de capacidad cr?tica) ante el adoctrinamiento que con frecuencia proviene de las escuelas, la televisi?n, la prensa, los sitios inform?ticos y, a veces, tambi?n de las c?tedras universitarias y del mundo del espect?culo.

Los sacerdotes, a su vez, han de ser alentados y sostenidos por sus Obispos en esta delicada obra pastoral, sin delegar nunca totalmente a otros la catequesis directa, de tal forma que todo el pueblo cristiano sea orientado, en el actual momento multicultural, por criterios aut?nticamente cristianos. Es preciso distinguir entre doctrina aut?ntica e interpretaciones teol?gicas y, despu?s, entre esas, aquellas que corresponden al Magisterio perenne de la Iglesia.

3. El anuncio espec?ficamente misionero del Evangelio requiere que se d? un relieve central al kerigma. Este primer o renovado anuncio kerigm?tico de Jesucristo, muerto y resucitado, y de su Reino, tiene, sin duda, un vigor y una unci?n especial del Esp?ritu Santo, que no se puede minimizar o descuidar en el compromiso misionero. [30]

Por tanto, es necesario retomar, opportune et importune, con mucha constancia, convicci?n y alegr?a evangelizadora, este primer anuncio, tanto en las homil?as, durante las Santas Misas u otras actividades evangelizadoras, como en las catequesis, en las visitas domiciliares, en las plazas, en los medios de comunicaci?n social, en los encuentros personales con nuestros bautizados que no participan en la vida de las comunidades eclesiales y, en fin, en cualquier parte donde el Esp?ritu nos impulse y ofrezca una oportunidad que no se debe desperdiciar. El kerigma alegre y valiente identifica una predicaci?n misionera, que quiere llevar al oyente a un encuentro personal y comunitario con Jesucristo, inicio del camino de un verdadero disc?pulo.

4. Es necesario ilustrar el hecho de que la Iglesia vive de la Eucarist?a, que es el centro de Ella. En la celebraci?n eucar?stica se manifiesta plenamente en su identidad. En la vida y en la actuaci?n de la Iglesia, todo lleva a la Eucarist?a y todo parte de la Ella. Por tanto, tambi?n la evangelizaci?n misionera, la predicaci?n del kerigma, todo el ejercicio del munus docendi, debe tender a la Eucarist?a y llevar finalmente al oyente a la mesa eucar?stica. La misi?n misma debe partir siempre de la Eucarist?a e ir hacia el mundo. ?La Eucarist?a no es s?lo centro y culminaci?n de la vida de la Iglesia: lo es tambi?n de su misi?n: una Iglesia aut?nticamente eucar?stica es una Iglesia misionera?. [31]

5. La evangelizaci?n de los pobres, en todas sus formas, es prioritaria, como dijo Jes?s mismo: ?El Esp?ritu del Se?or est? sobre m? [...] para anunciar a los pobres la Buena Nueva? (Lc 4,18). En el texto evang?lico de Mateo sobre el juicio final se comprueba que Jes?s quiere ser identificado de manera especial con el pobre (cf. Mt 25,31-46). La Iglesia se ha inspirado siempre en estos textos. [32]

6. La Iglesia nunca impone su fe, pero siempre la propone con amor, con unci?n y con valent?a, en el respeto de la aut?ntica libertad religiosa, que pide tambi?n para s? misma, y de la libertad de conciencia del oyente. Adem?s, el m?todo del verdadero di?logo es cada vez m?s indispensable: un di?logo que no excluya el anuncio, sino que m?s bien lo suponga y que, en definitiva, sea un camino para evangelizar. [33]

7. Es necesaria la preparaci?n del misionero a trav?s de la formaci?n de una s?lida espiritualidad y una aut?ntica vida de oraci?n, adem?s de una escucha constante de la Palabra de Dios, especialmente mediante la lectura de los Evangelios. El m?todo de la lectio divina, es decir, de la lectura orante de la Biblia, puede resultar de gran ayuda. De todas formas, el predicador debe estar inflamado de un fuego nuevo, que se enciende y se mantiene encendido en contacto personal con el Se?or, y viviendo en gracia, como podemos ver en los Evangelios. A esta escucha de la Palabra debe a?adirse un estudio constante y profundo de la doctrina cat?lica aut?ntica, como se encuentra, sobre todo, en el catecismo de la Iglesia cat?lica y en la sana teolog?a. La fraternidad sacerdotal es parte integrante de la espiritualidad misionera, y la sostiene.?

En el ?mbito del munus sanctificandi

1. El ejercicio del munus sanctificandi est? vinculado tambi?n a la capacidad de transmitir un sentido vivo de lo sobrenatural y de lo sagrado, que fascine y que lleve a una experiencia real de Dios, existencialmente significativa.

La Palabra de Dios forma parte de toda celebraci?n sacramental, pues el sacramento requiere la fe de quien lo recibe. Este hecho es ya una primera indicaci?n de que el ministerio presbiteral en la administraci?n de los sacramentos, y de forma especial en la celebraci?n de la Eucarist?a, tiene una intr?nseca dimensi?n misionera, que se puede desarrollar como anuncio del Se?or Jes?s y de su Reino, a quienes poco o hasta ahora nada han sido evangelizados.

2. Se ha de subrayar, adem?s, que la Eucarist?a es el punto de llegada de la misi?n. El misionero va en busca de las personas y de los pueblos para conducirlos a la mesa del Se?or, preanuncio escatol?gico del banquete de vida eterna, en Dios, en el cielo, que ser? la realizaci?n plena de la salvaci?n, seg?n el designio redentor de Dios. Por tanto, ser? necesario dispensar una gran acogida, c?lida y fraterna, a quienes acuden por primera vez a la Eucarist?a, o vuelven a ella tras haber encontrado a los misioneros.

La Eucarist?a tiene, adem?s, una dimensi?n de env?o misionero. Cada Santa Misa, al final, env?a a todos los participantes a actuar misioneramente en la sociedad. La Eucarist?a, como memorial de la Pascua del Se?or, hace presente una y otra vez la muerte y resurrecci?n de Jesucristo, que, por amor del Padre y de nosotros, ha dado la vida para nuestra redenci?n, am?ndonos hasta el final. Este sacrificio de Cristo es el acto supremo de amor de Dios por los hombres.

Cuando celebra la Eucarist?a y recibe dignamente el Cuerpo y la Sangre de Jes?s, la comunidad cristiana est? profundamente unida al Se?or y colmada de su amor sin medida. Al mismo tiempo, recibe cada vez, de nuevo, el mandamiento de Jes?s: ?Amaos unos a otros como yo os he amado ?, y se siente impulsada por el Esp?ritu de Cristo a ir y anunciar a todas las criaturas la Buena Nueva del amor de Dios y de la esperanza, segura de su misericordia salvadora. En el decreto Presbyterorum Ordinis, el Concilio Vaticano II dice: ?La Eucarist?a constituye, en realidad, la fuente y culminaci?n de toda la predicaci?n evang?lica? (n. 5). Por tanto, es fundamental la preocupaci?n de la celebraci?n cotidiana por parte de los Sacerdotes, incluso en ausencia de pueblo.

3. Tambi?n los dem?s sacramentos reciben la propia fuerza santificante de la muerte y resurrecci?n de Cristo, y as? proclaman la misericordia indefectible de Dios. La misma celebraci?n bella, digna y devota de los sacramentos, seg?n todas las normas lit?rgicas, se convierte en una evangelizaci?n muy especial para los fieles presentes. Dios es Belleza, y la belleza de la celebraci?n lit?rgica es uno de los caminos que nos conducen a su misterio.

4. Es necesario rezar para que el Se?or despierte la vocaci?n misionera de la comunidad eclesial, de sus pastores y de cada uno de sus miembros. Jes?s dijo: ?La mies es mucha y los obreros pocos. Rogad, pues, al due?o de la mies que env?e obreros a su mies? (Mt 9,37-38). La oraci?n tiene una gran fuerza ante Dios. De esta fuerza, Jes?s nos asegura: ?Pedid y se os dar? (Mt 7,7); ?Todo cuanto pid?is con fe en la oraci?n, lo recibir?is? (Mt 21,22); ?Todo lo que pid?is en mi nombre, yo lo har?, para que el Padre sea glorificado en el Hijo. Si me ped?s algo en mi nombre, yo lo har? (Jn 14,13-14).

5. Conviene recordar que el sacramento de la Reconciliaci?n, en la forma de confesi?n individual, posee una profunda, intr?nseca misionaridad. El sacerdote est? llamado, para la fecundidad de la misi?n que se le ha confiado y para la propia santificaci?n, a ser sol?cito, en primer lugar consigo mismo, en la celebraci?n regular y frecuente de este sacramento y, al mismo tiempo, a ser su fiel y generoso ministro.

6. El ministerio pastoral del presb?tero est? al servicio de la unidad de la comunidad cristiana. Por eso, la regeneraci?n del pueblo cristiano y el cuidado de la dimensi?n comunitaria de la experiencia cristiana son la primera tarea misionera del presb?tero.

7. En conclusi?n, el presb?tero deber? comprender mejor la naturaleza de la sed que atormenta a los hombres y mujeres de nuestro tiempo, aunque a veces de modo inconsciente: sed de Dios, de experiencia y de doctrina de verdadera salvaci?n, de anuncio de la verdad sobre el destino ?ltimo personal y comunitario, de una religi?n cristiana que sea capaz de impregnar toda la organizaci?n de la vida y de transformarla cada d?a m?s. [34] Una sed que s?lo el Se?or Jes?s podr? saciar definitivamente, teniendo siempre presente que ?la caridad pastoral es el principio interior y din?mico capaz de unificar las m?ltiples y diversas actividades del presb?tero?. [35]

En el ?mbito del munus regendi

1. Es indispensable preparar y organizar la misi?n en las comunidades eclesiales, en las parroquias. Una buena preparaci?n y una organizaci?n clara de la misi?n ser?n ya se?al de ?xito fruct?fero. Obviamente, no se puede olvidar el primado de la gracia, sino que debe ser evidenciado. El Esp?ritu Santo es el primer agente misionero. Por eso, es necesario invocarlo con insistencia y con mucha confianza. ?l ser? quien encienda ese fuego nuevo, esa necesaria pasi?n misionera en los corazones de los miembros de la comunidad. Pero se requiere el concurso de la libertad humana. Los pastores de la comunidad han de pensar, tambi?n desde el punto de vista organizativo, en los modos m?s incisivos y oportunos de la misi?n.

2. Es preciso buscar la ejecuci?n de una buena metodolog?a misionera. La Iglesia tiene una experiencia bimilenaria en este campo. Sin embargo, cada ?poca hist?rica lleva consigo nuevas circunstancias, que se han de tener en cuenta en el modo de llevar a cabo la misi?n. Hay muchas metodolog?as ya elaboradas y probadas en la praxis de las Iglesias particulares. Las Conferencias Episcopales y las di?cesis podr?an impartir oportunas indicaciones sobre este punto.

3. Se ha de ir en primer lugar a los pobres de las periferias urbanas y del campo. Son ellos los destinatarios predilectos del Evangelio. Esto quiere decir que el anuncio debe ir acompa?ado de una acci?n, eficaz y amorosa, de promoci?n humana integral. Jesucristo debe ser proclamado como una buena noticia para los pobres. ?stos deben poder sentirse alegres y rebosantes de esperanza firme por este anuncio. [36]

4. Ser?a oportuno que la misi?n en la parroquia y en la di?cesis no se redujera a un per?odo determinado. La Iglesia es, por su misma naturaleza, misionera. As?, la misi?n debe formar parte de las dimensiones permanentes del ser y del quehacer de la Iglesia. Por tanto, la misi?n ha de ser permanente. Obviamente, puede haber per?odos m?s intensos, pero la misi?n nunca se deber?a concluir o detener. M?s a?n, la misionaridad debe estar s?lida y hondamente arraigada en la estructura misma de la actividad pastoral y de la vida de la Iglesia particular y de sus comunidades.

Esto podr?a conducir a una aut?ntica renovaci?n, y constituir?a un elemento muy valioso para fortalecer y rejuvenecer la Iglesia hoy. Tambi?n es permanente la misionaridad de los propios presb?teros, los cuales, independientemente del oficio que desempe?an y de su edad, est?n siempre llamados a la misi?n hasta el ?ltimo d?a de su existencia terrena, pues la misi?n est? indisolublemente vinculada a la misma ordenaci?n que han recibido.?

3.4. La formaci?n misionera de los presb?teros

Todos los presb?teros deben recibir una espec?fica y esmerada formaci?n misionera, dado que la Iglesia quiere comprometerse, con renovado ardor y con urgencia, en la misi?n ad gentes y en una evangelizaci?n misionera, dirigida a sus propios bautizados, de forma particular a quienes se han alejado de la participaci?n en la vida y actividad de la comunidad eclesial. Esta formaci?n deber?a iniciarse ya en el Seminario, sobre todo a trav?s de la direcci?n espiritual y tambi?n mediante un estudio esmerado y profundo del sacramento del Orden, de tal forma que se ponga de relieve que la din?mica misionera es intr?nseca al mismo sacramento.

A los presb?teros ya ordenados servir? mucho, y puede ser hasta necesaria, la formaci?n misionera incluida en el programa de formaci?n permanente. La conciencia de la urgencia misionera, por un lado, y de la quiz?s no suficiente formaci?n y espiritualidad misioneras del presbiterio por otro, deber? indicar a todos los Obispos y Superiores mayores las medidas que se han de emprender para poner en pr?ctica una renovada preparaci?n a la misi?n y una m?s profunda y estimulante espiritualidad misionera en los presb?teros.

Parece que se puede constatar que uno de los principales aspectos de la misi?n es la toma de conciencia de su urgencia, que incluye el aspecto de la formaci?n de los candidatos al ministerio presbiteral para una atenci?n misionera espec?fica.

Si bien las vocaciones est?n en ligero aumento en t?rminos globales, aunque en Occidente haya una cierta inquietud, lo que es sin embargo absolutamente determinante para el futuro de la Iglesia es la formaci?n: un sacerdote con una clara identidad espec?fica, con una s?lida formaci?n humana, intelectual, espiritual y pastoral, suscitar? m?s f?cilmente nuevas vocaciones, porque vivir? la consagraci?n como misi?n y, alegre y seguro del amor del Se?or por la propia existencia sacerdotal, sabr? difundir el ?buen perfume de Cristo? en su entorno y vivir cada instante el propio ministerio como ?una ocasi?n misionera?.

Por tanto, es cada vez m?s urgente crear un ?c?rculo virtuoso? entre el tiempo de la formaci?n del seminario y el del ministerio inicial y de la formaci?n permanente. [37] Dichos momentos se deben unir entre s? s?lidamente y ser absolutamente arm?nicos, para que en esta obra tambi?n el clero pueda ser cada vez m?s plenamente lo que es: una perla preciosa e indispensable, ofrecida por Cristo a la Iglesia y a toda la humanidad.?

CONCLUSI?N

Si la misionaridad es un elemento constitutivo de la identidad eclesial, debemos agradecer al Se?or, que renueva, tambi?n a trav?s del Magisterio pontificio reciente, dicha clara conciencia en toda la Iglesia, y particularmente en los presb?teros.

La urgencia misionera en el mundo, en realidad, es grande y exige una renovaci?n de la pastoral, en el sentido de que la comunidad cristiana deber?a concebirse como en ?misi?n permanente?, tanto ad gentes, como donde la Iglesia ya est? establecida, es decir, yendo en busca de aquellos que nosotros hemos bautizado y que tienen el derecho de ser evangelizados por nosotros.

Las mejores energ?as de la Iglesia y de los presb?teros se han empleado siempre en el anuncio del kerigma, que es la esencia de la misi?n que el Se?or nos ha confiado. Ciertamente, esta permanente ?tensi?n misionera? ayudar? tambi?n a la identidad del presb?tero, el cual, precisamente en el ejercicio misionero de los tria munera, encuentra el principal camino de santificaci?n personal y, por tanto, tambi?n de su plena realizaci?n humana.

As?, pues, el compromiso real y efectivo de todos los miembros del Cuerpo eclesial (Obispos, Presb?teros, Di?conos, Religiosos, Religiosas y Laicos) en la misi?n favorecer? la experiencia de unidad visible, tan esencial para la eficacia de cualquier testimonio cristiano.

La identidad misionera del presb?tero, para ser genuina, debe mirar incesantemente a la Sant?sima Virgen Mar?a que, llena de gracia, fue a llevar y a presentar al Se?or al mundo, y que contin?a siempre visitando a los hombres de cualquier tiempo, todav?a peregrinos en la tierra, para mostrarles el rostro de Jes?s de Nazaret, Se?or y Cristo, y para introducirlos en la comuni?n eterna con Dios.?

Vaticano, 29 de junio de 2010, Solemnidad de San Pedro y San Pablo?

? Card. Cl?udio Hummes, Prefecto

? Mauro Piacenza, Secretario

NOTAS?


21) Discurso a los obispos alemanes en el Piussaal del Seminario de Colonia (21 de agosto de 2005).
22) Cf. Juan Pablo II, Exhort. ap. postsinodal Ecclesia in America (22 de enero de 1999), 12.
23) En su alocuci?n con motivo de las felicitaciones navide?as a la Curia Romana (21 de diciembre de 2007), Benedicto XVI ha dicho: ?Nunca se puede conocer a Cristo s?lo te?ricamente. Con una gran doctrina se puede saber todo sobre las sagradas Escrituras, sin haberse encontrado jam?s con ?l. Para conocerlo es necesario caminar juntamente con ?l, tener sus mismos sentimientos, como dice la carta a los Filipenses (cf. Fp 2, 5). [...]. El encuentro con Jesucristo requiere escucha, requiere la respuesta en la oraci?n y en la pr?ctica de lo que ?l nos dice. Conocer a Cristo es conocer a Dios; y s?lo a partir de Dios comprendemos al hombre y el mundo, un mundo que de lo contrario queda como un interrogante sin sentido. As? pues, ser disc?pulos de Cristo es un camino de educaci?n hacia nuestro verdadero ser, hacia la forma correcta de ser hombres?.
24) Conc. Ecum. Vat. II, Const. dogm. Lumen gentium, 9.
25) Conc. Ecum. Vat. II, Decr. Presbyterorum Ordinis, 10.
26) Cf. Conc. Ecum. Vat. II, Const. dogm. Lumen gentium, 28; Decr. Ad gentes, 39; Pablo VI, Exhort. ap. Evangelii nuntiandi (8 de diciembre de 1975), 68; Juan Pablo II, Carta enc. Redemptoris missio (7 de diciembre de 1990), 67.
27) El Papa Benedicto XVI estimulando a los obispos brasile?os ?a emprender la actividad apost?lica como una verdadera misi?n en el ?mbito del reba?o que constituye la Iglesia Cat?lica?, a?adi?: ?En efecto, se trata de no escatimar esfuerzos en la b?squeda de los cat?licos que se han alejado y de los que conocen poco o nada a Jesucristo. [...]. En una palabra, se requiere una misi?n evangelizadora que movilice todas las fuerzas vivas de este inmenso reba?o. Mi pensamiento se dirige, por tanto, a los sacerdotes, a los religiosos, a las religiosas y a los laicos que se prodigan, muchas veces con inmensas dificultades, en favor de la difusi?n de la verdad evang?lica. [.. ,].En este esfuerzo evangelizador, la comunidad eclesial se distingue por las iniciativas pastorales, al enviar, sobre todo a las casas de las periferias urbanas y del interior, a sus misioneros, laicos o religiosos. [.. ,].La gente pobre de las periferias urbanas o del campo necesita sentir la cercan?a de la Iglesia, tanto en la ayuda para sus necesidades m?s urgentes, como en la defensa de sus derechos y en la promoci?n com?n de una sociedad fundada en la justicia y en la paz. Los pobres son los destinatarios privilegiados del Evangelio y el obispo, formado a imagen del buen Pastor, debe estar particularmente atento a ofrecer el b?lsamo divino de la fe, sin descuidar el 'pan material'. Como puse de relieve en la enc?clica Deus caritas est, 'la Iglesia no puede descuidar el servicio de la caridad, como no puede omitir los sacramentos y la Palabra'? (Discurso a los Obispos de Brasil en la 'Catedral da S?' en Sao Paulo, 11 de mayo de 2007).
28) Cf. C?digo de Derecho Can?nico, c?nones 229 ? 1 y 757.
29) Cf. Conc. Ecum. Vat. II, Decr. Presbyterorum Ordinis, 14.
30) Cf. Juan Pablo II, Carta enc. Redemptoris missio (7 de diciembre de 1990), 44.
31) Benedicto XVI, Exhort. ap. Sacramentum caritatis, 84.
32) Cf. Benedicto XVI, Discurso a los Obispos de Brasil en la 'Catedral da S?' en Sao Paulo (11 de mayo de 2007), 3.
33) Cf. Congregaci?n para la Doctrina de la Fe, Declaraci?n Dominus Iesus (6 de agosto de 2000), 4.
34) Cf. Conc. Ecum. Vat. II, Const. dogm. Lumen gentium, 35.
35) Congregaci?n para el Clero, Directorio para el ministerio y la vida de los presb?teros Tota Ecclesia (31 de enero de 1994), 43.
36) Cf. Benedicto XVI, Carta enc. Deus caritas est (25 de diciembre de 2005), 22; Id., Discurso a los Obispos de Brasil en la 'Catedral da S?' en Sao Paulo (11 de mayo de 2007), 3.
37) Cf. Juan Pablo II, Carta enc. Redemptoris missio (7 de diciembre de 1990), 83.

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Desde la oficina de prensa del obispado de Tenerife se nos remite Carta de la Congregaci?n para el Clero para nuestro estudio y reflexi?n. (Introducci?n y n?meros 1 y 2)

Carta de la Congregaci?n para el Clero
La identidad misionera del presb?tero en la Iglesia?

INTRODUCCI?N

Ecclesia peregrinans natura sua missionaria est.

?La Iglesia peregrinante es, por su naturaleza, misionera puesto que toma su origen de la misi?n del Hijo y de la misi?n del Esp?ritu Santo, seg?n el designio de Dios Padre? [1].

El Concilio Ecum?nico Vaticano II, en la l?nea de la ininterrumpida Tradici?n, es muy expl?cito al afirmar la misionaridad intr?nseca de la Iglesia. La Iglesia no existe por s? misma y para s? misma: tiene su origen en las misiones del Hijo y del Esp?ritu; la Iglesia est? llamada, por su naturaleza, a salir de s? misma en un movimiento hacia el mundo, para ser signo del Emmanuel, del Verbo hecho carne, del Dios-con-nosotros.

La misionaridad, desde el punto de vista teol?gico, est? comprendida en cada una de las notas de la Iglesia y est? particularmente representada tanto por la catolicidad como por la apostolicidad. ?C?mo cumplir fielmente con la funci?n de ser ap?stoles, testigos fieles del Se?or, anunciadores de la Palabra y administradores aut?nticos y humildes de la gracia, si no a trav?s de la misi?n, entendida como verdadero y propio factor constitutivo del ser Iglesia?

La misi?n de la Iglesia, adem?s, es la misi?n que ella ha recibido de Jesucristo con el don del Esp?ritu Santo. Es ?nica, y ha sido confiada a todos los miembros del pueblo de Dios, que han sido hechos part?cipes del sacerdocio de Cristo mediante los sacramentos de la iniciaci?n, con el fin de ofrecer a Dios un sacrificio espiritual y testimoniar a Cristo ante los hombres. Esta misi?n se extiende a todos los hombres, a todas las culturas, a todos los lugares y a todos los tiempos. A una ?nica misi?n corresponde un ?nico sacerdocio: el de Cristo, del que participan todos los miembros del pueblo de Dios, aunque de forma diversa y no s?lo por el grado.

En dicha misi?n, los presb?teros, en cuanto son los colaboradores m?s inmediatos de los Obispos, sucesores de los Ap?stoles, conservan ciertamente un papel central y absolutamente insustituible, que les ha sido confiado por la providencia de Dios.?

1. CONCIENCIA ECLESIAL DE LA NECESIDAD?DE UN RENOVADO COMPROMISO MISIONERO

La misionaridad intr?nseca de la Iglesia se funda din?micamente en las misiones trinitarias mismas. Por su naturaleza, la Iglesia est? llamada a anunciar la persona de Jesucristo muerto y resucitado, a dirigirse a toda la humanidad, seg?n el mandato recibido del mismo Se?or: ?Id por todo el mundo y proclamad la Buena Nueva a toda la creaci?n? (Mc 16,15); ?Como el Padre me envi?, tambi?n os env?o yo? Jn 20,21). En la misma vocaci?n de San Pablo, hay un env?o: ?Ve, porque yo te enviar? lejos, a los gentiles? (Hch 22,21).

Para realizar esta misi?n, la Iglesia recibe el Esp?ritu Santo, enviado por el Padre y por el Hijo en Pentecost?s. El Esp?ritu que descendi? sobre los Ap?stoles es el Esp?ritu de Jes?s: hace repetir los gestos de Jes?s, anunciar la Palabra de Jes?s (cf. Hch 4,30), recitar de nuevo la oraci?n de Jes?s (cf. Hch 7,59s.; Lc 23,34.46), perpetuar, en la fracci?n del pan, la acci?n de gracias y el sacrificio de Jes?s y conserva la unidad entre los hermanos (cf. Hch 2,42; 4,32). El Esp?ritu confirma y manifiesta la comuni?n de los disc?pulos como nueva creaci?n, como comunidad de salvaci?n escatol?gica y los env?a en misi?n: ?Ser?is mis testigos [...] hasta los confines de la tierra? (Hch 1,8). El Esp?ritu Santo impulsa la Iglesia naciente a la misi?n en todo el mundo, demostrando de esta forma que ?l ha sido derramado sobre ?todo mortal? (cf. Hch 2,17).

Hoy, ante las nuevas condiciones de la presencia y de la actividad de la Iglesia en el panorama mundial, se renueva la urgencia misionera, no s?lo adgentes, sino en la grey misma, ya constituida, de la Iglesia.

Durante las ?ltimas d?cadas, el Magisterio Pontificio ha expresado autorizadamente, con tonos cada vez m?s fuertes y firmes, la urgencia de un renovado compromiso misionero. Baste pensar en Evangelii nuntiandi de Pablo VI, o en Redemptoris missio y en Novo milennio ineunte de Juan Pablo II, [2] hasta llegar a las numerosas intervenciones de Benedicto XVI. [3]

No es menor la preocupaci?n del Papa Benedicto XVI por la misi?n ad gentes, como lo demuestra su constante solicitud. Se ha de subrayar y alentar cada vez m?s la presencia, a?n hoy, de muchos misioneros enviados ad gentes. Naturalmente no son suficientes. Adem?s, se va delineando un fen?meno nuevo: misioneros africanos y asi?ticos que ayudan a la Iglesia, por ejemplo, en Europa.

Es necesario alegrarse tambi?n, y dar gracias a Dios, por tantos nuevos Movimientos y Comunidades eclesiales, incluso laicales, que viven la misionaridad, tanto en la propia regi?n ? entre los cat?licos que, por diversos motivos, no viven su pertenencia a la comunidad eclesial ?, como ad gentes.?

2. ASPECTOS TEOL?GICO-ESPIRITUALES? DE LA MISIONARIDAD DE LOS PRESB?TEROS

No podemos considerar el aspecto misionero de la teolog?a y de la espiritualidad sacerdotal, sin explicitar la relaci?n con el misterio de Cristo. Como se ha destacado en el n. 1, la Iglesia encuentra su fundamento en las misiones de Cristo y del Esp?ritu Santo: as? cada ?misi?n? y la dimensi?n misionera de la Iglesia misma, intr?nseca a su naturaleza, se fundamentan en la participaci?n en la misi?n divina. El Se?or Jes?s es, por antonomasia, el enviado del Padre. Con intensidad mayor o menor, todos los escritos del Nuevo Testamento ofrecen este testimonio.

En el Evangelio de Lucas, Jes?s se presenta como aquel que, consagrado con la unci?n del Esp?ritu, ha sido enviado a anunciar a los pobres la Buena Nueva (cf. Lc 4,18; Is 61,1-2). En los tres Evangelios sin?pticos, Jes?s se identifica con el Hijo amado que, en la par?bola de los vi?adores homicidas, es enviado por el due?o de la vi?a al final, despu?s de los siervos (cf. Mc 12,1-12; Mt 21,33-46; Lc 20,919); en otros momentos habla de la propia condici?n de enviado (cf. Mt 15,24). Tambi?n aparece en Pablo la idea de la misi?n de Cristo por parte de Dios Padre (cf. Ga 4,4; Rm 8,3).

Pero es sobre todo en los textos de Juan donde aparece con mayor frecuencia la ?misi?n? divina de Jes?s. [4] Ser ?el enviado del Padre? pertenece ciertamente a la identidad de Jes?s: ?l es aquel que el Padre ha consagrado y enviado al mundo, y este hecho es expresi?n de su irrepetible filiaci?n divina (cf. Jn 10,36-38). Jes?s ha llevado a t?rmino la Obra salvadora, siempre como enviado del Padre y como aquel que realiza las obras de quien lo ha enviado, en obediencia a su voluntad. Solamente en el cumplimiento de esta voluntad, Jes?s ha ejercido su ministerio de sacerdote, profeta y rey. Al mismo tiempo, s?lo en cuanto enviado del Padre, ?l env?a, a su vez, a los disc?pulos. La misi?n, en todos sus diferentes aspectos, tiene su fundamento en la misi?n del Hijo en el mundo y en la misi?n del Esp?ritu Santo. [5]

Jes?s es el enviado que, a su vez, env?a (cf. Jn 17,18). La ?misionaridad? es, en primer lugar, una dimensi?n de la vida y del ministerio de Jes?s y, por tanto, lo es de la Iglesia y de cada uno de los cristianos, seg?n las exigencias de la vocaci?n personal. Veamos c?mo ?l ha ejercido su ministerio salv?fico, para el bien de los hombres, en las tres dimensiones, ?ntimamente entrelazadas, de ense?anza, santificaci?n y gobierno; o, con otras palabras, m?s directamente b?blicas, de profeta y revelador del Padre, de sacerdote, de Se?or, rey y pastor.

Aunque Jes?s, en su proclamaci?n del Reino y en su funci?n de revelador del Padre, se ha sentido especialmente enviado al pueblo de Israel (cf. Mt 15,24; 10,5), no faltan episodios en su vida, en los que se abre el horizonte de universalidad de su mensaje: Jes?s no excluye de la salvaci?n a los gentiles, alaba la fe de algunos de ellos, por ejemplo la del centuri?n, y anuncia que los paganos llegar?n de los confines del mundo, para sentarse a la mesa con los patriarcas de Israel (cf. Mt 8,1012; Lc 7,9); lo mismo dice a la mujer cananea: ?Mujer, ?grande es tu fe! Que te suceda como deseas? (Mt 15,28; cf. Mc 7,29). En continuidad con su misma misi?n, Jes?s resucitado env?a a sus disc?pulos a predicar el Evangelio a todas las naciones, una misi?n universal (cf. Jn 20,21-22; Mt 28,19-20; Mc 16,15; Hch 1,8). La revelaci?n cristiana est? destinada a todos los hombres, sin distinciones.

La revelaci?n de Dios Padre, que Jes?s trae, se fundamenta en su uni?n irrepetible con el Padre, en su conciencia filial; s?lo partiendo de ?sta puede ejercer su funci?n de revelador (cf. Mt 11,12-27; Lc 10,21-22; Jn 18; 14,6-9; 17,3.4.6). Dar a conocer al Padre, con todo lo que este conocimiento implica, es el fin ?ltimo de toda la ense?anza de Jes?s. Su misi?n de revelador est? tan arraigada en el misterio de su persona, que tambi?n en la vida eterna continuar? su revelaci?n del Padre: ?Yo les he dado a conocer tu nombre y se lo seguir? dando a conocer, para que el amor con que t? me has amado est? en ellos y yo en ellos? (Jn 17,26; cf. 17,24). Esta experiencia de la paternidad divina debe impulsar a los disc?pulos al amor hacia todos, en el cual consistir? su ?perfecci?n? (cf. Mt 5,45-48; Lc 6,35-36).

El ministerio sacerdotal de Jes?s no se puede entender sin la perspectiva de la universalidad. Partiendo de los textos del Nuevo Testamento, es clara la conciencia de Jes?s de su misi?n, que lo lleva a dar la vida por todos los hombres (cf. Mc 10,45; Mt 20,28). Jes?s, que no ha pecado, se pone en el puesto de los pecadores, y se ofrece al Padre por ellos. Las palabras de la instituci?n de la Eucarist?a manifiestan la misma conciencia y la misma actitud; Jes?s ofrece su vida en el sacrificio de la Nueva Alianza en favor de los hombres: ??sta es mi sangre de la alianza, que es derramada por muchos? (Mc 14,24; cf. Mt 26,28; Lc 22,20; 1 Co 11,24-25).

El sacerdocio de Cristo ha sido profundizado sobre todo en la Carta a los Hebreos, en la que se destaca que ?l es el sacerdote eterno, que posee un sacerdocio que no se acaba (cf. Hb 7,24), es el sacerdote perfecto (cf. Hb 7,28). Ante la multiplicidad de sacerdotes y de sacrificios antiguos, Cristo se ha ofrecido a s? mismo, una sola vez y de una vez para siempre, en un sacrificio perfecto (cf. Hb 7,27; 9,12.28; 10,10; 1 P 3,18). Esta unicidad de su persona y de su sacrificio confiere tambi?n al sacrificio de Cristo un car?cter ?nico y universal; toda su persona y, en concreto, el sacrificio redentor que tiene un valor para la eternidad, lleva el sello de lo que no pasa y es insuperable. Cristo, sumo y eterno Sacerdote, en su condici?n de glorificado, sigue a?n intercediendo por nosotros ante el Padre (cf. Jn 14,16; Rm 8,32; Hb 7,25; 9,24, 10,12; 1 Jn 2,1).

Jes?s, enviado por el Padre, aparece tambi?n como Se?or en el Nuevo Testamento (cf. Hch 2,36). El acontecimiento de la resurrecci?n hace reconocer a los cristianos el se?or?o de Cristo. En las primeras confesiones de fe aparece este t?tulo fundamental relacionado con la resurrecci?n (cf. Rm 10,9). No falta la referencia a Dios Padre en muchos de los textos que nos hablan de Jes?s como Se?or (cf. Flp 2,11). Por otra parte, Jes?s, que ha anunciado el Reino de Dios, especialmente vinculado a su persona, es rey, como ?l mismo dice en el Evangelio de Juan (cf. Jn 18,33-37).Y tambi?n al final de los tiempos, ?cuando entregue a Dios Padre el Reino, despu?s de haber destruido todo Principado, Dominaci?n y Potestad? (1 Co 15,24).

Naturalmente, el dominio de Cristo tiene poco que ver con el dominio de los grandes de este mundo (cf. Lc 22,25-27; Mt 20,25-27; Mc 10,42-45), porque, como ?l mismo afirma, su reino no es de este mundo (cf. Jn 18,36). Por eso, el dominio de Cristo es el del buen pastor, que conoce todas sus ovejas, que ofrece la vida por ellas y que quiere reunirlas a todas en un solo reba?o (cf. Jn 10,14-16). Tambi?n la par?bola de la oveja perdida habla, indirectamente, de Jes?s, buen pastor (cf. Mt 18,12-14; Lc 15,4-7). Jes?s es, adem?s, el ?pastor supremo? (1 P 5,4).

En Jes?s se realiza, de forma eminente, todo lo que la tradici?n del Antiguo Testamento hab?a dicho sobre Dios, pastor del pueblo de Israel: ?Las apacentar? en buenos pastos y su majada estar? en los montes de la excelsa Israel [...]. Yo mismo conducir? mis ovejas y yo las llevar? a reposar, or?culo del Se?or Yahv?. Buscar? la oveja perdida, tornar? a la descarriada, curar? a la herida, confortar? a la enferma; pero a la que est? gorda y robusta la exterminar?; las pastorear? con justicia? (Ez 34,14-16). Y m?s adelante: ?Yo suscitar? para pon?rselo al frente un solo pastor que las apacentar?, mi siervo David. ?l las apacentar? y ser? su pastor. Yo, Yahv?, ser? su Dios?. (Ez 34,23-24; cf. Jr 23,1-4; Za 11,15-17; Sal 23,1-6). [6]

S?lo partiendo de Cristo tiene sentido la reflexi?n tradicional sobre los tria mu?era que configuran el sagrado ministerio de los Sacerdotes. No podemos olvidar que Jes?s se considera presente en sus enviados: ?Quien acoja al que yo env?o, me acoge a m?, y quien me acoja a m?, acoge a aquel que me ha enviado? (Jn 13,20; cf. tambi?n Mt 10,40; Lc 10,16). Hay una serie de ?misiones?, que encuentran su origen en el misterio mismo del Dios Uno y Trino, que quiere que todos los hombres sean part?cipes de su vida. El arraigo trinitario, cristol?gico [7] y eclesiol?gico del ministerio de los Sacerdotes es el fundamento de la identidad misionera. La voluntad salv?fica universal de Dios, la unicidad y la necesidad de la mediaci?n de Cristo (cf. 1 Tm 2,4-7; 4,10) no permiten trazar fronteras a la obra de evangelizaci?n y de santificaci?n de la Iglesia. Toda la econom?a de la salvaci?n tiene su origen en el designio del Padre de recapitular todo en Cristo (cf. Ef 1,3-10) y en la realizaci?n de este designio, que tendr? su cumplimiento final con la venida del Se?or en la gloria.

El Concilio Vaticano II alude claramente al ejercicio de los tria mu?era de Cristo, por parte de los presb?teros, como colaboradores del orden episcopal: ?Participando, en el grado propio de su ministerio del oficio ?nico Mediador, que es Cristo (cf. 1 Tm 2,5), anuncian a todos la divina palabra. Pero su oficio sagrado lo ejercitan, sobre todo, en el culto o asamblea eucar?stica, donde, representando la persona de Cristo, y proclamando su misterio, unen las oraciones de los fieles al sacrificio de su Cabeza y hacen presente y aplican en el sacrificio de la Misa, hasta la venida del Se?or (cf. 1 Co 11,26), el ?nico Sacrificio del Nuevo Testamento, a saber, el de Cristo que se ofrece a s? mismo al Padre, una vez por todas, como hostia inmaculada (cf. Hb 9,14-28). [...]. Ejerciendo, en la medida de su autoridad, el oficio de Cristo, Pastor y Cabeza, re?nen la familia de Dios como una fraternidad, animada con esp?ritu de unidad y la conducen hasta Dios Padre por medio de Cristo en el Esp?ritu. En medio de la grey le adoran en esp?ritu y en verdad (cf. Jn 4,24)?. [8]

En virtud del sacramento del Orden, que confiere un car?cter espiritual indeleble, [9] los presb?teros son consagrados, es decir, segregados ?del mundo? y entregados ?al Dios viviente?, tomados ?como su propiedad, para que, partiendo de ?l, puedan realizar el servicio sacerdotal por el mundo?, para predicar el Evangelio, ser pastores de los fieles y celebrar el culto divino, como verdaderos sacerdotes del Nuevo Testamento (cf. Hb 5,1). [10]

El Sumo Pont?fice Benedicto XVI, en la alocuci?n que dirigi? a los participantes en la Asamblea Plenaria de la Congregaci?n para el Clero, afirm? que: ?La dimensi?n misionera del presb?tero nace de su configuraci?n sacramental a Cristo Cabeza, la cual conlleva, como consecuencia, una adhesi?n cordial y total a lo que la tradici?n eclesial ha reconocido como la apostolica vivendi forma. ?sta consiste en la participaci?n en una 'vida nueva' entendida espiritualmente, en el 'nuevo estilo de vida' que inaugur? el Se?or Jes?s y que hicieron suyo los Ap?stoles. Por la imposici?n de las manos del Obispo y la oraci?n consagratoria de la Iglesia, los candidatos se convierten en hombres nuevos, llegan a ser 'presb?teros'. A esta luz, es evidente que los tria munera son en primer lugar un don y s?lo como consecuencia un oficio; son ante todo participaci?n en una vida, y por ello una potestas?. [11]

El decreto Presbyterorum Ordinis, sobre el ministerio y la vida sacerdotal, ilustra esta verdad cuando se refiere a los presb?teros ministros de la palabra de Dios, ministros de la santificaci?n con los sacramentos y la eucarist?a, y gu?as y educadores del pueblo de Dios. La identidad misionera del presb?tero, aunque no es objeto expl?cito de gran desarrollo, est? claramente presente en estos textos. Se subraya expresamente el deber de anunciar a todos el Evangelio de Dios siguiendo el mandato del Se?or, con expl?cita referencia a los no creyentes y remitiendo a la fe y a los sacramentos, por medio de la proclamaci?n del mensaje evang?lico. El sacerdote, ?enviado?, que participa en la misi?n de Cristo enviado del Padre, se encuentra implicado en una din?mica misionera, sin la cual no puede vivir verdaderamente la propia identidad. [12]

Tambi?n en la Exhortaci?n apost?lica post-sinodal Pastores dabo vobis se afirma que, aunque insertado en una Iglesia particular, el presb?tero, en virtud de su ordenaci?n, ha recibido un don espiritual que lo prepara a una misi?n universal, hasta los confines de la tierra, porque ?cualquier ministerio sacerdotal participa de la misma amplitud universal de la misi?n confiada por Cristo a los Ap?stoles?. [13] Por eso, la vida espiritual del sacerdote se ha de caracterizar por el fervor y el dinamismo misionero; en sinton?a con el Concilio Vaticano II, se indica que los sacerdotes deben formar la comunidad que les ha sido confiada, para convertirla en una comunidad aut?nticamente misionera. [14] La funci?n de pastor exige que el fervor misionero se viva y comunique, porque toda la Iglesia es esencialmente misionera. De esta dimensi?n de la Iglesia proviene, de forma decisiva, la identidad misionera del presb?tero.

Cuando se habla de misi?n, se ha de tener necesariamente presente que el enviado, en este caso el presb?tero, se encuentra en relaci?n tanto con quien lo env?a, como con aquellos a los que es enviado. Examinando su relaci?n con Cristo, el primer enviado del Padre, es necesario subrayar el hecho de que, teniendo en cuenta los textos del Nuevo Testamento, es el mismo Cristo quien env?a y constituye a los ministros de su Iglesia, mediante el don del Esp?ritu Santo derramado en la ordenaci?n sacerdotal; ?stos no pueden ser considerados sencillamente elegidos o delegados de la comunidad o del pueblo sacerdotal. El env?o viene de Cristo; los ministros de la Iglesia son instrumentos vivos de Cristo, ?nico mediador. [15] ?El presb?tero encuentra la plena verdad de su identidad en ser una derivaci?n, participaci?n espec?fica y una continuaci?n del mismo Cristo, sumo y eterno sacerdote de la Nueva Alianza; es una imagen viva y transparente de Cristo Sacerdote?. [16]

Tomando como punto de partida esta referencia cristol?gica, emerge claramente la dimensi?n misionera de la vida del sacerdote: Jes?s ha muerto y resucitado por todos los hombres, a los que quiere reunir en un solo reba?o; ?l deb?a morir para reunir en uno a todos los hijos de Dios que estaban dispersos (cf. Jn 11,52). Si en Ad?n todos mueren, en ?l todos vuelven a la vida (cf. 1 Co 15,20-22), en ?l Dios reconcilia consigo el mundo (cf. 2 Co 5,19), y ordena a los ap?stoles predicar el Evangelio a todas las gentes. Todo el Nuevo Testamento est? impregnado de la idea de la universalidad de la acci?n salv?fica de Cristo y de su ?nica mediaci?n. El presb?tero, configurado a Cristo profeta, sacerdote y rey, no puede dejar de tener el coraz?n abierto a todos los hombres y, en concreto, sobre todo a los que no conocen a Cristo y no han recibido todav?a la luz de su Buena Nueva.

Por parte de los hombres, a los que la Iglesia debe anunciar el Evangelio, [17] y a los que, por consiguiente, el presb?tero es enviado, es necesario poner de relieve que el Concilio Vaticano II ha hablado repetidamente de la unidad de la familia humana, fundada en la creaci?n de todos a imagen y semejanza de Dios y en la comuni?n de destino en Cristo: ?Todos los pueblos forman una comunidad, tienen un mismo origen, puesto que Dios hizo habitar a todo el g?nero humano sobre el haz de la tierra y tienen tambi?n el mismo fin ?ltimo, que es Dios, cuya providencia, manifestaci?n de bondad y designios de salvaci?n se extienden a todos?. [18] Esta unidad est? llamada a lograr su cumbre en la recapitulaci?n universal de Cristo (cf. Ef 1,10). [19]

A esta recapitulaci?n final de todo en Cristo, que constituye la salvaci?n de los hombres, se dirige toda la acci?n pastoral de la Iglesia. Al estar llamados todos los hombres a la unidad en Cristo, ninguno puede ser excluido de la solicitud del presb?tero a ?l configurado. Todos esperan, aunque de forma inconsciente (cf. Hch 17,23-28), la salvaci?n que puede venir s?lo de ?l: esa salvaci?n que es la inserci?n en el Misterio Trinitario, en la participaci?n en su filiaci?n divina. No se pueden realizar discriminaciones entre los hombres, los cuales tienen un mismo origen y comparten el mismo destino y la ?nica vocaci?n en Cristo. Establecer l?mites a la ?caridad pastoral? del presb?tero ser?a completamente contradictorio con su vocaci?n, marcada por la peculiar configuraci?n con Cristo, cabeza y pastor de la Iglesia y de todos los hombres.

Los tria munera, ejercidos por los sacerdotes en su ministerio, no se pueden concebir sin su esencial relaci?n con la persona de Cristo y con el don del Esp?ritu. El presb?tero est? configurado a Cristo mediante el don del Esp?ritu recibido en la ordenaci?n. As? como los tria mu?era aparecen esencialmente entrelazados en Cristo, y no se pueden separar de ninguna manera, y los tres reciben luz de la identidad filial de Jes?s, el enviado del Padre, tambi?n el ejercicio de estas tres funciones en los sacerdotes es inseparable. [20]

El presb?tero est? en relaci?n con la persona de Cristo, y no solamente con sus funciones, que brotan y reciben pleno sentido de la persona misma del Se?or. Esto significa que el sacerdote encuentra la especificidad de la propia vida y de su vocaci?n viviendo la propia configuraci?n personal con Cristo; siempre es un alter Christus. El sacerdote experimentar? la dimensi?n universal, y por tanto misionera, de su identidad m?s profunda, siendo consciente de ser enviado por Cristo, como ?l lo es por el Padre, para la salus animarum.?

Vaticano, 29 de junio de 2010, Solemnidad de San Pedro y San Pablo?

? Card. Cl?udio Hummes, Prefecto

? Mauro Piacenza, Secretario

SEGUNDA PARTE

NOTAS?

1) Conc. Ecum. Vat. II, Decr. Ad gentes, 2; cf. 5-6 y 9-10; Const. dogm. Lumen gentium, 8; 13; 17; 23; Decr. Christus Dominus, 6.
2) Cf. Pablo VI, Exhort. ap. Evangelii nuntiandi (8 de diciembre de 1975), 2; 4-5; 14; Juan Pablo II, Carta Enc. Redemptoris missio (7 de diciembre de 1990), 1; Id., Carta ap. Novo millenio ineunte (6 de enero de 2001), 1; 40; 58.
3) Benedicto XVI, hablando a los obispos alemanes durante la Jornada Mundial de la Juventud (2005), afirm?: ?Sabemos que siguen progresando el secularismo y la descristianizaci?n, que crece el relativismo. Cada vez es menor el influjo de la ?tica y la moral cat?lica. Bastantes personas abandonan la Iglesia o, aunque se queden, aceptan s?lo una parte de la ense?anza cat?lica, eligiendo s?lo algunos aspectos del cristianismo. Sigue siendo preocupante la situaci?n religiosa en el Este, donde, como sabemos, la mayor?a de la poblaci?n est? sin bautizar y no tiene contacto alguno con la Iglesia y, a menudo, no conoce en absoluto ni a Cristo ni a la Iglesia. Reconocemos en estas realidades otros tantos desaf?os, y vosotros mismos, queridos hermanos en el episcopado, hab?is afirmado [...]: 'Nos hemos convertido en tierra de misi?n' [...]. Deber?amos reflexionar seriamente sobre el modo como podemos realizar hoy una verdadera evangelizaci?n, no s?lo una nueva evangelizaci?n, sino con frecuencia una aut?ntica primera evangelizaci?n. Las personas no conocen a Dios, no conocen a Cristo. Existe un nuevo paganismo y no basta que tratemos de conservar a la comunidad creyente, aunque esto es muy importante; se impone la gran pregunta: ?qu? es realmente la vida? Creo que todos juntos debemos tratar de encontrar modos nuevos de llevar el Evangelio al mundo actual, anunciar de nuevo a Cristo y establecer la fe? (A los obispos de Alemania en el Piussaal del Seminario de Colonia, 21 de agosto de 2005). Ante el Clero de Roma, Benedicto XVI, al inicio de su pontificado, subray? la importancia de la Misi?n ciudadana, ya en curso (cf. Discurso al Clero de Roma, 13 de mayo de 2005). En su viaje a Brasil, en el mes de mayo de 2007, para inaugurar la V Conferencia General del Episcopado de Am?rica Latina y del Caribe, cuyo tema era ?Disc?pulos y misioneros de Jesucristo, para que nuestros pueblos en El tengan vida?, el Papa alent? a los Obispos brasile?os a una verdadera ?misi?n?, dirigida a quienes, aunque bautizados por nosotros, no han sido suficientemente evangelizados por diversas circunstancias hist?ricas (cf. Discurso a los Obispos de Brasil en la 'Catedral da S?' en Sao Paulo, 11 de mayo de 2007).
4) Entre los textos sobre la misi?n, encontramos: Jn 3,14; 4,34; 5,23-24.30.37; 6,39.44.57; 7,16.18.28; 8,18.26.29.42; 9,4; 11,42; 14,24; 17,3.18; 1 Jn 4,9.14.
5) Cf. Catecismo de la Iglesia Cat?lica, 690.
6) Cf. tambi?n Juan Pablo II, Exhort. ap. postsinodal Pastores dabo vobis (25 de marzo de 1992), 22.
7) Cf. ib?d., 12: ?La referencia a Cristo es la clave absolutamente necesaria para la comprensi?n de las realidades sacerdotales?.
8) Conc. Ecum. Vat. II, Const. dogm. Lumen gentium, 28.
9) Cf. Catecismo de la Iglesia Cat?lica, 1582.
10) Cf. Benedicto XVI, Homi?a en la Santa Misa del Crisma (9 de abril de 2009); Juan Pablo II, Exhort. Apost. postsinodal Pastores dabo vobis (25 de marzo de 1992), 12; 16.
11) Benedicto XVI, Discurso a los participantes en la Asamblea Plenaria de la Congregaci?n para el Clero (16 de marzo de 2009). Ciertamente, el Bautismo es lo que hace a todos los fieles ?hombres nuevos?. El sacramento del Orden, pues, si por una parte especifica y actualiza cuanto los presb?teros tienen en com?n con todos los bautizados, por otra, revela cu?l es la naturaleza propia del sacerdocio ordenado, es decir, la de ser totalmente relativa a Cristo, Cabeza y Pastor de la Iglesia, la de servir a la nueva creaci?n que emerge del ba?o bautismal: Vobis enim sum episcopus ? afirma Agust?n ? vobiscum sum christianus.
12) Cf. Conc. Ecum. Vat. II, Decr. Presbyterorum Ordinis, 4-6. Sobre los tria munera se detiene tambi?n ampliamente Juan Pablo II, Exhort. ap. postsinodal Pastores dabo vobis (25 de marzo de 1992), 26.
13) Ib?d, 32.
14) Cf. ib?d., 26; Juan Pablo II, Carta. enc. Redemptoris missio (7 de diciembre de 1990), 67.
15) Cf. A. Vanhoye, Pr?tres anciens, pr?tre nouveau selon le Nouveau Testament, Par?s 1980, 346.
16) Juan Pablo II, Exhort. ap. postsinodal Pastores dabo vobis (25 de marzo de 1992), 12.
17) Cf. Conc. Ecum. Vat. II, Decr. Ad gentes, 1
18) Conc. Ecum. Vat. II, Declar. Nostra aetate, 1; cf. Const. past. Gaudium et spes 24; 29; 22; 92.
19) Cf. Conc. Ecum. Vat. II, Const. past. Gaudium et spes, 45.
20) Juan Pablo II, Exhort. ap. postsinodal Pastores gregis (16 de octubre de 2003), 9: ?En efecto, se trata de funciones relacionadas ?ntimamente entre s?, que se explican rec?procamente, se condicionan y se esclarecen. Precisamente por eso el Obispo, cuando ense?a, al mismo tiempo santifica y gobierna el Pueblo de Dios; mientras santifica, tambi?n ense?a y gobierna; cuando gobierna, ense?a y santifica. San Agust?n define la totalidad de este ministerio episcopal como amoris officium?. Lo que aqu? se dice de los obispos, se puede aplicar tambi?n, con las debidas distinciones, a los presb?teros.
?


Jueves, 10 de febrero de 2011

?Oraci?n por los enfermos en la Jornada Mundial del Enfermo 2011, publicada por el Departamento de Salud de la CEE.

?

Oraci?n

Se?or,

te presentamos hoy a todos los j?venes:

que vivan su salud en plenitud,

te sientan cerca en la enfermedad

y encuentren apoyo en la comunidad.

Se?or,

que cuando llegue el dolor o el sufrimiento

vivan el consuelo de la fe

y a las experiencias de muerte

se acerquen con paz y serenidad.

Gracias, Se?or, por los j?venes,

su compa??a es fuente de alegr?a

para los que sufren.

Que en sus vidas te experimenten cercano,

para, que unidos todos en ti,

construyamos puentes de solidaridad

y surja, cada d?a, la estrella de la esperanza.

Am?n

Campa?a del Enfermo 2011

Departamento de Pastoral de la Salud


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Alocuci?n de monse?or Bernardo ?lvarez Afonso, obispo de Tenerife, Canarias, con motivo de la declaraci?n del Santuario de Ntra. Sra. de Candelaria con el t?tulo y dignidad de Bas?lica.

T?TULO Y DIGNIDAD DE BAS?LICA
PARA LA IGLESIA DE LA PATRONA DE CANARIAS

Con fecha de 24 de enero de 2011 la Santa Sede me ha remitido un documento en el que se dice: "La Congregaci?n? para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos, en virtud de las facultades especiales otorgadas a la misma por el Sumo Pont?fice Benedicto XVI,? de muy buen grado dota a la iglesia del Santuario dedicado a Dios en honor de la Bienaventurada Virgen Mar?a, Nuestra Se?ora de Candelaria, en Tenerife, con el t?tulo y la dignidad de BAS?LICA MENOR".

Se trata, por tanto, de la concesi?n oficial, al Santuario de Candelaria, del "T?tulo y Dignidad de Bas?lica". Este templo fue inaugurado en 1959 y celebramos en 2009 su 50 aniversario. Popularmente siempre lo hemos llamado "la bas?lica" y, en efecto, arquitect?nicamente tiene forma basilical, pero no es la arquitectura lo que hace que una iglesia sea "bas?lica", es necesario que sea designada como tal por el Papa.

La palabra "bas?lica" proviene del griego (basilik?) que significa regia o real, y es resultado de abreviar la expresi?n "basilik? oir?a", que quiere decir "casa real". Una bas?lica era un gran y suntuoso edificio p?blico que en la Grecia antigua sol?a destinarse al tribunal. Posteriormente, en las ciudades romanas, ocupaba un lugar preferencial en el centro de la ciudad y se utilizaba para diversas funciones: transacciones comerciales, administraci?n de justicia, deliberaciones sobre los asuntos p?blicos, discursos pol?ticos, etc. Arquitect?nicamente se trat? siempre de una gran sala rectangular, compuesta por una, tres o cinco naves.

Cuando, tras el edicto de Mil?n, promulgado por Constantino en el a?o 313, los cristianos tienen libertad para practicar p?blicamente su fe, comienzan a construir sus templos en "forma de bas?lica". Incluso, algunas de las antiguas bas?licas romanas se convierten en templos cristianos. A diferencia de la arquitectura de los templos dedicados a los dioses romanos, a los que no pod?an entrar los fieles, sino s?lo los sacerdotes a ofrecer el sacrificio, los templos cristianos adoptan la arquitectura basilical para que puedan tener cabida los fieles, pues una de las cosas que les caracteriza es que son "iglesia", es decir, asamblea de personas que se re?nen para dar culto a Dios. Nace as? la "bas?lica cristiana".

Pero m?s all? de su trazado arquitect?nico, el concepto de bas?lica se fundamenta en aspectos teol?gicos, lit?rgicos, pastorales, etc. Adem?s, una iglesia se transforma en bas?lica s?lo por decisi?n pontificia. De esta forma, son bas?licas aquellas iglesias que son reconocidas y designadas por privilegio papal, por poseer aspectos de cierto relieve, por ejemplo: veneraci?n continua de una imagen sagrada, gozar de celebridad, varios sacerdotes para la Santa Misa y el sacramento del Perd?n, gran afluencia de fieles, intensa actividad lit?rgica y pastoral, gran tama?o para acoger a muchos fieles, importancia hist?rica, belleza art?stica, etc.

Se distinguen dos tipos de bas?licas: "mayores" y "menores". Son bas?licas mayores o patriarcales las cuatro que, en Roma, est?n designadas para ganar la Indulgencia del A?o Jubilar, y a las que se ingresa por la Puerta Santa que cada una posee. Las mismas son: San Pedro del Vaticano, San Juan de Letr?n, Santa Mar?a la Mayor y San Pablo Extramuros. Son bas?licas menores todas las dem?s, repartidas por el mundo y que han sido designadas como tales por decisi?n pontificia. De esta manera la Santa Sede le est? otorgando a dicho templo un honor especial?simo, que debe enorgullecer y comprometer a la comunidad que se re?ne en ese templo, ya que el "t?tulo y dignidad de bas?lica" expresa un particular v?nculo con la Iglesia de Roma y con el Papa y le da derecho a colocar en la fachada estandartes, el "escudo papal", etc.

Para m?, como Obispo de esta Di?cesis Nivariense, es un honor poder proclamar este "t?tulo de bas?lica", precisamente el 2 de febrero, el d?a en que miles de devotos de la Virgen nos congregamos para celebrar en su templo la Fiesta de la Ntra. Sra. de Candelaria, Patrona de Canarias. Y, a partir de ahora, ya podemos decir con todo derecho: Bas?lica de Ntra. Sra. de Candelaria.

Con la concesi?n del t?tulo, a la Bas?lica de Candelaria le corresponden unos "derechos y concesiones lit?rgicas", de acuerdo con las normas de la Iglesia sobre "bas?licas menores". Estos derechos tienen que ver, sobre todo, con las indulgencias que los fieles pueden obtener peregrinando a Candelaria en determinados d?as del a?o y realizando los actos de culto establecidos para alcanzar la indulgencia plenaria: confesar, comulgar, rezar el padrenuestro y el credo, as? como orar por las intenciones del Papa. Son en total 6 d?as diferentes al a?o: (1) veinte y cuatro de enero, aniversario de la concesi?n del "t?tulo de bas?lica"; (2) uno de febrero, d?a de la Dedicaci?n de la Bas?lica; (3) dos de febrero, d?a de la Virgen de Candelaria, titular de la Bas?lica; (4) veintinueve de junio, d?a de San Pedro y San Pablo; (5) un d?a designado por el Obispo Diocesano, que ser? el 15 de agosto; y (6) un d?a elegido libremente por cada fiel, que no corresponda con los anteriores.

Por tanto, este dos de febrero, quienes lo deseen podr?n ya obtener la indulgencia plenaria, si realizan con esa intenci?n los actos anteriormente indicados. De cualquier modo, nos vemos en la Bas?lica de Ntra. Sra. de Candelaria.

? Bernardo ?lvarez Afonso
Obispo Nivariense


Subsidio lit?rgico para la Jornada Mundial del Enfermo?del 11 de Febrero de 2011, d?a de Ntra. Sra. de lourdes, recibido?en la parroquia con los materiales para su celebraci?n.?

JORNADA MUNDIAL DEL ENFERMO
CELEBRACI?N DE LA EUCARIST?A
6 de febrero de 2011

MONICI?N DE ENTRADA

Queridos hermanos: el pr?ximo viernes 11 de febrero, coincidiendo con la festividad de Nuestra Se?ora de Lourdes, celebramos, unidos a toda la Iglesia, la Jornada Mundial del Enfermo. Es la primera de las citas que se enmarcan en la campa?a del D?a del Enfermo, que tendr? su continuaci?n con la celebraci?n de la Pascua del Enfermo, el pr?ximo d?a 29 de mayo.

Este a?o, coincidiendo con la celebraci?n en Madrid el pr?ximo mes de agosto de la Jornada Mundial de la Juventud, la Conferencia Episcopal Espa?ola ha querido dedicar esta campa?a al tema ?Juventud y salud?.

La experiencia del sufrimiento no es exclusiva de una determinada edad, sino que forma parte de la existencia del ser humano. Tambi?n los j?venes experimentan el sufrimiento tanto f?sico como psicol?gico o espiritual.

A ellos les dice el Papa en su mensaje que la cruz es el ?s? de Dios al hombre, la expresi?n m?s alta y m?s intensa de su amor y la fuente de la que brota la vida eterna.

Pero el sufrimiento es tambi?n provocaci?n para trabajar por crear puentes de amor y solidaridad, para que nadie se sienta solo, sino cerca de Dios y parte de la gran familia de sus hijos.

Pidamos, pues, en esta celebraci?n de modo especial tanto por los j?venes enfermos como por los que dedican su tiempo a ayudar a los dem?s, para que descubran el rostro de Cristo y se conviertan en un reflejo suyo para los dem?s.

ENV?O DE AGENTES DE PASTORAL DE LA SALUD

La misi?n de atender a los enfermos forma parte indispensable de la tarea encomendada por Jes?s a su Iglesia, como cauce por el cual llega hasta ellos la Buena Noticia del Evangelio. Para llevar a cabo esta tarea, el Se?or elige a miembros de su pueblo y los env?a con esta misi?n a confortar, consolar y acompa?ar a quienes atraviesan por la circunstancia de la enfermedad propia o de un ser querido.

Vamos a proceder a continuaci?n a la presentaci?n y env?o de los miembros de nuestra parroquia que se sienten llamados por Dios a desempe?ar este valioso servicio.

(A continuaci?n se nombra a los miembros del equipo de Pastoral de la Salud y se van colocando delante del altar)

Queridos hermanos: el vuestro es un servicio que nos corresponde realizar a todos los disc?pulos de Jesucristo, que hemos de descubrir la presencia del Se?or en toda persona que sufre en su cuerpo o en su esp?ritu.

Sin embargo, vosotros, como miembros del equipo parroquial de Pastoral de la Salud, asum?s este compromiso con una exigencia mayor. Vais a prestar una valiosa colaboraci?n a la misi?n caritativa de la Iglesia y, en consecuencia, vais a trabajar en su nombre, abriendo a todos los hombres los caminos del amor cristiano y de la fraternidad universal.

Cuando realic?is vuestra tarea, procurad actuar siempre movidos por el Esp?ritu del Se?or, es decir, por un verdadero amor de caridad sobrenatural. De este modo ser?is reconocidos como aut?nticos disc?pulos de Cristo.

(El sacerdote, con las manos extendidas sobre ellos, pronuncia la siguiente oraci?n de bendici?n)

Oremos:

Oh Dios, que derramas en nuestros corazones, por el Esp?ritu Santo, el don de la caridad, bendice + a estos hermanos nuestros, para que, practicando la caridad en la visita y atenci?n de los enfermos, contribuyan a hacer presente a tu Iglesia en el mundo, como un sacramento de unidad y de salvaci?n. Por Jesucristo, nuestro Se?or. Am?n.

Ahora, queridos hermanos, para mostrar vuestra disponibilidad a prestar este servicio en nuestra comunidad parroquial, os invito a recitar juntos esta oraci?n que ten?is en vuestras manos, pidiendo la ayuda de Dios para llevar a cabo la misi?n que hab?is recibido.

(Todos juntos recitan en voz alta la siguiente oraci?n)

Padre del cielo, que amas a todos tus hijos,

especialmente a los que m?s sufren,

porque m?s te necesitan;

derrama sobre nosotros el Esp?ritu

que llenaba el coraz?n de tu Hijo Jes?s,

el Esp?ritu que le hizo pasar por este mundo

?haciendo el bien?.

Pon en nuestros corazones tu amor,

para que seamos signo de tu amor grande e incondicional.

Pon en nuestras bocas palabras de consuelo y esperanza.

Pon en nuestras manos capacidad para servir y ayudar.

Pon en nuestros pies diligencia

para acercarnos a quien nos necesita.

Ll?nanos de tu paz, para que vayamos dando paz

a todos los cansados y agobiados.

Te lo pedimos, Padre, por tu Hijo Jes?s,

que ya ha vencido al mal que a nosotros a?n nos duele,

que ha vencido a la muerte que a nosotros a?n nos amenaza,

y que vive y reina contigo, en la unidad del Esp?ritu Santo

por los siglos de los siglos. Am?n.

(Terminada la oraci?n, se retiran a su lugar y contin?a la celebraci?n con el Credo y la oraci?n de los fieles)

ORACI?N DE LOS FIELES

Presentemos nuestras s?plicas al Se?or, pidiendo de modo particular por nuestros hermanos enfermos, por sus familiares y por quienes les asisten, confiando en la poderosa intercesi?n de Santa Mar?a, Salud de los Enfermos:

1. Por la Iglesia, para que sea una comunidad sana de todo ego?smo, divisi?n y miedo y as? pueda ser sanadora de tantas heridas que mortifican a la humanidad. Roguemos al Se?or.

2. Por todos los enfermos, de modo especial por los de nuestra parroquia: para que, unidos a la cruz de Cristo, puedan experimentar en medio de la prueba el consuelo y la alegr?a que nacen de la resurrecci?n. Roguemos al Se?or.

3. Por los familiares de los enfermos: para que encuentren en la gran familia de la Iglesia un lugar donde descansar de sus fatigas y experimenten la compa??a de los hermanos. Roguemos al Se?or.

4. Por los profesionales de la salud: para que trabajen con la mayor dedicaci?n y generosidad posible, aliviando de este modo el sufrimiento de los enfermos. Roguemos al Se?or.

5. Por los j?venes enfermos: para que descubran el sentido del sufrimiento y puedan vivir plenamente su existencia, incluso en medio del dolor. Roguemos al Se?or.

6. Por quienes se dedican a la visita y atenci?n de los enfermos: para sean signo evidente del amor de Dios Padre hacia sus hijos m?s desfavorecidos. Roguemos al Se?or.??

Escucha, Padre bueno, la oraci?n confiada que te presentamos de modo especial por tus hijos enfermos y conc?deles aquello que verdaderamente necesitan. Por Jesucristo, nuestro Se?or. Am?n


Publicado por verdenaranja @ 20:40  | Liturgia
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Carta de monse?or Bernardo ?lvarez Afonso con motivo de la jornada de Manos Unidas 2011.

MANOS UNIDAS CONTRA LA MORTALIDAD INFANTIL?

Queridos diocesanos:

Como cada a?o a comienzos de febrero, Manos Unidas (ONG cat?lica y de voluntarios) inicia su campa?a, con el objeto de sensibilizar a la poblaci?n espa?ola sobre la realidad de los pa?ses m?s pobres y recaudar fondos para realizar proyectos de desarrollo en los mismos. Los m?s de 54 millones de euros recaudados en 2009, permitieron poner en marcha 692 proyectos en 58 pa?ses. En ello, nuestra di?cesis contribuy? con 170.714 ?, entre colectas, socios y donaciones.

El lema para 2011 es "Su ma?ana es hoy". El mismo ?indica la prioridad de la campa?a de este a?o en la que se quiere exigir el cumplimiento del Objetivo 4 del Desarrollo del Milenio: "Reducir la mortalidad infantil", es decir, luchar, con todos los medios a nuestro alcance, para evitar que enfermen y mueran los ni?os menores de cinco a?os. Los ni?os son el futuro de la humanidad, pero ese futuro comienza hoy y depende de que haya ni?os que nazcan y crezcan sanos, por eso "su ma?ana es hoy". Desgraciadamente, decenas de miles de ni?os menores de 5 a?os mueren todos los d?as (mil a la hora) por causas que se podr?an evitar f?cilmente con la ayuda de todos.

Como leemos en el Bolet?n 182 de Manos Unidas: "Acabamos de cerrar un a?o envuelto en crisis, son muchas y estrechamente relacionadas, pero la que, de hecho, ocupa a nuestros gobiernos es la crisis econ?mica. Las cantidades de dinero invertidas en los denominados rescates financieros son de una elocuencia que estremece, comparadas con lo que se ha invertido en erradicar el hambre y la pobreza". A veces, pensamos que, como no se puede "arreglar todo globalmente", no se puede hacer nada. Sin embargo, Manos Unidas, a?o tras a?o (y van 52), nos demuestra que se puede hacer mucho para liberar del hambre y la miseria a millones de personas en todo el mundo.

Por eso, con mis palabras, quiero hacer un especial llamamiento a todos los cat?licos de nuestra di?cesis, para que apoyen la campa?a de Manos Unidas haciendo las dos cosas que se nos proponen: Primero,? el 11 de febrero, D?a de Ayuno Voluntario, privarnos de comida (al menos de una) y de otros gastos (bebidas, tabaco, etc.), destinando lo ahorrado para la Campa?a contra el Hambre. Y segundo, el 13 de febrero, Jornada Nacional de Manos Unidas, aportar un donativo, especialmente generoso, en las colectas que se realizan en todas las iglesias ese fin de semana.

Los datos de la situaci?n de pobreza en que viven miles de millones de personas en el mundo son de todos conocidos. Los Medios de Comunicaci?n nos dan cuenta de ellos todos los d?as. En la propia p?gina WEB de Manos Unidas (manosunidas.org) podemos encontrar amplia informaci?n de la realidad, as? como de las actividades y proyectos de la Organizaci?n. Conocimiento de la realidad no nos falta y, en la pr?ctica, sentimos que podemos, y debemos, hacer algo. Pero, a veces, nos entra la duda de si eso que damos realmente llega a su destino. Esa incertidumbre nos retrae e impide que seamos m?s generosos. Por eso es importante que las ONGs sean transparentes en su gesti?n e informen puntualmente, tanto de lo que recaudan, como del uso que hacen de ello.

En este sentido, Manos Unidas es ejemplar. Aparte de que est? sometida a una auditor?a permanente, no deja de informar puntualmente de su gesti?n, caracterizada por hacer un seguimiento hasta el final de los proyectos que financia con los recursos que todos aportamos. Prueba de ello es que en 2010, a Manos Unidas, se le concedi? el Premio Pr?ncipe de Asturias a la Concordia. El Pr?ncipe de Asturias, D. Felipe de Borb?n, en su discurso en la entrega del premio dijo estas palabras que son la mejor carta de presentaci?n de Manos Unidas:

"Entregar el Premio de la Concordia a una organizaci?n como Manos Unidas, supone engrandecer nuestros galardones y lograr su significaci?n m?s profunda. Manos Unidas es una instituci?n muy querida por los espa?oles que naci? hace 50 a?os cuando un grupo de mujeres de Acci?n Cat?lica respondi? a la campa?a contra el hambre que hab?a emprendido la FAO.

Con el paso del tiempo, 40.000 voluntarios, 71 delegaciones, programas de acci?n en pa?ses de ?frica, Am?rica y Asia, apoyo a centenares de proyectos,? son algunos de los datos que avalan las actuaciones de Manos Unidas. En sus fines es donde se pone de relieve el necesario y ?til humanismo de esta instituci?n: la lucha sin cuartel contra el hambre y la pobreza, la labor paciente en favor de la educaci?n de los m?s despose?dos, la promoci?n social de las personas, la especial atenci?n a la mujer, el desarrollo agr?cola y la atenci?n sanitaria.

Hoy tambi?n queremos hacer patente nuestro agradecimiento a tres valiosos grupos de personas con los que cuenta esta instituci?n y que la engrandecen extraordinariamente: los misioneros que dedican su vida a tantas gentes sumidas en el mayor abandono. Los voluntarios, en cuya acci?n aflora lo mejor del comportamiento de los seres humanos. Y los colaboradores, que con su ayuda permiten que se materialicen estas ansias de entrega a los dem?s que caracterizan la labor de Manos Unidas.

Siempre en esta ceremonia nos encontramos con esa hermosa y significativa palabra: ?concordia?, que lo resume todo de manera ideal, que atrae el progreso y facilita la convivencia, que hace, en definitiva, mejor a la Humanidad.

Gracias, pues, al inmenso equipo de Manos Unidas. "Manos que se unen para ayudar. Manos que se unen para sanar, alimentar y educar. Manos que se unen, simplemente, para salvar. Que nunca nos falten vuestras manos unidas".

Estas palabras de D. Felipe, me llenan de satisfacci?n y me animan, a?n m?s, a confiar en el trabajo de Manos Unidas y a pedir a todos, cat?licos o no, su apoyo efectivo a esta 52 Campa?a contra el Hambre en el mundo, para mejorar el "hoy" de millones de ni?os en situaci?n de riesgo en todo el mundo, porque tienen derecho a ello y porque son el futuro de la humanidad.

? Bernardo ?lvarez Afonso
?Obispo Nivariense


DEPARTAMENTO DE COMUNICACI?N
38201. La Laguna. Tenerife.
Tfno. 922-25 86 40 / Extensi?n 8
e-mail: [email protected]

Bolet?n 422?

LAS NOTICIAS AMPLIADAS PUEDEN VERLAS ENTRANDO EN NUESTRO BLOG. Textos, sonidos, e im?genes los tienen en: http://www.comunicacionobispadodetenerife.blogspot.com/?

El pr?ximo d?a 12 de febrero, la di?cesis estar? de enhorabuena porque el obispo, Bernardo ?lvarez ordenar? presb?teros a Honorio Campos, Juan Francisco Lugo y Carmelo G?mez. La celebraci?n tendr? lugar en la iglesia de la Concepci?n, en La Laguna, a las 11:00 horas.?

Manos Unidas contin?a trabajando con los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM). En 2011, esta Organizaci?n No Gubernamental para el Desarrollo se centrar? en el cuarto objetivo: "Reducir la Mortalidad Infantil". En nuestra di?cesis, el viernes 11 de febrero, D?a del Ayuno Voluntario, Manos Unidas ha invitado a quienes lo deseen a acudir a la Eucarist?a presidida por el Obispo, que se celebrar? en la parroquia de Nuestra Se?ora de la Pe?a de Francia, en el Puerto de la Cruz, a las 19:00 horas.?

Esta semana, en Madrid, se ha desarrollado el congreso con motivo de la presentaci?n de la Biblia de la Conferencia Episcopal Espa?ola (CEE). En el mismo, participaron cinco sacerdotes de la Di?cesis Nivariense.?

Asimismo, el pasado 9 de febrero, fue presentada en Tenerife la referida Biblia de la Conferencia Episcopal Espa?ola. El acto se desarroll? en las Casas Capitulares, en La Laguna y cont? con la presencia, entre otras, del director comercial de la Biblioteca de Autores Cristianos (BAC), Jos? Antonio Crespo.?

?La Libertad Religiosa, camino de la Paz? es el lema elegido para la peregrinaci?n diocesana de oraci?n por la paz del pr?ximo 19 de febrero de 2011. Se saldr?, como en a?os anteriores, desde la Iglesia de Sto. Domingo de Guzm?n en La Laguna en torno a las 6.00 horas tras una peque?a celebraci?n de la Palabra. En Caletillas ser? la reuni?n con el resto de participantes para continuar la marcha hacia la Bas?lica, en la cual celebraremos la Eucarist?a presidida por el Obispo.?

Don Dami?n Iguacen Borau, Obispo Em?rito de la Di?cesis Nivariense, cumplir? el pr?ximo 12 de febrero, 95 a?os, convirti?ndose en uno de los obispos de mayor edad. En el blog: comunicacionobispadodetenerife.blogspot.com se puede escuchar una entrevista al prelado con ocasi?n de su onom?stica.?

En el blog de la delegaci?n de misiones se puede acceder a la carta de la congregaci?n para el clero: La identidad misionera del presb?tero en la Iglesia, como dimensi?n intr?nseca del ejercicio de los tria munera.?

Leonardo Ru?z del Castillo, director de C?ritas diocesana, considera un gran acierto la propuesta de una red de albergues en el Norte y el Sur, adem?s de declarar al DiariodeAvisos que es una necesidad perentoria. ?Hay muchas personas sin hogar que necesitan cobijo en alg?n sitio, aunque sea algunos pisos o casas preparadas para ello?, afirm?.?

"Koinon?a. Espiritualidad del Evangelizador" es un curso destinado a todos los evangelizadores que son conscientes de la necesidad de cuidar la vida interior para poder llevar m?s eficazmente el mensaje del Evangelio. Est? organizado por la delegaci?n de pastoral misionera y se desarrollar? del 18 de febrero a las 20:00 horas al 20 de febrero despu?s de almuerzo, en la Casa de la Iglesia, en La Laguna.??

Del 18 al 20 de febrero se desarrollar? la segunda edici?n del Master en Pastoral Familiar bajo el tema: "La Revelaci?n del amor en la Sagrada Escritura". El lugar escogido para desarrollar esta sesi?n ser? la Casa de Ejercicios de Santa Cruz de Tenerife. Los interesados en participar pueden comunicarlo a trav?s de los correos: [email protected] y [email protected]. Hasta el 7 de febrero,?se ha abierto el plazo de matr?cula. Las plazas son limitadas.?

"El hombre es criado para alabar, hacer reverencia y servir...", as? comienza el Principio y Fundamento de los Ejercicios Espirituales de San Ignacio de Loyola. Con este esp?ritu, el pr?ximo s?bado, 12 de febrero, desde las 10:00 hasta las 18:00 horas, quienes lo deseen podr?n disfrutar de un retiro en la Casa Manresa, en Tacoronte. Los participantes deber?n llevar algo para compartir en el almuerzo, as? como una libreta y la Biblia. El coste del retiro es de 5 Euros. Para inscribirse es necesario enviar un correo con los datos personales a: [email protected] o comunicarlo a trav?s del tel?fono llamando al 695352881.?

Por otro lado, del 5 al 15 de marzo se desarrollar? la 45? Peregrinaci?n Diocesana a Tierra Santa, una iniciativa dirigida por el sacerdote Juan Carlos Alameda.?

El peri?dico "Diario de Avisos" ha publicado un art?culo de Juan Pedro Rivero, director del Instituto Superior de Teolog?a de las Islas Canarias (sede en Tenerife) titulado "Creyentes en una sociedad post-cristiana". En el mismo, Rivero hace referencia al pr?ximo curso de la C?tedra de ?tica y Pol?tica que comenzar? el d?a 21 del presente mes.

Por otro lado, el mencionado rotativo tambi?n ha recogido, dentro de su secci?n "El Meg?fono" que tiene como objetivo mostrar la realidad vecinal de diferentes barrios de Santa Cruz de Tenerife, hoy un reportaje sobre A?aza titulado: "El barrio de los vecinos que saben luchar". En ?l, se incluye una entrevista al p?rroco de la zona, el padre Pepe, como es conocido cari?osamente. Un sacerdote que lleva cuatro a?os trabajando pastoralmente en esta comunidad santacrucera.?

Desde el Arciprestazgo de Santa Cruz de La Palma, se propone por tercer a?o consecutivo un ?espacio abierto a los agentes de pastoral y a todos aquellos que quisieran aprovechar unos d?as para mejorar la formaci?n en su fe y en su tarea pastoral?. Los cursos que se proponen son cuatro: ?Din?mica interna del acto catequ?tico, ?Id y curar: la pastoral de la salud, parte indispensable de la misi?n de la Iglesia, ?Modelo de acci?n social: herramientas para la acci?n? y ?Orar con la Palabra de Dios??

Las Hijas de Mar?a Auxiliadora de Espa?a se encuentran celebrando, en el presente a?o, el 125 aniversario de la llegada al pa?s. La comunidad de Mar?a Auxiliadora que se encuentra en el Colegio Hogar Escuela de Santa Cruz de Tenerife, inaugur? el pasado 24 de enero todo un a?o de celebraciones con la eucarist?a presidida por el Obispo Nivariense. Hasta el 11 de febrero han organizado una Semana Vocacional bajo el lema "125 a?os contigo?. Mientras que el pr?ximo s?bado 12 de febrero celebrar?n un encuentro festivo de Asociaciones Juveniles de Canarias.?

Cada primer domingo de mes, C?ritas Arciprestal de Ofra, compuesta por las C?ritas de 10 parroquias, edita una hoja informativa que se reparte en todas las parroquias de la zona. En la hoja correspondiente al primer domingo del mes de febrero, se ofrece informaci?n de los servicios que presta, de la atenci?n llevada a cabo en el mes de enero y de los resultados de la campa?a de Navidad.?

El pr?ximo fin de semana y en fecha distinta a la habitual como consecuencia de las lluvias del pasado 29 de enero, tendr? lugar en G??mar la anual fiesta en honor a la Virgen de Chinguaro. El domingo, a partir de las 7:45 horas, tendr? lugar la peregrinaci?n hasta el santuario de Chinguaro desde la parroquia de San Pedro. Alrededor de las 8:30 horas se celebrar? la Eucarist?a.?

?PJ Weekend?, es el lema de las Jornadas Arciprestales de Pastoral Juvenil que se celebrar?n el fin de semana del 19 y 20 de febrero en el colegio de la Milagrosa, en la Orotava. Juegos, actividades l?dicas, conciertos y momentos para la oraci?n, son algunas de las ofertas de estas jornadas que concluir?n el domingo con una Eucarist?a en la Ermita de la Virgen de las Nieves de Las Ca?adas del Teide.??


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DOMINGO 6DEL TIEMPO ORDINARIO
13 de Febrero de 2011

?La gracia de nuestro Se?or Jesucristo, el amor del Padre y la comuni?n del Esp?ritu Santo est?n con todos vosotros.

- Bienvenidos una vez m?s a compartir nuestro encuentro de todos los domingos. Lo necesitamos mucho, reunirnos todas las semanas convocados por Jes?s. Lo necesitamos mucho, para que su palabra vaya penetrando en nosotros y nos ayude a asemejamos m?s a ?l, y para que su pan de vida nos alimente, y nos d? fortaleza y gracia. Agradezc?mosle a Jes?s esta nueva convocatoria, y dispong?monos a participar muy de coraz?n en esta Eucarist?a.

A. penitencial: En silencio, pidamos perd?n por nuestros pecados (silencio).

- T?, que has sido enviado para sanar los corazones afligidos. SE?OR, TEN PIEDAD.?

- T?, que has venido a llamar a los pecadores. CRISTO, TEN PIEDAD.

?- T?, que est?s sentado a la derecha del Padre para interceder por nosotros. SE?OR, TEN PIEDAD.

1. lectura (Eclesi?stico 75,76-27): Hoy en el evangelio escucharemos una parte importante del serm?n de la monta?a. Jes?s nos explicar? cu?les deben ser nuestros criterios ante la vida, y c?mo debemos actuar respecto a los dem?s. Nos dir? que no se trata de cumplir leyes, sino de cambiar nuestro coraz?n. Ahora, en esta primera lectura, un sabio del Antiguo Testamento nos invita a decidirnos; nos invita a saber escoger el camino de Dios.

2. lectura (7 Corintios2,6-1O):San Pablo nos habla de la sabidur?a de Dios, la sabidur?a que da la verdadera felicidad. Es lo que luego nos mostrar? Jes?s en el evangelio.

Oraci?n universal: La oraci?n universal es siempre una invitaci?n a salir de nosotros mismos y a mirar hacia el mundo entero. Por eso, hoy que es el d?a de la Campa?a contra el Hambre en el Mundo, ser? una buena ocasi?n para recordar a tanta y tanta gente que vive esta tragedia, y aportarles nuestra ayuda, y rezar tambi?n por ellos. Respondamos a cada petici?n diciendo: ESC?CHANOS, PADRE.

Por todos aquellos que, en todo el mundo, sufren y mueren a causa de la pobreza y del hambre. OREMOS:

Por los gobernantes y los dirigentes econ?micos, que tienen en sus manos hacer que las riquezas de nuestro mundo lleguen a todos y nadie tenga que sufrir por no tener lo necesario para vivir. OREMOS:

Por las entidades y las personas que dedican su tiempo y sus esfuerzos a luchar contra la pobreza y el hambre. OREMOS:

Por las Iglesias de los pa?ses pobres; por sus pastores y por sus fieles. OREMOS:

Por nosotros, y por toda nuestra comunidad parroquial. OREMOS:

Escucha, Padre, nuestras plegarias, y ll?nanos de tu amor. Por Jesucristo, nuestro Se?or.

Padrenuestro: Confiando en el Se?or, que da su amor a los pobres, nos atrevemos a decir:

CPL


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Mi?rcoles, 09 de febrero de 2011

ZENIT? nos ofrece el Mensaje del Papa Benedicto XVI ha dirigido al II Congreso Continental Latinoamericano sobre Vocaciones, que se celebra en Cartago (Costa Rica) desde?31?de Enero?hasta el 5 de febrero de 2011, y que ha sido promovido por el CELAM (Consejo Episcopal Latinoamericano).

Queridos hermanos en el Episcopado,
Amados presb?teros,
religiosas, religiosos y fieles laicos

Pr?ximamente se cumplir?n 17 a?os del Primer Congreso Continental Latinoamericano de Vocaciones, convocado por la Santa Sede, en estrecha colaboraci?n con el Consejo Episcopal Latinoamericano y la Confederaci?n Latinoamericana de Religiosos. Aquel evento signific? una importante ocasi?n para relanzar en todo el Continente la pastoral vocacional. El presente Congreso, que os dispon?is a celebrar en la ciudad de Cartago, en Costa Rica, es una iniciativa de los Obispos responsables de la pastoral vocacional de Am?rica Latina y el Caribe, con la que se pretende seguir el camino ya iniciado, en el contexto de ese gran impulso misionero promovido por la V Conferencia General del Episcopado Latinoamericano, en Aparecida (Documento conclusivo, 548). La gran tarea de la evangelizaci?n requiere un n?mero cada vez mayor de personas que respondan generosamente al llamado de Dios y se entreguen de por vida a la causa del Evangelio. Una acci?n misionera m?s incisiva trae como fruto precioso, junto al fortalecimiento de la vida cristiana en general, el aumento de las vocaciones de especial consagraci?n. De alguna manera, la abundancia de vocaciones es un signo elocuente de vitalidad eclesial, as? como de la fuerte vivencia de la fe por parte de todos los miembros del Pueblo de Dios.

La Iglesia, en lo m?s ?ntimo de su ser, tiene una dimensi?n vocacional, impl?cita ya en su significado etimol?gico: ?asamblea convocada? por Dios. La vida cristiana participa tambi?n de esta misma dimensi?n vocacional que caracteriza a la Iglesia. En el alma de cada cristiano resuena siempre de nuevo aquel ?s?gueme? de Jes?s a los ap?stoles, que cambi? para siempre sus vidas (cf.?Mt?4, 19).

En este segundo Congreso, que tiene por lema: ?Maestro, en tu Palabra echar? las redes? (Lc?5, 5), los distintos agentes de pastoral vocacional de la Iglesia en Am?rica Latina y el Caribe se han reunido con el objetivo de fortalecer la pastoral vocacional, para que los bautizados asuman su llamado de ser disc?pulos y misioneros de Cristo, en las circunstancias actuales de esas amadas tierras. A este respecto, el Concilio Vaticano II afirma que: ?toda la comunidad cristiana tiene el deber de fomentar las vocaciones, y debe procurarlo, ante todo, con una vida plenamente cristiana? (Optatam totius, 2). La pastoral vocacional ha de estar plenamente insertada en el conjunto de la pastoral general, y con una presencia capilar en todos los ?mbitos pastorales concretos (Cf. V Conferencia General, Aparecida,?Documento conclusivo, 314). La experiencia nos ense?a que, all? donde hay una buena planificaci?n y una pr?ctica constante de la pastoral vocacional, las vocaciones no faltan. Dios es generoso, e igualmente generoso deber?a ser el empe?o pastoral vocacional en todas las Iglesias particulares.

Entre los muchos aspectos que se podr?an considerar para el cultivo de las vocaciones, quisiera destacar la importancia del cuidado de la vida espiritual. La vocaci?n no es fruto de ning?n proyecto humano o de una h?bil estrategia organizativa. En su realidad m?s honda, es un don de Dios, una iniciativa misteriosa e inefable del Se?or, que entra en la vida de una persona cautiv?ndola con la belleza de su amor, y suscitando consiguientemente una entrega total y definitiva a ese amor divino (cf.?Jn?15, 9.16). Hay que tener siempre presente la primac?a de la vida del esp?ritu como base de toda programaci?n pastoral. Es necesario ofrecer a las j?venes generaciones la posibilidad de abrir sus corazones a una realidad m?s grande: a Cristo, el ?nico que puede dar sentido y plenitud a sus vidas. Necesitamos vencer nuestra autosuficiencia e ir con humildad al Se?or, suplic?ndole que siga llamando a muchos. Pero al mismo tiempo, el fortalecimiento de nuestra vida espiritual nos ha de llevar a una identificaci?n cada vez mayor con la voluntad de Dios, y a ofrecer un testimonio m?s limpio y transparente de fe, esperanza y caridad.

Ciertamente, el testimonio personal y comunitario de una vida de amistad e intimidad con Cristo, de total y gozosa entrega a Dios, ocupa un lugar de primer orden en la labor de promoci?n vocacional. El testimonio fiel y alegre de la propia vocaci?n ha sido y es un medio privilegiado para despertar en tantos j?venes el deseo de ir tras los pasos de Cristo. Y, junto a eso, la valent?a de proponerles con delicadeza y respeto la posibilidad de que Dios los llame tambi?n a ellos. Con frecuencia, la vocaci?n divina se abre paso a trav?s de una palabra humana, o gracias a un ambiente en el que se experimenta una fe viva. Hoy, como siempre, los j?venes ?son sensibles a la llamada de Cristo que les invita a seguirle? (Discurso en la sesi?n inaugural de la V Conferencia General,?Aparecida, 13 mayo 2007). El mundo tiene necesidad de Dios, y por eso siempre tendr? necesidad de personas que vivan para ?l y que lo anuncien a los dem?s (cf.?Carta a los seminaristas, 18 octubre 2010).

La preocupaci?n por las vocaciones ocupa un lugar privilegiado en mi coraz?n y en mis oraciones. Les animo, pues, queridos hermanos y hermanas, a que se consagren con todas sus fuerzas y talentos a esta apasionante y urgente tarea, que el Se?or sabr? recompensar con creces. Imploro sobre los organizadores y participantes en ese Congreso la intercesi?n de la Virgen Mar?a, verdadero modelo de respuesta generosa a la iniciativa de Dios, al mismo tiempo que les imparto una especial Bendici?n Apost?lica.

Vaticano, 21 de enero de 2011

BENEDICTUS PP. XVI

[?Libreria Editrice Vaticana]


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Reflexi?n de monse?or Rub?n Oscar Frassia, obispo de Avellaneda-Lan?s para el programa radial "Compartiendo el Evangelio", para el 4? domingo durante el a?o (30 de enero de 2011) (AICA)

LAS BIENAVENTURANZAS CAMBIAN NUESTROS CRITERIOS

Evangelio de San Mateo 5, 1-12 (Ciclo A)?

?Al ver a la multitud, Jes?s subi? a la monta?a, se sent?, y sus disc?pulos se acercaron a ?l. Entonces tom? la palabra y comenz? a ense?arles, diciendo:

"Felices los que tienen alma de pobres, porque a ellos les pertenece el Reino de los Cielos.
Felices los pacientes, porque recibir?n la tierra en herencia.
Felices los afligidos, porque ser?n consolados.
Felices los que tienen hambre y sed de justicia, porque ser?n saciados.
Felices los misericordiosos, porque obtendr?n misericordia.
Felices los que tienen el coraz?n puro, porque ver?n a Dios.
Felices los que trabajan por la paz, porque ser?n llamados hijos de Dios.
Felices los que son perseguidos por practicar la justicia, porque a ellos les pertenece el Reino de los Cielos.
Felices ustedes, cuando sean insultados y perseguidos, y cuando se los calumnie en toda forma a causa de m?.
Al?grense y regoc?jense entonces, porque ustedes tendr?n una gran recompensa en el cielo; de la misma manera persiguieron a los profetas que los precedieron.?

?Queridos hermanos, Mois?s comulgaba los Diez Mandamientos de parte del Se?or; en cambio con las bienaventuranzas Jes?s nos dice ?este es el Reino? y nos habla con una nueva l?gica, con una nueva mentalidad, ?cambiando nuestros criterios! Fij?monos: ?tienen que estar contentos los afligidos, los pacientes, los que tienen hambre y sed de justicia, los pobres, los misericordiosos, los que trabajan por la paz, los que son perseguidos!?Hay que estar feliz! Pareciera que est? todo al rev?s. Y s?, ciertamente nuestra l?gica est? superada por la l?gica del Evangelio. Cristo viene a dar vuelta nuestros criterios, para ponerlos donde tienen que estar ubicados.

Una segunda consideraci?n: las bienaventuranzas no son reducciones a estamentos sociol?gicos, no. No necesariamente, ya que estamos hablando de un esp?ritu, de una disposici?n interior y que, ciertamente, nosotros tenemos que informar en el propio obrar, en cualquier estado en el que uno se encuentre. Tenemos que repetir esta actitud. Por eso no es, sociol?gicamente hablando, sino que es algo mucho m?s.

Pidamos al Se?or que captemos el misterio, que captemos el sentido, porque estas bienaventuranzas no son un narc?tico, no son un adormecer o atar a los pobres. Como dicen por ah? ?bueno, como son pobres no hay m?s remedios, consu?lense, qu?dense tranquilos porque?? ?no, no, es otra cosa!, ?es otra l?gica! La l?gica del Evangelio que supera la l?gica de la raz?n.

Pidamos vivir este esp?ritu, saber testimoniarlo, incorporarlo; ?hay que rezar para entender porque el que reza entiende, busca la verdad, permanece en la verdad! Y tambi?n hay que tener la voluntad de darse cuenta que, ante cualquier adversidad, si uno tiene confianza y tiene fe, pone el acto de amor, la voluntad del amor y no la voluntad de las ganas; porque cuando te calumnian es doloroso pero uno tiene que tener el esp?ritu del Se?or.

Que el Se?or nos de esta gracia de la disposici?n interior para poder entrar en el misterio de las bienaventuranzas; que es un misterio de tensi?n donde nos vamos arrimando, nos vamos acercando, pero que no quiere decir que ya hemos llegado. Porque quien hace alarde de haber llegado, no lleg? sino que tiene carencias de aquello que dice que alcanz?.

Les dejo mi bendici?n: en el Nombre del Padre, del Hijo y del Esp?ritu Santo.

Am?n

Mons. Rub?n Oscar Frassia, obispo de Avellaneda-Lan?s?


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ZENIT nos ofrece la sexta entrega de la intervenci?n del cardenal Mauro Piacenza, prefecto de la Congregaci?n para el Clero, pronunciada el pasado lunes 24 de enero en las Jornadas Sacerdotales celebradas en Ars (Francia) sobre el celibato sacerdotal. La anterior se public? en el servicio del martes 1 de febrero, y la pr?xima y ?ltima lo ser? el jueves 3 de febrero.
La intervenci?n del cardenal Piacenza, realizada desde Roma en conexi?n en directo con el encuentro, lleva por t?tulo: ?El celibato sacerdotal: fundamentos, alegr?as, desaf?os... Las ense?anzas del Papa sobre el tema: de P?o XI a Benedicto XVI?.

6. Benedicto XVI y la Sacramentum Caritatis

El ?ltimo Pont?fice que examinamos es el felizmente reinante, Benedicto XVI, cuyo Magisterio inicial sobre el celibato sacerdotal no deja ninguna duda, sea sobre la perenne validez de la norma disciplinar, sea, sobre todo e incluso con anterioridad, sobre su fundaci?n teol?gica y particularmente cristol?gico-eucar?stica.

En particular, el Santo Padre dedic? al tema del celibato un n?mero entero de la Exhortaci?n Apost?lica Postsinodal Sacramentum Caritatis. Leemos en ?l: ?Los Padres sinodales han querido subrayar que el sacerdocio ministerial requiere, mediante la Ordenaci?n, la plena configuraci?n con Cristo. Respetando la praxis y las diferentes tradiciones orientales, es necesario reafirmar el sentido profundo del celibato sacerdotal, considerado con raz?n como una riqueza inestimable y confirmado por la praxis oriental de elegir como obispos s?lo entre los que viven el celibato, y que tiene en gran estima la opci?n por el celibato que hacen numerosos presb?teros. En efecto, esta opci?n del sacerdote es una expresi?n peculiar de la entrega que lo configura con Cristo y de la entrega exclusiva de s? mismo por el Reino de Dios. El hecho de que Cristo mismo, sacerdote para siempre, viviera su misi?n hasta el sacrificio de la cruz en estado de virginidad es el punto de referencia seguro para entender el sentido de la tradici?n de la Iglesia latina a este respecto. As? pues, no basta con comprender el celibato sacerdotal en t?rminos meramente funcionales. En realidad, representa una especial configuraci?n con el estilo de vida del propio Cristo. Dicha opci?n es ante todo esponsal; es una identificaci?n con el coraz?n de Cristo Esposo que da la vida por su Esposa. Junto con la gran tradici?n eclesial, con el Concilio Vaticano II y con los Sumos Pont?fices predecesores m?os, reafirmo la belleza y la importancia de una vida sacerdotal vivida en el celibato, como signo que expresa la dedicaci?n total y exclusiva a Cristo, a la Iglesia y al Reino de Dios, y confirmo por tanto su car?cter obligatorio para la tradici?n latina. El celibato sacerdotal, vivido con madurez, alegr?a y entrega, es una grand?sima bendici?n para la Iglesia y para la sociedad misma? (n. 24).

Como es f?cil observar, la Exhortaci?n Apost?lica multiplica las invitaciones para que el Sacerdote viva en el ofrecimiento de s? mismo, hasta el sacrificio de la cruz, para una dedicaci?n total y exclusiva a Cristo. Particularmente relevante es el v?nculo, que la Exhortaci?n Apost?lica reafirma, entre celibato y Eucarist?a; si esta teolog?a del Magisterio es recibida de modo aut?ntico y se aplica realmente en la Iglesia, el futuro del celibato ser? luminoso y fecundo, porque ser? un futuro de libertad y de santidad sacerdotal. Podr?amos hablar as? no s?lo de ?naturaleza esponsal? del celibato, sino de su ?naturaleza eucar?stica?, que deriva del ofrecimiento que Cristo hace de S? mismo perennemente a la Iglesia, y que se refleja de modo evidente en la vida de los sacerdotes. Estos son llamados a reproducir, en sus existencias, el Sacrificio de Cristo, a quien son asimilados en raz?n de la Ordenaci?n sacerdotal.

De la naturaleza eucar?stica del celibato derivan todas sus posibles implicaciones teol?gicas, que ponen al Sacerdote frente a su propio oficio fundamental: la celebraci?n de la Santa Misa, en la que las palabras ?Este es Mi Cuerpo? y ?Esta es Mi Sangre? no determinan solamente el efecto sacramental que les es propio, sino que, progresiva y realmente, deben modelar la oblaci?n de la propia vida sacerdotal.

El Sacerdote c?libe es as? asociado personal y p?blicamente a Jesucristo; Lo hace realmente Presente, convirti?ndose ?l mismo en v?ctima, en la que Benedicto XVI llama ?la l?gica eucar?stica de la existencia cristiana?.

Cuanto m?s se recupere, en la vida de la Iglesia, la centralidad de la Eucarist?a, dignamente celebrada y constantemente adorada, tanto m?s grande ser? la fidelidad al celibato, la comprensi?n de su inestimable valor y, si se me permite, el florecimiento de santas vocaciones al Ministerio ordenado.

En su discurso con ocasi?n de la Audiencia a la Curia Romana para la felicitaci?n de Navidad, el 22 de diciembre de 2006, Benedicto XVI afirmaba de nuevo: ?El verdadero fundamento del celibato puede ser recogido solamente en la frase: 'Dominus pars mea ? Tu, Se?or, eres mi tierra'. Puede ser s?lo teoc?ntrico. No puede significar quedarse privados del amor, sino que debe significar dejarse llevar por la pasi?n por Dios, y aprender despu?s, gracias a una mayor intimidad con ?l, a servir tambi?n a los hombres. El celibato debe ser un testimonio de Fe: la Fe en Dios se hace concreta en esa forma de vida, que s?lo a partir de Dios tiene un sentido. Apoyar la vida en ?l, renunciando al matrimonio y a la familia, significa que yo acojo y experimento a Dios como realidad y que por ello puedo llevarlo a los hombres?.

S?lo la experiencia de la ?herencia?, que el Se?or es para cada existencia sacerdotal, hace eficaz ese testimonio de Fe que es el celibato. Como el mismo Santo Padre reafirm? en el discursoo a los participantes en la Plenaria de la Congregaci?n para el Clero, el 16 de marzo de 2009, ?ste es : ?Apostolica vivendi forma [?], participaci?n en una 'vida nueva' espiritualmente entendida, en ese nuevo ?estilo de vida? que fue inaugurado por el Se?or Jes?s y que fue hecho propio por los Ap?stoles?.

El A?o Sacerdotal recientemente concluido ha visto varias intervenciones del Santo Padre sobre el tema del Sacerdocio, en particular en las catequesis de los mi?rcoles, dedicadas a los tria munera, y en las tenidas con ocasi?n de la inauguraci?n y de la clausura del A?o Sacerdotal y de las celebraciones ligadas a san Juan Maria Vianney. Particularmente relevante fue el di?logo del Santo Padre con los sacerdotes, durante la gran Vigilia de clausura del A?o Sacerdotal, cuando, interrogado sobre el significado del celibato y sobre las dificultades que se encuentran para vivirlo en la cultura contempor?nea, respondi?, partiendo de la centralidad de la Celebraci?n Eucar?stica cotidiana en la vida del Sacerdote, que, actuando in Persona Christi, habla en el ?Yo? de Cristo, convirti?ndose en realizaci?n de la permanencia en el tiempo de la unicidad de Su Sacerdocio, a?adiendo: ?Esta unificaci?n de Su 'Yo' con el nuestro implica que somos atra?dos tambi?n a Su realidad de Resucitado, vamos hacia la vida plena de la Resurrecci?n [?]. En este sentido, en celibato es una anticipaci?n. Trascendemos este tiempo y vamos adelante, y nos atraemos a nosotros mismos y a nuestra ?poca hacia el mundo de la Resurrecci?n, hacia la novedad de Cristo, hacia la nueva y verdadera vida?. Queda as? sancionada, por el Magisterio de Benedicto XVI, la relaci?n ?ntima entre dimensi?n eucar?stica-fontal y dimensi?n escatol?gica anticipada y realizada del celibato sacerdotal. Superando de un solo golpe toda reducci?n funcionalista del Ministerio, el Santo Padre vuelve a colocarlo en su alto y amplio marco teol?gico, lo ilumina poniendo en evidencia su relaci?n constitutiva, por tanto, con la Iglesia y revalora poderosamente toda la fuerza misionera que deriva precisamente de ese ?m?s? hacia el Reino que el celibato realiza.

En esa misma circunstancia, con audacia prof?tica, el Santo Padre afirm?: ?Para el mundo agn?stico, el mundo en el que Dios no cuenta, el celibato es un gran esc?ndalo, porque muestra precisamente que Dios es considerado y vivido como realidad. Con la vida escatol?gica del celibato, el mundo futuro de Dios entra en las realidades de nuestro tiempo?.

?C?mo podr?a la Iglesia vivir sin el esc?ndalo del celibato? ?Sin hombres dispuestos a afirmar en el presente, tambi?n y sobre todo a trav?s de su propia carne, la realidad de Dios? Estas afirmaciones han tenido cumplimiento y, en cierto modo, coronaci?n en la extraordinaria homil?a pronunciada como clausura del A?o Sacerdotal ? que me permito invitaros a releer ? en la que el Papa rez? para que, como Iglesia, seamos liberados de los esc?ndalos menores, para que aparezca el verdadero esc?ndalo de la historia, que es Cristo Se?or.

[Traducci?n del italiano por Inma ?lvarez]?


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ZENIT? nos ofrece la quinta entrega de la intervenci?n del cardenal Mauro Piacenza, prefecto de la Congregaci?n para el Clero, pronunciada el pasado lunes 24 de enero en las Jornadas Sacerdotales celebradas en Ars (Francia) sobre el celibato sacerdotal. La anterior se public? en el servicio del lunes 31 de enero, y la pr?xima lo ser? el mi?rcoles 2 de febrero.
La intervenci?n del cardenal Piacenza, realizada desde Roma en conexi?n en directo con el encuentro, lleva por t?tulo: ?El celibato sacerdotal: fundamentos, alegr?as, desaf?os... Las ense?anzas del Papa sobre el tema: de P?o XI a Benedicto XVI?.

5. Juan Pablo II y la Pastores dabo vobis

Desde el inicio de su Pontificado, el Siervo de Dios Juan Pablo II reserv? gran atenci?n al tema del celibato, reafirmando su perenne validez y poniendo en evidencia su v?nculo vital con el Misterio Eucar?stico. El 9 de noviembre de 1978, pocas semanas despu?s de su elecci?n al solio pontificio, en el primer discurso al Clero de Roma, afirmaba: ?El Concilio Vaticano II nos ha recordado esta espl?ndida verdad sobre el ?sacerdocio universal? de todo el Pueblo de Dios, que deriva de la participaci?n en el ?nico Sacerdocio de Jesucristo. Nuestro Sacerdocio ?ministerial?, arraigado en el Sacramento del Orden, se diferencia esencialmente del sacerdocio universal de los fieles. [?] Nuestro Sacerdocio debe ser l?mpido y expresivo, [?], estrechamente ligado celibato, [?] por la limpidez y la expresividad ?evang?lica?, a la que se refieren las palabras de Nuestro Se?or sobre el celibato ?por el reino de los cielos? (cf. Mt 19,12)? (n. 3).

Ciertamente un punto de particular relevancia, en orden a todos los temas referidos al Sacerdocio y a la formaci?n sacerdotal, ha sido la Exhortaci?n Apost?lica Pastores dabo vobis, en la que el don del celibato est? incluido en el v?nculo entre Jes?s y el Sacerdote y, por primera vez, se hace menci?n de la importancia tambi?n psicol?gica de ese v?nculo, sin separarlo de la importancia ontol?gica. Leemos de hecho, en el n. 72: ?En esta relaci?n entre el Se?or Jes?s y el sacerdote ?relaci?n ontol?gica y psicol?gica, sacramental y moral? est? el fundamento y a la vez la fuerza para aquella 'vida seg?n el Esp?ritu' y para aquel 'radicalismo evang?lico' al que est? llamado todo sacerdote y que se ve favorecido por la formaci?n permanente en su aspecto espiritual?.

Vida seg?n el Esp?ritu y radicalismo evang?lico representan, por tanto, las dos l?neas directrices irrenunciables, a lo largo de las cuales corre la permanente validez, documentada y motivada, del celibato sacerdotal. El hecho de que el Siervo de Dios Juan Pablo II reafirme inmediatamente su validez, proponga su lectura ontol?gico-sacramental, llegando hasta la acogida de las justas implicaciones psicol?gicas, que el carisma del celibato tiene en la delineaci?n de una madura personalidad cristiana y sacerdotal, alienta y justifica la lectura de este tesoro eclesial insustituible en el marco de la m?s grande e ininterrumpida continuidad y, al mismo tiempo, de la profec?a m?s audaz.

Podr?amos, de hecho, afirmar que la puesta en discusi?n o la relativizaci?n del sagrado celibato constituyen actitudes reaccionarias respecto al soplo del Esp?ritu mientras que, al contrario, su valoraci?n plena, su acogida adecuada, su testimonio luminoso e insuperable constituyen apertura y profec?a. Verdadera profec?a, tambi?n en el hoy de la Iglesia, incluso bajo el peso de los recientes dramas, que han ensuciado horriblemente sus blancas vestiduras, y con mayor evidencia a?n ante las sociedades hiper erotizadas, en las que reina soberana la banalizaci?n de la sexualidad y de la corporeidad.

El celibato grita al mundo que Dios existe, que es Amor y que es posible, en cada ?poca, vivir totalmente de ?l y para ?l. Y es del todo natural que la Iglesia elija a sus Sacerdotes entre aquellos que han acogido y madurado, a un nivel tan acabado, y por ello prof?tico, la pro-existencia: ?la existencia para Otro, para Cristo!

El Magisterio de Juan Pablo II, tan atento tanto a la revaloraci?n de la familia como al papel de la mujer en la Iglesia y en la sociedad, no tiene miedo de reafirmar la perenne validez del sagrado celibato. No son pocos los estudios que actualmente se llevan a cabo tambi?n sobre el tema interesante, y lleno de enormes consecuencias, de la corporeidad y de la ?teolog?a del cuerpo? en el Magisterio del Siervo de Dios.

Precisamente el Pont?fice que, quiz?s m?s que los dem?s, en los tiempos recientes elabor? y vivi? una gran teolog?a del cuerpo, nos entrega un radical afecto al celibato y la superaci?n de todo intento de reducci?n funcionalista, a trav?s de las dimensiones ontol?gico-sacramentales y teol?gico-espirituales claramente establecidas.

Un ulterior elemento, que surge, no tanto como novedad como precioso subrayado, en el Magisterio de Juan Pablo II (y ya presente en la Presbyterorum Ordinis), es el de la fraternidad sacerdotal. ?sta se interpreta no en sus reduccionismos psico-emotivos, sino en su ra?z sacramental, tanto en relaci?n con el Orden como en relaci?n con el Presbiterio unido al propio obispo. La fraternidad sacerdotal es constitutiva del Ministerio ordenado, poniendo en evidencia su dimensi?n ?de cuerpo?. Esta es el lugar natural de esas sanas relaciones fraternas, de ayuda concreta, tanto material como espiritual, y de compa??a y apoyo en el camino com?n de santificaci?n personal, precisamente a trav?s del Ministerio a nosotros confiado.

Quisiera se?alar por ?ltimo al Catecismo de la Iglesia Cat?lica, publicado durante el Pontificado de Juan Pablo II, en 1992. Este es, como se ha subrayado en muchos lugares, el aut?ntico instrumento a nuestra disposici?n, para la correcta hermeneutica de los textos del Concilio Ecumenico Vaticano II. Y debe convertirse, de forma cada vez m?s evidente, en punto de referencia imprescindible tanto de la catequesis como de toda la acci?n apostolica. En el Catecismo se reafirma, con autoridad, la validez perenne del celibato sacerdotal, cuando, en el n. 1579, se lee: ?Todos los ministros ordenados de la Iglesia latina, exceptuados los di?conos permanentes, son ordinariamente elegidos entre hombres creyentes que viven como c?libes y que tienen la voluntad de guardar el celibato "por el Reino de los cielos" (Mt 19,12). Llamados a consagrarse totalmente al Se?or y a sus "cosas" (cf 1 Co 7,32), se entregan enteramente a Dios y a los hombres. El celibato es un signo de esta vida nueva al servicio de la cual es consagrado el ministro de la Iglesia; aceptado con un coraz?n alegre, anuncia de modo radiante el Reino de Dios?.

Todos los temas tocados hasta ahora por el Magisterio de los Pont?fices, que hemos examinado, est?n como admirablemente condensados en la definici?n del Catecismo: de las razones cultuales a las de la imitatio Christi en el anuncio del Reino de Dios, de las derivadas del servicio apostolico a las eclesiol?gicas y las escatol?gicas. El hecho de que la realidad del celibato haya entrado en el Catecismo de la Iglesia dice c?mo ?sta est? intimamente relacionada con el coraz?n de la Fe cristiana y documenta ese anuncio radiante, del que habla el mismo texto.

[Traducci?n del italiano por Inma ?lvarez]


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Martes, 08 de febrero de 2011

ZENIT nos ofrece la cuarta entrega de la intervenci?n del cardenal Mauro Piacenza, prefecto de la Congregaci?n para el Clero, pronunciada el pasado lunes 24 de enero en las Jornadas Sacerdotales celebradas en Ars (Francia) sobre el celibato sacerdotal. La anterior se public? en el servicio del domingo 30 de enero, y la pr?xima lo ser? el martes 1 de febrero.
La intervenci?n del cardenal Piacenza, realizada desde Roma en conexi?n en directo con el encuentro, lleva por t?tulo: ?El celibato sacerdotal: fundamentos, alegr?as, desaf?os... Las ense?anzas del Papa sobre el tema: de P?o XI a Benedicto XVI?.

4. Pablo VI y la Sacerdotalis caelibatus

Publicada el 24 de junio de 1967, la Sacerdotalis caelibatus es la ?ltima Enc?clica enteramente dedicada por un Pont?fice al tema del celibato. En el clima del inmediato post-Concilio, recibiendo enteramente la doctrina conciliar, Pablo VI sinti? la necesidad, con un acto magisterial autorizado, la perenne validez del celibato eclesi?stico, el cual, quiz?s de forma m?s vehemente que hoy, era contestado a trav?s de verdaderos y aut?nticos intentos de deslegitimaci?n tanto hist?rico-b?blica como teol?gico-pastoral.

Como es bien sabido, la Presbyterorum Ordinis, distingue entre celibato en s? y ley del celibato, en el n?mero 16, donde afirma: ?La perfecta y perpetua continencia por el reino de los cielos, recomendada por nuestro Se?or, aceptada con gusto y observada plausiblemente en el decurso de los siglos e incluso en nuestros d?as por no pocos fieles cristianos, siempre ha sido tenida en gran aprecio por la Iglesia, especialmente para la vida sacerdotal.... Por estas razones, fundadas en el misterio de Cristo y en su misi?n, el celibato, que al principio se recomendaba a los sacerdotes, fue impuesto por ley despu?s en la Iglesia Latina a todos los que eran promovidos al Orden sagrado?. Esta distinci?n est? presente tanto en el cap?tulo tercero de la Enc?clica de P?o XI Ad catholici Sacerdotii, como en el n. 21 de la Enc?clica de Pablo VI. Ambos documentos reducen siempre la ley del celibato a su verdadero origen, que fue dado por los Ap?stoles, y a trav?s de ellos, por el mismo Cristo.

El Siervo de Dios Pablo VI, en el n. 14 de la Enc?clica, afirma: ?Pensarnos, pues, que la vigente ley del sagrado celibato debe tambi?n hoy, y firmemente, estar unida al ministerio eclesi?stico; ella debe sostener al ministro en su elecci?n exclusiva, perenne y total del ?nico y sumo amor de Cristo y de la dedicaci?n al culto de Dios y al servicio de la Iglesia, y debe cualificar su estado de vida, tanto en la comunidad de los fieles, como en la profana?. Como es evidente de inmediato, el Pont?fice asume las razones culturales propias del Magisterio precedente y las integra con las teol?gico-espirituales y pastorales, mayormente subrayadas por el Concilio Ecum?nico Vaticano II, poniendo en evidencia c?mo el doble orden de razones no debe ser considerado nunca en ant?tesis, sino en relaci?n rec?proca y en s?ntesis fecunda.

El mismo planteamientoo se encuentra en el n. 19 del Documento, que al deber del Sacerdote, como Ministro de Cristo y administrador de los Misterios de Dios, y tiene, en cierto modo, su culmen en el n. 21, que afirma: ?Cristo permaneci? toda la vida en el estado de virginidad, que significa su dedicaci?n total al servicio de Dios y de los hombres. Esta profunda conexi?n entre la virginidad y el sacerdocio en Cristo se refleja en los que tienen la suerte de participar de la dignidad y de la misi?n del mediador y sacerdote eterno, y esta participaci?n ser? tanto m?s perfecta cuanto el sagrado ministro est? m?s libre de v?nculos de carne y de sangre?. La vacilaci?n, por tanto, en la comprensi?n del valor inestimable del sagrado celibato y en su consiguiente valoraci?n adecuada y, donde fuese necesario, fuerte defensa, podr?a ser entendida como inadecuada comprensi?n del alcance real del Ministerio ordenado en la Iglesia y de su insuperable relaci?n ontol?gico-sacramental, y por tanto real, con Cristo sumo Sacerdote.

A estas imprescindibles referencias cultuales y cristol?gicas, la Enc?clica hace seguir una clara referencia eclesiol?gica, tambi?n esencial para la adecuada comprensi?n del valor del celibato: ?'Apresado por Cristo Jes?s' hasta el abandono total de s? mismo en ?l, el sacerdote se configura m?s perfectamente a Cristo tambi?n en el amor, con que el eterno sacerdote ha amado a su cuerpo, la Iglesia, ofreci?ndose a s? mismo todo por ella, para hacer de ella una esposa gloriosa, santa e inmaculada. Efectivamente, la virginidad consagrada de los sagrados ministros manifiesta el amor virginal de Cristo a su Iglesia y la virginal y sobrenatural fecundidad de esta uni?n, por la cual los hijos de Dios no son engendrados ni por la carne, ni por la sangre? (n. 26). ?C?mo podr?a Cristo amar a Su Iglesia con un amor no virginal? ?C?mo podr?a el Sacerdote, alter Christus, ser esposo de la Iglesia de modo no virginal?

Surge, por tanto, en la argumentaci?n completa de la Enc?clica, la profunda interconexi?n de todos los valores del sagrado celibato, el cual, da igual por d?nde se le mire, parece cada vez m?s radical e ?ntimamente conectado con el Sacerdocio.

Siguiendooo con la argumentaci?n de las razones eclesiol?gicas en apoyo del celibato, la Enc?clica, en los nn. 29, 30 y 31, pone en evidencia la relaci?n insuperable entre celibato y Misterio Eucar?stico, afirmando que, con el celibato, ?el sacerdote se une m?s ?ntimamente a la ofrenda, poniendo sobre el altar su vida entera, que lleva las se?ales del holocausto. [?] muriendo cada d?a totalmente a s? mismo, renunciando al amor leg?timo de una familia propia por amor de Cristo y de su reino, hallar la gloria de una vida en Cristo plen?sima y fecunda, porque como ?l y en ?l ama y se da a todos los hijos de Dios?.

El ?ltimo gran conjunto de razones, que se presentan en apoyo del sagrado celibato, se refiere a su significado escatol?gico. En el reconocimiento de que el Reino de Dios no es de este mundo (cf. Jn 18,30), que en la Resurrecci?n no se tomar? mujer ni marido (cf. Mt 22,30), y que ?el precioso don divino de la perfecta continencia por el reino de los cielos constituye [?] un signo particular de los bienes celestiales (cf. 1Cor 7,29-31)?, se indica tambi?n el celibato como ?un testimonio de la necesaria tensi?n del Pueblo de Dios hacia la meta ?ltima de su peregrinaci?n terrenal y un est?mulo para todos a alzar la mirada a las cosas que est?n all? arriba? (n. 34).

Quien es puesto como autoridad para guiar a los hermanos al reconocimiento de Cristo, a la acogida de las verdades reveladas, a una conducta de vida cada vez m?s irreprensible y, en una palabra, a la santidad, encuentra as?, en el sagrado celibato, profec?a convenient?sima y extraordinariamente fuerte, capaz de conferir singular autoridad al propio Ministerio y fecundidad, tanto ejemplar como apost?lica, al propio obrar.

Con extraordinaria actualidad, la Enc?clica responde tambi?n a esas objeciones que ver?an, en el celibato, una mortificaci?n de la humanidad, privada de este modo de uno de los aspectos m?s bellos de la vida. En el n. 56, se afirma: ?En el coraz?n del sacerdote no se ha apagado el amor. La caridad, bebida en su m?s puro manantial, ejercitada a imitaci?n de Dios y de Cristo, no menos que cualquier aut?ntico amor, es exigente y concreta, ensancha hasta el infinito el horizonte del sacerdote, hace m?s profundo amplio su sentido de responsabilidad -?ndice de personalidad madura, educa en ?l, como expresi?n de una m?s alta y vasta paternidad, una plenitud y delicadeza de sentimientos, que lo enriquecen en medida superabundante?. En una palabra: ?El celibato, elevando integralmente al hombre, contribuye efectivamente a su perfecci?n? (n. 55).

En 1967, a?o de publicaci?n de la Enc?clica Sacerdotalis caelibatus, el Siervo de Dios Pablo VI puso uno de los actos de Magisterio m?s valientes y ejemplarmente clarificadores de todo su Pontificado. Una Enc?clica que deber?a ser atentamente estudiada por todo candidato al Sacerdocio, desde el principio del propio itinerario, pero ciertamente antes de afrontar la petici?n de admisi?n a la ordenaci?n diaconal, retomada peri?dicamente en la formaci?n permanente y hecha objeto no s?lo de atento estudio b?blico, hist?rico, teol?gico, espiritual y pastoral, sino tambi?n de profunda meditaci?n personal.

[Traducci?n del italiano por Inma ?lvarez]


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ZENIT? nos ofrece el discurso que el Papa Benedicto XVI dirigi? a la Comunidad del Colegio Pontificio Et?ope en el Vaticano, a quienes recibi? el pasado s?bado 29 de enero en audiencia.

?Queridos hermanos y hermanas!

Estoy muy contento de acogeros en esta feliz ocasi?n del 150? aniversario del nacimiento al cielo de san Justino De Jacobis. Os saludo cordialmente a cada uno de vosotros, queridos sacerdotes y seminaristas del Colegio Pontificio Et?ope, que la Divina Providencia situ? cerca del sepulcro del Ap?stol Pedro, signo del antiguo y profundo v?nculo de comuni?n que une a la Iglesia de Etiop?a y de Eritrea con la Sede Apost?lica. Saludo de un modo especial al rector, padre Teclezghi Bahta, al que agradezco las corteses palabras con las que ha iniciado nuestro encuentro, recordando las diversas e importantes circunstancias que lo han motivado. Os acojo hoy con especial afecto, y junto a vosotros, quiero recordar tambi?n a sus comunidades de origen.

Quisiera ahora detenerme en la luminosa figura de San Justino De Jacobis, del cual hab?is celebrado tan importante aniversario el pasado 31 de julio. Digno hijo de San Vicente de Paoli, san Justino vivi? de un modo ejemplar su ?hacerse todo para todos?, especialmente en el servicio del pueblo abisinio. Enviado a los treinta y ocho a?os, por el entonces Prefecto del Propaganda Fide, cardenal Franzoni, como misionero a Etiop?a, en Tigrai, trabaj? primero en Adoua y despu?s en Gouala, donde enseguida pens? en formar a sacerdotes et?opes, creando un seminario llamado ?Colegio de la Inmaculada?. Con celo por su ministerio trabaj? incansablemente para que aquella parte del Pueblo de Dios reencontrase el fervor original de la fe, sembrada primero por el evangelizador san Frumencio (cfrPL?21, 473-80). Justino intuy? con discernimiento que prestar m?s atenci?n al contexto cultural ser?a una manera privilegiada a trav?s de la que la gracia de Dios formar?a nuevas generaciones de cristianos.

Aprendi? la lengua local y favoreci? la tradici?n plurisecular lit?rgica del rito propio de aquellas comunidades, y de esta manera trabaj? tambi?n en un eficaz proyecto ecum?nico. Durante m?s de veinte a?os, su generoso ministerio, primero sacerdotal y luego episcopal, benefici? a todos los miembros del pueblo a ?l confiado.

Por su pasi?n educativa, especialmente en la formaci?n de sacerdotes, se le considera justamente el patr?n de vuestro Colegio; de hecho, todav?a hoy, esta benem?rita Instituci?n acoge a presb?teros y aspirantes al sacerdocio, sosteni?ndoles en su proyecto de preparaci?n teol?gica, espiritual y pastoral. Volviendo a vuestras comunidades de origen, o acompa?ando a vuestros compatriotas en el extranjero, deb?is suscitar en cada persona el amor a Dios y a la Iglesia, siguiendo el ejemplo de san Justino De Jacobis. El coron? su fecunda contribuci?n a la vida religiosa y civil del pueblo abisinio con el don de su vida, silenciosamente entregada a Dios, tras muchos sufrimientos y persecuciones. Fue beatificado por el Venerable P?o XII el 25 de junio de 1939 y canonizado por el Siervo de Dios Pablo VI, el 26 de octubre de 1975.

Tambi?n a vosotros, queridos sacerdotes y seminaristas, ?el camino de la santidad est? marcado! Cristo contin?a presente en el mundo y se revela a todos los que, como san Justino De Jacobis, se dejan llevar por su Esp?ritu. Nos lo recuerda el Concilio Vaticano II que, por otro lado, afirma: ?En la vida de aquellos que, siendo hombres como nosotros, se transforman con mayor perfecci?n en imagen de Cristo (cf.?2 Co?3,18), Dios manifiesta al vivo ante los hombres su presencia y su rostro. En ellos El mismo nos habla y nos ofrece un signo de su reino? (Cost. dog.?Lumen gentium, 50).

Cristo, el eterno Sacerdote de la Nueva Alianza, que con la especial vocaci?n al ministerio sacerdotal ha ?conquistado? nuestra vida, no suprime las cualidades caracter?sticas de la persona; sino que la eleva, la ennoblece y haci?ndola suya, la llama a servir a su misterio y a su obra. Dios tambi?n tiene necesidad de cada uno de nosotros para ?demostrar a los tiempos futuros la inmensa riqueza de su gracia por el amor que nos tiene en Cristo Jes?s? (Ef 2,7)

No obstante el car?cter propio de la vocaci?n de cada uno, no estamos separados entre nosotros; estamos en cambio unidos, en comuni?n en un ?nico organismo espiritual. Estamos llamados a formar el total de Cristo, una unidad recapitulada en el Se?or, vivificada por su Esp?ritu para convertirnos en su ?pl?roma? y enriquecer as? el c?ntico de alabanza que ?l dirige al Padre.

Cristo es inseparable de la Iglesia, que es su cuerpo. Es en la Iglesia donde Cristo une m?s a s? mismo a los bautizados y, nutri?ndolos con la Santa Comuni?n, los hace part?cipes de su vida gloriosa (cfr?Lumen gentium, 48). La santidad est? por tanto en el mismo coraz?n del misterio eclesial y es la vocaci?n a la que todos estamos llamados. Los santos no son adornos que decoran la Iglesia externamente, son como las flores de un ?rbol que revelan la inagotable vitalidad de la savia que lo recorre. Es una cosa bella el contemplar de esta forma a la Iglesia, en un modo ascensional hacia la plenitud del Vir perfectus; en continua, fatigosa, progresiva maduraci?n; din?micamente impulsada hacia su pleno cumplimiento en Cristo.

Queridos sacerdotes y seminaristas del Colegio Pontificio Et?ope, vivid con alegr?a y dedicaci?n este importante periodo de vuestra formaci?n, a la sombra de la c?pula de San Pedro: caminad con decisi?n por el camino de la santidad. Sois un signo de esperanza, especialmente para la Iglesia de vuestros pa?ses de origen. Estoy seguro de que la experiencia de comuni?n vivida aqu? en Roma, os ayudar? tambi?n contribuir al crecimiento y a la convivencia pac?fica en vuestras amadas naciones. Acompa?o vuestro camino con mi oraci?n y, con la intercesi?n de san Justino De Jacobis y de la Virgen Mar?a, os imparto con cari?o, la Bendici?n Apost?lica, que extiendo a las Hermanas de Mar?a Ni?a, al personal de la Casa y a vuestras personas queridas.

[Traducci?n del original italiano por Carmen ?lvarez
?Copyright 2011 Libreria Editrice Vaticana]


Publicado por verdenaranja @ 21:39  | Habla el Papa
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ZENIT nos ofrece el Mensaje del presidente del Consejo Pontificio para los Operadores Sanitarios, monse?or Zygmunt Zimowski, hecho p?blico el s?bado 29 de enero, con motivo de la celebraci?n, ayer domingo, de la Jornada Mundial de los Enfermos de Lepra.

"Unir nuestros esfuerzos para expresar mejor la Justicia y el Amor hacia los enfermos de lepra"

1) Su Santidad el Papa Benedicto XVI, en su mensaje a la XXV Conferencia Internacional del Consejo Pontificio para los Operadores Sanitarios del pasado mes de noviembre, titulado "Caritas in veritate. Por una atenci?n sanitaria justa y humana", subray? que ?en nuestra ?poca? se asiste ?por una parte a una atenci?n sanitaria que corre el riesgo de transformarse en consumismo farmacol?gico, m?dico y quir?rgico, convirti?ndose casi en un culto al cuerpo, y por otra parte, a la dificultad de millones de personas para acceder a condiciones m?nimas de subsistencia y a f?rmacos indispensables para curarse?. Este es un problema que afecta de modo vivo y especial al mundo de los leprosos, y esta 58? Jornada Internacional de lucha contra la Lepra es en efecto la ocasi?n para expresar la ?cercan?a y la solidaridad hacia todos los que sufren este mal y otras enfermedades que desfiguran el cuerpo llevando a un casi incurable estado de marginaci?n".

La Jornada Mundial de lucha contra la Lepra es una celebraci?n que constituye al mismo tiempo un momento de reflexi?n para subrayar y expresar agradecimiento por el compromiso de los millones, entre agentes, profesionales y voluntarios, del mundo de la salud, de la sociedad, de la pol?tica y de la informaci?n que han ayudado y ayudan a los leprosos. Empezando por ofrecer la posibilidad de un diagn?stico precoz y despu?s, como el Buen Samaritano, dando las posibilidades de curaci?n, pero tambi?n los medios de supervivencia y de sustento a quien se encuentra con un futuro fuertemente comprometido por las discapacidades y las desfiguraciones que la enfermedad inflige. Por tanto, prosegu?a el Santo Padre en el Mensaje, inclin?ndose ?hacia el hombre herido, abandonado en la cuneta del camino?, realizando esa ?justicia m?s grande" que Jes?s pide a sus disc?pulos y realiza en su vida, porque el cumplimiento de la Ley es el amor?. Entre las personas y las instituciones a las que deseamos dirigir un particular agradecimiento, por su compromiso hacia los enfermos de lepra, est? la Fundaci?n Raoul Follereau. Una realidad que, surgida de la sensibilidad, caridad y capacidad de su fundador, ha continuado su obra, tambi?n apoyando la celebraci?n de esta Jornada Mundial que, dentro de dos a?os, celebrar? el 60? aniversario de su propia instituci?n.

2) La lepra, de hecho, despu?s de la puesta en marcha de eficacias terapias farmacol?gicas, ha visto reducirse notablemente su propia carga letal, pero sigue provocando sufrimiento, lesiones f?sicas y exclusi?n social. En torno a ella prosperan la ignorancia, la desigualdad y la discriminaci?n que, a su vez, alimentan su difusi?n. Esto por la incapacidad de comprender la importancia de un diagn?stico cl?nico a tiempo y de acceder a los servicios sanitarios eventualmente presentes; la imposibilidad absoluta para algunas poblaciones o comunidades de gozar de un sostema sanitario aunque sea m?nimo, la marginaci?n y el consiguiente dr?stico empobrecimiento de los n?cleos familiares donde se ha verificado un primer caso de contagio. Desde el punto de vista sanitario y social sigue siendo dram?tica la carencia de estructuras tanto para el diagn?stico precoz de la infecci?n como para la reinserci?n social y laboral de las personas curadas pero que han quedado mutiladas por el Bacilo de Hansen. Debe promoverse de forma m?s difundida y capilar la educaci?n de las comunidades y de las poblaciones para que se comprenda que quien est? curado no representa ya amenaza alguna de infecci?n para los dem?s y que debe ser ayudado a reinsertarse.

Por ello os pedimos tambi?n a vosotros, que anteriormente fuisteis v?ctimas de la lepra, que os comprometais a ser solidarios, que rec?is por el bien de quien est? cerca de vosotros, de quien intenta llevaros alivio, pero tambi?n por la salvaci?n de quienes ?banquetean? cerrando la puerta ante las necesidades de los dem?s. De aquellos que se alejan de vosotros llam?ndoos ??leprosos!?, sin conocer ni querer conocer vuestro nombre, reconocer vuestra dignidad y vuestra historia. Y sin embargo, ?tambi?n en el campo de la salud, parte integrante de la existencia de cada uno y del bien com?n, es importante instaurar una verdadera justicia distributiva que garantice a todos, sobre la base de las necesidades objetivas, cuidados adecuados. En consecuencia, el mundo de la salud no puede sustraerse a las reglas morales que deben gobernarlo para que no se convierta en inhumano" subray? tambi?n Su Santidad el Papa Benedicto XVI. Como subraya la Enc?clica Caritas in veritate, "la Doctrina Social de la Iglesia ha puesto siempre de manifiesto la importancia de la justicia distributiva y de la justicia social en los diversos sectores de las relaciones humanas. Se promueve la justicia cuando se acoge la vida del otro y de asume su responsabilidad hacia ?l, respondiendo a sus esperanzas, porque en ?l se capta el propio rostro del Hijo de Dios, que se hizo hombre por nosotros. La imagen divina impresa en nuestro hermano funda la alt?sima dignidad de cada persona y suscita en cada uno la exigencia del respeto, del cuidado y del servicio?.

3) De nuevo con ocasi?n de esta 58? Jornada Mundial es justo recordar que en la Historia de la Iglesia ha habido siempre personas que se ha comprometido hasta, en muchos casos, sacrificar la propia vida en favor de las v?ctimas del Morbo de Hansen. Uno de los m?s recientes, en t?rminos temporales, es el cardenal canadiense Paul-?mile L?ger. "Un signo fuerte de la acci?n humanizadora del mensaje de Cristo es sin duda el Centro Cardenal L?ger de Yaound? (Camer?n)?, subray? el Papa Benedicto XVI durante la audiencia general del 1 de abril de 2009 en la Plaza de San Pedro. ?Su fundador fue el cardenal canadiense Paul-?mil L?ger, que quiso retirarse all? despu?s del Concilio, en 1968 ?, manifest? el Santo Padre ? para trabajar? entre los pobres, los leprosos y los discapacitados.

Permaneciendo entre el siglo XIX y XX, queremos tambi?n recordar al belga san Dami?n de Veuster de la Congregaci?n de los Sagrados Corazones de Jes?s y Mar?a, que trabaj? en Molokai (archipi?lago de las Hawaii, EE.UU.). "Su actividad misionera ? subray? Su Santidad el Papa Benedicto XVI con ocasi?n de la canonizaci?n de Dami?n de Veuster, celebrada en 2009 ? le dio mucha alegr?a? alcanzando ?su culmen en la caridad... El servidor de la Palabra se convirti? as? en un siervo sufriente, leproso entre los leprosos, durante los ?ltimos a?os de su vida?.

Tambi?n el beato polaco Jan Beyzym de la Compa??a de Jes?s que, beatificado en 2002 por el venerable papa Juan Pablo II, se dedic? a las v?ctimas de la lepra, en su caso en Madagascar, e incluso consigui? construir en la isla un hospital especializado a?n activo y capaz de hospedar a 150 pacientes. Su vida se distingui? por su profunda fe, su solicitud samaritana por los m?s pobres entre los pobres. En su existencia la evangelizaci?n se conjugaba con la defensa de la dignidad del ser humano hijo de Dios. De prtofunda fe mariana, dedic? el hospital que hab?a fundado a la Virgen de Częstochowa. "La obra caritativa del beato Jan Beyzym ? afirm? el venerable Juan Pablo II durante la ceremonia de beatificaci?n del padre jesuita, celebrada en Cracovia en 2002 ? estaba inscrita en su misi?n fundamental: llevar el Evangelio a quienes no lo conoces. Este es el m?s grande don de misericordia: llevar a los hombres a Cristo y permitirles conocer y gustar su amor".

A la Virgen Sant?sima, Salud de los Enfermos y Consoladora de los Afligidos confiamos todos los enfermos de Lepra y todos aquellos que cuidan de ellos.

+ Zygmunt Zimowski
Presidente del Consejo Pontificio para los Operadores Sanitarios

[Traducci?n del original italiano por Inma ?lvarez]


Publicado por verdenaranja @ 21:35  | Hablan los obispos
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Carta de Mons. Carlos Osoro, arzobispo de la archidi?cesis de Valencia, publicada para celebrar la "Jornada Mundial del Emigrante" con el t?tulo? "Carta a un emigrante para meditar juntos". Viernes 28 de Enero de 2011?

CARTA A UN EMIGRANTE PARA MEDITARLA JUNTOS?
Carta semanal del Sr. Arzobispo??

Deseo compartir contigo algo que sabes de memoria y que vives en tu propia carne: la emigraci?n, en nuestro mundo actual, se ha convertido en un fen?meno global. Cuando has salido de tu patria, no solamente has visto c?mo contigo sal?an muchos m?s sino que, al llegar al pa?s que te acog?a, te has encontrado con muchos m?s procedentes de otros lugares. En este fen?meno, ciertamente, est?n implicadas todas las naciones: unas, porque de ellas salen muchos hombres y mujeres a otros pa?ses, y otras, porque los reciben. La emigraci?n afecta a millones de seres humanos y siempre nos plantea desaf?os nuevos. A los cristianos nos tiene que hacer m?s sensibles y recordar que el mismo Se?or fue un emigrante desde el inicio de su vida entre nosotros en esta tierra, cuando tuvo que huir a Egipto.??

Cuando te escribo esta carta, estoy pensando en toda tu familia y en todos los emigrantes. Lo hago para que todos nos sensibilicemos y, tambi?n, para sensibilizar a toda la sociedad. La emigraci?n es un fen?meno de tanta trascendencia que nos alienta a cambiar comportamientos en nuestra vida y hacer de este mundo una verdadera familia en la que todos se encuentren como hermanos. A nadie en esta tierra, que es de todos, lo podemos situar como extra?o y falto de derechos.?

Como nos ha recordado el Papa Benedicto XVI en su mensaje para la Jornada Mundial del Emigrante y del Refugiado, esta ocasi?n ?brinda a la Iglesia la oportunidad de orar para que los corazones se abran a la acogida cristiana y de trabajar para que crezca en el mundo la justicia y la caridad, columnas para la construcci?n de una paz aut?ntica y duradera. ?Como yo os he amado, que tambi?n os am?is unos a otros? (Jn 13, 34) es la invitaci?n que el Se?or nos dirige con fuerza y nos renueva constantemente: si el Padre nos llama a ser hijos amados en su Hijo predilecto, nos llama tambi?n a reconocernos todos como hermanos en Cristo?.?

Es verdad lo que me dec?as en la conversaci?n que ten?amos hace muy poco tiempo, que entre las personas a las que afecta el problema de la emigraci?n se encuentran muchas veces los m?s vulnerables: los emigrantes indocumentados, los refugiados, los que buscan asilo, los desplazados a causa de continuos conflictos violentos en muchas partes de la tierra y las v?ctimas del terrible crimen del tr?fico humano. Pero, sean quienes fueren, te aseguro que en la comunidad cat?lica tienes una familia. Como muy bien sabes, y de alguna manera en tu vida lo has experimentado, la participaci?n en la comunidad cat?lica no viene determinada por la nacionalidad o por el origen social o ?tnico, sino fundamentalmente por la fe en Jesucristo y por el bautismo en nombre de la Sant?sima Trinidad. Adem?s, la Iglesia nunca cierra las puertas a nadie, pues sabe muy bien, porque as? se lo ense?o Jesucristo, que todos somos hermanos.

??Qu? fuerza tiene el contemplar el car?cter cosmopolita del Pueblo de Dios! Se hace visible en cualquier comunidad cristiana porque la emigraci?n ha transformado, incluso, comunidades peque?as y a veces aisladas en realidades pluralistas e interculturales. Y nuestros hogares, en donde hasta hace muy poco tiempo era raro ver a un extranjero viviendo permanentemente, hoy los compartimos con personas de diferentes partes del planeta. ?Qu? bien suena en el mundo en muchas comunidades cristianas el salmo 116: ?Alabad al Se?or todas las naciones, aclamadlo todos los pueblos?! Recuerda, como te dec?a, la oportunidad que tienes y tienen todos los que contigo celebran la Eucarist?a los domingos de vivir la experiencia de la catolicidad, que es una nota esencial de la Iglesia, que expresa su apertura esencial a todo lo que es obra del Esp?ritu en cada pueblo.?

?Qu? conversaci?n m?s profunda tuvimos! ?Qu? alegr?a sentimos en nuestro coraz?n cuando, juntos, experimentamos el v?nculo profundo que existe entre todos los seres humanos! V?nculo que ha establecido el mismo Creador cuando a todos los hombres nos hizo a ?su imagen y semejanza?. Recuerda aquello que nos dec?a el Concilio Vaticano II: ?todos los pueblos forman una comunidad, tienen un mismo origen, puesto que Dios hizo habitar a todo g?nero humano sobre la faz de la tierra y tienen tambi?n un fin ?ltimo, que es Dios, cuya providencia, manifestaci?n de bondad y designios de salvaci?n se extiende a todos?. Somos una sola familia humana. S?, una familia de hermanos y hermanas, en la que todos nos vemos impulsados y con necesidad del di?logo, en la que todos estamos llamados, en lo m?s profundo de nuestro coraz?n, a una vida donde la convivencia y la fraternidad no sean una palabra m?s de las muchas que pronunciamos, sino que sea una realidad vivida serena y provechosamente en respeto a las leg?timas diferencias.

?Contigo quiero pensar en todos los emigrantes, cuya condici?n de extranjeros hace m?s dif?cil toda reivindicaci?n social, a pesar de su real participaci?n en el esfuerzo econ?mico del pa?s que lo recibe. Urge, por parte de todos, superar actitudes nacionalistas exacerbadas y crear, en su favor, legislaciones que favorezcan la integraci?n, faciliten la promoci?n profesional, les permita un alojamiento decente donde pueda vivir toda la familia. Es cierto que es deber de todos los hombres trabajar con energ?a para instaurar la fraternidad universal, que es base indispensable de una justicia aut?ntica y condici?n esencial para la paz. Hagamos frente a toda manifestaci?n de racismo, xenofobia y nacionalismo. Solamente un amor aut?nticamente evang?lico ser? suficientemente fuerte para pasar de la tolerancia al respeto real de las diferencias. Y solamente la gracia redentora de Jesucristo puede hacernos vencer ese desaf?o diario de transformar el ego?smo en generosidad, el temor en apertura y el rechazo en solidaridad.?

Con gran afecto, os bendice?

+ Carlos, Arzobispo de Valencia


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Lunes, 07 de febrero de 2011

ZENIT? nos? ofrece la?segunda entrega de la intervenci?n del cardenal Mauro Piacenza, prefecto de la Congregaci?n para el Clero, pronunciada el pasado lunes 24 de enero en las Jornadas Sacerdotales celebradas en Ars (Francia) sobre el celibato sacerdotal. La anterior se public? en el servicio del viernes 28 de enero, y la pr?xima lo ser? el lunes 31 de enero.
La intervenci?n del cardenal Piacenza, realizada desde Roma en conexi?n en directo con el encuentro, lleva por t?tulo: "El celibato sacerdotal: fundamentos, alegr?as, desaf?os... Las ense?anzas del Papa sobre el tema: de P?o XI a Benedicto XVI".

Cardenal Piacenza: el celibato sacerdotal seg?n Juan XXIII (III)
Intervenci?n en un Encuentro sacerdotal en Ars

3. Juan XXIII y la Enc?clica Sacerdotii nostri primordia

El beato Juan XXIII dedic?, como bien sab?is, otra enc?clica al santo Cura de Ars, en el primer centenario de su nacimiento al Cielo. En ella, los temas fundamentales de la virginidad y del celibato por el Reino de los Cielos, desarrollados por el Pont?fice P?o XI y, sobre todos, por el Papa P?o XII, son recibidos por Juan XXIII y como progresivamente declinados en la figura ejemplar de san Juan Mar?a Vianney, que ?l presenta como quintaesencia del Sacerdocio cat?lico.

El Pont?fice indica c?mo todas las virtudes necesarias y propias de un sacerdote fueron acogidas y vividas por san Juan Mar?a Vianney, y pone el acento, en el texto de la enc?clica, en la ascesis sacerdotal, en el papel de la oraci?n y del Culto eucar?stico, y en el consiguiente celo pastoral.

Citando, aunque indirectamente, a P?o XI, la enc?clica reconoce c?mo, para la realizaci?n de las funciones sacerdotales, se exige una santidad mayor que la requerida por el estado religioso, y afirma c?mo la grandeza del sacerdote consiste en la imitaci?n de Jesucristo. Afirma Juan XXIII: "En :su mirada brillaba la castidad,", se ha dicho del Cura de Ars. En verdad, quien le estudia queda maravillado no s?lo por el hero?smo con que este sacerdote redujo su cuerpo a servidumbre (1 Cor 9, 27), sino tambi?n por el acento de convicci?n con que lograba atraer tras de s? la muchedumbre de sus penitentes". Surge con claridad c?mo, para el beato Juan XXIII, en el Cura de Ars era de luminosa evidencia el v?nculo entre eficacia ministerial y fidelidad a la continencia perfecta por el Reino de los Cielos, y como esta ?ltima no estaba determinada por las exigencias del ministerio, sino que, al contrario, est? contra cualquier reducci?n funcionalista del sacerdocio, siendo precisamente el Ministerio, en su m?s amplio florecimiento, el que est? determinado, casi causado, por la fidelidad al celibato. Prosigue el Pont?fice: "Esta ascesis necesaria de la castidad, lejos de encerrar al sacerdote en un est?ril ego?smo, lo hace de coraz?n m?s abierto y m?s dispuesto a todas las necesidades de sus hermanos: 'Cuando el coraz?n es puro --dec?a muy bien el Cura de Ars- no puede menos de amar, porque ha vuelto a encontrar la fuente del amor que es Dios'".

De esta argumentaci?n perfectamente teol?gica se comprende bien c?mo el Esp?ritu de Dios y el esp?ritu del mundo se encuentran en oposici?n diametral. Tenemos por tanto los par?metros para comprender y construir.

En la enc?clica se pone en evidencia el v?nculo constitutivo entre celibato, identidad sacerdotal y celebraci?n de los divinos Misterios. Se pone un acento particular en el v?nculo entre ofrenda eucar?stica del divino Sacrificio y don cotidiano de s? mismos, tambi?n en el sagrado celibato. Ya en 1959, el Magisterio pontificio reconoc?a, as?, c?mo gran parte de la desorientaci?n respecto a la fidelidad y a la necesidad del celibato eclesi?stico depend?a, y de hecho depende, de una inadecuada comprensi?n de su relaci?n con la Celebraci?n Eucar?stica. En ella, de hecho, no de forma funcional sino real, el sacerdote participa en la ofrenda ?nica e irrepetible de Cristo, la cual sin embargo es sacramentalmente actualizada y representada en la Iglesia para la salvaci?n del mundo. Semejante participaci?n implica la ofrenda de s? mismos, que debe ser ?ntegra, e incluir por tanto tambi?n la propia carne en la virginidad.

?Qui?n no ve entonces c?mo entre Eucarist?a-culto divino y Sacerdocio ordenado existe un nexo vital? Las suertes del culto y del Sacerdocio est?n unidas. Imposible cuidar un ?mbito sin cuidar el otro. Es necesario reflexionar sobre ello cuando uno se dedica a la formaci?n sacerdotal, y es necesario ser siempre conscientes del hecho de que a la suerte de la reforma de los cl?rigos est? ligada la suerte de una nueva evangelizaci?n absolutamente indispensable.

Vale a?n hoy, quiz?s con acentos m?s dram?ticos, la indicaci?n del beato pont?fice: "Con afecto paternal, Nos pedimos a nuestros amados sacerdotes que peri?dicamente se examinen sobre la forma en que celebran los santos misterios, y sobre las espirituales disposiciones con que ascienden al altar y sobre los frutos que se esfuerzan por obtener de ?l". La Eucarist?a es as?, al mismo tiempo, fuente del sagrado celibato y "prueba de examen" de la fidelidad al mismo, banco concreto de prueba del ofrecimiento real de s? mismos al Se?or.

[Traducci?n del italiano por Inma ?lvarez]


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ZENIT? publica las palabras que dirigi? Benedicto XVI este domingo al rezar la oraci?n mariana del ?ngelus junto a los miles de peregrinos congregados en la plaza de San Pedro del Vaticano.

Queridos hermanos y hermanas:

En este cuarto domingo del Tiempo Ordinario, el Evangelio presenta el primer gran discurso que el Se?or dirige a la gente, sobre las dulces colinas que rodean el Lago de Galilea. "Al ver a la multitud --escribe san Mateo--, Jes?s subi? a la monta?a, se sent?, y sus disc?pulos se acercaron a ?l. Entonces tom? la palabra y comenz? a ense?arles" (Mt 5, 1-2). Jes?s, nuevo Mois?s, "asume la 'c?tedra' de la monta?a" (Jes?s de Nazaret, La Esfera de los Libros, 2007) y proclama "bienaventurados" los pobres de esp?ritu, los afligidos, los misericordiosos, los que tienen hambre de justicia, los limpios de coraz?n, los perseguidos (Cf. Mt 5, 3-10). No se trata de una nueva ideolog?a, sino de una ense?anza que procede de lo alto y que toca a la condici?n humana, que el Se?or, al encarnarse, quiso asumir para salvarla. Por este motivo, "el serm?n de la monta?a se dirige a todo el mundo, en el presente y en el futuro... y s?lo puede ser comprendido y vivido en el seguimiento de Jes?s, caminando con ?l" (Jes?s de Nazaret). Las Bienaventuranzas son un nuevo programa de vida para liberarse de los falsos valores del mundo y abrirse a los verdaderos bienes presentes y futuros. Cuando Dios consuela, sacia el hambre de justicia, enjuga las l?grimas de los afligidos, significa que, ademas de recompensar a cada uno de manera sensible, abre el Reino de los Cielos. "Las Bienaventuranzas son la transposici?n de la cruz y de la resurrecci?n en la existencia de los disc?pulos" (ib?dem). Reflejan la vida del Hijo de Dios que se deja perseguir, despreciar hasta la condena a muerte para dar a los hombres la salvaci?n.

Un antiguo eremita afirma: "Las Bienaventuranzas son dones de Dios y tenemos que darle verdaderamente gracias por hab?rnoslas dado y por las recompensas que se derivan de ellas, es decir, el Reino de los Cielos en el siglo futuro, el consuelo aqu?, la plenitud de todo bien y la misericordia de Dios..., cuando uno se ha convertido en imagen de Cristo sobre la tierra" (Pedro de Damasco, en Filocalia, volumen 3, Tur?n 1985, p. 79). El Evangelio de las Bienaventuranzas se comenta con la historia misma de la Iglesia, la historia de la santidad cristiana, pues --como escribe san Pablo-- "Dios eligi? lo que el mundo tiene por necio, para confundir a los sabios; lo que el mundo tiene por d?bil, para confundir a los fuertes; lo que es vil y despreciable y lo que no vale nada, para aniquilar a lo que vale" (1 Corintios 1, 27-28). Por este motivo, la Iglesia no tiene miedo de la pobreza, el desprecio, la persecuci?n en una sociedad con frecuencia atra?da por el bienestar material y por el poder mundano. San Agust?n nos recuerda que "lo que ayuda no es sufrir estos males, sino soportarlos por el nombre de Jes?s, no s?lo con esp?ritu sereno, sino incluso con alegr?a" (De sermone Domini in monte, I, 5,13: CCL 35, 13).

Queridos hermanos y hermanas: invoquemos a la Virgen Mar?a, la bienaventurada por excelencia, pidiendo la fuerza de buscar al Se?or (Cf. Sofon?as 2, 3) y de seguirle siempre, con alegr?a, por el camino de las Bienaventuranzas.?

[Tras rezar el ?ngelus, el Papa salud? en varios idiomas a los peregrinos. En italiano, comenz? diciendo:]

Se celebra en este domingo la Jornada Mundial de los Enfermos de Lepra, promovida en los a?os cincuenta del siglo pasado por Raoul Follereau y reconocida oficialmente por la ONU. A pesar de que el n?mero de los enfermos est? disminuyendo, por desgracia la lepra todav?a golpea a muchas personas en condiciones de grave miseria. A todos los enfermos les aseguro una oraci?n especial, que extiendo tambi?n a quienes les asisten y a quienes se comprometen de diferentes maneras por derrotar el mal de Hansen. Saludo en particular a la Asociaci?n Italiana Amigos de Raoul Follereau, que cumple cincuenta a?os de actividad.

En los pr?ximos d?as, en varios pa?ses del Lejano Oriente, se celebra, con alegr?a, especialmente en la intimidad de las familias, el a?o nuevo lunar. A todos esos grandes pueblos les deseo de coraz?n serenidad y prosperidad.

Hoy se celebra tambi?n la Jornada Internacional de Intercesi?n por la Paz en Tierra Santa. Me uno al patriarca latino de Jerusal?n y al custodio de Tierra Santa para invitar a todos a rezar al Se?or para que permita la convergencia de las mentes y los corazones en proyectos concretos de paz.

Con alegr?a dirijo un caluroso saludo a los muchachos y muchachas de la Acci?n Cat?lica de la di?cesis de Roma, dirigidos por el cardenal vicario Agostino Vallini. Queridos muchachos, este a?o tambi?n sois numerosos, al final de vuestra Caravana de la Paz, cuyo lema era "?Contamos con la paz!". Escuchemos ahora el mensaje que vuestros amigos, que se encuentran a mi lado, nos leer?n.

[En espa?ol, el Papa dijo: ]

Saludo con afecto a los peregrinos de lengua espa?ola presentes en esta oraci?n mariana, en particular a los fieles de diversas parroquias de las di?cesis de Valencia, C?diz y Jerez de la Frontera. El anuncio de las Bienaventuranzas, que hoy nos presenta la liturgia, es una clara propuesta del Se?or para vivir en comuni?n con ?l y alcanzar la aut?ntica felicidad. Quien acoge con radicalidad este programa de vida, encuentra la fuerza necesaria para colaborar en la edificaci?n del Reino de Dios y ser instrumento de salvaci?n. Feliz domingo.?

[Traducci?n del original italiano realizada por Jes?s Colina
? Libreria Editrice Vaticana]


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ZENIT? publica la reflexi?n que ha escrito monse?or Jos? Ignacio Munilla, obispo de San Sebasti?n, con el t?tulo

A estas alturas ya nadie duda de que el cine no es, ni puede serlo, un arte as?ptico en lo que se refiere a los valores o contravalores que transmite. La proliferaci?n de pel?culas de marcado acento anticat?lico ha sido muy notoria en los ?ltimos a?os, pero gracias a Dios, cada vez son m?s los que, poniendo en pr?ctica el conocido refr?n "m?s vale encender una luz que maldecir las tinieblas", tienen la osad?a de realizar un cine de marcada inspiraci?n cristiana. Se trata de producciones generalmente modestas en su presupuesto, pero que tienen el acierto de trasladar a la pantalla, con notable ?xito, testimonios reales y concretos, que contrastan con la abundancia de leyendas negras difundidas en la filmograf?a sobre la vida e historia de la Iglesia.

Pues bien, entre la amplia oferta que la cartelera cinematogr?fica nos ofrece en estos d?as, podemos disfrutar de la producci?n francesa "De dioses y hombres" del director Xavier Beauvois. En ella se narra lo acontecido en el monasterio cisterciense del Monte Atlas (Argelia) a mediados de 1996, cuando siete monjes fueron secuestrados y finalmente decapitados por la facci?n radical del GIA (Grupo Isl?mico Armado). El gui?n de esta pel?cula recoge con fidelidad la buena armon?a de estos monjes cristianos con los pobladores musulmanes de aquella regi?n, al mismo tiempo que la irrupci?n repentina del fundamentalismo isl?mico, que cambia por completo el escenario de pac?fica convivencia. Lejos de ser una pel?cula que tome pie del fundamentalismo para satanizar al conjunto del Islam, refleja de forma sobresaliente el ideal del di?logo interreligioso propugnado por la Iglesia en el Concilio Vaticano II.

Este filme alcanza especial relevancia y actualidad, por el hecho de que su llegada a Espa?a ha coincidido con un momento de notable recrudecimiento de la persecuci?n y el exterminio de las minor?as cristianas de tradici?n milenaria, en pa?ses de mayor?a musulmana e hind?. El destino de estos cristianos, tanto en Oriente Medio como en Oriente, se torna cada vez m?s dram?tico e incierto, a ra?z de la confluencia de tres circunstancias: el resurgimiento de los fundamentalismos, el error y fracaso de la guerra de Irak, y el olvido de las ra?ces cristianas en Occidente. Los cristianos ?rabes se encuentran en medio de un peligroso "sandwich": sospechosos de complicidad con Estados Unidos, por el mero hecho de ser cristianos; y al mismo tiempo ignorados por un Occidente laicista que se averg?enza de sus ra?ces.

Recientemente, el soci?logo Massimo Introvigne denunciaba que el fundamentalismo isl?mico y el laicismo, son dos caras de la misma moneda. Sin pretender comparar lo que ocurre en Oriente y en Occidente, es un hecho que la libertad religiosa no es respetada ni por unos ni por otros. En el fondo se trata de un desequilibrio entre fe y raz?n: El laicismo de Occidente difunde un racionalismo antirreligioso, mientras que los fundamentalismos de Oriente impulsan una religiosidad irracional. En Occidente existe una dictadura del relativismo, mientras que desde Oriente emergen los fanatismos intolerantes.

El desarrollo de los acontecimientos est? demostrando que, en nuestros d?as, el di?logo interreligioso entre una cultura cristiana y otra musulmana o hind? es perfectamente viable. El verdadero choque de trenes se produce en el encuentro del laicismo, por un lado, y el fundamentalismo, por el otro, que se retroalimentan, hasta el exterminio. Lo malo es que, como dice el refr?n, "cuando dos elefantes pelean, sufre la hierba". Y en este caso, los principales perjudicados de esta situaci?n est?n siendo las minor?as cristianas en pa?ses de mayor?a musulmana e hind?. Tanto en Occidente como en Oriente, el antisemitismo del siglo XX est? siendo sustituido en el siglo XXI por un modo de cristianofobia.

El Papa Benedicto XVI dirigi? un mensaje al mundo el primer d?a de este a?o, Jornada de la Paz, con el t?tulo de "La Libertad religiosa, camino par la paz", en el que recordaba aquellas palabras del Concilio Vaticano II: "La libertad religiosa es condici?n para la b?squeda de la verdad. La verdad no se impone con la violencia sino por la fuerza de la misma verdad" (Dignitatis Humanae 1).

Como conclusi?n y ejemplo pr?ctico, es emocionante escuchar en la escena final de esta bella pel?cula "De dioses y hombres", el testamento que el superior de aquella abad?a cisterciense dejaba escrito antes de su martirio:

?He vivido lo suficiente como para saberme c?mplice del mal que parece prevalecer en el mundo; incluso del que podr?a golpearme ciegamente. (...) Conozco el desprecio con que se ha podido rodear a los habitantes de este pa?s trat?ndolos globalmente. Conozco tambi?n las caricaturas del Islam fomentadas por un cierto islamismo (...) Mi muerte, evidentemente, parecer? dar la raz?n a los que me han tratado de ingenuo o de idealista. Pero estos deben saber que, por fin, ser? liberado de mi m?s punzante curiosidad, y que podr?, si Dios as? lo quiere, hundir mi mirada en la del Padre, para contemplar con ?l a sus hijos del Islam, tal como ?l los ve. En este "gracias" en el que est? dicho todo sobre mi vida, os incluyo, por supuesto, a amigos de ayer y de hoy... Y a ti tambi?n, "amigo del ?ltimo instante", que no habr?s sabido lo que hac?as. ?S?!, para ti tambi?n quiero este "gracias" y este "a-Dios", en cuyo rostro te contemplo. Y que nos sea concedido reencontrarnos como ladrones felices en el para?so, si as? lo quiere Dios, Padre nuestro, tuyo y m?o. Am?n. ?Inshal?!?.


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Homil?a de monse?or Ra?l Martorell, obispo de Puerto Iguaz?, para el tercer domingo durante el a?o (23 de enero de 2011). (AICA)

CONVI?RTANSE, PORQUE EL REINO DE DIOS EST? CERCA ????????????

?La liturgia de este domingo nos presenta a Cristo ?seg?n el Evangelista San Mateo- cumpliendo lo anunciado por los Profetas acerca del Mes?as que hab?a de venir. En este caso Jes?s cumple la profec?a de Isa?as quien lo presenta como la luz que hab?a de venir a iluminar al Pueblo que habitaba en las tinieblas: ?A los postrados en parajes de sombras de muerte una luz les ha amanecido? (Mt.4,16). Despu?s que Jes?s se entera que Juan el Bautista es encarcelado no volver? m?s a Nazaret. Se establece en Cafarna?m y desde all? empieza a predicar por toda la Galilea, tierra que se hab?a contaminado entremezcl?ndose con paganos y que era tenida en menos a la luz de las dem?s tribus de Israel. Jes?s es la luz que ilumina la Galilea y la predicaci?n del Reino se difundir? desde all? a todo el mundo.??

Jes?s comenz? a predicar diciendo: ?arrepi?ntanse porque se acerca el Reino de Dios? (Ib, 17). Es un mensaje que urge transmitir, porque el Reino que Jes?s promete instaurar se ofrece a todos los hombres y est? cerca, ya viene, est? pr?ximo. Es un mensaje de la cercan?a de Dios, es un mensaje de esperanza que reclama cambios en el coraz?n para que la luz del Se?or, su obra, su Reino, venga a nosotros haci?ndonos mejores personas, m?s humanas, m?s felices y m?s dignas.?

Toda la predicaci?n de Jes?s est? orientada a la conversi?n y a la salvaci?n de los hombres. Todas sus obras, milagros y palabras est?n orientadas a la vida de un Reino Nuevo. Los milagros que realiza ?sanando toda enfermedad y dolencia en el pueblo? (Ib. 23) no es m?s que la imagen de la curaci?n de una dolencia m?s profunda: la del alma. Jes?s quiere sanar los esp?ritus, viene a traer una curaci?n m?s profunda, pues si el coraz?n del hombre no est? sanado no puede hacerse acreedor a la Vida del Reino Nuevo.?

Jes?s ve a los hermanos pescadores Pedro y Andr?s y les dice: ?venid en pos de m? y les har? pescadores de hombres? (Mt.4,19), y as? hace tambi?n con Santiago y Juan, los hijos del Zebedeo, quienes despu?s de escuchar la invitaci?n de Jes?s, lo siguieron. Jes?s los llama para que compartan su misi?n, para que por la palabra y las obras de la fe, salven y conviertan el coraz?n del hombre.?

Dios hoy sigue llamando a sus disc?pulos y contin?a llamando a los hombres de hoy para hacerlos pescadores de hombres. Llama especialmente a los j?venes para que con una respuesta libre, generosa y responsable le digan ?S? al Se?or y dej?ndolo todo acepten seguirlo para difundir el Reino de Dios, la obra de Dios. El Se?or necesita personas que quieran dejarse llevar por el Esp?ritu Santo para hacer presente el Reino que trajo Jesucristo: reino de paz, alegr?a, esperanza, verdad, consuelo, luz y misericordia. Los hombres y mujeres de hoy debemos poner el coraz?n en Dios para o?r el llamado de Jes?s, para responder en la fe y arriesgarse a ser disc?pulos, testigos y anunciadores del evangelio en este mundo tan indiferente a la vida de Dios. Dios llama de m?ltiples formas y en circunstancias muy diferentes a cada uno, llama a trav?s de las circunstancias de la vida diaria o bajo la forma de impulsos interiores y para ello nos acompa?a siempre con la gracia, para que el llamado sea seguido con generosidad. En este tiempo de secularismo e indiferencia ante el Reino de Dios, el Se?or est? pidiendo a los laicos que se animen a ser cristianos que con la luz de Dios manifiesten su fe en las casas, en medio de familias que no tienen fe o que est?n con su fe adormecida, tal como hicieron los primeros cristianos. El Papa Benedicto est? llamando a llevar el Reino de Dios en clave de reevangelizaci?n usando incluso los nuevos medios tecnol?gicos tales como internet: es necesario evangelizar tambi?n el continente digital.?

Que la Virgen Madre que escuch? el llamado y lo acept? con generosidad nos ayude en el seguimiento de Jes?s para transformar el mundo con el anuncio y las obras del Reino.??

Mons. Marcelo Ra?l Martorell, obispo de Puerto Iguaz??


Publicado por verdenaranja @ 21:29  | Homil?as
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Lectio divina para el domingo quinto del Tiempo ordinario - A, ofrecida por la Delegaci?n Diocesana de Liturgia de la di?cesis de Tenerife.

LECTURA:????????????? ?Mateo 5, 13‑16?

En aquel tiempo dijo Jes?s a sus disc?pulos: Vosotros sois la sal de la tierra. Pero si la sal se vuelve sosa, ?con qu? la salar?n? No sirve m?s que para tirarla fuera y que la pise la gente.

Vosotros sois la luz del mundo. No se puede ocultar una ciudad puesta en lo alto de un monte.

Tampoco se enciende una vela para meterla debajo del celem?n, sino para ponerla en el candelero y que alumbre a todos los de casa.

Alumbre as? vuestra luz a los hombres para que vean vuestras buenas obras y den gloria a vuestro Padre que est? en el cielo.

MEDITACI?N:?????????????? ?Vuestra luz?

??????????? Te hemos o?do hablar mucho de luz. Ya desde el comienzo de tu venida, tu ap?stol Juan te presentaba como luz, una luz que irradiaba desde la vida que lat?a en ti desde el comienzo de la creaci?n. Todo en ti irradia y genera luz. Iluminas el fondo de los corazones, aportas esperanza, en torno a ti se genera vida. Como manifestaste al final ante tus acusadores, todo lo hiciste a la luz, no ten?as nada que esconder, todos sab?an que estabas siempre al lado del hombre, proclamando su dignidad.

??????????? La realidad fue dibujando el rechazo de las sombras a tanta luz y pusieron todos los medios posibles para apagarla, pero lo ?nico que consiguieron es que brillases con toda la fuerza de tu divinidad, con toda la fuerza del amor.

??????????? Y desde ah? me llega y entiendo tu llamada. No basta con admirarte. No basta con gozar de tu luz y beneficiarnos de ella. Como la luna irradia la luz del sol, estamos llamados a irradiar tu luz. Nunca podr? ser con la misma intensidad, siempre seremos ?lunas? frente a la fuerza de tu esplendor, pero tenemos que dejar que nos ilumines para iluminar. Tenemos que dejar que nos alcance tu amor para irradiar amor, con menos fuerza tal vez, pero con la misma esencia de tu gratuidad.

Estamos llamados a generar vida, a construir paz. Estamos llamados a ser hacedores de bien, sin tener que hacer nada a escondidas con la limpieza y la fuerza del que quiere implicar su vida en la construcci?n de humanidad. S?, ya s? que suena grande, pero eso se hace con los gestos sencillos y buenos de cada d?a. Con la sonrisa y un coraz?n abierto y limpio. Puede parecer trasnochado, pero es tan esencial entonces como ahora.

Y t? sigues derrochando luz, y no puedo ni quiero ocultar su brillo. Es m?s, quisiera ser capaz de poder brillar, a pesar de todo, desde ti.??

ORACI?N:?????????????? ?Proyectar tu luz?

??????????? Tengo que reconocer, Se?or, que a veces me asusta tanta oscuridad. Hemos desarrollado sistemas sofisticados y bell?simos de proyectar luz y de iluminar los espacios de forma intensa, tenue y bella. Pero no estamos sabiendo iluminar la vida, ni los corazones, y da la sensaci?n de que cada vez hay m?s sombras. Se?or, que me llegue tu luz, que no me enga?en las sombras y me oculten los rincones bellos que todav?a existen.

??????????? Ilumina tambi?n mis oscuridades, aunque me da un poco de miedo, pero ilum?nalas para que vea lo que no hay de bien en m?, y pueda limpiar mis rincones oscuros y turbios. Ilum?name y ay?dame a proyectar tu luz.

CONTEMPLACI?N:???????????????? ?Iluminas?

Son muchas las sombras
que ondean al viento
de mis temores y mis silencios.

Son? muchas las sombras
que esconden mis m?scaras
y mis palabras huecas.

Son muchas las sombras
que ocultan el sol
que lucha por amanecer en m?
sin rendirse en el intento,
buscando incansable
los resquicios en los que clavar
sus rayos firmes
y atravesar la dureza
de mis paredes rotas.

Pero un halo de esperanza
se abre paso en mi noche
porque t? la iluminas.


Publicado por verdenaranja @ 20:50  | Liturgia
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S?bado, 05 de febrero de 2011

ZENIT ?Por su indudable inter?s, nos ofrece por entregas durante esta semana, hasta el pr?ximo jueves 3 de febrero, la intervenci?n del cardenal Mauro Piacenza, prefecto de la Congregaci?n para el Clero, pronunciada el lunes 24 de enero de 2011 en las Jornadas Sacerdotales celebradas en Ars (Francia) sobre el celibato sacerdotal.

La intervenci?n del cardenal Piacenza, realizada desde Roma en conexi?n en directo con el encuentro, lleva por t?tulo: ?El celibato sacerdotal: fundamentos, alegr?as, desaf?os... Las ense?anzas del Papa sobre el tema: de P?o XI a Benedicto XVI?.

Venerados hermanos en el Episcopado,
Querid?simos sacerdotes y amigos todos,

Estoy muy contento de intervenir en vuestro Coloquio utilizando las m?s modernas tecnolog?as de la comunicaci?n. Esta intervenci?n pretende expresar ante todo la m?s profunda estima y mi aliento personal y el de la Congregaci?n para el Clero hacia los organizadores del Coloquio, por el tema que se ha elegido, de lo m?s oportuno, y sobre todo porque ?ste tiene lugar en el lugar que vio la obra de san Juan Maria Vianney, modelo acabado de Sacerdocio ministerial e imagen de continua referencia tambi?n para los sacerdotes de nuestro tiempo.

El tema que se me ha asignado es muy espec?fico y se refiere a las ense?anzas de los Papas sobre el Celibato sacerdotal, desde P?o XI a Benedicto XVI. Desarrollar? la presente intervencion examinando algunos de los documentos m?s significativos de estos Pont?fices, mostrando la actualidad de sus ense?anzas y trazando algunas l?neas de s?ntesis que espero sean ?tiles para transfundir, de hecho, en la formaci?n eclesi?stica.

La ense?anza de los Pont?fices desde Pio XI a Benedicto XVI

Para mantenerme en los tiempos que me han asignado, he decidido examinar s?lo los documentos m?s significativos de los Pont?fices y, especialmente, algunas Enc?clicas, que, al respecto, resultan particularmente relevantes.

1. P?o XI y la Enc?clica Ad Catholici Sacerdotii

Est? hist?ricamente demostrada la verdadera y aut?ntica pasi?n del Santo Padre P?o XI por las vocaciones sacerdotales y su incansable actuaci?n para la edificaci?n de Seminariosm en todo el orbe cat?lico, en los que pudiesen recibir una formaci?n adecuada los j?venes que se preparaban al ministerio sacerdotal.

Dentro de este marco debe comprenderse adecuadamente la Enc?clica Ad Catholici Sacerdotii del 20 de diciembre de 1935, promulgada con ocasi?n del 56? Aniversario de la Ordenaci?n sacerdotal de ese Pont?fice. La Enc?clica se compone de cuatro partes, las dos primeras dedicadas m?s espec?ficamente a los fundamentos, desde el t?tulo 1. ?La sublime dignidad: Alter Christus? y 2. ?Brillante ornamento?, mientras que la tercera y la cuarta son de car?cter m?s normativo-disciplinar y concentran su atenci?n en la preparaci?n de los j?venes al Sacerdocio y en algunas caracter?sticas de su espiritualidad.

De particular inter?s para nuestro tema es la segunda parte de la Enc?clica, que dedica un p?rrafo entero a la castidad. Este adem?s se coloca, en la segunda parte, despu?s del p?rrafo que habla del sacerdote como ?imitador de Cristo? y el dedicado a la ?piedad sacertotal?, mostrando de este modo c?mo la concepci?n de P?o XI era ? como la Iglesia ha considerado siempre ? la de car?cter ontol?gico-sacramental. De ella deriva la exigencia de la imitaci?n de Cristo y de la excelencia de la vida sacerdotal, sobre todo en orden a la santidad. Afirma de hecho la Enc?clica: ??el sacrificio eucar?stico, en el que se inmola la V?ctima inmaculada que quita los pecados del mundo, muy particularmente requiere en el sacerdote vida santa y sin mancilla, con que se haga lo menos indigno posible ante el Se?or, a quien cada d?a ofrece aquella V?ctima adorable, no otra que el Verbo mismo de Dios hecho hombre por amor nuestro?, y tambi?n ?puesto que el sacerdote es embajador en nombre de Cristo (cf. 2Cor 5,20), ha de vivir de modo que pueda con verdad decir con el Ap?stol: 'Sed imitadores m?os como yo lo soy de Cristo' (cf. 1Cor4,16;11,1), ha de vivir como otro Cristo, que con el resplandor de sus virtudes alumbr? y sigue alumbrando al mundo?.

Inmediatamente antes de hablar de la castidad, casi como subrayando su v?nculo inseparable, P?o XI pone de manifiesto la importancia de la piedad sacerdotal, afirmando: ?Nos hablamos de piedad s?lida: de aquella que, independientemente de las continuas fluctuaciones del sentimiento, est? fundada en los m?s firmes principios doctrinales, y consiguientemente formada por convicciones profundas que resisten a las acometidas y halagos de la tentaci?n?. De estas afirmaciones se ve con claridad que la comprensi?n misma del Sagrado Celibato est? en estrecha y profunda relaci?n con una buena formaci?n doctrinal, fiel a la Sagrada Escritura, a la Tradici?n y al ininterrumpido Magisterio eclesial, y a un ejercicio aut?ntico de la piedad, que nosotros llamamos hoy ?vida espiritual intensa?, resguardandola tanto de las desviaciones sentimentales, que a menudo degeneran en el subjetivismo, como de las racionalistas, tambi?n muy difundidas, que producen un criticismo esc?ptico, muy alejado de un sentido cr?tico inteligente y constructivo.

La castidad, en la Enc?clica Ad Catholici Sacerdotii, est? definida como ??nt?mamente unida con la piedad, de la cual le ha de venir su hermosura y aun la misma firmeza?. De la misma hay un intento de justificaci?n racional, seg?n el derecho natural, en la afirmaci?n: ?Aun con la simple luz de la raz?n se entrev? cierta conexi?n entre esta virtud y el ministerio sacerdotal. Siendo verdad que Dios es esp?ritu, bien se ve cu?nto conviene que la persona dedicada y consagrada a su servicio en cierta manera se despoje de su cuerpo?. A esta primera afirmaci?n, que a nuestros ojos hoy resulta m?s bien fr?gil, y que, en todo caso, vincula la castidad a la pureza ritual y, en consecuencia, excluir?a su permanencia, lig?ndola a los tiempos de los ritos del Culto, hace a continuaci?n el reconocimiento de la superioridad del sacerdocio cristiano respecto tanto del sacerdocio del Antiguo Testamento, como a la instituci?n sacerdotal natural propria de cualquier tradici?n religiosa.

La Enc?clica, en este punto, pone en el centro de la reflexi?n la propia experiencia del Se?or Jes?s, entendida como protot?pica para todo sacerdote. Afirma de hecho: ?El gran aprecio en que el divino Maestro mostr? tener la castidad, exalt?ndola como algo superior a las fuerzas ordinarias, [?] era casi imposible que no hiciera sentir a los sacerdotes de la Nueva Alianza el celestial encanto de esta virtud privilegiada, aspirar a ser del n?mero de aquellos que son capaces de entender esta palabra (cf. Mt 19,11)?.

Es posible, en estas afirmaciones de la Enc?clica,notar una cierta complementariedad entre la intenci?n de fundar la castidad sacerdotal en la exigencia de pureza cultual, y la m?s amplia, y hoy mayormente comprendida, exigencia de presentarla como imitatio Christi, v?a privilegiada para imitar al Maestro, que vivi? ejemplarmente de manera pobre, casta y obediente.

P?o XI no descuida, por otro lado, citar los pronunciamientos dogm?ticos que se refieren a la obligaci?n de la castidad, y en particular el Concilio de Elvira y el segundo Concilio de Cartago, que, aunque en el siglo IV, atestiguan con obviedad una pr?xis muy anterior, consolidada, y que por tanto puede ser traducida en ley.

Con un acento extraordinariamente moderno, en el sentido de inmediatamente accesible a nuestra mentalidad, la Enc?clica habla de la libertad, con la que se acoge el don de la castidad, afirmando: ?Por su libre voluntad hemos dicho: como quiera que, si despu?s de la ordenaci?n ya no la tienen para contraer nupcias terrenales, pero las ?rdenes mismas las reciben no forzados ni por ley alguna ni por persona alguna, sino por su propia y espont?nea resoluci?n personal?. Podr?amos deducir, en respuesta a algunas objeciones contempor?neas, sobre una presunta obstinaci?n de la Iglesia en imponer a los j?venes el Celibato, que el Magisterio autorizado de P?o XI, lo indicaba como resultado de la libre acogida de un carisma sobrenatural, que nadie impone, ni podr?a imponer. Al contrario la norma eclesi?stica se entiende como la decisi?n de la Iglesia de admitir al sacerdocio s?lo a aquellos que han recibido el carisma del Celibato y que, libremente, lo han acogido.

Si bien es leg?timo sostener que, seg?n el clima de la ?poca, el fundamento del Celibato eclesiastico en la Enc?clica Ad Catholici Sacerdotii de P?o XI se pone en razones, aunque v?lidas, de pureza ritual, no menos es posible reconocer en el mismo texto una importante dimensi?n ejemplar tanto del Celibato de Cristo, como de Su libertad, que es la misma a la que son llamados los sacerdotes.

[Traducci?n del italiano por Inma ?lvarez]


Publicado por verdenaranja @ 23:03  | Hablan los obispos
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ZENIT??ReproducE el texto de la presentaci?n que monse?or Claudio Maria Celli, presidente del Consejo Pontificio para las Comunicaciones Sociales, hizo del XLV Mensaje del Papa Benedicto XVI para la Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales, con el t?tulo ?Verdad, anuncio y autenticidad de vida en la era digital?, el? lunes 24 de enero de 2011en rueda de prensa.

1. Este mensaje est? en la l?nea de profundizaci?n de los Mensajes de los ?ltimos a?os

-2007- Los ni?os y los medios de comunicaci?n: un reto para la educaci?n.

-2008- Los medios de comunicaci?n social, dilema entre protagonismo y servicio. Buscar la Verdad para compartirla.

-2009- Nuevas tecnolog?as, nuevas relaciones. Promover una cultura de respeto, de di?logo, de amistad.

En el 2010, en sinton?a con los trabajos del S?nodo de los Obispos, el mensaje (El sacerdote y la pastoral en el mundo digital: los nuevos medios al servicio de la Palabra) est? estrechamente vinculado con el anuncio de la Palabra y la consiguiente reflexi?n sobre la exigencia de una verdadera pastoral en el mundo digital.

2. El mensaje de este a?o comienza con la constataci?n de un hecho cada vez m?s evidente: esta sucediendo una verdadera y amplia transformaci?n cultural porque las nuevas tecnolog?as no s?lo est?n cambiando el modo de comunicarse sino que est?n transformando la comunicaci?n en s? misma.

Est? naciendo ?un nuevo modo de aprender y pensar, con oportunidades in?ditas de establecer relaciones y de construir comuni?n?.

3. Viene destacada nuevamente la positividad de cuanto est? sucediendo en el ?mbito de la comunicaci?n.

El Papa habla de ?estupor? frente a la ?extraordinaria potencialidad? de la red Internet subrayando que us?ndola sabiamente puede ?contribuir a satisfacer el deseo de sentido, de verdad y de una unidad en la que permanece la aspiraci?n m?s profunda del ser humano?.

4. Analizando el problema surgido de las redes sociales se recuerda que favorecen el nacimiento de nuevas relaciones interpersonales: situaciones que destacan la cuesti?n de la correcci?n en la propia actuaci?n adem?s de la autenticidad del propio ser.

5. Las nuevas tecnolog?as ofrecen a los hombres grandes posibilidades de encuentro, superando los l?mites del espacio y de la cultura de pertenencia, y crean la posibilidad de dar lugar a nuevas amistades no obstante los riesgos inevitables.

6. Las nuevas posibilidades de relaciones ofrecidas por las tecnolog?as modernas resaltan como es posible hoy, no s?lo un intercambio de informaci?n ,sino que permiten la puesta en com?n de la visi?n del mundo, de las esperanzas y de los ideales.

Por este motivo incluso el Papa habla de ?un estilo cristiano de presencia tambi?n en el mundo digital?, estilo que conduce concretamente a ?una forma de comunicaci?n honesta y abierta, responsable y respetuosa con el otro?.

Por tanto el Mensaje subraya con claridad, que en este contexto, comunicar el Evangelio no es s?lo insertar documentos declaradamente religiosos en las distintas plataformas, tambi?n es ?testimoniar con coherencia en el propio perfil digital y en el modo de comunicar, elecciones, preferencias, juicios que sean profundamente coherentes con el Evangelio, a?n cuando no se habla expl?citamente de ello?.

Tambi?n en el mundo digital ?no se puede anunciar un mensaje sin un testimonio coherente de parte de quien anuncia?.

7. ?La verdad que buscamos compartir no basa su valor en su 'popularidad' o en las cantidad de atenciones que recibe?. De hecho ?la Verdad del Evangelio no es cualquier cosa que pueda ser objeto de consumo, o de uso superficial, sino que es un don que pide una respuesta libre?.

8. El Papa invita a los cristianos ?a unirse con confianza y con una creatividad consciente y responsable a la red de relaciones que la era digital ha hecho posible? porque ?esta red es parte integrante de la vida humana?. De hecho ?la web est? contribuyendo al desarrollo de nuevas y m?s complejas formas de conciencia intelectual y espiritual, de conocimiento compartido?.

9. En este contexto ?la proclamaci?n del Evangelio requiere una forma respetuosa y discreta de comunicaci?n, que estimula el coraz?n y mueve las conciencias; una forma que recuerda al estilo de Jes?s resucitado cuando acompa?a a los disc?pulos de Emmaus por el camino?.

10. ?La verdad que es Cristo es la respuesta plena y aut?ntica a aquel deseo humano de relaci?n, de comuni?n y de sentido que emerge tambi?n en la participaci?n masiva a las diversas redes sociales?. Por este motivo los creyentes, con su testimonio pueden ofrecer una contribuci?n preciosa ?de manera que la web no se convierta en un instrumento que reduce a las personas a categor?as? f?cilmente manipulables.

De este modo, los creyentes ?animan a todos a mantener vivas las eternas preguntas del hombre, que atestiguan su deseo de trascendencia y la nostalgia de formas de vida aut?nticas, dignas de ser vividas?.

11. En el mensaje hay ?una renovada valorizaci?n de la comunicaci?n, considerada antes que nada como di?logo, intercambio, solidaridad y creaci?n de relaciones positivas?

Esta visi?n que siembra esperanzas y se?ala el camino a seguir es muy importante.

12. El papa vincula tres aspectos humanos importantes en la vida actual: la comunicaci?n digital, la propia imagen y la coherencia de vida. Las din?micas comunicativas en el mundo digital suscitan nuevos modos de construir la propia identidad, y es aqu? donde aparece la llamada del Papa a la coherencia, a la autenticidad. El invita a superar ?la parcialidad de la interacci?n, el riesgo a caer en una especie de construcci?n de la propia imagen que pueda inducir a la autocomplacencia?.

13. El Papa destaca nuestra profunda responsabilidad personal, sea en la construcci?n de nuestro ?yo?, sea respecto a los dem?s:

?La creciente participaci?n en el espacio p?blico digital, conduce a establecer nuevas formas de relaciones interpersonales, influye en la percepci?n de uno mismo, y suscita inevitablemente la cuesti?n no s?lo de la correcci?n en la propia actuaci?n sino tambi?n de la autenticidad del propio ser?.

14. ?Una persona est? siempre involucrada en lo que comunica. Cuando las personas se intercambian informaci?n, se comparten a s? mismas, sus visiones del mundo, sus esperanzas y sus ideales. De lo que se deduce que existe tambi?n un modo cristiano de presencia en el mundo digital: lo que se concreta en una forma de comunicaci?n honesta y abierta, responsable y respetuosa con el otro?.

15. En el mensaje se habla de un ?estilo cristiano? de presencia, es lo que da sentido al mismo t?tulo del mensaje, en el sentido en que el testimonio de los cat?licos no puede terminar en el simple tratamiento de temas religiosos, sino que est? llamada a manifestarse en el plano del testimonio concreto y personal. La coherencia de vida con el Evangelio es en s? misma una forma de anuncio; una comunicaci?n expl?cita que lo vuelve cre?ble . M?s que nunca, la exigencia de hacer conocer el Evangelio ?ntegramente debe manifestarse como un ?signo? distintivo de la era digital.

[Traducido del italiano por Carmen ?lvarez]?


Publicado por verdenaranja @ 22:52  | Hablan los obispos
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ZENIT? nos ofrece el texto de la catequesis que el Papa Benedicto XVI pronunci?el mi?rcoles 26 de Enero de 2011?durante la Audiencia General celebrada en el Aula Pablo VI, con peregrinos procedentes de todo el mundo.

Queridos hermanos y hermanas

hoy quisiera hablaros de Juan de Arco, una joven santa de finales de la Edad Media, muerta a los 19 a?os, en 1431. Esta santa francesa, citada muchas veces en el Catecismo de la Iglesia Cat?lica, es particularmente cercana a santa Catalina de Siena, patrona de Italia y de Europa, de la que habl? en una reciente catequesis. Son de hecho dos j?venes mujeres del pueblo, laicas y consagradas en la virginidad, dos m?sticas comprometidas, no en el claustro, sino en medio de las realidades m?s dram?ticas de la Iglesia y del mundo de su tiempo. Son quiz?s las figuras m?s caracter?sticas de esas ?mujeres fuertes? que, a finales de la Edad Media, llevaron sin miedo la gran luz del Evangelio en las complejas vicisitudes de la historia. Podr?amos colocarla junto a las santas mujeres que permanecieron en el Calvario, cerca de Jes?s crucificado y de Mar?a, su Madre, mientras que los Ap?stoles hab?an hu?do y el propio Pedro hab?a renegado tres veces de ?l. La Iglesia, en ese periodo, viv?a la profunda crisis del gran cisma de Occidente, que dur? casi 40 a?os. Cuando Catalina de Siena muri?, en 1380, hay un Papa y un Antipapa; cuando Juana nace, en 1412, hay un Papa y dos Antipapas. Junto a esta laceraci?n dentro de la Iglesia, hab?a continuas guerras fratricidas entre los pueblos cristianos de Europa, la m?s dram?tica de las cuales fue la interminable ?Guerra de los cien a?os? entre Francia e Inglaterra.

Juana de Arco no sab?a ni leer ni escribir, pero puede ser conocida en lo m?s profundo de su alma gracias a dos fuentes de excepcional valor hist?rico: los dos Procesos que se le hicieron. El primero, el Proceso de Condena (PCon), contiene la transcripci?n de los largos y numerosos interrogatorios de Juana durante los ?ltimos meses de su vida (febrero-mayo de 1431), y recoge las propias palabras de la Santa. El segundo, el Proceso de Nulidad de la Condena, o de "rehabilitaci?n" (PNul), contiene los testimonios de cerca de 120 testigos oculares de todos los periodos de su vida (cfr Proc?s de Condamnation de Jeanne d'Arc, 3 vol. y Proc?s en Nullit? de la Condamnation de Jeanne d'Arc, 5 vol., ed. Klincksieck, Par?s l960-1989).

Juana naci? en Domremy, un peque?o pueblo situado en la frontera entre Francia y Lorena. Sus padres eran campesinos acomodados, conocidos por todos como muy buenos cristianos. De ellos recibi? una buena educaci?n religiosa, con una notable influencia de la espiritualidad del Nombre de Jes?s, ense?ada por san Bernardino de Siena y difundida en Europa por los franciscanos. Al Nombre de Jes?s se une siempre el Nombre de Mar?a y as?, en el marco de la religiosidad popular, la espiritualidad de Juana es profundamente cristoc?ntrica y mariana. Desde la infancia, ella demuestra una gran caridad y compasi?n hacia los m?s pobres, los enfermos y todos los que sufren, en el contexto dram?tico de la guerra.

De sus propias palabras, sabemos que la vida religiosa de Juana madura como experiencia a partir de la edad de 13 a?os (PCon, I, p. 47-48). A trav?s de la ?voz? del arc?ngel san Miguel, Juana se siente llamada por el Se?or a intensificar su vida cristiana y tambi?n a comprometerse en primera persona por la liberaci?n de su pueblo. Su inmediata respuesta, su ?s?, es el voto de virginidad, con un nuevo empe?o en la vida sacramental y en la oraci?n: participaci?n diaria en la Misa, Confesi?n y Comuni?n frecuentes, largos momentos de oraci?n silenciosa ante el Crucificado o ante la imagen de la Virgen. La compasi?n y el compromiso de la joven campesina francesa ante el sufrimiento de su pueblo se hicieron m?s intensos por su relaci?n m?stica con Dios. Uno de los aspectos m?s originales de la santidad de esta joven es precisamente este v?nculo entre experiencia m?stica y misi?n pol?tica. Tras los a?os de vida oculta y de maduraci?n interior sigue el bienio breve, pero intenso, de su vida p?blica: un a?o de acci?n y un a?o de pasi?n.

Al inicio del a?o 1429, Juana comienza su obra de liberaci?n. Los numerosos testimonios nos muestran a esta joven mujer con s?lo 17 a?os como una persona muy fuerte y decidida, capaz de convencer a hombres inseguros y desanimados. Superando todos los obst?culos, encuentra al Delf?n de Francia, el futuro Rey Carlos VII, que en Poitiers la somete a un examen por parte de algunos te?logos de la Universidad. Su juicio es positivo: no ven en ella nada de malo, s?lo una buena cristiana.

El 22 de marzo de 1429, Juana dicta una importante carta al Rey de Inglaterra y a sus hombres que asedian la ciudad de Orl?ans (Ibid., p. 221-222). La suya es una propuesta de verdadera paz en la justicia entre los dos pueblos cristianos, a la luz de los nombres de Jes?s y de Mar?a, pero es rechazada esta propuesta, y Juana debe empe?arse en la lucha por la liberaci?n de la ciudad, que tiene lugar el 8 de mayo. El otro momento culminante de su acci?n pol?tica es la coronaci?n del Rey Carlos VII en Reims, el 17 de julio de 1429. Durante un a?o entero, Juana vive con los soldados, realizando entre ellos una verdadera misi?n de evangelizaci?n. Son numerosos sus testimonios sobre su bondad, su valor y su extraordinaria pureza. Es llamada por todos y ella misma se define ?la doncella?, es decir, la virgen.

La pasi?n de Juana comienza el 23 de mayo de 1430, cuando cae prisionera en las manos de sus enemigos. El 23 de diciembre es conducida a la ciudad de Ru?n. All? se lleva a cabo el largo y dram?tico Proceso de Condena, que comienza en febrero de 1431 y acaba el 30 de mayo con la hoguera. Es un proceso grande y solemne, presidido por dos jueces eclesi?sticos, el obispo Pierre Cauchon y el inquisidor Jean le Maistre, pero en realidad enteramente conducido por un nutrido grupo de te?logos de la c?lebre Universidad de Par?s, que participan en el proceso como asesores. Son eclesi?sticos franceses, que habiendo tomado la decisi?n pol?tica opuesta a la de Juana, tienen a priori un juicio negativo sobre su persona y sobre su misi?n. Este proceso es una p?gina conmovedora de la historia de la santidad y tambi?n una p?gina iluminadora sobre el misterio de la Iglesia, que, seg?n las palabras del Concilio Vaticano II, es ?al mismo tiempo santa y siempre necesitada de purificaci?n? (LG, 8). Es el encuentro dram?tico entre esta Santa y sus jueces, que son eclesi?sticos. Juana es acusada y juzgada por estos, hasta ser condenada como hereje y mandada a la muerte terrible de la hoguera. A diferencia de los santos te?logos que hab?an iluminado la Universidad de Par?s, como san Buenaventura, santo Tom?s de Aquino y el beato Duns Scoto, de quienes he hablado en algunas catequesis, estos jueces son te?logos a los que faltan la caridad y la humildad de ver en esta joven la acci?n de Dios. Vienen a la mente las palabras de Jes?s seg?n las cuales los misterios de Dios se revelan a quien tiene el coraz?n de los peque?os, mientras que permanecen escondidos a los doctos y sabios que no tienen humildad (cfr?Lc?10,21).? As?, los jueces de Juana son radicalmente incapaces de comprenderla, de ver la belleza de su alma: no sab?an que condenaban a una Santa.?

La apelaci?n de Juana a la decisi?n del Papa, el 24 de mayo, fue rechazada por el tribunal. La ma?ana del 30 de mayo recibe por ?ltima vez la santa comuni?n en la c?rcel, y justo despu?s fue llevada al suplicio en la plaza del mercado viejo. Pidi? a uno de los sacerdotes que le pusiera delante de la hoguera una cruz de la procesi?n. As? muere mirando a Jes?s Crucificado y pronunciando muchas veces y en voz alta el Nombre de Jes?s (PNul,?I, p. 457; cfr?Catecismo de la Iglesia Cat?lica,?435). Casi 25 a?os m?s tarde, el Processo di Nullit?, abierto bajo la autoridad del Papa Calixto III, concluye con una solemne sentencia que declara nula la condena (7 de julio de 1456;?PNul,?II, p 604-610). Este largo proceso, que recoge la declaraci?n de testigos y juicios de muchos te?logos, todos favorables a Juana, pone de relieve su inocencia y su perfecta fidelidad a la Iglesia. Juana de Arco fue canonizada en 1920 por Benedicto XV.

Queridos hermanos y hermanas, el Nombre de Jes?s, invocado por nuestra santa hasta los ?ltimos instantes de su vida terrena, fue como la respiraci?n de su alma, como el latido de su coraz?n, el centro de toda su vida. El ?Misterio de la caridad de Juana de Arco?, que tanto fascin? al poeta Charles P?guy, es este total amor a Jes?s, y al pr?jimo en Jes?s y por Jes?s. Esta santa comprendi? que el Amor abraza toda la realidad de Dios y del hombre, del cielo y de la tierra, de la Iglesia y del mundo. Jes?s siempre estuvo en primer lugar durante toda su vida, seg?n su bella afirmaci?n: ?Nuestro Se?or es servido el primero?(PCon,?I, p. 288; cfr?Catecismo de la Iglesia Cat?lica,?223).

Amarlo significa obedecer siempre a su voluntad. Ella afirm? con total confianza y abandono: ?Me conf?o a mi Dios Creador, lo amo con todo mi coraz?n? (ibid.,?p. 337). Con el voto de virginidad, Juana consagra de forma exclusiva toda su persona al ?nico Amor de Jes?s: es ?su promesa hecha a nuestro Se?or de custodiar bien su virginidad de cuerpo y de alma? (ibid.,?p. 149-150). La virginidad del alma es el estado de gracia, valor supremo, para ella m?s precioso que la vida: es un don de Dios que ha recibido y custodiado con humildad y confianza. Uno de los textos m?s conocidos del primer Proceso tiene que ver con esto: ?Interrogada sobre si cre?a estar en la gracia de Dios, responde: Si no lo estoy, quiera Dios ponerme; si estoy, quiera Dios mantenerme en ella? (ibid., p. 62; cfr?Catecismo de la Iglesia Cat?lica,?2005).

Nuestra santa vivi? la oraci?n como una forma de di?logo continuo con el Se?or, que ilumina tambi?n su di?logo con los jueces y d?ndole paz y seguridad. Ella pidi? con fe: ?Dulc?simo Dios, en honor a vuestra santa Pasi?n, os pido, si me am?is, de de revelarme como debo responder a estos hombres de la Iglesia?(ibid.,?p. 252). Juana ve a Jes?s como el ?Rey del Cielo y de la Tierra?. De esta manera, en su estandarte Juana hizo pintar la imagen de ?Nuestro Se?or que sostiene el mundo? (ibid.,?p. 172), icono de su misi?n pol?tica. La liberaci?n de su pueblo es una obra de justicia humana, que Juana cumple en la caridad, por amor a Jes?s. El suyo es un bello ejemplo de santidad para los laicos que trabajan en la vida pol?tica, sobre todo en las situaciones m?s dif?ciles. La fe es la luz que gu?a ante cada elecci?n, como testificar? un siglo m?s tarde, otro gran santo, el ingl?s Tom?s Moro. En Jes?s, Juana contempla tambi?n la realidad de la Iglesia, la ?Iglesia triunfante? del Cielo, y la ?Iglesia militante? de la tierra. Seg?n sus palabras ?es un todo Nuestro Se?or y la Iglesia? (ibid.,?p. 166). Esta afirmaci?n citada en el Catecismo de la Iglesia Cat?lica (n. 795), tiene un car?cter verdaderamente heroico en el contexto del Proceso de Condena, frente a sus jueces, hombres de la Iglesia, que la persiguieron y la condenaron. En el amor de Jes?s, Juana encontr? la fuerza para amar a la Iglesia hasta el fin, incluso en el momento de la condena.

Me complace recordar como santa Juana de Arco tuvo una profunda influencia sobre una joven santa de la ?poca moderna: Teresa del Ni?o Jes?s. En una vida completamente distinta, transcurrida en la clausura, la carmelitana de Lisieux se sinti? muy cercana a Juana, viviendo en el coraz?n de la Iglesia y participando en los sufrimientos de Jes?s para la salvaci?n del mundo. La Iglesia las ha reunido como Patronas de Francia, despu?s de la Virgen Mar?a. Santa Teresa expres? su deseo de morir como Juana, pronunciando el Nombre de Jes?s (Manoscritto B,?3r), la animaba el mismo amor hacia Jes?s y hacia el pr?jimo, vivido en la virginidad consagrada.

Queridos hermanos y hermanas, con su testimonio luminoso, santa Juana de Arco nos invita a un alto nivel de la vida cristiana: hacer de la oraci?n el hilo conductor de nuestros d?as; tener plena confianza en el cumplir la voluntad de Dios, cualquiera que esta sea; vivir en la caridad sin favoritismos, sin l?mites y teniendo, como ella, en el Amor de Jes?s, un profundo amor a la Iglesia. Gracias.

[En espa?ol dijo]

Saludo a los peregrinos de lengua espa?ola, en particular a los fieles de la Parroquia de Santa Fe, a los Hermanos de la Cofrad?a de Nuestro Padre Jes?s Nazareno de la Fuensanta, de Mor?n de la Frontera, a los profesores venidos de Chile, as? como a los dem?s grupos procedentes de Espa?a, M?jico y otros pa?ses latinoamericanos. Que a ejemplo de Santa Juana de Arco encontr?is en el amor a Jesucristo la fuerza para amar y servir a la Iglesia de todo coraz?n. Muchas gracias.

[Traducci?n del original italiano por ZENIT
?Copyright 2011 Libreria Editrice Vaticana]


Publicado por verdenaranja @ 22:48  | Habla el Papa
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ZENIT Publica el texto de la homil?a pronunciada?el martes, 25 de Enero de 2011,?por la tarde por el Papa Benedicto XVI en la Bas?lica romana de San Pablo Extramuros, con ocasi?n de la celebraci?n conclusiva de la Semana de Oraci?n por la Unidad de los Cristianos.

Queridos hermanos y hermanas,

Siguiendo el ejemplo de Jes?s, que en la vigilia de su pasi?n or? al Padre por sus disc?pulos ?para que todos sean una sola cosa? (Jn 17,21), los cristianos siguen invocando incesantemente de Dios el don de la unidad. Esta petici?n se hace m?s intensa durante la Semana de Oraci?n que hoy concluye, cuando las Iglesias y comunidades eclesiales meditan y rezan juntos por la unidad de todos los cristianos.

Este a?o el tema ofrecido a nuestra meditaci?n ha sido propuesto por las comunidades cristianas de Jerusal?n, a las que quisiera expresar mi vivo agradecimiento, acompa?ado por la seguridad del afecto y de la oraci?n tanto por mi parte como de la de toda la Iglesia. Los cristianos de la Ciudad Santa nos invitan a renovar y reforzar nuestro compromiso por el restablecimiento de la unidad plena meditando sobre el modelo de vida de los primeros disc?pulos de Cristo reunidos en Jerusal?n: ?stos ? leemos en los Hechos de los Ap?stoles (y lo hemos escuchado ahora) ?se reun?an asiduamente para escuchar la ense?anza de los Ap?stoles y participar en la vida com?n, en la fracci?n del pan y en las oraciones? (Hch 2,42). ?ste es el retrato de la primera comunidad, nacida en Jerusal?n el mismo d?a de Pentecost?s, suscitada por la predicaci?n que el Ap?stol Pedro, lleno del Esp?ritu Santo, dirige a todos aquellos que hab?an llegado a la Ciudad Santa para la fiesta. Una comunidad no cerrada en s? misma, sino, desde su nacimiento, cat?lica, universal, capaz de abrazar lenguas y culturas distintas, como el mismo libro de los Hechos de los Ap?stoles nos atestigua. Una comunidad no fundada sobre un pacto entre sus miembros, ni de la simple participaci?n en un proyecto o un ideal, sino de la comuni?n profunda con Dios, que se ha revelado en su Hijo, por el encuentro con el Cristo muerto y resucitado.

En un breve sumario, que concluye el cap?tulo iniciado con la narraci?n del descendimiento del Esp?ritu Santo en el d?a de Pentecost?s, el evangelista Lucas presenta de modo sint?tico la vida de esta primera comunidad: cuantos hab?an acogido la palabra predicada por Pedro y hab?an sido bautizados, escuchaban la Palabra de Dios, transmitida por los Ap?stoles; estaban juntos de buen grado, haci?ndose cargo de los servicios necesarios y compartiendo libre y generosamente los bienes materiales; celebraban el sacrificio de Cristo sobre la Cruz, su misterio de muerte y resurrecci?n, en la Eucarist?a, repitiendo el gesto del partir el pan; alababan y daban gracias continuamente al Se?or, invocando su ayuda en las dificultades. Esta descripci?n, sin embargo, no es simplemente un recuerdo del pasado ni tampoco la presentaci?n de un ejemplo a imitar o de una meta ideal que alcanzar. Esta es en m?s bien la afirmaci?n de la presencia y de la acci?n del Esp?ritu Santo en la vida de la Iglesia. Es una comprobaci?n, llena de confianza, de que el Esp?ritu Santo, uniendo a todos en Cristo, es el principio de la unidad de la Iglesia y hace de los fieles creyentes una sola cosa.

La ense?anza de los Ap?stoles, la comuni?n fraterna, el partir el pan y la oraci?n son las formas concretas de vida de la primera comunidad cristiana de Jerusal?n reunida por la acci?n del Esp?ritu Santo, pero al mismo tiempo constituyen los rasgos esenciales de todas las comunidades cristianas, de todo tiempo y de todo lugar. En otras palabras, podr?amos decir que representan tambi?n las dimensiones fundamentales de la unidad del Cuerpo visible de la Iglesia.

Debemos reconocer que, en el curso de las ?ltimas d?cadas, el movimiento ecum?nico, ?surgido por el impulso de la gracia del Esp?ritu Santo? (Unitatis redintegratio, 1), ha dado significativos pasos adelante, que han hecho posible alcanzar convergencias alentadoras y consensos sobre diversos puntos, desarrollando entre las Iglesias y las Comunidades eclesiales relaciones de estima y respeto rec?procos, como tambi?n de colaboraci?n concreta frente a los desaf?os del mundo contempor?neo. Sabemos bien, con todo, que estamos a?n lejos de esa unidad por la que Cristo rez?, y que encontramos reflejada en el retrato de la primera comunidad de Jerusal?n. La unidad a la que Cristo, mediante su Esp?ritu, llama a la Iglesia, no se lleva a cabo s?lo en el plano de las estructuras organizativas, sino que se configura, en un nivel mucho m?s profundo, como unidad expresada ?en la confesi?n de una sola fe, en la celebraci?n com?n del culto divino y en la concordia fraterna de la familia de Dios? (ibid., 2). La b?squeda del restablecimiento de la unidad entre los cristianos divididos no puede reducirse por tanto a un reconocimiento de las diferencias rec?procas y a la consecuci?n de una convivencia pac?fica: lo que anhelamos es esa unidad por la que Cristo mismo rez? y que por su naturaleza de manifiesta en la comuni?n de la fe, de los sacramentos, del ministerio. El camino hacia esta unidad debe ser advertido como imperativo moral, respuesta a una llamada precisa del Se?or. Por esto es necesario vencer la tentaci?n de la resignaci?n y del pesimismo, que es falta de confianza en el poder del Esp?ritu Santo. Nuestro deber es proseguir con pasi?n el camino hacia esta meta con un di?logo serio y riguroso para profundizar en el com?n patrimonio teol?gico, lit?rgico y espiritual; con el conocimiento rec?proco; con la formaci?n ecum?nica de las nuevas generaciones y, sobre todo, con la conversi?n del coraz?n y con la oraci?n. De hecho, declar? el Concilio Vaticano II, el ?santo prop?sito de reconciliar a todos los cristianos en la unidad de una sola y ?nica Iglesia de Cristo, supera las fuerzas y las capacidades humanas? y, por ello, nuestra esperanza debe ponerse en primer lugar ?en la oraci?n de Cristo por la Iglesia, en el amor del Padre por nosotros y en el poder del Esp?ritu Santo? (ibid., 24).

En este camino de b?squeda de la unidad plena visible entre todos los cristianos nos acompa?a y nos sostiene el Ap?stol Pablo, de quien hoy celebramos solemnemente la Fiesta de la Conversi?n. ?l, antes de que se le apareciese el Resucitado en el camino de Damasco dici?ndole: ??Yo soy Jes?s, a quien t? persigues!? (Hch 9,5), era uno de los m?s encarnizados adversarios de las primeras comunidades cristianas. El evangelista Lucas describe a Saulo entre aquellos que aprobaron la muerte de Esteban, en los d?as en que estall? una violenta persecuci?n contra los cristianos de Jerusal?n (cfr Hch 8,1). De la Ciudad Santa Saulo parti? para extender la persecuci?n de los cristianos hasta Siria y, despu?s de su conversi?n, volvi? all? para ser presentado ante los Ap?stoles por Bernab?, el cual se hizo garante de la autenticidad de su encuentro con el Se?or. Desde entonces Pablo fue admitido, no solo como miembro de la Iglesia, sino tambi?n como predicador del Evangelio junto con los dem?s Ap?stoles, habiendo recibido, como ellos, la manifestaci?n del Se?or Resucitado y la llamada especial a ser ?instrumento elegido? para llevar su nombre ante los pueblos (cfr Hch 9,15). En sus largos viajes misioneros Pablo, peregrinando por ciudades y regiones diversas, no olvid? nunca el v?nculo de comuni?n con la Iglesia de Jerusal?n. La colecta en favor de los cristianos de esa comunidad, los cuales, muy pronto, tuvieron necesidad de ser socorridos (cfr 1Cor 16,1), ocup? pronto un lugar importante en las preocupaciones de Pablo, que la consideraba no s?lo una obra de caridad, sino el signo y la garant?a de la unidad y de la comuni?n entre las Iglesias fundadas por ?l y la primitiva comunidad de la Ciudad Santa, como signo de la ?nica Iglesia de Cristo..

En este clima de intensa oraci?n, deseo dirigir mi cordial saludo a todos los presentes: al cardenal Francesco Monterisi, arcipreste de esta Bas?lica, al cardenal Kurt Koch, presidente del Consejo Pontificio para la Promoci?n de la Unidad de los Cristianos, y a los dem?s cardenales, a los hermanos en el episcopado y en el sacerdocio, al Abad y a los monjes benedictinos de esta antigua comunidad, a los religiosos, a las religiosas, a los laicos que representan a toda la comunidad diocesana de Roma. De modo especial quisiera saludar a los hermanos y las hermanas de las dem?s Iglesias y Comunidades eclesiales aqu? representadas esta tarde. Entre ellos me es particularmente grato dirigir mi saludo a los miembros de la Comisi?n Mixta Internacional para el di?logo teol?gico entre la Iglesia cat?lica y las Antiguas Iglesias Orientales, cuya reuni?n tendr? lugar aqu? en Roma en los pr?ximos d?as. Confiamos al Se?or el buen desarrollo de vuestro encuentro, para que pueda representar un paso adelante hacia la tan deseada unidad.

[En alem?n]

Quisiera dirigir un saludo particular tambi?n a los representantes de la Iglesia Evang?lica Luterana Unita en Alemania, que han llegado a Roma guiados por el Obispo de la Iglesia de Baviera.

[En italiano]

Queridos hermanos y hermanas, confiados en la intercesi?n de la Virgen Mar?a, Madre de Cristo y Madre de la Iglesia, invoquemos, por tanto, el don de la unidad. Unidos a Mar?a, que el d?a de Pentecost?s estaba presente en el Cen?culo junto a los Ap?stoles, nos dirigimos a Dios fuente de todo bien para que se renueve para nosotros hoy el milagro de Pentecost?s, y, guiados por el Esp?ritu Santo, todos los cristianos restablezcan la unidad plena en Cristo. Amen.

[Traducci?n del original italiano por Inma ?lvarez
?Libreria Editrice Vaticana]


Publicado por verdenaranja @ 22:41  | Habla el Papa
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Viernes, 04 de febrero de 2011

ZENIT? nos ofrece las palabras que el Papa Benedicto XVI dirigi? el domingo 23 de Enero de 2011, durante el rezo del ?ngelus, desde la ventana de su estudio, a los fieles congregados en la Plaza de San Pedro.


?Queridos hermanos y hermanas!

En estos d?as, desde el 18 al 25 de enero, se est? llevando a cabo la Semana de Oraci?n por la Unidad de los Cristianos. Este a?o lleva por tema un pasaje del libro de los Hechos de los Ap?stoles, que resume en pocas palabras la vida de la primera comunidad cristiana de Jerusal?n: ?Todos se reun?an asiduamente para escuchar la ense?anza de los Ap?stoles y participar en la vida com?n, en la fracci?n del pan y en las oraciones? (Hch 2,42). Es muy significativo que este tema haya sido propuesto por las Iglesias y comunidades cristianas de Jerusal?n, reunidas en esp?ritu ecum?nico. Sabemos cu?ntas pruebas deben afrontar los hermanos y hermanas de Tierra Santa y de Oriente Medio. Su servicio es por tanto a?n m?s precioso, valorado por un testimonio que, en ciertos casos, ha llegado hasta el sacrificio de la vida. Por ello, mientras acogemos con alegr?a las inspiraciones para la reflexi?n ofrecidas por las comunidades que viven en Jerusal?n, nos estrechamos en torno a ellas, y esto se convierte para todos en un factor ulterior de comuni?n.

Tambi?n hoy, para ser en el mundo signo e instrumento de uni?n ?ntima con Dios y de unidad entre los hombres, nosotros los cristianos debemos fundar nuestra vida en estos cuatro ?ejes?: la vida fundada en la fe de los Ap?stoles transmitida en la viva Tradici?n de la Iglesia, la comuni?n fraterna, la Eucarist?a y la oraci?n. S?lo de esta forma, permaneciendo firmemente unida a Cristo, la Iglesia puede llevar a cabo eficazmente su misi?n, a pesar de todos los l?mites y las faltas de sus miembros, a pesar de las divisiones, que ya el ap?stol Pablo tuvo que afrontar en la comunidad de Corinto, como recuerda la segunda lectura b?blica de este domingo, donde dice: ?Hermanos, en el nombre de nuestro Se?or Jesucristo, os exhorto a que os pong?is de acuerdo: que no haya divisiones entre vosotros y vivid en perfecta armon?a, teniendo la misma manera de pensar y de sentir? (1,10). El Ap?stol, de hecho, hab?a sabido que en la comunidad cristiana de Corinto hab?an nacido discordias y divisiones; por ello, con gran firmeza, a?ade: ??Acaso Cristo est? dividido?? (1,13). Diciendo esto, afirma que toda divisi?n en la Iglesia es una ofensa a Cristo; y, al mismo tiempo, que es siempre en ?l, ?nica Cabeza y Se?or, donde podemos volver a encontrarnos unidos, por la fuerza inagotable de su gracia.

De ah? entonces la llamada siempre actual del Evangelio de hoy: ?Convert?os, porque el Reino de los Cielos est? cerca? (Mt?4,17). El serio deber de conversi?n a Cristo es el camino que conduce a la Iglesia, con los tiempos que Dios dispone, a la plena unidad visible. De ello son un signo los encuentros ecum?nicos que se multiplican en estos d?as en todo el mundo. Aqu? en Roma, adem?s de hallarse presentes varias delegaciones ecum?nicas, comenzar? ma?ana una sesi?n de encuentro de la Comisi?n del di?logo teol?gico entre la Iglesia cat?lica y las Antiguas Iglesias Orientales. Y pasado ma?ana concluiremos la Semana de Oraci?n por la Unidad de los Cristianos con la solemne celebraci?n de las V?speras en la fiesta de la Conversi?n de San Pablo. Que nos acompa?e siempre, en este camino, la Virgen Mar?a, Madre de la Iglesia.

[Despu?s del ?ngelus, en espa?ol]

Saludo con afecto a los peregrinos de lengua espa?ola presentes en esta oraci?n mariana, en particular a los alumnos y profesores del Instituto Maestro Domingo, de Badajoz. En el transcurso de esta Semana de oraci?n por la unidad de los cristianos, la liturgia nos urge, con el ap?stol Pablo, a poner siempre el coraz?n en la salvaci?n que Cristo ofrece, identific?ndonos cada d?a m?s con ?l y apart?ndonos de todo lo que causa divisi?n. Que la amorosa intercesi?n de la Sant?sima Virgen Mar?a, aliente a todos los disc?pulos de su divino Hijo a edificar sin discordias el Reino de Dios, siendo en todas partes sal de la tierra y luz del mundo. Feliz domingo.

[Traducci?n del original italiano por Inma ?lvarez
?Libreria Editrice Vaticana]


Publicado por verdenaranja @ 22:10  | Habla el Papa
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Reflexi?n a las lecturas del domingo quinto del Teiempo Ordinario - A, ofrecida por el sacerdote don Juan Manuel P?rez Pi?ero, bajo el ep?grafe "ECOS DEL D?A DEL SE?OR"

ECOS DEL DIA DEL SE?OR.?
Domingo 5? del T. Ordinario (A)?

Queridos amigos y amigas:?

Ser cristiano no puede consistir en vivir cerrados sobre nosotros mismos ?sin preocuparnos de los dem?s, en una especie de ?ego?smo religioso?, como lo suelo llamar. ?Yo cumplo con Dios y? ya estᅔ ?Eso no vale?!

En el Serm?n de? la Monta?a que estamos contemplando estos domingos, el Se?or se?ala, enseguida, la dimensi?n social, misionera, fraterna de la existencia cristiana. Con nuestra palabra y con nuestro testimonio de vida tenemos que ser sal de la tierra y luz del mundo, es decir, que tenemos que vivir abiertos a los dem?s preocup?ndonos de compartir con todos? el Evangelio que hemos recibido. Y el Se?or se vale de unas comparaciones sencillas, que todo el mundo entiende, para se?alarnos la misi?n del cristiano en el mundo y la importancia y la necesidad apremiante de que se haga realidad.

???????? Qu? ser?a de nosotros sin nos encontr?ramos sin sal y sin luz. ?C?mo nos alimentar?amos sin sal o entrar?amos en la noche sin luz?

???????? Pues esa es la necesidad y la urgencia que tenemos del mensaje y de la realidad del Evangelio en nuestra vida de cada d?a.

???????? Como la sal, nosotros tenemos que mostrar a todos que ser cristiano es dar sabor, gusto, sentido a la vida, especialmente, en los momentos m?s dif?ciles?

???????? Hoy se habla mucho de corrupci?n. Pues los cristianos tenemos que preservarnos y preservar a los dem?s de cualquier tipo corrupci?n? Tambi?n para eso sirve la sal?

Y si queremos ser sal, no podemos buscar protagonismos, lucimiento personal, vanagloria, ni tantas cosas m?s? Para que la sal d? gusto a la comida,? tiene que disolverse, transformarse desaparecer.

???????? Hoy casi todo se recicla. Sin embargo, si la sal se estropea, no se puede reciclar. ?No sirve m?s que para tirarla fuera y que la pise la gente??? Igual sucede al cristiano. Si pierde la condici?n de ser sal de la tierra, ?para qu? sirve?

???????? Veamos, queridos amigos, hasta d?nde llega la importancia de la dimensi?n misionera de nuestra vida cristiana. Si no somos como sal, no servimos para nada. ?Para tirarla fuera y que la pise la gente???????

???????? ?Y qu? ser?a de nuestra vida sin la luz? No s?lo por la noche? Son tantas las cosas que dependen de la luz, que cuando se va, se paraliza casi todo... Y adem?s, queremos una buena luz. No nos conformamos ni nos vale ya cualquier tipo de luz: una vela, una linterna.., No. Nos hemos acostumbrado a la luz el?ctrica y ya no podemos vivir sin ella.

???????? Lo mismo sucede a nuestra sociedad ?al mundo?, como dice el Se?or, sin la luz?

???????? Ya sabemos lo que significa en la S. Escritura luz ? tinieblas. ?Toda verdad, justicia y bondad ?escrib?a S. Pablo- ?son fruto de la luz?.

???????? El cristiano,? por tanto, ?o es luz o no sirve.

???????? Y, adem?s, ?a qui?n se le ocurre encender una luz para taparla, ocultarla, impedir que alumbre?

Sin embargo, hay tantos cristianos que son como luces escondidas, apagadas? Y por eso, muchas veces anda la gente en una densa oscuridad, en tinieblas. Y nos lamentamos y criticamos sin darnos cuenta de nuestra propia responsabilidad?

???????? Ya Paul Claudel lanzaba a los cristianos este reto: ?Vosotros que veis, que hab?is hecho con la luz??.

???????? La primera lectura de hoy nos ense?a que, cuando hacemos? el bien a los dem?s, comenzando por el hambriento, el? pobre sin techo, el desnudo, somos? como la luz de la aurora? Y cuando desterramos de nuestra vida la opresi?n, las amenazas, la maledicencia y cuando damos pan al hambriento y al indigente, somos como la luz del mediod?a.

???????? ?Entonces clamar?s al Se?or y te responder?. Gritar?s y te dir?: ?Aqu? estoy?.

?Y si no hacemos nada de eso, como sucede tantas veces? Nos falta una dimensi?n esencial de nuestra vida cristiana? Somos in?tiles para la Iglesia y para nosotros mismos, como dice el? Vaticano II, hablando del apostolado de los seglares. (Cfr. n?m. 2)

Dec?a antes que la sal no permite protagonismos, personalismos..., Y la luz tampoco. A la luz nadie ?le considera? ni le da las gracias? Est? ah? y vale? Pues el Se?or nos advierte: ?Brille vuestra luz a los hombres para que vean vuestras buenas obras y den gloria a vuestro Padre que est? en el cielo?.

No se trata de que vean nuestras buenas obras, para que nos aplaudan, nos admiren, nos agradezcan? La gloria, la alabanza, la acci?n de gracias? son para el Padre del cielo; el que ha creado y sustenta continuamente la sal y la luz?? El que ha enviado al mundo a su Hijo Unig?nito para ser la sal y la luz del mundo. Los dem?s proyectamos y compartimos la sal y la luz que ?l nos ha tra?do a la tierra.

Los dem?s somos unos pobres siervos que hacemos,? y no siempre, lo que tenemos que hacer.?

?


Publicado por verdenaranja @ 22:07  | Espiritualidad
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DOMINGO 5 DEL TIEMPO ORDINARIO/A
6 de Febrero de 2011

El Dios de la esperanza, que por la acci?n del Esp?ritu Santo nos colma con su alegr?a y con su paz, est? siempre con todos vosotros.

- Sed bienvenidos, hermanas y hermanos, a celebrar la eucarist?a. El domingo pasado, con las Bienaventuranzas, comenzamos a leer el Serm?n de la Monta?a, la proclamaci?n central del mensaje de Jes?s, que iremos siguiendo en los pr?ximos domingos.

- Hoy Jes?s nos dir? que nosotros somos sal de la tierra y luz del mundo. Que esta celebraci?n nos alimente y fortalezca para poder serio de verdad en nuestra vida diaria.

A. penitencial: Preparemos nuestra participaci?n en la Eucarist?a haciendo un momento de silencio, poni?ndonos de todo coraz?n ante Dios y pidiendo perd?n. (Silencio)

- T?, que anuncias la Buena Noticia a los pobres. SE?OR, TEN PIEDAD.
- T?, que eres la luz del mundo. CRISTO, TEN PIEDAD.
- T?, que nos llamas a ser testigos de tu Evangelio. SE?OR, TEN PIEDAD.

1. lectura (Isa?as 58,7-7 O): Escuchemos en esta primera lectura la llamada del profeta: la fe debe comportar una determinada manera de relacionarnos con los dem?s, un compromiso de solidaridad, de generosidad. Eso es lo que Dios quiere, y aquel que lo cumple experimenta que su vida resplandece con su luz.

2. lectura (7 Corintios 2,7-5): San Pablo, en esta lectura, explica c?mo su predicaci?n nunca se ha basado en las palabras sabias y elocuentes, sino en dar testimonio de Jes?s, d?bil y humilde, pero lleno de la fuerza de Dios.

Oraci?n universal: Presentemos ahora al Padre nuestras intenciones, por nosotros y por el mundo entero. Oremos diciendo: ESC?CHANOS, PADRE.

Por la Iglesia y por todos los que la formamos. Que seamos sal de la tierra y luz del mundo, dando un buen testimonio de Jes?s en nuestra vida. OREMOS:

Por todos los cristianos. Que nuestra fe nos lleve a trabajar solidariamente por nuestros hermanos, especialmente por los m?s d?biles y necesitados. OREMOS:

Portadas los que sufren. Que sientan siempre muy cercana la fuerza de Dios que no les abandona. OREMOS:

Por los pa?ses pobres, por los hombres y mujeres que pasan hambre. Que los que dirigen nuestro mundo globalizado hagan lo necesario para resolver estas
situaciones injustas. OREMOS:

Por todos nosotros. Que la celebraci?n de la eucarist?a nos alimente para vivir con mayor intensidad nuestro camino de seguimiento de Jes?s. OREMOS:

Escucha, Padre, nuestra oraci?n, y derrama tu amor sobre los hombres y mujeres del mundo entero. Por Jesucristo, nuestro Se?or.

Padrenuestro: Con fe y con esperanza, dirij?monos ahora al Dios del cielo pidi?ndole que se haga su voluntad en nuestra vida. Digamos, unidos:

?

CPL


Publicado por verdenaranja @ 17:24  | Liturgia
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CARITAS ARCIPRESTAL

ICOD DE LOS VINOS

06 de Febrero de 2011
1? Domingo de mes

A quienes entienden las cosas sencillas y a quienes saben ver con los ojos del coraz?n, Jes?s los llama dichosos. Esos son los que viven plenamente una felicidad a raudales que salta a la vista. Es la felicidad de los sencillos y el gozo de pobreza.

Mirar con los ojos de Dios es detenerse y entretenerse en las cosas sencillas de? cada d?a en las expresiones cotidianas los heraldos de la felicidad, los pobres, en donde
un d?a florezca la justicia y la paz abunde eternamente.??

NOTICIAS

El servicio de Atenci?n Social de Base de C?ritas a trav?s de la ficha de acogida de datos muestra el n?mero de usuarios directos e indirectos atendidos en el a?o 2010.

?Familias atendidas??5.517

Mujeres?????? 2.752

Hombres 2.765??

Lo que ha supuesto un incremento del 61.89 % con respecto a las cifras del a?o anterior.??

Encuentro de Delegados??10-02-2011??

Consejo Diocesano de C?ritas 12-02-2011??

Asamblea Arciprestal 15-02-2011??

Reuni?n de la permanente Arciprestal. ?22-02-2011??

[email protected]?fonoy fax 922.] 22401


Publicado por verdenaranja @ 17:17  | Caritas
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?Lectio divina para el cuarto domingo del Tiempo Ordinario - A, ofrecida por la Delegaci?n Diocesana de Liturgia de la di?cesis de Tenerife.

LECTURA:???????????Mateo 5, 1‑12?

En aquel tiempo, al ver Jes?s al gent?o subi? a la monta?a, se sent? y se acercaron sus disc?pulos, y el se puso a hablar ense??ndoles:

Dichosos los pobres en el esp?ritu, porque de ellos es el Reino de los Cielos.
Dichosos los sufridos, porque ellos heredar?n la tierra.
Dichosos los que lloran, porque ellos ser?n consolados.
Dichosos los que tienen hambre y sed de 1a justicia, porque ellos quedar?n saciados.
Dichosos los misericordiosos, porque ellos alcanzar?n misericordia.
Dichosos los limpios de coraz?n, porque ellos ver?n a Dios.
Dichosos los que trabajan por la paz, porque ellos se llamar?n ?los Hijos de Dios.?
Dichosos los perseguidos por causa de la justicia, porque de ellos es el Reino de los Cielos.
Dichosos vosotros cuando os insulten, y os persigan, y os calumnien de cualquier modo por mi causa. Estad alegres y contentos, porque vuestra recompensa ser? grande en el cielo.

MEDITACI?N:????? ?Dichosos????

??????????? Seguramente si tuvi?semos que hacer una lista de ?dichosos? no estar?a muy de acuerdo con la tuya, a la que le colgar?amos otra expresi?n. Pero no me importa ahora pensar lo que otros puedan llamar dichosos, ni siquiera a quienes se los pueda llamar yo, porque no se trata de nuestras categor?as, ni de mis valoraciones, sino de las tuyas. Y, en esa lista, podr? gustarnos o no, est?n tus predilectos, aquellos a cuyo lado t? est?s.

??????????? Y t? est?s al lado del que llora, no del que hace llorar; est?s al lado del que tiene hambre, no del que la produce; est?s al lado del pobre, no del que gesta y alimenta la pobreza. Est?s al lado del que hace gestos de paz y no de violencia; del misericordioso y no del que aplasta; del que tiene el coraz?n limpio y no del que lo ensucia; del perseguido y no del perseguidor.

??????????? Y tal vez te pueda preguntar que c?mo es posible que est?s con ellos si sigue habiendo tantos seres humanos que est?n en ese lado, y no parece que las cosas cambian, y le respuesta es siempre la misma, est?s sufriendo con ellas y trabajando con ellas, y est?s llam?ndome a m? para ponerme a su lado, a tu lado, para hacer posible un mundo humano. Es por eso, s?, por lo que son dichosos, porque si los hombres no est?n a su lado, lo est? el coraz?n amante y sufriente de Dios. Y en esa aparente impotencia, y a?n en medio de tantas realidades de dolor, sabemos d?nde est?s y c?mo act?as. Y me invitas a sumarme a ellos, porque ah? est? la clave de la verdadera felicidad.???? ???????????

ORACI?N:???????????Hazme dichoso?

??????????? Hazme dichoso, Se?or, pero desde ti, meti?ndome en esa corriente de amor a la que me asomas en tus bienaventuranzas.

??????????? Hazme dichoso, creando dicha, tendiendo manos, acogiendo, perdonando, amando, siendo buscador de la verdad, m?s all? de mis intereses y mis esquemas estrechos.

??????????? Hazme dichoso abriendo mi coraz?n y mi mente, con mis gestos sencillos y con mis grandes esfuerzos. Hazme dichoso intentando crear dicha, porque tengo muchos espacios por los que comenzar.

CONTEMPLACI?N:????????????Mi dicha?

No necesito grandes gestos
para experimentar mi dicha,
solo abrir mi coraz?n,
y descubrirte latiendo en ?l;
tu mirada puesta en m?
y tu mano tendida.


Publicado por verdenaranja @ 11:34  | Liturgia
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Jueves, 03 de febrero de 2011

ZENIT NOS Ofrece la Carta Pastoral del Episcopado de la Rep?blica Dominicana 2011, con motivo de la celebraci?n de los 500 a?os del inicio de la Evangelizaci?n en Am?rica, de fecha 21 de enero, un documento muy esperado por el pueblo dominicano.?

CARTA PASTORAL 2011
500 A?OS DE MISION EVANGELIZANDO LA NACION

"Ni el que planta ni el que riega es algo, sino el que da el crecimiento, Dios" (1Cor 3,79)?

El libro del Eclesi?stico de la Biblia, atribuido a Jes?s Ben Sir? y que debe su nombre a la gran acogida que tuvo en la Iglesia primitiva, contiene esta exhortaci?n: "Voy a hacer el elogio de los hombres buenos, nuestros antepasados de diversas ?pocas. El Alt?simo les concedi? muchos honores y les engrandeci? desde hace mucho tiempo: reyes que dominaron la tierra, hombres famosos por sus grandes acciones, consejeros llenos de sabidur?a, profetas que pod?an verlo todo, jefes de naciones llenos de prudencia, gobernantes de visi?n profunda, sabios pensadores que escribieron libros, poetas que dedicaron sus noches al estudio, compositores de canciones seg?n las normas del arte, autores que pusieron por escrito sus proverbios, hombres ricos y de mucha fuerza que vivieron tranquilamente en sus hogares. Todos ellos recibieron honores de sus contempor?neos y fueron la gloria de su tiempo. Algunos dejaron un nombre famoso que ser? conservado por sus herederos y hay otros a los que ya nadie recuerda, que terminaron cuando termin? su vida, que existieron como si no hubiesen existido y despu?s pas? lo mismo con sus hijos. Aquellos, al contrario, fueron hombres de bien y su esperanza no terminar?. Sus bienes se conservar?n en su descendencia. Por su fidelidad a la alianza se mantiene a?n su descendencia y su herencia se transmiti? a sus nietos y gracias a ellos viven las generaciones siguientes. Su recuerdo permanecer? siempre y sus buenas acciones no se olvidar?n. Sus cuerpos fueron enterrados en paz y su fama durar? por todas las edades. La asamblea celebrar? su sabidur?a y el pueblo proclamar? su alabanza" (Eclo. 44, 1-15).

Movidos por los mismos sentimientos que el Eclesi?stico y como estamos en el Jubileo del Quinto Centenario de la creaci?n de la Arquidi?cesis de Santo Domingo, primada de Am?rica, y de la Di?cesis de La Vega nos ha parecido justo presentarles, un rendido homenaje a cuantos nos precedieron, y a los actuales agentes de pastoral, un panorama a grandes rasgos de lo que ha supuesto la presencia y acci?n de la Iglesia entre nosotros.

No nos impulsa a ello pregonar nuestros ?xitos. Con la exhortaci?n de Cristo a los ap?stoles sinceramente proclamamos: "siervos in?tiles somos. No hemos hecho otra cosa que cumplir con nuestra obligaci?n" (Lc 17,10). Y con San Pablo decimos: "Ni el que siembra ni el que riega es algo sino el que hace crecer todo, Dios" (1Cor 3,7). Tampoco nos arrogamos el haberlo hecho bien. Confesamos haber cometido nuestros errores y no siempre haber estado a la altura de nuestra fe, vocaci?n y responsabilidades, y por ellos pedimos nuestro perd?n y recurrimos a la comprensi?n e indulgencia de todos los dominicanos y dominicanas.

La creaci?n de las tres primeras Di?cesis de Am?rica - Santo Domingo, La Vega y San Juan de Puerto Rico - por la Bula "Romanus Pontifex" del Papa Julio II, del 8 de agosto de 1511, fue un acto primacial y constituyente de las Iglesias de Am?rica. Certeramente Juan Pablo II llam? a nuestra Isla "La primog?nita en la fe de Am?rica".

La misi?n de la naciente Iglesia dominicana a partir de la bula Romanus Pontifex y el primer acto jur?dico del obispo franciscano Fr. Garc?a de Padilla (12 mayo 1512) fue la predicaci?n, la administraci?n de los sacramentos, la ense?anza y la asistencia social. "Prediquen el Santo Evangelio y ense?en a los infieles, y con buenas palabras los conviertan a la veneraci?n de la Fe Cat?lica, y ya convertidos, los instruyan en la religi?n cristiana, les den y administren el Santo Sacramento del Bautismo. Y as? convertidos, como los dem?s fieles de Cristo, les administren los santos sacramentos de la Confesi?n, de la Eucarist?a y los dem?s", dec?a el Papa en el cuarto p?rrafo de su citada bula del 8 de agosto de 1511 (Josef Metzler (ed.), Am?rica Pontificia I (Citt? del Vaticano: Librer?a Editrice Vaticana, 1991), p. 114; Colecci?n de documentos in?ditos XXXIX (Madrid, 1880), p. 30; J. L. S?ez (ed.) Documentos de la Provincia Eclesi?stica de Santo Domingo (Santo Domingo, 1998), p.90).

Respecto al conocimiento de la historia de la Iglesia en Am?rica, el Documento de la III Conferencia del Episcopado Latinoamericano (Puebla) puntualiza que en nuestros pueblos hay un radical substrato cat?lico, fruto del un?nime esfuerzo misionero de todo el pueblo de Dios (Cfr. Documento de Puebla No. 7).

Desde los primeros tiempos heroicos, misioneros comprometidos en el conocimiento, defensa y evangelizaci?n de los pueblos ind?genas se pas? a un ciclo de condicionamientos sociales y pol?ticos. Vinieron, despu?s, las crisis ocasionadas por la irrupci?n de las filosof?as ilustradas. Primero el liberalismo y positivismo y los movimientos independentistas y modernamente el marxismo. Hoy se enfrenta a los retos de la secularizaci?n y a los desaf?os emanados de la presencia y actividad de otras confesiones religiosas.

La Iglesia cat?lica no s?lo combati? los errores y reduccionismos de estas posiciones filos?ficas, pol?ticas y religiosas y defendi? su derecho a existir y aportar sus valores religiosos y sociales, sino que supo adaptarse, enriquecerse y aprender de lo bueno que hab?a en todas esas realidades. Reconoci? los nuevos valores, los aprovech? y los integr? a su acervo cultural y religioso. La Iglesia pudo as? desarrollar una imaginaci?n creativa y dar origen a una personalidad religiosa capaz de vivir y aportar en este mundo nuevos m?todos pastorales y comunidades religiosas para enfrentar los retos de los tiempos cambiantes.

Hay una afirmaci?n de Am?rico Lugo, que ayuda a conocer la Iglesia en la Rep?blica Dominicana. Dice: "Es singularmente gloriosa la Iglesia en Santo Domingo" (La Edad Media en Santo Domingo, parte eclesi?stica", cap. 1).

A pesar de sus errores y deficiencias, afirmamos la presencia de la fe cat?lica y la instituci?n eclesial en toda la historia del pueblo dominicano, conformando su vida a trav?s de la vivencia de sus ense?anzas y de la acci?n social de sus miembros, no obstante, sus limitaciones en instituciones y recursos pastorales, una "mis?rrima Ecclesia" -una Iglesia muy pobre- como la llam? Mons. Tom?s de Portes e Infante en 1844. Su presencia ha sido siempre liberal. Manuel De Jes?s Galv?n pudo afirmar verazmente: "Aqu? no se conoce la teocracia. El clero es liberal como el pueblo y se confunde con ?l en sus penas, en sus grandes luchas, en sus entusiasmos patri?ticos" (citado por el Criterio Cat?lico, 13 de abril de 1901).

Una nota t?pica de la historia de nuestra Iglesia ha sido una presencia clerical en la cotidianidad de la vida del pueblo, pero tambi?n laical en los largos per?odos en que ella no pudo satisfacer las necesidades eclesiales del pueblo por la carencia de sacerdotes. Una legi?n de misioneros laicos, rezadores, catequistas, miembros de cofrad?as, devotos de santos, sacristanes, encargados de capillas, padrinos de sacramentos, consejeros y responsables oficiales de comunidades pobl? nuestra Iglesia en ausencia de sacerdotes. Estos agentes laicos fomentaban la vida de la Iglesia entre los creyentes y la solidaridad entre todos los ciudadanos.

Ha sido tambi?n y es una Iglesia misionera, abierta a la cooperaci?n misionera extranjera, agradecida de la ayuda de tantos sacerdotes, religiosos y religiosas, laicos y laicas extranjeros que vinieron a aportar su trabajo. Desde el per?odo colonial, en el siglo XIX y en nuestros d?as. Esto le ha permitido suplir sus deficiencias. El pueblo supo comprender a sujetos de otras culturas y lenguas y entender el deficiente espa?ol de misioneros y misioneras.

Ante la precariedad constante del sistema educativo y de salud se ha manifestado tambi?n como una Iglesia muy comprometida con las necesidades sociales de la naci?n, en particular en la educaci?n y la salud.

Hay que destacar la presencia en la educaci?n desde los mismos inicios en las escuelas conventuales, en particular la de los franciscanos en La Vega, donde estudi? el rebelde Enriquillo; las tres universidades del per?odo colonial y el Seminario del per?odo republicano que abri? sus puertas a toda clase de estudiantes. En la segunda mitad del siglo XIX, per?odo de grandes convulsiones pol?ticas y sociales, el P. Francisco Javier Billini pudo desarrollar diversas obras educativas y de salud. Aqu? hay que destacar el Colegio San Luis Gonzaga, centro de estudios de la intelectualidad y cantera de vocaciones sacerdotales.

No podemos dejar en el olvido las escuelitas que existieron en todo el siglo XIX y hasta bien entrado el XX, dirigidos por profesores y buenas mujeres cat?licas que ofrec?an los conocimientos rudimentarios a ni?os y ni?as en un momento en que el pa?s no estaba en condiciones de ofrecer una educaci?n m?s formal. En todo este tiempo era costumbre que sacerdotes formaran parte de las juntas de estudio nacionales y municipales.

En el siglo XX, a partir de la d?cada de los 30, las congregaciones religiosas masculinas y femeninas fundaron colegios privados, casi uno por provincia. Poco despu?s, cuando la opci?n preferencial por los pobres, las energ?as educativas de la Iglesia se pusieron a disposici?n de los sectores excluidos, convirtiendo sus colegios privados en Oficializados y asumiendo escuelas y polit?cnicos p?blicos en barrios y pueblos. La labor educativa ha pasado de inferior a superior universitaria y la ofrece desde nueve centros universitarios.

La atenci?n de la salud ha sido siempre preocupaci?n de la Iglesia, desde los tiempos coloniales en el Hospital de San Nicol?s, de San Andr?s y de San L?zaro. Luego las obras de salud creadas por el P. Billini. M?s adelante con la llegada de las Hermanas del Cardenal Sancha, Mercedarias e Hijas de la Caridad se fueron asumiendo hogares de hu?rfanas y de ancianas y ancianos abandonados hasta que amparados por el Concordato de 1954 congregaciones religiosas femeninas asumieron la administraci?n de hospitales (farmacia, despensa, sala de cirug?a, atenci?n directa al enfermo).

Ante los celos y cr?ticas de algunos, las hermanas pusieron orden en el manejo de los hospitales, proporcionaron el sentido del ahorro, limpieza, higiene, atenci?n y cari?o al enfermo.

La Iglesia ha asumido tambi?n una funci?n civil prof?tica y mediadora en una sociedad que no encuentra su institucionalidad y vive expuesta permanentemente a la inestabilidad.

Desde el Serm?n de Montesino y la figura de Fray Bartolom? de las Casas hasta nuestros d?as, la asunci?n de la responsabilidad y peso del gobierno civil y la de la mediaci?n social y pol?tica ha sido labor dif?cil y poco grata, en orden a garantizar el buen gobierno y la justicia. Fue el caso de los frailes Jer?nimos y el de los Obispos Fray Luis de Figueroa y de Don Sebasti?n Ram?rez de Fuenleal.

La lucha por la justicia viene de lejos. El Serm?n de Montesino estimul? el genio de Vitoria en Salamanca y a trav?s de ?l dio inicio al Derecho Internacional. En ?l se inspiraron las posteriores luchas de otros frailes y Obispos dominicos.

El gesto de los dominicos ha estado presente en la Iglesia dominicana y se ha expresado, a lo largo de los a?os en momentos cruciales de su historia, en protestas, sermones, y de manera especial, en el de las siete palabras y en las Cartas Pastorales. La presidencia del P. Fernando Arturo de Meri?o (1880-1882) se explica como un recurso para mantener la paz. La de Monse?or Gustavo Adolfo Nouel (1913) no fue sino un intento de alternativa al caos de las luchas caudillistas en los inicios del siglo XX. Se debe reconocer el servicio de mediaci?n de Mons. Hugo Eduardo Polanco Brito y de la Pontificia Universidad Cat?lica Madre y Maestra (PUCMM), bajo el liderazgo de Mons. Agripino N??ez Collado.

No pocos sacerdotes desempe?aron cargos legislativos. Hay que se?alar aqu? a los que participaron en la Constituyente de San Crist?bal (1844). Recientemente, sobresalen en la acci?n p?blica y pol?tica, personas e instituciones de la Iglesia en luchas como la defensa de la vida, protecci?n ecol?gica, respeto al inmigrante y desarrollo de la educaci?n.

Una Iglesia libre, pues, no obstante vinculaciones y controles pol?ticos, ha logrado niveles de libertad que le han permitido disentir y profetizar. Como afirma el polit?logo americano Howard J. WIarda. "La Iglesia fue la ?nica instituci?n que el gobierno de Trujillo no pudo controlar del todo" (Dictatorship and development, The methods of control in Trujillo?s Dominican Republic, pag. 141). Su sentido de libertad y su vinculaci?n a la sociedad dominicana le permiti? apoyar y, en cierta manera, encarnar la oposici?n al r?gimen de Trujillo en los a?os definitivos de 1959-1961. La fe fue recurso de fortaleza y esperanza. El sacerdote fue persona de consejo y confianza y las Pastorales de la Altagracia y de Cuaresma de 1960 expresan el aporte p?blico de los deseos de los sectores conscientes y sufrientes de la sociedad dominicana.

La Iglesia ha sabido distinguir a la persona de la ideolog?a. Ha primado las relaciones personales sobre las filosof?as. Ha sintetizado los valores positivos de todos los pensamientos y teor?as con las virtudes y aun con las verdades religiosas. Ha sido f?cil en ofrecer los sacramentos a todos, no obstante, sus creencias y militancias.

Ha sido una Iglesia apuntalada por miembros que, en la consagraci?n a Dios y en la entrega al servicio de los m?s necesitados, han encontrado el camino de la santidad. Sacerdotes (algunos con debilidades conocidas, pero dedicados a la construcci?n de la Iglesia y al servicio del Pueblo) administraron los sacramentos y repartieron el pan en medio de grandes dificultades, no obstante, la pobreza de las parroquias, su delicado estado de salud, las dificultades de los caminos y la inestabilidad pol?tica.

En los inicios del siglo XX, sobresale la figura del P. Francisco Fantino Falco, alma angustiada y t?mido, pero apost?lico y tenido por santo. Pobre, al estilo de San Francisco de As?s, supo unir la labor docente (fundando dos colegios) con una vida pastoral muy intensa. Era capaz de hacer largas jornadas para visitar un enfermo que demandaba su atenci?n pastoral. Cre? una legi?n de catequistas que fomentaron e ilustraron la fe y la devoci?n de los pueblos del Cibao. Est? introducida su causa de beatificaci?n. Tambi?n han sido introducidas las causas de los siervos de Dios Benito Arrieta, pasionista, y Emiliano Tardif, misionero del Sagrado Coraz?n de Jes?s. Ellos son s?lo astros de una constelaci?n de servidores de la fe, sacerdotes, religiosos y religiosas, laicos y laicas que han sostenido la Iglesia y el pueblo dominicano. Ese paso ben?fico por nosotros ha quedado reflejado en la cantidad de calles que llevan en la capital y pueblos, nombres de eclesi?sticos que le sirvieron desde la administraci?n sacramental hasta la acci?n social.

La Iglesia se afana hoy por lograr y mantener la honestidad de vida y una s?lida espiritualidad de sus miembros, cl?rigos y laicos. Hay docenas de casas de retiros, cursillos, talleres, seminarios y cursos de formaci?n, librer?as y folletos que ayudan a vigorizar la fe, fortalecer la espiritualidad y capacitar para enfrentar los retos presentes y futuros.

Las comunidades eclesiales organizan hoy y dinamizan la feligres?a, dando calor humano, fomentando el servicio social, leyendo y estudiando la Biblia y glorificando a Dios. La cercan?a al pueblo, se muestra adem?s, en el servicio educativo y m?dico, en la consejer?a y mediaci?n social en los conflictos familiares y comunitarios, en la defensa de la justicia ante el abuso de autoridades y poderosos locales y nacionales. Todo esto hace que la Iglesia sea reconocida por las encuestas de opini?n como una de las instancias m?s cre?bles de nuestro pueblo.

La dimensi?n mariana de nuestra religiosidad, preferentemente en las devociones a la Virgen de las Mercedes y de la Altagracia, abre la generosidad de nuestro pueblo a los altos valores del esp?ritu, identifica nuestra dominicanidad y le da trascendencia. La devoci?n mariana fomenta la generosidad y crea esperanza a nuestro pueblo en los momentos dif?ciles propios y patrios.

Conscientes de tanto bien recibido damos gracias a Dios, Dador de todo bien, que tan generoso ha sido con nosotros. Arrepentidos de nuestras negligencias y debilidades pedimos perd?n por ello y atentos a los retos que nos esperan pedimos a Dios luz y fortaleza para enfrentarlos exitosamente.

Les bendicen,

+ Nicol?s de Jes?s Cardenal L?pez Rodr?guez,
Arzobispo Metropolitano de Santo Domingo, Primado de Am?rica,
Presidente de la Conferencia del Episcopado Dominicano

+ Ram?n Benito De La Rosa y Carpio,
Arzobispo Metropolitano de Santiago de los Caballeros

+ Juan Antonio Flores Santana,
Arzobispo Em?rito

+ Fabio Mamerto Rivas, S.D.B.,
Obispo Em?rito

+ Jes?s Mar?a de Jes?s Moya,
Obispo de San Francisco de Macor?s

+ Jer?nimo Tom?s Abreu Herrera,
Obispo Em?rito

+ Francisco Jos? Arnaiz, S.J.,
Obispo Auxiliar Em?rito

+ Jos? Dolores Grull?n Estrella,
Obispo de San Juan de la Maguana

+ Antonio Camilo Gonz?lez,
Obispo de La Vega

+ Amancio Escapa Aparicio, O.C.D.,
Obispo Auxiliar de la Arquidi?cesis de Santo Domingo

+ Pablo Cedano Cedano,
Obispo Auxiliar de la Arquidi?cesis de Santo Domingo

+ Gregorio Nicanor Pe?a Rodr?guez,
Obispo de la Altagracia, Hig?ey

+ Francisco Ozoria Acosta,
Obispo de San Pedro de Macor?s

+ Freddy Antonio Bret?n Mart?nez,
Obispo de Ban?

+ Rafael Leonidas Felipe N??ez,
Obispo de Barahona

+ Di?medes Espinal de Le?n,
Obispo de Mao-Montecristi

+ Julio C?sar Corniel Amaro,
Obispo de Puerto Plata

+ Valent?n Reynoso Hidalgo, M.S.C.,
Obispo Auxiliar de la Arquidi?cesis de Santiago de los Caballeros

+ Victor Masalles Pere,
Obispo Auxiliar de la Arquidi?cesis de Santo Domingo


Publicado por verdenaranja @ 23:04  | Hablan los obispos
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(ZENIT?) Al celebrarse el Octavario de Oraci?n por la Unidad de los Cristianos, el obispo de Tehuac?n, monse?or Rodrigo Aguilar Mart?nez, comparte esta reflexi?n sobre la esencia en Cristo de dicha unidad, misma que -en opini?n del prelado mexicano-"es un proceso lento, pero s?lido y fruct?fero".

?Unidos por Cristo?

Del 18 al 25 de enero celebramos cada a?o la Semana de oraci?n por la unidad de los cristianos. Por un lado constatamos que quienes creemos en Cristo no estamos unidos, sino a veces hasta profundamente divididos; pero, por otro, queremos y oramos por la unidad, como Cristo mismo oraba, diciendo: "Padre, que todos sean uno, como t? y yo somos uno" (Juan 17, 21).

De modo que sea en verdad Cristo quien nos una. El verdadero seguidor de Cristo est? llamado a colaborar para que esa oraci?n de Cristo sea eficaz.

El Papa Juan Pablo II, al inicio de este milenio, nos lanzaba a "recomenzar desde Cristo"; y el Papa Benedicto XVI ha reiterado numerosas veces que todo empieza en el encuentro con Cristo, que transforma nuestra vida. La conversi?n es, entonces, cultivar ese estar con Cristo, seguir a Cristo, anunciar a Cristo, celebrar a Cristo, servir a Cristo en cada pensamiento, cada relaci?n y servicio, donde quiera que estemos, aprendiendo de san Pablo, que dec?a: "Ya no soy yo quien vive, sino Cristo que vive en m?" (Gal 2, 20). Esto no significa nuestra alienaci?n o despersonalizaci?n, sino la plenitud de nuestra persona.

No es f?cil ni c?modo llegar a ese nivel conseguido por san Pablo, porque implica mucha renuncia a la obsesi?n eg?latra de ser valorados y amados; m?s bien hacer paz en el coraz?n, si vivimos es porque ha habido personas que nos han amado, sobre todo las Personas de la Trinidad Sant?sima, lo cual nos fortalece para saber olvidarnos de nosotros mismos y pensar en el bien de los dem?s, con paciencia, con dulzura, con amabilidad.

Trabajar y orar por la unidad en Cristo es un proceso lento pero s?lido y fruct?fero. De modo que invito a los cat?licos y a los no cat?licos pero creyentes en Cristo, a que nos dejemos unir por Quien es el centro de nuestra fe, porque se ha proclamado como "Camino, Verdad y Vida" (Juan 14, 5) y que en lugar de pelearnos con un proselitismo agresivo y competitivo, nos esforcemos en dar testimonio de Cristo en un di?logo respetuoso, sereno y abierto a los Dones del Esp?ritu Santo.


Publicado por verdenaranja @ 22:56  | Hablan los obispos
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