Martes, 15 de marzo de 2011

ZENIT? publica la intervenci?n, el? martes 2 de marzo de 2011, de monse?or Silvano Tomasi, observador permanente de la Santa Sede ante la Oficina de las Naciones Unidas en Ginebra (Suiza), durante la Sesi?n Ordinaria del Consejo de los Derechos del Hombre sobre la libertad religiosa, y que hoy ha hecho p?blica la Santa Sede.

Se?or presidente,

1. En el centro de los derechos humanos fundamentales est? la libertad de religi?n, conciencia y creencias: afecta a la identidad personal y a las decisiones b?sicas, y hace posible el goce de otros derechos humanos. Tal y como reconoce la Declaraci?n de la ONU sobre la eliminaci?n de la Discriminaci?n Religiosa, la dimensi?n espiritual de la vida es una parte vital de la existencia humana [1]. Pero una creciente proliferaci?n de episodios de discriminaci?n y de actos de violencia contra personas y comunidades de fe y lugares de culto en muchas regiones geogr?ficas diferentes del mundo deniega en la pr?ctica el principio proclamado en la ley. La lucha religiosa es un peligro para el desarrollo social, pol?tico y econ?mico. El conflicto religioso polariza a la sociedad, rompiendo los v?nculos necesarios para que florezcan la vida social y el comercio. Y siembra semillas de desconfianza y amargura que podr?n superarse s?lo en generaciones. A menudo la impunidad y la negligencia de los medios de comunicaci?n siguen a estas tragedias. Un reciente informe muestra que por cada 100 personas asesinadas a causa del odio religioso, 75 son cristianas [2]. Tal concentraci?n de discriminaci?n religiosa deber?a preocuparnos a todos noostros. Pero el prop?sito de la Santa Sede en esta intervenci?n es el de reafirmar la importancia del derecho a la libertad de religi?n para todas las personas, para todas las comunidades de creyentes, y para toda sociedad, en todo lugar del mundo.

2. El Estado tiene el deber de defender el derecho a la libertad religiosa y tiene la responsabilidad de crear un ambiente en el que este derecho pueda ser disfrutado. Como se afirma en la Declaraci?n sobre la Discriminaci?n Religiosa y en otros lugares, el Estado tiene que realizar muchos deberes en el funcionamiento diario de la sociedad. Por ejemplo, el Estado no debe practicar la discriminaci?n religiosa ? en sus leyes, en sus pol?ticas, o permitiendo de facto la discriminaci?n por parte de empleados p?blicos. Debe promover la tolerancia religiosa y la comprensi?n en la sociedad, un objetivo que puede lograrse si los sistemas educativos ense?an a respetar a todos y los sistemas judiciales son imparciales en la implementaci?n de las leyes y rechazan la presi?n pol?tica dirigida a asegurar impunidad a quienes perpetran crimenes contra los derechos humanos contra los seguidores de una religi?n particular. El Estado deber?a apoyar todas las iniciativas dirgidas a promover el di?logo y el respeto mutuo entre las comunidades religiosas. Deber?a reforzar las leyes y luchar contra la discriminaci?n religiosa ? vigorosamente y sin selectividades. El Estado debe proporcionar seguridad psicol?gica a las comunidades religiosas que son atacadas. Debe animar a la mayor?a de la poblaci?n a permitir a las minor?as religiosas practicar su fe individualmente y en comunidad sin amenazas ni obst?culos. El Estado debe tener leyes que hagan a los empleadores hacer ?ajustes razonables? ante la religi?n del empleado.

3. La libertad de religi?n es un valor para la sociedad en su conjunto. El Estado que proteje este derecho permite a la sociedad beneficiarse de las consecuencias sociales que vienen de ello: coexistencia pac?fica, integraci?n nacional en las situaciones pluralistas de hoy, mayor creatividad dado que los talentos de todos se ponen al servicio del bien com?n. Por otro lado, la negaci?n de la libertad religiosa obstaculiza cualquier aspiraci?n democr?tica, favorece la opresi?n, y ahoga a toda la sociedad, que de vez en cuando explota con tr?gicos resultados. Desde esta perspectiva tambi?n, est? claro que la libertad de religi?n y de convicciones est? unida intr?nsecamente a la libertad de opini?n, expresi?n y asamblea. Junto a ello, un clima de libertad religiosa real se convierte en la medicina para prevenir la manipulaci?n de la religi?n con prop?sitos pol?ticos de conquista del poder o de mantenimiento del mismo, as? como la opresi?n de los disidentes y de las comunidades y minor?as religiosas diferentes. De hecho, la discriminaci?n y las luchas religiosas raramente, si las hay, no son solamente el producto de la diferencia de opiniones y pr?cticas religiosas. Bajo la superficie hay problemas sociales y pol?ticos.

4. Para recoger los beneficios sociales de la libertad religiosa es necesario elaborar medidas espec?ficas que permitan florecer el ejercicio pr?cico de este derecho. Se?or presidente, quisiera resaltar algunas medidas a nivel de la ONU. El Relator Especial sobre libertad religiosa deber?a ser invitado con regularidad a incluir informaci?n sobre la persecuci?n de grupos religiosos. Ser?a de ayuda si el Alto Comisionado para los Derechos Humanos de la Oficina de las Naciones Unidas siguiese los casos de restricciones gubernamentales o sociales contra la libertad religiosa y la trasladase anualmente al Consejo de los Derechos Humanos. El art?culo 20 de la Declaraci?n de Derechos Civiles y Pol?ticos [3], referido a la apolog?a del odio religioso que incite a la discriminaci?n religiosa, plantea importantes cuestiones, tales como la relaci?n entre los diversos derechos y sobre las mejores formas de lograr objetivos leg?timos. Leyes como la de la blasfemia son un ejemplo de ello. Los grupos de trabajo encargados de estudiar el art. 20 y de proponer buenas pr?cticas, constituyen un paso en la direcci?n correcta.

5. Concluyo, se?or presidente, llamando la atenci?n sobre tres percepciones falsas que rodean a la libertad de religi?n y creencias. En primer lugar, el derecho a expresar y practicar la propia religi?n no se limita a los actos de culto.Tambi?n incluye el derecho a expresar la fe a trav?s de actos de servicio caritativo y social. Por ejemplo, prestar servicios sanitarios y educativos a trav?s de las instituciones religiosas son importantes formas para las personas de vivir su fe. [4]. Segundo, las comunidades de creyentes tienen sus propias normas para cualificar a alguien para un cargo religioso, y para servir en las instituciones religiosas, incluidos los servicios de caridad. Estas instituciones religiosas son parte de la sociedad civil, y no de los poderes del Estado. En consecuencia, los l?mites que la ley internacional plantea a los Estados con respecto a las cualificaciones para los funcionarios y los servicios p?blicos no se aplican autom?ticamente a los actores no estatales. Seg?n se reconoce en la Declaraci?n sobre la discriminaci?n religiosa, la libertad religiosa implica el derecho de una comunidad religiosa de establecer sus propias normativas [5]. La tolerancia religiosa incluye el respecto a las diferencias de opini?n en estos asuntos, y el respeto de la diferencia entre el Estado y la instituci?n religiosa. Y finalmente, existe el temor de que respetar la libertad de elegir y practicar otra religi?n, diferente de la propia, se basa en la premisa de que toda verdad es relativa y que la propia relici?n no v?lida de modo absoluto. Esto es un malentendido. El derecho de adoptar, y de cambiar, una religi?n se basa en el respeto de la dignidad humana: el Estado debe permitir a toda persona buscar libremente la verdad.

6. Se?or presidente, el Estado tiene la obligaci?n legal y ?tica de apoyar y hacer aplicable el derecho a la libertad de religi?n o convicci?n porque es un derecho fundamental y porque es su deber defender los derechos de los ciudadanos y buscar el bienestar de la sociedad,. Como afirm? Su Santidad el Papa Benedicto XVI al dirigirse al Cuerpo Diplom?tico, la libertad religiosa ?es el camino fundamental a la paz. La paz se construye y preserva s?lo cuando los seres humanos pueden libremente buscar a Dios en sus corazones y en sus relaciones con los dem?s" [6].

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1 Declaraci?n sobre la Eliminaci?n de Todas las Formas de Intolerancia y de Discriminaci?n basadas en la Religi?n o en las Creencias, Resoluci?n 36/55 de la Asamblea General (1981); e.g., cuarto p?rrafo del pre?mbulo.

2 Cfr., Ayuda a la Iglesia Necesitada, La Libertad religiosa en el Mundo ? Informe 2010; Conferencia sobre la persecuci?n de los cristianos organizada por el Consejo de las Conferencias Episcopales de Europa, grupos de europarlamentarios del Partido Popular Europeo, del Partido Conservador y del Grupo Reformista el 10 de octubre de 2011

3 Art?culo 20 : "1.Toda propaganda en favor de la guerra estar? prohibida por la ley. 2. Toda apolog?a del odio nacional, racial o religioso que constituya incitaci?n a la discriminaci?n, la hostilidad o la violencia ser? prohibida por la ley?.

4 Ver, por ejemplo, el art?culo 6(b), Declaraci?n sobre la Eliminaci?n de toda forma de Intolerancia y de Discriminaci?n basada en la Religi?n o en las Creencias.

5 Art?culo 6(g), Declaraci?n sobre la Eliminaci?n de toda forma de Intolerancia y de Discriminaci?n basada en la Religi?n o en las Creencias.

6 Benedicto XVI. Discurso a los Miembros del Cuerpo Diplom?tico, 10 de enero de 2011.

[Traducci?n del original ingl?s por Inma ?lvarez]?


Publicado por verdenaranja @ 22:32  | Hablan los obispos
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