Mi?rcoles, 16 de marzo de 2011

ZENIT? publica la reflexi?n teol?gico-pastoral sobre el mensaje de Benedicto XVI con motivo de la Cuaresma de este a?o, "Con Cristo sois sepultados en el Bautismo, con ?l tambi?n hab?is resucitado" (cf. Col 2, 12), que ha compartido con ZENIT el Consejo Pontificio "Cor Unum".

"Con Cristo sois sepultados en el Bautismo, con ?l tambi?n hab?is resucitado" (cf. Col 2, 12). Estas palabras de san Pablo a la comunidad cristiana de Colosas hacen referencia al tema del Bautismo, que el Papa Benedicto XVI ha elegido para su Mensaje de Cuaresma de este a?o. El Santo Padre cita un pasaje del Ap?stol de los Gentiles como s?ntesis de la finalidad de este sacramento: "conocerle a ?l, el poder de su resurrecci?n y la comuni?n en sus padecimientos hasta hacerme semejante a ?l en su muerte" (Flp 3, 10-11).

El Consejo Pontificio Cor Unum es el dicasterio de la Santa Sede encargado de la presentaci?n del Mensaje de Cuaresma. La principal tarea de Cor Unum es difundir la catequesis de la Iglesia sobre la caridad y las iniciativas caritativas concretas de nuestro Santo Padre. Para ayudar a dar a conocer este Mensaje cuaresmal anual en vuestras Iglesias, comunidades y organizaciones locales Cor Unum ofrece las siguientes claves de comprensi?n de este v?nculo evidente entre Bautismo y caridad que el Papa Benedicto XVI desea subrayar:

1. Frente al aut?ntico sufrimiento que encontramos a nivel global - desastres naturales, enfermedad, hambruna, guerra - estamos obligados a dar respuesta a las necesidades inmediatas y a buscar soluciones concretas para aliviar la miseria (cf. Deus Caritas est, 31a). Pero, aunque es importante proveer a las necesidades materiales, de por s? esto nunca puede garantizar la felicidad y la paz duraderas. Cristo fund? la Iglesia para dar mucho m?s. El sufrimiento, tanto global como personal - enfermedad, soledad, penurias financieras, problemas familiares y, en ?ltima instancia, el mayor enemigo de todos, la muerte - requiere una respuesta que s?lo el hecho de poseer la vida eterna puede dar: conocer a Cristo, "conocerle a ?l, el poder de su resurrecci?n y la comuni?n en sus padecimientos, hasta hacerme semejante a ?l en su muerte, tratando de llegar a la resurrecci?n de entre los muertos".

2. Este don se nos promete en nuestro Bautismo. En efecto, en el di?logo que forma parte del Rito, las preguntas y respuestas hacen hincapi? en el don de la "fe" y en la promesa de la "vida eterna". El sacramento del Bautismo tiene este significado y realiza este don: "Esta misma vida ya se nos transmiti? el d?a del Bautismo, ?al participar de la muerte y resurrecci?n de Cristo?", escribe el Papa en su Mensaje de Cuaresma. La palabra griega "bautizar" (b?ptizein) significa inmersi?n o sumergir en las aguas bautismales lo que el Ap?stol Pablo llama el "hombre viejo" o el hombre que vive seg?n la carne (cf. Col 3, 9). Se trata del hombre que vive s?lo para s? mismo, separ?ndose arrogantemente de su Creador y cerrando ego?stamente los ojos ante las necesidades de su pr?jimo. No se trata de una simple descripci?n teol?gica: todos entendemos perfectamente lo que es el "hombre viejo" porque hacemos experiencia de los efectos directos de esta ?ndole dentro de nosotros, sintetizados en los siete pecados capitales: ira, avaricia, pereza, soberbia, lujuria, envidia y gula.

3. El Bautismo es el "encuentro con Cristo", escribe el Papa Benedicto XVI en su Mensaje. Nos lava del pecado original que heredamos de nuestros primeros padres y del resultado de todos sus pecados, e imparte una naturaleza nueva, permiti?ndonos entrar en "la mentalidad de Jesucristo". Este "hombre nuevo" vive seg?n los sentimientos de Jes?s por la "vida eterna" que recibe ya ahora del Esp?ritu Santo. San Pablo enumera los frutos del esp?ritu de Dios que habita en nosotros: amor, alegr?a, paz, paciencia, afabilidad, bondad, fidelidad, mansedumbre y dominio de s? (Ga 5, 22). En lo hondo del coraz?n de la persona - bautizada y no bautizada - yace el deseo de recibir y vivir estos frutos. S?lo el hecho de poseer esta vida es un remedio duradero para todo sufrimiento, tanto personal como universal.

4. La nueva naturaleza que recibimos en el Bautismo es la fuente para las obras de caridad espec?ficas por amor de Dios y del pr?jimo, el primer y mayor mandamiento de la nueva Ley y compendio de todo el Evangelio (cf. Mt 22, 34-40). El ayuno, la limosna y la oraci?n son una ayuda para que muera nuestra vieja naturaleza y abramos nuestro coraz?n al Se?or y a nuestros hermanos y hermanas necesitados.

La fe, junto con la promesa de "vida eterna" que se nos hace en el Bautismo, debe crecer, ser constantemente alimentada (cf. Catecismo de la Iglesia Cat?lica, 1254). Esta Cuaresma el Papa Benedicto XVI propone un itinerario o "hoja de ruta" para ayudarnos en esta tarea. Tres elementos pueden ser especialmente ?tiles para proponer a las comunidades parroquiales, a las instituciones (como las escuelas cat?licas y las universidades) y a los fieles:

--Primero, el Santo padre fija para nosotros citas concretas con personas y acontecimientos espec?ficos en los cinco domingos de Cuaresma. Nos pone ante la Palabra de Dios que se proclama en esos domingos. De este modo desea que hagamos la experiencia de un encuentro personal con Cristo, la respuesta a los anhelos m?s profundos de la persona humana y del mundo. Este encuentro se puede concretar en el tiempo que dedicamos personalmente o con otros a la lectura de estos pasajes de la Escritura y que durante estos cuarenta d?as nos permiten escuchar, contemplar y poner en pr?ctica la Palabra de Dios.

--Segundo, el encuentro con Cristo a trav?s de su Palabra y los sacramentos se manifiesta en obras concretas de misericordia. Tambi?n aqu?, en nuestras parroquias, comunidades, instituciones educativas o de otro tipo, al igual que cada uno de nosotros personalmente, tenemos la oportunidad en este tiempo favorable, con la ayuda de la gracia de Dios, de dejar de vivir para nosotros mismos y de orientar nuestros corazones al amor a Dios y a nuestros hermanos necesitados. Este es tambi?n el ?mpetu de las campa?as cuaresmales que organizan las Conferencias Episcopales y otras entidades.

--Tercero, el Papa nos presenta el tiempo de Cuaresma como un "camino" o "itinerario", un arco de tiempo para que d? fruto la semilla plantada en el Bautismo. Este, nos indica el Papa, refleja la entera existencia de cada persona, vivida entre la resurrecci?n de Cristo y la nuestra; este definitivo ofrecimiento de comuni?n con Dios para la eternidad conforma desde dentro nuestra vida actual, tanto en el ?mbito social como individual. Este tercer elemento subraya la necesidad de alentar a vivir este itinerario con la ayuda de la gracia, particularmente mediante los sacramentos de la Reconciliaci?n y la Eucarist?a.


Publicado por verdenaranja @ 22:15  | Espiritualidad
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