Jueves, 17 de marzo de 2011

Ideas para la homil?a del D?A DEL SEMINARIO en el segundo domingo de Cuaresma 2011, publicadas en el subsidio lit?irgico recibido en la parroquia para su celebraci?n.

Una llamada para salir

Las tres lecturas del domingo de hoy nos dan un claro y sencillo itinerario voca?cional. Toda vocaci?n comienza con una llamada igual que la que recibi? Abrah?n. Despu?s del pecado del hombre, Dios no se da por vencido y reanuda el di?logo lanzando una invitaci?n a Abrah?n: ?Sal de tu tierra y de la casa de tu padre hacia la tierra que te mostrar?. Se trata de dejar el pasado y todas las seguridades que uno tiene y que le dan identidad (la tierra, la familia) para lanzarse a un futuro completa?mente incierto sin puntos de referencia. La ?nica garant?a es la promesa de la bendi?ci?n de Dios. En un acto de fe total, ?Abrah?n march?, como le hab?a dicho el Se?or? (no como a ?l le gustar?a) abriendo as? un futuro para la historia de la salvaci?n.

Una llamada inmerecida para servir al Evangelio

Pero, aquellos que reciben una llamada especial del Se?or ?tienen unas cualida?des particulares? No. San Pablo nos lo dice muy claramente: ?nos llam? a una vida santa no por nuestros m?ritos, sino porque (?) dispuso darnos su gracia?. La vocaci?n es una gracia que no merecemos.

Pero es una gracia que compromete toda la persona en un trabajo duro. Pablo lo tiene muy claro cuando da sus consejos a Timoteo: ?Toma parte en los duros trabajos del Evangelio, seg?n las fuerzas que Dios te d?. Es una invitaci?n sin duda a arrimar el hombro cuando llegan los problemas y a seguir fiel. Seguir a Jes?s no es f?cil.

Escuchar a Jes?s

Cuando llega ese momento de la dificultad es cuando cobra sentido el evange?lio de hoy, el evangelio de la Transfiguraci?n de Jes?s. Su contexto lit?rgico nos lo presenta despu?s de la visita del tentador (domingo pasado) y su contexto literario, al comienzo del camino hacia la cruz y despu?s del anuncio de la pasi?n (en los tres sin?pticos). Es decir, es un contexto de des?nimo despu?s de conocer las exigencias del seguimiento; un contexto de tentaci?n de abandono y de retirada. En este con?texto, Jes?s tom? consigo a los tres que luego ser?n testigos de su agon?a en Getse?man?, y ?se los llev? aparte a una monta?a alta?.

All?, en la monta?a, descubrir?n, mejor, re-descubrir?n, el origen, el motivo de su vocaci?n, de su seguimiento. ?Por qu? vamos con Jes?s? ?Por qu? le seguimos?

No para complacernos, ni para buscar ?xitos ni ser aplaudidos. La teofan?a del monte nos deja un mensaje tan claro como firme: ?Este es mi Hijo, el amado, mi predilecto. Escuchadle?. Seguimos a Jes?s porque hemos escuchado su voz, porque reconoce?mos que sus palabras son luz y gu?a para nuestro camino, porque le reconocemos como el Hijo de Dios.

Pedro, Santiago y Juan tienen la suerte, la gracia, de contemplar de manera fu?gaz la gloria del Hijo. Hay elementos narrativos como los vestidos blancos y el rostro resplandeciente que nos sugieren un anticipo de la victoria sobre la muerte, de la resurrecci?n (mencionada incluso en el v.9). As?, la palabra de Jes?s ?Levantaos, no tem?is? cobra todo su sentido. No se trata solo de un ponerse en pie f?sicamente, sino de de recuperar la dignidad perdida al sucumbir a la tentaci?n, al des?nimo, a la desesperanza. Jes?s, ?l mismo, nos da la confianza necesaria para seguir.

El sacerdote, regalo de Dios para el mundo

El sacerdote es alguien que, como Abrah?n, ha escuchado la voz de Dios invit?n?dole a dejarlo todo. A pesar de no ver claro se lanza confiando en la bendici?n de Dios. Por eso la misma presencia de un sacerdote deber?a ser un regalo para noso?tros. Efectivamente, ?l nos recuerda que nada en este mundo puede atarnos defini?tivamente. Solo Dios lo merece todo.

El sacerdote asume tambi?n ?los duros trabajos del Evangelio?. Y asumi?n?dolos nos colma de regalos que vienen de Dios a trav?s de los sacramentos, la proclamaci?n y explicaci?n de la Palabra de Dios, las acciones caritativas, el acom?pa?amiento, etc?

Para que el sacerdote pueda llevar a cabo su misi?n no puede dejar de tener como referente a Jes?s. Es a ?l a quien tiene que escuchar. Es solo as? como mostrar? a los dem?s cristianos el camino, para que tambi?n le escuchen y le reconozcan como hijo de Dios.


Publicado por verdenaranja @ 11:20  | Homil?as
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