Mi?rcoles, 23 de marzo de 2011

Homil?a de monse?or Marcelo Ra?l Martorell, obispo de Puerto Iguaz? para el Mi?rcoles de Ceniza (9 de marzo de 2011). (AICA)

MI?RCOLES DE CENIZA

La Cuaresma nos ofrece un camino de cuarenta d?as y cuarenta noches; un largo camino de purificaci?n del coraz?n. El mi?rcoles de ceniza el sacerdote signa las frentes de los fieles con la oraci?n ?eres polvo y en polvo te convertir?s? (G?n. 3,19). Estas palabras dichas a Ad?n por primera vez a causa del pecado, las repite hoy la Iglesia a todos los cristianos para recordarles tres cosas: ?que venimos del polvo, que somos pecadores y que vamos a morir?.

Que venimos del polvo, significa que somos nada. Esto tambi?n nos lo recuerda el Salmo 39: ?Se?or mi existencia es nada ante ti?. ?C?mo necesita hacerse a?icos el orgullo del hombre frente a esta verdad, sabiendo el hombre que no es nada ante Dios y que es tambi?n pecador! La Iglesia invita a todos sus hijos hoy mi?rcoles de ceniza e inicio de la Cuaresma a inclinar sus cabezas para recibir las cenizas en se?al de humildad, para pedir perd?n por todos sus pecados, record?ndoles que en pena de sus pecados un d?a tendr?n que volver al polvo.

El pecado y la muerte son frutos amargos e inseparables de la rebeld?a del hombre frente a Dios: ?Dios no cre? la muerte, ella vino al mundo mediante el pecado (Rom. 6, 23). El hombre lleva dentro de s? el germen de la vida eterna, ha sido creado para la alegr?a, la santidad y la vida eterna (GS.18). Por eso la Iglesia al hacernos meditar estas realidades dolorosas no trata de hundir nuestro esp?ritu en una visi?n pesimista de la vida, sino m?s bien abrir nuestros corazones a la verdad del hombre, al arrepentimiento y a la esperanza.

Si la desobediencia de Ad?n ha tra?do estas realidades al mundo, la obediencia de Cristo las ha salvado. Y es por esto que la Cuaresma prepara a los fieles a la celebraci?n pascual, en donde Cristo salva al hombre del pecado y de la muerte eterna y transforma nuestra muerte corporal en un paso a la vida verdadera. El pecado y la muerte son trasformados por Cristo muerto y resucitado y el hombre est? invitado a participar de esta victoria cuanto m?s participe de la muerte y resurrecci?n del Se?or.

?Convert?os a m? de todo coraz?n, en ayunos, en llanto y gemidos; rasgad vuestros corazones y no vuestras vestiduras? (Joe l 2, 12-13). El elemento esencial al que nos llama la Cuaresma, es la contrici?n del coraz?n: un coraz?n roto, golpeado por el arrepentimiento del pecado, un arrepentimiento que incluye el deseo del cambio de vida. Todo hombre est? llamado a esta realidad: ?volver a Dios con m?s plenitud y verdadero fervor venciendo las debilidades y flaquezas que disminuyen nuestra orientaci?n total a ?l.

La Cuaresma es el tiempo cl?sico de esta renovaci?n espiritual. Pertenece a cada cristiano hacer de ?l un momento decisivo para la historia de la propia salvaci?n personal. No s?lo el que est? en pecado mortal tiene necesidad de esta conversi?n; toda falta de generosidad, de fidelidad a la gracia impide la amistad ?ntima con Dios, es un rechazo a la gracia que enfr?a la relaci?n con Dios. Es un rechazo de su amor y por lo tanto exige arrepentimiento y conversi?n, exige una reconciliaci?n con Dios y con el hermano.

?Cu?les son los esfuerzos cuaresmales de la conversi?n? Son la limosna, la oraci?n y el ayuno con disposiciones del coraz?n que los haga eficaces. La limosna ?exp?a los pecados? (Ecl. 3,30) cuando es realizada con la intenci?n ?nica de agradar a Dios y de ayudar a quien est? necesitado y no para ser visto y alabado por los dem?s. La oraci?n une el coraz?n del hombre con Dios cuando ella brota del coraz?n sincero y no cuando son puras palabrer?as. El ayuno es un sacrificio agradable a Dios y redime las culpas si va acompa?ado de una verdadera actitud interior y es una privaci?n por amor y por la actitud del coraz?n, ?el Padre que mira en lo secreto te recompensar? (Mt. 6,4.18) es decir te perdonar? los pecados y te conceder? la abundancia de la gracia.

Que la Virgen Madre nos ayude en este camino de conversi?n.?

Mons. Marcelo Ra?l Martorell, obispo de Puerto Iguaz??


Publicado por verdenaranja @ 22:34  | Homil?as
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