Domingo, 27 de marzo de 2011

Reflexi?n a las lecturas del domingo tercero de Cuaresma - A, ofrecida por el sacerdote Don Juan Manuel P?rez Pi?ero bajo el ep?grafe "ECOS DEL DIA DEL SE?OR".

ECOS DEL DIA DEL SE?OR
Domingo 3? de Cuaresma A

Queridos amigos y amigas:

Agua, luz y vida. Estas tres realidades centrar?n nuestra atenci?n los tres domingos de Cuaresma que faltan para llegar a la Semana Santa, que culmina en la Pascua.

Son realidades que nos hablan del Bautismo, de Jesucristo, de nuestra condici?n de bautizados?

Agua, luz y vida responden al Domingo de la Samaritana ?el agua-al Domingo del Ciego de nacimiento ?la luz- y al Domingo de la Resurrecci?n de L?zaro ? la vida-.

Estos textos del Evangelio de S. Juan han servido durante siglos, para guiar a los adultos que se preparan al Bautismo ?los catec?menos- e intensifican su preparaci?n durante la Cuaresma hacia la Noche de Pascua, que es la noche de los sacramentos de Iniciaci?n Cristiana: el Bautismo, la Confirmaci?n y la Eucarist?a.

Este domingo centra nuestra atenci?n en la samaritana. Aquella mujer, ?sedienta?, que llega al pozo de Jacob a buscar agua como siempre y se encuentra con Jesucristo que descansa junto al pozo de Jacob, ?cansado del camino...?

Pero donde se experimenta el rigor de la sed y la necesidad del agua es, sobre todo, en el desierto.

La primera lectura nos presenta al pueblo de Israel, liberado de la esclavitud de Egipto, que, en su marcha por el desierto, se queda sin agua?, se desespera por la sed y protesta contra Mois?s?

En medio del desierto, el? Se?or le ofrece a aquel pueblo agua abundante que le salva de la muerte y que garantiza la vida, la limpieza, la alegr?a.

El agua sal?a de una roca. ?Y la roca era Cristo?, dir? S. Pablo. (1Co 10, 4). No olvidemos este dato.

El agua del desierto prefigura el agua del Bautismo que nos libera de la muerte eterna y? nos da la vida de Dios, que supone una nueva manera de ser y de vivir?

Y de agua nos habla tambi?n el Evangelio.

La samaritana era una mujer sedienta? Y no s?lo del agua del pozo de Jacob, sino de una vida? m?s feliz.

Hab?a tratado de saciar su sed por el camino del sexo desordenado ?eran ya seis los maridos- pero no lo hab?a conseguido.

Y en aquella conversaci?n impresionante, Jesucristo, que se le revela como ?el Mes?as?, le ofrece un agua nueva, ?un surtidor de agua que salta hasta la vida eterna?, de modo que el que tome esa agua ?nunca m?s tendr? sed?.

Es el don del Esp?ritu Santo? que se nos da, de un modo inicial, en el Bautismo y en plenitud, en la Confirmaci?n.

El Esp?ritu Santo es el que crea en nosotros una vida nueva, la vida de Dios, la vida de la gracia.

Hay que nacer del agua y del Esp?ritu le hab?a dicho Jes?s Nicodemo (Jn 3, 2 ? 6).

A la luz del Evangelio, tendr?amos que preguntarnos este domingo muchas cosas: si nos interesa esa agua que Cristo nos ofrece, si nos interesa el Bautismo que hemos recibido por el sacramento del agua y del Esp?ritu Santo? Si estamos dispuestos a renovarlo la Noche Santa de la Pascua que se acerca, si, en definitiva, queremos seguir siendo cristianos, m?s cristianos, mejores cristianos.

Y ya sabemos que la mejor forma de renovar el Bautismo es recibir el Sacramento de la Reconciliaci?n o Penitencia, al que los Santos Padres llamaban el ?segundo bautismo?, por el que podemos recobrar esa vida si se ha perdido por el pecado mortal, o se purifica m?s y m?s nuestro interior, se renueva, se fortalece, se restaura? mientras renovamos nuestro prop?sito de no ofender al Se?or?, es decir,? de vivir en el amor? De ah? la importancia de la Confesi?n frecuente, como renovaci?n de nuestro bautismo, camino hacia la perfecci?n de la vida cristiana, hacia la santidad a la que Dios nos llama a todos?

Por tanto, por el camino de la Cuaresma, contemplamos este domingo a Jesucristo como la ?Nueva Roca?, que sacia nuestra sed de caminantes por el desierto de esta vida hacia la? nueva ?tierra prometida? que es el Cielo, la Casa del Padre, que se abre para recibir a los hijos que llegan? ?Y contemplamos tambi?n a Jesucristo como el nuevo ?Pozo de Jacob? que ofrece la ?nica agua que apaga definitivamente la sed?? Porque esa agua es El Esp?ritu Santo que se convierte en nuestro interior en ?un surtidor de agua que salta hasta la vida eterna?.


Publicado por verdenaranja @ 21:11  | Espiritualidad
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