Lunes, 28 de marzo de 2011

Homil?a de monse?or Hugo Santiago, obispo de Santo Tom?, en la misa de ordenaci?n presbiteral de Daniel D?az y Sergio Fern?ndez (Iglesia Catedral, 4 de marzo de 2011). (AICA)

ORDENACI?N PRESBITERAL DANIEL D?AZ Y SERGIO FERNANDEZ?????????????

?Qu? significa ser sacerdote?

Ser sacerdote es vivir los consejos evang?licos como Jes?s

?1. Ser sacerdote significa imitar a Jes?s que vivi? la POBREZA para ense?arnos que el Padre es la ?nica riqueza que merece todo nuestro coraz?n, porque lo dem?s vale infinitamente menos comparado con Dios y porque s?lo ?l puede dar la vida en abundancia que buscamos.

2. Ser sacerdote es imitar a Jes?s que vivi? la OBEDIENCIA, haciendo de la voluntad del Padre el eje de su espiritualidad. Es tambi?n ser conscientes de que nosotros no somos como El. Jes?s ve?a claramente la voluntad del Padre mientras que para nosotros no siempre es clara. Jes?s quer?a plenamente la voluntad del Padre, nosotros no siempre la queremos o no la queremos toda. Por eso obedecemos a Dios a trav?s de la mediaci?n de la Iglesia. Por eso ustedes antes de esta ordenaci?n hicieron el juramento de fidelidad al Magisterio de la Iglesia. Por eso es conveniente tener un director espiritual que nos ayude a discernir la voluntad del Padre. Por eso ahora ustedes prometer?n respeto y obediencia a m? y a mis sucesores, porque la obediencia a Dios, en la Iglesia Cat?lica pasa por la obediencia a las mediaciones leg?timamente constituidas.

3. Ser sacerdote es vivir el CELIBATO renunciando no s?lo a la sensualidad sino a la realidad buena del matrimonio y la familia. Porque como Jes?s fue feliz consagrando su vida totalmente al Padre y a los hombres, creemos y constatamos que el consagrarnos a Dios y a la evangelizaci?n de los hombres da sentido a nuestra vida, da paz a nuestro coraz?n y ocupa todas nuestras energ?as afectivas, de modo que el vivir ?de? Dios y evangelizar nos hace felices y no nos deja tiempo para dedicarnos a una familia. Somos padres de la gran familia de la Iglesia? y al llegar a la noche tenemos el coraz?n ?lleno de nombres.?

Ser sacerdotes es ser disc?pulos

4. Por eso el sacerdote debe sentirse atra?do a orar mucho, no para asimilarse a los contemplativos sino en raz?n del apostolado. Un presb?tero est? llamado a orar desde la Eucarist?a que es la fuente y la cumbre de la vida cristiana y tambi?n est? llamado a orar personalmente cada d?a en largos tiempos de silencio. Mientras que la Eucarist?a es la fuente de la gracia de donde surge la meditaci?n, la oraci?n personal le da profundidad a la Eucarist?a. Preparando la homil?a ante el Sant?simo expuesto en el silencio de la oraci?n cotidiana y poni?ndonos como destinatarios de la Palabra, profundizamos la Eucarist?a. Adorando y alabando a Cristo en una oraci?n que no tiene otro sentido que estar con ?l y darle gracias, profundizamos la Eucarist?a. Sin oraci?n personal como preparaci?n a la Eucarist?a, la celebraci?n de la Misa corre el riesgo de hacerse repetitiva, rutinaria, superficial. Sin reflexi?n, la Liturgia de las Horas corre el riesgo de ser ?despachada? en cinco minutos. Sin una verdadera actitud orante, podemos caer en un cumplimiento formalista, rezando todas juntas las horas lit?rgicas desnaturalizando el Oficio Divino que est? pensado para santificar las distintas horas del d?a. Por eso no siempre ?cumplir? es rezar, por eso necesitamos de tiempos reposados que favorezcan una aut?ntica oraci?n.

5. Hay un momento clave en el proceso de oraci?n personal que se?alan los maestros espirituales: cuando la oraci?n deja de ser una obligaci?n y pasa a ser una necesidad, cuando ya no podemos vivir sin estar largos tiempos cotidianos ante el Sagrario dialogando con Jes?s, estando junto a ?l como disc?pulos. Por eso, queridos Daniel y Sergio, si ustedes han pasado del deber a? la necesidad de momentos cotidianos de meditaci?n, cuiden esa experiencia porque es una gracia grande. Si no lo han experimentado todav?a, b?squenlo porque sin esa gracia ser? dif?cil ser fieles y el sacerdocio se les har? cuesta arriba.

6. Queridos Sergio y Daniel, ?Saben por qu? estamos llamados a orar mucho? Porque la espiritualidad del sacerdote diocesano es una espiritualidad apost?lica. Ap?stol significa enviado y es obvio que el enviado debe escuchar al que lo env?a, de lo contrario no es ?enviado?.

7. Puesto que el enviado debe escuchar a quien lo env?a, ?del sacerdote que no ora ?se puede sospechar que va a los hombres no en nombre de Cristo sino en nombre propio, y si va en nombre propio, por m?s que sea muy trabajador o un gran organizador, CORRE EN VANO porque la gente se va a encontrar con El y no con Cristo y como El no es el Salvador, su gente no se convertir?. Oramos mucho porque tenemos clara nuestra identidad de enviados y porque queremos que la gente a trav?s nuestro se encuentre con Cristo, el ?nico Salvador. Nuestra espiritualidad es la de Juan el Bautista: preparar el camino y desaparecer para que la gente se encuentre con Cristo. Somos la voz, no somos la Palabra y el servicio de nuestra voz es llevar a la Palabra que es Cristo, conscientes de que El es el Salvador, no nosotros. Somos el signo, no la gracia y la misi?n de nuestra persona es reflejar y transmitir la gracia de Cristo, ese es el sentido de nuestro ministerio.?

Ser sacerdotes es ser misioneros.

8. Una de las gracias del Concilio Vaticano II fue rescatar la dimensi?n misionera de la Iglesia que estaba un poco dormida ante un mundo que comenzaba a descristianizarse. Luego, documentos como Evangelii Nuntiandi y Redemptoris Missio nos indicaron que la Iglesia es esencialmente misionera. Recientemente, el documento de ?Aparecida? nos ha hablado de la urgencia de una conversi?n pastoral comenzando por los presb?teros, la urgencia de pasar de una pastoral de espera a una pastoral de propuesta.

9. Es verdad que las sectas se mueven por intereses ego?stas y les mienten a la gente prometi?ndole sanaciones que no se van a dar para sacarles dinero. Es verdad que aprovechan la superstici?n de mucha gente humilde a la cual tienen cautiva mediante las amenazas y el miedo. Pero es verdad tambi?n que ellos recorren casa por casa mientras nosotros nos hemos quedado en los templos. As? han hecho que mucha gente bautizada abandone la Iglesia cat?lica. Es verdad que las sectas aprovechan la desgracia para hacerse presentes con intereses mezquinos, pero es verdad tambi?n que nosotros muchas veces hemos dejado de visitar a los enfermos y no hemos estado presentes cuando m?s nos necesitaban.

10. Este verano he percibido una realidad que me ha llenado de alegr?a y esperanza. He encontrado una triple coincidencia que me ha servido de discernimiento de los signos de los tiempos. Mientras la Iglesia a trav?s de su Magisterio nos invita a una actitud misionera permanente, he encontrado el deseo de misionar en el coraz?n de los j?venes que participaron en el campamento de animadores juveniles y en los candidatos al seminario. A su vez he experimentado una profunda alegr?a en la misi?n que hicimos con el Seminario en Garruchos, donde no s?lo los seminaristas sino tambi?n los formadores y el Obispo ?bamos casa por casa bendiciendo, reflexionando el Evangelio y asistiendo a los enfermos. La conclusi?n a la que he llegado es muy simple: la actitud misionera que el Esp?ritu Santo propone a trav?s del Magisterio de la Iglesia est? en el coraz?n de los j?venes como entusiasmo misionero, y cada vez que concretamos ese entusiasmo en un gesto experimentamos alegr?a. Por esa triple coincidencia es claro que Dios quiere nuestra actividad? misionera.

11. No se trata de que como sacerdotes abandonemos la organizaci?n parroquial y vivamos visitando a la gente, no, lo que se nos pide es tener una ?actitud? misionera, realizar algunos gestos y sobre todo, organizar de manera inteligente a toda la comunidad parroquial para llegar a todos y para que ning?n enfermo o persona que sufre quede sin ser asistida y consolada. Por eso tenemos que pensar a la? comunidad parroquial como red misionera. Por eso queridos fieles laicos que nos acompa?an en esta ordenaci?n, para ustedes tambi?n es el llamado de Dios a la misi?n. Nos tienen que ayudar a llegar a todos con el mensaje de Jes?s.

12. Queridos Daniel y Sergio, ustedes son j?venes y por eso s? que el Esp?ritu misionero que sopla en la Iglesia actual est? tambi?n en los corazones de ustedes como ardor, como entusiasmo por evangelizar. El amor a Jesucristo y a la gente los har? creativos para encontrar la forma de llegar a todos.

13. Que Mar?a, la Virgen pobre, obediente y casta, la mujer orante que va a servir a Isabel y a comunicarle la alegr?a de llevar al Hijo de Dios en su seno, los acompa?e para que sean pastores totalmente consagrados a Dios y a su pueblo, orantes y misioneros. Am?n.??

Mons. Hugo Santiago, obispo de Santo Tom?


Publicado por verdenaranja @ 22:45  | Homil?as
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