Lunes, 02 de mayo de 2011

Vigilia de oraci?n por la Vocaciones Nativas publicada en la revista ILLUMINARE, n? 382, ABRIL 2011, recibida en la parroquia con los materiales para la celebraci?n de la Jornada.

VIGILIA DE ORACI?N POR LAS VOCACIONES NATIVAS

ENTRADA

. El celebrante entra en procesi?n junto con los ayudantes; estos llevan la cruz, dos candelabros e incienso, si se usa.

. Mientras tanto se canta ?Es la hora de la misi?n?.

. Se coloca la cruz en el lugar preparado y se inciensa. El celebrante saluda al pueblo? y un lector hace la monici?n.

MONICI?N DE ENTRADA?

Nos hemos congregado en esta vigilia de oraci?n por las Vocaciones Nativas, en torno a? Jes?s Sacramentado, para pedir al Se?or, como lo hicieron los disc?pulos de Ema?s: ?Qu?date con nosotros, porque atardece y el d?a ya ha declinado?.

Todos los bautizados estamos llamados a una misi?n espec?fica dentro de la Iglesia; el Se?or adem?s nos pide que ?roguemos al Due?o de la mies que env?e obreros a su mies?, pues quiere llamar a un servicio m?s estable y permanente en la comunidad a unos hombres y mujeres concretos. A estos, como les dijo a los disc?pulos antes de subir al cielo, les sigue diciendo: ?Id por todo el mundo y proclamad la Buena Nueva a toda la creaci?n?. Jes?s sigue llamando a la misi?n, a su misi?n, como lo hizo con aquellos primeros Doce. Les llam? a estar con ?l y les envi? a predicar por todo el mundo.

Esta llamada al servicio de la Iglesia es importante en todo lugar, aunque de manera especial en los pa?ses de misi?n, que dependen de las vocaciones de sus comunidades para crecer, fortalecerse y ser a su vez Iglesias misioneras.

Por eso nos reunimos en la oraci?n, para estar, como nos invita el lema de la Jornada Mundial de la Juventud, ?arraigados y edificados en Cristo, firmes en la fe?, y que as? la misi?n de nuestra Iglesia y de la Iglesia universal d? frutos abundantes de vocaciones para bien de toda la humanidad.

ADORACI?N DE LA CRUZ?

Con poca luz ambiental, manteniendo iluminada la cruz, y m?sica instrumental de fondo, se lee el evangelio de los disc?pulos de Ema?s.?

Evangelio. Lucas 24, 13- 35?

Se guarda un momento de silencio y a continuaci?n se lee el texto siguiente:

Meditaci?n

?Qu?date con nosotros, porque atardece y el d?a va de ca?da?. Esta es la petici?n que los disc?pulos de Ema?s dirigen al Se?or, sin saber que era ?l. Tambi?n nosotros podemos no reconocerlo, podemos mirar a esta cruz y no ver en ella a Cristo, pero contempl?mosla en silencio, busquemos a Jes?s crucificado, sin olvidarnos del Resucitado que acompa?a a estos disc?pulos, que les explica las Escrituras y parte para ellos el pan. De esta manera le descubriremos y veremos tambi?n la urgencia que tiene su Iglesia de corazones generosos y? desprendidos. Roguemos, pues, al Se?or para que haya muchos corazones d?ciles a la llamada? de imitarlo, de seguir sus pasos por el sendero de la vida, para que tambi?n muchos j?venes est?n dispuestos a explicar a otros las Escrituras, a anunciar el Evangelio y a partir y repartir el pan del Se?or.

?Era ?l, el mes?as de Israel! Muchos llegamos a creerlo. Y ?ahora qu?? Ya hace tres d?as que fue sacrificado por el pueblo. Pero ?l respondi? que as? deb?a ser, estaba escrito su tormento, y reaviv? nuestra apagada fe, ?el coraz?n ard?a por dentro!

?Qu?date con nosotros a comer, ven y comparte nuestro techo, para ver con los ojos de la fe, as? te reconoceremos!

?Qu?date con nosotros y, esta vez, resucitado de los muertos!

Se hace un momento m?s de silencio. Poco a poco va cesando la m?sica.

Se trae el cartel de la Jornada de Vocaciones Nativas y se coloca junto a la cruz. Despu?s se lee la explicaci?n del cartel.?

MONICI?N A LA ADORACI?N DE LA CRUZ

El cartel de esta Jornada de Vocaciones Nativas, como vemos, muestra a un grupo de j?venes levantando la ?Cruz de los J?venes?. En esta vigilia de oraci?n, esta imagen cobra un gran significado. En muchos lugares del mundo la Iglesia sufre por necesidades de todo tipo: la pobreza de sus gentes y de sus pa?ses, la falta de formaci?n, la incomprensi?n, los obst?culos a su misi?n o la falta? de libertad religiosa... y, muchas veces, la persecuci?n. Son Iglesias necesitadas de nueva savia que renueve su vigor, para que no decaigan en su labor. La fidelidad del Se?or y su generosidad hacen que en ellas vayan surgiendo las vocaciones al sacerdocio o a la vida consagrada, e incluso haya abundantes vocaciones misioneras.

Al acercarnos a la cruz, pensemos en todos aquellos j?venes a los cuales el Se?or llama a ser obreros de su mies, pero que a?n tienen sus ojos retenidos. Ven la cruz de las dificultades o del sentimiento de no ser dignos o capaces, y no llegan a descubrir al Resucitado, vencedor de la muerte, que les llama a confiar en su palabra. Oremos por todos ellos. Y tambi?n por nosotros, para que descubramos c?mo el Se?or camina a nuestro lado, nos explica el sentido de nuestra historia y del momento actual de la Iglesia y del mundo, y nos invita a que le reconozcamos vivo y presente en la Eucarist?a, para tener el entusiasmo y la alegr?a de ser sus disc?pulos.

A continuaci?n se invita a los participantes a adorar la cruz. Desde sus sitios, van pasando ante la cruz y hacen un gesto de veneraci?n. Mientras, se canta ?Canta y camina?.

EXPOSICI?N DEL SANT?SIMO

Se ilumina el lugar y se expone el Sant?simo.

Canto: ?Pange lingua?.

Despu?s se lee la siguiente oraci?n de Juan Pablo II:

?Mane nobiscum, Domine!?.

Como los dos disc?pulos del Evangelio,

?te imploramos, Se?or Jes?s:

??qu?date con nosotros!

T?, divino Caminante,

experto de nuestras calzadas

y conocedor de nuestro coraz?n,

no nos dejes prisioneros de las sombras de la noche.

Amp?ranos en el cansancio,

perdona nuestros pecados,

orienta nuestros pasos por la v?a del bien.

Bendice a los ni?os, a los j?venes,

a los ancianos, a las familias

y particularmente a los enfermos.

Bendice a los sacerdotes

y a las personas consagradas.

Bendice a toda la humanidad.

En la Eucarist?a te has hecho

?remedio de inmortalidad?:

danos el gusto de una vida plena,

que nos ayude a caminar sobre esta tierra

como peregrinos seguros y alegres,

mirando siempre hacia la meta de la vida sin fin.

?Qu?date con nosotros, Se?or!

?Qu?date con nosotros!

Am?n.

Se hace un momento de adoraci?n en silencio (aproximadamente quince minutos).

Se concluye con la oraci?n en com?n.

PRECES

Invoquemos a Cristo, Pastor y protector, presentando nuestra oraci?n confiada:

Se?or Jesucristo, te pedimos por el Santo Padre Benedicto XVI, para que tu Santo Esp?ritu contin?e ilumin?ndole en la misi?n que T? mismo le encomendaste de guiar tu cuerpo m?stico, que es la Iglesia. Roguemos al Se?or.

Se?or Jesucristo, te pedimos por la Iglesia universal, para que sus ministros ordenados y personas consagradas sean testigos de tu amor y entrega hacia los m?s necesitados. Roguemos al Se?or.

Se?or Jesucristo, te pedimos por la unidad de todos los cristianos, por la paz del mundo entero, por los pobres y m?s necesitados; haz que se fortalezca la confianza en tu amor dentro de nuestros corazones. Roguemos al Se?or.

Se?or Jesucristo, te pedimos por las vocaciones en los pa?ses de misi?n, para que los j?venes tengan un coraz?n generoso y est?n dispuestos a seguirte con fe firme en el camino de la nueva evangelizaci?n de los pueblos. Roguemos al Se?or.

Al concluir, el celebrante invita a rezar todos juntos el padrenuestro.

Finalmente se reserva el Sant?simo.

Canto: ?Tantum ergo?.?

MONICI?N DE DESPEDIDA

Hemos celebrado esta vigilia de oraci?n, en la cual el Se?or nos ha acompa?ado con su palabra, en la cruz y con su presencia real en la Eucarist?a. El relato evang?lico que hemos escuchado dec?a que los disc?pulos, despu?s del encuentro con el Resucitado, proclamaron que era verdad que estaba vivo. De temerosos y cobardes, pasaron a unirse a los ap?stoles como testigos.

De la misma manera, el Esp?ritu del Resucitado se ha derramado en el coraz?n de muchos y ha cambiado ?aunque no nos demos cuenta? nuestro coraz?n. Confiemos en la fuerza del Esp?ritu para que cada vez haya m?s j?venes que sean testigos de Cristo en sus ambientes.

Canto final: ?El premio es el Evangelio?.

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Seminario Diocesano de Ourense


Publicado por verdenaranja @ 17:08  | Misiones
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