Viernes, 20 de mayo de 2011

Gui?n lit?rgico para el d?a de la Pascua del Enfermo, 29 de Mayo de 2011, publicado por la Comisi?n para la Salud de la CEEy recibidos en la parroquia para la Jornada.

GUI?N LIT?RGICO? 29 de Mayo
6? domingo de Pascua. Pascua del enfermo

?

Sugerencias pastorales

? La Pascua del Enfermo es la celebraci?n gozosa y festiva que clausura la Campa?a ?del Enfermo.

? Durante la Campa?a, desde el 11 de Febrero, hemos intentado que nuestras comunidades aumenten su sensibilidad hacia los enfermos y todo lo concerniente a la salud.

? La celebraci?n de la Pascua del Enfermo es un buen momento para movilizar a la comunidad parroquial y traer a la iglesia a todos los enfermos dentro de sus posibilidades.

? Cuando la situaci?n del enfermo no lo permita, ser?a la comunidad la que tendr?a que hacerse presente a trav?s del p?rroco, de los equipos

El lenguaje de los s?mbolos

? Cartel de la Campa?a.

? El Pan y el Vino para el sacrificio: amor de entrega y comuni?n.

? Un crucifijo, expresi?n del amor de Dios y fuerza de la que brota la vida eterna.

? Si hay procesi?n de las ofrendas, pueden acompa?ar al pan y el vino unas cruces.

Han sido parte de la celebraci?n de la Jornada Mundial el d?a 11 de febrero y pueden recoger el trabajo de toda la Campa?a. Estas cruces, por las que nos unimos a la cruz de Cristo, expresan el dolor de los enfermos de la parroquia y, al mismo tiempo, la Luz que ilumina la vida en toda circunstancia. Al finalizar la Eucarist?a, ser?a un gesto bonito acercarlas al domicilio de quienes, por la enfermedad, no han podido participar. Su cruz ha estado presente en la celebraci?n y vuelve a casa como signo de comuni?n y de esperanza que ilumina su situaci?n.

Monici?n de entrada

Seguimos celebrando el gozo de la Pascua, de Cristo resucitado. ?l nos ha convocado para escuchar su Palabra y recibir su Esp?ritu. Su presencia y la fuerza de su Esp?ritu nos llenan de alegr?a y nos ayudan a dar testimonio de ?l.

Al celebrar en la Eucarist?a el misterio pascual de Cristo, recordamos la Pascua del Enfermo. En cada Eucarist?a nuestra comunidad hace presentes a los enfermos en la oraci?n; hoy nos hemos esforzado para que, aquellos cuya salud se lo permita, est?n presentes en la celebraci?n. Los que no hemos podido traer, tendr?n nuestra visita despu?s de la Eucarist?a. La comunidad se har? presente en su casa y en su dolor. En un peque?o recuerdo expresaremos nuestro cari?o y nuestra solidaridad.

Acto penitencial

Cristo, el Se?or, muri? por nuestros pecados para llevarnos a Dios y nos ofrece su perd?n. Reconocemos las limitaciones y faltas de amor y pedimos al Se?or su gracia y perd?n:

? T?, que venciste a la muerte y nos llamas a vivir siendo est?mulo y alegr?a para los dem?s, SE?OR, TEN PIEDAD.

? T?, que resucitaste y nos llamas a dar raz?n de nuestra esperanza en medio del mundo, CRISTO, TEN PIEDAD.

? T?, que derramas tu Esp?ritu en nuestros corazones y nos llamas a un amor que busque siempre el bien de los dem?s, SE?OR, TEN PIEDAD.

Monici?n a las lecturas

En la primera lectura escuchamos el relato en el que el di?cono Felipe, huyendo de la persecuci?n llega a Samar?a. All? predica el mensaje de Jes?s y lo confirma con sus obras, lo que provoca la fe y la alegr?a de todo el pueblo.

El Salmo 65 es un canto de acci?n de gracias, en el que la comunidad expresa su alabanza y reconocimiento al Se?or por todos los beneficios recibidos de sus manos.

En la segunda lectura, Pedro nos exhorta a dar raz?n de nuestra esperanza a todos cuantos nos pregunten, con mansedumbre y respeto, pero sin avergonzarnos de lo que somos y de lo que tenemos.

En el Evangelio, Jes?s anuncia que vuelve al Padre, pero que no nos deja solos, que nos deja su amor y sus mandamientos, que han de ser una expresi?n de vida y felicidad, de comuni?n para aquellos que quieran seguirlos y hacerlos suyos.

Oraci?n de los fieles

Unidos a Cristo resucitado, que intercede siempre por nosotros, con toda confianza presentamos nuestras plegarias y nuestras s?plicas al Padre:

? Para que Cristo resucitado conceda a la Iglesia ser testimonio perseverante de suresurrecci?n, y actualice la acci?n misericordiosa de Cristo con los enfermos, roguemos al Se?or.

? Para que Cristo resucitado, que dio su paz a los ap?stoles, conceda su paz enabundancia a todos los pueblos, roguemos al Se?or.

? Para que Cristo resucitado transforme los sufrimientos de los enfermos, de los moribundos y de todos los que sufren en aquella alegr?a que nunca nadie les podr? quitar, roguemos al Se?or.

? Por todos nosotros, especialmente por los j?venes, para que demos gracias a Dios por nuestra salud y seamos testigos de la misericordia de Cristo con los enfermos.

Se?or y Dios nuestro, que nos has redimido por Cristo, escucha nuestra oraci?n e inf?ndenos el Esp?ritu de la verdad, para que, llenos de su sabidur?a, sepamos dar? siempre raz?n de nuestra esperanza.

Sugerencias para la homil?a

1. Las lecturas del Domingo

? Hch 8, 5-8.14-17 Comienza la expansi?n del Evangelio fuera de Jerusal?n. El di?cono Felipe, hombre abierto y lleno del Esp?ritu, huyendo de la persecuci?n llega? a Samar?a y predica a Jesucristo con palabras y con signos, lo que provoca la fe y la alegr?a de todo el pueblo. Los ap?stoles se sienten responsables y, al mismo tiempo, preocupados por la marcha del cristianismo, y env?an a Pedro y Juan, quienes bendicen y ?confirman? la obra de Felipe con la fuerza del Esp?ritu. Los dos temas centrales del relato son la evangelizaci?n y el don de Dios, que es el Esp?ritu Santo y que significa plena comuni?n y solidaridad con la Iglesia del Nuevo Testamento.

? Sal 65 Canto de acci?n de gracias, con el que el pueblo alaba la bondad de Dios? que escucha su oraci?n y ofrece el perd?n, un Dios cuyo poder creador es admirado en la naturaleza a lo largo de la historia. El pueblo celebra al Se?or como fuente de vida fecunda y expresa su alabanza y reconocimiento.

? 1P 3,15-18 ?Dar raz?n de vuestra esperanza a todo el que os la pidiera?. Esta es la exhortaci?n que hace Pedro, testigo excepcional del Evangelio. Nos exhorta a vivir con esperanza, esperando a pesar de todo, para que nuestra vida sea la mejor denuncia ante un mundo cargado de ansiedad, que recapacita ante el testimonio con los que sufren y se ven marginados. Solo en la medida en que nuestra vida? est? comprometida en la construcci?n de un mundo que responda a la voluntad de Dios, da raz?n de su esperanza y hace crecer la esperanza de todos. Somos? responsables de la esperanza del mundo y ejerceremos esta responsabilidad con dulzura, respeto y el testimonio sereno de nuestra propia fe. Hay que dar raz?n de la esperanza que nace de la fe en Cristo muerto y resucitado.

? Jn 14,15-21 En el Evangelio Jes?s anuncia la promesa del Esp?ritu y recuerda a sus disc?pulos el gran mandamiento del amor. Vuelve al Padre, pero no los deja solos, permanecen su amor y sus mandamientos. Vivir en su amor les asegurar? que no se separar?n de Jes?s, sino que seguir?n unidos a ?l y viviendo en ?l, o ?l en ellos. La escena de hoy relaciona el Padre, el Hijo y el Esp?ritu Santo con los disc?pulos. Por la intervenci?n de Jes?s, el Padre enviar? a los disc?pulos el? Esp?ritu Santo. Esta vida es la nueva presencia de Jes?s. Cuando parece que todo acaba, se inicia una nueva relaci?n, una nueva vida basada en el servicio y en el amor; servir y amar gratuitamente, sin condiciones.

2. Pascua del Enfermo: ?Juventud y salud? (del Mensaje de los Obispos de la Comisi?n Episcopal de Pastoral)

La Campa?a del Enfermo nos ha invitado a reflexionar sobre los j?venes y la salud a la luz de la fe en Jesucristo, y a participar en la Sugerencias pastorales

? La Pascua del Enfermo es la celebraci?n gozosa y festiva que clausura la Campa?a del Enfermo.

? Durante la Campa?a, desde el 11 de Febrero, hemos intentado que nuestras comunidades aumenten su sensibilidad hacia los enfermos y todo lo concerniente? a la salud.

? La celebraci?n de la Pascua del Enfermo es un buen momento para movilizar a la comunidad parroquial y traer a la iglesia a todos los enfermos dentro de sus posibilidades.

? Cuando la situaci?n del enfermo no lo permita, ser?a la comunidad la que tendr?a que hacerse presente a trav?s del p?rroco, de los equipos de visitadores y, este a?o? se podr?a hacer una oferta a grupos de j?venes.

?C?mo se enfrentan hoy los j?venes a los acontecimientos fundamentales de la existencia,? es decir, a la salud y la enfermedad, a la vida y la muerte, al sufrimiento y la curaci?n?

La salud es uno de los bienes fundamentales del ser humano y constituye una de sus aspiraciones permanentes. Para los mismos j?venes la salud es algo muy importante en su vida. Pero junto a la alta valoraci?n de la salud, encontramos comportamientos y actitudes contradictorias. Ponemos nuestra salud en manos de los grandes avances de las ciencias m?dicas y quiz? nos sentimos menos responsables de nuestra salud.

La Iglesia ha de aportar aquello que le es m?s propio, es decir, ayudar a los j?venes de hoy a vivir su salud de manera sana y responsable; estar cerca de los j?venes que sufren y acompa?arles a afrontar esa realidad y a vivirla como posibilidad de crecimiento y de maduraci?n; reconocer y avivar la sensibilidad y solidaridad de los j?venes hacia las personas enfermas, con discapacidad, mayores o con dependencia. Cualquier ?poca de la vida, probablemente m?s a?n en la juventud, es importante tomar conciencia del valor y sentido de la salud. Jes?s es la salud y seguirle es una de las maneras m?s sanas y gratificantes de vivir.

Enfermedad, dolor y sufrimiento son experiencias personales, cargadas siempre de misterio, un misterio dif?cil de aceptar y de sobrellevar, dif?cil de expresar con palabras. Los j?venes sufren y enferman. Jes?s pas? por esta experiencia humana y nos ense?? c?mo debemos vivirlo personalmente. Las actitudes de Jes?s nos ayudan a vislumbrar desde la fe el sentido de la vida, tambi?n en medio del sufrimiento, y el valor redentor del amor. Pero, sobre todo, nos ense?an a descubrir que podemos buscar un para qu?.

Jes?s no pas? de largo ante los enfermos, se acerc? a ellos, se conmovi? ante su situaci?n, les dedic? una atenci?n preferente y los libr? de la soledad y abandono en que se encontraban reintegr?ndolos a la comunidad. Los j?venes disponen, por ello, de un enorme potencial interior para ayudar a los que sufren.

No es agradable o?r hablar del morir y la muerte y menos en una etapa donde lo que prima es la sensaci?n de vivir. Sin embargo, la muerte est? presente en los j?venes, y aunque de formas muy diversas, con frecuencia, la realidad de la vida les obliga a tener que encararla de frente. La muerte entonces impacta con fuerza, deja sin palabras, remueve por dentro, provoca reacciones, suscita preguntas e interrogantes, etc. La muerte forma parte de la vida.

Jes?s ama la vida, se conmueve ante la muerte y llora. A Jes?s no le deja indiferente la muerte. Mirar la muerte, a la luz de Jes?s, ayuda a vivir m?s plenamente la vida y avalorar y agradecer la vida como un don que se ha de vivir en actitud de agradecimiento y alabanza; ayuda a vivir las peque?as muertes de cada d?a y acompa?ar a quienes est?n experimentando la muerte en su propia carne y necesitan alguien que les tienda su mano y les consuele; ayuda a combatir lo que aqu? y ahora est? generando muerte: hambre, violencia, guerras, deterioro de la naturaleza, reparto injusto de recursos, etc.

A todos nos incumbe la tarea y la responsabilidad de cuidar y curar la vida en sus grandes acontecimientos y trasmitir formas sanas de vida. Como testigos de Cristo resucitado tenemos que vivir curando la vida y aliviando el sufrimiento.

Canciones para la celebraci?n

❖ Entrada: Cristo resucit?. Aleluya (CLN A 13); En medio de nosotros (2CLN, A6); Invoco al Dios alt?simo (CLN, 713).

❖ Salmo 65: El Se?or me libr? de todas mis ansias.

❖ Aleluya: 1CLN, E 2

❖ Preparaci?n de Ofrendas: Bendito seas, Se?or. (1CLN, H5); Ubi Caritas, o M?sica instrumental

❖ Santo 1CLN, I 5

❖ Comuni?n: Donde hay caridad y amor (1CLN, O 26); Peque?as aclaraciones

(CLN, 725); Fiesta del banquete (1CLN, O 23);

❖ Final: Regina coeli (gregoriano). Mar?a, madre del dolor (del disco ?Vive! De Kairoi); Canci?n del testigo (1CLN-404); Gracias, Se?or, por nuestra vida ?1CLN, 609); Una canci?n popular.

ORACI?N

Padre de bondad y misericordia, en la Cruz de tu Hijo has dado el mayor signo de amor y regalado la vida en plenitud.

El sufrimiento, cargado de misterio, es dif?cil de aceptar y sobrellevar.

Duele el dolor del inocente, nos cuestiona el sufrimiento del joven y su muerte, tronchando en flor,? proyectos y esperanzas.

Ay?danos, Se?or Jes?s, a contemplar la Cruz en la que bajaste a las profundidades del sufrimiento humano; en ella nos hiciste part?cipes de tu ?amor, para poder mirar con ojos de esperanza? los males que nos afligen.

All?, al pie de la cruz, Mar?a, desde el abismo de su dolor, acogi? la misi?n de ser madre de Cristo en todos sus miembros.

Que ella, estrella de la esperanza, nos ayude a verte y encontrarte? en el rostro del hermano que sufre, y, en el rostro del enfermo, sepamos ver


Publicado por verdenaranja @ 16:13  | Liturgia
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