Martes, 31 de mayo de 2011

ZENIT? nos ofrece el texto de la audiencia que el Papa Benedicto XVI concedi? hoy a los miembros del Pontificio Instituto Lit?rgico San Anselmo, con motivo del 50 aniversario de su fundaci?n.

Eminencia,
Reverendo Padre Abad Primado,
Reverendo Rector Magn?fico,
Ilustres Profesores,
Queridos Estudiantes,

Os acojo con alegr?a con ocasi?n del IX Congreso Internacional de Liturgia que celebr?is en el ?mbito del quincuag?simo aniversario de fundaci?n del Pontificio Instituto Lit?rgico. Os saludo cordialmente a cada uno de vosotros, en particular al Gran Canciller, el Abad Primado Notker Wolf, y le doy las gracias por las corteses palabras que ha querido dirigirme en nombre de todos vosotros.

El Beato Juan XXIII, recogiendo las instancias del movimiento lit?rgico que pretend?a dar un nuevo empuje y un nuevo respiro a la oraci?n de la Iglesia, poco antes del Concilio Vaticano II y durante su celebraci?n quiso que la Facultad de los Benedictinos en el Aventino constituyese un centro de estudios y de investigaci?n para asegurar una s?lida base a la reforma lit?rgica conciliar. En la vigilia del Concilio, de hecho, aparec?a cada vez m?s viva en el campo lit?rgico la urgencia de una reforma, postulada tambi?n por las peticiones realizadas por varios episcopados. Por otra parte, la fuerte exigencia pastoral que animaba al movimiento lit?rgico requer?a que se favoreciese y suscitase una participaci?n m?s activa de los fieles en las celebraciones lit?rgicas a trav?s del uso de las lenguas nacionales, y que se profundizase en el tema de la adaptaci?n de los ritos en las diversas culturas, especialmente en tierra de misi?n. Adem?s, se revelaba clara desde el principio la necesidad de estudiar de modo m?s profundizado el fundamento teol?gico de la Liturgia, para evitar caer en el ritualismo o favorecer el subjetivismo, el protagonismo del celebrante, y para que la reforma estuviese bien justificada en el ?mbito de la Revelaci?n y en continuidad con la tradici?n de la Iglesia. El Papa Juan XXIII, animado por su sabidur?a y por esp?ritu prof?tico, para acoger y responder a estas exigencias cre? el Instituto Lit?rgico, al que quiso atribuir en seguida el apelativo de "Pontificio" para indicar su v?nculo particular con la Sede Apost?lica.

Queridos amigos, el t?tulo elegido para el Congreso de este A?o Jubilar es de lo m?s significativi: ?El Instituto Pontificio, entre memoria y profec?a". En lo que concierne a la memoria, debemos constatar los frutos abundantes suscitados por el Esp?ritu Santo en medio siglo de historia, y por esto debemos dar gracias al Dador de todo bien, a pesar tambi?n de los malentendidos y los errores en la realizaci?n concreta de la reforma. ?C?mo no recordar a los pioneros, presentes en el acto de fundaci?n de la Facultad: Cipriano Vagaggini, Adrien Nocent, Salvatore Marsili y Burkhard Neunheuser, quienes, acogiendo las instancias del Pont?fice fundador, se empe?aron, especialmente despu?s de la promulgaci?n de la Constituci?n conciliar Sacrosanctum Concilium, en profundizar ?el ejercicio del sacerdocio de Jesucristo. En ella los signos sensibles significan y, cada uno a su manera, realizan la santificaci?n del hombre, y as? el Cuerpo M?stico de Jesucristo, es decir, la Cabeza y sus miembros, ejerce el culto p?blico ?ntegro" (n. 7).

Pertenece a la "memoria" la propia vida del Pontificio Instituto Lit?rgico, que ha ofrecido su contribuci?n a la Iglesia comprometida en la recepci?n del Vaticano II, a trav?s de un cincuentenio de formaci?n lit?rgica acad?mica. Formaci?n ofrecida a la luz de la celebraci?n de los santos misterios, de la liturgia comparada, de la Palabra de Dios, de las fuentes lit?rgicas, del magisterio, de la historia de las instancias ecum?nicas y de una s?lida antropolog?a. Gracias a este importante trabajo formativo, un elevado n?mero de diplomados y licenciados prestan ya su servicio a la Iglesia en varias partes del mundo, ayudando al Pueblo santo de Dios a vivir la Liturgia como expresi?n de la Iglesia en oraci?n, como presencia de Cristo en medio de los hombres y como actualidad constitutiva de la historia de la salvaci?n. De hecho, el Documento conciliar pone en viva luz el doble car?cter teol?gico y eclesiol?gico de la Liturgia. La celebraci?n realiza al mismo tiempo una epifan?a del Se?or y una epifan?a de la Iglesia, dos dimensiones que se conjugan en unidad en la asamblea lit?rgica, donde Cristo actualiza el Misterio pascual de muerte y de resurrecci?n y el pueblo de los bautizados bebe m?s abundantemente de las fuentes de la salvaci?n. En la acci?n lit?rgica de la Iglesia subsiste la presencia activa de Cristo: lo que realiz? en su paso entre los hombres, ?l sigue haci?ndolo operante a trav?s de su acci?n personal sacramental, cuyo centro lo constituye la Eucarist?a.

Con el t?rmino "profec?a", la mirada se abre a nuevos horizontes. La Liturgia de la Igleisa va m?s all? de la propia "reforma conciliar" (cfr Sacrosanctum Concilium, 1), cuyo objetivo, de hecho, no era principalmente el de cambiar los ritos y los gestos, sino m?s bien renovar las mentalidades y poner en el centro de la vida cristiana y de la pastoral la celebraci?n del Misterio Pascual de Cristo. Por desgracia, quiz?s, tambi?n por nosotros Pastores y expertos, la Liturgia fue tomada m?s como un objeto que reformar que no como un sujeto capaz de renovar la vida cristiana, desde el momento en el que "existe un v?nculo estrech?simo y org?nico entre la renovaci?n de la Liturgia y la renovaci?n de toda la vida de la Iglesia. La Iglesia toma de la Liturgia la fuerza para la vida". Nos lo recuerda el el beato Juan Pablo II en la Vicesimus quintus annus, donde la liturgia es vista como el coraz?n latiente de toda actividad eclesial. Y el Siervo de Dios Pablo VI, refiri?ndose al culto de la Iglesia, con una expresi?n sint?tica afirmaba: "De la lex credendi pasamos a la lex orandi, y esta nos lleva a la lux operandi et vivendi" (Discurso en la ceremonia de la ofrenda de los cirios, 2 de febrero de 1970).

Culmen hacia el cual tiende la acci?n de la Iglesia y al mismo tiempo fuente de la que brota su virtud (cfr Sacrosanctum Concilium, 10), la Liturgia, con su universo celebrativo, se convierte as? en la gran educadora en la primac?a de la fe y de la gracia. La Liturgia, testigo privilegiado de la Tradici?n viviente de la Iglesia, fiel a su deber original de revelar y hacer presente en el hodie de las vicisitudes humanas la opus Redemptionis, vive de una relaci?n correcta y constante entre sana traditio y legitima progressio, l?cidamente explicitada por la Constituci?n conciliar en el n. 23. Con ambos t?rminos, los Padres conciliares quisieron consignar su programa de reforma, en equilibrio con la gran tradici?n lit?rgica del pasado y el futuro. No pocas veces se contrapone de manera torpe tradici?n y progreso. En realidad, los dos conceptos se integran: la tradici?n es una realidad vive, que por ello incluye en s? misma el principio del desarrollo, del progreso. Es como decir que el r?o de la tradici?n lleva en s? tambi?n su fuente y tiende hacia la desembocadura.

Queridos amigos, conf?o en que esta Facultad de Sagrada Liturgia siga con renovado impulso su servicio a la Iglesia, en plena fidelidad a la rica y preciosa tradici?n lit?rgica y a la reforma querida por el Concilio Vaticano II, seg?n las l?neas maestras de la Sacrosanctum Concilium y de los pronunciamientos del Magisterio. La Liturgia cristiana es la Liturgia de la promesa realizada en Cristo, pero es tambi?n la Liturgia de la esperanza, de la peregrinaci?n hacia la transformaci?n del mundo, que tendr? lugar cuando Dios sea todo en todos (cfr 1Cor 15,28). Por intercesi?n de la Virgen Mar?a, Madre de la Iglesia, en comuni?n con la Iglesia celeste y con los patronos san Benito y san Anselmo, invoco sobre cada uno la Bendici?n Apost?lica. Gracias.

[Traducci?n del original italiano por Inma ?lvarez
?Libreria Editrice Vaticana]


Publicado por verdenaranja @ 22:43  | Habla el Papa
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