Martes, 31 de mayo de 2011

ZENIT? nos ofrece el discurso que el Papa Benedicto XVI dirigi? a los miembros de la Guardia Suiza Pontificia y sus familiares, con ocasi?n del juramento de nuevos reclutas.

Se?or Comandante,
Monse?or Capell?n,
Queridos oficiales y miembros de la Guardia Suiza,
?Queridos hermanos y hermanas!,

Estoy particularmente contento de reunirme con vosotros en ocasi?n de esta jornada de celebraci?n y deseo dirigir un cordial saludo especialmente a los nuevos reclutas, que siguiendo el ejemplo de muchos compatriotas, han elegido dedicar algunos a?os de su juventud al servicio del Sucesor de Pedro. La presencia de vuestros padres, parientes y amigos, que han venido a Roma a participar de estos d?as de fiesta, expresa, no s?lo el v?nculo de muchos cat?licos suizos con la Santa Sede, tambi?n la ense?anza, la educaci?n moral y el buen ejemplo, mediante los cuales los padres han transmitido a los hijos, la fe cristiana y el sentido del servicio desinteresado.

La actual jornada constituye la ocasi?n para dirigir una mirada al glorioso pasado de la Guardia Suiza Pontificia. Recuerdo particularmente el suceso -recordado muchas veces porque es fundamental para vuestra historia- del famoso ?Saqueo de Roma? donde los Guardias Suizos, comprometidos hasta el extremo en la defensa del Papa, dieron la vida por ?l. El recuerdo de aquel saqueo terreno nos debe hacer reflexionar en el hecho de que existe tambi?n la amenaza de un saqueo m?s peligroso, el que podemos definir como espiritual. En el actual contexto social, muchos j?venes corren el riesgo, de hecho, de caer en un empobrecimiento progresivo del alma, porque siguen ideales y perspectivas de vida superficiales, que colman s?lo las necesidades y las exigencias materiales.

Haced posible que vuestra estancia en Roma constituya un tiempo propicio para disfrutar al m?ximo las muchas posibilidades que esta ciudad os ofrece, para dar un sentido cada vez m?s s?lido y profundo a vuestra vida. Esta ciudad es rica en historia, cultura y fe; aprovechad, por tanto, las oportunidades que se os dan para ampliar vuestro horizonte cultural, ling??stico y, sobre todo, espiritual. El periodo que vivir?is en la ?Ciudad eterna? ser? un momento excepcional en vuestra existencia: vividlo con esp?ritu de sincera fraternidad, ayud?ndoos los unos a los otros a llevar una vida ejemplarmente cristiana, que se corresponda a vuestra fe y a vuestra peculiar misi?n en la Iglesia.

[En franc?s dijo]

Cuando alguno de vosotros juren desarrollar fielmente el servicio en la Guardia Suiza Pontificia y otros renueven este juramento en su coraz?n, pensad en el rostro luminoso de Cristo, que os llama a ser aut?nticos hombres y verdaderos cristianos, protagonistas de vuestra existencia. Su pasi?n, muerte y resurrecci?n son una llamada elocuente a afrontar con consciente madurez los obst?culos y los retos de la vida, sabiendo, como nos ha recordado la Liturgia de la Vigilia Pascual, que el Se?or Resucitado es ?Rey eterno que ha vencido las tinieblas del mundo?. S?lo ?l es la Verdad, el Camino y la Vida. ?l debe convertirse, cada d?a m?s, en el par?metro de nuestra vida y de nuestro comportamiento, as? como ?l ha elegido la plena y total fidelidad a la misi?n de salvaci?n confiada por el Padre, como medida y objetivo de su vida. El Se?or, queridos j?venes, camina con vosotros, os sostiene y os anima a seguirlo en la misma fidelidad: os deseo que sint?is siempre la alegr?a y la consolaci?n de su presencia luminosa y estimulante.

Este encuentro me da la oportunidad de manifestar a los nuevos reclutas, mi profunda gratitud por su elecci?n de ponerse, durante un periodo de tiempo, a disposici?n del Sucesor de Pedro y su contribuci?n a garantizar el orden necesario y la seguridad dentro de la Ciudad del Vaticano. Aprovecho de buen grado la oportunidad de extender mi reconocimiento a todo el Cuerpo de la Guardia Suiza Pontificia, llamado a desarrollar, entre otros deberes, el de acoger con cortes?a y amabilidad a los peregrinos y visitantes del Vaticano. Esta obra de vigilancia que vosotros realiz?is con diligencia, amor y solicitud es ciertamente considerable y delicada: requiere, a veces, mucha paciencia, perseverancia y disponibilidad a escuchar.

Queridos amigos, vuestro servicio es muy ?til al desarrollo tranquilo y seguro de la vida cotidiana y de las manifestaciones espirituales y religiosas de la Ciudad del Vaticano. Vuestra significativa presencia en el coraz?n de la cristiandad, donde multitudes de fieles llegan sin descanso para reunirse con el Sucesor de Pedro y para visitar las tumbas de los Ap?stoles, suscite cada vez m?s, en cada uno de vosotros, el prop?sito de intensificar la dimensi?n espiritual de la vida, como tambi?n el compromiso de profundizar en vuestra fe cristiana, siendo testigos gozosos de ella con una conducta de vida coherente. Os prometo mi ferviente oraci?n y de coraz?n os imparto a cada uno de vosotros y a cuantos os rodean en esta celebraci?n, la Bendici?n Apost?lica.

[Traducci?n del original italiano por Carmen ?lvarez
?Libreria Editrice Vaticana]


Publicado por verdenaranja @ 23:15  | Habla el Papa
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