Domingo, 26 de junio de 2011

Homil?a de monse?or Carmelo Juan Giaquinta, arzobispo em?rito de Resistencia, para el 6? domingo de Pascua (29 de mayo de 2011). (AICA)

AMAR A JESUCRISTO POR SOBRE TODO???????????

Jn 14,15-21?

I. ?SI USTEDES ME AMAN???

1. El Evangelio seg?n Juan es de una riqueza desbordante. Son muchas las claves para abrir su tesoro: fe, luz, vida eterna, verdad, amor? Esta ?ltima palabra recorre todo el Evangelio. Uno no atina con qu? frase de Jes?s quedarse para saborearla: ?Dios am? tanto al mundo que entreg? a su Hijo ?nico? (Jn 3,16). ?Como el Padre me am?, tambi?n yo los he amado a ustedes? (Jn 15,9). ??mense los unos a los otros como yo los he amado. No hay amor m?s grande que dar la vida por los amigos? (Jn 15,12-13).

2. El amor que pregona Jes?s no tiene l?mites, y se expande en todas las direcciones: del Padre hacia el Hijo y a todos los hombres; del Hijo hacia el Padre y hacia nosotros. Pero la lectura de hoy se refiere especialmente al amor que Cristo espera de nosotros: ?Si ustedes me aman, cumplir?n mis mandamientos? El que recibe mis mandamientos y los cumple, ese es el que me ama; y el que me ama ser? amado por mi Padre, y yo lo amar? y me manifestar? a ?l? (Jn 14,15.21). Estas palabras de Jes?s dichas en la cena, anticipan en cierto modo las que le dir? a Sim?n Pedro despu?s de la resurrecci?n: ?Sim?n, hijo de Juan, ?me amas??? (21,15-17).?

II. ?? CUMPLIR?N MIS MANDAMIENTOS??

3. El amor necesita ser dicho. ?C?mo sufre la mujer a quien su marido nunca le dice una palabra de amor! Pero las palabras pueden ser mentirosas. Al amor hay que expresarlo con las obras. Estas muestran su autenticidad: ?Si ustedes me aman, cumplir?n mis mandamientos? (v.15). Como dice el refr?n: ?Obras son amores y no bellas razones?. San Juan lo dijo mucho antes: ?Hijitos m?os, no amemos solamente con la lengua y de palabra, sino con obras y de verdad? (1 Jn 3,18). No dudamos del amor de una madre que pasa la noche junto a su hijo enfermo. Tampoco del amor de Cristo a nosotros. ?l nos am? cuando todav?a ?ramos sus enemigos. ?Y a qu? punto! Hasta dar la vida por nosotros: ?Este amor no consiste en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que ?l nos am? y envi? a su Hijo como v?ctima propiciatoria por nuestros pecados? Nosotros amamos porque Dios nos am? primero? (1 Jn 4,10.19).?

III. ?SIM?N, HIJO DE JUAN, ?ME AMAS???

4. El amor en el Evangelio es como una piedra tallada con muchas facetas, cada una de las cuales despide un brillo especial. Pero el Evangelio de hoy quiere concentrarnos en nuestro amor a Jes?s, muerto por nuestros pecados y resucitado para darnos la Vida. De all? la insistencia de Jes?s: ?Si me aman??. A Sim?n Jes?s le pregunt?: ??me amas m?s que ?stos?? (v.15). En el serm?n misionero, un pasaje de San Mateo que corresponde al domingo 13? durante el a?o, Jes?s nos da a entender que el amor a ?l no est? re?ido con ning?n otro amor leg?timo, pero ha de estar por encima de todos ellos: ?El que ame a su padre o a su madre m?s que a m?, no es digno de m?; y el que ama a su hijo o a su hija m?s que a m?, no es digno de m? (Mt 10,37).

5. Podr?amos hacer una letan?a de nuestros leg?timos amores, mundanos y religiosos. Todos deben hacer de trono a nuestro amor a Jes?s. El amor a nuestra salud, a nuestra familia, a nuestro trabajo, a la gente que tratamos en nuestra profesi?n, a la sociedad civil en que vivimos, a la comunidad cristiana a la que pertenecemos, a nuestro apostolado, al puesto que ocupamos en la Iglesia, a los santos del cielo? Nada puede desplazar el amor a Jes?s. No hay peligro alguno de que ?l nos haga perder alg?n amor leg?timo. Al contrario, incluso cuando dejamos un amor por ?l, volvemos a reencontrarlo en ?l perfeccionado. De lo contario ponemos en peligro nuestra felicidad, terrena y eterna.??

IV. AMAR A LOS SANTOS, SEG?N EL SENTIR DE LA IGLESIA?

6. Andando por la Rep?blica y por Am?rica Latina, al observar algunas devociones populares, a veces me surgen serias dudas sobre si siempre el cultivo de las mismas es conforme al sentir de la Iglesia. El Concilio Vaticano II nos ha dado orientaciones preciosas sobre el amor a los santos: ?Es sumamente conveniente que amemos a estos amigos y coherederos de Cristo, hermanos tambi?n nuestros; que rindamos a Dios las gracias que debemos por ellos; que los invoquemos humildemente? Todo genuino testimonio de amor que ofrezcamos a los bienaventurados se dirige, por su propia naturaleza, a Cristo y termina en ?l, que es la corona de todos los santos, y por ?l va a Dios, que es admirable en sus santos y en ellos es admirado? (Lumen Gentium 50). Hubo un tiempo en que se quiso entrar a machaca martillo contra todo tipo de devoci?n a los santos, sin darnos cuenta que con ello se her?a la obra redentora de Cristo en la humanidad. Pero ?no vuelven a suceder hoy los abusos contra los que quiso prevenir el Concilio? Este ?exhorta a todos aquellos a quienes corresponde para que, si ac? o all? se hubiesen introducido abusos por exceso o por defecto, procuren eliminarlos y corregirlos, restaurando todo de manera conducente a una m?s perfecta alabanza a Cristo y a Dios. Ense?en, pues, a los fieles que el verdadero culto a los santos no consiste tanto en la multiplicidad de actos exteriores, cuanto en la intensidad de un amor activo? (LG 51).?

Mons. Carmelo Juan Giaquinta, arzobispo em?rito de Resistencia?


Publicado por verdenaranja @ 23:54  | Homil?as
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