Martes, 28 de junio de 2011

ZENIT? publica el discurso que pronunci? Benedicto XVI el domingo 5 de Junio de 2011 en la ceremonia de despedida de Croacia, que le tribut? el presidente de la Rep?blica, Ivo Josipović, en el aeropuerto internacional ?Pleso" .

Se?or presidente,
ilustres autoridades,
queridos hermanos en el episcopado,
hermanos y hermanas en el Se?or:

Mi visita a vuestra tierra llega a su fin. Aunque ha sido breve, ha estado llena de encuentros, que me han hecho sentir como uno de vosotros, de vuestra historia, y me han dado la ocasi?n de confirmar en la fe en Jesucristo, ?nico Salvador, a la Iglesia que peregrina en Croacia. Esta fe, que ha llegado hasta vosotros a trav?s del valeroso y fiel testimonio de tantos hermanos y hermanas vuestros, algunos de los cuales no han vacilado en morir por Cristo y por su Evangelio, la he encontrado viva y sincera. Demos gracias a Dios por los abundantes dones de gracia que con generosidad dispone en el camino cotidiano de sus hijos. Deseo dar las gracias a los que han colaborado en la organizaci?n de mi visita y su ordenado desarrollo.

Llevo muy vivas en la mente y en el coraz?n las impresiones de estos d?as. Esta ma?ana, la participaci?n en la santa Misa con ocasi?n de la Jornada Nacional de las Familias ha sido sentida y compacta. El encuentro de ayer en el Teatro Nacional me ha permitido compartir una reflexi?n con los representantes de la sociedad civil y de las comunidades religiosas. Los j?venes, despu?s, durante la intensa Vigilia de oraci?n, me han mostrado el rostro luminoso de Croacia, que mira al futuro, iluminado por la fe viva, como la llama de una l?mpara preciosa, que ha recibido de sus padres y que requiere ser protegida y alimentada a lo largo del camino. La oraci?n junto a la tumba del beato cardenal Stepinac nos ha hecho recordar de modo especial a todos aquellos que han sufrido ? y hoy todav?a sufren ? a causa de la fe en el Evangelio. Continuemos invocando la intercesi?n de este intr?pido testigo del Se?or resucitado, para que cada sacrificio, cada prueba, ofrecida a Dios por amor a ?l y a los hermanos, sea como el grano de trigo que, ca?do en tierra, muere para dar fruto.

Ha sido para m? motivo de alegr?a constatar c?mo sigue viva hoy la antigua tradici?n cristiana de vuestro pueblo. He podido experimentarlo sobre todo en la c?lida acogida que la gente me ha prodigado, como ya lo hab?a hecho en las tres visitas del beato Juan Pablo II, reconociendo la visita del Sucesor de Pedro, que viene a confirmar a los hermanos en la fe. Esta vitalidad eclesial, que debe mantenerse y reforzarse, no dejar? de producir efectos positivos para toda la sociedad, gracias a la colaboraci?n, que espero sea siempre serena y provechosa, entre la Iglesia y las instituciones p?blicas. En este tiempo, en el que parecen faltar puntos de referencia fijos y seguros, los cristianos, ?juntos en Cristo?, piedra angular, pueden continuar constituyendo como el alma de la Naci?n, ayud?ndola a desarrollarse y progresar.

Antes de regresar a Roma, os conf?o a todos a las manos de Dios. ?l, dador de todo bien y providencia infinita, bendiga siempre esta tierra y el pueblo croata, y conceda paz y prosperidad a cada familia. La Virgen Mar?a vele sobre el hist?rico camino de vuestra patria y sobre el de toda Europa, y os acompa?e tambi?n mi Bendici?n Apost?lica, que os dejo con gran afecto.

[Traducci?n del croata e italiano distribuida por la Santa Sede
?Libreria Editrice Vaticana]


Publicado por verdenaranja @ 22:42  | Habla el Papa
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