Mi?rcoles, 29 de junio de 2011

Carta del obispo de Tenerife, Espa?a, ?Don Bernardo ?lvarez Afonso ante el A?o Jubilar con motivo del IV Centenario de la fundaci?n del monasterio de Santa Catalina de Siena en? La laguna, Tenerife.

A?O JUBILAR CON MOTIVO DEL IV CENTENARIO DE LA FUNDACI?N DEL MONASTERIO DE SANTA CATALINA DE SIENA

"Tiempo de gracia y reconciliaci?n"

Queridos diocesanos:

Con motivo de la Celebraci?n Jubilar del IV CENTENARIO de la Fundaci?n del Monasterio de Santa Catalina de Siena en la Ciudad de San Crist?bal de La Laguna, que tuvo lugar el 23 de abril de 1611, el Santo Padre Benedicto XVI ha concedido la gracia de poder alcanzar el don de la Indulgencia Plenaria durante el a?o del Jubileo. Entre el 8 de mayo de 2011 y el 23 de abril de 2012, quienes visiten la iglesia de dicho Monasterio cualquier d?a de libre elecci?n y cumplan las condiciones establecidas, podr?n obtener la Indulgencia.

El don de la Indulgencia puede lucrarse cualquier d?a de los se?alados m?s arriba, aunque por parte del Monasterio se han elegido como d?as especiales los jueves, a las 6,30 de la tarde, y los domingos en la misa de las 11 de la ma?ana. Las parroquias, comunidades y grupos que lo deseen podr?n gozar de la Indulgencia el d?a que elijan para peregrinar al Convento con la intenci?n de celebrar el Jubileo, procurando avisar con tiempo a las Religiosas para ser debidamente acogidos. Asimismo, por concesi?n del Santo Padre, el d?a de la clausura impartir? la Bendici?n Papal, tambi?n enriquecida con el don de la Indulgencia plenaria.

Con todo ello, me complace afirmar que, una vez m?s, se cumplen entre nosotros las palabras de la Virgen Mar?a en el Magnificat: "su misericordia llega a sus fieles de generaci?n en generaci?n". En efecto, con ocasi?n de esta efem?rides, Dios Misericordioso nos ofrece, como pueblo suyo, un tiempo de gracia y reconciliaci?n. El Padre nos alienta en Cristo para que volvamos constantemente a ?l, obedeciendo m?s plenamente al Esp?ritu
Santo y nos entreguemos al servicio de todos los hombres (cf. Pref. Plegaria de la Reconciliaci?n I).

Por otra parte, este A?o Jubilar, nos da la oportunidad de renovar nuestra gratitud a Dios por haber dado a la Iglesia el carisma de las Religiosas Dominicas de Clausura y, particularmente, por su presencia en nuestra Di?cesis durante cuatrocientos a?os, as? como para reconocer -en todo su valor- la importancia de la vida contemplativa en la Iglesia. En la actualidad, siguiendo el sentir del Concilio Vaticano II, el monasterio facilita la participaci?n de los laicos en la oraci?n lit?rgica de la comunidad y en la Eucarist?a, compartiendo en la oraci?n los gozos y esperanzas de la humanidad.

En su origen, el Monasterio de Santa Catalina de Siena es fruto de la iniciativa del capit?n Juan de Cabrejas que, a comienzos del siglo XVII era Regidor de La Palma, y de su esposa Mar?a de Salas. Su ?nica hija, Florencia, manifest? su decisi?n de consagrarse a Dios en un monasterio de monjas dominicas. Fervientes cat?licos y devotos de Santo Domingo de Guzm?n, el matrimonio emple? sus bienes en la construcci?n de un monasterio de monjas en el que la joven pudiera profesar. El lugar elegido fue el emplazamiento actual, en la Plaza del Adelantado de La Laguna, sobre propiedades adquiridas a los herederos del propio Adelantado, Alonso Fern?ndez de Lugo.

El monasterio se erigi? can?nicamente el 23 de abril de 1611 y comenz? su andadura con un grupo de monjas venidas de Sevilla. Al mismo, se incorporaron Mar?a de Salas (ya viuda) y su hija Florencia. Ambas ser?an las primeras en recibir el h?bito en el nuevo convento. A lo largo de sus cuatrocientos a?os de historia han vivido su consagraci?n a Dios en este Monasterio de la Plaza del Adelantado m?s de 500 religiosas. De todas ellas, la m?s conocida es la Sierva de Dios, Sor Mar?a de Jes?s Le?n Delgado, natural de El Sauzal y popularmente llamada "la siervita", que muri? con fama de santidad y cuyo cuerpo se conserva incorrupto en el coro bajo del monasterio, siendo objeto de gran veneraci?n por miles de devotos que a diario visitan la iglesia y, sobre todo, en el aniversario de su muerte, cada 15 de febrero, en que se abre el sarc?fago y puede contemplarse a trav?s de la reja del Coro en su urna de cristal.

Invito a todos los diocesanos a unirse a las Religiosas Dominicas en esta Celebraci?n Jubilar, participando en los actos organizados, o peregrinando en grupos al monasterio seg?n las circunstancias, y as? acoger el don de la Indulgencia Plenaria concedida por el Papa, en los t?rminos y condiciones establecidos (excluir cualquier apego al pecado, recibir el perd?n en el sacramento de la penitencia, la comuni?n eucar?stica, y la oraci?n por las intenciones del Papa). De paso podremos conocer mejor el convento, a las propias monjas y su carisma, as? como expresar nuestra gratitud por el gran servicio que prestan a la misi?n de la Iglesia, con su oraci?n y sacrificio, desde el silencio del claustro.

La indulgencia Plenaria consiste en la reconciliaci?n o perd?n abundante y generoso, derramado sobre los que se convierten e imploran la remisi?n total de sus culpas y la restauraci?n de sus vidas y personas. Como nos ense?a la Iglesia, en el pecador reconciliado permanecen algunas consecuencias del pecado, que necesitan curaci?n y purificaci?n. En este ?mbito adquiere relevancia la indulgencia, que nos ayuda a cicatrizar definitivamente las heridas del pecado y nos libera de lo que llamamos "pena temporal". La purificaci?n de esta pena temporal nos abre a la comuni?n con Dios, con los hermanos y con nosotros mismos. As? mismo, las indulgencias nos ense?an que cada uno de nosotros puede ayudar mucho a los otros, vivos y difuntos, para estar unidos al Padre.

Cualquier "tiempo jubilar" que, con su autoridad, concede el Papa a los fieles, es un verdadero tiempo de gracia que Dios nos otorga, pues forma parte del "poder de las llaves" que el Se?or concedi? a Pedro y sus sucesores: "lo que ates en la tierra quedar? atado en los cielos, y lo que desates en la tierra quedar? desatado en los cielos" (Mt. 16, 19). Por tanto, aqu? se cumple lo que nos promete el Se?or por boca de San Pablo: "En el tiempo favorable te escuch? y en el d?a de salvaci?n te ayud?. Mirad ahora el momento favorable,' mirad ahora el d?a de salvaci?n" (2 Cor.6,2). Por tanto, haciendo m?as las palabras del propio San Pablo, les digo: "como si Dios exhortara por medio de nosotros. En nombre de Cristo os suplicamos: ?reconciliaos con Dios" (2 Cor.5, 20).

Para ello, es fundamental meditar con frecuencia y profundidad la Palabra de Dios, as? como renovar nuestra vivencia eucar?stica y penitencial, que son los sacramentos que han de alimentar y transformar nuestra vida de creyentes que debe, cada d?a m?s, producir el fruto de las buenas obras. Tambi?n, hemos de mirar a la Madre de Dios, confiar m?s en Ella, conocerla mejor como modelo de vida cristiana e invocarla como Madre de nuestra reconciliaci?n: "ruega por nosotros pecadores".

Muy especialmente, les ruego que ?sta sea, tambi?n, una ocasi?n privilegiada para orar por las vocaciones a la vida consagrada y sacerdotal, particularmente para que el Se?or llame a muchas j?venes y mujeres adultas a consagrarse en la vida mon?stica bajo el carisma fundado por Santo Domingo de Guzm?n, apoyando con la oraci?n el trabajo apost?lico de los misioneros y predicadores del evangelio. Como ha se?alado el Papa Benedicto XVI, "Santo Domingo, que inici? algunos monasterios femeninos en Francia y en Roma, crey? hasta el fondo en el valor de la oraci?n de intercesi?n por el ?xito del trabajo apost?lico. S?lo en el cielo comprenderemos hasta qu? punto la oraci?n de las monjas de clausura acompa?a eficazmente la acci?n apost?lica. A cada una de ellas dirijo mi pensamiento agradecido y afectuoso". Estoy convencido que este tiempo que nos ha tocado vivir, en que debemos ofrecer a nuestra sociedad "una nueva evangelizaci?n", la misi?n contemplativa y orante de las monjas de clausura es una necesidad de primer orden.

Confiando en la gracia salvadora del Se?or Jes?s, deseamos que la conmemoraci?n del IV CENTENARIO de la fundaci?n del Monasterio de Santa Catalina de Siena sea un tiempo de gracia y salvaci?n para las Religiosas y para cuantos participen en las celebraciones jubilares, alcanzando la INDULGENCIA PLENARIA concedida por el Santo Padre. Que sea para todos un a?o de renovaci?n espiritual, de modo que se realice en cada uno la salvaci?n obrada por Cristo, que se entreg? por nosotros para rescatamos de toda impiedad y nos ense?? a renunciar a la vida sin religi?n y a los deseos mundanos, llevando a partir de ahora una vida sobria, honrada y religiosa (cf. Tit. 2,11-14).

Deseando que sean muchos los que aprovechen ?sta efem?rides para acercarse m?s a Cristo y beber de ?l, que es la fuente de la salvaci?n, de todo coraz?n les bendice,

+ Bernardo ?lvarez Afonso
Obispo Nivariense