Mi?rcoles, 29 de junio de 2011

ZENIT? publica el discurso que dirigi? Benedicto XVI en la tarde del domingo 5 de Junio de 2011 al presidir las V?speras con obispos, sacerdotes, religiosos, religiosas y seminaristas, en la Catedral de la Asunci?n de la Virgen Mar?a y de San Esteban de Zagreb.

Queridos hermanos en el episcopado y en el presbiterado,
queridos hermanos y hermanas:

Doy gracias al Se?or en la oraci?n por este encuentro, que me permite vivir un momento especial de comuni?n con vosotros, Obispos, sacerdotes, personas consagradas, seminaristas, novicios y novicias. Os saludo a todos con afecto y os doy las gracias por el testimonio que dais a la Iglesia, como hicieron a lo largo de los siglos en esta tierra tantos pastores y m?rtires, desde san Domnio hasta el beato Cardenal Stepinac, el amado Cardenal Kuharić y otros muchos. Agradezco al Cardenal Josip Bozanić las amables palabras que me ha dirigido. Esta tarde queremos conmemorar con devoci?n y en oraci?n al beato Alojzije Stepinac, valeroso Pastor, ejemplo de celo apost?lico y firmeza cristiana, cuya vida heroica ilumina tambi?n hoy a los fieles de las di?cesis croatas, sosteniendo as? la fe y la vida eclesial. Los m?ritos de este inolvidable obispo derivan esencialmente de su fe: ?l tuvo en su vida la mirada fija siempre en Jes?s, y siempre se configur? con ?l, hasta el punto de convertirse en una viva imagen de Cristo, tambi?n en sus padecimientos. Precisamente por su firme conciencia cristiana, supo resistir a todo totalitarismo, haci?ndose defensor de los jud?os, los ortodoxos y todos los perseguidos en el tiempo de la dictadura nazi y fascista, y despu?s, en el per?odo del comunismo, ?abogado? de sus fieles, especialmente de tantos sacerdotes perseguidos y asesinados. S?, lleg? a ser ?abogado? de Dios en esta tierra, pues defendi? tenazmente la verdad y el derecho del hombre a vivir con Dios.

?Con una ?nica ofrenda [Cristo] ha perfeccionado definitivamente a los que van siendo santificados? (Hb 10,14). Esta expresi?n de la Carta a los Hebreos que antes se ha proclamado, nos invita a considerar la figura del beato Cardenal Stepinac como la ?imagen? de Cristo y de su Sacrificio. En efecto, el martirio cristiano es la m?s alta medida de santidad, pero lo es siempre y s?lo gracias a Cristo, por un don suyo, como respuesta a su oblaci?n que recibimos en la Eucarist?a. El Beato Alojzije Stepinac ha respondido con su sacerdocio, con el episcopado, con el sacrificio de su vida: un ?nico ?s?? unido al de Cristo. Su martirio indica el culmen de las violencias cometidas contra la Iglesia durante el terrible periodo de la persecuci?n comunista. Los cat?licos croatas, y el clero en particular, fueron objeto de vejaciones y abusos sistem?ticos, que pretend?an destruir la Iglesia cat?lica, comenzando por su m?s alta Autoridad local. Aquel tiempo especialmente duro se caracteriz? por una generaci?n de obispos, sacerdotes y religiosos dispuestos a morir por no traicionar a Cristo, a la Iglesia y al Papa. La gente ha visto que los sacerdotes nunca han perdido la fe, la esperanza, la caridad, y as? han permanecido siempre unidos. Esta unidad explica lo que humanamente es incomprensible: que un r?gimen tan duro no haya podido doblegar a la Iglesia.

Tambi?n hoy la Iglesia en Croacia est? llamada a permanecer unida para afrontar los desaf?os del nuevo contexto social, descubriendo con osad?a misioneras nuevas v?as de evangelizaci?n, especialmente al servicio de las j?venes generaciones. Queridos Hermanos en el episcopado, quisiera animaros, sobre todo a vosotros, en el desarrollo de vuestra misi?n. Cuanto m?s actu?is en fecunda armon?a entre vosotros y en comuni?n con el Sucesor de Pedro, tanto mejor podr?is acometer las dificultades de nuestra ?poca. Es importante, adem?s, que sobre todo los Obispos y sacerdotes trabajen siempre al servicio de la reconciliaci?n entre los cristianos divididos y entre los cristianos y los musulmanes, siguiendo las huellas de Cristo, que es nuestra paz. No dej?is tampoco de ofrecer a los sacerdotes claras directrices espirituales, doctrinales y pastorales. La comunidad eclesial, en efecto, tiene en su seno leg?timas diversidades, pero no puede dar un testimonio fiel del Se?or si no es en la comuni?n de sus miembros. Esto exige de vosotros el servicio de la vigilancia, que se ha de ofrecer en el di?logo y con gran amor, pero tambi?n con claridad y firmeza.

Queridos Hermanos, la adhesi?n a Cristo significa ?guardar? su palabra en toda circunstancia (cf. Jn 14,23). A este respecto, el Beato Cardenal Stepinac se expresaba as?: ?Uno de los mayores males de nuestro tiempo es la mediocridad en las cuestiones de fe. No nos hagamos ilusiones? O somos cat?licos o no lo somos. Si lo somos, es preciso que se manifieste en todos los campos de nuestra vida? (Homil?a en la Solemnidad de san Pedro y san Pablo, 29 junio 1943). La ense?anza moral de la Iglesia, que hoy frecuentemente no es entendida, no se puede desvincular del Evangelio. Corresponde precisamente a los Pastores proponerlo autorizadamente a los fieles, para ayudarlos a valorar sus responsabilidades personales, la armon?a entre sus decisiones y las exigencias de la fe. De este modo, se avanzar? en ese ?cambio cultural? necesario para promover una cultura de la vida y una sociedad a medida del hombre.

Queridos sacerdotes, especialmente vosotros, p?rrocos, conozco la importancia y la multiplicidad de vuestras tareas, en una ?poca en la que la escasez de presb?teros comienza a percibirse seriamente. Os exhorto a no desalentaros, a permanecer vigilantes en la oraci?n y en la vida espiritual para cumplir con fruto vuestro ministerio: ense?ar, santificar y guiar a los que est?n confiados a vuestro cuidado. Acoged con magnanimidad a quien llama a la puerta de vuestro coraz?n, ofreciendo a cada uno los dones que la bondad divina os ha confiado. Perseverad en la comuni?n con vuestro Obispo y en la colaboraci?n rec?proca. Alimentad vuestro compromiso en la fuente de la Escritura, los Sacramentos y la constante alabanza a Dios, abiertos y d?ciles a la acci?n del Esp?ritu Santo; as? ser?is operadores eficaces de la nueva evangelizaci?n, que est?is llamados a llevar a cabo junto con los laicos, de manera coordinada y sin confusi?n entre lo que depende del ministerio ordenado y lo que pertenece al sacerdocio universal de los bautizados. Preocuparos de cuidar las vocaciones al sacerdocio: esforzaos con vuestro entusiasmo y vuestra fidelidad por transmitir un vivo deseo de responder generosamente y sin titubeos a Cristo, que llama a configurarse m?s ?ntimamente a ?l, Cabeza y Pastor.

Queridos consagrados y consagradas, la Iglesia espera mucho de vosotros, que ten?is la misi?n de testimoniar en cada ?poca ?la forma de vida que Jes?s, supremo consagrado y misionero del Padre para su Reino, abraz? y propuso a los disc?pulos que lo segu?an? (Exhort. ap. Vita consecrata, 22). Que Dios sea siempre vuestra ?nica riqueza: dejaos plasmar por ?l para hacer visible al hombre de hoy, sediento de valores verdaderos, la santidad, la verdad, el amor del Padre celestial. Sostenidos por la gracia del Esp?ritu, hablad a la gente con la elocuencia de una vida transfigurada por la novedad de la Pascua. Toda vuestra vida ser? as? signo y servicio de la consagraci?n que cada bautizado ha recibido cuando se le incorpor? a Cristo.

A vosotros, j?venes que os prepar?is para el sacerdocio o la vida consagrada, deseo repetiros que el divino Maestro est? actuando constantemente en el mundo, y dice a cada uno de los que ha elegido: ?S?gueme? (Mt 9,9). Es una llamada que requiere la confirmaci?n cotidiana de una respuesta de amor. Que vuestro coraz?n est? siempre dispuesto. Que el testimonio heroico del Beato Alojzije Stepinac inspire una renovaci?n de las vocaciones entre los j?venes croatas. Y vosotros, queridos Hermanos en el episcopado y en el presbiterado, no dej?is de ofrecer a los j?venes de los seminarios y los noviciados una formaci?n equilibrada, que los prepare para un ministerio bien insertado en la sociedad de nuestro tiempo, gracias a la profundidad de su vida espiritual y a la seriedad de sus estudios.

Querida Iglesia en Croacia, asume con humildad y valent?a la tarea de ser la conciencia moral de la sociedad, ?sal de la tierra? y ?luz del mundo? (cf. Mt 5,13-14). S? siempre fiel a Cristo y al mensaje del Evangelio, en una sociedad que trata de relativizar y secularizar todos los ?mbitos de la vida. S? la morada de la alegr?a en la fe y en la esperanza. Queridos: Que el beato Cardenal Alojzije Stepinac y todos los santos de vuestra tierra intercedan por vuestro pueblo, y que la Madre del Salvador os proteja. Con gran afecto imparto a vosotros y a toda la Iglesia en Croacia mi Bendici?n Apost?lica. Am?n. Alabados sean Jes?s y Mar?a.

[Traducci?n del croata e italiano distribuida por la Santa Sede
?Libreria Editrice Vaticana]


Publicado por verdenaranja @ 23:08  | Habla el Papa
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