Mi?rcoles, 27 de julio de 2011

Texto del micro radial de monse?or Jos? Mar?a Arancedo, arzobispo de Santa Fe de la Vera Cruz, emitido por LT 9 (2 de julio de 2011). (AICA)

EL SE?OR ES HUMILDE????????

Este domingo la liturgia nos habla de la humildad y lo hace desde Jesucristo, que se nos presenta como: ?paciente y humilde de coraz?n? (Mt. 11, 29). Jesucristo no consider? su condici?n divina como algo que deb?a guardar celosamente, nos dec?a san Pablo, sino que: ?haci?ndose semejante a los hombres? se humill? hasta aceptar la muerte? (Flp. 2, 7-8). Esto tiene un significado ejemplar. Podemos decir que la humildad es el supuesto de las dem?s virtudes, es ?mater et caput? (madre y cabeza) de todas las virtudes.

El conocimiento de la verdad, en cuanto valor que eleva y hace libre al hombre, necesita de la humildad. Si la fuente de la libertad est? en la verdad: ?conocer?n la verdad y la verdad los har? libres?, nos dice san Juan (Jn. 8, 32), en este sentido, la verdad, necesita de la humildad como camino para ser alcanzada.

Es significativa la reflexi?n que presenta Juan Pablo II cuando al hablar del camino hacia la verdad nos propone: ?la vida de santidad que resplandece, dice, en tantos miembros del pueblo de Dios frecuentemente humildes y escondidos a los ojos de los hombres, la que constituye el camino m?s simple y fascinante en el que se nos concede percibir inmediatamente la belleza de la verdad, la fuerza liberadora del amor de Dios?? (V.S. 107). Podr?amos decir que el Santo Padre no hace m?s que aplicar la luminosidad del Evangelio de hoy, cuando leemos: ?Te alabo, Padre, por haber ocultado estas cosas a los sabios y a los prudentes y haberlas revelado a los peque?os? (Mt. 11, 25).

Ponderar la virtud de la humildad en un mundo acostumbrado a valorar el ?xito inmediato, el tener m?s en t?rminos materiales, parecer?a que no es algo aconsejable, sin embargo, ella es la clave que da sentido a su deseo de felicidad y de realizaci?n, porque se alimenta, precisamente, de la verdad. ?Cu?ntas angustias se sanar?an en el coraz?n del hombre de hoy que vive angustiado, si asumiera con humildad la riqueza de su verdad!

En la aparente debilidad de la humildad est? la verdadera sabidur?a y fortaleza del hombre, porque ella es el camino que le permite conocerse y valorar las cosas y las personas. El humilde no vive pendiente de los ?xitos de los dem?s, sino que conoce y ama lo que es y lo que tiene. El problema que preocupa al humilde no es dominar, tener m?s, sino lo que es valioso y la respuesta que ese valor le exige. Su enemigo es el orgullo y la soberbia, m?s que la impureza, porque nos impiden descubrir lo valioso y convivir con el ?xito ajeno.

El humilde todo lo que posee lo vive como un don que engendra gratitud y libertad, como dice san Pablo: ?Qu? tienes que no hayas recibido. Y si los ha recibido, ?por qu? te glor?as como si no lo hubieras recibido? (1 Cor. 4, 7). La humildad es causa y preserva en nosotros la alegr?a del don recibido. Por ello, dir?a que Jesucristo es maestro que salva desde su humildad.

Dese?ndoles un fin de semana en compa??a de sus familias y amigos, reciban de su Obispo junto a mis oraciones, mi bendici?n en el Se?or.?

Mons. Jos? Mar?a Arancedo, arzobispo de Santa Fe de la Vera Cruz?


Publicado por verdenaranja @ 23:05  | Hablan los obispos
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