Viernes, 29 de julio de 2011

MADRID, martes 12 de julio de 2011 (ZENIT.org).- La necesidad del descanso y la serenidad es algo que viene pedido por la naturaleza humana. En las primeras p?ginas del G?nesis se nos dice que: ?cuando lleg? el d?a s?ptimo Dios hab?a terminado su obra, y descans? de todo lo que hab?a hecho? (2,2). El mismo? Jes?s invit? a sus disc?pulos: ?a un lugar solitario para descansar un poco. Porque eran tanto los que iban y ven?an, que no ten?an tiempo para comer? (Mc 6,31). ?Qu? quiere decir todo esto? ?Que las vacaciones no son un invento de la sociedad del bienestar! Hay dos formas de vivir el tiempo vacacional: la m?s potenciada por la cultura hedonista dom?nate es el ?dolce far niente?. Es decir, deja a un lado la cabeza, el coraz?n, la conciencia, para vivir la aventura humana del capricho de moda. Otra manera es la que propone Benedicto XVI ?metiendo el Evangelio en la maleta? (Zenit 3.7.2011), que significa convertirnos en due?os de nuestras vacaciones, saber valorarla pero nunca ?mitificarla y descubrir los valores que encierra esa ?poca del a?o:

1? El descanso: la fatiga y el af?n por el trabajo y otras ocupaciones, ofusca el criterio de lo verdadero y lo justo. Las vacaciones son un periodo ?til para reponer fuerzas f?sicas, ps?quicas y espirituales que posibiliten un cambio en los aspectos de la vida que lo requieran.

?2? La reflexi?n: hay que buscar espacio y tiempo para pensar en uno mismo. No tengas miedo de reencontrarte contigo y vencer la superficialidad que produce el ajetreo de la vida ordinaria. Para ello, no olvides los Evangelios que te ayudar?n.

3? La alegre serenidad: las diversiones distraen, los viajes alejan moment?neamente los problemas. Pero la alegr?a permanente brota de tener la ?casa interior? en orden. Las vacaciones son un tiempo privilegiado para una ?puesta a punto?.

4? La familia: en una sociedad donde trabaja el padre y la madre fuera del hogar, los hijos gozan poco de sus progenitores. El periodo vacacional puede estrechar mucho m?s los lazos familiares, crecer en comunicaci?n entre sus miembros y ayudar a aquel que m?s lo necesite.

5? La amistad: las relaciones entre los amigos necesitan su tiempo. Las vacaciones son un momento propicio para acercar amistades, reparar olvidos, subsanar malos entendidos, visitar al amigo enfermo y dedicar horas a disfrutar de las buenas compa??as

6? ?Redescubrir la belleza de la fe: las vacaciones no se reduce a ?campo, mar o monta?a?. Hay que saber captar ?la hermosura de las obras humanas que nos legaron nuestros mayores. Este tiempo de asueto se puede gastar en cultivar la sensibilidad hacia nuestro patrimonio hist?rico, art?stico, cultural y religioso que son expresiones de la vida de nuestros antepasados.

7? El silencio: en ?l logramos percibir las voces m?s significativas para nuestra realizaci?n personal. Quienes aprecian el silencio se convierten en ?maestros? del escuchar y? comunicar.

8? La oraci?n: tan escasa por las m?ltiples ocupaciones, es ahora un momento para mayor comunicaci?n con el Se?or y recibir de ?l la fuerza y el est?mulo para nuestro camino diario.

9? La creaci?n: en la ?poca vacacional muchas personas tienen m?s oportunidad de ?contemplar y valorar el hermoso espect?culo que cada d?a nos ofrece gratuitamente la madre naturaleza donde est? tan palpable la huella del Creador.

10? La solidaridad: en vacaciones nunca se debe olvidar el amor a los pobres. Ello se manifiesta en el austeridad en gasto? y en el compartir, cuidando y dando compa??a a los mayores, apoyando interesantes actividades sociales y pastorales en zonas.

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*Monse?or Juan del R?o Mart?n es el arzobispo castrense de Espa?a?


Publicado por verdenaranja @ 23:02  | Hablan los obispos
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