viernes, 12 de agosto de 2011

Palabras del párroco para el Programa de las Fiestas Patronales 2011 en honor de Nuestra Señora de la Esperanza en el municipio de La Guancha, Tenerife. Tenedrán lugar dese el 13 al 26 de Agosto.  

María, la siempre joven

Estimados feligreses 

Este año el 21 de Agosto, día principal y central de las fiestas patronales en honor de Ntra. Sra. de La Esperanza, coincide con el día final de la Jornada Mundial de los jóvenes de todo el mundo reunidos en Madrid con el Papa bajo el lema “Arraigados y edificados en Cristo, firmes en la fe”. Nosotros, aunque estemos en fiestas, no podemos ni debemos ignorar tan importante acontecimiento eclesial celebrado en nuestra patria. Nos uniremos a él a través de la Virgen, la siempre joven como la consideran los jóvenes. Aquí la honramos bajo la advocación de esa virtud tan cristiana y tan de los jóvenes como es la esperanza: Nuestra Señora y Madre de la Esperanza. Así quiso el Papa Juan Pablo II que la contempláramos en vísperas del Tercer Milenio, al exhor­tarnos en su carta apostólica "Tertio millennio adveniente": "María será vista como mujer dócil a la voz del Espíritu, mujer del silencio y de la escucha, mujer de la esperanza, que supo acoger como Abrahán la voluntad de Dios".  

Las fiestas nos invitarán a mirar a María, el modelo acabado, la madre del amor más hermoso, que se mantuvo siempre abierta a Dios Padre y a las necesidades de los otros en su respuesta desde la fe. Por eso es siempre joven. La juventud de María se constata al arriesgar toda su vida en el compromiso a los planes de Dios con su Sí y al mantener constantemente su fe sin claudicar en las duras pruebas por las que pasó: no se arredró ante los contratiempos de su viaje a Belén; no protestó emigrante en Egipto; buscó al Hijo perdido; confió en su Hijo para que no se interrumpiera la alegría en las Bodas de Caná; no rehuyó el sufrimiento junto a la cruz; permaneció unida en oración con la Iglesia naciente.

María es siempre joven porque amó su virginidad; porque en el Magníficat supo llamar a las cosas por su nombre, según se realizaban en el plan salvador de Dios a través de Jesucristo; porque  esperó con ilusión y colaboró en los tan esperados tiempos mesiánicos. 

En María aparecen bien definidos los rasgos propios de la juventud de todo tiempo: generosidad, entrega, compromiso arriesgado, ilu­sión, disponibilidad, apertura a lo nuevo... Todo un ejemplo de cómo mantenernos jóvenes en el mundo actual. 

Sigo insistiendo en la preparación espiritual que se concreta en la escucha y meditación de la Palabra de Dios, en la recepción de los sacramentos y en la oración. Por eso invito a la participación en el Quinario que nos ofrece una reflexión cada día con la ofrenda-homenaje de los niños, de los jóvenes, cofradías, enfermos y de las personas mayores. Que Dios les bendiga  a todos. 

Sebastián García Martín
Párroco


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