S?bado, 15 de octubre de 2011

Subsido litúrgico para el Domund 2011 a celebrar el 23 de octubre, XXX Domingo del Tiempo Ordinario, publicado en la revista ILUMINARE, núm 383, OCTUBRE 2011, ecibida en la parroquia con los materiales para su celebración.

Monición de entrada

“La liturgia es siempre una llamada «desde el mundo» y un nuevo envío «al mundo» para dar testimonio de lo que se ha experimentado: el poder salvífico de la Palabra de Dios, el poder salvífico del Misterio pascual de Cristo”, dice el Papa en su Mensaje para la Jornada Mundial de las Misiones, el Domund, que hoy celebramos. Ahora que como comunidad cristiana nos hemos congregado para escuchar la Palabra de Dios y celebrar la eucaristía, es importante tomar conciencia de que la experiencia de la presencia de Cristo entre nosotros y su acción salvífica es un tesoro que recibimos para nosotros y todos nuestros hermanos en el mundo, y nos hace corresponsables de la misión. El objetivo del Domund es precisamente renovar cada año nuestro compromiso con la misión universal de la Iglesia y con los misioneros. Pidámosle al Señor en esta celebración que su amor penetre de tal manera en nosotros que nos dé una visión y un corazón universales y abiertos a todos nuestros hermanos.

Acto penitencial

Dios es amor y está siempre dispuesto al perdón; por eso invocamos su misericordia en nombre de su Hijo Jesucristo:

· Tú, que has sido enviado por el Padre para revelar su amor. Señor, ten piedad.

· Tú, que nos has amado hasta el extremo. Cristo, ten piedad.

· Tú, que nos envías para ser testigos del amor. Señor, ten piedad.

Monición a las lecturas

Las lecturas de la liturgia eucarística de este domingo centran nuestra atención en el amor a Dios y al prójimo. La primera lectura ya nos habla de la necesidad de estar atentos para ayudar a los más necesitados –representados en el lenguaje bíblico por las viudas y los huérfanos–, como la principal manera de estar en comunión con Dios. La segunda resalta cómo la conversión de los cristianos de Macedonia se reflejó en la  afectuosa acogida que tributaron a san Pablo. La enseñanza de Jesús en el Evangelio es directa: el amor a Dios y al prójimo van indisolublemente unidos. Que la escucha de la Palabra de Dios en esta Jornada Mundial de las Misiones nos abra al misterio del amor de Dios y disponga nuestro corazón para que nuestro amor se extienda a todos los hombres. 

SUGERENCIAS PARA LA HOMILÍA

• El Éxodo habla de la exhortación que Dios hace a no oprimir al forastero, a no explotar al pobre y a no aprovecharse del prójimo, porque "si grita a mí, yo lo escucharé, porque yo soy compasivo". Es la bondad y la misericordia de Dios para con todos sus hijos el fundamento del amor a los demás, especialmente a los más necesitados. La gravedad de esta exhortación se descubre en los mensajes de Benedicto XVI para la Jornada de este año y del 2006:

"La evangelización es un proceso complejo y comprende varios elementos. Entre estos, la animación misionera ha prestado siempre una atención peculiar a la solidaridad. Este es también uno de los objetivos de la Jornada Mundial de las Misiones, que a través de las Obras Misionales Pontificias, solicita ayuda para el desarrollo de las tareas de evangelización en los territorios de misión. [ ... ] Al anunciar el Evangelio, la Iglesia se toma en serio la vida humana en sentido pleno. No es aceptable, reafirmaba el siervo de Dios Pablo VI, que en la evangelización se descuiden los temas relacionados con la promoción humana, la justicia, la liberación de toda forma de opresión, obviamente respetando la autonomía de la esfera política".

"Toda comunidad cristiana está llamada a dar a conocer a Dios, que es Amor"; y citando al beato Juan Pablo 11 en la encíclica Redemptoris missio (n. 60): "El espíritu de toda la actividad misionera: el amor, que es y sigue siendo la fuerza de la misión, y es también el único criterio según el cual todo debe hacerse y no hacerse, cambiarse y no cambiarse".

• La Jornada Mundial de las Misiones es una ocasión única para abrir nuestro corazón al hambre y a la sed de conocer a Dios, así como a las graves necesidades materiales y humanas, que pasan muchos hermanos y hermanas nuestros en todo el mundo. A ello invita la lectura de la Palabra de Dios en este día:

. Tenemos el ejemplo de aquellos primeros cristianos que abandonaron los ídolos "para servir a Dios y vivir aguardando la vuelta de su Hijo"; hoy hemos de pedir a Dios esta misma actitud de conversión, con el fin de abandonar aquellas cosas que, como una idolatría, nos esclavizan e impiden amar (z» lectura) ...

• '" para vivir en el amor a Dios y a nuestro prójimo (Evangelio) .

• El lema de este DOMUND, "Así os envío yo", debe sonar en nuestros oídos de una forma personal: el Señor nos envía a nosotros y a nuestra comunidad cristiana a ser, en medio del mundo, los testigos luminosos que, por el amor cristiano, den testimonio de Dios. Es un camino en el que existe la tentación de optar por lo fácil (abandonar la misión, caer en la rutina, no implicarse a fondo, etc.). Solo la llamada de Dios hace nueva la misión cada jornada, el escuchar de sus labios el envío. Jesús renueva su confianza
cada día y cada día es nueva esa llamada y ese envío. Un cristiano y una comunidad cristiana que viven así son misioneras, pues tienen el impulso del Espíritu para renovar su amor y poder plasmarlo en palabras y hechos, como desea el Papa: "Que la Jornada Mundial de las Misiones reavive en cada uno el deseo y la alegría de 'ir' al encuentro de la humanidad llevando a todos a Cristo".

Oración de los fieles

Dios nos ama y sabe lo que necesitamos; por eso abrimos con confianza nuestro corazón a la oración diciendo: R./ Padre nuestro, escúchanos.

· Por el Papa, para que fomente en toda la Iglesia la conciencia del amor universal y de la responsabilidad por la evangelización de todos los pueblos. Oremos.

· Por los obispos, sacerdotes y todos los agentes de pastoral, para que cuiden siempre la formación misionera de todo el pueblo de Dios de modo que se sienta enviado a la misión. Oremos.

· Por los misioneros y misioneras esparcidos por todo el mundo, para que el amor a Dios y al prójimo sea siempre la fuerza y el único criterio de todas sus actividades. Oremos

· Por las personas que sufren en su cuerpo o en su espíritu, para que el amor de Dios y la cercanía de los demás les llenen de esperanza. Oremos.

. por las comunidades cristianas, para que sean generosas en su cooperación misionera universal, tanto en la espiritual y en la económica, como en la vocacional. Oremos.

· Por nosotros, para que la escucha de la Palabra y la celebración de la eucaristía nos impulsen a amar y nos lleven a dar cumplimiento al envío del Señor a sus discípulos. Oremos.

Recibe, Padre, las oraciones que te presentamos y haznos generosos en el servicio a ti y al prójimo. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Monición al ofertorio

En esta Jornada Mundial de las Misiones hacemos la ofrenda de los dones que van a servir para la celebración eucarística: el pan y el vino. En ellos nos ofrecemos también nosotros para ser transformados en auténticos testigos del amor de Dios.

También acercamos al altar la colecta que se ha hecho con motivo del Domund; es, en esta Jornada, el signo más visible de nuestra fraternidad con todo el mundo y de nuestra solidaridad con los misioneros.

Oración sobre el pueblo y bendición

Dios, Padre de misericordia, que en tu Hijo Jesucristo nos has adoptado como hijos: llena a tus fieles del fuego de tu Espíritu, para que en todo momento sean testigos y anunciadores de tu Reino, por su amor a ti y al prójimo.

Por Jesucristo, nuestro Señor.

 

Juan Martínez Sáez, fmvd. Colaborador de las OMP

 


Publicado por verdenaranja @ 13:39  | Liturgia
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