Martes, 10 de enero de 2012

Subsidio para la oración por la paz en este año de 2012, enviado por Comisión Justicia y Paz de la diócesis de Tenerife.

Saludo y bienvenida: Introducción

Monición:

La paz nos convoca a una oración que quiere unirse a la de numerosos hombres y mujeres del mundo entero.

Queremos ser testigos e instrumentos de la paz junto a tantos otros que reconocen que la violencia es hoy, como ayer, una mala noticia universal. «Otro mundo es posible», en justicia, solidaridad y paz. Asumimos este mensaje, y nos lo aplicamos a la vez que se los decimos a los gobernantes del mundo para que sepan enfrentar la violencia con la sabiduría y la ley; a los organismos internacionales para que no reduzcan su responsabilidad a la atención de las crisis humanitarias provocadas por la guerra; a las iglesias para que se hagan cauce de la bondad infinita de Dios y cuiden la vida y la armonía entre todos los seres de la creación. «Nunca más la guerra. Sólo la paz debe guiar el destino de la humanidad, decía Pablo VI antela ONU. Siqueréis ser hermanos, dejad caer las armas de vuestras manos»... Todo esto lo hacemos hoy oración. 

Parábola: Escucha a tus hermanos

"Era una persona de esas que se dicen buenas, me gustaba alegrar la vida de los demás y compartir con ellos la felicidad y las risas. Pero me preguntaba a mí mismo ¿qué querrá Dios de mí, si ya soy bueno?

Un día, por despiste, se me ocurrió asomarme a la ventana de mi felicidad y descubrí la mirada triste del que está sólo y marginado, el llanto del niño que tiene hambre, el dolor del enfermo, la lucha del que no tiene trabajo, la tristeza del que no tiene quien le ame...

Todos me tendían sus manos, pero no entendía su queja, y les decía, "yo, ya soy feliz y bueno, ¿qué queréis?". Desde la ventana de mi felicidad yo te preguntaba: Dios ¡qué hay que hacer para seguir siendo bueno? y tú respondías siempre: "Escucha a tus hermanos. Escucha a tus hermanos".

Miré sus manos, Señor y oí el gemido de su voz: "Sé la carrera del cojo, la vista del ciego, la voz del que no habla.

Sé el pan del hambriento, la fuerza del que lucha, la alegría del triste, llora con el desconsolado y sonríe con el alegre"

Y yo te pregunté: "¿Y mi alegría, mi felicidad, mi comodidad?"

Y Tú respondías siempre: "Escucha a tus hermanos, escucha a tus hermanos".

(Silencio, reflexión: Ante la situación de injusticia y ‘violencia’ ¿es posible escuchar a Dios desoyendo las voces de tus hermanos?)

Lectura 1: (Is. 65, 25)

Pacerán junto el lobo y el cordero, el león comerá paja como el buey, y la serpiente se alimentará e polvo. No habrá quien haga mal ni daño en todo monte santo –dice el Señor-.

Dice Martín Luther King, pastor evangélico, líder negro, asesinado por la defensa de los derechos civiles en Estados Unidos.

«Me niego a hacer mía la afirmación cínica de que los pueblos irán cayendo, uno tras otro, en el torbellino del militarismo, hacia el infierno de la destrucción termonuclear.

Creo que la verdad y el amor sin condiciones tendrán la última palabra. La vida, aun provisionalmente vencida, es siempre más fuerte que la muerte. Creo firmemente que, incluso en medio de los obuses que estallan y de los cañones que retumban, permanece la esperanza de un radiante amanecer.

Creo igualmente que un día toda la humanidad reconocerá en Dios a la fuente de su amor. Creo que este amor salvador y pacífico será un día la ley. El lobo y el cordero podrán descansar juntos, cada hombre podrá sentarse debajo de su higuera, en su viña, y nadie tendrá ya que tener miedo. Creo firmemente que lo conseguiremos».

Proyección del mensaje de la jornada mundial de la paz: Educar a los jóvenes en la justicia y la paz

Lectura 2: (Mc. 9, 38-41)

Juan le dijo: -Maestro, hemos visto a uno que expulsaba demonios en tu nombre y se lo hemos prohibido, porque no es de nuestro grupo.

Jesús replicó: - No se lo prohibáis, porque nadie que haga un milagro en mi nombre, puede luego hablar mal de mí. Pues “el que no está contra nosotros, está a favor nuestro”. Os aseguro que el que os de a beber un vaso de agua no quedará sin recompensa.

Invitación a la oración

Dice Thich Nhat Hanh, monje budista, destacado activista de la paz durante la guerra de Vietnam: «Dice un adagio chino: «Cuando nace un profeta de la paz el agua del río se hace más clara y las plantas y los árboles de la montaña se vuelven intensamente verdes». Cuando un profeta de la paz está en medio de vosotros y vosotros ponéis vuestro pie cerca de su paso sentís luz, os hacéis paz con él y el mundo se llena de trasparencia. Por eso digo que si tú te sientas al lado de Jesús o del Buda no intentes analizar sus palabras; respira su paz». (Adaptación)

Compartimos nuestra oración

Elevamos nuestra oración al Dios de la paz, madre y padre de todos los pueblos del mundo. Dejamos tiempo para oraciones espontáneas de la asamblea. A cada petición, respondemos con una aclamación cantada: «Unidos a todos los pueblos, pedimos a Dios por la paz».

1. Por las víctimas de las guerras y los que tienen la vida destrozada a causa de ellas, por los que no ven ninguna esperanza en su futuro.

2. Por los que sufren a causa de la opresión, las discriminaciones, la injusta distribución de la riqueza.

3. Por los gobernantes, los políticos, los militares; por todos los que tienen responsabilidades en la vida colectiva.

4. Por los fabricantes de armas y por todos los que se enriquecen con las guerras.

5. Porla Iglesia, por cada uno de los cristianos, llamados a ser mensajeros dela Buena Noticiade la paz.

6. Por todos los hombres y mujeres de buena voluntad, por todos los que trabajan al servicio de la paz.

Gesto de paz

Jesús, el día de Pascua, se presentó en medio de sus discípulos y los saludó diciendo: "Paz a vosotros". Es su don, el don que nosotros debemos extender.

Cada vez que celebramos la Eucaristía, antes de comulgar, hacemos un gesto de amistad y reconciliación mutua que nos recuerda nuestro compromiso con esa paz. Sería falso, darnos la paz y no trabajar para hacerla realidad en nuestra vida cotidiana y en la vida del mundo entero, contribuyendo con todas nuestras posibilidades, que a menudo son más de las que imaginamos.

Por eso hoy, con toda la intensidad, con toda la fe y con toda la esperanza, démonos fraternalmente la paz.

Padrenuestro:

Terminemos este encuentro de oración rezando juntos el Padrenuestro. Unidos a Jesús, con toda la confianza en Dios, creyendo en su Reino, deseando que su voluntad de amor llegue a todos, dispuestos a trabajar por su paz, su perdón, su justicia, cantemos la oración que Jesús nos enseñó.

Canción final

Quiero ser, oh Señor instrumento de tu paz.

Quiero ser, oh Señor instrumento de tu paz.

Que donde haya odio, ponga yo el amor, donde haya ofensa, ponga perdón.

Que donde haya discordia, ponga yo la unión, donde haya error, ponga verdad.

Que donde haya duda, ponga yo la fe,

donde haya angustia, ponga esperanza.

Que donde haya tinieblas, ponga vuestra luz, donde haya tristeza, ponga alegría.


Publicado por verdenaranja @ 23:21  | Oraciones
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