Lunes, 16 de enero de 2012

Introducción al tema del año 2012 de la Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos, publicada en el folleto de los materiales recibidos en la parroquia.

Introducción al tema del año 2012 

Todos seremos transformados por la victoria de nuestro Señor Jesucristo
(Cf. 1 Cor 15, 51-58) 

Los materiales dela Semanade Oración porla Unidadde los Cristianos de 2012 han sido preparados por un grupo de trabajo compuesto por representantes dela Iglesiacatólica romana,la Iglesiaortodoxa y las Iglesias  vetero-católicas y protestantes presentes en Polonia. Después de largos debates, en los que participaron representantes de diversos círculos ecuménicos de Polonia, se decidió centrarse en un tema que concierne el poder transformador de la fe en Cristo, tema muy relacionado con nuestra oración por la unidad visible dela Iglesia, cuerpo de Cristo. Esto se fundamenta en las palabras de san Pablo ala Iglesiade Corinto que habla del carácter temporal de nuestra vida presente (con toda su dimensión aparente de «victoria» y de «derrota»), en comparación con lo que recibimos por la victoria de Cristo a través del misterio pascual. 

¿Por qué este tema? 

La historia de Polonia ha estado marcada por una serie de derrotas y victorias. Se puede mencionar las invasiones, las particiones, la opresión por parte de poderes extranjeros y de sistemas hostiles. El esfuerzo permanente por superar toda esclavitud y el deseo de libertad son las características de la historia polaca, que han conducido a cambios significativos en la vida de la nación. Y así, donde hay victoria hay perdedores que no comparten la alegría y el triunfo de los ganadores. Esta particular historia de la nación polaca ha llevado al grupo ecuménico que ha preparado los materiales de este año a reflexionar más profundamente sobre lo que significa «ganar» y «perder», especialmente a la luz del hecho de que el concepto de «victoria» se entiende frecuentemente en términos triunfalistas. Sin embargo, Cristo nos muestra una manera muy diferente de entenderlo. 

En 2012 se celebrará el campeonato europeo de fútbol en Polonia y Ucrania. Esto nunca hubiera sido posible en años anteriores. Para muchos, esto es un signo de otra «victoria nacional», mientras cientos de millones de aficionados esperarán ansiosamente noticias de equipos ganadores que jugarán en esta parte de Europa. Este ejemplo puede llevarnos a considerar la situación de quienes no ganan, no solo en el deporte, sino también en sus vidas y comunidades. ¿Quién tendrá un pensamiento para los perdedores, los que sufren constantemente derrotas porque se les niega la victoria debido a diversas condiciones y circunstancias? La rivalidad es una característica permanente no solo en el deporte, sino también en la vida política, empresarial, cultural e incluso en la eclesial. 

Cuando los discípulos de Jesús discutían sobre «quién era el más importante» (Mc 9, 34), se mostraba claramente que este impulso era fuerte. Pero la reacción de Jesús era muy sencilla: «si alguno quiere ser el primero, colóquese en último lugar y hágase servidor de todos» (Mc 9, 35). Estas palabras hablan de victoria a través del servicio mutuo, ayudando, incrementando la autoestima de los «últimos», los olvidados, los excluidos. Para todos los cristianos la mejor expresión de este servicio humilde es Jesucristo, su victoria sobre la muerte y su resurrección. Es en su vida, sus actos, su enseñanza, su sufrimiento, su muerte y su resurrección donde queremos buscar inspiración para una vida moderna victoriosa de fe, que se expresa a través del compromiso social en un espíritu de humildad, servicio y fidelidad al Evangelio. Y mientras aguardaba el sufrimiento y la muerte que se avecinaba, oró por sus discípulos, para que sean uno y el mundo crea. Esta «victoria » es posible solo a través de la transformación espiritual y la conversión. Por esta razón consideramos que el tema de nuestras meditaciones deben ser esas palabras del Apóstol de las Naciones. Se trata de lograr una victoria que integre a todos los cristianos en el servicio de Dios y del prójimo. 

Mientras oramos y nos esforzamos por la plena unidad visible dela Iglesia, nosotros mismos −y las tradiciones a las que pertenecemos− seremos transformados y configurados en Cristo. La unidad por la que oramos podrá exigir la renovación de algunas formas de vida eclesial que nos son familiares. Se trata de una perspectiva fascinante, pero que nos puede dar cierto temor. La unidad por la que oramos no es una noción «cómoda» de amistad y cooperación. Requiere una voluntad de dejar de competir entre nosotros. Tenemos que abrirnos unos a otros, dar dones a los demás y recibir los dones que nos dan los otros, con el fin de poder verdaderamente entrar en la nueva vida en Cristo, que es la única verdadera victoria. 

Hay sitio para todos en el plan de salvación de Dios. A través de su muerte y resurrección Cristo abarca a todos, independientemente de ganar o perder, «para que todo el que cree en él tenga la vida eterna» (Jn 3, 15). ¡Nosotros también podemos participar en su victoria! Basta con creer en Él y nos será más fácil vencer el mal con el bien. 

Ocho días para reflexionar sobre nuestra transformación en Cristo 

Enla Semanade Oración 2012 estamos invitados a profundizar en nuestra fe, en la que todos nosotros seremos transformados por la victoria de nuestro Señor Jesucristo. Las lecturas bíblicas, comentarios, oraciones y preguntas para la reflexión exploran los diferentes aspectos de lo que esto significa para la vida de los cristianos y para su unidad, en y para el mundo de hoy. Comenzamos por contemplar a Cristo servidor, y nuestro camino nos lleva a la celebración final del reino de Cristo, por medio de su cruz y resurrección. 

Día primero: Transformados por Cristo Servidor
El hijo del hombre ha venido para servir (cf. Mc 10, 45) 

Hoy encontramos a Jesús en su camino hacia la victoria a través del servicio. Lo vemos como aquel que «no ha venido para ser servido, sino para servir y dar su vida en pago de la libertad de todos» (Mc 10, 45). En consecuencia,la Iglesiade Jesucristo es una comunidad de servicio. El poner en acto nuestros diferentes dones sirviendo juntos la humanidad hace visible nuestra unidad en Cristo. 

Día segundo: Transformados por la espera paciente del Señor
Es menester que cumplamos lo que Dios ha dispuesto (Mt 3, 15) 

En este día nos concentramos en la espera paciente del Señor. Para lograr cualquier cambio se requiere perseverancia y paciencia. Orar a Dios para alcanzar una transformación es también un acto de fe y de confianza en sus promesas. Esta espera del Señor es esencial para todos los que oran por la unidad visible dela Iglesiaen esta semana. Todas las actividades ecuménicas requieren tiempo, atención mutua y acción conjunta. Todos estamos llamados a cooperar con la obra del Espíritu que une a los cristianos. 

Día tercero: Transformados por el Siervo doliente
Cristo padeció por nosotros (cf. 1Pe 2, 21) 

Este día nos invita a reflexionar sobre el sufrimiento de Cristo. Siguiendo a Cristo, el Siervo sufriente, los cristianos estamos llamados a la solidaridad con todos los que sufren. Cuanto más nos acercamos a la cruz de Cristo, más nos acercamos unos a otros. 

Día cuarto: Transformados por la victoria del Señor sobre el mal
Vence al mal a fuerza de bien (Rom 12, 21) 

Este día nos introduce más profundamente en las luchas contra el mal. La victoria en Cristo es una superación de todo lo que daña a la creación de Dios y nos mantiene separados unos de otros. En Jesús estamos llamados a compartir esta nueva vida, luchando con Él contra lo que está mal en nuestro mundo, con confianza renovada y con una alegría profunda en lo que es bueno. Mientras estemos divididos no podemos ser lo suficientemente fuertes para vencer el mal de nuestro tiempo.

 Día quinto: Transformados por la paz de Cristo resucitado
Se presentó Jesús en medio de ellos y les dijo: la paz esté con vosotros (Jn 20, 19) 

Hoy celebramos la paz del Señor resucitado. El Resucitado es el gran vencedor sobre la muerte y el mundo de las tinieblas. Él une a sus discípulos, que estaban paralizados por el miedo. Él nos abre nuevas perspectivas de vida y de acción a favor de su Reino que viene. El Señor resucitado une y fortalece a todos los creyentes. La paz y la unidad son los signos de nuestra transformación por su resurrección. 

Día sexto: Transformados por el amor inconmovible de Dios
Nuestra fe es la que vence al mundo (cf. 1 Jn 5, 4) 

En este día nuestra atención se concentra en el amor fiel de Dios. El misterio pascual revela este amor fiel y nos llama a una nueva forma de fe. Esta fe supera el temor y abre nuestros corazones al poder del Espíritu. Esta fe nos invita a la amistad con Cristo y, de este modo, de unos con otros. 

Día séptimo: Transformados por el Buen Pastor
Apacienta mis ovejas (Jn 21, 17) 

Los textos bíblicos de hoy nos muestran al Señor fortaleciendo a su rebaño. Somos llamados a seguir al Buen Pastor, a reforzarnos mutuamente en el Señor, a apoyar y fortalecer a los débiles y los perdidos. Hay un solo Pastor, y nosotros somos su pueblo. 

Día octavo: Reunidos en el Reino de Cristo
Al vencedor lo sentaré en mi trono, junto a mí (Ap 3, 21) 

En este último día de la Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos celebramos el Reino de Cristo. La victoria de Cristo nos permite mirar hacia el futuro con esperanza. Esta victoria supera todo lo que nos impide compartir la plenitud de la vida con Él y con los demás. Los cristianos sabemos que la unidad entre nosotros es sobre todo un don de Dios. Es un participar en la victoria gloriosa de Cristo sobre todo lo que divide. 

Preparación de los materiales parala Semanade Oración porla Unidadde los Cristianos 2012 

El primer proyecto de esta Semana de Oración fue preparado de febrero a junio de 2010 por un grupo de representantes reunidos por invitación dela Comisiónde Diálogo dela Conferenciade los Obispos de Polonia y el Consejo Ecuménico de Polonia. Queremos agradecer a todos lo que han participado y particularmente a: 

Edward Puślecki (Superintendente general dela Iglesiametodista unida de Polonia, Varsovia) Mons. Krzysztof Nitkiewicz (Iglesia católica romana, obispo de Sandomierz) Sra. Monika Waluś (Iglesia católica romana, Józefów) Sra. Kalina Wojciechowska (Iglesia evangélica luterana, Varsovia) Rev. Andrzej Gontarek (Iglesia polaca católica, Lublin) Rev. Ireneusz Lukas (Iglesia evangélica luterana, Varsovia) Rev. Henryk Paprocki (Iglesia ortodoxa autocéfala polaca, Varsovia). Rev. Sławomir Pawłowski SAC (Iglesia católica romana, Lublin). 

Los textos aquí propuestos han sido adoptados después de la reunión dela Comisión Internacionalnombrada porla Comisión«Fe y Constitución» del Consejo Ecuménico de las Iglesias y del Pontificio Consejo parala Promocióndela Unidadde los Cristianos. El grupo se reunió en septiembre de 2010 enla Secretaríadela Conferenciade los Obispos Católicos (Sekretariat Konferencji Episkopatu Polski) en Varsovia y agradece a la conferencia y a su presidente la acogida generosa para este encuentro. El Comité también está agradecido al arzobispo Jeremiasz, presidente del Consejo Ecuménico de Polonia y al obispo Tadeusz Pikus, presidente del Consejo de Ecumenismo dela Conferenciade los

Obispos de Polonia, que han formado el grupo de trabajo local en Polonia; a los coordinadores del grupo de trabajo, el Rev. Ireneusz Lukas (Iglesia evangélica luterana) y el Rev. Sławomir Pawłowski (Iglesia católica), y a todos aquellos que aportaron su ayuda al trabajo del Comité internacional.


Publicado por verdenaranja @ 22:56  | Ecumenismo
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