Lunes, 16 de enero de 2012

Celebración ecuménica en la Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos,  publicada en el folleto de los materiales para su celebración, que se recibió en la parroquia.

Texto bíblico: 1 Cor 15, 51-58

Mirad, voy a confiaros un misterio: no todos moriremos, pero todos seremos transformados. Súbitamente, en un abrir y cerrar de ojos, cuando suene –que sonará– la trompeta final, los muertos resucitarán incorruptibles mientras nosotros seremos transformados. Porque es preciso que este ser corruptible se revista de incorruptibilidad y que esta vida mortal se revista de inmortalidad. Y cuando este cuerpo corruptible se revista de inmortalidad, cuando este ser mortal se revista de inmortalidad, entonces se cumplirá lo que dicela Escritura: La muerte ha sido devorada por la victoria. ¿Dónde está, muerte, tu victoria? ¿dónde tu venenoso aguijón? El aguijón de la muerte es el pecado, y el pecado ha desplegado su fuerza con ocasión de la ley. Pero nosotros hemos de dar gracias a Dios, que por medio de nuestro Señor Jesucristo nos concede la victoria. Por tanto, hermanos míos muy queridos, manteneos firmes y constantes; destacad constantemente en la tarea cristiana, seguros de que el Señor no permitirá que sea estéril vuestro afán.
Biblia Traducción Interconfesional 

Celebración ecuménica

Todos seremos transformados por la victoria de nuestro Señor Jesucristo (cf. 1 Cor 15,51-58)

. Introducción a la celebración

La celebración ecuménica parala Semanade Oración porla Unidadde los Cristianos 2012 nos llega desde Polonia, donde un grupo ecuménico ha preparado una liturgia que se basa en la experiencia de los cristianos polacos que han vivido momentos de alegría y adversidad. La historia de Polonia ha estado marcada por una serie de derrotas, den victorias, de invasiones, de particiones y de opresión por potencias extranjeras y sistemas hostiles. El esfuerzo constante de superar toda esclavitud y el deseo de libertad son una característica de la historia polaca.

La celebración tiene como tema 1 Corintios 15, 51-58, que habla del poder transformador de la fe en Cristo, particularmente en relación con nuestra oración por la unidad visible dela Iglesia, cuerpo de Cristo. Es orando y esforzándonos por la unidad plena y visible dela Iglesiacomo nosotros mismos –y las tradiciones a las que pertenecemos– seremos cambiados, transformados y configurados con Cristo. Se trata de una perspectiva fascinante, pero que puede darnos cierto temor. La unidad por la que oramos podrá exigir la renovación de formas de vida dela Iglesiaque nos son familiares. Dicha unidad no es simplemente una noción «cómoda» de amistad y cooperación. Requiere una voluntad de superar cualquier forma de competición entre nosotros. Tenemos que abrirnos unos a otros, ofrecer y recibir los dones que tenemos, con el fin de poder verdaderamente entrar en la nueva vida de Cristo, que es la única verdadera victoria.

El desarrollo de la celebración consta de:

A. Apertura

De acuerdo con la costumbre local, puede haber un himno procesional, seguido por una oración de apertura y un acto penitencial.

B. La Palabrade Dios

Hay tres lecturas bíblicas. La lectura de 1 Corintios 15 es esencial para el tema. Esta es seguida por un sermón/homilía u otro tipo de comentario sobre las lecturas. Puede seguir una confesión de fe (tipo Credo).

C. Oración por la unidad y la transformación

Las intenciones de las oraciones de intercesión son la unidad y la transformación de diferentes situaciones. Estas oraciones son seguidas por el «signo de la paz».

Signo de la paz y el intercambio del pan (opłatek)

En Polonia hay una costumbre particular de compartir un trozo de oblea, el «opłatek» (plural: «opłatki»), en las casas antes de la cena de Nochebuena, y también a lo largo del tiempo de Navidad en las iglesias y en los puestos de trabajo. Esta costumbre es tan importante para los polacos, tanto si residen en su país como en el extranjero, que se practica no solo por personas de diferentes confesiones, sino también por los no creyentes. Cada persona recibe una oblea. Después se comparte partiendo un trozo de la oblea de otra persona y comiéndola. De este modo se transmiten los mejores deseos mutuamente. Este intercambio de la oblea expresa la unidad, el amor y el perdón entre las personas a quien el Salvador ha venido a visitar. Aunque no esla Eucaristíase le asemeja, y simboliza la presencia del que nació en una Casa de Pan (Belén) y que se convirtió Él mismo en el Pan de Vida.

Si no se dispone de oblea, ni de pan ácimo, puede utilizarse pan ordinario.

Este intercambio del «signo de paz» puede hacerse de acuerdo con la costumbre local si se prefiere.

D. Conclusión

Comprende una oración de compromiso, que se basa en los temas de cada uno de los ocho días. La celebración termina con una bendición, que puede realizarse según la costumbre local.

. Desarrollo de la celebración

P: Presidente de la celebración
L: Lector
A: Asamblea

A. Apertura

Himno de entrada o preludio

Durante este tiempo, el clero y las personas que intervienen en la celebración pueden entrar en procesión.

Saludos

P: La gracia de nuestro Señor Jesucristo, el amor de Dios y la comunión del Espíritu Santo esté con todos vosotros.

A: Y con tu espíritu.

Introducción

Tras los saludos o la presentación de los presentes, puede haber una breve introducción al tema. El presidente de la celebración puede decir, por ejemplo:

P: Voy a confiaros un misterio: no todos moriremos, pero todos seremos transformados.

A: Demos gracias a Dios, que nos da la victoria por nuestro Señor Jesucristo.

P: En Cristo, Dios es el Vencedor. La victoria requiere esfuerzo y lucha. Cuando oramos y nos esforzamos por la unidad plena visible dela Iglesia, nosotros mismos –y las tradiciones a las que pertenecemos– seremos cambiados, transformados y configurados con Cristo. Los cristianos podemos hacer este esfuerzo juntos, sin triunfalismos, con humildad, al servicio de Dios y del prójimo, según el ejemplo de Jesucristo. En la búsqueda de la unidad, esta es la actitud que queremos pedir a Dios juntos.

Oración de apertura

P: Dios Todopoderoso, en Jesús nos has dicho que quien quiera ser primero debe hacerse el último y el servidor de todos. Entramos en tu presencia sabiendo que tu victoria se gana por la debilidad de la cruz. Te rogamos para quela Iglesiapueda ser una. Enséñanos a aceptar humildemente que esta unidad es un don de tu Espíritu; a través de este don, cámbianos y transfórmanos y haznos más semejantes a tu Hijo Jesucristo.

A: Amén.

Oración penitencial

P: Dios Todopoderoso, a pesar de la unidad que recibimos en Cristo, persistimos en nuestra desunión. ¡Ten piedad de nosotros!

A: ¡Ten piedad de nosotros! (o cantar «kyrie eleison»)

P: Endurecemos nuestros corazones cuando oímos el Evangelio. ¡Ten piedad de nosotros!

A: ¡Ten piedad de nosotros!

P: No te servimos en nuestros hermanos y hermanas. ¡Ten piedad de nosotros!

A: ¡Ten piedad de nosotros!

P: La desobediencia de Adán y Eva nos ha traído el sufrimiento y la muerte, y la creación ha sido herida y desgarrada. ¡Ten piedad de nosotros!

A: ¡Ten piedad de nosotros!

(Se guarda un momento de silencio)

P: Dios Todopoderoso tenga misericordia de nosotros, perdone nuestros pecados y nos lleve a la vida eterna.

A: Amén.

B. La Palabrade Dios

Lecturas dela Biblia Ha3, 17-19; 1 Cor 15, 51-58; Jn 12, 23-26

Homilía

Momento de silencio o de música instrumental.

Confesión de la Fe

Se recita el Credo (por ejemplo, el Símbolo de los Apóstoles o el de Nicea-Constantinopla).

Himno/cántico

Durante este tiempo se traen los «opłatki» (obleas) y se colocan sobre una mesa central.

C. Oraciones por la unidad y la transformación

P: Unidos en Cristo, que nos da la victoria, roguemos al Señor.

P: Por la Iglesia, Cuerpo de Cristo: para que viva de verdad la unidad que recibe a través del Espíritu Santo. ¡Oh Dios, nuestra fuerza!:

A: Transfórmanos por tu gracia.

P: Por los responsables de nuestras Iglesias: que sean fieles a la unidad a la que todos los cristianos estamos llamados. ¡Oh Dios, nuestra fuerza!:

A: Transfórmanos por tu gracia.

P: Por todas las naciones del mundo: que vivan en paz entre sí y promuevan la justicia para todos. ¡Oh Dios, nuestra fuerza!:

A: Transfórmanos por tu gracia.

P: Por todos los seres humanos: que seamos buenos administradores de la tierra. ¡Oh Dios, nuestra fuerza!:

A: Transfórmanos por tu gracia.

P: Por todos nuestros conciudadanos: que sean transformados y sepan vivir en paz unos con otros. ¡Oh Dios, nuestra fuerza!:

A: Transfórmanos por tu gracia.

P: Por los enfermos y los que sufren, que sean transformados por tu presencia sanadora. ¡Oh Dios, nuestra fuerza!:

A: Transfórmanos por tu gracia.

P: Por todas las familias y todos los hogares: que sus luchas y alegrías encuentren su plenitud en tu amor. ¡Oh Dios, nuestra fuerza!:

A: Transfórmanos por tu gracia.

P: Por los difuntos, que sean reconfortados por tu presencia. ¡Oh Dios, nuestra fuerza!:

A: Transfórmanos por tu gracia.

P: El Señor, que está en medio de nosotros, nos conceda la unidad y la paz.

A: Amén.

La oración del Señor

P: Cuando los discípulos preguntaron a Jesús: «enséñanos a orar», respondió: «cuando oréis, decid:

A: Padre nuestro»… (se puede cantar)

Signo de la paz y el intercambio del opłatek

En Polonia hay una costumbre particular de compartir un trozo de pan ácimo, el «opłatek», en iglesias y casas en Navidad. Cada persona recibe el «oplatek». La gente inmediatamente lo comparte rompiendo un trozo del pan de otra persona y comiéndolo. De este modo transmiten sus mejores deseos mutuamente. Este intercambio del «oplatek » expresa la unidad, el amor y el perdón. Os invitamos a hacer lo mismo como un signo de paz y unidad.

P: La paz del Señor esté siempre con vosotros

A: Y con tu espíritu.

P: Intercambiamos un signo de paz.

D. Conclusión

Himno (se puede hacer una colecta durante este himno)

Oración de compromiso

P: Recordamos lo que el apóstol Pablo escribe en su primera carta a los Corintios (1 Cor 15, 57-58):

«Hemos de dar gracias a Dios, que por medio de nuestro Señor Jesucristo nos concede la victoria. Por tanto, hermanos míos muy queridos, manteneos firmes y constantes; destacad constantemente en la tarea cristiana, seguros de que el Señor no permitirá que sea estéril vuestro afán».

¡Alabado sea el Señor, que nos conduce a la unidad! Padre, dedicamos esta semana a orar para profundizar en nuestra unidad en Cristo. Él ha vencido a la muerte y nos ha llamado a una nueva vida en el Espíritu. Por eso te pedimos:

P: Transformados por Cristo servidor:

A: ¡Envíanos, y juntos iremos!

P: Transformados por la espera paciente del Señor:

A: ¡Envíanos, y juntos iremos!

P: Transformados por el Siervo doliente:

A: ¡Envíanos, y juntos iremos!

P: Transformados por la victoria del Señor sobre el mal:

A: ¡Envíanos, y juntos iremos!

P: Transformados por la paz del Señor Resucitado:

A: ¡Envíanos, y juntos iremos!

P: Transformados por el amor fiel de Dios:

A: ¡Envíanos, y juntos iremos!

P: Transformados por el Buen Pastor:

A: ¡Envíanos, y juntos iremos!

P: Unidos en el reino de Cristo:

A: ¡Envíanos, y juntos iremos!

Bendición y envío

La bendición puede ser otorgada por los responsables de distintas Iglesias, según la siguiente fórmula u otra.

P: El Señor esté con vosotros

A: Y con tu espíritu.

P: Que el Señor os bendiga y os guarde. Haga brillar sobre vosotros su rostro y os conceda

su gracia. Vuelva su mirada sobre vosotros y os dé la paz.

A: Amén.

O también:

P: Que Dios Todopoderoso os bendiga, Padre, Hijo y Espíritu Santo.

A: Amén.

P: ¡Id en la paz de Cristo!

A: ¡Demos gracias a Dios!

Himno final o postludio


Publicado por verdenaranja @ 23:13  | Ecumenismo
 | Enviar